Tal y como avisé hace una semana o dos, los capítulos que dan fin a la primera parte ya han sido publicados, hasta el 32. Ahora nos gustaria tomarnos un tiempo de relax, aprovechar el verano para descansar y trabajar en las ideas. Lo más probable es que en Septiembre volvamos a la carga, pero tampoco quiero hacer promesas, así que diré que intentaremos reanudar la segunda parte en Septiembre, pero si no, casi seguro que en Octubre estamos de nuevo aquí.
De hecho, no os creáis que estaremos haciendo nada, nos ocuparemos de revisar toda la primera parte, desde el primer capítulo. Así, poco a poco, vamos a realizar la versión definitiva.
Hala, pasad un buen verano, ¡saludos!
GM
domingo, 21 de julio de 2013
Capítulo 32 - 'Consecuencias'
Shadow miraba atónito como Kinético se esfumaba. Al
mismo tiempo, Garra caía extenuada al suelo mientras el círculo de
sangre se desvanecía. El I-Men se acercó sin dudarlo y la cogió de
la cabeza, parecía seguir viva. A continuación echó un vistazo a
la tarjeta de la chica, contaba con algo menos de una vida, muy poco.
Estando ella inconsciente en medio de un Palacio hostil no era una
muy buena situación, juzgó. De repente sintió la mente de Erzzhia.
-Por fin puedo hablar con vosotros, ¿qué ha
pasado?- Quiso saber.
-Nos
infiltramos correctamente, pero nada mas llegar apareció Kinético-
Shadow sintió como la otra se estremecía- Hemos tenido
que luchar y Garra lo ha derrotado, aunque ahora está muy mal, creo
que voy a volver...
-Entiendo, es
increíble que le hayáis podido derrotar... daros prisa-
Pidió ella.
-Por
supuesto- Aseguró Shadow.
-Un momento-
Insistió- ¿Sabéis qué es lo que pasa allí, cómo el
Gobernador los controla? Hace unos instantes sentimos una alteración
psíquica muy fuerte, una orden proveniente de la torre.
-Debió de ser cuando nos vio pelear, Kinético le
advirtió de nuestros planes, pues nos había leído la mente, se fue
corriendo escaleras arriba, hacía la torre, probablemente fue allí
cuando dio la orden de la que hablas- Aventuró Shadow. Erzzhia
parecía satisfecha con la respuesta y cortó la comunicación.
El I-Men tomó a la rubia en brazos y echó a andar
antes de que el Gobernador decidiera hacer algo personalmente.
Concentró sus fuerzas y, poco a poco, se sumergió de lleno en la
dimensión sombría de dentro de su cuerpo. En el vestíbulo de
piedra blanca tan sólo quedó una diminuta sombra apenas visible,
que se desplazaba.
La sombra no tardó en desaparecer bajo las puertas del
Palacio e irse.
En el patio de la Casa de Curación, el Guerrero y Gaia
encaraban una dura batalla. Rawolf y Dimitri no eran dos
cualesquiera. El primero era muy rápido y brutal, su esencia medio
animal hacía que fuera totalmente impredecible, y era más poderoso
que el propio Capitán a pleno poder. Dimitri no era tan fuerte, sin
embargo era muy rápido, tanto que apenas le podían seguir el ritmo.
De hecho Gaia estaba en desventaja frente a él.
-Celestina- Dijo- Deberíamos cambiar de oponente.
-¿Tú crees?- Respondió el otro mientras esquivaba los
arañazos de Rawolf, de nuevo transformado en un lobo humanoide. El
Guerrero observó a Dimitri y pensó que la otra tenía razón, de
manera que aprovecharon y giraron, sustituyendo a sus rivales.
-Hey chica, no huyas, prefiero tu sangre...- Comentó
Dimitri, visiblemente divertido ante la situación. El Guerrero
pareció enfadarse con lo que había dicho aquel tipo, de manera que
se impulsó con el viento, logrando una gran velocidad. El vampiro
hizo salir sangre de su propio cuerpo y la empezó a manejar como si
fuera un arma. Ambos chocaron y empezaron a intercambiar golpes.
-¡Toma!- Celestina concentró el viento y formó la
Hoja Tornado en torno a su brazo derecho, con el que arremetió,
intentando cortar al otro. Sin embargo su enemigo era muy diestro en
el combate, así que logró evitarlo.
-¡Vaya! Resulta que no eres malo, igual tú me
diviertes más, ¡vamos!- Los ojos de Dimitri se encendieron, rojos,
y algo pareció bullir en su interior, cuando reanudó el ataque, su
velocidad se había duplicado.
-¡Mierda! Eres rápido- Tuvo que admitir el I-Men, que
se dio cuenta de que sólo podría hacer algo si recurría a la
habilidad que había usado contra Lizzarit, ''ver el viento''. Puso
algo de distancia y se concentró- ¡Adelante!- Abrió los ojos y de
nuevo era capaz de observar como las corrientes fluían, enredándose
las unas a las otras y girando. Aprovechando los vientos se movió
con sutileza, de nuevo parecía que estuviera bailado.
-¡Se puede saber qué haces! ¡Estamos peleando!-
Exclamó Dimitri, indignado. El hombre se lanzó, furioso y atacando
con la sangre alrededor de las manos, formando cuchillas. El Guerrero
no se asustó, simplemente esperó el momento adecuado y comenzó a
esquivar a su rival como si ni si quiera se estuviera esforzando, fue
entonces cuando Dimitri cayó en la cuenta de que aquel tipo no era
un cualquiera. Redobló sus esfuerzos y esta vez el I-Men tuvo que
parar algunos golpes.
Viendo que estaban en un punto muerto, Celestina decidió
acumular energía y lanzar un potente ataque para desestabilizar a su
enemigo. Debido a su concentración no le tomó demasiado tiempo y,
cuando lo tuvo listo, liberó todo su poder de golpe, esperando
sorprender al vampiro. Y así fue, Dimitri no se esperaba que el
Guerrero fuera capaz de atacar de esa manera en esas circunstancias,
así que torrente de viento liberado le pilló desprevenido,
atrapándolo y llevándolo de un lado a otro, sin poder hacer nada.
Aprovechando que el enemigo estaba a su merced,
Celestina saltó enarbolando su Hoja Tornado, dispuesto a atravesar
al otro. Sin embargo Dimitri no era tampoco un cualquiera, así que
incluso en medio del vórtice de viento fue capaz de detener al
I-Men. El viento fue cesando y los dejó de nuevo en tierra. Estaban
sudando por el esfuerzo.
-Vaya, eres un sujeto interesante...- Murmuró Dimitri.
El Guerrero Celeste se asqueó ante el comentario del vampiro.
-Pues tú no, no me gustas nada...- Dijo el I-Men.
''Además, ese poder es sumamente raro, ¿en qué consistirá
exactamente? Por lo que he visto parece que puede controlar su propia
sangre, y esas marcas en sus labios, parece que hace poco ha bebido
sangre... es muy sospechoso y tenebroso'', meditaba.
En el otro rincón del patio, Gaia y Rawolf habían
entablado un combate igual de arduo. La rubia había rodeado su
cuerpo de una densa madera mientras hacía brotar raíces y plantas
por todos lados, dispuesta a atrapar al chico. Pero este era
sumamente ágil y lograba evitar casi todas las plantas y, las pocas
que lograban alcanzarle, acababan destrozadas por sus garras.
-¡Grrr!- Gruñó mirando a la I-Men. Una furia animal
le recorría, haciendo que atacara como un auténtico loco, sin tener
en cuenta si quiera su propia seguridad. Se encorvó y el pelaje gris
le cubrió el cuerpo mientras se hacía más espeso. Las garras de
sus extremidades se hacían más afiladas y mortíferas, y sus
colmillos parecían agrandarse. En sus ojos amarillos no se podía
ver ni un vestigio de humanidad.
-No sé que me inspiras exactamente, si lástima o
asco...- Dijo ella, aunque dudaba que pudiera entenderle. Rawolf
mostró una mueca de enfado y se lanzó hacía delante. Gaia invocó
un árbol que creció frente a ella de manera asombrosa. El chico
hundió su garra en el tronco, astillándolo y atravesándolo. La
rubia pudo evitar el ataque por poco, pues el brazo del hombre estaba
ahora atrapado.
Se puso en uno de los laterales mientras levantaba su
brazo que iba haciéndose de madera y aumentando de tamaño. Cuando
estuvo listo propinó un fortísimo golpe desde arriba, como si
manejara un gran mazo. El polvo se levantó y nubló la vista de la
I-Men. Cuando pudo ver de nuevo le sorprendió lo que vio, Rawolf
estaba sujetando su mano con el brazo que tenía libre.
-¡Auuuuuu!- Aulló. Gaia deshizo la transformación y
una sensación de miedo se alojó en su pecho, al parecer aquel chico
tenía la habilidad de infundir un miedo irracional. Haciendo muecas
de esfuerzo, Rawolf liberó el brazo con violencia de la madera. Miró
a la chica y se relamió.
-¡Ni hablar, no seré tu comida!- Hizo crecer un árbol
bajo sus propios pies, para poner distancia entre ella y el lobo,
pero este saltó al techo del edificio para luego impulsarse en
dirección a la copa del vegetal- ¡Idiota, no podrás esquivar en el
aire!- Exclamó ella, saltando sobre él y azuzándolo de nuevo con
su brazo transformado. Esta vez Rawolf no pudo evitarlo y recibió el
golpe de lleno, cayendo con un fuerte estruendo al suelo.
Una de sus vidas bajó un poco, se había herido. Gaia
cayó también, pero evitó hacerse daño invocando unas ramas para
frenarse. Luego miró atentamente al lobo, que parecía aun más
enfadado que antes.
Ambas batallas continuaron combatiendo unos momentos
pero, de repente, sintieron una especie de vibración en el aire.
Dimitri y Rawolf se miraron, tensos. El lobo dio un salto y se
encaramó al techo, mientras el vampiro hacía lo mismo, juntos se
marcharon mientras miraban a los I-Men.
-Este ha sido el primer asalto, cabeza tazón, luego
seguimos- Se burló mientras se marchaban, los I-Men no entendían
que acababa de pasar.
-¿Y esto? ¿Por qué se van?- Preguntaba la chica.
-Ni idea, pero mejor así...- Entonces sintieron en su
mente a Erzzhia.
-Chicos, he percibido algo... parece ser que el
Gobernador ha enviado una nueva orden para que se reagrupen, o algo
así. Los enemigos que estaban por aquí también han huido- Les
explicó. Ambos se miraron, sin saber qué hacer. El Guerrero habló
con su hermana.
-¿Y ahora? ¿Cómo sigue tu plan, oh, gran hermana
mía?- Inquirió, mostrándose sarcástico.
-Lo hablaremos aquí en la casa, cuando estemos todos
juntos, volver, será lo mejor- Les sugirió.
Gaia y Celestina pensaron que, efectivamente, era lo
mejor que podían hacer, así que marcharon en dirección a su casa.
En el trono, el Gobernador observaba las imágenes que
el Orbe retransmitía. Había estado mirando las batallas que se
sucedían a lo largo de la ciudad. Tras las derrotas de Kinético e
Infecto, ellos habían logrado derrotar a la curandera Holy, lo cual
suponía un buen avance. Además, ahora mismo Garra estaba fuera de
juego gracias al Alcalde.
Por eso el Gobernador había pensando que lo mejor sería
reagrupar a los suyos y organizar un ataque más eficiente, si las
cosas seguían así podría sufrir muchas más pérdidas, cosa que no
le interesaba para nada. Le había costado mucho hacer emerger
aquella ciudad, y el Orbe le había ayudado muchísimo, pues
amplificaba los poderes de manera extraordinaria. De no haber sido
por Erzzhia, ahora la ciudad sería mucho más numerosa. De nuevo se
reprendió por no haber tratado de eliminarla antes.
Miró por la ventana, el Sol comenzaba a declinar y se
ocultaba por las montañas. Había llamado a un jugador que tal vez
podría echarle un cable si las cosas se le iban demasiado de las
manos, y no tardaría en llegar. Unos pasos resonaron, se trataba de
su invitado. Este se acercaba cada vez más, hasta que finalmente
apareció por las escaleras. El que entró era pelirrojo y tenía una
gran melena, sus ojos eran azules y fríos, su ropa era oscura.
-Me alegro de verte, Gravitta- Saludó el Gobernador.
-Yo no me alegro mucho, Me...- Comenzó a decir.
-¡¡No digas mi nombre!!- Exclamó enfurecido el
primero- Aquí soy el Gobernador.
-Entiendo... bueno, recibí tu mensaje- Comentó el
científico- Decía que era urgente y he venido, ¿qué diantres
pasa?
-Los I-Men- Los ojos de Gravitta relucieron, ese nombre
era harto importante para él.
-¿Qué han hecho esos ahora?- Inquirió.
-Están en mi ciudad, pensé que podría dominarlos,
pero debido a una pequeña interferencia se han rebelado y me tienen
en jaque- Admitió el otro- Intentaré aplastarlos con la ayuda de
mis ciudadanos, pero no sé si podré, acabo de perder a dos buenos
combatientes.
-¿Quieres que pelee a tu lado? No sé...
-No, no hace falta- Respondió el Gobernador- Al menos
espero que no haga falta. Supongo que tras estos días ya habrás
reclutado un nuevo equipo, ¿no?
-En efecto- Gravitta sonrió- Somos los Siete
Destructores.
-Bonito nombre- Ironizó el otro- Ahora en serio, si
estamos en serios problemas, me gustaría que mandaras a tu equipo,
al menos a alguno de ellos. Recuerda que gracias a mi pudiste
encontrar a varios...
-Lo recuerdo- Gravitta parecía meditarlo- Bueno, no es
que me haga especial ilusión, pero eres un buen aliado, así que si
es necesario mandaré a mi equipo.
-Gracias, ahora estoy más tranquilo- El Gobernador se
recostó contra el respaldo del trono y señaló una de las sillas
que había alrededor del Orbe- ¿Por qué no te sientas? Está
anocheciendo, sería buena idea que te quedaras, no quiero ser un
anfitrión desagradecido. Mis chicos no tardarán en volver, estaría
bien que los conocieras.
-De acuerdo.
Un poco a regañadientes y para no ser descortés,
Gravitta se sentó. En efecto, no tardaron en aparecer poco a poco
personas que se iban reuniendo allí. Primero entró un hombre alto
de melena castaña y ojos penetrantes y oscuros. Llevaba una
gabardina negra y un sombrero. Justo detrás de él iba un chico
joven con pintas góticas y pelo grasiento, tenía unos andares
renqueantes, como si sufriera de un dolor agudo en la piernas
derecha. El Gobernador los presentó como Dimitri y Rawolf. Unos
instantes después entraron tres chicas. Una de ellas era bajita y
morena, de ojos muy bellos, respondía al nombre de Candy Soul. La
siguiente era alta y delgada, con un cuerpo atlético recubierto de
tatuajes tribales, parecía fuerte. Tenía el pelo moreno y los ojos
plateados. La última era de estatura media, espalda ancha y pelo
rubio, sin embargo no era precisamente guapa, y una herida que le
cruzaba la cara la afeaba un poco. Se trataban de Silver y Amazón.
Por último, entró un hombre alto y de porte regio. Tenía el pelo
castaño y corto, a la altura de las orejas. Presentaba una
incipiente barba que le quedaba bastante bien. Su nombre era Light
Knight.
-Ya estamos todos- Anunció. Gravitta miró al hombre y
su mirada era muy clara, ''¿este es tu ejército?'', pensaba- No te
preocupes amigo, aun hay dos ahí afuera.
-¿Y cómo es que no vienen?- Preguntó el científico.
-Están entretenidos- El Orbe reflejó a Llama Helada y
a Womenice peleando con ferocidad contra el Capitán y Demongirl.
Gravitta casi saltó hacía delante, sorprendido.
-¿¡Llama Helada está de tú lado!?- Preguntó
asombrado.
-En efecto, Erzzhia no llegó a tiempo con él...- Miró
la imagen- A todos les he dado órdenes de volver, pero parece que
Womenice tiene problemas por culpa de ese vasco, y no me conviene
perder más gente... Light Knight, ve allí y asegúrate de que ambos
volvéis sanos y salvos.
Light Knight le miró con unos ojos reprobatorios y
marchó sin decir nada. Los demás permanecían en sus sitios, sin
decir nada, como autómatas.
-No parecía muy contento- Susurró Gravitta.
-Él es muy fuerte, si me hace caso es porque quiere a
Womenice, y ella si está bajo mi influjo...
-¿Y los demás?- Siguió el científico.
-Nos escuchan y nos entienden, pero no pueden pensar por
si mismos, dependen de lo que les ordene, así que no te preocupes.
-Entiendo- Entonces el pelirrojo cayó en la cuenta de
algo- Has dicho que vuelvan Womenice y Light Knight... pero, ¿qué
piensas hacer con Llama?
-A él le he dado una orden distinta...- Tras la máscara
se dibujó una cruel sonrisa- Su orden es eliminar a Demongirl.
En el Almacén helado, la pelea de hielo contra los
I-Men continuaba. Demongirl y el Capitán habían estado recibiendo
periódicamente noticias a través de la comunicación con Erzzhia,
de manera que sabían como estaban yendo el resto de las peleas.
También sabían que ellos eran los últimos, y cada vez las
probabilidades de devolver a Llama Helada a la normalidad parecían
más remotas.
El Capitán se enfrentaba a Womenice, pero cada vez la
deba la sensación de que algo iba mal. La chica no paraba de reír
de manera frenética, parecía histérica. Además le sacaba la
lengua constantemente, como burlándose de él. Pero lo que más
sacaba de quicio era que no parara de llamar a Llama, ''cariño'',
por respeto a Demongirl.
-¡Cariño, este no es ni la mitad de fuerte que tú!-
Decía en esos momentos. El vasco ni lo pensó, lanzó su escudo con
todas las fuerzas que pudo. Cortando el aire, el escudo destrozo las
criaturas de hielo de la chica y le pasó rozándola, haciéndole una
diminuta herida- ¡Ni si quiera puedes acertarme!
El I-Men se lanzó hacía delante, dispuesto a atacarle
con todas sus fuerzas, pero el frío estaba haciendo mella en su
cuerpo, a pesar de que su traje era aislante. Womenice no era tan
rápida como él, sin embargo lograba evitarle haciendo uso de su
hielo de las maneras más astutas, congelando el suelo, o incluso
llamando criaturas. En un momento en el que estaba cerca de la pared,
donde se había incrustado el escudo, aprovechó para recuperarlo.
-Bueno, me estoy aburriendo ya de ti, chico- Dijo la
rubia, que a continuación acumuló energías en las manos mientras
las juntaba.
-A ver con qué me sorprendes ahora...- Susurró para si
el I-Men.
-¡Adelante!- Una poderosa corriente de frío se
arremolinó frente a ella y el hielo comenzó a tomar forma. Hasta
entonces había estado utilizando criaturas medianas, más bien
pequeñas, pero nada había preparado al Capitán para enfrentarse a
un gigantesco mamut de tres metros de alto. La masa de hielo parecía
estar completamente viva y, con furia, embistió con los poderosos
cuernos.
-¡Furia Vasca!- Rugió el Capitán imbuyéndose en el
aura roji-blanca mientras agarraba los cuernos de la bestia. Comenzó
una batalla de voluntades, la de Womenice y su monstruo, y la del
Capitán, que rugía furioso. Durante unos instantes que se hicieron
eternos, parecía que ninguno de los dos fuera a ceder, pero, de
repente, el mamut retrocedió unos centímetros.
-¿¡Qué!?- Vociferó la chica- ¡No puede ser, es mi
gran Creación! ¡Vamos Mamut de mierda, tumba a ese fantoche!
El Vasco se enfureció aun más cuando escuchó como
hablaba al animal, aunque fuera de hielo. A pesar del frío, el
esfuerzo hacía sudar al I-Men, que reunió sus energías y las lanzó
contra el animal, todas a una. Finalmente logró empujarlo y hacer
que cayera. A continuación saltó sobre este, aún con la furia
vasca activada, y lo empezó a destrozar con los puños. En ello
estaba, cuando de golpe apareció Womenice por detrás sujetando un
cristal de hielo.
-¡Muérete!- Gritaba como loca mientras blandía el
cristal de un lado a otro. Era evidente que no estaba acostumbrada a
manejar armas y que había perdido el norte. El Capitán era mucho
más diestra que ella, así que la evadió sin problemas y le asestó
un duro derechazo que la mando a volar contra la pared. Pero no se
escuchó el ruido propio de un choque. Cuando el I-Men volvió la
vista descubrió a un chico alto y delgado que sostenía a Womenice.
-¿Estás bien, cariño?- Preguntaba él, protector.
Ella parecía estar medio inconsciente.
-¡Quita, no te necesito!- Gritó furiosa mientras
pataleaba como una niña. El hombre tuvo que dejarla en el suelo-
¿Qué haces aquí, Light?
-El Gobernador me ha mandado aquí para sacarte de esta
nevera- Susurró él, evidentemente se le notaba frustrado por algún
motivo. La rubia no parecía satisfecha con la respuesta, pero tuvo
que hacerle caso.
-Está bien, ¿y Llama Helada?- Preguntó.
-No he recibido órdenes con respecto a él, vámonos-
Pero ella se negó.
-¡No me iré sin él!- Light Knight no pareció
conforme con la respuesta, pues enarcó una ceja y mostró cara de
descontento. Se movió a una velocidad increíble y noqueó a
Womenice como si fuera la cosa más fácil del mundo. Antes de
dejarla caer cogió su peso muerto y se lo cargó a los hombros. Iba
a irse por la puerta, pero el Capitán no podía permitir que
escaparan.
-¡Alto ahí! No puedo permitir que escapéis- Les dijo.
El hombre exhaló un suspiro hastiado.
-Mira Capitán, ahora mismo no quiero tener que pelear,
tan sólo poner a salvo a esta idiota, así que más te vale dejarme
pasar- Contestó el otro, mordaz. El Capitán bajó la cabeza, como
preparándose para cargar, pero antes de hacer nada, Light ya estaba
sobre él, atacándole con lo que parecía ser una espada brillante.
Hubo un fuerte destello, después un fogonazo, todo
seguido de un gran estruendo. El Capitán se liberó del montón de
estanterías que le habían caído encima para descubrir una pequeña
herida en el abdomen. Miró en derredor y allí estaba su enemigo,
mirándole por encima del hombro, ni si quiera había bajado a
Womenice del hombro. Un escalofrío que nada tenía que ver con la
temperatura recorrió el cuerpo del I-Men. Haciendo acopio de valor
enarboló su escudo y se lanzó contra el hombre. Light volvió a
atacar con esa espada brillante, y esta vez el Capitán supo
responder con su escudo, bloqueándolo.
El otro se quedo sorprendido, pero tan sólo un
instante, recuperó en seguida la compostura. Entonces su cuerpo
comenzó a iluminarse, como si emitiera una especie de energía. Se
movió y ya no estaba en el campo de visión del vasco, quien, más
por instinto que por otra cosa, se giró y levantó el escudo. Había
adivinado bien, Light Knight se había puesto a su espalda
aprovechando esa ''velocidad'', aunque parecía más bien que era
intocable, el I-Men ni si quiera le había visto. Bloqueó el segundo
ataque y retrocedió, Light estaba sudando.
-Vaya, pensaba derrotarte rápido, pero eres un hueso
duro, no me he topado con muchos como tú, Capitán Vasco- Dijo el
hombre admitiendo la pericia del otro.
-Gracias, pero es mi deber. Debo derrotaros- Contestó.
-Piénsalo, si no me paro a pelear contigo es por
Womenice. Has visto mi poder, si quisiera podría pelear contigo y tu
amiga y derrotaros- Explicó- Te estoy haciendo un favor al
ignorarte, así que déjame salir de aquí y ayuda a tu amiga con
Llama Helada. Si os dais prisa tal vez podáis huir a tiempo.
El Capitán Vasco lo pensó seriamente, quizá aquel
tipo tuviera algo de razón. Era muy fuerte, y lo más importante
ahora era volver con Demongirl y encargarse de Llama Helada.
Finalmente asintió y dejó el camino despejado.
-Gracias- Susurró Light Knight, quien se fue por la
puerta sin más. El I-Men revisó su tarjeta, aún le quedaban todas
las vidas, aunque la tercera estaba algo bajada. Sacudió la cabeza,
no creía que hubiera tipos tan fuertes. Fue hasta donde se
encontraba Demongirl y la encontró luchando con fiereza.
-¡Ah!- Gritaba mientras agitaba las espadas. Llama
Helada, totalmente congelado, las paraba con las cuchillas de sus
brazos. El Capitán corrió y atacó a su antiguo compañero, dando
así un respiro a la chica.
-¿Cómo va la cosa? ¿No logra nada Erzzhia?- Preguntó
entre jadeos mientras asestaba golpes con ambos brazos, que el otro
resistía.
-Parece ser que no, y no se me ocurre ninguna manera de
hacerle volver en sí- Dijo ella, visiblemente dolida. Unas lágrimas
acudieron a sus ojos, pero apretó los parpados e intentó evitar que
cayeran.
-Según Erzzhia, alguien le ''controlaba'', ¿no?-
Preguntó el vasco. La chica asintió, pesarosa. El Capitán esbozó
una sonrisa- Entonces derrotemos al Gobernador, podemos obligarle a
devolver a la normalidad a Llama.
-Claro, es buena idea- En ese momento la hermana de
Celestina les habló.
-No he podido evitar ''escuchar'' lo que decíais,
creo que es mala idea- Dijo en un tono que no admitía réplica-
Por lo que sabemos ellos son unos nueve o diez... ¿iréis ahora
al Palacio a luchar contra ellos en estas circunstancias? Lo mejor
sería que noquearais a Llama Helada y lo traigáis, tal vez en
persona pueda hacer algo...
El silencio les envolvió. Llama Helada les miraba,
estaba en esos momentos maquinando algo para poder hacerles frente.
Demongirl tuvo que darle la razón a la otra, así que se encaró de
nuevo a su ex-novio. El Capitán hizo ademán de luchar también,
pero la I-Men levantó un brazo, deteniéndole.
-Déjame, yo me encargo de esto...- Susurró. El vasco
iba a protestar, pero ella le fulminó con la mirada. Dándose cuenta
de lo inútil que sería insistir, retrocedió.
-Dejaros de cháchara, vamos a terminar esto...- Dijo
Llama, crispado. Su cuerpo empezó a temblar y, de repente, su mitad
derecha empezó a arder, como si fuera una antorcha. Casi al instante
el ambiente se caldeó. Sin decir nada más, el hombre saltó hacía
delante mientras manipulaba el fuego.
Demongirl hizo uso de sus piernas demoníacas y se
desplazó a gran velocidad, eludiendo los ataques ígneos. ''Debo
dejarle KO, así podremos llevarlo...'', pensaba. Dándose fuerzas
con ese pensamiento, aumentó la velocidad y se situó tras el otro.
Llama Helada giró a toda prisa para evitar el golpe, pero era tarde,
el puñetazo de la I-Men fue contundente. Salió disparado varios
metros y cayó inerte al suelo. Había perdido una vida, pero el
golpe fue en la sien, de manera que estaba inconsciente. La chica se
relajó, lo había logrado. Iba a deshacer su transformación cuando,
de repente, pasó algo.
El cuerpo de Llama Helada se levantó. El Gobernador,
que estaba viendo el combate, no iba a dejar que se lo llevaran tan
fácilmente. Usando el Orbe le había ordenado que se levantara y
peleara. Le había costado, pero el ex-I-Men logró ponerse en pie.
-Esto aún no se acaba...- Dijo, furioso.
En la casa reinaba la penumbra. El Sol apenas alumbraba
ya. En el salón de la casa de los I-Men estaban Erzzhia, Waver, Kya
y Eliart. Cada uno en una silla, ponían al corriente al líder de
todo lo que había pasado desde la mañana. Revelación seguía
postrado en el sofá, aun febril y sin poder despertar.
-Entiendo... supongo que después de ver como ha
reaccionado la ciudad, debemos asumir que tenías razón- Dijo Eliart
mientras miraba a la hermana del Guerrero, quien asintió- Entonces
tenía razón, mis instintos no me fallaban. Pero esto nos coloca en
una situación muy mala- Continuó pensando en voz alta. Waver se
inclinó en la silla.
-Una cosa, ¿dónde está Holy?- Eliart apretó los
labios. No quería hablar aún de ello, lo mejor era que el Guerrero
fuera el primero en saberlo. Erzzhia se había enterado de todo al
contactar por primera vez con él, pero tuvo la prudencia de no decir
nada. Todos miraban al joven.
-Bueno, será mejor que lo explique cuando estemos
todos- Respondió de manera escueta. Miró a Erzzhia- ¿Les queda
mucho a los demás?
-Un segundo- Se llevó las manos a la cabeza, para
concentrarse. Cuando estaba conectado a alguien podía establecer su
ubicación concreta, siempre y cuando no estuviera muy lejos- Están
llegando, en unos minutos estarán aquí.
Nada más decir esas palabras la puerta se abrió. Se
trataba de Shadow, que llevaba en brazos a una inconsciente Garra
Nocturna. La tumbaron entre varias sillas mientras Kya iba corriendo
a abrazar al chico, estaba muy preocupada pese a que Erzzhia le decía
que estaba bien. Él les contó de primera mano todo lo que había
pasado en el Palacio, incluida la batalla contra el Alcalde,
Kinético. Eliart parecía sorprendido por todo lo que había pasado
sin que él tuviera la menor idea. Estaba algo enfadado con sus
amigos por no haberle avisado antes, pero en seguida se dio cuenta de
que habían actuado como mejor pudieron, y no se lo reprochó.
Además, aún se sentía muy culpable por la muerte de Holy, tendría
que haber insistido más en que no fueran allí, pensaba.
Al cabo de unos minutos, tal y como Erzzhia había
predicho, aparecieron Gaia y el Guerrero, que habían acudido con
toda la velocidad que les fue posible. Ambos parecían estar en
buenas condiciones, así que se sentaron junto a los demás.
Relataron la búsqueda por las calles de la Casa de Curación, como
encontraron a Eliart y como más tarde combatieron al vampiro y al
hombre lobo. Erzzhia entonces les puso al corriente del combate en el
Palacio y de los combates contra Candy Soul, Silver y Amazón.
-Así que ya veis, creo que es evidente que el
Gobernador se trae algo entre manos... no logro entender como ha
podido manipular a tanta gente, pero lo ha hecho. No tenían motivos
para atacarnos- Comentó Erzzhia.
-¿Y si nos atacan porque hemos entrado en el Palacio?-
Sugirió Shadow.
-No creo, como has dicho, Kinético os atacó nada más
veros, no esperó a que le dierais ninguna explicación. Además
advirtió al Gobernador- Repuso ella- Llama Helada nunca hubiera
actuado como lo hizo si no fue obligado, de eso estáis seguros, ¿no?
-Si, eso es cierto- Admitió Waver.
-Eso es una prueba de que es capaz de controlar a las
personas y engañarlas- Continuó Erzzhia, implacable- Luego está el
hecho de que a todos nos atacaran más o menos simultáneamente. Los
que hasta entonces eran amables de repente eran terribles enemigos,
¿cómo pudo organizar de esa manera a la ciudad? Creo que los maneja
como títeres- Levantó un dedo- Y, por último, apuesto a que no
habéis visto a nadie en la calle mientras volvíais. Ahora que su
ayudante mentalista no está con él y que está concentrado en
dirigir a sus súbditos, no se ha preocupado de crear las ilusiones
de las personas...
-Joder, tienes razón- Comentó Eliart- No sé qué
hubiéramos hecho sin ti- Ella sonrió en respuesta a la sonrisa del
líder. Entonces el Guerrero se levantó.
-Un segundo, ¿y Holy?- Preguntó, asustado de golpe-
¿Está arriba descansando? Gaia me comentó que se había ido antes,
y no la había visto...- Eliart miró al suelo. La hermana de
Celestina puso mala cara.
-Verás...- Comenzó Eliart. Miró a los ojos al
Guerrero-... Dimitri, el vampiro, la eliminó- Dijo secamente. El
Guerrero se desplomó sobre la silla. Parecía que le costaba
asimilarlo. Miró de nuevo al líder y luego a los demás. Entonces
las lágrimas aparecieron en su rostro. Con un evidente esfuerzo se
levantó y se fue a la cocina.
-¿Estás bien?- Preguntó Shadow. El Guerrero ni le
miró y pasó de largo.
-Necesitará estar solo un rato- Sugirió Kya, mientras
abrazaba al moreno. Waver estaba silenciosa, Holy era una buena
amiga, la conocía desde el primer día de juego. Pensó en su
hermano, no quería perderle a él también. Erzzhia se levantó y
miró por la ventana, en parte para alejarse del ambiente que se
había creado en el salón, la tensión era palpable.
La noche se cernía ya sobre la ciudad, apenas quedaban
unos minutos de luz. Afortunadamente, esa era una noche de Luna
llena, así que a pesar de todo, no estarían a oscuras. Envió un
mensaje mental a Demongirl, ''daros prisa'', decía.
En el Almacén la situación no era fácil. De alguna
manera Llama Helada se había recuperado del noqueamiento, y ahora
estaba de nuevo en actitud de combate. El Fuego ardía con ferocidad
a su alrededor mientras el hielo congelaba su otra mitad. Agitó el
brazo llameante y lanzó numerosas bolas de fuego, que fueron contra
Demongirl. La chica estaba demasiado atónita para responder, y
recibió el impacto de algunas de ellas. Entonces el Capitán se
interpuso y frenó unas cuantas con su escudo. Avergonzada, apartó
al hombre.
-Deja, ya estoy bien, puedo con esto- Aseguró. El vasco
se apartó a regañadientes. Llama Helada no dio un solo momento de
tregua, en seguida fue a por la chica, que le esperaba. Con el brazo
helado creó una poderosa espada que agarró con ambas manos. La
blandió con maestría, haciendo retroceder a la I-Men. Ella intentó
bloquear la gigantesca espada, pero era imposible, al final sus
propias espadas acabaron destrozadas.
-¡Ja, toma eso!- Agitó de nuevo el hielo y a punto
estuvo de hacerle una herida más seria. Demongirl retrocedió para
pensar y entonces tuvo una idea. Se concentró y llamó a su espada
más fuerte. Frente a ella apareció la gran Claymore de doble filo,
casi tan grande como ella misma. La agarró, pero se dio cuenta de
que apenas era capaz de levantarla. Llama Helada aprovechó el
momento, viendo que ella no se movía, y agitó su propia arma.
-¡Mierda!- La I-Men alzó como pudo la espada, pero era
demasiado pesada. Recibió un fuerte impacto en el costado y salió
lanzada contra un montón de cajas de madera, que amortiguaron su
caída. Había perdido la mitad de la vida. Maldijo por lo bajo.
¡Pues claro! No tenía activados los brazos demoníacos, así no era
capaz de manejarla bien. ¿Podría usarlos mientras usaba también
las piernas? Se levantó y llamó a todas las reservas de energía
que poseía.
-¿Qué haces niña?- Escupió Llama Helada mientras la
miraba. Ella no le contestó, necesitaba reunir todas sus fuerzas- No
pienso esperar a ver qué haces...- Iba a ir a por ella, pero
entonces sintió algo en la espalda, alguien le había lanzado un
pedazo de hielo. Se giró y vio como el Capitán Vasco sostenía otro
en la mano- ¿Qué pasa? ¿No puedes atacarme tú mismo?
-Si puedo, Patxi, pero tan sólo te entretengo un poco,
para darle tiempo a ella- Contestó socarronamente mientras sonreía.
Entonces hubo un estallido de energía proveniente de la I-Men. La
onda de choque hizo trastabillar a los otros dos.
Los dos hombres miraron a tiempo para ver la
transformación. Los brazos de la chica se agitaban en el aire, un
aura oscura los rodeó. Las escamas negras empezaron a cubrirlos
lentamente, desprendiendo una poderosa energía que pulsaba, como si
latiera. Demongirl abrió los ojos y estos eran ahora rojos y
brillantes.
-¡¡Ah!! ¡Brazos demoníacos!- Bramó, haciendo que el
hielo se quebrara con su potente vozarrón. A continuación el
ambiente se relajó. Ella cogió su Claymore, esta vez sin
dificultad, y miró con dureza a Llama Helada- Te pienso traer de
vuelta, aunque sea lo último que haga.
Ambos se lanzaron el uno contra el otro, dispuestos a
darlo todo, aunque por motivos distintos. Él quería asesinarla, tal
y como el Gobernador le ordenaba. Ella, en cambio, quería traerle de
vuelta, para poder estar a su lado. Hubo un choque de fuerzas y la
energía echó atrás al Capitán, que se cubría con un brazo.
Cuando pudo mirar de nuevo quedó maravillado. Era un combate
increíble, ella mostraba una entereza envidiable, mientras que él
hacía gala de un estilo sumamente pulcro y cuidado, como si hubiera
combatido toda su vida.
Demongirl estaba ofuscada en esos momentos, hasta
entonces nunca se había sentido tan llena de poder pero, ¿de qué
le valía? Con ese poder no era capaz de traer de vuelta a Llama
Helada, cada vez la obligaba a ir más lejos, a atacar con más
rudeza, a ser más y más fuerte. Si las cosas seguían así, podían
acabar muy mal, tarde o temprano no sería capaz de controlarse, ella
estaba hecha para pelear con todo. Mientras las armas chocaban podía
ver sus ojos, encendidos, casi parecían los mimos ojos que la
miraban con ternura por la noche, o mientras daban un paseo. Aquellos
ojos la habían mirado con infinito amor, con verdadera pasión. Y
ahora, en cambio, la miraban con una furia ciega, con enfado. No pudo
evitarlo, empezó a llorar sin remedio mientras peleaba.
El Capitán observó como ella empezaba a llorar. Se le
encogía el corazón al pensar en lo fuerte que tenía que ser su
situación. No pudo evitar dejarse llevar por sus recuerdos y pensar
en su tierra y en su familia y, como no, también pensó en Ana, su
gran amiga. Aunque, en el fondo, para él era mucho más que sólo
eso, a pesar de no atreverse a hacer nada. Un nuevo estallido de
energía le sacó de su ensimismamiento. Llama Helada rodeaba su
espada con un fuego especialmente fuerte. Demongirl gritaba.
-¡Para Llama!- Se notaba desesperación en su voz- ¡Soy
yo, soy yo!- Las lágrimas, saladas, no dejaban de caer. Ahora que
había empezado se veía incapaz de parar. El antiguo I-Men la miró,
desconcertado, como si algo en su cabeza hubiera reaccionado, luego
la sacudió con fuerza, parecía confuso.
-¡Cállate niña!- Rugió- ¡Deja de intentar
confundirme, voy a matarte!
Y no dijo nada más. Se impulsó hacía delante,
poniendo frente a él la espada helada envuelta en llamas. El Capitán
observo intranquilo que Demongirl Se dejaba caer en el suelo,
desactivando sus poderes, ¡se había rendido! El I-Men reaccionó al
instante.
-¡Furia Vasca!- El aura acudió a él al momento,
producto de la desesperación. Sin pensarlo lanzó su escudo, que
atravesó el Almacén en una milésima de segundo. Llama Helada
estuvo a punto de ser alcanzado, pero se había apartado justo en el
momento adecuado. Al menos había logrado retenerle unos instantes
cruciales. El vasco no esperó, se lanzó también.
Los dos hombres chocaron con violencia, la llamaradas
salían despedidas en todas direcciones, Demongirl ya ni si quiera
les miraba.
-¡Cómete esto! ¡Por Patxi! ¡Ahhhh!- Rugía furioso.
Llama Helada no podía reaccionar con la suficiente velocidad y
recibía un golpe tras otro. Finalmente el vasco concentró toda su
fuerza y lanzó su mejor golpe- ¡Ira Vasca!
El golpe fue contundente y decisivo, lanzó al ex-I-Men
contra la pared, haciendo que perdiera su segunda vida y dejándole
en un estado lamentable. Demongirl chilló.
-¡David, David!- Gritaba como una histérica. Llama
Helada logró incorporarse, pero era evidente que no podía continuar
con la pelea. La chica llegó hasta él e intento abrazarle, pero se
deshizo de ella con un ademán furioso.
-¡Quita! ¡Aléjate de mi!- Exclamó. Ella le miró y
descubrió que era él de nuevo, cosa que le sorprendió- Lo siento,
Capitán, perdóname... ¡Debéis iros, voy a estallar!
-¿¡Qué!?- Exclamó el vasco- ¡No digas bobadas, vas
a volver con nosotros!
-Eso, ¡ven!- Le animó ella. Pero el alto negaba con la
cabeza.
-No, ya no me puedo controlar a mi mismo, alguien está
obligándome, no puedo pararme, sólo sé que me hará volar en mil
pedazos con mi poder... os pido que os vayáis, por favor...- Su
mirada era muy expresiva, no le quitaba ojo a Demongirl. Mientras
hablaba el fuego se iba haciendo cada vez más y más intenso, al
tiempo que se concentraba en su cuerpo. Pronto él mismo tomó un
color rojizo muy peligroso, similar a la superficie del Sol- No queda
mucho tiempo, voy a morir, iros.
-¡No! ¡Si hace falta moriré contigo!- Decía ella.
-¡No! Tú debes vivir... escucha...- Bajó la cabeza-
Te quiero, siempre te querré, pero no mueras por mi, vete y vive, y
gana esto. Venga mi muerte...- Bajó la cabeza y no volvió a
mirarles- Capitán, te lo pido por favor... llévatela...
-¡¡No, no!!- El Vasco hizo caso de la última petición
de su amigo y, con asombrosa dificultad, logró arrastrar a
Demongirl. Ella le daba codazos y puñetazos- ¡¡No, déjame,
déjame!!
El Capitán comenzó a llorar, abrumado por las
emociones y se obligó a seguir adelante. Golpeó a la chica y salió
del Almacén justo en el momento en que un poderoso estallido
resonaba. Una ola de fuego llegó hasta ellos y los hizo caer al
suelo, hiriéndoles. Una voz resonó, no muy lejos. La voz decía:
Jugador: Llama Helada, poder: Fuego y hielo, estado:
eliminado.
viernes, 19 de julio de 2013
Capítulo 31 - 'Supervivencia en las calles'
El Capitán y Demongirl estaban frente a una gruesa
puerta de acero. Dentro de la fábrica la temperatura era muy baja y
les costaba mantener una respiración normal. Su habilidad para
sentir a los demás les decía que Llama Helada se encontraba al otro
lado de la puerta, esperando. La chica se adelantó y se preparó
para abrir.
-Espera- Dijo el Vasco- Percibo otra energía, no estará
solo... además, el aura de Llama parece estar alterado, quizá no te
guste lo que encontremos.
-No me importa, estoy preparada para lo que sea- Aseguró
ella. El Capitán se encogió de hombros.
-Como digas, pero algo me huele muy mal.
Demongirl hizo caso omiso al último comentario y se
acercó a la puerta. Esta se abría haciendo girar una especie de
rueda de acero, como si se tratara de una cámara fuerte. Intentó
abrirla, pero estaba increíblemente bien cerrada, así que usó los
dos brazos y una gran cantidad de fuerza hasta que finalmente comenzó
a girar. El Capitán quiso ayudarla, pero ella no le dejó. Tras unos
instantes más, logró abrir la cerradura. Un chasquido confirmó
que, efectivamente, ahora podían entrar. Entre los dos empujaron la
pesada plancha de metal y una oleada de frío les recibió. Enormes
estanterías se elevaban hasta el alto techo, de casi cuatro metros.
En las estanterías, que también eran de metal, había muchas cajas
y artículos recubiertos de escarcha.
-Más que una fábrica, esto debe de ser un almacén,
joder, parece que estemos dentro de un frigorífico...- Maldijo el
Capitán, frotándose los brazos. Andaban con cuidado entre los
estantes, atentos a lo que pudiera pasar. Tras recorrer varios
pasillos llegaron a una zona que ocupaba aproximadamente la mitad de
la habitación y que estaba despejada de muebles. Allí, en la pared
del fondo, había dos personas. Reconocieron a una de ellas casi al
instante, se trataba de Llama Helada, que congelado, estaba junto a
una chica de complexión fuerte, pelo rubio ceniza y mirada helada.
Cuando el Capitán y Demongirl entraron en la zona despejada, la
pareja estaba besándose apasionadamente. La I-Men se indignó al
instante.
-¡Tú! ¡Qué se supone que estás haciendo, cabrón!-
Exclamó. La pareja dejó de besarse y les miró, sorprendidos de que
hubiera alguien allí. Llama Helada se levantó y los fulminó con la
mirada.
-Hago lo que quiero, soy libre- Dijo, aparentemente
tranquilo. Entonces ayudó a la chica rubia a levantarse- Mira
Womenice, estos son los I-Men, mis antiguos amigos.
-Ah, entonces, debemos destruirlos, ¿no? Tal y como ha
ordenado el Gobernador- Contestó la chica, sonriente mientras
abrazaba el brazo del alto. Llama Helada asintió.
-Así es, vamos, no dejaremos que escapen- El ex-I-Men
usó el hielo de su brazo y formó una lanza que lanzó con fuerza.
Demongirl no se apartó de la trayectoria del proyectil, lo atrapó
en el aire y lo destrozó, a continuación desenvainó sus dos
espadas y se preparó para el combate.
-Capitán, tu encárgate de la guarra esa, yo haré
entrar en razón a Llama, ¿vale?- El vasco la miró, sopesando la
situación. No sentía otras presencias cerca y parecía que nadie
les interrumpiría, luego calibró los sentimientos de Demongirl, no
era capaz de ver si estaba enfadada o dolida, o si simplemente era
determinación lo que veía.
-Está bien, yo me encargo de la tal ''Womenice''- La
rubia reaccionó al escuchar su nombre y miró al roji-blanco,
entonces sonrió y alzó las manos. De ellas surgió una corriente de
hielo que tomó forma hasta convertirse en un lobo helado. La helada
criatura fue corriendo a por el I-Men, que frenó al animal con su
escudo- ¡Es capaz de crear seres vivientes de hielo! Que poder más
extraño...
El lobo saltó a un lado y volvió a cargar para morder
al vasco, que forcejeaba con el animal. Este no paraba quieto, de un
lado a otro, buscando una abertura para poder atacar. Pero el vasco
fue más rápido y logró propinarle un buen golpe, destrozando el
hielo. Womenice empezó a reír y a aplaudir con entusiasmo.
-¡Bien, bien! Parece que será interesante luchar
contigo- El Capitán hizo caso omiso y se lanzó sobre ella,
preparándose para atacarla. Ella juntó de nuevo las manos y creó
un par de monos de hielo, que agitaban los brazos nerviosos. Los
simios se interpusieron entre ellos y trataron de atacar al I-Men,
que de nuevo se defendía de las criaturas. De repente sintió como
si algo se le clavara en el muslo, haciéndole perder el equilibrio.
Tenía un cristal de hielo en la pierna derecha, la mujer se lo había
lanzado aprovechando un momento de despiste. El Capitán se enfureció
y destrozó la cabeza de uno de los monos de una patada, y luego
apartó al otro con un empujón de su escudo, haciendo que cayera el
suelo y se rompiera en innumerables fragmentos.
-¡Ah!- Gritó el hombre mientras se lanzaba hacía
delante, cargando con su cuerpo. Womenice no se esperaba que se
librara tan pronto de los animales y le pilló por sorpresa,
afortunadamente pudo parar la acometida con un fino escudo de hielo
en el último momento. El vasco lo rompió con un derechazo, pero
ella pudo poner algo de espacio entre ellos.
-Eres fuerte, ju, ju, ju- Seguía sonriendo.
-¡Aún no has visto nada, Patxi!- Replicó él.
Mientras los otros peleaban, Demongirl y Llama Helada
medían sus fuerzas, nunca se habían enfrentado antes, aunque
conocían bien los poderes del otro, así que sabían a que atenerse.
Él había cubierto sus brazos de hielo y les daba una forma de hoja
afilada, para así competir contra las espadas de su exnovia. Ambos
se lanzaron y comenzó la danza de las espadas. En su interior,
Demongirl estaba muy inquieta, a la par que enfurecida, no entendía
como alguien podría haber hecho eso, ¿cómo era posible? ¿Cómo
podían haber engañado tan rápida y efectivamente a Llama Helada?
Estaba decidida a hacerle volver, pero luchar contra el hombre que
quería se hacía doblemente difícil.
Sumida en esos pensamientos, no pudo esquivar uno de los
ataques y una de las hojas de hielo le hizo un corte en el brazo
izquierdo.
-¡Agh!- Se apartó un poco y pensó qué podía hacer,
al fin y al cabo quizá no fuera capaz de hacer que volviera. Pero
tenían que intentarlo, y para ello debía de tocarle, y esperar que
Erzzhia fuera capaz de devolverle a la realidad, gracias al vínculo
psíquico. Centrada en eso, encontró la manera de ser mucho más
rápida. Acumuló energía, cada vez más y más. La energía tomó
forma y se arremolinó en sus piernas, que se volvieron más fuertes
y musculosas, al tiempo que se cubrían de escamas negras como la
noche- ¡Piernas demoníacas!- Exclamó ella. Las escamas se
extendieron has su cintura, incluso apareció un rabo acabado en
triángulo.
Llama Helada la miró, no sabía que pudiera convertir
las piernas, estaba fuera de sus planes. Demongirl avanzó con
determinación, y gracias al poder demoníaco, iba a una velocidad
increíble, comparable al poder de Eliart, Leo. Él apenas era capaz
de seguir sus movimientos. Las espadas seguían entrechocando, Llama
Helada las paraba casi más por intuición que por que realmente
fuera capaz. Llegado cierto punto, Demongirl finalmente le alcanzó
en una pierna, haciendo que tropezará. Aprovechando eso, la chica se
puso en su espalda y el agarró con ambos brazos. Mandó un mensaje a
Erzzhia, ''le estoy tocando, ¡ahora!''.
La chica recibió el mensaje y trató de establecer el vínculo con
el ex-I-Men, pero una barrera psíquica se lo impidió. ''No
puedo hacerlo, el lavado de cerebro que sufre es demasiado intenso en
él'', contestó Erzzhia. Las
palabras fueron como un jarro de agua fría, ¿no sería capaz de
devolver a Llama con ellos? En ese momento, el hombre hizo surgir
unos pinchos de hielo de su espalda. Fue tan repentino que Demongirl
apenas pudo esquivarlo, haciéndose cortes en varios puntos más y
perdiendo algo de vida.
-Mierda...- ''¿Ahora qué hago? Parece que Erzzhia no
es capaz de hacer nada...'', meditaba mientras miraba al otro. Llama
Helada sonrió.
-Sigamos...
En la Casa de Curación, Holy e Infecto se debatían en
una ardua pelea. Ahora se encontraban intercambiando golpes y
evitando que se tocaran el uno al otro. Si Infecto introducía sus
bacterias dentro de ella, le afectaría. Si, sería capaz de
destruirlas con su poder de curación, pero le costaba bastante. Al
mismo tiempo, ella intentaba curarle, haciendo que así perdiera
vidas, ya que vivía en simbiosis con los patógenos de su interior.
Eliart estaba sentado en el suelo, apoyado contra la
pared del patio, mirando la batalla. Le gustaría ayudar, pero sería
un peso muerto, los ataques de Infecto le hacían mucho daño, ya
casi había perdido una vida sólo con el veneno inicial. Se
concentró. ''Cáncer, adelante'', pensó. El aura verde suave se
extendió por su cuerpo y le curó las heridas, devolviéndolo a su
estado inicial. Esta vez el escudo no apareció, quizá porque no
estaba combatiendo.
En ese momento Infecto caía al suelo, empujado por
Holy. Esta se acercó, dispuesta a curarle, pero el hombre le arrojó
algo de tierra a los ojos, dándole de lleno. La chica retrocedió,
cegada, y tropezó, cayendo a su vez al suelo. El enemigo se levantó
con velocidad y fue hasta un extremo del patio, donde agarró lo que
parecía ser una pala. Eliart no podía soportar quedarse mirando,
así que llamo a Aries y el aura anaranjada le recorrió el cuerpo.
-¡Holy aguanta, te ayudaré!- Dijo el líder al tiempo
que se lanzaba contra Infecto, quien frenó a Eliart blandiendo la
pala. El I-Men esquivaba las acometidas, haciéndose evidente que
aquel tipo jamás había usado un arma, confiando en su poder
natural. Eliart se desplazó con rapidez y pudo pegarle una patada en
las costillas, pero entonces Infecto le lanzó algo de veneno, que
hirió al líder en la pierna.
-Ella será distinta, pero a ti mis ataques te afectan-
Comentó mientras sonreía. Eliart retrocedió hasta la pared y
encontró un rastrillo, le valdría para combatir sin necesidad de
tocarle.
-¡Ahora verás!- Dijo volviendo a la carga. En ese
momento Holy ya se había recuperado y estaba a su lado, atacando al
hombre. Infecto se defendía como podía, pero al ser dos contra él,
tenía cierta desventaja. Eliart dejó un hueco libre, que el enemigo
aprovechó para lanzar veneno sobre el brazo izquierdo. El I-Men no
pudo hacer nada, de nuevo su brazo estaba envenenado- ¡Agh!
Pero a la vez que lanzaba el veneno, Holy le había
alcanzado.
-¡Gran Curación!- Aplicó una fuerte dosis de su poder
de golpe, metiendo toda su energía en el cuerpo de Infecto. Este se
retorció de dolor mientras chillaba.
-¡Ah!- Gritaba con voz aguda. Se arrancó la camisa y,
allí donde la chica le había tocado, aparecía una fuerte
quemadura. Las vidas del hombre se redujeron a dos. Los miró con
furia- ¡Seréis!, y pensar que antes iba a ayudar a vuestro amigo,
¡ahora no podréis despertarle jamás!
Holy y Eliart cruzaron miradas, alarmados. ¿Sería
verdad lo que estaba diciendo aquel hombre? La verdad es que estaban
muy confundidos, no entendían por qué Infecto, que había sido tan
amable antes, de repente les atacaba sin motivos. ¿Estaba bien que
pelearan? Eliart pensaba que no quería romper la paz del lugar así
que intentó pensar en alguna solución.
-Escucha, Infecto, ¿por qué nos atacas? No te hemos
hecho nada... será mejor que nos detengamos ahora que no es
demasiado tarde- Argumentó Eliart mientras le miraba a los ojos,
esperando algún tipo de reacción. El hombre le miraba extrañado-
Vamos, no queremos que la ciudad se estropee por nuestra culpa.
-Es verdad, ayer estabas totalmente distinto, ¿qué te
hemos hecho?- Intervino también Holy mientras mostraba una cara de
preocupación, ¿se habría vuelto loco?
-¿Cómo, buscáis una explicación?- Preguntó Infecto.
Soltó una sonora carcajada- ¡El Gobernador lo ha ordenado, y sus
órdenes son sagradas! Lo ha dicho claramente, ¡destruid a los
I-Men! Así que os destruiré.
-Entiendo, por eso nos ha preguntado antes si eramos los
I-Men...- Susurró Eliart a Holy. Entonces se preguntó si toda la
ciudad iría ahora contra ellos- ¿Crees que los demás estarán
bien?
-No lo sé, pero parece que tendremos que derrotar a
este tipo y volver a la casa, tenemos que reagruparnos y advertir a
los otros- Dijo la chica.
-Eso si no saben ya que estamos siendo atacados...-
Finalizó Eliart con ironía. Durante la conversación, Infecto había
estado reuniendo poder a su alrededor y ahora comenzaba a rezumar una
sustancia verde y morada por sus orificios corporales.
-¡Danza venenosa!- Gritó. El veneno que surgía de su
cuerpo comenzó a girar y moverse a su alrededor, como si lo
controlara. Hizo un movimiento con el brazo derecho y una pequeña
esfera de veneno salió lanzada contra Eliart. Este la esquivo, pero
por los pelos, la sustancia había aumentado su velocidad, se notaba
concentración en la cara del enemigo.
Holy no esperó más, también concentró su energía.
''Creo que ha llegado la hora de despertar mis poderes al máximo,
jamás lo había hecho para combatir...'', pensaba ella mientras un
viento agitaba su melena. Poco a poco comenzó a surgir un aura
blanquecina, tan tenue que costaba distinguirla del aire. Unos
símbolos tribales aparecieron en su rostro y sus ojos se pusieron en
blanco, como si fuera una especie de divinidad. El aura tomó
consistencia a su alrededor.
-¡Modo Esculapio!- Dijo ella, sin saber muy bien qué
significaba. Eliart sí reconoció el nombre, Esculapio era el dios
griego de la Curación. Holy fue hacía delante sin miedo, sabiendo
que ese nuevo poder la mantendría segura. Infecto, entre tanto,
había formado agujas venenosas que lanzó contra los I-Men. La chica
se interpuso y recibió de lleno el impacto de todas ellas. Gracias
al modo Esculapio la mayoría habían sido absorbidas sin problemas,
pero unas cuantas penetraron en su cuerpo y le hicieron daño.
-Vaya, parece que no eres inmune a mis ataques- Dijo su
rival, sonriente.
-Entonces sería demasiado fácil- Contestó ella, con
más confianza ahora. Volvió a la carga y ahora ambos se enfrentaban
en un combate cuerpo a cuerpo, atacando y esquivando. Además,
Infecto trataba de acertar con su veneno cargado hasta los topes.
Tras unos minutos, ambos estaban bastante cansados. Finalmente, el
hombre juntó sus energías y lanzó una gran esfera de veneno, que
Holy no pudo esquivar completamente.
El impacto le había quitado una vida. Infecto lo
celebró y se lanzó sobre ella, agarrándole del cuello de nuevo.
Comenzó entonces a suministrarle más y más virus y bacterias, a un
ritmo alarmantemente rápido, hasta para una curandera.
-¡Leo!- Eliart no pudo esperar más, llamó al signo de
Leo y se lanzó sobre el enemigo, que no se lo esperaba. Gracias al
aura roja, que lo protegía, no se vio afectado por el veneno, así
que propinó un duró golpe a su rival que salió lanzado al aire.
Antes de que cayera, Eliart lanzó otro puñetazo al aire, con
energía concentrado- ¡Rugido de Leo!- El aura rojiza salió
disparada y alcanzó de lleno a Infecto, haciendo que perdiera otra
vida. Entonces se agachó para ver que tal estaba Holy. Al parecer le
había suministrado demasiados patógenos, había perdido otra vida y
estaba con una. ''Oh, mierda, ¿y ahora qué? A este paso nos
derrotaran en menos de lo que canta un gallo'', pensaba.
-Quita- Dijo ella apartando el brazo de él. Eliart se
resintió, pues ese brazo era el que estaba envenenado- Perdona,
estoy algo furiosa, me desconcentré y me ha herido demasiado, al
menos aún sigo en modo Esculapio, deja que me reponga, acabaré
esto.
La I-Men se puso en pie con dificultad, aun rodeada del
aura blanquecina. Se abrazó a si misma mientras un brillo intenso se
desprendía de su cuerpo. Infecto poco a poco también se levantaba,
ahora que contaba con una única vida estaba bastante debilitado. La
intensidad de la I-Men aumentó y, de repente, su barra de vida se
recuperó y llegó hasta dos. Paró la curación, estaba sudando y
respirando bastante fuerte, parecía que le costaba mucho curarse a
si misma.
-Qué velocidad, nunca había podido curar tan rápido-
Dijo- Pero me agota mucho, de hecho estoy empezando a perder fuerzas,
tengo que acabar esto ahora mismo...
-Ve a por él, yo te cubro- Susurró Eliart. Holy ni lo
dudó y se lanzó otra vez sobre Infecto, quien trataba de invocar
más veneno para defenderse. Por suerte, no lo logró, y se vio
obligado a pelear de nuevo con la chica cuerpo a cuerpo. Ella estaba
cansada, pero él lo estaba aún más, y apenas podía esquivar los
ataques, de hecho, cada vez recibía más.
-¡Ah!- Gritaba mientras luchaba con desesperación.
Entonces el líder de los I-Men se percató de que, muy
probablemente, ganarían aquel encuentro. Sin relajar la vigilancia
empezó a preguntarse que es lo que debían hacer a continuación.
En ese momento Holy lograba agarrar a Infecto por un
brazo. El se debatió con fuerza, una fuerza nacida del miedo a la
muerte. La chica tuvo que forcejear unos instantes, pero gracias a su
juventud, logró imponerse y rodeó el cuello de su enemigo con ambas
manos.
-¡Cúrate!- Introdujo todas sus fuerzas en el hombre,
que ahora emitía un horroroso chillido. Eliart tuvo que taparse los
oídos. La curación de Holy duró unos segundos más, entonces
Infecto perdió su última vida. La voz del juego resonó, imperiosa.
''Jugador: Infecto, poder: generar veneno y controlar enfermedades,
estado: eliminado''. El aura blanca de Holy desapareció y se
desplomó en el suelo, cansada. Eliart también se dejó caer y
sintió de nuevo dolor en el brazo izquierdo, que aún permanecía
envenenado.
-Uf, tendré que curarme esto tarde o temprano, por
ahora dejaré que Holy se relaje, acaba de vencer su primera pelea,
casi sola...- Hablaba el líder para si mismo. Miraba a la chica,
sintiéndose orgulloso de ello, la tenía a unos cinco metros de él.
Ella le miró y ambos sonrieron. Fue entonces cuando Eliart cayó en
la cuenta de las repercusiones que esto tendría. ¿Cómo es posible
que la ciudad se hubiera vuelto en su contra? No podrían descansar
mucho, no sabían cuando y donde aparecería el próximo enemigo.
-Ha sido agotador- Dijo ella.
-Lo sé- Eliart se levantó, a él le quedaban aún las
tres vidas, aunque por culpa del veneno no al completo. Holy tenía
dos, pero estaba bastante cansada, para haber derrotado a un rival
relativamente fuerte, no era un mal balance. Se hallaba sumido en
esos pensamientos cuando, de pronto, escuchó algo a su espalda. Se
giró con velocidad para ver como alguien le atacaba.
-¡Toma!- En el último momento pudo invocar a Tauro y
cubrirse, aun así sintió como si alguien le hubiera intentado
arañar. Apartó los brazos y vio a un joven con pintas góticas y
pelo castaño que tenía el brazo convertido en unas garras.
-¿Y tú quién eres?- Preguntó.
-Soy Rawolf, el sirviente de Dimitri- Respondió.
-¿Dimitri? No le conozco...- Murmuró Eliart.
-¡Yo soy Dimitri!- Exclamó una voz a su espalda. El
líder se giró para ver como el hombre de melena castaña y
gabardina negra sujetaba a Holy por el cuello y la mantenía sobre el
suelo a varios centímetros.
-¡¡Holy no!!- Eliart cambió a Aries y fue a ayudarla,
pero entonces Rawolf se interpuso entre ambos. Para asombro del
I-Men, el otro empezó a cambiar de forma, su otro brazo también se
convirtió en una garra, un pelaje grisáceo comenzaba a cubrirle el
cuerpo, los ojos se volvieron amarillos y le crecieron colmillos.
-No te dejaré pasar... tu eres mi contrincante...- Dijo
con voz gutural el lobo mientras se relamía. Eliart pensó con
rapidez, ''si le derrotó rápido o al menos le aparto, podré poner
a salvo a Holy''. Y se lanzó. Rawolf le interceptó y comenzaron a
pelear, pero la velocidad de la bestia era increíble, y sus zarpazos
muy fuertes, poseía una brutal sed de sangre.
-¡Ah!- Eliart estaba en problemas, pero no tanto como
Holy. Dimitri la había arrojado al suelo y ahora se acercaba a ella
por la espalda, la inmovilizó con los brazos y le olisqueó el
cuello mientras sonreía. Abrió la boca, mostrando unos largos
colmillos y mordió con fuerza la piel de la chica, que emitió un
agudo grito- ¡¡No!!
Dimitri bebió su sangre, quitándole así una vida, y
luego la apartó, dejando que cayera inconsciente al suelo. Se limpió
los labios con un pañuelo que sacó del interior de su gabardina, y
luego volvió a sonreír.
-Oh, qué sangre tan deliciosa, como se nota que eres
una saludable joven- Alargó el brazo y el cuerpo de Holy empezó a
convulsionarse- Ahora tu sangre me dará fuerzas, podría dejarte
aquí tirada, pero te he quitado tanta que acabarás muriendo
igualmente, así que te ahorraré sufrimiento, deberías
agradecérmelo.
De repente, Holy empezó a sangrar por varias partes del
cuerpo, sin duda el tal Dimitri podía controlar la sangre, y estaba
haciendo que la propia sangre de la I-Men se volviera en su contra.
Eliart no podía hacer nada, Rawolf le estaba hiriendo, y frustrado
observaba la escena.
-Adiós- Dijo Dimitri. Holy abrió los ojos y pudo mirar
a Eliart mientras su última vida desaparecía. La voz del juego
resonó: Jugador: Holy, poder: Curar y quitar vitalidad, estado:
eliminada. El cuerpo de la chica desapareció, puede que para
siempre.
Eliart sintió como si alguien le hundiera el puño en
el estómago y el vómito acudió a su boca, amargo y ácido. Lo echó
todo en el suelo, ante el asombro de Rawolf, que estaba a varios
metros. Las lágrimas afloraron en el rostro del hombre, su tristeza
era profunda, pues no había podido proteger a una de sus amigas, a
un compañero. ¿Qué le diría al Guerrero Celeste? Se sentía peor
que mal. Pero no podía titubear, sus enemigos seguían ahí, y ahora
eran dos.
-Chucho, déjame a este también, la chica apenas me ha
divertido- Ordenó Dimitri a Rawolf, quien rápidamente volvió a su
forma humana. Tras oír eso, Eliart perdió el control y se lanzó
hecho una furia a por aquel tío.
El vampiro le esperaba, pues logró evitar el puñetazo
del I-Men. Agarró el brazo y lo mordió para chuparle la sangre,
pero retrocedió y la escupió.
-¿Qué coño tienes en la sangre?- Preguntó Dimitri.
Eliart se miró el brazo, era el izquierdo, donde Infecto le había
puesto el veneno, era lo que el otro se había bebido, había tenido
suerte, pero no se volvería a repetir, así que intentó calmarse.
-Mierda, mierda...- Repetía en voz baja. Entonces el
viento se agitó y escuchó algo a su espalda. Cuando miró vio como
el Guerrero Celeste arremetía contra Rawolf. Luego vio a Gaia, que
iba hasta donde él estaba.
-¡Eliart!- Saludó, parecía alarmada. El I-Men fue a
por ella, mientras Dimitri seguía escupiendo y maldiciendo- Hola,
por fin te encontramos, ¿y Holy? ¿No estaba contigo?
-Hola... bueno, verás... aquel tipo ha...- Tuvo que
tragar saliva- Ha matado a Holy- Gaia se quedó estupefacta, luego
miró al Guerrero y se entristeció.
-Vaya... bueno, luego hablaremos de eso, dame la mano-
Así lo hizo, Eliart sintió como una descarga y de repente alguien
estaba hablándole directamente al cerebro.
-Hola Eliart, soy Erzzhia, me estoy comunicando
contigo gracias a mi poder, Gaia al tocarte me ha permitido
establecer el contacto contigo, ya que ya estaba conectada a ella-
Se apresuró a explicar- Ahora no tengo mucho tiempo para
explicártelo, pero junto con tus amigos estamos atacando a la ciudad
y al Palacio del Gobernador, es una historia larga, pero se resume en
que creo que el Gobernador controla a la gente de la ciudad y los
engaña, gracias a mi poder tus amigos están a salvo, pero ahora
necesito que vengas a vuestra casa, estoy con Waver y con Kya y nos
están atacando, repito, vuelve, te necesitamos aquí.- Eliart
cada vez estaba más confuso, pero parecía que la mujer que se había
comunicado con él sabía qué estaba pasando, así que decidió ir
allí.
-Erzzhia me pide que vaya a la casa, ¿podéis
encargaros vosotros de estos dos?- Preguntó Eliart dudando.
-Si, creo que si- Dijo Gaia, mirando a Dimitri.
-Entonces he de irme, no le digas al Guerrero lo de Holy
aún, dile que se ha adelantado, o algo así, yo hablaré con él,
cuidaros- Y a continuación, el líder se fue en dirección a la casa
de la Segunda Calle.
Dentro del Palacio, en el vestíbulo de mármol, seguía
el combate que enfrentaba a Garra Nocturna y a Kinético. En esos
momentos ambos estaban dentro del círculo de sangre y contaban con
dos vidas. Pero la chica, dentro del círculo, veía incrementado su
poder de manera espectacular, era mucho más rápida y fuerte, y por
lo tanto, más mortífera. El Alcalde, por su parte, ahora ya no
tenía que mantener a raya también a Shadow, por lo que disponía de
todo su poder mental para atacar a la otra. Se mantenían a una
distancia prudencial, preparándose para el asalto final. Él blandía
las espadas con las que contaba, mientras que ella agitaba las
cuchillas que tenía en los brazos, además de las que tenía por
todo el cuerpo, cada movimiento suyo podía ser mortal. Sus ojos se
cruzaban continuamente y ninguno se atrevía a dar el paso. Entonces
Garra se percató de que, cuanto más tiempo pasaran allí, peor
sería.
La chica se lanzó hacía delante, dispuesta a asestarle
un duro golpe a su rival, pero este ya lo había visto venir, así
que usó sus espadas y la mantuvo apartada de él. A pesar de que
podía leerle la mente y prever como iba a atacar, la velocidad de
Garra era demasiado, tarde o temprano acabaría dándole. Los ataques
de la mujer eran cada vez más precisos, así que Kinético se vio
obligado a inducirle un pensamiento, ''detén tus movimientos''. Ella
se quedó quieta unos instantes, su mente no sabía cuales eran sus
propias órdenes. Sin embargo, al cabo de unos segundos, la chica
volvió a poder moverse, logrando herir al otro levemente. ''Se ha
liberado demasiado rápido esta vez, maldición, me estoy
cansando...'', pensaba. ''Quizá ha sido una orden demasiado
simple... esta vez seré más sutil'', meditaba. Concentró su poder
y mandó nuevos pensamientos a la cabeza de Garra, ''¿Cómo estará
Erzzhia?'', ''No sé si podré vencer a este tío...'' y, ''Shadow no
puede ayudarme, voy a perder''. El objetivo de estos pensamientos
eran que perdiera su concentración y que comenzara a dudar de si
misma.
Y surtió efecto, al no ser pensamientos tan
evidentemente falsos, Garra no podía sólo ignorarlos. Sus
movimientos se volvían dudosos, su velocidad empezó a bajar,
Kinético logró arañarla con la espada en una ocasión. Seguía
alimentando el miedo y las dudas de la chica, que poco a poco iba
perdiendo terreno. ''Ya casi te tengo...'', pensaba mientras las
espadas continuaban chocando, en su danza macabra. En un momento de
la batalla, ella dio un traspié, estaba tan desconcentrada que había
perdido el equilibrio, cosa que el Alcalde aprovechó, hiriéndola de
nuevo. La segunda vida de Garra disminuyó otro poco, quedándose en
la mitad.
-Ah, mierda- Dijo por lo bajo, para si misma. Fulminó
con la mirada a Kinético. ''Tengo una idea, centraré mi mente en un
único pensamiento, pensaré en la sangre únicamente'', pensaba
ella, consciente de que él estaría leyéndole el pensamiento. Y así
lo hizo, centró su mente en la sangre que estaba cayendo por sus
heridas, ''Sangre, la sangre'' se decía. Reanudó el ataque, apenas
sin pensar en lo que hacía y con renovada velocidad. El Alcalde se
vio en un aprieto, al tener su mente tan centrada apenas podía leer
sus movimientos, y no podía introducirles pensamientos sin que estos
resultaran creíbles, probó de nuevo a enviarle la orden de pararse.
''Estate quieta'', dijo. Y, para su sorpresa, surtió efecto, se
quedó parada de golpe.
-¡Ja!- Se acercó hasta ella para darle el golpe
definitivo, y de repente captó sus pensamientos, ¡era una trampa,
sólo estaba haciendo como que se había quedado quieta! Pero no fue
capaz de leerlo a tiempo, Garra ya se había lanzado a por él. Logró
atravesar su pecho con una de sus cuchillas de plata. Automáticamente
perdió una vida, sin embargo, Kinético no se amedrentó, lanzó una
estocada y atravesó el abdomen de la chica, haciendo que ella
también perdiera una vida.
-¡Tienes huevos cabrón!- Escupió ella mientras
vomitaba sangre. Ambos se echaron atrás, cada uno en uno de los
extremos del círculo, de casi cuatro metros de diámetro. Las
heridas eran profundas tanto en uno como en otro, y no aguantarían
de pié mucho más, tenían que acabar eso en ese instante. Garra
apenas tenía media vida, de manera que se apartó al máximo y
planeó su ataque. En las condiciones en las que estaban, ninguno era
capaz de moverse con especial agilidad, y ella podía lanzar sus
cuchillas como dagas, atacando a distancia, mientras que Kinético
estaba obligado a atacarla cuerpo a cuerpo, por lo tanto le atacaría
desde lejos, y él no podría esquivarlas todas mientras se acercaba,
por mucho que le leyera la mente.
El Alcalde leyó justo esos pensamientos, y se apresuró
a recortar distancia entre ellos, pero Garra ya estaba lanzando sus
cuchillas. Pudo esquivar las primeras, y la segunda oleada, aunque
esta vez con algo más de dificultad, pero cuando estaba a un metro
de ella, la tercera oleada le alcanzó en una pierna, haciendo que
cayera. La chica ni si quiera titubeó, saltó sobre su enemigo y
clavó otra cuchilla entre sus omóplatos, quitándole así su última
vida. La voz del juego llenó la estancia: Jugador: Kinético, poder:
leer la mente e introducir ideas en otras mentes, estado: eliminado.
El Gobernador vio reflejado en el Orbe, como si una bola mágica
fuera, como su subalterno caía derrotado.
-No me puedo creer que Kinético haya sido derrotado,
esto cambia bastante las cosas...- Murmuraba. Miró a Tejedora- Tú,
¿tienes ya “el traje”?
-Casi señor, mañana por la mañana estará listo-
Respondió ella. El Gobernador miró por una de las ventanas, el
cielo comenzaba a oscurecer, aunque aun quedaban un par horas de luz.
Quizá tres. Calculó unas cuantas posibilidades y empezó a pensar
un plan más elaborado, tal vez los I-Men representaran un mayor
problema del que él creía.
Frente a la casa de los I-Men, en la segunda calle, se
desarrollaba otra batalla. Waver había comenzado a pelear contra
Silver, la alta chica de pelo negro y con el cuerpo lleno de
tatuajes. Por su parte, Kya combatía con la rubia Amazón con
fiereza. Erzzhia y Candy Soul mantenían su respectivo duelo.
Silver blandía en ese momentos un látigo blanco hecho
de algo pegajoso. Waver evitaba como podía los ataques, mientras
lanzaba disparos de agua a alta presión certeros. Aunque el agua no
era mortal, a alta presión hacía bastante daño y servía para
distraer al enemigo, además de para empaparlo, ralentizando sus
movimientos. Silver no era tonta, y pronto desechó el látigo como
forma de ataque, y comenzó a extender los brazos repetidas veces,
lanzado pequeñas telarañas. La I-Men esquivo la mayoría, pero
otras le alcanzaron, enredándola y entorpeciendo sus movimientos.
''No puede ser... ¿esto son telarañas? ¿Qué clase de poder tiene
esta tía?'', pensaba Waver.
Silver se abalanzó sobre ella, ahora que sus
movimientos estaban restringidos. Fue a darle un puñetazo, pero en
el último momento el brazo de la chica se convirtió en una especia
de pata peluda y puntiaguda. Waver trató de esquivarla, pero apenas
pudo evitarla, de manera que le hizo un leve corte en uno de los
brazos.
-A ver que te parece esto...- La I-Men generó bastante
agua y empezó a hacerla girar sobre su cabeza, cuando estuvo lista
la lanzó sobre Silver- ¡Torbellino!- Al estar bastante cerca, la
otra no pudo esquivarlo, quedando atrapada en el pequeño vórtice
acuático. El agua se elevó, y llevó con ella a la enemiga,
haciendo que girara.
''Agh qué mareo'', pensaba Silver intentado no
ahogarse. Llegado determinado momento, decidió que tenía que hacer
algo. Creó un nuevo látigo hecho de telarañas y, ayudándose de
él, se agarró al suelo y salió del vórtice. Miró con rabia a
Waver, no iba a permitir que aquella enana se librara tan fácilmente.
Volvió de nuevo al ataque, sólo que ahora tenía seis brazos en vez
de dos, y por manos tenía unas uñas negras gigantescas. La I-Men
intento poner distancia, no era buena en el cuerpo a cuerpo, pero
Silver era atlética y muy rápida, así que enseguida le dio
alcance.
-¡No te librarás mocosa!- Exclamó al tiempo que
agitaba sus garras para intentar atraparla. De nuevo la alcanzó,
pero levemente, no lograba hacerle heridas mínimamente serias, tan
sólo arañazos. Entonces escupió al suelo una masa de tela de
araña, provocando que Waver diera un traspié y cayera de espaldas.
Silver se adelantó y fue a clavarle las garras en el estómago, pero
entonces la otra se había convertido en agua y escapaba,
discurriendo por la superficie.
Waver volvió a tomar forma un poco más allá, y
entonces comenzó a acumular energía a toda velocidad. Silver lo vio
y echó a correr a toda prisa sobre la chica, pero esta ya había
preparado su ataque. La I-Men liberó de golpe todas las fuerzas que
había reunido, provocando una gran ola. Silver no pudo esquivarla y
fue arrastrada, perdiendo un poco de vida.
-Agh... he tragado un poco de agua- Dijo mientras tosía.
En el otro lado de la calle, Amazón atacaba con dos
dagas a Kya, quien a su vez se defendía con sus propias garras. La
velocidad de la rubia era extraordinaria, y sus movimientos delataban
que era una experta luchadora. La gata no era tan rápida, pero lo
compensaba con unos excelentes reflejos, lo que lograba que evadiera la
mayoría de las acometidas.
-¡Toma!- Gritó la I-Men mientras su brazo derecho
aumentaba de tamaño hasta ser enorme. Amazón no pudo esquivar la
garra y recibió un fuerte zarpazo que cruzó su cara, haciéndola
sangrar profusamente.
-Maldita seas- La chica llamó a su arco de luz, que se
formo en sus manos. A continuación cargó con una flecha luminosa y
la lanzó contra Kya. La gata la esquivó, pero justo cuando pasó a
su lado, la flecha estalló.
-Cof, cof- Una nube de arena la rodeó. Amazón
aprovechó y uso su visión para detectar a la I-Men dentro del
polvo. Cuando la tuvo en la mira, cargó de nuevo otra flecha y la
disparó casi al instante. Kya escuchó el silbido del proyectil al
ser lanzado y dio un gran salto, saliendo de la nube por arriba y
evitando así la nueva explosión. Entonces se hizo diminuta, para
que la rubia no la pudiera localizar.
La gata cayó al suelo y, siendo aún diminuta, avanzó
con gran velocidad hasta situarse en la espalda de Amazón. Tras
esto, aumentó su tamaño hasta ser enorme. En ese instante, su
enemiga se percató y se giró con rapidez, asombrándose ante el
tamaño de Kya, quien maulló y atacó con ambas garras. Gracias a
sus espectaculares reflejos, Amazón fue capaz de evitar recibir
daño, aunque estaba comenzando a costarle mantener el ritmo de la
gata, que demostraba tener una gran vitalidad.
En el centro de la calle, frente a la casa, estaban
Candy Soul y Erzzhia. Ambas se miraban fijamente. Candy comenzó
entonces a usar sus poderes para deprimir a la I-Men, quien se sintió
increíblemente triste de repente. Gracias a los vínculos que tenía
con el resto del grupo, fue capaz de conservar su propia psique, pero
el ataque había sido increíble.
-Oh, has resistido sin echarte a llorar... no esta mal-
Dijo la chica sonriente. Erzzhia pensaba ideas, ¿qué podía hacer?
¿Tal vez el segundo vínculo, o el tercero? Saltó adelante,
intentando atrapar a Candy, quien intentaba escabullirse. Al mismo
tiempo intentaba introducir sentimientos en Erzzhia, quien se sentía
cada vez más confusa. A ratos estaba feliz, pletórica, y al segundo
siguiente tenía ganas de echarse a llorar. Apenas era capaz de
controlar sus impulsos de rendirse y dejarse caer en el suelo,
frustrada. Centraba su mente una y otra vez en su amiga, Garra, y
también en su hermano y sus amigos. Con esos pensamientos intentaba
ignorar lo que sentía, y finalmente logró tocar en el pecho a Candy
Soul.
-¡Segunda conexión!- Hubo un destello y Candy se
apartó, no sabía que había sucedido. Se quedaron quietas unos
instantes, pero nada pasaba. Al ver que todo seguía como antes, la
rival se relajó y volvió a la carga.
-¡Tristeza, al máximo!- Dijo Candy mientras manipulaba
los sentimientos de Erzzhia, haciéndole sentir la persona más
desgraciada del planeta. Gracias a todos los vínculos que mantenía
con los demás, lograba llenarse con sus fuerzas y ondas mentales,
evitando ceder. En su lugar, Candy Soul se echó al suelo y comenzó
a llorar- ¿Eh, por qué estoy tan triste? ¿Qué me pasa?- Preguntó
mientras seguía llorando, cada vez más y más.
-Verás, ahora compartimos emociones- Explicó Erzzhia-
La segunda conexión, la emocional, ha unido nuestros corazones, y
parece que yo estoy más preparada para aguantar el dolor que tú.
-¡No puede ser!- Exclamó la otra. Decidió cambiar de
táctica y hacerle sentir miedo y pánico a su rival. La I-Men cayó
de rodillas, abrumada por el miedo. De nuevo centró su mente en
Eliart, quien le transmitió valor, pudiendo recuperarse. Pero Candy
estaba sola, y sintió todo el peso de su miedo. Comenzó a llorar
con más fuerza.
-Ves... ah... te... lo dije- Susurró Erzzhia, cansada
por tener que mantener tantos vínculos unidos al mismo tiempo. Candy
se agarraba los brazos con fuerza mientras sollozaba- Y por si no
fuera... poco.... ah... ahora viene Eliart hacía aquí...
-¡Ahora verás!- Dijo Candy, quien volvió al ataque,
solo que esta vez le hizo sentir a la I-Men dolor, un agudo dolor. La
chica comenzó a chillar.
-¡Ah!- Por supuesto, debido al vínculo, Candy también
podía sentir el dolor- ¡Detente idiota, nos vas a matar a las dos!
-¡Cállate!- Entonces tanto la una como la otra
perdieron una vida por el dolor, que se había hecho muy fuerte.
Justo en ese instante escucharon una voz a lo lejos.
-¡Géminis!- Dijo. Dos Eliarts cayeron a cada lado de
la calle, uno de ellos con el aura de Leo, y el otro con el aura de
Aries.
El que tenía a Leo comenzó a pelear junto con Kya para
repeler a Amazón, mientras que el que tenía el aura naranja peleaba
contra Silver junto a Waver.
-¡Eliart, qué bien que has llegado!- Exclamó la chica
del agua, complacida de ver a su líder junto a ellas.
-No te preocupes, ahora somos más y tenemos ventaja-
Miró a Erzzhia y vio que estaba en una situación difícil- Aguanta
Waver, voy a por Candy...- Tras decir eso, de repente desapareció en
el aire.
La hermana del Guerrero miraba a su contrincante
mientras le rogaba que parara, entonces le llegó un mensaje mental
de Eliart.
-Detén el vínculo que tienes con Candy- Y
Erzzhia así lo hizo. Entonces el líder de los I-Men apareció de la
nada agarrando a la otra mujer y asestándole un duro golpe.
-Vaya, ¿de donde sales?- Preguntó la chica,
alegrándose de verle.
-El poder de Virgo...- Contestó de manera sencilla.
Ahora que había llegado a la casa, la balanza se inclinaba a su
favor.
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