viernes, 19 de julio de 2013

Capítulo 29 - 'Punto de inflexión'

Aunque no paraba de pensar en que había algo raro en aquella ciudad, Eliart sabía que tenía que adaptarse.
-Lo mejor será que encuentre un trabajo y comience a colaborar con los demás. Si de verdad hay algo raro en todo ésto será más fácil que me entere si conozco a mis nuevos vecinos- Razonaba para sí mismo- No haré nada quedándome aquí dentro- Y dicho y hecho, Eliart salió a dar una vuelta por la ciudad para buscar un sitio donde sus poderes pudiesen ser útiles. Al salir de la casa encontró a Demongirl y Llama Helada en la puerta en medio de una acalorada discusión. Llevaban así varias horas y la cosa no parecía mejorar.
-Chicos, ¿qué os pasa? Os he oído discutir en vuestro cuarto hace un rato y seguís igual. Ya me estoy empezando a preocupar- preguntó Eliart con intención de ayudarles.
-Pues nada, ¡le digo que me preocupa, que lleva unos días raro, y encima se lo toma a mal y me dice que me calle!- Explicó la chica ofuscada.
-¡Y dale con el tema! ¿Quieres dejar de meterte donde no te importa, niña?- Saltó Llama helada con un tono muy agresivo.
Eliart le observó atentamente: Estaba bastante nervioso, algo extraño en una persona madura y serena como era Llama Helada. Por otra parte, miraba a su novia con mucha frialdad. No sabía bien qué podía estar pasándole pero, desde luego, no parecía él.
-Para, para, Llama, ¿qué diablos te pasa? Entiendo que te moleste que se metan en tu vida, pero Demongirl sólo pretende ayudarte y...- El líder optó por callarse al ver cómo reaccionaba su amigo: Llama helada bufaba y fruncía el ceño mostrando mucha ira.
-¡Dejadlo, no entendéis una mierda!- Gritó mientras negaba con la cabeza. De un portazo, entró de nuevo a la casa. Demongirl hizo ademán de seguirlo pero Eliart extendió su brazo para frenarla.
-No vayas ahora. Deja que se relaje un poco y se tome una tila. Hay algo que le está desequilibrando y necesita tranquilidad- Explicó Eliart.
-Ya me he dado cuenta, ¡pero por mucho que se encuentre mal, no puedo consentir que me trate como a una niñata! Le quiero y me preocupo, éso es todo. Cuando me contesta de esa manera tengo que contenerme mucho para no decirle cuatro cosas- Expresó desolada la joven. Eliart la envolvió en un abrazo, al ver que la chica lo necesitaba y, cuando estuvo más tranquila, le preguntó sobre el momento en que su novio cambió de actitud
-Umm... una cosa Demongirl, ¿desde cuando está raro Llama Helada?
Demongirl no dudó ni por un momento, pues conocía perfectamente a su novio
-Desde el momento en que encontramos la playa y Candy Soul nos habló acerca de la isla. Creo que se quedó obcecado con la idea de llegar... pero no entiendo por qué sigue comportándose igual ahora que hemos llegado...- Dijo convencida.
-Lo que me imaginaba. Tiene relación con esta fabulosa ciudad- ironizó Eliart- Bueno, voy a ver si encuentro un trabajo. Tú estate tranquila- Le recomendó el líder mientras iba hacia el centro de la pequeña ciudad
-Como si fuese tan fácil...- Pensaba Demongirl mientras entraba de nuevo a la casa. ¿Qué le pasaba a Llama Helada? Sólo de pensar en sus repentinos cambios le daban escalofríos- ¡Tengo que descubrir qué le pasa y ayudarle, sea como sea!- Se repetía una y otra vez.
Eliart caminaba por las calles fijándose en todos los lugares. En el lado este había un pequeño puerto de ribera, pero decidió que no se le daría bien pescar.
-No no, tiene que ser algo de lo que entienda, si vamos a quedarnos mucho tiempo aquí no quiero depender del trabajo de mis amigos. Seguiré buscando- Meditaba. Anduvo alrededor de veinte minutos por las calles de la ciudad, sin rumbo fijo. Había molinos de viento al fondo, un sanatorio, amplios jardines cerca del Palacio... Ninguna opción le convencía del todo. Después de recorrer casi toda la ciudad, divisó lo que parecía una pequeña taberna- ¡Eso es! En la tierra he trabajado en pubs, tanto de relaciones públicas como en la barra, aquí podría trabajar sin problemas- Se acercó y llamó a la puerta de madera de la taberna, pues estaba cerrada. Le recibió un hombre de descuidada barba blanca y negra y el pelo alborotado, que llevaba puesto un delantal manchado con sala de tomate.
-¿Sí? No abrimos hasta dentro de una hora, caballero- Repuso arisco
-Disculpe, no era para tomar nada. Es que soy nuevo en el pueblo y me gustaría trabajar aquí, ya que tengo experiencia de camarero- Dijo.
-Con que camarero ¿eh?, lo siento mucho pero no puedo admitirte chico. Esto es un negocio pequeño y sólo podemos trabajar dos personas. Estamos completos ya para trabajar, pero si quieres tomar algo serás bienvenido- Comentó mientras cerraba de un portazo.
-Vaya, pues entonces... ¿Qué podría hacer?- Trabajar en la taberna era la única opción que había pensado seriamente. Intranquilo, se paró un momento para respirar hondo para calmarse y divisó con claridad la zona de cultivos de la ciudad. Había gran número de personas que se dedicaban a la agricultura y, sin embargo, había minifundios abandonados, que podrían trabajarse. Se percató de que ese tipo de decisiones las tomaría seguramente el alcalde o el gobernador y se planteó otra de sus secretas vocaciones: la política. Realmente, aunque alguna vez se había planteado dedicarse a la política, nunca era capaz de dar el paso, pero podría dedicarse perfectamente a asesorar al Gobernador y, así, de paso averiguarlo todo sobre aquella extraña ciudad. Con esta idea en mente, activó aries y en cuestión de segundos estaba frente al portón del palacio del Gobernador. Se disponía a llamar cuando le interrumpió una voz ya conocida
-Buenos días, recién llegado. ¿Querías algo de nosotros?- Preguntó con aparente interés Kinético apareciendo por su espalda.
-Pues verá, tengo algo de experiencia y me gustaría saber si puedo asesorar en tareas de gobierno de la ciudad- Mintió descaradamente- He pensado en ese trabajo al darme cuenta de que hay pequeños terrenos en la ciudad que están descuidados y que podrían producir alimentos si se trabajaran correctamente- Expuso esta vez en serio. La cara del alcalde dibujó una sonrisa que intentaba disimular. Eliart notó que, si no se reía a carcajadas era sólo por mantener intacta su reputación de alcalde.
-Pues, lo siento jugador, pero me temo que va a ser imposible. El día que que se fundó en esta ciudad se eligió por unanimidad que tan sólo el Gobernador y yo podríamos interferir en las tareas de gobierno. No obstante, que sepa que tomo nota de su sugerencia- Respondió educadamente
-Ya... bueno, gracias por tenerlo en cuenta- Dijo Eliart molesto. Continuó su travesía por la ciudad, cada vez más asqueado.
-¡Ésto es de locos! ¿Ningún habitante de la ciudad piensa que el alcalde y el Gobernador se traen algo entre manos? ¿Cómo pudieron aprobar por unanimidad que sólo se ocuparan ellos dos? Tal vez simplemente me haya mentido...- Daba vueltas a la conversación hasta que vio que, a pocos metros, había una zona vallada y dentro había alguien trabajando. Al acercarse pudo ver que en la zona cercada había un diminuto transformador de energía.
-Disculpe, ¿en qué está trabajando exactamente?- Preguntó Eliart interesado.
-Genero energía e intento que este transformador abastezca de electricidad a toda la ciudad- Contestó el hombre- Es el único método que tenemos en la ciudad para obtener energía junto con los molinos de viento- Era un chico alto y delgado, unos cuatro años mayor que el líder de los I-Men y con aspecto calmado y paciente, el pelo castaño, una camiseta cómoda y negra y ojos claros- Por cierto, me llamo Light Knight y ¿tú eres...?
-Eliart- Se presentó estrechando su mano- Imagino que la base de tu poder es emitir alguna clase de energía.
-Exactamente, mi poder tiene bastante que ver con este trabajo. ¿Y tú tienes ya algún trabajo o aún estás buscando?
Al ver en qué consistía el trabajo del chico, Eliart se carcomía pensando si sería capaz de utilizar la energía emitida por alguno de los signos del zodiaco para que ese cacharro la transformara en electricidad.
-No sé, no creo que sepa cómo hacerlo- Pensaba. Acto seguido, se dirigió a Light Knight- Aún no tengo trabajo, así que si me disculpas voy a seguir buscando- Concluyó el líder.
-¡De acuerdo! Ah, y bienvenido a la ciudad de la paz. Para lo que necesites no dudes en contar conmigo.
Eliart se mostró agradecido y prosiguió el viaje, desesperándose por momentos. ¿Encontraría trabajo en aquel lugar? Tenía que hacer algo útil...


Waver seguía a duras penas el ritmo de Garra Nocturna hacia la casa de su amiga
-Buff, no vayas tan deprisa- Se quejó. Entonces Garra la miró de reojo y comprobó que Waver, a diferencia de ella, no era ninguna atleta, así que relajó la marcha- ¿De modo que dicen que se vive en paz para atraer a la gente a esta ciudad, pero en realidad es mentira?- Le preguntó la I-Men mientras andaban.
-No es exactamente eso, lo mejor será que mi amiga te lo cuente con pelos y señales, lo explica muy bien. ¡Así que deprisa, no perdamos tiempo!- Contestó Garra enérgica.
Recorrieron las principales calles de la ciudad en la dirección opuesta al palacio del Gobernador hasta llegar a un estrecho callejón donde sólo había un caserón en un estado decente. Era un caserón de piedra con dos ventanas con rejas. Garra Nocturna se adelantó y llamó a la puerta, dando tres golpes. Desde el fondo contestó la voz de su amiga:
-¿Eres tú, Garra Nocturna?- Tenía una voz suave y hablaba con un tono muy bajo, como temiendo que la oyeran
-Sí, vengo con una nueva amiga- Contestó
-Está bien, adelante pasad las dos- La puerta se abrió con el sonido característico de los portones viejos y las chicas entraron. El interior de la casa era lúgubre: Estaba a oscuras, iluminada sólo por algunas velas. La chica estaba sentada en un sillón, frente a una mesa de noche donde descansaba la escasa iluminación.
-Me llamo Erzzhia- Dijo la misteriosa adolescente. La luz de las velas permitía ver que tenía un cabello largo y castaño, los ojos marrones claros, dos pulseras de colores en las muñeca y un colgante sencillo- ¿Qué querías de mí, Garra? ¿Hay alguna novedad?
-¡Pues sí! Verás, es que mi nueva amiga- Dijo cogiendo a Waver y poniéndola delante de ella- ¡Es nueva en la ciudad, llegó ayer!- Comentó entusiasmada. Erzzhia había entendido lo que su compañera quería decir.
-Así que eres nueva en la ciudad ¿eh? Encantada de conocerte, has hecho bien en seguir a Garra hasta aquí, lo mejor es que los nuevos vengan a verme cuanto antes- La chica estrechó con fuerza la mano de Waver, que dudó al principio. Al darse la mano, la I-Men sintió que una sensación de alivio le recorría el cuerpo- ¡Menuda cara has puesto!- Sonrió Erzzhia- Te explicaré lo que sucede. Hace tiempo que vivo en esta ciudad y tengo la certeza de que “hay algo”... algo que no sé bien explicar, pero que está perturbando el comportamiento normal de los habitantes de la ciudad sin que éstos puedan percatarse. Gracias a mis poderes soy inmune a esa perturbación y puedo analizar lo que sucede. Una vez entras en la ciudad, quedas a merced de sufrir esa alteración. Sin embargo, tarda un tiempo en manifestarse y si llevas poco tiempo en la ciudad, eres inmune a esa reacción- Erzzhia hizo una pausa para que Waver pudiera digerir la información. Waver estaba atónita pero entendió la idea a la primera y se sentía decepcionada.
-Ya me parecía a mí que todo eso de la ciudad de la paz era demasiado bonito para ser verdad...¿Así que piensas que los ciudadanos que llevan mucho tiempo están siendo controlados por algo que no eres capaz de describir? ¿Y qué se supone que puedo hacer yo para liberarme de ese control?- Preguntó Waver preocupada por sus compañeros y en especial por su hermano, que estaba un poco raro.
-Decir que están siendo controlados es decir demasiado de momento. Lo único que puedo decir es que una energía extraña, o algo así, les perturba y siento que su origen está en el castillo del Gobernador. Respecto a tu segunda pregunta, no tienes que hacer nada. Ya me he encargado yo- Dijo confiada- Cuando te di la mano tuviste una sensación rara ¿verdad?- Erzzhia ya sabía la respuesta y continuó sin esperar que su nueva amiga asintiera- He establecido una conexión entre nosotras dos de tal modo, que al ser yo inmune a esa perturbación, tu también lo serás. Así que tú no tienes nada que temer. El problema es que la gente que lleva aquí mucho tiempo ya está muy influenciada y mi apretón de manos no serviría de nada para liberarles.
Después de la explicación, Waver miraba al suelo cabizbaja y desanimada y Garra la preguntó qué sucedía
-No es nada...- Dijo la joven- Mira Erzzhia, yo no dudo de tu buena voluntad pero me cuesta creer que sea cierto lo que me cuentas, al igual que es difícil creer que existe una ciudad en este juego donde la gente viva en paz. Pero si mis ojos no me engañan, he visto gente disfrutando de su tiempo libre, trabajando y con cara de felicidad. Comprende que no puedo pensar sin más que todo es mentira.
-Sé que no puedes confiar en mí ciegamente. No en vano me acabas de conocer. Pero no había terminado, ahora iba a darte pruebas de lo que digo- Comentó calmada- Antes que nada, una pregunta ¿Has venido con más gente a la isla?
-Sí, de hecho somos once, un grupo muy numeroso- Confirmó la I-Men, ansiosa por aclarar sus dudas.
-¡Genial, sois muchos! Y bien, ¿cómo llegasteis a la isla?
-Nos encontramos a Candy Soul, una chica de esta ciudad que estaba llorando en una playa y decidimos ayudarla. Ella nos informó de la existencia de una ciudad en la que se vivía cómodamente y sin peleas y pensamos en quedarnos aquí.
-Vamos, lo que se conoce como un cebo- Intervino Garra. Erzzhia hizo un gesto con la mano para decirle que se mantuviera en silencio y continuó las preguntas.
-¿Has notado raro a alguno de tus compañeros desde que os encaminasteis hasta aquí?- Con esta pregunta, Erzzhia quería saber hasta qué punto su teoría de que los que llevan poco son más inmunes era cierta, ya que sólo tenía la prueba por Garra, con la que estableció una conexión en cuanto llegó.
Waver meditó mucho la respuesta. No había hablado mucho con su hermano esos días pero sabía que algo le estaba pasando, no obstante, aunque Erzzhia le inspiraba confianza, no quiso dar toda la información.
-Pues la conducta de uno de ellos, cambió cuando vinimos hacia la isla, sí- Comentó- Pero el resto no parece cambiado.
-Lo mejor sería actuar de inmediato- Dijo con arrojo, levantándose de la silla- Por último ¿viste el mensaje del Gobernador de ayer en la tele? Dijo que hay casi noventa jugadores en esta ciudad. ¿No te parecen demasiados? Piensa en lo extenso que es este juego y en que sólo quedan 113 jugadores con vida.
Garra miraba con admiración a Erzzhia, además de guapa era inteligente. Esta vez la I-Men cedió. Era complicado desmontar el argumento.
-Vale, puede que tengas algo de razón. “Algo” tiene que haber en el castillo del Gobernador. Además, el alcalde que vino a recibirnos no nos dio buena espina a ninguno de mis amigos- Comentó Waver, a pesar de no estar convenida del todo.
-¿Verdad que no parece de fiar? Ese Kinético debe ser el fiel delfín del Gobernador. Bueno, ¿qué tal si me llevas ante tus amigos? Debo crear lazos con ellos igual que he hecho contigo para que nadie pueda manipularles. Como me has dicho que uno de los tuyos está cambiando repentinamente, lo mejor que será que vayamos rápido.
Waver estuvo de acuerdo, por muy bonito que fuese el sueño de vivir en una ciudad en paz mientras el resto de los jugadores se mataban, tarde o temprano había que despertar del sueño y ver la cruda realidad. Abandonaron la casa de madera de la Calle primera y las tres adolescentes fueron a la casa de los I-Men.


Mientras tanto, Kya y Shadow habían aprovechado para dar una vuelta a solas por la nueva ciudad. Ninguno de los dos parecía especialmente interesado en buscar un trabajo, aunque la gata se había planteado recolectar alimentos a falta de animales para cazar.
-Bueno, ¿ya estás más tranquila?- Preguntó Shadow con interés.
-La verdad es que aún se me hace raro que nadie pueda ver la foto de mi familia. No logró comprenderlo, pero intento no pensar en ello- De pronto se volvió hacia el moreno- ¡Y tú no me lo recuerdes, anda!
-Ya oíste a Revelación, en algún momento sabremos la respuesta.
-Ya, pero Revelación por muy vidente que sea, puede fallar, digo yo, a fin de cuentas es humano- Kya guardó silencio durante un minuto y se colocó delante del chico de las sombras, impidiéndole el paso- Shadow, pase lo que pase, ¿estarás siempre a mi lado y me ayudarás?- La I-Men tenía una cara melosa como pocas veces. Shadow no dudó ni por un instante.
-Claro que estaré a tu lado- Asintió.
-Entonces yo lo daré todo- Sentenció la gata mientras sus labios se acercaban. Justo entonces se escuchó un ladrido. Un gótico de pelo lacio miraba a la gata desde el otro lado de la acera y mostraba unas fauces nada humanas
Incómoda, la gata le respondió con un maullido y enseñando sus afiladas uñas. El hombre iba a lanzarse cuando su compañero, Dimitri, lo alcanzó.
-¡Para, Rawolf! No es momento de molestar a nadie- Exclamó dándole una colleja que pareció calmarle- Ustedes disculpen humanos- Finalizó mientras continuaban su camino.


En la casa de la segunda calle, El Capitán Vasco disfrutaba de una suculenta comida caliente junto al Guerrero Celeste, que ya había terminado de currar produciendo aire en los molinos de viento. Gaia entró por la puerta cansada y deseosa de una buena comida. Demongirl estaba en la cocina junto con el resto de los comensales, preparando una tila a Llama Helada, que no quería salir de la habitación. Revelación, por su parte, estaba preocupado: no conseguía meditar en paz, a pesar de que se encontraba en una habitación sin ventanas y sin ningún ruido exterior. Sin duda era la vez que se había bloqueado durante más tiempo desde que entró en el juego. No tenía ni idea de lo que podía pasar al día siguiente, ni la más remota idea. Tumbado sobre un colchón, giró varias veces, inquieto. No podía conciliar el sueño, era la segunda noche que le pasaba.
Llama Helada estaba encerrado en la habitación que compartía con su novia, se tapaba la cabeza con las manos, pues sentía un intenso dolor. Escuchaba todo el rato una voz maliciosa que ponía especial énfasis en contra de Demongirl.
- “Estás harto de ella,no la soportas ¡Despierta de una vez!”- Escuchaba en su mente.
-¡No es cierto, la amo con toda mi alma! Sal de mi cabeza, déjame tranquilo!- Contestaba el I-Men en voz alta, como si se dirigiera a otra persona.
-“Ese grupo no te conviene, lo sabes. No logran entenderte y por eso te sientes tan solo. ¿Acaso no tienes ganas de que todo acabe?”- Volvió a atacar la voz en su mente.
-Sí, me gustaría que todo volviese a la normalidad. Estar en Madrid y salir a dar un paseo tranquilamente si preocuparme de que puedan atacar a mis amigos, a mi hermana o a mi novia- Afirmó con claridad. Se relajó por unos instantes y, al dar la razón a la voz, sintió como si estuviera poseído. El hielo comenzaba a extenderse por todo su cuerpo, sin que pudiese controlarlo a voluntad. Fue entonces cuando reaccionó.
Es cierto que me gustaría volver, pero jamás dejaría tirado a mis compañeros!¡No sucumbiré a tu voluntad!- Gritó con fiereza, invocando al fuego que le cubrió la mitad del cuerpo. Comenzó a notar cierto agotamiento, estaba divido.
Demongirl corrió sin dudarlo cuando oyó gritos en la habitación, abrió la puerta con un codazo y encontró a su novio sentado en la cama, con medio cuerpo congelado y medio envuelto en llamas.
-¡Santo dios cariño! ¿Estás bien?- Exclamó sin salir de su asombro. A cada paso que daba hacia su novio escuchaba que su corazón latir a cien por hora. Llama helada jadeaba como si hubiese terminado de correr varios kilómetros.
-Arg, no, no estoy bien. Ten... cuidado conmigo- Repuso el chico. Demongirl achacó el comentario al estado de nervios y se acercó sin dar importancia a las palabras. Tenía que ayudarle a toda costa.
-¡Anda ya ! Toma, bebe un poco de tila. Te sentará bien- Ofreció amablemente.
-¡No, no consientas que se acerque!- Gritó la voz en la mente de la Llama.
-¡Aléjate!- Insistió Llama helada al notar que sus fuerzas lo abandonaban. El fuego se consumió y el hielo le recubrió todo el cuerpo. Su mirada también era fría. Golpeó con brutalidad la tila de su novia, que cayó al suelo rompiéndose en mil pedazos- ¡Vete al cuerno con tu jodida tila!- Respondió con fiereza, y lanzó un bloque de hielo en dirección a la chica-demonio, que lo esquivó por poco. Toda la puerta quedó cubierta de hielo.
El Capitán Vasco, Gaia y el Guerrero Celeste se levantaron de la mesa y decidieron actuar. Gaia no les dio tiempo a pensar ninguna estrategia, ya que fue directa hacia su hermana. Celestina fue tras ella.
-¡Hermana!- Gritó mientras abría la puerta. Le echó una mirada asesina a Llama Helada- ¡Eres un idiota! Encima que se preocupaba por ti, vas y la atacas. ¿Quién te has creído que eres?- Increpó la rubia.
Llama Helada no contestó, sólo la miraba con desprecio.
-Bah, es igual. Jamás podríais comprenderme ni aunque lo intentaseis- Se disponía a salir de la habitación cuando Gaia, se puso delante.
-No pretenderás irte tal cual ¿ verdad? ¡ Al menos pide disculpas!
-Déjame en paz- contestó apagado y generó una corriente helada para atrapar a la rubia. De repente, un fuerte viento fragmentó el hielo.
-¡Para tío! Te estás pasando. ¡Sabemos que no eres así!- Saltó heroico el Guerrero.
-Otro estúpido que se piensa que me conoce. ¿No veis que no llevamos aquí más que nueve días? Ahora si me disculpáis voy a irme.
-Quédate ahí y no ataques a nadie. No me obligues a detenerte- Se impuso Celestina.
-¿Detenerme? ¿Tú a mí? ¡Ja!- Llama Helada creó dos cubos de hielo bajo sus pies y se impulsó velozmente hacia las escaleras. El Guerrero no se lo esperaba y tuvo que seguirle, pero no lograba alcanzar la velocidad de su amigo.
En la sala principal tapaba la puerta el Capitán Vasco, que no dudó en azuzarle un puñetazo.
-¡Eh tú! Ya está bien, ¿no te parece? Mira lo que estás haciendo con todos. Más te vale entrar en razón- Bramó.
-¿Y si no qué..? Sólo sabéis amenazarme- Repuso muy tranquilo y atacó al Capitán con una lanza de hielo, que el otro tuvo que evitar saltando y cayendo al suelo- ¡Dejadme en paz, panda de frikis! Ni se os ocurra seguirme- Pronunció estas palabras mientras salía del hogar del equipo.
El Capitán se levantó para seguirle. ''Ese mamón me las pagará, por Patxi''. El Guerrero Celeste acudió a calmar al Capitán Vasco, pues sentía que la Llama había herido su orgullo.
-Si no es el golpe, eso no me duele, lo que me afecta que fuese nuestro camarada.
-Lo sé tío, a mí también me afecta. Tenemos que hacer algo, pero dudo que pegarle sea la solución- Razonaba el Guerrero.
-Hermana es que no lo entiendo. ¿Qué diantres le pasa? Me siento impotente, no se que hacer...- Meditaba la chica-demonio sin apenas fuerzas. No tenía ganas de pensar en nada. El ataque de Llama Helada le parecía tan inexplicable que era incapaz de tomar una decisión por sí misma. Gaia abrazó a su hermana y la instó a fuese con ella a tomar un poco el aire.
-Revelación ¿va todo bien?- Preguntó el Capitán Vasco entrando sin avisar en el cuarto del místico.
-Sí, lamento lo de Llama Helada. Estaba meditando y me quedé dormido de pronto- Dijo- Tendremos que pensar cómo ayudarle, está claro que algo le pasa- El Capitán no estaba muy conforme con la respuesta, así que insistió.
-¿Seguro que estás bien? Te noto un poco raro. Venía a avisarte de que nos vamos a dar una vuelta antes del curro, Demongirl está afectada por culpa de ese idiota.
-No sé bien qué pensar al respecto, iré a meditar un rato a mi cuarto a ver si logro sacar algo en claro. Hace días que me cuesta sobremanera. Acompañad a Demongirl sin problemas, yo me quedo aquí- Aclaró finalmente.
Aunque algo disconforme, el vasco salió con el resto de sus compañeros y se puso a hablar con Demongirl.
-Siento no haber podido evitar que se fuese, me pilló de improviso. ¡Pero no fallaré la próxima vez!
-Gracias- Dijo sonriente- Pienso que lo mejor será dejar que se aclare un rato. Algo raro le pasa pero no tengo ni idea de cómo ayudarle, ¡Joder!- Se tensó de pronto y golpeó una piedra del camino. El Capitán Vasco trataba de serenarla, mientras Gaia y Celestina intentaban cambiar de tema durante un rato.
-¿Y qué tal te va con Eliart?- Preguntó interesado el Guerrero.
-Pues la verdad es que bien, esta mañana madrugamos y aprovechamos para estar juntos un rato. Me encanta estar con él pero a veces tengo la sensación de que vivimos en mundos distintos.
-¿Mundos distintos?- Preguntó de nuevo.
-Sí. Por ejemplo su empeño en que pasa algo raro en esta isla, sus ansias de luchar, ese tipo de cosas. Yo me conformaría con vivir en el campo tranquila y estar en paz, pero tengo la impresión de que alguien como Eliart se moriría de aburrimiento.
-Entiendo. No creo que debas preocuparte en exceso por eso mujer. Por lo general, os veo de maravilla- A Gaia le gustó ese comentario, aunque a veces tenía dudas le quería un montón y el hecho de que alguien tan cercano les viese felices juntos la animaba.
-La verdad es que sí que nos va bien, ¿y tú con Holy qué tal?- Preguntó interesada.
El Guerrero, que era bastante reservado, se limitó a responder a las preguntas de la rubia con simples afirmaciones y negaciones. Al poco rato llegaron a los jardines de la ciudad, donde Gaia trabajaba junto con tres chicas.
-Ya conocéis a Candy Soul. Ellas dos son Silver y Amazón. Entre las cuatro aramos el campo de alrededor y cuidamos los jardines y recolectamos leña para calentarnos y hacer luego madera- Explicó brevemente Gaia. Los cuatro saludaron amablemente a las desconocidas. Silver fue la primera en acercarse. Tenía el cabello y la piel morenas, era alta y llevaba un sencillo camisón. Tenía todo el cuerpo lleno de tatuajes tribales y elementos vegetales. Amazón era una chica rubia, de altura media pero más alta que Candy y gruesa aunque no excesivamente. No era muy guapa pero sí parecía fuerte.
-Encantadas- Dijeron ambas y tras una agradable conversación, los tres I-Men restantes se despidieron.


El místico continuaba en su habitación, ahora había encendido una vela que llevaba desde antes de que llegaran y entonaba una canción en voz baja. Estas cosas le solían ayudar a concentrarse pero en esta ocasión no parecían dar resultado.
-No sé qué me pasa. Es como si hubiese una barrera permanente en mi cerebro. Buf, me daré un poco de agua fría, igual sirve de algo...- Se levantó en dirección al cuarto de baño, abrió el grifo y antes de que pudiera echarse agua, cayó redondo al suelo con los ojos sin pupilas abiertos de par en par.
Justo entonces, Eliart entró en la casa y oyó el ruido del místico al chocar con el suelo.
-¡Revelación, Revelación dime algo!- Decía mientras lo agitaba para que reaccionase. Preocupado, puso la cabeza sobre su pecho y pudo notar que su corazón latía muy rápido. La puerta volvió a sonar y esta vez entró la curandera- ¡Holy! Menos mal que eres tú, ven a ver ésto.
La chica se asustó al ver a Revelación tendido en el suelo de ese modo. Colocó sus manos sobre él y logró desacelerar el ritmo cardíaco. Sin embargo, seguía con los ojos abiertos como platos y parecía haber perdido el conocimiento. Miro su tarjeta y pudo comprobar que sus vidas seguían intactas.
-Maldición, no puedo hacer nada más por ayudarle. No tengo ni idea de que le pasa- Se quejó.
Eliart seguía pensando que todo tenía que ver con la ciudad pero decidió pasar por alto sus sospechas.
-Trabajabas en un sanatorio, ¿no es así? Pues tenemos que pedir ayuda. Esperemos que alguno de ellos pueda ayudarnos.
-Esperemos...
Dejaron a Revelación tumbado en la cama, Holy escribió una nota la resto explicando la situación y salieron cerrando lo mejor posible.
Poco a poco, todos fueron fueron llegando a casa. En ella estaban el Guerrero, Gaia, el Capitán, Demongirl, Shadow y Kya, además del enfermo Revelación. Cuál fue su sorpresa cuando hallaron a dos desconocidas junto con Waver.
-Hola soy el Capitán Vasco, el jefe de la banda- Dijo saludando a Garra Nocturna.
-¡Pero qué jefe ni que ocho cuartos!- Le increpó el Guerrero al entrar en la casa. Se quedó sin palabras al ver a Erzzhia, como el que ve un fantasma. La otra también se quedó pasmada.
-¿Dani?- Preguntó la recién llegada.
-¿¡Bea!?- Exclamó el Guerrero- Venga ya, ¿en serio?
-¿La conoces?- Preguntó el Capitán.
-Sí tío, esta niñata es mi hermana pequeña- Contestó señalándola- ¿Osea, que recibes una carta para un misterioso faro y no le dices nada a tu hermano mayor? ¿Ni siquiera cuando volvimos a la tierra? ¡Y yo pensando que estabas en el instituto, inocente de mí! Nuestro padres deben estar preocupados.
-¡De mí no te quejes que tú tampoco me dijiste nada del tema!- Refunfuñó la adolescente.
-Bueno, ¿y qué haces aquí? ¿Llevas mucho en esta isla?- Preguntaba el hermano mayor, casi amenazando.
-Lo suficiente para explicaros lo que sucede- Todos se miraron extrañados- Tomad asiento, chicos. ¿Falta alguno?- Antes de que alguno contestará, se adelantó- Si falta contárselo más tarde. Creo que no tenemos mucho tiempo.
El Guerrero estaba anonadado: Jamás había visto a su hermana con tanta determinación. A veces parecía no conocerla en absoluto. Los I-Men se sentaron y Erzzhia comentó.
-Lo primero de todo será deciros que la naturaleza de mi poder es psíquico y por eso no me afecta lo que os voy a contar a continuación y soy capaz de entender lo que sucede con algo de claridad. Mirad, no tengo mi idea de lo que pensaréis vosotros, pero os aseguro de que en esta isla pasa algo raro.
-Explícate- Le interrumpió la gata.
-Si me dejas seguir...- Contestó seriamente. Kya se calló y siguió explicando- Iré al grano: Hay una extraña energía que no consigo entender con claridad. Sin embargo, es algo peligroso, pues perturba las emociones de los vecinos de la ciudad y es capaz de alterar su comportamiento normal.
Hubo un silencio, pues todo el mundo pensó en Llama Helada.
-No sé exactamente de qué se trata, pero sé su origen: proviene del palacio del Gobernador. No sé en qué estará pensando, pero de ahí procede esta perturbación.
-Pues yo no noto que me pase nada raro- Dijo incrédula Gaia.
-Ahí quería llegar: A vosotros no os afecta todavía porque tarda unos días en perturbar a los recién llegados. A mí tampoco me afecta porque, como os he dicho, puedo percibir esa energía con mis poderes, puedo sentirla.
-¿No estarás confundiéndote?- Preguntó la rubia- ¿Por una vez que encontramos un sitio agradable donde estar sin pelearnos resulta que va a estar embrujado? Me niego a creerlo.
-¿Qué pruebas tienes de que lo que dices es cierto?- Habló Kya, apoyada por la gran mayoría de los presentes.
-Queridos, nos podéis negar lo evidente. Según me ha contado Waver, uno de los vuestros ha cambiado repentinamente de actitud y por lo que veo, ahora ha caído enfermo- Explicó señalando la habitación del místico.
-No hermana, no es él quien cambió de actitud, sino Llama Helada- Evidentemente, Waver quiso saber más sobre el asunto y, al enterarse, no pudo evitar que una lágrima recorriera sus ojos.
-¿Qué mi hermano se ha ido hecho un basilisco? ¿Qué te atacó?- Dijo mirando a la chica-demonio- ¡Cómo no le habéis detenido!- Bramó la joven. El Capitán y el Guerrero no sabían qué decirle. Se sentían frustrados por no haber podido detenerle.
Garra y Shadow intervinieron poniendo paz y Demongirl intervino
-Si lo que dices es cierto, Erzzhia, es verdad que mi novio no estaba siendo el mismo.
-Así es- Asintió- Estoy segura que es la energía que viene de Palacio lo que ha provocado su cambio de actitud.
-Pero estaba raro desde antes de llegar...- Reflexionó. Erzzhia la cortó antes de que siguiera.
-Fue por influencia de Candy Soul. Ya sabéis que tiene el poder de alterar las emociones y ella sí que está afectada por la perturbación. La están utilizando sin que se dé cuenta y no puedo hacer nada para evitarlo por mucha rabia que me dé, lleva demasiado tiempo en esta ciudad. Sin embargo, puedo ayudaros a vosotros e intentar ayudar a vuestros amigos. ¿Qué me decís? ¿No os parece raro que os encontraseis a Candy en la isla y que luego vuestro amigo se volviese loco?
Los I-Men estaban entre la espada y la pared. Les gustaría pensar que no pasaba nada y que Erzzhia mentía. Pero sabían que Llama Helada estaba actuando de un modo totalmente impropio de él y que el místico llevaba tiempo sin tener visiones.
-Antes danos alguna otra prueba- Pidieron Shadow y el vasco.
-De acuerdo. ¿Recordáis cuando el Gobernador salió por televisión? Dijo que había cerca de noventa jugadores en la ciudad. ¿No os parece extraño? ¡Mirad vuestras tarjetas!
Había 113 jugadores con vida, era complicado que 90 estuviesen en un sitio tan pequeño. Era sensato afirmar que algo pasaba aunque eso no implicaba que la hermana del Guerrero estuviese en lo cierto.
-Algo va mal...- Reconoció el Guerrero.
-Supongo que tienes algo pensado al respecto ¿Cuál es tu plan?- Preguntó el Capitán Vasco.
-Sólo hay un modo de saber lo que sucede- Susurró Erzzhia, quien los miró a todos fijamente. Aquel era el punto más complicado de la conversación. Inspiró para armarse de valor- Hay que infiltrarse en el palacio del Gobernador.

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