domingo, 21 de julio de 2013

Primera parte - Descanso

Tal y como avisé hace una semana o dos, los capítulos que dan fin a la primera parte ya han sido publicados, hasta el 32. Ahora nos gustaria tomarnos un tiempo de relax, aprovechar el verano para descansar y trabajar en las ideas. Lo más probable es que en Septiembre volvamos a la carga, pero tampoco quiero hacer promesas, así que diré que intentaremos reanudar la segunda parte en Septiembre, pero si no, casi seguro que en Octubre estamos de nuevo aquí.

De hecho, no os creáis que estaremos haciendo nada, nos ocuparemos de revisar toda la primera parte, desde el primer capítulo. Así, poco a poco, vamos a realizar la versión definitiva.

Hala, pasad un buen verano, ¡saludos!

GM

Capítulo 32 - 'Consecuencias'

Shadow miraba atónito como Kinético se esfumaba. Al mismo tiempo, Garra caía extenuada al suelo mientras el círculo de sangre se desvanecía. El I-Men se acercó sin dudarlo y la cogió de la cabeza, parecía seguir viva. A continuación echó un vistazo a la tarjeta de la chica, contaba con algo menos de una vida, muy poco. Estando ella inconsciente en medio de un Palacio hostil no era una muy buena situación, juzgó. De repente sintió la mente de Erzzhia.
-Por fin puedo hablar con vosotros, ¿qué ha pasado?- Quiso saber.
-Nos infiltramos correctamente, pero nada mas llegar apareció Kinético- Shadow sintió como la otra se estremecía- Hemos tenido que luchar y Garra lo ha derrotado, aunque ahora está muy mal, creo que voy a volver...
-Entiendo, es increíble que le hayáis podido derrotar... daros prisa- Pidió ella.
-Por supuesto- Aseguró Shadow.
-Un momento- Insistió- ¿Sabéis qué es lo que pasa allí, cómo el Gobernador los controla? Hace unos instantes sentimos una alteración psíquica muy fuerte, una orden proveniente de la torre.
-Debió de ser cuando nos vio pelear, Kinético le advirtió de nuestros planes, pues nos había leído la mente, se fue corriendo escaleras arriba, hacía la torre, probablemente fue allí cuando dio la orden de la que hablas- Aventuró Shadow. Erzzhia parecía satisfecha con la respuesta y cortó la comunicación.
El I-Men tomó a la rubia en brazos y echó a andar antes de que el Gobernador decidiera hacer algo personalmente. Concentró sus fuerzas y, poco a poco, se sumergió de lleno en la dimensión sombría de dentro de su cuerpo. En el vestíbulo de piedra blanca tan sólo quedó una diminuta sombra apenas visible, que se desplazaba.
La sombra no tardó en desaparecer bajo las puertas del Palacio e irse.


En el patio de la Casa de Curación, el Guerrero y Gaia encaraban una dura batalla. Rawolf y Dimitri no eran dos cualesquiera. El primero era muy rápido y brutal, su esencia medio animal hacía que fuera totalmente impredecible, y era más poderoso que el propio Capitán a pleno poder. Dimitri no era tan fuerte, sin embargo era muy rápido, tanto que apenas le podían seguir el ritmo. De hecho Gaia estaba en desventaja frente a él.
-Celestina- Dijo- Deberíamos cambiar de oponente.
-¿Tú crees?- Respondió el otro mientras esquivaba los arañazos de Rawolf, de nuevo transformado en un lobo humanoide. El Guerrero observó a Dimitri y pensó que la otra tenía razón, de manera que aprovecharon y giraron, sustituyendo a sus rivales.
-Hey chica, no huyas, prefiero tu sangre...- Comentó Dimitri, visiblemente divertido ante la situación. El Guerrero pareció enfadarse con lo que había dicho aquel tipo, de manera que se impulsó con el viento, logrando una gran velocidad. El vampiro hizo salir sangre de su propio cuerpo y la empezó a manejar como si fuera un arma. Ambos chocaron y empezaron a intercambiar golpes.
-¡Toma!- Celestina concentró el viento y formó la Hoja Tornado en torno a su brazo derecho, con el que arremetió, intentando cortar al otro. Sin embargo su enemigo era muy diestro en el combate, así que logró evitarlo.
-¡Vaya! Resulta que no eres malo, igual tú me diviertes más, ¡vamos!- Los ojos de Dimitri se encendieron, rojos, y algo pareció bullir en su interior, cuando reanudó el ataque, su velocidad se había duplicado.
-¡Mierda! Eres rápido- Tuvo que admitir el I-Men, que se dio cuenta de que sólo podría hacer algo si recurría a la habilidad que había usado contra Lizzarit, ''ver el viento''. Puso algo de distancia y se concentró- ¡Adelante!- Abrió los ojos y de nuevo era capaz de observar como las corrientes fluían, enredándose las unas a las otras y girando. Aprovechando los vientos se movió con sutileza, de nuevo parecía que estuviera bailado.
-¡Se puede saber qué haces! ¡Estamos peleando!- Exclamó Dimitri, indignado. El hombre se lanzó, furioso y atacando con la sangre alrededor de las manos, formando cuchillas. El Guerrero no se asustó, simplemente esperó el momento adecuado y comenzó a esquivar a su rival como si ni si quiera se estuviera esforzando, fue entonces cuando Dimitri cayó en la cuenta de que aquel tipo no era un cualquiera. Redobló sus esfuerzos y esta vez el I-Men tuvo que parar algunos golpes.
Viendo que estaban en un punto muerto, Celestina decidió acumular energía y lanzar un potente ataque para desestabilizar a su enemigo. Debido a su concentración no le tomó demasiado tiempo y, cuando lo tuvo listo, liberó todo su poder de golpe, esperando sorprender al vampiro. Y así fue, Dimitri no se esperaba que el Guerrero fuera capaz de atacar de esa manera en esas circunstancias, así que torrente de viento liberado le pilló desprevenido, atrapándolo y llevándolo de un lado a otro, sin poder hacer nada.
Aprovechando que el enemigo estaba a su merced, Celestina saltó enarbolando su Hoja Tornado, dispuesto a atravesar al otro. Sin embargo Dimitri no era tampoco un cualquiera, así que incluso en medio del vórtice de viento fue capaz de detener al I-Men. El viento fue cesando y los dejó de nuevo en tierra. Estaban sudando por el esfuerzo.
-Vaya, eres un sujeto interesante...- Murmuró Dimitri. El Guerrero Celeste se asqueó ante el comentario del vampiro.
-Pues tú no, no me gustas nada...- Dijo el I-Men. ''Además, ese poder es sumamente raro, ¿en qué consistirá exactamente? Por lo que he visto parece que puede controlar su propia sangre, y esas marcas en sus labios, parece que hace poco ha bebido sangre... es muy sospechoso y tenebroso'', meditaba.
En el otro rincón del patio, Gaia y Rawolf habían entablado un combate igual de arduo. La rubia había rodeado su cuerpo de una densa madera mientras hacía brotar raíces y plantas por todos lados, dispuesta a atrapar al chico. Pero este era sumamente ágil y lograba evitar casi todas las plantas y, las pocas que lograban alcanzarle, acababan destrozadas por sus garras.
-¡Grrr!- Gruñó mirando a la I-Men. Una furia animal le recorría, haciendo que atacara como un auténtico loco, sin tener en cuenta si quiera su propia seguridad. Se encorvó y el pelaje gris le cubrió el cuerpo mientras se hacía más espeso. Las garras de sus extremidades se hacían más afiladas y mortíferas, y sus colmillos parecían agrandarse. En sus ojos amarillos no se podía ver ni un vestigio de humanidad.
-No sé que me inspiras exactamente, si lástima o asco...- Dijo ella, aunque dudaba que pudiera entenderle. Rawolf mostró una mueca de enfado y se lanzó hacía delante. Gaia invocó un árbol que creció frente a ella de manera asombrosa. El chico hundió su garra en el tronco, astillándolo y atravesándolo. La rubia pudo evitar el ataque por poco, pues el brazo del hombre estaba ahora atrapado.
Se puso en uno de los laterales mientras levantaba su brazo que iba haciéndose de madera y aumentando de tamaño. Cuando estuvo listo propinó un fortísimo golpe desde arriba, como si manejara un gran mazo. El polvo se levantó y nubló la vista de la I-Men. Cuando pudo ver de nuevo le sorprendió lo que vio, Rawolf estaba sujetando su mano con el brazo que tenía libre.
-¡Auuuuuu!- Aulló. Gaia deshizo la transformación y una sensación de miedo se alojó en su pecho, al parecer aquel chico tenía la habilidad de infundir un miedo irracional. Haciendo muecas de esfuerzo, Rawolf liberó el brazo con violencia de la madera. Miró a la chica y se relamió.
-¡Ni hablar, no seré tu comida!- Hizo crecer un árbol bajo sus propios pies, para poner distancia entre ella y el lobo, pero este saltó al techo del edificio para luego impulsarse en dirección a la copa del vegetal- ¡Idiota, no podrás esquivar en el aire!- Exclamó ella, saltando sobre él y azuzándolo de nuevo con su brazo transformado. Esta vez Rawolf no pudo evitarlo y recibió el golpe de lleno, cayendo con un fuerte estruendo al suelo.
Una de sus vidas bajó un poco, se había herido. Gaia cayó también, pero evitó hacerse daño invocando unas ramas para frenarse. Luego miró atentamente al lobo, que parecía aun más enfadado que antes.
Ambas batallas continuaron combatiendo unos momentos pero, de repente, sintieron una especie de vibración en el aire. Dimitri y Rawolf se miraron, tensos. El lobo dio un salto y se encaramó al techo, mientras el vampiro hacía lo mismo, juntos se marcharon mientras miraban a los I-Men.
-Este ha sido el primer asalto, cabeza tazón, luego seguimos- Se burló mientras se marchaban, los I-Men no entendían que acababa de pasar.
-¿Y esto? ¿Por qué se van?- Preguntaba la chica.
-Ni idea, pero mejor así...- Entonces sintieron en su mente a Erzzhia.
-Chicos, he percibido algo... parece ser que el Gobernador ha enviado una nueva orden para que se reagrupen, o algo así. Los enemigos que estaban por aquí también han huido- Les explicó. Ambos se miraron, sin saber qué hacer. El Guerrero habló con su hermana.
-¿Y ahora? ¿Cómo sigue tu plan, oh, gran hermana mía?- Inquirió, mostrándose sarcástico.
-Lo hablaremos aquí en la casa, cuando estemos todos juntos, volver, será lo mejor- Les sugirió.
Gaia y Celestina pensaron que, efectivamente, era lo mejor que podían hacer, así que marcharon en dirección a su casa.


En el trono, el Gobernador observaba las imágenes que el Orbe retransmitía. Había estado mirando las batallas que se sucedían a lo largo de la ciudad. Tras las derrotas de Kinético e Infecto, ellos habían logrado derrotar a la curandera Holy, lo cual suponía un buen avance. Además, ahora mismo Garra estaba fuera de juego gracias al Alcalde.
Por eso el Gobernador había pensando que lo mejor sería reagrupar a los suyos y organizar un ataque más eficiente, si las cosas seguían así podría sufrir muchas más pérdidas, cosa que no le interesaba para nada. Le había costado mucho hacer emerger aquella ciudad, y el Orbe le había ayudado muchísimo, pues amplificaba los poderes de manera extraordinaria. De no haber sido por Erzzhia, ahora la ciudad sería mucho más numerosa. De nuevo se reprendió por no haber tratado de eliminarla antes.
Miró por la ventana, el Sol comenzaba a declinar y se ocultaba por las montañas. Había llamado a un jugador que tal vez podría echarle un cable si las cosas se le iban demasiado de las manos, y no tardaría en llegar. Unos pasos resonaron, se trataba de su invitado. Este se acercaba cada vez más, hasta que finalmente apareció por las escaleras. El que entró era pelirrojo y tenía una gran melena, sus ojos eran azules y fríos, su ropa era oscura.
-Me alegro de verte, Gravitta- Saludó el Gobernador.
-Yo no me alegro mucho, Me...- Comenzó a decir.
-¡¡No digas mi nombre!!- Exclamó enfurecido el primero- Aquí soy el Gobernador.
-Entiendo... bueno, recibí tu mensaje- Comentó el científico- Decía que era urgente y he venido, ¿qué diantres pasa?
-Los I-Men- Los ojos de Gravitta relucieron, ese nombre era harto importante para él.
-¿Qué han hecho esos ahora?- Inquirió.
-Están en mi ciudad, pensé que podría dominarlos, pero debido a una pequeña interferencia se han rebelado y me tienen en jaque- Admitió el otro- Intentaré aplastarlos con la ayuda de mis ciudadanos, pero no sé si podré, acabo de perder a dos buenos combatientes.
-¿Quieres que pelee a tu lado? No sé...
-No, no hace falta- Respondió el Gobernador- Al menos espero que no haga falta. Supongo que tras estos días ya habrás reclutado un nuevo equipo, ¿no?
-En efecto- Gravitta sonrió- Somos los Siete Destructores.
-Bonito nombre- Ironizó el otro- Ahora en serio, si estamos en serios problemas, me gustaría que mandaras a tu equipo, al menos a alguno de ellos. Recuerda que gracias a mi pudiste encontrar a varios...
-Lo recuerdo- Gravitta parecía meditarlo- Bueno, no es que me haga especial ilusión, pero eres un buen aliado, así que si es necesario mandaré a mi equipo.
-Gracias, ahora estoy más tranquilo- El Gobernador se recostó contra el respaldo del trono y señaló una de las sillas que había alrededor del Orbe- ¿Por qué no te sientas? Está anocheciendo, sería buena idea que te quedaras, no quiero ser un anfitrión desagradecido. Mis chicos no tardarán en volver, estaría bien que los conocieras.
-De acuerdo.
Un poco a regañadientes y para no ser descortés, Gravitta se sentó. En efecto, no tardaron en aparecer poco a poco personas que se iban reuniendo allí. Primero entró un hombre alto de melena castaña y ojos penetrantes y oscuros. Llevaba una gabardina negra y un sombrero. Justo detrás de él iba un chico joven con pintas góticas y pelo grasiento, tenía unos andares renqueantes, como si sufriera de un dolor agudo en la piernas derecha. El Gobernador los presentó como Dimitri y Rawolf. Unos instantes después entraron tres chicas. Una de ellas era bajita y morena, de ojos muy bellos, respondía al nombre de Candy Soul. La siguiente era alta y delgada, con un cuerpo atlético recubierto de tatuajes tribales, parecía fuerte. Tenía el pelo moreno y los ojos plateados. La última era de estatura media, espalda ancha y pelo rubio, sin embargo no era precisamente guapa, y una herida que le cruzaba la cara la afeaba un poco. Se trataban de Silver y Amazón. Por último, entró un hombre alto y de porte regio. Tenía el pelo castaño y corto, a la altura de las orejas. Presentaba una incipiente barba que le quedaba bastante bien. Su nombre era Light Knight.
-Ya estamos todos- Anunció. Gravitta miró al hombre y su mirada era muy clara, ''¿este es tu ejército?'', pensaba- No te preocupes amigo, aun hay dos ahí afuera.
-¿Y cómo es que no vienen?- Preguntó el científico.
-Están entretenidos- El Orbe reflejó a Llama Helada y a Womenice peleando con ferocidad contra el Capitán y Demongirl. Gravitta casi saltó hacía delante, sorprendido.
-¿¡Llama Helada está de tú lado!?- Preguntó asombrado.
-En efecto, Erzzhia no llegó a tiempo con él...- Miró la imagen- A todos les he dado órdenes de volver, pero parece que Womenice tiene problemas por culpa de ese vasco, y no me conviene perder más gente... Light Knight, ve allí y asegúrate de que ambos volvéis sanos y salvos.
Light Knight le miró con unos ojos reprobatorios y marchó sin decir nada. Los demás permanecían en sus sitios, sin decir nada, como autómatas.
-No parecía muy contento- Susurró Gravitta.
-Él es muy fuerte, si me hace caso es porque quiere a Womenice, y ella si está bajo mi influjo...
-¿Y los demás?- Siguió el científico.
-Nos escuchan y nos entienden, pero no pueden pensar por si mismos, dependen de lo que les ordene, así que no te preocupes.
-Entiendo- Entonces el pelirrojo cayó en la cuenta de algo- Has dicho que vuelvan Womenice y Light Knight... pero, ¿qué piensas hacer con Llama?
-A él le he dado una orden distinta...- Tras la máscara se dibujó una cruel sonrisa- Su orden es eliminar a Demongirl.


En el Almacén helado, la pelea de hielo contra los I-Men continuaba. Demongirl y el Capitán habían estado recibiendo periódicamente noticias a través de la comunicación con Erzzhia, de manera que sabían como estaban yendo el resto de las peleas. También sabían que ellos eran los últimos, y cada vez las probabilidades de devolver a Llama Helada a la normalidad parecían más remotas.
El Capitán se enfrentaba a Womenice, pero cada vez la deba la sensación de que algo iba mal. La chica no paraba de reír de manera frenética, parecía histérica. Además le sacaba la lengua constantemente, como burlándose de él. Pero lo que más sacaba de quicio era que no parara de llamar a Llama, ''cariño'', por respeto a Demongirl.
-¡Cariño, este no es ni la mitad de fuerte que tú!- Decía en esos momentos. El vasco ni lo pensó, lanzó su escudo con todas las fuerzas que pudo. Cortando el aire, el escudo destrozo las criaturas de hielo de la chica y le pasó rozándola, haciéndole una diminuta herida- ¡Ni si quiera puedes acertarme!
El I-Men se lanzó hacía delante, dispuesto a atacarle con todas sus fuerzas, pero el frío estaba haciendo mella en su cuerpo, a pesar de que su traje era aislante. Womenice no era tan rápida como él, sin embargo lograba evitarle haciendo uso de su hielo de las maneras más astutas, congelando el suelo, o incluso llamando criaturas. En un momento en el que estaba cerca de la pared, donde se había incrustado el escudo, aprovechó para recuperarlo.
-Bueno, me estoy aburriendo ya de ti, chico- Dijo la rubia, que a continuación acumuló energías en las manos mientras las juntaba.
-A ver con qué me sorprendes ahora...- Susurró para si el I-Men.
-¡Adelante!- Una poderosa corriente de frío se arremolinó frente a ella y el hielo comenzó a tomar forma. Hasta entonces había estado utilizando criaturas medianas, más bien pequeñas, pero nada había preparado al Capitán para enfrentarse a un gigantesco mamut de tres metros de alto. La masa de hielo parecía estar completamente viva y, con furia, embistió con los poderosos cuernos.
-¡Furia Vasca!- Rugió el Capitán imbuyéndose en el aura roji-blanca mientras agarraba los cuernos de la bestia. Comenzó una batalla de voluntades, la de Womenice y su monstruo, y la del Capitán, que rugía furioso. Durante unos instantes que se hicieron eternos, parecía que ninguno de los dos fuera a ceder, pero, de repente, el mamut retrocedió unos centímetros.
-¿¡Qué!?- Vociferó la chica- ¡No puede ser, es mi gran Creación! ¡Vamos Mamut de mierda, tumba a ese fantoche!
El Vasco se enfureció aun más cuando escuchó como hablaba al animal, aunque fuera de hielo. A pesar del frío, el esfuerzo hacía sudar al I-Men, que reunió sus energías y las lanzó contra el animal, todas a una. Finalmente logró empujarlo y hacer que cayera. A continuación saltó sobre este, aún con la furia vasca activada, y lo empezó a destrozar con los puños. En ello estaba, cuando de golpe apareció Womenice por detrás sujetando un cristal de hielo.
-¡Muérete!- Gritaba como loca mientras blandía el cristal de un lado a otro. Era evidente que no estaba acostumbrada a manejar armas y que había perdido el norte. El Capitán era mucho más diestra que ella, así que la evadió sin problemas y le asestó un duro derechazo que la mando a volar contra la pared. Pero no se escuchó el ruido propio de un choque. Cuando el I-Men volvió la vista descubrió a un chico alto y delgado que sostenía a Womenice.
-¿Estás bien, cariño?- Preguntaba él, protector. Ella parecía estar medio inconsciente.
-¡Quita, no te necesito!- Gritó furiosa mientras pataleaba como una niña. El hombre tuvo que dejarla en el suelo- ¿Qué haces aquí, Light?
-El Gobernador me ha mandado aquí para sacarte de esta nevera- Susurró él, evidentemente se le notaba frustrado por algún motivo. La rubia no parecía satisfecha con la respuesta, pero tuvo que hacerle caso.
-Está bien, ¿y Llama Helada?- Preguntó.
-No he recibido órdenes con respecto a él, vámonos- Pero ella se negó.
-¡No me iré sin él!- Light Knight no pareció conforme con la respuesta, pues enarcó una ceja y mostró cara de descontento. Se movió a una velocidad increíble y noqueó a Womenice como si fuera la cosa más fácil del mundo. Antes de dejarla caer cogió su peso muerto y se lo cargó a los hombros. Iba a irse por la puerta, pero el Capitán no podía permitir que escaparan.
-¡Alto ahí! No puedo permitir que escapéis- Les dijo. El hombre exhaló un suspiro hastiado.
-Mira Capitán, ahora mismo no quiero tener que pelear, tan sólo poner a salvo a esta idiota, así que más te vale dejarme pasar- Contestó el otro, mordaz. El Capitán bajó la cabeza, como preparándose para cargar, pero antes de hacer nada, Light ya estaba sobre él, atacándole con lo que parecía ser una espada brillante.
Hubo un fuerte destello, después un fogonazo, todo seguido de un gran estruendo. El Capitán se liberó del montón de estanterías que le habían caído encima para descubrir una pequeña herida en el abdomen. Miró en derredor y allí estaba su enemigo, mirándole por encima del hombro, ni si quiera había bajado a Womenice del hombro. Un escalofrío que nada tenía que ver con la temperatura recorrió el cuerpo del I-Men. Haciendo acopio de valor enarboló su escudo y se lanzó contra el hombre. Light volvió a atacar con esa espada brillante, y esta vez el Capitán supo responder con su escudo, bloqueándolo.
El otro se quedo sorprendido, pero tan sólo un instante, recuperó en seguida la compostura. Entonces su cuerpo comenzó a iluminarse, como si emitiera una especie de energía. Se movió y ya no estaba en el campo de visión del vasco, quien, más por instinto que por otra cosa, se giró y levantó el escudo. Había adivinado bien, Light Knight se había puesto a su espalda aprovechando esa ''velocidad'', aunque parecía más bien que era intocable, el I-Men ni si quiera le había visto. Bloqueó el segundo ataque y retrocedió, Light estaba sudando.
-Vaya, pensaba derrotarte rápido, pero eres un hueso duro, no me he topado con muchos como tú, Capitán Vasco- Dijo el hombre admitiendo la pericia del otro.
-Gracias, pero es mi deber. Debo derrotaros- Contestó.
-Piénsalo, si no me paro a pelear contigo es por Womenice. Has visto mi poder, si quisiera podría pelear contigo y tu amiga y derrotaros- Explicó- Te estoy haciendo un favor al ignorarte, así que déjame salir de aquí y ayuda a tu amiga con Llama Helada. Si os dais prisa tal vez podáis huir a tiempo.
El Capitán Vasco lo pensó seriamente, quizá aquel tipo tuviera algo de razón. Era muy fuerte, y lo más importante ahora era volver con Demongirl y encargarse de Llama Helada. Finalmente asintió y dejó el camino despejado.
-Gracias- Susurró Light Knight, quien se fue por la puerta sin más. El I-Men revisó su tarjeta, aún le quedaban todas las vidas, aunque la tercera estaba algo bajada. Sacudió la cabeza, no creía que hubiera tipos tan fuertes. Fue hasta donde se encontraba Demongirl y la encontró luchando con fiereza.
-¡Ah!- Gritaba mientras agitaba las espadas. Llama Helada, totalmente congelado, las paraba con las cuchillas de sus brazos. El Capitán corrió y atacó a su antiguo compañero, dando así un respiro a la chica.
-¿Cómo va la cosa? ¿No logra nada Erzzhia?- Preguntó entre jadeos mientras asestaba golpes con ambos brazos, que el otro resistía.
-Parece ser que no, y no se me ocurre ninguna manera de hacerle volver en sí- Dijo ella, visiblemente dolida. Unas lágrimas acudieron a sus ojos, pero apretó los parpados e intentó evitar que cayeran.
-Según Erzzhia, alguien le ''controlaba'', ¿no?- Preguntó el vasco. La chica asintió, pesarosa. El Capitán esbozó una sonrisa- Entonces derrotemos al Gobernador, podemos obligarle a devolver a la normalidad a Llama.
-Claro, es buena idea- En ese momento la hermana de Celestina les habló.
-No he podido evitar ''escuchar'' lo que decíais, creo que es mala idea- Dijo en un tono que no admitía réplica- Por lo que sabemos ellos son unos nueve o diez... ¿iréis ahora al Palacio a luchar contra ellos en estas circunstancias? Lo mejor sería que noquearais a Llama Helada y lo traigáis, tal vez en persona pueda hacer algo...
El silencio les envolvió. Llama Helada les miraba, estaba en esos momentos maquinando algo para poder hacerles frente. Demongirl tuvo que darle la razón a la otra, así que se encaró de nuevo a su ex-novio. El Capitán hizo ademán de luchar también, pero la I-Men levantó un brazo, deteniéndole.
-Déjame, yo me encargo de esto...- Susurró. El vasco iba a protestar, pero ella le fulminó con la mirada. Dándose cuenta de lo inútil que sería insistir, retrocedió.
-Dejaros de cháchara, vamos a terminar esto...- Dijo Llama, crispado. Su cuerpo empezó a temblar y, de repente, su mitad derecha empezó a arder, como si fuera una antorcha. Casi al instante el ambiente se caldeó. Sin decir nada más, el hombre saltó hacía delante mientras manipulaba el fuego.
Demongirl hizo uso de sus piernas demoníacas y se desplazó a gran velocidad, eludiendo los ataques ígneos. ''Debo dejarle KO, así podremos llevarlo...'', pensaba. Dándose fuerzas con ese pensamiento, aumentó la velocidad y se situó tras el otro. Llama Helada giró a toda prisa para evitar el golpe, pero era tarde, el puñetazo de la I-Men fue contundente. Salió disparado varios metros y cayó inerte al suelo. Había perdido una vida, pero el golpe fue en la sien, de manera que estaba inconsciente. La chica se relajó, lo había logrado. Iba a deshacer su transformación cuando, de repente, pasó algo.
El cuerpo de Llama Helada se levantó. El Gobernador, que estaba viendo el combate, no iba a dejar que se lo llevaran tan fácilmente. Usando el Orbe le había ordenado que se levantara y peleara. Le había costado, pero el ex-I-Men logró ponerse en pie.
-Esto aún no se acaba...- Dijo, furioso.


En la casa reinaba la penumbra. El Sol apenas alumbraba ya. En el salón de la casa de los I-Men estaban Erzzhia, Waver, Kya y Eliart. Cada uno en una silla, ponían al corriente al líder de todo lo que había pasado desde la mañana. Revelación seguía postrado en el sofá, aun febril y sin poder despertar.
-Entiendo... supongo que después de ver como ha reaccionado la ciudad, debemos asumir que tenías razón- Dijo Eliart mientras miraba a la hermana del Guerrero, quien asintió- Entonces tenía razón, mis instintos no me fallaban. Pero esto nos coloca en una situación muy mala- Continuó pensando en voz alta. Waver se inclinó en la silla.
-Una cosa, ¿dónde está Holy?- Eliart apretó los labios. No quería hablar aún de ello, lo mejor era que el Guerrero fuera el primero en saberlo. Erzzhia se había enterado de todo al contactar por primera vez con él, pero tuvo la prudencia de no decir nada. Todos miraban al joven.
-Bueno, será mejor que lo explique cuando estemos todos- Respondió de manera escueta. Miró a Erzzhia- ¿Les queda mucho a los demás?
-Un segundo- Se llevó las manos a la cabeza, para concentrarse. Cuando estaba conectado a alguien podía establecer su ubicación concreta, siempre y cuando no estuviera muy lejos- Están llegando, en unos minutos estarán aquí.
Nada más decir esas palabras la puerta se abrió. Se trataba de Shadow, que llevaba en brazos a una inconsciente Garra Nocturna. La tumbaron entre varias sillas mientras Kya iba corriendo a abrazar al chico, estaba muy preocupada pese a que Erzzhia le decía que estaba bien. Él les contó de primera mano todo lo que había pasado en el Palacio, incluida la batalla contra el Alcalde, Kinético. Eliart parecía sorprendido por todo lo que había pasado sin que él tuviera la menor idea. Estaba algo enfadado con sus amigos por no haberle avisado antes, pero en seguida se dio cuenta de que habían actuado como mejor pudieron, y no se lo reprochó. Además, aún se sentía muy culpable por la muerte de Holy, tendría que haber insistido más en que no fueran allí, pensaba.
Al cabo de unos minutos, tal y como Erzzhia había predicho, aparecieron Gaia y el Guerrero, que habían acudido con toda la velocidad que les fue posible. Ambos parecían estar en buenas condiciones, así que se sentaron junto a los demás. Relataron la búsqueda por las calles de la Casa de Curación, como encontraron a Eliart y como más tarde combatieron al vampiro y al hombre lobo. Erzzhia entonces les puso al corriente del combate en el Palacio y de los combates contra Candy Soul, Silver y Amazón.
-Así que ya veis, creo que es evidente que el Gobernador se trae algo entre manos... no logro entender como ha podido manipular a tanta gente, pero lo ha hecho. No tenían motivos para atacarnos- Comentó Erzzhia.
-¿Y si nos atacan porque hemos entrado en el Palacio?- Sugirió Shadow.
-No creo, como has dicho, Kinético os atacó nada más veros, no esperó a que le dierais ninguna explicación. Además advirtió al Gobernador- Repuso ella- Llama Helada nunca hubiera actuado como lo hizo si no fue obligado, de eso estáis seguros, ¿no?
-Si, eso es cierto- Admitió Waver.
-Eso es una prueba de que es capaz de controlar a las personas y engañarlas- Continuó Erzzhia, implacable- Luego está el hecho de que a todos nos atacaran más o menos simultáneamente. Los que hasta entonces eran amables de repente eran terribles enemigos, ¿cómo pudo organizar de esa manera a la ciudad? Creo que los maneja como títeres- Levantó un dedo- Y, por último, apuesto a que no habéis visto a nadie en la calle mientras volvíais. Ahora que su ayudante mentalista no está con él y que está concentrado en dirigir a sus súbditos, no se ha preocupado de crear las ilusiones de las personas...
-Joder, tienes razón- Comentó Eliart- No sé qué hubiéramos hecho sin ti- Ella sonrió en respuesta a la sonrisa del líder. Entonces el Guerrero se levantó.
-Un segundo, ¿y Holy?- Preguntó, asustado de golpe- ¿Está arriba descansando? Gaia me comentó que se había ido antes, y no la había visto...- Eliart miró al suelo. La hermana de Celestina puso mala cara.
-Verás...- Comenzó Eliart. Miró a los ojos al Guerrero-... Dimitri, el vampiro, la eliminó- Dijo secamente. El Guerrero se desplomó sobre la silla. Parecía que le costaba asimilarlo. Miró de nuevo al líder y luego a los demás. Entonces las lágrimas aparecieron en su rostro. Con un evidente esfuerzo se levantó y se fue a la cocina.
-¿Estás bien?- Preguntó Shadow. El Guerrero ni le miró y pasó de largo.
-Necesitará estar solo un rato- Sugirió Kya, mientras abrazaba al moreno. Waver estaba silenciosa, Holy era una buena amiga, la conocía desde el primer día de juego. Pensó en su hermano, no quería perderle a él también. Erzzhia se levantó y miró por la ventana, en parte para alejarse del ambiente que se había creado en el salón, la tensión era palpable.
La noche se cernía ya sobre la ciudad, apenas quedaban unos minutos de luz. Afortunadamente, esa era una noche de Luna llena, así que a pesar de todo, no estarían a oscuras. Envió un mensaje mental a Demongirl, ''daros prisa'', decía.


En el Almacén la situación no era fácil. De alguna manera Llama Helada se había recuperado del noqueamiento, y ahora estaba de nuevo en actitud de combate. El Fuego ardía con ferocidad a su alrededor mientras el hielo congelaba su otra mitad. Agitó el brazo llameante y lanzó numerosas bolas de fuego, que fueron contra Demongirl. La chica estaba demasiado atónita para responder, y recibió el impacto de algunas de ellas. Entonces el Capitán se interpuso y frenó unas cuantas con su escudo. Avergonzada, apartó al hombre.
-Deja, ya estoy bien, puedo con esto- Aseguró. El vasco se apartó a regañadientes. Llama Helada no dio un solo momento de tregua, en seguida fue a por la chica, que le esperaba. Con el brazo helado creó una poderosa espada que agarró con ambas manos. La blandió con maestría, haciendo retroceder a la I-Men. Ella intentó bloquear la gigantesca espada, pero era imposible, al final sus propias espadas acabaron destrozadas.
-¡Ja, toma eso!- Agitó de nuevo el hielo y a punto estuvo de hacerle una herida más seria. Demongirl retrocedió para pensar y entonces tuvo una idea. Se concentró y llamó a su espada más fuerte. Frente a ella apareció la gran Claymore de doble filo, casi tan grande como ella misma. La agarró, pero se dio cuenta de que apenas era capaz de levantarla. Llama Helada aprovechó el momento, viendo que ella no se movía, y agitó su propia arma.
-¡Mierda!- La I-Men alzó como pudo la espada, pero era demasiado pesada. Recibió un fuerte impacto en el costado y salió lanzada contra un montón de cajas de madera, que amortiguaron su caída. Había perdido la mitad de la vida. Maldijo por lo bajo. ¡Pues claro! No tenía activados los brazos demoníacos, así no era capaz de manejarla bien. ¿Podría usarlos mientras usaba también las piernas? Se levantó y llamó a todas las reservas de energía que poseía.
-¿Qué haces niña?- Escupió Llama Helada mientras la miraba. Ella no le contestó, necesitaba reunir todas sus fuerzas- No pienso esperar a ver qué haces...- Iba a ir a por ella, pero entonces sintió algo en la espalda, alguien le había lanzado un pedazo de hielo. Se giró y vio como el Capitán Vasco sostenía otro en la mano- ¿Qué pasa? ¿No puedes atacarme tú mismo?
-Si puedo, Patxi, pero tan sólo te entretengo un poco, para darle tiempo a ella- Contestó socarronamente mientras sonreía. Entonces hubo un estallido de energía proveniente de la I-Men. La onda de choque hizo trastabillar a los otros dos.
Los dos hombres miraron a tiempo para ver la transformación. Los brazos de la chica se agitaban en el aire, un aura oscura los rodeó. Las escamas negras empezaron a cubrirlos lentamente, desprendiendo una poderosa energía que pulsaba, como si latiera. Demongirl abrió los ojos y estos eran ahora rojos y brillantes.
-¡¡Ah!! ¡Brazos demoníacos!- Bramó, haciendo que el hielo se quebrara con su potente vozarrón. A continuación el ambiente se relajó. Ella cogió su Claymore, esta vez sin dificultad, y miró con dureza a Llama Helada- Te pienso traer de vuelta, aunque sea lo último que haga.
Ambos se lanzaron el uno contra el otro, dispuestos a darlo todo, aunque por motivos distintos. Él quería asesinarla, tal y como el Gobernador le ordenaba. Ella, en cambio, quería traerle de vuelta, para poder estar a su lado. Hubo un choque de fuerzas y la energía echó atrás al Capitán, que se cubría con un brazo. Cuando pudo mirar de nuevo quedó maravillado. Era un combate increíble, ella mostraba una entereza envidiable, mientras que él hacía gala de un estilo sumamente pulcro y cuidado, como si hubiera combatido toda su vida.
Demongirl estaba ofuscada en esos momentos, hasta entonces nunca se había sentido tan llena de poder pero, ¿de qué le valía? Con ese poder no era capaz de traer de vuelta a Llama Helada, cada vez la obligaba a ir más lejos, a atacar con más rudeza, a ser más y más fuerte. Si las cosas seguían así, podían acabar muy mal, tarde o temprano no sería capaz de controlarse, ella estaba hecha para pelear con todo. Mientras las armas chocaban podía ver sus ojos, encendidos, casi parecían los mimos ojos que la miraban con ternura por la noche, o mientras daban un paseo. Aquellos ojos la habían mirado con infinito amor, con verdadera pasión. Y ahora, en cambio, la miraban con una furia ciega, con enfado. No pudo evitarlo, empezó a llorar sin remedio mientras peleaba.
El Capitán observó como ella empezaba a llorar. Se le encogía el corazón al pensar en lo fuerte que tenía que ser su situación. No pudo evitar dejarse llevar por sus recuerdos y pensar en su tierra y en su familia y, como no, también pensó en Ana, su gran amiga. Aunque, en el fondo, para él era mucho más que sólo eso, a pesar de no atreverse a hacer nada. Un nuevo estallido de energía le sacó de su ensimismamiento. Llama Helada rodeaba su espada con un fuego especialmente fuerte. Demongirl gritaba.
-¡Para Llama!- Se notaba desesperación en su voz- ¡Soy yo, soy yo!- Las lágrimas, saladas, no dejaban de caer. Ahora que había empezado se veía incapaz de parar. El antiguo I-Men la miró, desconcertado, como si algo en su cabeza hubiera reaccionado, luego la sacudió con fuerza, parecía confuso.
-¡Cállate niña!- Rugió- ¡Deja de intentar confundirme, voy a matarte!
Y no dijo nada más. Se impulsó hacía delante, poniendo frente a él la espada helada envuelta en llamas. El Capitán observo intranquilo que Demongirl Se dejaba caer en el suelo, desactivando sus poderes, ¡se había rendido! El I-Men reaccionó al instante.
-¡Furia Vasca!- El aura acudió a él al momento, producto de la desesperación. Sin pensarlo lanzó su escudo, que atravesó el Almacén en una milésima de segundo. Llama Helada estuvo a punto de ser alcanzado, pero se había apartado justo en el momento adecuado. Al menos había logrado retenerle unos instantes cruciales. El vasco no esperó, se lanzó también.
Los dos hombres chocaron con violencia, la llamaradas salían despedidas en todas direcciones, Demongirl ya ni si quiera les miraba.
-¡Cómete esto! ¡Por Patxi! ¡Ahhhh!- Rugía furioso. Llama Helada no podía reaccionar con la suficiente velocidad y recibía un golpe tras otro. Finalmente el vasco concentró toda su fuerza y lanzó su mejor golpe- ¡Ira Vasca!
El golpe fue contundente y decisivo, lanzó al ex-I-Men contra la pared, haciendo que perdiera su segunda vida y dejándole en un estado lamentable. Demongirl chilló.
-¡David, David!- Gritaba como una histérica. Llama Helada logró incorporarse, pero era evidente que no podía continuar con la pelea. La chica llegó hasta él e intento abrazarle, pero se deshizo de ella con un ademán furioso.
-¡Quita! ¡Aléjate de mi!- Exclamó. Ella le miró y descubrió que era él de nuevo, cosa que le sorprendió- Lo siento, Capitán, perdóname... ¡Debéis iros, voy a estallar!
-¿¡Qué!?- Exclamó el vasco- ¡No digas bobadas, vas a volver con nosotros!
-Eso, ¡ven!- Le animó ella. Pero el alto negaba con la cabeza.
-No, ya no me puedo controlar a mi mismo, alguien está obligándome, no puedo pararme, sólo sé que me hará volar en mil pedazos con mi poder... os pido que os vayáis, por favor...- Su mirada era muy expresiva, no le quitaba ojo a Demongirl. Mientras hablaba el fuego se iba haciendo cada vez más y más intenso, al tiempo que se concentraba en su cuerpo. Pronto él mismo tomó un color rojizo muy peligroso, similar a la superficie del Sol- No queda mucho tiempo, voy a morir, iros.
-¡No! ¡Si hace falta moriré contigo!- Decía ella.
-¡No! Tú debes vivir... escucha...- Bajó la cabeza- Te quiero, siempre te querré, pero no mueras por mi, vete y vive, y gana esto. Venga mi muerte...- Bajó la cabeza y no volvió a mirarles- Capitán, te lo pido por favor... llévatela...
-¡¡No, no!!- El Vasco hizo caso de la última petición de su amigo y, con asombrosa dificultad, logró arrastrar a Demongirl. Ella le daba codazos y puñetazos- ¡¡No, déjame, déjame!!
El Capitán comenzó a llorar, abrumado por las emociones y se obligó a seguir adelante. Golpeó a la chica y salió del Almacén justo en el momento en que un poderoso estallido resonaba. Una ola de fuego llegó hasta ellos y los hizo caer al suelo, hiriéndoles. Una voz resonó, no muy lejos. La voz decía:
Jugador: Llama Helada, poder: Fuego y hielo, estado: eliminado.

viernes, 19 de julio de 2013

Capítulo 31 - 'Supervivencia en las calles'

El Capitán y Demongirl estaban frente a una gruesa puerta de acero. Dentro de la fábrica la temperatura era muy baja y les costaba mantener una respiración normal. Su habilidad para sentir a los demás les decía que Llama Helada se encontraba al otro lado de la puerta, esperando. La chica se adelantó y se preparó para abrir.
-Espera- Dijo el Vasco- Percibo otra energía, no estará solo... además, el aura de Llama parece estar alterado, quizá no te guste lo que encontremos.
-No me importa, estoy preparada para lo que sea- Aseguró ella. El Capitán se encogió de hombros.
-Como digas, pero algo me huele muy mal.
Demongirl hizo caso omiso al último comentario y se acercó a la puerta. Esta se abría haciendo girar una especie de rueda de acero, como si se tratara de una cámara fuerte. Intentó abrirla, pero estaba increíblemente bien cerrada, así que usó los dos brazos y una gran cantidad de fuerza hasta que finalmente comenzó a girar. El Capitán quiso ayudarla, pero ella no le dejó. Tras unos instantes más, logró abrir la cerradura. Un chasquido confirmó que, efectivamente, ahora podían entrar. Entre los dos empujaron la pesada plancha de metal y una oleada de frío les recibió. Enormes estanterías se elevaban hasta el alto techo, de casi cuatro metros. En las estanterías, que también eran de metal, había muchas cajas y artículos recubiertos de escarcha.
-Más que una fábrica, esto debe de ser un almacén, joder, parece que estemos dentro de un frigorífico...- Maldijo el Capitán, frotándose los brazos. Andaban con cuidado entre los estantes, atentos a lo que pudiera pasar. Tras recorrer varios pasillos llegaron a una zona que ocupaba aproximadamente la mitad de la habitación y que estaba despejada de muebles. Allí, en la pared del fondo, había dos personas. Reconocieron a una de ellas casi al instante, se trataba de Llama Helada, que congelado, estaba junto a una chica de complexión fuerte, pelo rubio ceniza y mirada helada. Cuando el Capitán y Demongirl entraron en la zona despejada, la pareja estaba besándose apasionadamente. La I-Men se indignó al instante.
-¡Tú! ¡Qué se supone que estás haciendo, cabrón!- Exclamó. La pareja dejó de besarse y les miró, sorprendidos de que hubiera alguien allí. Llama Helada se levantó y los fulminó con la mirada.
-Hago lo que quiero, soy libre- Dijo, aparentemente tranquilo. Entonces ayudó a la chica rubia a levantarse- Mira Womenice, estos son los I-Men, mis antiguos amigos.
-Ah, entonces, debemos destruirlos, ¿no? Tal y como ha ordenado el Gobernador- Contestó la chica, sonriente mientras abrazaba el brazo del alto. Llama Helada asintió.
-Así es, vamos, no dejaremos que escapen- El ex-I-Men usó el hielo de su brazo y formó una lanza que lanzó con fuerza. Demongirl no se apartó de la trayectoria del proyectil, lo atrapó en el aire y lo destrozó, a continuación desenvainó sus dos espadas y se preparó para el combate.
-Capitán, tu encárgate de la guarra esa, yo haré entrar en razón a Llama, ¿vale?- El vasco la miró, sopesando la situación. No sentía otras presencias cerca y parecía que nadie les interrumpiría, luego calibró los sentimientos de Demongirl, no era capaz de ver si estaba enfadada o dolida, o si simplemente era determinación lo que veía.
-Está bien, yo me encargo de la tal ''Womenice''- La rubia reaccionó al escuchar su nombre y miró al roji-blanco, entonces sonrió y alzó las manos. De ellas surgió una corriente de hielo que tomó forma hasta convertirse en un lobo helado. La helada criatura fue corriendo a por el I-Men, que frenó al animal con su escudo- ¡Es capaz de crear seres vivientes de hielo! Que poder más extraño...
El lobo saltó a un lado y volvió a cargar para morder al vasco, que forcejeaba con el animal. Este no paraba quieto, de un lado a otro, buscando una abertura para poder atacar. Pero el vasco fue más rápido y logró propinarle un buen golpe, destrozando el hielo. Womenice empezó a reír y a aplaudir con entusiasmo.
-¡Bien, bien! Parece que será interesante luchar contigo- El Capitán hizo caso omiso y se lanzó sobre ella, preparándose para atacarla. Ella juntó de nuevo las manos y creó un par de monos de hielo, que agitaban los brazos nerviosos. Los simios se interpusieron entre ellos y trataron de atacar al I-Men, que de nuevo se defendía de las criaturas. De repente sintió como si algo se le clavara en el muslo, haciéndole perder el equilibrio. Tenía un cristal de hielo en la pierna derecha, la mujer se lo había lanzado aprovechando un momento de despiste. El Capitán se enfureció y destrozó la cabeza de uno de los monos de una patada, y luego apartó al otro con un empujón de su escudo, haciendo que cayera el suelo y se rompiera en innumerables fragmentos.
-¡Ah!- Gritó el hombre mientras se lanzaba hacía delante, cargando con su cuerpo. Womenice no se esperaba que se librara tan pronto de los animales y le pilló por sorpresa, afortunadamente pudo parar la acometida con un fino escudo de hielo en el último momento. El vasco lo rompió con un derechazo, pero ella pudo poner algo de espacio entre ellos.
-Eres fuerte, ju, ju, ju- Seguía sonriendo.
-¡Aún no has visto nada, Patxi!- Replicó él.
Mientras los otros peleaban, Demongirl y Llama Helada medían sus fuerzas, nunca se habían enfrentado antes, aunque conocían bien los poderes del otro, así que sabían a que atenerse. Él había cubierto sus brazos de hielo y les daba una forma de hoja afilada, para así competir contra las espadas de su exnovia. Ambos se lanzaron y comenzó la danza de las espadas. En su interior, Demongirl estaba muy inquieta, a la par que enfurecida, no entendía como alguien podría haber hecho eso, ¿cómo era posible? ¿Cómo podían haber engañado tan rápida y efectivamente a Llama Helada? Estaba decidida a hacerle volver, pero luchar contra el hombre que quería se hacía doblemente difícil.
Sumida en esos pensamientos, no pudo esquivar uno de los ataques y una de las hojas de hielo le hizo un corte en el brazo izquierdo.
-¡Agh!- Se apartó un poco y pensó qué podía hacer, al fin y al cabo quizá no fuera capaz de hacer que volviera. Pero tenían que intentarlo, y para ello debía de tocarle, y esperar que Erzzhia fuera capaz de devolverle a la realidad, gracias al vínculo psíquico. Centrada en eso, encontró la manera de ser mucho más rápida. Acumuló energía, cada vez más y más. La energía tomó forma y se arremolinó en sus piernas, que se volvieron más fuertes y musculosas, al tiempo que se cubrían de escamas negras como la noche- ¡Piernas demoníacas!- Exclamó ella. Las escamas se extendieron has su cintura, incluso apareció un rabo acabado en triángulo.
Llama Helada la miró, no sabía que pudiera convertir las piernas, estaba fuera de sus planes. Demongirl avanzó con determinación, y gracias al poder demoníaco, iba a una velocidad increíble, comparable al poder de Eliart, Leo. Él apenas era capaz de seguir sus movimientos. Las espadas seguían entrechocando, Llama Helada las paraba casi más por intuición que por que realmente fuera capaz. Llegado cierto punto, Demongirl finalmente le alcanzó en una pierna, haciendo que tropezará. Aprovechando eso, la chica se puso en su espalda y el agarró con ambos brazos. Mandó un mensaje a Erzzhia, ''le estoy tocando, ¡ahora!''. La chica recibió el mensaje y trató de establecer el vínculo con el ex-I-Men, pero una barrera psíquica se lo impidió. ''No puedo hacerlo, el lavado de cerebro que sufre es demasiado intenso en él'', contestó Erzzhia. Las palabras fueron como un jarro de agua fría, ¿no sería capaz de devolver a Llama con ellos? En ese momento, el hombre hizo surgir unos pinchos de hielo de su espalda. Fue tan repentino que Demongirl apenas pudo esquivarlo, haciéndose cortes en varios puntos más y perdiendo algo de vida.
-Mierda...- ''¿Ahora qué hago? Parece que Erzzhia no es capaz de hacer nada...'', meditaba mientras miraba al otro. Llama Helada sonrió.
-Sigamos...


En la Casa de Curación, Holy e Infecto se debatían en una ardua pelea. Ahora se encontraban intercambiando golpes y evitando que se tocaran el uno al otro. Si Infecto introducía sus bacterias dentro de ella, le afectaría. Si, sería capaz de destruirlas con su poder de curación, pero le costaba bastante. Al mismo tiempo, ella intentaba curarle, haciendo que así perdiera vidas, ya que vivía en simbiosis con los patógenos de su interior.
Eliart estaba sentado en el suelo, apoyado contra la pared del patio, mirando la batalla. Le gustaría ayudar, pero sería un peso muerto, los ataques de Infecto le hacían mucho daño, ya casi había perdido una vida sólo con el veneno inicial. Se concentró. ''Cáncer, adelante'', pensó. El aura verde suave se extendió por su cuerpo y le curó las heridas, devolviéndolo a su estado inicial. Esta vez el escudo no apareció, quizá porque no estaba combatiendo.
En ese momento Infecto caía al suelo, empujado por Holy. Esta se acercó, dispuesta a curarle, pero el hombre le arrojó algo de tierra a los ojos, dándole de lleno. La chica retrocedió, cegada, y tropezó, cayendo a su vez al suelo. El enemigo se levantó con velocidad y fue hasta un extremo del patio, donde agarró lo que parecía ser una pala. Eliart no podía soportar quedarse mirando, así que llamo a Aries y el aura anaranjada le recorrió el cuerpo.
-¡Holy aguanta, te ayudaré!- Dijo el líder al tiempo que se lanzaba contra Infecto, quien frenó a Eliart blandiendo la pala. El I-Men esquivaba las acometidas, haciéndose evidente que aquel tipo jamás había usado un arma, confiando en su poder natural. Eliart se desplazó con rapidez y pudo pegarle una patada en las costillas, pero entonces Infecto le lanzó algo de veneno, que hirió al líder en la pierna.
-Ella será distinta, pero a ti mis ataques te afectan- Comentó mientras sonreía. Eliart retrocedió hasta la pared y encontró un rastrillo, le valdría para combatir sin necesidad de tocarle.
-¡Ahora verás!- Dijo volviendo a la carga. En ese momento Holy ya se había recuperado y estaba a su lado, atacando al hombre. Infecto se defendía como podía, pero al ser dos contra él, tenía cierta desventaja. Eliart dejó un hueco libre, que el enemigo aprovechó para lanzar veneno sobre el brazo izquierdo. El I-Men no pudo hacer nada, de nuevo su brazo estaba envenenado- ¡Agh!
Pero a la vez que lanzaba el veneno, Holy le había alcanzado.
-¡Gran Curación!- Aplicó una fuerte dosis de su poder de golpe, metiendo toda su energía en el cuerpo de Infecto. Este se retorció de dolor mientras chillaba.
-¡Ah!- Gritaba con voz aguda. Se arrancó la camisa y, allí donde la chica le había tocado, aparecía una fuerte quemadura. Las vidas del hombre se redujeron a dos. Los miró con furia- ¡Seréis!, y pensar que antes iba a ayudar a vuestro amigo, ¡ahora no podréis despertarle jamás!
Holy y Eliart cruzaron miradas, alarmados. ¿Sería verdad lo que estaba diciendo aquel hombre? La verdad es que estaban muy confundidos, no entendían por qué Infecto, que había sido tan amable antes, de repente les atacaba sin motivos. ¿Estaba bien que pelearan? Eliart pensaba que no quería romper la paz del lugar así que intentó pensar en alguna solución.
-Escucha, Infecto, ¿por qué nos atacas? No te hemos hecho nada... será mejor que nos detengamos ahora que no es demasiado tarde- Argumentó Eliart mientras le miraba a los ojos, esperando algún tipo de reacción. El hombre le miraba extrañado- Vamos, no queremos que la ciudad se estropee por nuestra culpa.
-Es verdad, ayer estabas totalmente distinto, ¿qué te hemos hecho?- Intervino también Holy mientras mostraba una cara de preocupación, ¿se habría vuelto loco?
-¿Cómo, buscáis una explicación?- Preguntó Infecto. Soltó una sonora carcajada- ¡El Gobernador lo ha ordenado, y sus órdenes son sagradas! Lo ha dicho claramente, ¡destruid a los I-Men! Así que os destruiré.
-Entiendo, por eso nos ha preguntado antes si eramos los I-Men...- Susurró Eliart a Holy. Entonces se preguntó si toda la ciudad iría ahora contra ellos- ¿Crees que los demás estarán bien?
-No lo sé, pero parece que tendremos que derrotar a este tipo y volver a la casa, tenemos que reagruparnos y advertir a los otros- Dijo la chica.
-Eso si no saben ya que estamos siendo atacados...- Finalizó Eliart con ironía. Durante la conversación, Infecto había estado reuniendo poder a su alrededor y ahora comenzaba a rezumar una sustancia verde y morada por sus orificios corporales.
-¡Danza venenosa!- Gritó. El veneno que surgía de su cuerpo comenzó a girar y moverse a su alrededor, como si lo controlara. Hizo un movimiento con el brazo derecho y una pequeña esfera de veneno salió lanzada contra Eliart. Este la esquivo, pero por los pelos, la sustancia había aumentado su velocidad, se notaba concentración en la cara del enemigo.
Holy no esperó más, también concentró su energía. ''Creo que ha llegado la hora de despertar mis poderes al máximo, jamás lo había hecho para combatir...'', pensaba ella mientras un viento agitaba su melena. Poco a poco comenzó a surgir un aura blanquecina, tan tenue que costaba distinguirla del aire. Unos símbolos tribales aparecieron en su rostro y sus ojos se pusieron en blanco, como si fuera una especie de divinidad. El aura tomó consistencia a su alrededor.
-¡Modo Esculapio!- Dijo ella, sin saber muy bien qué significaba. Eliart sí reconoció el nombre, Esculapio era el dios griego de la Curación. Holy fue hacía delante sin miedo, sabiendo que ese nuevo poder la mantendría segura. Infecto, entre tanto, había formado agujas venenosas que lanzó contra los I-Men. La chica se interpuso y recibió de lleno el impacto de todas ellas. Gracias al modo Esculapio la mayoría habían sido absorbidas sin problemas, pero unas cuantas penetraron en su cuerpo y le hicieron daño.
-Vaya, parece que no eres inmune a mis ataques- Dijo su rival, sonriente.
-Entonces sería demasiado fácil- Contestó ella, con más confianza ahora. Volvió a la carga y ahora ambos se enfrentaban en un combate cuerpo a cuerpo, atacando y esquivando. Además, Infecto trataba de acertar con su veneno cargado hasta los topes. Tras unos minutos, ambos estaban bastante cansados. Finalmente, el hombre juntó sus energías y lanzó una gran esfera de veneno, que Holy no pudo esquivar completamente.
El impacto le había quitado una vida. Infecto lo celebró y se lanzó sobre ella, agarrándole del cuello de nuevo. Comenzó entonces a suministrarle más y más virus y bacterias, a un ritmo alarmantemente rápido, hasta para una curandera.
-¡Leo!- Eliart no pudo esperar más, llamó al signo de Leo y se lanzó sobre el enemigo, que no se lo esperaba. Gracias al aura roja, que lo protegía, no se vio afectado por el veneno, así que propinó un duró golpe a su rival que salió lanzado al aire. Antes de que cayera, Eliart lanzó otro puñetazo al aire, con energía concentrado- ¡Rugido de Leo!- El aura rojiza salió disparada y alcanzó de lleno a Infecto, haciendo que perdiera otra vida. Entonces se agachó para ver que tal estaba Holy. Al parecer le había suministrado demasiados patógenos, había perdido otra vida y estaba con una. ''Oh, mierda, ¿y ahora qué? A este paso nos derrotaran en menos de lo que canta un gallo'', pensaba.
-Quita- Dijo ella apartando el brazo de él. Eliart se resintió, pues ese brazo era el que estaba envenenado- Perdona, estoy algo furiosa, me desconcentré y me ha herido demasiado, al menos aún sigo en modo Esculapio, deja que me reponga, acabaré esto.
La I-Men se puso en pie con dificultad, aun rodeada del aura blanquecina. Se abrazó a si misma mientras un brillo intenso se desprendía de su cuerpo. Infecto poco a poco también se levantaba, ahora que contaba con una única vida estaba bastante debilitado. La intensidad de la I-Men aumentó y, de repente, su barra de vida se recuperó y llegó hasta dos. Paró la curación, estaba sudando y respirando bastante fuerte, parecía que le costaba mucho curarse a si misma.
-Qué velocidad, nunca había podido curar tan rápido- Dijo- Pero me agota mucho, de hecho estoy empezando a perder fuerzas, tengo que acabar esto ahora mismo...
-Ve a por él, yo te cubro- Susurró Eliart. Holy ni lo dudó y se lanzó otra vez sobre Infecto, quien trataba de invocar más veneno para defenderse. Por suerte, no lo logró, y se vio obligado a pelear de nuevo con la chica cuerpo a cuerpo. Ella estaba cansada, pero él lo estaba aún más, y apenas podía esquivar los ataques, de hecho, cada vez recibía más.
-¡Ah!- Gritaba mientras luchaba con desesperación. Entonces el líder de los I-Men se percató de que, muy probablemente, ganarían aquel encuentro. Sin relajar la vigilancia empezó a preguntarse que es lo que debían hacer a continuación.
En ese momento Holy lograba agarrar a Infecto por un brazo. El se debatió con fuerza, una fuerza nacida del miedo a la muerte. La chica tuvo que forcejear unos instantes, pero gracias a su juventud, logró imponerse y rodeó el cuello de su enemigo con ambas manos.
-¡Cúrate!- Introdujo todas sus fuerzas en el hombre, que ahora emitía un horroroso chillido. Eliart tuvo que taparse los oídos. La curación de Holy duró unos segundos más, entonces Infecto perdió su última vida. La voz del juego resonó, imperiosa. ''Jugador: Infecto, poder: generar veneno y controlar enfermedades, estado: eliminado''. El aura blanca de Holy desapareció y se desplomó en el suelo, cansada. Eliart también se dejó caer y sintió de nuevo dolor en el brazo izquierdo, que aún permanecía envenenado.
-Uf, tendré que curarme esto tarde o temprano, por ahora dejaré que Holy se relaje, acaba de vencer su primera pelea, casi sola...- Hablaba el líder para si mismo. Miraba a la chica, sintiéndose orgulloso de ello, la tenía a unos cinco metros de él. Ella le miró y ambos sonrieron. Fue entonces cuando Eliart cayó en la cuenta de las repercusiones que esto tendría. ¿Cómo es posible que la ciudad se hubiera vuelto en su contra? No podrían descansar mucho, no sabían cuando y donde aparecería el próximo enemigo.
-Ha sido agotador- Dijo ella.
-Lo sé- Eliart se levantó, a él le quedaban aún las tres vidas, aunque por culpa del veneno no al completo. Holy tenía dos, pero estaba bastante cansada, para haber derrotado a un rival relativamente fuerte, no era un mal balance. Se hallaba sumido en esos pensamientos cuando, de pronto, escuchó algo a su espalda. Se giró con velocidad para ver como alguien le atacaba.
-¡Toma!- En el último momento pudo invocar a Tauro y cubrirse, aun así sintió como si alguien le hubiera intentado arañar. Apartó los brazos y vio a un joven con pintas góticas y pelo castaño que tenía el brazo convertido en unas garras.
-¿Y tú quién eres?- Preguntó.
-Soy Rawolf, el sirviente de Dimitri- Respondió.
-¿Dimitri? No le conozco...- Murmuró Eliart.
-¡Yo soy Dimitri!- Exclamó una voz a su espalda. El líder se giró para ver como el hombre de melena castaña y gabardina negra sujetaba a Holy por el cuello y la mantenía sobre el suelo a varios centímetros.
-¡¡Holy no!!- Eliart cambió a Aries y fue a ayudarla, pero entonces Rawolf se interpuso entre ambos. Para asombro del I-Men, el otro empezó a cambiar de forma, su otro brazo también se convirtió en una garra, un pelaje grisáceo comenzaba a cubrirle el cuerpo, los ojos se volvieron amarillos y le crecieron colmillos.
-No te dejaré pasar... tu eres mi contrincante...- Dijo con voz gutural el lobo mientras se relamía. Eliart pensó con rapidez, ''si le derrotó rápido o al menos le aparto, podré poner a salvo a Holy''. Y se lanzó. Rawolf le interceptó y comenzaron a pelear, pero la velocidad de la bestia era increíble, y sus zarpazos muy fuertes, poseía una brutal sed de sangre.
-¡Ah!- Eliart estaba en problemas, pero no tanto como Holy. Dimitri la había arrojado al suelo y ahora se acercaba a ella por la espalda, la inmovilizó con los brazos y le olisqueó el cuello mientras sonreía. Abrió la boca, mostrando unos largos colmillos y mordió con fuerza la piel de la chica, que emitió un agudo grito- ¡¡No!!
Dimitri bebió su sangre, quitándole así una vida, y luego la apartó, dejando que cayera inconsciente al suelo. Se limpió los labios con un pañuelo que sacó del interior de su gabardina, y luego volvió a sonreír.
-Oh, qué sangre tan deliciosa, como se nota que eres una saludable joven- Alargó el brazo y el cuerpo de Holy empezó a convulsionarse- Ahora tu sangre me dará fuerzas, podría dejarte aquí tirada, pero te he quitado tanta que acabarás muriendo igualmente, así que te ahorraré sufrimiento, deberías agradecérmelo.
De repente, Holy empezó a sangrar por varias partes del cuerpo, sin duda el tal Dimitri podía controlar la sangre, y estaba haciendo que la propia sangre de la I-Men se volviera en su contra. Eliart no podía hacer nada, Rawolf le estaba hiriendo, y frustrado observaba la escena.
-Adiós- Dijo Dimitri. Holy abrió los ojos y pudo mirar a Eliart mientras su última vida desaparecía. La voz del juego resonó: Jugador: Holy, poder: Curar y quitar vitalidad, estado: eliminada. El cuerpo de la chica desapareció, puede que para siempre.
Eliart sintió como si alguien le hundiera el puño en el estómago y el vómito acudió a su boca, amargo y ácido. Lo echó todo en el suelo, ante el asombro de Rawolf, que estaba a varios metros. Las lágrimas afloraron en el rostro del hombre, su tristeza era profunda, pues no había podido proteger a una de sus amigas, a un compañero. ¿Qué le diría al Guerrero Celeste? Se sentía peor que mal. Pero no podía titubear, sus enemigos seguían ahí, y ahora eran dos.
-Chucho, déjame a este también, la chica apenas me ha divertido- Ordenó Dimitri a Rawolf, quien rápidamente volvió a su forma humana. Tras oír eso, Eliart perdió el control y se lanzó hecho una furia a por aquel tío.
El vampiro le esperaba, pues logró evitar el puñetazo del I-Men. Agarró el brazo y lo mordió para chuparle la sangre, pero retrocedió y la escupió.
-¿Qué coño tienes en la sangre?- Preguntó Dimitri. Eliart se miró el brazo, era el izquierdo, donde Infecto le había puesto el veneno, era lo que el otro se había bebido, había tenido suerte, pero no se volvería a repetir, así que intentó calmarse.
-Mierda, mierda...- Repetía en voz baja. Entonces el viento se agitó y escuchó algo a su espalda. Cuando miró vio como el Guerrero Celeste arremetía contra Rawolf. Luego vio a Gaia, que iba hasta donde él estaba.
-¡Eliart!- Saludó, parecía alarmada. El I-Men fue a por ella, mientras Dimitri seguía escupiendo y maldiciendo- Hola, por fin te encontramos, ¿y Holy? ¿No estaba contigo?
-Hola... bueno, verás... aquel tipo ha...- Tuvo que tragar saliva- Ha matado a Holy- Gaia se quedó estupefacta, luego miró al Guerrero y se entristeció.
-Vaya... bueno, luego hablaremos de eso, dame la mano- Así lo hizo, Eliart sintió como una descarga y de repente alguien estaba hablándole directamente al cerebro.
-Hola Eliart, soy Erzzhia, me estoy comunicando contigo gracias a mi poder, Gaia al tocarte me ha permitido establecer el contacto contigo, ya que ya estaba conectada a ella- Se apresuró a explicar- Ahora no tengo mucho tiempo para explicártelo, pero junto con tus amigos estamos atacando a la ciudad y al Palacio del Gobernador, es una historia larga, pero se resume en que creo que el Gobernador controla a la gente de la ciudad y los engaña, gracias a mi poder tus amigos están a salvo, pero ahora necesito que vengas a vuestra casa, estoy con Waver y con Kya y nos están atacando, repito, vuelve, te necesitamos aquí.- Eliart cada vez estaba más confuso, pero parecía que la mujer que se había comunicado con él sabía qué estaba pasando, así que decidió ir allí.
-Erzzhia me pide que vaya a la casa, ¿podéis encargaros vosotros de estos dos?- Preguntó Eliart dudando.
-Si, creo que si- Dijo Gaia, mirando a Dimitri.
-Entonces he de irme, no le digas al Guerrero lo de Holy aún, dile que se ha adelantado, o algo así, yo hablaré con él, cuidaros- Y a continuación, el líder se fue en dirección a la casa de la Segunda Calle.


Dentro del Palacio, en el vestíbulo de mármol, seguía el combate que enfrentaba a Garra Nocturna y a Kinético. En esos momentos ambos estaban dentro del círculo de sangre y contaban con dos vidas. Pero la chica, dentro del círculo, veía incrementado su poder de manera espectacular, era mucho más rápida y fuerte, y por lo tanto, más mortífera. El Alcalde, por su parte, ahora ya no tenía que mantener a raya también a Shadow, por lo que disponía de todo su poder mental para atacar a la otra. Se mantenían a una distancia prudencial, preparándose para el asalto final. Él blandía las espadas con las que contaba, mientras que ella agitaba las cuchillas que tenía en los brazos, además de las que tenía por todo el cuerpo, cada movimiento suyo podía ser mortal. Sus ojos se cruzaban continuamente y ninguno se atrevía a dar el paso. Entonces Garra se percató de que, cuanto más tiempo pasaran allí, peor sería.
La chica se lanzó hacía delante, dispuesta a asestarle un duro golpe a su rival, pero este ya lo había visto venir, así que usó sus espadas y la mantuvo apartada de él. A pesar de que podía leerle la mente y prever como iba a atacar, la velocidad de Garra era demasiado, tarde o temprano acabaría dándole. Los ataques de la mujer eran cada vez más precisos, así que Kinético se vio obligado a inducirle un pensamiento, ''detén tus movimientos''. Ella se quedó quieta unos instantes, su mente no sabía cuales eran sus propias órdenes. Sin embargo, al cabo de unos segundos, la chica volvió a poder moverse, logrando herir al otro levemente. ''Se ha liberado demasiado rápido esta vez, maldición, me estoy cansando...'', pensaba. ''Quizá ha sido una orden demasiado simple... esta vez seré más sutil'', meditaba. Concentró su poder y mandó nuevos pensamientos a la cabeza de Garra, ''¿Cómo estará Erzzhia?'', ''No sé si podré vencer a este tío...'' y, ''Shadow no puede ayudarme, voy a perder''. El objetivo de estos pensamientos eran que perdiera su concentración y que comenzara a dudar de si misma.
Y surtió efecto, al no ser pensamientos tan evidentemente falsos, Garra no podía sólo ignorarlos. Sus movimientos se volvían dudosos, su velocidad empezó a bajar, Kinético logró arañarla con la espada en una ocasión. Seguía alimentando el miedo y las dudas de la chica, que poco a poco iba perdiendo terreno. ''Ya casi te tengo...'', pensaba mientras las espadas continuaban chocando, en su danza macabra. En un momento de la batalla, ella dio un traspié, estaba tan desconcentrada que había perdido el equilibrio, cosa que el Alcalde aprovechó, hiriéndola de nuevo. La segunda vida de Garra disminuyó otro poco, quedándose en la mitad.
-Ah, mierda- Dijo por lo bajo, para si misma. Fulminó con la mirada a Kinético. ''Tengo una idea, centraré mi mente en un único pensamiento, pensaré en la sangre únicamente'', pensaba ella, consciente de que él estaría leyéndole el pensamiento. Y así lo hizo, centró su mente en la sangre que estaba cayendo por sus heridas, ''Sangre, la sangre'' se decía. Reanudó el ataque, apenas sin pensar en lo que hacía y con renovada velocidad. El Alcalde se vio en un aprieto, al tener su mente tan centrada apenas podía leer sus movimientos, y no podía introducirles pensamientos sin que estos resultaran creíbles, probó de nuevo a enviarle la orden de pararse. ''Estate quieta'', dijo. Y, para su sorpresa, surtió efecto, se quedó parada de golpe.
-¡Ja!- Se acercó hasta ella para darle el golpe definitivo, y de repente captó sus pensamientos, ¡era una trampa, sólo estaba haciendo como que se había quedado quieta! Pero no fue capaz de leerlo a tiempo, Garra ya se había lanzado a por él. Logró atravesar su pecho con una de sus cuchillas de plata. Automáticamente perdió una vida, sin embargo, Kinético no se amedrentó, lanzó una estocada y atravesó el abdomen de la chica, haciendo que ella también perdiera una vida.
-¡Tienes huevos cabrón!- Escupió ella mientras vomitaba sangre. Ambos se echaron atrás, cada uno en uno de los extremos del círculo, de casi cuatro metros de diámetro. Las heridas eran profundas tanto en uno como en otro, y no aguantarían de pié mucho más, tenían que acabar eso en ese instante. Garra apenas tenía media vida, de manera que se apartó al máximo y planeó su ataque. En las condiciones en las que estaban, ninguno era capaz de moverse con especial agilidad, y ella podía lanzar sus cuchillas como dagas, atacando a distancia, mientras que Kinético estaba obligado a atacarla cuerpo a cuerpo, por lo tanto le atacaría desde lejos, y él no podría esquivarlas todas mientras se acercaba, por mucho que le leyera la mente.
El Alcalde leyó justo esos pensamientos, y se apresuró a recortar distancia entre ellos, pero Garra ya estaba lanzando sus cuchillas. Pudo esquivar las primeras, y la segunda oleada, aunque esta vez con algo más de dificultad, pero cuando estaba a un metro de ella, la tercera oleada le alcanzó en una pierna, haciendo que cayera. La chica ni si quiera titubeó, saltó sobre su enemigo y clavó otra cuchilla entre sus omóplatos, quitándole así su última vida. La voz del juego llenó la estancia: Jugador: Kinético, poder: leer la mente e introducir ideas en otras mentes, estado: eliminado. El Gobernador vio reflejado en el Orbe, como si una bola mágica fuera, como su subalterno caía derrotado.
-No me puedo creer que Kinético haya sido derrotado, esto cambia bastante las cosas...- Murmuraba. Miró a Tejedora- Tú, ¿tienes ya “el traje”?
-Casi señor, mañana por la mañana estará listo- Respondió ella. El Gobernador miró por una de las ventanas, el cielo comenzaba a oscurecer, aunque aun quedaban un par horas de luz. Quizá tres. Calculó unas cuantas posibilidades y empezó a pensar un plan más elaborado, tal vez los I-Men representaran un mayor problema del que él creía.


Frente a la casa de los I-Men, en la segunda calle, se desarrollaba otra batalla. Waver había comenzado a pelear contra Silver, la alta chica de pelo negro y con el cuerpo lleno de tatuajes. Por su parte, Kya combatía con la rubia Amazón con fiereza. Erzzhia y Candy Soul mantenían su respectivo duelo.
Silver blandía en ese momentos un látigo blanco hecho de algo pegajoso. Waver evitaba como podía los ataques, mientras lanzaba disparos de agua a alta presión certeros. Aunque el agua no era mortal, a alta presión hacía bastante daño y servía para distraer al enemigo, además de para empaparlo, ralentizando sus movimientos. Silver no era tonta, y pronto desechó el látigo como forma de ataque, y comenzó a extender los brazos repetidas veces, lanzado pequeñas telarañas. La I-Men esquivo la mayoría, pero otras le alcanzaron, enredándola y entorpeciendo sus movimientos. ''No puede ser... ¿esto son telarañas? ¿Qué clase de poder tiene esta tía?'', pensaba Waver.
Silver se abalanzó sobre ella, ahora que sus movimientos estaban restringidos. Fue a darle un puñetazo, pero en el último momento el brazo de la chica se convirtió en una especia de pata peluda y puntiaguda. Waver trató de esquivarla, pero apenas pudo evitarla, de manera que le hizo un leve corte en uno de los brazos.
-A ver que te parece esto...- La I-Men generó bastante agua y empezó a hacerla girar sobre su cabeza, cuando estuvo lista la lanzó sobre Silver- ¡Torbellino!- Al estar bastante cerca, la otra no pudo esquivarlo, quedando atrapada en el pequeño vórtice acuático. El agua se elevó, y llevó con ella a la enemiga, haciendo que girara.
''Agh qué mareo'', pensaba Silver intentado no ahogarse. Llegado determinado momento, decidió que tenía que hacer algo. Creó un nuevo látigo hecho de telarañas y, ayudándose de él, se agarró al suelo y salió del vórtice. Miró con rabia a Waver, no iba a permitir que aquella enana se librara tan fácilmente. Volvió de nuevo al ataque, sólo que ahora tenía seis brazos en vez de dos, y por manos tenía unas uñas negras gigantescas. La I-Men intento poner distancia, no era buena en el cuerpo a cuerpo, pero Silver era atlética y muy rápida, así que enseguida le dio alcance.
-¡No te librarás mocosa!- Exclamó al tiempo que agitaba sus garras para intentar atraparla. De nuevo la alcanzó, pero levemente, no lograba hacerle heridas mínimamente serias, tan sólo arañazos. Entonces escupió al suelo una masa de tela de araña, provocando que Waver diera un traspié y cayera de espaldas. Silver se adelantó y fue a clavarle las garras en el estómago, pero entonces la otra se había convertido en agua y escapaba, discurriendo por la superficie.
Waver volvió a tomar forma un poco más allá, y entonces comenzó a acumular energía a toda velocidad. Silver lo vio y echó a correr a toda prisa sobre la chica, pero esta ya había preparado su ataque. La I-Men liberó de golpe todas las fuerzas que había reunido, provocando una gran ola. Silver no pudo esquivarla y fue arrastrada, perdiendo un poco de vida.
-Agh... he tragado un poco de agua- Dijo mientras tosía.
En el otro lado de la calle, Amazón atacaba con dos dagas a Kya, quien a su vez se defendía con sus propias garras. La velocidad de la rubia era extraordinaria, y sus movimientos delataban que era una experta luchadora. La gata no era tan rápida, pero lo compensaba con unos excelentes reflejos, lo que lograba que evadiera la mayoría de las acometidas.
-¡Toma!- Gritó la I-Men mientras su brazo derecho aumentaba de tamaño hasta ser enorme. Amazón no pudo esquivar la garra y recibió un fuerte zarpazo que cruzó su cara, haciéndola sangrar profusamente.
-Maldita seas- La chica llamó a su arco de luz, que se formo en sus manos. A continuación cargó con una flecha luminosa y la lanzó contra Kya. La gata la esquivó, pero justo cuando pasó a su lado, la flecha estalló.
-Cof, cof- Una nube de arena la rodeó. Amazón aprovechó y uso su visión para detectar a la I-Men dentro del polvo. Cuando la tuvo en la mira, cargó de nuevo otra flecha y la disparó casi al instante. Kya escuchó el silbido del proyectil al ser lanzado y dio un gran salto, saliendo de la nube por arriba y evitando así la nueva explosión. Entonces se hizo diminuta, para que la rubia no la pudiera localizar.
La gata cayó al suelo y, siendo aún diminuta, avanzó con gran velocidad hasta situarse en la espalda de Amazón. Tras esto, aumentó su tamaño hasta ser enorme. En ese instante, su enemiga se percató y se giró con rapidez, asombrándose ante el tamaño de Kya, quien maulló y atacó con ambas garras. Gracias a sus espectaculares reflejos, Amazón fue capaz de evitar recibir daño, aunque estaba comenzando a costarle mantener el ritmo de la gata, que demostraba tener una gran vitalidad.
En el centro de la calle, frente a la casa, estaban Candy Soul y Erzzhia. Ambas se miraban fijamente. Candy comenzó entonces a usar sus poderes para deprimir a la I-Men, quien se sintió increíblemente triste de repente. Gracias a los vínculos que tenía con el resto del grupo, fue capaz de conservar su propia psique, pero el ataque había sido increíble.
-Oh, has resistido sin echarte a llorar... no esta mal- Dijo la chica sonriente. Erzzhia pensaba ideas, ¿qué podía hacer? ¿Tal vez el segundo vínculo, o el tercero? Saltó adelante, intentando atrapar a Candy, quien intentaba escabullirse. Al mismo tiempo intentaba introducir sentimientos en Erzzhia, quien se sentía cada vez más confusa. A ratos estaba feliz, pletórica, y al segundo siguiente tenía ganas de echarse a llorar. Apenas era capaz de controlar sus impulsos de rendirse y dejarse caer en el suelo, frustrada. Centraba su mente una y otra vez en su amiga, Garra, y también en su hermano y sus amigos. Con esos pensamientos intentaba ignorar lo que sentía, y finalmente logró tocar en el pecho a Candy Soul.
-¡Segunda conexión!- Hubo un destello y Candy se apartó, no sabía que había sucedido. Se quedaron quietas unos instantes, pero nada pasaba. Al ver que todo seguía como antes, la rival se relajó y volvió a la carga.
-¡Tristeza, al máximo!- Dijo Candy mientras manipulaba los sentimientos de Erzzhia, haciéndole sentir la persona más desgraciada del planeta. Gracias a todos los vínculos que mantenía con los demás, lograba llenarse con sus fuerzas y ondas mentales, evitando ceder. En su lugar, Candy Soul se echó al suelo y comenzó a llorar- ¿Eh, por qué estoy tan triste? ¿Qué me pasa?- Preguntó mientras seguía llorando, cada vez más y más.
-Verás, ahora compartimos emociones- Explicó Erzzhia- La segunda conexión, la emocional, ha unido nuestros corazones, y parece que yo estoy más preparada para aguantar el dolor que tú.
-¡No puede ser!- Exclamó la otra. Decidió cambiar de táctica y hacerle sentir miedo y pánico a su rival. La I-Men cayó de rodillas, abrumada por el miedo. De nuevo centró su mente en Eliart, quien le transmitió valor, pudiendo recuperarse. Pero Candy estaba sola, y sintió todo el peso de su miedo. Comenzó a llorar con más fuerza.
-Ves... ah... te... lo dije- Susurró Erzzhia, cansada por tener que mantener tantos vínculos unidos al mismo tiempo. Candy se agarraba los brazos con fuerza mientras sollozaba- Y por si no fuera... poco.... ah... ahora viene Eliart hacía aquí...
-¡Ahora verás!- Dijo Candy, quien volvió al ataque, solo que esta vez le hizo sentir a la I-Men dolor, un agudo dolor. La chica comenzó a chillar.
-¡Ah!- Por supuesto, debido al vínculo, Candy también podía sentir el dolor- ¡Detente idiota, nos vas a matar a las dos!
-¡Cállate!- Entonces tanto la una como la otra perdieron una vida por el dolor, que se había hecho muy fuerte.
Justo en ese instante escucharon una voz a lo lejos.
-¡Géminis!- Dijo. Dos Eliarts cayeron a cada lado de la calle, uno de ellos con el aura de Leo, y el otro con el aura de Aries.
El que tenía a Leo comenzó a pelear junto con Kya para repeler a Amazón, mientras que el que tenía el aura naranja peleaba contra Silver junto a Waver.
-¡Eliart, qué bien que has llegado!- Exclamó la chica del agua, complacida de ver a su líder junto a ellas.
-No te preocupes, ahora somos más y tenemos ventaja- Miró a Erzzhia y vio que estaba en una situación difícil- Aguanta Waver, voy a por Candy...- Tras decir eso, de repente desapareció en el aire.
La hermana del Guerrero miraba a su contrincante mientras le rogaba que parara, entonces le llegó un mensaje mental de Eliart.
-Detén el vínculo que tienes con Candy- Y Erzzhia así lo hizo. Entonces el líder de los I-Men apareció de la nada agarrando a la otra mujer y asestándole un duro golpe.
-Vaya, ¿de donde sales?- Preguntó la chica, alegrándose de verle.
-El poder de Virgo...- Contestó de manera sencilla. Ahora que había llegado a la casa, la balanza se inclinaba a su favor.