Eliart corría por una montaña llena de vegetación. El plan
original era quedarse quieto mientras aquellos que podían sentir
presencias los reunieran, pero su intuición le decía que se
moviera, no podía simplemente esperar. Cuando alcanzó entre jadeos
una explanada, se paró a mirar alrededor. Desde allí tenía a la
vista un gran valle. A juzgar por la brisa y la sensación térmica,
debía de ser un día de verano, lo que le sugería que no estaban en
un lugar cercano al de su anterior visita al juego. Los GM nunca
dispersaban demasiado a los jugadores, así que las probabilidades de
que sus amigos estuvieran en aquel valle o en otros cercanos era
alta.
-Desde aquí no podré ver mucho más, lo mejor será que alce el
vuelo- Dijo mientras cogía algo de carrerilla. Comenzó a correr y
saltó al vacío- ¡Sagitario!
El aura blanca estalló a su alrededor, como de costumbre. Las alas
aparecieron en su espalda, más grandes que nunca, y las batió con
energía para elevarse. Aquel despliegue de fuerzas no era en vano.
Sabía que su aura era muy reconocible, de esa manera sus amigos
podrían localizarle con mayor facilidad. Además, sus sentidos
estaban aguzados cuando usaba a Sagitario, lo que le vendría de
perlas a él también. Entonces otra figura surgió de entre los
árboles, a bastante distancia de donde se encontraba. Ambos fueron
hasta donde estaba el otro. No fue hasta que estuvieron muy cerca que
se reconocieron.
-¡Gravitta, me encontraste!- Exclamó el líder de los I-Men.
Gravitta sonrió.
-Con semejante aura era difícil no encontrarte. Pero ha sido gracias
a Garra Nocturna que me confirmó que se trataba de ti. Vamos, eres
el último.
-Vaya, no esperaba que fuerais tan eficientes encontrándoos.
Ambos bajaron al lugar del que el científico había venido. Cuando
llegaron al claro del bosque Eliart se sorprendió, no estaban ni la
mitad de ellos. Erzzhia parecía meditar bajo la sombra de un árbol,
mientras que Death y Shadow hablaban de algo. Los dos se levantaron
al verles aterrizar. El moreno esbozó una sonrisa mientras abrazaba
a su amigo. Death se mostró más tímido y sólo levantó la mano en
gesto de reconocimiento.
-¿No decías que era el último?- Preguntó Eliart al pelirrojo.
Entonces una voz femenina vino de la espalda del líder. Garra bajaba
de una rama.
-Así es. Erzzhia está contactando con Revelación, de alguna manera
que no entendemos son capaces de comunicarse… existe un vínculo
especial entre ellos- Explicó la chica. La hermana de Celestina
finalmente abrió los ojos y sonrió.
-Hola Eliart- Saludó sonriente- Revelación dice que ya están todos
allí, el Capitán, Gaia, mi hermano y Waver. Sólo falta J.J.
-No debemos preocuparnos por él- Terció Gravitta, quien parecía
confiado- J.J tiene una gran capacidad de sentir presencias, aunque
estemos lejos nos encontrará. Y con su traje, que impide que le
sintamos, no podríamos acercarnos a él. Dejemos que nos encuentre.
-¿Pudiste reparar su traje?- Preguntó Death, quien sabía que
durante la pelea de la torre, el traje de J.J. se había dañado.
Gravitta torció el gesto.
-No exactamente. El tejido estaba muy dañado, pero logré que no se
deteriorara más. Ahora sólo le ayuda a contener su propia energía,
ya no podrá anular el poder de los demás, por desgracia.
-Bueno, ahora lo que tenemos que pensar es en cómo nos reuniremos
con los otros- Intervino Eliart, dando ánimos a todos. Shadow y
Garra asintieron. Erzzhia se levantó.
-Revelación me ha indicado su localización, están al otro lado de
esta montaña. Si encontramos un paso que la cruce podremos estar
allí antes del anochecer. Por algún motivo, quiere que seamos
nosotros quienes vayamos hasta allí- Explicó la chica.
-Vamos pues- Sentenció Gravitta, quien se elevó en el aire para
buscar un paso para los demás.
En el otro grupo la situación era algo más tensa. Waver se mostraba
taciturna, no fumaba como de costumbre y tenía la mirada fija en el
horizonte. Gaia estaba en silencio, sentada sobre una roca con musgo
mientras meditaba. El bastón blanco de Vanaheim estaba en su regazo
y emitía un aura verde oscuro. El Guerrero vigilaba desde lo alto de
las copas de los árboles, usando su viento para moverse aquí y
allá. Por algún motivo no se sentía cómodo del todo hablando con
las chicas, estaban demasiado centradas en sus pensamientos.
El Capitán revisaba su escudo y no dejaba de dar vueltas a todo lo
que su padre y Neurona les habían contado. No terminaba de estar
cómodo con el nuevo escudo, pero no le quedaba otra. Se levantó y,
sin decir una palabra, fue a buscar algo de comer, a pesar de que
esta vez habían tenido la precaución de traer comida de la Tierra.
Revelación, por último, meditaba en el centro de un claro. Al
principio había estado hablando con los demás a través de Erzzhia,
pero ahora se dedicaba a escudriñar en el futuro. Las cosas parecían
más o menos claras hasta dentro de dos días. Se reunirían,
pelearían con algunos jugadores… y llegado cierto momento el
futuro se volvía un caos. Una amalgama de cruces de destinos se
hacía un ovillo en su mente.
Eso sólo podía significar una cosa, y es que el final del Juego
estaba cerca, y cualquier cosa podría pasar. Entonces sintió un
tirón mental y evaluó el futuro cercano. J.J iba a llegar hasta
ellos pronto, y si no hacía nada, Gaia le atacaría. Era una
probabilidad cercana al cien por ciento. Sólo había una manera de
evitarlo, de modo que se levantó.
-En seguida vuelvo, chicas- Dijo ceremoniosamente y echó a andar.
Waver asintió, Gaia abrió un ojo parar ver cómo se iba, suspicaz.
A los pocos minutos andando, el místico encontró al joven. J.J se
abría camino entre la maleza. Al ver al otro, el joven se alegró y
mostró una breve sonrisa. Revelación no pudo evitar pensar que, al
fin y al cabo, no había sido Gravitta el único en cambiar. Se
dieron la mano.
-Me alegro de verte, J.J, pero he de pedirte que esperes a que
anochezca antes de que te reúnas con nosotros- Dijo. El
ex–destructor se sorprendió.
-¿Y eso? ¿Qué motivo hay?- Sintieron una brisa, el Guerrero
aterrizaba a su lado.
-Eso Revelación, ¿qué ocurre?- El místico no quería tener que
decir la verdad, pero no quedaba otra.
-Gaia te atacará sin dudarlo, J.J. Y si no lo evitamos, lo más
seguro es que uno acabe eliminado.
-Vaya… no me gustaría eliminarla ahora que por fin hemos logrado
entendernos los unos a los otros- Respondió J.J, contrito.
Revelación negó con la cabeza.
-De hecho, la providencia ve más probable que fueras tú el
eliminado. No logro ver cómo, pero por ahora lo mejor será esperar.
Eliart, Gravitta y los demás llegarán antes de que la noche caiga.
J.J. se cruzó de brazos, no parecía convencido, pero si algo tenía
claro era que los poderes de Revelación eran muy fiables, de modo
que decidió esperar algo alejado de allí a que anocheciera. El
Guerrero Celeste miró a Revelación una vez J.J se hubo ido.
-¿Crees que irá bien? Has estado mucho tiempo meditando, Waver y
Gaia no parecen muy alegres. El Capitán está irritado por lo del
escudo nuevo, aunque intente evitarlo- Le dijo. El místico le
escudriñó con la mirada.
-Y tú dudas de Eliart y de Gravitta- Celestina fue a decir algo,
pero Revelación le detuvo- No lo niegues, sabes muy bien que puedo
ver a través de eso. Tienes razón, el grupo está algo
desintegrado, y no sé si podremos manteneros así mucho tiempo.
Quedan muy pocos jugadores, deberíamos unirnos en vez de separarnos.
No sabemos si los GM nos obligarán a pelear entre nosotros, pero yo
confío en los demás. Haz tú lo mismo, debemos ganar tiempo para
Cerebro.
El Guerrero asintió, aunque no terminaba de ver claro el camino a
seguir, confiaba en Revelación. A pesar de todo, no había nadie que
consolara al místico.
Gravitta elevaba ahora su mano para incrementar su poder
gravitatorio. Frente a él había un enemigo arrodillado, la fuerza
del campo de gravedad era demasiado poderosa. Eliart silbó.
-Nunca había caído en la cuenta de lo poderoso que es ese ataque-
Dijo el manchego.
-Claro, eres de las pocas personas lo suficientemente rápidas como
para evadirlo. Incluso eres capaz de caminar en mi área de soles
negros, eso es admirable- Gravitta concentró su energía en la mano
derecha, mientras que con la izquierda mantenía el campo de
gravedad. Lanzó una nova contra su rival, que lo recibió de lleno
perdiendo una vida- Acaba con él, es el último de su grupo.
Eliart se adelantó. No le gustaba usar su superioridad para
imponerse a los demás, pero a estas alturas del juego ya estaba
determinado a ganarlo, y no descartaría aquella estrategia. Además,
no era completamente cierto que era más numéricamente hablando,
cuando localizaron a los jugadores eran un grupo de tres, y fueron
Eliart y Gravitta quienes, combinando sus poderes, les derrotaron. El
jugador se esfumó en el aire al recibir el golpe de Tauro, y la voz
del juego anunció la muerte.
El científico miró su tarjeta, el número de jugadores disminuía
rápidamente para ser el día dieciséis. No comentó nada y ambos
volvieron con los otros, que les esperaban en un camino de tierra
cercano a un puerto de montaña. Una vez reunidos, siguieron con el
ascenso, que les tomó otra hora más. Al llegar al puerto pudieron
mirar el valle que dejaban, tan verde y lleno de vida, y miraron
hacia donde se dirigían, una llanura muy grande, tanto que no
parecía tener fin. Campos de trigo creciendo de cualquier manera
dominaban la escena, así como parches de bosque aquí y allá.
La ladera en la que se encontraban el resto de los I-Men aún tenía
bastante vegetación, pero no era tan colorida como la del otro lado.
Tuvieron que andar durante casi dos horas hasta que el Guerrero bajó
del cielo a saludarles. El cielo se había vuelto naranja y el sol
comenzaba a ocultarse. El I-Men parecía cansado cuanto aterrizó,
como si hubiera estado en tensión durante todo el día. Dio un
abrazo a su hermana y luego saludó a Eliart, entonces miró a
Gravitta.
-Hola- Fue todo lo que dijo. Soltó un suspiro y se dio la vuelta-
Seguidme, ya están todos los demás, incluso J.J.
Todos se reunieron en torno a un fuego oculto que habían hecho los
otros. Gaia fulminó a Gravitta y a Eliart, pero siguió sobre su
roca, no parecía tener la intención de bajar a cenar con los demás.
Waver, por otro lado, sí que fue con ellos. A pesar de las
diferencias, supo aparcar su rencor. Revelación revisó su tarjeta.
-Chicos, seguro que os habéis percatado de lo rápido que están
disminuyendo los jugadores últimamente. Pasó algo similar la última
vez que estuvimos aquí, en los dos días finales el número de
jugadores bajó más rápido de lo normal- Explicó. Entonces sus
ojos brillaron de manera extraña- Veo jugadores… uno, dos, tres de
ellos son muy fuertes.
-¿Son los culpables de esa matanza de jugadores?- Preguntó el
Capitán, pensando en si ellos serían capaces de detenerlos. El
místico asintió.
-Así es, no veo claro cuándo nos cruzaremos con ellos. Pero
ocurrirá- Sentenció, y el silencio cayó sobre los I-Men como una
pasada manta.
Eliart miró en dirección a Gaia. La chica no daba muestras de
querer acercarse, y el chico decidió respetar su espacio vital. Aun
así, el momento decisivo se acercaba, aquello por lo que habían
estado luchando durante meses. No podía hacer promesas que no fuera
capaz de cumplir, pero se sentía en la obligación de decir algo a
sus amigos.
-Chicos, queda ya muy poco para que acabe esto, este terrible juego-
Comenzó a decir. Todos le miraron, pendientes de lo que decía.
Incluso Gaia giró un poco la cabeza- Hemos recorrido un largo camino
y hemos indagado en lo que hay detrás. No tengáis miedo, pues esto
no ha acabado aquí. Ya escuchasteis a Neurona, los jugadores que
pierden son retenidos por los GM en algún lugar, no logro entender
el objetivo, pero quedan esperanzas. Es muy posible que alguno de
nosotros se alce con la victoria. Cerebro hará algo en ese momento,
debemos confiar en él, encontraremos una manera de salir de aquí.
No era un discurso muy inspirado, pero Waver y Garra sonrieron.
Incluso el Guerrero se permitió esbozar una sonrisa. El Capitán
suspiró mientras se acomodaba para dormir. Gravitta se levantó,
pues él tenía que hacer la primera guardia junto a Shadow.
En su turno de guardia, el líder de los I-Men aprovechó para
meditar durante algunos segundos. El momento de la verdad estaba a
punto de comenzar y debía estar a la altura. Él y todo su equipo.
Cerrando los ojos, invocó la Espada de las Estrellas y trató de
entrenar evitando hacer ruido. Estaba intentando dominar todos los
secretos de la espada.
El decimosexto día termina. Jugadores restantes: 32.
Light corría a toda velocidad. Cuando usaba sus poderes perdía
visibilidad de su entorno, era lo malo de correr a velocidades
cercanas a la luz. Cuando se detuvo analizó al instante sus
alrededores, había adelantado a los enemigos y ahora les tendía una
trampa. Activó sus poderes y un arco de luz tomó forma frente a él.
Lo asió y tensó las cuerdas. Al llegar a la máxima tensión unas
flechas elementales se formaron en el arco. Cerró el ojo y apuntó,
si Silver había hecho bien su trabajo, aparecerían pronto.
Dos personas, una mujer y un hombre, salieron del bosque y corrieron
por la campiña. Light les observaba desde lo alto de una elevación,
contra el sol. Cuando la mujer se dio cuenta de la presencia del
jugador, ya era tarde, las flechas de luz volaron contra ellos. El
hombre recibió dos, una en el pecho y otra en el abdomen, por suerte
la mujer logro esquivar los proyectiles. Cayó mientras gritaba, sus
vidas se apagaban. De donde habían salido surgió ahora una enorme
tarántula plateada, mediría varios metros de alto y otros tantos de
largo, con unas patas tan grandes como troncos. Se trataba de Silver
en su forma arácnida.
La araña disparó varias bolas de telaraña que dieron a la
jugadora, reteniéndola en el suelo. Light bajó al encuentro de los
dos jugadores, la luz se distorsionaba a su alrededor al formarse un
sable blanco en torno a su mano.
-Lo siento- Dijo al clavarlo en el hombre, quien perdió su última
vida y desapareció. Entonces se fue a donde se encontraba la mujer.
Parecía atrapada bajo las telarañas, pero en el último instante se
levantó y agitó el brazo hacia Light.
El jugador dio un salto atrás en el último instante, y justo donde
había estado cayó un chorro de veneno morado que disolvió la
hierba. De no haber sido por sus increíbles reflejos (producto de su
poder), ahora podría tener una vida menos. Miró a la mujer,
enfurecido, se había liberado de las ataduras y ahora manejaba
esferas de veneno de color cambiante. Sus ojos irisados indicaban que
su poder tenía algo que ver con las serpientes.
Silver cambió a su forma humana, era una mujer alta, morena de piel
y llena de tatuajes tribales. Mostraba una musculatura definida y su
largo cabello moreno ocultaba su ojo izquierdo. Miró con despreció
a la otra jugadora al tiempo que se acercaba por su espalda.
-Lo siento, víbora, pero vamos a tener que acabar contigo- Dijo al
preparar entre sus manos una sustancia blanquecina, su tela de araña.
-¡Ja! Puede que así sea, pero mi compañero me vengara, es el más
fuerte de todo nuestro grupo y…
-¿Te refieres al que se ha quedado con Dimitri? Lo siento, chica,
pero nuestro amigo también es muy fuerte- Le replicó Silver. La
chica se giró, craso error. Light lanzó su sable en menos de un
segundo, sin darle tiempo a reaccionar. El arma atravesó el cuerpo
de la chica, y Silver tomó la oportunidad y saltó sobre ella con la
telaraña por delante, cubierta de un veneno paralizante. Sin
embargo, el impacto fue suficiente para eliminar su última vida.
Se desvaneció y la voz del Juego anunció su muerte. Light miró la
tarjeta.
-Quedamos muy pocos… dentro de nada tendremos que hacer frente a
los I-Men. Son con diferencia el grupo más numeroso y fuerte que nos
encontraremos- Dijo Light mientras pensaba.
-Tienes razón. No tengo nada en contra de ellos, pero si debemos
eliminarlos por nuestro bien, será lo que hagamos. Ahora bien,
debemos diseñar alguna estrategia para separarlos, como bien has
dicho, son muchos.
-Sí, me preocupan mucho Eliart, el Guerrero y Shadow. Son los más
fuertes, quizá también el Capitán podría ser un problema- El
caballero de luz pensaba en todo lo que ocurrió en la ciudad de los
locos, parecía haber sido hace milenios. Silver resopló para
apartarse el cabello.
-Bueno, la chica con poderes de plantas también podría ser un
problema. Derrotó a Amazón y Candy Soul… merece nuestra atención-
Silver negó con la cabeza- Dejémoslo, ya nos las arreglaremos
cuando llegue el momento, ahora debemos ir con Dimitri. No me lo
imagino perdiendo, pero, sólo por si acaso, vayamos con él.
Light se mostró de acuerdo y ambos emprendieron el camino de vuelta
hasta su compañero, quien peleaba contra otros jugadores.
En otro lado del juego, no muy lejos de allí, los arcángeles
recorrían un valle para buscar a otros jugadores. En el día y medio
que llevaban todavía no se habían encontrado con nadie. A pesar del
gran grupo que una vez fueron, ahora sólo restaban cuatro
integrantes, aunque eran los más fuertes. Árkanon abría la marcha,
con su cabello dorado y su seguridad insuflaba ánimos al resto. Los
otros tres le seguían de cerca, en primer lugar, Irons, tras el
Bianca y, por último, Creator.
Las armaduras doradas refulgían al sol, livianas como una nube
gracias a los poderes de Bianca. La única diferente era la de Irons,
que cobraba un tono más oscuro en algunas zonas y blanco en otras,
debido en parte a la última adición a su traje, el núcleo de su
energía.
-Ya quedan menos de treinta jugadores- Anunció Bianca. Creator
levantó la vista de su cuaderno, se había estado preparando para
una gran batalla y sus dibujos eran mejores que nunca. Árkanon dio
el alto y se sentaron.
-Entiendo- Dijo el líder y juntó las manos frente a su rostro. Miró
a Bianca. “Es la más débil de nosotros, pero no por ello es
floja, podrá presentar batalla y nos ayuda mucho con sus armaduras.
Creator es bastante fuerte, y se guarda un par de ases bajo la manga,
estoy seguro de que podré contar con él hasta casi el final”,
pensaba. Entonces miró a Irons. “Su poder ha vuelto a crecer
después de estar en la Tierra. No sé qué ha hecho, pero noto su
fuerza. Quizá podría rivalizar conmigo, en un combate con toda
nuestra fuera no puedo decir quién ganaría”, meditaba. “Valorando
nuestras fuerzas, tenemos opciones”, decidió. Estaba preocupado
por los I-Men, si Eliart se había hecho aún más fuerte, tendrían
pocas opciones, como último recurso quizá se vieran obligados a
aliarse con alguien más.
Irons se percató de las dudas de su líder y decidió animar un poco
aquello.
-Vamos, debemos relajarnos. No somos débiles, si jugamos bien
nuestras cartas podemos ganar. Ahora, para relajarnos, ¿qué os
parece un trago?- Dio un golpecito a su pecho y de un compartimento
secreto salió una botella sofisticada de vodka de muy alta calidad.
Creator, a quien no le gustaba la bebida, declinó la oferta, así
como Bianca. Sin embargo, Árkanon miró la botella. No era muy fan
del alcohol, pero la situación le pareció adecuada, así que la
tomó y dejó escurrir una buena cantidad por su garganta.
-Ah, esto me ha despejado- Dijo con una sonrisa. Irons se la devolvió
y pegó otro trago.
De repente, el sensor de Irons soltó un pitido. Todos se pusieron
alerta de un salto. El empresario miró una pantalla digital en su
muñeca izquierda. En ella se veían una serie de puntos que
representaban drones que había fabricado a partir de sus poderes.
Gracias a ellos tenían un radio de un kilómetro en el cual podían
controlar a todas las personas que se acercaban mucho.
-Es el dron exterior, hacia el este desde aquí- Observó tras un
análisis minucioso- Creo que es sólo una persona.
Árkanon se puso en guardia. Su sexto sentido se había activado.
-Algo me dice que el encuentro con esa persona no será fácil…
pero lo mejor será ir a por ella. Vamos, Creator conmigo. Irons y
Bianca nos cubriréis.
-Espera, líder. Soy casi tan fuerte como tú, déjame ir de
avanzadilla- Protestó. Árkanon fue a responder, pero fue Creator
quien habló.
-No. Precisamente porque eres tan fuerte debes cubrirnos, además de
quedarte con Bianca. Ella es fuerte, pero en el caso de que ocurra lo
peor y esté en problemas necesitará ayuda. Y una parte importante
de nuestra ventaja reside precisamente en las armaduras que tenemos
gracias a los poderes de ella… ¿entiendes?- Irons abrió la boca,
pero no se le ocurrió nada que decir, de manera que asintió. Su
papel seguía siendo importante.
Así, los arcángeles emprendieron el camino. Árkanon y Creator
tomaron la delantera, y en menos de media hora tenían visión del
jugador misterioso. Era un joven rubio, parecía nervioso y
acalorado, como si llevara mucho tiempo corriendo. Llegó hasta el
borde de un profundo río y se detuvo, tratando de tomar aliento.
Creator se preparó para atacarle por sorpresa, pero, en el último
instante, su líder le detuvo.
-Espera. Ese chico está huyendo, veamos de qué- Susurró Árkanon.
A los pocos segundos obtuvieron una respuesta. Del bosque salieron
tres personas. La primera era un hombre de veintipocos años, tenía
el pelo rubio y graso pegado al cráneo, y numerosas espinillas
cubrían su rostro. A pesar de todo, mostraba una torcida sonrisa en
todo momento. La segunda persona era otro hombre, esta vez de unos
dieciocho años. De semblante serio, figura modesta y ojos cerrados,
emanaba un aura de poder increíble. Tenía el cabello castaño bien
peinado y vestía con clase, era como si sobre él no cayera el
polvo. La tercera persona era, sin duda, la líder del grupo. Era una
mujer corpulenta y fuerte, saltaba a la vista a pesar del abrigo
verde que llevaba. Recogía el pelo rubio oscuro en una coleta y
avanzaba con paso firme con sus botas militares.
El chico que estaba huyendo se estremeció y miró el río, pero no
sabía qué hacer. Tras unos segundos de desesperación, saltó al
agua y dejó que la corriente le llevara. Sin embargo, algo ocurrió.
El chico bien arreglado abrió los ojos y elevó las manos, su pelo
pareció agitarse. De repente, el agua del río se elevó como si
fuera un muro y con él, el jugador. El agua flotaba como si no
tuviera gravedad y levitó sobre el campo hasta donde estaban los
jugadores que perseguían al chico. Entonces el agua escupió al
jugador que huía.
-¿Qué demonios? ¿Acaso controla el agua?- Exclamó Creator desde
su escondite. Árkanon aguzó la vista.
-No, creo que es algo más… pero no sé qué.
-Gracias por sacar el pez del agua, Minder- Dijo la mujer. El tipo de
pelo graso se adelantó, pero la mujer elevó el brazo- No, Óleum.
Este es mío.
-Agh, siempre te quedas con lo mejor, Vanguardia- Respondió el tipo
del pelo graso, el que parecía llamarse Óleum. La mujer escupió al
suelo.
-En eso te equivocas, lo mejor es la persecución, la batalla. No las
ejecuciones, así que pelea, jugador. No quiero eliminarte sin que ni
siquiera muestres los dientes, ja, ja, ja- Rio la mujer llamada
Vanguardia.
El jugador que estaba huyendo logró incorporarse. Su mirada mostraba
miedo y furia. Entonces emitió un furioso rugido y su tamaño
pareció aumentar unos centímetros, tenía alguna clase de poder que
le aumentaba la fuerza. Cargó hacia delante y la mujer le bloqueó
usando sólo su cuerpo. Sus músculos se tensaron y lo agarró por la
cintura para levantarlo. Sin darle opciones, lo lanzó contra el
suelo. El jugador perdió el aliento y reculó, rodando para ponerse
de nuevo de pie.
-¡Venga, sé que puedes dar más de ti!- Gritó Vanguardia al tiempo
que un cristal verde oscuro surgía del suelo. Usando sus poderes, la
mujer controló el cristal para que envolviera su brazo derecho como
una especie de armadura.
La mujer se lanzó contra su rival, quien esquivó un puñetazo que
dio contra el suelo. Al golpear la tierra, esta se partió en pedazos
y las grietas cubrieron el terreno. El golpe potenciado con ese
cristal verde era muy fuerte. Vanguardia siguió a su enemigo y lanzó
un nuevo puñetazo. El chico la esquivó otra vez, y ahora destrozó
un árbol que se partió por la mitad, mandando a volar la copa.
-¡Deja de huir!
La chica golpeó el aire con su puño, y el cristal que lo recubría
salió lanzado convertido en numerosas esquirlas afiladas. El jugador
rival no fue capaz de verlo venir y recibió los cristales, que le
atravesaron por numerosas partes del cuerpo. Perdió fuerzas y cayó
de rodillas al suelo, su poder pareció desactivarse, pues perdió
unos centímetros de tamaño.
Vanguardia se acercó hasta él, y vio que no iba a dar más pelea.
-Vaya, pensaba que darías para más, me emocioné sin ningún
motivo- Chascó la lengua y elevó el brazo. El cristal que aún
quedaba pegado a él cambió de forma para tomar un aspecto afilado
que la chica usó para atravesar al jugador, quien perdió su última
vida.
Óleum suspiro mientras se daba la vuelta, y Vanguardia iba a
seguirle, pero el tal Minder no se movía del sitio. Parecía estar
buscando algo con la mente. Los otros dos se detuvieron a su lado y
comenzaron a hablar en voz baja, de modo que Árkanon no podía
oírles. Entonces el tipo elegante señaló en su dirección. La
maleza alrededor de los arcángeles salió volando, dejándolos al
descubierto. Creator se levantó al instante, y Árkanon se lanzó
hacia delante.
-Creator, ese tipo es capaz de controlar las cosas con la mente, por
eso fue capaz de mover el agua del río. Rápido, crea criaturas de
tinta, necesitaré que distraigas a los otros dos mientras me encargo
de la mujer.
Creator asintió y abrió su cuaderno. De manera inmediata dos
criaturas surgieron, una de ellas era una serpiente de proporciones
descomunales, y lo otro era un elefante con garras de león. La mujer
invocó dos cristales que se acoplaron a sus brazos y se lanzó
contra Árkanon, quien inmediatamente encendió fuego dorado en sus
brazos y lo lanzó. El impacto entre ambos desató una onda de choque
que hizo trastabillar a los demás.
-Vaya, ha salido de su madriguera un pajarito poderoso- Murmuró
cuando se encontraron frente a frente. Sus puños chocaban y hacían
fuerza. Árkanon se vio retrocediendo ante la fuerza bruta de ella.
Dio un paso atrás, y ella lanzó el cristal convertido en miles de
agujas. Si no hubiera visto el ataque antes le habría pillado por
sorpresa, pero reaccionó elevando una columna de fuego frente a él,
frenando así el ataque.
Una de las criaturas de Creator salió volando debido a los poderes
del tal Minder. Creator decidió que el cuerpo a cuerpo sería lo
mejor contra el mentalista, entre tanto, el elefante mantenía
entretenido a Óleum. “Si sólo son tres tenemos opciones de
derrotarlos, vamos Irons, confío en ti, es el momento adecuado para
lanzar el ataque sorpresa”, pensaba Árkanon. Como si tuvieran
telepatía, del fondo del bosque, detrás de los arcángeles,
surgieron varios misiles en miniatura que se dividieron en varias
decenas de mini-proyectiles de fuego.
Árkanon y Creator sonrieron, iban a dar de lleno a sus enemigos,
pero de detrás de sus rivales aparecieron unas esferas de energía
que impactaron contra los misiles, uno a uno, deteniéndolos todos.
La sorpresa de ambos grupos fue mayúscula. El líder de los
arcángeles sonrió mientras sudaba, aquello pintaba difícil.
-Parece que no somos los únicos con gente de refuerzo, ¿eh?-
Preguntó con sorna. Vanguardia mostró una feroz sonrisa y dijo:
-Esto promete ser un intenso combate, ¡JA!
Silver se movía a toda velocidad por el bosque, sus seis brazos
hacían que fuera tarea sencilla balancearse de una rama a otra,
esquivando obstáculos. Light la seguía, aunque podría haberla
adelantado con facilidad, pero era mejor no separarse más de lo
necesario. Llegaron a un claro donde había dos combatientes. Uno de
ellos estaba de pie y se dirigía a rematar a su rival. En el suelo,
en medio de un charco de sangre, estaba Dimitri. Silver ahogó un
grito y se dispuso a bajar a por el enemigo que quedaba. Justo antes
de que lo hiciera, Light la frenó.
-Espera, hay algo extraño aquí- Dijo. Silver estuvo a punto de
protestar, pero la seria mirada del caballero de luz la disuadió.
El jugador enemigo se acercó hasta el vampiro y elevó sus manos
para asestar el golpe final, estaba muy cerca de Dimitri. De repente,
la sangre alrededor del caído se revolvió y salió disparada en
forma de agujas de sangre hacia su enemigo. Antes de impactar se
solidificaron, volviéndose muy letales. El jugador rival logró
cubrirse justo a tiempo, pero sus brazos recibieron numerosos
ataques. Dimitri se levantó en un solo gesto y, con velocidad, se
situó a la espalda de su enemigo, mordiéndole el cuello.
-¡Agh!- Gritó el jugador. Dimitri succionó la sangre de su
enemigo, regenerando su vitalidad y agotando la del otro. Sin
embargo, el otro jugador se revolvió y logró quitárselo de encima
antes de que le quitara una vida entera.
-Hmmm, está rico, aunque deberías vigilar los niveles de azúcar en
sangre- Se burló el vampiro mientras se limpiaba con la manga de su
túnica.
-Serás… esto no ha acabado todavía- Logró decir el jugador, que
sentía que se mareaba por la falta de sangre. Reuniendo fuerzas,
logró invocar su poder, consistente en una sustancia violeta que
refulgía. Podía controlarlo a voluntad, así como las propiedades
de su materia, pero todavía estaba muy limitado a una pequeña
cantidad de dicha materia.
Dimitri giraba en torno a su enemigo, agazapado y esperando a que
hiciera algún movimiento. Finalmente, el otro jugador alzó su brazo
y la materia tomó forma de látigo, tratando de atacar a Dimitri.
Este lo esquivó, pues al controlar su propia sangre no sólo era
capaz de hacer movimientos imposibles, sino que encima aumentaba su
fuerza y velocidad. El vampiro salió lanzado para asestar un
puñetazo, pero su rival retrocedió y conformó un escudo con su
sustancia, deteniendo el golpe.
-Parece que aún te queda algo de vitalidad, pero esto se ha acabado,
ya me has entretenido de sobra, ja, ja, ja- Rio Dimitir mientras
hacía un gesto con las manos. Entonces, las agujas de sangre que el
otro jugador tenía clavadas volvieron a estado líquido y penetraron
en las heridas que habían infligido a su rival.
-Espera, ¿qué estás haciendo?- Gritó de manera desesperada su
enemigo. Dimitri sonrió mientras elevaba las manos.
Como respuesta, el cuerpo de su enemigo también se elevó en el
aire. Light apartó la mirada, no quería ver lo que sucedería a
continuación. El cuerpo del otro jugador comenzó a presentar bultos
por toda su anatomía, como si hubiera algo dentro de él queriendo
salir. Dimitri apretó la mandíbula, esforzándose, y de cada
centímetro de piel de su enemigo emergió una gota de sangre. El
cuerpo de su rival expulsaba sangre por todos lados y caía sobre
Dimitri, bañándole.
Las vidas del jugador se agotaron y se desvaneció. Silver y Light se
acercaron, y la chica no pudo contener su curiosidad.
-¿Cómo le has ganado? Parecía que ibas perdiendo cuando llegamos-
El vampiro sonrió. Fue a un lugar del claro y recogió su sombrero
negro, lo había dejado en una rama para que no se estropeara durante
la batalla.
-Fue fácil. Primero le tanteé y nos hicimos varias heridas el uno
al otro. Cuando pude manejar la situación, dejé que me hiriera,
pero sólo un poco para que pudiera sangrar. A partir de ese momento
me concentré en esquivar todos sus ataques, pero controlaba mi
propia sangre para que pareciera que me estaba hiriendo… luego fue
sólo hacer un poco de teatro hasta que bajase la guardia- Explicó
y, al recordarlo, su mirada se iluminó- Lo demás ya lo has visto.
Para recuperar la poca vida que perdí tenía que chuparle algo de
sangre, y ya que estaba rellené su cuerpo con mi propi sangre, a la
que di forma de agujas… de esta manera, soy capaz de herirle desde
dentro… estremecedor, ¿no crees?
Silver sintió como un escalofrío le recorría la espalda, era
terrorífico. Y excitante. En cierto sentido le atraía mucho aquella
faceta sádica de Dimitri. Light les miró con algo de desprecio. Les
tenía completamente calados, pero no podía hacer otra cosa que
seguir junto a ellos. Aunque no fueran los más éticos, eran los
compañeros que tenía para lo que quedaba del juego. Y tenían dos
puntos a su favor; uno, eran muy fuertes, lo suficiente como para
derrotar a un jugador medio. Y, dos, no eran tan fuertes como para
que Light no los pudiera derrotar llegado el caso. Era justo lo que
necesitaba.
Dimitri miró su tarjeta. Quedaban 25 jugadores.
De repente, los tres sintieron como se quedaban pegados al suelo. Era
la misma sensación que cuando los llevaban de vuelta a la Tierra,
pero… era muy pronto, apenas sí había pasado un día desde que
habían vuelto al juego. ¿Qué estaba pasando? ¿A dónde los
llevaban ahora?
Una voz habló mientras los jugadores eran transportados.
-Enhorabuena por haber alcanzado la recta final de este juego,
queridos jugadores. Se os llamó a trescientos de vosotros, y más de
doscientos hicisteis acto de presencia. Tras diecisiete días de
juego, comenzará el evento final ahora que sólo quedáis 25 de
vosotros. Este evento recibe el nombre de “Gran Batalla” y
acabará en el momento en que un único jugador quede en pie.
La voz se apagó en una risa ya conocida, mientras los jugadores
restantes miraban a su alrededor. Ahora estaban de nuevo solos,
dispersos, en una gigantesca ciudad.
Días de Juego restantes: 3.
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