viernes, 19 de julio de 2013

Capítulo 31 - 'Supervivencia en las calles'

El Capitán y Demongirl estaban frente a una gruesa puerta de acero. Dentro de la fábrica la temperatura era muy baja y les costaba mantener una respiración normal. Su habilidad para sentir a los demás les decía que Llama Helada se encontraba al otro lado de la puerta, esperando. La chica se adelantó y se preparó para abrir.
-Espera- Dijo el Vasco- Percibo otra energía, no estará solo... además, el aura de Llama parece estar alterado, quizá no te guste lo que encontremos.
-No me importa, estoy preparada para lo que sea- Aseguró ella. El Capitán se encogió de hombros.
-Como digas, pero algo me huele muy mal.
Demongirl hizo caso omiso al último comentario y se acercó a la puerta. Esta se abría haciendo girar una especie de rueda de acero, como si se tratara de una cámara fuerte. Intentó abrirla, pero estaba increíblemente bien cerrada, así que usó los dos brazos y una gran cantidad de fuerza hasta que finalmente comenzó a girar. El Capitán quiso ayudarla, pero ella no le dejó. Tras unos instantes más, logró abrir la cerradura. Un chasquido confirmó que, efectivamente, ahora podían entrar. Entre los dos empujaron la pesada plancha de metal y una oleada de frío les recibió. Enormes estanterías se elevaban hasta el alto techo, de casi cuatro metros. En las estanterías, que también eran de metal, había muchas cajas y artículos recubiertos de escarcha.
-Más que una fábrica, esto debe de ser un almacén, joder, parece que estemos dentro de un frigorífico...- Maldijo el Capitán, frotándose los brazos. Andaban con cuidado entre los estantes, atentos a lo que pudiera pasar. Tras recorrer varios pasillos llegaron a una zona que ocupaba aproximadamente la mitad de la habitación y que estaba despejada de muebles. Allí, en la pared del fondo, había dos personas. Reconocieron a una de ellas casi al instante, se trataba de Llama Helada, que congelado, estaba junto a una chica de complexión fuerte, pelo rubio ceniza y mirada helada. Cuando el Capitán y Demongirl entraron en la zona despejada, la pareja estaba besándose apasionadamente. La I-Men se indignó al instante.
-¡Tú! ¡Qué se supone que estás haciendo, cabrón!- Exclamó. La pareja dejó de besarse y les miró, sorprendidos de que hubiera alguien allí. Llama Helada se levantó y los fulminó con la mirada.
-Hago lo que quiero, soy libre- Dijo, aparentemente tranquilo. Entonces ayudó a la chica rubia a levantarse- Mira Womenice, estos son los I-Men, mis antiguos amigos.
-Ah, entonces, debemos destruirlos, ¿no? Tal y como ha ordenado el Gobernador- Contestó la chica, sonriente mientras abrazaba el brazo del alto. Llama Helada asintió.
-Así es, vamos, no dejaremos que escapen- El ex-I-Men usó el hielo de su brazo y formó una lanza que lanzó con fuerza. Demongirl no se apartó de la trayectoria del proyectil, lo atrapó en el aire y lo destrozó, a continuación desenvainó sus dos espadas y se preparó para el combate.
-Capitán, tu encárgate de la guarra esa, yo haré entrar en razón a Llama, ¿vale?- El vasco la miró, sopesando la situación. No sentía otras presencias cerca y parecía que nadie les interrumpiría, luego calibró los sentimientos de Demongirl, no era capaz de ver si estaba enfadada o dolida, o si simplemente era determinación lo que veía.
-Está bien, yo me encargo de la tal ''Womenice''- La rubia reaccionó al escuchar su nombre y miró al roji-blanco, entonces sonrió y alzó las manos. De ellas surgió una corriente de hielo que tomó forma hasta convertirse en un lobo helado. La helada criatura fue corriendo a por el I-Men, que frenó al animal con su escudo- ¡Es capaz de crear seres vivientes de hielo! Que poder más extraño...
El lobo saltó a un lado y volvió a cargar para morder al vasco, que forcejeaba con el animal. Este no paraba quieto, de un lado a otro, buscando una abertura para poder atacar. Pero el vasco fue más rápido y logró propinarle un buen golpe, destrozando el hielo. Womenice empezó a reír y a aplaudir con entusiasmo.
-¡Bien, bien! Parece que será interesante luchar contigo- El Capitán hizo caso omiso y se lanzó sobre ella, preparándose para atacarla. Ella juntó de nuevo las manos y creó un par de monos de hielo, que agitaban los brazos nerviosos. Los simios se interpusieron entre ellos y trataron de atacar al I-Men, que de nuevo se defendía de las criaturas. De repente sintió como si algo se le clavara en el muslo, haciéndole perder el equilibrio. Tenía un cristal de hielo en la pierna derecha, la mujer se lo había lanzado aprovechando un momento de despiste. El Capitán se enfureció y destrozó la cabeza de uno de los monos de una patada, y luego apartó al otro con un empujón de su escudo, haciendo que cayera el suelo y se rompiera en innumerables fragmentos.
-¡Ah!- Gritó el hombre mientras se lanzaba hacía delante, cargando con su cuerpo. Womenice no se esperaba que se librara tan pronto de los animales y le pilló por sorpresa, afortunadamente pudo parar la acometida con un fino escudo de hielo en el último momento. El vasco lo rompió con un derechazo, pero ella pudo poner algo de espacio entre ellos.
-Eres fuerte, ju, ju, ju- Seguía sonriendo.
-¡Aún no has visto nada, Patxi!- Replicó él.
Mientras los otros peleaban, Demongirl y Llama Helada medían sus fuerzas, nunca se habían enfrentado antes, aunque conocían bien los poderes del otro, así que sabían a que atenerse. Él había cubierto sus brazos de hielo y les daba una forma de hoja afilada, para así competir contra las espadas de su exnovia. Ambos se lanzaron y comenzó la danza de las espadas. En su interior, Demongirl estaba muy inquieta, a la par que enfurecida, no entendía como alguien podría haber hecho eso, ¿cómo era posible? ¿Cómo podían haber engañado tan rápida y efectivamente a Llama Helada? Estaba decidida a hacerle volver, pero luchar contra el hombre que quería se hacía doblemente difícil.
Sumida en esos pensamientos, no pudo esquivar uno de los ataques y una de las hojas de hielo le hizo un corte en el brazo izquierdo.
-¡Agh!- Se apartó un poco y pensó qué podía hacer, al fin y al cabo quizá no fuera capaz de hacer que volviera. Pero tenían que intentarlo, y para ello debía de tocarle, y esperar que Erzzhia fuera capaz de devolverle a la realidad, gracias al vínculo psíquico. Centrada en eso, encontró la manera de ser mucho más rápida. Acumuló energía, cada vez más y más. La energía tomó forma y se arremolinó en sus piernas, que se volvieron más fuertes y musculosas, al tiempo que se cubrían de escamas negras como la noche- ¡Piernas demoníacas!- Exclamó ella. Las escamas se extendieron has su cintura, incluso apareció un rabo acabado en triángulo.
Llama Helada la miró, no sabía que pudiera convertir las piernas, estaba fuera de sus planes. Demongirl avanzó con determinación, y gracias al poder demoníaco, iba a una velocidad increíble, comparable al poder de Eliart, Leo. Él apenas era capaz de seguir sus movimientos. Las espadas seguían entrechocando, Llama Helada las paraba casi más por intuición que por que realmente fuera capaz. Llegado cierto punto, Demongirl finalmente le alcanzó en una pierna, haciendo que tropezará. Aprovechando eso, la chica se puso en su espalda y el agarró con ambos brazos. Mandó un mensaje a Erzzhia, ''le estoy tocando, ¡ahora!''. La chica recibió el mensaje y trató de establecer el vínculo con el ex-I-Men, pero una barrera psíquica se lo impidió. ''No puedo hacerlo, el lavado de cerebro que sufre es demasiado intenso en él'', contestó Erzzhia. Las palabras fueron como un jarro de agua fría, ¿no sería capaz de devolver a Llama con ellos? En ese momento, el hombre hizo surgir unos pinchos de hielo de su espalda. Fue tan repentino que Demongirl apenas pudo esquivarlo, haciéndose cortes en varios puntos más y perdiendo algo de vida.
-Mierda...- ''¿Ahora qué hago? Parece que Erzzhia no es capaz de hacer nada...'', meditaba mientras miraba al otro. Llama Helada sonrió.
-Sigamos...


En la Casa de Curación, Holy e Infecto se debatían en una ardua pelea. Ahora se encontraban intercambiando golpes y evitando que se tocaran el uno al otro. Si Infecto introducía sus bacterias dentro de ella, le afectaría. Si, sería capaz de destruirlas con su poder de curación, pero le costaba bastante. Al mismo tiempo, ella intentaba curarle, haciendo que así perdiera vidas, ya que vivía en simbiosis con los patógenos de su interior.
Eliart estaba sentado en el suelo, apoyado contra la pared del patio, mirando la batalla. Le gustaría ayudar, pero sería un peso muerto, los ataques de Infecto le hacían mucho daño, ya casi había perdido una vida sólo con el veneno inicial. Se concentró. ''Cáncer, adelante'', pensó. El aura verde suave se extendió por su cuerpo y le curó las heridas, devolviéndolo a su estado inicial. Esta vez el escudo no apareció, quizá porque no estaba combatiendo.
En ese momento Infecto caía al suelo, empujado por Holy. Esta se acercó, dispuesta a curarle, pero el hombre le arrojó algo de tierra a los ojos, dándole de lleno. La chica retrocedió, cegada, y tropezó, cayendo a su vez al suelo. El enemigo se levantó con velocidad y fue hasta un extremo del patio, donde agarró lo que parecía ser una pala. Eliart no podía soportar quedarse mirando, así que llamo a Aries y el aura anaranjada le recorrió el cuerpo.
-¡Holy aguanta, te ayudaré!- Dijo el líder al tiempo que se lanzaba contra Infecto, quien frenó a Eliart blandiendo la pala. El I-Men esquivaba las acometidas, haciéndose evidente que aquel tipo jamás había usado un arma, confiando en su poder natural. Eliart se desplazó con rapidez y pudo pegarle una patada en las costillas, pero entonces Infecto le lanzó algo de veneno, que hirió al líder en la pierna.
-Ella será distinta, pero a ti mis ataques te afectan- Comentó mientras sonreía. Eliart retrocedió hasta la pared y encontró un rastrillo, le valdría para combatir sin necesidad de tocarle.
-¡Ahora verás!- Dijo volviendo a la carga. En ese momento Holy ya se había recuperado y estaba a su lado, atacando al hombre. Infecto se defendía como podía, pero al ser dos contra él, tenía cierta desventaja. Eliart dejó un hueco libre, que el enemigo aprovechó para lanzar veneno sobre el brazo izquierdo. El I-Men no pudo hacer nada, de nuevo su brazo estaba envenenado- ¡Agh!
Pero a la vez que lanzaba el veneno, Holy le había alcanzado.
-¡Gran Curación!- Aplicó una fuerte dosis de su poder de golpe, metiendo toda su energía en el cuerpo de Infecto. Este se retorció de dolor mientras chillaba.
-¡Ah!- Gritaba con voz aguda. Se arrancó la camisa y, allí donde la chica le había tocado, aparecía una fuerte quemadura. Las vidas del hombre se redujeron a dos. Los miró con furia- ¡Seréis!, y pensar que antes iba a ayudar a vuestro amigo, ¡ahora no podréis despertarle jamás!
Holy y Eliart cruzaron miradas, alarmados. ¿Sería verdad lo que estaba diciendo aquel hombre? La verdad es que estaban muy confundidos, no entendían por qué Infecto, que había sido tan amable antes, de repente les atacaba sin motivos. ¿Estaba bien que pelearan? Eliart pensaba que no quería romper la paz del lugar así que intentó pensar en alguna solución.
-Escucha, Infecto, ¿por qué nos atacas? No te hemos hecho nada... será mejor que nos detengamos ahora que no es demasiado tarde- Argumentó Eliart mientras le miraba a los ojos, esperando algún tipo de reacción. El hombre le miraba extrañado- Vamos, no queremos que la ciudad se estropee por nuestra culpa.
-Es verdad, ayer estabas totalmente distinto, ¿qué te hemos hecho?- Intervino también Holy mientras mostraba una cara de preocupación, ¿se habría vuelto loco?
-¿Cómo, buscáis una explicación?- Preguntó Infecto. Soltó una sonora carcajada- ¡El Gobernador lo ha ordenado, y sus órdenes son sagradas! Lo ha dicho claramente, ¡destruid a los I-Men! Así que os destruiré.
-Entiendo, por eso nos ha preguntado antes si eramos los I-Men...- Susurró Eliart a Holy. Entonces se preguntó si toda la ciudad iría ahora contra ellos- ¿Crees que los demás estarán bien?
-No lo sé, pero parece que tendremos que derrotar a este tipo y volver a la casa, tenemos que reagruparnos y advertir a los otros- Dijo la chica.
-Eso si no saben ya que estamos siendo atacados...- Finalizó Eliart con ironía. Durante la conversación, Infecto había estado reuniendo poder a su alrededor y ahora comenzaba a rezumar una sustancia verde y morada por sus orificios corporales.
-¡Danza venenosa!- Gritó. El veneno que surgía de su cuerpo comenzó a girar y moverse a su alrededor, como si lo controlara. Hizo un movimiento con el brazo derecho y una pequeña esfera de veneno salió lanzada contra Eliart. Este la esquivo, pero por los pelos, la sustancia había aumentado su velocidad, se notaba concentración en la cara del enemigo.
Holy no esperó más, también concentró su energía. ''Creo que ha llegado la hora de despertar mis poderes al máximo, jamás lo había hecho para combatir...'', pensaba ella mientras un viento agitaba su melena. Poco a poco comenzó a surgir un aura blanquecina, tan tenue que costaba distinguirla del aire. Unos símbolos tribales aparecieron en su rostro y sus ojos se pusieron en blanco, como si fuera una especie de divinidad. El aura tomó consistencia a su alrededor.
-¡Modo Esculapio!- Dijo ella, sin saber muy bien qué significaba. Eliart sí reconoció el nombre, Esculapio era el dios griego de la Curación. Holy fue hacía delante sin miedo, sabiendo que ese nuevo poder la mantendría segura. Infecto, entre tanto, había formado agujas venenosas que lanzó contra los I-Men. La chica se interpuso y recibió de lleno el impacto de todas ellas. Gracias al modo Esculapio la mayoría habían sido absorbidas sin problemas, pero unas cuantas penetraron en su cuerpo y le hicieron daño.
-Vaya, parece que no eres inmune a mis ataques- Dijo su rival, sonriente.
-Entonces sería demasiado fácil- Contestó ella, con más confianza ahora. Volvió a la carga y ahora ambos se enfrentaban en un combate cuerpo a cuerpo, atacando y esquivando. Además, Infecto trataba de acertar con su veneno cargado hasta los topes. Tras unos minutos, ambos estaban bastante cansados. Finalmente, el hombre juntó sus energías y lanzó una gran esfera de veneno, que Holy no pudo esquivar completamente.
El impacto le había quitado una vida. Infecto lo celebró y se lanzó sobre ella, agarrándole del cuello de nuevo. Comenzó entonces a suministrarle más y más virus y bacterias, a un ritmo alarmantemente rápido, hasta para una curandera.
-¡Leo!- Eliart no pudo esperar más, llamó al signo de Leo y se lanzó sobre el enemigo, que no se lo esperaba. Gracias al aura roja, que lo protegía, no se vio afectado por el veneno, así que propinó un duró golpe a su rival que salió lanzado al aire. Antes de que cayera, Eliart lanzó otro puñetazo al aire, con energía concentrado- ¡Rugido de Leo!- El aura rojiza salió disparada y alcanzó de lleno a Infecto, haciendo que perdiera otra vida. Entonces se agachó para ver que tal estaba Holy. Al parecer le había suministrado demasiados patógenos, había perdido otra vida y estaba con una. ''Oh, mierda, ¿y ahora qué? A este paso nos derrotaran en menos de lo que canta un gallo'', pensaba.
-Quita- Dijo ella apartando el brazo de él. Eliart se resintió, pues ese brazo era el que estaba envenenado- Perdona, estoy algo furiosa, me desconcentré y me ha herido demasiado, al menos aún sigo en modo Esculapio, deja que me reponga, acabaré esto.
La I-Men se puso en pie con dificultad, aun rodeada del aura blanquecina. Se abrazó a si misma mientras un brillo intenso se desprendía de su cuerpo. Infecto poco a poco también se levantaba, ahora que contaba con una única vida estaba bastante debilitado. La intensidad de la I-Men aumentó y, de repente, su barra de vida se recuperó y llegó hasta dos. Paró la curación, estaba sudando y respirando bastante fuerte, parecía que le costaba mucho curarse a si misma.
-Qué velocidad, nunca había podido curar tan rápido- Dijo- Pero me agota mucho, de hecho estoy empezando a perder fuerzas, tengo que acabar esto ahora mismo...
-Ve a por él, yo te cubro- Susurró Eliart. Holy ni lo dudó y se lanzó otra vez sobre Infecto, quien trataba de invocar más veneno para defenderse. Por suerte, no lo logró, y se vio obligado a pelear de nuevo con la chica cuerpo a cuerpo. Ella estaba cansada, pero él lo estaba aún más, y apenas podía esquivar los ataques, de hecho, cada vez recibía más.
-¡Ah!- Gritaba mientras luchaba con desesperación. Entonces el líder de los I-Men se percató de que, muy probablemente, ganarían aquel encuentro. Sin relajar la vigilancia empezó a preguntarse que es lo que debían hacer a continuación.
En ese momento Holy lograba agarrar a Infecto por un brazo. El se debatió con fuerza, una fuerza nacida del miedo a la muerte. La chica tuvo que forcejear unos instantes, pero gracias a su juventud, logró imponerse y rodeó el cuello de su enemigo con ambas manos.
-¡Cúrate!- Introdujo todas sus fuerzas en el hombre, que ahora emitía un horroroso chillido. Eliart tuvo que taparse los oídos. La curación de Holy duró unos segundos más, entonces Infecto perdió su última vida. La voz del juego resonó, imperiosa. ''Jugador: Infecto, poder: generar veneno y controlar enfermedades, estado: eliminado''. El aura blanca de Holy desapareció y se desplomó en el suelo, cansada. Eliart también se dejó caer y sintió de nuevo dolor en el brazo izquierdo, que aún permanecía envenenado.
-Uf, tendré que curarme esto tarde o temprano, por ahora dejaré que Holy se relaje, acaba de vencer su primera pelea, casi sola...- Hablaba el líder para si mismo. Miraba a la chica, sintiéndose orgulloso de ello, la tenía a unos cinco metros de él. Ella le miró y ambos sonrieron. Fue entonces cuando Eliart cayó en la cuenta de las repercusiones que esto tendría. ¿Cómo es posible que la ciudad se hubiera vuelto en su contra? No podrían descansar mucho, no sabían cuando y donde aparecería el próximo enemigo.
-Ha sido agotador- Dijo ella.
-Lo sé- Eliart se levantó, a él le quedaban aún las tres vidas, aunque por culpa del veneno no al completo. Holy tenía dos, pero estaba bastante cansada, para haber derrotado a un rival relativamente fuerte, no era un mal balance. Se hallaba sumido en esos pensamientos cuando, de pronto, escuchó algo a su espalda. Se giró con velocidad para ver como alguien le atacaba.
-¡Toma!- En el último momento pudo invocar a Tauro y cubrirse, aun así sintió como si alguien le hubiera intentado arañar. Apartó los brazos y vio a un joven con pintas góticas y pelo castaño que tenía el brazo convertido en unas garras.
-¿Y tú quién eres?- Preguntó.
-Soy Rawolf, el sirviente de Dimitri- Respondió.
-¿Dimitri? No le conozco...- Murmuró Eliart.
-¡Yo soy Dimitri!- Exclamó una voz a su espalda. El líder se giró para ver como el hombre de melena castaña y gabardina negra sujetaba a Holy por el cuello y la mantenía sobre el suelo a varios centímetros.
-¡¡Holy no!!- Eliart cambió a Aries y fue a ayudarla, pero entonces Rawolf se interpuso entre ambos. Para asombro del I-Men, el otro empezó a cambiar de forma, su otro brazo también se convirtió en una garra, un pelaje grisáceo comenzaba a cubrirle el cuerpo, los ojos se volvieron amarillos y le crecieron colmillos.
-No te dejaré pasar... tu eres mi contrincante...- Dijo con voz gutural el lobo mientras se relamía. Eliart pensó con rapidez, ''si le derrotó rápido o al menos le aparto, podré poner a salvo a Holy''. Y se lanzó. Rawolf le interceptó y comenzaron a pelear, pero la velocidad de la bestia era increíble, y sus zarpazos muy fuertes, poseía una brutal sed de sangre.
-¡Ah!- Eliart estaba en problemas, pero no tanto como Holy. Dimitri la había arrojado al suelo y ahora se acercaba a ella por la espalda, la inmovilizó con los brazos y le olisqueó el cuello mientras sonreía. Abrió la boca, mostrando unos largos colmillos y mordió con fuerza la piel de la chica, que emitió un agudo grito- ¡¡No!!
Dimitri bebió su sangre, quitándole así una vida, y luego la apartó, dejando que cayera inconsciente al suelo. Se limpió los labios con un pañuelo que sacó del interior de su gabardina, y luego volvió a sonreír.
-Oh, qué sangre tan deliciosa, como se nota que eres una saludable joven- Alargó el brazo y el cuerpo de Holy empezó a convulsionarse- Ahora tu sangre me dará fuerzas, podría dejarte aquí tirada, pero te he quitado tanta que acabarás muriendo igualmente, así que te ahorraré sufrimiento, deberías agradecérmelo.
De repente, Holy empezó a sangrar por varias partes del cuerpo, sin duda el tal Dimitri podía controlar la sangre, y estaba haciendo que la propia sangre de la I-Men se volviera en su contra. Eliart no podía hacer nada, Rawolf le estaba hiriendo, y frustrado observaba la escena.
-Adiós- Dijo Dimitri. Holy abrió los ojos y pudo mirar a Eliart mientras su última vida desaparecía. La voz del juego resonó: Jugador: Holy, poder: Curar y quitar vitalidad, estado: eliminada. El cuerpo de la chica desapareció, puede que para siempre.
Eliart sintió como si alguien le hundiera el puño en el estómago y el vómito acudió a su boca, amargo y ácido. Lo echó todo en el suelo, ante el asombro de Rawolf, que estaba a varios metros. Las lágrimas afloraron en el rostro del hombre, su tristeza era profunda, pues no había podido proteger a una de sus amigas, a un compañero. ¿Qué le diría al Guerrero Celeste? Se sentía peor que mal. Pero no podía titubear, sus enemigos seguían ahí, y ahora eran dos.
-Chucho, déjame a este también, la chica apenas me ha divertido- Ordenó Dimitri a Rawolf, quien rápidamente volvió a su forma humana. Tras oír eso, Eliart perdió el control y se lanzó hecho una furia a por aquel tío.
El vampiro le esperaba, pues logró evitar el puñetazo del I-Men. Agarró el brazo y lo mordió para chuparle la sangre, pero retrocedió y la escupió.
-¿Qué coño tienes en la sangre?- Preguntó Dimitri. Eliart se miró el brazo, era el izquierdo, donde Infecto le había puesto el veneno, era lo que el otro se había bebido, había tenido suerte, pero no se volvería a repetir, así que intentó calmarse.
-Mierda, mierda...- Repetía en voz baja. Entonces el viento se agitó y escuchó algo a su espalda. Cuando miró vio como el Guerrero Celeste arremetía contra Rawolf. Luego vio a Gaia, que iba hasta donde él estaba.
-¡Eliart!- Saludó, parecía alarmada. El I-Men fue a por ella, mientras Dimitri seguía escupiendo y maldiciendo- Hola, por fin te encontramos, ¿y Holy? ¿No estaba contigo?
-Hola... bueno, verás... aquel tipo ha...- Tuvo que tragar saliva- Ha matado a Holy- Gaia se quedó estupefacta, luego miró al Guerrero y se entristeció.
-Vaya... bueno, luego hablaremos de eso, dame la mano- Así lo hizo, Eliart sintió como una descarga y de repente alguien estaba hablándole directamente al cerebro.
-Hola Eliart, soy Erzzhia, me estoy comunicando contigo gracias a mi poder, Gaia al tocarte me ha permitido establecer el contacto contigo, ya que ya estaba conectada a ella- Se apresuró a explicar- Ahora no tengo mucho tiempo para explicártelo, pero junto con tus amigos estamos atacando a la ciudad y al Palacio del Gobernador, es una historia larga, pero se resume en que creo que el Gobernador controla a la gente de la ciudad y los engaña, gracias a mi poder tus amigos están a salvo, pero ahora necesito que vengas a vuestra casa, estoy con Waver y con Kya y nos están atacando, repito, vuelve, te necesitamos aquí.- Eliart cada vez estaba más confuso, pero parecía que la mujer que se había comunicado con él sabía qué estaba pasando, así que decidió ir allí.
-Erzzhia me pide que vaya a la casa, ¿podéis encargaros vosotros de estos dos?- Preguntó Eliart dudando.
-Si, creo que si- Dijo Gaia, mirando a Dimitri.
-Entonces he de irme, no le digas al Guerrero lo de Holy aún, dile que se ha adelantado, o algo así, yo hablaré con él, cuidaros- Y a continuación, el líder se fue en dirección a la casa de la Segunda Calle.


Dentro del Palacio, en el vestíbulo de mármol, seguía el combate que enfrentaba a Garra Nocturna y a Kinético. En esos momentos ambos estaban dentro del círculo de sangre y contaban con dos vidas. Pero la chica, dentro del círculo, veía incrementado su poder de manera espectacular, era mucho más rápida y fuerte, y por lo tanto, más mortífera. El Alcalde, por su parte, ahora ya no tenía que mantener a raya también a Shadow, por lo que disponía de todo su poder mental para atacar a la otra. Se mantenían a una distancia prudencial, preparándose para el asalto final. Él blandía las espadas con las que contaba, mientras que ella agitaba las cuchillas que tenía en los brazos, además de las que tenía por todo el cuerpo, cada movimiento suyo podía ser mortal. Sus ojos se cruzaban continuamente y ninguno se atrevía a dar el paso. Entonces Garra se percató de que, cuanto más tiempo pasaran allí, peor sería.
La chica se lanzó hacía delante, dispuesta a asestarle un duro golpe a su rival, pero este ya lo había visto venir, así que usó sus espadas y la mantuvo apartada de él. A pesar de que podía leerle la mente y prever como iba a atacar, la velocidad de Garra era demasiado, tarde o temprano acabaría dándole. Los ataques de la mujer eran cada vez más precisos, así que Kinético se vio obligado a inducirle un pensamiento, ''detén tus movimientos''. Ella se quedó quieta unos instantes, su mente no sabía cuales eran sus propias órdenes. Sin embargo, al cabo de unos segundos, la chica volvió a poder moverse, logrando herir al otro levemente. ''Se ha liberado demasiado rápido esta vez, maldición, me estoy cansando...'', pensaba. ''Quizá ha sido una orden demasiado simple... esta vez seré más sutil'', meditaba. Concentró su poder y mandó nuevos pensamientos a la cabeza de Garra, ''¿Cómo estará Erzzhia?'', ''No sé si podré vencer a este tío...'' y, ''Shadow no puede ayudarme, voy a perder''. El objetivo de estos pensamientos eran que perdiera su concentración y que comenzara a dudar de si misma.
Y surtió efecto, al no ser pensamientos tan evidentemente falsos, Garra no podía sólo ignorarlos. Sus movimientos se volvían dudosos, su velocidad empezó a bajar, Kinético logró arañarla con la espada en una ocasión. Seguía alimentando el miedo y las dudas de la chica, que poco a poco iba perdiendo terreno. ''Ya casi te tengo...'', pensaba mientras las espadas continuaban chocando, en su danza macabra. En un momento de la batalla, ella dio un traspié, estaba tan desconcentrada que había perdido el equilibrio, cosa que el Alcalde aprovechó, hiriéndola de nuevo. La segunda vida de Garra disminuyó otro poco, quedándose en la mitad.
-Ah, mierda- Dijo por lo bajo, para si misma. Fulminó con la mirada a Kinético. ''Tengo una idea, centraré mi mente en un único pensamiento, pensaré en la sangre únicamente'', pensaba ella, consciente de que él estaría leyéndole el pensamiento. Y así lo hizo, centró su mente en la sangre que estaba cayendo por sus heridas, ''Sangre, la sangre'' se decía. Reanudó el ataque, apenas sin pensar en lo que hacía y con renovada velocidad. El Alcalde se vio en un aprieto, al tener su mente tan centrada apenas podía leer sus movimientos, y no podía introducirles pensamientos sin que estos resultaran creíbles, probó de nuevo a enviarle la orden de pararse. ''Estate quieta'', dijo. Y, para su sorpresa, surtió efecto, se quedó parada de golpe.
-¡Ja!- Se acercó hasta ella para darle el golpe definitivo, y de repente captó sus pensamientos, ¡era una trampa, sólo estaba haciendo como que se había quedado quieta! Pero no fue capaz de leerlo a tiempo, Garra ya se había lanzado a por él. Logró atravesar su pecho con una de sus cuchillas de plata. Automáticamente perdió una vida, sin embargo, Kinético no se amedrentó, lanzó una estocada y atravesó el abdomen de la chica, haciendo que ella también perdiera una vida.
-¡Tienes huevos cabrón!- Escupió ella mientras vomitaba sangre. Ambos se echaron atrás, cada uno en uno de los extremos del círculo, de casi cuatro metros de diámetro. Las heridas eran profundas tanto en uno como en otro, y no aguantarían de pié mucho más, tenían que acabar eso en ese instante. Garra apenas tenía media vida, de manera que se apartó al máximo y planeó su ataque. En las condiciones en las que estaban, ninguno era capaz de moverse con especial agilidad, y ella podía lanzar sus cuchillas como dagas, atacando a distancia, mientras que Kinético estaba obligado a atacarla cuerpo a cuerpo, por lo tanto le atacaría desde lejos, y él no podría esquivarlas todas mientras se acercaba, por mucho que le leyera la mente.
El Alcalde leyó justo esos pensamientos, y se apresuró a recortar distancia entre ellos, pero Garra ya estaba lanzando sus cuchillas. Pudo esquivar las primeras, y la segunda oleada, aunque esta vez con algo más de dificultad, pero cuando estaba a un metro de ella, la tercera oleada le alcanzó en una pierna, haciendo que cayera. La chica ni si quiera titubeó, saltó sobre su enemigo y clavó otra cuchilla entre sus omóplatos, quitándole así su última vida. La voz del juego llenó la estancia: Jugador: Kinético, poder: leer la mente e introducir ideas en otras mentes, estado: eliminado. El Gobernador vio reflejado en el Orbe, como si una bola mágica fuera, como su subalterno caía derrotado.
-No me puedo creer que Kinético haya sido derrotado, esto cambia bastante las cosas...- Murmuraba. Miró a Tejedora- Tú, ¿tienes ya “el traje”?
-Casi señor, mañana por la mañana estará listo- Respondió ella. El Gobernador miró por una de las ventanas, el cielo comenzaba a oscurecer, aunque aun quedaban un par horas de luz. Quizá tres. Calculó unas cuantas posibilidades y empezó a pensar un plan más elaborado, tal vez los I-Men representaran un mayor problema del que él creía.


Frente a la casa de los I-Men, en la segunda calle, se desarrollaba otra batalla. Waver había comenzado a pelear contra Silver, la alta chica de pelo negro y con el cuerpo lleno de tatuajes. Por su parte, Kya combatía con la rubia Amazón con fiereza. Erzzhia y Candy Soul mantenían su respectivo duelo.
Silver blandía en ese momentos un látigo blanco hecho de algo pegajoso. Waver evitaba como podía los ataques, mientras lanzaba disparos de agua a alta presión certeros. Aunque el agua no era mortal, a alta presión hacía bastante daño y servía para distraer al enemigo, además de para empaparlo, ralentizando sus movimientos. Silver no era tonta, y pronto desechó el látigo como forma de ataque, y comenzó a extender los brazos repetidas veces, lanzado pequeñas telarañas. La I-Men esquivo la mayoría, pero otras le alcanzaron, enredándola y entorpeciendo sus movimientos. ''No puede ser... ¿esto son telarañas? ¿Qué clase de poder tiene esta tía?'', pensaba Waver.
Silver se abalanzó sobre ella, ahora que sus movimientos estaban restringidos. Fue a darle un puñetazo, pero en el último momento el brazo de la chica se convirtió en una especia de pata peluda y puntiaguda. Waver trató de esquivarla, pero apenas pudo evitarla, de manera que le hizo un leve corte en uno de los brazos.
-A ver que te parece esto...- La I-Men generó bastante agua y empezó a hacerla girar sobre su cabeza, cuando estuvo lista la lanzó sobre Silver- ¡Torbellino!- Al estar bastante cerca, la otra no pudo esquivarlo, quedando atrapada en el pequeño vórtice acuático. El agua se elevó, y llevó con ella a la enemiga, haciendo que girara.
''Agh qué mareo'', pensaba Silver intentado no ahogarse. Llegado determinado momento, decidió que tenía que hacer algo. Creó un nuevo látigo hecho de telarañas y, ayudándose de él, se agarró al suelo y salió del vórtice. Miró con rabia a Waver, no iba a permitir que aquella enana se librara tan fácilmente. Volvió de nuevo al ataque, sólo que ahora tenía seis brazos en vez de dos, y por manos tenía unas uñas negras gigantescas. La I-Men intento poner distancia, no era buena en el cuerpo a cuerpo, pero Silver era atlética y muy rápida, así que enseguida le dio alcance.
-¡No te librarás mocosa!- Exclamó al tiempo que agitaba sus garras para intentar atraparla. De nuevo la alcanzó, pero levemente, no lograba hacerle heridas mínimamente serias, tan sólo arañazos. Entonces escupió al suelo una masa de tela de araña, provocando que Waver diera un traspié y cayera de espaldas. Silver se adelantó y fue a clavarle las garras en el estómago, pero entonces la otra se había convertido en agua y escapaba, discurriendo por la superficie.
Waver volvió a tomar forma un poco más allá, y entonces comenzó a acumular energía a toda velocidad. Silver lo vio y echó a correr a toda prisa sobre la chica, pero esta ya había preparado su ataque. La I-Men liberó de golpe todas las fuerzas que había reunido, provocando una gran ola. Silver no pudo esquivarla y fue arrastrada, perdiendo un poco de vida.
-Agh... he tragado un poco de agua- Dijo mientras tosía.
En el otro lado de la calle, Amazón atacaba con dos dagas a Kya, quien a su vez se defendía con sus propias garras. La velocidad de la rubia era extraordinaria, y sus movimientos delataban que era una experta luchadora. La gata no era tan rápida, pero lo compensaba con unos excelentes reflejos, lo que lograba que evadiera la mayoría de las acometidas.
-¡Toma!- Gritó la I-Men mientras su brazo derecho aumentaba de tamaño hasta ser enorme. Amazón no pudo esquivar la garra y recibió un fuerte zarpazo que cruzó su cara, haciéndola sangrar profusamente.
-Maldita seas- La chica llamó a su arco de luz, que se formo en sus manos. A continuación cargó con una flecha luminosa y la lanzó contra Kya. La gata la esquivó, pero justo cuando pasó a su lado, la flecha estalló.
-Cof, cof- Una nube de arena la rodeó. Amazón aprovechó y uso su visión para detectar a la I-Men dentro del polvo. Cuando la tuvo en la mira, cargó de nuevo otra flecha y la disparó casi al instante. Kya escuchó el silbido del proyectil al ser lanzado y dio un gran salto, saliendo de la nube por arriba y evitando así la nueva explosión. Entonces se hizo diminuta, para que la rubia no la pudiera localizar.
La gata cayó al suelo y, siendo aún diminuta, avanzó con gran velocidad hasta situarse en la espalda de Amazón. Tras esto, aumentó su tamaño hasta ser enorme. En ese instante, su enemiga se percató y se giró con rapidez, asombrándose ante el tamaño de Kya, quien maulló y atacó con ambas garras. Gracias a sus espectaculares reflejos, Amazón fue capaz de evitar recibir daño, aunque estaba comenzando a costarle mantener el ritmo de la gata, que demostraba tener una gran vitalidad.
En el centro de la calle, frente a la casa, estaban Candy Soul y Erzzhia. Ambas se miraban fijamente. Candy comenzó entonces a usar sus poderes para deprimir a la I-Men, quien se sintió increíblemente triste de repente. Gracias a los vínculos que tenía con el resto del grupo, fue capaz de conservar su propia psique, pero el ataque había sido increíble.
-Oh, has resistido sin echarte a llorar... no esta mal- Dijo la chica sonriente. Erzzhia pensaba ideas, ¿qué podía hacer? ¿Tal vez el segundo vínculo, o el tercero? Saltó adelante, intentando atrapar a Candy, quien intentaba escabullirse. Al mismo tiempo intentaba introducir sentimientos en Erzzhia, quien se sentía cada vez más confusa. A ratos estaba feliz, pletórica, y al segundo siguiente tenía ganas de echarse a llorar. Apenas era capaz de controlar sus impulsos de rendirse y dejarse caer en el suelo, frustrada. Centraba su mente una y otra vez en su amiga, Garra, y también en su hermano y sus amigos. Con esos pensamientos intentaba ignorar lo que sentía, y finalmente logró tocar en el pecho a Candy Soul.
-¡Segunda conexión!- Hubo un destello y Candy se apartó, no sabía que había sucedido. Se quedaron quietas unos instantes, pero nada pasaba. Al ver que todo seguía como antes, la rival se relajó y volvió a la carga.
-¡Tristeza, al máximo!- Dijo Candy mientras manipulaba los sentimientos de Erzzhia, haciéndole sentir la persona más desgraciada del planeta. Gracias a todos los vínculos que mantenía con los demás, lograba llenarse con sus fuerzas y ondas mentales, evitando ceder. En su lugar, Candy Soul se echó al suelo y comenzó a llorar- ¿Eh, por qué estoy tan triste? ¿Qué me pasa?- Preguntó mientras seguía llorando, cada vez más y más.
-Verás, ahora compartimos emociones- Explicó Erzzhia- La segunda conexión, la emocional, ha unido nuestros corazones, y parece que yo estoy más preparada para aguantar el dolor que tú.
-¡No puede ser!- Exclamó la otra. Decidió cambiar de táctica y hacerle sentir miedo y pánico a su rival. La I-Men cayó de rodillas, abrumada por el miedo. De nuevo centró su mente en Eliart, quien le transmitió valor, pudiendo recuperarse. Pero Candy estaba sola, y sintió todo el peso de su miedo. Comenzó a llorar con más fuerza.
-Ves... ah... te... lo dije- Susurró Erzzhia, cansada por tener que mantener tantos vínculos unidos al mismo tiempo. Candy se agarraba los brazos con fuerza mientras sollozaba- Y por si no fuera... poco.... ah... ahora viene Eliart hacía aquí...
-¡Ahora verás!- Dijo Candy, quien volvió al ataque, solo que esta vez le hizo sentir a la I-Men dolor, un agudo dolor. La chica comenzó a chillar.
-¡Ah!- Por supuesto, debido al vínculo, Candy también podía sentir el dolor- ¡Detente idiota, nos vas a matar a las dos!
-¡Cállate!- Entonces tanto la una como la otra perdieron una vida por el dolor, que se había hecho muy fuerte.
Justo en ese instante escucharon una voz a lo lejos.
-¡Géminis!- Dijo. Dos Eliarts cayeron a cada lado de la calle, uno de ellos con el aura de Leo, y el otro con el aura de Aries.
El que tenía a Leo comenzó a pelear junto con Kya para repeler a Amazón, mientras que el que tenía el aura naranja peleaba contra Silver junto a Waver.
-¡Eliart, qué bien que has llegado!- Exclamó la chica del agua, complacida de ver a su líder junto a ellas.
-No te preocupes, ahora somos más y tenemos ventaja- Miró a Erzzhia y vio que estaba en una situación difícil- Aguanta Waver, voy a por Candy...- Tras decir eso, de repente desapareció en el aire.
La hermana del Guerrero miraba a su contrincante mientras le rogaba que parara, entonces le llegó un mensaje mental de Eliart.
-Detén el vínculo que tienes con Candy- Y Erzzhia así lo hizo. Entonces el líder de los I-Men apareció de la nada agarrando a la otra mujer y asestándole un duro golpe.
-Vaya, ¿de donde sales?- Preguntó la chica, alegrándose de verle.
-El poder de Virgo...- Contestó de manera sencilla. Ahora que había llegado a la casa, la balanza se inclinaba a su favor.

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