miércoles, 21 de mayo de 2014

Capítulo 37 - 'El Gobernador'

Silver, quien contaba con dos vidas, enfrentaba a Waver y a Garra. Las chicas coordinaban sus ataques como mejor podían, pero la agilidad de la ciudadana era admirable. Usando las telarañas repartidas por toda la habitación y sus séis brazos se movía como si estuviera en una jungla de hilos blancos y plateados. Las I-Men contaban cada una con dos vidas, la chica de agua perdió una en su enfrentamiento con la ciudadana, mientras que la rubia sólo había podido recuperar una gracias al artilugio de la Casa de Curación. Después de que Waver hubiera logrado limpiar un poco la habitación, Silver se había afanado en volver a poner telarañas por todos lados.
Garra saltó de nuevo y usó sus habilidades acrobáticas para tratar de alcanzar a su rival. Silver respondió al ataque al mismo tiempo que atacaba. Desde luego tener tantos brazos era una ventaja increíble. La rubia no pudo desviar todos los golpes y recibió un suave puñetazo en la cara. Cayó desde la altura, pero Waver logró recogerla sin que se hiciera mucho daño.
-¿Estás bien?- Preguntó, preocupada. Garra se deshizo de la chica y se levantó, orgullosa.
-Si, no tiene importancia...- Se mordió el labio inferior. “Tal y como están las cosas usar el círculo de sangre sería demasiado. Tengo una idea...”, pensaba- Escucha Waver, tal vez podamos hacer algo, pero es arriesgado.
-¿Y qué no lo es? Cualquier cosa valdrá con tal de derrotarla- Aseguró.
-Me gusta esa actitud- Dijo Garra. Comenzó su explicación- Seré breve, me acercaré hasta ella lo más que pueda y trataré de atacarla, por desgracia esos brazos son mi perdición. Necesito que uses tus ataques a distancia y me apoyes, que se yo, lanza agujas de agua o lo que sea.
-Está bien.
-¡Eh, vosotras!- Gritó Silver desde el otro extremo de la habitación, suspendida boca abajo sobre el techo- Se acabó la pausa, tengo un regalo que he preparado mientras charlabais, espero que tengáis una buena táctica- Se echó a reír mientras tiraba una bola pegajosa hecha con la sustancia de la telaraña. Las chicas se pusieron en guardia, ¿qué podría pasar? La bola se abultó y comenzaron a surgir arañas plateadas y peludas de treinta centímetros.
-¡Qué asco!- Dijo Waver mientras controlaba el agua para darle forma de agujas. A continuación las lanzó para clavarlas en el cuerpo de los bichos- Son muchos.
-Ya lo veo- Garra se adelantó. Las arañas trepaban por los hilos tejidos por Silver y saltaban hacía la rubia mientras abrían sus fauces. La I-Men sacó cuchillas por su cuerpo y dio un giro majestuoso. Todos los bichos que se cruzaban en su camino se convertían en papilla- ¡Atenta Waver, voy a por ella!
-¡Maldita seas, son mis niños!- Exclamó Silver mientras lanzaba un chorro de telaraña por la boca en dirección a la rubia. Garra saltó en el aire e interceptó el ataque con una de sus cuchillas. A continuación desprendió la cuchilla de su cuerpo y creó una donde estaba la antigua. El rápido movimiento pillo totalmente por sorpresa a la ciudadana.
-¡Pues reúnete con ellos en el infierno!- Exclamó Garra al tiempo que lanzaba una estocada dirigida al corazón de su enemiga. Entonces una araña saltó desde uno de los hilos que colgaban por toda la habitación y se interpuso en el camino de la cuchilla. La I-Men atravesó la araña sin problemas, pero el retroceso le dio tiempo a Silver para contraatacar.
La mujer levantó los séis brazos al tiempo que estos se metamorfoseaban. Se cubrieron de un fino vello plateado y donde había una mano apareció una gigantesca uña negra puntiaguda. Estaba convirtiendo sus extremidades en patas de araña gigante. Lanzó los garfios contra la chica. Todo esto pasó en apenas una fracción de segundo. Garra pensaba que iba a abrirle un agujero en el pecho y no podía reaccionar, pero, en el último segundo, una gran burbuja de agua se interpuso entre ella y las uñas. Se trataba de Waver, que intentaba defender a su amiga. El agua ofreció resistencia y frenó el avance del ataque, aunque no lo paró por completo.
Garra cayó de nuevo desde varios metros de altura, pero esta vez pudo caer de pie sin hacerse daño. Estaba avanzando, tal vez podrían ganar. Waver se reunió con ella bajo su enemiga. Las arañas comenzaban a rodearlas.
-Yo me encargo de los bichos, prepara una gran ola- Ordenó la rubia y, sin esperar confirmación, lanzó sus cuchillas en varias direcciones. La mayoría acertaron sobre las crías de Silver, muriendo. Las que no fueron alcanzadas por el ataque saltaron sobre las chicas para morderlas, pero Garra era sumamente rápida y logró rechazarlas todas.
Waver, entre tanto, estaba acumulando energía. No podía entender que pretendía exactamente su amiga, pero demostraba tener mayor intuición que ella para las peleas, así que en unos segundos logró tener preparado el ataque. Miró a Garra y asintió. La chica enfocó su concentración sobre Silver y lanzó toda el agua concentrada, generando un poderoso chorro de un metro de diámetro. La ciudadana logró evadirlo por poco, permaneciendo en el techo. El torrente de agua seguía golpeando con fuerza el techo.
-¡Ja! No me derrotaréis con ataques tan simples- Dijo la mujer, ufana. Waver sonrió.
-¿Quién dice que sea simple?- “Esconde algo”, pensó Silver. Se percató de que Garra había desaparecido. De repente del torrente de agua que tenía al lado emergió la rubia. Al parecer había aprovechado que el agua la ocultaba y, usando la velocidad que le daba, llegó hasta ella en un instante. Apuntó con cuidado y arremetió con las dos cuchillas de sus manos.
-¡Muere!- Una de las cuchillas penetró la clavícula de la ciudadana. Ambas cayeron en un abrazo mortal desde los tres metros del techo. Silver no perdió el conocimiento, aprovechó su sangre fría y logró clavar una de sus garras en el estómago de la rubia. Finalmente cayeron al suelo y cada una perdió una vida. Garra puso distancia y se apoyó en Waver.
-Mierda, eso no tiene buena pinta...- Comentó la chica- Está sangrando bastante...
-No te preocupes, ella está igual...
Silver se levantó y las miró con furia. Levantó su séis brazos al aire y el vello plateado se extendió por todo su cuerpo, que comenzó a crecer con alarmante velocidad. En menos de un minuto las chicas tenían frente a ellas a una gigantesca araña plateada que las miraba con ferocidad. Las fauces babeaban. El asalto final llegaba.


Dimitri miraba con suma concentración a su rival, Light Knight. Este hacía acopio de fuerzas, la sangre que le habían robado le estaba pasando factura. El vampiro tenía dos vidas, en parte gracias a la vitalidad robada a su enemigo. Mientras tanto, su rival estaba a punto de perder la segunda, si seguía así perdería.
-Lo siento, no puedo permitirme caer aquí, tengo que seguir a Eliart para destruir al Gobernador...- Dijo el caballero de la luz.
-Como si pudiera dejarte pasar... sabes que no- Gruñó Dimitri, enfadado. Levantó un brazo y señaló al otro- ¡Tú te has liberado como si nada de él! No todos podemos hacer lo mismo y, aunque yo en parte soy consciente de lo que pasa... no puedo hacer nada, ¡así que no me vengas con estupideces!
Tras gritar eso saltó sobre su enemigo mientras activaba su sangre para darse más velocidad. Light ni lo dudó, activó su poder de luz y comenzó a brillar, para así igualar la agilidad del otro. Ambos contendientes chocaron y hubo destellos de luz, la fuerza estaba bastante igualada. Forcejearon unos segundos y retrocedieron para volver al ataque. Dimitri recubría además sus nudillos con sangre especialmente endurecida, haciendo sus golpes mucho más poderosos y dolorosos. “Si consigo absorber un poco más de su sangre podría eliminarle... ya que sólo puedo manejar la sangre de mi enemigo cuando tengo mucha de la suya en mi propio cuerpo”, pensaba el ciudadano, “si no me doy prisa asimilaré su sangre antes de que me de tiempo”. Para Light no pasaba desapercibida la prisa y el nerviosismo de su enemigo, era evidente que quería algo, ¿tal vez morderle de nuevo? No podía permitirlo o estaría acabado.
Decidido a acabar, Light puso algo de distancia entre ellos y acumuló energía. Dimitri respiraba con dificultad debido al esfuerzo y entrecerraba los ojos. La luz comenzó a arremolinarse en torno al caballero y una armadura luminosa hizo aparición, protegiendo y armando su cuerpo. El otro no se quedó mirando, llamó a su poder e hizo salir la sangre de su cuerpo, dándole forma. Una vez hubo terminado el objeto lo cogió con ambas manos.
-¡Guadaña sangrienta!- Exclamó mientras contemplaba su arma. Light trató de evitar la confrontación antes de atacar.
-Espera, al menos puedes intentarlo, ¿no crees?- Insistió.
-¿De qué me hablas?- Inquirió Dimitri.
-¡De que te liberes! Si seguimos así uno morirá, y lo más probable es que seas tú... además, el reinado del Gobernador acabará hoy, de eso si estoy seguro- Afirmó el caballero totalmente convencido de lo que decía- Vamos, haz un esfuerzo, el control del Gobernador no es absoluto en ti, tienes una posibilidad- El ciudadano sonrió.
-¡Ja, ja, ja! ¡Tienes razón! Su control no es absoluto, pero no puedo hacer nada, no insistas más... y pelea- Dijo mientras se relamía. Light meneó la cabeza, disgustado. Su enemigo saltó levantando sobre su cabeza la Guadaña, el caballero se puso en guardia y resistió el poderoso embiste de su rival. Las espadas de luz que manejaba aguantaron sin problemas la sangre del otro.
El combate estaba en su apogeo, pronto uno de los dos se alzaría con la victoria. Pero, de repente, el castillo comenzó a temblar. Los dos hombres miraron al rededor, viendo como el polvo caía y un fuerte crujido aumentaba de volumen. De golpe el techo cayó sobre sus cabezas.


Unos minutos antes, en un calle algo alejada del Palacio, el Guerrero Celeste continuaba forcejeando con las cadenas de gravedad. Al principio no había logrado gran cosa, pero tras unos instantes había descubierto que estas comenzaban a aflojarse, seguramente su poder iba debilitándose poco a poco, puede que influyera el hecho de que Gravitta estaba yéndose. Decidió intentarlo de nuevo. Cerró los ojos y se centró en controlar el viento para que fluyera a su alrededor, entonces comenzó a hacer fuerza y tratar de arrancarse de una vez las cadenas. Tras unos minutos de forcejeo finalmente se desprendieron de su cuerpo. Algo entumecido se levantó y se frotó las articulaciones, estar tanto rato sobre el duro suelo encadenado no era algo muy cómodo.
-Uf, por fin, iré al palacio, seguramente los demás necesiten mi ayuda- Dijo en voz alta. Sin pensarlo mucho más se lanzó impulsado por su viento en dirección al portón principal. Al acercarse comenzó a sentir vibraciones en el aire, era como si en el aire flotara la sensación de la batalla que allí tenía lugar. No tardó en llegar frente a la gran construcción donde encontró a Gaia, Kya y Shadow. El moreno estaba en el suelo, apoyado por las otras dos. Al verle acercarse la rubia se levantó.
-¿Qué tal estás? No sabíamos como te iba por allí y estábamos algo preocupados- Le preguntó la siempre amable Gaia. El Guerrero bajó la mirada.
-No pude hacer gran cosa contra él y me quitó una vida, afortunadamente por algún motivo se conformó con dejarme incapacitado y huyó- Explicó. La otra se mostró sorprendida.
-¿Cómo que huyó? ¿Quieres decir que se ha ido de la ciudad?- Insistía la chica.
-Eso es, me dijo que Eliart iba a necesitarme, o algo así... tenemos que andarnos con cuidado, creo que trama algo, y viniendo de parte de Gravitta no puede ser nada bueno- Aseguró Celestina. Entonces se dirigió a los otros- ¿Cómo va todo? Pensaba que debíamos invadir el Palacio.
-Gaia y yo derrotamos a Amazón y a Candy aquí fuera, pero no pudimos seguir, así que Shadow trató de entrar él sólo, pero fue derrotado por Light Knight- Explicó la chica gato- Pero entonces pasó algo increíble, Light resultó no estar controlado y decidió cambiar de opinión y bueno, se nos ha unido.
-¿En serio?- Preguntó el Guerrero anonadado. A todos les llegó una señal psíquica.
-Así es, de hecho ahora está luchando ahí arriba- Era la voz de Erzzhia que les llegaba desde la casa- Ahora mismo Eliart y el Capitán están haciendo frente al Gobernador y a su sirvienta, Light pelea contra el Vampiro. Las chicas están luchando contra Silver- Les explicó.
-Ya veo, ¿y qué pasa con Demongirl?- Quiso saber Gaia.
-Aquí estoy- Respondió una voz proveniente de un lado, era Demongirl, que volvía de su enfrentamiento con Womenice- Perdonad por tardar tanto en venir aquí con vosotros, pero había quedado hecha polvo después del combate contra la guarra esa...
-Bueno chicos, no os preocupéis, creo que por ahora tiene controlada la situación, aunque no puedo hablar ahora mismo con ellos, lo mejor que podéis hacer es esperar ahí y apoyarles- Les comunicó Erzzhia.
-Estoy de acuerdo, aquí tenemos muchos heridos... Vosotros podéis, Garra, Waver, Light, Capitán... ¡y Eliart!- Gritó el Guerrero al cielo.


Como si los hubiera estado escuchando, Eliart redobló su velocidad. No había estado parando de utilizar sus poderes y comenzaba a acusar el cansancio, al fin y al cabo el había estado media noche despierto peleando con Rawolf, y prácticamente no había parado de esforzarse aquel día. El Gobernador bloqueaba de nuevo otro de sus derechazos. Eliart podía sentir la sonrisa tras la máscara del enemigo. El I-Men contuvo su ira y prosiguió el ataque con el aura de Aries impulsando su fuerza. Un puñetazo voló, y luego otro, y otro más, a continuación usó su agilidad para tratar de sorprender al Gobernador con una patada a la altura del estómago. Sin embargo su rival lo había previsto y ahora agarraba por el tobillo al héroe.
-¿Te crees que me vas a derrotar usando este mediocre poder?- Y utilizando esa fuerza tan extraña lanzó a Eliart por los aires, haciendo que chocara contra una de las paredes de piedra. Al moreno se le cortó la respiración por un instante, aquello le estaba doliendo, no pudo activar tauro a tiempo para defenderse. El enmascarado se plantó con firmeza en el suelo y miró con desdén (o eso parecía) a su enemigo.
-Tienes razón, tal vez no pueda derrotarte usando este poder... te mereces ver a... ¡Leo!- El poder del León recorrió sus venas, ardiente como el fuego. Su aura se tornó rojiza y brillante. Eliart fulminó al Gobernador con la mirada- Será mejor que te prepares y no te distraigas, cuando uso este poder...- Se movió a toda velocidad y apareció en la espalda de su enemigo-... Mi victoria está asegurada.
Hubo una explosión producto del choque de fuerzas entre ambos. Con la gran fuerza de batalla de Leo las cosas eran más fáciles, de hecho el Gobernador había retrocedido con el brazo derecho algo quemado. Apenas era una herida superficial, pero ya era algo. Eliart miró de reojo a su compañero, el Capitán Vasco. Ver a Ana, su amiga, ahora como “Tejedora”, la sirvienta de aquel cruel tipo era demasiado. “Me preguntó si de verdad puedo dejar que él se encargué de esto, parece que tiene problemas”, pensaba el líder de los I-Men. Y así era, el Capitán tenía problemas para levantar su puño contra su mejor amiga. Estaba convencido sin ninguna duda de que todo era por el control que ejercía su enemigo sobre ella. “Lo que tengo que hacer es retenerla para que no nos hagamos daño, si Eliart logra derrotar a aquel tipo entonces ella no estará controlada por nadie, y podré salvarla”, o eso pensaba él. Pero su amiga resultó ser bastante fuerte y le estaba dando serios problemas, si seguía así tendría que cambiar de táctica.
En ese momento tejedora llevaba su traje verde y no paraba de lanzar descargas de energía al Capitán, quien apenas si podía esquivarlas a tiempo. El I-Men alzó su escudo y logró retener los rayos verdes. Entonces la ciudadana saltó sobre él para embestirle con toda su fuerza. De nuevo el Capitán quedó sorprendido al ver la increíble fuerza que había desarrollado. “Es por sus poderes, esa ropa tan extraña que están usando ambos”, pensaba. De repente el vasco sintió a alguien en su espalda, se giró para ver a Eliart.
-¿Tienes muchos problemas?- Preguntó el hombre. El líder sonrío como mejor pudo.
-No te preocupes, me está costando, pero creo que podré con él- Le aseguró.
-Eso espero, no sé si yo lograré contener más a Ana...- El Gobernador arremetió contra ellos, separándolos.
-Más vale que os dejéis de cháchara, esto es una pelea, y lleváis las de perder- A ninguno se le ocurrió nada ingenioso que decir, de manera que volvieron a la carga. Eliart usó la velocidad de Leo para lanzar unos ataques encadenados, sin parar. El Gobernador se defendía, pero también se las arreglaba para lanzar ataques que hacían un poco de daño al I-Men. Finalmente el ciudadano incrementó su poder un instante, lo suficiente para asestar un duro derechazo a Eliart, quien tuvo que retroceder unos pasos.
-Mierda, eso ha dolido...- Murmuró el líder de los I-Men por lo bajo. A continuación cargó la energía que tenía en su brazo izquierdo, para seguidamente lanzarla- ¡Rugido del León!
De su puño izquierdo surgió el torrente de energía rojiza, como siempre. El extremo tomó forma de cabeza de león y emitió un poderoso rugido. La sustancia, bastante similar al fuego, no pilló desprevenido al Gobernador, quien pudo cubrirse con los brazos. El golpe le atravesó de lleno. “Si, ha sido un impacto directo”, pensó Eliart. Se levantó una humareda que le impidió ver a su rival. Tras unos instantes el humo comenzó a disiparse y de él surgió la terrible figura del Gobernador, prácticamente intacta.
-No ha sido un mal intento, lo reconozco, pero necesitarás más poder si quieres atravesar las defensas de mi traje- La capa estaba chamuscada, pero su traje morado estaba prácticamente intacto, al parecer le daba poderes extra. Eliart miró a Tejedora, probablemente hubiera sido cosa suya. El aura roja se fue apagando poco a poco, era lo que pasaba tras usar el Rugido- ¿Por qué desactivas ese poder tan conveniente? ¿Es que no lo puedes usar más?
-Si que puedo, pero no lo necesitaré contra ti- A pesar de decir eso la verdad es que durante unos minutos no podría a sacar a Leo, y eso era un problema, pues era su signo más eficaz contra aquel tipo. De repente el Gobernador desapareció de su vista. ¿Dónde se había metido? ¿Era de nuevo una ilusión? El ciudadano apareció de repente a su espalda, asestándole un golpe por detrás. Eliart cayó al suelo sin poder defenderse, había perdido otra vida... ya sólo le quedaba una, y estaba muy bajo de energía. El Gobernador hizo algo muy extraño entonces, desechó a Eliart con un gesto de la mano y fue a sentarse a su trono.
-Tejedora, me he aburrido de este idiota, encárgate tú de ellos, tienes permiso para usar “ese” poder- Dijo a su sirvienta. La chica se giró y asintió con la cabeza.
-Como ordene, señor- El Capitán aprovechó el momento y fue a socorrer a su amigo.
-¿Estás bien? Mierda, menuda paliza te ha dado...- Eliart logró incorporarse. Estaba sangrando por una herida en la frente que se había hecho al caer al suelo. Tejedora se plantó frente a ellos y de repente su vestido cambio con un destello, donde antes estaba el traje verde ahora había uno completamente dorado, que brillaba con luz propia. El antifaz también había cambiado de color, ahora era dorado.
-Probad mi último poder, este traje especial acumula la energía del Sol cuando sus rayos lo alcanzan, y lleva acumulando poder varios días... ¡Mirad, porque será lo último que veáis!- La chica alzó las manos y generó unas lanzas de energía naranja, eran como una especie de fuego misterioso. Moviendo los brazos lanzó los proyectiles contra los I-Men. Ambos pudieron esquivar sin demasiada complicación el ataque, pero la chica ya estaba sobre el Capitán- ¡Golpe Fulgurante!
Tejedora arremetió con ambas manos sobre el escudo del vasco, que había logrado interponerlo en el último segundo. Un destello de fuego sofocó toda la habitación y una columna de llamas surgió de las manos de la chica. El ataque ignoró totalmente la protección del hombre, aplastándolo sin piedad. Una de sus tres vidas se fue en el acto. Eliart se acercó, claramente preocupado. “Tiene varias quemaduras, pero esto es inaudito. Como es su amiga no es capaz de desplegar todo su potencial, y si no estamos al cien por cien no podremos derrotarles...”, meditaba el líder. Tejedora se puso de nuevo frente a ellos, sólo que esta vez toda su fuerza comenzó a acumularse en un punto.
-Me he cansado de vosotros, tomad mi ataque final... Destello Purificador- La joven se hallaba entre los I-Men y el Gobernador, y apuntaba con sus manos juntas y abiertas en dirección a sus enemigos. El traje comenzó a perder brillo, volviéndose gris en insulso. Una luz dorada apareció en las manos de la chica. Eliart reaccionó justo a tiempo.
-¡Rápido Capitán, ponte detrás de mi!- El vasco dudó, pero hizo lo que su amigo le dijo. Tejedora gritó y un poderoso torrente de energía flamígera salió dispara de sus manos. Eliart apenas tuvo tiempo-¡Cáncer!- El aura verde y blanca le rodeó y el robusto escudo apareció en su brazo izquierdo. En apenas medio segundo logró interponerlo entre ellos y el ataque, que impactó con mucha fuerza contra el metal. El fuego dorado estaba siendo repelido y era despedido en todas direcciones-¡¡Ah!!- Gritaba el I-Men debido al esfuerzo. Entonces Eliart sintió en la espalda al Capitán, que le estaba sujetando para evitar que ambos acabaran destrozados.
Hubo unos instantes de indecisión, no estaba muy claro quien ganaría. Pero entonces se activó el efecto secundario de Cáncer, la curación empezó y Eliart recuperó una de sus preciadas vidas, dándole nuevas energías. “Hubiera preferido no utilizar este poder, ya que lo tengo limitado a una vez por día, más o menos, pero no había otra”, pensaba el líder. El Gobernador se removió en su asiento, le molestaba aquella resistencia. Uno de los rayos de fuego se aproximó peligrosamente al gran Orbe morado que flotaba en la estancia, pero el enmascarado se interpuso y lo desvió. El movimiento no pasó desapercibido para Eliart, quien se puso a meditar. Ya era la tercera vez que protegía aquel Orbe con su cuerpo. Antes, cuando había lanzado su Rugido, el Gobernador no había intentado esquivarlo, lo había frenado... y en aquella ocasión también el Orbe estaba detrás. “Tengo una idea...”, pensó.
Finalmente hubo un gran estallido de energía. Tejedora estaba agotada y su traje dorado había perdido algo de color, pero aún conservaba parte de su poder. Los I-Men salieron de la humareda erguidos y dispuestos a todo. Se miraron.
-Capitán, tengo que pedirte que te pongas serio con ella, quizá si haces que quede inconsciente podemos enfrentarnos juntos a su líder- Argumentó Eliart. El super héroe tuvo que admitir la lógica de su amigo.
-Está bien... vamos allá... ¡Furia Vasca!- El aura rojiblanca acudió a la llamada, como siempre. El aire vibró ante la densidad de la energía. Tejedora se puso en guardia usando su traje rojo y gris y levantando los puños. Entonces el Capitán saltó hacía delante y comenzó el intercambio de golpes, aunque ninguno lograba llegar a su destino.
-Creo que es hora de que me ponga serio, no puedo seguir malgastando mis fuerzas...- Susurró Eliart. Cerró los ojos y llamó a las fuerzas que le quedaban. El aura azul eléctrico comenzó a aparecer, como un rayo- ¡Géminis!- Hubo una onda de choque que hizo trastabillar al Gobernador, ¡cuanto poder! Un segundo Eliart apareció al lado del primero. Ambos miraron con fiereza a su enemigo.
-Vaya, parece que aún te quedaba un As en la manga, deberías haberlo usado antes...- “Menuda fuerza tiene, si no me ando con cuidado podría hacerme mucho daño... pero no creo que pueda usar este ataque mucho, si logró derrotarle así estará acabado”, pensó con acierto el Gobernador, quien se puso en guardia- Será mejor que yo también me ponga serio- Dijo mientras sacaba de detrás de su trono una vara de madera. Se puso en posición de combate, se notaba que sabía utilizarla.
-¿Eso es todo lo que harás ante mi técnica final? ¿Un bastoncito?- Le provocó el I-Men.
-No, no es sólo eso...- De repente aparecieron otros tres Gobernadores, exactamente iguales hasta en el último detalle al original. Los cuatro saltaron al ataque sobre ambos Eliart, pero la velocidad con Géminis de este último era demasiado incluso para las habilidades mejoradas del traje. Cada una de las copias del I-Men lograron controlar a dos Gobernadores. “¿Cómo es posible que haya mejorado tanto? Hace apenas unos momentos estaba con una vida y en el suelo... no debería haberle subestimado”, pensaba el enmascarado.
A continuación comenzó la verdadera batalla, los Eliart utilizaban su increíble potencial para presionar a sus enemigos. Incluso con ventaja numérica el Gobernador poco podía hacer, salvo defenderse. “Esto será sólo una mera ilusión, es normal que pueda contrarrestarlo, pero debo de herir al de verdad, o si no estaré en problemas, no puedo abusar de Géminis”, pensaba el I-Men. Con esos pensamientos se decidió a poner en marcha su plan, redobló la velocidad y la fuerza de sus ataques, uno de los Eliart golpeó en la cabeza a un Gobernador, haciéndole desaparecer. “Una ilusión menos”. El I-Men siguió presionando, cada vez más y más, tenía que aprovechar el subidón que su signo le proporcionaba. De nuevo otro de los Eliart golpeó a uno de sus enemigos, haciéndole desaparecer. Eliart sonrió.
-Vaya, ahora es un dos a dos- Estaba sudando, pero ahora tenía algo de ventaja. El Gobernador no dijo nada, tan sólo ataco de nuevo con su vara, pero ahora sus movimientos eran algo más rápidos que antes, además de muy precisos. Era evidente que tenía nociones de lucha profesional. Lanzó un ataque vertical que Eliart esquivó por los pelos. La vara golpeó el suelo y destrozó la piedra, lanzando esquirlas por el aire. “Si eso me da me hará mucho daño”, pensó. “Vamos allá, es ahora o nunca”-¡Aries!- Una de las copias se rodeó del aura naranja y embistió contra uno de los Gobernadores, eliminándolo, finalmente se encaró al original y también arremetió contra él, con toda su fuerza. Sin embargo esta vez no venció, el enmascarado uso toda su agilidad y derribó al I-Men.
-¡Toma esto!- Gritó mientras alzaba su vara. Pero justo en el último momento el otro Eliart apareció por detrás y le agarró, de manera que no pudiera moverse- ¿¡Qué es esto!?
-¡Ja! No te has dado cuenta, mientras te atacaba con el empuje de Aries y Géminis mi otro clon usó Virgo para hacerse invisible y esperar una buena oportunidad... ahora que estás atrapado te tengo justo donde quería- El Eliart con Aries se levantó del suelo y llamó a Tauro. Su musculatura se marcó mucho y miró decidido a su enemigo- ¿Sabes por qué uso Tauro? Me hace bastante lento a cambio de aumentar mucho mi defensa... y mi fuerza... Pero no la dirigiré contra ti... atacare ese Orbe extraño.
-¿¡Que piensas hacer qué!?- El Gobernador estaba desquiciado, no podía verle la cara, pero era evidente que estaba poniéndose muy nervioso. Eso terminó de decidir a Eliart, aquel objeto era importante. Se adelantó y se puso frente al Orbe.
-Me he fijado que lo has estado protegiendo, aun a pesar de tener que recibir impactos como mi Rugido de Leo... así que supuse que es importante...- Eliart alzó el puño y el aura verde oscura comenzó a refulgir con fiereza- ¡¡Destructor de Tauro!!- Exclamó con todas sus fuerzas mientras lanzaba el golpe. El Gobernador no se quedó quieto, hizo estallar su energía y un aura oscura comenzó a emanar de su traje morado. Su fuerza se dobló y de un movimiento se deshizo del Eliart que le sujetaba, como si fuera un juguete. A continuación agarró su vara y recorrió la distancia que le separaba del otro Eliart en menos de un instante, casi parecía que se había teleportado.
-¡No te lo permitiré!- Levantó la vara y lanzó un golpe como ninguno otro. La vara chocó con violencia contra el costado del I-Men, quien escupió sangre y perdió de nuevo otra vida. Pero nada podía detener su golpe. El destructor impactó contra el Orbe, que se resquebrajó. Hubo un temblor en todo el edificio. Eliart sintió una sacudida desde los pies, la piedra parecía estar chillando, quizá la fuente de poder de la propia ciudad residía en aquel objeto. El líder de los I-Men no se amilanó, los cristales le rajaron la mano, pero empujó con más fuerza su puño.
-¡Destructor!- Finalmente el Orbe estalló en mil pedazos. Hubo un terrible estruendo, como de un trueno partiendo el cielo. El castillo del Gobernador estalló en mil pedazos, colapsando.


Erzzhia sintió el temblor desde la casa de la Segunda Calle. Estaba sentada en la cama, al lado de Revelación, cuidando de él cuando, de repente, sintió la sacudida. Desde hacía un rato no podía hablar con Eliart y el Capitán, pues estaba ocupada manteniendo el bloqueo de las ilusiones del Gobernador, pero de alguna manera sabía que algo había pasado con ellos, era una especia de intuición. Revisó con su poder dónde se encontraba el resto de los I-Men, todos parecían estar bien, pero de repente tampoco podía hablar con Garra o Waver. La chica se levantó y fue a la vente, desde donde miró en dirección al castillo. No lo vio, así que pensó que estaba mirando por la ventana equivocada, pero al cabo de un rato tuvo que admitirlo. Lo que pasaba es que el palacio había desaparecido.
-¿Qué? Entonces el temblor de antes habrá sido cuando se ha derrumbado...- Concentró su mente, siempre sin dejar de bloquear las ilusiones del Gobernador, y se comunicó con su hermano- Celestina, ¿qué está pasando?- La respuesta tardó un poco en llegar.
-No lo sé muy bien, de repente el suelo ha comenzado a temblar y el palacio ha caído como si fuera de papel... hay mucho polvo y no logro ver nada, ahora mismo estamos retrocediendo un poco, casi nos alcanzan los escombros. Estamos todos bien aquí, ¿pero qué ha pasado dentro?
-Sinceramente, no lo sé. Ahora mismo no puedo hablar con ninguno de ellos...- Erzzhia se mordió el labio inferior- O bien están inconscientes, o eliminados- El Guerrero Celeste guardó silencio. Prefería no pensar en la segunda posibilidad.
-Si notas algo nuevo, por favor, dínoslo- Pidió. Erzzhia cortó la comunicación y se puso a pensar, ojalá pudiera estar allí con los demás, apoyándoles. Estaba sumida en sus pensamientos cuando, de repente, alguien le cogió la mano.


Garra estaba agotada. No entendía que acababa de pasar. Había escuchado un terrible ruido y de repente el techo se le caía encima. Recordaba estar peleando contra Silver, que se había convertido en una araña gigantesca y terrible. Entre ella y Waver apenas podían hacer nada. ¡Waver! ¿Dónde estaría ella? Notaba que su cuerpo estaba mojado, empapado, más bien. No quería abrir los ojos y tener que seguir luchando. Entonces alguien empezó a sacudirla, escuchaba una voz.
-¡Garra, Garra! ¿Estás bien? Por favor, responde- Era la voz de Waver. Finalmente la rubia abrió los ojos y vio la cara de su amiga, preocupada. Con esfuerzo logró sentarse.
-¿Qué ha pasado?- Logró decir.
-De alguna manera el palacio se ha derrumbado... nos he protegido a las dos con una gran burbuja de agua, pero por poco no lo contamos, de hecho tu apenas si tienes una vida- La I-Men estaba bastante agotada, se le notaba en el rostro- En cuanto a Silver, lo único que pude ver es como las piedras la aplastaban, creo que no está eliminada.
-Ojalá lo estuviera...- De repente, unos metros más allá, Silver salía de entre las piedras, las chicas se quedaron anonadas cuando la vieron- Maldita sea, quien me manda hablar... no puedo seguir peleando Waver, estoy hecha polvo, apenas podría levantarme.
Silver las miró y se sorprendió. Se levantó a duras penas y puso una cara de terror absoluto. Giró la cabeza en todas direcciones.
-¿Qué demonios está pasando aquí? ¿Por que estoy herida en este lugar... y quienes sois vosotras?- Les preguntó atropelladamente. Las chicas se quedaron pasmadas, pero en seguida se dieron cuenta de qué es lo que pasaba.
-Lo más probable es que de alguna manera ya no la estén controlando, tendrá que ver con el hecho de que el palacio ha sido destruido... ¿tal vez han derrotado ya al Gobernador?- Meditó Garra en voz alta. Silver se acercó a ellas. Por detrás se escuchó una voz y entonces apareció el Guerrero.
-¡Aquí estáis! Estaba escuchando unas voces y no sabía quien sería, menos mal que las dos estáis bien, vamos, os ayudaré a ir con los demás- El Guerrero reparó entonces en Silver y se puso en guardia, pero Waver la detuvo.
-Creemos que ya no está siendo controlada, es inofensiva- La chica se les quedó mirando sin fiarse de ellos, no entendía nada de lo que estaba pasando. Al cabo de un rato la convencieron de que fuera con ellos y todos salieron de la zona de los escombros. Un poco más allá estaban Light y Dimitri. Ambos habían sobrevivido al derrumbamiento y se miraban.
-¿Qué? ¿Quieres seguir luchando?- Inquirió el caballero de la luz en posición defensiva. El vampiro se echó a reír en actitud despreocupada.
-Déjalo, humano, de alguna manera que no entiendo me he liberado por fin del Gobernador- Dijo sin ninguna duda- No sé qué ha pasado, pero ahora mismo prefiero no luchar... es más, creo que voy a salir de esta zona llena de escombros...
-Bien- Light se relajó y vio como el hombre se alejaba. No había pedido si quiera perdón por toda la maldad que había hecho mientras estaba con el Gobernador, pero Light no se lo reprochaba, sabía que a pesar de todo no se arrepentía de nada, y no quería oír disculpas carentes de sentido. Ahora que ya no tenía que luchar contra nadie intentó localizar al Gobernador. Cerró los ojos para concentrarse y al final localizó su energía, aún tenía bastante fuerza. Mejor, no quería derrotar a un moribundo.
Gaia, Demongirl, Shadow Walker, Kya, el Guerrero, Waver y Garra se encontraban frente a lo que antes era la entrada del palacio. De todos ellos sólo el Guerrero estaba en condiciones de pelear, pero aún así no estaba en su mejor momento. La polvareda estaba asentándose, todos vieron salir a Dimitri de los escombros. El hombre les sonrío con una cara de loco y les dijo que no tenía intención de pelear. El Guerrero sabía que él había eliminado a Holy, así que se obligó a plantarle cara.
-Lo siento, pero no puedo simplemente aceptar que estés aquí, sano y salvo- Le dijo- Tú eliminaste a Holy, ¿sabes a caso lo que significaba para mi?
-Ah, contra ti luché yo antes, creo...- Recordó el vampiro. Miró de arriba abajo al I-Men. No se sentía culpable, pues su naturaleza era luchar, pero no quería meterse en problemas con tanta gente, de manera que dijo- Mira, lo siento, la verdad es que no podía controlar mis actos, no sé que habría pasado de no estar controlado por aquel idiota... pero no puedes culparme del todo por lo que pasó, y lo sabes.
El Guerrero no se tomó nada bien el aire de chulo que tenía aquel tipo, así que estuvo tentado de atacarle igual, pero sabía que tenía razón. No podía achacarle a él toda la culpa, era todo por causa del Gobernador. Demongirl se acercó desde atrás y le apoyó la mano sobre el hombro.
-Sé como te sientes, pero pelear ahora no sería lo más sensato- Dijo la chica en un susurro. Celestina se relajó y se quedó mirando con furia a Dimitri, pero finalmente apartó sus ojos de él. El polvo se estaba disipando y podían ver a dos figuras, una frente a la otra.
-Chicos, ahí hay alguien...- Comentó Gaia. Todos se giraron para observar la situación. Estaban relativamente lejos de las personas que allí estaban, y de todas maneras ninguno de ellos podía ponerse a luchar ahora, pero sabían que uno de ellos sería seguramente el Gobernador.
Efectivamente, de entre los escombros salió el Gobernador, quien producto del derrumbe ahora tenía sólo dos vidas. Su máscara negra se había resquebrajado por varios sitios, y se le veía la boca, pero no la parte superior de la cara. Frente a él estaba el Capitán Vasco, quien en sus brazos sostenía a una malherida Tejedora. Con cuidado la depósito en el suelo. Luego miró con rabia al Gobernador.
-Tú, maldito, mira lo que le has hecho a mi amiga...- Comenzó a decir- Pagarás por esto.
La furia vasca aún estaba rodeando al héroe, motivo por el cual había logrado salir bien parado del derrumbamiento. Sin mediar palabra salió lanzado contra su enemigo, dispuesto a eliminarlo de una vez por todas y así poder liberar a su amiga. Primero un golpe, luego otro, para seguir con una patada, el vasco no dudaba en utilizar todos los movimientos disponibles de su repertorio. Al otro no le costaba seguir la velocidad y la fuerza del I-Men, pero era evidente que estaba algo descolocado por lo que sucedido. El hombre tuvo un traspié y el Capitán aprovechó para asestar un golpe directo en la cara.
El derechazo destrozó lo poco que quedaba de la máscara he hizo que el hombre cayera al suelo, pero no le quito ninguna vida. El I-Men esperó a que se levantara, quería ganar a aquel tipo lo más limpiamente posible. El Gobernador se levantó y ahora podía al fina ver su cara, y estaba claramente enfadado.
-Malditos seáis todos... habéis destruido lo que con tanto ahínco logre construir...- Dijo mientras de nuevo aparecía aquel aura oscura a su alrededor. Apretó los puños mientras fruncía el caño, su expresión era terrorífica- ¡Vais a pagarlo con vuestra vida todos y cada uno de vosotros!- Exclamó mientras se lanzaba hacia delante. El Capitán hizo brillar su furia vasca y respondió al envite del Gobernador, pero ahora el ciudadano era demasiado fuerte, demasiado rápido. EL I-Men recibió un derechazo en el estómago que lo levantó del suelo. A continuación su enemigo le cogió por el cuello y lo lanzó contra la tierra.
-Agh- El Capitán acababa de perder otra vida. A pesar de todo aún le quedaba mucho poder a aquel tipo. El Gobernador apretó su mano para ahogar al Capitán, quien estaba indefenso, pero entonces un haz de luz quitó de encima a su rival. Light Knight entró en escena, brillando con una luz dorada.
-¡Capitán! ¿Estás bien? Será mejor que descanses...- Intentó convencerle el hombre, pero el I-Men se levantó y se plantó frente a su rival.
-No, no puedo permitirme perder aquí, este tipo nos ha hecho mucho daño, y en especial a una querida amiga mía... No puedo rendirme.
-Ya veo- El caballero miró entonces al Gobernador, por fin podía verle la cara a aquel tipejo. Entonces reparó en su traje morado- Ese traje... ¿Lo ha hecho Tejedora?
-Así es- Contestó el Gobernador mientras sonreía. Light entrecerró los ojos.
-Capitán, eso son muy malas noticias. ¿Sabes cuál es la habilidad de Tejedora?- Preguntó.
-Pues no, no estoy seguro, pero creo que tiene que ver con la ropa que usa...- El antiguo ciudadano se mordió el labio.
-Si, tiene varios vestidos que ella misma crea, pero dependiendo de cuan fuerte sea el traje, tardará más tiempo en hacerlo... Y la ropa que está usando este tipo es un traje de Tejedora. Uno que tardó casi una semana en completar. ¿Entiendes lo que eso significa?- El I-Men asintió, pero fue Eliart quien contestó, apareciendo de debajo de una roca.
-Si, que con ese traje sus habilidades están mucho más allá de lo que podamos imaginar... Ya estoy aquí chicos, entre los tres deberíamos ser capaces de derrotarle. Menos mal que cuando destruí el Orbe tenía a Tauro activado, si no sería ahora mismo papilla- Eliart les sonrió. Sólo tenía una vida, al igual que el Capitán, pero al menos Light tenía dos, como el Gobernador. Entonces el líder de los I-Men reparó en una cosa- Tú, Gobernador... tu aura me suena mucho. Creo haberla sentido antes, hace varios días...
-Ahora que lo dices, a mi también me suena- Dijo entonces el Capitán. El Gobernador les miró y comenzó a reírse.
-¡Ja, ja, ja! Habéis tardado más de la cuenta en percibirlo... Mi nombre es Mentalizer, soy un antiguo aliado de Árkanon, de los Arcángeles- De golpe el Capitán y Eliart lo recordaron.
-Es verdad, Árkanon te mencionó en un par de ocasiones...- Dijo Eliart.
-Si... y eras tú quien peleó con Llama Helada- Aclaró el Capitán. De alguna manera que no entendían aún, las piezas empezaban a encajar. Pero fue Light quien tomó la palabra.
-Chicos, deberíamos atacar todos a la vez, ahora que tenemos la ventaja numérica, si no tenemos cuidado... nos derrotará- Los tres se miraron y activaron sus poderes. Eliart invocó el aura rojiza de Leo, pues Géminis ya había cesado su poder. El Capitán logró rodearse de nuevo de la poderosa Furia Vasca, mientras que Light comenzó a brillar equipado con su increíble armadura de luz. Los tres se lanzaron sobre Mentalizer al unísono, utilizando una formidable velocidad, pero su enemigo estaba preparado, no en vano llevaba puesto el traje más fuerte de Tejedora.
El Gobernador esquivaba todos los ataques, demostrando que aún tenía mucho poder guardado y dispuesto para ser utilizado. Cada vez que alguno de ellos se acercaba lo suficiente aumentaba un poco su poder para poder evitarlo. Eliart superó su límite con Leo y logró acertar un golpe, pero el excelente traje de la ciudadana era muy resistente, y repelió el daño. Entonces el Capitán aprovechó para darle un golpe con su escudo, pero Mentalizer lo bloqueó sin problemas con su brazo derecho. Estaban igualados en fuerza, y eso era algo sorprendente para el vasco. Estando ambos I-Men a cada flanco, Light aprovechó para cargar energía y lanzar una poderosa estocada directa al Gobernador, quien fue sorprendido. Pero, en el último segundo, Tejedora se interpuso, equipada con su traje defensivo, rojo y gris.
El golpe fue tremendo, y el traje defensivo se rompió y quitó una de las vidas a la ciudadana, pero no la mató. En su lugar miró a Light con furia. El traje dorado apareció y una columna de llamas salió lanzada contra él. Light pudo esquivarla, pero por los pelos. Los I-Men se reagruparon y miraron a la pareja. El antiguo ciudadano parecía desconcertado.
-No lo entiendo... ¿cómo es posible que siga a tu lado? Los demás, Silver y Dimitri, se han liberado ya de tu control... y no creo que esa chiquilla esté contigo por placer- Dijo Light, realmente extrañado. Al Capitán estaban a punto de saltarle las lágrimas de pura frustración.
-¡Ja! Mi poder mental es mucho más poderoso de lo que creéis, además, Tejedora fue la primera persona que encontré al llegar al juego... y desde entonces llevo introduciendo mi psique en ella. No hay manera de que logréis liberarla de mi control sin derrotarme... y con su traje puesto, no podéis hacer nada.
Eliart comenzó a sentir la rabia bajo la piel del Capitán, emana una furia inmensa. Light miró al líder de los I-Men, quien asintió. El caballero de la luz colocó su mano sobre el hombro del Capitán.
-Capitán, lo siento... pero sólo existe una manera de derrotar al Gobernador, y es quitándole primero ese traje...- Entonces tragó saliva, dispuesto a decir lo siguiente...- Y, para ello tenemos que eliminar a Tejedora.

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