Aunque no paraba de pensar en que había algo raro en aquella ciudad,
Eliart sabía que tenía que adaptarse.
-Lo mejor será que encuentre un trabajo y comience a colaborar con
los demás. Si de verdad hay algo raro en todo ésto será más fácil
que me entere si conozco a mis nuevos vecinos- Razonaba para sí
mismo- No haré nada quedándome aquí dentro- Y dicho y hecho,
Eliart salió a dar una vuelta por la ciudad para buscar un sitio
donde sus poderes pudiesen ser útiles. Al salir de la casa encontró
a Demongirl y Llama Helada en la puerta en medio de una acalorada
discusión. Llevaban así varias horas y la cosa no parecía mejorar.
-Chicos, ¿qué os pasa? Os he oído discutir en vuestro cuarto hace
un rato y seguís igual. Ya me estoy empezando a preocupar- preguntó
Eliart con intención de ayudarles.
-Pues nada, ¡le digo que me preocupa, que lleva unos días raro, y
encima se lo toma a mal y me dice que me calle!- Explicó la chica
ofuscada.
-¡Y dale con el tema! ¿Quieres dejar de meterte donde no te
importa, niña?- Saltó Llama helada con un tono muy agresivo.
Eliart le observó atentamente: Estaba bastante nervioso, algo
extraño en una persona madura y serena como era Llama Helada. Por
otra parte, miraba a su novia con mucha frialdad. No sabía bien qué
podía estar pasándole pero, desde luego, no parecía él.
-Para, para, Llama, ¿qué diablos te pasa? Entiendo que te moleste
que se metan en tu vida, pero Demongirl sólo pretende ayudarte y...-
El líder optó por callarse al ver cómo reaccionaba su amigo:
Llama helada bufaba y fruncía el ceño mostrando mucha ira.
-¡Dejadlo, no entendéis una mierda!- Gritó mientras negaba con la
cabeza. De un portazo, entró de nuevo a la casa. Demongirl hizo
ademán de seguirlo pero Eliart extendió su brazo para frenarla.
-No vayas ahora. Deja que se relaje un poco y se tome una tila. Hay
algo que le está desequilibrando y necesita tranquilidad- Explicó
Eliart.
-Ya me he dado cuenta, ¡pero por mucho que se encuentre mal, no
puedo consentir que me trate como a una niñata! Le quiero y me
preocupo, éso es todo. Cuando me contesta de esa manera tengo que
contenerme mucho para no decirle cuatro cosas- Expresó desolada la
joven. Eliart la envolvió en un abrazo, al ver que la chica lo
necesitaba y, cuando estuvo más tranquila, le preguntó sobre el
momento en que su novio cambió de actitud
-Umm... una cosa Demongirl, ¿desde cuando está raro Llama Helada?
Demongirl no dudó ni por un momento, pues conocía perfectamente a
su novio
-Desde el momento en que encontramos la playa y Candy Soul nos habló
acerca de la isla. Creo que se quedó obcecado con la idea de
llegar... pero no entiendo por qué sigue comportándose igual ahora
que hemos llegado...- Dijo convencida.
-Lo que me imaginaba. Tiene relación con esta fabulosa ciudad-
ironizó Eliart- Bueno, voy a ver si encuentro un trabajo. Tú estate
tranquila- Le recomendó el líder mientras iba hacia el centro de la
pequeña ciudad
-Como si fuese tan fácil...- Pensaba Demongirl mientras entraba de
nuevo a la casa. ¿Qué le pasaba a Llama Helada? Sólo de pensar en
sus repentinos cambios le daban escalofríos- ¡Tengo que descubrir
qué le pasa y ayudarle, sea como sea!- Se repetía una y otra vez.
Eliart caminaba por las calles fijándose en todos los lugares. En el
lado este había un pequeño puerto de ribera, pero decidió que no
se le daría bien pescar.
-No no, tiene que ser algo de lo que entienda, si vamos a quedarnos
mucho tiempo aquí no quiero depender del trabajo de mis amigos.
Seguiré buscando- Meditaba. Anduvo alrededor de veinte minutos por
las calles de la ciudad, sin rumbo fijo. Había molinos de viento al
fondo, un sanatorio, amplios jardines cerca del Palacio... Ninguna
opción le convencía del todo. Después de recorrer casi toda la
ciudad, divisó lo que parecía una pequeña taberna- ¡Eso es! En la
tierra he trabajado en pubs, tanto de relaciones públicas como en la
barra, aquí podría trabajar sin problemas- Se acercó y llamó a
la puerta de madera de la taberna, pues estaba cerrada. Le recibió
un hombre de descuidada barba blanca y negra y el pelo alborotado,
que llevaba puesto un delantal manchado con sala de tomate.
-¿Sí? No abrimos hasta dentro de una hora, caballero- Repuso arisco
-Disculpe, no era para tomar nada. Es que soy nuevo en el pueblo y me
gustaría trabajar aquí, ya que tengo experiencia de camarero- Dijo.
-Con que camarero ¿eh?, lo siento mucho pero no puedo admitirte
chico. Esto es un negocio pequeño y sólo podemos trabajar dos
personas. Estamos completos ya para trabajar, pero si quieres tomar
algo serás bienvenido- Comentó mientras cerraba de un portazo.
-Vaya, pues entonces... ¿Qué podría hacer?- Trabajar en la taberna
era la única opción que había pensado seriamente. Intranquilo, se
paró un momento para respirar hondo para calmarse y divisó con
claridad la zona de cultivos de la ciudad. Había gran número de
personas que se dedicaban a la agricultura y, sin embargo, había
minifundios abandonados, que podrían trabajarse. Se percató de que
ese tipo de decisiones las tomaría seguramente el alcalde o el
gobernador y se planteó otra de sus secretas vocaciones: la
política. Realmente, aunque alguna vez se había planteado dedicarse
a la política, nunca era capaz de dar el paso, pero podría
dedicarse perfectamente a asesorar al Gobernador y, así, de paso
averiguarlo todo sobre aquella extraña ciudad. Con esta idea en
mente, activó aries y en cuestión de segundos estaba frente al
portón del palacio del Gobernador. Se disponía a llamar cuando le
interrumpió una voz ya conocida
-Buenos días, recién llegado. ¿Querías algo de nosotros?-
Preguntó con aparente interés Kinético apareciendo por su espalda.
-Pues verá, tengo algo de experiencia y me gustaría saber si puedo
asesorar en tareas de gobierno de la ciudad- Mintió descaradamente-
He pensado en ese trabajo al darme cuenta de que hay pequeños
terrenos en la ciudad que están descuidados y que podrían producir
alimentos si se trabajaran correctamente- Expuso esta vez en serio.
La cara del alcalde dibujó una sonrisa que intentaba disimular.
Eliart notó que, si no se reía a carcajadas era sólo por mantener
intacta su reputación de alcalde.
-Pues, lo siento jugador, pero me temo que va a ser imposible. El día
que que se fundó en esta ciudad se eligió por unanimidad que tan
sólo el Gobernador y yo podríamos interferir en las tareas de
gobierno. No obstante, que sepa que tomo nota de su sugerencia-
Respondió educadamente
-Ya... bueno, gracias por tenerlo en cuenta- Dijo Eliart molesto.
Continuó su travesía por la ciudad, cada vez más asqueado.
-¡Ésto es de locos! ¿Ningún habitante de la ciudad piensa que el
alcalde y el Gobernador se traen algo entre manos? ¿Cómo pudieron
aprobar por unanimidad que sólo se ocuparan ellos dos? Tal vez
simplemente me haya mentido...- Daba vueltas a la conversación hasta
que vio que, a pocos metros, había una zona vallada y dentro había
alguien trabajando. Al acercarse pudo ver que en la zona cercada
había un diminuto transformador de energía.
-Disculpe, ¿en qué está trabajando exactamente?- Preguntó Eliart
interesado.
-Genero energía e intento que este transformador abastezca de
electricidad a toda la ciudad- Contestó el hombre- Es el único
método que tenemos en la ciudad para obtener energía junto con los
molinos de viento- Era un chico alto y delgado, unos cuatro años
mayor que el líder de los I-Men y con aspecto calmado y paciente, el
pelo castaño, una camiseta cómoda y negra y ojos claros- Por
cierto, me llamo Light Knight y ¿tú eres...?
-Eliart- Se presentó estrechando su mano- Imagino que la base de tu
poder es emitir alguna clase de energía.
-Exactamente, mi poder tiene bastante que ver con este trabajo. ¿Y
tú tienes ya algún trabajo o aún estás buscando?
Al ver en qué consistía el trabajo del chico, Eliart se carcomía
pensando si sería capaz de utilizar la energía emitida por alguno
de los signos del zodiaco para que ese cacharro la transformara en
electricidad.
-No sé, no creo que sepa cómo hacerlo- Pensaba. Acto seguido, se
dirigió a Light Knight- Aún no tengo trabajo, así que si me
disculpas voy a seguir buscando- Concluyó el líder.
-¡De acuerdo! Ah, y bienvenido a la ciudad de la paz. Para lo que
necesites no dudes en contar conmigo.
Eliart se mostró agradecido y prosiguió el viaje, desesperándose
por momentos. ¿Encontraría trabajo en aquel lugar? Tenía que hacer
algo útil...
Waver seguía a duras penas el ritmo de Garra Nocturna hacia la casa
de su amiga
-Buff, no vayas tan deprisa- Se quejó. Entonces Garra la miró de
reojo y comprobó que Waver, a diferencia de ella, no era ninguna
atleta, así que relajó la marcha- ¿De modo que dicen que se vive
en paz para atraer a la gente a esta ciudad, pero en realidad es
mentira?- Le preguntó la I-Men mientras andaban.
-No es exactamente eso, lo mejor será que mi amiga te lo cuente con
pelos y señales, lo explica muy bien. ¡Así que deprisa, no
perdamos tiempo!- Contestó Garra enérgica.
Recorrieron las principales calles de la ciudad en la dirección
opuesta al palacio del Gobernador hasta llegar a un estrecho callejón
donde sólo había un caserón en un estado decente. Era un caserón
de piedra con dos ventanas con rejas. Garra Nocturna se adelantó y
llamó a la puerta, dando tres golpes. Desde el fondo contestó la
voz de su amiga:
-¿Eres tú, Garra Nocturna?- Tenía una voz suave y hablaba con un
tono muy bajo, como temiendo que la oyeran
-Sí, vengo con una nueva amiga- Contestó
-Está bien, adelante pasad las dos- La puerta se abrió con el
sonido característico de los portones viejos y las chicas entraron.
El interior de la casa era lúgubre: Estaba a oscuras, iluminada sólo
por algunas velas. La chica estaba sentada en un sillón, frente a
una mesa de noche donde descansaba la escasa iluminación.
-Me llamo Erzzhia- Dijo la misteriosa adolescente. La luz de las
velas permitía ver que tenía un cabello largo y castaño, los ojos
marrones claros, dos pulseras de colores en las muñeca y un colgante
sencillo- ¿Qué querías de mí, Garra? ¿Hay alguna novedad?
-¡Pues sí! Verás, es que mi nueva amiga- Dijo cogiendo a Waver y
poniéndola delante de ella- ¡Es nueva en la ciudad, llegó ayer!-
Comentó entusiasmada. Erzzhia había entendido lo que su compañera
quería decir.
-Así que eres nueva en la ciudad ¿eh? Encantada de conocerte, has
hecho bien en seguir a Garra hasta aquí, lo mejor es que los nuevos
vengan a verme cuanto antes- La chica estrechó con fuerza la mano de
Waver, que dudó al principio. Al darse la mano, la I-Men sintió que
una sensación de alivio le recorría el cuerpo- ¡Menuda cara has
puesto!- Sonrió Erzzhia- Te explicaré lo que sucede. Hace tiempo
que vivo en esta ciudad y tengo la certeza de que “hay algo”...
algo que no sé bien explicar, pero que está perturbando el
comportamiento normal de los habitantes de la ciudad sin que éstos
puedan percatarse. Gracias a mis poderes soy inmune a esa
perturbación y puedo analizar lo que sucede. Una vez entras en la
ciudad, quedas a merced de sufrir esa alteración. Sin embargo, tarda
un tiempo en manifestarse y si llevas poco tiempo en la ciudad, eres
inmune a esa reacción- Erzzhia hizo una pausa para que Waver pudiera
digerir la información. Waver estaba atónita pero entendió la idea
a la primera y se sentía decepcionada.
-Ya me parecía a mí que todo eso de la ciudad de la paz era
demasiado bonito para ser verdad...¿Así que piensas que los
ciudadanos que llevan mucho tiempo están siendo controlados por algo
que no eres capaz de describir? ¿Y qué se supone que puedo hacer yo
para liberarme de ese control?- Preguntó Waver preocupada por sus
compañeros y en especial por su hermano, que estaba un poco raro.
-Decir que están siendo controlados es decir demasiado de momento.
Lo único que puedo decir es que una energía extraña, o algo así,
les perturba y siento que su origen está en el castillo del
Gobernador. Respecto a tu segunda pregunta, no tienes que hacer nada.
Ya me he encargado yo- Dijo confiada- Cuando te di la mano tuviste
una sensación rara ¿verdad?- Erzzhia ya sabía la respuesta y
continuó sin esperar que su nueva amiga asintiera- He establecido
una conexión entre nosotras dos de tal modo, que al ser yo inmune a
esa perturbación, tu también lo serás. Así que tú no tienes nada
que temer. El problema es que la gente que lleva aquí mucho tiempo
ya está muy influenciada y mi apretón de manos no serviría de nada
para liberarles.
Después de la explicación, Waver miraba al suelo cabizbaja y
desanimada y Garra la preguntó qué sucedía
-No es nada...- Dijo la joven- Mira Erzzhia, yo no dudo de tu buena
voluntad pero me cuesta creer que sea cierto lo que me cuentas, al
igual que es difícil creer que existe una ciudad en este juego donde
la gente viva en paz. Pero si mis ojos no me engañan, he visto gente
disfrutando de su tiempo libre, trabajando y con cara de felicidad.
Comprende que no puedo pensar sin más que todo es mentira.
-Sé que no puedes confiar en mí ciegamente. No en vano me acabas de
conocer. Pero no había terminado, ahora iba a darte pruebas de lo
que digo- Comentó calmada- Antes que nada, una pregunta ¿Has venido
con más gente a la isla?
-Sí, de hecho somos once, un grupo muy numeroso- Confirmó la I-Men,
ansiosa por aclarar sus dudas.
-¡Genial, sois muchos! Y bien, ¿cómo llegasteis a la isla?
-Nos encontramos a Candy Soul, una chica de esta ciudad que estaba
llorando en una playa y decidimos ayudarla. Ella nos informó de la
existencia de una ciudad en la que se vivía cómodamente y sin
peleas y pensamos en quedarnos aquí.
-Vamos, lo que se conoce como un cebo- Intervino Garra. Erzzhia hizo
un gesto con la mano para decirle que se mantuviera en silencio y
continuó las preguntas.
-¿Has notado raro a alguno de tus compañeros desde que os
encaminasteis hasta aquí?- Con esta pregunta, Erzzhia quería saber
hasta qué punto su teoría de que los que llevan poco son más
inmunes era cierta, ya que sólo tenía la prueba por Garra, con la
que estableció una conexión en cuanto llegó.
Waver meditó mucho la respuesta. No había hablado mucho con su
hermano esos días pero sabía que algo le estaba pasando, no
obstante, aunque Erzzhia le inspiraba confianza, no quiso dar toda la
información.
-Pues la conducta de uno de ellos, cambió cuando vinimos hacia la
isla, sí- Comentó- Pero el resto no parece cambiado.
-Lo mejor sería actuar de inmediato- Dijo con arrojo, levantándose
de la silla- Por último ¿viste el mensaje del Gobernador de ayer en
la tele? Dijo que hay casi noventa jugadores en esta ciudad. ¿No te
parecen demasiados? Piensa en lo extenso que es este juego y en que
sólo quedan 113 jugadores con vida.
Garra miraba con admiración a Erzzhia, además de guapa era
inteligente. Esta vez la I-Men cedió. Era complicado desmontar el
argumento.
-Vale, puede que tengas algo de razón. “Algo” tiene que haber en
el castillo del Gobernador. Además, el alcalde que vino a recibirnos
no nos dio buena espina a ninguno de mis amigos- Comentó Waver, a
pesar de no estar convenida del todo.
-¿Verdad que no parece de fiar? Ese Kinético debe ser el fiel
delfín del Gobernador. Bueno, ¿qué tal si me llevas ante tus
amigos? Debo crear lazos con ellos igual que he hecho contigo para
que nadie pueda manipularles. Como me has dicho que uno de los tuyos
está cambiando repentinamente, lo mejor que será que vayamos
rápido.
Waver estuvo de acuerdo, por muy bonito que fuese el sueño de vivir
en una ciudad en paz mientras el resto de los jugadores se mataban,
tarde o temprano había que despertar del sueño y ver la cruda
realidad. Abandonaron la casa de madera de la Calle primera y las
tres adolescentes fueron a la casa de los I-Men.
Mientras tanto, Kya y Shadow habían aprovechado para dar una vuelta
a solas por la nueva ciudad. Ninguno de los dos parecía
especialmente interesado en buscar un trabajo, aunque la gata se
había planteado recolectar alimentos a falta de animales para cazar.
-Bueno, ¿ya estás más tranquila?- Preguntó Shadow con interés.
-La verdad es que aún se me hace raro que nadie pueda ver la foto de
mi familia. No logró comprenderlo, pero intento no pensar en ello-
De pronto se volvió hacia el moreno- ¡Y tú no me lo recuerdes,
anda!
-Ya oíste a Revelación, en algún momento sabremos la respuesta.
-Ya, pero Revelación por muy vidente que sea, puede fallar, digo yo,
a fin de cuentas es humano- Kya guardó silencio durante un minuto y
se colocó delante del chico de las sombras, impidiéndole el paso-
Shadow, pase lo que pase, ¿estarás siempre a mi lado y me
ayudarás?- La I-Men tenía una cara melosa como pocas veces. Shadow
no dudó ni por un instante.
-Claro que estaré a tu lado- Asintió.
-Entonces yo lo daré todo- Sentenció la gata mientras sus labios se
acercaban. Justo entonces se escuchó un ladrido. Un gótico de pelo
lacio miraba a la gata desde el otro lado de la acera y mostraba unas
fauces nada humanas
Incómoda, la gata le respondió con un maullido y enseñando sus
afiladas uñas. El hombre iba a lanzarse cuando su compañero,
Dimitri, lo alcanzó.
-¡Para, Rawolf! No es momento de molestar a nadie- Exclamó dándole
una colleja que pareció calmarle- Ustedes disculpen humanos-
Finalizó mientras continuaban su camino.
En la casa de la segunda calle, El Capitán Vasco disfrutaba de una
suculenta comida caliente junto al Guerrero Celeste, que ya había
terminado de currar produciendo aire en los molinos de viento. Gaia
entró por la puerta cansada y deseosa de una buena comida. Demongirl
estaba en la cocina junto con el resto de los comensales, preparando
una tila a Llama Helada, que no quería salir de la habitación.
Revelación, por su parte, estaba preocupado: no conseguía meditar
en paz, a pesar de que se encontraba en una habitación sin ventanas
y sin ningún ruido exterior. Sin duda era la vez que se había
bloqueado durante más tiempo desde que entró en el juego. No tenía
ni idea de lo que podía pasar al día siguiente, ni la más remota
idea. Tumbado sobre un colchón, giró varias veces, inquieto. No
podía conciliar el sueño, era la segunda noche que le pasaba.
Llama Helada estaba encerrado en la habitación que compartía con su
novia, se tapaba la cabeza con las manos, pues sentía un intenso
dolor. Escuchaba todo el rato una voz maliciosa que ponía especial
énfasis en contra de Demongirl.
- “Estás harto de
ella,no la soportas ¡Despierta de una vez!”-
Escuchaba en su mente.
-¡No es cierto, la amo
con toda mi alma! Sal de mi cabeza, déjame tranquilo!-
Contestaba el I-Men en voz alta, como si se dirigiera a otra persona.
-“Ese grupo no te
conviene, lo sabes. No logran entenderte y por eso te sientes tan
solo. ¿Acaso no tienes ganas de que todo acabe?”-
Volvió a atacar la voz en su mente.
-Sí, me gustaría que
todo volviese a la normalidad. Estar en Madrid y salir a dar un paseo
tranquilamente si preocuparme de que puedan atacar a mis amigos, a mi
hermana o a mi novia- Afirmó
con claridad. Se relajó por unos instantes y, al dar la razón a la
voz, sintió como si estuviera poseído. El hielo comenzaba a
extenderse por todo su cuerpo, sin que pudiese controlarlo a
voluntad. Fue entonces cuando reaccionó.
-¡Es cierto que me
gustaría volver, pero jamás dejaría tirado a mis compañeros!¡No
sucumbiré a tu voluntad!- Gritó
con fiereza, invocando al fuego que le cubrió la mitad del cuerpo.
Comenzó a notar cierto agotamiento, estaba divido.
Demongirl corrió sin dudarlo cuando oyó gritos en la habitación,
abrió la puerta con un codazo y encontró a su novio sentado en la
cama, con medio cuerpo congelado y medio envuelto en llamas.
-¡Santo dios cariño! ¿Estás bien?- Exclamó sin salir de su
asombro. A cada paso que daba hacia su novio escuchaba que su corazón
latir a cien por hora. Llama helada jadeaba como si hubiese terminado
de correr varios kilómetros.
-Arg, no, no estoy bien. Ten... cuidado conmigo- Repuso el chico.
Demongirl achacó el comentario al estado de nervios y se acercó sin
dar importancia a las palabras. Tenía que ayudarle a toda costa.
-¡Anda ya ! Toma, bebe un poco de tila. Te sentará bien- Ofreció
amablemente.
-¡No,
no consientas que se acerque!-
Gritó la voz en la mente de la Llama.
-¡Aléjate!- Insistió Llama helada al notar que sus fuerzas lo
abandonaban. El fuego se consumió y el hielo le recubrió todo el
cuerpo. Su mirada también era fría. Golpeó con brutalidad la tila
de su novia, que cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos- ¡Vete
al cuerno con tu jodida tila!- Respondió con fiereza, y lanzó un
bloque de hielo en dirección a la chica-demonio, que lo esquivó por
poco. Toda la puerta quedó cubierta de hielo.
El Capitán Vasco, Gaia y el Guerrero Celeste se levantaron de la
mesa y decidieron actuar. Gaia no les dio tiempo a pensar ninguna
estrategia, ya que fue directa hacia su hermana. Celestina fue tras
ella.
-¡Hermana!- Gritó mientras abría la puerta. Le echó una mirada
asesina a Llama Helada- ¡Eres un idiota! Encima que se preocupaba
por ti, vas y la atacas. ¿Quién te has creído que eres?- Increpó
la rubia.
Llama Helada no contestó, sólo la miraba con desprecio.
-Bah, es igual. Jamás podríais comprenderme ni aunque lo
intentaseis- Se disponía a salir de la habitación cuando Gaia, se
puso delante.
-No pretenderás irte tal cual ¿ verdad? ¡ Al menos pide disculpas!
-Déjame en paz- contestó apagado y generó una corriente helada
para atrapar a la rubia. De repente, un fuerte viento fragmentó el
hielo.
-¡Para tío! Te estás pasando. ¡Sabemos que no eres así!- Saltó
heroico el Guerrero.
-Otro estúpido que se piensa que me conoce. ¿No veis que no
llevamos aquí más que nueve días? Ahora si me disculpáis voy a
irme.
-Quédate ahí y no ataques a nadie. No me obligues a detenerte- Se
impuso Celestina.
-¿Detenerme? ¿Tú a mí? ¡Ja!- Llama Helada creó dos cubos de
hielo bajo sus pies y se impulsó velozmente hacia las escaleras. El
Guerrero no se lo esperaba y tuvo que seguirle, pero no lograba
alcanzar la velocidad de su amigo.
En la sala principal tapaba la puerta el Capitán Vasco, que no dudó
en azuzarle un puñetazo.
-¡Eh tú! Ya está bien, ¿no te parece? Mira lo que estás
haciendo con todos. Más te vale entrar en razón- Bramó.
-¿Y si no qué..? Sólo sabéis amenazarme- Repuso muy tranquilo y
atacó al Capitán con una lanza de hielo, que el otro tuvo que
evitar saltando y cayendo al suelo- ¡Dejadme en paz, panda de
frikis! Ni se os ocurra seguirme- Pronunció estas palabras mientras
salía del hogar del equipo.
El Capitán se levantó para seguirle. ''Ese mamón me las pagará,
por Patxi''. El Guerrero Celeste acudió a calmar al Capitán Vasco,
pues sentía que la Llama había herido su orgullo.
-Si no es el golpe, eso no me duele, lo que me afecta que fuese
nuestro camarada.
-Lo sé tío, a mí también me afecta. Tenemos que hacer algo, pero
dudo que pegarle sea la solución- Razonaba el Guerrero.
-Hermana es que no lo entiendo. ¿Qué diantres le pasa? Me siento
impotente, no se que hacer...- Meditaba la chica-demonio sin apenas
fuerzas. No tenía ganas de pensar en nada. El ataque de Llama Helada
le parecía tan inexplicable que era incapaz de tomar una decisión
por sí misma. Gaia abrazó a su hermana y la instó a fuese con ella
a tomar un poco el aire.
-Revelación ¿va todo bien?- Preguntó el Capitán Vasco entrando
sin avisar en el cuarto del místico.
-Sí, lamento lo de Llama Helada. Estaba meditando y me quedé
dormido de pronto- Dijo- Tendremos que pensar cómo ayudarle, está
claro que algo le pasa- El Capitán no estaba muy conforme con la
respuesta, así que insistió.
-¿Seguro que estás bien? Te noto un poco raro. Venía a avisarte de
que nos vamos a dar una vuelta antes del curro, Demongirl está
afectada por culpa de ese idiota.
-No sé bien qué pensar al respecto, iré a meditar un rato a mi
cuarto a ver si logro sacar algo en claro. Hace días que me cuesta
sobremanera. Acompañad a Demongirl sin problemas, yo me quedo aquí-
Aclaró finalmente.
Aunque algo disconforme, el vasco salió con el resto de sus
compañeros y se puso a hablar con Demongirl.
-Siento no haber podido evitar que se fuese, me pilló de improviso.
¡Pero no fallaré la próxima vez!
-Gracias- Dijo sonriente- Pienso que lo mejor será dejar que se
aclare un rato. Algo raro le pasa pero no tengo ni idea de cómo
ayudarle, ¡Joder!- Se tensó de pronto y golpeó una piedra del
camino. El Capitán Vasco trataba de serenarla, mientras Gaia y
Celestina intentaban cambiar de tema durante un rato.
-¿Y qué tal te va con Eliart?- Preguntó interesado el Guerrero.
-Pues la verdad es que bien, esta mañana madrugamos y aprovechamos
para estar juntos un rato. Me encanta estar con él pero a veces
tengo la sensación de que vivimos en mundos distintos.
-¿Mundos distintos?- Preguntó de nuevo.
-Sí. Por ejemplo su empeño en que pasa algo raro en esta isla, sus
ansias de luchar, ese tipo de cosas. Yo me conformaría con vivir en
el campo tranquila y estar en paz, pero tengo la impresión de que
alguien como Eliart se moriría de aburrimiento.
-Entiendo. No creo que debas preocuparte en exceso por eso mujer. Por
lo general, os veo de maravilla- A Gaia le gustó ese comentario,
aunque a veces tenía dudas le quería un montón y el hecho de que
alguien tan cercano les viese felices juntos la animaba.
-La verdad es que sí que nos va bien, ¿y tú con Holy qué tal?-
Preguntó interesada.
El Guerrero, que era bastante reservado, se limitó a responder a las
preguntas de la rubia con simples afirmaciones y negaciones. Al poco
rato llegaron a los jardines de la ciudad, donde Gaia trabajaba junto
con tres chicas.
-Ya conocéis a Candy Soul. Ellas dos son Silver y Amazón. Entre las
cuatro aramos el campo de alrededor y cuidamos los jardines y
recolectamos leña para calentarnos y hacer luego madera- Explicó
brevemente Gaia. Los cuatro saludaron amablemente a las desconocidas.
Silver fue la primera en acercarse. Tenía el cabello y la piel
morenas, era alta y llevaba un sencillo camisón. Tenía todo el
cuerpo lleno de tatuajes tribales y elementos vegetales. Amazón era
una chica rubia, de altura media pero más alta que Candy y gruesa
aunque no excesivamente. No era muy guapa pero sí parecía fuerte.
-Encantadas- Dijeron ambas y tras una agradable conversación, los
tres I-Men restantes se despidieron.
El místico continuaba en su habitación, ahora había encendido una
vela que llevaba desde antes de que llegaran y entonaba una canción
en voz baja. Estas cosas le solían ayudar a concentrarse pero en
esta ocasión no parecían dar resultado.
-No sé qué me pasa. Es como si hubiese una barrera permanente en mi
cerebro. Buf, me daré un poco de agua fría, igual sirve de algo...-
Se levantó en dirección al cuarto de baño, abrió el grifo y antes
de que pudiera echarse agua, cayó redondo al suelo con los ojos sin
pupilas abiertos de par en par.
Justo entonces, Eliart entró en la casa y oyó el ruido del místico
al chocar con el suelo.
-¡Revelación, Revelación dime algo!- Decía mientras lo agitaba
para que reaccionase. Preocupado, puso la cabeza sobre su pecho y
pudo notar que su corazón latía muy rápido. La puerta volvió a
sonar y esta vez entró la curandera- ¡Holy! Menos mal que eres tú,
ven a ver ésto.
La chica se asustó al ver a Revelación tendido en el suelo de ese
modo. Colocó sus manos sobre él y logró desacelerar el ritmo
cardíaco. Sin embargo, seguía con los ojos abiertos como platos y
parecía haber perdido el conocimiento. Miro su tarjeta y pudo
comprobar que sus vidas seguían intactas.
-Maldición, no puedo hacer nada más por ayudarle. No tengo ni idea
de que le pasa- Se quejó.
Eliart seguía pensando que todo tenía que ver con la ciudad pero
decidió pasar por alto sus sospechas.
-Trabajabas en un sanatorio, ¿no es así? Pues tenemos que pedir
ayuda. Esperemos que alguno de ellos pueda ayudarnos.
-Esperemos...
Dejaron a Revelación tumbado en la cama, Holy escribió una nota la
resto explicando la situación y salieron cerrando lo mejor posible.
Poco a poco, todos fueron fueron llegando a casa. En ella estaban el
Guerrero, Gaia, el Capitán, Demongirl, Shadow y Kya, además del
enfermo Revelación. Cuál fue su sorpresa cuando hallaron a dos
desconocidas junto con Waver.
-Hola soy el Capitán Vasco, el jefe de la banda- Dijo saludando a
Garra Nocturna.
-¡Pero qué jefe ni que ocho cuartos!- Le increpó el Guerrero al
entrar en la casa. Se quedó sin palabras al ver a Erzzhia, como el
que ve un fantasma. La otra también se quedó pasmada.
-¿Dani?- Preguntó la recién llegada.
-¿¡Bea!?- Exclamó el Guerrero- Venga ya, ¿en serio?
-¿La conoces?- Preguntó el Capitán.
-Sí tío, esta niñata es mi hermana pequeña- Contestó
señalándola- ¿Osea, que recibes una carta para un misterioso faro
y no le dices nada a tu hermano mayor? ¿Ni siquiera cuando volvimos
a la tierra? ¡Y yo pensando que estabas en el instituto, inocente de
mí! Nuestro padres deben estar preocupados.
-¡De mí no te quejes que tú tampoco me dijiste nada del tema!-
Refunfuñó la adolescente.
-Bueno, ¿y qué haces aquí? ¿Llevas mucho en esta isla?-
Preguntaba el hermano mayor, casi amenazando.
-Lo suficiente para explicaros lo que sucede- Todos se miraron
extrañados- Tomad asiento, chicos. ¿Falta alguno?- Antes de que
alguno contestará, se adelantó- Si falta contárselo más tarde.
Creo que no tenemos mucho tiempo.
El Guerrero estaba anonadado: Jamás había visto a su hermana con
tanta determinación. A veces parecía no conocerla en absoluto. Los
I-Men se sentaron y Erzzhia comentó.
-Lo primero de todo será deciros que la naturaleza de mi poder es
psíquico y por eso no me afecta lo que os voy a contar a
continuación y soy capaz de entender lo que sucede con algo de
claridad. Mirad, no tengo mi idea de lo que pensaréis vosotros, pero
os aseguro de que en esta isla pasa algo raro.
-Explícate- Le interrumpió la gata.
-Si me dejas seguir...- Contestó seriamente. Kya se calló y siguió
explicando- Iré al grano: Hay una extraña energía que no consigo
entender con claridad. Sin embargo, es algo peligroso, pues perturba
las emociones de los vecinos de la ciudad y es capaz de alterar su
comportamiento normal.
Hubo un silencio, pues todo el mundo pensó en Llama Helada.
-No sé exactamente de qué se trata, pero sé su origen: proviene
del palacio del Gobernador. No sé en qué estará pensando, pero de
ahí procede esta perturbación.
-Pues yo no noto que me pase nada raro- Dijo incrédula Gaia.
-Ahí quería llegar: A vosotros no os afecta todavía porque tarda
unos días en perturbar a los recién llegados. A mí tampoco me
afecta porque, como os he dicho, puedo percibir esa energía con mis
poderes, puedo sentirla.
-¿No estarás confundiéndote?- Preguntó la rubia- ¿Por una vez
que encontramos un sitio agradable donde estar sin pelearnos resulta
que va a estar embrujado? Me niego a creerlo.
-¿Qué pruebas tienes de que lo que dices es cierto?- Habló Kya,
apoyada por la gran mayoría de los presentes.
-Queridos, nos podéis negar lo evidente. Según me ha contado Waver,
uno de los vuestros ha cambiado repentinamente de actitud y por lo
que veo, ahora ha caído enfermo- Explicó señalando la habitación
del místico.
-No hermana, no es él quien cambió de actitud, sino Llama Helada-
Evidentemente, Waver quiso saber más sobre el asunto y, al
enterarse, no pudo evitar que una lágrima recorriera sus ojos.
-¿Qué mi hermano se ha ido hecho un basilisco? ¿Qué te atacó?-
Dijo mirando a la chica-demonio- ¡Cómo no le habéis detenido!-
Bramó la joven. El Capitán y el Guerrero no sabían qué decirle.
Se sentían frustrados por no haber podido detenerle.
Garra y Shadow intervinieron poniendo paz y Demongirl intervino
-Si lo que dices es cierto, Erzzhia, es verdad que mi novio no estaba
siendo el mismo.
-Así es- Asintió- Estoy segura que es la energía que viene de
Palacio lo que ha provocado su cambio de actitud.
-Pero estaba raro desde antes de llegar...- Reflexionó. Erzzhia la
cortó antes de que siguiera.
-Fue por influencia de Candy Soul. Ya sabéis que tiene el poder de
alterar las emociones y ella sí que está afectada por la
perturbación. La están utilizando sin que se dé cuenta y no puedo
hacer nada para evitarlo por mucha rabia que me dé, lleva demasiado
tiempo en esta ciudad. Sin embargo, puedo ayudaros a vosotros e
intentar ayudar a vuestros amigos. ¿Qué me decís? ¿No os parece
raro que os encontraseis a Candy en la isla y que luego vuestro amigo
se volviese loco?
Los I-Men estaban entre la espada y la pared. Les gustaría pensar
que no pasaba nada y que Erzzhia mentía. Pero sabían que Llama
Helada estaba actuando de un modo totalmente impropio de él y que el
místico llevaba tiempo sin tener visiones.
-Antes danos alguna otra prueba- Pidieron Shadow y el vasco.
-De acuerdo. ¿Recordáis cuando el Gobernador salió por televisión?
Dijo que había cerca de noventa jugadores en la ciudad. ¿No os
parece extraño? ¡Mirad vuestras tarjetas!
Había 113 jugadores con vida, era complicado que 90 estuviesen en un
sitio tan pequeño. Era sensato afirmar que algo pasaba aunque eso no
implicaba que la hermana del Guerrero estuviese en lo cierto.
-Algo va mal...- Reconoció el Guerrero.
-Supongo que tienes algo pensado al respecto ¿Cuál es tu plan?-
Preguntó el Capitán Vasco.
-Sólo hay un modo de saber lo que sucede- Susurró Erzzhia, quien
los miró a todos fijamente. Aquel era el punto más complicado de la
conversación. Inspiró para armarse de valor- Hay que infiltrarse en
el palacio del Gobernador.
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