Frente a la entrada del Palacio el combate estaba
llegando a su final. Kya estaba en el suelo, exhausta, en brazos de
Shadow Walker. Entre tanto, ambas rubias se miraban con intensidad.
Amazón contaba con una sola vida y con numerosas heridas, era
consciente de que probablemente perdería, pero no podía hacer otra
cosa si no luchar. Su Gobernador así lo había ordenado, y no era
capaz de desobedecer. Con rabia y frustración levantó su arco,
hecho de pura energía, y cargó una flecha.
-No pienso rendirme...- Susurró.
-No me esperaba menos de ti- Contestó Gaia admirándola.
Si no estuviera siendo controlada por el enemigo, tal vez hubieran
podido ser amigas. La chica de los I-Men aún poseía dos vidas, lo
peor de la batalla se lo había llevado la mujer-gato. Amazón no
esperó más y lanzó su proyectil. Gaia lo esperaba e hizo alzarse
varios árboles que se interpusieron en el camino de la flecha. Esta
chocó contra ellos y provocó una gran explosión. El humo que
levantó hizo que perdiera de vista a la ciudadana.
Gaia se puso en guardia. Recordaba perfectamente lo
habilidosa que era su enemiga a la hora de localizar “presas”, su
visión era envidiable y sus sentidos estaban muy desarrollados.
Ahora que el polvo inundaba el lugar no podía verla, pero
seguramente Amazón sabría donde estaba la I-Men. Mientras pensaba
eso escuchó un silbido, ¡una flecha! Sin pararse a pensar de donde
venía saltó lo más lejos que pudo. El proyectil se clavó en el
suelo y explotó, justo donde había estado unos segundos antes. La
onda de choque y el calor le hicieron algo de daño, pero no fue
significativo.
La rubia se arrodilló en el suelo y plantó ambas manos
en él.
-Oh tierra, árboles, seres vivos...- Susurró- Dejadme
ver a través de vosotros- Pidió al Jardín. Este no tardó en
responder. Los árboles e convirtieron en su propio cuerpo, podía
ver y sentir mediante ellos. Hacerlo le provocaba sensaciones
contraproducentes, pues no se sentía dueña de si misma. No tardó
en localizar a Amazón, la estaba acechando- ¡Te tengo!
Usó su poder he hizo que las plantas alrededor de la
cazadora se hicieran más grandes y trataran de atraparla, pero los
reflejos de la mujer eran muy buenos, de manera que pudo esquivarlos,
aunque con algo de dificultad. Justo cuando logró liberarse Gaia la
había alcanzado. La I-Men levantaba su brazo derecho, convertido en
tronco, y se disponía a asestar un duro golpe.
-¡No!- Amazón se cubrió con sus propios brazos y
frenó una parte del impacto. Nada más caer al suelo se incorporó,
pero Gaia no le dio ni un segundo de respiro, ya estaba sobre ella.
Comenzó entonces un duelo físico, ambas trataban de golpear a la
otra mientras esquivaban. La I-Men comenzó a invocar raíces que
atraparan los pies de su rival, para que así tropezara, pero Amazón
era muy buena y esta vez no se dejó capturar.
-¡Ah!- Dijo Gaia, su rival había logrado encajarle un
golpe en la cara. Se produjo un momento de pausa en el que
intercambiaron miradas. La de Amazón era de desesperación,
consciente de su situación, pero no pudiendo hacer nada. La de Gaia
era casi de lástima, pero la furia por Llama Helada y Holy se
sobreponía a esos sentimientos.
La ciudadana invocó dos cuchillos de energía que
sujetó con maestría, se notaba que era una luchadora consumada. La
I-Men también se preparó. Concentró su mente y sus fuerzas, tenía
que intentar convertirse en árbol, casi lo había conseguido durante
su batalla con Bianca, pero todavía no era capaz de lograrlo. Una
parte de su cuerpo se convirtió en madera y la transformación se
inició, pero era evidente que aún estaba lejos de ser completa.
Amazón no esperó más y se lanzó a por su enemiga.
Los embistes de las dos estaban ahora igualados,
cualquiera podría ganar ahora. Gaia fue consciente de ese hecho y se
reprendió mentalmente. “Mierda, no puedes dejar que esto siga así,
seguramente los demás ya están entrando en el palacio. Si no logro
despejar la puerta principal... el plan podría fallar. Debo lograr
abrirle un camino a Shadow”, pensó con rabia. Se le ocurrió una
idea y saltó hacía atrás para poner algo de espacio entre ellas.
Nada más hacerlo emergieron unas raíces de sus tobillos que fueron
a clavarse en el suelo. Rápidamente comenzaron a extraer la energía
de los alrededores. Los árboles y plantas cercanos se marchitaron.
-¿Estás absorbiendo las fuerzas del bosque?- Preguntó
Amazón, anonadada.
-Si- Dijo Gaia en un susurro. Una lágrima recorrió su
rostro- No te imaginas lo doloroso que es, pero, por una vez, será
necesario. Luego pienso devolverse su vida, no te preocupes.
-Eso será si sobrevives- Amenazó la ciudadana.
-No dudes que lo haré- Finalizó la otra mientras
retiraba las raíces y se lanzaba contra Amazón. Un aura verde
comenzó a emanar del cuerpo de la I-Men, era el poder que había
absorbido, que bullía en su interior.
Reanudaron el combate de golpes y destreza, pero esta
vez Gaia mostró superioridad, “¿cómo es posible? ¿Voy a
morir... aquí?”, pensó Amazón, repentinamente angustiada. Justo
en ese momento encajó un fuerte gancho de izquierda de la I-Men.
“Puede que pierda, pero te llevaré conmigo”, decidió en ese
instante. Enarboló sus cuchillos de energía y les concedió toda la
fuerza que sus mermadas reservas le permitieron. Dio un portentoso
salto y trató de clavarlos en el cuerpo de su enemigo. Gaia se
cubrió con sus brazos convertidos en árboles y ramas, parando así
a la chica y sus cuchillos. Estos quedaron a escasos centímetros de
su cara.
Repentinamente brillaron y explotaron con un sonoro
'boom'. Shadow y Kya, a pesar de estar algo lejos, pudieron ver
claramente la explosión. Se miraron, preocupados.
-Eso no ha sonado nada bien, voy a echar un vistazo,
quédate aquí- Dijo el moreno.
-No es que pueda ir muy lejos, pero está bien...-
Contestó ella mientras le acariciaba.
El I-Men se levantó tras dejar a su querida apoyada
contra un edificio y salió disparado al centro del jardín. Cuando
llegó le sorprendió lo que vio, Amazón estaba inconsciente en el
suelo mientras Gaia la miraba desde su altura. La rubia I-Men parecía
estar cubierta por una cáscara de negra madera. Shadow se acercó.
-¿Qué ha pasado aquí?- Pregunto, inquieto. Gaia le
miró, no se había percatado de que estaba ahí.
-Ah, eres tú- Dijo entre diente. La cáscara se deshizo
en astillas y cayó al suelo- Amazón ha lanzado un ataque
seudo-kamikaze y ha hecho explotar sus armas cuando estábamos cerca,
imagino que quería matarme aunque ella resultara herida- Apretó los
puños en un gesto de impotencia- Afortunadamente pude reaccionar y
gracias a la energía del bosque cree en medio segundo esta capa de
madera que me ha protegido... pero no he bloqueado el ataque del
todo, me ha quitado media vida, ahora sólo tengo una y media.
-Parece que ella ha recibido la mayor parte del
impacto...- Comentó el hombre.
-Así es, pero he de rematarla, si recupera el
conocimiento vendrá a por nosotros. No me hace gracia hacerle esto a
un rival herido, pero así es el Juego- Mientras decía esto levantó
su brazo y lanzó una puntiaguda rama que atravesó el pecho de
Amazón, terminando de destruir su vida. Shadow observó a Gaia y vio
algo en sus ojos, una especie de brillo, ¿tal vez ira? La voz del
Juego sonó, imperturbable. Jugador: Amazón, poder: sentidos
desarrollados y armas explosivas, estado: eliminada. Shadow se acercó
a su amiga.
-¿Por qué no vas a cuidar de Kya en mi lugar?- Le
sugirió- Yo seguiré adelante y entraré en el Palacio. Será mejor
que vosotras esperéis allí al Guerrero y a los demás, estoy seguro
de que vendrán.
-Está bien- Aceptó Gaia, le parecía buena idea cuidar
de alguien, mucho mejor que luchar, desde luego. Dicho esto puso
rumbo a donde Shadow le había indica. Entre tanto el moreno miró al
frente, decidido.
El Palacio se elevaba con toda su majestuosidad ante él,
imponente. No podía sentir presencias como Demongirl o el Capitán,
pero su intuición le decía que había alguien poderoso guardando
aquella entrada. Enfiló el camino principal hasta el Palacio desde
el Jardín y no tardó en llegar hasta el portón doble. No parecía
haber nadie en las cercanías, de manera que empujó las tablas y se
abrió camino hasta el interior del edificio. La gran puerta daba a
un gigantesco vestíbulo de piedra blanca, era donde había peleado
el día anterior contra Kinético, de hecho pudo ver el círculo de
sangre que Garra había hecho al pie de las escaleras de mármol.
Shadow penetró en la estancia pero, cuando llegó al
centro, escuchó una voz.
-Así que habéis superado a Amazón y Candy. Su
combinación era muy buena, debo decir que estoy bastante
sorprendido- La voz provenía de lo alto de las escaleras. El moreno
miró en su dirección, aunque no reconoció a su rival. Detrás de
él había una puerta.
-¿Quién eres?- Inquirió Shadow. El extraño comenzó
a bajar las escaleras. Al llegar abajo del todo miró al I-Men con
determinación.
-Soy Light Knight- Dijo sin preámbulos- Y lamento
decirte que no podrás pasar de aquí.
-Eso ya lo veremos- Contestó el otro cubriéndose de
sombras- Yo soy Shadow Walker, y extinguiré tu 'Luz'.
-Parece que no entiendes algo...- Light se iluminó,
como si irradiara su propia luz, y se movió hasta la espalda de
Shadow en un instante-... ¡La Luz gobierna las Sombras!
Hubo una explosión cuando el ataque colisionó contra
la espalda del I-Men.
Mientras tanto, Gravitta observaba al Guerrero Celeste.
La cadena de gravedad aprisionaba su brazo izquierdo y tiraba de él
con fuerza. El I-Men no era capaz de soportarlo y tuvo que dejar de
volar. Levantó la vista y fulminó al científico con su mirada. El
pelirrojo sonrió ante la impotencia del otro y acumuló energía en
ambas manos.
-Lo siento pequeño, pero el juego debe acabar aquí-
Sentenció Gravitta mientras se formaba una cadena en cada mano. La
energía gravitatoria tomaba consistencia y se volvía morada.
-¡Eso aún está por ver!- Gritó el Guerrero mientras
hacía un supremo esfuerzo para levantar el brazo izquierdo. Miró la
cadena mientras intentaba quitársela. Nada, parecía estar pegada a
su piel. Lo más seguro es que su rival hubiera usado la gravedad
para atraerlos a ambos. Justo en ese momento este descendió en
picado preparando un ataque. El I-Men reaccionó a tiempo y se apartó
a toda velocidad.
“Puede que me haya sellado el brazo izquierdo, pero
aún puedo moverme usando el viento. Mientras vea el viento podré
esquivar sus ataques...”, meditaba el chico. Pero Gravitta no le
daba ni un segundo, salió lanzado contra él. El Guerrero mantuvo la
distancia usando el viento, pero el otro se acercaba cada vez más y
más. Justo cuando entró en su rango, decidió que no podía huir
más. Se paró en seco y liberó su energía.
-¡Ojo del Huracán!- Una pared de viento les rodeó y
comenzó a girar a toda velocidad- Ahora estás atrapado en el Ojo,
si tocas las paredes estas te arrastraran y estarás bajo mi
control...
-No está mal, reconozco que tienes imaginación...
pero...- Gravitta bajó hasta apoyarse en el suelo y sonrió con
suficiencia. Alzó los brazos y atacó con las cadenas. El I-Men
esquivaba como mejor podía, a pesar de su brazo izquierdo, que era
más una carga que otra cosa. A pesar de todos sus esfuerzos, estos
fueron inútiles. El pelirrojo logró encadenar el brazo derecho del
Guerrero, quien casi cayó al suelo.
-Mierda... ahora si que estoy jodido- Tuvo que reconocer
entre dientes. Gravitta se lanzó y, con la última cadena, apresó
la piernas del I-Men. Esta vez el chico cayó sin remedio como una
piedra. El Ojo del Huracán se desactivó.
-Por fin te tengo donde quería... la verdad es que eres
un buen luchador, pero por desgracia no llegas a mi nivel- Se burló
el científico mientras se acercaba con deliberada lentitud. “¿Piensa
acabar conmigo? Esto va de mal en peor...”, pensaba el Guerrero.
Pero Gravitta no le atacó, tan sólo le miró. Al cabo de unos
instantes habló- Si te soy sincero no quiero acabar contigo,
todavía. A pesar de todo eres uno de los hombre de Eliart, uno de
los “importantes”. Guardo para vosotros una sorpresa especial,
así que hazte fuerte y, cuando derrotéis al Gobernador, preparaos.
Será el momento de la revancha.
Tras esto el hombre marchó. El I-Men, desde el suelo,
sólo pudo ver como se elevaba en el cielo, yendo no se sabe a donde.
Lo importante es que le había dejado vivo, o eso creía él.
Forcejeó con las cadenas un rato, pero estas no se soltaron.
-Bueno, lo importante es que sigo vivo, será mejor que
me desate cuanto antes- El Guerrero pensaba en todo lo sucedido. ¡No
había sido capaz de derrotar a Gravitta!- Bueno, bien pensado, ni
Eliart pudo con él en su momento... y Eliart es de las personas más
fuertes que conozco, es una suerte que haya salido tan “bien”
parado... pero como me jode...
Y siguió tratando de cortar o arrancar las cadenas.
En la casa de la Segunda Calle estaban Erzzhia y el
Capitán, hablando.
-No veas como me fastidia tener que esperar aquí
mientras los demás están todos batallando, es de lo más
angustioso- Declaró el Capitán.
-Ya, lo sé, pero por ahora tienes sólo una vida y, con
eso, no llegarás muy lejos- Argumentó Erzzhia, quien era del tipo
que prefería evitar las peleas. Escucharon unos pasos de alguien que
bajaba las escaleras. Al poco vieron como Garra aparecía.
-¿Y los otros? ¿Qué está pasando?- Preguntó,
aturdida. No pudo andar mucho más y se dejó caer en una de las
sillas. Erzzhia se acercó para ver como estaba.
-Vaya, me sorprende que te hayas levantado. Llevas
durmiendo desde ayer, Shadow te trajo inconsciente del Palacio del
Gobernador, al parecer derrotaste a Kinético- Garra sonrió al
recordar eso.
-¿Qué más?- Inquirió.
-Pues, todos volvieron a casa, parece que perdimos a
Llama Helada y Holy- La mirada de Garra se endureció al oír eso. No
los conocía, pero sentía lástima por los I-Men, quienes habían
perdido dos compañeros- Así que decidimos descansar por la noche y
atacar al amanecer el Palacio. En principio el Gobernador nos dio una
especie de tregua nocturna, pero Rawolf trató de atacarnos, Eliart
el Capitán y el Guerrero lo interceptaron, por suerte- El Capitán
hinchó el pecho, satisfecho- Y ahora mismo están todos atacando
menos Revelación, el Capitán, tú y yo.
-¿Y qué tal les va?- Preguntó de nuevo al rubia, algo
aturdida, ¡habían pasado tantas cosas!
-Pues... Kya y Gaia han derrotado a Amazón y Candy
Soul... El Guerrero se ha tenido que enfrentar a un hombre pelirrojo,
creo que le han llamado Gravitta- El Capitán vasco no lo mencionó,
pero al oír el nombre del científico entrecerró los ojos, ¿estaba
aquí?- Creo que no era de la ciudad, afortunadamente ha huido, pero
ha dejado inmovilizado al Guerrero, aunque se encuentra bien. Shadow
acaba de entrar en contacto con... Con Light Knight, uf, necesitará
mucha suerte para ganar... Por último están Eliart, Waver y
Demongirl luchando contra Womenice. Tiene pinta de que Demongirl va
ganando- Explicó Erzzhia, haciendo una pausa para tomar aire, se le
estaba secando la garganta de tanto hablar. Finalmente miró al
Capitán- ¡pero bueno! Dejémonos de tonterías, ahora lo importante
es qué haremos nosotros. ¡Capitán! Tú estás en unas condiciones
decentes, ahora que todo el mundo está distraído quiero que vayas a
la Casa de Curación.
-¿Allí? ¿Para qué?- Preguntó algo confuso.
-Por muy malvada que sea la ciudad, siguen necesitando
cuidados los ciudadanos, y en esa Casa de Curación puede haber algo
que nos ayude a que recuperéis vidas, tanto tú como Garra.
Presiento que los I-Men os van a necesitar allá en el Palacio- El
Capitán asintió.
-Entiendo, puede que tengas razón, ¡ahora mismo voy,
por mi tierra!- Sin más dilación se levantó y salió de la casa,
dando un portazo. Erzzhia y Garra se miraron.
-¿Crees que estará bien?- Preguntó la rubia.
-Si, eso creo, ahora mismo todos los ciudadanos deben
estar bastante ocupados con los I-Men, y la casa de curación no está
cerca del Palacio... así que debería lograrlo- La hermana de
Celestina acusaba el cansancio, no paraba de usar sus conexiones para
revisar en todo momento el estado de los I-Men, y le hacía mella. Se
recostó sobre una silla- Te necesitamos a ti y al Capitán ya mismo,
debemos inclinar la balanza a nuestro favor... siendo totalmente
sincera... el que más me preocupa ahora mismo es Shadow. No lo
logrará.
-Te entiendo... Light Knight es, casi con toda
seguridad, el ciudadano más fuerte, yo incluso diría que podría
estar al nivel del Gobernador- Secundó Garra.
-Si, muchas veces me he preguntado como logra
controlarle, y más ahora que no tiene al Alcalde, nunca lo
entenderé...
-Esperemos que el Capitán encuentre algo.
En el vestíbulo estaba teniendo lugar una batalla
legendaria. Light Knight miraba por encima del hombro a un Shadow
totalmente ofuscado por el poder del otro. “No es posible que
exista tanta diferencia entre él y yo, deberé utilizar toda mi
fuerza ahora mismo si quiero tener alguna oportunidad”, meditaba.
Light le miraba con intensidad. Había algo raro en su mirada, sus
ojos desprendían una profunda angustia e inquietud, desde luego se
podía observar que no era nada feliz con lo que hacía.
El I-Men finalmente había acumulado suficientes fuerzas
para liberarla en forma de sombras que aparecieron a su alrededor. El
ciudadano se extrañó.
-¿De nuevo vas a tratar de hacer tu juego de sombras?
No funcionó al primera vez, ahora tampoco lo hará...- Dijo mientras
se preparaba para cargar.
-Te equivocas, esto no es lo mismo, mira bien- Susurró
el moreno. La intriga pudo a Light, quien se quedó observando qué
pasaba. Las sombras salieron del suelo y empezaron a recubrir a su
dueño como si fueran de aceite. Finalmente llegaron a la cabeza,
ahora le cubrían por completo. Entonces la sombras se fueron
añadiendo una sobre otra y se tensaban sobre la anatomía del
hombre- Esto es la armadura sombría, hecho con mis sombras más
poderosas, rodeando todo mi cuerpo y conformando una protección
suficiente. Además de que me da mayor velocidad y fuerza.
-Veamos si es cierto, chico sombra.
-¡Me llamo Shadow!- Exclamó el I-Men, furioso.
Light emanó de nuevo esa blanca luz y volvió a
desaparecer. Esta vez el moreno supo que se traía entre manos de
manera que, cuando apareció a su espalda, no se sorprendió y pudo
reaccionar. El ciudadano acometió con un sable hecho de pura luz
concentrada. Shadow pudo parar el ataque con sus manos, pero por muy
poco. Para contrarrestar el efecto de la Luz se vio obligado a
concentrar aún más sombras.
-¡Ahora verás!- Dijo mientras hacía que las sombras
tomaran forma de pinchos para atacar a Light. Al mismo tiempo alzó
los brazos y trató de alcanzar a su enemigo, pero este era
increíblemente rápido, al fin y al cabo era la luz. Pero Shadow no
dejó que escapara, se deslizó con sus sombras y usó toda su
velocidad con tal de acelerar al máximo. Esto no se lo esperaba
Light, quien no pudo evitar recibir un golpe, aunque leve.
-Vaya, debo felicitarte, no es fácil alcanzarme...-
Murmuró.
-¡Aquí tienes más!- Dijo sin parar de atacar. Light
esta vez se preparó más para recibir el ataque, no podía permitir
que le volvieran a dar. En ese momento logró atrapar la muñeca
izquierda del moreno, que se sorprendió. Sin dudarlo alzó su sable
y, con muchísima fuerza, asestó un duro golpe al pecho de su
enemigo, que salió volando. Al golpear se produjo un destello.
Shadow cayó al suelo, hecho polvo. A pesar de lo fuerte
que había sido el golpe no había perdido ninguna vida, sin duda
gracias a su armadura. Se levantó con esfuerzo y miró su pecho.
Justo sobre el corazón la armadura estaba destrozada, apenas una
levísima capa de sombras la cubría. Tan sólo un poco más y sería
historia.
Light levantó el brazo derecho, que estaba desarmado, y
la luz brilló sobre él. Otro sable de energía apareció en su
mano, ahora tenía dos.
-He estado pensando, no le he mostrado este poder a
nadie, pero si logras golpearme de nuevo, te lo enseñaré. ¿Qué me
dices?- Shadow se ofendió, pero no lo demostró. En ese instante se
dio cuenta de que su rival no se burlaba de él, tan sólo estaba
hablando con naturalidad. En el fondo sentía algo en común con
aquel hombre.
-Como quieras, pero si vas a hacer algo, que sea ahora,
pues luego no tendrás tiempo- Dijo el moreno, tratando de parecer
más seguro de lo que estaba. “Tal vez funcione...”, pensaba. Se
concentró y proyectó su propia sombra frente a el. De esta surgió
una figura que fue elevándose poco a poco. Era una copia exacta de
Shadow, pero totalmente negra- Uf, parece que lo he logrado. Te
presento a mi alter-ego, que domina la dimensión sombría.
-Vaya, no salía desde tu pelea contra el chico de
fuego y hielo...- Dijo la sombra
como si todo aquello no fuera con ella. Su dueño se enfadó.
-Déjate de tonterías, ahora tenemos que derrotar a ese
tío- Ordenó señalando a Light.
-Je-
La sombra se mostró insubordinada- La vedad es que no
tengo ganas de pelear a tu lado, eres un debilucho.
-Somos igual de fuertes, ahora cállate, ¡vamos allá!-
Shadow, recubierto de su armadura, y su sombra se lanzaron sobre su
enemigo. De alguna manera había podido controlar a su otro yo con
rapidez.
Light enarboló sus armas y se preparó para recibir los
ataques. Repentinamente la sombra desapareció, ¿dónde podría
estar? El ciudadano la ignoró y se centró en Shadow, que ya caía
sobre él. Lanzaba puños en todas direcciones, desesperado. A la vez
numerosas sombras tomaban forma de afilados pinchos en sus brazos. A
Light le costó un poco parar todos los golpes, pero aún era
superior. “No siento ninguna diferencia, ¿qué estará pasando?”,
se preguntaba a si mismo. De repente sintió algo por la espalda, ¡se
trataba de la sombra! Esta le agarró con fuerza y le inmovilizó los
brazos.
-¿Qué, cuando has...?- No terminó la frase, el I-Men
le asestó un gran derechazo directo en la cara. Sin darle ni un
momento de respiro le dio con la izquierda. Los ataques iban cargados
de rabia y fuerza.
-¡Toma, toma, toma!- Gritaba una y otra vez.
Light se hartó de aquello y emitió una brillantísima
luz por todo su cuerpo. La sombra desapareció y Shadow quedó cegado
el tiempo suficiente. Lo siguiente que sintió fue como el sable de
su enemigo le golpeaba en el abdomen. De nuevo, en el momento del
contacto brilló un destello y salió disparado sin poder hacer nada.
Comenzó a sangrar por la boca, esta vez había perdido una vida.
Light dejó de generar la luz y miró como había quedado su enemigo.
-Ugh, parece que me has
hecho bastante daño...- Tuvo que admitir Shadow mientras miraba su
tarjeta. Sólo le quedaba una vida, y su enemigo tenía todas. En ese
momento la sombra reapareció.
-¿Este tío
puede producir toda esa luz? Me lo deberías haber dicho, ya sabes
que no puedo salir al mundo exterior cuando el Sol está en lo más
alto... o cuando te da directamente una luz tan poderosa, idiota-
Le reprendió su sombra. El moreno sabía que tenía razón.
-Perdona, no sabía que podía hacer eso...- El I-Men
sintió que estaba en apuros. Entonces comenzó a pasar algo
alrededor de Light Knight. La luz comenzó a girar alrededor de él,
era un fenómeno sumamente extraño, como si un montón de
luciérnagas bailarán alrededor de una gran hoguera.
-¿Recuerdas lo que te dije? Si me golpeabas te
mostraría mi habilidad... pues aquí la tienes- Dijo Light mientras
una armadura hecha de luz cubría su cuerpo. Esta refulgía con
matices blancos y dorados, era una versión antagónica de la
armadura de sombras.
-Ya veo, se podría decir que nuestros poderes son
similares...- El moreno se percató de algo. Light no actuaba nada
parecido al resto de ciudadanos, que parecían estar medio chalados.
Él era bastante normal dentro de lo que cabía- Una pregunta, Light.
-¿Qué quieres saber?- Dijo el caballero mientras se
paraba, ¿que querría su rival?
-El hecho de que hayas parado me dice que... tal vez no
estés siendo controlado. ¿Es verdad o es tan sólo mi imaginación?-
Nada más decir esto el ciudadano bajo la mirada. Parecía estar muy
afligido por algún motivo. Esperó un rato, pero Light no respondía.
Cuando iba a repetir la pregunta este habló.
-Tienes razón, no estoy siendo controlado, ahora mismo
obedezco las órdenes del Gobernador por mi voluntad- Admitió.
Shadow estalló al oírlo.
-¡Así que es verdad! ¿Cómo puedes seguir a ese
cretino del Gobernador? Por su culpa mis amigos han muerto- Quiso
saber. La sombra miraba a ambos contendientes sin enterarse de nada.
-¡No me juzgues tan rápido! Es cierto, no me
controla... pero tampoco es verdad que sea por mi voluntad,
completamente. No puedo hablar de ello, pero tengo mis motivos- La
cara de Light no era precisamente de felicidad- Además, no puedes
exigirme nada, estamos en el Juego, ¿recuerdas? Aquí la gente
muere, lamento lo de tus amigos, pero no podía hacer nada por ellos.
-¡Podrías haberte unido a nosotros si tanto lo
lamentas! A nuestro lado podrías haber hecho algo, ¿no crees? Aún
le apoyas, lo que no dice mucho a tu favor- Argumentó Shadow.
-¡Cállate! Ya te lo he dicho, no puedo hablar de
ello... y ya está. Ahora ponte en guardia, acabaré contigo...- Nada
más decir esto cargó al frente con toda la velocidad que le daban
sus poderes. Apenas se podía ver un destello al moverse. Casi ningún
humano hubiera podido seguirle con la mirada. Shadow, por supuesto,
tampoco fue capaz de seguirle, pero intuyó donde iba a atacar y
cargó energía con su brazo derecho.
Hubo el destello característico tras el ataque de
Light. Esta vez le había atravesado el pecho con su sable. El moreno
agarró el brazo que sujetaba la espada con su mano izquierda.
-No me gusta tener que matarte... adiós, has peleado
bien- Dijo el hombre. Pero el I-Men sonrió.
-No tan rápido... ahora te tengo a mi merced, no pienso
soltarte- Contestó mientras ensanchaba su sonrisa. Levantó el brazo
derecho, donde se estaba cargando energía. Las sombras se
concentraron y tomo forma el peligroso Orbe Oscuro- Te presento una
de mis técnicas más destructivas, el Orbe Oscuro. Necesitaba
atraparte antes de poder sacarlo, al fin y al cabo para ti esquivar
es muy fácil... tenía que hacerte creer que podías matarme...
-¿Qué se supone que es esto? ¡Estoy atravesando tu
pecho, deberías estar muerto!- Exclamó Light, no entendía que
estaba pasando. El brazo del moreno estaba aferrado a su muñeca, ¡no
podía soltarse! Y lo que era peor, aquella energía concentrada
parecía peligrosa. Escuchó un ruido más allá, como el de alguien
caer. El caballero miró en esa dirección y descubrió como la
sombra de su enemigo caía al suelo con una herida en el pecho. El
ciudadano tuvo una idea- Espera... ¿puede ser que tu sombra y tú
tengáis algún tipo de vínculo?
-Has dado en el clavo, cuando la invoco o cuando peleo a
la vez que ella se crea un vínculo especial entre nosotros... todo
el daño que yo reciba le será transmitido a ella, de manera que
mientras esté presente no puedes matarme, salvo que la ataques a
ella- Shadow sopesó el Orbe y decidió que ya estaba listo- A esta
distancia normalmente sería peligroso, pero estando mis sombra no
tengo miedo... ¡toma esto!
El I-Men alzo el brazo e impactó su ataque contra el
abdomen de Light. A continuación hubo una gran explosión y un
destello oscuro. El Orbe aumentó su tamaño exageradamente y la onda
de choque fue considerable. De la nube de humo que se generó
surgieron dos figuras. La primera era el propio Shadow, intacto, pues
el daño había sido transmitido a su sombra. En cambio Light
presentaba heridas más o menos graves. El poderoso ataque le había
costado una de sus vidas y perder parte del peto de su armadura de
luz.
-Maldición, no he tenido todo el cuidado que
debería...- Se reprendió a si mismo el ciudadano, pero ahora al
menos entendía como podía derrotarle- Has cometido un error, y ha
sido decirme tu truco, ahora sólo tengo que atacar a tu sombra, o
generar luz para que desaparezca... y podré matarte rápidamente.
-No hará falta...- Contestó Shadow- Si te digo la
verdad, mi sombra no puede seguir luchando, después de tu sablazo en
el pecho y la explosión de ahora no puede continuar. Haré que
vuelva a su dimensión sombría, y así podremos pelear tú y yo.
Esta vez sin trucos, ¡mi fuerza contra la tuya!
-Me gusta tú estilo, ¡vamos!- Light saltó con un
sable en cada mano. Al mismo tiempo Shadow absorbió su sombra, tal y
como había dicho, y también cargó al frente mientras invocaba dos
filos de sombras.
Las armas entrechocaban en el aire y producían
descargas de energía, de manera que haces de sombras y destellos de
luz salían despedidos por todos lados. La energía que desprendían
era tan poderosa que comenzaron a destrozar las piedras del
vestíbulo. La herida de Light había mermado ligeramente su
velocidad, lo que era una bendición para el moreno, puesto que si
no hubiera sido imposible pelear. A pesar de todo ello, debía de
esforzarse como nunca lo había hecho.
El caballero usó su luz para aparecer a la espalda del
otro y asestó un sablazo que hirió al chico. Afortunadamente la
protección sombría evitó que fuera grave. Shadow respondió con
eficiencia, girando a toda velocidad. El ciudadano usó de nuevo su
poder para reaparecer a su espalda. Pero el I-Men esperaba justo eso,
de manera que aprovechó la inercia del anterior giro para dar una
vuelta completa y herir a su rival con su filo de sombras. Esta vez
el caballero apenas pudo esquivarlo y recibió un tenue golpe.
Sonrieron.
-Tengo que reconocer que estás superando mis
expectativas- Light retrocedió mientras recuperaba el aliento.
Shadow le imitó mientras se resentía de los golpes. En ese momento
el ciudadano giró la cabeza, parecía estar pendiente de algo que
pasará lejos de allí.
-¡No te distraigas!- Gritó el I-Men mientras saltaba
sobre él. El ciudadano reaccionó rápido y paró la acometida con
sus espadas, entonces se deshizo del ataque y realizó un complicado
movimiento de muñeca. Shadow perdió sus armas casi al instante,
estas fueron lanzadas varios metros a ambos lados.
-¡Ahora si es tu final!- Dijo Light mientras asestaba
un golpe tras otro. Finalmente el moreno no pudo aguantar y cayó de
espaldas. El caballero le pisó el pecho con su pie para que no se
moviera y le acercó un filo de luz al cuello. La energía abandonaba
a Shadow, y su armadura de sombras comenzó a retirarse.
-No...- Murmuró. El I-Men no pudo evitar pensar en todo
lo que le quedaba por hacer, ayudar a Kya, vengar a sus amigos. No
podía morir así. Y, sin embargo, nada presagiaba un buen final.
Light levantó el brazo y dirigió el golpe final contra su enemigo.
-Adiós- Dijo mientras el arma bajaba para dar muerte al
moreno.
Demongirl respiraba con dificultad. Frente a ella estaba
la demacrada Womenice, quien tras la dura batalla presentaba un
aspecto lamentable. El fuego le había chamuscado parte del pelo y se
pegaba a su sudorosa cara. Los ojos azules, fríos, desquiciados y
frenéticos, la miraban como si ella fuera el mal en persona. Aún
así aquel era un odio superficial, no podía competir ni de lejos
con la furia que se alojaba el corazón de la I-Men. Apretó la
mandíbula y el puño donde sujetaba la espada ígnea. Sin mediar
palabra saltó hacía delante, chapoteando en el agua producto de
haber derretido el hielo. La rubia se puso en guardia e invocó un
muro de hielo.
-¡Ni se te ocurra esconderte, cobarde!- Exclamó
Demongirl mientras partía el muro de un solo espadazo. Salto por la
hendidura que había hecho y buscó a su enemiga. Esta había
aprovechado para poner algo de distancia entre ellas. Parecía estar
cargando energía.
-¡Maldita seas, chica Salamandra!- Dijo Womenice. La
energía que acumulaba en los brazos se volvió de un azul muy
brillante- ¡Estrella Polar!- Gritó.
-Otra vez eso... ¡no funcionará!- La morena volvió a
la carga, pero cuando estaba a un par de metros de su enemiga pasó
algo extraño. Apareció hielo de la nada, se formaba gracias al agua
del suelo. El hielo creció en tamaño y forma hasta parecer un
monstruo humanoide- ¿Qué...?
-Esto es mi arma definitiva, ¡el temible Yeti!- Explicó
la ciudadana mientras se introducía en el monstruo de dos metros y
medio. Nada más hacerlo la energía de la Estrella Polar se expandió
y ocupó todo el hielo. El Yeti entero estaba imbuido de la peligrosa
energía, y Womenice en su interior lo controlaba y se protegía al
mismo tiempo. El monstruo saltó y arremetió con su gigantesco brazo
sobre la chica demonio.
La I-Men dio un salto hacía atrás para tratar de
esquivarlo, y lo logró, pero el golpe liberó esquirlas de hielo que
salieron disparadas en todas direcciones. Algunas de ellas alcanzaron
a la morena en la pierna. Demongirl se resintió, pero aguantó sin
demasiados problemas. “No pienso perder, jamás”, pensaba
mostrando su determinación. Las escamas recubrían sus piernas y
ascendían por el tronco hasta la cintura, la cola demoníaca se
movía de un lado a otro, sus ojos se tornaron rojos como la sangre.
Sentía que con cada latido su poder crecía.
-Estás perdida... ¡toma!- La chica blandió su espada
y el Yeti logró esquivarlo, aunque al hacerlo dio un traspié.
Demongirl saltó sobre él, aprovechando la situación, y de nuevo
enarboló su arma. Esta vez el helado monstruo no pudo evitarlo y su
mano izquierda fue cercenada.
-¡Ahhh!- Gritó el ser de dolor.
Demongirl puso algo de distancia para recuperarse,
empezaba a acusar el tremendo cansancio de abusar de sus poderes
demoníacos. Womenice la miró a través del hielo con verdadera
rabia. El monstruo recuperó su empuje y volvió de nuevo al ataque.
La I-Men apenas pudo reaccionar, usó la espada para cubrirse
mientras el extraño ser lanzaba un golpe tras orto, sin parar. El
hielo se desprendía del cuerpo del monstruo en todas direcciones.
La rubia transmitió más energía al ser y este la
aprovechó para redoblar su potencia.
-Mierda...- Susurró Demongirl. Paró de nuevo un golpe,
pero los brazos se le entumecieron, apenas podía sostener la espada.
Los músculos finalmente cedieron y el Yeti ni lo pensó, asestó un
derechazo que mando a la chica a volar. El golpe fue tan poderoso que
Womenice no lo dudó.
-¡Ja! ¡Chúpate esta, he ganado yo!- Exclamó,
contenta. Pero algo raro había en el ambiente, la voz del juego no
anunciaba la derrota de la chica demonio... ¿tal vez seguía viva?
La rubia miró el cuerpo de su enemiga, la transformación demoníaca
no se revertía, de hecho la otra comenzó a levantarse poco a poco.
-No, aún no me has derrotado...-Logró decir la I-Men.
Su última vida era escasa. Alzó la espada de fuego y la sopesó. El
brillo de la espada reapareció, poderoso.
-Con ese pequeño fulgor no podrás derretir mi frío
glaciar- Dijo Womenice, retándola.
-Ven y lo descubriremos- Contestó la morena sin
amilanarse.
Las escamas de su cuerpo desaparecieron, pero sus ojos
siguieron rojos. Estaba transmitiendo toda su fuerza de demonio al
filo de la espada, que empezó a expulsar llamas. La rubia ni lo
pensó, se lanzó con toda su fuerza contra la insolente que había
osado quitarle dos vidas. Demongirl tampoco dudó, avanzó con
determinación. Sus ataques se cruzaron y una de ellas perdió.
El Yeti se partió por la mitad y la ciudadana cayó al
suelo sin vidas. La voz, como siempre, resonó. Jugadora: Womenice,
poder: control del hielo y temperatura, estado: eliminada. Demongirl
miró como su enemiga caía desaparecía. “Esto, por Llama Helada,
guarra”, se regocijó. Las esculturas de hielo que mantenían
presos a Eliart y Waver se rompieron en mil pedazos, por fin eran
libres. Cuando salieron estaban aturdidos, pero vieron a su amiga y
fueron a su encuentro.
-¿Cómo estas?- Preguntó Waver. La otra se miró el
brazo izquierda y el pecho, aún estaban congelados.
-Bueno, he logrado derrotar a esa tía, pero estoy hecha
polvo, vais a tener que seguir sin mi- Les dijo mientras miraba al
líder con intensidad. Este asintió.
-No te preocupes, llegaremos hasta el Gobernador y le
haremos pagar por todo lo que nos ha hecho- Prometió el joven.
Demongirl sonrió y se dejó caer contra la pared.
-Usad esa puerta de allí- Dijo mientras señalaba una
entrada- Siento unas presencias muy fuertes siguiendo ese camino. Yo
en cuanto pueda saldré de aquí y me reuniré con Gaia y Kya, notó
su fuerza fuera.
-Está bien, confiamos en ti, no se te ocurra morir- Se
despidió Waver. Eliart y ella salieron disparados, abrieron la
puerta y encontraron una escalera de caracol que ascendía. Se
miraron y asintieron para, seguidamente, subir.
En el vestíbulo Shadow cerraba los ojos con fuerza. La
espada caería en cualquier momento y moriría sin remedio. “He
sido débil, los he fallado a todos y este es el precio que he de
pagar. Por favor perdonadme compañeros, y sobre todo tú, Eliart,
gracias a ti he podido tener esta oportunidad...”, pensaba. Sin
embargo el golpe final, por algún motivo, no llegaba. ¿Qué estaba
pasando? Poco a poco abrió los ojos. Se sorprendió cuando vio a
Light sosteniendo la espada y mordiéndose el labio. Sin mediar
palabra retiró sus poderes y se alejó unos pasos. Entonces cayó de
rodillas al suelo y profirió un gran lamento.
-¡Mierda!- Exclamó. Shadow logró sentarse sobre el
suelo. ¿Qué ocurría?
-¿Se puede saber por qué te detienes? No es que no
aprecie mi vida, pero, ¿qué ocurre aquí? Todo esto es muy raro...-
Comentó Shadow. Light se giró hasta mirarle a los ojos. Su mirada
desprendía tristeza infinita.
-Lo siento...- Se agachó hasta dar con la cabeza en el
suelo. Ahora que estaba así y sin sus poderes resultaba un poco
ridículo. El moreno podría haberse aprovechado de la situación,
pero no le pareció ético. “¿Por qué pensaré en ética ahora
mismo?”. El ciudadano se levantó y le tendió la mano al I-Men.
Este dudó, pero finalmente aceptó la mano que le daban.
-No entiendo porque me ayudas ahora, pero creo que
deberías explicármelo, al fin y al cabo tampoco me has matado
teniendo la oportunidad.
-Si, voy a contártelo- De repente sus ojos mostraron
una profunda ira- Ya te dije que el Gobernador no me controla, podría
haberlo intentado, pero mi poder es grande, le habría costado mucho
esfuerzo. Por eso encontró otra manera de mantenerme bajo su yugo-
Hizo una pausa mientras miraba al suelo- No me di cuenta de
inmediato, pero Womenice estaba siendo controlada, cada vez más y
más. Ella y yo... teníamos algo especial, ¿sabes? Y por culpa de
ese hombre la perdí. Así que hice un trato con él, le serviría y
seguiría sus órdenes, y él liberaría a Womenice- Meneó la cabeza
de un lado a otro- No sé como pude ser tan tonto.
-No fuiste tonto- Shadow se acercó con dificultad y
apoyó su mano en el hombro de Light- Yo hubiera hecho lo mismo por
la mujer que amo, pero, ¿por qué no derrotaste al Gobernador?
-Con su control mental extremo es capaz de hacer que las
personas... se suiciden. No podía hacer nada... y lo lamento mucho,
estaba dispuesto a matarte- Admitió el hombre.
-Pero te has parado, y pareces ser un buen tipo... ¿Qué
ha ocurrido?- Inquirió Shadow.
-Tus amigos han eliminado a Womenice... Ya no tengo
motivo para pelear en favor de lo que el Gobernador quiera-
Instintivamente el I-Men dio un paso atrás y se puso en guardia.
-Y querrás tomar venganza, ¿no?- Preguntó mientras se
cubría.
-¿Qué?- Light se enfadó- ¡No, claro que no! ¿Qué
voy a ganar matándote? No, te dejaré vivo y así tus amigos
confiarán en mi... los necesitaré si quiero derrotar al Gobernador.
Sólo él tiene la culpa de esto. Ahora, ¡vete! Ponte a salvo,
reúnete con las chicas que siento afuera, estarán preocupadas por
ti.
Light no dijo nada más, dio al espalda al moreno, subió
las escaleras y entró por la puerta que originalmente custodiaba.
Eliart y Waver subían sin descanso. Alcanzaron una
puerta y esta justo se abrió. Era Light que entraba desde el
vestíbulo. El ciudadano no se sorprendió al verlos, al parecer
podía sentir presencias. Los I-Men, en cambio, se pusieron en
guardia.
-¡Yo a ti te he visto antes! Eres de la ciudad- Dijo
Eliart. Light les miró y abrió la puerta que quedaba a su espalda.
La pareja vio el vestíbulo y como Shadow andaba para salir por la
entrada principal, vivo.
-Cuidado, Eliart, yo también te recuerdo- Contestó-
Pero ahora no soy tu enemigo, acabas de ver que no he asesinado a
Shadow. Mi objetivo ahora es el mismo que el vuestro. ¡Dejadme
pelear a vuestro lado!
Eliart y Waver se miraron extrañados. Pero no había
tiempo para dudar, el tiempo corría en su contra, cuanto antes
derrotaran al Gobernador, antes podrían ser libres. El líder
asintió, su intuición le decía que era un buen tipo.
-Claro, ¡vamos juntos a darle lo que se merece!
Y así siguieron ascendiendo los tres por la escalera de
caracol.
En la sala de piedra Gris estaba Silver, que miraba la
puerta. Se relamió. Las presas iban a caer en la trampa.