Los I-Men estaban dispuestos a marchar hacia el palacio,
fue entonces cuando Erzzhia les informó de lo que sabía acerca de
la ciudad.
-Como sabéis, llevo cierto tiempo investigando el
palacio del Gobernador. Llegué aquí al poco de volver de la Tierra,
así que os expondré el resultado de las investigaciones para poder
trazar una estrategia. El Gobernador no es precisamente idiota, así
que lo tendrá todo calculado para enfrentarse a nuestro potencial-
Propuso a sus compañeros, que se encontraban en la sala de estar,
junto a la puerta. Éstos asintieron, lo mejor sería escucharla
antes de decidir.
-Hay dos posibles formas de acceder al Palacio-
Prosiguió- Una entrada se encuentra de frente, tras pasar los
jardines. Es una puerta un poco estrecha, pero por dentro se comunica
con grandes salas del palacio, por lo que es posible que sitúe en
esa zona a varios enemigos. La otra manera de entrar, es por la
puerta lateral. Esta puerta permite llegar más rápido al último
piso del castillo, que es donde noto esa perturbación. Con toda
seguridad, el Gobernador debe encontrarse allí- Finalizó.
-Ya veo. Entonces, siguiendo tus indicaciones deberíamos
dividirnos en dos grupos, cada uno asaltará el palacio por una de
las entradas- Propuso Eliart sin vacilar- ¿Cuántos vamos?
-Siete- Respondió Gaia- Estoy de acuerdo con la
estrategia de dividirnos en grupos. Además, estamos ya acostumbrados
a luchar en solitario o en grupos pequeños. Aunque creo que
deberíamos equilibrar los grupos, ya que somos impares. Diría que
ahora mismo, tú, Shadow, Celestina y el Capitán sois los más
fuertes. Como el Capitán no está en condiciones de venir, en un
grupo deberán ir dos de vosotros y en el otro sólo uno para que
esté más o menos equilibrado- Expuso la rubia inteligentemente. El
Capitán, desde su cama, frunció el ceño. Tenía ganas de ir, pero
sabía que era mejor que descansara hasta recuperarse de las heridas
que le había causado Rawolf. No obstante, si las cosas se
complicaban, iría más tarde aún a riesgo de su vida.
-Los más fuertes ¿eh? Yo no estaría tan segura...-
Murmuró por lo bajo la chica-demonio.
-En cualquier caso, la propuesta de Gaia es buena. Iré
contigo, amor- Intervino Kya, acercándose al moreno y dándole un
beso en la mejilla.
-Supongo que me tocará aguantar a los tortolitos-
Asumió el Guerrero Celeste- Eliart tú quieres ir a la sala donde
está el Gobernador ¿me equivoco?
-¡Qué bien me conoces! Así es, ¡quiero dar un
escarmiento a ese tipo!- Dijo con ilusión y temor al mismo tiempo.
-¡Ja! En ese caso cuenta conmigo- Propuso Demongirl-
Tengo que vengar la muerte de Llama Helada sea como sea. ¿Me
acompañas, Waver?
-Por supuesto- Afirmó y apagó su cigarrillo con
dureza. Ya no daba la impresión de pasar de todo, parecía que la
muerte de su hermano la impedía recuperar la sonrisa.
-Bien, entonces... en un grupo pueden ir Gaia, Kya,
Shadow y mi hermano. Sería el equipo más numeroso. Por la otra
entrada, pueden ir Demongirl, Eliart y Waver. ¿Qué os parece?
-Perfecto- Respondió
Demongirl haciendo chocar sus nudillos uno contra el otro. El
Guerrero y Shadow hicieron también un gesto de aprobación. Eran
equipos más o menos equilibrados. Gaia y Eliart no parecían muy
contentos. “¿Por qué siempre que hay que dividirse nos toca ir a
cada uno en un lado? No tenemos tanta suerte como Kya y Shadow, eso
está claro...”, se preguntaba Gaia, que tenía ganas de quejarse.
Eliart, la miró. Sabía exactamente que estaban pensando lo mismo.
-Sé como te sientes, pero debemos ir cada uno en un
lado, por el bien de todos. Tenemos que ser fuertes, aunque nos
echemos de menos- Dijo Eliart, altruista.
-Lo sé- Le respondió la rubia con un fuerte abrazo- Sé
que así debemos hacer.
Ambos se separaron y los dos grupos se dispusieron a
salir de la casa de la Segunda Calle.
-Buena suerte chicos, me comunicaré con vosotros
durante la batalla. Cuando todos estén recuperados, iremos al
palacio- Se despidió Erzzhia.
Los dos grupos salieron hacia el palacio en direcciones
opuestas, para poder abordar toda la ciudad. Del equipo que atacaba
de frente el Guerrero Celeste tenía las tres vidas casi al completo,
al igual que la rubia y la gata. Shadow, fruto de la pelea con
Kinético, había perdido una de sus vidas. Dentro del grupo que
atacaba por el lateral con el objetivo de llegar hasta el Gobernador,
la más debilitada era Demongirl, que había perdido una de sus vidas
intentando hacer que Llama recapacitara. Sin embargo, haber visto a
su amor estallar en mil pedazos sin poder evitarlo aumentaba por
momentos su sed de venganza, tanto que hasta Eliart llegó a
preocuparse.
-Oye, ¿seguro que estás lista para combatir a los
habitantes de la ciudad?- Al ver que fruncía el ceño, continuó-
Quiero decir, han matado a Llama e igual te dejas llevar demasiado
por tus emociones. No sé bien como explicarte ahora mismo, pero...
-Descuida- Le interrumpió la chica-demonio- Tanto Waver
como yo sabremos ser frías y calculadoras en la batalla,
sencillamente porque solo así pueden llevarse a cabo las venganzas.
No queremos morir, no sabemos lo que habrá después de este juego,
así que tranquilo que no nos dejaremos llevar ni por la rabia ni por
el pánico- Se defendió mientras le guiñaba un ojo al líder. Waver
asintió en señal de aprobación, mirando a su compañera.
Permanecía seria y silenciosa mientras avanzaban.
-Está bien, os creeré. Pero si tenéis dificultades
con ello, decidlo ¿vale? Lo fundamental es que no sigamos cayendo
como moscas- Afirmó Eliart con preocupación. “No pude salvar a
Holy ni tampoco pudimos hacer nada por Llama... El venir a esta
“Ciudad de la Paz” nos está costando la vida. Pero se acabó, no
pienso permitir que ningún I-Men más muera”, pensaba el manchego.
Por su parte, el otro grupo continuaba avanzando por las
callejuelas de la pequeña ciudad para asegurarse de que no había
peligros a la vista que pudiesen atacar la casa de los I-Men donde
tan sólo Erzzhia estaba en condiciones de pelear. Por suerte para
ellos, la ciudad estaba totalmente desierta y silenciosa.
-Parece que mi hermana estaba en lo cierto, deben estar
todos custodiando ese palacio- Comentó el Guerrero Celeste.
-Eso parece, pero debemos andarnos con cuidado.
Acuérdate de lo que sucedió esta noche- Advirtió el chico moreno-
¿Hueles algo, Kya?
La gata utilizó su olfato felino para tratar de
anticiparse a un posible peligro. De pronto, captó un olor que le
resultaba familiar pero que no identificaba con claridad.
-Hay alguien conocido que viene en esta dirección- Dijo
con rotundidad- Pero no distingo quién es.
Gaia, que tenía buena vista, alzaba la cabeza pero
tampoco había nadie alrededor.
-Quizás sea alguno de los nuestros, aunque sería raro
que no hubiesen ido derechos al palacio- Opinó el Guerrero Celeste.
-¡Tienes un olfato muy bueno amor! Puede ser alguien
que esté en la otra punta de la ciudad- Le felicitó el moreno. Tras
andar un rato el olor iba haciéndose cada vez más cercano.
Finalmente, divisaron una oscura silueta a lo lejos, parecía venir
el palacio. Gaia agudizó la vista y al distinguirle sus ojos se
abrieron de par en par.
-Normal que el olor te resultara familiar ¡Es
Gravitta!- Gritó furiosa.
-¿Qué? ¿Gravitta está aquí? ¡No podemos dejarlo
ir, seguro que está detrás de todo!- Exclamó el Guerrero Celeste.
Exaltado, creó una fina corriente de viento que lo impulsó a él y
a sus compañeros hasta donde se encontraba el doctor, pues todos
querían ajustar cuentas con él.
-Está claro que las desgracias nunca vienen solas- Dijo
la rubia al cruzar su mirada con los fríos ojos del doctor.
-Vaya, veo que seguís con vida todos. ¿Debería
felicitaros? Hasta están en vuestras filas algunos traidores-
Contestó mirando a Shadow Walker y a Kya. La gata se estremeció- De
Shadow podía esperármelo, no tenía las cosas claras y es un
bonachón, el típico bobalicón que en el fondo es buena persona.
Pero de ti no me lo esperaba, Kya, te creía más lista y fiel.
-¿Bobalicón has dicho? ¡Pues éste bobalicón va a
partirte la cara!- Contestó Shadow lanzándose hacia él
concentrando varias sombras en forma de orbe oscuro. Gravitta se
limitó a generar un campo gravitatorio con su mano derecha que
impulsó al moreno varios metros atrás y le impidió generar el
ataque.
-Ni siquiera eres capaz de tocarme- Le desafió el
doctor y se volvió hacia Kya- En cuanto a ti...
-Mi intención no era traicionarte- Le interrumpió la
Gata- Simplemente apareció Shadow en mi vida y me hizo ver que
estaba en el bando equivocado. Me demostró que me quería y me
enamoré- Admitió Kya con seriedad. Su sinceridad sorprendió al
moreno.
-Guau, no sabía que estabas enamorada...- Añadió
Shadow con una sonrisa entrecortada.
-¿Enamorada? ¡Sois todos idiotas! Es como esa obsesión
enfermiza de vuestro líder por el compañerismo y la amistad. Me da
escalofríos. ¿No os dais cuenta de que la amistad es una gran
mentira?- Saltó el Doctor Gravitta y se dirigió ahora hacia Gaia y
el Guerrero Celeste- Vosotros dos sólo tenéis que mirar a vuestro
alrededor para daros cuenta de que estáis rodeados por personas que
antes estaban con otra gente, con otros grupos. ¿No es de traidores
abandonar a tu suerte a tus supuestos aliados? ¿Cómo entonces
podéis fiaros de ellos?
-Porque ellos han demostrado de sobra con sus actos que
quieren ser nuestros compañeros y les hemos aceptado como parte de
los I-Men- Contestó Gaia- Su pasado no nos importa, nosotros sabemos
que actúan sinceramente.
-¡Ja! ¿Cómo puedes estar tan segura de que alguien ha
cambiado? Me conmueve lo ingenuos que podéis llegar a ser todos.
Cada vez tengo más claro que Eliart os ha lavado el cerebro. Eso sí,
debo reconocer que lo ha hecho muy bien, ya que ni siquiera dudáis
de vuestras palabras- Continuó el científico- En fin, no tengo
mucho tiempo para discutir con ignorantes. Me estaba marchando de
esta isla, lo que le suceda a ese estúpido del Gobernador me da lo
mismo. Pero no os libraréis de mi, volveremos a vernos, ¡muy
pronto!- Finalizó.
-¿Piensas que te dejaremos ir tan fácilmente?-
Intervino Celestina, poniéndose delante- En primer lugar ¿qué
haces aquí si no quieres interferir en los planes del Gobernador?
-¿Crees que voy a darte explicaciones? Mis asuntos no
os incumben, lo único que me interesa de vosotros es humillar a
vuestro líder, demostrarle que está equivocado y acto seguido ganar
este juego. Créeme, no tendré reparos en acabar con los miembros de
mi grupo si es necesario. Y ahora, por vuestro bien, dejadme ir
tranquilo- Contestó amenazando a los héroes.
-¿No tienes bastante con que te lo diga el Guerrero?
Después de nuestro anterior encuentro, no podemos dejarte marchar
así como así- Añadió Shadow haciendo frente al Doctor.
-Está bien, como gustéis. Tendré que largarme por la
fuerza- Dicho esto, generó dos campos gravitatorios hacia Shadow y
el Guerrero Celeste, aumentando mucho la presión alrededor de ellos.
A duras penas podían moverse, aunque hacían grandes esfuerzos. Gaia
y Kya atacaron de forma conjunta al científico desde su espalada. La
rubia transformó sus brazos en duros y ágiles troncos en los que se
subió Kya para acercarse a la cara de Gravitta. Al lanzarse a por
él, éste se giró hacia ellas, aplicando un campo de gravedad sobre
su brazo izquierdo para incrementar la fuerza de sus golpes. Iba a
impactar directamente a Kya, pero el tronco la protegió rompiéndose
en mil pedazos, haciendo morder el polvo a la rubia.
Por su parte, al ocuparse de ellas, había aflojado los
campos gravitatorios que bloqueaban al Guerrero y a Shadow. El último
concentró las sombras en dos pequeñas esferas, mientras el Guerrero
generaba una corriente de viento.
-¡Orbe oscuro!- Dijo mientras lo lanzaba, impulsado por
el viento de Celestina. A pesar de la velocidad del científico, fue
inevitable que el orbe le impactara en el brazo izquierdo, generando
una espesa humareda que el Guerrero disipó al tiempo que creaba un
torbellino.
-Ju, ¿de verdad piensas que podrás atraparme con eso?-
Contestó altivo- Mira y aprende- Respondió al torbellino aplicando
un nuevo campo gravitatorio. En ese momento, el Guerrero Celeste
logró entender la naturaleza de los poderes de Gravitta: aquellos
campos tenían la habilidad de atraer los objetos y ataques de los
rivales, tal y como la fuerza de la gravedad atrae los objetos hacia
la Tierra. En ese momento, era como si el viento estuviese siendo
aplastado con algo muy pesado, hasta el punto que parecía rebotar
antes de llegar al doctor.
Shadow Walker intentó acercarse a Gravitta por su
espalda, pero éste había creado un campo semejante también en ese
lado y las sombras no lograron entrar.
-Buen intento, pero no- Contestó el científico con la
mirada fría. “No obstante, son cuatro. Tarde o temprano tendré
que reducir la presión si quiero atacarles”, reflexionaba. Shadow
le daba vueltas al hecho de que quizás Gravitta podría ayudar a Kya
con todo aquello de su cuadro y su familia. Pero ¿como rebajarse a
pedir ayuda a ese tirano? Después de todo, tanto Kya como él tenían
demasiado orgullo y además no podían fiarse del científico.
Así, los I-Men pasaron un rato sorteando golpes con
Gravitta en una batalla llena de rabia en la que todos daban lo mejor
de sí: Gaia trató de rodear el ambiente con duros troncos que se
ramificaban cada vez más y aguantaban el empuje de los campos
gravitatorios, Kya se llevaba la peor parte, siendo impulsaba por el
viento para intentar acercarse a su antiguo jefe, que la esquivaba
con alguna dificultad. Como sabía que eran más peligrosos, Gravitta
neutralizaba los ataques sombríos de Shadow aumentando la fuerza de
sus propios puños, investidos en un aura morada. El tiempo pasaba y
no lograban poner fin a aquel combate, con lo que Celestina decidió
tomar una decisión.
-Chicos, ¡el tiempo pasa y nuestra misión era ir al
Palacio! Sé que no podemos dejar marchar a Gravitta, pero tampoco
deberíamos dejar solos a nuestros compañeros y nuestro objetivo
inmediato es el Gobernador. Así que hagamos una cosa: ¡Marchaos al
Palacio y yo me quedaré combatiendo a Gravitta!- Gritó tembloroso-
Lo importante ahora es vengar a Holy y a Llama y descubrir si el
Gobernador ha interferido en la enfermedad de Revelación- Sentenció.
-¡Pero Celestina! ¿Cómo vamos a dejarte aquí sólo?
No pidas imposibles- Le contestó la rubia.
-Al fin y al cabo, Gravitta dice que no tiene vela en
este entierro, así que, ¿por qué vamos a detenernos todos con él?
Además, ¿prefieres perder a tu hermana o a los demás? ¡Lo mejor
será que lo hagamos así! Dejadme a mí a este tipo, no moriré-
Dijo sin tener fe en sus palabras.
-Está bien. Marcharemos hacia la entrada principal del
Palacio sin perder un instante- Cedió Shadow- Pero...
-Tranquilo hombre, volverás a verme- Contestó
adivinando lo que iba a decir a continuación. Finalmente, los tres
I-Men marcharon al ver la determinación de Celestina. Una vez solos,
fue Gravitta el primero en hablar.
-¿Te has dado cuenta, verdad?
-Sí, he podido ver que no estabas usando ni la mitad de
tu potencial. De habernos quedado los cuatro aquí, alguno habría
podido acabar muriendo en vano- Le explicó, mientras tragaba saliva
y se armaba de valor.
-Ya veo, justo como pensaba. Al igual que Eliart, eres
capaz de sacrificar tu vida por tus compañeros ¿me equivoco? Bien,
veamos cuánto tiempo aguantas.
Mientras tanto, el grupo formado por Waver, Demongirl y
Eliart llegaba a la puerta lateral del Palacio, que parecía estar
atrancada.
-No parece haber nadie, ¿puede ser una trampa?- Pensó
Waver.
-Bah, en cualquier caso tarde o temprano tendremos que
pelear, así que no perdamos el tiempo. ¡Tauro!- Gritó Eliart
rodeándose por el aura de color verde oscuro. Con los fuertes
músculos del toro, derribó la puerta como si fuera un juguete y
entraron. La sala estaba medianamente iluminada con cuatro antorchas
situadas en cada una de las esquinas de la sala. El suelo estaba
congelado en su totalidad, de manera de nuestros amigos resbalaron al
entrar. Al fondo divisaron a su oponente, una chica rubia con cara de
loca: se traba de Womenice.
Al verla, Demongirl comenzó a sentir una fuerte rabia.
-¡Tú, guarra! Pienso vengarme por el daño que nos
hiciste a mi y a mi novio- Bramó con fuerza.
-¿Tu novio? No me hagas reír, ¡yo no le obligué a
hacer nada que no quisiera hacer!- Se defendió la loca.
-Calla, ya es tarde para disculpas. Vosotros dos
continuad avanzando. Esa y yo tenemos cuentas pendientes- Aclaró la
chica-demonio. Eliart analizó la situación y comprobó que
Demongirl se sentiría mejor así. Al fin y al cabo, ya conocía los
movimientos de su rival.
-Está bien, vámonos Waver- Finalizó el líder.
-Un momento, un momento. ¡De aquí no se mueve nadie!-
Afirmó Womenice al tiempo que el hielo situado cerca de Waver y
Eliart tomaba forma de una estructura helada con forma de gigante. En
escasos segundos dos estatuas heladas más duras que el mármol se
estaban conformando con intención de cubrir por entero a nuestros
héroes y congelarlos. Womenice dibujó una maliciosa sonrisa: tenía
preparada esa sorpresa desde hacía algunas horas, con lo que se
trataba de un hielo fabricado a conciencia, mucho más duro del que
podía usar durante un combate. El objetivo era evitar tener que
enfrentarse contra más de un rival.
En tan poco margen de tiempo, Eliart no pudo reaccionar
y cuando llamó a Tauro, era demasiado tarde, ya que sus brazos
estaban totalmente cubiertos por aquel potente hielo y no podía
moverse. Waver tenía más dificultades incluso.
-Mierda, justo tenía que tener poderes de congelación.
El hielo es mi debilidad, no logro mover ni un músculo- Mencionó
chillando mientras el hielo comenzaba a cubrirle la cabeza. Demongirl
corrió en rescate de sus compañeros, pero un gigantesco unicornio
helado la placó con la fuerza de un caballo y la desplazó algunos
metros. Al volver la vista, vio dos inmensas estatuas de hielo con
forma de gigantes que permanecían inmóviles y entrelazadas en el
centro de la pista, conteniendo a sus amigos en su interior.
-Tienes media hora para derrotarme, guapa. Si no lo
logras, tus amigos morirán congelados- Le explicó la alocada rubia
sacando la lengua.
-¡Ja! ¿Media hora? Sólo necesitaré quince minutos,
histérica- Aclaró mientras invocaba su espada incandescente. El
suelo le hacía patinar y le acercaba hacia su enemiga que creó un
tigre y un guepardo con el hielo.
-Están hambrientos ¿lo sabías?- Reía Womenice sin
parar.
-No la soporto. Acabaré cuanto antes- Se decía para sí
la chica-demonio. Con fuerza, dio un salto y se situó frente a a los
dos felinos. Invocó la espada de destellos para deslumbrar a una de
las criaturas y con la espada incandescente le propinó a la otra un
corte ardiente, que derritió algunos trozos de hielo. Por la espalda
la atacaron el guepardo y el unicornio, abalanzándose hacia ella.
Girando sobre sí misma, los combatió de frente con la espadas,
logrando terminar con el unicornio. El guepardo, dotado de una gran
velocidad logró esquivarlo y se lanzó de nuevo hacia ella, sin
darle mucho margen para moverse por el resbaladizo suelo-Está bien,
utilizaré mis brazos- Dijo con confianza la chica.
Los brazos se tiñeron
de un intenso negro y empujaron al guepardo. Ambos contendientes
forcejearon durante algunos segundos mientras Womenice atacaba a la
I-Men creando un fuerte bloque de hielo. Tras derrotar al felino
parte del hielo había alcanzado su pierna izquierda y seguía
extendiéndose, como si se tratara de una infección. Con valentía
introdujo su espada ígnea en el interior del hielo. “Prefiero
hacerme un corte yo misma que quedarme congelada por culpa de esta
loca”, pensaba.
Esta vez el hielo que creaba la súbdita del Gobernador
se materializaba en objetos pesados disparados a toda velocidad:
mesas, sillas y baúles helados se dirigían hacia Demongirl con
violencia. Al mismo tiempo, el hielo que cubría su pierna izquierda
se derretía en contacto con la espada ígnea haciéndose un leve
corte en el pie. Tendría alguna dificultad para moverse pero al
menos no estaría paralizada con el hielo. A continuación, la I-Men
se centró en sortear los diversos objetos que se aproximaban
rápidamente. Sin que la diera tiempo a revertir el estado demoníaco
en sus brazos, invocó la espada sencilla para apoyar a la ígnea.
Blandiendo la espada sencilla, partió un duro barril de un solo
golpe y se quedó sorprendida. Decidió hacer lo mismo con el
siguiente barril que se acercaba: se agachó unos centímetros, ya
que no volaba muy alto, y le azuzó el mismo golpe, pero ésta vez
con la espada ígnea: pudo ver claramente como la espada emitía una
pequeña llama, que pulverizó el hielo en un instante. Parecía que
al utilizar las espadas con la transformación demoníaca, el
potencial de las espadas, así como sus habilidades especiales se
incrementaban.
-Por fin comprendo cómo están conectados mis poderes.
Pero, en varias ocasiones usé conjuntamente los brazos demoníacos y
las espadas en la pelea con Ocro y a penas me di cuenta de que las
espadas aumentaban su fuerza. ¿Será porque ahora mis poderes de
demonio están ya casi totalmente dominados? Ya que las dos piernas
demoníacas no podía dominarlas hasta casi el final de aquella
batalla, con lo que tendría sentido que fuera así- Reflexionó la
heroína- Bah, en cualquier caso te vas a enterar. ¡Guarra!- Gritó
mirando a la histérica ciudadana.
Impulsándose en su pierna derecha, Demongirl dio un
salto, esquivó una de las sillas, recibiendo el impacto de otra sin
retroceder. El siguiente objeto era una mesa de tamaño medio, como
la silla de un profesor de escuela. Colocando sus dos brazos
demoníacos en el pomo de la espada incandescente, giró hacia la
derecha y el fuego se extendió por la cálida espada, fulminando
todos los objetos helados. Demongirl era claramente superior a su
oponente. Cojeando del pie izquierdo, corrió hasta acercarse a su
enemiga, que se había cubierto de una estructura helada. “Sé que
no puedo abusar de combinar los brazos demoníacos y las espadas, ya
empiezo a notar cierto cansancio”, pensaba. “Lo romperé con mi
fuerza bruta”.
Se acercó convencida a ese muro de hielo y con sus
brazos demoníacos golpeó el centro del muro, con firmeza. Sin
embargo, mientras que la mayor parte de la estructura se rompía
gracias a la fuerza de la I-Men, algunos pedazos de hielo que estaban
cristalizados y tenían forma de rombos, fueron redirigidos por la
mente de Womenice para atacar, aprovechando el impacto para separarse
del resto del muro de hielo. Varios cristales alcanzaron ambos brazos
demoníacos, clavándose como astillas.
-Aggh, ¡cristales! Maldita tramposa...- Se quejó
Demongirl- Esta me las pagarás- Los cristales se clavaron en sus
músculos.
-Ja, ja ja, ¡en este juego todo vale! Así que no te
quejes tanto, tarde o temprano morirás- Reía la otra, alocada.
-Je, ¿piensas que unos cristales son suficientes para
detener a un demonio?- Se burló la I-Men y acto seguido la golpeó
con dos fuertes ganchos demoníacos, dados con mucha ira- ¡Esto por
Llama!- Se alzó la morena al noquear la cabeza de la rubia. El otro
puño demoníaco fue a sus tripas, haciéndola sangrar. Jadeó unos
momentos y Demongirl la remató con un tercer golpe que le hizo caer
al suelo de la congelada sala, perdiendo su primera vida.
-Ahora te remataré-
Demongirl se dispuso a atacarla nuevamente con sus fuertes brazos,
pero en ese momento el hielo alrededor de la chica-demonio comenzó a
resquebrajarse, obligándole a retroceder. Del interior de las
grietas apareció un gigantesco mamut de tres metros de altura, muy
similar al que tuvo que enfrentar el Capitán Vasco. El Mamut se
movía como pez en el agua sobre aquella pista de hielo, mientras que
Demongirl tenía más dificultades para moverse ágilmente, pero aún
así trató de frenar las pezuñas de la bestia con sus brazos
demoníacos. Fue un largo pulso en el que ninguno de los dos cedía
terreno pero finalmente los cuernos del mamut golpearon el pecho de
Demongirl. Antes de recuperarse recibió un placaje de la bestia y
cayó al suelo.
-Mierda, pesa demasiado... Creo que es hora de probar de
nuevo la claymore, no voy a perder el tiempo con este bicho- Se
levantó e invocó su larga claymore, caracterizada por su doble
filo- Ven ven, torito- Le provocó mientras la claymore aparecía
ante ella y desaparecían las otras espadas. El mamut estaba frente a
ella, dispuesta a arrollarla. La intrépida Demongirl evitó la
embestida, ganó algo de distancia y se lanzó a por la bestia
portando la claymore- ¡No me vas a ganar nunca, ni con tigres, ni
con un mamut ni con nada, estúpida guarra!- Bramó furiosa. La
claymore llegó a la cabeza del mamut e, impulsada por los brazos
demoníacos, adquirió más resistencia. Demongirl presionó con
fuerza, hundiendo parte del arma en el interior de la bestia, que
gemía de dolor.
-¡Aaah!- Gritó Demongirl esforzándose por dejar fuera
de combate a la bestia, que con sus últimos alientos trataba de dar
cornadas a diestro y siniestro. Pasaron algunos segundos y el otro
filo de la claymore apareció en la cola del mamut, lo había
atravesado entero. Sin contemplaciones sacó la claymore del cuerpo
de la víctima, destruyéndola por completo.
Asustada por la fuerza de la chica-demonio, Womenice se
había escondido en un rincón de la sala, al que Demongirl se
acercaba, gracias a su capacidad de captar presencias. Iba algo
despacio, ya que su pie había empeorado tras combatir al mamut. Al
saber que iba a ser descubierta generó un bloque de hielo gigantesco
y se situó arriba, a unos cinco metros sobre el suelo. Demongirl, se
disponía a derribarlo pero la súbdita del Gobernador lo sabía, tan
sólo quería mantener la distancia.
-Me has enfadado mucho, es hora de que te muestre una de
mis mejores técnicas- Avisó.
-Muy bien, ya era hora- Provocó Demongirl
Desde la cima, Womenice juntó las manos, entrelazando
los dedos y la sala se llenó de un viento helado que parecía ir
desde todas las direcciones de la habitación hacia las manos de la
histérica rubia. En unos instantes el hielo se había materializado,
concentrándose en forma de una diminuta estrella que sostenía en su
mano. El frío paralizaba y Demongirl apenas podía moverse. Womenice
aprovechó para acercarse a la I-Men y golpearla.
-Ahí va una de mis mejores técnicas. ¡Estrella
Polar!- Con una velocidad alarmante, la estrella pilló por sorpresa
a Demongirl golpeándola en el cuello y, seguidamente, en el tronco.
El efecto de aquella técnica fue congelar su pecho y el brazo
izquierdo que usó para intentar cubrirse. Automáticamente, se
sintió rendida y comenzó a sudar. No era para menos, ya que acababa
de perder una vida.
-Ja, ja, ja, ja,¡acabas de probar mi súper
congelación!- Reía la loca sacando la lengua. Se lanzó de nuevo a
atacar a la otra con el mismo movimiento, confiando en que fuese el
golpe definitivo, ya que empezaba a notar el cansancio. Demongirl
recurrió a transformar sus piernas en demoníacas, utilizando parte
de la energía que aún le quedaba. Ambas piernas aumentaron su
volumen y se ennegrecieron. El pequeño rabo demoníaco apareció en
la parte trasera.
-¡Ahora es el momento!- Se dijo, invocando la espada de
fuego. Al blandirla con la transformación demoníaca casi al
completo el fuego se extendió por la hoja imponiéndose a la súper
congelación de Womenice y provocándole una quemadura leve en el
cuello. Demongirl no vaciló ni un instante y la remató con una
fuerte patada, desplazándola varios metros. La mirada de Womenice
había cambiado, sabía que hiciera lo que hiciera, era difícil
darle la vuelta al combate. Había perdido su segunda vida, aunque
aún la quedaba un as bajo la manga.
Altiva, la chica-demonio introdujo la espada ardiente en
la pista de hielo, que comenzaba a derretirse.
-Se te acabó tu ventaja, guarra- Le espetó.
En las calles de la ciudad, el Guerrero Celeste se batía
con Gravitta, que llevaba una ligera ventaja. El Guerrero creaba
continuas corrientes y lanzaba esferas que contenían viento, y
Gravitta respondía con campos gravitatorios que aumentaban la
presión y reducían la fuerza de los ataques del I-Men. “Debo
ganar algo de distancia y comenzar a “ver el viento”. Si no, me
ganará en un santiamén”, pensó.
-Y, dime, ¿vuestro líder sigue con sus tres vidas?
¿Crees que sobrevivirá a la lucha contra el Gobernador?- Le
interrogó el científico, obstinado, mientras le atacaba con un
fuerte gancho gravitatorio imbuido en un aura morada, que el otro
eludió por poco.
-¿Y yo qué se? Además, ¿qué más te da que muera?
Eres nuestro enemigo al fin y al cabo- Razonó mientras preparaba su
corte vendaval.
-¡No me da lo mismo! Él ha sido el único que ha
supuesto una piedra en mi camino. Por ello, tengo que destruirle y
demostrarle quién tenía razón. Es cosa suya sobrevivir o no. Si no
lo consigue será que no era un rival digno. Pero lo que más me
gustaría es poder matarle delante de todos esos a los que llama
“amigos”- Finalizó.
El Guerrero Celeste
estaba furioso por las palabras del científico. Sin embargo, al
oírle hablar notó un interés que le resultaba familiar: Parecía
que las mismas ganas que tenía Eliart de encontrarse con Gravitta y
batirse en duelo, las tenía Gravitta de encontrarse con Eliart y
humillarle. “¿Eso explicaría que Eliart le insistiera tanto sobre
unirse a nosotros? Quizás...”, reflexionaba para sus adentros, “o
quizás sea que Gravitta esta tan preocupado de
derrotar a Eliart por que tiene miedo de que Eliart tenga razón...
¿en el fondo le preocupa? No puede ser...”, meditaba. El
científico atacó con un campo gravitatorio que presionaba
fuertemente. El Guerrero evitó caer en su influjo a duras penas y se
detuvo, hallando una ínfima posibilidad de dañarle.
-En todas partes hay viento- Susurró. Pudo ver una corriente de
viento cerca del campo gravitatorio. “¿Qué pasará si...?”,
pensaba concentrando el viento en forma de una esfera en su mano
izquierda. Empujó el viento que ya existía con la esfera de viento
concentrada, para hacer contrapeso al nivel de gravedad que
presionaba. Se esforzó mucho, pero tras ser impulsado por una nueva
corriente, se impuso, logrando llegar a estar frente al científico-
¡Corte Vendaval!- Se alzó mientras sus dedos conformaban la
conocida cuchilla. Gravitta, sorprendido de que hubiese logrado
neutralizar el efecto del campo, aumentó la velocidad esquivando el
ataque de viento y le agarró del brazo.
-Quizás debería felicitarte pero, ¿de qué serviría? Estás
totalmente a mi merced- Contestó, arrogante. Le fulminó con cuatro
directos aumentando la fuerza de la gravedad, aunque logró evitar el
último. El Guerrero Celeste comenzó con su estrategia. Si perdía,
que al menos no fuera por no darlo todo. Vio el viento a su alrededor
y lo utilizó para impulsarse hasta donde estaba Gravitta, flotando a
pocos metros de la superficie. Sabía que no tendría nada que hacer
si volaba más alto así que no le dio tiempo a reaccionar: Generó
un espeso viento que rodeó a su rival y comenzó a moverse rápido.
Se trataba de un torbellino y ,para aumentar su efecto, el Guerrero
Celeste creó varias esferas de viento concentrado que incorporó al
torbellino, aumentando la velocidad del mismo. Con la energía que le
quedaba, concentró de nuevo sus manos para golpear al Doctor con la
espada vendaval en caso de que consiguiera liberarse.
El doctor dio varias vueltas en el interior del remolino hasta lograr
averiguar la presión que necesitaba para romperlo. Tras saberlo,
aplicó un campo gravitatorio en el interior del remolino hasta
conseguir disiparlo. El Guerrero no salía de su asombro. ¿Acaso era
inmortal?
-¡Espada Vendaval!- Gritó frustrado, pero sin perder la esperanza.
El ataque fue tan veloz que el doctor recibió el impacto de lleno,
aunque el I-Men estaba muy cansado.
-¿Sabes? No lo haces mal, chico. Le pones ganas- Reconoció- Sin
embargo, tu suerte se acaba. Debo irme en pocos minutos- Aclaró.
Así, aplicó un campo gravitatorio a sí mismo, disminuyendo la
gravedad y logrando volar a cuarenta metros de altura.
-Joder, a tanto no llego- Se quejó el Guerrero, que sólo veía un
punto negro en lo alto del cielo. Poder volar debía ser magnífico.
Gravitta generó dos campos gravitatorios mucho más fuertes que los
anteriores, de manera que el Guerrero era atraído hacia ellos a
pesar de encontrarse a ras del suelo. La presión le impedía moverse
con facilidad y más tarde le hizo chocar violentamente con el suelo,
generando un pequeño cráter. Se levantó, viendo que su contador de
vidas había bajado a dos.
-No quiero morir aquí, no frente a Gravitta. Debo ser capaz de
ayudar a mis compañeros- Se animó, levantándose. Entonces miró al
cielo y pudo distinguir el viento. Pegó un salto y se dejó llevar
por el viento, generando más a su paso para moverse más rápido.
Tenía que intentar llegar a donde se encontraba Gravitta, sorteando
los posibles campos que crease.
Poniendo toda la carne en el asador, se movió a una velocidad nunca
vista. Ni siquiera con Lizzarit había manejado el viento con tanta
soltura. Llegó ante Gravitta, habiendo esquivado todos los
obstáculos y se dispuso a envolverle en el Ojo del Huracán,
generando viento a su espalda. Sin embargo, el científico se le
adelantó.
-Buen trabajo chaval. Ahora vuelve al suelo- Ordenó con vehemencia.
Espero que no mueras, si no, será que no valías demasiado.
Sin más dilación, un nuevo campo gravitatorio surgió de sus manos
y lo atrajo. El Guerrero Celeste contrarrestó con una barrera hecha
con viento, para aguantar mejor el inevitable empuje. Pero a pesar de
ello, el doctor repitió su estrategia y Celestina se sintió como si
cayera al vació sin poder frenar. Caía lentamente, gracias a la
acción del viento y mientras lo hacía, pensó en algo disparatado.
“¿Y si me valgo del viento que hay en el entorno, para intentar
flotar? Quizás volar no esté fuera de mis capacidades”.
Dicho y hecho, colocó sus manos en la espalda y vio el viento que se
encontraba tras él. Generó una corriente de viento en esa misma
dirección y empezó a ir hacia arriba, a pesar de las presiones del
campo, que comenzaba a debilitarse. Poco a poco, comenzó a manejar
el viento a su espalda y distinguió el viento que había a la altura
del terrible doctor. “El viento fluye, en todas las direcciones. Y
cuanto más te elevas más rápido se mueve”, pensaba mientras se
elevaba a la altura de su enemigo. Una vez logró llegar, el campo de
Gravitta había quedado obsoleto así que no sintió presión, vio la
enorme cantidad de viento que se encontraba junto a él y comenzó a
concentrar una masa de viento para que cubriera su cuerpo.
Gravitta le miraba, perplejo y sin parar de sorprenderse. Decidió no
intervenir hasta que hubiese terminado de lo que fuere que estuviese
haciendo. El Guerrero Celeste cerró los ojos y controló el aire a
su alrededor. Había funcionado. La acción conjunta de “ver el
viento” y su propia capacidad para generarlo le estaban permitiendo
surcar los cielos sin peligro a caerse.
-¡Es fantástico, estoy volando! ¡Parezco un personaje de shônen,
como mínimo!- Exclamó aludiendo a los cómic que leía en la
Tierra, cuando su vida no pendía de un hilo.
-¿Está volando? ¿Desde cuando sabe hacer eso?- Se preguntó el
científico. Motivado, el Guerrero comenzó a atacar con su espada
vendaval, volando a cierto ritmo. El científico no le cedía terreno
y neutralizaba sus golpes. Era una formidable batalla en los cielos.
El científico le atacó aplicando un campo gravitatorio sobre sus
brazos y piernas, asestando golpes sucesivos que el Guerrero frenó
con su espada vendaval y con varias esferas de viento. Como sabia
que un simple remolino no serviría de mucho, intentó atraparlo en
el Ojo del Huracán. Comenzó a crear una pared de viento detrás
del científico, pero éste se situó rápidamente en la espalda del
Guerrero y le azuzó nuevamente ataques físicos. Tras un rato de
forcejeo, pudo ver que el valiente I-Men estaba cansado.
-Has luchado muy bien hasta aquí. Incluso has aprendido a volar,
pero ya no podrás resistir el ritmo mucho más- Le aclaró.
-Eso lo veremos- Le desafió el amigo de Eliart. Ambos fueron bajando
hacia la tierra, lentamente.
-Hay algo que quiero enseñarte. Se trata de una técnica que tenía
reservada para Eliart. Como has luchado bien, te mereces poder verla,
antes de ser derrotado- Finalizó.
De repente, en las manos de Gravitta comenzó a acumularse y
comprimir la energía gravitatoria. Apareció una cadena morada poco
a poco, eslabón por eslabón. El científico la blandió como si de
un látigo se tratara y enganchó el brazo izquierdo del I-Men, quien
apenas pudo reaccionar.
-Te presento... ¡La cadena gravitatoria!- Aclaró
satisfecho- Será tu perdición.
Mientras tanto, el otro grupo se topó con los jardines
de Palacio, detrás de los cuales se encontraba la puerta principal.
Los jardines eran bastante amplios, como un parque natural frondoso
con variedad de árboles, arbustos y con parte del suelo empedrado.
Los tres héroes se decidieron entrar en el jardín de un modo
sigiloso, ya que el fino olfato de Kya los advertía de la presencia
de jugadores.
-Si podemos evitar un enfrentamiento directo, mejor-
Había propuesto Gaia para prevenir los problemas. Los tres
anduvieron por senderos rocosos del jardín, que estaba en completo
silencio, tan sólo se oía el piar de algunos pájaros.
Sigilosamente, la gata se arrastraba por el suelo. Los otros dos iban
andando cerca de los árboles lentamente y, cuando llevaban
exactamente la mitad del recorrido, una flecha de luz les pasó casi
rozando a Shadow y Gaia.
¡Qué buena vista tengo!- Dijo una voz- Ahí está
nuestra presa- Shadow se volvía loco mirando a todas partes, pero
no conseguía ver de dónde venía aquella voz. Pensó que ya no
merecía la pena intentar huir del combate y Kya también se levantó
del suelo, quedando los tres en guardia- Me presento para quien no me
conozca, me llamo Amazón- Dijo una chica rubia, algo gruesa y de
estatura media, un poco más alta que Gaia pero menos que Shadow- Me
parece que a ti ya te conocía de antes- Continuó mirando a Gaia-
Has venido un par de veces a trabajar a este jardín, si no me
equivoco. Lo siento, pero no puedo dejaros salir de aquí- A poca
distancia se encontraba Candy Soul que estaba yendo al encuentro de
su amiga.
Gaia y Kya se miraron, asintiendo con la cabeza: aquella
sería una batalla de dos contra dos.
-Shadow, son sólo dos oponentes. Lo mejor será que nos
esperes sin interferir en la batalla, lo más seguro es que dentro
del palacio estén los rivales más fuertes y ahí entras tú. De
momento, descansa, pero no avances. Es posible que al final
necesitemos tu ayuda.
-Me parece razonable, guapa- Contestó mientras encendía
un cigarrillo, se alejó bastante de donde se encontraban las cuatro
para no intervenir en la batalla y se sentó casi al final del
jardín, en un claro donde no había hierba.
-Entonces lucharemos dos contra dos. No está nada mal,
aunque seguramente os arrepentiréis de haber dejado al chico al
margen- Advirtió Candy Soul. Las dos I-Men se colocaron enfrente de
sus rivales, preparadas para cualquier cosa.
-Vaya, vaya, ya es la segunda vez que nos toca luchar
codo con codo. Es curioso ¿no crees?- Dijo Gaia. Entonces Kya se
acordó de que quería disculparse de lo que la hizo antaño, cuando
estaba a las órdenes de Gravitta.
-Oye Gaia, nunca te lo he dicho antes, pero quisiera
pedirte perdón. Siento mucho lo que hice cuando trabajaba para
Gravitta, estaba equivocada.
-Ah, no te preocupes Kya. Eso ya forma parte del pasado,
ahora eres una de las nuestras y estás perdonada de sobra- Le sonrió
la rubia.
Y comenzó la batalla. Amazón comenzó a moverse a una
velocidad sorprendente por el jardín y las I-Men trataron de
seguirla, pero al poco de que trepara entre los árboles, la
perdieron la vista.
-Mierda ¿Dónde se habrá metido? Esas flechas de luz
de antes son peligrosas- Se preocupó Gaia- Utiliza tu olfato para
orientarnos, Kya.
La mujer-gato asintió y olfateó , pero no logró
encontrar sino la posición de Candy Soul.
-No sé por qué diantres no la encuentro, pero tenemos
a su compañera, sígueme, despacio- Anduvieron un par de minutos en
línea recta, siguiendo las indicaciones de la gata. Al poco
empezaron a encontrarse mal, pero no era un dolor físico, sino más
bien algo que les costaba entender -No sé, no tengo ganas de
seguir... ¿Cuál es el motivo de esta estúpida lucha?- Comentó
Kya. Su cara estaba completamente seria y sus ojos tristes. Su estado
de ánimo estaba cambiando de repente. Gaia también notaba cambios
emocionales, mas no tan intensos como los de su compañera. Eso le
permitió pensar en el tipo de poder que tenía Candy Soul y en
seguida asoció la alteración repentina de las emociones al ataque
de aquella.
-Kya, este cambio en tu estado de ánimo lo está
provocando Candy. ¡Vamos, despierta!- Dijo dándole una pequeña
torta en la cara para que volviera en sí.
-Muy hábil por tu parte- La interrumpió Candy Soul
apareciendo de pronto. A su lado estaba su compañera rubia- Ahora
¿qué harás?
Al estar cerca, los poderes de Candy resultaban
irresistibles y Gaia comenzó a sentirse triste. Amazón aprovechó
para atacarla, dándole un fuerte puñetazo. Era buena en el combate
cuerpo a cuerpo. Al ver que atacaban a Gaia, Kya olvidó sus pocas
ganas de pelear y antepuso la razón: debía ayudar a su compañera.
Maullando, se lanzó contra Amazón con sus garras, que la oponente
esquivó con facilidad. Se hizo a un lado y sacó dos pequeñas
dagas, manejando una en cada mano. Llevaba un extraño vestido de
piel de leopardo y sobre él un arco con flechas.
-Soy una cazadora experta, muy buena en el sigilo- Se
chuleó un poco la ciudadana.
-Pues yo soy una felina desde siempre y, por cierto,
también soy buena localizando presa, quizás mejor que tú- Contestó
sin tapujos.
Sin más dilación, Gaia, casi recuperada se enzarzó
con Candy Soul, pues sabía que una vez fuera de combate, sería más
sencillo pelear sin ver mermado su estado de ánimo continuamente.
Con su brazo transformado en tronco intentó golpearla y Candy sorteó
el golpe a duras penas.
-Eso ha sido suerte, de ésta no te escapas- Le advirtió
la defensora de la naturaleza. En esta ocasión lanzó de nuevo el
tronco contra ella y, al mismo tiempo, transformó sus piernas en
raíces que se extendían hacia los pies de su víctima. De pronto,
antes de que el tronco la golpeara, se detuvo en seco. No se sentía
en condiciones de atacar.
-¿Qué decías que harías?- Se burló un poco Candy,
aunque no era su estilo.
Kya y Amazón peleaban en lo alto de una rama, Amazón
tenía algo de ventaja ya que estaban en su terreno. Contrarrestaba
las uñas de la gata con las dos pequeñas dagas y una de ellas
finalmente alcanzó a Kya en uno de los brazos, dejándola al borde
de la rama. Amazón dio un salto y fue en ayuda de Candy. Sin emitir
ni un murmullo, lanzó una flecha de luz a Gaia por la espalda. Ella
notó un pequeño movimiento, pero no se percataba de lo que podía
ser. Al ver la situación, Kya la empujó evitando que la flecha
explotara en la espalda de la rubia, yendo a parar a un pequeño
arbusto.
-Gracias- Agradeció la I-Men poniéndose en pie. De
nuevo no encontraban a Amazón.
-No huelo nada... creo que tiene el poder de hacer
desparecer su presencia, por eso siempre por sorpresa- Acertó la
chica-gato.
Rápidamente, Amazón apareció, pero nada más hacerlo
el hábil olfato de Kya la localizó.
-¡Allí!- Gritó. La chica rubia se encontraba sobre la
copa de un árbol de mediana altura, con lo que Gaia decidió ir a
combatirla ya que la naturaleza era su terreno.
Con los brazos transformados en troncos se lanzó a por
Amazón, que tuvo dificultades para esquivarlo. La cazadora dio un
salto hacia otro árbol con el objetivo de ganar distancia pero la
I-Men no la dejaba tregua y la siguió a toda prisa. Tras saltar
varios árboles la alcanzó con sus troncos, al lanzar uno tras otro
Amazón no pudo esquivarlo más que uno y el otro le impactó,
quitándole algo de vida. Ambas rubias bajaron a tierra y se miraron
fijamente. Gaia generó esta vez raíces con su manos para atraparla
y Amazón intentaba escapar utilizando sus dagas. Ninguna de las dos
cedía terreno, ya que las raíces de Gaia iban creciendo cada vez
más y Amazón era bastante ágil.
Mientras tanto, Kya se abalanzó sobre Candy furiosa.
“No logrará alterarme”, se decía. La atacó con sus garras de
felina, a pesar de que se sentía mal. Apenas tras golpearla dos
veces tuvo que coger distancia. Empezaba a sentir que sus ojos se
empapaban.
-Mierda, no puedo llorar ahora ¿Qué diablos me estás
haciendo? ¡Te haré parar!- Decía mientras iba perdiendo poco a
poco los nervios. Llena de fuerza se transformó en gigante y se
acercó a pesar de estar temblando y con lágrimas en los ojos.
Entonces Kya escuchó una voz que no provenía de ningún lado-
Genial, me estoy volviendo loca...
-No, soy yo, Erzzhia, te hablo directamente a tu
mente. Escúchame. No te dejes engañar por ella. Tienes que soportar
el dolor y atacarla. Con ella fuera de combate será más sencillo-
Intervino la hermana de
Celestina desde la casa de la Segunda Calle.
-Sí, ¡tienes toda la razón!- Contestó algo más
confiada. Convertida en gigante le propinó una serie de directos y
finalmente le arañó la cara de lado a lado. La súbdita del
Gobernador no pudo evitar jadear y Kya no se estuvo quieta: se había
vuelto diminuta y comenzó a arañarle por la espalda. Cuando Candy
consiguió apartarse su tarjeta indicaba que había perdido su
segunda vida. Comenzó a mirar a la gata con rabia, quería
destrozarla por lo que había hecho. Además, era una traidora que
había perturbado la paz y traer a los I-Men había sido idea suya.
Las pupilas de Candy Soul cambiar a un color púrpura intenso y la
presión psicológica que usaba contra la I-Men comenzó a
incrementarse.
Por su parte, las dos rubias continuaban con su pulso.
Finalmente, Amazón logró partir una de las raíces con las dagas y
corrió hasta ganar distancia.
-Será mejor que use ya mis flechas- Colocó el arco
entre sus manos e invocó una flecha de luz, pero antes de que
lograra lanzarla un fuerte látigo con la dureza de un palo, la dañó
con fiereza. Confiada, Gaia se acercó y se dispuso a atacar ahora
con sus duros troncos. La primera vida de Amazón se apagó.
-Reconozco que no eres mala- Felicitó la cazadora.
Incrementó la velocidad y dio marcha atrás como si estuviese
huyendo. La I-Men la siguió aunque no al mismo ritmo. Finalmente la
perdió.
Kya se disponía a seguir luchando pero estaba cada vez
más insegura y sus ojos comenzaban a llorar. Candy optó por hacerle
daño a través de esos sentimientos, incrementando cada vez más la
presión, hasta el punto de que la gata se golpeó a sí misma
arañando su estómago y soltó un fuerte maullido.
-Ju, ju, Estoy dando la vuelta al combate- Pensaba
Candy, confiada.
Al ver la situación, Erzzhia volvió a intervenir.
-Kya soy yo
otra vez. Sé que es difícil, pero intenta atacarla ¡vamos! No
dejes que te afecte tanto como para herirte a ti misma.
-Lo siento, no puedo. No me quedan fuerzas- Contestó
mentalmente mientras temblaba. La otra se acercó y le pegó una
fuerte patada.
-Venga,
tienes que hacerlo. Piensa en Shadow-
Propuso la nueva del equipo.
-Por Shadow... ¡Está bien!- Se armó de valor e iba a
arañar a su enemiga cuando recibió una flecha de luz por la espalda
que la hizo rodar por el suelo, levantando el polvo. Al ver la
escena, Gaia se acercó a toda prisa.
-¿Como diantres hace para camuflarse así de bien?- Se
preguntó en voz alta mientras llegaba.
La otra rubia la recibió con otra flecha de luz, que
logró esquivar con dificultades. Se acercó y ambas comenzaron de
nuevo una batalla cuerpo a cuerpo. Sin embargo, el efecto psicológico
de Candy era más fuerte que nunca y Gaia lo empezaba a notar. De
hecho, fruto del cambio de emociones, las raíces perdían fuerza,
dando ventaja a la otra rubia que invocó dos cuchillos explosivos
para atacar a Gaia por los dos lados. La I-Men aguantó el ataque
como pudo, aunque no se libró de su impacto y la hizo un daño
considerable.
Erzzhia se comunicó con ella en esta ocasión.
-Gaia, soy
Erzzhia, veo que estáis teniendo dificultades en el combate. No
desesperes, golpéala con todas tus fuerzas y ve a ayudar a Kya-
Aconsejó.
Y así lo hizo, olvidando por un momento su dolor, Gaia
generó un nuevo tronco del cual salieron raíces en todas
direcciones hasta lograr atrapar a la rubia. Una vez inmovilizada,
transformó en tronco su otro brazo y la alcanzó dando fin a su
primera barra de vida. Mientras Amazón se levantaba con
dificultades, fue a despertar a Kya.
-¡Kya despierta, mujer!- Dijo moviéndola. Mientras
intentaba que su amiga volviera en sí, Gaia comenzó a sentir un
fuerte vacío. ¿Para qué estaba luchando? Candy aumentó el control
sobre las emociones de la I-Men hasta el punto de que empezó a
llorar. Al verla así, Kya reaccionó y esta vez fue ella quien trató
de calmarla.
-No, Gaia. No podemos rendirnos ahora ¡Tenemos que
atacar!- Insistió.
-Pero ¿para qué usar la violencia? ¿Por qué no
podemos simplemente vivir en paz?- Razonaba a la par que sentía
cada vez más dolor. Candy Soul se felicitaba por dentro por la
manera en que había alterado sus poderes. “Esta chica ya tenía
esos deseos de paz, por lo tanto sólo tengo que llevarlos hasta el
límite de preferir la muerte propia a la lucha contra otros. Me
esforzaré mucho pero zanjaremos esto rápido”, pensaba. Kya fue a
atacar a Candy con toda su rabia, ya que Gaia se mostraba incapaz de
reaccionar. Permanecía de pie paralizada y mirando al horizonte,
intentando entender qué la pasaba.
La gata se acercó con
valentía y sin vacilar, dejando a Candy muy poco margen de maniobra.
Tenía que alterar las emociones de la I-Men, pero no podía hacerlo
con toda la intensidad que quisiera, al tener que esquivar ataques
continuos. No obstante, las emociones de la gata estaban bastante
alteradas. Amazón miró de reojo a Gaia, cuyas emociones comenzaban
a estabilizarse y, desde la distancia, disparó tres flechas de luz.
A duras penas logró evitar las dos primeras, pero la tercera la dio
de lleno. A continuación la flecha explotó, provocando una gran
humareda. La rubia comprobó que su tarjeta se iluminaba: había
perdido su primera vida, como representaba la barra roja. Al ver que
Kya seguía peleando, sacudió varias veces la cabeza.
-No puedo quedarme paralizada por este dolor, tengo que
seguir adelante y derrotarlas. Por Holy, por Llama, por mis hermanas,
por Eliart- Decía por lo bajo. Amazón se puso en su camino y Gaia
la cogió con sus fuertes ramas- ¡No escaparás!- La sujetó con
fuerza mientras varias puntas de las raíces se clavaban lentamente
en los brazos, piernas y cabeza de Amazón.
Entretanto, Kya estaba empezando a necesitar golpearse a
sí misma, por lo que optó por retirarse rápido y ayudar a Gaia a
rematar a la cazadora. Cambió su tamaño al de una mosca y pasó
desapercibida para Candy, que sabía que podía cambiar de tamaño,
pero no hasta qué punto. Con esa estatura, se volvió más ligera y
en pocos instantes estaba sobre la ciudadana rubia, arañando la
cabeza de la cazadora.
-¡Agh,qué dolor, malditas seáis!- Se quejaba. Kya
cambió a tamaño gigante para evitar que huyera, mientras le hacía
gestos a Gaia para que hiciera desaparecer las raíces y la atacara
con los fuertes troncos desde la espalda. Y así lo hicieron. Kya
intentaba impedirle el paso, a pesar de que en velocidad la cazadora
era superior. Gaia transformó los brazos en gigantescos troncos y se
lanzó a por ella, que respondió con una flecha. La flecha chocó
con uno de los troncos generando una explosión y, a pesar de que se
levantó mucho humo, la vista felina de la gata la permitió darle un
fuerte puñetazo. El otro tronco en cambio, fue imposible de esquivar
y la derribó. La ciudadana empezaba a estar en las últimas, había
perdido su segunda vida y su compañera se acercó a las I-Men.
-¡Se acabó, iros al infierno!- Gritó Candy Soul
mientras entornaba los ojos. Las pupilas violetas comenzaron a
brillar y Kya no pudo resistirse: Se hizo un profundo arañazo que la
hizo chillar.
-¡Déjala en paz!- Dijo Gaia atacándola convirtiendo
sus piernas en duras raíces. Candy sorteó varias hábilmente, pero
terminó atrapada. Las raíces comenzaron a hincarse en su piel
cuando. Gaia utilizó sus brazos para generar un látigo flexible
pero duro como un palo gordo que sacudió sobre su cabeza. Fue un
duro golpe que la costó parte de su vida. Tenía que buscar un modo
de desatarse.
Por su parte, Amazón fue a por su presa. Atizó una
tanda de golpes físicos a la gata, que respondió con una serie de
puñetazos y patadas. Amazón se mostró más ágil y ganó
distancia. Disparó de nuevo una flecha que explotó en la nuca de la
gata, dejándola fuera de combate. Rodó varios metros por el suelo,
perdiendo el sentido.
Gaia continuaba neutralizando a Candy quien, al ver sus
escasas oportunidades, trataba de hacerle daño a través de sus
emociones. Los reflejos de Gaia se veían cada vez más afectados.
Candy le propinó varias patadas fuertes, pero los poderes de la
rubia se impusieron. Entonces recordó las palabras de ánimo de
Erzzhia.
-Por mucho que me duela, no voy a morir aquí- Y girando
sobre sí misma con energía, generó de nuevo dos troncos que
golpearon violentamente a Candy, sentenciando el combate. Su cuerpo
cayó sin posibilidad de levantarse. Había perdido su última vida,
y comenzó a desaparecer. La voz del juego no tardó en anunciarlo.
Jugadora: Candy Soul. Poder: Alterar las emociones y los
sentimientos. Estado: Eliminada.
-Ay… que duro es esto- Dijo al verla desaparecer-
Acabar con la vida de alguien y seguir como si nada no es algo fácil.
Shadow Walker se acercó al ver que estaban tardando
mucho. Al ver a Kya tendida en el suelo y sin conocimiento la cogió
entre sus brazos y la abrazó con fuerza. Incluso se le escapó
alguna lágrima. Tras la muerte de Candy, Amazón llegó al lugar
donde se encontraba la I-Men, dispuesta a seguir peleando.
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