viernes, 6 de octubre de 2017

Capítulo 59 - 'Comienza la recta final'


Eliart corría por una montaña llena de vegetación. El plan original era quedarse quieto mientras aquellos que podían sentir presencias los reunieran, pero su intuición le decía que se moviera, no podía simplemente esperar. Cuando alcanzó entre jadeos una explanada, se paró a mirar alrededor. Desde allí tenía a la vista un gran valle. A juzgar por la brisa y la sensación térmica, debía de ser un día de verano, lo que le sugería que no estaban en un lugar cercano al de su anterior visita al juego. Los GM nunca dispersaban demasiado a los jugadores, así que las probabilidades de que sus amigos estuvieran en aquel valle o en otros cercanos era alta.
-Desde aquí no podré ver mucho más, lo mejor será que alce el vuelo- Dijo mientras cogía algo de carrerilla. Comenzó a correr y saltó al vacío- ¡Sagitario!
El aura blanca estalló a su alrededor, como de costumbre. Las alas aparecieron en su espalda, más grandes que nunca, y las batió con energía para elevarse. Aquel despliegue de fuerzas no era en vano. Sabía que su aura era muy reconocible, de esa manera sus amigos podrían localizarle con mayor facilidad. Además, sus sentidos estaban aguzados cuando usaba a Sagitario, lo que le vendría de perlas a él también. Entonces otra figura surgió de entre los árboles, a bastante distancia de donde se encontraba. Ambos fueron hasta donde estaba el otro. No fue hasta que estuvieron muy cerca que se reconocieron.
-¡Gravitta, me encontraste!- Exclamó el líder de los I-Men. Gravitta sonrió.
-Con semejante aura era difícil no encontrarte. Pero ha sido gracias a Garra Nocturna que me confirmó que se trataba de ti. Vamos, eres el último.
-Vaya, no esperaba que fuerais tan eficientes encontrándoos.
Ambos bajaron al lugar del que el científico había venido. Cuando llegaron al claro del bosque Eliart se sorprendió, no estaban ni la mitad de ellos. Erzzhia parecía meditar bajo la sombra de un árbol, mientras que Death y Shadow hablaban de algo. Los dos se levantaron al verles aterrizar. El moreno esbozó una sonrisa mientras abrazaba a su amigo. Death se mostró más tímido y sólo levantó la mano en gesto de reconocimiento.
-¿No decías que era el último?- Preguntó Eliart al pelirrojo. Entonces una voz femenina vino de la espalda del líder. Garra bajaba de una rama.
-Así es. Erzzhia está contactando con Revelación, de alguna manera que no entendemos son capaces de comunicarse… existe un vínculo especial entre ellos- Explicó la chica. La hermana de Celestina finalmente abrió los ojos y sonrió.
-Hola Eliart- Saludó sonriente- Revelación dice que ya están todos allí, el Capitán, Gaia, mi hermano y Waver. Sólo falta J.J.
-No debemos preocuparnos por él- Terció Gravitta, quien parecía confiado- J.J tiene una gran capacidad de sentir presencias, aunque estemos lejos nos encontrará. Y con su traje, que impide que le sintamos, no podríamos acercarnos a él. Dejemos que nos encuentre.
-¿Pudiste reparar su traje?- Preguntó Death, quien sabía que durante la pelea de la torre, el traje de J.J. se había dañado. Gravitta torció el gesto.
-No exactamente. El tejido estaba muy dañado, pero logré que no se deteriorara más. Ahora sólo le ayuda a contener su propia energía, ya no podrá anular el poder de los demás, por desgracia.
-Bueno, ahora lo que tenemos que pensar es en cómo nos reuniremos con los otros- Intervino Eliart, dando ánimos a todos. Shadow y Garra asintieron. Erzzhia se levantó.
-Revelación me ha indicado su localización, están al otro lado de esta montaña. Si encontramos un paso que la cruce podremos estar allí antes del anochecer. Por algún motivo, quiere que seamos nosotros quienes vayamos hasta allí- Explicó la chica.
-Vamos pues- Sentenció Gravitta, quien se elevó en el aire para buscar un paso para los demás.


En el otro grupo la situación era algo más tensa. Waver se mostraba taciturna, no fumaba como de costumbre y tenía la mirada fija en el horizonte. Gaia estaba en silencio, sentada sobre una roca con musgo mientras meditaba. El bastón blanco de Vanaheim estaba en su regazo y emitía un aura verde oscuro. El Guerrero vigilaba desde lo alto de las copas de los árboles, usando su viento para moverse aquí y allá. Por algún motivo no se sentía cómodo del todo hablando con las chicas, estaban demasiado centradas en sus pensamientos.
El Capitán revisaba su escudo y no dejaba de dar vueltas a todo lo que su padre y Neurona les habían contado. No terminaba de estar cómodo con el nuevo escudo, pero no le quedaba otra. Se levantó y, sin decir una palabra, fue a buscar algo de comer, a pesar de que esta vez habían tenido la precaución de traer comida de la Tierra. Revelación, por último, meditaba en el centro de un claro. Al principio había estado hablando con los demás a través de Erzzhia, pero ahora se dedicaba a escudriñar en el futuro. Las cosas parecían más o menos claras hasta dentro de dos días. Se reunirían, pelearían con algunos jugadores… y llegado cierto momento el futuro se volvía un caos. Una amalgama de cruces de destinos se hacía un ovillo en su mente.
Eso sólo podía significar una cosa, y es que el final del Juego estaba cerca, y cualquier cosa podría pasar. Entonces sintió un tirón mental y evaluó el futuro cercano. J.J iba a llegar hasta ellos pronto, y si no hacía nada, Gaia le atacaría. Era una probabilidad cercana al cien por ciento. Sólo había una manera de evitarlo, de modo que se levantó.
-En seguida vuelvo, chicas- Dijo ceremoniosamente y echó a andar. Waver asintió, Gaia abrió un ojo parar ver cómo se iba, suspicaz.
A los pocos minutos andando, el místico encontró al joven. J.J se abría camino entre la maleza. Al ver al otro, el joven se alegró y mostró una breve sonrisa. Revelación no pudo evitar pensar que, al fin y al cabo, no había sido Gravitta el único en cambiar. Se dieron la mano.
-Me alegro de verte, J.J, pero he de pedirte que esperes a que anochezca antes de que te reúnas con nosotros- Dijo. El ex–destructor se sorprendió.
-¿Y eso? ¿Qué motivo hay?- Sintieron una brisa, el Guerrero aterrizaba a su lado.
-Eso Revelación, ¿qué ocurre?- El místico no quería tener que decir la verdad, pero no quedaba otra.
-Gaia te atacará sin dudarlo, J.J. Y si no lo evitamos, lo más seguro es que uno acabe eliminado.
-Vaya… no me gustaría eliminarla ahora que por fin hemos logrado entendernos los unos a los otros- Respondió J.J, contrito. Revelación negó con la cabeza.
-De hecho, la providencia ve más probable que fueras tú el eliminado. No logro ver cómo, pero por ahora lo mejor será esperar. Eliart, Gravitta y los demás llegarán antes de que la noche caiga.
J.J. se cruzó de brazos, no parecía convencido, pero si algo tenía claro era que los poderes de Revelación eran muy fiables, de modo que decidió esperar algo alejado de allí a que anocheciera. El Guerrero Celeste miró a Revelación una vez J.J se hubo ido.
-¿Crees que irá bien? Has estado mucho tiempo meditando, Waver y Gaia no parecen muy alegres. El Capitán está irritado por lo del escudo nuevo, aunque intente evitarlo- Le dijo. El místico le escudriñó con la mirada.
-Y tú dudas de Eliart y de Gravitta- Celestina fue a decir algo, pero Revelación le detuvo- No lo niegues, sabes muy bien que puedo ver a través de eso. Tienes razón, el grupo está algo desintegrado, y no sé si podremos manteneros así mucho tiempo. Quedan muy pocos jugadores, deberíamos unirnos en vez de separarnos. No sabemos si los GM nos obligarán a pelear entre nosotros, pero yo confío en los demás. Haz tú lo mismo, debemos ganar tiempo para Cerebro.
El Guerrero asintió, aunque no terminaba de ver claro el camino a seguir, confiaba en Revelación. A pesar de todo, no había nadie que consolara al místico.


Gravitta elevaba ahora su mano para incrementar su poder gravitatorio. Frente a él había un enemigo arrodillado, la fuerza del campo de gravedad era demasiado poderosa. Eliart silbó.
-Nunca había caído en la cuenta de lo poderoso que es ese ataque- Dijo el manchego.
-Claro, eres de las pocas personas lo suficientemente rápidas como para evadirlo. Incluso eres capaz de caminar en mi área de soles negros, eso es admirable- Gravitta concentró su energía en la mano derecha, mientras que con la izquierda mantenía el campo de gravedad. Lanzó una nova contra su rival, que lo recibió de lleno perdiendo una vida- Acaba con él, es el último de su grupo.
Eliart se adelantó. No le gustaba usar su superioridad para imponerse a los demás, pero a estas alturas del juego ya estaba determinado a ganarlo, y no descartaría aquella estrategia. Además, no era completamente cierto que era más numéricamente hablando, cuando localizaron a los jugadores eran un grupo de tres, y fueron Eliart y Gravitta quienes, combinando sus poderes, les derrotaron. El jugador se esfumó en el aire al recibir el golpe de Tauro, y la voz del juego anunció la muerte.
El científico miró su tarjeta, el número de jugadores disminuía rápidamente para ser el día dieciséis. No comentó nada y ambos volvieron con los otros, que les esperaban en un camino de tierra cercano a un puerto de montaña. Una vez reunidos, siguieron con el ascenso, que les tomó otra hora más. Al llegar al puerto pudieron mirar el valle que dejaban, tan verde y lleno de vida, y miraron hacia donde se dirigían, una llanura muy grande, tanto que no parecía tener fin. Campos de trigo creciendo de cualquier manera dominaban la escena, así como parches de bosque aquí y allá.
La ladera en la que se encontraban el resto de los I-Men aún tenía bastante vegetación, pero no era tan colorida como la del otro lado.
Tuvieron que andar durante casi dos horas hasta que el Guerrero bajó del cielo a saludarles. El cielo se había vuelto naranja y el sol comenzaba a ocultarse. El I-Men parecía cansado cuanto aterrizó, como si hubiera estado en tensión durante todo el día. Dio un abrazo a su hermana y luego saludó a Eliart, entonces miró a Gravitta.
-Hola- Fue todo lo que dijo. Soltó un suspiro y se dio la vuelta- Seguidme, ya están todos los demás, incluso J.J.
Todos se reunieron en torno a un fuego oculto que habían hecho los otros. Gaia fulminó a Gravitta y a Eliart, pero siguió sobre su roca, no parecía tener la intención de bajar a cenar con los demás. Waver, por otro lado, sí que fue con ellos. A pesar de las diferencias, supo aparcar su rencor. Revelación revisó su tarjeta.
-Chicos, seguro que os habéis percatado de lo rápido que están disminuyendo los jugadores últimamente. Pasó algo similar la última vez que estuvimos aquí, en los dos días finales el número de jugadores bajó más rápido de lo normal- Explicó. Entonces sus ojos brillaron de manera extraña- Veo jugadores… uno, dos, tres de ellos son muy fuertes.
-¿Son los culpables de esa matanza de jugadores?- Preguntó el Capitán, pensando en si ellos serían capaces de detenerlos. El místico asintió.
-Así es, no veo claro cuándo nos cruzaremos con ellos. Pero ocurrirá- Sentenció, y el silencio cayó sobre los I-Men como una pasada manta.
Eliart miró en dirección a Gaia. La chica no daba muestras de querer acercarse, y el chico decidió respetar su espacio vital. Aun así, el momento decisivo se acercaba, aquello por lo que habían estado luchando durante meses. No podía hacer promesas que no fuera capaz de cumplir, pero se sentía en la obligación de decir algo a sus amigos.
-Chicos, queda ya muy poco para que acabe esto, este terrible juego- Comenzó a decir. Todos le miraron, pendientes de lo que decía. Incluso Gaia giró un poco la cabeza- Hemos recorrido un largo camino y hemos indagado en lo que hay detrás. No tengáis miedo, pues esto no ha acabado aquí. Ya escuchasteis a Neurona, los jugadores que pierden son retenidos por los GM en algún lugar, no logro entender el objetivo, pero quedan esperanzas. Es muy posible que alguno de nosotros se alce con la victoria. Cerebro hará algo en ese momento, debemos confiar en él, encontraremos una manera de salir de aquí.
No era un discurso muy inspirado, pero Waver y Garra sonrieron. Incluso el Guerrero se permitió esbozar una sonrisa. El Capitán suspiró mientras se acomodaba para dormir. Gravitta se levantó, pues él tenía que hacer la primera guardia junto a Shadow.
En su turno de guardia, el líder de los I-Men aprovechó para meditar durante algunos segundos. El momento de la verdad estaba a punto de comenzar y debía estar a la altura. Él y todo su equipo. Cerrando los ojos, invocó la Espada de las Estrellas y trató de entrenar evitando hacer ruido. Estaba intentando dominar todos los secretos de la espada.

El decimosexto día termina. Jugadores restantes: 32.


Light corría a toda velocidad. Cuando usaba sus poderes perdía visibilidad de su entorno, era lo malo de correr a velocidades cercanas a la luz. Cuando se detuvo analizó al instante sus alrededores, había adelantado a los enemigos y ahora les tendía una trampa. Activó sus poderes y un arco de luz tomó forma frente a él. Lo asió y tensó las cuerdas. Al llegar a la máxima tensión unas flechas elementales se formaron en el arco. Cerró el ojo y apuntó, si Silver había hecho bien su trabajo, aparecerían pronto.
Dos personas, una mujer y un hombre, salieron del bosque y corrieron por la campiña. Light les observaba desde lo alto de una elevación, contra el sol. Cuando la mujer se dio cuenta de la presencia del jugador, ya era tarde, las flechas de luz volaron contra ellos. El hombre recibió dos, una en el pecho y otra en el abdomen, por suerte la mujer logro esquivar los proyectiles. Cayó mientras gritaba, sus vidas se apagaban. De donde habían salido surgió ahora una enorme tarántula plateada, mediría varios metros de alto y otros tantos de largo, con unas patas tan grandes como troncos. Se trataba de Silver en su forma arácnida.
La araña disparó varias bolas de telaraña que dieron a la jugadora, reteniéndola en el suelo. Light bajó al encuentro de los dos jugadores, la luz se distorsionaba a su alrededor al formarse un sable blanco en torno a su mano.
-Lo siento- Dijo al clavarlo en el hombre, quien perdió su última vida y desapareció. Entonces se fue a donde se encontraba la mujer. Parecía atrapada bajo las telarañas, pero en el último instante se levantó y agitó el brazo hacia Light.
El jugador dio un salto atrás en el último instante, y justo donde había estado cayó un chorro de veneno morado que disolvió la hierba. De no haber sido por sus increíbles reflejos (producto de su poder), ahora podría tener una vida menos. Miró a la mujer, enfurecido, se había liberado de las ataduras y ahora manejaba esferas de veneno de color cambiante. Sus ojos irisados indicaban que su poder tenía algo que ver con las serpientes.
Silver cambió a su forma humana, era una mujer alta, morena de piel y llena de tatuajes tribales. Mostraba una musculatura definida y su largo cabello moreno ocultaba su ojo izquierdo. Miró con despreció a la otra jugadora al tiempo que se acercaba por su espalda.
-Lo siento, víbora, pero vamos a tener que acabar contigo- Dijo al preparar entre sus manos una sustancia blanquecina, su tela de araña.
-¡Ja! Puede que así sea, pero mi compañero me vengara, es el más fuerte de todo nuestro grupo y…
-¿Te refieres al que se ha quedado con Dimitri? Lo siento, chica, pero nuestro amigo también es muy fuerte- Le replicó Silver. La chica se giró, craso error. Light lanzó su sable en menos de un segundo, sin darle tiempo a reaccionar. El arma atravesó el cuerpo de la chica, y Silver tomó la oportunidad y saltó sobre ella con la telaraña por delante, cubierta de un veneno paralizante. Sin embargo, el impacto fue suficiente para eliminar su última vida.
Se desvaneció y la voz del Juego anunció su muerte. Light miró la tarjeta.
-Quedamos muy pocos… dentro de nada tendremos que hacer frente a los I-Men. Son con diferencia el grupo más numeroso y fuerte que nos encontraremos- Dijo Light mientras pensaba.
-Tienes razón. No tengo nada en contra de ellos, pero si debemos eliminarlos por nuestro bien, será lo que hagamos. Ahora bien, debemos diseñar alguna estrategia para separarlos, como bien has dicho, son muchos.
-Sí, me preocupan mucho Eliart, el Guerrero y Shadow. Son los más fuertes, quizá también el Capitán podría ser un problema- El caballero de luz pensaba en todo lo que ocurrió en la ciudad de los locos, parecía haber sido hace milenios. Silver resopló para apartarse el cabello.
-Bueno, la chica con poderes de plantas también podría ser un problema. Derrotó a Amazón y Candy Soul… merece nuestra atención- Silver negó con la cabeza- Dejémoslo, ya nos las arreglaremos cuando llegue el momento, ahora debemos ir con Dimitri. No me lo imagino perdiendo, pero, sólo por si acaso, vayamos con él.
Light se mostró de acuerdo y ambos emprendieron el camino de vuelta hasta su compañero, quien peleaba contra otros jugadores.


En otro lado del juego, no muy lejos de allí, los arcángeles recorrían un valle para buscar a otros jugadores. En el día y medio que llevaban todavía no se habían encontrado con nadie. A pesar del gran grupo que una vez fueron, ahora sólo restaban cuatro integrantes, aunque eran los más fuertes. Árkanon abría la marcha, con su cabello dorado y su seguridad insuflaba ánimos al resto. Los otros tres le seguían de cerca, en primer lugar, Irons, tras el Bianca y, por último, Creator.
Las armaduras doradas refulgían al sol, livianas como una nube gracias a los poderes de Bianca. La única diferente era la de Irons, que cobraba un tono más oscuro en algunas zonas y blanco en otras, debido en parte a la última adición a su traje, el núcleo de su energía.
-Ya quedan menos de treinta jugadores- Anunció Bianca. Creator levantó la vista de su cuaderno, se había estado preparando para una gran batalla y sus dibujos eran mejores que nunca. Árkanon dio el alto y se sentaron.
-Entiendo- Dijo el líder y juntó las manos frente a su rostro. Miró a Bianca. “Es la más débil de nosotros, pero no por ello es floja, podrá presentar batalla y nos ayuda mucho con sus armaduras. Creator es bastante fuerte, y se guarda un par de ases bajo la manga, estoy seguro de que podré contar con él hasta casi el final”, pensaba. Entonces miró a Irons. “Su poder ha vuelto a crecer después de estar en la Tierra. No sé qué ha hecho, pero noto su fuerza. Quizá podría rivalizar conmigo, en un combate con toda nuestra fuera no puedo decir quién ganaría”, meditaba. “Valorando nuestras fuerzas, tenemos opciones”, decidió. Estaba preocupado por los I-Men, si Eliart se había hecho aún más fuerte, tendrían pocas opciones, como último recurso quizá se vieran obligados a aliarse con alguien más.
Irons se percató de las dudas de su líder y decidió animar un poco aquello.
-Vamos, debemos relajarnos. No somos débiles, si jugamos bien nuestras cartas podemos ganar. Ahora, para relajarnos, ¿qué os parece un trago?- Dio un golpecito a su pecho y de un compartimento secreto salió una botella sofisticada de vodka de muy alta calidad.
Creator, a quien no le gustaba la bebida, declinó la oferta, así como Bianca. Sin embargo, Árkanon miró la botella. No era muy fan del alcohol, pero la situación le pareció adecuada, así que la tomó y dejó escurrir una buena cantidad por su garganta.
-Ah, esto me ha despejado- Dijo con una sonrisa. Irons se la devolvió y pegó otro trago.
De repente, el sensor de Irons soltó un pitido. Todos se pusieron alerta de un salto. El empresario miró una pantalla digital en su muñeca izquierda. En ella se veían una serie de puntos que representaban drones que había fabricado a partir de sus poderes. Gracias a ellos tenían un radio de un kilómetro en el cual podían controlar a todas las personas que se acercaban mucho.
-Es el dron exterior, hacia el este desde aquí- Observó tras un análisis minucioso- Creo que es sólo una persona.
Árkanon se puso en guardia. Su sexto sentido se había activado.
-Algo me dice que el encuentro con esa persona no será fácil… pero lo mejor será ir a por ella. Vamos, Creator conmigo. Irons y Bianca nos cubriréis.
-Espera, líder. Soy casi tan fuerte como tú, déjame ir de avanzadilla- Protestó. Árkanon fue a responder, pero fue Creator quien habló.
-No. Precisamente porque eres tan fuerte debes cubrirnos, además de quedarte con Bianca. Ella es fuerte, pero en el caso de que ocurra lo peor y esté en problemas necesitará ayuda. Y una parte importante de nuestra ventaja reside precisamente en las armaduras que tenemos gracias a los poderes de ella… ¿entiendes?- Irons abrió la boca, pero no se le ocurrió nada que decir, de manera que asintió. Su papel seguía siendo importante.
Así, los arcángeles emprendieron el camino. Árkanon y Creator tomaron la delantera, y en menos de media hora tenían visión del jugador misterioso. Era un joven rubio, parecía nervioso y acalorado, como si llevara mucho tiempo corriendo. Llegó hasta el borde de un profundo río y se detuvo, tratando de tomar aliento. Creator se preparó para atacarle por sorpresa, pero, en el último instante, su líder le detuvo.
-Espera. Ese chico está huyendo, veamos de qué- Susurró Árkanon.
A los pocos segundos obtuvieron una respuesta. Del bosque salieron tres personas. La primera era un hombre de veintipocos años, tenía el pelo rubio y graso pegado al cráneo, y numerosas espinillas cubrían su rostro. A pesar de todo, mostraba una torcida sonrisa en todo momento. La segunda persona era otro hombre, esta vez de unos dieciocho años. De semblante serio, figura modesta y ojos cerrados, emanaba un aura de poder increíble. Tenía el cabello castaño bien peinado y vestía con clase, era como si sobre él no cayera el polvo. La tercera persona era, sin duda, la líder del grupo. Era una mujer corpulenta y fuerte, saltaba a la vista a pesar del abrigo verde que llevaba. Recogía el pelo rubio oscuro en una coleta y avanzaba con paso firme con sus botas militares.
El chico que estaba huyendo se estremeció y miró el río, pero no sabía qué hacer. Tras unos segundos de desesperación, saltó al agua y dejó que la corriente le llevara. Sin embargo, algo ocurrió. El chico bien arreglado abrió los ojos y elevó las manos, su pelo pareció agitarse. De repente, el agua del río se elevó como si fuera un muro y con él, el jugador. El agua flotaba como si no tuviera gravedad y levitó sobre el campo hasta donde estaban los jugadores que perseguían al chico. Entonces el agua escupió al jugador que huía.
-¿Qué demonios? ¿Acaso controla el agua?- Exclamó Creator desde su escondite. Árkanon aguzó la vista.
-No, creo que es algo más… pero no sé qué.
-Gracias por sacar el pez del agua, Minder- Dijo la mujer. El tipo de pelo graso se adelantó, pero la mujer elevó el brazo- No, Óleum. Este es mío.
-Agh, siempre te quedas con lo mejor, Vanguardia- Respondió el tipo del pelo graso, el que parecía llamarse Óleum. La mujer escupió al suelo.
-En eso te equivocas, lo mejor es la persecución, la batalla. No las ejecuciones, así que pelea, jugador. No quiero eliminarte sin que ni siquiera muestres los dientes, ja, ja, ja- Rio la mujer llamada Vanguardia.
El jugador que estaba huyendo logró incorporarse. Su mirada mostraba miedo y furia. Entonces emitió un furioso rugido y su tamaño pareció aumentar unos centímetros, tenía alguna clase de poder que le aumentaba la fuerza. Cargó hacia delante y la mujer le bloqueó usando sólo su cuerpo. Sus músculos se tensaron y lo agarró por la cintura para levantarlo. Sin darle opciones, lo lanzó contra el suelo. El jugador perdió el aliento y reculó, rodando para ponerse de nuevo de pie.
-¡Venga, sé que puedes dar más de ti!- Gritó Vanguardia al tiempo que un cristal verde oscuro surgía del suelo. Usando sus poderes, la mujer controló el cristal para que envolviera su brazo derecho como una especie de armadura.
La mujer se lanzó contra su rival, quien esquivó un puñetazo que dio contra el suelo. Al golpear la tierra, esta se partió en pedazos y las grietas cubrieron el terreno. El golpe potenciado con ese cristal verde era muy fuerte. Vanguardia siguió a su enemigo y lanzó un nuevo puñetazo. El chico la esquivó otra vez, y ahora destrozó un árbol que se partió por la mitad, mandando a volar la copa.
-¡Deja de huir!
La chica golpeó el aire con su puño, y el cristal que lo recubría salió lanzado convertido en numerosas esquirlas afiladas. El jugador rival no fue capaz de verlo venir y recibió los cristales, que le atravesaron por numerosas partes del cuerpo. Perdió fuerzas y cayó de rodillas al suelo, su poder pareció desactivarse, pues perdió unos centímetros de tamaño.
Vanguardia se acercó hasta él, y vio que no iba a dar más pelea.
-Vaya, pensaba que darías para más, me emocioné sin ningún motivo- Chascó la lengua y elevó el brazo. El cristal que aún quedaba pegado a él cambió de forma para tomar un aspecto afilado que la chica usó para atravesar al jugador, quien perdió su última vida.
Óleum suspiro mientras se daba la vuelta, y Vanguardia iba a seguirle, pero el tal Minder no se movía del sitio. Parecía estar buscando algo con la mente. Los otros dos se detuvieron a su lado y comenzaron a hablar en voz baja, de modo que Árkanon no podía oírles. Entonces el tipo elegante señaló en su dirección. La maleza alrededor de los arcángeles salió volando, dejándolos al descubierto. Creator se levantó al instante, y Árkanon se lanzó hacia delante.
-Creator, ese tipo es capaz de controlar las cosas con la mente, por eso fue capaz de mover el agua del río. Rápido, crea criaturas de tinta, necesitaré que distraigas a los otros dos mientras me encargo de la mujer.
Creator asintió y abrió su cuaderno. De manera inmediata dos criaturas surgieron, una de ellas era una serpiente de proporciones descomunales, y lo otro era un elefante con garras de león. La mujer invocó dos cristales que se acoplaron a sus brazos y se lanzó contra Árkanon, quien inmediatamente encendió fuego dorado en sus brazos y lo lanzó. El impacto entre ambos desató una onda de choque que hizo trastabillar a los demás.
-Vaya, ha salido de su madriguera un pajarito poderoso- Murmuró cuando se encontraron frente a frente. Sus puños chocaban y hacían fuerza. Árkanon se vio retrocediendo ante la fuerza bruta de ella. Dio un paso atrás, y ella lanzó el cristal convertido en miles de agujas. Si no hubiera visto el ataque antes le habría pillado por sorpresa, pero reaccionó elevando una columna de fuego frente a él, frenando así el ataque.
Una de las criaturas de Creator salió volando debido a los poderes del tal Minder. Creator decidió que el cuerpo a cuerpo sería lo mejor contra el mentalista, entre tanto, el elefante mantenía entretenido a Óleum. “Si sólo son tres tenemos opciones de derrotarlos, vamos Irons, confío en ti, es el momento adecuado para lanzar el ataque sorpresa”, pensaba Árkanon. Como si tuvieran telepatía, del fondo del bosque, detrás de los arcángeles, surgieron varios misiles en miniatura que se dividieron en varias decenas de mini-proyectiles de fuego.
Árkanon y Creator sonrieron, iban a dar de lleno a sus enemigos, pero de detrás de sus rivales aparecieron unas esferas de energía que impactaron contra los misiles, uno a uno, deteniéndolos todos. La sorpresa de ambos grupos fue mayúscula. El líder de los arcángeles sonrió mientras sudaba, aquello pintaba difícil.
-Parece que no somos los únicos con gente de refuerzo, ¿eh?- Preguntó con sorna. Vanguardia mostró una feroz sonrisa y dijo:
-Esto promete ser un intenso combate, ¡JA!


Silver se movía a toda velocidad por el bosque, sus seis brazos hacían que fuera tarea sencilla balancearse de una rama a otra, esquivando obstáculos. Light la seguía, aunque podría haberla adelantado con facilidad, pero era mejor no separarse más de lo necesario. Llegaron a un claro donde había dos combatientes. Uno de ellos estaba de pie y se dirigía a rematar a su rival. En el suelo, en medio de un charco de sangre, estaba Dimitri. Silver ahogó un grito y se dispuso a bajar a por el enemigo que quedaba. Justo antes de que lo hiciera, Light la frenó.
-Espera, hay algo extraño aquí- Dijo. Silver estuvo a punto de protestar, pero la seria mirada del caballero de luz la disuadió.
El jugador enemigo se acercó hasta el vampiro y elevó sus manos para asestar el golpe final, estaba muy cerca de Dimitri. De repente, la sangre alrededor del caído se revolvió y salió disparada en forma de agujas de sangre hacia su enemigo. Antes de impactar se solidificaron, volviéndose muy letales. El jugador rival logró cubrirse justo a tiempo, pero sus brazos recibieron numerosos ataques. Dimitri se levantó en un solo gesto y, con velocidad, se situó a la espalda de su enemigo, mordiéndole el cuello.
-¡Agh!- Gritó el jugador. Dimitri succionó la sangre de su enemigo, regenerando su vitalidad y agotando la del otro. Sin embargo, el otro jugador se revolvió y logró quitárselo de encima antes de que le quitara una vida entera.
-Hmmm, está rico, aunque deberías vigilar los niveles de azúcar en sangre- Se burló el vampiro mientras se limpiaba con la manga de su túnica.
-Serás… esto no ha acabado todavía- Logró decir el jugador, que sentía que se mareaba por la falta de sangre. Reuniendo fuerzas, logró invocar su poder, consistente en una sustancia violeta que refulgía. Podía controlarlo a voluntad, así como las propiedades de su materia, pero todavía estaba muy limitado a una pequeña cantidad de dicha materia.
Dimitri giraba en torno a su enemigo, agazapado y esperando a que hiciera algún movimiento. Finalmente, el otro jugador alzó su brazo y la materia tomó forma de látigo, tratando de atacar a Dimitri. Este lo esquivó, pues al controlar su propia sangre no sólo era capaz de hacer movimientos imposibles, sino que encima aumentaba su fuerza y velocidad. El vampiro salió lanzado para asestar un puñetazo, pero su rival retrocedió y conformó un escudo con su sustancia, deteniendo el golpe.
-Parece que aún te queda algo de vitalidad, pero esto se ha acabado, ya me has entretenido de sobra, ja, ja, ja- Rio Dimitir mientras hacía un gesto con las manos. Entonces, las agujas de sangre que el otro jugador tenía clavadas volvieron a estado líquido y penetraron en las heridas que habían infligido a su rival.
-Espera, ¿qué estás haciendo?- Gritó de manera desesperada su enemigo. Dimitri sonrió mientras elevaba las manos.
Como respuesta, el cuerpo de su enemigo también se elevó en el aire. Light apartó la mirada, no quería ver lo que sucedería a continuación. El cuerpo del otro jugador comenzó a presentar bultos por toda su anatomía, como si hubiera algo dentro de él queriendo salir. Dimitri apretó la mandíbula, esforzándose, y de cada centímetro de piel de su enemigo emergió una gota de sangre. El cuerpo de su rival expulsaba sangre por todos lados y caía sobre Dimitri, bañándole.
Las vidas del jugador se agotaron y se desvaneció. Silver y Light se acercaron, y la chica no pudo contener su curiosidad.
-¿Cómo le has ganado? Parecía que ibas perdiendo cuando llegamos- El vampiro sonrió. Fue a un lugar del claro y recogió su sombrero negro, lo había dejado en una rama para que no se estropeara durante la batalla.
-Fue fácil. Primero le tanteé y nos hicimos varias heridas el uno al otro. Cuando pude manejar la situación, dejé que me hiriera, pero sólo un poco para que pudiera sangrar. A partir de ese momento me concentré en esquivar todos sus ataques, pero controlaba mi propia sangre para que pareciera que me estaba hiriendo… luego fue sólo hacer un poco de teatro hasta que bajase la guardia- Explicó y, al recordarlo, su mirada se iluminó- Lo demás ya lo has visto. Para recuperar la poca vida que perdí tenía que chuparle algo de sangre, y ya que estaba rellené su cuerpo con mi propi sangre, a la que di forma de agujas… de esta manera, soy capaz de herirle desde dentro… estremecedor, ¿no crees?
Silver sintió como un escalofrío le recorría la espalda, era terrorífico. Y excitante. En cierto sentido le atraía mucho aquella faceta sádica de Dimitri. Light les miró con algo de desprecio. Les tenía completamente calados, pero no podía hacer otra cosa que seguir junto a ellos. Aunque no fueran los más éticos, eran los compañeros que tenía para lo que quedaba del juego. Y tenían dos puntos a su favor; uno, eran muy fuertes, lo suficiente como para derrotar a un jugador medio. Y, dos, no eran tan fuertes como para que Light no los pudiera derrotar llegado el caso. Era justo lo que necesitaba.
Dimitri miró su tarjeta. Quedaban 25 jugadores.
De repente, los tres sintieron como se quedaban pegados al suelo. Era la misma sensación que cuando los llevaban de vuelta a la Tierra, pero… era muy pronto, apenas sí había pasado un día desde que habían vuelto al juego. ¿Qué estaba pasando? ¿A dónde los llevaban ahora?
Una voz habló mientras los jugadores eran transportados.
-Enhorabuena por haber alcanzado la recta final de este juego, queridos jugadores. Se os llamó a trescientos de vosotros, y más de doscientos hicisteis acto de presencia. Tras diecisiete días de juego, comenzará el evento final ahora que sólo quedáis 25 de vosotros. Este evento recibe el nombre de “Gran Batalla” y acabará en el momento en que un único jugador quede en pie.
La voz se apagó en una risa ya conocida, mientras los jugadores restantes miraban a su alrededor. Ahora estaban de nuevo solos, dispersos, en una gigantesca ciudad.



Días de Juego restantes: 3.

martes, 19 de septiembre de 2017

Capítulo 58 - La Leyenda de los Espadachines Legendarios

-Volveremos en unos minutos. Lo digo por si queréis moveros mientras tanto. Revelación notará el momento exacto en que termine de hablar con ellos- Dijo Neurona. Eliart y Gravitta siguieron al hombre hasta el fondo de la casa, pasando por un patio interno diminuto- Entrad y poneos cómodos, pero no demasiado- Sugirió Neurona intentando parecer gracioso, pero sin mucho éxito.
Neurona les ofreció algo de beber.
-Como no hay mucho tiempo, iré al grano. Os he hecho llamar porque he visto en vuestros ojos la llamada de los Espadachines. Parece que no hace mucho, ambos despertasteis una espada que emerge de vuestro interior, gracias a vuestros poderes.
Eliart y Gravitta asintieron con la cabeza, pues sabían exactamente que se refería a su pelea mutua.
-Así es. Ambos tenemos una espadas- Confirmó el manchego, que se inquietaba cada vez que había un silencio en la sala- ¿Qué puedes decirnos al respecto? ¿Acaso tienen algo especial?
-Pues en primer lugar que ni sois sus primeros portadores ni se trata de espadas cualquiera. Os lo explicaré: hay doce espadas en el mundo que tienen la característica de ser parte del alma de su portador y de incrementar notoriamente sus poderes. Sus doce portadores han sido llamados por la Historia, “los 12 Espadachines Legendarios”.
- ¿Espadachines Legendarios? - Contestó Gravitta enarcando las cejas, incrédulo.
-Efectivamente. Los Espadachines Legendarios son guerreros de alto nivel cuyo espíritu se reencarna cada cierto tiempo. La esencia de la espada no cambia, pero sí su forma y sus poderes, adaptándose al nuevo usuario. Sólo hay una excepción: el espadachín número 1, al que llaman el Espadachín de las Estrellas. Sólo ha habido dos portadores a lo largo de la Historia. Eliart y otro guerrero anterior, denominado de la misma manera y con el mismo poder. Como habrás visto en tu espada, Gravitta, tú eres el espadachín número dos. El caso es que nunca puede haber dos espadachines con el mismo número asignado en el mismo tiempo.
Cuando los GM se enteraron de la existencia de los Espadachines– prosiguió Neurona– decidieron acabar con ellos porque representaban una potencial amenaza para sus planes. Trazaron un plan para pillarles de improviso y les vencieron. Ahora vosotros sois parte de la nueva reencarnación de esos 12 guerreros. Pero la otra vez, el primer Espadachín no se había reencarnado aún, con lo cual esta vez podríamos tener más opciones.
-¿Y existe alguna manera de saber cada cuanto tiempo se reencarnan los espadachines? Obedecerá a algún criterio- Razonó el científico.
-Es posible que exista un criterio, pero lo desconozco. Lo único que sé, es que el Primer Espadachín constituye una excepción a la regla, al menos por el momento. ¿Conocéis la historia del primer Eliart?
-Sí, Wakabahashi me contó algo y me dio un libro, pero no sé descifrarlo- Contestó el manchego. Gravitta no conocía la historia, pues no habían tenido tanto tiempo para hablar de ello, así que mostró curiosidad y Neurona se extendió en su explicación, contándole a ambos, parte de lo que explicó Wakabahashi. Para finalizar el relato, fue escueto:
-Bueno, el caso es que el primer Eliart fue uno de los primeros humanos en mostrar abiertamente que tenía poderes, tal vez fue el primero. Sirvió notablemente a sus emperadores, de la dinastía de los Kisir, que dominaban prácticamente la totalidad de la Atlántida. Pero la relación entre él y la dinastía no acabó bien, aunque eso es otra historia que no merece la pena contar ahora. Se dice que el propio Eliart, tras romper con el imperio, fundó en secreto la Orden de los Espadachines, posiblemente el antecedente de los 12 espadachines. Siento no ser claro, pero todo lo que rodea al primer hombre con poderes es un misterio. El caso es que, de ser cierta, el anterior Eliart vivió hace 2000 años y desde entonces la primera espada nunca se ha reencarnado en otro guerrero, hasta ahora. -Hizo una pausa para beber un largo trago de agua y prosiguió- No tendremos muchas más oportunidades para derrotar a los GM. A partir de hoy, debéis aprender a aprender a manejar vuestros poderes junto a la espada. Será una prioridad si queremos sobrevivir.
-De acuerdo, pero ¿Por qué nos has contado esto aparte del grupo? Se podrían haber enterado perfectamente.
-No, Eliart. No deben enterarse. He visto a través de los ojos de algunos de tus compañeros que ellos también podrían llegar a convertirse en Espadachines, no está escrito en piedra quién lo será y quién no, pero se sabe que cualquiera con un gran poder en una situación al límite es capaz de convertirse en espadachín. Si se enteran de ello, es mucho más difícil que lo consigan, según está escrito al respecto. Así que lo mejor será que guardéis el secreto.
Eliart no pareció comprender del todo lo que el enviado de Cerebro planteaba, pero lo asumió y decidió no darle más vueltas. Neurona volvió a ponerse la capucha y despidió a todos los I-Men amablemente, parecía más cercano que hacía media hora.
-Mucha suerte, equipo. Cerebro confía en vosotros- Se despidió bajando la calle poco iluminada.
-Hey tíos ¿qué os han contado? - Preguntó el Guerrero Celeste. ¿Y por qué sólo a vosotros?
-En realidad sólo cosas embarazosas- Dijo Gravitta, que había pensado en una posible contestación por si le preguntaban- Neurona quería saber qué motivó a Eliart a intentar ser mi amigo y también por qué yo rechazaba al mundo hasta hace poco. Nos ha hecho llamar a los dos porque sabía que me daría vergüenza volver a abrir mis sentimientos delante de todos.
El Guerrero Celeste no se quedó conforme con la respuesta de Gravitta, pero se sentía enternecido por su pasado. Desde luego, lo había pasado muy mal.
-Pues eso me preocupa, Gravitta. Tenemos que seguir trabajando tu empatía. ¿Quedamos mañana? - Le propuso abiertamente Erzzhia.
-De acuerdo- Respondió el científico, que no pudo evitar sonrojarse. Celestina miraba a su hermana pequeña con preocupación, pues aún no confiaba en Gravitta.
El equipo estuvo charlando durante un rato acerca de sus planes para los próximos días, siendo conscientes de que los GM les podrían trasladar al juego de nuevo en cualquier momento. También pensaron que, al no estar ya Demongirl entre ellos, el Capitán Vasco y J.J que era de los pocos que sentían presencias, podrían tratar de reclutarles en el juego. Otra opción era que aquellos que pudieran volar rastrearan la zona desde el aire.
-Va a ser más complicado que nos encontremos ahora que somos tan pocos jugadores, pero nuestra máxima debe seguir siendo permanecer unidos y evitar pelear entre nosotros en la medida de lo posible- Explicó el Capitán Vasco.
Eliart, estaba ensimismado en sus pensamientos y emocionalmente impactado por su ruptura con Gaia, pero entendió que debía decir unas palabras al equipo y alejarse de sus preocupaciones por unos momentos.
-El Capitán tiene mucha razón. Debemos continuar evitando pelear entre nosotros y buscarnos en el juego. Pero en caso de que sea imposible de evitar… recordad todo lo que nos ha contado Neurona. Cerebro y el mundo nos necesitan para vencer a los GM algún día. Que uno de nosotros gane es muy importante. Dicho esto, mucha suerte a todos. Y ánimo también a los que no han podido venir hoy - Finalizó menos efusivo de lo habitual. Tras las palabras de Eliart, todos marcharon a sus respectivos hogares.

Al día siguiente, los rayos de sol de un caluroso mediodía despertaban al Guerrero Celeste que se había quedado dormido con el móvil encendido entre sus manos. Estuvo toda la noche chateando con Gaia, que necesitaba alguien con quien hablar acerca de la ruptura con Eliart. La rubia estaba confusa: por una parte, pensaba que se habían precipitado, pero, por otra tenía la sensación de que las formas de ver la vida de los dos eran demasiado diferentes como para que la relación perdurase. El Guerrero se limitaba a escuchar, pues no sabía muy bien qué decirle. El sentía que Eliart era su amigo, pero al mismo tiempo se sentía defraudado por el hecho de que hubiese perdonado a Gravitta sin el mayor problema. No era capaz de entenderlo.
Gaia le había dicho de verse en el centro de Madrid en torno a las cuatro para poder explicarle en persona. Como todavía tenía tiempo, se disponía a comer algo y a asearse cuando encontró en la cocina una nota de su hermana: “He quedado para comer y estaré fuera hasta la noche. No te preocupes por mí Celestina”.
El chico de viento se sacudió la cabeza tres veces seguidas: ¿Era posible que se hubiese llevado bien con Gravitta tan rápido? “Bueno, ya no es una niña. Será mejor que confíe en ella. No debo darle más vueltas”. Se decía a sí mismo. “Volveré pronto para poder ponerme a entrenar. Es necesario.”
El Capitán Vasco por su parte pasó el día siguiente ejerciendo de Súper-Héroe por las calles de Bilbao, que le reclamaban bastante a menudo. Aquello le servía de entrenamiento.
Pero el Capitán y el Guerrero no eran los únicos que habían optado por entrenar: Waver, Shadow, Kya y Garra Nocturna estuvieron toda la tarde de aquel caluroso lunes haciendo un entrenamiento conjunto.
-Bueno, nosotros nos vamos ya- Dijo Kya, fatigada tras varias horas de entrenamiento- Ya sabéis que el Juego no me va permitir regresar… y quiero aprovechar el poco tiempo que me queda junto a Shadow hasta que marche- Explicó. Las adolescentes se rieron, pero entendieron el drama de la pareja.

Por su parte, Erzzhia y Gravitta tuvieron otra sesión de empatía. Habían quedado en una de las puertas del Retiro, cercana al restaurante favorito de Erzzhia: una pizzería cuya especialidad era la Cuatro Quesos, un gusto en el que coincidía con el científico.
-Verás Gravitta. He pensado que podríamos empezar por repasar sentimientos sencillos como los que sentiste el otro día. Luego pasaré a transmitirte sentimientos más complejos… y la idea es que los compares con otros parecidos que hayas sentido. Como hicimos la vez anterior. Debes ser capaz de asumirlos, por extraños que te parezcan. Te va a costar un poco pero no sabemos cuánto tiempo tenemos y…
-No te preocupes- Interrumpió el científico- Me parece muy bien hacerlo como dices.
-De acuerdo. A las seis he quedado con unas amigas para ir al cine. No sé cuándo tendré ocasión de volver a verlas así que tenemos hasta esa hora para nuestro ejercicio- Mientras degustaban las pizzas de la casa, Erzzhia colocó sus manos sobre la cabeza de Gravitta y comenzó a transmitirle sentimientos. Empezó por sentimientos de carácter positivo, como la alegría por un tema banal, la calma, la paz. Más tarde, trató de transmitirle sentimientos neutros, como la intriga y finalmente comenzó por sentimientos negativos como la impotencia.
Gravitta iba asociando cada sentimiento a cosas que había sentido en su niñez. Así, poco a poco, fue abriéndose a Erzzhia y contándola ciertas intimidades que ni Eliart ni J.J conocían y que no se sentiría cómodo contándoselas a otras personas. Al cabo de unas horas, mientras tomaban helado y paseaban por el Retiro para bajar la comida, se sentaron en unas cómodas mesas del parque y la joven le propuso complicar el ejercicio.
-Hasta ahora te he transmitido sentimientos sencillos, fáciles de entender. Ahora voy a complicarlo un poco más.
Erzzhia volvió a colocar sus manos sobre la cabeza de Gravitta. Éste entendió que la hermana de Celestina le estaba transmitiendo un sentimiento difícil de explicar, el cual se basaba en una mezcla entre confianza, respeto y admiración mutua, unido a un deseo de ayudarse y conocerse. Al cabo de unos minutos el recién llegado a los I-Men comprendió que se refería a la amistad. Erzzhia se sonrió.
-Bien, veo que lo has comprendido. Pero no vale que lo asocies con Eliart o con J.J. Bucea más en tu interior.
El científico se quedó desconcertado. ¿Había tenido algún amigo en su niñez? Recordó que su padre solía verse con otros científicos que a veces iban acompañados de dos niños pequeños, pero nunca fue demasiado bueno relacionándose y no recordaba en aquel momento sus nombres. Eso no podía ser comparable a la amistad que tenía con Eliart. Finalmente se acordó de un compañero del barrio con quien llegó a llevarse muy bien. Todas las tardes, cuando tenían sólo 5 años, compartían la merienda y charlaban. Acto seguido, recordó que ese mismo chaval dejó de dirigirle la palabra de la noche a la mañana y que nunca más volvió a saber de él. La amistad que le transmitía Erzzhia comenzó a tornarse en tristeza.
Al verlo, Erzzhia cambió de sentimiento y a la confianza, la admiración y el respeto mutuo, le sumó el deseo de intimidad y mucha paz interior. Como resultado, Gravitta sintió por primera vez algo parecido al amor. Lo entendió rápidamente y lo asumió sin pestañear. No tardó en confirmarle a la chica que nunca lo había sentido antes. Más tarde, la joven comenzó a transmitirle sentimientos complejos en sentido negativo, que resultaban inconfundibles para el científico. Fue entonces cuando éste se acordó de su padre y la idea de venganza se apoderó de su mente durante más minutos de los que le hubiese gustado. La expresión de su rostro cambió y aunque Erzzhia trató de transmitirle de nuevo otros sentimientos… ¡No podía! Los deseos de venganza de Gravitta eran tan fuertes aún que le cegaban y bloqueaban cualquier otro sentimiento. Al percatarse de la situación, se sintió culpable. Se aguantó las ganas de dar un golpe a la mesa y en su lugar, comenzó a sudar como un pollo fruto del estrés. Entonces Erzzhia decidió parar la conexión.
-Vamos, cálmate, ya está- Le palmeó la espalda- Has tenido bastante por hoy ¿no crees?  Experimentaste sentimientos complejos y contrarios. Y los captaste bastante rápido. 
-Sí, he tenido bastante. Muchas gracias, entiendo todo mucho mejor gracias a ti- Se sonrojó el científico, sintiéndose extraño- Te lo debo.
-No me debes nada, sólo una quedada más informal a solas- Tímidamente juntó sus labios con los del científico y le dio un pico.
El científico se sonrojó aún más y se produjo un gran silencio. Erzzhia iba a disculparse cuando Gravitta la miró sonriente.
-Me parece bien. Podríamos tener una cita informal más adelante- Contestó, al tiempo que trató de marcar algo de distancia física. Ambos se despidieron.
Inmerso en sus pensamientos, Gravitta decidió pasear en soledad durante un rato, pero fue interrumpido por el bajo electrónico que sonaba cada vez que le llamaban al móvil.
- ¿Quién es? - Preguntó, molesto.
-Hola Gravitta. Soy David Irons. Verás, mientras estábamos en el juego, uno de mis becarios trató de robar la energía. Del impacto murió al entrar en contacto con ella, pero esto desestabilizó la central y ahora el sol en miniatura que se generó está fuera de la estructura que tiene que contenerlo. Se mueve de un lado para otro de la central, pero puede terminar hasta explotando. Estoy intentando controlar la energía, pero no lo logro.
- ¿Y qué es lo que necesitas?
-Necesito tu ayuda para reparar la instalación. Seguro que viéndolo se te ocurre algo.
Gravitta dudó por unos momentos. ¿Debería ayudarle? Al fin y al cabo, el señor Irons se largó de los S-Men de un día para otro. Por otra parte, ser buena persona implicaba ayudar desinteresadamente. Tras meditarlo decidió que no iría, pero por un motivo razonable.
-Irons, no voy a ayudarte. Pero no es porque esté enfadado o algo por el estilo. Simplemente es tu empresa y debes ser tu quien logre manejarlo todo. Cuando estuve colaborando contigo vi que tenías talento. Hubieses podido dar con la fórmula por tu cuenta tarde o temprano. Así que confía en tus habilidades.  Ahora la responsabilidad es exclusivamente tuya. Y despide al de Recursos Humanos, porque vaya becarios. En fin, tengo que dejarte. - Dijo el científico, seco- Adiós.
David Irons no se sorprendió, contaba con la posibilidad de que Gravitta no quisiera ayudarle. A fin de cuentas, él se marchó con los Arcángeles como un potencial espía de Gravitta. Pero en ningún caso pensaba traicionar al equipo de Árkanon. Eran buena gente y Gravitta, hasta donde él sabía, estaba consumido por el odio. No obstante, se sintió extrañado al ver que el científico reconocía sus capacidades. ¿Era posible que se hubiese vuelto más amable?
-Bueno, debo concentrarme en dar con el modo de arreglar esto. Luego con la mejora de la fórmula, podré facilitar la energía limpia a todo el mundo- El empresario más joven del siglo miró durante algunos minutos esa energía brillante de color amarillento que parecía un pequeño sol.
Se movía constantemente en zigzag, yendo de un lado a otro. Al fondo, se encontraba el aparato que había logrado construir para almacenarlo. Un depósito de energía capaz de albergar al menos 1000 unidades como aquella a las más altas temperaturas. El depósito permitía contener los flujos amarillos a su temperatura ambiente y fijos en su interior. Entonces pensó que valiéndose de sus poderes podría manejar el aparato para acercarlo y tratar de empujarlo manualmente a la fuente de energía. No debía usar sus poderes fuera del juego por segunda vez, pero todo parecía indicar que no había otro remedio.
- ¡Vamos allá! - Se concentró en activar el botón de almacenamiento con la mente y en levantar al mismo tiempo la pesada estructura. Pero la fuente de energía continuó zigzagueando hasta alejarse completamente- ¡Se mueve demasiado rápido! Tal vez sólo haya una solución … y espero vivir para contarlo. Tardaré un poco más, pero será lo mejor- David Irons se llevó el depósito a uno de los laboratorios adjuntos de la central para evitar que la energía acabase por golpearlo. Buscó durante unas horas hasta que encontró los materiales necesarios para poner en marcha otro depósito. Pero esta vez quería simplificar sus características para crear una pieza metalizada e incombustible que pudiera añadir a su vestuario. Tras varias horas, logró generar una pieza que resumía las características del depósito, aunque tenía menos capacidad de almacenamiento, tan sólo para tres o cuatro soles similares al que estaban en la otra sala. La pieza constaba de dos botones: uno que permitía adaptarla al cuerpo y otro que hacía aparecer un agujero en la zona abdominal y que permitía almacenar. Muerto de miedo, acopló la pieza metalizada debajo a armadura dorada y se acercó a la otra habitación a máxima velocidad. Tenía que acercarse a la energía y manejarla manualmente. Podría soportar el calor, al menos unos segundos. Cuando se encontraba a dos metros, pulsó el botón de la zona abdominal y seguidamente atrapó la energía con ambas manos hasta depositarla dentro de sí misma.
La energía se movió dentro del pequeño depósito metálico alrededor de unos minutos, luchando por salir. Pero finalmente se estabilizó.
Irons en cambio se sintió algo mareado y sintió un calor abrumador. ¿Habría sido buena idea introducir semejante energía en su traje? Ahora podría usar esa energía limitadamente como arma. Él no era partidario de que se usara con esos fines, pero su supervivencia dentro del juego suponía una razonable excepción: si no sobrevivía, nadie podría mejorar su invento.
Sin pretender decirle nada a Elisa o a Tom de su jugada maestra, se acercó al laboratorio principal de Irons Corporations, para comprobar sus avances.
-Elisa, ya casi tengo controlada la energía. Pero voy a necesitar más porque si comienza a ser estable, podríamos mostrar al mundo su capacidad, así que voy a... -Comenzó a decir de manera entusiasta.
-Alto ahí, hermanito. He logrado perfeccionar la fórmula de tu amigo. Nadie más debe saberlo-Irons observó la fórmula de su hermana y comprobó que había mejorado la de Gravitta: la futura energía no iba a tener que depender de él para ser generada, pues si aplicaba la fórmula a las instalaciones renovables donde la creó por primera vez, podría multiplicar la cantidad sin necesidad de emplear sus poderes. Elisa había dado con la clave en poco tiempo y eso permitía a la empresa una mayor capacidad de crecimiento.
-Es increíble. Has mejorado la fórmula de Gravitta y ahora la composición no sólo es más estable, sino que podemos hacer más como ésta a partir de una pequeña muestra. Por una vez estoy orgulloso de ti, Elisa- Dijo el científico.
-Y yo debo decir que te menosprecié, David. Se necesita mucha capacidad como científico para haber manipulado la energía como lo hiciste. Sigue siendo un misterio para mí, pero dejaré que lo siga siendo de momento. Era importante que la muestra de energía que lograste crear no pereciera. Mientras haya energía originaria, podremos hacer más.
-Perfecto. Pues iré a la central donde generé la energía y haré más. Es necesario que podamos tranquilizar a los medios cuanto antes- Así, Irons fue a la central. En otra de sus amplias salas de encontraba la primera instalación en la que, a través de mezclar diferentes tipos de energía renovable, logró crear su compuesto. Valiéndose de la energía almacenada en su cuerpo, aplicó la fórmula de su hermana. Comprobó que podía seleccionar cuánta energía quería liberar, al igual que pasaba con el depósito, que te permitía liberar energía seleccionando previamente su cantidad. Tras un arduo trabajo, Irons dejó la fuente de energía en la instalación. Si todo iba bien, en unas 3 semanas dispondrían ya de bastantes soles en miniatura.
Ya no era necesario cargar con la energía que quedaba dentro de su propio cuerpo. Pensó en dejarla enteramente en el depósito, pero… ¿de verdad no quería comprobar lo poderoso que sería con ella? Al fin y al cabo, era su invento. Sería mejor salir de dudas acerca de lo que podría conseguir con dicha energía. El señor Irons volvió a su mansión y le explicó a Elisa la cantidad de energía de la que dispondrían en unas semanas.
-Vamos a necesitar encontrar un modo más sencillo de transportar la energía. La primera acción de nuestra empresa al respecto será donar una parte a algún país recóndito de África. Un lugar donde sea muy necesario. Pero más adelante, hay que venderlo en los países ricos, porque nuestra marca debe sobrevivir. Esta tarde en la rueda de prensa explicaré todo para que no haya margen de dudas. ¿Tom?
-¿Me llamaba mi amo?
-Así es. En la rueda de prensa diré que vamos a cambiar al Jefe de Recursos Humanos y al de Comunicación. Encárgate de encontrar candidatos adecuados. Mi hermana, si se va a quedar más tiempo…
-Hasta el próximo otoño, o hasta verano en principio. Después voy a empezar a trabajar en una investigación muy interesante- Le interrumpió.
-Bueno, pues para que no estés viviendo del cuento, te ocuparás de buscar una solución a la manera de transportar la energía. Estos meses tendré que conversar con varios potenciales clientes y no puedo perder el tiempo con esas cosas.
Elisa asintió y todos se pusieron manos a la obra. Algo nervioso por la rueda de prensa, David Irons lanzó un mensaje de tranquilidad para su empresa y para la sociedad.
“Somos conscientes del lamentable error que cometimos al seleccionar a nuestros becarios para trabajar con la energía. Pedimos perdón a los ciudadanos y también a nuestros socios. Nos haremos cargo de todas las indemnizaciones correspondientes. Pero eso ya es cosa del pasado. Hoy se abre un nuevo capítulo en Irons Corporations: en dos o tres semanas podremos comenzar a aplicar de manera masiva la energía, sin probabilidad de error. Vamos a proporcionar energía limpia y barata a un montón de gente. Empezaremos con una donación que otorgaremos al Congo y a Sudán. En unas semanas, la fuente de energía que hemos creado cambiará sus vidas para siempre. Y espero que más pronto que tarde, también las nuestras. No dejaremos a ninguna persona vivir en malas condiciones pudiendo hacer uso de nuestra energía. Así que recuerden que somos el futuro. Confiad en mí, confiad en la empresa de mi padre y de mi abuelo. Confiad en Irons Corporations”.
Tras concluir la rueda de prensa y ser avasallado con preguntas a las que daba largas, David se arregló para la fiesta del empresario Miguel Rivas. Rivas era el propietario de una gran bodega andaluza que había obtenido increíbles beneficios y que estaba diversificando en otras industrias. Estaba especialmente interesado en que Irons Corporations saliese a Bolsa para comprar participaciones e influir en el uso de la energía. Los Rivas tenían un palacio en pleno Centro de Madrid, donde hacían fiestas cada cierto tiempo, fiestas en las que se rumoreaba que eran frecuentes las actividades sexuales de todo tipo. En este caso, se celebraba el cumpleaños de Miguel.
David Irons llegó en su Mercedes unos 10 minutos antes, vestido con una túnica negra capaz de deleitar a la alta sociedad, de la que tampoco tenía una opinión particularmente buena. Después de entrar oyó un par de aplausos bastante secos.
-Bonito discurso el de esta tarde- El que hablaba era Miguel Rivas, un tipo con una barba larga y cuidada, rasgos faciales de niño pijo y buen vestir- ¿Un poco de Whisky?
-Será un placer, Miguel- Respondió Irons amable.
-Has logrado algo increíble ¿Cuándo vas a salir a Bolsa? Estamos deseando invertir y hacernos más grandes juntos.
-Muchas gracias, estoy seguro de que serías un gran socio, pero en este momento no he tomado ninguna decisión. Cuando la tome, te lo haré saber- Irons vio a una jovencita de espaldas justo en la barra y lo suficiente alejado de empresarios, periodistas y pelotas- Y ahora si me disculpas… hay asuntos que me requieren.
Se acercó a la chica con una mezcla de galantería y chulería propia de él. Fue entonces cuando se percató de que aquel rostro le resultaba muy familiar. No era la misma chica, pero se parecía bastante a la que conoció los primeros días de juego.
-Vaya… perdona, me has recordado a alguien que…- Titubeó unos momentos.
-No te preocupes. Yo no suelo ser muy habladora y aun así me lo han dicho más de una vez. Debo de tener una cara muy común.
-No te ofendas, es una cara muy bonita- Aclaró David Irons- ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
-Soy Inés Álvarez, Marquesa de Toro, bueno, todavía no he heredado el título. Parece que mi presencia te ha librado de una buena, ¿no? - La chica hablaba muy bajito, como para que la escuchase solamente el cuello de su camisa. Era una expresión de su timidez.
- ¡Ni que lo digas! Esos tíos son unos pesados. Entiendo que quieran hacer negocio en todo momento, pero me molesta que no piensen de manera estratégica.
- ¿Qué quieres decir? - Inés se había sorprendido. Se hubiese esperado cualquier otra respuesta.
-Llevan insistiendo con que saque mi empresa a Bolsa mucho tiempo. Pero siempre les doy la misma respuesta y siguen preguntando lo mismo. No hacen ningún ofrecimiento para intentar hacerme cambiar de opinión. Esperan que lo haga sólo.
Inés se rio y pasaron gran parte de la noche juntos, charlando de cosas ajenas al mundo de la empresa. Ambos sentían una química propia de las personas que conectan. Se quedaron de los últimos en la fiesta y en ese momento, Inés se percató de la hora.
-¡Vaya, es tardísimo! Mi madre me mata. Le dije que llegaría más pronto, mañana tenemos una boda. ¡Bueno, ha sido un placer conocerte, espero verte pronto, adiós! - Se despidió hablando de manera atropellada. Con las prisas, la joven se dejó un libro con una tarjeta que señalaba la página por donde iba.
Irons le siguió corriendo para devolvérselo, pero justo cuando estaba a punto de dárselo vio que la joven ¡había desapareciendo sin dejar rastro!
El empresario se quedó estupefacto. Sabía que no era la chica de la otra vez, pues tenía otra cara, otra mirada y otra voz. Pero esa chica que había despertado toda su curiosidad tenía poderes. Lo intuía. Afortunadamente, la tarjeta del libro era una tarjeta personal, que contenía su dirección.
- Lo mejor será que me acerque mañana tranquilamente a darle el libro. Aprovecharé para invitarla a cenar.
Dicho y hecho, se presentó con su Mercedes en la casa de la joven al día siguiente, ubicada en un barrio de chalés. Para su suerte, Inés estaba en casa y aceptó la cita. Irons pasó los dos días siguientes quedando con ella y a ratos con sus compañeros de Arcángeles. Así, la chica finalmente le reveló en confianza sus poderes.
-Verás… desde niña siempre han dicho que soy rara. Y es verdad. Tengo poderes desde que nací y no entiendo por qué. Puedo volverme invisible y también convertirme en otras personas. Bueno, eso no lo domino a la perfección a veces las copias son imperfectas. Hace un tiempo, recibí una extraña carta para ir a un faro donde no explicaba ni por qué me habían escogido. Naturalmente no fui, soy demasiado tímida como para ir a un sitio tan misterioso yo sola. Y además tengo que ayudar a mis padres con sus negocios. Pero siempre me he quedado con la duda de si en ese lugar encontraría más gente como yo. Ya sabes, con poderes. A veces me arrepiento de no haber ido. Durante un tiempo estuvieron persiguiéndome unos seres blancos con un gran poder… por suerte, el hacerme invisible me ayudó a ocultarme de ellos.
-No creo que debas arrepentirte. Ese sitio parece muy peligroso así que hiciste lo correcto. - Le confirmó el científico.

Durante aquellos días, Eliart entrenó sin hacer uso de sus poderes, día tras día. Estaba pasando unos días en casa de sus padres, pues hacía tiempo que no los veía. Pero en uno de los ratos que bajaba a entrenar, Angelines, su madre, descubrió algo entre los numerosos papeles que el desordenado líder tenía en su mesa.
-Isidoro cariño- así se llamaba su marido también- Mira esto, ¿no te resulta familiar?
Se trataba de una fotocopia del libro del antiguo Eliart que le había regalado Wakabahashi.
-Por supuesto, ¡qué buenos recuerdos! - Respondió el padre- Estos jeroglíficos son un poco diferentes de los libros que leíamos hace años, pero apuesto a que no es una tontería que ha encontrado por Internet.  Parece que nuestro hijo se está metiendo en líos.  Habrá que estar atentos.

Mientras Revelación meditaba y otros muchos entrenaban, el Capitán Vasco recibió un regalo inesperado de su padre: se trataba de un nuevo escudo, esta vez algo más ligero, pero del mismo material que el anterior.
-Toma. Defiende tu escudo con la vida, Capitán Vasco. La mayoría de las minas que producen este material están cerradas. Afortunadamente ha llegado antes de que vuelvas al juego- Explicó Sage.

De pronto, el Capitán notó que sus pies estaban desapareciendo y más adelante sus piernas. Estaban siendo trasladados de nuevo.
-Se ve que poco antes de que volviese. Gracias papá- Finalizó.
Y todos los que quedaban vivos, volvieron al dichoso juego.

Mientras tanto, en la mansión Irons…

-Bueno ¿qué te parece el aprendizaje de tu hermano? Tiene mucho talento. Tanto para las ciencias como para la empresa y la lucha. Es incluso mejor que tú - Increpó Tom a Elisa.
-¡Oye ! Eso no lo digas ni en broma. La verdad es que ha sido muy capaz al lograr solucionar el problema de la energía de manera eficaz y rápida. Es verdad que sólo logró crearla gracias a sus poderes, pero también son parte de él.
-Desde luego que sí. Esperemos ahora que vuelva con vida.
Pero no eran los únicos que pensaban en el joven empresario. Al fondo de la habitación se veía el contorno de otras dos siluetas.

-El paso de Irons por el Juego es necesario para hacerle crecer. Necesitamos que se haga fuerte sin importar el modo. Debe ganar a cualquier precio- Dijo una de las personas desde la oscuridad, a la vez que una sonrisa malévola se dibujaba en su rostro- Cuando gane el juego, estaremos listos para dar el siguiente paso.