El Capitán Vasco cerró los ojos con fuerza mientras
intentaba concentrarse en las energías que sentía tan cercanas. Sin
duda se trataba de dos personas, dos jugadores especialmente fuertes.
Se estaban acercando. Holy aun no le había tratado ni un poco, ahora
mismo estaba ocupado ayudando a Llama Helada, de manera que la única
persona preparada para luchar era Gaia, sólo ella tenía sus tres
vidas completas. Todos estaban pendientes del super-héroe.
-¿Y bien?- Peguntó finalmente Waver ante el mutismo
del hombre.
-Unas energías enormes se acercan con velocidad hasta
nosotros...- Dijo entre dientes- No tardarán demasiado, vamos a
tener que plantarles cara...
Los I-Men entendieron entonces la gravedad de la
situación. La mayoría de ellos estaban sufriendo el castigo
impuesto por los GM y contaban con una escasa vida, por lo tanto el
Guerrero, el Capitán y Waver estaban totalmente fuera de juego en
ese momento. Gaia y Holy se miraron, eran las únicas listas para
frenar a aquellos tipos. Fue la curandera quien habló a
continuación:
-Yo me quedaré aquí, seguiré curando a Llama, en unos
minutos tendrá dos vidas... será más útil que yo contra estos
adversarios- Advirtió solemne. La rubia pensaba con rapidez, debían
aguantar al máximo y al menos repelerles. No quería ni imaginar
como se sentiría Eliart y su hermana si ellos desaparecían sin
siquiera despedirse. Iba a luchar.
-Entonces me encargaré de ellos- Las miradas se posaron
sobre ella, que acababa de incorporarse de un salto, decidida. Luego
le habló a Llama Helada- Más te vale no tardar en venir, lo mejor
que podemos hacer será atacar con toda nuestra fuerza desde el
principio, si los asustamos es posible que prefieran huir.
-No sé si funcionará- Comentó el Capitán- Por lo que
noto están a mi nivel, y no es poco precisamente.
-Pero no tenemos otra opción, ¿no?- Inquirió la
chica, molesta- No hay alternativa, y tampoco lograríamos llegar muy
lejos si escapamos.
-Gaia tiene razón- La apoyó el alto I-Men, secundado
por Holy, que asentía con firmeza- Intentaré estar listo cuanto
antes, en un minuto saldré a apoyarte, no lo dudes.
-Confío en ti- Respondió agradecida la chica por el
gesto de su amigo. El Guerrero y Waver se levantaron también.
-Yo puedo ayudarte aunque no pelee directamente, no sé,
tal vez con algo de viento y eso- Se apresuró a decir.
-Y yo también te apoyaré- Sentenció la chica.
Entonces el Capitán los miró a todos.
-De acuerdo pues, salir afuera, yo vigilaré para que
Holy y Llama no sean interrumpidos mientras le cura- Dijo el
super-héroe rojiblanco. Los ojos de todos brillaban ante la emoción
y el miedo del combate, a todos les despertaba esos sentimientos
encontrados- Todos lograremos sobrevivir hasta encontrarnos con
Eliart y los demás- Proclamó para dar ánimos a todos. Finalmente
los elegidos salieron del precario refugio preparados para emboscar e
intentar ahuyentar a sus futuros enemigos.
Gaia se plantó en medio de la carretera mirando en la
dirección en la que supuestamente aparecerían los hombres. Mientras
tanto el Guerrero se encaramaba a un pequeño coche, desde la altura
controlaría mejor la situación y sería capaz de lanzar mejor su
viento. Waver corrió hacía una esquina lejana y se introdujo en una
de las casas abandonadas. La rubia se preguntó donde iría, pero ya
era tarde para rediseñar la estrategia, ahí estaban.
Dos figurabas se acercaban a paso lento hacía donde
estaba la I-Men. Uno de ellos era bastante alto y de complexión
fuerte, espaldas anchas y pelo moreno corto, parecía ser un hombre.
La figura de la derecha era algo más pequeña comparada con la otra,
también parecía más delgaducha, tenía el pelo largo y liso de
color miel. Debía de ser una mujer. Gaia entrecerró los ojos para
intentar captar más detalles, y lo que vio la sorprendió. Ambos
llevaban una especie de armadura dorada que les cubría el cuerpo y
emitían un aura fiera.
-Celestina, ¿los ves?- Preguntó la chica.
-Si, más o menos- Contestó el Guerrero a su espalda.
-Prepárate para impulsarme, voy a cargar con todo-
Ordenó, autoritaria.
-¿Y si no quieren pelear?- A la joven no se le había
pasado aquella posibilidad por la mente, estaba acostumbrada a
encontrarse con gente hostil. Decidió darles una oportunidad.
-Está bien, esperaremos a ver si quieren hablar, pero a
la mínima provocación, dame viento- Finalizó Gaia. El chico
asintió y se mantuvo a la expectativa.
Las misteriosas personas aun tardaron unos minutos en
llegar hasta ellos. Los I-Men estaban tensos, atentos a cada
movimiento de los extraños. Estos vieron a Gaia y al Guerrero frente
a ellos y pararon para evaluar la situación. Se miraron y sonrieron.
-Vaya vaya, parece que los ratoncitos han decidido salir
ellos solos- Dijo el hombre, su voz era fuerte y denotaba confianza
en si mismo. La chica soltó una risita.
-No seas malo con ellos, Creator- Contestó a su
compañero- Al menos intentan plantarnos cara, que ya es mucho, la
mayoría huyen al vernos...
-Lo cual no quiere decir que escapen- El tal Creator
rompió a reír. Gaia no esperó a ver que más tenían que decir,
por el tono era evidente que no querían precisamente trabar amistad.
El Guerrero no necesitó ninguna señal, supo que su amiga iba a
lanzarse, de manera que usó el viento para que ganara velocidad.
La rubia salió lanzada hacía delante con fuerza
mientras un aura verdosa la envolvía. De los pies de los extraños
surgieron numerosas raíces, gruesas y fuertes. Ambos saltaron para
evitarlas, pero la I-Men, que había previsto eso, ya les esperaba
con los brazos convertidos en fuertes troncos con los que arremetió
sin contemplaciones. Sin embargo sus oponentes no era precisamente
débiles, de manera que lograron absorber el impacto sin salir apenas
dañados. Aterrizaron con violencia pero de pie. Nada más llegar al
suelo, Gaia volvió a atacar. ''No debo dejarles respirar, esta vez
más fuerte'' pensaba. La joven atacó esta vez con mas fiereza, hizo
que sus piernas se convirtieran en fuertes y robustos miembros de
madera, mientras que con sus brazos rodeados de lianas, que iban
surgiendo, atacaba una y otra vez. La otra chica se adelantó y
sucedió algo extraño, la armadura que llevaba la cubrió por
completo y adquirió numerosas protuberancias similares a pinchos.
Una aura dorada la amparaba.
La extraña repelió con una inusitada velocidad todos
los embistes de Gaia, que sorprendida intentó retroceder. Pero su
enemiga no la dejó, de un saltó llegó hasta ella. Lanzó un
rodillazo con mucha fuerza lanzando a la I-Men por los aires. El
Guerrero logró atraparla antes de que se golpeara contra el suelo.
-¿Estás bien?- Preguntó preocupado.
-Si, si- Gaia se repuso y se encaró a sus adversarios-
Logré cubrir mi abdomen con madera antes de que me diera... si no
hubiera sido por esos reflejos podría haber perdido una vida.
-Joder, ¿dónde estará Waver?- Comentó por lo bajo el
chico. La rubia se preguntaba cuanto tardaría en salir Llama Helada,
quizás les pillaran por sorpresa. Creator se acercó hasta su
compañera y le puso una mano en el hombro.
-¿Necesitas ayuda, Bianca?- Quiso saber el hombre.
-No hace falta, podré contra estos dos, el de atrás
está más débil que la chica, tú reservate para los que aún están
dentro- Contestó la chica con aire soberbio. Los I-Men se
sorprendieron, aquella mujer parecía poder presentir presencias,
incluso había descubierto que el Guerrero Celeste contaba con menos
vidas- Vosotros, deberíais hacer salir a vuestros colegas si queréis
tener una posibilidad de derrotarnos.
-¡Serás engreída!- Exclamó Gaia, que fue contra
Bianca. Esta última se puso en posición defensiva, dispuesta a
eludir los ataques de la otra. Mientras tanto el otro se recostaba
contra un edificio, mirando el espectáculo. Dentro de la casa Llama
Helada había recuperado por fin dos vidas, no estaba al cien por
cien, pero desde luego era mejor que nada, de manera que se preparó
para salir.
-Holy, ayuda ahora al Capitán si te sientes con
fuerzas, yo iré a la batalla- Dijo mientras se iba. La I-Men se
acercó al rojiblanco para curarle. El Capitán, que ya había sido
curado en una ocasión anterior, no se opuso, y en silencio esperó.
Gaia no sabía exactamente cuál era el poder de la otra
mujer, lo que la colocaba en una posición de desventaja. Lo que si
había observado era que su velocidad y fuerza eran extraordinarios.
¿Sería ese su poder? No, algo le decía que no era simplemente eso.
Bianca, enfundada en su armadura dorada, arremetía una y otra vez
contra la rubia, que se defendía a duras penas, y gracias siempre a
la madera que invocaba. La I-Men se fijaba con atención en los
movimientos y posiciones de la otra para intentar averiguar algo.
-Brazo derecho- Dijo Bianca mientras lanzaba un
derechazo. Entonces el brazo nombrado se recubrió de un aura intensa
y cambió. Ahora el puño presentaba filos. Además el miembro entero
parecía haber aumentado su fuerza. Gaia apenas pudo parar ese golpe,
que le costó un poco de su vida. Pero ya lo entendía.
-Tu poder, ¿es esa armadura que llevas?- Bianca se
sorprendió tras el yelmo- Cuando antes me atacaste te recubriste con
ella en un instante, y según tus órdenes la fuerza y velocidad e
incluso la forma cambian.
-Has acertado, eres la primera que se da cuenta tan
rápido- La halagó su enemiga mientras, veloz, intentaba golpearla
de nuevo. Esta vez la rubia plantó los pies en el suelo y se adhirió
a él con raíces, preparada para aguantar la fuerza de su
contrincante. Y lo logró. Rápida decidió atrapar a la extraña
entre tallos y plantas, que crecían con una velocidad asombrosa. La
guerrera se vio atrapada antes de poder hacer nada.
-¡Te tengo!- Gritó Gaia, eufórica. Una vez logró
detener sus movimientos se alejó un poco y se preparó para seguir
atacando.
-¿Necesitas ayuda?- Preguntó Creator, que observaba
todo sin intervenir.
-¡No, yo misma le daré una lección!- Respondió
enfadada Bianca. Las miradas de las chicas se encontraron a través
de la maleza y el yelmo. A la I-Men le sorprendió la furia de su
enemiga, debía de ser todo un insulto que la hubiera atrapado-
¡Fuera armadura!- Dijo entonces la chica al tiempo que su armadura
se desvanecía. Al perderla su volumen se había visto reducido, al
parecer era bastante bajita, cosa que la armadura suplía con
suficiencia. De esta manera pudo evadir las plantas. Una vez fuera
llamó de nuevo su poder, y el metal dorado apareció para
protegerla.
Esta vez su contrincante se lanzó sin miramientos
contra Gaia, en un ademán rápido transformó los brazos de su
armadura en unas poderosas piezas de metal de gran envergadura. La
I-Men no pudo reaccionar a tiempo y todo indicaba que iba a recibir
el golpe cuando, de repente, algo la salvo. Se trataba del Guerrero
Celeste, que gracias a su excepcional velocidad la había rescatado.
-Que me quede sólo una vida no quiere decir que no vaya
a arriesgarme- Dijo, enfurecido. A la chica le pareció un gesto
tierno, pero se lo quitó de encima rápido.
-Aléjate Celestina- Uso ese nombre porque sabía que lo
molestaba- En estos momentos cualquier golpe puede ser fatal para ti.
-Pero entonces, ¿quién te ayudara?
-Seré yo- Dijo alguien detrás de ellos. Cuando se
dieron la vuelta ahí estaba Llama Helada, alto y poderoso- Echémolos
de aquí.
-Vaya- Creator, el compañero de Bianca se acercó a la
chica- Ha llegado uno fuerte, me parece que me uniré a la fiesta, si
no te importa.
Las dos parejas de combatientes se miraron, preparados
para enfrentarse.
Entre tanto el grupo formado por Eliart, Demongirl,
Revelación y Shadow avanzaba a buen paso por el frondoso bosque. La
chica aún no terminaba de fiarse del todo de los nuevos, pero la
insistencia de Eliart en creer en ellos y las experiencias que
estaban pasando comenzaron a hacer que se replanteara su postura.
Aquel día llevaban poco más de siete kilómetros andados. Teniendo
en cuenta el ritmo que debían llevar no estaba mal. Continuamente
estaban haciendo paradas para recuperar fuerzas y asegurarse de que
no hubiera amenazas, que tres de ellos tuvieran una sola vida les
cansaba en exceso, y que fueran cuatro les hacía vulnerables.
De no ser por la capacidad de Demongirl de sentir
presencias y de las dotes de clarividencia de Revelación,
probablemente no hubieran sabido que camino escoger. Pero de todas
maneras tardarían un par de días en recorrer el camino que los
separaba. Eliart sólo podía pensar en Gaia, y rezaba porque
estuviera sana y salva. Y por su puesto no paraba de preguntarse por
el resto. Entonces la chica demonio se paró en seco. Shadow casi
tropieza con ella.
-¡Eh! ¿Qué demonios te pasa?- Le espetó, enfadado,
no le gustaba nada la pesadez del ambiente y le ponía de mal humor.
-Tranquilízate, es que de repente siento cambios en la
energía de Gaia... como si estuviese luchando contra algo muy
fuerte- Contestó la chica cerrando los ojos para concentrarse.
-¿Qué más?- Quiso saber Eliart, que se puso nervioso
al instante.
-No lo sé, desde aquí es difícil decirlo...- A la
I-Men se le notaba la preocupación en el rostro.
-Bueno chicos, tranquilizaros- Se apresuró a responder
Revelación. Levantó las manos al cielo mientras decía- No siento
el peligro mortal sobre nuestros compañeros, tal vez lo pasen mal,
pero están preparados para aguantar sin nosotros. Recordad que el
Capitán Vasco y el Guerrero están con ellos, por no hablar de Llama
Helada- Realmente no estaba seguro de eso al cien por cien, pero
necesitaba que su grupo estuviera tranquilo. Lo que su poder de
videncia si vio claro era que Holy estaba allí- Además tienen a la
pequeña Holy, ella les ayudará a sanar, deberíais preocuparos más
por nuestra situación.
El grupo guardó silencio tras el pequeño discurso del
místico. Lo que había dicho era muy acertado, mientras que los
demás estaban juntos y en mejores condiciones, ellos estaban en
medio de ningún lado, con pocas vidas y a merced de que su único
luchador apto no le pasara nada grave. Con ese panorama seguían
andando entre la maleza. No hablaban demasiado, pues no tenían mucho
que decir. Al cabo de unos minutos Demongirl se paró de nuevo.
-Hay alguien a unos cuantos metros por delante, está
solo, podremos atraparle si vamos coordinados- Dijo entre susurros.
Sin embargo Eliart se adelantó.
-No, si va solo quiere decir que no será peligroso casi
seguro, no tiene ni compañeros ni nada, creo que podríamos hacer
que se nos una- Expuso convencido.
-Eso es poco más que una teoría, a lo mejor es la
avanzadilla de un grupo mayor, o vete a saber- Terció Shadow.
Revelación intervino.
-No preveo peligro en lo que dice Eliart, considero que
es una buena opción- Comentó con aire misterioso. El líder de los
I-Men les sonrió y fue al encuentro del jugador solitario. Con los
brazos iba apartando las ramas que le salían al paso y el agua que
tenían acumuladas las hojas le caía de vez en cuando. No tardó en
llegar a una zona algo más despejada, y en seguida lo vio, se
trataba de un adolescente delgaducho y con aspecto muy poco
amenazante. Le saludó desde lejos.
-¡Hey chico!- Gritó. El chaval se asustó al
principio, pero al ver que el I-Men no tenían intenciones de
atacarle inmediatamente, se quedó en una posición tensa, a la
expectativa. Eliart avanzó hasta tenerle más a la vista, tenía
ojeras muy marcadas y los ojos hundidos en una cara demacrada. El
pelo le caía lacio hasta casi tocarle los hombros, en definitiva, no
tenía muy buen aspecto- No voy a atacarte, ¿estás bien?
El chico dudó antes de relajar un poco la postura.
-Eh, bueno, si- Su voz sonaba ronca. El I-Men se acercó
más, lo tenía a un par de metros.
-Me llamo Eliart, no estoy solo, vengo con tres amigos,
no te asustes, te los voy a presentar. ¡Chicos salid!- Exclamó. Los
otros salieron con cuidado y fueron acercándose- Ella es Demongirl,
el del pelo largo Revelación, y el moreno es Shadow Walker. ¿Tienes
compañeros?
-No, la verdad es que sois los primeros jugadores que no
me atacan al verme- Respondió el chico algo azorado- Supongo que
debo verme bastante débil, pero bueno, en este ambiente tan hostil
no me extraña- Continuó explicando el chico de manera sumisa.
Demongirl bufó- Me llamo Argem, encantado.
-Nos alegramos de haberte encontrado nosotros, lo cierto
es que nunca viene mal alguien más, únete a los I-Men- Le propuso
Eliart con una sonrisa de oreja a oreja. Argem meditó unos
instantes, pero acabó asintiendo.
-¿Os han dicho que el nombre del grupo suena a chiste?-
Preguntó entre risitas.
-¡Muchas veces! Pero aun así lo llevamos con orgullo,
somos todos buenos amigos- Dijo Shadow que se acercó para darle la
mano y confraternizar un poco. A continuación le hablaron de sus
poderes y le preguntaron por el suyo.
-Puedo atravesar los sólidos, como si fuera aire,
aunque si no lo controlo bien puedo hundirme en el suelo... de hecho
cuando lo hice por primera vez casi me ahogo en la tierra- Comentó
sonriendo al grupo. Al cabo de un rato le contaron que estaban en
camino de encontrarse con el resto de su gente- Ah, ¿pero aun sois
más? Sois muy numerosos, eso podría llamar la atención y puede que
nos ponga en el punto de mira de otros jugadores.
-Pues tienes razón- Secundó Eliart, quien caviló un
poco más sobre ese aspecto. ¿Cómo no se le había ocurrido? Tal
vez precisamente al ser tan numerosos lo único que hacía eran
llamar la atención. Sacudió la cabeza con fuerza intentando
quitarse esas ideas. Revelación se percató del estado de su amigo y
le animó.
-Eliart, compañero, no dejes que las dudas te nublen el
juicio- Sonrió- La providencia es clara, Argem será vital para
nuestro avance, y dentro de los I-Men estamos todos los que
deberíamos, todos tenemos nuestro propio papel, con sus luces y
sombras, por supuesto.
El líder se sintió reconfortado tras las palabras del
místico, así que procuró no darle más vueltas al tema. De esta
manera y con un miembro más, prosiguieron su camino. Argem resultó
ser de Madrid. Por
suerte no había usado sus poderes, así que contaba con las tres
vidas al completo. De hecho les hizo un par de demostraciones sobre
su poder, y los I-Men quedaron bastante impactados por el resultado.
Poco a poco fueron dejando atrás la espesa selva tropical, los
árboles comenzaron a abrirse, de manera que ahora podían andar con
más libertad. Entre las copas de los árboles divisaron un lejano
rascacielos.
-¿Vamos a esa ciudad?- Preguntó Argem.
-Si, allí están nuestros amigos- Respondió Eliart. De
repente escucharon un silbido, como de algo cortando el aire.
Demongirl se lanzó sobre el líder y los demás y los tumbó, por
encima de ellos pasó un proyectil a gran velocidad que golpeó un
arbusto. Una gran explosión incendió el vegetal.
-¡¿Qué está pasando?!- Exclamó Shadow. Revelación
se levantó del suelo.
-¡Son los de antes, corred!- Habló a gritos. El grupo
salió disparado hacía una peña rocosa que veían no muy lejos. El
místico le dijo a Demongirl- ¿Cómo es que no les has sentido?
-No lo sé, estaba concentrada en seguir el rastro de
Gaia- Estaba ofuscada y preocupada. Escucharon a alguien a sus
espaldas, no muy lejos.
-¡No podréis huir!- Sin embargo corrían como si no
hubiera un mañana.
Al llegar hasta la roca se dieron cuenta de que estaban
atrapados. Los pasos de sus perseguidores se iban acercando cada vez
más. Entonces Revelación soltó un grito de júbilo. Los demás le
miraron extrañados.
-¿Qué pasa?- Dijo Shadow.
-Presiento algo, Argem, ¿puedes usar tu poder para
meternos dentro de la piedra?- El novato se sonrojó y bajó la
mirada.
-Creo que podría, pero dentro de la roca nos
ahogaríamos...
-No, sobreviviremos- Afirmó el otro, seguro de si
mismo. Sin más discusión Argem intentó realizar la complicada
operación de hacerse ''fantasmal''. Se transparentó y lentamente
comenzó a hundirse en el suelo. Con algo de esfuerzo se mantuvo a
flote y agarró a los I-Men, que inmediatamente tomaron un aspecto
igual de transparente. Al chico le costó un gran esfuerzo llevarlos
a todos, pero logró atravesar la roca. Las fuerzas comenzaban a
abandonarle, pero no desistió, sus nuevos amigos confiaban en su
fuerza. Tras unos instantes agobiantes de repente pudo respirar aire,
no estaban rodeados por la roca. ¡Estaban en una cueva secreta! Lo
más probable quera que Revelación hubiera tenido una intuición
sobre ese sitio. Dentro de la oquedad en la roca había un fulgor
verde muy tenue que apenas iluminaba la estancia. Por ahora estaban a
salvo.
Argem paró su habilidad y volvieron a recuperar su
corporeidad. Los I-Men abrieron los ojos, aquello había sido
demasiado para sus mentes, de manera que se sentaron en el suelo.
Demongirl sacó algo de carne que aún le quedaba y la repartió.
-No es mucho, pero habrá que aguantar hasta que podamos
salir- Dijo entre susurros- A través de la piedra puedo sentir la
presencia de nuestro atacantes, son los mismos que ayer, ya sabéis,
el tipo martillo, el del chicle y el otro.
-Entiendo, nos habrán seguido el rastro, hemos sido
descuidados- Comentó Eliart. Se puso a meditar sobre la situación,
que se complicaba por momentos. Sus compañeros estaban cansados, de
manera que les dejaría dormir un rato, mientras tanto él iría al
fondo de la cueva, a buscar el origen del fulgor verde. Se levantó-
Bueno chicos, vosotros descansad, yo investigaré todo esto a fondo.
E ir preparados para el combate, en el peor de los casos tendremos
que salir a luchar contra esos tipejos.
Los demás asintieron, exhaustos. Eliart avanzó por la
sinuosa caverna, y pronto el pasadizo comenzó a descender, sintió
como se estaba internando en las entrañas de la tierra. Una
sensación de claustrofobia le invadió, pero se sobrepuso. A medida
que avanzaba las paredes se hacían más estrechas, hasta el punto en
el que pudo tocar ambas a la vez. Al mismo tiempo la intensidad de la
luz aumentó, se aproximaba a su fuente. Las paredes se estrecharon
aún más, de manera que ya solo avanzaba por una fina brecha en la
roca. Repentinamente el espacio se abrió en una gran cámara
circular, esculpida de manera basta en la piedra. Al I-Men le
sorprendió bastante lo que vio, se trataba de un orbe que flotaba a
un metro del suelo. A su alrededor había círculos concéntricos de
runas talladas en la roca. El Orbe era la fuente de la luz verde, él
mismo era de un brillante verdor que lo inundaba todo.
Avanzando con algo de temor, Eliart se acercó hasta el
misterioso artefacto y lo tocó. Su mano se estremeció al palpar la
gelatinosa masa luminosa, que desprendía una energía increíble
para su reducido tamaño, no era mayor que una pelota de baloncesto.
Repentinamente sintió como si la esfera tirase de él hacía dentro,
como si lo quisiera devorar. Asustado intentó sacar la mano de ahí,
pero ya era tarde, la esfera lo había elevado y comenzaba a rodearle
el cuerpo, envolviéndolo en su viscosidad. Quiso gritar, pero la
especie de ser le tapó la boca con una extremidad pegajosa, y
entonces terminó de envolverle. Al líder de los I-Men le pasaron
cientos de pensamientos por la mente, pero uno de ellos predominaba
sobre el resto. ''¿Voy a morir aquí?''.
Cuando ya empezaba a asumir la temible realidad se dio
cuenta de algo extraordinario, dentro de esa masa podía respirar. Es
más, notaba como las fuerzas le volvían. Con movimientos difíciles
logró sacar su tarjeta de juego y, anonadado, observó como esta
aumenta su salud, hasta recuperar sus tres vidas originales. Al cabo
de unos segundos el orbe misteriosos le escupió y volvió a tomar su
posición inicial, en el centro de la sala. Eliart distinguió unas
letras en un idioma que entendía un poco, inglés.
-“Esfera de recuperación, un regalo de los GM,
para los guerreros que lleguen hasta él”-
Rezaba la inscripción. Cada vez entendía menos el juego, pero si
algo era cierto es que sus vidas estaban de nuevo con él, y que su
equipo podría aprovecharlo también para darle la vuelta a la
situación y salir de ahí. Animado con ese pensamiento se preparó
para volver con sus amigos, de manera que se giró y buscó la grieta
en la roca que lo devolvería a la cámara principal de la oscura
cueva.
Llama Helada fulminaba a la pareja de enemigos con la
mirada. Una rabia cegadora le recorría el cuerpo, no lograba
encontrar el origen de ese brutal enfado. ¿Quizás que habían
atacado a sus aliados? ¿El mero de hecho de que era enemigos y
debían ser eliminados? ¿El instinto de supervivencia? Sea como
fuere, estaba a rebosar de energía y, sin pensárselo dos veces, se
impregnó de fuego. Las llamas crecieron con ganas a su alrededor y
lamieron su cuerpo con ansia. Creator emitió una sonrisa cruel,
aquello prometía ser un enfrentamiento interesante. Era un enemigo
poderoso y estaba acostumbrado a que apenas les opusieran
resistencia, ya se había cansado de tener que perseguir enemigos
débiles varios kilómetros. Ansioso sacó su cuaderno de dibujo y lo
abrió. Los I-Men le miraron extrañados.
-¿Te crees que es momento de ponerte a dibujar?-
Inquirió el llameante I-Men, furioso. Creator sonrió con
suficiencia y le animó a venir.
-Vamos, enclenque, atrévete con un adversario de
verdad- Creator sujetaba el cuaderno abierto con una mano, mientras
apoyaba la otra sobre los dibujos previamente pintados. Las hojas
adquirieron un fulgor mortecino que no anunciaba nada bueno. De
repente el enemigo sacó de las hojas del cuaderno una espada grande
y de hoja amplia. El chico la manejaba con maestría, como si a pesar
de ser de casi dos metros de longitud no pesara nada. Sin más
miramientos se lanzó contra Llama Helada, quien no tardó en
corresponder a la provocación.
Cuando se encontraron el de la armadura arremetió con
una velocidad extraordinaria, a la izquierda, a la derecha, arriba,
abajo, no dejaba respirar ni un poco al I-Men. El otro hacía gala de
una agilidad inusitada, probablemente producto de la desesperación,
y al mismo tiempo manejaba con destreza el fuego, procurando causar
algún daño a su enemigo. Sin embargo las intentonas de ambos
contendientes no dieron ningún resultado aparente. Creator saltó
hacía atrás.
-¡No eres malo! Al final será divertido y todo...-
Desechó la espada, que cayó al suelo y desapareció dejando un
rastro de tinta negra. A continuación tocó de nuevo su libro y la
luz volvió a a aparecer. Dos criaturas parecidas a quimeras hicieron
acto de presencia. Era una mezcla entre leones y águilas. Llama
Helada se quedó atónito, ¿el poder del tío ese tenía que ver con
el cuaderno de dibujos? Si no, no tenía ningún sentido. Entonces
cayó en la cuenta, era tan sencillo como parecía. Podía dotar de
existencia a todo lo que había dibujado en ese cuaderno. Aunque
encontrar la respuesta no le aclaró demasiado las cosas.
Las criaturas se lanzaron contra el I-Men con voracidad,
ansiosas por paladear la carne del chico, sin embargo este no iba
simplemente a mirar como lo intentaban devorar, expandió sus llamas
con intensidad, dirigiéndolas con furia ciega. La ola de fuego
estuvo a punto de golpear a las quimeras, que intentaron esquivarla.
Una de ellas logró saltar el muro ígneo y proseguir el ataque, pero
la otra no tuvo tanta suerte y comenzó a arder hasta los huesos. La
otra quimera se estrelló con fuerza contra un muro de... ¿hielo?
Así era, aprovechando que Creator perdía visibilidad con el muro de
fuego, Llama Helada había convocado también a su mitad de hielo.
Ahora el joven tenía la mitad derecha del cuerpo imbuido en llamas,
y la mitad izquierda azul y fría como el hielo.
Aprovechando que la quimera estaba aturdida por el
golpe, el alto I-Men la remató con una potente lanza de hielo. Se
volvió entonces para enfrentarse a Creator, pero cuando lo buscó
descubrió que había desparecido.
-¡Imposible! ¿Dónde se ha metido?- Llama Helada
estaba desorientado, de repente su enemigo se había esfumado, y
delante de sus narices. Entonces una flecha se le clavó en la
pierna, haciéndole caer irremediablemente. Alzó la mirada,
dolorido, el ataque provenía del cielo, ¿dónde se había ocultado
su contrincante? Y al final lo encontró, en la azotea de uno de los
edificios cercanos, a suficiente distancia para apenas verle. En las
manos llevaba lo que debía ser un arco, que parecía haber sacado
también de su cuaderno. ¿Cómo iba a darle alcance?
Entre tanto Gaia y Bianca seguían con su
enfrentamiento, solo que esta vez el Guerrero decidió tomar parte
activa en él. Las chicas combatían con ardor, sin contemplaciones.
La armadura de Bianca la salvaba de una gran parte del daño,
mientras que los troncos y el viento de Celestina ayudaban a Gaia a
salvar siempre el hueco de poder que había entre ellas. Por que la
extraña caballera con armadura de oro era sumamente fuerte. En ese
momento la I-Men tuvo una impresión de que perdería y las fuerzas
le flaquearon. La otra lo percibió y aprovecho el hueco para asestar
un puñetazo. Celestina no pudo hacer nada, el golpe dio de lleno a
su amiga y esta perdió una vida mientras escupía sangre.
-¡Mierda!- Exclamó. Llamó al viento y formó la
espada en su brazo derecho- ¡Espada vendaval- Aunque sabía que
estaba en clara inferioridad no era capaz de simplemente quedarse
mirando como si nada. Por suerte su agilidad y destreza le ayudaron a
contener a Bianca, evitando así que siguiera atacando a la caída
Gaia. La rubia tardó unos instantes en volver en si, pero cuando lo
hizo venía cargada de rabia. Celestina notó las intenciones de su
amiga y se apartó de su camino. La I-Men se lanzó con fiereza
contra la extraña. Sin embargo esta vez fue distinto.
Gaia dejó fluir las fuerzas de la naturaleza a través
de su piel, dejó que cada poro se impregnara de la esencia de la
vida. Y repentinamente se convirtió en una especie de humanoide con
características de árbol. Lo más sorprendente era que su fuerza y
resistencia se habían multiplicado. El Guerrero Celeste asistió a
la transformación con la boca abierta.
Llama Helada, por su parte, lanzaba bolas de fuego
mientras se escondía tras el hielo. Su pelea contra Creator se había
convertido en una lucha de disparos. El I-Men no era especialmente
bueno en las artes del tiro, de manera que trataba de minimizar la
distancia entre ellos. El otro se daba cuenta, pero no hizo nada para
evitarlo. Llegado un punto la disputa de proyectiles no fue posible,
estaban demasiado cerca y Llama Helada usaba el entorno a su favor.
Finalmente su enemigo cedió a una lucha cuerpo a cuerpo. Sacó su
cuaderno e invocó una alabarda gigantesca que blandió con energía.
Por su parte el I-Men decidió luchar con el hielo, creó un escudo y
una espada. Los combatientes chocaron con fuerza. Estaban en la
azotea del edificio desde el que disparara Creator antes. Ninguno de
los dos estaba especializado en pelear con armas, así que pronto
cedieron al impulso de pelear a puño limpio.
Resultaba espectacular.
Tras una fuerte embestida cayeron a la calle y lograron
reducir el daño del impacto con sus poderes. Llama Helada uso su
fuego para hacer retroceder a su enemigo, acorralado. Bianca y
Creator se encontraron espalda con espalda, a un lado Gaia y al otro
el alto I-Men. Los habían cercado por fin.
-Vaya, tendré que ponerme serio- Anunció Creator.
Entonces notaron agua a sus pies. Waver salía de uno de los
edificios cercanos. Había llegado el momento de actuar.
La chica había estado acumulando energía durante un
buen rato, apropiándose de la humedad del entorno y reservando su
escasa fuerza para lanzar un golpe colosal, que acabara con sus
enemigos sin contemplaciones. Y ahora era justo el momento adecuado,
sus enemigos estaban acorralados, sin escapatoria. Creator se fijó
en la chica y se preguntó que querría hacer. El enfrentamiento
había tenido lugar en un crece de calles con forma de T, Waver se
encontraba en la calle que correspondería al palo largo de la letra.
Entonces Bianca se alarmó.
-¡Esa chica tiene una energía tremenda, es una
trampa!- Fue lo último que alcanzó a decir antes de que la chica
desatara su poder. Alargó los brazos y un torrente de agua surgió
de su cuerpo, sin duda le debía de haber tomado bastante tiempo. En
unos pocos instantes la inmensa cantidad de agua había ocupado la
calle en toda su anchura. La masa tomó forma con velocidad, y antes
de que pudieran reaccionar una gigantesca ola se cernía sobre los
jugadores con armadura dorada. La tromba de agua golpeó con dureza y
el estruendo fue ensordecedor.
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