lunes, 15 de abril de 2013

Capítulo 21 - 'Los Guerreros de la Armadura de Oro'

El Capitán Vasco cerró los ojos con fuerza mientras intentaba concentrarse en las energías que sentía tan cercanas. Sin duda se trataba de dos personas, dos jugadores especialmente fuertes. Se estaban acercando. Holy aun no le había tratado ni un poco, ahora mismo estaba ocupado ayudando a Llama Helada, de manera que la única persona preparada para luchar era Gaia, sólo ella tenía sus tres vidas completas. Todos estaban pendientes del super-héroe.
-¿Y bien?- Peguntó finalmente Waver ante el mutismo del hombre.
-Unas energías enormes se acercan con velocidad hasta nosotros...- Dijo entre dientes- No tardarán demasiado, vamos a tener que plantarles cara...
Los I-Men entendieron entonces la gravedad de la situación. La mayoría de ellos estaban sufriendo el castigo impuesto por los GM y contaban con una escasa vida, por lo tanto el Guerrero, el Capitán y Waver estaban totalmente fuera de juego en ese momento. Gaia y Holy se miraron, eran las únicas listas para frenar a aquellos tipos. Fue la curandera quien habló a continuación:
-Yo me quedaré aquí, seguiré curando a Llama, en unos minutos tendrá dos vidas... será más útil que yo contra estos adversarios- Advirtió solemne. La rubia pensaba con rapidez, debían aguantar al máximo y al menos repelerles. No quería ni imaginar como se sentiría Eliart y su hermana si ellos desaparecían sin siquiera despedirse. Iba a luchar.
-Entonces me encargaré de ellos- Las miradas se posaron sobre ella, que acababa de incorporarse de un salto, decidida. Luego le habló a Llama Helada- Más te vale no tardar en venir, lo mejor que podemos hacer será atacar con toda nuestra fuerza desde el principio, si los asustamos es posible que prefieran huir.
-No sé si funcionará- Comentó el Capitán- Por lo que noto están a mi nivel, y no es poco precisamente.
-Pero no tenemos otra opción, ¿no?- Inquirió la chica, molesta- No hay alternativa, y tampoco lograríamos llegar muy lejos si escapamos.
-Gaia tiene razón- La apoyó el alto I-Men, secundado por Holy, que asentía con firmeza- Intentaré estar listo cuanto antes, en un minuto saldré a apoyarte, no lo dudes.
-Confío en ti- Respondió agradecida la chica por el gesto de su amigo. El Guerrero y Waver se levantaron también.
-Yo puedo ayudarte aunque no pelee directamente, no sé, tal vez con algo de viento y eso- Se apresuró a decir.
-Y yo también te apoyaré- Sentenció la chica. Entonces el Capitán los miró a todos.
-De acuerdo pues, salir afuera, yo vigilaré para que Holy y Llama no sean interrumpidos mientras le cura- Dijo el super-héroe rojiblanco. Los ojos de todos brillaban ante la emoción y el miedo del combate, a todos les despertaba esos sentimientos encontrados- Todos lograremos sobrevivir hasta encontrarnos con Eliart y los demás- Proclamó para dar ánimos a todos. Finalmente los elegidos salieron del precario refugio preparados para emboscar e intentar ahuyentar a sus futuros enemigos.
Gaia se plantó en medio de la carretera mirando en la dirección en la que supuestamente aparecerían los hombres. Mientras tanto el Guerrero se encaramaba a un pequeño coche, desde la altura controlaría mejor la situación y sería capaz de lanzar mejor su viento. Waver corrió hacía una esquina lejana y se introdujo en una de las casas abandonadas. La rubia se preguntó donde iría, pero ya era tarde para rediseñar la estrategia, ahí estaban.
Dos figurabas se acercaban a paso lento hacía donde estaba la I-Men. Uno de ellos era bastante alto y de complexión fuerte, espaldas anchas y pelo moreno corto, parecía ser un hombre. La figura de la derecha era algo más pequeña comparada con la otra, también parecía más delgaducha, tenía el pelo largo y liso de color miel. Debía de ser una mujer. Gaia entrecerró los ojos para intentar captar más detalles, y lo que vio la sorprendió. Ambos llevaban una especie de armadura dorada que les cubría el cuerpo y emitían un aura fiera.
-Celestina, ¿los ves?- Preguntó la chica.
-Si, más o menos- Contestó el Guerrero a su espalda.
-Prepárate para impulsarme, voy a cargar con todo- Ordenó, autoritaria.
-¿Y si no quieren pelear?- A la joven no se le había pasado aquella posibilidad por la mente, estaba acostumbrada a encontrarse con gente hostil. Decidió darles una oportunidad.
-Está bien, esperaremos a ver si quieren hablar, pero a la mínima provocación, dame viento- Finalizó Gaia. El chico asintió y se mantuvo a la expectativa.
Las misteriosas personas aun tardaron unos minutos en llegar hasta ellos. Los I-Men estaban tensos, atentos a cada movimiento de los extraños. Estos vieron a Gaia y al Guerrero frente a ellos y pararon para evaluar la situación. Se miraron y sonrieron.
-Vaya vaya, parece que los ratoncitos han decidido salir ellos solos- Dijo el hombre, su voz era fuerte y denotaba confianza en si mismo. La chica soltó una risita.
-No seas malo con ellos, Creator- Contestó a su compañero- Al menos intentan plantarnos cara, que ya es mucho, la mayoría huyen al vernos...
-Lo cual no quiere decir que escapen- El tal Creator rompió a reír. Gaia no esperó a ver que más tenían que decir, por el tono era evidente que no querían precisamente trabar amistad. El Guerrero no necesitó ninguna señal, supo que su amiga iba a lanzarse, de manera que usó el viento para que ganara velocidad.
La rubia salió lanzada hacía delante con fuerza mientras un aura verdosa la envolvía. De los pies de los extraños surgieron numerosas raíces, gruesas y fuertes. Ambos saltaron para evitarlas, pero la I-Men, que había previsto eso, ya les esperaba con los brazos convertidos en fuertes troncos con los que arremetió sin contemplaciones. Sin embargo sus oponentes no era precisamente débiles, de manera que lograron absorber el impacto sin salir apenas dañados. Aterrizaron con violencia pero de pie. Nada más llegar al suelo, Gaia volvió a atacar. ''No debo dejarles respirar, esta vez más fuerte'' pensaba. La joven atacó esta vez con mas fiereza, hizo que sus piernas se convirtieran en fuertes y robustos miembros de madera, mientras que con sus brazos rodeados de lianas, que iban surgiendo, atacaba una y otra vez. La otra chica se adelantó y sucedió algo extraño, la armadura que llevaba la cubrió por completo y adquirió numerosas protuberancias similares a pinchos. Una aura dorada la amparaba.
La extraña repelió con una inusitada velocidad todos los embistes de Gaia, que sorprendida intentó retroceder. Pero su enemiga no la dejó, de un saltó llegó hasta ella. Lanzó un rodillazo con mucha fuerza lanzando a la I-Men por los aires. El Guerrero logró atraparla antes de que se golpeara contra el suelo.
-¿Estás bien?- Preguntó preocupado.
-Si, si- Gaia se repuso y se encaró a sus adversarios- Logré cubrir mi abdomen con madera antes de que me diera... si no hubiera sido por esos reflejos podría haber perdido una vida.
-Joder, ¿dónde estará Waver?- Comentó por lo bajo el chico. La rubia se preguntaba cuanto tardaría en salir Llama Helada, quizás les pillaran por sorpresa. Creator se acercó hasta su compañera y le puso una mano en el hombro.
-¿Necesitas ayuda, Bianca?- Quiso saber el hombre.
-No hace falta, podré contra estos dos, el de atrás está más débil que la chica, tú reservate para los que aún están dentro- Contestó la chica con aire soberbio. Los I-Men se sorprendieron, aquella mujer parecía poder presentir presencias, incluso había descubierto que el Guerrero Celeste contaba con menos vidas- Vosotros, deberíais hacer salir a vuestros colegas si queréis tener una posibilidad de derrotarnos.
-¡Serás engreída!- Exclamó Gaia, que fue contra Bianca. Esta última se puso en posición defensiva, dispuesta a eludir los ataques de la otra. Mientras tanto el otro se recostaba contra un edificio, mirando el espectáculo. Dentro de la casa Llama Helada había recuperado por fin dos vidas, no estaba al cien por cien, pero desde luego era mejor que nada, de manera que se preparó para salir.
-Holy, ayuda ahora al Capitán si te sientes con fuerzas, yo iré a la batalla- Dijo mientras se iba. La I-Men se acercó al rojiblanco para curarle. El Capitán, que ya había sido curado en una ocasión anterior, no se opuso, y en silencio esperó.
Gaia no sabía exactamente cuál era el poder de la otra mujer, lo que la colocaba en una posición de desventaja. Lo que si había observado era que su velocidad y fuerza eran extraordinarios. ¿Sería ese su poder? No, algo le decía que no era simplemente eso. Bianca, enfundada en su armadura dorada, arremetía una y otra vez contra la rubia, que se defendía a duras penas, y gracias siempre a la madera que invocaba. La I-Men se fijaba con atención en los movimientos y posiciones de la otra para intentar averiguar algo.
-Brazo derecho- Dijo Bianca mientras lanzaba un derechazo. Entonces el brazo nombrado se recubrió de un aura intensa y cambió. Ahora el puño presentaba filos. Además el miembro entero parecía haber aumentado su fuerza. Gaia apenas pudo parar ese golpe, que le costó un poco de su vida. Pero ya lo entendía.
-Tu poder, ¿es esa armadura que llevas?- Bianca se sorprendió tras el yelmo- Cuando antes me atacaste te recubriste con ella en un instante, y según tus órdenes la fuerza y velocidad e incluso la forma cambian.
-Has acertado, eres la primera que se da cuenta tan rápido- La halagó su enemiga mientras, veloz, intentaba golpearla de nuevo. Esta vez la rubia plantó los pies en el suelo y se adhirió a él con raíces, preparada para aguantar la fuerza de su contrincante. Y lo logró. Rápida decidió atrapar a la extraña entre tallos y plantas, que crecían con una velocidad asombrosa. La guerrera se vio atrapada antes de poder hacer nada.
-¡Te tengo!- Gritó Gaia, eufórica. Una vez logró detener sus movimientos se alejó un poco y se preparó para seguir atacando.
-¿Necesitas ayuda?- Preguntó Creator, que observaba todo sin intervenir.
-¡No, yo misma le daré una lección!- Respondió enfadada Bianca. Las miradas de las chicas se encontraron a través de la maleza y el yelmo. A la I-Men le sorprendió la furia de su enemiga, debía de ser todo un insulto que la hubiera atrapado- ¡Fuera armadura!- Dijo entonces la chica al tiempo que su armadura se desvanecía. Al perderla su volumen se había visto reducido, al parecer era bastante bajita, cosa que la armadura suplía con suficiencia. De esta manera pudo evadir las plantas. Una vez fuera llamó de nuevo su poder, y el metal dorado apareció para protegerla.
Esta vez su contrincante se lanzó sin miramientos contra Gaia, en un ademán rápido transformó los brazos de su armadura en unas poderosas piezas de metal de gran envergadura. La I-Men no pudo reaccionar a tiempo y todo indicaba que iba a recibir el golpe cuando, de repente, algo la salvo. Se trataba del Guerrero Celeste, que gracias a su excepcional velocidad la había rescatado.
-Que me quede sólo una vida no quiere decir que no vaya a arriesgarme- Dijo, enfurecido. A la chica le pareció un gesto tierno, pero se lo quitó de encima rápido.
-Aléjate Celestina- Uso ese nombre porque sabía que lo molestaba- En estos momentos cualquier golpe puede ser fatal para ti.
-Pero entonces, ¿quién te ayudara?
-Seré yo- Dijo alguien detrás de ellos. Cuando se dieron la vuelta ahí estaba Llama Helada, alto y poderoso- Echémolos de aquí.
-Vaya- Creator, el compañero de Bianca se acercó a la chica- Ha llegado uno fuerte, me parece que me uniré a la fiesta, si no te importa.
Las dos parejas de combatientes se miraron, preparados para enfrentarse.


Entre tanto el grupo formado por Eliart, Demongirl, Revelación y Shadow avanzaba a buen paso por el frondoso bosque. La chica aún no terminaba de fiarse del todo de los nuevos, pero la insistencia de Eliart en creer en ellos y las experiencias que estaban pasando comenzaron a hacer que se replanteara su postura. Aquel día llevaban poco más de siete kilómetros andados. Teniendo en cuenta el ritmo que debían llevar no estaba mal. Continuamente estaban haciendo paradas para recuperar fuerzas y asegurarse de que no hubiera amenazas, que tres de ellos tuvieran una sola vida les cansaba en exceso, y que fueran cuatro les hacía vulnerables.
De no ser por la capacidad de Demongirl de sentir presencias y de las dotes de clarividencia de Revelación, probablemente no hubieran sabido que camino escoger. Pero de todas maneras tardarían un par de días en recorrer el camino que los separaba. Eliart sólo podía pensar en Gaia, y rezaba porque estuviera sana y salva. Y por su puesto no paraba de preguntarse por el resto. Entonces la chica demonio se paró en seco. Shadow casi tropieza con ella.
-¡Eh! ¿Qué demonios te pasa?- Le espetó, enfadado, no le gustaba nada la pesadez del ambiente y le ponía de mal humor.
-Tranquilízate, es que de repente siento cambios en la energía de Gaia... como si estuviese luchando contra algo muy fuerte- Contestó la chica cerrando los ojos para concentrarse.
-¿Qué más?- Quiso saber Eliart, que se puso nervioso al instante.
-No lo sé, desde aquí es difícil decirlo...- A la I-Men se le notaba la preocupación en el rostro.
-Bueno chicos, tranquilizaros- Se apresuró a responder Revelación. Levantó las manos al cielo mientras decía- No siento el peligro mortal sobre nuestros compañeros, tal vez lo pasen mal, pero están preparados para aguantar sin nosotros. Recordad que el Capitán Vasco y el Guerrero están con ellos, por no hablar de Llama Helada- Realmente no estaba seguro de eso al cien por cien, pero necesitaba que su grupo estuviera tranquilo. Lo que su poder de videncia si vio claro era que Holy estaba allí- Además tienen a la pequeña Holy, ella les ayudará a sanar, deberíais preocuparos más por nuestra situación.
El grupo guardó silencio tras el pequeño discurso del místico. Lo que había dicho era muy acertado, mientras que los demás estaban juntos y en mejores condiciones, ellos estaban en medio de ningún lado, con pocas vidas y a merced de que su único luchador apto no le pasara nada grave. Con ese panorama seguían andando entre la maleza. No hablaban demasiado, pues no tenían mucho que decir. Al cabo de unos minutos Demongirl se paró de nuevo.
-Hay alguien a unos cuantos metros por delante, está solo, podremos atraparle si vamos coordinados- Dijo entre susurros. Sin embargo Eliart se adelantó.
-No, si va solo quiere decir que no será peligroso casi seguro, no tiene ni compañeros ni nada, creo que podríamos hacer que se nos una- Expuso convencido.
-Eso es poco más que una teoría, a lo mejor es la avanzadilla de un grupo mayor, o vete a saber- Terció Shadow. Revelación intervino.
-No preveo peligro en lo que dice Eliart, considero que es una buena opción- Comentó con aire misterioso. El líder de los I-Men les sonrió y fue al encuentro del jugador solitario. Con los brazos iba apartando las ramas que le salían al paso y el agua que tenían acumuladas las hojas le caía de vez en cuando. No tardó en llegar a una zona algo más despejada, y en seguida lo vio, se trataba de un adolescente delgaducho y con aspecto muy poco amenazante. Le saludó desde lejos.
-¡Hey chico!- Gritó. El chaval se asustó al principio, pero al ver que el I-Men no tenían intenciones de atacarle inmediatamente, se quedó en una posición tensa, a la expectativa. Eliart avanzó hasta tenerle más a la vista, tenía ojeras muy marcadas y los ojos hundidos en una cara demacrada. El pelo le caía lacio hasta casi tocarle los hombros, en definitiva, no tenía muy buen aspecto- No voy a atacarte, ¿estás bien?
El chico dudó antes de relajar un poco la postura.
-Eh, bueno, si- Su voz sonaba ronca. El I-Men se acercó más, lo tenía a un par de metros.
-Me llamo Eliart, no estoy solo, vengo con tres amigos, no te asustes, te los voy a presentar. ¡Chicos salid!- Exclamó. Los otros salieron con cuidado y fueron acercándose- Ella es Demongirl, el del pelo largo Revelación, y el moreno es Shadow Walker. ¿Tienes compañeros?
-No, la verdad es que sois los primeros jugadores que no me atacan al verme- Respondió el chico algo azorado- Supongo que debo verme bastante débil, pero bueno, en este ambiente tan hostil no me extraña- Continuó explicando el chico de manera sumisa. Demongirl bufó- Me llamo Argem, encantado.
-Nos alegramos de haberte encontrado nosotros, lo cierto es que nunca viene mal alguien más, únete a los I-Men- Le propuso Eliart con una sonrisa de oreja a oreja. Argem meditó unos instantes, pero acabó asintiendo.
-¿Os han dicho que el nombre del grupo suena a chiste?- Preguntó entre risitas.
-¡Muchas veces! Pero aun así lo llevamos con orgullo, somos todos buenos amigos- Dijo Shadow que se acercó para darle la mano y confraternizar un poco. A continuación le hablaron de sus poderes y le preguntaron por el suyo.
-Puedo atravesar los sólidos, como si fuera aire, aunque si no lo controlo bien puedo hundirme en el suelo... de hecho cuando lo hice por primera vez casi me ahogo en la tierra- Comentó sonriendo al grupo. Al cabo de un rato le contaron que estaban en camino de encontrarse con el resto de su gente- Ah, ¿pero aun sois más? Sois muy numerosos, eso podría llamar la atención y puede que nos ponga en el punto de mira de otros jugadores.
-Pues tienes razón- Secundó Eliart, quien caviló un poco más sobre ese aspecto. ¿Cómo no se le había ocurrido? Tal vez precisamente al ser tan numerosos lo único que hacía eran llamar la atención. Sacudió la cabeza con fuerza intentando quitarse esas ideas. Revelación se percató del estado de su amigo y le animó.
-Eliart, compañero, no dejes que las dudas te nublen el juicio- Sonrió- La providencia es clara, Argem será vital para nuestro avance, y dentro de los I-Men estamos todos los que deberíamos, todos tenemos nuestro propio papel, con sus luces y sombras, por supuesto.
El líder se sintió reconfortado tras las palabras del místico, así que procuró no darle más vueltas al tema. De esta manera y con un miembro más, prosiguieron su camino. Argem resultó ser de Madrid. Por suerte no había usado sus poderes, así que contaba con las tres vidas al completo. De hecho les hizo un par de demostraciones sobre su poder, y los I-Men quedaron bastante impactados por el resultado. Poco a poco fueron dejando atrás la espesa selva tropical, los árboles comenzaron a abrirse, de manera que ahora podían andar con más libertad. Entre las copas de los árboles divisaron un lejano rascacielos.
-¿Vamos a esa ciudad?- Preguntó Argem.
-Si, allí están nuestros amigos- Respondió Eliart. De repente escucharon un silbido, como de algo cortando el aire. Demongirl se lanzó sobre el líder y los demás y los tumbó, por encima de ellos pasó un proyectil a gran velocidad que golpeó un arbusto. Una gran explosión incendió el vegetal.
-¡¿Qué está pasando?!- Exclamó Shadow. Revelación se levantó del suelo.
-¡Son los de antes, corred!- Habló a gritos. El grupo salió disparado hacía una peña rocosa que veían no muy lejos. El místico le dijo a Demongirl- ¿Cómo es que no les has sentido?
-No lo sé, estaba concentrada en seguir el rastro de Gaia- Estaba ofuscada y preocupada. Escucharon a alguien a sus espaldas, no muy lejos.
-¡No podréis huir!- Sin embargo corrían como si no hubiera un mañana.
Al llegar hasta la roca se dieron cuenta de que estaban atrapados. Los pasos de sus perseguidores se iban acercando cada vez más. Entonces Revelación soltó un grito de júbilo. Los demás le miraron extrañados.
-¿Qué pasa?- Dijo Shadow.
-Presiento algo, Argem, ¿puedes usar tu poder para meternos dentro de la piedra?- El novato se sonrojó y bajó la mirada.
-Creo que podría, pero dentro de la roca nos ahogaríamos...
-No, sobreviviremos- Afirmó el otro, seguro de si mismo. Sin más discusión Argem intentó realizar la complicada operación de hacerse ''fantasmal''. Se transparentó y lentamente comenzó a hundirse en el suelo. Con algo de esfuerzo se mantuvo a flote y agarró a los I-Men, que inmediatamente tomaron un aspecto igual de transparente. Al chico le costó un gran esfuerzo llevarlos a todos, pero logró atravesar la roca. Las fuerzas comenzaban a abandonarle, pero no desistió, sus nuevos amigos confiaban en su fuerza. Tras unos instantes agobiantes de repente pudo respirar aire, no estaban rodeados por la roca. ¡Estaban en una cueva secreta! Lo más probable quera que Revelación hubiera tenido una intuición sobre ese sitio. Dentro de la oquedad en la roca había un fulgor verde muy tenue que apenas iluminaba la estancia. Por ahora estaban a salvo.
Argem paró su habilidad y volvieron a recuperar su corporeidad. Los I-Men abrieron los ojos, aquello había sido demasiado para sus mentes, de manera que se sentaron en el suelo. Demongirl sacó algo de carne que aún le quedaba y la repartió.
-No es mucho, pero habrá que aguantar hasta que podamos salir- Dijo entre susurros- A través de la piedra puedo sentir la presencia de nuestro atacantes, son los mismos que ayer, ya sabéis, el tipo martillo, el del chicle y el otro.
-Entiendo, nos habrán seguido el rastro, hemos sido descuidados- Comentó Eliart. Se puso a meditar sobre la situación, que se complicaba por momentos. Sus compañeros estaban cansados, de manera que les dejaría dormir un rato, mientras tanto él iría al fondo de la cueva, a buscar el origen del fulgor verde. Se levantó- Bueno chicos, vosotros descansad, yo investigaré todo esto a fondo. E ir preparados para el combate, en el peor de los casos tendremos que salir a luchar contra esos tipejos.
Los demás asintieron, exhaustos. Eliart avanzó por la sinuosa caverna, y pronto el pasadizo comenzó a descender, sintió como se estaba internando en las entrañas de la tierra. Una sensación de claustrofobia le invadió, pero se sobrepuso. A medida que avanzaba las paredes se hacían más estrechas, hasta el punto en el que pudo tocar ambas a la vez. Al mismo tiempo la intensidad de la luz aumentó, se aproximaba a su fuente. Las paredes se estrecharon aún más, de manera que ya solo avanzaba por una fina brecha en la roca. Repentinamente el espacio se abrió en una gran cámara circular, esculpida de manera basta en la piedra. Al I-Men le sorprendió bastante lo que vio, se trataba de un orbe que flotaba a un metro del suelo. A su alrededor había círculos concéntricos de runas talladas en la roca. El Orbe era la fuente de la luz verde, él mismo era de un brillante verdor que lo inundaba todo.
Avanzando con algo de temor, Eliart se acercó hasta el misterioso artefacto y lo tocó. Su mano se estremeció al palpar la gelatinosa masa luminosa, que desprendía una energía increíble para su reducido tamaño, no era mayor que una pelota de baloncesto. Repentinamente sintió como si la esfera tirase de él hacía dentro, como si lo quisiera devorar. Asustado intentó sacar la mano de ahí, pero ya era tarde, la esfera lo había elevado y comenzaba a rodearle el cuerpo, envolviéndolo en su viscosidad. Quiso gritar, pero la especie de ser le tapó la boca con una extremidad pegajosa, y entonces terminó de envolverle. Al líder de los I-Men le pasaron cientos de pensamientos por la mente, pero uno de ellos predominaba sobre el resto. ''¿Voy a morir aquí?''.
Cuando ya empezaba a asumir la temible realidad se dio cuenta de algo extraordinario, dentro de esa masa podía respirar. Es más, notaba como las fuerzas le volvían. Con movimientos difíciles logró sacar su tarjeta de juego y, anonadado, observó como esta aumenta su salud, hasta recuperar sus tres vidas originales. Al cabo de unos segundos el orbe misteriosos le escupió y volvió a tomar su posición inicial, en el centro de la sala. Eliart distinguió unas letras en un idioma que entendía un poco, inglés.
-“Esfera de recuperación, un regalo de los GM, para los guerreros que lleguen hasta él”- Rezaba la inscripción. Cada vez entendía menos el juego, pero si algo era cierto es que sus vidas estaban de nuevo con él, y que su equipo podría aprovecharlo también para darle la vuelta a la situación y salir de ahí. Animado con ese pensamiento se preparó para volver con sus amigos, de manera que se giró y buscó la grieta en la roca que lo devolvería a la cámara principal de la oscura cueva.


Llama Helada fulminaba a la pareja de enemigos con la mirada. Una rabia cegadora le recorría el cuerpo, no lograba encontrar el origen de ese brutal enfado. ¿Quizás que habían atacado a sus aliados? ¿El mero de hecho de que era enemigos y debían ser eliminados? ¿El instinto de supervivencia? Sea como fuere, estaba a rebosar de energía y, sin pensárselo dos veces, se impregnó de fuego. Las llamas crecieron con ganas a su alrededor y lamieron su cuerpo con ansia. Creator emitió una sonrisa cruel, aquello prometía ser un enfrentamiento interesante. Era un enemigo poderoso y estaba acostumbrado a que apenas les opusieran resistencia, ya se había cansado de tener que perseguir enemigos débiles varios kilómetros. Ansioso sacó su cuaderno de dibujo y lo abrió. Los I-Men le miraron extrañados.
-¿Te crees que es momento de ponerte a dibujar?- Inquirió el llameante I-Men, furioso. Creator sonrió con suficiencia y le animó a venir.
-Vamos, enclenque, atrévete con un adversario de verdad- Creator sujetaba el cuaderno abierto con una mano, mientras apoyaba la otra sobre los dibujos previamente pintados. Las hojas adquirieron un fulgor mortecino que no anunciaba nada bueno. De repente el enemigo sacó de las hojas del cuaderno una espada grande y de hoja amplia. El chico la manejaba con maestría, como si a pesar de ser de casi dos metros de longitud no pesara nada. Sin más miramientos se lanzó contra Llama Helada, quien no tardó en corresponder a la provocación.
Cuando se encontraron el de la armadura arremetió con una velocidad extraordinaria, a la izquierda, a la derecha, arriba, abajo, no dejaba respirar ni un poco al I-Men. El otro hacía gala de una agilidad inusitada, probablemente producto de la desesperación, y al mismo tiempo manejaba con destreza el fuego, procurando causar algún daño a su enemigo. Sin embargo las intentonas de ambos contendientes no dieron ningún resultado aparente. Creator saltó hacía atrás.
-¡No eres malo! Al final será divertido y todo...- Desechó la espada, que cayó al suelo y desapareció dejando un rastro de tinta negra. A continuación tocó de nuevo su libro y la luz volvió a a aparecer. Dos criaturas parecidas a quimeras hicieron acto de presencia. Era una mezcla entre leones y águilas. Llama Helada se quedó atónito, ¿el poder del tío ese tenía que ver con el cuaderno de dibujos? Si no, no tenía ningún sentido. Entonces cayó en la cuenta, era tan sencillo como parecía. Podía dotar de existencia a todo lo que había dibujado en ese cuaderno. Aunque encontrar la respuesta no le aclaró demasiado las cosas.
Las criaturas se lanzaron contra el I-Men con voracidad, ansiosas por paladear la carne del chico, sin embargo este no iba simplemente a mirar como lo intentaban devorar, expandió sus llamas con intensidad, dirigiéndolas con furia ciega. La ola de fuego estuvo a punto de golpear a las quimeras, que intentaron esquivarla. Una de ellas logró saltar el muro ígneo y proseguir el ataque, pero la otra no tuvo tanta suerte y comenzó a arder hasta los huesos. La otra quimera se estrelló con fuerza contra un muro de... ¿hielo? Así era, aprovechando que Creator perdía visibilidad con el muro de fuego, Llama Helada había convocado también a su mitad de hielo. Ahora el joven tenía la mitad derecha del cuerpo imbuido en llamas, y la mitad izquierda azul y fría como el hielo.
Aprovechando que la quimera estaba aturdida por el golpe, el alto I-Men la remató con una potente lanza de hielo. Se volvió entonces para enfrentarse a Creator, pero cuando lo buscó descubrió que había desparecido.
-¡Imposible! ¿Dónde se ha metido?- Llama Helada estaba desorientado, de repente su enemigo se había esfumado, y delante de sus narices. Entonces una flecha se le clavó en la pierna, haciéndole caer irremediablemente. Alzó la mirada, dolorido, el ataque provenía del cielo, ¿dónde se había ocultado su contrincante? Y al final lo encontró, en la azotea de uno de los edificios cercanos, a suficiente distancia para apenas verle. En las manos llevaba lo que debía ser un arco, que parecía haber sacado también de su cuaderno. ¿Cómo iba a darle alcance?
Entre tanto Gaia y Bianca seguían con su enfrentamiento, solo que esta vez el Guerrero decidió tomar parte activa en él. Las chicas combatían con ardor, sin contemplaciones. La armadura de Bianca la salvaba de una gran parte del daño, mientras que los troncos y el viento de Celestina ayudaban a Gaia a salvar siempre el hueco de poder que había entre ellas. Por que la extraña caballera con armadura de oro era sumamente fuerte. En ese momento la I-Men tuvo una impresión de que perdería y las fuerzas le flaquearon. La otra lo percibió y aprovecho el hueco para asestar un puñetazo. Celestina no pudo hacer nada, el golpe dio de lleno a su amiga y esta perdió una vida mientras escupía sangre.
-¡Mierda!- Exclamó. Llamó al viento y formó la espada en su brazo derecho- ¡Espada vendaval- Aunque sabía que estaba en clara inferioridad no era capaz de simplemente quedarse mirando como si nada. Por suerte su agilidad y destreza le ayudaron a contener a Bianca, evitando así que siguiera atacando a la caída Gaia. La rubia tardó unos instantes en volver en si, pero cuando lo hizo venía cargada de rabia. Celestina notó las intenciones de su amiga y se apartó de su camino. La I-Men se lanzó con fiereza contra la extraña. Sin embargo esta vez fue distinto.
Gaia dejó fluir las fuerzas de la naturaleza a través de su piel, dejó que cada poro se impregnara de la esencia de la vida. Y repentinamente se convirtió en una especie de humanoide con características de árbol. Lo más sorprendente era que su fuerza y resistencia se habían multiplicado. El Guerrero Celeste asistió a la transformación con la boca abierta.
Llama Helada, por su parte, lanzaba bolas de fuego mientras se escondía tras el hielo. Su pelea contra Creator se había convertido en una lucha de disparos. El I-Men no era especialmente bueno en las artes del tiro, de manera que trataba de minimizar la distancia entre ellos. El otro se daba cuenta, pero no hizo nada para evitarlo. Llegado un punto la disputa de proyectiles no fue posible, estaban demasiado cerca y Llama Helada usaba el entorno a su favor. Finalmente su enemigo cedió a una lucha cuerpo a cuerpo. Sacó su cuaderno e invocó una alabarda gigantesca que blandió con energía. Por su parte el I-Men decidió luchar con el hielo, creó un escudo y una espada. Los combatientes chocaron con fuerza. Estaban en la azotea del edificio desde el que disparara Creator antes. Ninguno de los dos estaba especializado en pelear con armas, así que pronto cedieron al impulso de pelear a puño limpio.
Resultaba espectacular.
Tras una fuerte embestida cayeron a la calle y lograron reducir el daño del impacto con sus poderes. Llama Helada uso su fuego para hacer retroceder a su enemigo, acorralado. Bianca y Creator se encontraron espalda con espalda, a un lado Gaia y al otro el alto I-Men. Los habían cercado por fin.
-Vaya, tendré que ponerme serio- Anunció Creator. Entonces notaron agua a sus pies. Waver salía de uno de los edificios cercanos. Había llegado el momento de actuar.
La chica había estado acumulando energía durante un buen rato, apropiándose de la humedad del entorno y reservando su escasa fuerza para lanzar un golpe colosal, que acabara con sus enemigos sin contemplaciones. Y ahora era justo el momento adecuado, sus enemigos estaban acorralados, sin escapatoria. Creator se fijó en la chica y se preguntó que querría hacer. El enfrentamiento había tenido lugar en un crece de calles con forma de T, Waver se encontraba en la calle que correspondería al palo largo de la letra. Entonces Bianca se alarmó.
-¡Esa chica tiene una energía tremenda, es una trampa!- Fue lo último que alcanzó a decir antes de que la chica desatara su poder. Alargó los brazos y un torrente de agua surgió de su cuerpo, sin duda le debía de haber tomado bastante tiempo. En unos pocos instantes la inmensa cantidad de agua había ocupado la calle en toda su anchura. La masa tomó forma con velocidad, y antes de que pudieran reaccionar una gigantesca ola se cernía sobre los jugadores con armadura dorada. La tromba de agua golpeó con dureza y el estruendo fue ensordecedor.

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