domingo, 29 de diciembre de 2013

Capítulo 35 - 'La justicia de la luz'

Frente a la entrada del Palacio el combate estaba llegando a su final. Kya estaba en el suelo, exhausta, en brazos de Shadow Walker. Entre tanto, ambas rubias se miraban con intensidad. Amazón contaba con una sola vida y con numerosas heridas, era consciente de que probablemente perdería, pero no podía hacer otra cosa si no luchar. Su Gobernador así lo había ordenado, y no era capaz de desobedecer. Con rabia y frustración levantó su arco, hecho de pura energía, y cargó una flecha.
-No pienso rendirme...- Susurró.
-No me esperaba menos de ti- Contestó Gaia admirándola. Si no estuviera siendo controlada por el enemigo, tal vez hubieran podido ser amigas. La chica de los I-Men aún poseía dos vidas, lo peor de la batalla se lo había llevado la mujer-gato. Amazón no esperó más y lanzó su proyectil. Gaia lo esperaba e hizo alzarse varios árboles que se interpusieron en el camino de la flecha. Esta chocó contra ellos y provocó una gran explosión. El humo que levantó hizo que perdiera de vista a la ciudadana.
Gaia se puso en guardia. Recordaba perfectamente lo habilidosa que era su enemiga a la hora de localizar “presas”, su visión era envidiable y sus sentidos estaban muy desarrollados. Ahora que el polvo inundaba el lugar no podía verla, pero seguramente Amazón sabría donde estaba la I-Men. Mientras pensaba eso escuchó un silbido, ¡una flecha! Sin pararse a pensar de donde venía saltó lo más lejos que pudo. El proyectil se clavó en el suelo y explotó, justo donde había estado unos segundos antes. La onda de choque y el calor le hicieron algo de daño, pero no fue significativo.
La rubia se arrodilló en el suelo y plantó ambas manos en él.
-Oh tierra, árboles, seres vivos...- Susurró- Dejadme ver a través de vosotros- Pidió al Jardín. Este no tardó en responder. Los árboles e convirtieron en su propio cuerpo, podía ver y sentir mediante ellos. Hacerlo le provocaba sensaciones contraproducentes, pues no se sentía dueña de si misma. No tardó en localizar a Amazón, la estaba acechando- ¡Te tengo!
Usó su poder he hizo que las plantas alrededor de la cazadora se hicieran más grandes y trataran de atraparla, pero los reflejos de la mujer eran muy buenos, de manera que pudo esquivarlos, aunque con algo de dificultad. Justo cuando logró liberarse Gaia la había alcanzado. La I-Men levantaba su brazo derecho, convertido en tronco, y se disponía a asestar un duro golpe.
-¡No!- Amazón se cubrió con sus propios brazos y frenó una parte del impacto. Nada más caer al suelo se incorporó, pero Gaia no le dio ni un segundo de respiro, ya estaba sobre ella. Comenzó entonces un duelo físico, ambas trataban de golpear a la otra mientras esquivaban. La I-Men comenzó a invocar raíces que atraparan los pies de su rival, para que así tropezara, pero Amazón era muy buena y esta vez no se dejó capturar.
-¡Ah!- Dijo Gaia, su rival había logrado encajarle un golpe en la cara. Se produjo un momento de pausa en el que intercambiaron miradas. La de Amazón era de desesperación, consciente de su situación, pero no pudiendo hacer nada. La de Gaia era casi de lástima, pero la furia por Llama Helada y Holy se sobreponía a esos sentimientos.
La ciudadana invocó dos cuchillos de energía que sujetó con maestría, se notaba que era una luchadora consumada. La I-Men también se preparó. Concentró su mente y sus fuerzas, tenía que intentar convertirse en árbol, casi lo había conseguido durante su batalla con Bianca, pero todavía no era capaz de lograrlo. Una parte de su cuerpo se convirtió en madera y la transformación se inició, pero era evidente que aún estaba lejos de ser completa. Amazón no esperó más y se lanzó a por su enemiga.
Los embistes de las dos estaban ahora igualados, cualquiera podría ganar ahora. Gaia fue consciente de ese hecho y se reprendió mentalmente. “Mierda, no puedes dejar que esto siga así, seguramente los demás ya están entrando en el palacio. Si no logro despejar la puerta principal... el plan podría fallar. Debo lograr abrirle un camino a Shadow”, pensó con rabia. Se le ocurrió una idea y saltó hacía atrás para poner algo de espacio entre ellas. Nada más hacerlo emergieron unas raíces de sus tobillos que fueron a clavarse en el suelo. Rápidamente comenzaron a extraer la energía de los alrededores. Los árboles y plantas cercanos se marchitaron.
-¿Estás absorbiendo las fuerzas del bosque?- Preguntó Amazón, anonadada.
-Si- Dijo Gaia en un susurro. Una lágrima recorrió su rostro- No te imaginas lo doloroso que es, pero, por una vez, será necesario. Luego pienso devolverse su vida, no te preocupes.
-Eso será si sobrevives- Amenazó la ciudadana.
-No dudes que lo haré- Finalizó la otra mientras retiraba las raíces y se lanzaba contra Amazón. Un aura verde comenzó a emanar del cuerpo de la I-Men, era el poder que había absorbido, que bullía en su interior.
Reanudaron el combate de golpes y destreza, pero esta vez Gaia mostró superioridad, “¿cómo es posible? ¿Voy a morir... aquí?”, pensó Amazón, repentinamente angustiada. Justo en ese momento encajó un fuerte gancho de izquierda de la I-Men. “Puede que pierda, pero te llevaré conmigo”, decidió en ese instante. Enarboló sus cuchillos de energía y les concedió toda la fuerza que sus mermadas reservas le permitieron. Dio un portentoso salto y trató de clavarlos en el cuerpo de su enemigo. Gaia se cubrió con sus brazos convertidos en árboles y ramas, parando así a la chica y sus cuchillos. Estos quedaron a escasos centímetros de su cara.
Repentinamente brillaron y explotaron con un sonoro 'boom'. Shadow y Kya, a pesar de estar algo lejos, pudieron ver claramente la explosión. Se miraron, preocupados.
-Eso no ha sonado nada bien, voy a echar un vistazo, quédate aquí- Dijo el moreno.
-No es que pueda ir muy lejos, pero está bien...- Contestó ella mientras le acariciaba.
El I-Men se levantó tras dejar a su querida apoyada contra un edificio y salió disparado al centro del jardín. Cuando llegó le sorprendió lo que vio, Amazón estaba inconsciente en el suelo mientras Gaia la miraba desde su altura. La rubia I-Men parecía estar cubierta por una cáscara de negra madera. Shadow se acercó.
-¿Qué ha pasado aquí?- Pregunto, inquieto. Gaia le miró, no se había percatado de que estaba ahí.
-Ah, eres tú- Dijo entre diente. La cáscara se deshizo en astillas y cayó al suelo- Amazón ha lanzado un ataque seudo-kamikaze y ha hecho explotar sus armas cuando estábamos cerca, imagino que quería matarme aunque ella resultara herida- Apretó los puños en un gesto de impotencia- Afortunadamente pude reaccionar y gracias a la energía del bosque cree en medio segundo esta capa de madera que me ha protegido... pero no he bloqueado el ataque del todo, me ha quitado media vida, ahora sólo tengo una y media.
-Parece que ella ha recibido la mayor parte del impacto...- Comentó el hombre.
-Así es, pero he de rematarla, si recupera el conocimiento vendrá a por nosotros. No me hace gracia hacerle esto a un rival herido, pero así es el Juego- Mientras decía esto levantó su brazo y lanzó una puntiaguda rama que atravesó el pecho de Amazón, terminando de destruir su vida. Shadow observó a Gaia y vio algo en sus ojos, una especie de brillo, ¿tal vez ira? La voz del Juego sonó, imperturbable. Jugador: Amazón, poder: sentidos desarrollados y armas explosivas, estado: eliminada. Shadow se acercó a su amiga.
-¿Por qué no vas a cuidar de Kya en mi lugar?- Le sugirió- Yo seguiré adelante y entraré en el Palacio. Será mejor que vosotras esperéis allí al Guerrero y a los demás, estoy seguro de que vendrán.
-Está bien- Aceptó Gaia, le parecía buena idea cuidar de alguien, mucho mejor que luchar, desde luego. Dicho esto puso rumbo a donde Shadow le había indica. Entre tanto el moreno miró al frente, decidido.
El Palacio se elevaba con toda su majestuosidad ante él, imponente. No podía sentir presencias como Demongirl o el Capitán, pero su intuición le decía que había alguien poderoso guardando aquella entrada. Enfiló el camino principal hasta el Palacio desde el Jardín y no tardó en llegar hasta el portón doble. No parecía haber nadie en las cercanías, de manera que empujó las tablas y se abrió camino hasta el interior del edificio. La gran puerta daba a un gigantesco vestíbulo de piedra blanca, era donde había peleado el día anterior contra Kinético, de hecho pudo ver el círculo de sangre que Garra había hecho al pie de las escaleras de mármol.
Shadow penetró en la estancia pero, cuando llegó al centro, escuchó una voz.
-Así que habéis superado a Amazón y Candy. Su combinación era muy buena, debo decir que estoy bastante sorprendido- La voz provenía de lo alto de las escaleras. El moreno miró en su dirección, aunque no reconoció a su rival. Detrás de él había una puerta.
-¿Quién eres?- Inquirió Shadow. El extraño comenzó a bajar las escaleras. Al llegar abajo del todo miró al I-Men con determinación.
-Soy Light Knight- Dijo sin preámbulos- Y lamento decirte que no podrás pasar de aquí.
-Eso ya lo veremos- Contestó el otro cubriéndose de sombras- Yo soy Shadow Walker, y extinguiré tu 'Luz'.
-Parece que no entiendes algo...- Light se iluminó, como si irradiara su propia luz, y se movió hasta la espalda de Shadow en un instante-... ¡La Luz gobierna las Sombras!
Hubo una explosión cuando el ataque colisionó contra la espalda del I-Men.


Mientras tanto, Gravitta observaba al Guerrero Celeste. La cadena de gravedad aprisionaba su brazo izquierdo y tiraba de él con fuerza. El I-Men no era capaz de soportarlo y tuvo que dejar de volar. Levantó la vista y fulminó al científico con su mirada. El pelirrojo sonrió ante la impotencia del otro y acumuló energía en ambas manos.
-Lo siento pequeño, pero el juego debe acabar aquí- Sentenció Gravitta mientras se formaba una cadena en cada mano. La energía gravitatoria tomaba consistencia y se volvía morada.
-¡Eso aún está por ver!- Gritó el Guerrero mientras hacía un supremo esfuerzo para levantar el brazo izquierdo. Miró la cadena mientras intentaba quitársela. Nada, parecía estar pegada a su piel. Lo más seguro es que su rival hubiera usado la gravedad para atraerlos a ambos. Justo en ese momento este descendió en picado preparando un ataque. El I-Men reaccionó a tiempo y se apartó a toda velocidad.
Puede que me haya sellado el brazo izquierdo, pero aún puedo moverme usando el viento. Mientras vea el viento podré esquivar sus ataques...”, meditaba el chico. Pero Gravitta no le daba ni un segundo, salió lanzado contra él. El Guerrero mantuvo la distancia usando el viento, pero el otro se acercaba cada vez más y más. Justo cuando entró en su rango, decidió que no podía huir más. Se paró en seco y liberó su energía.
-¡Ojo del Huracán!- Una pared de viento les rodeó y comenzó a girar a toda velocidad- Ahora estás atrapado en el Ojo, si tocas las paredes estas te arrastraran y estarás bajo mi control...
-No está mal, reconozco que tienes imaginación... pero...- Gravitta bajó hasta apoyarse en el suelo y sonrió con suficiencia. Alzó los brazos y atacó con las cadenas. El I-Men esquivaba como mejor podía, a pesar de su brazo izquierdo, que era más una carga que otra cosa. A pesar de todos sus esfuerzos, estos fueron inútiles. El pelirrojo logró encadenar el brazo derecho del Guerrero, quien casi cayó al suelo.
-Mierda... ahora si que estoy jodido- Tuvo que reconocer entre dientes. Gravitta se lanzó y, con la última cadena, apresó la piernas del I-Men. Esta vez el chico cayó sin remedio como una piedra. El Ojo del Huracán se desactivó.
-Por fin te tengo donde quería... la verdad es que eres un buen luchador, pero por desgracia no llegas a mi nivel- Se burló el científico mientras se acercaba con deliberada lentitud. “¿Piensa acabar conmigo? Esto va de mal en peor...”, pensaba el Guerrero. Pero Gravitta no le atacó, tan sólo le miró. Al cabo de unos instantes habló- Si te soy sincero no quiero acabar contigo, todavía. A pesar de todo eres uno de los hombre de Eliart, uno de los “importantes”. Guardo para vosotros una sorpresa especial, así que hazte fuerte y, cuando derrotéis al Gobernador, preparaos. Será el momento de la revancha.
Tras esto el hombre marchó. El I-Men, desde el suelo, sólo pudo ver como se elevaba en el cielo, yendo no se sabe a donde. Lo importante es que le había dejado vivo, o eso creía él. Forcejeó con las cadenas un rato, pero estas no se soltaron.
-Bueno, lo importante es que sigo vivo, será mejor que me desate cuanto antes- El Guerrero pensaba en todo lo sucedido. ¡No había sido capaz de derrotar a Gravitta!- Bueno, bien pensado, ni Eliart pudo con él en su momento... y Eliart es de las personas más fuertes que conozco, es una suerte que haya salido tan “bien” parado... pero como me jode...
Y siguió tratando de cortar o arrancar las cadenas.


En la casa de la Segunda Calle estaban Erzzhia y el Capitán, hablando.
-No veas como me fastidia tener que esperar aquí mientras los demás están todos batallando, es de lo más angustioso- Declaró el Capitán.
-Ya, lo sé, pero por ahora tienes sólo una vida y, con eso, no llegarás muy lejos- Argumentó Erzzhia, quien era del tipo que prefería evitar las peleas. Escucharon unos pasos de alguien que bajaba las escaleras. Al poco vieron como Garra aparecía.
-¿Y los otros? ¿Qué está pasando?- Preguntó, aturdida. No pudo andar mucho más y se dejó caer en una de las sillas. Erzzhia se acercó para ver como estaba.
-Vaya, me sorprende que te hayas levantado. Llevas durmiendo desde ayer, Shadow te trajo inconsciente del Palacio del Gobernador, al parecer derrotaste a Kinético- Garra sonrió al recordar eso.
-¿Qué más?- Inquirió.
-Pues, todos volvieron a casa, parece que perdimos a Llama Helada y Holy- La mirada de Garra se endureció al oír eso. No los conocía, pero sentía lástima por los I-Men, quienes habían perdido dos compañeros- Así que decidimos descansar por la noche y atacar al amanecer el Palacio. En principio el Gobernador nos dio una especie de tregua nocturna, pero Rawolf trató de atacarnos, Eliart el Capitán y el Guerrero lo interceptaron, por suerte- El Capitán hinchó el pecho, satisfecho- Y ahora mismo están todos atacando menos Revelación, el Capitán, tú y yo.
-¿Y qué tal les va?- Preguntó de nuevo al rubia, algo aturdida, ¡habían pasado tantas cosas!
-Pues... Kya y Gaia han derrotado a Amazón y Candy Soul... El Guerrero se ha tenido que enfrentar a un hombre pelirrojo, creo que le han llamado Gravitta- El Capitán vasco no lo mencionó, pero al oír el nombre del científico entrecerró los ojos, ¿estaba aquí?- Creo que no era de la ciudad, afortunadamente ha huido, pero ha dejado inmovilizado al Guerrero, aunque se encuentra bien. Shadow acaba de entrar en contacto con... Con Light Knight, uf, necesitará mucha suerte para ganar... Por último están Eliart, Waver y Demongirl luchando contra Womenice. Tiene pinta de que Demongirl va ganando- Explicó Erzzhia, haciendo una pausa para tomar aire, se le estaba secando la garganta de tanto hablar. Finalmente miró al Capitán- ¡pero bueno! Dejémonos de tonterías, ahora lo importante es qué haremos nosotros. ¡Capitán! Tú estás en unas condiciones decentes, ahora que todo el mundo está distraído quiero que vayas a la Casa de Curación.
-¿Allí? ¿Para qué?- Preguntó algo confuso.
-Por muy malvada que sea la ciudad, siguen necesitando cuidados los ciudadanos, y en esa Casa de Curación puede haber algo que nos ayude a que recuperéis vidas, tanto tú como Garra. Presiento que los I-Men os van a necesitar allá en el Palacio- El Capitán asintió.
-Entiendo, puede que tengas razón, ¡ahora mismo voy, por mi tierra!- Sin más dilación se levantó y salió de la casa, dando un portazo. Erzzhia y Garra se miraron.
-¿Crees que estará bien?- Preguntó la rubia.
-Si, eso creo, ahora mismo todos los ciudadanos deben estar bastante ocupados con los I-Men, y la casa de curación no está cerca del Palacio... así que debería lograrlo- La hermana de Celestina acusaba el cansancio, no paraba de usar sus conexiones para revisar en todo momento el estado de los I-Men, y le hacía mella. Se recostó sobre una silla- Te necesitamos a ti y al Capitán ya mismo, debemos inclinar la balanza a nuestro favor... siendo totalmente sincera... el que más me preocupa ahora mismo es Shadow. No lo logrará.
-Te entiendo... Light Knight es, casi con toda seguridad, el ciudadano más fuerte, yo incluso diría que podría estar al nivel del Gobernador- Secundó Garra.
-Si, muchas veces me he preguntado como logra controlarle, y más ahora que no tiene al Alcalde, nunca lo entenderé...
-Esperemos que el Capitán encuentre algo.


En el vestíbulo estaba teniendo lugar una batalla legendaria. Light Knight miraba por encima del hombro a un Shadow totalmente ofuscado por el poder del otro. “No es posible que exista tanta diferencia entre él y yo, deberé utilizar toda mi fuerza ahora mismo si quiero tener alguna oportunidad”, meditaba. Light le miraba con intensidad. Había algo raro en su mirada, sus ojos desprendían una profunda angustia e inquietud, desde luego se podía observar que no era nada feliz con lo que hacía.
El I-Men finalmente había acumulado suficientes fuerzas para liberarla en forma de sombras que aparecieron a su alrededor. El ciudadano se extrañó.
-¿De nuevo vas a tratar de hacer tu juego de sombras? No funcionó al primera vez, ahora tampoco lo hará...- Dijo mientras se preparaba para cargar.
-Te equivocas, esto no es lo mismo, mira bien- Susurró el moreno. La intriga pudo a Light, quien se quedó observando qué pasaba. Las sombras salieron del suelo y empezaron a recubrir a su dueño como si fueran de aceite. Finalmente llegaron a la cabeza, ahora le cubrían por completo. Entonces la sombras se fueron añadiendo una sobre otra y se tensaban sobre la anatomía del hombre- Esto es la armadura sombría, hecho con mis sombras más poderosas, rodeando todo mi cuerpo y conformando una protección suficiente. Además de que me da mayor velocidad y fuerza.
-Veamos si es cierto, chico sombra.
-¡Me llamo Shadow!- Exclamó el I-Men, furioso.
Light emanó de nuevo esa blanca luz y volvió a desaparecer. Esta vez el moreno supo que se traía entre manos de manera que, cuando apareció a su espalda, no se sorprendió y pudo reaccionar. El ciudadano acometió con un sable hecho de pura luz concentrada. Shadow pudo parar el ataque con sus manos, pero por muy poco. Para contrarrestar el efecto de la Luz se vio obligado a concentrar aún más sombras.
-¡Ahora verás!- Dijo mientras hacía que las sombras tomaran forma de pinchos para atacar a Light. Al mismo tiempo alzó los brazos y trató de alcanzar a su enemigo, pero este era increíblemente rápido, al fin y al cabo era la luz. Pero Shadow no dejó que escapara, se deslizó con sus sombras y usó toda su velocidad con tal de acelerar al máximo. Esto no se lo esperaba Light, quien no pudo evitar recibir un golpe, aunque leve.
-Vaya, debo felicitarte, no es fácil alcanzarme...- Murmuró.
-¡Aquí tienes más!- Dijo sin parar de atacar. Light esta vez se preparó más para recibir el ataque, no podía permitir que le volvieran a dar. En ese momento logró atrapar la muñeca izquierda del moreno, que se sorprendió. Sin dudarlo alzó su sable y, con muchísima fuerza, asestó un duro golpe al pecho de su enemigo, que salió volando. Al golpear se produjo un destello.
Shadow cayó al suelo, hecho polvo. A pesar de lo fuerte que había sido el golpe no había perdido ninguna vida, sin duda gracias a su armadura. Se levantó con esfuerzo y miró su pecho. Justo sobre el corazón la armadura estaba destrozada, apenas una levísima capa de sombras la cubría. Tan sólo un poco más y sería historia.
Light levantó el brazo derecho, que estaba desarmado, y la luz brilló sobre él. Otro sable de energía apareció en su mano, ahora tenía dos.
-He estado pensando, no le he mostrado este poder a nadie, pero si logras golpearme de nuevo, te lo enseñaré. ¿Qué me dices?- Shadow se ofendió, pero no lo demostró. En ese instante se dio cuenta de que su rival no se burlaba de él, tan sólo estaba hablando con naturalidad. En el fondo sentía algo en común con aquel hombre.
-Como quieras, pero si vas a hacer algo, que sea ahora, pues luego no tendrás tiempo- Dijo el moreno, tratando de parecer más seguro de lo que estaba. “Tal vez funcione...”, pensaba. Se concentró y proyectó su propia sombra frente a el. De esta surgió una figura que fue elevándose poco a poco. Era una copia exacta de Shadow, pero totalmente negra- Uf, parece que lo he logrado. Te presento a mi alter-ego, que domina la dimensión sombría.
-Vaya, no salía desde tu pelea contra el chico de fuego y hielo...- Dijo la sombra como si todo aquello no fuera con ella. Su dueño se enfadó.
-Déjate de tonterías, ahora tenemos que derrotar a ese tío- Ordenó señalando a Light.
-Je- La sombra se mostró insubordinada- La vedad es que no tengo ganas de pelear a tu lado, eres un debilucho.
-Somos igual de fuertes, ahora cállate, ¡vamos allá!- Shadow, recubierto de su armadura, y su sombra se lanzaron sobre su enemigo. De alguna manera había podido controlar a su otro yo con rapidez.
Light enarboló sus armas y se preparó para recibir los ataques. Repentinamente la sombra desapareció, ¿dónde podría estar? El ciudadano la ignoró y se centró en Shadow, que ya caía sobre él. Lanzaba puños en todas direcciones, desesperado. A la vez numerosas sombras tomaban forma de afilados pinchos en sus brazos. A Light le costó un poco parar todos los golpes, pero aún era superior. “No siento ninguna diferencia, ¿qué estará pasando?”, se preguntaba a si mismo. De repente sintió algo por la espalda, ¡se trataba de la sombra! Esta le agarró con fuerza y le inmovilizó los brazos.
-¿Qué, cuando has...?- No terminó la frase, el I-Men le asestó un gran derechazo directo en la cara. Sin darle ni un momento de respiro le dio con la izquierda. Los ataques iban cargados de rabia y fuerza.
-¡Toma, toma, toma!- Gritaba una y otra vez.
Light se hartó de aquello y emitió una brillantísima luz por todo su cuerpo. La sombra desapareció y Shadow quedó cegado el tiempo suficiente. Lo siguiente que sintió fue como el sable de su enemigo le golpeaba en el abdomen. De nuevo, en el momento del contacto brilló un destello y salió disparado sin poder hacer nada. Comenzó a sangrar por la boca, esta vez había perdido una vida. Light dejó de generar la luz y miró como había quedado su enemigo.
-Ugh, parece que me has hecho bastante daño...- Tuvo que admitir Shadow mientras miraba su tarjeta. Sólo le quedaba una vida, y su enemigo tenía todas. En ese momento la sombra reapareció.
-¿Este tío puede producir toda esa luz? Me lo deberías haber dicho, ya sabes que no puedo salir al mundo exterior cuando el Sol está en lo más alto... o cuando te da directamente una luz tan poderosa, idiota- Le reprendió su sombra. El moreno sabía que tenía razón.
-Perdona, no sabía que podía hacer eso...- El I-Men sintió que estaba en apuros. Entonces comenzó a pasar algo alrededor de Light Knight. La luz comenzó a girar alrededor de él, era un fenómeno sumamente extraño, como si un montón de luciérnagas bailarán alrededor de una gran hoguera.
-¿Recuerdas lo que te dije? Si me golpeabas te mostraría mi habilidad... pues aquí la tienes- Dijo Light mientras una armadura hecha de luz cubría su cuerpo. Esta refulgía con matices blancos y dorados, era una versión antagónica de la armadura de sombras.
-Ya veo, se podría decir que nuestros poderes son similares...- El moreno se percató de algo. Light no actuaba nada parecido al resto de ciudadanos, que parecían estar medio chalados. Él era bastante normal dentro de lo que cabía- Una pregunta, Light.
-¿Qué quieres saber?- Dijo el caballero mientras se paraba, ¿que querría su rival?
-El hecho de que hayas parado me dice que... tal vez no estés siendo controlado. ¿Es verdad o es tan sólo mi imaginación?- Nada más decir esto el ciudadano bajo la mirada. Parecía estar muy afligido por algún motivo. Esperó un rato, pero Light no respondía. Cuando iba a repetir la pregunta este habló.
-Tienes razón, no estoy siendo controlado, ahora mismo obedezco las órdenes del Gobernador por mi voluntad- Admitió. Shadow estalló al oírlo.
-¡Así que es verdad! ¿Cómo puedes seguir a ese cretino del Gobernador? Por su culpa mis amigos han muerto- Quiso saber. La sombra miraba a ambos contendientes sin enterarse de nada.
-¡No me juzgues tan rápido! Es cierto, no me controla... pero tampoco es verdad que sea por mi voluntad, completamente. No puedo hablar de ello, pero tengo mis motivos- La cara de Light no era precisamente de felicidad- Además, no puedes exigirme nada, estamos en el Juego, ¿recuerdas? Aquí la gente muere, lamento lo de tus amigos, pero no podía hacer nada por ellos.
-¡Podrías haberte unido a nosotros si tanto lo lamentas! A nuestro lado podrías haber hecho algo, ¿no crees? Aún le apoyas, lo que no dice mucho a tu favor- Argumentó Shadow.
-¡Cállate! Ya te lo he dicho, no puedo hablar de ello... y ya está. Ahora ponte en guardia, acabaré contigo...- Nada más decir esto cargó al frente con toda la velocidad que le daban sus poderes. Apenas se podía ver un destello al moverse. Casi ningún humano hubiera podido seguirle con la mirada. Shadow, por supuesto, tampoco fue capaz de seguirle, pero intuyó donde iba a atacar y cargó energía con su brazo derecho.
Hubo el destello característico tras el ataque de Light. Esta vez le había atravesado el pecho con su sable. El moreno agarró el brazo que sujetaba la espada con su mano izquierda.
-No me gusta tener que matarte... adiós, has peleado bien- Dijo el hombre. Pero el I-Men sonrió.
-No tan rápido... ahora te tengo a mi merced, no pienso soltarte- Contestó mientras ensanchaba su sonrisa. Levantó el brazo derecho, donde se estaba cargando energía. Las sombras se concentraron y tomo forma el peligroso Orbe Oscuro- Te presento una de mis técnicas más destructivas, el Orbe Oscuro. Necesitaba atraparte antes de poder sacarlo, al fin y al cabo para ti esquivar es muy fácil... tenía que hacerte creer que podías matarme...
-¿Qué se supone que es esto? ¡Estoy atravesando tu pecho, deberías estar muerto!- Exclamó Light, no entendía que estaba pasando. El brazo del moreno estaba aferrado a su muñeca, ¡no podía soltarse! Y lo que era peor, aquella energía concentrada parecía peligrosa. Escuchó un ruido más allá, como el de alguien caer. El caballero miró en esa dirección y descubrió como la sombra de su enemigo caía al suelo con una herida en el pecho. El ciudadano tuvo una idea- Espera... ¿puede ser que tu sombra y tú tengáis algún tipo de vínculo?
-Has dado en el clavo, cuando la invoco o cuando peleo a la vez que ella se crea un vínculo especial entre nosotros... todo el daño que yo reciba le será transmitido a ella, de manera que mientras esté presente no puedes matarme, salvo que la ataques a ella- Shadow sopesó el Orbe y decidió que ya estaba listo- A esta distancia normalmente sería peligroso, pero estando mis sombra no tengo miedo... ¡toma esto!
El I-Men alzo el brazo e impactó su ataque contra el abdomen de Light. A continuación hubo una gran explosión y un destello oscuro. El Orbe aumentó su tamaño exageradamente y la onda de choque fue considerable. De la nube de humo que se generó surgieron dos figuras. La primera era el propio Shadow, intacto, pues el daño había sido transmitido a su sombra. En cambio Light presentaba heridas más o menos graves. El poderoso ataque le había costado una de sus vidas y perder parte del peto de su armadura de luz.
-Maldición, no he tenido todo el cuidado que debería...- Se reprendió a si mismo el ciudadano, pero ahora al menos entendía como podía derrotarle- Has cometido un error, y ha sido decirme tu truco, ahora sólo tengo que atacar a tu sombra, o generar luz para que desaparezca... y podré matarte rápidamente.
-No hará falta...- Contestó Shadow- Si te digo la verdad, mi sombra no puede seguir luchando, después de tu sablazo en el pecho y la explosión de ahora no puede continuar. Haré que vuelva a su dimensión sombría, y así podremos pelear tú y yo. Esta vez sin trucos, ¡mi fuerza contra la tuya!
-Me gusta tú estilo, ¡vamos!- Light saltó con un sable en cada mano. Al mismo tiempo Shadow absorbió su sombra, tal y como había dicho, y también cargó al frente mientras invocaba dos filos de sombras.
Las armas entrechocaban en el aire y producían descargas de energía, de manera que haces de sombras y destellos de luz salían despedidos por todos lados. La energía que desprendían era tan poderosa que comenzaron a destrozar las piedras del vestíbulo. La herida de Light había mermado ligeramente su velocidad, lo que era una bendición para el moreno, puesto que si no hubiera sido imposible pelear. A pesar de todo ello, debía de esforzarse como nunca lo había hecho.
El caballero usó su luz para aparecer a la espalda del otro y asestó un sablazo que hirió al chico. Afortunadamente la protección sombría evitó que fuera grave. Shadow respondió con eficiencia, girando a toda velocidad. El ciudadano usó de nuevo su poder para reaparecer a su espalda. Pero el I-Men esperaba justo eso, de manera que aprovechó la inercia del anterior giro para dar una vuelta completa y herir a su rival con su filo de sombras. Esta vez el caballero apenas pudo esquivarlo y recibió un tenue golpe. Sonrieron.
-Tengo que reconocer que estás superando mis expectativas- Light retrocedió mientras recuperaba el aliento. Shadow le imitó mientras se resentía de los golpes. En ese momento el ciudadano giró la cabeza, parecía estar pendiente de algo que pasará lejos de allí.
-¡No te distraigas!- Gritó el I-Men mientras saltaba sobre él. El ciudadano reaccionó rápido y paró la acometida con sus espadas, entonces se deshizo del ataque y realizó un complicado movimiento de muñeca. Shadow perdió sus armas casi al instante, estas fueron lanzadas varios metros a ambos lados.
-¡Ahora si es tu final!- Dijo Light mientras asestaba un golpe tras otro. Finalmente el moreno no pudo aguantar y cayó de espaldas. El caballero le pisó el pecho con su pie para que no se moviera y le acercó un filo de luz al cuello. La energía abandonaba a Shadow, y su armadura de sombras comenzó a retirarse.
-No...- Murmuró. El I-Men no pudo evitar pensar en todo lo que le quedaba por hacer, ayudar a Kya, vengar a sus amigos. No podía morir así. Y, sin embargo, nada presagiaba un buen final. Light levantó el brazo y dirigió el golpe final contra su enemigo.
-Adiós- Dijo mientras el arma bajaba para dar muerte al moreno.


Demongirl respiraba con dificultad. Frente a ella estaba la demacrada Womenice, quien tras la dura batalla presentaba un aspecto lamentable. El fuego le había chamuscado parte del pelo y se pegaba a su sudorosa cara. Los ojos azules, fríos, desquiciados y frenéticos, la miraban como si ella fuera el mal en persona. Aún así aquel era un odio superficial, no podía competir ni de lejos con la furia que se alojaba el corazón de la I-Men. Apretó la mandíbula y el puño donde sujetaba la espada ígnea. Sin mediar palabra saltó hacía delante, chapoteando en el agua producto de haber derretido el hielo. La rubia se puso en guardia e invocó un muro de hielo.
-¡Ni se te ocurra esconderte, cobarde!- Exclamó Demongirl mientras partía el muro de un solo espadazo. Salto por la hendidura que había hecho y buscó a su enemiga. Esta había aprovechado para poner algo de distancia entre ellas. Parecía estar cargando energía.
-¡Maldita seas, chica Salamandra!- Dijo Womenice. La energía que acumulaba en los brazos se volvió de un azul muy brillante- ¡Estrella Polar!- Gritó.
-Otra vez eso... ¡no funcionará!- La morena volvió a la carga, pero cuando estaba a un par de metros de su enemiga pasó algo extraño. Apareció hielo de la nada, se formaba gracias al agua del suelo. El hielo creció en tamaño y forma hasta parecer un monstruo humanoide- ¿Qué...?
-Esto es mi arma definitiva, ¡el temible Yeti!- Explicó la ciudadana mientras se introducía en el monstruo de dos metros y medio. Nada más hacerlo la energía de la Estrella Polar se expandió y ocupó todo el hielo. El Yeti entero estaba imbuido de la peligrosa energía, y Womenice en su interior lo controlaba y se protegía al mismo tiempo. El monstruo saltó y arremetió con su gigantesco brazo sobre la chica demonio.
La I-Men dio un salto hacía atrás para tratar de esquivarlo, y lo logró, pero el golpe liberó esquirlas de hielo que salieron disparadas en todas direcciones. Algunas de ellas alcanzaron a la morena en la pierna. Demongirl se resintió, pero aguantó sin demasiados problemas. “No pienso perder, jamás”, pensaba mostrando su determinación. Las escamas recubrían sus piernas y ascendían por el tronco hasta la cintura, la cola demoníaca se movía de un lado a otro, sus ojos se tornaron rojos como la sangre. Sentía que con cada latido su poder crecía.
-Estás perdida... ¡toma!- La chica blandió su espada y el Yeti logró esquivarlo, aunque al hacerlo dio un traspié. Demongirl saltó sobre él, aprovechando la situación, y de nuevo enarboló su arma. Esta vez el helado monstruo no pudo evitarlo y su mano izquierda fue cercenada.
-¡Ahhh!- Gritó el ser de dolor.
Demongirl puso algo de distancia para recuperarse, empezaba a acusar el tremendo cansancio de abusar de sus poderes demoníacos. Womenice la miró a través del hielo con verdadera rabia. El monstruo recuperó su empuje y volvió de nuevo al ataque. La I-Men apenas pudo reaccionar, usó la espada para cubrirse mientras el extraño ser lanzaba un golpe tras orto, sin parar. El hielo se desprendía del cuerpo del monstruo en todas direcciones.
La rubia transmitió más energía al ser y este la aprovechó para redoblar su potencia.
-Mierda...- Susurró Demongirl. Paró de nuevo un golpe, pero los brazos se le entumecieron, apenas podía sostener la espada. Los músculos finalmente cedieron y el Yeti ni lo pensó, asestó un derechazo que mando a la chica a volar. El golpe fue tan poderoso que Womenice no lo dudó.
-¡Ja! ¡Chúpate esta, he ganado yo!- Exclamó, contenta. Pero algo raro había en el ambiente, la voz del juego no anunciaba la derrota de la chica demonio... ¿tal vez seguía viva? La rubia miró el cuerpo de su enemiga, la transformación demoníaca no se revertía, de hecho la otra comenzó a levantarse poco a poco.
-No, aún no me has derrotado...-Logró decir la I-Men. Su última vida era escasa. Alzó la espada de fuego y la sopesó. El brillo de la espada reapareció, poderoso.
-Con ese pequeño fulgor no podrás derretir mi frío glaciar- Dijo Womenice, retándola.
-Ven y lo descubriremos- Contestó la morena sin amilanarse.
Las escamas de su cuerpo desaparecieron, pero sus ojos siguieron rojos. Estaba transmitiendo toda su fuerza de demonio al filo de la espada, que empezó a expulsar llamas. La rubia ni lo pensó, se lanzó con toda su fuerza contra la insolente que había osado quitarle dos vidas. Demongirl tampoco dudó, avanzó con determinación. Sus ataques se cruzaron y una de ellas perdió.
El Yeti se partió por la mitad y la ciudadana cayó al suelo sin vidas. La voz, como siempre, resonó. Jugadora: Womenice, poder: control del hielo y temperatura, estado: eliminada. Demongirl miró como su enemiga caía desaparecía. “Esto, por Llama Helada, guarra”, se regocijó. Las esculturas de hielo que mantenían presos a Eliart y Waver se rompieron en mil pedazos, por fin eran libres. Cuando salieron estaban aturdidos, pero vieron a su amiga y fueron a su encuentro.
-¿Cómo estas?- Preguntó Waver. La otra se miró el brazo izquierda y el pecho, aún estaban congelados.
-Bueno, he logrado derrotar a esa tía, pero estoy hecha polvo, vais a tener que seguir sin mi- Les dijo mientras miraba al líder con intensidad. Este asintió.
-No te preocupes, llegaremos hasta el Gobernador y le haremos pagar por todo lo que nos ha hecho- Prometió el joven. Demongirl sonrió y se dejó caer contra la pared.
-Usad esa puerta de allí- Dijo mientras señalaba una entrada- Siento unas presencias muy fuertes siguiendo ese camino. Yo en cuanto pueda saldré de aquí y me reuniré con Gaia y Kya, notó su fuerza fuera.
-Está bien, confiamos en ti, no se te ocurra morir- Se despidió Waver. Eliart y ella salieron disparados, abrieron la puerta y encontraron una escalera de caracol que ascendía. Se miraron y asintieron para, seguidamente, subir.


En el vestíbulo Shadow cerraba los ojos con fuerza. La espada caería en cualquier momento y moriría sin remedio. “He sido débil, los he fallado a todos y este es el precio que he de pagar. Por favor perdonadme compañeros, y sobre todo tú, Eliart, gracias a ti he podido tener esta oportunidad...”, pensaba. Sin embargo el golpe final, por algún motivo, no llegaba. ¿Qué estaba pasando? Poco a poco abrió los ojos. Se sorprendió cuando vio a Light sosteniendo la espada y mordiéndose el labio. Sin mediar palabra retiró sus poderes y se alejó unos pasos. Entonces cayó de rodillas al suelo y profirió un gran lamento.
-¡Mierda!- Exclamó. Shadow logró sentarse sobre el suelo. ¿Qué ocurría?
-¿Se puede saber por qué te detienes? No es que no aprecie mi vida, pero, ¿qué ocurre aquí? Todo esto es muy raro...- Comentó Shadow. Light se giró hasta mirarle a los ojos. Su mirada desprendía tristeza infinita.
-Lo siento...- Se agachó hasta dar con la cabeza en el suelo. Ahora que estaba así y sin sus poderes resultaba un poco ridículo. El moreno podría haberse aprovechado de la situación, pero no le pareció ético. “¿Por qué pensaré en ética ahora mismo?”. El ciudadano se levantó y le tendió la mano al I-Men. Este dudó, pero finalmente aceptó la mano que le daban.
-No entiendo porque me ayudas ahora, pero creo que deberías explicármelo, al fin y al cabo tampoco me has matado teniendo la oportunidad.
-Si, voy a contártelo- De repente sus ojos mostraron una profunda ira- Ya te dije que el Gobernador no me controla, podría haberlo intentado, pero mi poder es grande, le habría costado mucho esfuerzo. Por eso encontró otra manera de mantenerme bajo su yugo- Hizo una pausa mientras miraba al suelo- No me di cuenta de inmediato, pero Womenice estaba siendo controlada, cada vez más y más. Ella y yo... teníamos algo especial, ¿sabes? Y por culpa de ese hombre la perdí. Así que hice un trato con él, le serviría y seguiría sus órdenes, y él liberaría a Womenice- Meneó la cabeza de un lado a otro- No sé como pude ser tan tonto.
-No fuiste tonto- Shadow se acercó con dificultad y apoyó su mano en el hombro de Light- Yo hubiera hecho lo mismo por la mujer que amo, pero, ¿por qué no derrotaste al Gobernador?
-Con su control mental extremo es capaz de hacer que las personas... se suiciden. No podía hacer nada... y lo lamento mucho, estaba dispuesto a matarte- Admitió el hombre.
-Pero te has parado, y pareces ser un buen tipo... ¿Qué ha ocurrido?- Inquirió Shadow.
-Tus amigos han eliminado a Womenice... Ya no tengo motivo para pelear en favor de lo que el Gobernador quiera- Instintivamente el I-Men dio un paso atrás y se puso en guardia.
-Y querrás tomar venganza, ¿no?- Preguntó mientras se cubría.
-¿Qué?- Light se enfadó- ¡No, claro que no! ¿Qué voy a ganar matándote? No, te dejaré vivo y así tus amigos confiarán en mi... los necesitaré si quiero derrotar al Gobernador. Sólo él tiene la culpa de esto. Ahora, ¡vete! Ponte a salvo, reúnete con las chicas que siento afuera, estarán preocupadas por ti.
Light no dijo nada más, dio al espalda al moreno, subió las escaleras y entró por la puerta que originalmente custodiaba.


Eliart y Waver subían sin descanso. Alcanzaron una puerta y esta justo se abrió. Era Light que entraba desde el vestíbulo. El ciudadano no se sorprendió al verlos, al parecer podía sentir presencias. Los I-Men, en cambio, se pusieron en guardia.
-¡Yo a ti te he visto antes! Eres de la ciudad- Dijo Eliart. Light les miró y abrió la puerta que quedaba a su espalda. La pareja vio el vestíbulo y como Shadow andaba para salir por la entrada principal, vivo.
-Cuidado, Eliart, yo también te recuerdo- Contestó- Pero ahora no soy tu enemigo, acabas de ver que no he asesinado a Shadow. Mi objetivo ahora es el mismo que el vuestro. ¡Dejadme pelear a vuestro lado!
Eliart y Waver se miraron extrañados. Pero no había tiempo para dudar, el tiempo corría en su contra, cuanto antes derrotaran al Gobernador, antes podrían ser libres. El líder asintió, su intuición le decía que era un buen tipo.
-Claro, ¡vamos juntos a darle lo que se merece!
Y así siguieron ascendiendo los tres por la escalera de caracol.


En la sala de piedra Gris estaba Silver, que miraba la puerta. Se relamió. Las presas iban a caer en la trampa.

Capítulo 34 - 'Batalla en los cielos'

Los I-Men estaban dispuestos a marchar hacia el palacio, fue entonces cuando Erzzhia les informó de lo que sabía acerca de la ciudad.
-Como sabéis, llevo cierto tiempo investigando el palacio del Gobernador. Llegué aquí al poco de volver de la Tierra, así que os expondré el resultado de las investigaciones para poder trazar una estrategia. El Gobernador no es precisamente idiota, así que lo tendrá todo calculado para enfrentarse a nuestro potencial- Propuso a sus compañeros, que se encontraban en la sala de estar, junto a la puerta. Éstos asintieron, lo mejor sería escucharla antes de decidir.
-Hay dos posibles formas de acceder al Palacio- Prosiguió- Una entrada se encuentra de frente, tras pasar los jardines. Es una puerta un poco estrecha, pero por dentro se comunica con grandes salas del palacio, por lo que es posible que sitúe en esa zona a varios enemigos. La otra manera de entrar, es por la puerta lateral. Esta puerta permite llegar más rápido al último piso del castillo, que es donde noto esa perturbación. Con toda seguridad, el Gobernador debe encontrarse allí- Finalizó.
-Ya veo. Entonces, siguiendo tus indicaciones deberíamos dividirnos en dos grupos, cada uno asaltará el palacio por una de las entradas- Propuso Eliart sin vacilar- ¿Cuántos vamos?
-Siete- Respondió Gaia- Estoy de acuerdo con la estrategia de dividirnos en grupos. Además, estamos ya acostumbrados a luchar en solitario o en grupos pequeños. Aunque creo que deberíamos equilibrar los grupos, ya que somos impares. Diría que ahora mismo, tú, Shadow, Celestina y el Capitán sois los más fuertes. Como el Capitán no está en condiciones de venir, en un grupo deberán ir dos de vosotros y en el otro sólo uno para que esté más o menos equilibrado- Expuso la rubia inteligentemente. El Capitán, desde su cama, frunció el ceño. Tenía ganas de ir, pero sabía que era mejor que descansara hasta recuperarse de las heridas que le había causado Rawolf. No obstante, si las cosas se complicaban, iría más tarde aún a riesgo de su vida.
-Los más fuertes ¿eh? Yo no estaría tan segura...- Murmuró por lo bajo la chica-demonio.
-En cualquier caso, la propuesta de Gaia es buena. Iré contigo, amor- Intervino Kya, acercándose al moreno y dándole un beso en la mejilla.
-Supongo que me tocará aguantar a los tortolitos- Asumió el Guerrero Celeste- Eliart tú quieres ir a la sala donde está el Gobernador ¿me equivoco?
-¡Qué bien me conoces! Así es, ¡quiero dar un escarmiento a ese tipo!- Dijo con ilusión y temor al mismo tiempo.
-¡Ja! En ese caso cuenta conmigo- Propuso Demongirl- Tengo que vengar la muerte de Llama Helada sea como sea. ¿Me acompañas, Waver?
-Por supuesto- Afirmó y apagó su cigarrillo con dureza. Ya no daba la impresión de pasar de todo, parecía que la muerte de su hermano la impedía recuperar la sonrisa.
-Bien, entonces... en un grupo pueden ir Gaia, Kya, Shadow y mi hermano. Sería el equipo más numeroso. Por la otra entrada, pueden ir Demongirl, Eliart y Waver. ¿Qué os parece?
-Perfecto- Respondió Demongirl haciendo chocar sus nudillos uno contra el otro. El Guerrero y Shadow hicieron también un gesto de aprobación. Eran equipos más o menos equilibrados. Gaia y Eliart no parecían muy contentos. “¿Por qué siempre que hay que dividirse nos toca ir a cada uno en un lado? No tenemos tanta suerte como Kya y Shadow, eso está claro...”, se preguntaba Gaia, que tenía ganas de quejarse. Eliart, la miró. Sabía exactamente que estaban pensando lo mismo.
-Sé como te sientes, pero debemos ir cada uno en un lado, por el bien de todos. Tenemos que ser fuertes, aunque nos echemos de menos- Dijo Eliart, altruista.
-Lo sé- Le respondió la rubia con un fuerte abrazo- Sé que así debemos hacer.
Ambos se separaron y los dos grupos se dispusieron a salir de la casa de la Segunda Calle.
-Buena suerte chicos, me comunicaré con vosotros durante la batalla. Cuando todos estén recuperados, iremos al palacio- Se despidió Erzzhia.
Los dos grupos salieron hacia el palacio en direcciones opuestas, para poder abordar toda la ciudad. Del equipo que atacaba de frente el Guerrero Celeste tenía las tres vidas casi al completo, al igual que la rubia y la gata. Shadow, fruto de la pelea con Kinético, había perdido una de sus vidas. Dentro del grupo que atacaba por el lateral con el objetivo de llegar hasta el Gobernador, la más debilitada era Demongirl, que había perdido una de sus vidas intentando hacer que Llama recapacitara. Sin embargo, haber visto a su amor estallar en mil pedazos sin poder evitarlo aumentaba por momentos su sed de venganza, tanto que hasta Eliart llegó a preocuparse.
-Oye, ¿seguro que estás lista para combatir a los habitantes de la ciudad?- Al ver que fruncía el ceño, continuó- Quiero decir, han matado a Llama e igual te dejas llevar demasiado por tus emociones. No sé bien como explicarte ahora mismo, pero...
-Descuida- Le interrumpió la chica-demonio- Tanto Waver como yo sabremos ser frías y calculadoras en la batalla, sencillamente porque solo así pueden llevarse a cabo las venganzas. No queremos morir, no sabemos lo que habrá después de este juego, así que tranquilo que no nos dejaremos llevar ni por la rabia ni por el pánico- Se defendió mientras le guiñaba un ojo al líder. Waver asintió en señal de aprobación, mirando a su compañera. Permanecía seria y silenciosa mientras avanzaban.
-Está bien, os creeré. Pero si tenéis dificultades con ello, decidlo ¿vale? Lo fundamental es que no sigamos cayendo como moscas- Afirmó Eliart con preocupación. “No pude salvar a Holy ni tampoco pudimos hacer nada por Llama... El venir a esta “Ciudad de la Paz” nos está costando la vida. Pero se acabó, no pienso permitir que ningún I-Men más muera”, pensaba el manchego.


Por su parte, el otro grupo continuaba avanzando por las callejuelas de la pequeña ciudad para asegurarse de que no había peligros a la vista que pudiesen atacar la casa de los I-Men donde tan sólo Erzzhia estaba en condiciones de pelear. Por suerte para ellos, la ciudad estaba totalmente desierta y silenciosa.
-Parece que mi hermana estaba en lo cierto, deben estar todos custodiando ese palacio- Comentó el Guerrero Celeste.
-Eso parece, pero debemos andarnos con cuidado. Acuérdate de lo que sucedió esta noche- Advirtió el chico moreno- ¿Hueles algo, Kya?
La gata utilizó su olfato felino para tratar de anticiparse a un posible peligro. De pronto, captó un olor que le resultaba familiar pero que no identificaba con claridad.
-Hay alguien conocido que viene en esta dirección- Dijo con rotundidad- Pero no distingo quién es.
Gaia, que tenía buena vista, alzaba la cabeza pero tampoco había nadie alrededor.
-Quizás sea alguno de los nuestros, aunque sería raro que no hubiesen ido derechos al palacio- Opinó el Guerrero Celeste.
-¡Tienes un olfato muy bueno amor! Puede ser alguien que esté en la otra punta de la ciudad- Le felicitó el moreno. Tras andar un rato el olor iba haciéndose cada vez más cercano. Finalmente, divisaron una oscura silueta a lo lejos, parecía venir el palacio. Gaia agudizó la vista y al distinguirle sus ojos se abrieron de par en par.
-Normal que el olor te resultara familiar ¡Es Gravitta!- Gritó furiosa.
-¿Qué? ¿Gravitta está aquí? ¡No podemos dejarlo ir, seguro que está detrás de todo!- Exclamó el Guerrero Celeste. Exaltado, creó una fina corriente de viento que lo impulsó a él y a sus compañeros hasta donde se encontraba el doctor, pues todos querían ajustar cuentas con él.
-Está claro que las desgracias nunca vienen solas- Dijo la rubia al cruzar su mirada con los fríos ojos del doctor.
-Vaya, veo que seguís con vida todos. ¿Debería felicitaros? Hasta están en vuestras filas algunos traidores- Contestó mirando a Shadow Walker y a Kya. La gata se estremeció- De Shadow podía esperármelo, no tenía las cosas claras y es un bonachón, el típico bobalicón que en el fondo es buena persona. Pero de ti no me lo esperaba, Kya, te creía más lista y fiel.
-¿Bobalicón has dicho? ¡Pues éste bobalicón va a partirte la cara!- Contestó Shadow lanzándose hacia él concentrando varias sombras en forma de orbe oscuro. Gravitta se limitó a generar un campo gravitatorio con su mano derecha que impulsó al moreno varios metros atrás y le impidió generar el ataque.
-Ni siquiera eres capaz de tocarme- Le desafió el doctor y se volvió hacia Kya- En cuanto a ti...
-Mi intención no era traicionarte- Le interrumpió la Gata- Simplemente apareció Shadow en mi vida y me hizo ver que estaba en el bando equivocado. Me demostró que me quería y me enamoré- Admitió Kya con seriedad. Su sinceridad sorprendió al moreno.
-Guau, no sabía que estabas enamorada...- Añadió Shadow con una sonrisa entrecortada.
-¿Enamorada? ¡Sois todos idiotas! Es como esa obsesión enfermiza de vuestro líder por el compañerismo y la amistad. Me da escalofríos. ¿No os dais cuenta de que la amistad es una gran mentira?- Saltó el Doctor Gravitta y se dirigió ahora hacia Gaia y el Guerrero Celeste- Vosotros dos sólo tenéis que mirar a vuestro alrededor para daros cuenta de que estáis rodeados por personas que antes estaban con otra gente, con otros grupos. ¿No es de traidores abandonar a tu suerte a tus supuestos aliados? ¿Cómo entonces podéis fiaros de ellos?
-Porque ellos han demostrado de sobra con sus actos que quieren ser nuestros compañeros y les hemos aceptado como parte de los I-Men- Contestó Gaia- Su pasado no nos importa, nosotros sabemos que actúan sinceramente.
-¡Ja! ¿Cómo puedes estar tan segura de que alguien ha cambiado? Me conmueve lo ingenuos que podéis llegar a ser todos. Cada vez tengo más claro que Eliart os ha lavado el cerebro. Eso sí, debo reconocer que lo ha hecho muy bien, ya que ni siquiera dudáis de vuestras palabras- Continuó el científico- En fin, no tengo mucho tiempo para discutir con ignorantes. Me estaba marchando de esta isla, lo que le suceda a ese estúpido del Gobernador me da lo mismo. Pero no os libraréis de mi, volveremos a vernos, ¡muy pronto!- Finalizó.
-¿Piensas que te dejaremos ir tan fácilmente?- Intervino Celestina, poniéndose delante- En primer lugar ¿qué haces aquí si no quieres interferir en los planes del Gobernador?
-¿Crees que voy a darte explicaciones? Mis asuntos no os incumben, lo único que me interesa de vosotros es humillar a vuestro líder, demostrarle que está equivocado y acto seguido ganar este juego. Créeme, no tendré reparos en acabar con los miembros de mi grupo si es necesario. Y ahora, por vuestro bien, dejadme ir tranquilo- Contestó amenazando a los héroes.
-¿No tienes bastante con que te lo diga el Guerrero? Después de nuestro anterior encuentro, no podemos dejarte marchar así como así- Añadió Shadow haciendo frente al Doctor.
-Está bien, como gustéis. Tendré que largarme por la fuerza- Dicho esto, generó dos campos gravitatorios hacia Shadow y el Guerrero Celeste, aumentando mucho la presión alrededor de ellos. A duras penas podían moverse, aunque hacían grandes esfuerzos. Gaia y Kya atacaron de forma conjunta al científico desde su espalada. La rubia transformó sus brazos en duros y ágiles troncos en los que se subió Kya para acercarse a la cara de Gravitta. Al lanzarse a por él, éste se giró hacia ellas, aplicando un campo de gravedad sobre su brazo izquierdo para incrementar la fuerza de sus golpes. Iba a impactar directamente a Kya, pero el tronco la protegió rompiéndose en mil pedazos, haciendo morder el polvo a la rubia.
Por su parte, al ocuparse de ellas, había aflojado los campos gravitatorios que bloqueaban al Guerrero y a Shadow. El último concentró las sombras en dos pequeñas esferas, mientras el Guerrero generaba una corriente de viento.
-¡Orbe oscuro!- Dijo mientras lo lanzaba, impulsado por el viento de Celestina. A pesar de la velocidad del científico, fue inevitable que el orbe le impactara en el brazo izquierdo, generando una espesa humareda que el Guerrero disipó al tiempo que creaba un torbellino.
-Ju, ¿de verdad piensas que podrás atraparme con eso?- Contestó altivo- Mira y aprende- Respondió al torbellino aplicando un nuevo campo gravitatorio. En ese momento, el Guerrero Celeste logró entender la naturaleza de los poderes de Gravitta: aquellos campos tenían la habilidad de atraer los objetos y ataques de los rivales, tal y como la fuerza de la gravedad atrae los objetos hacia la Tierra. En ese momento, era como si el viento estuviese siendo aplastado con algo muy pesado, hasta el punto que parecía rebotar antes de llegar al doctor.
Shadow Walker intentó acercarse a Gravitta por su espalda, pero éste había creado un campo semejante también en ese lado y las sombras no lograron entrar.
-Buen intento, pero no- Contestó el científico con la mirada fría. “No obstante, son cuatro. Tarde o temprano tendré que reducir la presión si quiero atacarles”, reflexionaba. Shadow le daba vueltas al hecho de que quizás Gravitta podría ayudar a Kya con todo aquello de su cuadro y su familia. Pero ¿como rebajarse a pedir ayuda a ese tirano? Después de todo, tanto Kya como él tenían demasiado orgullo y además no podían fiarse del científico.
Así, los I-Men pasaron un rato sorteando golpes con Gravitta en una batalla llena de rabia en la que todos daban lo mejor de sí: Gaia trató de rodear el ambiente con duros troncos que se ramificaban cada vez más y aguantaban el empuje de los campos gravitatorios, Kya se llevaba la peor parte, siendo impulsaba por el viento para intentar acercarse a su antiguo jefe, que la esquivaba con alguna dificultad. Como sabía que eran más peligrosos, Gravitta neutralizaba los ataques sombríos de Shadow aumentando la fuerza de sus propios puños, investidos en un aura morada. El tiempo pasaba y no lograban poner fin a aquel combate, con lo que Celestina decidió tomar una decisión.
-Chicos, ¡el tiempo pasa y nuestra misión era ir al Palacio! Sé que no podemos dejar marchar a Gravitta, pero tampoco deberíamos dejar solos a nuestros compañeros y nuestro objetivo inmediato es el Gobernador. Así que hagamos una cosa: ¡Marchaos al Palacio y yo me quedaré combatiendo a Gravitta!- Gritó tembloroso- Lo importante ahora es vengar a Holy y a Llama y descubrir si el Gobernador ha interferido en la enfermedad de Revelación- Sentenció.
-¡Pero Celestina! ¿Cómo vamos a dejarte aquí sólo? No pidas imposibles- Le contestó la rubia.
-Al fin y al cabo, Gravitta dice que no tiene vela en este entierro, así que, ¿por qué vamos a detenernos todos con él? Además, ¿prefieres perder a tu hermana o a los demás? ¡Lo mejor será que lo hagamos así! Dejadme a mí a este tipo, no moriré- Dijo sin tener fe en sus palabras.
-Está bien. Marcharemos hacia la entrada principal del Palacio sin perder un instante- Cedió Shadow- Pero...
-Tranquilo hombre, volverás a verme- Contestó adivinando lo que iba a decir a continuación. Finalmente, los tres I-Men marcharon al ver la determinación de Celestina. Una vez solos, fue Gravitta el primero en hablar.
-¿Te has dado cuenta, verdad?
-Sí, he podido ver que no estabas usando ni la mitad de tu potencial. De habernos quedado los cuatro aquí, alguno habría podido acabar muriendo en vano- Le explicó, mientras tragaba saliva y se armaba de valor.
-Ya veo, justo como pensaba. Al igual que Eliart, eres capaz de sacrificar tu vida por tus compañeros ¿me equivoco? Bien, veamos cuánto tiempo aguantas.


Mientras tanto, el grupo formado por Waver, Demongirl y Eliart llegaba a la puerta lateral del Palacio, que parecía estar atrancada.
-No parece haber nadie, ¿puede ser una trampa?- Pensó Waver.
-Bah, en cualquier caso tarde o temprano tendremos que pelear, así que no perdamos el tiempo. ¡Tauro!- Gritó Eliart rodeándose por el aura de color verde oscuro. Con los fuertes músculos del toro, derribó la puerta como si fuera un juguete y entraron. La sala estaba medianamente iluminada con cuatro antorchas situadas en cada una de las esquinas de la sala. El suelo estaba congelado en su totalidad, de manera de nuestros amigos resbalaron al entrar. Al fondo divisaron a su oponente, una chica rubia con cara de loca: se traba de Womenice.
Al verla, Demongirl comenzó a sentir una fuerte rabia.
-¡Tú, guarra! Pienso vengarme por el daño que nos hiciste a mi y a mi novio- Bramó con fuerza.
-¿Tu novio? No me hagas reír, ¡yo no le obligué a hacer nada que no quisiera hacer!- Se defendió la loca.
-Calla, ya es tarde para disculpas. Vosotros dos continuad avanzando. Esa y yo tenemos cuentas pendientes- Aclaró la chica-demonio. Eliart analizó la situación y comprobó que Demongirl se sentiría mejor así. Al fin y al cabo, ya conocía los movimientos de su rival.
-Está bien, vámonos Waver- Finalizó el líder.
-Un momento, un momento. ¡De aquí no se mueve nadie!- Afirmó Womenice al tiempo que el hielo situado cerca de Waver y Eliart tomaba forma de una estructura helada con forma de gigante. En escasos segundos dos estatuas heladas más duras que el mármol se estaban conformando con intención de cubrir por entero a nuestros héroes y congelarlos. Womenice dibujó una maliciosa sonrisa: tenía preparada esa sorpresa desde hacía algunas horas, con lo que se trataba de un hielo fabricado a conciencia, mucho más duro del que podía usar durante un combate. El objetivo era evitar tener que enfrentarse contra más de un rival.
En tan poco margen de tiempo, Eliart no pudo reaccionar y cuando llamó a Tauro, era demasiado tarde, ya que sus brazos estaban totalmente cubiertos por aquel potente hielo y no podía moverse. Waver tenía más dificultades incluso.
-Mierda, justo tenía que tener poderes de congelación. El hielo es mi debilidad, no logro mover ni un músculo- Mencionó chillando mientras el hielo comenzaba a cubrirle la cabeza. Demongirl corrió en rescate de sus compañeros, pero un gigantesco unicornio helado la placó con la fuerza de un caballo y la desplazó algunos metros. Al volver la vista, vio dos inmensas estatuas de hielo con forma de gigantes que permanecían inmóviles y entrelazadas en el centro de la pista, conteniendo a sus amigos en su interior.
-Tienes media hora para derrotarme, guapa. Si no lo logras, tus amigos morirán congelados- Le explicó la alocada rubia sacando la lengua.
-¡Ja! ¿Media hora? Sólo necesitaré quince minutos, histérica- Aclaró mientras invocaba su espada incandescente. El suelo le hacía patinar y le acercaba hacia su enemiga que creó un tigre y un guepardo con el hielo.
-Están hambrientos ¿lo sabías?- Reía Womenice sin parar.
-No la soporto. Acabaré cuanto antes- Se decía para sí la chica-demonio. Con fuerza, dio un salto y se situó frente a a los dos felinos. Invocó la espada de destellos para deslumbrar a una de las criaturas y con la espada incandescente le propinó a la otra un corte ardiente, que derritió algunos trozos de hielo. Por la espalda la atacaron el guepardo y el unicornio, abalanzándose hacia ella. Girando sobre sí misma, los combatió de frente con la espadas, logrando terminar con el unicornio. El guepardo, dotado de una gran velocidad logró esquivarlo y se lanzó de nuevo hacia ella, sin darle mucho margen para moverse por el resbaladizo suelo-Está bien, utilizaré mis brazos- Dijo con confianza la chica.
Los brazos se tiñeron de un intenso negro y empujaron al guepardo. Ambos contendientes forcejearon durante algunos segundos mientras Womenice atacaba a la I-Men creando un fuerte bloque de hielo. Tras derrotar al felino parte del hielo había alcanzado su pierna izquierda y seguía extendiéndose, como si se tratara de una infección. Con valentía introdujo su espada ígnea en el interior del hielo. “Prefiero hacerme un corte yo misma que quedarme congelada por culpa de esta loca”, pensaba.
Esta vez el hielo que creaba la súbdita del Gobernador se materializaba en objetos pesados disparados a toda velocidad: mesas, sillas y baúles helados se dirigían hacia Demongirl con violencia. Al mismo tiempo, el hielo que cubría su pierna izquierda se derretía en contacto con la espada ígnea haciéndose un leve corte en el pie. Tendría alguna dificultad para moverse pero al menos no estaría paralizada con el hielo. A continuación, la I-Men se centró en sortear los diversos objetos que se aproximaban rápidamente. Sin que la diera tiempo a revertir el estado demoníaco en sus brazos, invocó la espada sencilla para apoyar a la ígnea. Blandiendo la espada sencilla, partió un duro barril de un solo golpe y se quedó sorprendida. Decidió hacer lo mismo con el siguiente barril que se acercaba: se agachó unos centímetros, ya que no volaba muy alto, y le azuzó el mismo golpe, pero ésta vez con la espada ígnea: pudo ver claramente como la espada emitía una pequeña llama, que pulverizó el hielo en un instante. Parecía que al utilizar las espadas con la transformación demoníaca, el potencial de las espadas, así como sus habilidades especiales se incrementaban.
-Por fin comprendo cómo están conectados mis poderes. Pero, en varias ocasiones usé conjuntamente los brazos demoníacos y las espadas en la pelea con Ocro y a penas me di cuenta de que las espadas aumentaban su fuerza. ¿Será porque ahora mis poderes de demonio están ya casi totalmente dominados? Ya que las dos piernas demoníacas no podía dominarlas hasta casi el final de aquella batalla, con lo que tendría sentido que fuera así- Reflexionó la heroína- Bah, en cualquier caso te vas a enterar. ¡Guarra!- Gritó mirando a la histérica ciudadana.
Impulsándose en su pierna derecha, Demongirl dio un salto, esquivó una de las sillas, recibiendo el impacto de otra sin retroceder. El siguiente objeto era una mesa de tamaño medio, como la silla de un profesor de escuela. Colocando sus dos brazos demoníacos en el pomo de la espada incandescente, giró hacia la derecha y el fuego se extendió por la cálida espada, fulminando todos los objetos helados. Demongirl era claramente superior a su oponente. Cojeando del pie izquierdo, corrió hasta acercarse a su enemiga, que se había cubierto de una estructura helada. “Sé que no puedo abusar de combinar los brazos demoníacos y las espadas, ya empiezo a notar cierto cansancio”, pensaba. “Lo romperé con mi fuerza bruta”.
Se acercó convencida a ese muro de hielo y con sus brazos demoníacos golpeó el centro del muro, con firmeza. Sin embargo, mientras que la mayor parte de la estructura se rompía gracias a la fuerza de la I-Men, algunos pedazos de hielo que estaban cristalizados y tenían forma de rombos, fueron redirigidos por la mente de Womenice para atacar, aprovechando el impacto para separarse del resto del muro de hielo. Varios cristales alcanzaron ambos brazos demoníacos, clavándose como astillas.
-Aggh, ¡cristales! Maldita tramposa...- Se quejó Demongirl- Esta me las pagarás- Los cristales se clavaron en sus músculos.
-Ja, ja ja, ¡en este juego todo vale! Así que no te quejes tanto, tarde o temprano morirás- Reía la otra, alocada.
-Je, ¿piensas que unos cristales son suficientes para detener a un demonio?- Se burló la I-Men y acto seguido la golpeó con dos fuertes ganchos demoníacos, dados con mucha ira- ¡Esto por Llama!- Se alzó la morena al noquear la cabeza de la rubia. El otro puño demoníaco fue a sus tripas, haciéndola sangrar. Jadeó unos momentos y Demongirl la remató con un tercer golpe que le hizo caer al suelo de la congelada sala, perdiendo su primera vida.
-Ahora te remataré- Demongirl se dispuso a atacarla nuevamente con sus fuertes brazos, pero en ese momento el hielo alrededor de la chica-demonio comenzó a resquebrajarse, obligándole a retroceder. Del interior de las grietas apareció un gigantesco mamut de tres metros de altura, muy similar al que tuvo que enfrentar el Capitán Vasco. El Mamut se movía como pez en el agua sobre aquella pista de hielo, mientras que Demongirl tenía más dificultades para moverse ágilmente, pero aún así trató de frenar las pezuñas de la bestia con sus brazos demoníacos. Fue un largo pulso en el que ninguno de los dos cedía terreno pero finalmente los cuernos del mamut golpearon el pecho de Demongirl. Antes de recuperarse recibió un placaje de la bestia y cayó al suelo.
-Mierda, pesa demasiado... Creo que es hora de probar de nuevo la claymore, no voy a perder el tiempo con este bicho- Se levantó e invocó su larga claymore, caracterizada por su doble filo- Ven ven, torito- Le provocó mientras la claymore aparecía ante ella y desaparecían las otras espadas. El mamut estaba frente a ella, dispuesta a arrollarla. La intrépida Demongirl evitó la embestida, ganó algo de distancia y se lanzó a por la bestia portando la claymore- ¡No me vas a ganar nunca, ni con tigres, ni con un mamut ni con nada, estúpida guarra!- Bramó furiosa. La claymore llegó a la cabeza del mamut e, impulsada por los brazos demoníacos, adquirió más resistencia. Demongirl presionó con fuerza, hundiendo parte del arma en el interior de la bestia, que gemía de dolor.
-¡Aaah!- Gritó Demongirl esforzándose por dejar fuera de combate a la bestia, que con sus últimos alientos trataba de dar cornadas a diestro y siniestro. Pasaron algunos segundos y el otro filo de la claymore apareció en la cola del mamut, lo había atravesado entero. Sin contemplaciones sacó la claymore del cuerpo de la víctima, destruyéndola por completo.
Asustada por la fuerza de la chica-demonio, Womenice se había escondido en un rincón de la sala, al que Demongirl se acercaba, gracias a su capacidad de captar presencias. Iba algo despacio, ya que su pie había empeorado tras combatir al mamut. Al saber que iba a ser descubierta generó un bloque de hielo gigantesco y se situó arriba, a unos cinco metros sobre el suelo. Demongirl, se disponía a derribarlo pero la súbdita del Gobernador lo sabía, tan sólo quería mantener la distancia.
-Me has enfadado mucho, es hora de que te muestre una de mis mejores técnicas- Avisó.
-Muy bien, ya era hora- Provocó Demongirl
Desde la cima, Womenice juntó las manos, entrelazando los dedos y la sala se llenó de un viento helado que parecía ir desde todas las direcciones de la habitación hacia las manos de la histérica rubia. En unos instantes el hielo se había materializado, concentrándose en forma de una diminuta estrella que sostenía en su mano. El frío paralizaba y Demongirl apenas podía moverse. Womenice aprovechó para acercarse a la I-Men y golpearla.
-Ahí va una de mis mejores técnicas. ¡Estrella Polar!- Con una velocidad alarmante, la estrella pilló por sorpresa a Demongirl golpeándola en el cuello y, seguidamente, en el tronco. El efecto de aquella técnica fue congelar su pecho y el brazo izquierdo que usó para intentar cubrirse. Automáticamente, se sintió rendida y comenzó a sudar. No era para menos, ya que acababa de perder una vida.
-Ja, ja, ja, ja,¡acabas de probar mi súper congelación!- Reía la loca sacando la lengua. Se lanzó de nuevo a atacar a la otra con el mismo movimiento, confiando en que fuese el golpe definitivo, ya que empezaba a notar el cansancio. Demongirl recurrió a transformar sus piernas en demoníacas, utilizando parte de la energía que aún le quedaba. Ambas piernas aumentaron su volumen y se ennegrecieron. El pequeño rabo demoníaco apareció en la parte trasera.
-¡Ahora es el momento!- Se dijo, invocando la espada de fuego. Al blandirla con la transformación demoníaca casi al completo el fuego se extendió por la hoja imponiéndose a la súper congelación de Womenice y provocándole una quemadura leve en el cuello. Demongirl no vaciló ni un instante y la remató con una fuerte patada, desplazándola varios metros. La mirada de Womenice había cambiado, sabía que hiciera lo que hiciera, era difícil darle la vuelta al combate. Había perdido su segunda vida, aunque aún la quedaba un as bajo la manga.
Altiva, la chica-demonio introdujo la espada ardiente en la pista de hielo, que comenzaba a derretirse.
-Se te acabó tu ventaja, guarra- Le espetó.


En las calles de la ciudad, el Guerrero Celeste se batía con Gravitta, que llevaba una ligera ventaja. El Guerrero creaba continuas corrientes y lanzaba esferas que contenían viento, y Gravitta respondía con campos gravitatorios que aumentaban la presión y reducían la fuerza de los ataques del I-Men. “Debo ganar algo de distancia y comenzar a “ver el viento”. Si no, me ganará en un santiamén”, pensó.
-Y, dime, ¿vuestro líder sigue con sus tres vidas? ¿Crees que sobrevivirá a la lucha contra el Gobernador?- Le interrogó el científico, obstinado, mientras le atacaba con un fuerte gancho gravitatorio imbuido en un aura morada, que el otro eludió por poco.
-¿Y yo qué se? Además, ¿qué más te da que muera? Eres nuestro enemigo al fin y al cabo- Razonó mientras preparaba su corte vendaval.
-¡No me da lo mismo! Él ha sido el único que ha supuesto una piedra en mi camino. Por ello, tengo que destruirle y demostrarle quién tenía razón. Es cosa suya sobrevivir o no. Si no lo consigue será que no era un rival digno. Pero lo que más me gustaría es poder matarle delante de todos esos a los que llama “amigos”- Finalizó.
El Guerrero Celeste estaba furioso por las palabras del científico. Sin embargo, al oírle hablar notó un interés que le resultaba familiar: Parecía que las mismas ganas que tenía Eliart de encontrarse con Gravitta y batirse en duelo, las tenía Gravitta de encontrarse con Eliart y humillarle. “¿Eso explicaría que Eliart le insistiera tanto sobre unirse a nosotros? Quizás...”, reflexionaba para sus adentros, “o quizás sea que Gravitta esta tan preocupado de derrotar a Eliart por que tiene miedo de que Eliart tenga razón... ¿en el fondo le preocupa? No puede ser...”, meditaba. El científico atacó con un campo gravitatorio que presionaba fuertemente. El Guerrero evitó caer en su influjo a duras penas y se detuvo, hallando una ínfima posibilidad de dañarle.
-En todas partes hay viento- Susurró. Pudo ver una corriente de viento cerca del campo gravitatorio. “¿Qué pasará si...?”, pensaba concentrando el viento en forma de una esfera en su mano izquierda. Empujó el viento que ya existía con la esfera de viento concentrada, para hacer contrapeso al nivel de gravedad que presionaba. Se esforzó mucho, pero tras ser impulsado por una nueva corriente, se impuso, logrando llegar a estar frente al científico- ¡Corte Vendaval!- Se alzó mientras sus dedos conformaban la conocida cuchilla. Gravitta, sorprendido de que hubiese logrado neutralizar el efecto del campo, aumentó la velocidad esquivando el ataque de viento y le agarró del brazo.
-Quizás debería felicitarte pero, ¿de qué serviría? Estás totalmente a mi merced- Contestó, arrogante. Le fulminó con cuatro directos aumentando la fuerza de la gravedad, aunque logró evitar el último. El Guerrero Celeste comenzó con su estrategia. Si perdía, que al menos no fuera por no darlo todo. Vio el viento a su alrededor y lo utilizó para impulsarse hasta donde estaba Gravitta, flotando a pocos metros de la superficie. Sabía que no tendría nada que hacer si volaba más alto así que no le dio tiempo a reaccionar: Generó un espeso viento que rodeó a su rival y comenzó a moverse rápido. Se trataba de un torbellino y ,para aumentar su efecto, el Guerrero Celeste creó varias esferas de viento concentrado que incorporó al torbellino, aumentando la velocidad del mismo. Con la energía que le quedaba, concentró de nuevo sus manos para golpear al Doctor con la espada vendaval en caso de que consiguiera liberarse.
El doctor dio varias vueltas en el interior del remolino hasta lograr averiguar la presión que necesitaba para romperlo. Tras saberlo, aplicó un campo gravitatorio en el interior del remolino hasta conseguir disiparlo. El Guerrero no salía de su asombro. ¿Acaso era inmortal?
-¡Espada Vendaval!- Gritó frustrado, pero sin perder la esperanza. El ataque fue tan veloz que el doctor recibió el impacto de lleno, aunque el I-Men estaba muy cansado.
-¿Sabes? No lo haces mal, chico. Le pones ganas- Reconoció- Sin embargo, tu suerte se acaba. Debo irme en pocos minutos- Aclaró. Así, aplicó un campo gravitatorio a sí mismo, disminuyendo la gravedad y logrando volar a cuarenta metros de altura.
-Joder, a tanto no llego- Se quejó el Guerrero, que sólo veía un punto negro en lo alto del cielo. Poder volar debía ser magnífico. Gravitta generó dos campos gravitatorios mucho más fuertes que los anteriores, de manera que el Guerrero era atraído hacia ellos a pesar de encontrarse a ras del suelo. La presión le impedía moverse con facilidad y más tarde le hizo chocar violentamente con el suelo, generando un pequeño cráter. Se levantó, viendo que su contador de vidas había bajado a dos.
-No quiero morir aquí, no frente a Gravitta. Debo ser capaz de ayudar a mis compañeros- Se animó, levantándose. Entonces miró al cielo y pudo distinguir el viento. Pegó un salto y se dejó llevar por el viento, generando más a su paso para moverse más rápido. Tenía que intentar llegar a donde se encontraba Gravitta, sorteando los posibles campos que crease.
Poniendo toda la carne en el asador, se movió a una velocidad nunca vista. Ni siquiera con Lizzarit había manejado el viento con tanta soltura. Llegó ante Gravitta, habiendo esquivado todos los obstáculos y se dispuso a envolverle en el Ojo del Huracán, generando viento a su espalda. Sin embargo, el científico se le adelantó.
-Buen trabajo chaval. Ahora vuelve al suelo- Ordenó con vehemencia. Espero que no mueras, si no, será que no valías demasiado.
Sin más dilación, un nuevo campo gravitatorio surgió de sus manos y lo atrajo. El Guerrero Celeste contrarrestó con una barrera hecha con viento, para aguantar mejor el inevitable empuje. Pero a pesar de ello, el doctor repitió su estrategia y Celestina se sintió como si cayera al vació sin poder frenar. Caía lentamente, gracias a la acción del viento y mientras lo hacía, pensó en algo disparatado. “¿Y si me valgo del viento que hay en el entorno, para intentar flotar? Quizás volar no esté fuera de mis capacidades”.
Dicho y hecho, colocó sus manos en la espalda y vio el viento que se encontraba tras él. Generó una corriente de viento en esa misma dirección y empezó a ir hacia arriba, a pesar de las presiones del campo, que comenzaba a debilitarse. Poco a poco, comenzó a manejar el viento a su espalda y distinguió el viento que había a la altura del terrible doctor. “El viento fluye, en todas las direcciones. Y cuanto más te elevas más rápido se mueve”, pensaba mientras se elevaba a la altura de su enemigo. Una vez logró llegar, el campo de Gravitta había quedado obsoleto así que no sintió presión, vio la enorme cantidad de viento que se encontraba junto a él y comenzó a concentrar una masa de viento para que cubriera su cuerpo.
Gravitta le miraba, perplejo y sin parar de sorprenderse. Decidió no intervenir hasta que hubiese terminado de lo que fuere que estuviese haciendo. El Guerrero Celeste cerró los ojos y controló el aire a su alrededor. Había funcionado. La acción conjunta de “ver el viento” y su propia capacidad para generarlo le estaban permitiendo surcar los cielos sin peligro a caerse.
-¡Es fantástico, estoy volando! ¡Parezco un personaje de shônen, como mínimo!- Exclamó aludiendo a los cómic que leía en la Tierra, cuando su vida no pendía de un hilo.
-¿Está volando? ¿Desde cuando sabe hacer eso?- Se preguntó el científico. Motivado, el Guerrero comenzó a atacar con su espada vendaval, volando a cierto ritmo. El científico no le cedía terreno y neutralizaba sus golpes. Era una formidable batalla en los cielos.
El científico le atacó aplicando un campo gravitatorio sobre sus brazos y piernas, asestando golpes sucesivos que el Guerrero frenó con su espada vendaval y con varias esferas de viento. Como sabia que un simple remolino no serviría de mucho, intentó atraparlo en el Ojo del Huracán. Comenzó a crear una pared de viento detrás del científico, pero éste se situó rápidamente en la espalda del Guerrero y le azuzó nuevamente ataques físicos. Tras un rato de forcejeo, pudo ver que el valiente I-Men estaba cansado.
-Has luchado muy bien hasta aquí. Incluso has aprendido a volar, pero ya no podrás resistir el ritmo mucho más- Le aclaró.
-Eso lo veremos- Le desafió el amigo de Eliart. Ambos fueron bajando hacia la tierra, lentamente.
-Hay algo que quiero enseñarte. Se trata de una técnica que tenía reservada para Eliart. Como has luchado bien, te mereces poder verla, antes de ser derrotado- Finalizó.
De repente, en las manos de Gravitta comenzó a acumularse y comprimir la energía gravitatoria. Apareció una cadena morada poco a poco, eslabón por eslabón. El científico la blandió como si de un látigo se tratara y enganchó el brazo izquierdo del I-Men, quien apenas pudo reaccionar.

-Te presento... ¡La cadena gravitatoria!- Aclaró satisfecho- Será tu perdición.


Mientras tanto, el otro grupo se topó con los jardines de Palacio, detrás de los cuales se encontraba la puerta principal. Los jardines eran bastante amplios, como un parque natural frondoso con variedad de árboles, arbustos y con parte del suelo empedrado. Los tres héroes se decidieron entrar en el jardín de un modo sigiloso, ya que el fino olfato de Kya los advertía de la presencia de jugadores.
-Si podemos evitar un enfrentamiento directo, mejor- Había propuesto Gaia para prevenir los problemas. Los tres anduvieron por senderos rocosos del jardín, que estaba en completo silencio, tan sólo se oía el piar de algunos pájaros. Sigilosamente, la gata se arrastraba por el suelo. Los otros dos iban andando cerca de los árboles lentamente y, cuando llevaban exactamente la mitad del recorrido, una flecha de luz les pasó casi rozando a Shadow y Gaia.
¡Qué buena vista tengo!- Dijo una voz- Ahí está nuestra presa- Shadow se volvía loco mirando a todas partes, pero no conseguía ver de dónde venía aquella voz. Pensó que ya no merecía la pena intentar huir del combate y Kya también se levantó del suelo, quedando los tres en guardia- Me presento para quien no me conozca, me llamo Amazón- Dijo una chica rubia, algo gruesa y de estatura media, un poco más alta que Gaia pero menos que Shadow- Me parece que a ti ya te conocía de antes- Continuó mirando a Gaia- Has venido un par de veces a trabajar a este jardín, si no me equivoco. Lo siento, pero no puedo dejaros salir de aquí- A poca distancia se encontraba Candy Soul que estaba yendo al encuentro de su amiga.
Gaia y Kya se miraron, asintiendo con la cabeza: aquella sería una batalla de dos contra dos.
-Shadow, son sólo dos oponentes. Lo mejor será que nos esperes sin interferir en la batalla, lo más seguro es que dentro del palacio estén los rivales más fuertes y ahí entras tú. De momento, descansa, pero no avances. Es posible que al final necesitemos tu ayuda.
-Me parece razonable, guapa- Contestó mientras encendía un cigarrillo, se alejó bastante de donde se encontraban las cuatro para no intervenir en la batalla y se sentó casi al final del jardín, en un claro donde no había hierba.
-Entonces lucharemos dos contra dos. No está nada mal, aunque seguramente os arrepentiréis de haber dejado al chico al margen- Advirtió Candy Soul. Las dos I-Men se colocaron enfrente de sus rivales, preparadas para cualquier cosa.
-Vaya, vaya, ya es la segunda vez que nos toca luchar codo con codo. Es curioso ¿no crees?- Dijo Gaia. Entonces Kya se acordó de que quería disculparse de lo que la hizo antaño, cuando estaba a las órdenes de Gravitta.
-Oye Gaia, nunca te lo he dicho antes, pero quisiera pedirte perdón. Siento mucho lo que hice cuando trabajaba para Gravitta, estaba equivocada.
-Ah, no te preocupes Kya. Eso ya forma parte del pasado, ahora eres una de las nuestras y estás perdonada de sobra- Le sonrió la rubia.
Y comenzó la batalla. Amazón comenzó a moverse a una velocidad sorprendente por el jardín y las I-Men trataron de seguirla, pero al poco de que trepara entre los árboles, la perdieron la vista.
-Mierda ¿Dónde se habrá metido? Esas flechas de luz de antes son peligrosas- Se preocupó Gaia- Utiliza tu olfato para orientarnos, Kya.
La mujer-gato asintió y olfateó , pero no logró encontrar sino la posición de Candy Soul.
-No sé por qué diantres no la encuentro, pero tenemos a su compañera, sígueme, despacio- Anduvieron un par de minutos en línea recta, siguiendo las indicaciones de la gata. Al poco empezaron a encontrarse mal, pero no era un dolor físico, sino más bien algo que les costaba entender -No sé, no tengo ganas de seguir... ¿Cuál es el motivo de esta estúpida lucha?- Comentó Kya. Su cara estaba completamente seria y sus ojos tristes. Su estado de ánimo estaba cambiando de repente. Gaia también notaba cambios emocionales, mas no tan intensos como los de su compañera. Eso le permitió pensar en el tipo de poder que tenía Candy Soul y en seguida asoció la alteración repentina de las emociones al ataque de aquella.
-Kya, este cambio en tu estado de ánimo lo está provocando Candy. ¡Vamos, despierta!- Dijo dándole una pequeña torta en la cara para que volviera en sí.
-Muy hábil por tu parte- La interrumpió Candy Soul apareciendo de pronto. A su lado estaba su compañera rubia- Ahora ¿qué harás?
Al estar cerca, los poderes de Candy resultaban irresistibles y Gaia comenzó a sentirse triste. Amazón aprovechó para atacarla, dándole un fuerte puñetazo. Era buena en el combate cuerpo a cuerpo. Al ver que atacaban a Gaia, Kya olvidó sus pocas ganas de pelear y antepuso la razón: debía ayudar a su compañera. Maullando, se lanzó contra Amazón con sus garras, que la oponente esquivó con facilidad. Se hizo a un lado y sacó dos pequeñas dagas, manejando una en cada mano. Llevaba un extraño vestido de piel de leopardo y sobre él un arco con flechas.
-Soy una cazadora experta, muy buena en el sigilo- Se chuleó un poco la ciudadana.
-Pues yo soy una felina desde siempre y, por cierto, también soy buena localizando presa, quizás mejor que tú- Contestó sin tapujos.
Sin más dilación, Gaia, casi recuperada se enzarzó con Candy Soul, pues sabía que una vez fuera de combate, sería más sencillo pelear sin ver mermado su estado de ánimo continuamente. Con su brazo transformado en tronco intentó golpearla y Candy sorteó el golpe a duras penas.
-Eso ha sido suerte, de ésta no te escapas- Le advirtió la defensora de la naturaleza. En esta ocasión lanzó de nuevo el tronco contra ella y, al mismo tiempo, transformó sus piernas en raíces que se extendían hacia los pies de su víctima. De pronto, antes de que el tronco la golpeara, se detuvo en seco. No se sentía en condiciones de atacar.
-¿Qué decías que harías?- Se burló un poco Candy, aunque no era su estilo.
Kya y Amazón peleaban en lo alto de una rama, Amazón tenía algo de ventaja ya que estaban en su terreno. Contrarrestaba las uñas de la gata con las dos pequeñas dagas y una de ellas finalmente alcanzó a Kya en uno de los brazos, dejándola al borde de la rama. Amazón dio un salto y fue en ayuda de Candy. Sin emitir ni un murmullo, lanzó una flecha de luz a Gaia por la espalda. Ella notó un pequeño movimiento, pero no se percataba de lo que podía ser. Al ver la situación, Kya la empujó evitando que la flecha explotara en la espalda de la rubia, yendo a parar a un pequeño arbusto.
-Gracias- Agradeció la I-Men poniéndose en pie. De nuevo no encontraban a Amazón.
-No huelo nada... creo que tiene el poder de hacer desparecer su presencia, por eso siempre por sorpresa- Acertó la chica-gato.
Rápidamente, Amazón apareció, pero nada más hacerlo el hábil olfato de Kya la localizó.
-¡Allí!- Gritó. La chica rubia se encontraba sobre la copa de un árbol de mediana altura, con lo que Gaia decidió ir a combatirla ya que la naturaleza era su terreno.
Con los brazos transformados en troncos se lanzó a por Amazón, que tuvo dificultades para esquivarlo. La cazadora dio un salto hacia otro árbol con el objetivo de ganar distancia pero la I-Men no la dejaba tregua y la siguió a toda prisa. Tras saltar varios árboles la alcanzó con sus troncos, al lanzar uno tras otro Amazón no pudo esquivarlo más que uno y el otro le impactó, quitándole algo de vida. Ambas rubias bajaron a tierra y se miraron fijamente. Gaia generó esta vez raíces con su manos para atraparla y Amazón intentaba escapar utilizando sus dagas. Ninguna de las dos cedía terreno, ya que las raíces de Gaia iban creciendo cada vez más y Amazón era bastante ágil.
Mientras tanto, Kya se abalanzó sobre Candy furiosa. “No logrará alterarme”, se decía. La atacó con sus garras de felina, a pesar de que se sentía mal. Apenas tras golpearla dos veces tuvo que coger distancia. Empezaba a sentir que sus ojos se empapaban.
-Mierda, no puedo llorar ahora ¿Qué diablos me estás haciendo? ¡Te haré parar!- Decía mientras iba perdiendo poco a poco los nervios. Llena de fuerza se transformó en gigante y se acercó a pesar de estar temblando y con lágrimas en los ojos. Entonces Kya escuchó una voz que no provenía de ningún lado- Genial, me estoy volviendo loca...
-No, soy yo, Erzzhia, te hablo directamente a tu mente. Escúchame. No te dejes engañar por ella. Tienes que soportar el dolor y atacarla. Con ella fuera de combate será más sencillo- Intervino la hermana de Celestina desde la casa de la Segunda Calle.
-Sí, ¡tienes toda la razón!- Contestó algo más confiada. Convertida en gigante le propinó una serie de directos y finalmente le arañó la cara de lado a lado. La súbdita del Gobernador no pudo evitar jadear y Kya no se estuvo quieta: se había vuelto diminuta y comenzó a arañarle por la espalda. Cuando Candy consiguió apartarse su tarjeta indicaba que había perdido su segunda vida. Comenzó a mirar a la gata con rabia, quería destrozarla por lo que había hecho. Además, era una traidora que había perturbado la paz y traer a los I-Men había sido idea suya. Las pupilas de Candy Soul cambiar a un color púrpura intenso y la presión psicológica que usaba contra la I-Men comenzó a incrementarse.
Por su parte, las dos rubias continuaban con su pulso. Finalmente, Amazón logró partir una de las raíces con las dagas y corrió hasta ganar distancia.
-Será mejor que use ya mis flechas- Colocó el arco entre sus manos e invocó una flecha de luz, pero antes de que lograra lanzarla un fuerte látigo con la dureza de un palo, la dañó con fiereza. Confiada, Gaia se acercó y se dispuso a atacar ahora con sus duros troncos. La primera vida de Amazón se apagó.
-Reconozco que no eres mala- Felicitó la cazadora. Incrementó la velocidad y dio marcha atrás como si estuviese huyendo. La I-Men la siguió aunque no al mismo ritmo. Finalmente la perdió.
Kya se disponía a seguir luchando pero estaba cada vez más insegura y sus ojos comenzaban a llorar. Candy optó por hacerle daño a través de esos sentimientos, incrementando cada vez más la presión, hasta el punto de que la gata se golpeó a sí misma arañando su estómago y soltó un fuerte maullido.
-Ju, ju, Estoy dando la vuelta al combate- Pensaba Candy, confiada.
Al ver la situación, Erzzhia volvió a intervenir.
-Kya soy yo otra vez. Sé que es difícil, pero intenta atacarla ¡vamos! No dejes que te afecte tanto como para herirte a ti misma.
-Lo siento, no puedo. No me quedan fuerzas- Contestó mentalmente mientras temblaba. La otra se acercó y le pegó una fuerte patada.
-Venga, tienes que hacerlo. Piensa en Shadow- Propuso la nueva del equipo.
-Por Shadow... ¡Está bien!- Se armó de valor e iba a arañar a su enemiga cuando recibió una flecha de luz por la espalda que la hizo rodar por el suelo, levantando el polvo. Al ver la escena, Gaia se acercó a toda prisa.
-¿Como diantres hace para camuflarse así de bien?- Se preguntó en voz alta mientras llegaba.
La otra rubia la recibió con otra flecha de luz, que logró esquivar con dificultades. Se acercó y ambas comenzaron de nuevo una batalla cuerpo a cuerpo. Sin embargo, el efecto psicológico de Candy era más fuerte que nunca y Gaia lo empezaba a notar. De hecho, fruto del cambio de emociones, las raíces perdían fuerza, dando ventaja a la otra rubia que invocó dos cuchillos explosivos para atacar a Gaia por los dos lados. La I-Men aguantó el ataque como pudo, aunque no se libró de su impacto y la hizo un daño considerable.
Erzzhia se comunicó con ella en esta ocasión.
-Gaia, soy Erzzhia, veo que estáis teniendo dificultades en el combate. No desesperes, golpéala con todas tus fuerzas y ve a ayudar a Kya- Aconsejó.
Y así lo hizo, olvidando por un momento su dolor, Gaia generó un nuevo tronco del cual salieron raíces en todas direcciones hasta lograr atrapar a la rubia. Una vez inmovilizada, transformó en tronco su otro brazo y la alcanzó dando fin a su primera barra de vida. Mientras Amazón se levantaba con dificultades, fue a despertar a Kya.
-¡Kya despierta, mujer!- Dijo moviéndola. Mientras intentaba que su amiga volviera en sí, Gaia comenzó a sentir un fuerte vacío. ¿Para qué estaba luchando? Candy aumentó el control sobre las emociones de la I-Men hasta el punto de que empezó a llorar. Al verla así, Kya reaccionó y esta vez fue ella quien trató de calmarla.
-No, Gaia. No podemos rendirnos ahora ¡Tenemos que atacar!- Insistió.
-Pero ¿para qué usar la violencia? ¿Por qué no podemos simplemente vivir en paz?- Razonaba a la par que sentía cada vez más dolor. Candy Soul se felicitaba por dentro por la manera en que había alterado sus poderes. “Esta chica ya tenía esos deseos de paz, por lo tanto sólo tengo que llevarlos hasta el límite de preferir la muerte propia a la lucha contra otros. Me esforzaré mucho pero zanjaremos esto rápido”, pensaba. Kya fue a atacar a Candy con toda su rabia, ya que Gaia se mostraba incapaz de reaccionar. Permanecía de pie paralizada y mirando al horizonte, intentando entender qué la pasaba.
La gata se acercó con valentía y sin vacilar, dejando a Candy muy poco margen de maniobra. Tenía que alterar las emociones de la I-Men, pero no podía hacerlo con toda la intensidad que quisiera, al tener que esquivar ataques continuos. No obstante, las emociones de la gata estaban bastante alteradas. Amazón miró de reojo a Gaia, cuyas emociones comenzaban a estabilizarse y, desde la distancia, disparó tres flechas de luz. A duras penas logró evitar las dos primeras, pero la tercera la dio de lleno. A continuación la flecha explotó, provocando una gran humareda. La rubia comprobó que su tarjeta se iluminaba: había perdido su primera vida, como representaba la barra roja. Al ver que Kya seguía peleando, sacudió varias veces la cabeza.
-No puedo quedarme paralizada por este dolor, tengo que seguir adelante y derrotarlas. Por Holy, por Llama, por mis hermanas, por Eliart- Decía por lo bajo. Amazón se puso en su camino y Gaia la cogió con sus fuertes ramas- ¡No escaparás!- La sujetó con fuerza mientras varias puntas de las raíces se clavaban lentamente en los brazos, piernas y cabeza de Amazón.
Entretanto, Kya estaba empezando a necesitar golpearse a sí misma, por lo que optó por retirarse rápido y ayudar a Gaia a rematar a la cazadora. Cambió su tamaño al de una mosca y pasó desapercibida para Candy, que sabía que podía cambiar de tamaño, pero no hasta qué punto. Con esa estatura, se volvió más ligera y en pocos instantes estaba sobre la ciudadana rubia, arañando la cabeza de la cazadora.
-¡Agh,qué dolor, malditas seáis!- Se quejaba. Kya cambió a tamaño gigante para evitar que huyera, mientras le hacía gestos a Gaia para que hiciera desaparecer las raíces y la atacara con los fuertes troncos desde la espalda. Y así lo hicieron. Kya intentaba impedirle el paso, a pesar de que en velocidad la cazadora era superior. Gaia transformó los brazos en gigantescos troncos y se lanzó a por ella, que respondió con una flecha. La flecha chocó con uno de los troncos generando una explosión y, a pesar de que se levantó mucho humo, la vista felina de la gata la permitió darle un fuerte puñetazo. El otro tronco en cambio, fue imposible de esquivar y la derribó. La ciudadana empezaba a estar en las últimas, había perdido su segunda vida y su compañera se acercó a las I-Men.
-¡Se acabó, iros al infierno!- Gritó Candy Soul mientras entornaba los ojos. Las pupilas violetas comenzaron a brillar y Kya no pudo resistirse: Se hizo un profundo arañazo que la hizo chillar.
-¡Déjala en paz!- Dijo Gaia atacándola convirtiendo sus piernas en duras raíces. Candy sorteó varias hábilmente, pero terminó atrapada. Las raíces comenzaron a hincarse en su piel cuando. Gaia utilizó sus brazos para generar un látigo flexible pero duro como un palo gordo que sacudió sobre su cabeza. Fue un duro golpe que la costó parte de su vida. Tenía que buscar un modo de desatarse.
Por su parte, Amazón fue a por su presa. Atizó una tanda de golpes físicos a la gata, que respondió con una serie de puñetazos y patadas. Amazón se mostró más ágil y ganó distancia. Disparó de nuevo una flecha que explotó en la nuca de la gata, dejándola fuera de combate. Rodó varios metros por el suelo, perdiendo el sentido.
Gaia continuaba neutralizando a Candy quien, al ver sus escasas oportunidades, trataba de hacerle daño a través de sus emociones. Los reflejos de Gaia se veían cada vez más afectados. Candy le propinó varias patadas fuertes, pero los poderes de la rubia se impusieron. Entonces recordó las palabras de ánimo de Erzzhia.
-Por mucho que me duela, no voy a morir aquí- Y girando sobre sí misma con energía, generó de nuevo dos troncos que golpearon violentamente a Candy, sentenciando el combate. Su cuerpo cayó sin posibilidad de levantarse. Había perdido su última vida, y comenzó a desaparecer. La voz del juego no tardó en anunciarlo. Jugadora: Candy Soul. Poder: Alterar las emociones y los sentimientos. Estado: Eliminada.
-Ay… que duro es esto- Dijo al verla desaparecer- Acabar con la vida de alguien y seguir como si nada no es algo fácil.
Shadow Walker se acercó al ver que estaban tardando mucho. Al ver a Kya tendida en el suelo y sin conocimiento la cogió entre sus brazos y la abrazó con fuerza. Incluso se le escapó alguna lágrima. Tras la muerte de Candy, Amazón llegó al lugar donde se encontraba la I-Men, dispuesta a seguir peleando.