domingo, 29 de diciembre de 2013

Capítulo 34 - 'Batalla en los cielos'

Los I-Men estaban dispuestos a marchar hacia el palacio, fue entonces cuando Erzzhia les informó de lo que sabía acerca de la ciudad.
-Como sabéis, llevo cierto tiempo investigando el palacio del Gobernador. Llegué aquí al poco de volver de la Tierra, así que os expondré el resultado de las investigaciones para poder trazar una estrategia. El Gobernador no es precisamente idiota, así que lo tendrá todo calculado para enfrentarse a nuestro potencial- Propuso a sus compañeros, que se encontraban en la sala de estar, junto a la puerta. Éstos asintieron, lo mejor sería escucharla antes de decidir.
-Hay dos posibles formas de acceder al Palacio- Prosiguió- Una entrada se encuentra de frente, tras pasar los jardines. Es una puerta un poco estrecha, pero por dentro se comunica con grandes salas del palacio, por lo que es posible que sitúe en esa zona a varios enemigos. La otra manera de entrar, es por la puerta lateral. Esta puerta permite llegar más rápido al último piso del castillo, que es donde noto esa perturbación. Con toda seguridad, el Gobernador debe encontrarse allí- Finalizó.
-Ya veo. Entonces, siguiendo tus indicaciones deberíamos dividirnos en dos grupos, cada uno asaltará el palacio por una de las entradas- Propuso Eliart sin vacilar- ¿Cuántos vamos?
-Siete- Respondió Gaia- Estoy de acuerdo con la estrategia de dividirnos en grupos. Además, estamos ya acostumbrados a luchar en solitario o en grupos pequeños. Aunque creo que deberíamos equilibrar los grupos, ya que somos impares. Diría que ahora mismo, tú, Shadow, Celestina y el Capitán sois los más fuertes. Como el Capitán no está en condiciones de venir, en un grupo deberán ir dos de vosotros y en el otro sólo uno para que esté más o menos equilibrado- Expuso la rubia inteligentemente. El Capitán, desde su cama, frunció el ceño. Tenía ganas de ir, pero sabía que era mejor que descansara hasta recuperarse de las heridas que le había causado Rawolf. No obstante, si las cosas se complicaban, iría más tarde aún a riesgo de su vida.
-Los más fuertes ¿eh? Yo no estaría tan segura...- Murmuró por lo bajo la chica-demonio.
-En cualquier caso, la propuesta de Gaia es buena. Iré contigo, amor- Intervino Kya, acercándose al moreno y dándole un beso en la mejilla.
-Supongo que me tocará aguantar a los tortolitos- Asumió el Guerrero Celeste- Eliart tú quieres ir a la sala donde está el Gobernador ¿me equivoco?
-¡Qué bien me conoces! Así es, ¡quiero dar un escarmiento a ese tipo!- Dijo con ilusión y temor al mismo tiempo.
-¡Ja! En ese caso cuenta conmigo- Propuso Demongirl- Tengo que vengar la muerte de Llama Helada sea como sea. ¿Me acompañas, Waver?
-Por supuesto- Afirmó y apagó su cigarrillo con dureza. Ya no daba la impresión de pasar de todo, parecía que la muerte de su hermano la impedía recuperar la sonrisa.
-Bien, entonces... en un grupo pueden ir Gaia, Kya, Shadow y mi hermano. Sería el equipo más numeroso. Por la otra entrada, pueden ir Demongirl, Eliart y Waver. ¿Qué os parece?
-Perfecto- Respondió Demongirl haciendo chocar sus nudillos uno contra el otro. El Guerrero y Shadow hicieron también un gesto de aprobación. Eran equipos más o menos equilibrados. Gaia y Eliart no parecían muy contentos. “¿Por qué siempre que hay que dividirse nos toca ir a cada uno en un lado? No tenemos tanta suerte como Kya y Shadow, eso está claro...”, se preguntaba Gaia, que tenía ganas de quejarse. Eliart, la miró. Sabía exactamente que estaban pensando lo mismo.
-Sé como te sientes, pero debemos ir cada uno en un lado, por el bien de todos. Tenemos que ser fuertes, aunque nos echemos de menos- Dijo Eliart, altruista.
-Lo sé- Le respondió la rubia con un fuerte abrazo- Sé que así debemos hacer.
Ambos se separaron y los dos grupos se dispusieron a salir de la casa de la Segunda Calle.
-Buena suerte chicos, me comunicaré con vosotros durante la batalla. Cuando todos estén recuperados, iremos al palacio- Se despidió Erzzhia.
Los dos grupos salieron hacia el palacio en direcciones opuestas, para poder abordar toda la ciudad. Del equipo que atacaba de frente el Guerrero Celeste tenía las tres vidas casi al completo, al igual que la rubia y la gata. Shadow, fruto de la pelea con Kinético, había perdido una de sus vidas. Dentro del grupo que atacaba por el lateral con el objetivo de llegar hasta el Gobernador, la más debilitada era Demongirl, que había perdido una de sus vidas intentando hacer que Llama recapacitara. Sin embargo, haber visto a su amor estallar en mil pedazos sin poder evitarlo aumentaba por momentos su sed de venganza, tanto que hasta Eliart llegó a preocuparse.
-Oye, ¿seguro que estás lista para combatir a los habitantes de la ciudad?- Al ver que fruncía el ceño, continuó- Quiero decir, han matado a Llama e igual te dejas llevar demasiado por tus emociones. No sé bien como explicarte ahora mismo, pero...
-Descuida- Le interrumpió la chica-demonio- Tanto Waver como yo sabremos ser frías y calculadoras en la batalla, sencillamente porque solo así pueden llevarse a cabo las venganzas. No queremos morir, no sabemos lo que habrá después de este juego, así que tranquilo que no nos dejaremos llevar ni por la rabia ni por el pánico- Se defendió mientras le guiñaba un ojo al líder. Waver asintió en señal de aprobación, mirando a su compañera. Permanecía seria y silenciosa mientras avanzaban.
-Está bien, os creeré. Pero si tenéis dificultades con ello, decidlo ¿vale? Lo fundamental es que no sigamos cayendo como moscas- Afirmó Eliart con preocupación. “No pude salvar a Holy ni tampoco pudimos hacer nada por Llama... El venir a esta “Ciudad de la Paz” nos está costando la vida. Pero se acabó, no pienso permitir que ningún I-Men más muera”, pensaba el manchego.


Por su parte, el otro grupo continuaba avanzando por las callejuelas de la pequeña ciudad para asegurarse de que no había peligros a la vista que pudiesen atacar la casa de los I-Men donde tan sólo Erzzhia estaba en condiciones de pelear. Por suerte para ellos, la ciudad estaba totalmente desierta y silenciosa.
-Parece que mi hermana estaba en lo cierto, deben estar todos custodiando ese palacio- Comentó el Guerrero Celeste.
-Eso parece, pero debemos andarnos con cuidado. Acuérdate de lo que sucedió esta noche- Advirtió el chico moreno- ¿Hueles algo, Kya?
La gata utilizó su olfato felino para tratar de anticiparse a un posible peligro. De pronto, captó un olor que le resultaba familiar pero que no identificaba con claridad.
-Hay alguien conocido que viene en esta dirección- Dijo con rotundidad- Pero no distingo quién es.
Gaia, que tenía buena vista, alzaba la cabeza pero tampoco había nadie alrededor.
-Quizás sea alguno de los nuestros, aunque sería raro que no hubiesen ido derechos al palacio- Opinó el Guerrero Celeste.
-¡Tienes un olfato muy bueno amor! Puede ser alguien que esté en la otra punta de la ciudad- Le felicitó el moreno. Tras andar un rato el olor iba haciéndose cada vez más cercano. Finalmente, divisaron una oscura silueta a lo lejos, parecía venir el palacio. Gaia agudizó la vista y al distinguirle sus ojos se abrieron de par en par.
-Normal que el olor te resultara familiar ¡Es Gravitta!- Gritó furiosa.
-¿Qué? ¿Gravitta está aquí? ¡No podemos dejarlo ir, seguro que está detrás de todo!- Exclamó el Guerrero Celeste. Exaltado, creó una fina corriente de viento que lo impulsó a él y a sus compañeros hasta donde se encontraba el doctor, pues todos querían ajustar cuentas con él.
-Está claro que las desgracias nunca vienen solas- Dijo la rubia al cruzar su mirada con los fríos ojos del doctor.
-Vaya, veo que seguís con vida todos. ¿Debería felicitaros? Hasta están en vuestras filas algunos traidores- Contestó mirando a Shadow Walker y a Kya. La gata se estremeció- De Shadow podía esperármelo, no tenía las cosas claras y es un bonachón, el típico bobalicón que en el fondo es buena persona. Pero de ti no me lo esperaba, Kya, te creía más lista y fiel.
-¿Bobalicón has dicho? ¡Pues éste bobalicón va a partirte la cara!- Contestó Shadow lanzándose hacia él concentrando varias sombras en forma de orbe oscuro. Gravitta se limitó a generar un campo gravitatorio con su mano derecha que impulsó al moreno varios metros atrás y le impidió generar el ataque.
-Ni siquiera eres capaz de tocarme- Le desafió el doctor y se volvió hacia Kya- En cuanto a ti...
-Mi intención no era traicionarte- Le interrumpió la Gata- Simplemente apareció Shadow en mi vida y me hizo ver que estaba en el bando equivocado. Me demostró que me quería y me enamoré- Admitió Kya con seriedad. Su sinceridad sorprendió al moreno.
-Guau, no sabía que estabas enamorada...- Añadió Shadow con una sonrisa entrecortada.
-¿Enamorada? ¡Sois todos idiotas! Es como esa obsesión enfermiza de vuestro líder por el compañerismo y la amistad. Me da escalofríos. ¿No os dais cuenta de que la amistad es una gran mentira?- Saltó el Doctor Gravitta y se dirigió ahora hacia Gaia y el Guerrero Celeste- Vosotros dos sólo tenéis que mirar a vuestro alrededor para daros cuenta de que estáis rodeados por personas que antes estaban con otra gente, con otros grupos. ¿No es de traidores abandonar a tu suerte a tus supuestos aliados? ¿Cómo entonces podéis fiaros de ellos?
-Porque ellos han demostrado de sobra con sus actos que quieren ser nuestros compañeros y les hemos aceptado como parte de los I-Men- Contestó Gaia- Su pasado no nos importa, nosotros sabemos que actúan sinceramente.
-¡Ja! ¿Cómo puedes estar tan segura de que alguien ha cambiado? Me conmueve lo ingenuos que podéis llegar a ser todos. Cada vez tengo más claro que Eliart os ha lavado el cerebro. Eso sí, debo reconocer que lo ha hecho muy bien, ya que ni siquiera dudáis de vuestras palabras- Continuó el científico- En fin, no tengo mucho tiempo para discutir con ignorantes. Me estaba marchando de esta isla, lo que le suceda a ese estúpido del Gobernador me da lo mismo. Pero no os libraréis de mi, volveremos a vernos, ¡muy pronto!- Finalizó.
-¿Piensas que te dejaremos ir tan fácilmente?- Intervino Celestina, poniéndose delante- En primer lugar ¿qué haces aquí si no quieres interferir en los planes del Gobernador?
-¿Crees que voy a darte explicaciones? Mis asuntos no os incumben, lo único que me interesa de vosotros es humillar a vuestro líder, demostrarle que está equivocado y acto seguido ganar este juego. Créeme, no tendré reparos en acabar con los miembros de mi grupo si es necesario. Y ahora, por vuestro bien, dejadme ir tranquilo- Contestó amenazando a los héroes.
-¿No tienes bastante con que te lo diga el Guerrero? Después de nuestro anterior encuentro, no podemos dejarte marchar así como así- Añadió Shadow haciendo frente al Doctor.
-Está bien, como gustéis. Tendré que largarme por la fuerza- Dicho esto, generó dos campos gravitatorios hacia Shadow y el Guerrero Celeste, aumentando mucho la presión alrededor de ellos. A duras penas podían moverse, aunque hacían grandes esfuerzos. Gaia y Kya atacaron de forma conjunta al científico desde su espalada. La rubia transformó sus brazos en duros y ágiles troncos en los que se subió Kya para acercarse a la cara de Gravitta. Al lanzarse a por él, éste se giró hacia ellas, aplicando un campo de gravedad sobre su brazo izquierdo para incrementar la fuerza de sus golpes. Iba a impactar directamente a Kya, pero el tronco la protegió rompiéndose en mil pedazos, haciendo morder el polvo a la rubia.
Por su parte, al ocuparse de ellas, había aflojado los campos gravitatorios que bloqueaban al Guerrero y a Shadow. El último concentró las sombras en dos pequeñas esferas, mientras el Guerrero generaba una corriente de viento.
-¡Orbe oscuro!- Dijo mientras lo lanzaba, impulsado por el viento de Celestina. A pesar de la velocidad del científico, fue inevitable que el orbe le impactara en el brazo izquierdo, generando una espesa humareda que el Guerrero disipó al tiempo que creaba un torbellino.
-Ju, ¿de verdad piensas que podrás atraparme con eso?- Contestó altivo- Mira y aprende- Respondió al torbellino aplicando un nuevo campo gravitatorio. En ese momento, el Guerrero Celeste logró entender la naturaleza de los poderes de Gravitta: aquellos campos tenían la habilidad de atraer los objetos y ataques de los rivales, tal y como la fuerza de la gravedad atrae los objetos hacia la Tierra. En ese momento, era como si el viento estuviese siendo aplastado con algo muy pesado, hasta el punto que parecía rebotar antes de llegar al doctor.
Shadow Walker intentó acercarse a Gravitta por su espalda, pero éste había creado un campo semejante también en ese lado y las sombras no lograron entrar.
-Buen intento, pero no- Contestó el científico con la mirada fría. “No obstante, son cuatro. Tarde o temprano tendré que reducir la presión si quiero atacarles”, reflexionaba. Shadow le daba vueltas al hecho de que quizás Gravitta podría ayudar a Kya con todo aquello de su cuadro y su familia. Pero ¿como rebajarse a pedir ayuda a ese tirano? Después de todo, tanto Kya como él tenían demasiado orgullo y además no podían fiarse del científico.
Así, los I-Men pasaron un rato sorteando golpes con Gravitta en una batalla llena de rabia en la que todos daban lo mejor de sí: Gaia trató de rodear el ambiente con duros troncos que se ramificaban cada vez más y aguantaban el empuje de los campos gravitatorios, Kya se llevaba la peor parte, siendo impulsaba por el viento para intentar acercarse a su antiguo jefe, que la esquivaba con alguna dificultad. Como sabía que eran más peligrosos, Gravitta neutralizaba los ataques sombríos de Shadow aumentando la fuerza de sus propios puños, investidos en un aura morada. El tiempo pasaba y no lograban poner fin a aquel combate, con lo que Celestina decidió tomar una decisión.
-Chicos, ¡el tiempo pasa y nuestra misión era ir al Palacio! Sé que no podemos dejar marchar a Gravitta, pero tampoco deberíamos dejar solos a nuestros compañeros y nuestro objetivo inmediato es el Gobernador. Así que hagamos una cosa: ¡Marchaos al Palacio y yo me quedaré combatiendo a Gravitta!- Gritó tembloroso- Lo importante ahora es vengar a Holy y a Llama y descubrir si el Gobernador ha interferido en la enfermedad de Revelación- Sentenció.
-¡Pero Celestina! ¿Cómo vamos a dejarte aquí sólo? No pidas imposibles- Le contestó la rubia.
-Al fin y al cabo, Gravitta dice que no tiene vela en este entierro, así que, ¿por qué vamos a detenernos todos con él? Además, ¿prefieres perder a tu hermana o a los demás? ¡Lo mejor será que lo hagamos así! Dejadme a mí a este tipo, no moriré- Dijo sin tener fe en sus palabras.
-Está bien. Marcharemos hacia la entrada principal del Palacio sin perder un instante- Cedió Shadow- Pero...
-Tranquilo hombre, volverás a verme- Contestó adivinando lo que iba a decir a continuación. Finalmente, los tres I-Men marcharon al ver la determinación de Celestina. Una vez solos, fue Gravitta el primero en hablar.
-¿Te has dado cuenta, verdad?
-Sí, he podido ver que no estabas usando ni la mitad de tu potencial. De habernos quedado los cuatro aquí, alguno habría podido acabar muriendo en vano- Le explicó, mientras tragaba saliva y se armaba de valor.
-Ya veo, justo como pensaba. Al igual que Eliart, eres capaz de sacrificar tu vida por tus compañeros ¿me equivoco? Bien, veamos cuánto tiempo aguantas.


Mientras tanto, el grupo formado por Waver, Demongirl y Eliart llegaba a la puerta lateral del Palacio, que parecía estar atrancada.
-No parece haber nadie, ¿puede ser una trampa?- Pensó Waver.
-Bah, en cualquier caso tarde o temprano tendremos que pelear, así que no perdamos el tiempo. ¡Tauro!- Gritó Eliart rodeándose por el aura de color verde oscuro. Con los fuertes músculos del toro, derribó la puerta como si fuera un juguete y entraron. La sala estaba medianamente iluminada con cuatro antorchas situadas en cada una de las esquinas de la sala. El suelo estaba congelado en su totalidad, de manera de nuestros amigos resbalaron al entrar. Al fondo divisaron a su oponente, una chica rubia con cara de loca: se traba de Womenice.
Al verla, Demongirl comenzó a sentir una fuerte rabia.
-¡Tú, guarra! Pienso vengarme por el daño que nos hiciste a mi y a mi novio- Bramó con fuerza.
-¿Tu novio? No me hagas reír, ¡yo no le obligué a hacer nada que no quisiera hacer!- Se defendió la loca.
-Calla, ya es tarde para disculpas. Vosotros dos continuad avanzando. Esa y yo tenemos cuentas pendientes- Aclaró la chica-demonio. Eliart analizó la situación y comprobó que Demongirl se sentiría mejor así. Al fin y al cabo, ya conocía los movimientos de su rival.
-Está bien, vámonos Waver- Finalizó el líder.
-Un momento, un momento. ¡De aquí no se mueve nadie!- Afirmó Womenice al tiempo que el hielo situado cerca de Waver y Eliart tomaba forma de una estructura helada con forma de gigante. En escasos segundos dos estatuas heladas más duras que el mármol se estaban conformando con intención de cubrir por entero a nuestros héroes y congelarlos. Womenice dibujó una maliciosa sonrisa: tenía preparada esa sorpresa desde hacía algunas horas, con lo que se trataba de un hielo fabricado a conciencia, mucho más duro del que podía usar durante un combate. El objetivo era evitar tener que enfrentarse contra más de un rival.
En tan poco margen de tiempo, Eliart no pudo reaccionar y cuando llamó a Tauro, era demasiado tarde, ya que sus brazos estaban totalmente cubiertos por aquel potente hielo y no podía moverse. Waver tenía más dificultades incluso.
-Mierda, justo tenía que tener poderes de congelación. El hielo es mi debilidad, no logro mover ni un músculo- Mencionó chillando mientras el hielo comenzaba a cubrirle la cabeza. Demongirl corrió en rescate de sus compañeros, pero un gigantesco unicornio helado la placó con la fuerza de un caballo y la desplazó algunos metros. Al volver la vista, vio dos inmensas estatuas de hielo con forma de gigantes que permanecían inmóviles y entrelazadas en el centro de la pista, conteniendo a sus amigos en su interior.
-Tienes media hora para derrotarme, guapa. Si no lo logras, tus amigos morirán congelados- Le explicó la alocada rubia sacando la lengua.
-¡Ja! ¿Media hora? Sólo necesitaré quince minutos, histérica- Aclaró mientras invocaba su espada incandescente. El suelo le hacía patinar y le acercaba hacia su enemiga que creó un tigre y un guepardo con el hielo.
-Están hambrientos ¿lo sabías?- Reía Womenice sin parar.
-No la soporto. Acabaré cuanto antes- Se decía para sí la chica-demonio. Con fuerza, dio un salto y se situó frente a a los dos felinos. Invocó la espada de destellos para deslumbrar a una de las criaturas y con la espada incandescente le propinó a la otra un corte ardiente, que derritió algunos trozos de hielo. Por la espalda la atacaron el guepardo y el unicornio, abalanzándose hacia ella. Girando sobre sí misma, los combatió de frente con la espadas, logrando terminar con el unicornio. El guepardo, dotado de una gran velocidad logró esquivarlo y se lanzó de nuevo hacia ella, sin darle mucho margen para moverse por el resbaladizo suelo-Está bien, utilizaré mis brazos- Dijo con confianza la chica.
Los brazos se tiñeron de un intenso negro y empujaron al guepardo. Ambos contendientes forcejearon durante algunos segundos mientras Womenice atacaba a la I-Men creando un fuerte bloque de hielo. Tras derrotar al felino parte del hielo había alcanzado su pierna izquierda y seguía extendiéndose, como si se tratara de una infección. Con valentía introdujo su espada ígnea en el interior del hielo. “Prefiero hacerme un corte yo misma que quedarme congelada por culpa de esta loca”, pensaba.
Esta vez el hielo que creaba la súbdita del Gobernador se materializaba en objetos pesados disparados a toda velocidad: mesas, sillas y baúles helados se dirigían hacia Demongirl con violencia. Al mismo tiempo, el hielo que cubría su pierna izquierda se derretía en contacto con la espada ígnea haciéndose un leve corte en el pie. Tendría alguna dificultad para moverse pero al menos no estaría paralizada con el hielo. A continuación, la I-Men se centró en sortear los diversos objetos que se aproximaban rápidamente. Sin que la diera tiempo a revertir el estado demoníaco en sus brazos, invocó la espada sencilla para apoyar a la ígnea. Blandiendo la espada sencilla, partió un duro barril de un solo golpe y se quedó sorprendida. Decidió hacer lo mismo con el siguiente barril que se acercaba: se agachó unos centímetros, ya que no volaba muy alto, y le azuzó el mismo golpe, pero ésta vez con la espada ígnea: pudo ver claramente como la espada emitía una pequeña llama, que pulverizó el hielo en un instante. Parecía que al utilizar las espadas con la transformación demoníaca, el potencial de las espadas, así como sus habilidades especiales se incrementaban.
-Por fin comprendo cómo están conectados mis poderes. Pero, en varias ocasiones usé conjuntamente los brazos demoníacos y las espadas en la pelea con Ocro y a penas me di cuenta de que las espadas aumentaban su fuerza. ¿Será porque ahora mis poderes de demonio están ya casi totalmente dominados? Ya que las dos piernas demoníacas no podía dominarlas hasta casi el final de aquella batalla, con lo que tendría sentido que fuera así- Reflexionó la heroína- Bah, en cualquier caso te vas a enterar. ¡Guarra!- Gritó mirando a la histérica ciudadana.
Impulsándose en su pierna derecha, Demongirl dio un salto, esquivó una de las sillas, recibiendo el impacto de otra sin retroceder. El siguiente objeto era una mesa de tamaño medio, como la silla de un profesor de escuela. Colocando sus dos brazos demoníacos en el pomo de la espada incandescente, giró hacia la derecha y el fuego se extendió por la cálida espada, fulminando todos los objetos helados. Demongirl era claramente superior a su oponente. Cojeando del pie izquierdo, corrió hasta acercarse a su enemiga, que se había cubierto de una estructura helada. “Sé que no puedo abusar de combinar los brazos demoníacos y las espadas, ya empiezo a notar cierto cansancio”, pensaba. “Lo romperé con mi fuerza bruta”.
Se acercó convencida a ese muro de hielo y con sus brazos demoníacos golpeó el centro del muro, con firmeza. Sin embargo, mientras que la mayor parte de la estructura se rompía gracias a la fuerza de la I-Men, algunos pedazos de hielo que estaban cristalizados y tenían forma de rombos, fueron redirigidos por la mente de Womenice para atacar, aprovechando el impacto para separarse del resto del muro de hielo. Varios cristales alcanzaron ambos brazos demoníacos, clavándose como astillas.
-Aggh, ¡cristales! Maldita tramposa...- Se quejó Demongirl- Esta me las pagarás- Los cristales se clavaron en sus músculos.
-Ja, ja ja, ¡en este juego todo vale! Así que no te quejes tanto, tarde o temprano morirás- Reía la otra, alocada.
-Je, ¿piensas que unos cristales son suficientes para detener a un demonio?- Se burló la I-Men y acto seguido la golpeó con dos fuertes ganchos demoníacos, dados con mucha ira- ¡Esto por Llama!- Se alzó la morena al noquear la cabeza de la rubia. El otro puño demoníaco fue a sus tripas, haciéndola sangrar. Jadeó unos momentos y Demongirl la remató con un tercer golpe que le hizo caer al suelo de la congelada sala, perdiendo su primera vida.
-Ahora te remataré- Demongirl se dispuso a atacarla nuevamente con sus fuertes brazos, pero en ese momento el hielo alrededor de la chica-demonio comenzó a resquebrajarse, obligándole a retroceder. Del interior de las grietas apareció un gigantesco mamut de tres metros de altura, muy similar al que tuvo que enfrentar el Capitán Vasco. El Mamut se movía como pez en el agua sobre aquella pista de hielo, mientras que Demongirl tenía más dificultades para moverse ágilmente, pero aún así trató de frenar las pezuñas de la bestia con sus brazos demoníacos. Fue un largo pulso en el que ninguno de los dos cedía terreno pero finalmente los cuernos del mamut golpearon el pecho de Demongirl. Antes de recuperarse recibió un placaje de la bestia y cayó al suelo.
-Mierda, pesa demasiado... Creo que es hora de probar de nuevo la claymore, no voy a perder el tiempo con este bicho- Se levantó e invocó su larga claymore, caracterizada por su doble filo- Ven ven, torito- Le provocó mientras la claymore aparecía ante ella y desaparecían las otras espadas. El mamut estaba frente a ella, dispuesta a arrollarla. La intrépida Demongirl evitó la embestida, ganó algo de distancia y se lanzó a por la bestia portando la claymore- ¡No me vas a ganar nunca, ni con tigres, ni con un mamut ni con nada, estúpida guarra!- Bramó furiosa. La claymore llegó a la cabeza del mamut e, impulsada por los brazos demoníacos, adquirió más resistencia. Demongirl presionó con fuerza, hundiendo parte del arma en el interior de la bestia, que gemía de dolor.
-¡Aaah!- Gritó Demongirl esforzándose por dejar fuera de combate a la bestia, que con sus últimos alientos trataba de dar cornadas a diestro y siniestro. Pasaron algunos segundos y el otro filo de la claymore apareció en la cola del mamut, lo había atravesado entero. Sin contemplaciones sacó la claymore del cuerpo de la víctima, destruyéndola por completo.
Asustada por la fuerza de la chica-demonio, Womenice se había escondido en un rincón de la sala, al que Demongirl se acercaba, gracias a su capacidad de captar presencias. Iba algo despacio, ya que su pie había empeorado tras combatir al mamut. Al saber que iba a ser descubierta generó un bloque de hielo gigantesco y se situó arriba, a unos cinco metros sobre el suelo. Demongirl, se disponía a derribarlo pero la súbdita del Gobernador lo sabía, tan sólo quería mantener la distancia.
-Me has enfadado mucho, es hora de que te muestre una de mis mejores técnicas- Avisó.
-Muy bien, ya era hora- Provocó Demongirl
Desde la cima, Womenice juntó las manos, entrelazando los dedos y la sala se llenó de un viento helado que parecía ir desde todas las direcciones de la habitación hacia las manos de la histérica rubia. En unos instantes el hielo se había materializado, concentrándose en forma de una diminuta estrella que sostenía en su mano. El frío paralizaba y Demongirl apenas podía moverse. Womenice aprovechó para acercarse a la I-Men y golpearla.
-Ahí va una de mis mejores técnicas. ¡Estrella Polar!- Con una velocidad alarmante, la estrella pilló por sorpresa a Demongirl golpeándola en el cuello y, seguidamente, en el tronco. El efecto de aquella técnica fue congelar su pecho y el brazo izquierdo que usó para intentar cubrirse. Automáticamente, se sintió rendida y comenzó a sudar. No era para menos, ya que acababa de perder una vida.
-Ja, ja, ja, ja,¡acabas de probar mi súper congelación!- Reía la loca sacando la lengua. Se lanzó de nuevo a atacar a la otra con el mismo movimiento, confiando en que fuese el golpe definitivo, ya que empezaba a notar el cansancio. Demongirl recurrió a transformar sus piernas en demoníacas, utilizando parte de la energía que aún le quedaba. Ambas piernas aumentaron su volumen y se ennegrecieron. El pequeño rabo demoníaco apareció en la parte trasera.
-¡Ahora es el momento!- Se dijo, invocando la espada de fuego. Al blandirla con la transformación demoníaca casi al completo el fuego se extendió por la hoja imponiéndose a la súper congelación de Womenice y provocándole una quemadura leve en el cuello. Demongirl no vaciló ni un instante y la remató con una fuerte patada, desplazándola varios metros. La mirada de Womenice había cambiado, sabía que hiciera lo que hiciera, era difícil darle la vuelta al combate. Había perdido su segunda vida, aunque aún la quedaba un as bajo la manga.
Altiva, la chica-demonio introdujo la espada ardiente en la pista de hielo, que comenzaba a derretirse.
-Se te acabó tu ventaja, guarra- Le espetó.


En las calles de la ciudad, el Guerrero Celeste se batía con Gravitta, que llevaba una ligera ventaja. El Guerrero creaba continuas corrientes y lanzaba esferas que contenían viento, y Gravitta respondía con campos gravitatorios que aumentaban la presión y reducían la fuerza de los ataques del I-Men. “Debo ganar algo de distancia y comenzar a “ver el viento”. Si no, me ganará en un santiamén”, pensó.
-Y, dime, ¿vuestro líder sigue con sus tres vidas? ¿Crees que sobrevivirá a la lucha contra el Gobernador?- Le interrogó el científico, obstinado, mientras le atacaba con un fuerte gancho gravitatorio imbuido en un aura morada, que el otro eludió por poco.
-¿Y yo qué se? Además, ¿qué más te da que muera? Eres nuestro enemigo al fin y al cabo- Razonó mientras preparaba su corte vendaval.
-¡No me da lo mismo! Él ha sido el único que ha supuesto una piedra en mi camino. Por ello, tengo que destruirle y demostrarle quién tenía razón. Es cosa suya sobrevivir o no. Si no lo consigue será que no era un rival digno. Pero lo que más me gustaría es poder matarle delante de todos esos a los que llama “amigos”- Finalizó.
El Guerrero Celeste estaba furioso por las palabras del científico. Sin embargo, al oírle hablar notó un interés que le resultaba familiar: Parecía que las mismas ganas que tenía Eliart de encontrarse con Gravitta y batirse en duelo, las tenía Gravitta de encontrarse con Eliart y humillarle. “¿Eso explicaría que Eliart le insistiera tanto sobre unirse a nosotros? Quizás...”, reflexionaba para sus adentros, “o quizás sea que Gravitta esta tan preocupado de derrotar a Eliart por que tiene miedo de que Eliart tenga razón... ¿en el fondo le preocupa? No puede ser...”, meditaba. El científico atacó con un campo gravitatorio que presionaba fuertemente. El Guerrero evitó caer en su influjo a duras penas y se detuvo, hallando una ínfima posibilidad de dañarle.
-En todas partes hay viento- Susurró. Pudo ver una corriente de viento cerca del campo gravitatorio. “¿Qué pasará si...?”, pensaba concentrando el viento en forma de una esfera en su mano izquierda. Empujó el viento que ya existía con la esfera de viento concentrada, para hacer contrapeso al nivel de gravedad que presionaba. Se esforzó mucho, pero tras ser impulsado por una nueva corriente, se impuso, logrando llegar a estar frente al científico- ¡Corte Vendaval!- Se alzó mientras sus dedos conformaban la conocida cuchilla. Gravitta, sorprendido de que hubiese logrado neutralizar el efecto del campo, aumentó la velocidad esquivando el ataque de viento y le agarró del brazo.
-Quizás debería felicitarte pero, ¿de qué serviría? Estás totalmente a mi merced- Contestó, arrogante. Le fulminó con cuatro directos aumentando la fuerza de la gravedad, aunque logró evitar el último. El Guerrero Celeste comenzó con su estrategia. Si perdía, que al menos no fuera por no darlo todo. Vio el viento a su alrededor y lo utilizó para impulsarse hasta donde estaba Gravitta, flotando a pocos metros de la superficie. Sabía que no tendría nada que hacer si volaba más alto así que no le dio tiempo a reaccionar: Generó un espeso viento que rodeó a su rival y comenzó a moverse rápido. Se trataba de un torbellino y ,para aumentar su efecto, el Guerrero Celeste creó varias esferas de viento concentrado que incorporó al torbellino, aumentando la velocidad del mismo. Con la energía que le quedaba, concentró de nuevo sus manos para golpear al Doctor con la espada vendaval en caso de que consiguiera liberarse.
El doctor dio varias vueltas en el interior del remolino hasta lograr averiguar la presión que necesitaba para romperlo. Tras saberlo, aplicó un campo gravitatorio en el interior del remolino hasta conseguir disiparlo. El Guerrero no salía de su asombro. ¿Acaso era inmortal?
-¡Espada Vendaval!- Gritó frustrado, pero sin perder la esperanza. El ataque fue tan veloz que el doctor recibió el impacto de lleno, aunque el I-Men estaba muy cansado.
-¿Sabes? No lo haces mal, chico. Le pones ganas- Reconoció- Sin embargo, tu suerte se acaba. Debo irme en pocos minutos- Aclaró. Así, aplicó un campo gravitatorio a sí mismo, disminuyendo la gravedad y logrando volar a cuarenta metros de altura.
-Joder, a tanto no llego- Se quejó el Guerrero, que sólo veía un punto negro en lo alto del cielo. Poder volar debía ser magnífico. Gravitta generó dos campos gravitatorios mucho más fuertes que los anteriores, de manera que el Guerrero era atraído hacia ellos a pesar de encontrarse a ras del suelo. La presión le impedía moverse con facilidad y más tarde le hizo chocar violentamente con el suelo, generando un pequeño cráter. Se levantó, viendo que su contador de vidas había bajado a dos.
-No quiero morir aquí, no frente a Gravitta. Debo ser capaz de ayudar a mis compañeros- Se animó, levantándose. Entonces miró al cielo y pudo distinguir el viento. Pegó un salto y se dejó llevar por el viento, generando más a su paso para moverse más rápido. Tenía que intentar llegar a donde se encontraba Gravitta, sorteando los posibles campos que crease.
Poniendo toda la carne en el asador, se movió a una velocidad nunca vista. Ni siquiera con Lizzarit había manejado el viento con tanta soltura. Llegó ante Gravitta, habiendo esquivado todos los obstáculos y se dispuso a envolverle en el Ojo del Huracán, generando viento a su espalda. Sin embargo, el científico se le adelantó.
-Buen trabajo chaval. Ahora vuelve al suelo- Ordenó con vehemencia. Espero que no mueras, si no, será que no valías demasiado.
Sin más dilación, un nuevo campo gravitatorio surgió de sus manos y lo atrajo. El Guerrero Celeste contrarrestó con una barrera hecha con viento, para aguantar mejor el inevitable empuje. Pero a pesar de ello, el doctor repitió su estrategia y Celestina se sintió como si cayera al vació sin poder frenar. Caía lentamente, gracias a la acción del viento y mientras lo hacía, pensó en algo disparatado. “¿Y si me valgo del viento que hay en el entorno, para intentar flotar? Quizás volar no esté fuera de mis capacidades”.
Dicho y hecho, colocó sus manos en la espalda y vio el viento que se encontraba tras él. Generó una corriente de viento en esa misma dirección y empezó a ir hacia arriba, a pesar de las presiones del campo, que comenzaba a debilitarse. Poco a poco, comenzó a manejar el viento a su espalda y distinguió el viento que había a la altura del terrible doctor. “El viento fluye, en todas las direcciones. Y cuanto más te elevas más rápido se mueve”, pensaba mientras se elevaba a la altura de su enemigo. Una vez logró llegar, el campo de Gravitta había quedado obsoleto así que no sintió presión, vio la enorme cantidad de viento que se encontraba junto a él y comenzó a concentrar una masa de viento para que cubriera su cuerpo.
Gravitta le miraba, perplejo y sin parar de sorprenderse. Decidió no intervenir hasta que hubiese terminado de lo que fuere que estuviese haciendo. El Guerrero Celeste cerró los ojos y controló el aire a su alrededor. Había funcionado. La acción conjunta de “ver el viento” y su propia capacidad para generarlo le estaban permitiendo surcar los cielos sin peligro a caerse.
-¡Es fantástico, estoy volando! ¡Parezco un personaje de shônen, como mínimo!- Exclamó aludiendo a los cómic que leía en la Tierra, cuando su vida no pendía de un hilo.
-¿Está volando? ¿Desde cuando sabe hacer eso?- Se preguntó el científico. Motivado, el Guerrero comenzó a atacar con su espada vendaval, volando a cierto ritmo. El científico no le cedía terreno y neutralizaba sus golpes. Era una formidable batalla en los cielos.
El científico le atacó aplicando un campo gravitatorio sobre sus brazos y piernas, asestando golpes sucesivos que el Guerrero frenó con su espada vendaval y con varias esferas de viento. Como sabia que un simple remolino no serviría de mucho, intentó atraparlo en el Ojo del Huracán. Comenzó a crear una pared de viento detrás del científico, pero éste se situó rápidamente en la espalda del Guerrero y le azuzó nuevamente ataques físicos. Tras un rato de forcejeo, pudo ver que el valiente I-Men estaba cansado.
-Has luchado muy bien hasta aquí. Incluso has aprendido a volar, pero ya no podrás resistir el ritmo mucho más- Le aclaró.
-Eso lo veremos- Le desafió el amigo de Eliart. Ambos fueron bajando hacia la tierra, lentamente.
-Hay algo que quiero enseñarte. Se trata de una técnica que tenía reservada para Eliart. Como has luchado bien, te mereces poder verla, antes de ser derrotado- Finalizó.
De repente, en las manos de Gravitta comenzó a acumularse y comprimir la energía gravitatoria. Apareció una cadena morada poco a poco, eslabón por eslabón. El científico la blandió como si de un látigo se tratara y enganchó el brazo izquierdo del I-Men, quien apenas pudo reaccionar.

-Te presento... ¡La cadena gravitatoria!- Aclaró satisfecho- Será tu perdición.


Mientras tanto, el otro grupo se topó con los jardines de Palacio, detrás de los cuales se encontraba la puerta principal. Los jardines eran bastante amplios, como un parque natural frondoso con variedad de árboles, arbustos y con parte del suelo empedrado. Los tres héroes se decidieron entrar en el jardín de un modo sigiloso, ya que el fino olfato de Kya los advertía de la presencia de jugadores.
-Si podemos evitar un enfrentamiento directo, mejor- Había propuesto Gaia para prevenir los problemas. Los tres anduvieron por senderos rocosos del jardín, que estaba en completo silencio, tan sólo se oía el piar de algunos pájaros. Sigilosamente, la gata se arrastraba por el suelo. Los otros dos iban andando cerca de los árboles lentamente y, cuando llevaban exactamente la mitad del recorrido, una flecha de luz les pasó casi rozando a Shadow y Gaia.
¡Qué buena vista tengo!- Dijo una voz- Ahí está nuestra presa- Shadow se volvía loco mirando a todas partes, pero no conseguía ver de dónde venía aquella voz. Pensó que ya no merecía la pena intentar huir del combate y Kya también se levantó del suelo, quedando los tres en guardia- Me presento para quien no me conozca, me llamo Amazón- Dijo una chica rubia, algo gruesa y de estatura media, un poco más alta que Gaia pero menos que Shadow- Me parece que a ti ya te conocía de antes- Continuó mirando a Gaia- Has venido un par de veces a trabajar a este jardín, si no me equivoco. Lo siento, pero no puedo dejaros salir de aquí- A poca distancia se encontraba Candy Soul que estaba yendo al encuentro de su amiga.
Gaia y Kya se miraron, asintiendo con la cabeza: aquella sería una batalla de dos contra dos.
-Shadow, son sólo dos oponentes. Lo mejor será que nos esperes sin interferir en la batalla, lo más seguro es que dentro del palacio estén los rivales más fuertes y ahí entras tú. De momento, descansa, pero no avances. Es posible que al final necesitemos tu ayuda.
-Me parece razonable, guapa- Contestó mientras encendía un cigarrillo, se alejó bastante de donde se encontraban las cuatro para no intervenir en la batalla y se sentó casi al final del jardín, en un claro donde no había hierba.
-Entonces lucharemos dos contra dos. No está nada mal, aunque seguramente os arrepentiréis de haber dejado al chico al margen- Advirtió Candy Soul. Las dos I-Men se colocaron enfrente de sus rivales, preparadas para cualquier cosa.
-Vaya, vaya, ya es la segunda vez que nos toca luchar codo con codo. Es curioso ¿no crees?- Dijo Gaia. Entonces Kya se acordó de que quería disculparse de lo que la hizo antaño, cuando estaba a las órdenes de Gravitta.
-Oye Gaia, nunca te lo he dicho antes, pero quisiera pedirte perdón. Siento mucho lo que hice cuando trabajaba para Gravitta, estaba equivocada.
-Ah, no te preocupes Kya. Eso ya forma parte del pasado, ahora eres una de las nuestras y estás perdonada de sobra- Le sonrió la rubia.
Y comenzó la batalla. Amazón comenzó a moverse a una velocidad sorprendente por el jardín y las I-Men trataron de seguirla, pero al poco de que trepara entre los árboles, la perdieron la vista.
-Mierda ¿Dónde se habrá metido? Esas flechas de luz de antes son peligrosas- Se preocupó Gaia- Utiliza tu olfato para orientarnos, Kya.
La mujer-gato asintió y olfateó , pero no logró encontrar sino la posición de Candy Soul.
-No sé por qué diantres no la encuentro, pero tenemos a su compañera, sígueme, despacio- Anduvieron un par de minutos en línea recta, siguiendo las indicaciones de la gata. Al poco empezaron a encontrarse mal, pero no era un dolor físico, sino más bien algo que les costaba entender -No sé, no tengo ganas de seguir... ¿Cuál es el motivo de esta estúpida lucha?- Comentó Kya. Su cara estaba completamente seria y sus ojos tristes. Su estado de ánimo estaba cambiando de repente. Gaia también notaba cambios emocionales, mas no tan intensos como los de su compañera. Eso le permitió pensar en el tipo de poder que tenía Candy Soul y en seguida asoció la alteración repentina de las emociones al ataque de aquella.
-Kya, este cambio en tu estado de ánimo lo está provocando Candy. ¡Vamos, despierta!- Dijo dándole una pequeña torta en la cara para que volviera en sí.
-Muy hábil por tu parte- La interrumpió Candy Soul apareciendo de pronto. A su lado estaba su compañera rubia- Ahora ¿qué harás?
Al estar cerca, los poderes de Candy resultaban irresistibles y Gaia comenzó a sentirse triste. Amazón aprovechó para atacarla, dándole un fuerte puñetazo. Era buena en el combate cuerpo a cuerpo. Al ver que atacaban a Gaia, Kya olvidó sus pocas ganas de pelear y antepuso la razón: debía ayudar a su compañera. Maullando, se lanzó contra Amazón con sus garras, que la oponente esquivó con facilidad. Se hizo a un lado y sacó dos pequeñas dagas, manejando una en cada mano. Llevaba un extraño vestido de piel de leopardo y sobre él un arco con flechas.
-Soy una cazadora experta, muy buena en el sigilo- Se chuleó un poco la ciudadana.
-Pues yo soy una felina desde siempre y, por cierto, también soy buena localizando presa, quizás mejor que tú- Contestó sin tapujos.
Sin más dilación, Gaia, casi recuperada se enzarzó con Candy Soul, pues sabía que una vez fuera de combate, sería más sencillo pelear sin ver mermado su estado de ánimo continuamente. Con su brazo transformado en tronco intentó golpearla y Candy sorteó el golpe a duras penas.
-Eso ha sido suerte, de ésta no te escapas- Le advirtió la defensora de la naturaleza. En esta ocasión lanzó de nuevo el tronco contra ella y, al mismo tiempo, transformó sus piernas en raíces que se extendían hacia los pies de su víctima. De pronto, antes de que el tronco la golpeara, se detuvo en seco. No se sentía en condiciones de atacar.
-¿Qué decías que harías?- Se burló un poco Candy, aunque no era su estilo.
Kya y Amazón peleaban en lo alto de una rama, Amazón tenía algo de ventaja ya que estaban en su terreno. Contrarrestaba las uñas de la gata con las dos pequeñas dagas y una de ellas finalmente alcanzó a Kya en uno de los brazos, dejándola al borde de la rama. Amazón dio un salto y fue en ayuda de Candy. Sin emitir ni un murmullo, lanzó una flecha de luz a Gaia por la espalda. Ella notó un pequeño movimiento, pero no se percataba de lo que podía ser. Al ver la situación, Kya la empujó evitando que la flecha explotara en la espalda de la rubia, yendo a parar a un pequeño arbusto.
-Gracias- Agradeció la I-Men poniéndose en pie. De nuevo no encontraban a Amazón.
-No huelo nada... creo que tiene el poder de hacer desparecer su presencia, por eso siempre por sorpresa- Acertó la chica-gato.
Rápidamente, Amazón apareció, pero nada más hacerlo el hábil olfato de Kya la localizó.
-¡Allí!- Gritó. La chica rubia se encontraba sobre la copa de un árbol de mediana altura, con lo que Gaia decidió ir a combatirla ya que la naturaleza era su terreno.
Con los brazos transformados en troncos se lanzó a por Amazón, que tuvo dificultades para esquivarlo. La cazadora dio un salto hacia otro árbol con el objetivo de ganar distancia pero la I-Men no la dejaba tregua y la siguió a toda prisa. Tras saltar varios árboles la alcanzó con sus troncos, al lanzar uno tras otro Amazón no pudo esquivarlo más que uno y el otro le impactó, quitándole algo de vida. Ambas rubias bajaron a tierra y se miraron fijamente. Gaia generó esta vez raíces con su manos para atraparla y Amazón intentaba escapar utilizando sus dagas. Ninguna de las dos cedía terreno, ya que las raíces de Gaia iban creciendo cada vez más y Amazón era bastante ágil.
Mientras tanto, Kya se abalanzó sobre Candy furiosa. “No logrará alterarme”, se decía. La atacó con sus garras de felina, a pesar de que se sentía mal. Apenas tras golpearla dos veces tuvo que coger distancia. Empezaba a sentir que sus ojos se empapaban.
-Mierda, no puedo llorar ahora ¿Qué diablos me estás haciendo? ¡Te haré parar!- Decía mientras iba perdiendo poco a poco los nervios. Llena de fuerza se transformó en gigante y se acercó a pesar de estar temblando y con lágrimas en los ojos. Entonces Kya escuchó una voz que no provenía de ningún lado- Genial, me estoy volviendo loca...
-No, soy yo, Erzzhia, te hablo directamente a tu mente. Escúchame. No te dejes engañar por ella. Tienes que soportar el dolor y atacarla. Con ella fuera de combate será más sencillo- Intervino la hermana de Celestina desde la casa de la Segunda Calle.
-Sí, ¡tienes toda la razón!- Contestó algo más confiada. Convertida en gigante le propinó una serie de directos y finalmente le arañó la cara de lado a lado. La súbdita del Gobernador no pudo evitar jadear y Kya no se estuvo quieta: se había vuelto diminuta y comenzó a arañarle por la espalda. Cuando Candy consiguió apartarse su tarjeta indicaba que había perdido su segunda vida. Comenzó a mirar a la gata con rabia, quería destrozarla por lo que había hecho. Además, era una traidora que había perturbado la paz y traer a los I-Men había sido idea suya. Las pupilas de Candy Soul cambiar a un color púrpura intenso y la presión psicológica que usaba contra la I-Men comenzó a incrementarse.
Por su parte, las dos rubias continuaban con su pulso. Finalmente, Amazón logró partir una de las raíces con las dagas y corrió hasta ganar distancia.
-Será mejor que use ya mis flechas- Colocó el arco entre sus manos e invocó una flecha de luz, pero antes de que lograra lanzarla un fuerte látigo con la dureza de un palo, la dañó con fiereza. Confiada, Gaia se acercó y se dispuso a atacar ahora con sus duros troncos. La primera vida de Amazón se apagó.
-Reconozco que no eres mala- Felicitó la cazadora. Incrementó la velocidad y dio marcha atrás como si estuviese huyendo. La I-Men la siguió aunque no al mismo ritmo. Finalmente la perdió.
Kya se disponía a seguir luchando pero estaba cada vez más insegura y sus ojos comenzaban a llorar. Candy optó por hacerle daño a través de esos sentimientos, incrementando cada vez más la presión, hasta el punto de que la gata se golpeó a sí misma arañando su estómago y soltó un fuerte maullido.
-Ju, ju, Estoy dando la vuelta al combate- Pensaba Candy, confiada.
Al ver la situación, Erzzhia volvió a intervenir.
-Kya soy yo otra vez. Sé que es difícil, pero intenta atacarla ¡vamos! No dejes que te afecte tanto como para herirte a ti misma.
-Lo siento, no puedo. No me quedan fuerzas- Contestó mentalmente mientras temblaba. La otra se acercó y le pegó una fuerte patada.
-Venga, tienes que hacerlo. Piensa en Shadow- Propuso la nueva del equipo.
-Por Shadow... ¡Está bien!- Se armó de valor e iba a arañar a su enemiga cuando recibió una flecha de luz por la espalda que la hizo rodar por el suelo, levantando el polvo. Al ver la escena, Gaia se acercó a toda prisa.
-¿Como diantres hace para camuflarse así de bien?- Se preguntó en voz alta mientras llegaba.
La otra rubia la recibió con otra flecha de luz, que logró esquivar con dificultades. Se acercó y ambas comenzaron de nuevo una batalla cuerpo a cuerpo. Sin embargo, el efecto psicológico de Candy era más fuerte que nunca y Gaia lo empezaba a notar. De hecho, fruto del cambio de emociones, las raíces perdían fuerza, dando ventaja a la otra rubia que invocó dos cuchillos explosivos para atacar a Gaia por los dos lados. La I-Men aguantó el ataque como pudo, aunque no se libró de su impacto y la hizo un daño considerable.
Erzzhia se comunicó con ella en esta ocasión.
-Gaia, soy Erzzhia, veo que estáis teniendo dificultades en el combate. No desesperes, golpéala con todas tus fuerzas y ve a ayudar a Kya- Aconsejó.
Y así lo hizo, olvidando por un momento su dolor, Gaia generó un nuevo tronco del cual salieron raíces en todas direcciones hasta lograr atrapar a la rubia. Una vez inmovilizada, transformó en tronco su otro brazo y la alcanzó dando fin a su primera barra de vida. Mientras Amazón se levantaba con dificultades, fue a despertar a Kya.
-¡Kya despierta, mujer!- Dijo moviéndola. Mientras intentaba que su amiga volviera en sí, Gaia comenzó a sentir un fuerte vacío. ¿Para qué estaba luchando? Candy aumentó el control sobre las emociones de la I-Men hasta el punto de que empezó a llorar. Al verla así, Kya reaccionó y esta vez fue ella quien trató de calmarla.
-No, Gaia. No podemos rendirnos ahora ¡Tenemos que atacar!- Insistió.
-Pero ¿para qué usar la violencia? ¿Por qué no podemos simplemente vivir en paz?- Razonaba a la par que sentía cada vez más dolor. Candy Soul se felicitaba por dentro por la manera en que había alterado sus poderes. “Esta chica ya tenía esos deseos de paz, por lo tanto sólo tengo que llevarlos hasta el límite de preferir la muerte propia a la lucha contra otros. Me esforzaré mucho pero zanjaremos esto rápido”, pensaba. Kya fue a atacar a Candy con toda su rabia, ya que Gaia se mostraba incapaz de reaccionar. Permanecía de pie paralizada y mirando al horizonte, intentando entender qué la pasaba.
La gata se acercó con valentía y sin vacilar, dejando a Candy muy poco margen de maniobra. Tenía que alterar las emociones de la I-Men, pero no podía hacerlo con toda la intensidad que quisiera, al tener que esquivar ataques continuos. No obstante, las emociones de la gata estaban bastante alteradas. Amazón miró de reojo a Gaia, cuyas emociones comenzaban a estabilizarse y, desde la distancia, disparó tres flechas de luz. A duras penas logró evitar las dos primeras, pero la tercera la dio de lleno. A continuación la flecha explotó, provocando una gran humareda. La rubia comprobó que su tarjeta se iluminaba: había perdido su primera vida, como representaba la barra roja. Al ver que Kya seguía peleando, sacudió varias veces la cabeza.
-No puedo quedarme paralizada por este dolor, tengo que seguir adelante y derrotarlas. Por Holy, por Llama, por mis hermanas, por Eliart- Decía por lo bajo. Amazón se puso en su camino y Gaia la cogió con sus fuertes ramas- ¡No escaparás!- La sujetó con fuerza mientras varias puntas de las raíces se clavaban lentamente en los brazos, piernas y cabeza de Amazón.
Entretanto, Kya estaba empezando a necesitar golpearse a sí misma, por lo que optó por retirarse rápido y ayudar a Gaia a rematar a la cazadora. Cambió su tamaño al de una mosca y pasó desapercibida para Candy, que sabía que podía cambiar de tamaño, pero no hasta qué punto. Con esa estatura, se volvió más ligera y en pocos instantes estaba sobre la ciudadana rubia, arañando la cabeza de la cazadora.
-¡Agh,qué dolor, malditas seáis!- Se quejaba. Kya cambió a tamaño gigante para evitar que huyera, mientras le hacía gestos a Gaia para que hiciera desaparecer las raíces y la atacara con los fuertes troncos desde la espalda. Y así lo hicieron. Kya intentaba impedirle el paso, a pesar de que en velocidad la cazadora era superior. Gaia transformó los brazos en gigantescos troncos y se lanzó a por ella, que respondió con una flecha. La flecha chocó con uno de los troncos generando una explosión y, a pesar de que se levantó mucho humo, la vista felina de la gata la permitió darle un fuerte puñetazo. El otro tronco en cambio, fue imposible de esquivar y la derribó. La ciudadana empezaba a estar en las últimas, había perdido su segunda vida y su compañera se acercó a las I-Men.
-¡Se acabó, iros al infierno!- Gritó Candy Soul mientras entornaba los ojos. Las pupilas violetas comenzaron a brillar y Kya no pudo resistirse: Se hizo un profundo arañazo que la hizo chillar.
-¡Déjala en paz!- Dijo Gaia atacándola convirtiendo sus piernas en duras raíces. Candy sorteó varias hábilmente, pero terminó atrapada. Las raíces comenzaron a hincarse en su piel cuando. Gaia utilizó sus brazos para generar un látigo flexible pero duro como un palo gordo que sacudió sobre su cabeza. Fue un duro golpe que la costó parte de su vida. Tenía que buscar un modo de desatarse.
Por su parte, Amazón fue a por su presa. Atizó una tanda de golpes físicos a la gata, que respondió con una serie de puñetazos y patadas. Amazón se mostró más ágil y ganó distancia. Disparó de nuevo una flecha que explotó en la nuca de la gata, dejándola fuera de combate. Rodó varios metros por el suelo, perdiendo el sentido.
Gaia continuaba neutralizando a Candy quien, al ver sus escasas oportunidades, trataba de hacerle daño a través de sus emociones. Los reflejos de Gaia se veían cada vez más afectados. Candy le propinó varias patadas fuertes, pero los poderes de la rubia se impusieron. Entonces recordó las palabras de ánimo de Erzzhia.
-Por mucho que me duela, no voy a morir aquí- Y girando sobre sí misma con energía, generó de nuevo dos troncos que golpearon violentamente a Candy, sentenciando el combate. Su cuerpo cayó sin posibilidad de levantarse. Había perdido su última vida, y comenzó a desaparecer. La voz del juego no tardó en anunciarlo. Jugadora: Candy Soul. Poder: Alterar las emociones y los sentimientos. Estado: Eliminada.
-Ay… que duro es esto- Dijo al verla desaparecer- Acabar con la vida de alguien y seguir como si nada no es algo fácil.
Shadow Walker se acercó al ver que estaban tardando mucho. Al ver a Kya tendida en el suelo y sin conocimiento la cogió entre sus brazos y la abrazó con fuerza. Incluso se le escapó alguna lágrima. Tras la muerte de Candy, Amazón llegó al lugar donde se encontraba la I-Men, dispuesta a seguir peleando.

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