sábado, 23 de febrero de 2013

Avance cap 18 + 19

Bueno, tras el bache de otoño finalmente nos hemos recuperado. En Diciembre publicamos bastantes capítulos seguidos y por ahora mantenemos un ritmo de dos capítulos por mes. Lo cierto es que estamos bastante ocupados y nos cuesta encontrar sitio, pero me congratula afirmar que acbamos de superar el ecuador de la primera parte de Los I-Men. Haciendo cálculos la primera parte llegará hasta el capítulo 30, quizás un poco más.

Además deciros que esperamos terminar el 18 y 19 para la primera semana de Marzo.

Gracias a todos los lectores.

Fdo: GM

sábado, 16 de febrero de 2013

Capítulo 17 - 'Sangre y Fábricas'



No solo los I-Men habían vuelto, todos los demás jugadores regresaban ahora a sus añorados hogares. Por supuesto Irons también lo hacía, y además con muchas ganas, estaba deseando aplicar lo que tenía planeado a su empresa para devolverle la fama. Apareció de repente en medio de una estrecha callejuela del casco antiguo de Madrid. No sabía muy bien dónde estaba, pero supo llegar hasta calles más transitadas y conocidas. Para evitar llamar la atención guardó su armadura negra y plateada y lo sustituyó por una ropa más sencilla, camisa azul y vaqueros convencionales.
Las calles estaban mojadas y a juzgar por el ambiente debía de ser muy tarde, el amanecer estaría próximo, supuso. Le costaba quitarse de la cabeza la imagen de Eliart mirándole con firmeza y orgullo herido. Aun así sabía que su decisión fue la correcta, nunca pretendió permanecer mucho con los I-Men. Sacudió la cabeza con fuerza para quitarse esos pensamientos y procuró concentrarse en lo que el futuro le deparaba.
-¡Vamos allá! Debería volver a casa, supongo que mi padre estará preocupado- La relación de Irons con su familia no era muy buena, como suele pasar en las familias mas adineradas. No es que fueran especialmente ricos, pero si tenían una mansión con algunos sirvientes y todo. Al cabo de un rato localizó una boca de metro, entró y se ubicó. Finalmente puso rumbo a casa.
Estaba bastante cansado cuando llegó al reciento vallado. Los barrotes de acero se elevaban a varios metros sobre un muro de piedra, al otro lado un jardín bien cuidado repleto de árboles y arbustos le esperaba. Las hojas rojas y amarillas del otoño le daban un aire muy melancólico y agridulce a su regreso. El Sol naciente le arrancaba destellos al rocío, algo que Irons agradeció, le reconfortó un poco. Con pasos lentos atravesó la verja y recorrió el camino empedrado hasta la puerta de la mansión. Antes de abrirla él mismo, giró por si sola hacía dentro.
-Vaya, ha vuelto, bienvenido otra vez, Sr. Constanzo- De pronto cayó en la cuenta, se llamaba David Constanzo, no Irons. La persona que le abrió era el mayordomo de la casa, Tom, era un tipo alto y estirado con un bigote espeso y blanco, apenas conservaba unos ligeros mechones de pelo en la cabeza y parecía estar siempre atento para servir con diligencia a su Señor, el padre de Irons- Llega usted en un día nefasto, en verdad.
-¿Nefasto?¿Qué ha pasado mientras estuve fuera?- Preguntó alarmado mientras cruzaba el umbral. Ahora se encontraba en un gran vestíbulo bien iluminado de suelos brillantes cubiertos con alfombras de colores oscuros y sobrios. Irons subió por las grandes escaleras de mármol hasta el segundo piso donde se hallaban las habitaciones y los estudios. Se dejó guiar por Tom, no sabía que podría haber pasado. En cuanto giraron un par de veces por los largos pasillos creyó adivinarlo, iban hasta el despacho de su padre- ¿Le ha pasado algo a mi padre, Tom?
-Será mejor que lo vea usted mismo- Contestó el otro con aire misterioso, pero con una mirada triste reflejada en el rostro. Sin decir mucho más Irons aceleró el paso hasta llegar a la puerta entreabierta del despacho de su padre. Miró al mayordomo, que con un gesto le indicó que siguiera adelante. Nervioso y con algo de miedo, sin saber muy bien que es lo que esperaba, abrió la puerta con cuidado.
Al principio vio la gran ventana que estaba en el lado opuesto a la puerta y que ocupaba toda la pared. La ventana miraba al este, de manera que la brillante luz del Sol penetraba en al estancia. Irons notó el aire estancado y cargado de la habitación. Las paredes cargadas hasta el milímetro de detalles y decorados de madera eran abrumadoras a la par que bellas. A pesar de la luz natural había una especia de penumbra. Al cabo de unos segundo Irons logró acostumbrar la vista y se fijó en el gran escritorio de madera de roble, traído hace varias generaciones. Sobre la silla yacía el cuerpo de su padre, que estaba desplomado sobre el escritorio. Tenía en la mano derecha una copa ahora vacía, cuyo contenido se había desparramado sobre la madera y había goteado hasta la moqueta del suelo. Una gran mancha de vino tinto se extendía por todos lados, mezclada con algo más. Sangre. Tardo unos segundos en comprender que aquello era el cadáver de su padre. Irons ahogó un grito en la garganta.
-¡Padre!- Se acercó a toda prisa mojándose los pies con vino. Llegó al lado del hombre y le irguió sobre la silla. Estaba frío al tacto y un hilillo de sangre le salía desde la boca cayendo desde su barbilla. No pudo evitar que las lágrimas le recorrieran el rostro. Abrazó a su padre mientras Tom le miraba, apenado. Lo dejó unos segundos para que se desahogara, no habían tenido la oportunidad de despedirse. Al cabo de un rato calló y depositó a su padre sobre la silla, como si aun viviera y estuviera firmando papeles, luego giró la cabeza- ¿Has llamado a la policía y avisado a la familia?
-No, señor, he descubierto el cadáver hace escasos minutos, justo antes de que usted volviera. Lo más probable es que se suicidara, usted sabe, últimamente estaba tan deprimido y...- Irons le mandó callar.
-¡No digas una palabras más!¡Mi padre por muy deprimido que estuviera no haría esto jamás! No tengo ni idea de quien ha podido ser, pero está claro que ha sido un asesinato, ten cuidado con el vino, probablemente le metieran algo raro... mi padre estaba muy descuidado como para darse cuenta, eso, o fue un viejo amigo suyo el artífice de esta calamidad...- Irons salió de la estancia repugnado y enfadado.
-¿Qué hago joven señor?
-Nada, no avises a la policía ni a nadie. Si alguien te pregunta mi padre está en un viaje de reposo a... cualquier isla caribeña que se te ocurra, para recuperarse de su pesadumbre. No quiero que la noticia salga de estos muros, ¿ha quedado claro?- Preguntó con ira.
-Por supuesto, si me lo permite, ¿qué es lo que se propone, joven señor?- Quiso saber Tom, quien empezó a preocuparse de verdad por David.
-Si te soy sincero aun no lo sé, pero de todas maneras será mejor que no lo sepas y te mantengas al margen, por tu propio bien- Irons llegó finalmente al salón y se desplomó sobre un sillón. Con un gesto de la mano despidió al mayordomo, quería estar solo consigo mismo un rato. Sin darse cuenta se quedó dormido hasta el mediodía. Tuvo un sueño intranquilo y lleno de preocupaciones, temores y sombras de un mal próximo que le acechaba.


Lejos de allí una figura oscura se recortaba contra la luz del día. Estaba en un puente cerca de Príncipe Pío, sobre el Manzaneras, observando el lento fluir de las aguas. Se trataba del líder S-Men. Gravitta observó un rato más el escaso caudal y finalmente se alejó. Había vuelto al mundo que conocía y estaba algo aturdido. Aún tenía en la mente y muy frescos los recuerdos de su batalla con Eliart, esa persona le había dejado una honda impresión. Sin embargo no podía esperar más, debía entrar en acción, muchos de sus compañeros habían caído en el enfrentamiento y tenía que reorganizarse. Con paso firme y decidido se encaminó a su casa.
Vivía solo en un piso bastante pequeño de dos habitaciones. Cuando entró las ventanas estaban abiertas y entraba un viento frío. Se apresuró a cerrarlas, a continuación buscó algo para comer y se preguntó cual debía de ser su primer paso.
-Tengo que localizar al resto de mi equipo- Y mientras masticaba un cacho de pan bimbo encendió su portátil. Empezaría por Irons. Por lo que sabía gracias a Revelación en la información que trajo es que su nombre en el juego era David Irons, tal vez parte de ese nombre fuera real. También sabía que se andaba con aires de chulo y que su poder era la tecnología. Gracias a asociaciones lógicas dedujo que tenía al menos una fuente de dinero estable y que su fuente podría ser algún tipo de fábrica o empresa relacionada con ello, Gravitta tenía la hipótesis de que los poderes tenían cierta relación con el entorno de cada sujeto. Al cabo de una larga búsqueda encontró un artículo que hablaba de familia Constanzo, en ella aparecía una foto familiar y el hijo era muy similar a Irons- Creo que te he encontrado...
Más tarde continuó con J.J y Kya. Sin embargo esta vez la búsqueda no fue tan fructífera, no logró averiguar nada sobre los otros dos. Conociendo a J.J sería capaz de dar con él, estaba casi seguro, y Kya igual con su instinto felino, así que la prioridad era establecer contacto y presentarse ante David. Gravitta había recordado su nombre, pero no quería usarlo, por ahora seguiría siendo Gravitta. El nombre que le dio su padre cuando nació lo aborrecía, al igual que a su progenitor.
Miró entonces una fotografía sobre una pequeña mesa. En ella aparecía él con sus padres y su hermana. En la foto tenía séis años, su hermana tres. Hacía de eso casi veinte años. Cerró el portátil y desechó esos fantasmas del pasado. Pensar en ello le enfurecía sobremanera. Su objetivo en la vida era una venganza irracional y firme contra su padre. Él era la fuente de toda su maldad y odio. La ira le recorría de parte a parte. Decidió ducharse y relajarse un poco, estaba muy ofuscado.
Cuando acabó se vistió y comió algo más consistente. Consideró la posibilidad de dormir un rato, pero el tiempo corría en su contra y no sabía cuando volvería al juego. Así pues se puso una chupa de cuero y salió al frío de la calle de nuevo. Eran las diez de la mañana. Había memorizado donde estaba la mansión de Irons.


En ese momento David se despertaba sobresaltado. Había tenido sueños oscuros, malos presagios. Se levantó con esfuerzo y volvió hasta el despacho de su padre. Cuando llegó él ya no estaba, el cuerpo había desaparecido, la alfombra se había cambiado y no quedaba ningún rastro. ''Probablemente ha sido cosa de Tom, gracias'', pensó. Se sentó en el sillón frente al escritorio, pensativo. Ya no era sólo una cuestión de gloria personal o de ayudar al mundo a salir de las crisis con sus ideas revolucionarias, no... ahora se trataba de una venganza personal, ¿contra quién? Eso todavía no podía imaginárselo.
Por el momento se centraría en aumentar el poder de su empresa gracias a su don con la tecnología, muchas puertas se le habían abierto. Sin embargo para ello necesitaba una mente científica detrás de todo que le ayudara con las lagunas que tenía, y solo podía ser ayudado por alguien del juego, pues si no estaría rompiendo la regla de hablar a alguien que no perteneciera al juego de sus poderes. Inmediatamente pensó en Gravitta, gracias a la información de la gata de que aquel tipo era un investigador finalmente se decidió a traicionar a sus compañeros. ¿Cómo demonios daría con él? Solo sabía un seudónimo estúpido. Mientras andaba absorto en estas cavilaciones levantó la vista. Súbitamente se percato de algo, frente a él en la pared había un gran cuadro de su abuelo. Su padre lo puso ahí el día que murió y ocupaba una gran porción del muro. Se levantó y quito el cuadro, luego fue a buscar algo al dormitorio de su recién fallecido padre, y al igual que él hace tantos años, colocó un cuadro en su memoria.
-Ahora te tendré siempre a la vista, tu cuadro frente a mí. Así, cada vez que me sienta con tentaciones de abandonar esta locura te recordaré, y recordaré el dolor y tu injusta y prematura muerte. Las cosas no quedaran así, no señor...- Al decir esto sus ojos presentaron durante unos instantes un fulgor negro.
Sin más dilación fue hasta el vestíbulo, a uno de los laterales de la escalera de mármol se abría una puerta secreta que descendía hasta un gran sótano. Antes de entrar en la sala debías pasar una tarjeta por una banda magnética. Dentro se encontraba el laboratorio personal de Irons con una tecnología de gran calidad y valor. Aunque en realidad el verdadero científico fue su padre, David no sabía manejar del todo todas las máquinas y no era capaz de sacar el mismo resultado. Era bueno para la tecnología, pero no tenía una mente verdaderamente científica, si astuta, pero no analítica en el puro sentido de la palabra.
Justo cuando se disponía a descender por la escalera del sótano sonó un gran golpe en la puerta principal. Luego otro y otro más. Alguien llamaba. Escuchó los pasos de Tom acercándose. Irons tuvo una intuición.
-No Tom, no vayas, deja que abra yo- Le dijo.
-Pero señor...
-Hazme caso- Sentenció, autoritario. Una sombra le cruzó el rostro cuando fue hasta la puerta y la deslizó. Se quedo estupefacto cuando vio al líder S-Men.
-Hola, David Constanzo...- Dijo sonriente- Me ha sido más fácil localizarte de lo que esperaba- Continuó. Viendo que el otro no decía nada intentó entrar en la casa- Si no te importa, tenemos mucho de lo que hablar, sospecho...
-Pues sí, justo era contigo con quien yo quería hablar, no me esperaba que aparecieras...
-¿Tan rápido? En efecto, no sé de cuanto tiempo dispondremos en la Tierra hasta que seamos enviados de nuevo al...- Entonces David le tapó al boca.
-No podemos hablar de ello delante de él- Le cortó señalando a Tom. Gravitta no se había percatado de la presencia del otro y maldijo por lo bajo- No te preocupes, entra y ve al salón, está aquí a la izquierda- Le indicó. El pelirrojo entró y se acomodó en uno de los sofás. A continuación el empresario se dirigió a su mayordomo en voz baja- Lo siento, pero debes irte por ahora, te llamaré si te necesito, descansa.
Tom no estaba muy seguro de si debía dejar al joven señor con aquel desconocido que entraba de manera tan poco cortés en casas ajenas, pero no podía discutir las órdenes, de manera que a regañadientes se fue. Una vez se quedaron solos Irons llevó algo para beber, Gravitta le sonreía con una mueca burlona.
-¿No estás acostumbrado a llevar tú mismo las cosas?- Preguntó divertido.
-No demasiado, pero déjate de niñerías, como has dicho el tiempo es oro- Estaban sentados ambos en sofás enfrentados. De repente una tensión llenó el lugar, el aire se volvió espeso, los dos guardaban silencio. El invitado bebió un sorbo de su copa y rompió la quietud.
-Bueno, hay mucho que decir, lo cierto es que dentro del Juego Kya solo alcanzó a decirme que hizo un trato contigo, apenas tuvo tiempo de describirme la naturaleza del mismo- La mirada fría de Gravitta era cortante. Los ojos azules penetraban en la mente de Irons y le dejaron paralizado. ''Ahora entiendo toda esa bobada del 'Amo'...menudo tío'' pensó- ¿Y bien?- Preguntó.
-Bueno, principalmente fui porque me dijo que eras alguien fuerte, y bueno, uno de mis principales objetivos es sobrevivir al juego... cosa que aun pienso hacer.
-Sin duda.
-...pero lo que realmente me hizo decidirme fue que eras un científico, o algo así, un investigador. Y eso es algo que me interesa mucho- Le contó Irons mientras se inclinaba hacía delante y juntaba las manos. Gravitta enarcó una ceja.
-Entiendo, ¿qué es lo que quieres?
-Verás, esto no lo sabe nadie- Al instante recordó el rostro de Eliart y se sintió culpable, pero no rectificó su sentencia-...el imperio que mi abuelo construyó y mi padre levantó se ha estado yendo a pique, cada vez más y más rápido. Ahora mismo estamos al borde de la quiebra. Cuando adquirí mis poderes sobre la tecnología me di cuenta del potencial oculto que tenía, podía levantar la empresa y hacer que volviera a sus días de gloria- Al decir esto no pudo evitar ponerse de pié y levantar los brazos, estaba soñando despierto de nuevo- Y encima podría solucionar la terrible crisis energética que nos asola. Todo es muy bonito, salvo un pequeño inconveniente- Entonces miró largamente a Gravitta, quien estaba escuchando atento- La tecnología está muy bien, pero sin una labor científica de considerable magnitud poco puedo hacer, con tu ayuda podría optimizar al máximo mi trabajo, ¿entiendes?
Gravitta se quedó pensativo. Desde luego era un tipo muy visionario el tal David. Este permaneció un poco más levantado y finalmente se dejó caer sobre el sofá, resoplando.
-No me parece una mala idea, te ayudaré, no es para tanto- Contestó Gravitta, entonces Irons se alegró y fue a darle la mano- Pero me gustaría investigar también un asunto personal. Yo no tengo los enseres necesarios, si me dejarás algún fondo tuyo o tuviera acceso a un laboratorio estaría encantado de ayudarte...
-Ya veo- David lo meditó unos segundos-...está bien. Yo mismo tengo una laboratorio personal muy bueno en el sótano de la casa, te daré permiso para ir y venir como quieras. Aunque por supuesto me gustaría pedirte un último favor...- Aquella conversación se estaba retorciendo cada vez más.
-¿De qué se trata?
-Verás, mi padre ha fallecido hace escasas horas- Dijo con un hilo de voz, que apunto estuvo de quebrársele. Tomo aire y continuó- Necesito investigar su muerte, sospecho que ha sido asesinado... y vuelvo a necesitarte. No quiero que nadie se entere aún de esto- Esta vez Gravitta reflexionó más a fondo sobre las revelaciones que acababan de hacerle. ¿Realmente le convenía meterse en esos asuntos tan negros? Tras unos segundos tomó una decisión.
-De acuerdo- Se estrecharon las manos- Nos ayudaremos mutuamente. Yo investigaré lo de tu padre y te ayudaré con tu empresa, y a cambio tendré acceso a tu laboratorio y colaboraremos en el juego...
-Exacto- Confirmó Irons con una sonrisa algo siniestra para la ocasión. Lo cierto es que el trato sería satisfactorio para ambas partes, los dos estaban satisfechos- Ven por aquí, te enseñaré el laboratorio del que te hablaba- Dijo mientras se levantaba. Salieron de nuevo al vestíbulo y fueron al lateral de las escaleras. Allí el empresario abrió una puerta bien disimulada y bajó por unas escaleras en la oscuridad. Gravitta tanteó las paredes antes de atreverse a seguir al otro. Al cabo de unos segundos llegaron hasta otro puerta, esta vez metálica. Irons sacó una tarjeta de su bolsillo- Si te digo la verdad con mis poderes actuales podría entrar sin nada, pero mejor usar la tarjeta- La pasó por un banda magnética que había a la izquierda y la puerta se deslizó con un chirrido. Una luz blanquecina inundó las oscuras escaleras. David hizo un gesto con las manos mientras decía- bienvenido a mi laboratorio.
Gravitta quedó sorprendido. Había matraces por todos lados, microscopios, pipetas y más aparatos que le costó reconocer a primera vista. Había también numerosas mesas, el espacio estaba muy bien empleado, y aun así dejaba libertad de movimiento. Vio una despensa al fondo y entró, se fascinó con la increíble colección de sustancias que había allí.
-¿Sabes lo que se podría hacer con todo esto?- Preguntó mientras cogía varios de los botes y los observaba- Es mucho más peligroso de lo que parece, bien usado.
-Entiendo, desde luego. De todas maneras mi padre no lo usaba tampoco demasiado, le gustaba trastear...- Al pensar en su padre de nuevo se le ensombreció el rostro. Sacudió con fuerza la cabeza para pensar en otras cosas- ¿Con qué empezarás?
-Con todo, aquí hay suficiente material para llevar varias investigaciones al mismo tiempo, la cuestión será tenerlo bien organizado- Contestó el pelirrojo. Se había llevado una mano a la barbilla, en su cabeza ya estaba pensando como llevar a cabo cada tarea- ¿No tienes una tarjeta para mí? Sería más cómodo.
-Toma esta- David le tendió una tarjeta- No he tenido tiempo de hacer una como es lógico, esta es la de mi padre.
-Perfecto pues. Si no te importa iré a mi casa a buscar algunas cosas más y cuando vuelva me pondré con todas las tareas- Dijo Gravitta mientras se dirigía hacía las escaleras. Entonces Irons le paró.
-¿Quieres que te acomode una habitación arriba, para que no tengas que ir y venir a tu casa cada dos por tres?- Le preguntó. El otro negó con la cabeza- Otra cosa, tú sabes mi nombre y donde vivo, ¿no me dirás al menos cual es tu verdadero nombre?
-No- Contestó cortante- Yo tan solo soy Gravitta.
Y sin decir una palabra más desapareció escaleras arriba. Irons se quedó pensativo, dándole vueltas a todo lo que había pasado en esas escasas horas. Sintió que el estómago le rugía y cayó en la cuenta de que era la hora de comer. Decidió ponerse al trabajo nada más acabara su comida.


Gravitta no tardó en regresar a su diminuto piso. Entró y subió las persianas para que entrara algo de luz y aire, aunque ahora no pasaría mucho tiempo ahí tampoco debía abandonarlo. Tomo una gran bocanada de aire y se mentalizó para todo el trabajo que tenía que hacer. No le había dicho a Irons que es lo que quería investigar, y no era otra cosa si no el sobre donde recibió la invitación del juego. Tal vez eso le daría alguna pista sobre como llegar al que estaba detrás de eso. Cuando estaba ordenando unas cosas alguien llamó a la puerta. Sin saber muy bien qué esperar la abrió y descubrió a J.J que le sonreía.
-Hola, maestro- Le saludo con una leve inclinación.
-Hola, no te esperaba, adelante- El chico entró hasta el salón donde se acomodó. Su líder se sentó en una silla. Luego se miraron en silencio, finalmente fue el pelirrojo quien habló- Así que lograste localizarme, confiaba en tu intuición y tu habilidad de sentir presencias, no esperaba menos de ti.
-Gracias maestro.
-De nada, pero tenemos que hablar de cosas importantes, ya me reuní con Irons y lo tenemos en nuestro bando, pero tras la última batalla contra esos I-Men...- Apretó el puño con fuerza debido a al frustración-...perdimos al titiritero, a Sónico, además de que Shadow Walker y Revelación se pasaron a su lado. Ahora sólo tenemos a Kya, Irons a ti y a mi. Tenemos que reclutar a nuevos miembros.
-Entiendo, ¿quieres que me encargue de la tarea?- Sugirió J.J mientras juntaba las manos sobre su regazo.
-Así es, ya que puedes percibir las presencias quiero que esta vez busques gente poderosa, poderosa de verdad- A Gravitta le brilló un fuego en los ojos con tan solo pensar en ese grupo de ensueño- Demuéstrales tu fuerza si hace falta, incluso puedo encargarme yo, pero preferiría no hacerlo, estaré ocupado con Irons. Por cierto, háblame de los I-Men contra los que luchaste, cuanto más sepamos mejor.
-Como ordene; primero me enfrente con aquel al que llaman Guerrero Celeste, el chico del viento- J.J narró por encima los sucesos de sus batallas- tiene potencial, pero aún tiene que pulir sus poderes. En cuanto a la chica demonio, es bastante peligrosa, domina el arte de la lucha con y sin espadas, además de que su poder le da mucha ventaja física. El Capitán Vasco es sobre todo músculos, pero haríamos bien en tenerlo muy en cuenta. Además vi a una nueva de la que no nos habló Revelación, una chica, una sanadora.
-¿Sanadora? Eso es malo, explica muchas cosas desde luego...- Gravitta meditó unos segundos en toda la información. Repentinamente el cansancio el sobrevino, no había dormido nada aún- Bueno, ya puedes irte tranquilo, ponte a buscar posibles miembros de nuestro grupo, yo tengo un par de cosas que hacer.
-De acuerdo, hasta luego maestro- Y con otra reverencia se fue.


En las afueras de Navalcarnero Eliart se lanzaba contra el Borrador.
-¡Embestida cabrista!- Thunder-Man intentó detenerle, pero ya era tarde, el joven avanzó a toda velocidad contra el enemigo, a quien pilló desprevenido. A pesar de todo el monstruo pudo reaccionar a tiempo y atrapó la cabeza de Eliart para lanzarlo contra el suelo con fuerza. ''Tiene una fuerza prodigiosa'' pensó.
-No pensaba haceros nada, pero ahora me veré obligado a borraros...- La voz del ser sonaba artificial y descompuesta, como un eco lejano. A continuación levantó al I-Men y le propinó un puñetazo bestial en el abdomen, lanzándolo veinte metros atrás.
-Mierda, tengo que...- Intentó levantarse, estaba dolorido, pero de pronto un brazo le mantuvo en el suelo, se trataba de Thunder-Man.
-Quieto chico, agradezco al ayuda, pero ya es hora de que me ponga serio, no os acerquéis.
Eliart no pudo moverse ante la imponente presencia del ganador del juego y se quedó sentado en la tierra, mirando. Thunder-Man avanzó un poco y se paró frente al Borrador, que le observaba con una sonrisa socarrona. De repente comenzaron a surgir unos rayos increíblemente poderosos del cuerpo del héroe. Los rayos amarillos comenzaron a concentrarse y se tornaron primero rojos y luego azules, para finalmente quedarse en un tono violáceo muy misterioso. Una especie de armadura de rayos le rodeaba, era una energía inmensa y poderosa hasta límites insospechados.
-Reencarnación del Dios Rayo, voy a reducirte a cenizas... este ataque me desgasta mucho, pero ya estoy harto de esto- Dijo Thunder-Man. Acto seguido se lanzó rápido e invisible por ojos comunes, lo único que vieron los I-Men fue un destello de luz ya que al segundo siguiente había impactado contra el Borrador, elevándolos a los dos por los cielos.
Entonces se desencadenó una lucha en el aire digna de titanes, los rayos salían disparos de todos los colores y al impactar contra el suelo causaban destrozos, las ondas de energía pura deshacían nubes enteras y desviaban la luz. Un bosque cercano no tardó en arder por los rayos, la estampa era infernal. Eliart estaba fascinado, el nivel de esa persona era tan grande que daba miedo, ¿podría él llegar algún día a ser tan fuerte? Recordó las primeras entradas del blog, cuando describía como se familiarizaba con su nuevo poder, para ellos fue similar. No pudo evitar imaginarse en el futuro obteniendo mucha fuerza. De repente el Guerrero Celeste acudió a socorrerle.
-¿Estás bien tío? Menuda hostia te ha zurrado- En el rostro del joven de pelo tazón se leía la preocupación.
-Tranquilo, pega fuerte, pero no es nada que no pueda soportar- Con algo de esfuerzo finalmente se levantó, apoyado en su amigo.
Thunder-Man blandía en ese momento una alabarda compuesta de rayos y energía. Asestaba un golpe tras otro mientras el monstruo blanquecino intentaba herirle con sus golpes. En ese momento el héroe logró cortarle un ala de cuajo, de la herida del ser no brotó ni una gota de sangre, se limitó a sonreír y devolverle el golpe. El hombre no se esperaba que su enemigo se recompusiera tan rápido y recibió un mordisco en el brazo derecho. Esta vez si hubo sangre. Cayeron al suelo dando giros cada vez más rápidos.
La tierra crujió con el impacto.
-¡Mierda! Ese golpe ha sido durísimo, ¿estará bien?- Preguntó Llama Helada. La respuesta no tardó en llegar, el hombre salió de la nube de polvo agarrándose el brazo herido. Aun tenía el aura de rayos rodeándole y dándole fuerza. El Borrador no dudó en seguirle.
Mientras que Thunder-Man presentaba numerosas heridas pequeñas como arañazos y algún golpe, el caso de su contrincante era distinto. Su inmaculado cuerpo blanquecino se fracturaba cuando recibía heridas, era como porcelana extremadamente dura y fuerte, y su interior estaba hueco y lleno de una luz amarilla que parecía ser su fuente de poder. El monstruo profirió un grito espantoso mientras se lanzaba con los brazos en alto sobre el ganador.
Justo en el último segundo, antes de alcanzar al hombre, una sombra se interpuso y logró bloquear el golpe. Se trataba de Shadow Walker, que revestido de sombras intentaba ayudar. Eliart entonces salió de su ensimismamiento, debía de ayudarle, era obvio que aquel ser era demasiado incluso para un ganador del Juego. Eliart se rodeó de la energía Leo, roja como el fuego, esta vez quería velocidad ante todo. A su lado el Guerrero levantó una fuerte corriente de aire y se preparó para seguir a su líder a la batalla.
El Borrador y Shadow comenzaron a intercambiar golpes a toda velocidad, las patadas y los puñetazos volaban en ambas direcciones, sin embargo, por cada golpe que la sombra paraba recibía tres. No era rival para la destreza de su enemigo. Antes de que los daños fueran importantes fue socorrido por una ráfaga de viento cortante que los obligó a separarse, Celestina acudía en su socorro. Mientras tanto Eliart se lanzó por la espalda aprovechando que el Borrador estaba distraído. De nuevo el monstruo pudo reaccionar, pero esta vez gracias a Leo no le atrapó y sólo cruzaron un puñetazo cada uno sin muchos resultado.
El ser miró a su alrededor, estaba rodeado por tres de los I-Men, no eran muy fuertes según sus cálculos, pero si no se andaban con cuidado podían hacerle algún daño, por no hablar de que Thunder-Man estaba ahí también. Entonces algo le atacó por sorpresa desde arriba. Alcanzó a ver una figura recortada contra el Sol envuelta en llamas.
-¡Toma esto! ¡Si los demás atacan yo no seré menos!- Exclamó Llama Helada mientras caía imbuido en fuego. Pero cuando llegó al suelo su enemigo desapareció. De nuevo con su extraordinaria velocidad se zafó de ellos.
-¡Ja, ja, ja!- Se rió- No sois más que un puñado de enclenques, ni si quiera podéis rivalizar conmigo, aun estáis muy verdes, os movéis sin sentido y malgastáis mucha de vuestra energía. Admito algo de vuestro potencial, pero dejar ya este patético espectáculo, en serio- Eliart frunció el ceño ante las palabras del monstruo. Thunder-Man ya se había recuperado del golpe anterior y se acercó a los I-Men.
-Chicos, gracias por ayudarme, aunque se fuerte he de reconocer que este tipo me supera...- Su mirada reflejó añoranza al mirarles- Me traéis muchos recuerdos, pero esta es mi batalla, el próximo ataque será especialmente fuerte, si no queréis haceros daño os recomiendo que os alejéis un poco al menos.
Los cuatro se miraron y retrocedieron un paso, pero permanecieron alerta por si su nuevo amigo les necesitaba. Thunder-Man y el Borrador cruzaron una mirada llena de significado, había entre ellos una rivalidad profunda y antigua.
-Me costó dar contigo, sabes- Dijo el ser.
-Lo sé, me encargué de tener algo de tiempo, pero parece que no fue suficiente...- El hombre hizo que su aura aumentara de intensidad y juntó las manos con esfuerzo. Una lanza de luz y electricidad se formó- La estocada del Dios te destrozará, monstruo.
-Has enfadado mucho a los GM, pequeño señor del rayo- Si el Borrador hubiera tenido ojos estos tendrían ahora una mirada cargada de odio y rencor- No eres el primer que escapa, y puede que no el último, pero has sido de los más problemáticos, sobre todo con ese estúpido rollo tuyo de las paginas de internet...
-¡Cállate ya! Creo que es hora de acabar...- Eliart notó un cariz raro en su voz. ''Algo anda mal, ¿no será que pretende...?'', cuando se dio cuenta era demasiado tarde, Thunder-Man ya se había lanzado, con el arma en ristre.
-¡Como quieras, ven!- Gritó el monstruo.
De nuevo con una velocidad extraordinaria el uno chocó contra el otro, el rayo contra la inhumana energía que procedía del ser. Se produjo un estallido especialmente potente, la onda de choque los lanzó a todos varios metros y contra el suelo, una espesa capa de polvo se levantó en varios metros a la redonda. Revelación se acercó.
-He visto algo mientras peleabais... prepararos, no auguro nada bueno...
Mientras el místico decía eso, notaron como una vida se apagaba dentro de la gran humareda de polvo.

Capítulo 16 - 'El misterioso Bloguero'



-Bien- Celestina se levantó de la silla y se dispuso a contar su discurso- Lo primero que pensé al llegar a casa fue… bueno, lo primero fue; ¡Es verdad que tengo poderes, como mola!
Algunos rieron, otros, como Demongirl, pusieron cara de pocos amigos.
-¡Ponte serio Celestina, no tengo mucho tiempo!- Sugirió el siempre amable Capitán.
-A eso iba leñe, era sólo una broma para romper el hielo- Y sin añadir más prosiguió- Bueno, lo segundo que pensé respecto al juego fue que deberíamos elegir un líder de manera oficial. La razón es sencilla, no sabemos cuánto tiempo permaneceremos en la Tierra y necesitamos coordinarnos con eficacia una vez allí si es que queremos sobrevivir. Seguramente muchos jugadores estarán pensando algo parecido... Básicamente con “Líder” me refiero a uno de nosotros que sea capaz de tomar decisiones cuando no hay acuerdo y que lo haga con seguridad y apoyando a los demás cuando nuestras fuerzas flaqueen. No sé si estaréis de acuerdo. ¿Hay algún voluntario?
Hubo un silencio en el enorme salón de Revelación. Eliart dudó por un momento de sí mismo y de sus capacidades. Le gustaba tomar decisiones pero era mucha responsabilidad. ¿Que pasaría si cometía un error? La vida de un amigo era un precio demasiado alto... Por otro lado él era de los mayores del grupo y alguien tenía que hacerlo. Como nadie hablaba, el Guerrero Celeste decidió romper el silencio:
-Yo pienso que esa persona debería ser Eliart- Dijo al mismo tiempo que sonreía a su amigo y Eliart se ponía colorado con cara de incrédulo- Sí tío, no pongas esa cara. Desde el comienzo del juego le hemos encargado a él las decisiones más difíciles como decidir si esperábamos o no a la pandilla de Shocker y supo reaccionar muy rápido cuando los súbditos de Gravitta raptaron a Gaia y además nos ha ido uniendo a todos ¿No creéis?
Eliart se mantenía callado al oír las ovaciones de su amigo. Si los demás pensaban lo mismo aceptaría, pero no quería declararse líder abiertamente. Al poco, Gaia se levantó:
-Yo también pienso que debe ser Eliart. Hasta el momento ha tomado las decisiones correctas y no sé. Yo personalmente confío en él. Puede que se equivoque en alguna ocasión pero seguro que acaba dando con la solución antes de que sea tarde- Concluyó. Eliart no supo si era su imaginación pero le pareció que la justiciera rubia le guiñaba un ojo. Pareció que había un cierto acuerdo general, así que no pudo evitar sonreír.
-Ajá, así que tú el líder ¿eh? Bueno, el líder debería ser yo, pero por esta vez te cederé el protagonismo- El que habló fue el Capitán Vasco a través de la vídeo llamada. Lo dijo en tono de broma y apoyando el consenso general. Tan sólo Demongirl discrepó:
-¡Hey, que yo también quiero ser la líder!- Exclamó la chica. Eliart estaba dispuesto a cederle el turno para evitar discutir pero finalmente Demongirl cedió y decidió fiarse de la opinión que tenía el resto. Incluida su hermana mayor.
-¡Queda elegido entonces oficialmente el líder de los I-Men!- Zanjó Revelación. El Guerrero decidió continuar hablando.
-Ahora vayamos a otro asunto chicos: ¿Qué pensáis que es exactamente el juego? Era evidente que ese lugar no era la Tierra.
-Quizás fuese algún tipo de isla paradisíaca- Aportó Shadow Walker.
-No creo ¿eh? Tampoco quiero aventurarme pero no vimos el mar. Por otra parte había agua y todo parecía real...- Expresó Eliart.
-Mirad, yo he estudiado algo de ésto y tengo la teoría de que es un tipo de dimensión paralela, no se cómo explicarlo. Algo similar a una realidad virtual- Comentó el Guerrero Celeste confiado.
-Sí, yo también apoyo que debe ser algo así. A fin de cuentas nos transportaron desde una esfera táctil que parecía informatizada- Mencionó Revelación. Aunque no soy capaz de vislumbrar una respuesta por más que lo intento.
-Pero ¿no sería lógico pensar que la creación de ese “mundo” del juego es el poder de Alguien que está fuera de él y lo controla? Probablemente sea mucho más fuerte que los jugadores- Opinó la chica-demonio.
-O puede que no sea muy fuerte y que precisamente nos encierra para que no interfieran en sus planes. Es igualmente lógico- Dedujo el Capitán Vasco.
-En cualquier caso sólo parece haber un modo de averiguarlo- El Guerrero miraba su portátil mientras hablaba- Me refiero a ganar el juego. Mirad, he estado investigando sobre el juego en todos los lugares posibles de la Red. En cuanto llegué me puse con ello y no fue nada fácil pero he encontrado algo que, aunque no puedo corroborar que sea verdad, tiene pinta de ser fiable. Por éso opte por reuniros para que entre todos saquemos algo en claro.
Revelación conectó los ordenadores a un proyector grande que tenía en la pared para facilitar la vista. Todos pudieron ver un blog de color negro, con unas montañas del color del desierto como única imagen decorativa. Parecía escrito por alguien que no le daba mucha importancia a la estética. Era prácticamente todo texto. El Guerrero les invitó a comenzar a leerlo antes de hablar. El blog se titulaba “La Vida en Juego” y estaba estructurado en días a modo de diario de tal manera que cada nueva entrada del blog era un día diferente. Los I-Men comenzaron a leer la primera entrada del blog a través del proyector. Era interesante comprobar que el blog no tenía ni siquiera una pequeña presentación en su primera entrada. Simplemente comenzaba a narrar:
Día 1: ¿Qué es éste lugar? ¿Y qué hago yo aquí?Igual de desorientados que yo se encuentran los demás. Por más que lo intento no puedo recordar mi nombre,pero en este “lugar” me hacen llamar Thunder-Man. Me han dicho que tengo que jugar para poder sobrevivir y que tengo tres vidas¿ Dónde está la gracia?¡ Ni que mi vida fuera como un videojuego! Este primer día ha sido de lo más raro. He conocido a un par de chicos de mi misma edad y de momento vamos a continuar los tres juntos a ver qué pasa. No estoy nada seguro de lo que está pasando ,pero cierro los ojos y deseo con todas mis fuerzas despertarme.
Día 2: Hemos avanzado por una especie de Bosque de hojas perennes y hace un sol radiante. Nada que ver con ayer. Sea lo que sea este lugar, no tiene nada que ver con la Tierra. Muchos pensaréis que estoy loco, pero todo ésto es cierto. Hemos tenido un duro de combate. He conseguido producir rayos con mis manos con total facilidad, pero uno de mis compañeros está gravemente herido. Ha perdido ya dos vidas y se está desangrando. No entiendo como se puede jugar de esta manera con las personas, pero esté quién esté detrás de ésto me las va a pagar muy caro...
-¡No puede ser! ¡Tiene que ser una broma!- Chilló el Capitán Vasco desde la pantalla de ordenador.
-Eso quise pensar al principio pero es demasiada casualidad ¿no creéis?- Preguntó el Guerrero. Eliart siguió mirando con atención el blog, hasta fijarse en la fecha en que fueron publicadas las entradas.
-Umm, pero estas entradas ¿son de hace mucho no? Por la fecha que pone, desde luego no se refieren al juego donde estamos inmersos, pone que lleva escrito diez años- Aclaró el líder de los I-Men
-¡Exacto! Ahí pretendía llegar- El Guerrero Celeste se dirigió a todos con firmeza- Si asumimos la veracidad de este blog, estamos afirmando que el juego ha tenido más ediciones. En definitiva, no somos los primeros en ir- Las palabras del Guerrero no podían dejar a nadie en la indiferencia, ya que de ser cierto aquello, las preguntas de multiplicaban. ¿Cuánta gente había sido víctima del juego antes que ellos? ¿Seguirían vivos algunos de ellos? Eran dudas que les dejaban helados.
-Revelación ¿Cómo ves tú la situación? Yo no sé que pensar...- Comentó Shadow.
-Pues no lo sé, me preocupa bastante que pueda ser una trampa...
-A mi también, la verdad... al fin y al cabo sólo es un blog, podría haberlo hecho cualquiera- Repuso dubitativa Gaia.
-Bueno bueno, continuemos leyendo las entradas, ya que no veo que haya una decisión más o menos unánime- Propuso el Guerrero Celeste que, por supuesto, ya se había leído todas antes de convocar la reunión.
Y así continuaron leyendo la narración de aquel misterioso bloguero y a pesar de que los escenarios descritos eran diferentes a los que vivieron en el juego, los sufrimientos, las dudas y los combates les hacían trasladarse al mundo del juego. Además, nadie conocía la extensión de ese lugar, así que podían ser escenarios que aún no habían visto. Con todo, cada vez parecía más cierto. El diario mostraba entradas día tras día hasta llegar al día 26 donde de pronto había un sospechoso parón y a continuación había una última entrada...
''Tal vez durante ese tiempo simplemente se sucedieron batallas, y no era éso lo que se proponía contar''. Pensó Demongirl casi en voz alta. Los I-Men se encontraban sorprendidos y se disponían a leer la última entrada en busca de respuestas:
Día 90: Finalmente lo logré.¡Gané el juego! He sobrevivido pero no paro de preguntarme dónde estará mis compañeros. He tenido que luchar por mi vida aún a costa de la vida del resto de los jugadores- Eliart se estremeció al leer estas líneas- Pero “aquel lugar” es horrible. esos malditos “GM”... Tras muchos intentos, finalmente encontré el modo de escapar. Pero me están buscando, sé demasiado y dudo que me dejen con vida. Iré vagando sin rumbo fijo de un lugar a otro si es necesario. No tengo miedo al infierno porque ya lo he experimentado en mis carnes.
Y desde un lugar muy alejado escribo las entradas de este blog recreando diferentes días del juego. Espero que si algún jugador está vivo y lo lee trate de buscarme. La Verdad debe salir a la luz.
-Increíble... no sé si sonreír por haber encontrado algo o llorar por la que nos espera- Enunció admirado el Capitán.
-¿Alguien sigue pensando que es casualidad?- Preguntó el Guerrero Celeste satisfecho.
-No es casualidad- Sentenció Revelación en estado de trance.- Pero saber “La Verdad” no será tarea fácil y habrá que tener mucho cuidado.
Las palabras del místico sirvieron para aclarar las dudas que quedaban, no en vano era capaz de ver el futuro y más cuando sus pupilas se desvanecían por unos instantes, como en aquella ocasión.
-¡Pues venga, no perdamos más el tiempo I-Men! Habrá que encontrar a ese tal Thunder-Man- Clamó Eliart a voces- Guerrero, ¿crees que podemos encontrarle?
-Lo he intentado tío, pero cuando envío correos a su dirección de mail me falla continuamente. Debe estar desactivado o bloqueado...
-Chicos no quiero ser la aguafiestas pero ¿Y si ya le han pillado esos tal GM? Pensad que las entradas son de hace ya diez años, es complicado que siga vivo si es verdad lo que cuenta...- Opinó la chica-demonio.
-¿Diez años? ¡Qué barbaridad!- Habló el Vasco que desde la vídeo-conferencia no veía bien las letras pequeñas del blog.
-Sí. Y además casi justos...- Respondió de nuevo el domador del viento.
-Umm, pero ahora que hemos averiguado ésto tampoco creo que podamos hacer como si nada. Lo ideal sería dar con él cuanto antes. No sabemos cuánto tiempo permaneceremos en la tierra ¿Estamos todos de acuerdo?- Preguntó el líder de los I-Men.
Nuestros héroes asintieron. Conocer más de aquello era algo que todos querían, pero nadie sabía bien por dónde empezar.
-¡Asco de conexión que lenta me va!- Se quejó el hacker- Un momento... ¡claro, alguien ha entrado en mi red! ¿Quién será? ¡Si la tengo súperprotegida!
-Algún GM de esos- Bromeó Shadow sin gracia. No era el momento ni el lugar.
El Guerrero parecía preocupado y vio que había un nuevo mensaje en su bandeja de mail. Era el infiltrado. El usuario se hacia llamar “Loginbuscapower@tt.mail.com”, un nombre muy ridículo.
Asunto del mensaje: “Top Secret.”
-Hola hacker de pacotilla, te queda mucho por aprender así que voy a echarte una mano. Los GM habrán bloqueado el correo del bloguero, así que te mando su nueva dirección Tranquilos soy de fiar y me ha costado tiempo localizarla. ¡Hala que os cunda!
Y debajo del texto estaba la supuesta dirección de correo del ganador. Al instante, el otro hacker abandonó la red.
-¿Que pensáis? ¿Nos arriesgamos?- Comentó el Guerrero Celeste al grupo. No quería ser el único responsable.
-Deberíamos, ¿Qué otra nos queda?- Respondió Revelación. De nuevo los I-Men se mostraron unánimes. Era arriesgado pero había que intentarlo.
Así que Celestina le mandó un mensaje al ganador, contándoles quiénes eran y solicitando encontrarle. Para sorpresa de todos, Thunder-Man no tardó en responder.
-¡Al fin unos jugadores valientes y resueltos! Os envío mi dirección. Es un milagro que aún esté vivo y no puede moverme de aquí. Pero os espero.
Su casa estaba algo lejos, en el pueblo madrileño de Navalcarnero. Su casa parecía ser una vivienda destartalada en medio de ninguna parte.
-Ehm, no sé vosotros chicos pero yo tengo que hacer un par de cosas de clase antes de ir ya que no sabemos cuánto tiempo estaremos en la tierra. Además debo conseguir algo de dinero y provisiones para el viaje, ya que no sabemos cuánto tiempo nos ocupará- Confirmó el Guerrero.
-Sí yo también- Dijo Gaia- Por cierto Llama Helada y Waver dicen que quieren ir y que en dos días podrán- Al parecer hablaba con ellos por Whatsapp.
-Bueno, podemos esperar dos días, esperemos que no sea demasiado. Hoy es sábado ¿no?- Dijo Eliart.
-¡Qué va tío, es jueves! ¿En qué mundo vives?- Le regañó el Guerrero Celeste
-Pero si cuando volvimos a la tierra hace dos días vi en un reloj digital que era jueves...
-¡No seas ingenuo colega!- Intervino esta vez Revelación- Deberías saber que esos relojes están estropeados.
-Vaya, entonces.. si el domingo cogimos el bus para llegar a Finisterre y el lunes ya estábamos en el juego, ésto quiere decir que..
-Que los cinco días del mundo del juego, se reducen a uno en el mundo real- Le interrumpió Gaia.
-Si que hay cosas por descubrir- Se contentó Eliart- Bien, quedemos a las 8 de la mañana del lunes aquí mismo para partir, al menos los que podamos ya que tampoco podemos retrasarlo indefinidamente.
-Yo lo siento chicos, debo limpiar Bilbao de salteadores estos días. Es mi deber. Sin embargo, si necesitáis algo una vez allí llamarme y acudiré en helicóptero si hace falta- Explicó el Capitán Vasco- Lo siento pero esperar que esté disponible es complicado estos días y sólo os retrasaría.
-Será una gran pérdida, aunque te mantendremos informado, Capitán- Comprendió Eliart- De todos modo tampoco creo que sea conveniente que vayamos todos, ya que podría ser una trampa, a pesar de que estemos seguros de que no. Nadie sabe qué puede pasar y si vamos muchos a ese lugar puede resultar sospechoso si alguien del juego está vigilando...
-Es verdad, no había caído en eso pero creo que tienes razón.- Dijo el recién llegado a los I-Men, Shadow Walker.- ¡Yo quiero ir!
Celestina propuso que le fueran confirmando quienes querían ir y quiénes preferían quedarse y estar expectantes. Naturalmente la mayoría querían ir aunque algunos no podían por reuniones familiares y clases. El juego había trastocado su vida diaria, sin embargo seguían teniendo una vida y tenían que reorganizarse. La reunión había concluido y los I-Men se disponían a abandonar la casa de Revelación. En ese momento, Eliart se dispuso a hablar con Gaia.
-¿Puedes quedarte un minuto?- Preguntó a la rubia. Ella asintió y Demongirl dijo que esperaría fuera. Hubo un silencio incómodo y finalmente Isi lo rompió:
-Esto... verás...- Decía dubitativo- ¿Estás ocupada mañana?- al concluir la frase Eliart sintió cómo se le quitaba un gran peso de encima.
Gaia se sonrió. Esperaba algo así, y desde que Eliart le llamó tuvo ganas de quedar con él pero no se atrevía a dar el paso- Sí, mañana estaré libre todo el día- Contestó decidida.
-Perfecto, esta noche te llamo y vemos dónde quedamos ¿Ok?- La expresión de Eliart había cambiado tras la respuesta afirmativa de la I-Men. Ahora transmitía seguridad, como en el campo de batalla. Se despidieron con un abrazo mientras Revelación (que supuestamente había ido a la cocina) los observaba desde atrás sonriente. Demongirl de pronto entró de nuevo.
-¿Qué estáis haciendo? ¡Llevo media hora esperando hermanita!- Exageró gritando.
-¡Tú quejándote como siempre ¿eh? la de veces que habré tenido que esperar cuando te despides de alguien! Bueno, eso Eliart, que nos vemos mañana- Concluyó mientras se alejaba.
Demongirl miró a Eliart frunciendo el ceño, entendiendo al instante de qué iba el asunto y ambas hermanas se alejaron. Eliart también se marchó y se dirigió a su casa. Había sido una mañana convulsa pero lo bueno es que ya sabían más cosas acerca del juego y eso le aliviaba.
Al llegar releyó con detenimiento el blog de Thunder-Man por si había podido haber algún malentendido y, cuanto más lo leía, más ganas tenía de encontrarle. Decidió dedicar la mañana del día siguiente a entrenar y la tarde a quedar con Gaia. La citó a las 4 de la tarde en la estación de Atocha y comenzó a arreglarse temprano, algo poco usual en un chico como él. Incluso llegó un poco antes de la hora prevista y la esperó leyendo un interesante libro sobre sociedades secretas. Le encantaban los misterios por resolver y la verdad oculta en las cosas, de ahí que estuviera deseando conocer a ese tal Thunder-Man. Aunque en ese momento sólo quería ver los brillantes ojos verdes de Gaia.
Al poco llegó la I-Men y Eliart le sonrió desde lejos:
-Siento llegar tarde- Se disculpó.
-No. Has llegado bien de hora tranquila ja, ja es sólo que yo me adelanté- Respondió- Oye tu eras de San Fernando ¿no?, entonces quizás te apetezca pasear por el centro ya que no lo ves habitualmente.
-¡Por mí encantada!- sonrió Gaia.
Anduvieron por la Puerta del Sol, donde tuvieron que esquivar a unos manifestantes que protestaban por la falta de soluciones a la crisis energética y pulularon por la Gran vía hasta llegar al Parque del Retiro, donde Eliart le explicó que allí pasó parte de su niñez junto con algunos compañeros que estuvieron con él hasta el instituto.
-¿Ah sí? ¿Y mantienes contacto con alguno de ellos?- Preguntó interesada.
-Umm, digamos que es un poco largo de contar. Pero contacto lo que se dice contacto, no. Tan sólo con tres compañeros del último instituto al que fui.
-Perdona, no pretendía sacar a la luz algo incómodo.
-Ja, ja, ja ¿Y qué importa? ¡Sólo es el pasado! No suelo contarlo pero ya era hora de que empezáramos a conocernos ¿no piensas lo mismo?- La miraba fijamente a los ojos. Estaban algo cansados así se sentaron en un banco. Gaia estaba sorprendida por el extraño carácter de Eliart. Guardaba dolor con respecto a su pasado y se notaba en cómo decía las cosas, pero lo más curioso de todo es que no llevaba consigo ninguna coraza. Tenía algunos secretos pero si le preguntaban contestaba con total naturalidad, sin esforzarse lo más mínimo por ocultarlos.
Eliart por su parte también quería preguntarla algo sobre ella, pero optó por no entrar tan rápido en el terreno personal:
-Oye ¿Cuántos hermanos tienes? ¿Alguno más que Demongirl?
-Sí, tenemos una hermana mayor que nosotros. Tiene 26 años. ¿Y tú Eliart? ¿Tienes algún hermano? ¿Y cuantos años tienes?
-Pues yo no tengo hermanos, soy hijo único así que tiendo a considerar a mis amigos más cercanos como parte de mi familia, y tengo 21 años.
-Yo 18 recién cumplidos, aunque aparente menos- Dijo la defensora de la naturaleza.
-No, tienes los que aparentas. Ni más ni menos diría yo- A la chica le gustó esta respuesta. Normalmente solían pensar que tenía 16 años a lo sumo y no la gustaba que la viesen más pequeña de lo que era. Entre una charla amistosa, poco a poco cayó la tarde y el viento empezó a aflorar entre las copas de los árboles del bosque. Gaia estaba tiritando, así que Eliart se quitó su fina chupa de cuero y se la colocó por encima. No servía de mucho ya que no abrigaba a penas, pero al menos era algo.
-¿Sigues con frío?- La chica asintió y Eliart se inclinó un poco tratando de abrazarla. ''Sus brazos son muy cálidos'', pensó la chica. Eliart se contentaba con su sonrisa a la que contemplaba embobado.
Al aminorar el viento echaron un rato a caminar sin rumbo hasta que al rato las gotas de agua empezaron a caer sobre sus cabezas, cada vez de un modo más intenso.
-¡Estúpidos Celestina y Waver, nos han fastidiado la tarde! Deberían aprender a controlar sus poderes- Comentó Eliart de broma.
-Ja, ja, bueno y... ¿ahora que hacemos? Hace muy mal tiempo para estar por la calle y eso que me gusta la lluvia, pero es que encima hace frío- Aclaró Gaia.
Eliart comprobó el dinero de su cartera al igual que hizo Gaia: No tenían ni para un café. Comenzaron a pensar en opciones y de pronto Eliart propuso:
-Umm, bueno mi casa está relativamente cerca. Hay un bus que nos deja al lado. Si quieres venir un rato hasta que la lluvia pase...- Ante esta invitación Gaia se puso roja y sin saber qué decir- No te haré nada malo, tranquila- Le dijo mirándola a los ojos con firmeza. Evidentemente Gaia tenía dudas sobre si irse con él o no hasta ese punto, pues por muy intentas que fueran las emociones de aquel terrible juego, tan sólo le conocía de hacía 4 días. Con todo, la mirada del chico inspiraba confianza y ella no era ninguna desvalida que no pudiera defenderse en caso de que no fuera fiable, así que aceptó la invitación.
Al poco tiempo llegaron a casa de Eliart, quien temía un poco por su imagen frente a la chica, ya que en aquella casa estaba todo amontonado.
-Vayamos al salón, que el cuarto lo tengo hecho un asco- El salón era la zona de la casa que tenía más cuidada. Se tumbaron en el sofá y continuaron una animada charla, llegado un momento Eliart sacó el tema del juego- Una pregunta Gaia, ¿qué opinas de lo de ayer? Me refiero a lo del blog que habla de una antigua edición del juego y todo éso. Yo pienso que tiene que ser verdad. No creo que sea una trampa, aunque puede que sí que nos estén vigilando.
-Yo no sé qué pensar de todo ésto. Estoy harta de este juego, quiero obtener respuestas pero el precio de causarle dolor a otra persona es demasiado alto- Esta frase le recordó a Eliart un pensamiento al que llevaba tiempo dando vueltas y se quedó ensimismado- y por mucho que tenga poderes no me gusta pelear, Eliart ¿Estás bien, me estás escuchando?
El I-Men volvió en sí.
-Ehm, sí perdona. Me ensimismé en un pensamiento pero te escuché.
-¿Te gustaría no volver allí?
-No sabes cuánto... ¿Sabes? Cuando descubra quién está detrás de todo ésto...- Gaia le interrumpió.
-¿Le matarás? ¿ Le darás el golpe de gracia? Piénsalo ¿Serías capaz de hacer algo así?- Le preguntó con tono de reproche mientras le acariciaba el pelo casi sin darse cuenta.
Los pensamientos de Eliart se debatían mucho en este tema. No estaba seguro de si era capaz o no de matar a un ser capaz de banalizar la vida de las personas y convertirlas en un juguete. Pero Estaba seguro de que le gustaba luchar y entrenar con tipos más fuertes que él. Lo veía como un modo de mejorarse así mismo. El hecho de pensar que alguien de su entorno sufriera por causa de ese ser, le hacía incluso dudar de si era una buena persona.
-Umm, no es eso. Es que no quiero verte sufrir por causa de ésto. Ni a tí ni a ninguno de los I-Men.
-Lo sé. Sé que eres buena persona y admiro tu determinación. Ve con cuidado. A veces cuando tomas decisiones no sé si eres valiente o estúpido.
Eliart sonrió. ''Esta chica merece la pena. Me dice lo que piensa aunque duela y es algo que valoro mucho en una persona. Aunque no lo parezca no me gusta que la gente me dé la razón. Y es lo que la mayoría hace''.
-Bueno, cambiemos de tema si no te importa. Sólo con recordar a ese tal Gravitta se me pone la piel de gallina- Eliart se mostró cariñoso y le dio un beso en la frente
-Esta vez te protegeré con mi vida- Dijo en voz baja.
La alarma del móvil de Eliart sonó con una estruendosa melodía sinfónica, señalando que eran las diez de la noche.
-¡Las diez! Vaya, el tiempo pasa volando. Debería irme yendo, el último tren hasta mi casa sale a las once- Eliart optó por acompañarla. Su calle no era muy segura a esas horas.
-¡Gracias, he pasado muy buena tarde!- Le dijo Gaia de camino hacia el tren- Mira, ahora que sabes lo que pienso del juego puedo decirte con total libertad que no iré el lunes. Aprovecharé para adelantar temarios de clase. Ten cuidado Eliart ¿Eh? No quiero que te ocurra nada malo- Acto seguido, sus labios se juntaron como la última vez. En esta ocasión fue mucho más romántico y los dos mostraron una enorme sonrisa de oreja a oreja. Antes de que Gaia se fuera,el I-Men la detuvo.
-Gaia, Tú y yo, a partir de ahora... ¿Estamos saliendo?
-No sé si salir es la palabra. Igual es demasiado pronto. Pero es evidente que hay algo entre nosotros.
Eliart volvió a casa contento de haber estado con Gaia. ''Creo que estoy empezando a colarme'', pensaba. No podía evitar pensar en duras experiencias pasadas. Que se repitieran era lo que más miedo le daba. Como aún era temprano para dormir, buscó un viejo saco de boxeo que tenía en su armario y comenzó a entrenar. No vendría mal ponerse en forma por lo que pudiese pasar en los días siguientes.


Las letras de “The Doors” despertaron al Guerrero Celeste a las 6 de la mañana. Por fin era lunes y aquel día vería el fruto de su trabajo. Cogió un par de mudas rápido, 12 bocadillos variados, 5 latas de refresco, otras 5 botellas de agua y el mapa del lugar. Metió todo en la mochila y salió de casa repleto de provisiones. El Guerrero Celeste estaba más activo de lo habitual y en su cabeza daba vueltas al tema del juego, al de Thunder-Man y a sus líos amorosos.
En poco más de media hora llegó al portal de Revelación, donde éste ya estaba listo esperando al resto del grupo. Llevaba también provisiones que colocó en la mochila del Guerrero y acordaron hacer turnos para cargarla. Habían llegado con media hora de antelación y el cielo todavía no reflejaba los rayos de sol, como correspondía a otoño, amanecía más tarde.
Al poco rato llegaron Llama Helada y Waver.
-¡Hey! Qué madrugadores, ¿no?- Saludó la Llama. Waver tenía cara de recién levantada y su hermano explicó que había tenido que echarla un cubo de agua fría para despertarla. ''Lo raro es que no se haya fundido''- bromeó. Waver explicó que habían localizado a Holy pero que ella no podía ir. Demongirl y Gaia tampoco acudían aquel día.
Dieron las ocho en punto y Eliart todavía no había llegado.
-Este tío... No me coge el móvil ni nada. Espero que no tarde mucho- Dijo Celestina- Falta también Shadow Walker.
-Ah, pero ese estará al caer. Siempre llega tarde- Explicó Revelación.
-¡Siento el retraso I-Men!- Dijo Eliart que venía corriendo- Lo siento. Venía con tiempo y me encontré a Shadow por el camino, hemos venido hablando sobre el juego y hemos ralentizado el paso- Shadow Walker estaba justo detrás suyo.
-Buenas- Saludó un poco soso el chico.
-Pues por lo que sé, ya estamos todos. Así que podemos irnos- Dijo el Guerrero. Iban a la expedición Eliart, Shadow, Revelación, el Guerrero, Llama Helada y Waver. Los I-Men partieron de camino al pueblo de Navalcarnero. El modo más rápido que tenían de llegar hasta allí era coger un autobús de línea que salía a las 9 y 30. Haciendo cálculos, antes de las 11 estarían en el centro del pueblo y caminarían hasta el lugar donde estaba la casa de Thunder-Man.
Eliart iba delante hablando con el Guerrero Celeste.
-¿Cómo fue tu cita con Gaia?
-Pues muy bien, fue una tarde fantástica. La verdad es que esa chica cada vez me sorprende más.
-¿Ah sí? ¿Y oye como es que no ha venido?
-Bueno a ella luchar no le gusta que le recuerden mucho el juego, y además tenía que adelantar trabajos. Y bueno, tu quedaste ayer con Lorena, tu vecina ¿Qué tal fue?
-No sé tío. Con ella demasiado bien, con la otra chica también... ése es el problema.
-Ja, ja, ja ya veo. Por cierto, hay algo que quiero comentarte- Eliart se aseguró de que el resto del equipo iba lo suficientemente atrás para no oír lo que estaba apunto de decir. En otras circunstancias no les ocultaría nada. Pero aquel tema no podía extenderse- Es importante y nadie debe enterarse.
-Dime tío. Sabes que en mí puedes confiar.
-Mira, he estado pensando mucho sobre el juego y creo que no sería capaz de atacaros para sobrevivir yo. Al principio pensé que sería capaz de ganar el juego para descubrir todos sus misterios, pero siendo realistas no me siento capaz de hacer algo así. Y ahí amigo es donde entras tú, quiero que ganes.
-¿Yo?- Se sorprendió el chico de pelo casco.
-Sí. Sé que ésto es difícil tío, pero en caso de emergencia quiero que me derrotes y ganes el juego. Sinceramente espero que los I-Men no tengamos que enfrentarnos entre nosotros, sin embargo, si llega el momento, no quiero ser yo el que salga victorioso de todo ésto... pero creo que uno de nosotros debería de ganar para descubrir los entresijos que hay detrás. Es algo que no puedo confiar a nadie.
-¿Ni siquiera a Gaia?
-No. Gaia no debe enterarse de este plan. No quiero preocuparla. Ella es demasiado pasional para hacer algo así. Piensa que la vida de su hermana también está inmersa. No creo que fuese bueno que ganara el Capitán Vasco. Con lo que sabemos por Thunder-Man el ganador es atrapado y él es un super-héroe con identidad pública. Sería muy problemático que desapareciese sin dejar rastro. En fin, siento pedirte algo tan egoísta, pero eres el único que tiene madurez suficiente para asumirlo.
-Ya... no sé si seré capaz la verdad- Dijo resignado el Guerrero Celeste. Eliart le miró con una sonrisa y chocó los puños con él, agradeciéndole que le hubiese escuchado.
El autobús llegó y todos los I-Men subieron. Fueron a los asientos del fondo para estar todos juntos cómodamente. El conductor tuvo que esperar un rato a que la atractiva Waver dejase de fumar. Mientras lo hacía la miraba embobado. Durante el viaje los I-Men decidieron reír y evitar un poco el tema del juego, aunque el místico parecía ausente.
-¿Algún problema?- Le preguntó Llama Helada.
-...¿Estáis preparados para lo que pueda pasar chicos? Hay cosas que no consigo visualizar, tal vez sea algún peligro...
-¡Bah, ningún problema! Si hay enemigos se les derrota y punto- Le tranquilizó Shadow.
Al cabo de una hora, un poco antes de lo previsto, los I-Men llegaron a su destino. El sol pegaba con fuerza y muchos bebían agua.
-¿ Tienes un piti?- Preguntó Waver a Shadow Walker, el único de allí que fumaba.
-¿Otro?- Llama helada quería reñir a su hermana, pero llegaba un momento que se daba por vencido. Así que la dejó a su aire y continuaron andando. Llegaron a una carretera abandonada. Apenas pasaban coches por aquella zona que estaba rodeada de campos yermos.
-Según el mapa la casa debe estar al final de estos campos- Comentó el hacker del grupo.
Los campos eran muy extensos. Todo estaba en orden y resultaba extraño que en aquel lugar hubiese sitio para el misterio. Al cabo de unos diez minutos y tras pasar de largo unos campos de cultivo extensos, finamente vieron una casucha blanca que tenía una antena sobre el tejado para asegurar la conexión a internet. Era tal cuál se les había descrito. Eliart llamó un par de veces a la puerta pero nadie contestaba. El Guerrero Celeste le envió un mail.
-Pues nada, que no hay manera.
-Bueno, forcemos la puerta- Propuso Revelación- Igual se ha quedado dormido- Dicho y hecho, propinó un puntapié a la puerta de madera y esta se abrió tras un leve chirrido.
Por dentro era una casa sencilla con dos pisos separados por un escalón. En la parte de arriba había una mesa hecha también de madera y con una chimenea llena de leña. Las sillas estaban fabricadas con fragmentos de tronco de árboles y se mantenían consistentes. Aquel tipo era humilde y manitas. Sobre la mesa había un folio escrito, una pluma y una pequeña lámpara. En la parte de abajo había una habitación con un colchón viejo y al lado una sencilla cocina y un baño. También tenía dos ventanas. Mientras investigaban la casa se oyó un ruido procedente del exterior y el equipo se puso alerta. El ruido parecía acercarse cada vez más y más deprisa.
Se oyó un fuerte golpe a pocos metros de la casa. Se levantó polvo por alrededores y la casa se tambaleó como golpeada por un fuerte viento.
-¡Uah!- Gritaron.
A los pocos segundos el estruendo había pasado y los I-Men salieron de la casa. Junto a ellos de rodillas se encontraba un hombre. Había caído del cielo generando un cráter y causando el golpe que habían oído.
-¿Se encuentra bien?- Preguntó Llama Helada.
-Vosotros debéis ser los I-Men. Encantado, yo soy Thunder-Man, aunque habéis escogido mal día para venir a hablar conmigo. Acaban de encontrarme- El chico tenía la cara redonda y aspecto bonachón. Tenía un poco de barba, pelo y ojos marrones y era robusto y ancho de espaldas. Llevaba una chaqueta de color pardo que abrigaba y debía rondar los 30 años de edad, aunque en aquel momento, sus rasgos no importaban demasiado.
-Espera espera ¿Quién dices que te ha encontrado?- Le preguntó Eliart ansioso por saber cosas.
Thunder-Man mantuvo la calma y señaló al cielo. Al poco se vio de lejos una criatura con alas blancas. No se distinguía muy bien, pero ¡Iba hacia allí!
-Aquella criatura es un Borrador.
-¿Un qué?- Dijeron los I-Men.
-Borrador, una especie de policías del juego. Un humanoide, va en mi búsqueda porque sé demasiadas cosas y me quieren muerto. Pero ésto no va con vosotros ¡Huid y hablaremos si logro sobrevivir! ¡Es extremadamente fuerte!- Les aconsejó Thunder-Man.
La misteriosa criatura se acercó a la zona y el equipo pudo verla: Tenía unas alas blancas, pero desde luego, no era un ángel. No tenía ojos, ni nariz, y en su rostro podía verse una boca sonriente tremendamente grande y de afilados dientes. Su torso era también blanquecino y musculoso. El Borrador aterrizó a quince metros de nuestros héroes y mostró su brazo derecho sonriente: en su mano se podía notar una gran concentración de energía.
-¡Cuidado!- Dijo Thunder-Man mientras daba un salto. Su brazo izquierdo se llenó de rayos en pocos minutos hasta concentrarse en la palma de su mano- ¡Estruendo múltiple!- Gritó al tiempo que una forma esférica surgía de su mano y atacaba al Borrador desde varias direcciones. El Borrador hizo explotar la energía concentrada y ambas técnicas colisionaron cubriendo la zona de un color amarillo. El Borrador logró escapar con rapidez del impacto gracias a sus alas y voló a velocidad vertiginosa, golpeando al antiguo ganador con un fuerte puñetazo. Thunder-Man rodó del impacto aunque, ágil, se puso en pie y se dispuso a contraatacar. Se hizo una pelota y comenzó a rodar hacia el Borrado produciendo una gran carga eléctrica. Justo antes de alcanzarle, abandonó su postura y se abalanzó sobre él- “¡Thunder-explosion!”- Clamó. Ésta vez el borrador recibió de lleno la explosión.
-Bah, ¿eso es todo?- Preguntó el humanoide intacto. Thunder-Man estaba sorprendido, aquel Borrador era un ser con una resistnecia envidiable. Los I-Men no daban crédito a lo que estaba viendo, aquellos tipos eran demasiado fuertes. Se notaba que estaban frente a un antiguo ganador del juego. Eliart apretaba el puño con fuerza mientras miraba con ira al Borrador.
-¡Eliart! ¿Estás pensando en ayudarle?- Dijo el Guerrero Celeste
-¡Sin duda!- Gritó el I-Men mientras el aura anaranjada le comenzaba a rodear- ¡No hemos venido aquí para verle morir!
-Ya... pero sólo seríamos un estorbo. Y además las reglas del juego decían claramente que está prohibido usar los poderes aquí.
-Lo sé, pero frente a esta situación sería mejor ayudarle. Una norma no vale más que la vida de una persona- Terció Llama Helada.
-Además de que no sabemos si luego vendrá a por nosotros- Concluyó Shadow Walker.
El Borrador pudo comprobar por sus respectivas energías que aquellos I-Men eran jugadores. Sin embargo decidió continuar centrado en su enemigo. Generó en esta ocasión una fuerte corriente de energía que que impulsó con velocidad su brazo, golpeando a Thunder-Man en el estómago.
-¡Agh!- Se quejó doblado el antiguo ganador. Aquellos puñetazos no eran normales, eran golpes que contenían una fuerte carga energética, como la que podía reproducir en forma esférica. Al propulsar el movimiento del puño, generaba una energía fuera de lo común mediante el movimiento de su brazo. Cunado el gancho llegaba al rival, la potencia y velocidad del puño eran envidiables.
Eliart no aguantaba más viendo la situación así que se acercó a Thunder-Man y le puso la mano en el hombro.
-No seremos un estorbo, te lo prometo- Tras éstas palabras el líder de los I-Men se impulsó con la energía anaranjada.
El resto del equipo de puso en guardia: Si era para ayudar a un chico que había sufrido el mismo dolor que ellos en aquel juego, merecía la pena lanzarse a luchar.
-¡No, espera!- Dijo Thunder-Man levantándose rápidamente, tratando de detener a Eliart, que se lanzaba sin contemplaciones hacia aquel ser al que llamaban “Borrador”.
-¡Embestida Cabrista!- Gritó el I-Men mientras alcanzaba su blanquecino torso.