Erzzhia explicaba lo que había planeado. Por sus
palabras era evidente que llevaba un tiempo dándole vueltas. Según
ella, algo extraño se alojaba en una de las estancias del Palacio
del Gobernador, y esa cosa, fuera lo que fuera, interfería con sus
poderes.
-Así pues, debemos colarnos dentro- Susurró. Entonces
señaló a Garra- Ella lleva entrenándose un tiempo para realizar la
misión, pero estaría bien que alguno de vosotros la apoyara.
-Yo iré- Se adelantó Shadow- Gracias a mi poder de
sombras puedo introducirnos en la dimensión sombría, mientras mi
propia sombra nos lleva allí. Una vez dentro sólo tengo que
devolvernos a esta dimensión... ¿Qué decís?- El Capitán se
lanzó.
-¡Ni hablar Patxi! Yo también quiero ir- Se apresuró
a decir- No quiero estar aquí plantado...
-¡Esperar un segundo chicos!- Intervino Gaia- No te lo
tomes a mal Erzzhia, pero eso que dices no me termina de convencer,
creo que estáis haciendo una montaña de un grano de arena... ¿Y si
está ciudad es buena y queremos ver fantasmas?
-Hermana- Dijo Demongirl- Esta vez debo llevarte la
contraria, lo siento. No sentiste lo que dijo Llama Helada, no era
él... le pasaba algo muy raro- Señaló a Revelación- Y mira a
Revelación, le pasa algo tan raro que ni Holy puede hacer nada, ni
si quiera ha tenido visiones en varios días... creo que es evidente
que 'algo' pasa...
-Volviendo al tema- Retomó Erzzhia- Creo que Garra y
Shadow son los adecuados para ir.
-Ten cuidado cariño- Dijo Kya acercándose al moreno y
dándole un abrazo.
-Tranquila nena, estás hablando con Shadow- Contestó
él, ufano. El Capitán no podía estarse quieto, iba de aquí para
allá sin parar.
-No puedo estar simplemente aquí, quieto- Dijo,
cabreado.
-¿Quién ha dicho que no vayas a hacer nada?- Intervino
de nuevo Demongirl. La chica miró fijamente a Erzzhia- ¿Tu poder
podría devolver a la normalidad a Llama Helada?
-No lo sé- Respondió ella, azorada- Quizás, pero no
es seguro.
-Merece la pena intentarlo, Capitán, tú y yo vamos a
ir a buscarle- Sentenció. El vasco pareció agradarle la idea, pues
sonrió. Erzzhia también lo hizo, pero de manera discreta. Se
levantó y se acercó a Shadow y Garra y les colocó una mano sobre
el pecho.
-Chicos, relajaros- Les sugirió. Un pequeño brillo
surgió de sus manos y los tres se estremecieron, como si les hubiese
recorrido el cuerpo un fuerte escalofrío.
-¿Qué nos has hecho?- Preguntó Shadow.
-Como ya os dije antes, la naturaleza de mi poder es
Psíquico- Entonces la muchacha fue hasta donde estaban el Capitán y
Demongirl y repitió el proceso- Pero no os he explicado mi poder en
si. Soy capaz de crear vínculos entre las personas, el que os he
aplicado es la primera clase. ''Conexión Mental'', gracias al cual
puedo comunicarme con vosotros directamente a través de los
pensamientos. Es difícil manejarlo bien con tantas personas, pero
podré hacerlo.
Todos se mostraron debidamente impresionados ante el
espectáculo de la chica, era joven pero desde luego tenía un gran
potencial. El Guerrero, en cambio, estaba bastante molesto, aún no
terminaba de aceptar que su querida hermana estuviera atrapada con él
en el juego. Erzzhia fue hasta el Guerrero Celeste y Gaia y también
les unió con la conexión mental.
-¿Y esto?- Preguntó la rubia.
-Vosotros deberíais ir a buscar a vuestros otros
amigos, ¿Eliart y Holy decíais que se llamaban no?- Respondió,
mirándoles con elocuencia. Los otros asintieron con la cabeza.
-Tienes razón, deberíamos estar juntos, será mejor
que vayamos- Afirmó Gaia. El Guerrero seguía callado, sin saber muy
bien qué decir.
-Vale, Shadow, Garra, salid ya- Ordenó Erzzhia. La
vedad es que estaba manejando bastante bien la situación. Los
mentados comprobaron un par de cosas y se fueron por la puerta
principal. La hermana de Celestina los miró a todos- No sabemos como
reaccionarán en el Palacio, dejaremos un tiempo prudencial para ver
que tal les va. En cuanto me confirmen que están entrando,
marcharéis los demás.
-Vale- Dijo el Capitán, que ahora miraban con un
renovado respeto a la joven- Pero una cosa, puedo sentir tu presencia
nítida, como si te tuviera literalmente detrás. Además intuyo tus
pensamientos y sé que podría enviarte ahora los míos, pero, ¿no
puedes conectarnos entre los demás con una conexión? Si toda la
información pasa a través de ti, podemos tardar en reaccionar-
Comentó, astuto.
-Es lógico lo que sugieres- Empezó la chica- Pero
supone un gran problema, al ser mi poder me es mucho más sencillo
establecer vínculos a mi directamente. Lo que tú dices supondría
crear una cantidad increíble de vínculos, para empezar, sólo
contigo tendría que hacer otros siete para mantener conectado a
todos, como dices. Haz cálculos, es mucho más rentable
energéticamente hablando para mi el conectaros con mi mente. Quizá
la comunicación sea algo más lenta, pero merece la pena- Finalizó.
El vasco no reprochó nada, admitía su error.
Entre tanto, por las calles iban avanzando Shadow y su
compañera, rápidos y sigilosos. Era la primera hora de la tarde y
en ese momento había pocas personas por la ciudad, así que iban
rápidos de un lado a otro. Shadow era bastante atlético por
naturaleza, así que podía mantener un buen ritmo, pero se asombró
cuando vio que Garra era, como mínimo, tan rápido como él. Se dio
cuenta de que no tenía ni idea de cual era el poder de la chica.
-Oye, antes de entrar deberíamos de conocer mejor
nuestros poderes, ¿no crees?- Preguntó. La rubia le miró y
consideró unos segundos lo que debían hacer. Se pararon y le hizo
señas para que fueran a un callejón oscuro.
-Aquí estará bien- Garra alargó un brazo y, de
repente, una cuchilla plateada de treinta centímetros surgió de la
palma de su mano. El moreno retrocedió, asustado, casi le había
dado- Mola, ¿a que si? Puedo generar cuchillas por todo mi cuerpo...
además, como has visto, soy muy rápida y muy ágil... y lo que es
mejor, silenciosa. Podría matar a alguien casi sin que se diera
cuenta.
-Vaya, desde luego es impresionante...- Dijo el I-Men.
Shadow se cubrió de sombras y le mostró a Garra como las
controlaba- ¿Ves? Yo puedo crear y manipular sombras, que me dan más
fuerza y velocidad, además de darles forma y usarlas como armas-
Comenzó a hundirse en su sombra hasta desaparecer, dejando
únicamente una mancha oscura en el suelo, luego volvió- He entrado
y salido de la dimensión sombría que hay dentro de mi, cuando lo
hago puedo mover la sombra residual que queda en ese plano.
-Joder, es alucinante- Admitió ella.
-Desde luego, ahora que ya tenemos una idea más
acertada de nuestros poderes, pongámonos en marcha- Y así volvieron
a las calles para proseguir con su avance. Garra sintió como la
mente de Erzzhia se comunicaba con la suya a través de la conexión
mental.
-¿Os queda mucho?-
Quiso saber.
-No, estamos
cerca ya...- Contestó la rubia.
Desde la base de los I-Men, la otra le deseó suerte y que tuviera
cuidado. La pareja había llegado a la Séptima Calle, a continuación
solo había una pequeña explanada y luego los muros del palacio.
Shadow agarró a Garra e internó a los dos dentro de la dimensión
sombría.
Inmediatamente se vieron inmersos en un mundo oscuro y
cambiante, sin un espacio definido. En el otro plano, la sombra de
Shadow se deslizaba entre los adoquines y aprovechando otras sombras
para avanzar, despacio. No tardó mucho en llegar a los pies del
palacio, en uno de los laterales. Allí, una vez ocultos por unos
matorrales, los dos emergieron de la sombra. Divisaron a su alrededor
el panorama y encontraron una ventana a varios metros de altura,
demasiados para alguien normal.
-Yo subo primero, luego te ayudo- Susurró Garra y, sin
más dilación, dio un portentoso salto y entró de lleno por la
ventana. A continuación se asomó e instó a Shadow a saltar.
''Joder, parece un gato la chica, menudo salto, no podré hacerlo
igual'', pensaba. A pesar de todo, se armó de valor y saltó,
ayudándose de las sombras. Aún así no fue suficiente, de manera
que la chica le cogió de los brazos y terminó de izarlo hasta la
ventana.
Una vez dentro miraron donde se encontraban. La
habitación estaba repleta de estanterías y papeles, muchos papeles.
Debía de ser algún tipo de archivo. Garra Nocturna se comunicó con
Erzzhia, ''Estamos dentro, manda a los demás''. La otra le
contestó en seguida, ''Recibido, tened cuidado''. De repente,
alguien hizo girar el pomo de la puerta, estaban entrando en la
habitación...
En la base de los I-Men, Erzzhia mandaba a Demongirl y
al Capitán a buscar a Llama Helada, según la habilidad sensorial de
ambos, estaba relativamente cerca del palacio, en la fábrica. Así
que marcharon allí raudos. Ambos eran grandes luchadores y su
velocidad era extraordinaria, no tardaron mucho en estar frente al
edificio.
-Demongirl, tenemos que ir con cuidado, recuerda que
Llama Helada ya no es él...- Aconsejó el Vasco, por primera vez
precavido.
-Lo sé... pero tenemos que intentarlo. Según nos ha
explicado la hermana de Celestina, si tocamos a Llama Helada, ella
podrá intentar conectarlo y devolverle la noción de la realidad...
en fin, vamos allá- Dio por finalizada la conversación y penetró
en la oscura fábrica.
Dentro todo estaba en penumbra y un repiqueteo lejano
les llenaba los oídos. Poco a poco, según recorrían los fríos
pasillos, iban percatándose de que la temperatura se hacía cada vez
más y más baja. Pronto empezaron a ver el vaho de sus alientos.
-¿Lo sientes? Está cerca, quizás tras esa puerta...-
Dijo el Capitán.
-Lo presiento si... vamos allá, avisaré a Erzzhia...-
''Estamos'' avisó. Y entonces entraron en la estancia...
De nuevo en la base, Erzzhia mandaba a Gaia y al
Guerrero a buscar a Eliart y Holy que se encontraban en la Casa de
Curación. Nada más salir, se giró y vio a Waver y a Kya, que se
habían quedado.
-Vale chicas, ahora que estamos solas, tengo que
contaros algo- Anunció. Kya no se sentía nada cómoda- Creo que nos
pueden atacar, así que espero contar con vosotras para protegerme si
hace falta, si me matan mi poder dejará de proteger a todos...
¿entendido? Espero que entre todos podamos resolver este entuerto...
-Deberías haberlo comentado con los otros- La acusó
Waver.
-Ni hablar, se habrían preocupado innecesariamente...-
Las miró fijamente- Además, nosotras solas podremos, ¿o no
confiáis en vuestro poder?- Las retó. Kya hinchó el pecho.
-¡Claro que podemos!- Exclamó.
-¡Eso quería oír!
Shadow y Garra miraron estupefactos como se habría la
puerta, no tenían tiempo de esconderse, así que se pusieron en
guardia, preparados para lo que pudiera pasar. En la estancia entró
Kinético, que no se sorprendió al verlos.
-Vaya, así que lo que el Gobernador me dijo es verdad,
han entrado intrusos- Susurró mientras les miraba- ¿Qué hacéis
aquí? Está prohibido entrar en el Palacio.
-Tan sólo estábamos de visita, queríamos ver si es
tan bonito por dentro como por fuera- Se apresuró a decir Garra. El
Alcalde les miró con desconfianza, sus ojos eran penetrantes.
-No soy idiota, queríais atacar el Palacio, pero os
detendré- Anunció. Garra quiso replicar, pero Shadow la detuvo.
-Déjalo, nos ha pillado, ahora solo hay una cosa que
podamos hacer- Dijo- Evitar que avise a los demás...
Entonces Shadow saltó por encima de los escritorios
mientras las sombras acudían a su llamada. Propinó un puñetazo con
el brazo derecho, que estaba cargado de energía sombría. Kinético
esquivó la trayectoria como si nada, apenas moviéndose unos
centímetros. El I-Men no se paró y volvió a atacar una, dos, tres
veces, pero siempre era esquivado. El Alcalde sonrió y asestó un
codazo al moreno en la cara.
-¡Agh!- Shadow retrocedió, herido. Garra Nocturna no
había sabido reaccionar pero ahora se lanzaba también a por
Kinético, quien acababa de salir de la estancia.
-¡Voy a seguirle, no dejare que avise a nadie!- Exclamó
mientras iba en pos del Alcalde. Shadow tardó un poco en
recuperarse, había perdido el equilibrio con el golpe anterior.
Garra salió a un gran vestíbulo de piedra blanca.
Kinético estaba apunto de subir unas escaleras de mármol, pero la
chica hizo gala de su increíble velocidad y se interpuso entre el
hombre y las escaleras.
-No eres mala- Admitió él, arrojando al suelo los
papeles que llevaba- Vamos, pelea- La retó levantando los puños
como un boxeador.
Ella se lanzó al tiempo que dos cuchillas plateadas
emergían de las palmas de las manos. Las blandía con maestría, se
notaba que había estado entrenando duro esos días. Kinético no se
sorprendió y pudo evadir los ataques, aunque por los pelos. Encontró
un hueco en la defensa de Garra y logró acertarle con un gancho de
izquierda. ''Es rápido, aunque no muy fuerte...'', pensó la rubia,
retrocediendo. ''¿Cuál será su poder?'', se preguntó. En ese
momento, él sonrió.
-¿Eso es todo?- Dijo Kinético, provocándola. ''No
caeré en ese juego...'', pensó. Entonces sintió algo extraño en
su cabeza. ''Pero, no puedo permitir que se burle de mi, ¡ahora
verá!'', en ese momento lanzó una de las cuchillas, que atravesó
el aire. El Alcalde la esquivó, como si la estuviera esperando.
-No lo entiendo, ¿cómo es posible que vayas siempre un
paso por delante?- Inquirió la chica, sin esperar que su enemigo
respondiera. Él empezó a reír.
-Oh venga, es sencillo. Si ni siquiera puedes adivinar
mi poder será mejor que acabemos esto cuanto antes...- Se llevó una
mano a la espalda y extrajo dos pequeñas espadas. En ese instante
Shadow entraba en el vestíbulo también- Parece que será un dos
contra uno.
-¡Adelante!- Exclamó el moreno recubierto de energía
mientras lanzaba una oleada de sombras sobre su oponente. Kinético
fue contra el muro de sombras y lo golpeó con rapidez con las
espadas en varios puntos, para luego saltar. El muro se desmoronó y
el Alcalde pudo esquivar el ataque sin problemas. Justo cuando
llegaba al suelo, Garra saltaba sobre él enarbolando dos de sus
cuchillas. Como si tuviera ojos en la nuca, Kinético se giró y
frenó la acometida con sus propias armas. A continuación
intercambiaron varios golpes, para finalmente acabar empatados, los
contendientes tomaron cierta distancia. Garra y Shadow estaban codo
con codo frente a su rival.
-No lo hacéis mal- Admitió el hombre- Será mejor que
me ponga serio...- Continuó mientras se llevaba las manos a al
cabeza, en actitud de concentración.
-¿Te crees que es buen momento para ponerse a meditar?-
Preguntó Shadow furioso. Juntó las manos y reunió su energía-
¡Ahí va el Orbe Oscuro!- Gritó mientras lanzaba la esfera.
Kinético abrió los ojos y les miró con una seriedad
inusitada. La mente del I-Men se llenó con un único pensamiento,
''debo detener mi ataque''. Nada más pensar eso, su energía se
disipó y el Orbe perdió su fuerza, desapareciendo en el aire. Garra
estaba atónita, ¿por qué su compañero hacía eso justo cuando ya
casi lo tenían? La chica no lo pensó más y, haciendo uso de su
agilidad, salió como un cohete sobre el Alcalde. Este la miró con
esa misma fuerza de antes y, de repente, ella sólo podía pensar una
cosa, ''tengo que detener mis movimientos''. Paró en seco y se quedo
quieta como una estatua.
-¿Qué...?- No entendía nada. Shadow se liberó del
pensamiento de antes y reanudó su ataque saltando sobre Kinético
mientras las sombras le rodeaban. Intercambiaron una serie de golpes
y la cosa parecía bastante igualada, pero de nuevo era obvio que el
Alcalde contaba con cierta ventaja. ''¿Cómo es posible? Somos dos y
no podemos hacer nada...'' pensaba amargamente. Shadow logró
acertarle con un puñetazo, aunque de manera leve, pero bastó para
que Garra pudiera liberarse de esa sensación que le impedía
moverse.
En ese momento lanzó sus cuchillas y, según las
lanzaba, hacía aparecer nuevas para lanzarlas también, provocando
una lluvia incesante de hojas de plata. Kinético lo vio venir y las
esquivó mientras seguía combatiendo con Shadow, su concentración
era encomiable. Entonces el Alcalde hundió una de sus espadas en el
hombro del I-Men.
-¡Agh!- Shadow dio un salto hacía atrás, para tomarse
un respiro, acababa de perder una vida y ahora estaba con dos-
Mierda... este tío es fuerte, Garra...
-Ya lo veo...- La rubia miraba a su enemigo con fiereza,
el hecho de que estuvieran peleando era un prueba de que allí estaba
pasando algo raro, le transmitió esos pensamientos a Erzzhia, pero
se topó con una barrera psíquica. De pronto lo entendió todo de
golpe- ¡Claro! Escucha Shadow, este tío nos puede leer la mente con
gran precisión, evitando todos los ataques que hagamos, además,
puede penetrar en nuestra mente e introducir pensamientos, como si
fueran propios, confundiéndonos- Al escucharlo Shadow se quedó de
piedra, si así era lo tenían complicado.
-Entiendo, ¿y cómo se supone que vamos a combatir
eso?- Preguntó.
-No lo sé, en teoría los poderes de Erzzhia nos debían
de proteger de influencias psíquicas, pero quizás al estar tan
lejos de ella y tan cerca de él, es capaz de afectarnos...
-Bueno, de hecho, si no fuera por ella os tendría a mi
merced ahora mismo, darle las gracias- Dijo Kinético sin mostrar
ninguna emoción, en ese momento se debatía mentalmente con las
fuerzas de Erzzhia.
-Espera, tengo una idea- Susurró Garra- Tenemos dos
opciones, una, atacamos tan rápido que de igual que sea capaz de
leer lo que vamos a hacer- Dijo mientras enumeraba con los dedos- y,
dos, podemos intentar atacar sin pensar, aunque eso es peligroso y
complicado.
-Pues vamos allá, no podemos hacer nada mejor.
-Bueno, siempre podemos intentar huir...- Finalizó
Garra.
Shadow invocó las sombras a su alrededor y estas
comenzaron a concentrarse y a rodearle más intensamente, adaptándose
a sus músculos y cubriendo toda su anatomía. Las sombras se
tensaron y adquirieron mayor consistencia. ''Armadura sombría'',
dijo él para sus adentros. Cuando activaba la armadura todas sus
características se veían incrementadas hasta su límite, si
Kinético seguía teniendo tanta ventaja como antes, no podrían
hacer nada. Garra también acumuló energía y, de repente,
emergieron cuchillas de plata de sus hombros, su espalda, sus brazos
y sus piernas, parecía una especie de erizo.
-Estamos listos- Ambos se lanzaron conjuntamente,
combinando sus ataques uno tras otro. Esta vez el Alcalde lo tenía
mucho más complicado, eran dos buenos luchadores y su velocidad se
había incrementado mucho. La diferencia eran tan grande que apenas
podía contenerlos a ambos, a pesar de ser capaz de ver que iban a
hacer.
''Tengo que pensar algo, a este paso me acabaran
hiriendo y será el final...'', meditaba. Escucharon unos pasos en lo
alto de las escaleras, se trataba de un hombre alto y fuerte, con una
capa negra y vestimentas igual de oscuras. En el rostro llevaba una
máscara tenebrosa. Se sorprendió al ver a los combatientes en el
vestíbulo.
-¿Qué está pasando aquí?- Dijo con voz autoritaria.
Shadow miró hacía arriba, aquella voz le resultaba vagamente
familiar, pero no sabía de qué le sonaba.
-¡¡Gobernador!! Menos mal, no he podido avisarle por
culpa de ellos, han invadido el Palacio y, por lo que he podido ver
en sus mentes, el grupo de los I-Men está moviéndose por la ciudad,
puede ser la ruina, señor- Se apresuró a explicar Kinético. El
Gobernador le miró, anonadado.
-Entiendo, parece que les subestimamos, lo más seguro
es que Erzzhia esté detrás, sabía que tenía que haber dado con
ella antes...- Murmuró para sí- Bien, Alcalde, encárgate de ellos,
yo iré a la sala superior, mandaré un ataque general contra
ellos...
El Gobernador salió como un bala escaleras arriba,
perdiéndose de vista para los I-Men. Kinético había ideado una
pequeña estratagema, concentró su esfuerzo en Shadow, que estaba
herido, y pudo detener sus movimientos gracias a una orden mental. Se
encaró a Garra.
-Así será un uno contra uno- Sentenció.
Entre tanto, el Gobernador llegó a una sala con suelo
de madera y paredes revestidas de piedra gris. Al fondo una escalera
ascendía. Tomo dicha escalera y llegó a otra estancia, esta vez
circular y de piedra roja, había llegado a la torre principal.
Siguió subiendo y alcanzó su objetivo, la Sala Superior, con
piedras doradas alrededor. En el centro de la sala y a metro y medio
del suelo había un gran Orbe Morado, de por lo menos medio metro de
diámetro. El Gobernador se acercó al Orbe y posó su mano sobre él,
notó unas vibraciones recorrer su espalda y dejó que el artefacto
absorbiera su energía. Entonces entonó una orden.
-Atacad y destruid a los I-Men, ya- La orden se
expandiría a todos los habitantes de la ciudad, que en unos momentos
se pondrían a buscar al grupo. El hombre fue al extremo de la sala,
donde un gran trono dorado le esperaba. Al lado del trono, sentada en
el suelo, había una chica pelirroja y muy guapa, sin embargo su
mirada estaba carente de emoción alguna. Parecía estar trabajando
con unas telas. El Gobernador se acercó y le acarició la cabeza.
Ella alzó los ojos y le miró, pero sin mirarle.
-Hola, señor- Susurró tan bajo que casi parecía que
no había dicho nada.
-Hola, Tejedora, ¿qué tal va la camisa?- Preguntó el
hombre en tono imperioso.
-Ya casi está, ¿tiene prisa el señor?- Respondió
ella, sumisa.
-La necesito para hoy, date prisa- Ordenó. Ella no dijo
nada, tan sólo volvió a su tarea. El Gobernador se sentó en el
trono y contempló el Orbe, que comenzaba a reflejar imágenes de la
ciudad, como una cámara- Comienza el juego...
Varios pisos más abajo, la pelea continuaba. Con Shadow
paralizado, Garra y Kinético estaban bastante igualados, hasta el
punto de que ninguno de los dos lograba avanzar. Se encontraban en un
punto muerto. ''Tengo que darlo todo, Erzzhia se ha esforzado para
que tengamos esta oportunidad, y no puede defraudar a los I-Men, que
han decidido confiar en nosotras...'', pensaba la chica, frustrada.
Kinético trataba de vez en cuando de introducir pensamientos en su
cabeza, pero el hecho de mantener a Shadow bajo control le costaba
demasiado esfuerzo, así que las intentonas no surtían ningún
efecto. En cierto momento, el Alcalde pensó en atacar al I-Men, pero
pensó que no sería prudente, darle aunque sólo fuera un segundo la
espalda a Garra sería sumamente peligroso.
La chica se volvió a lanzar con renovadas fuerzas, no
estaba dispuesta a dejar ver su cansancio. Kinético, en cambio, no
estaba preparado para luchas largas, no era muy atlético, y no se
había preocupado de entrenar, pensando que tenía todo bajo control
en la ciudad. De no ser por su capacidad de leer la mente, estaría
acabado.
A pesar de todo, el cuerpo le falló y no pudo esquivar
a tiempo uno de los embates de Garra. La cuchilla le hizo un tajo
algo profundo en el estómago y perdió una vida casi al instante.
-Mierda, maldita seas- Rugió el hombre, enfadado
consigo mismo por su debilidad.
-Pues espera, que ahora viene lo mejor- Garra deshizo
las cuchillas de su cuerpo y junto las palmas de las manos. Dejó la
mente en blanco, como si fuera un ninja. Un aura rojiza comenzó a
rodear a la chica y a revolver su cabello. Kinético no era capaz de
prever lo que la mujer se proponía, así que miraba, cauteloso.
Todo paso muy rápido. Garra se estremeció y perdió
una de sus vidas, dejando caer sangre al suelo. La sangre se movió
con asombrosa rapidez y creó un círculo en torno a Kinético y la
chica. La sangre comenzó a brillar y ella abrió los ojos.
-Arena de combate- Dijo. Su rival leyó su mente a toda
velocidad y lo comprendió al instante, aun así, ella lo explicó en
voz alta, principalmente por Shadow- Cuando uso esta habilidad, la
pérdida de sangre me quita una vida, pero creo un área dentro de la
cual nadie puede salir ni entrar, a no ser que uno de los
combatientes muera... Además, dentro de ella soy más rápida y
fuerte.
Dicho esto, volvió a sacar cuchillas por toda su
anatomía, preparándose para el combate. Kinético levantó las
espadas mientras aguantaba el dolor de su herida en el abdomen.
Shadow recuperó el control de su cuerpo.
-Has cometido un pequeño error, si estamos encerrados
ya no tengo la necesidad de ocupar mi mente en bloquear al otro...
ahora puedo centrar todo mi poder en ti, pequeña...- Dijo,
sonriente.
-Mejor así, no quiero que se piensen que te derroté
por suerte...- El Alcalde perdió la sonrisa de golpe, iba a acabar
con aquella insensata.
El líder de los I-Men estaba junto con la curandera,
esperando por Infecto. Habían hablado con él, y les había dicho
que podía intentar hacer algo por su amigo, el que había caído
enfermo, así pues estaban esperando para la cura de Revelación.
Justo entonces, la orden mental del Gobernador llegó
hasta Infecto, por medio del Orbe. ''Atacad a los I-Men''. El hombre
se acercó hasta la pareja.
-Disculpad... ¿sois los I-Men?- Preguntó.
-¿Eh?- El líder miró a la chica, preguntándose a qué
vendría aquello, y como aquel hombre podía saber el nombre de su
grupo- Pues... si, lo somos.
-¡Bien!- De repente, alzó los brazos y un líquido
viscoso y morado salió disparado contra ellos. Eliart se cubrió con
el brazo izquierdo, que quedo salpicado. Holy se cubrió con los
brazos- Entonces debo mataros, por el bien de la ciudad, ¡ja, ja,
ja!
-¿¡Qué es esto!? ¡Duele!- Gritó Eliart mientras el
veneno lanzado por Infecto le penetraba en la piel. A Holy parecía
no haberle hecho efecto. El hombre se lanzó sobre el líder,
aprovechando su momento de debilidad, le agarró por el cuello y
comenzó a introducirle virus y bacterias- ¡Agh!
-¡Quita de ahí!- Exclamó Holy mientras asestaba un
golpe en la cabeza a Infecto. Este retrocedió y la miró con rabia.
Parecía otro totalmente distinto al que había conocido el día
anterior. Holy se agachó y curó a toda velocidad las infecciones de
Eliart- Por ahora está bien, el veneno tendrá que esperar... lo
siento.
-No te preocupes, gracias...- Contestó Eliart- ¿Qué
haremos con él? ¿Peleamos? No entiendo que está pasando.
-Yo tampoco, pero parece que lo mejor será combatir, no
podemos permitir este ataque tan gratuito...- Ella le miró,
decidida- Yo me encargó.
-¿Segura?- Holy nunca había combatido en serio, y
menos en solitario. ¿Podría con esa batalla? Ella asintió, en
respuesta a la pregunta- Está bien, ve, si tienes algún problema,
te ayudaré...
Holy se plantó frente a Infecto, que comenzaba a babear
mientras sonreía con una mueca torcida y macabra. Él se agitó y
lanzó varios proyectiles más de veneno, que Holy pudo esquivar sin
muchas problemas. Entonces ella saltó en dirección al otro, que no
la evitó. Ambos se agarraron por el cuello.
-¡Ja! Has caído en mi trampa- Anunció Infecto
victorioso- En cuanto mi rival me toca, sufre terribles infecciones
debido a todos los patógenos que transporto dentro de mi, mi cuerpo
está infectado y por eso soy inmune... Ahora que te tengo agarrada,
transmitiré todas esas bacterias a ti, y morirás más rápido de lo
que crees...
-Que te lo has creído- Comenzaron un pulso de fuerzas.
Infecto sintió como si algo raro el sucediera a su cuerpo. Tuvo que
soltarla, notaba como quemaduras en sus manos y donde ella le había
cogido. La miró, asustado.
-¿Q-qué me estabas haciendo...?- Preguntó. Holy le
sonrió.
-Te estoy curando.
Erzzhia estaba concentrada. Intentaba por todos los
medios restablecer el contacto con Shadow o con Garra, pero parecía
que los había perdido, tendría que esperar para tener noticias
suyas. En cuanto a Demongirl y al Capitán parecía que habían
llegado a la Fabrica y que, allí dentro, estaba Llama Helada. El
Guerrero Celeste y Gaia estaban buscando la Casa de Curación, donde
se suponía que estaban Holy y Eliart, y como no podían sentir las
presencias, iban medio a ciegas. Erzzhia miró a Waver y Kya. Se
notaba que ellas estaban bastante nerviosas, temerosas de lo que
pudiera pasar en esas horas críticas, ¡habían retado a la ciudad!
Revelación estaba en el sofá, febril y agotado. Parecía tener
alucinaciones en ese momento.
-¿Has recuperado el contacto con Shadow?- Preguntó
Kya.
-No... pero si he captado una interferencia mental- Dijo
Erzzhia- Venía del Palacio, y me sonaba a la voz del Gobernador,
decía: ''Atacad a los I-Men'', o algo así. Sospecho que los
enemigos pueden aparecer en cualquier momento, estad listas- Les
aconsejó. Waver estaba cada vez más enfadada e indignada con la
situación.
-Deberíamos haber pensado todo esto mejor, ahora se nos
echará encima toda la ciudad, sin saber que están siguiendo unas
órdenes erróneas, ¿cómo piensas combatir contra decenas de
personas, eh pequeño genio?- Inquirió, nerviosa. Erzzhia intentó
responder calmada.
-No son decenas. Ya lo expliqué, el Gobernador, no sé
muy bien como, ha influido en las mentes de la gente y parece que hay
más gente de la que hay en realidad.
-Pero al llegar vimos a muchas personas, y según tú,
los que menos tiempo llevamos aquí estamos menos expuestos al poder
del Gobernador, ¿no? ¿Cómo explicas eso?- Insistió Waver.
-El Alcalde, él es su compinche y también tiene poder
sobre las mentes- Anunció- Además, la ilusión de una multitud es
sencilla de recrear, ¿os hablaron? No, apuesto a que solo os
miraron, como mucho murmuraron.
En eso Erzzhia tenía razón.
-Entonces, ¿cuánta gente hay en la ciudad...?-
Preguntó de nuevo.
-Pues... a ciencia cierta diría que, antes de que
llegarais vosotros... unos quince, no más. Vosotros eráis once al
llegar, y ahora que nosotros dos, Garra y yo, estamos con vosotros,
hay más o menos trece personas en cada bando... aproximadamente...-
Explicó.
-Joder tía... ¿no podías explicar todo eso antes?
Seguramente todo el mundo se piensa que tenemos que pelear con la
ciudad- Se quejó Waver.
-No te preocupes, según hablamos transmito mis
pensamientos a los I-Men, gracias a mi conexión mental... tan sólo
Shadow y Garra no lo reciben ahora mismo, aunque ella sabe lo mismo
que yo, así que tampoco has de preocuparte por ellos- Erzzhia se
acercó y le puso las manos sobre los hombros- Ahora, por Dios,
tranquilízate, así sólo nos estás poniendo más nerviosas.
Waver se sentó en una silla, de mala gana. Al cabo de
un rato se la veía mas tranquila, ahora que había asimilado todo lo
dicho por Erzzhia, todo empezaba a cobrar sentido.
-Me pregunto... ¿qué clase de persona será el
Gobernador? ¿Qué tendrá en mente? No entiendo como es capaz de
controlar a tanta gente... aunque sean solo quince según tus
cálculos.
-Intuyo que tiene algo en el Palacio que le ayuda, y no
olvides que cuenta con la ayuda de Kinético, un fuerte mentalista-
Argumentó Erzzhia.
-Si, tienes razón- Admitió Waver.
-Chicas...- Terció Kya, que parecía asustada- Lamento
interrumpir la conversación, pero mis instintos me lo dicen, ahí
afuera hay tres personas...y vienen a atacarnos...
-Pues vamos a por ellos...- Dijo la chica de agua. Las
tres salieron, esperando encontrar duros rivales. Quienes habían
acudido fueron, precisamente, otras tres chicas. Afuera estaban Candy
Soul, Amazón y Silver. La morena bajita se adelantó.
-Aquí están los I-Men- Susurró- Hay que atacarlos...
y destruirlos...
Ambos equipos se pusieron en guardia.
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