sábado, 20 de abril de 2013

Aviso - Ligera interrupción

Como ya sabéis muchos se acerca la época de exámenes finales, de manera que vamos a estar algo ocupados, y como ya habréis observado la cantidad de capítulos está bajando ligeramente.

Si todo va bien esperamos publicar entre 2 y 4 capítulos en Mayo, pero hasta entonces me temo que va a haber un ligero parón.

Gracias por vuestra paciencia, ¡un abrazo a todos los lectores!

Fdo: GM

lunes, 15 de abril de 2013

Capítulo 21 - 'Los Guerreros de la Armadura de Oro'

El Capitán Vasco cerró los ojos con fuerza mientras intentaba concentrarse en las energías que sentía tan cercanas. Sin duda se trataba de dos personas, dos jugadores especialmente fuertes. Se estaban acercando. Holy aun no le había tratado ni un poco, ahora mismo estaba ocupado ayudando a Llama Helada, de manera que la única persona preparada para luchar era Gaia, sólo ella tenía sus tres vidas completas. Todos estaban pendientes del super-héroe.
-¿Y bien?- Peguntó finalmente Waver ante el mutismo del hombre.
-Unas energías enormes se acercan con velocidad hasta nosotros...- Dijo entre dientes- No tardarán demasiado, vamos a tener que plantarles cara...
Los I-Men entendieron entonces la gravedad de la situación. La mayoría de ellos estaban sufriendo el castigo impuesto por los GM y contaban con una escasa vida, por lo tanto el Guerrero, el Capitán y Waver estaban totalmente fuera de juego en ese momento. Gaia y Holy se miraron, eran las únicas listas para frenar a aquellos tipos. Fue la curandera quien habló a continuación:
-Yo me quedaré aquí, seguiré curando a Llama, en unos minutos tendrá dos vidas... será más útil que yo contra estos adversarios- Advirtió solemne. La rubia pensaba con rapidez, debían aguantar al máximo y al menos repelerles. No quería ni imaginar como se sentiría Eliart y su hermana si ellos desaparecían sin siquiera despedirse. Iba a luchar.
-Entonces me encargaré de ellos- Las miradas se posaron sobre ella, que acababa de incorporarse de un salto, decidida. Luego le habló a Llama Helada- Más te vale no tardar en venir, lo mejor que podemos hacer será atacar con toda nuestra fuerza desde el principio, si los asustamos es posible que prefieran huir.
-No sé si funcionará- Comentó el Capitán- Por lo que noto están a mi nivel, y no es poco precisamente.
-Pero no tenemos otra opción, ¿no?- Inquirió la chica, molesta- No hay alternativa, y tampoco lograríamos llegar muy lejos si escapamos.
-Gaia tiene razón- La apoyó el alto I-Men, secundado por Holy, que asentía con firmeza- Intentaré estar listo cuanto antes, en un minuto saldré a apoyarte, no lo dudes.
-Confío en ti- Respondió agradecida la chica por el gesto de su amigo. El Guerrero y Waver se levantaron también.
-Yo puedo ayudarte aunque no pelee directamente, no sé, tal vez con algo de viento y eso- Se apresuró a decir.
-Y yo también te apoyaré- Sentenció la chica. Entonces el Capitán los miró a todos.
-De acuerdo pues, salir afuera, yo vigilaré para que Holy y Llama no sean interrumpidos mientras le cura- Dijo el super-héroe rojiblanco. Los ojos de todos brillaban ante la emoción y el miedo del combate, a todos les despertaba esos sentimientos encontrados- Todos lograremos sobrevivir hasta encontrarnos con Eliart y los demás- Proclamó para dar ánimos a todos. Finalmente los elegidos salieron del precario refugio preparados para emboscar e intentar ahuyentar a sus futuros enemigos.
Gaia se plantó en medio de la carretera mirando en la dirección en la que supuestamente aparecerían los hombres. Mientras tanto el Guerrero se encaramaba a un pequeño coche, desde la altura controlaría mejor la situación y sería capaz de lanzar mejor su viento. Waver corrió hacía una esquina lejana y se introdujo en una de las casas abandonadas. La rubia se preguntó donde iría, pero ya era tarde para rediseñar la estrategia, ahí estaban.
Dos figurabas se acercaban a paso lento hacía donde estaba la I-Men. Uno de ellos era bastante alto y de complexión fuerte, espaldas anchas y pelo moreno corto, parecía ser un hombre. La figura de la derecha era algo más pequeña comparada con la otra, también parecía más delgaducha, tenía el pelo largo y liso de color miel. Debía de ser una mujer. Gaia entrecerró los ojos para intentar captar más detalles, y lo que vio la sorprendió. Ambos llevaban una especie de armadura dorada que les cubría el cuerpo y emitían un aura fiera.
-Celestina, ¿los ves?- Preguntó la chica.
-Si, más o menos- Contestó el Guerrero a su espalda.
-Prepárate para impulsarme, voy a cargar con todo- Ordenó, autoritaria.
-¿Y si no quieren pelear?- A la joven no se le había pasado aquella posibilidad por la mente, estaba acostumbrada a encontrarse con gente hostil. Decidió darles una oportunidad.
-Está bien, esperaremos a ver si quieren hablar, pero a la mínima provocación, dame viento- Finalizó Gaia. El chico asintió y se mantuvo a la expectativa.
Las misteriosas personas aun tardaron unos minutos en llegar hasta ellos. Los I-Men estaban tensos, atentos a cada movimiento de los extraños. Estos vieron a Gaia y al Guerrero frente a ellos y pararon para evaluar la situación. Se miraron y sonrieron.
-Vaya vaya, parece que los ratoncitos han decidido salir ellos solos- Dijo el hombre, su voz era fuerte y denotaba confianza en si mismo. La chica soltó una risita.
-No seas malo con ellos, Creator- Contestó a su compañero- Al menos intentan plantarnos cara, que ya es mucho, la mayoría huyen al vernos...
-Lo cual no quiere decir que escapen- El tal Creator rompió a reír. Gaia no esperó a ver que más tenían que decir, por el tono era evidente que no querían precisamente trabar amistad. El Guerrero no necesitó ninguna señal, supo que su amiga iba a lanzarse, de manera que usó el viento para que ganara velocidad.
La rubia salió lanzada hacía delante con fuerza mientras un aura verdosa la envolvía. De los pies de los extraños surgieron numerosas raíces, gruesas y fuertes. Ambos saltaron para evitarlas, pero la I-Men, que había previsto eso, ya les esperaba con los brazos convertidos en fuertes troncos con los que arremetió sin contemplaciones. Sin embargo sus oponentes no era precisamente débiles, de manera que lograron absorber el impacto sin salir apenas dañados. Aterrizaron con violencia pero de pie. Nada más llegar al suelo, Gaia volvió a atacar. ''No debo dejarles respirar, esta vez más fuerte'' pensaba. La joven atacó esta vez con mas fiereza, hizo que sus piernas se convirtieran en fuertes y robustos miembros de madera, mientras que con sus brazos rodeados de lianas, que iban surgiendo, atacaba una y otra vez. La otra chica se adelantó y sucedió algo extraño, la armadura que llevaba la cubrió por completo y adquirió numerosas protuberancias similares a pinchos. Una aura dorada la amparaba.
La extraña repelió con una inusitada velocidad todos los embistes de Gaia, que sorprendida intentó retroceder. Pero su enemiga no la dejó, de un saltó llegó hasta ella. Lanzó un rodillazo con mucha fuerza lanzando a la I-Men por los aires. El Guerrero logró atraparla antes de que se golpeara contra el suelo.
-¿Estás bien?- Preguntó preocupado.
-Si, si- Gaia se repuso y se encaró a sus adversarios- Logré cubrir mi abdomen con madera antes de que me diera... si no hubiera sido por esos reflejos podría haber perdido una vida.
-Joder, ¿dónde estará Waver?- Comentó por lo bajo el chico. La rubia se preguntaba cuanto tardaría en salir Llama Helada, quizás les pillaran por sorpresa. Creator se acercó hasta su compañera y le puso una mano en el hombro.
-¿Necesitas ayuda, Bianca?- Quiso saber el hombre.
-No hace falta, podré contra estos dos, el de atrás está más débil que la chica, tú reservate para los que aún están dentro- Contestó la chica con aire soberbio. Los I-Men se sorprendieron, aquella mujer parecía poder presentir presencias, incluso había descubierto que el Guerrero Celeste contaba con menos vidas- Vosotros, deberíais hacer salir a vuestros colegas si queréis tener una posibilidad de derrotarnos.
-¡Serás engreída!- Exclamó Gaia, que fue contra Bianca. Esta última se puso en posición defensiva, dispuesta a eludir los ataques de la otra. Mientras tanto el otro se recostaba contra un edificio, mirando el espectáculo. Dentro de la casa Llama Helada había recuperado por fin dos vidas, no estaba al cien por cien, pero desde luego era mejor que nada, de manera que se preparó para salir.
-Holy, ayuda ahora al Capitán si te sientes con fuerzas, yo iré a la batalla- Dijo mientras se iba. La I-Men se acercó al rojiblanco para curarle. El Capitán, que ya había sido curado en una ocasión anterior, no se opuso, y en silencio esperó.
Gaia no sabía exactamente cuál era el poder de la otra mujer, lo que la colocaba en una posición de desventaja. Lo que si había observado era que su velocidad y fuerza eran extraordinarios. ¿Sería ese su poder? No, algo le decía que no era simplemente eso. Bianca, enfundada en su armadura dorada, arremetía una y otra vez contra la rubia, que se defendía a duras penas, y gracias siempre a la madera que invocaba. La I-Men se fijaba con atención en los movimientos y posiciones de la otra para intentar averiguar algo.
-Brazo derecho- Dijo Bianca mientras lanzaba un derechazo. Entonces el brazo nombrado se recubrió de un aura intensa y cambió. Ahora el puño presentaba filos. Además el miembro entero parecía haber aumentado su fuerza. Gaia apenas pudo parar ese golpe, que le costó un poco de su vida. Pero ya lo entendía.
-Tu poder, ¿es esa armadura que llevas?- Bianca se sorprendió tras el yelmo- Cuando antes me atacaste te recubriste con ella en un instante, y según tus órdenes la fuerza y velocidad e incluso la forma cambian.
-Has acertado, eres la primera que se da cuenta tan rápido- La halagó su enemiga mientras, veloz, intentaba golpearla de nuevo. Esta vez la rubia plantó los pies en el suelo y se adhirió a él con raíces, preparada para aguantar la fuerza de su contrincante. Y lo logró. Rápida decidió atrapar a la extraña entre tallos y plantas, que crecían con una velocidad asombrosa. La guerrera se vio atrapada antes de poder hacer nada.
-¡Te tengo!- Gritó Gaia, eufórica. Una vez logró detener sus movimientos se alejó un poco y se preparó para seguir atacando.
-¿Necesitas ayuda?- Preguntó Creator, que observaba todo sin intervenir.
-¡No, yo misma le daré una lección!- Respondió enfadada Bianca. Las miradas de las chicas se encontraron a través de la maleza y el yelmo. A la I-Men le sorprendió la furia de su enemiga, debía de ser todo un insulto que la hubiera atrapado- ¡Fuera armadura!- Dijo entonces la chica al tiempo que su armadura se desvanecía. Al perderla su volumen se había visto reducido, al parecer era bastante bajita, cosa que la armadura suplía con suficiencia. De esta manera pudo evadir las plantas. Una vez fuera llamó de nuevo su poder, y el metal dorado apareció para protegerla.
Esta vez su contrincante se lanzó sin miramientos contra Gaia, en un ademán rápido transformó los brazos de su armadura en unas poderosas piezas de metal de gran envergadura. La I-Men no pudo reaccionar a tiempo y todo indicaba que iba a recibir el golpe cuando, de repente, algo la salvo. Se trataba del Guerrero Celeste, que gracias a su excepcional velocidad la había rescatado.
-Que me quede sólo una vida no quiere decir que no vaya a arriesgarme- Dijo, enfurecido. A la chica le pareció un gesto tierno, pero se lo quitó de encima rápido.
-Aléjate Celestina- Uso ese nombre porque sabía que lo molestaba- En estos momentos cualquier golpe puede ser fatal para ti.
-Pero entonces, ¿quién te ayudara?
-Seré yo- Dijo alguien detrás de ellos. Cuando se dieron la vuelta ahí estaba Llama Helada, alto y poderoso- Echémolos de aquí.
-Vaya- Creator, el compañero de Bianca se acercó a la chica- Ha llegado uno fuerte, me parece que me uniré a la fiesta, si no te importa.
Las dos parejas de combatientes se miraron, preparados para enfrentarse.


Entre tanto el grupo formado por Eliart, Demongirl, Revelación y Shadow avanzaba a buen paso por el frondoso bosque. La chica aún no terminaba de fiarse del todo de los nuevos, pero la insistencia de Eliart en creer en ellos y las experiencias que estaban pasando comenzaron a hacer que se replanteara su postura. Aquel día llevaban poco más de siete kilómetros andados. Teniendo en cuenta el ritmo que debían llevar no estaba mal. Continuamente estaban haciendo paradas para recuperar fuerzas y asegurarse de que no hubiera amenazas, que tres de ellos tuvieran una sola vida les cansaba en exceso, y que fueran cuatro les hacía vulnerables.
De no ser por la capacidad de Demongirl de sentir presencias y de las dotes de clarividencia de Revelación, probablemente no hubieran sabido que camino escoger. Pero de todas maneras tardarían un par de días en recorrer el camino que los separaba. Eliart sólo podía pensar en Gaia, y rezaba porque estuviera sana y salva. Y por su puesto no paraba de preguntarse por el resto. Entonces la chica demonio se paró en seco. Shadow casi tropieza con ella.
-¡Eh! ¿Qué demonios te pasa?- Le espetó, enfadado, no le gustaba nada la pesadez del ambiente y le ponía de mal humor.
-Tranquilízate, es que de repente siento cambios en la energía de Gaia... como si estuviese luchando contra algo muy fuerte- Contestó la chica cerrando los ojos para concentrarse.
-¿Qué más?- Quiso saber Eliart, que se puso nervioso al instante.
-No lo sé, desde aquí es difícil decirlo...- A la I-Men se le notaba la preocupación en el rostro.
-Bueno chicos, tranquilizaros- Se apresuró a responder Revelación. Levantó las manos al cielo mientras decía- No siento el peligro mortal sobre nuestros compañeros, tal vez lo pasen mal, pero están preparados para aguantar sin nosotros. Recordad que el Capitán Vasco y el Guerrero están con ellos, por no hablar de Llama Helada- Realmente no estaba seguro de eso al cien por cien, pero necesitaba que su grupo estuviera tranquilo. Lo que su poder de videncia si vio claro era que Holy estaba allí- Además tienen a la pequeña Holy, ella les ayudará a sanar, deberíais preocuparos más por nuestra situación.
El grupo guardó silencio tras el pequeño discurso del místico. Lo que había dicho era muy acertado, mientras que los demás estaban juntos y en mejores condiciones, ellos estaban en medio de ningún lado, con pocas vidas y a merced de que su único luchador apto no le pasara nada grave. Con ese panorama seguían andando entre la maleza. No hablaban demasiado, pues no tenían mucho que decir. Al cabo de unos minutos Demongirl se paró de nuevo.
-Hay alguien a unos cuantos metros por delante, está solo, podremos atraparle si vamos coordinados- Dijo entre susurros. Sin embargo Eliart se adelantó.
-No, si va solo quiere decir que no será peligroso casi seguro, no tiene ni compañeros ni nada, creo que podríamos hacer que se nos una- Expuso convencido.
-Eso es poco más que una teoría, a lo mejor es la avanzadilla de un grupo mayor, o vete a saber- Terció Shadow. Revelación intervino.
-No preveo peligro en lo que dice Eliart, considero que es una buena opción- Comentó con aire misterioso. El líder de los I-Men les sonrió y fue al encuentro del jugador solitario. Con los brazos iba apartando las ramas que le salían al paso y el agua que tenían acumuladas las hojas le caía de vez en cuando. No tardó en llegar a una zona algo más despejada, y en seguida lo vio, se trataba de un adolescente delgaducho y con aspecto muy poco amenazante. Le saludó desde lejos.
-¡Hey chico!- Gritó. El chaval se asustó al principio, pero al ver que el I-Men no tenían intenciones de atacarle inmediatamente, se quedó en una posición tensa, a la expectativa. Eliart avanzó hasta tenerle más a la vista, tenía ojeras muy marcadas y los ojos hundidos en una cara demacrada. El pelo le caía lacio hasta casi tocarle los hombros, en definitiva, no tenía muy buen aspecto- No voy a atacarte, ¿estás bien?
El chico dudó antes de relajar un poco la postura.
-Eh, bueno, si- Su voz sonaba ronca. El I-Men se acercó más, lo tenía a un par de metros.
-Me llamo Eliart, no estoy solo, vengo con tres amigos, no te asustes, te los voy a presentar. ¡Chicos salid!- Exclamó. Los otros salieron con cuidado y fueron acercándose- Ella es Demongirl, el del pelo largo Revelación, y el moreno es Shadow Walker. ¿Tienes compañeros?
-No, la verdad es que sois los primeros jugadores que no me atacan al verme- Respondió el chico algo azorado- Supongo que debo verme bastante débil, pero bueno, en este ambiente tan hostil no me extraña- Continuó explicando el chico de manera sumisa. Demongirl bufó- Me llamo Argem, encantado.
-Nos alegramos de haberte encontrado nosotros, lo cierto es que nunca viene mal alguien más, únete a los I-Men- Le propuso Eliart con una sonrisa de oreja a oreja. Argem meditó unos instantes, pero acabó asintiendo.
-¿Os han dicho que el nombre del grupo suena a chiste?- Preguntó entre risitas.
-¡Muchas veces! Pero aun así lo llevamos con orgullo, somos todos buenos amigos- Dijo Shadow que se acercó para darle la mano y confraternizar un poco. A continuación le hablaron de sus poderes y le preguntaron por el suyo.
-Puedo atravesar los sólidos, como si fuera aire, aunque si no lo controlo bien puedo hundirme en el suelo... de hecho cuando lo hice por primera vez casi me ahogo en la tierra- Comentó sonriendo al grupo. Al cabo de un rato le contaron que estaban en camino de encontrarse con el resto de su gente- Ah, ¿pero aun sois más? Sois muy numerosos, eso podría llamar la atención y puede que nos ponga en el punto de mira de otros jugadores.
-Pues tienes razón- Secundó Eliart, quien caviló un poco más sobre ese aspecto. ¿Cómo no se le había ocurrido? Tal vez precisamente al ser tan numerosos lo único que hacía eran llamar la atención. Sacudió la cabeza con fuerza intentando quitarse esas ideas. Revelación se percató del estado de su amigo y le animó.
-Eliart, compañero, no dejes que las dudas te nublen el juicio- Sonrió- La providencia es clara, Argem será vital para nuestro avance, y dentro de los I-Men estamos todos los que deberíamos, todos tenemos nuestro propio papel, con sus luces y sombras, por supuesto.
El líder se sintió reconfortado tras las palabras del místico, así que procuró no darle más vueltas al tema. De esta manera y con un miembro más, prosiguieron su camino. Argem resultó ser de Madrid. Por suerte no había usado sus poderes, así que contaba con las tres vidas al completo. De hecho les hizo un par de demostraciones sobre su poder, y los I-Men quedaron bastante impactados por el resultado. Poco a poco fueron dejando atrás la espesa selva tropical, los árboles comenzaron a abrirse, de manera que ahora podían andar con más libertad. Entre las copas de los árboles divisaron un lejano rascacielos.
-¿Vamos a esa ciudad?- Preguntó Argem.
-Si, allí están nuestros amigos- Respondió Eliart. De repente escucharon un silbido, como de algo cortando el aire. Demongirl se lanzó sobre el líder y los demás y los tumbó, por encima de ellos pasó un proyectil a gran velocidad que golpeó un arbusto. Una gran explosión incendió el vegetal.
-¡¿Qué está pasando?!- Exclamó Shadow. Revelación se levantó del suelo.
-¡Son los de antes, corred!- Habló a gritos. El grupo salió disparado hacía una peña rocosa que veían no muy lejos. El místico le dijo a Demongirl- ¿Cómo es que no les has sentido?
-No lo sé, estaba concentrada en seguir el rastro de Gaia- Estaba ofuscada y preocupada. Escucharon a alguien a sus espaldas, no muy lejos.
-¡No podréis huir!- Sin embargo corrían como si no hubiera un mañana.
Al llegar hasta la roca se dieron cuenta de que estaban atrapados. Los pasos de sus perseguidores se iban acercando cada vez más. Entonces Revelación soltó un grito de júbilo. Los demás le miraron extrañados.
-¿Qué pasa?- Dijo Shadow.
-Presiento algo, Argem, ¿puedes usar tu poder para meternos dentro de la piedra?- El novato se sonrojó y bajó la mirada.
-Creo que podría, pero dentro de la roca nos ahogaríamos...
-No, sobreviviremos- Afirmó el otro, seguro de si mismo. Sin más discusión Argem intentó realizar la complicada operación de hacerse ''fantasmal''. Se transparentó y lentamente comenzó a hundirse en el suelo. Con algo de esfuerzo se mantuvo a flote y agarró a los I-Men, que inmediatamente tomaron un aspecto igual de transparente. Al chico le costó un gran esfuerzo llevarlos a todos, pero logró atravesar la roca. Las fuerzas comenzaban a abandonarle, pero no desistió, sus nuevos amigos confiaban en su fuerza. Tras unos instantes agobiantes de repente pudo respirar aire, no estaban rodeados por la roca. ¡Estaban en una cueva secreta! Lo más probable quera que Revelación hubiera tenido una intuición sobre ese sitio. Dentro de la oquedad en la roca había un fulgor verde muy tenue que apenas iluminaba la estancia. Por ahora estaban a salvo.
Argem paró su habilidad y volvieron a recuperar su corporeidad. Los I-Men abrieron los ojos, aquello había sido demasiado para sus mentes, de manera que se sentaron en el suelo. Demongirl sacó algo de carne que aún le quedaba y la repartió.
-No es mucho, pero habrá que aguantar hasta que podamos salir- Dijo entre susurros- A través de la piedra puedo sentir la presencia de nuestro atacantes, son los mismos que ayer, ya sabéis, el tipo martillo, el del chicle y el otro.
-Entiendo, nos habrán seguido el rastro, hemos sido descuidados- Comentó Eliart. Se puso a meditar sobre la situación, que se complicaba por momentos. Sus compañeros estaban cansados, de manera que les dejaría dormir un rato, mientras tanto él iría al fondo de la cueva, a buscar el origen del fulgor verde. Se levantó- Bueno chicos, vosotros descansad, yo investigaré todo esto a fondo. E ir preparados para el combate, en el peor de los casos tendremos que salir a luchar contra esos tipejos.
Los demás asintieron, exhaustos. Eliart avanzó por la sinuosa caverna, y pronto el pasadizo comenzó a descender, sintió como se estaba internando en las entrañas de la tierra. Una sensación de claustrofobia le invadió, pero se sobrepuso. A medida que avanzaba las paredes se hacían más estrechas, hasta el punto en el que pudo tocar ambas a la vez. Al mismo tiempo la intensidad de la luz aumentó, se aproximaba a su fuente. Las paredes se estrecharon aún más, de manera que ya solo avanzaba por una fina brecha en la roca. Repentinamente el espacio se abrió en una gran cámara circular, esculpida de manera basta en la piedra. Al I-Men le sorprendió bastante lo que vio, se trataba de un orbe que flotaba a un metro del suelo. A su alrededor había círculos concéntricos de runas talladas en la roca. El Orbe era la fuente de la luz verde, él mismo era de un brillante verdor que lo inundaba todo.
Avanzando con algo de temor, Eliart se acercó hasta el misterioso artefacto y lo tocó. Su mano se estremeció al palpar la gelatinosa masa luminosa, que desprendía una energía increíble para su reducido tamaño, no era mayor que una pelota de baloncesto. Repentinamente sintió como si la esfera tirase de él hacía dentro, como si lo quisiera devorar. Asustado intentó sacar la mano de ahí, pero ya era tarde, la esfera lo había elevado y comenzaba a rodearle el cuerpo, envolviéndolo en su viscosidad. Quiso gritar, pero la especie de ser le tapó la boca con una extremidad pegajosa, y entonces terminó de envolverle. Al líder de los I-Men le pasaron cientos de pensamientos por la mente, pero uno de ellos predominaba sobre el resto. ''¿Voy a morir aquí?''.
Cuando ya empezaba a asumir la temible realidad se dio cuenta de algo extraordinario, dentro de esa masa podía respirar. Es más, notaba como las fuerzas le volvían. Con movimientos difíciles logró sacar su tarjeta de juego y, anonadado, observó como esta aumenta su salud, hasta recuperar sus tres vidas originales. Al cabo de unos segundos el orbe misteriosos le escupió y volvió a tomar su posición inicial, en el centro de la sala. Eliart distinguió unas letras en un idioma que entendía un poco, inglés.
-“Esfera de recuperación, un regalo de los GM, para los guerreros que lleguen hasta él”- Rezaba la inscripción. Cada vez entendía menos el juego, pero si algo era cierto es que sus vidas estaban de nuevo con él, y que su equipo podría aprovecharlo también para darle la vuelta a la situación y salir de ahí. Animado con ese pensamiento se preparó para volver con sus amigos, de manera que se giró y buscó la grieta en la roca que lo devolvería a la cámara principal de la oscura cueva.


Llama Helada fulminaba a la pareja de enemigos con la mirada. Una rabia cegadora le recorría el cuerpo, no lograba encontrar el origen de ese brutal enfado. ¿Quizás que habían atacado a sus aliados? ¿El mero de hecho de que era enemigos y debían ser eliminados? ¿El instinto de supervivencia? Sea como fuere, estaba a rebosar de energía y, sin pensárselo dos veces, se impregnó de fuego. Las llamas crecieron con ganas a su alrededor y lamieron su cuerpo con ansia. Creator emitió una sonrisa cruel, aquello prometía ser un enfrentamiento interesante. Era un enemigo poderoso y estaba acostumbrado a que apenas les opusieran resistencia, ya se había cansado de tener que perseguir enemigos débiles varios kilómetros. Ansioso sacó su cuaderno de dibujo y lo abrió. Los I-Men le miraron extrañados.
-¿Te crees que es momento de ponerte a dibujar?- Inquirió el llameante I-Men, furioso. Creator sonrió con suficiencia y le animó a venir.
-Vamos, enclenque, atrévete con un adversario de verdad- Creator sujetaba el cuaderno abierto con una mano, mientras apoyaba la otra sobre los dibujos previamente pintados. Las hojas adquirieron un fulgor mortecino que no anunciaba nada bueno. De repente el enemigo sacó de las hojas del cuaderno una espada grande y de hoja amplia. El chico la manejaba con maestría, como si a pesar de ser de casi dos metros de longitud no pesara nada. Sin más miramientos se lanzó contra Llama Helada, quien no tardó en corresponder a la provocación.
Cuando se encontraron el de la armadura arremetió con una velocidad extraordinaria, a la izquierda, a la derecha, arriba, abajo, no dejaba respirar ni un poco al I-Men. El otro hacía gala de una agilidad inusitada, probablemente producto de la desesperación, y al mismo tiempo manejaba con destreza el fuego, procurando causar algún daño a su enemigo. Sin embargo las intentonas de ambos contendientes no dieron ningún resultado aparente. Creator saltó hacía atrás.
-¡No eres malo! Al final será divertido y todo...- Desechó la espada, que cayó al suelo y desapareció dejando un rastro de tinta negra. A continuación tocó de nuevo su libro y la luz volvió a a aparecer. Dos criaturas parecidas a quimeras hicieron acto de presencia. Era una mezcla entre leones y águilas. Llama Helada se quedó atónito, ¿el poder del tío ese tenía que ver con el cuaderno de dibujos? Si no, no tenía ningún sentido. Entonces cayó en la cuenta, era tan sencillo como parecía. Podía dotar de existencia a todo lo que había dibujado en ese cuaderno. Aunque encontrar la respuesta no le aclaró demasiado las cosas.
Las criaturas se lanzaron contra el I-Men con voracidad, ansiosas por paladear la carne del chico, sin embargo este no iba simplemente a mirar como lo intentaban devorar, expandió sus llamas con intensidad, dirigiéndolas con furia ciega. La ola de fuego estuvo a punto de golpear a las quimeras, que intentaron esquivarla. Una de ellas logró saltar el muro ígneo y proseguir el ataque, pero la otra no tuvo tanta suerte y comenzó a arder hasta los huesos. La otra quimera se estrelló con fuerza contra un muro de... ¿hielo? Así era, aprovechando que Creator perdía visibilidad con el muro de fuego, Llama Helada había convocado también a su mitad de hielo. Ahora el joven tenía la mitad derecha del cuerpo imbuido en llamas, y la mitad izquierda azul y fría como el hielo.
Aprovechando que la quimera estaba aturdida por el golpe, el alto I-Men la remató con una potente lanza de hielo. Se volvió entonces para enfrentarse a Creator, pero cuando lo buscó descubrió que había desparecido.
-¡Imposible! ¿Dónde se ha metido?- Llama Helada estaba desorientado, de repente su enemigo se había esfumado, y delante de sus narices. Entonces una flecha se le clavó en la pierna, haciéndole caer irremediablemente. Alzó la mirada, dolorido, el ataque provenía del cielo, ¿dónde se había ocultado su contrincante? Y al final lo encontró, en la azotea de uno de los edificios cercanos, a suficiente distancia para apenas verle. En las manos llevaba lo que debía ser un arco, que parecía haber sacado también de su cuaderno. ¿Cómo iba a darle alcance?
Entre tanto Gaia y Bianca seguían con su enfrentamiento, solo que esta vez el Guerrero decidió tomar parte activa en él. Las chicas combatían con ardor, sin contemplaciones. La armadura de Bianca la salvaba de una gran parte del daño, mientras que los troncos y el viento de Celestina ayudaban a Gaia a salvar siempre el hueco de poder que había entre ellas. Por que la extraña caballera con armadura de oro era sumamente fuerte. En ese momento la I-Men tuvo una impresión de que perdería y las fuerzas le flaquearon. La otra lo percibió y aprovecho el hueco para asestar un puñetazo. Celestina no pudo hacer nada, el golpe dio de lleno a su amiga y esta perdió una vida mientras escupía sangre.
-¡Mierda!- Exclamó. Llamó al viento y formó la espada en su brazo derecho- ¡Espada vendaval- Aunque sabía que estaba en clara inferioridad no era capaz de simplemente quedarse mirando como si nada. Por suerte su agilidad y destreza le ayudaron a contener a Bianca, evitando así que siguiera atacando a la caída Gaia. La rubia tardó unos instantes en volver en si, pero cuando lo hizo venía cargada de rabia. Celestina notó las intenciones de su amiga y se apartó de su camino. La I-Men se lanzó con fiereza contra la extraña. Sin embargo esta vez fue distinto.
Gaia dejó fluir las fuerzas de la naturaleza a través de su piel, dejó que cada poro se impregnara de la esencia de la vida. Y repentinamente se convirtió en una especie de humanoide con características de árbol. Lo más sorprendente era que su fuerza y resistencia se habían multiplicado. El Guerrero Celeste asistió a la transformación con la boca abierta.
Llama Helada, por su parte, lanzaba bolas de fuego mientras se escondía tras el hielo. Su pelea contra Creator se había convertido en una lucha de disparos. El I-Men no era especialmente bueno en las artes del tiro, de manera que trataba de minimizar la distancia entre ellos. El otro se daba cuenta, pero no hizo nada para evitarlo. Llegado un punto la disputa de proyectiles no fue posible, estaban demasiado cerca y Llama Helada usaba el entorno a su favor. Finalmente su enemigo cedió a una lucha cuerpo a cuerpo. Sacó su cuaderno e invocó una alabarda gigantesca que blandió con energía. Por su parte el I-Men decidió luchar con el hielo, creó un escudo y una espada. Los combatientes chocaron con fuerza. Estaban en la azotea del edificio desde el que disparara Creator antes. Ninguno de los dos estaba especializado en pelear con armas, así que pronto cedieron al impulso de pelear a puño limpio.
Resultaba espectacular.
Tras una fuerte embestida cayeron a la calle y lograron reducir el daño del impacto con sus poderes. Llama Helada uso su fuego para hacer retroceder a su enemigo, acorralado. Bianca y Creator se encontraron espalda con espalda, a un lado Gaia y al otro el alto I-Men. Los habían cercado por fin.
-Vaya, tendré que ponerme serio- Anunció Creator. Entonces notaron agua a sus pies. Waver salía de uno de los edificios cercanos. Había llegado el momento de actuar.
La chica había estado acumulando energía durante un buen rato, apropiándose de la humedad del entorno y reservando su escasa fuerza para lanzar un golpe colosal, que acabara con sus enemigos sin contemplaciones. Y ahora era justo el momento adecuado, sus enemigos estaban acorralados, sin escapatoria. Creator se fijó en la chica y se preguntó que querría hacer. El enfrentamiento había tenido lugar en un crece de calles con forma de T, Waver se encontraba en la calle que correspondería al palo largo de la letra. Entonces Bianca se alarmó.
-¡Esa chica tiene una energía tremenda, es una trampa!- Fue lo último que alcanzó a decir antes de que la chica desatara su poder. Alargó los brazos y un torrente de agua surgió de su cuerpo, sin duda le debía de haber tomado bastante tiempo. En unos pocos instantes la inmensa cantidad de agua había ocupado la calle en toda su anchura. La masa tomó forma con velocidad, y antes de que pudieran reaccionar una gigantesca ola se cernía sobre los jugadores con armadura dorada. La tromba de agua golpeó con dureza y el estruendo fue ensordecedor.

miércoles, 3 de abril de 2013

Capítulo 20 - 'Comienza el sexto día'

Demongirl había sido trasladada mientras se encontraba de camino al casa. Al autobús le quedaba un rato para llegar a la estación de autobuses así que se giró en dirección al baño y al abrir la puerta su cuerpo desapareció poco a poco. Fue telentransportada. Se encontraba en un amplio valle frondoso en medio de unos intensos rayos que emitía el sol, (o algo parecido) y su tarjeta y marcador de vidas estaban en activo. Sin duda alguna debía de haber vuelto a aquel extraño juego. Antes siquiera de que pudiese reaccionar se vio petrificada, en el sitio. La misma pantalla del principio apareció, acompañado de la misma voz:
Enhorabuena jugadores con vida. Espero que hayáis disfrutado de las vacaciones en vuestros hogares y de vuestras familias. Ahora toca volver a “jugar”. Esta ronda será apasionante. -Comentaba de un modo frívolo.- Quedáis tan sólo 175 y nos estáis dando un buen espectáculo. Lástima que tarde o temprano acabará y sólo quedará uno, así que sacad vuestros instintos salvajes y liberad a las bestias que lleváis dentro. Vuestro único objetivo debe ser sobrevivir, de vosotros depende. Aquellos jugadores que incumplisteis las normas y usasteis vuestros poderes acabáis de recibir vuestro merecido castigo, sin más me retiro. ¡Suerte a todos!”
La pantalla se fundió con el entorno hasta desaparecer sin dejar rastro y, furiosa, Demongirl lanzó una piedra hacia la pantalla nada más librarse de su parálisis, pero fue en vano.
-Joder, ¿cómo pueden reírse así de la gente? Cada día estoy más confusa con este lugar y más harta de luchar por luchar...- Pensaba Demongirl en voz alta. La chica imaginó por unos momentos que moriría sin volver a ver su hogar ni a la mayor de sus hermanas, a la que tanto admirada. Sumida en estos pensamientos aparecieron lágrimas en sus ojos, cayendo lentamente hasta mojar sus labios. Tras unos minutos volvió en sí, se secó las lágrimas con la manga de su camiseta y se puso firme- Un momento, no hay tiempo para deprimirse. ¡Debo buscar a mi hermana! Al menos a ella y, a ser posible, a algunos de los I-Men, otros por mí se pueden ir a freír espárragos.
Demongirl cerró los ojos y pudo percibir al instante la presencia de Gaia, tanto tiempo a su lado se notaba. Su hermana estaba efectivamente en el juego pero su presencia venía de muy lejos.
-Debe estar lo menos a dos días de distancia de aquí, y eso yendo a buen ritmo, que con tíos ya se sabe- Dijo aludiendo a los vaciles que se traían algunos miembros del equipo como el Capitán y el Guerrero- En fin, a ver si siento a alguien que esté más cerca y sea de confianza...- De nuevo cerró los ojos y en esta ocasión tardó un poco más en abrirlos- ¡Bingo! ¡Te tengo Eliart!
La joven demoníaca, corrió como si no hubiese mañana sin perder por un instante la esencia de su líder. Cuando lo encontró el chico tenía los ojos cerrados y los brazos en posición de loto.
-¡Eh espabila! ¿Qué intentas hacer?- Le intimó.
-Pues... lo que a la vista está que ya has hecho tú- Se avergonzó Eliart.
-Ja, ja, ja, no todo el mundo puede sentir la presencia de otros con facilidad. No es un don muy corriente.
-Ya. No es fácil desde luego. Bueno, el caso es que ya estamos dos de nosotros- Continuó Eliart- ¿Has localizado a Gaia o a alguien más?
-Sí, he localizado a mi hermana. Cuando la encontremos te tendré vigilado- Dijo mientras le miraba con mala cara- El problema es que está bastante lejos de aquí.
Un jugador se aproximaba sin hacer apenas ruido al lugar donde nuestros héroes se hallaban, al poco resultó inconfundible.
-¡Revelación!- Gritó Eliart.
-Aquí estoy de nuevo, ¿interrumpo algo camaradas?- Preguntoó aun sabiendo la respuesta.
-¡Sí que interrumpes, no pintas nada aquí chaquetero!- Contestó con voracidad la intrépida Demongirl.
-Calma, calma- Intervino Eliart- Deja de torturarle por los errores que ya pertenecen al pasado tía, ahora es uno de los nuestros.
-¿Ah, sí? ¡Porque tu lo digas! ¿Acaso no recuerdas que estaba con los que raptaron a tu novia?- Dijo con astucia.
-Sí, pero también sé que sin sus intervenciones y su traición al “Amo” es posible que tu hermana no siguiese con vida, pues aunque yo hubiese enfrentado a Gravitta, nadie hubiese podido cubrirla y curar sus heridas, estábamos todos muy débiles.
Ésto dejó a la chica sin argumentos, pero el líder sabía que podría refutarlo. Era inteligente y no tenía ningún temor en expresar sus opiniones por muy dolientes que resultaran.
-Mmm....- Demongirl suspiró- Mira si quieres que venga allá tú. Espero que no cuente con mi amabilidad- Enfadada se cruzó de brazos y Eliart se acercó a ella.
-Gracias, sé que para ti es duro, pero tanto él como Shadow Walker son unos excelentes aliados, ya lo verás. No te cierres y dales una oportunidad.
Demongirl no dijo ni una palabra al respecto. No quería seguir discutiendo. No rectificaría hasta que pudiese ver con claridad que eran de fiar. Ahora lo importante era llegar hasta donde se encontraba su hermana.
-¡Pongámonos en marcha!- Dijo efusivo Eliart- ¿Hay alguien más cerca que tu hermana?
Demongirl cerró los ojos y lo hizo también el místico. Al poco la chica demoníaca habló.
-No parece haber nadie más cerca. Sin embargo por la zona donde ha aparecido mi hermana, están Llama Helada, Celestina y el Capitán Vasco y me parece que Waver y Holy, les siento muy levemente pero están más o menos cerca., así que cuando lleguemos allí es posible que se hayan encontrado.
-¿No te olvidas de alguien que está más cerca?- Repuso Revelación- Sé que no quieres que vayamos ni yo ni Shadow Walker, pero sabes que cuantos más vayamos juntos, mas opciones tendremos de sobrevivir. Porque ya os habéis percatado del castigo de los “GM”, ¿verdad?- Dijo señalando sus tarjetas. Eliart y la chica demoníaca miraron sus tarjetas: tenían tan sólo una barra de vida en vez de las tres que deberían tener.
-Ya veo, ¡así que se trataba de eso! Pues es extraño, no me noto cansado- Comentó el líder de los I-Men.
-Porque apenas has andado ni usado tus poderes estando aquí. En una pelea te notarías débil nada más comenzar...- Le explicó el místico.
-Ésto complica las cosas, tendremos que evitar los enfrentamientos hasta que estemos todos juntos... Demongirl, ¿cuando usaste tus poderes en la Tierra?
-Es que, veréis...- Dijo avergonzada- Entre diario llevo una vida muy estresante, siempre de un lado para otro... y el hecho de tener poderes me permite moverme más deprisa, así que un día me harté y dije; “¡a la mierda, tardo menos yo que el autobús!” Y utilicé mis poderes para ir más deprisa.
-Joder, ¡menuda forma de malgastar el poder! Te podrías haber muerto chiquilla, nadie sabía qué estaban pensando los GM- Le recriminó Revelación.
-Bueno, en cualquier caso, estoy viva y también vosotros. ¡No sabemos por cuánto tiempo! Me gustaría poder ver a mi novio y a mi hermana cuanto antes... está bien. Iremos primero a por Shadow, cuantos más mejor- Cedió al fin y, tanto Eliart como Revelación, se miraron con sensación de alivio.
-Parece que está en un sitio fijo, no se mueve de allí. Seguidme.
Eliart y Revelación fueron con ella a buen ritmo. La altitud del valle iba bajando y finalmente vieron un río caudaloso, propio de un día de lluvias intensas de una región fría del planeta Tierra. Estaba cruzado por un puente de madera. Nuestro héroes caminaron por el puente y llegaron a una zona donde predominaba un relieve montañoso con un pequeñas cuestas llenas de piedras. Entre dos arbustos encontraron a Shadow.
-Veo que has aprendido mucho. Cuándo estabas con los S-Men eras más impulsivo. Dudo que te hubieses parado a pensar en esperar a que te encontrasen- Le dijo el místico. ¡Venga deprisa, no hay tiempo que perder!
Shadow saludó a sus compañeros, aunque la chica-demonio no le dio la mano y se mostraba recelosa, pero aún así le saludó con un seco “hola”. Cuando se disponían a ponerse en marcha, Demongirl les mandó callar: había algún jugador cerca de allí. Probablemente entre los arbustos. Los I-Men miraron a ambas direcciones y también a sus espaldas, posiblemente recibirían una visita inminente. Finalmente aparecieron tres individuos a sus espaldas. El primero de ellos era un tipo de altura media, no mediría más allá de 1,70, vestía ropa ancha y parecía robusto. A su diestra había un tipo bajito y con rasgos orientales y a su zurda uno que parecía debilucho, delgado y de altura media, llevaba gafas.
Eliart y Demongirl fueron rápido a plantarles cara, pero Revelación les paró en seco:
-A ver chicos, vosotros acabáis de recibir la sanción. Será mejor que no luchéis a lo tonto. Yo, sin embargo, no recibí sanción alguna porque no luche la vez que encontramos a Thunder-Man, y mis poderes de adivinación los tengo de un modo irremediable.
-Está bien, no parecen fuertes ¡confiamos en ti!- Le animó el líder de los I-Men mientras ellos se apartaban un poco.
-¿Que no parecemos fuertes? ¡Cómo te atreves!- Dijo el jugador más robusto- Soy Hammer-hands, aunque no tal vez no viváis mucho para recordarlo.
Cabreado, Hammer-hands se lanzó a por Revelación acompañado de Gombai y Zack, que eran los nombres de los otros dos jugadores. Revelación se echó para atrás y trató de marcar distancia. Hammer-hands se situó a su espalda rápidamente y se dispuso a golpearle con su gancho izquierdo. Justo cuando iba a alcanzarle sus manos se convirtieron en unos duros martillos.
-¡Ah!- Se quejó Revelación. No era un golpe excesivamente fuerte pero le pilló por sorpresa. ''Lo mejor será acabar cuanto antes con estos jugadores y proseguir el camino para reencontrar a todo el equipo'', se dijo. El místico esquivó con soltura el segundo martillazo. Su rival no era un luchador hábil ya que dejaba sus piernas totalmente desprotegidas al atacar. Revelación le propinó una zancadilla que le hizo caer al suelo. Al tiempo, se volvió hacia Gombai, el luchador más bajito de los tres. Tenía los mofletes metidos hacia dentro y mientras le miraba se iban hinchando cada vez más- Espero que tu súper-poder no sea inflar los mofletes- Vaciló el I-Men.
Gombai, molesto, mostró su ataque: de su boca escupió un chicle de color rosa con forma esférica, lanzado como un proyectil. Era tan diminuto que Revelación no pudo esquivarlo. A los pocos instantes de alcanzarle, explotó en su estómago generando un poco de humo. Aprovechando la situación, Zack se acercó al místico mientras sus brazos se endurecían al modo de Tauro: no era muy rápido y sin embargo sus ganchos eran dolorosos. Golpeó de nuevo a Revelación haciéndole caer al suelo y allí continuó golpeándole.
-He tenido un fallo de cálculo, ahora que conozco los poderes de todos no volverá a suceder- Pensó y, mientras lo hacía, notó que Shadow Walker estaba acercándose. ''¡Ni hablar! Están débiles y prometí no fallarles''. En el suelo comenzó a removerse para esquivar los golpes cada vez menos potentes de Zack e invocó su cetro en un descuido del rival- ¡Fuego!- Gritó con furia. El fuego rodeó a los tres rivales y empezó a aumentar al tiempo que se acercaba a cada uno de ellos- Ésto les mantendrá entretenidos unos minutos. Es un fuego abundante así que no aguantaré mucho tiempo usándolo. Zack es fuerte pero su velocidad es escasa. Si intensifico el fuego cerca de él será más que suficiente para mermar sus músculos. En cuanto a Hammer-hands emplearé un ataque a distancia al tiempo que me acerco a Gombai... si soy rápido bastará- Concluyó para sí.
El fuego se concentró alrededor de Zack: Estaba atrapado en ese círculo y de no hacer nada moriría abrasado. Era el único de los tres que no había perdido aún su primera vida como causa del fuego del místico, sin embargo ahora comenzaba a ver la gravedad de la situación. Finalmente logró saltar el espeso fuego. Revelación entonces cambió de opción: ¡Rayos!
Del bastón emergieron unos rayos finos que enseguida mostraron su potencia, se concentraron en Gombai y dieron de bruces a Zack que cayó al suelo sin conocimiento. Los chicles explosivos de Gombai apenas pudieron hacer efecto frente a los rayos. Hammer-hands se acercó a Revelación por la espalda, pero el I-Men fue rápido y se volvió. Logró esquivar el martillazo izquierdo, pero el derecho le alcanzó. Aún así resistió sonriendo:
-¿Cómo habéis sobrevivido los primeros cinco días?- Se burló e invocó esta vez el elemento “aire”, atrapando a su rival en un torbellino. Al combinarlo de nuevo con rayos su rival cayó también al suelo. Revelación se dirigió ahora hacia Gombai que utilizaba su habilidad lo mejor que podía: lanzó varios chicles explosivos al mismo tiempo y con la misma velocidad que el primero, dos impactaron en Revelación y Gombai siguió. Sin embargo no sirvió de mucho ya que, tras recibir el impacto de uno de ellos ,esquivó todos los demás y logró colocarse a su diestra- ¡Estás acabado!- Revelación le alcanzó los testículos con su pierna, haciendo que se doblara de dolor y después su puño se encargó de que perdiera el conocimiento. La diferencia física era abismal.
-Bueno, pues no ha sido tan difícil. Me extraña que estos tíos hayan conseguido sobrevivir, la verdad es que da ánimos.
-Menuda patada en las partes nobles, no hacía falta ser tan cruel- Rió Shadow.
-No... pero escucha, he podido ver que no son buenas personas. Me han llegado visiones sobre su vida en la Tierra y creo que de encontrarse con alguien poderoso como Gravitta podrían resultar peligrosos. No obstante están malheridos, no soy partidario de eliminarles ya que siempre hay que dar a la gente una segunda oportunidad, si vuelven a atacarnos no dudaremos. Lo mejor será que sigamos avanzando.
-Sí, tienes razón. Por cierto Revelación y Demongirl. ¿Ninguno habéis podido sentir si Gravitta está cerca?- Preguntó Eliart con preocupación.
-Lo siento. Aún no he sentido su presencia, pero se trata de un aura tan fría y oscura que resulta imposible de olvidar así que de momento no te preocupes, creo que podría notarla- Respondió Demongirl, y Revelación asintió afirmando estar de acuerdo.
Mientras hablaban, Hammer-hands recuperó el conocimiento, se levantó haciendo poco ruido y cogió en brazos a sus dos compañeros y se alejó deprisa. Tenía cara de asustado. Los I-Men decidieron dejarle marchar: en ese estado era inofensivo así que sin más dilación continuaron por el empinado camino...


El calor se palpaba en el ambiente. Era una zona árida. La escasez de vegetación y de agua se hacía notar y en medio de aquel desierto apareció el misterioso J.J. Había hablado en muchas ocasiones con su amo Gravitta de cómo deberían organizarse en caso de que se separaran: J.J debería utilizar su don para captar presencias y reunir a todos los súbditos de su Amo. En su posición, muchos habrían decidido pasar de ese jugador tan mezquino y oscuro, pero J.J era diferente del resto de jugadores: él no estaba al lado de Gravitta porque era fuerte y podía protegerle, lo hacía porque de verdad le apreciaba.
J.J captaba las presencias de un modo bastante claro, al mismo nivel que el Capitán Vasco y Demongirl. Al poco se percató de que Kya era la que más cerca estaba. Rápidamente recorrió varias hectáreas y la alcanzó. La joven gata se tranquilizó al verle:
-¡J.J, Cuánto tiempo! ¿Dónde os habíais metido todos?- Interpeló. J.J no sabía que respuesta dar a una pregunta tan obvia y le pareció extraño. ''¿Habrá perdido parte de la memoria?'', pensó. ''Lo mejor será que responda cualquier cosa con naturalidad, después lo hablaré con el Amo''.
-Estuvimos ocupados, he venido lo más rápido que he podido Kya. Lo importante es que ya estás de vuelta con nosotros. En este tiempo hemos incorporado a nuestro equipo a un chico nuevo. Acompáñame.
Kya aceptó y siguió a su compañero. J.J se dio cuenta de que debería ir más rápido así que la detuvo.
-Mejor espera aquí. Voy a acelerar para que podamos reunirnos con Gravitta cuanto antes. Descuida que volveré a por ti- Kya cedió de mala gana y comenzó a olisquear el territorio. Sólo faltaba el Sr.Irons para que estuviesen todos los súbditos de Gravitta. Aunque ella empezaba a estar harta de sentirse una sierva.
J.J corrió hasta encontrar a Death Master en unas dunas. Alrededor de las palmeras había un pozo y el nuevo integrante había rellenado cuatro bidones de agua agradeciendo a J.J y a Gravitta sus cuidados cuando le encontraron en el mundo real. J.J le sonrió y le sugirió que esperase. Había localizado al Sr.Irons. Debía estar en otra especie de duna, cerca de allí ¿o quizás era un parque? Anduvo durante un rato a cierta velocidad y llegaron al poco a sus oídos la letra de “Welcome to the Jungle”, lo asoció rápidamente y dio con él. El Sr.Irons estaba en un recoveco entre dos grandes rocas, de tal modo que pasaría desapercibido... si no fuera por los cascos, claro.
-Sólo a un sujeto como tú se le ocurre poner música a todo volumen- Aclaró la mano derecha de Gravitta.
El Sr.Irons le saludó amigablemente. Llevaba puesta la reluciente armadura negra con algunos cambios, en la tierra había aprovechado ratos libres para mejorarla y añadirla compartimentos que podían abrirse y cerrarse con órdenes de su mente. Daba la impresión de que podría guardar en ellos cualquier cosas.
-La música está baja- Se defendió- Será que tienes buen oído.
Sin más conversación J.J marchó en silencio y Irons le siguió de cerca. No podía dejar de pensar en su empresa. Confiaba bastante en Tom y sabía que buscaría al mejor representante para gestionar sus intereses. Sin embargo, su nuevo invento le enemistaría con muchas compañías energéticas y accionista de la Alta Sociedad. Aparte, no paraba de pensar en el asesinato de su padre, tarde o temprano se tomaría su venganza. Al poco rato se reunieron todos:
-¡Vaya! Irons, te noto cambiado- Le guiñó un ojo la mujer-gata.
Irons la miró de arriba a abajo sin ningún disimulo. Pensó que la chica no podía compararse a la italiana que conoció en la fiesta de la alta sociedad, pero en ése momento era la única tía cerca que había y para serlo, no estaba mal. De la armadura se abrió un pequeño compartimento y Irons sacó su petaca y se lo ofreció.
-Ésto es un buen whisky, Jack Daniels- Comentó- Ya he dejado de beber ese vodka para pobres- Se chuleaba- Me llamo Irons- Le dijo al nuevo.
-Sí, si, encantado sí- Contestó Death Master con esa voz tan errática y misteriosa. Kya probó el Whisky pero le pareció muy fuerte, Death Master lo rechazó.
-¡Eh, basta de cháchara!- Ordenó J.J- Ahora que estamos todos debemos buscar al Amo, tengo algo crucial que contarle- El resto no se quejaron aunque Irons bufó para sus adentros: durante los días que había convivido con Gravitta, había visto que lo mejor era tenerle lejos, pero no era plan de irse. Y más teniendo en cuenta que sólo tenía 1 vida por haber usado sus poderes en el mundo real.
Al rato encontraron a Gravitta.
-Veo que has sido eficaz J.J, tal y como esperaba- Comentó. El aludido se inclinó a modo de saludo.
-Amo, hay algo que tengo que comentarle- Dijo.
-¿De qué se trata?
-Verás- Comenzó- El día que partiste hacia Londres continué buscando posibles aliados para nuestro grupo y encontré a un tipo muy peculiar y que no se dejaba interrogar con facilidad. Accedió a darme su mail para hablar y me dijo donde vivía para que pudiese comprobar la fuerza que tenía. Sería un buen fichaje, créeme.
-Umm, ¿no te habló de sus poderes?- Preguntó Gravitta.
-Al principio no quería, pero logré ganarme su confianza hablando de mi don para sentir presencias. Así conseguí conocer sus poderes que son psíquicos.
-¡Psíquicos! Vaya, pues no deberíamos perder el tiempo...- J.J le cortó.
-Éso iba a proponerle. He captado su presencia cerca de aquí. Si quiere me pongo en marcha y le traigo noticias.
-No será necesario. Esta vez iré contigo. Bueno, iremos contigo- Dijo mirando de reojo al resto- Podría tratarse de una emboscada.
J.J le comentó al Amo el extraño reencuentro con Kya y sus preguntas, mientras andaban por delante del resto. Al cabo de un rato llegaron a un lugar totalmente despoblado en cuyo centro había un edifico de cinco metros de altura. J.J llamó a la puerta y una voz contestó:
-Pasad y no pidáis perdón ni permiso.
Sin más, todos entraron al interior de la sala. Estaba excesivamente limpia lo cual dio buena impresión a Gravitta, que solía tenerlo todo limpio y ordenado. Al fondo había una plataforma donde se encontraba el dueño de la casa, con un notebook que estaba tecleando.
-Bien- Dijo saliendo de la plataforma- ¿Quien de vosotros es J.J?
El jugador era físicamente normal, ni fuerte ni débil. Tenía una calva en el centro de la cabeza rodeada por pelo de color castaño, parecía un fraile. Lo más sorprendente era su atuendo, llevaba una armadura de oro que relucía tanto en la habitación que no sería necesario ni la luz del Sol. Irons se quedó atónito y se acercó.
-Oye tío. ¿Ésto es tuyo?- Le decía mientras tocaba la armadura. El jugador hizo caso omiso y tras el inciso J.J le presentó a Gravitta con el seudónimo de Amo.
-Ya veo, conque tú eres su jefe, J.J me comentó que estabas buscando gente para crear un grupo de gente poderosa. Creo que cumpliría los requisitos que buscáis. Pero lamentablemente tengo ya unos planes y un grupo hecho.
-En ese caso ¿Por qué le comentaste a J.J que quería conocerme? ¿Pretendías hacerme perder el tiempo?- Recriminó cabreado Gravitta.
-No, no te pongas así, simplemente conozco gente poderosa. Con mucho nivel pero con poderes de otra naturaleza y pensé que tal vez fuera posible llegar a un acuerdo.
-Habla. Espero que no sea una tontería.
El calvo prosiguió.
-Tengo un grupo muy fuerte como te he dicho. Somos más que vosotros y de un nivel similar, si no mayor, por lo que puedo notar.
Gravitta se sorprendió. Gracias a sus poderes podía captar la energía de los jugadores sin tener el don que tenía su mano derecha.
-El caso es que a pesar de ser muchos, no queremos enemistarnos con nadie y de hecho una alianza con gente como vosotros nos vendría de perlas. O, al menos a mí.
-Bien. Dudo mucho que puedas con nosotros. Si fuese una pelea creo que podría derrotarte aquí y ahora. Pero acepto escuchar lo que dices. ¿Qué propones?
-Os diré, conozco a una jugadora muy fuerte. Se la conoce como Psikosis y conozco su paradero exacto- A continuación les comentó los poderes de la jugadora y Gravitta se mostró interesado.
-¿Y bien ¿Qué quieres a cambio?- Preguntó.
-Un pacto de no agresión, duradero. Es decir, quiero tu compromiso de que no nos atacaréis en mucho tiempo, aunque tarde o temprano sea inevitable. Pero ni nosotros iremos a por vosotros, ni vosotros a por nosotros ¿entiendes? Hasta que no queden más jugadores y ya sea imposible mantener el acuerdo. Sin embargo, como no tengo motivos para fiarme, quiero que a cambio de Psikosis, uno de los tuyos se venga conmigo. Éso asegurará nuestro acuerdo. ¿Aceptas?
Gravitta meditó unos momentos, hasta que finalmente respondió.
-Hecho. Pero yo elijo quién se los míos se irá.
-Tiene que ser fuerte ¿eh?- Condicionó el calvo.
-Sí, espera- Continuó meditando. No le cedería a J.J por nada del mundo.
-Emm, perdona tío- Le interrumpió el empresario- Pero creo que lo lógico sería que me quedase yo con él ¿no? Mi nivel de fuerza será la media de nosotros y estoy en deuda contigo por tu ayuda con mi proyecto. Sé que J.J te sería más útil. ¿Qué me dices?
-Bueno, está bien. Pero no se te ocurra olvidar que estarás en deuda conmigo de por vida- Advirtió- Y una cosa más, si ves a Eliart en algún momento, no le elimines, él es cosa mía.
-No tengo ningún interés en matarlo, descuida- Consintió Irons.
-Él irá contigo. Así podrás asegurarte de nuestro acuerdo- Dijo Gravitta señalándolo.
El calvo hubiese preferido a J.J, pero se conformó. Irons se sintió aliviado. Durante un tiempo no tendría que estar a las órdenes de ese tipo tan frívolo. Acto seguido se presentó ante el calvo con el nombre de ''Titanium''. ''A fin de cuentas es una nueva etapa. Y nunca es bueno decir tu nombre así porque sí en este juego'', pensó.
El equipo de Gravitta abandonó el edificio y el pelirrojo se volvió hacia Kya.
-Kya, tengo que pedirte algo- Dijo con un tono más suave que el de costumbre, pues sabía que Kya odiaba que la mandaran. La chica hizo ademán de escucharle, y el Amo prosiguió- No me fio ni un pelo de Irons, me da a mí que se ha enamorado de esa armadura dorada. Sé que a ti te cae bien. Quiero que te quedes con él y con este tío para vigilarles y me vayas informando de sus avances. Haremos como cuando empezó todo. J.J se acercará de vez en cuando para que le traigas información y de ese modo me enviarás cartas- Después se volvió hacia ella de un modo cariñoso- Tranquila, no dejaré que te hagan daño- Dijo acariciando su cabeza. Sin más, volvió a su mirada penetrante y fría y partió con el resto a por la nueva.


El Capitán Vasco apareció en la carretera de una ciudad. No había nadie pero no estaba destartalada, los edificios estaban en pié y había varios rascacielos, calles principales y también calles estrechas. Dedicó un momento a sentir las presencias que había a su alrededor y la más cercana le resultó familiar.
-¡ Vaya suerte!- Y fue hacia ella. Encontró a Waver fumando un piti en lo alto de un rascacielos- ¡Hey!- Saludó afable el Capitán y la joven acudió a su encuentro- Estás muy guapa- La alabó.
-¿Has visto a alguno más del equipo?- Dijo Waver, dando una calada.
-¡Qué va! Eras la que más cerca estaba, pero creo que algunos no deben andar muy lejos. Sin embargo Eliart y Demongirl están lejos de aquí pero cerca entre ellos.
-Entonces se encontrarán y vendrán, supongo- Añadió.
El Capitán sintió la presencia de uno de sus compañeros a muy poca distancia y, alegrado, cogió a Waver.
-¡Vamos, tu hermano está muy cerca!
Y efectivamente tras recorrer un par de calles estrechas, torciendo hacia la derecha, dieron con el gigante de los I-Men.
-¡Hermana, Capitán! Menos mal que estábamos cerca ¿eh?, ya pensé que no os encontraría- El alto I-Men estaba vagando sin rumbo por la ciudad esperando ver alguna cara conocida e intentado evitar enfrentamientos con rivales- No hay muchos jugadores por aquí... ¿Verdad?
-Te equivocas- Expuso el Capitán- Dos energías conocidas están muy cerca, en esta misma ciudad y hay otra que está sola. Yo diría que la que está sola es Celestina.
-¿Las otra quiénes son, Demongirl, Eliart?- Preguntó la Llama, que tenía muchas ganas de abrazar a Demongirl.
-No. Ambas energías las he distinguido claramente. Están lejos y vienen de camino con otras dos.
-Bueno, ya que el Guerrero Celeste usó sus poderes en el mundo real estará igual de débil que nosotros. Propongo ir a buscarle y buscar refugio hasta que le grupo de Eliart llegue- Propuso inteligentemente Llama Helada.
-¿Qué? ¡Paso de esconderme como una rata! Preferiría luchar- Se envalentonó el vasco.
-Lo sé, no es nada honorable huir si vienen a atacarnos, pero usa la cabeza tío, tenemos sólo una vida. Mejor estar todos juntos y luego ya combatir.
-Mierda... asco de castigo- Se resignó el Capitán- Está bien, vamos a por el Guerrero Celeste.
Mientras tanto las otras dos energías, Gaia y Holy, iban andando con cuidado por la desolada ciudad para intentar evitar un encuentro desafortunado. De pronto oyeron unos pasos a sus espaldas y la rubia se volvió.
-¿Quién anda ahí?- Dijo entre amenazante y asustada.
-Ju, ju, pronto lo sabrás- Respondió la misma voz hablando esta vez desde adelante.
-¡Es rápido, corre Holy!- Y ambas echaron a correr por las calles gritando. Tal vez los gritos sirvieran de pista a los I-Men.
-No pasaréis guapas. Me llamo Zutta- Tras esta presentación se transformó en una pelota de un metro de diámetro y fue a arrollar a Gaia. Ésta, que no podía dejar de pensar en el paradero de Eliart y de su hermana, decidió no huir y encaró el golpe transformando sus brazos en troncos y golpeándolo- ¡Vaya, no lo esperaba !- Dijo el extraño y aumentó la velocidad en dirección a Holy en esta ocasión. Pero una ráfaga de viento atrapó a la pelota.
-¡Corte vendaval!- Se oyó. Zutta cayó al suelo y perdió una vida.
-¡Mirad, es allí!- Dedujo Waver al ver la corriente de viento.
-Sí, sin duda ésa es nuestra Celestina- Confirmó el vasco.
-¿Estáis bien?- Preguntó el Guerrero.
-Sí, gracias- Respondieron ambas al unísono. Zutta se levantó y se dispuso a atacar de nuevo. Celestina iba responder pero Gaia le detuvo.
-Tranquilo creo que puedo yo sola- La rubia hizo crecer las ramas de sus brazos hasta atraparlo Las ramas golpeaban mientras la esfera intentaba esquivarlos sin éxito. Antes de que la bola pudiera moverse un fragante puñetazo la hizo volar por los aires.
-Perdón por interrumpir- Saludó el Capitán.
Zutta había caído a dos manzanas de donde estaban los I-Men, pero fue consciente de su inferioridad y decidió marchar por otro camino para no toparse con ellos. Ya habría ocasión para luchar cuando no estuviera en inferioridad numérica. Los I-Men celebraron su encuentro y el Guerrero Celeste informó a Gaia y Holy del castigo de los GM.
-Comprendo. Todos vosotros estáis sancionados, salvo Holy y yo. Holy ¿crees que podrás curarlos?
-Sí, pero me llevará tiempo- Asintió la curandera.
-Entonces lo mejor será escondernos en un sitio que no llame la atención. Estoy segura de que mi hermana dará con nosotros y en menos que canta un gallo todo el equipo estará reunido de nuevo.
-Está bien- Finalizó el Guerrero.
Anduvieron un poco hasta dar con un edificio que parecía un centro comercial. Forzaron la puerta y pudieron comprobar que era una sala espaciosa y en penumbra. Si cerraban la puerta parecía insonorizada.
-Si nos quedamos aquí y hablamos en bajo, nadie nos descubrirá- Dijo Gaia al tiempo que entraban. Entretanto, el Capitán Vasco llevaba un rato en pie, mirando el horizonte con preocupación. El Guerrero lo llamó:
-¿Qué te pasa tío? ¿Te preocupa algo?- Preguntó el Guerrero. El Capitán no dijo palabra. Los músculos de los brazos empezaron a moverse de un modo tembloroso. Nunca le habían visto así antes. De pronto, se giró hacia su amigo.
-¡Unas poderosas energías de dirigen hacia aquí a gran velocidad!- Parecía asustado- ¡Son desconocidos!- Añadió finalmente. Los I-Men se miraron entre ellos con preocupación ¿Qué podrían hacer con tan pocas vidas?