Silver, quien contaba con dos vidas, enfrentaba a Waver
y a Garra. Las chicas coordinaban sus ataques como mejor podían,
pero la agilidad de la ciudadana era admirable. Usando las telarañas
repartidas por toda la habitación y sus séis brazos se movía como
si estuviera en una jungla de hilos blancos y plateados. Las I-Men
contaban cada una con dos vidas, la chica de agua perdió una en su
enfrentamiento con la ciudadana, mientras que la rubia sólo había
podido recuperar una gracias al artilugio de la Casa de Curación.
Después de que Waver hubiera logrado limpiar un poco la habitación,
Silver se había afanado en volver a poner telarañas por todos
lados.
Garra saltó de nuevo y usó sus habilidades acrobáticas
para tratar de alcanzar a su rival. Silver respondió al ataque al
mismo tiempo que atacaba. Desde luego tener tantos brazos era una
ventaja increíble. La rubia no pudo desviar todos los golpes y
recibió un suave puñetazo en la cara. Cayó desde la altura, pero
Waver logró recogerla sin que se hiciera mucho daño.
-¿Estás bien?- Preguntó, preocupada. Garra se deshizo
de la chica y se levantó, orgullosa.
-Si, no tiene importancia...- Se mordió el labio
inferior. “Tal y como están las cosas usar el círculo de sangre
sería demasiado. Tengo una idea...”, pensaba- Escucha Waver, tal
vez podamos hacer algo, pero es arriesgado.
-¿Y qué no lo es? Cualquier cosa valdrá con tal de
derrotarla- Aseguró.
-Me gusta esa actitud- Dijo Garra. Comenzó su
explicación- Seré breve, me acercaré hasta ella lo más que pueda
y trataré de atacarla, por desgracia esos brazos son mi perdición.
Necesito que uses tus ataques a distancia y me apoyes, que se yo,
lanza agujas de agua o lo que sea.
-Está bien.
-¡Eh, vosotras!- Gritó Silver desde el otro extremo de
la habitación, suspendida boca abajo sobre el techo- Se acabó la
pausa, tengo un regalo que he preparado mientras charlabais, espero
que tengáis una buena táctica- Se echó a reír mientras tiraba una
bola pegajosa hecha con la sustancia de la telaraña. Las chicas se
pusieron en guardia, ¿qué podría pasar? La bola se abultó y
comenzaron a surgir arañas plateadas y peludas de treinta
centímetros.
-¡Qué asco!- Dijo Waver mientras controlaba el agua
para darle forma de agujas. A continuación las lanzó para clavarlas
en el cuerpo de los bichos- Son muchos.
-Ya lo veo- Garra se adelantó. Las arañas trepaban por
los hilos tejidos por Silver y saltaban hacía la rubia mientras
abrían sus fauces. La I-Men sacó cuchillas por su cuerpo y dio un
giro majestuoso. Todos los bichos que se cruzaban en su camino se
convertían en papilla- ¡Atenta Waver, voy a por ella!
-¡Maldita seas, son mis niños!- Exclamó Silver
mientras lanzaba un chorro de telaraña por la boca en dirección a
la rubia. Garra saltó en el aire e interceptó el ataque con una de
sus cuchillas. A continuación desprendió la cuchilla de su cuerpo y
creó una donde estaba la antigua. El rápido movimiento pillo
totalmente por sorpresa a la ciudadana.
-¡Pues reúnete con ellos en el infierno!- Exclamó
Garra al tiempo que lanzaba una estocada dirigida al corazón de su
enemiga. Entonces una araña saltó desde uno de los hilos que
colgaban por toda la habitación y se interpuso en el camino de la
cuchilla. La I-Men atravesó la araña sin problemas, pero el
retroceso le dio tiempo a Silver para contraatacar.
La mujer levantó los séis brazos al tiempo que estos
se metamorfoseaban. Se cubrieron de un fino vello plateado y donde
había una mano apareció una gigantesca uña negra puntiaguda.
Estaba convirtiendo sus extremidades en patas de araña gigante.
Lanzó los garfios contra la chica. Todo esto pasó en apenas una
fracción de segundo. Garra pensaba que iba a abrirle un agujero en
el pecho y no podía reaccionar, pero, en el último segundo, una
gran burbuja de agua se interpuso entre ella y las uñas. Se trataba
de Waver, que intentaba defender a su amiga. El agua ofreció
resistencia y frenó el avance del ataque, aunque no lo paró por
completo.
Garra cayó de nuevo desde varios metros de altura, pero
esta vez pudo caer de pie sin hacerse daño. Estaba avanzando, tal
vez podrían ganar. Waver se reunió con ella bajo su enemiga. Las
arañas comenzaban a rodearlas.
-Yo me encargo de los bichos, prepara una gran ola-
Ordenó la rubia y, sin esperar confirmación, lanzó sus cuchillas
en varias direcciones. La mayoría acertaron sobre las crías de
Silver, muriendo. Las que no fueron alcanzadas por el ataque saltaron
sobre las chicas para morderlas, pero Garra era sumamente rápida y
logró rechazarlas todas.
Waver, entre tanto, estaba acumulando energía. No podía
entender que pretendía exactamente su amiga, pero demostraba tener
mayor intuición que ella para las peleas, así que en unos segundos
logró tener preparado el ataque. Miró a Garra y asintió. La chica
enfocó su concentración sobre Silver y lanzó toda el agua
concentrada, generando un poderoso chorro de un metro de diámetro.
La ciudadana logró evadirlo por poco, permaneciendo en el techo. El
torrente de agua seguía golpeando con fuerza el techo.
-¡Ja! No me derrotaréis con ataques tan simples- Dijo
la mujer, ufana. Waver sonrió.
-¿Quién dice que sea simple?- “Esconde algo”,
pensó Silver. Se percató de que Garra había desaparecido. De
repente del torrente de agua que tenía al lado emergió la rubia. Al
parecer había aprovechado que el agua la ocultaba y, usando la
velocidad que le daba, llegó hasta ella en un instante. Apuntó con
cuidado y arremetió con las dos cuchillas de sus manos.
-¡Muere!- Una de las cuchillas penetró la clavícula
de la ciudadana. Ambas cayeron en un abrazo mortal desde los tres
metros del techo. Silver no perdió el conocimiento, aprovechó su
sangre fría y logró clavar una de sus garras en el estómago de la
rubia. Finalmente cayeron al suelo y cada una perdió una vida. Garra
puso distancia y se apoyó en Waver.
-Mierda, eso no tiene buena pinta...- Comentó la chica-
Está sangrando bastante...
-No te preocupes, ella está igual...
Silver se levantó y las miró con furia. Levantó su
séis brazos al aire y el vello plateado se extendió por todo su
cuerpo, que comenzó a crecer con alarmante velocidad. En menos de un
minuto las chicas tenían frente a ellas a una gigantesca araña
plateada que las miraba con ferocidad. Las fauces babeaban. El asalto
final llegaba.
Dimitri miraba con suma concentración a su rival, Light
Knight. Este hacía acopio de fuerzas, la sangre que le habían
robado le estaba pasando factura. El vampiro tenía dos vidas, en
parte gracias a la vitalidad robada a su enemigo. Mientras tanto, su
rival estaba a punto de perder la segunda, si seguía así perdería.
-Lo siento, no puedo permitirme caer aquí, tengo que
seguir a Eliart para destruir al Gobernador...- Dijo el caballero de
la luz.
-Como si pudiera dejarte pasar... sabes que no- Gruñó
Dimitri, enfadado. Levantó un brazo y señaló al otro- ¡Tú te has
liberado como si nada de él! No todos podemos hacer lo mismo y,
aunque yo en parte soy consciente de lo que pasa... no puedo hacer
nada, ¡así que no me vengas con estupideces!
Tras gritar eso saltó sobre su enemigo mientras
activaba su sangre para darse más velocidad. Light ni lo dudó,
activó su poder de luz y comenzó a brillar, para así igualar la
agilidad del otro. Ambos contendientes chocaron y hubo destellos de
luz, la fuerza estaba bastante igualada. Forcejearon unos segundos y
retrocedieron para volver al ataque. Dimitri recubría además sus
nudillos con sangre especialmente endurecida, haciendo sus golpes
mucho más poderosos y dolorosos. “Si consigo absorber un poco más
de su sangre podría eliminarle... ya que sólo puedo manejar la
sangre de mi enemigo cuando tengo mucha de la suya en mi propio
cuerpo”, pensaba el ciudadano, “si no me doy prisa asimilaré su
sangre antes de que me de tiempo”. Para Light no pasaba
desapercibida la prisa y el nerviosismo de su enemigo, era evidente
que quería algo, ¿tal vez morderle de nuevo? No podía permitirlo o
estaría acabado.
Decidido a acabar, Light puso algo de distancia entre
ellos y acumuló energía. Dimitri respiraba con dificultad debido al
esfuerzo y entrecerraba los ojos. La luz comenzó a arremolinarse en
torno al caballero y una armadura luminosa hizo aparición,
protegiendo y armando su cuerpo. El otro no se quedó mirando, llamó
a su poder e hizo salir la sangre de su cuerpo, dándole forma. Una
vez hubo terminado el objeto lo cogió con ambas manos.
-¡Guadaña sangrienta!- Exclamó mientras contemplaba
su arma. Light trató de evitar la confrontación antes de atacar.
-Espera, al menos puedes intentarlo, ¿no crees?-
Insistió.
-¿De qué me hablas?- Inquirió Dimitri.
-¡De que te liberes! Si seguimos así uno morirá, y lo
más probable es que seas tú... además, el reinado del Gobernador
acabará hoy, de eso si estoy seguro- Afirmó el caballero totalmente
convencido de lo que decía- Vamos, haz un esfuerzo, el control del
Gobernador no es absoluto en ti, tienes una posibilidad- El ciudadano
sonrió.
-¡Ja, ja, ja! ¡Tienes razón! Su control no es
absoluto, pero no puedo hacer nada, no insistas más... y pelea- Dijo
mientras se relamía. Light meneó la cabeza, disgustado. Su enemigo
saltó levantando sobre su cabeza la Guadaña, el caballero se puso
en guardia y resistió el poderoso embiste de su rival. Las espadas
de luz que manejaba aguantaron sin problemas la sangre del otro.
El combate estaba en su apogeo, pronto uno de los dos se
alzaría con la victoria. Pero, de repente, el castillo comenzó a
temblar. Los dos hombres miraron al rededor, viendo como el polvo
caía y un fuerte crujido aumentaba de volumen. De golpe el techo
cayó sobre sus cabezas.
Unos minutos antes, en un calle algo alejada del
Palacio, el Guerrero Celeste continuaba forcejeando con las cadenas
de gravedad. Al principio no había logrado gran cosa, pero tras unos
instantes había descubierto que estas comenzaban a aflojarse,
seguramente su poder iba debilitándose poco a poco, puede que
influyera el hecho de que Gravitta estaba yéndose. Decidió
intentarlo de nuevo. Cerró los ojos y se centró en controlar el
viento para que fluyera a su alrededor, entonces comenzó a hacer
fuerza y tratar de arrancarse de una vez las cadenas. Tras unos
minutos de forcejeo finalmente se desprendieron de su cuerpo. Algo
entumecido se levantó y se frotó las articulaciones, estar tanto
rato sobre el duro suelo encadenado no era algo muy cómodo.
-Uf, por fin, iré al palacio, seguramente los demás
necesiten mi ayuda- Dijo en voz alta. Sin pensarlo mucho más se
lanzó impulsado por su viento en dirección al portón principal. Al
acercarse comenzó a sentir vibraciones en el aire, era como si en el
aire flotara la sensación de la batalla que allí tenía lugar. No
tardó en llegar frente a la gran construcción donde encontró a
Gaia, Kya y Shadow. El moreno estaba en el suelo, apoyado por las
otras dos. Al verle acercarse la rubia se levantó.
-¿Qué tal estás? No sabíamos como te iba por allí y
estábamos algo preocupados- Le preguntó la siempre amable Gaia. El
Guerrero bajó la mirada.
-No pude hacer gran cosa contra él y me quitó una
vida, afortunadamente por algún motivo se conformó con dejarme
incapacitado y huyó- Explicó. La otra se mostró sorprendida.
-¿Cómo que huyó? ¿Quieres decir que se ha ido de la
ciudad?- Insistía la chica.
-Eso es, me dijo que Eliart iba a necesitarme, o algo
así... tenemos que andarnos con cuidado, creo que trama algo, y
viniendo de parte de Gravitta no puede ser nada bueno- Aseguró
Celestina. Entonces se dirigió a los otros- ¿Cómo va todo? Pensaba
que debíamos invadir el Palacio.
-Gaia y yo derrotamos a Amazón y a Candy aquí fuera,
pero no pudimos seguir, así que Shadow trató de entrar él sólo,
pero fue derrotado por Light Knight- Explicó la chica gato- Pero
entonces pasó algo increíble, Light resultó no estar controlado y
decidió cambiar de opinión y bueno, se nos ha unido.
-¿En serio?- Preguntó el Guerrero anonadado. A todos
les llegó una señal psíquica.
-Así es, de hecho ahora está luchando ahí arriba-
Era la voz de Erzzhia que les llegaba desde la casa- Ahora
mismo Eliart y el Capitán están haciendo frente al Gobernador y a
su sirvienta, Light pelea contra el Vampiro. Las chicas están
luchando contra Silver- Les
explicó.
-Ya veo, ¿y qué pasa con Demongirl?- Quiso saber Gaia.
-Aquí estoy- Respondió una voz proveniente de un lado,
era Demongirl, que volvía de su enfrentamiento con Womenice-
Perdonad por tardar tanto en venir aquí con vosotros, pero había
quedado hecha polvo después del combate contra la guarra esa...
-Bueno
chicos, no os preocupéis, creo que por ahora tiene controlada la
situación, aunque no puedo hablar ahora mismo con ellos, lo mejor
que podéis hacer es esperar ahí y apoyarles-
Les comunicó Erzzhia.
-Estoy de acuerdo, aquí tenemos muchos heridos...
Vosotros podéis, Garra, Waver, Light, Capitán... ¡y Eliart!- Gritó
el Guerrero al cielo.
Como si los hubiera estado escuchando, Eliart redobló
su velocidad. No había estado parando de utilizar sus poderes y
comenzaba a acusar el cansancio, al fin y al cabo el había estado
media noche despierto peleando con Rawolf, y prácticamente no había
parado de esforzarse aquel día. El Gobernador bloqueaba de nuevo
otro de sus derechazos. Eliart podía sentir la sonrisa tras la
máscara del enemigo. El I-Men contuvo su ira y prosiguió el ataque
con el aura de Aries impulsando su fuerza. Un puñetazo voló, y
luego otro, y otro más, a continuación usó su agilidad para tratar
de sorprender al Gobernador con una patada a la altura del estómago.
Sin embargo su rival lo había previsto y ahora agarraba por el
tobillo al héroe.
-¿Te crees que me vas a derrotar usando este mediocre
poder?- Y utilizando esa fuerza tan extraña lanzó a Eliart por los
aires, haciendo que chocara contra una de las paredes de piedra. Al
moreno se le cortó la respiración por un instante, aquello le
estaba doliendo, no pudo activar tauro a tiempo para defenderse. El
enmascarado se plantó con firmeza en el suelo y miró con desdén (o
eso parecía) a su enemigo.
-Tienes razón, tal vez no pueda derrotarte usando este
poder... te mereces ver a... ¡Leo!- El poder del León recorrió sus
venas, ardiente como el fuego. Su aura se tornó rojiza y brillante.
Eliart fulminó al Gobernador con la mirada- Será mejor que te
prepares y no te distraigas, cuando uso este poder...- Se movió a
toda velocidad y apareció en la espalda de su enemigo-... Mi
victoria está asegurada.
Hubo una explosión producto del choque de fuerzas entre
ambos. Con la gran fuerza de batalla de Leo las cosas eran más
fáciles, de hecho el Gobernador había retrocedido con el brazo
derecho algo quemado. Apenas era una herida superficial, pero ya era
algo. Eliart miró de reojo a su compañero, el Capitán Vasco. Ver a
Ana, su amiga, ahora como “Tejedora”, la sirvienta de aquel cruel
tipo era demasiado. “Me preguntó si de verdad puedo dejar que él
se encargué de esto, parece que tiene problemas”, pensaba el líder
de los I-Men. Y así era, el Capitán tenía problemas para levantar
su puño contra su mejor amiga. Estaba convencido sin ninguna duda de
que todo era por el control que ejercía su enemigo sobre ella. “Lo
que tengo que hacer es retenerla para que no nos hagamos daño, si
Eliart logra derrotar a aquel tipo entonces ella no estará
controlada por nadie, y podré salvarla”, o eso pensaba él. Pero
su amiga resultó ser bastante fuerte y le estaba dando serios
problemas, si seguía así tendría que cambiar de táctica.
En ese momento tejedora llevaba su traje verde y no
paraba de lanzar descargas de energía al Capitán, quien apenas si
podía esquivarlas a tiempo. El I-Men alzó su escudo y logró
retener los rayos verdes. Entonces la ciudadana saltó sobre él para
embestirle con toda su fuerza. De nuevo el Capitán quedó
sorprendido al ver la increíble fuerza que había desarrollado. “Es
por sus poderes, esa ropa tan extraña que están usando ambos”,
pensaba. De repente el vasco sintió a alguien en su espalda, se giró
para ver a Eliart.
-¿Tienes muchos problemas?- Preguntó el hombre. El
líder sonrío como mejor pudo.
-No te preocupes, me está costando, pero creo que podré
con él- Le aseguró.
-Eso espero, no sé si yo lograré contener más a
Ana...- El Gobernador arremetió contra ellos, separándolos.
-Más vale que os dejéis de cháchara, esto es una
pelea, y lleváis las de perder- A ninguno se le ocurrió nada
ingenioso que decir, de manera que volvieron a la carga. Eliart usó
la velocidad de Leo para lanzar unos ataques encadenados, sin parar.
El Gobernador se defendía, pero también se las arreglaba para
lanzar ataques que hacían un poco de daño al I-Men. Finalmente el
ciudadano incrementó su poder un instante, lo suficiente para
asestar un duro derechazo a Eliart, quien tuvo que retroceder unos
pasos.
-Mierda, eso ha dolido...- Murmuró el líder de los
I-Men por lo bajo. A continuación cargó la energía que tenía en
su brazo izquierdo, para seguidamente lanzarla- ¡Rugido del León!
De su puño izquierdo surgió el torrente de energía
rojiza, como siempre. El extremo tomó forma de cabeza de león y
emitió un poderoso rugido. La sustancia, bastante similar al fuego,
no pilló desprevenido al Gobernador, quien pudo cubrirse con los
brazos. El golpe le atravesó de lleno. “Si, ha sido un impacto
directo”, pensó Eliart. Se levantó una humareda que le impidió
ver a su rival. Tras unos instantes el humo comenzó a disiparse y de
él surgió la terrible figura del Gobernador, prácticamente
intacta.
-No ha sido un mal intento, lo reconozco, pero
necesitarás más poder si quieres atravesar las defensas de mi
traje- La capa estaba chamuscada, pero su traje morado estaba
prácticamente intacto, al parecer le daba poderes extra. Eliart miró
a Tejedora, probablemente hubiera sido cosa suya. El aura roja se fue
apagando poco a poco, era lo que pasaba tras usar el Rugido- ¿Por
qué desactivas ese poder tan conveniente? ¿Es que no lo puedes usar
más?
-Si que puedo, pero no lo necesitaré contra ti- A pesar
de decir eso la verdad es que durante unos minutos no podría a sacar
a Leo, y eso era un problema, pues era su signo más eficaz contra
aquel tipo. De repente el Gobernador desapareció de su vista. ¿Dónde
se había metido? ¿Era de nuevo una ilusión? El ciudadano apareció
de repente a su espalda, asestándole un golpe por detrás. Eliart
cayó al suelo sin poder defenderse, había perdido otra vida... ya
sólo le quedaba una, y estaba muy bajo de energía. El Gobernador
hizo algo muy extraño entonces, desechó a Eliart con un gesto de la
mano y fue a sentarse a su trono.
-Tejedora, me he aburrido de este idiota, encárgate tú
de ellos, tienes permiso para usar “ese” poder- Dijo a su
sirvienta. La chica se giró y asintió con la cabeza.
-Como ordene, señor- El Capitán aprovechó el momento
y fue a socorrer a su amigo.
-¿Estás bien? Mierda, menuda paliza te ha dado...-
Eliart logró incorporarse. Estaba sangrando por una herida en la
frente que se había hecho al caer al suelo. Tejedora se plantó
frente a ellos y de repente su vestido cambio con un destello, donde
antes estaba el traje verde ahora había uno completamente dorado,
que brillaba con luz propia. El antifaz también había cambiado de
color, ahora era dorado.
-Probad mi último poder, este traje especial acumula la
energía del Sol cuando sus rayos lo alcanzan, y lleva acumulando
poder varios días... ¡Mirad, porque será lo último que veáis!-
La chica alzó las manos y generó unas lanzas de energía naranja,
eran como una especie de fuego misterioso. Moviendo los brazos lanzó
los proyectiles contra los I-Men. Ambos pudieron esquivar sin
demasiada complicación el ataque, pero la chica ya estaba sobre el
Capitán- ¡Golpe Fulgurante!
Tejedora arremetió con ambas manos sobre el escudo del
vasco, que había logrado interponerlo en el último segundo. Un
destello de fuego sofocó toda la habitación y una columna de llamas
surgió de las manos de la chica. El ataque ignoró totalmente la
protección del hombre, aplastándolo sin piedad. Una de sus tres
vidas se fue en el acto. Eliart se acercó, claramente preocupado.
“Tiene varias quemaduras, pero esto es inaudito. Como es su amiga
no es capaz de desplegar todo su potencial, y si no estamos al cien
por cien no podremos derrotarles...”, meditaba el líder. Tejedora
se puso de nuevo frente a ellos, sólo que esta vez toda su fuerza
comenzó a acumularse en un punto.
-Me he cansado de vosotros, tomad mi ataque final...
Destello Purificador- La joven se hallaba entre los I-Men y el
Gobernador, y apuntaba con sus manos juntas y abiertas en dirección
a sus enemigos. El traje comenzó a perder brillo, volviéndose gris
en insulso. Una luz dorada apareció en las manos de la chica. Eliart
reaccionó justo a tiempo.
-¡Rápido Capitán, ponte detrás de mi!- El vasco
dudó, pero hizo lo que su amigo le dijo. Tejedora gritó y un
poderoso torrente de energía flamígera salió dispara de sus manos.
Eliart apenas tuvo tiempo-¡Cáncer!- El aura verde y blanca le rodeó
y el robusto escudo apareció en su brazo izquierdo. En apenas medio
segundo logró interponerlo entre ellos y el ataque, que impactó con
mucha fuerza contra el metal. El fuego dorado estaba siendo repelido
y era despedido en todas direcciones-¡¡Ah!!- Gritaba el I-Men
debido al esfuerzo. Entonces Eliart sintió en la espalda al Capitán,
que le estaba sujetando para evitar que ambos acabaran destrozados.
Hubo unos instantes de indecisión, no estaba muy claro
quien ganaría. Pero entonces se activó el efecto secundario de
Cáncer, la curación empezó y Eliart recuperó una de sus preciadas
vidas, dándole nuevas energías. “Hubiera preferido no utilizar
este poder, ya que lo tengo limitado a una vez por día, más o
menos, pero no había otra”, pensaba el líder. El Gobernador se
removió en su asiento, le molestaba aquella resistencia. Uno de los
rayos de fuego se aproximó peligrosamente al gran Orbe morado que
flotaba en la estancia, pero el enmascarado se interpuso y lo desvió.
El movimiento no pasó desapercibido para Eliart, quien se puso a
meditar. Ya era la tercera vez que protegía aquel Orbe con su
cuerpo. Antes, cuando había lanzado su Rugido, el Gobernador no
había intentado esquivarlo, lo había frenado... y en aquella
ocasión también el Orbe estaba detrás. “Tengo una idea...”,
pensó.
Finalmente hubo un gran estallido de energía. Tejedora
estaba agotada y su traje dorado había perdido algo de color, pero
aún conservaba parte de su poder. Los I-Men salieron de la humareda
erguidos y dispuestos a todo. Se miraron.
-Capitán, tengo que pedirte que te pongas serio con
ella, quizá si haces que quede inconsciente podemos enfrentarnos
juntos a su líder- Argumentó Eliart. El super héroe tuvo que
admitir la lógica de su amigo.
-Está bien... vamos allá... ¡Furia Vasca!- El aura
rojiblanca acudió a la llamada, como siempre. El aire vibró ante la
densidad de la energía. Tejedora se puso en guardia usando su traje
rojo y gris y levantando los puños. Entonces el Capitán saltó
hacía delante y comenzó el intercambio de golpes, aunque ninguno
lograba llegar a su destino.
-Creo que es hora de que me ponga serio, no puedo seguir
malgastando mis fuerzas...- Susurró Eliart. Cerró los ojos y llamó
a las fuerzas que le quedaban. El aura azul eléctrico comenzó a
aparecer, como un rayo- ¡Géminis!- Hubo una onda de choque que hizo
trastabillar al Gobernador, ¡cuanto poder! Un segundo Eliart
apareció al lado del primero. Ambos miraron con fiereza a su
enemigo.
-Vaya, parece que aún te quedaba un As en la manga,
deberías haberlo usado antes...- “Menuda fuerza tiene, si no me
ando con cuidado podría hacerme mucho daño... pero no creo que
pueda usar este ataque mucho, si logró derrotarle así estará
acabado”, pensó con acierto el Gobernador, quien se puso en
guardia- Será mejor que yo también me ponga serio- Dijo mientras
sacaba de detrás de su trono una vara de madera. Se puso en posición
de combate, se notaba que sabía utilizarla.
-¿Eso es todo lo que harás ante mi técnica final? ¿Un
bastoncito?- Le provocó el I-Men.
-No, no es sólo eso...- De repente aparecieron otros
tres Gobernadores, exactamente iguales hasta en el último detalle al
original. Los cuatro saltaron al ataque sobre ambos Eliart, pero la
velocidad con Géminis de este último era demasiado incluso para las
habilidades mejoradas del traje. Cada una de las copias del I-Men
lograron controlar a dos Gobernadores. “¿Cómo es posible que haya
mejorado tanto? Hace apenas unos momentos estaba con una vida y en el
suelo... no debería haberle subestimado”, pensaba el enmascarado.
A continuación comenzó la verdadera batalla, los
Eliart utilizaban su increíble potencial para presionar a sus
enemigos. Incluso con ventaja numérica el Gobernador poco podía
hacer, salvo defenderse. “Esto será sólo una mera ilusión, es
normal que pueda contrarrestarlo, pero debo de herir al de verdad, o
si no estaré en problemas, no puedo abusar de Géminis”, pensaba
el I-Men. Con esos pensamientos se decidió a poner en marcha su
plan, redobló la velocidad y la fuerza de sus ataques, uno de los
Eliart golpeó en la cabeza a un Gobernador, haciéndole desaparecer.
“Una ilusión menos”. El I-Men siguió presionando, cada vez más
y más, tenía que aprovechar el subidón que su signo le
proporcionaba. De nuevo otro de los Eliart golpeó a uno de sus
enemigos, haciéndole desaparecer. Eliart sonrió.
-Vaya, ahora es un dos a dos- Estaba sudando, pero ahora
tenía algo de ventaja. El Gobernador no dijo nada, tan sólo ataco
de nuevo con su vara, pero ahora sus movimientos eran algo más
rápidos que antes, además de muy precisos. Era evidente que tenía
nociones de lucha profesional. Lanzó un ataque vertical que Eliart
esquivó por los pelos. La vara golpeó el suelo y destrozó la
piedra, lanzando esquirlas por el aire. “Si eso me da me hará
mucho daño”, pensó. “Vamos allá, es ahora o nunca”-¡Aries!-
Una de las copias se rodeó del aura naranja y embistió contra uno
de los Gobernadores, eliminándolo, finalmente se encaró al original
y también arremetió contra él, con toda su fuerza. Sin embargo
esta vez no venció, el enmascarado uso toda su agilidad y derribó
al I-Men.
-¡Toma esto!- Gritó mientras alzaba su vara. Pero
justo en el último momento el otro Eliart apareció por detrás y le
agarró, de manera que no pudiera moverse- ¿¡Qué es esto!?
-¡Ja! No te has dado cuenta, mientras te atacaba con
el empuje de Aries y Géminis mi otro clon usó Virgo para hacerse
invisible y esperar una buena oportunidad... ahora que estás
atrapado te tengo justo donde quería- El Eliart con Aries se levantó
del suelo y llamó a Tauro. Su musculatura se marcó mucho y miró
decidido a su enemigo- ¿Sabes por qué uso Tauro? Me hace bastante
lento a cambio de aumentar mucho mi defensa... y mi fuerza... Pero no
la dirigiré contra ti... atacare ese Orbe extraño.
-¿¡Que piensas hacer qué!?- El Gobernador estaba
desquiciado, no podía verle la cara, pero era evidente que estaba
poniéndose muy nervioso. Eso terminó de decidir a Eliart, aquel
objeto era importante. Se adelantó y se puso frente al Orbe.
-Me he fijado que lo has estado protegiendo, aun a pesar
de tener que recibir impactos como mi Rugido de Leo... así que
supuse que es importante...- Eliart alzó el puño y el aura verde
oscura comenzó a refulgir con fiereza- ¡¡Destructor de Tauro!!-
Exclamó con todas sus fuerzas mientras lanzaba el golpe. El
Gobernador no se quedó quieto, hizo estallar su energía y un aura
oscura comenzó a emanar de su traje morado. Su fuerza se dobló y de
un movimiento se deshizo del Eliart que le sujetaba, como si fuera un
juguete. A continuación agarró su vara y recorrió la distancia que
le separaba del otro Eliart en menos de un instante, casi parecía
que se había teleportado.
-¡No te lo permitiré!- Levantó la vara y lanzó un
golpe como ninguno otro. La vara chocó con violencia contra el
costado del I-Men, quien escupió sangre y perdió de nuevo otra
vida. Pero nada podía detener su golpe. El destructor impactó
contra el Orbe, que se resquebrajó. Hubo un temblor en todo el
edificio. Eliart sintió una sacudida desde los pies, la piedra
parecía estar chillando, quizá la fuente de poder de la propia
ciudad residía en aquel objeto. El líder de los I-Men no se
amilanó, los cristales le rajaron la mano, pero empujó con más
fuerza su puño.
-¡Destructor!- Finalmente el Orbe estalló en mil
pedazos. Hubo un terrible estruendo, como de un trueno partiendo el
cielo. El castillo del Gobernador estalló en mil pedazos,
colapsando.
Erzzhia sintió el temblor desde la casa de la Segunda
Calle. Estaba sentada en la cama, al lado de Revelación, cuidando de
él cuando, de repente, sintió la sacudida. Desde hacía un rato no
podía hablar con Eliart y el Capitán, pues estaba ocupada
manteniendo el bloqueo de las ilusiones del Gobernador, pero de
alguna manera sabía que algo había pasado con ellos, era una
especia de intuición. Revisó con su poder dónde se encontraba el
resto de los I-Men, todos parecían estar bien, pero de repente
tampoco podía hablar con Garra o Waver. La chica se levantó y fue a
la vente, desde donde miró en dirección al castillo. No lo vio, así
que pensó que estaba mirando por la ventana equivocada, pero al cabo
de un rato tuvo que admitirlo. Lo que pasaba es que el palacio había
desaparecido.
-¿Qué? Entonces el temblor de antes habrá sido cuando
se ha derrumbado...- Concentró su mente, siempre sin dejar de
bloquear las ilusiones del Gobernador, y se comunicó con su hermano-
Celestina, ¿qué está pasando?- La respuesta tardó un poco en
llegar.
-No lo sé muy bien, de repente el suelo ha comenzado
a temblar y el palacio ha caído como si fuera de papel... hay mucho
polvo y no logro ver nada, ahora mismo estamos retrocediendo un poco,
casi nos alcanzan los escombros. Estamos todos bien aquí, ¿pero qué
ha pasado dentro?
-Sinceramente, no lo sé. Ahora mismo no puedo hablar
con ninguno de ellos...- Erzzhia se mordió el labio inferior- O bien
están inconscientes, o eliminados- El Guerrero Celeste guardó
silencio. Prefería no pensar en la segunda posibilidad.
-Si notas algo nuevo, por favor, dínoslo- Pidió.
Erzzhia cortó la comunicación y se puso a pensar, ojalá pudiera
estar allí con los demás, apoyándoles. Estaba sumida en sus
pensamientos cuando, de repente, alguien le cogió la mano.
Garra estaba agotada. No entendía que acababa de pasar.
Había escuchado un terrible ruido y de repente el techo se le caía
encima. Recordaba estar peleando contra Silver, que se había
convertido en una araña gigantesca y terrible. Entre ella y Waver
apenas podían hacer nada. ¡Waver! ¿Dónde estaría ella? Notaba
que su cuerpo estaba mojado, empapado, más bien. No quería abrir
los ojos y tener que seguir luchando. Entonces alguien empezó a
sacudirla, escuchaba una voz.
-¡Garra, Garra! ¿Estás bien? Por favor, responde- Era
la voz de Waver. Finalmente la rubia abrió los ojos y vio la cara de
su amiga, preocupada. Con esfuerzo logró sentarse.
-¿Qué ha pasado?- Logró decir.
-De alguna manera el palacio se ha derrumbado... nos he
protegido a las dos con una gran burbuja de agua, pero por poco no lo
contamos, de hecho tu apenas si tienes una vida- La I-Men estaba
bastante agotada, se le notaba en el rostro- En cuanto a Silver, lo
único que pude ver es como las piedras la aplastaban, creo que no
está eliminada.
-Ojalá lo estuviera...- De repente, unos metros más
allá, Silver salía de entre las piedras, las chicas se quedaron
anonadas cuando la vieron- Maldita sea, quien me manda hablar... no
puedo seguir peleando Waver, estoy hecha polvo, apenas podría
levantarme.
Silver las miró y se sorprendió. Se levantó a duras
penas y puso una cara de terror absoluto. Giró la cabeza en todas
direcciones.
-¿Qué demonios está pasando aquí? ¿Por que estoy
herida en este lugar... y quienes sois vosotras?- Les preguntó
atropelladamente. Las chicas se quedaron pasmadas, pero en seguida se
dieron cuenta de qué es lo que pasaba.
-Lo más probable es que de alguna manera ya no la estén
controlando, tendrá que ver con el hecho de que el palacio ha sido
destruido... ¿tal vez han derrotado ya al Gobernador?- Meditó Garra
en voz alta. Silver se acercó a ellas. Por detrás se escuchó una
voz y entonces apareció el Guerrero.
-¡Aquí estáis! Estaba escuchando unas voces y no
sabía quien sería, menos mal que las dos estáis bien, vamos, os
ayudaré a ir con los demás- El Guerrero reparó entonces en Silver
y se puso en guardia, pero Waver la detuvo.
-Creemos que ya no está siendo controlada, es
inofensiva- La chica se les quedó mirando sin fiarse de ellos, no
entendía nada de lo que estaba pasando. Al cabo de un rato la
convencieron de que fuera con ellos y todos salieron de la zona de
los escombros. Un poco más allá estaban Light y Dimitri. Ambos
habían sobrevivido al derrumbamiento y se miraban.
-¿Qué? ¿Quieres seguir luchando?- Inquirió el
caballero de la luz en posición defensiva. El vampiro se echó a
reír en actitud despreocupada.
-Déjalo, humano, de alguna manera que no entiendo me he
liberado por fin del Gobernador- Dijo sin ninguna duda- No sé qué
ha pasado, pero ahora mismo prefiero no luchar... es más, creo que
voy a salir de esta zona llena de escombros...
-Bien- Light se relajó y vio como el hombre se alejaba.
No había pedido si quiera perdón por toda la maldad que había
hecho mientras estaba con el Gobernador, pero Light no se lo
reprochaba, sabía que a pesar de todo no se arrepentía de nada, y
no quería oír disculpas carentes de sentido. Ahora que ya no tenía
que luchar contra nadie intentó localizar al Gobernador. Cerró los
ojos para concentrarse y al final localizó su energía, aún tenía
bastante fuerza. Mejor, no quería derrotar a un moribundo.
Gaia, Demongirl, Shadow Walker, Kya, el Guerrero, Waver
y Garra se encontraban frente a lo que antes era la entrada del
palacio. De todos ellos sólo el Guerrero estaba en condiciones de
pelear, pero aún así no estaba en su mejor momento. La polvareda
estaba asentándose, todos vieron salir a Dimitri de los escombros.
El hombre les sonrío con una cara de loco y les dijo que no tenía
intención de pelear. El Guerrero sabía que él había eliminado a
Holy, así que se obligó a plantarle cara.
-Lo siento, pero no puedo simplemente aceptar que estés
aquí, sano y salvo- Le dijo- Tú eliminaste a Holy, ¿sabes a caso
lo que significaba para mi?
-Ah, contra ti luché yo antes, creo...- Recordó el
vampiro. Miró de arriba abajo al I-Men. No se sentía culpable, pues
su naturaleza era luchar, pero no quería meterse en problemas con
tanta gente, de manera que dijo- Mira, lo siento, la verdad es que no
podía controlar mis actos, no sé que habría pasado de no estar
controlado por aquel idiota... pero no puedes culparme del todo por
lo que pasó, y lo sabes.
El Guerrero no se tomó nada bien el aire de chulo que
tenía aquel tipo, así que estuvo tentado de atacarle igual, pero
sabía que tenía razón. No podía achacarle a él toda la culpa,
era todo por causa del Gobernador. Demongirl se acercó desde atrás
y le apoyó la mano sobre el hombro.
-Sé como te sientes, pero pelear ahora no sería lo más
sensato- Dijo la chica en un susurro. Celestina se relajó y se quedó
mirando con furia a Dimitri, pero finalmente apartó sus ojos de él.
El polvo se estaba disipando y podían ver a dos figuras, una frente
a la otra.
-Chicos, ahí hay alguien...- Comentó Gaia. Todos se
giraron para observar la situación. Estaban relativamente lejos de
las personas que allí estaban, y de todas maneras ninguno de ellos
podía ponerse a luchar ahora, pero sabían que uno de ellos sería
seguramente el Gobernador.
Efectivamente, de entre los escombros salió el
Gobernador, quien producto del derrumbe ahora tenía sólo dos vidas.
Su máscara negra se había resquebrajado por varios sitios, y se le
veía la boca, pero no la parte superior de la cara. Frente a él
estaba el Capitán Vasco, quien en sus brazos sostenía a una
malherida Tejedora. Con cuidado la depósito en el suelo. Luego miró
con rabia al Gobernador.
-Tú, maldito, mira lo que le has hecho a mi amiga...-
Comenzó a decir- Pagarás por esto.
La furia vasca aún estaba rodeando al héroe, motivo
por el cual había logrado salir bien parado del derrumbamiento. Sin
mediar palabra salió lanzado contra su enemigo, dispuesto a
eliminarlo de una vez por todas y así poder liberar a su amiga.
Primero un golpe, luego otro, para seguir con una patada, el vasco no
dudaba en utilizar todos los movimientos disponibles de su
repertorio. Al otro no le costaba seguir la velocidad y la fuerza del
I-Men, pero era evidente que estaba algo descolocado por lo que
sucedido. El hombre tuvo un traspié y el Capitán aprovechó para
asestar un golpe directo en la cara.
El derechazo destrozó lo poco que quedaba de la máscara
he hizo que el hombre cayera al suelo, pero no le quito ninguna vida.
El I-Men esperó a que se levantara, quería ganar a aquel tipo lo
más limpiamente posible. El Gobernador se levantó y ahora podía al
fina ver su cara, y estaba claramente enfadado.
-Malditos seáis todos... habéis destruido lo que con
tanto ahínco logre construir...- Dijo mientras de nuevo aparecía
aquel aura oscura a su alrededor. Apretó los puños mientras fruncía
el caño, su expresión era terrorífica- ¡Vais a pagarlo con
vuestra vida todos y cada uno de vosotros!- Exclamó mientras se
lanzaba hacia delante. El Capitán hizo brillar su furia vasca y
respondió al envite del Gobernador, pero ahora el ciudadano era
demasiado fuerte, demasiado rápido. EL I-Men recibió un derechazo
en el estómago que lo levantó del suelo. A continuación su enemigo
le cogió por el cuello y lo lanzó contra la tierra.
-Agh- El Capitán acababa de perder otra vida. A pesar
de todo aún le quedaba mucho poder a aquel tipo. El Gobernador
apretó su mano para ahogar al Capitán, quien estaba indefenso, pero
entonces un haz de luz quitó de encima a su rival. Light Knight
entró en escena, brillando con una luz dorada.
-¡Capitán! ¿Estás bien? Será mejor que
descanses...- Intentó convencerle el hombre, pero el I-Men se
levantó y se plantó frente a su rival.
-No, no puedo permitirme perder aquí, este tipo nos ha
hecho mucho daño, y en especial a una querida amiga mía... No puedo
rendirme.
-Ya veo- El caballero miró entonces al Gobernador, por
fin podía verle la cara a aquel tipejo. Entonces reparó en su traje
morado- Ese traje... ¿Lo ha hecho Tejedora?
-Así es- Contestó el Gobernador mientras sonreía.
Light entrecerró los ojos.
-Capitán, eso son muy malas noticias. ¿Sabes cuál es
la habilidad de Tejedora?- Preguntó.
-Pues no, no estoy seguro, pero creo que tiene que ver
con la ropa que usa...- El antiguo ciudadano se mordió el labio.
-Si, tiene varios vestidos que ella misma crea, pero
dependiendo de cuan fuerte sea el traje, tardará más tiempo en
hacerlo... Y la ropa que está usando este tipo es un traje de
Tejedora. Uno que tardó casi una semana en completar. ¿Entiendes lo
que eso significa?- El I-Men asintió, pero fue Eliart quien
contestó, apareciendo de debajo de una roca.
-Si, que con ese traje sus habilidades están mucho más
allá de lo que podamos imaginar... Ya estoy aquí chicos, entre los
tres deberíamos ser capaces de derrotarle. Menos mal que cuando
destruí el Orbe tenía a Tauro activado, si no sería ahora mismo
papilla- Eliart les sonrió. Sólo tenía una vida, al igual que el
Capitán, pero al menos Light tenía dos, como el Gobernador.
Entonces el líder de los I-Men reparó en una cosa- Tú,
Gobernador... tu aura me suena mucho. Creo haberla sentido antes,
hace varios días...
-Ahora que lo dices, a mi también me suena- Dijo
entonces el Capitán. El Gobernador les miró y comenzó a reírse.
-¡Ja, ja, ja! Habéis tardado más de la cuenta en
percibirlo... Mi nombre es Mentalizer, soy un antiguo aliado de
Árkanon, de los Arcángeles- De golpe el Capitán y Eliart lo
recordaron.
-Es verdad, Árkanon te mencionó en un par de
ocasiones...- Dijo Eliart.
-Si... y eras tú quien peleó con Llama Helada- Aclaró
el Capitán. De alguna manera que no entendían aún, las piezas
empezaban a encajar. Pero fue Light quien tomó la palabra.
-Chicos, deberíamos atacar todos a la vez, ahora que
tenemos la ventaja numérica, si no tenemos cuidado... nos derrotará-
Los tres se miraron y activaron sus poderes. Eliart invocó el aura
rojiza de Leo, pues Géminis ya había cesado su poder. El Capitán
logró rodearse de nuevo de la poderosa Furia Vasca, mientras que
Light comenzó a brillar equipado con su increíble armadura de luz.
Los tres se lanzaron sobre Mentalizer al unísono, utilizando una
formidable velocidad, pero su enemigo estaba preparado, no en vano
llevaba puesto el traje más fuerte de Tejedora.
El Gobernador esquivaba todos los ataques, demostrando
que aún tenía mucho poder guardado y dispuesto para ser utilizado.
Cada vez que alguno de ellos se acercaba lo suficiente aumentaba un
poco su poder para poder evitarlo. Eliart superó su límite con Leo
y logró acertar un golpe, pero el excelente traje de la ciudadana
era muy resistente, y repelió el daño. Entonces el Capitán
aprovechó para darle un golpe con su escudo, pero Mentalizer lo
bloqueó sin problemas con su brazo derecho. Estaban igualados en
fuerza, y eso era algo sorprendente para el vasco. Estando ambos
I-Men a cada flanco, Light aprovechó para cargar energía y lanzar
una poderosa estocada directa al Gobernador, quien fue sorprendido.
Pero, en el último segundo, Tejedora se interpuso, equipada con su
traje defensivo, rojo y gris.
El golpe fue tremendo, y el traje defensivo se rompió y
quitó una de las vidas a la ciudadana, pero no la mató. En su lugar
miró a Light con furia. El traje dorado apareció y una columna de
llamas salió lanzada contra él. Light pudo esquivarla, pero por los
pelos. Los I-Men se reagruparon y miraron a la pareja. El antiguo
ciudadano parecía desconcertado.
-No lo entiendo... ¿cómo es posible que siga a tu
lado? Los demás, Silver y Dimitri, se han liberado ya de tu
control... y no creo que esa chiquilla esté contigo por placer- Dijo
Light, realmente extrañado. Al Capitán estaban a punto de saltarle
las lágrimas de pura frustración.
-¡Ja! Mi poder mental es mucho más poderoso de lo que
creéis, además, Tejedora fue la primera persona que encontré al
llegar al juego... y desde entonces llevo introduciendo mi psique en
ella. No hay manera de que logréis liberarla de mi control sin
derrotarme... y con su traje puesto, no podéis hacer nada.
Eliart comenzó a sentir la rabia bajo la piel del
Capitán, emana una furia inmensa. Light miró al líder de los
I-Men, quien asintió. El caballero de la luz colocó su mano sobre
el hombro del Capitán.
-Capitán, lo siento... pero sólo existe una manera de
derrotar al Gobernador, y es quitándole primero ese traje...-
Entonces tragó saliva, dispuesto a decir lo siguiente...- Y, para
ello tenemos que eliminar a Tejedora.