Bueno, tras el bache de otoño finalmente nos hemos recuperado. En Diciembre publicamos bastantes capítulos seguidos y por ahora mantenemos un ritmo de dos capítulos por mes. Lo cierto es que estamos bastante ocupados y nos cuesta encontrar sitio, pero me congratula afirmar que acbamos de superar el ecuador de la primera parte de Los I-Men. Haciendo cálculos la primera parte llegará hasta el capítulo 30, quizás un poco más.
Además deciros que esperamos terminar el 18 y 19 para la primera semana de Marzo.
Gracias a todos los lectores.
Fdo: GM
sábado, 23 de febrero de 2013
sábado, 16 de febrero de 2013
Capítulo 17 - 'Sangre y Fábricas'
No
solo los I-Men habían vuelto, todos los demás jugadores regresaban
ahora a sus añorados hogares. Por supuesto Irons también lo hacía,
y además con muchas ganas, estaba deseando aplicar lo que tenía
planeado a su empresa para devolverle la fama. Apareció de repente
en medio de una estrecha callejuela del casco antiguo de Madrid. No
sabía muy bien dónde estaba, pero supo llegar hasta calles más
transitadas y conocidas. Para evitar llamar la atención guardó su
armadura negra y plateada y lo sustituyó por una ropa más sencilla,
camisa azul y vaqueros convencionales.
Las
calles estaban mojadas y a juzgar por el ambiente debía de ser muy
tarde, el amanecer estaría próximo, supuso. Le costaba quitarse de
la cabeza la imagen de Eliart mirándole con firmeza y orgullo
herido. Aun así sabía que su decisión fue la correcta, nunca
pretendió permanecer mucho con los I-Men. Sacudió la cabeza con
fuerza para quitarse esos pensamientos y procuró concentrarse en lo
que el futuro le deparaba.
-¡Vamos
allá! Debería volver a casa, supongo que mi padre estará
preocupado- La relación de Irons con su familia no era muy buena,
como suele pasar en las familias mas adineradas. No es que fueran
especialmente ricos, pero si tenían una mansión con algunos
sirvientes y todo. Al cabo de un rato localizó una boca de metro,
entró y se ubicó. Finalmente puso rumbo a casa.
Estaba
bastante cansado cuando llegó al reciento vallado. Los barrotes de
acero se elevaban a varios metros sobre un muro de piedra, al otro
lado un jardín bien cuidado repleto de árboles y arbustos le
esperaba. Las hojas rojas y amarillas del otoño le daban un aire muy
melancólico y agridulce a su regreso. El Sol naciente le arrancaba
destellos al rocío, algo que Irons agradeció, le reconfortó un
poco. Con pasos lentos atravesó la verja y recorrió el camino
empedrado hasta la puerta de la mansión. Antes de abrirla él mismo,
giró por si sola hacía dentro.
-Vaya,
ha vuelto, bienvenido otra vez, Sr. Constanzo- De pronto cayó en la
cuenta, se llamaba David Constanzo, no Irons. La persona que le abrió
era el mayordomo de la casa, Tom, era un tipo alto y estirado con un
bigote espeso y blanco, apenas conservaba unos ligeros mechones de
pelo en la cabeza y parecía estar siempre atento para servir con
diligencia a su Señor, el padre de Irons- Llega usted en un día
nefasto, en verdad.
-¿Nefasto?¿Qué
ha pasado mientras estuve fuera?- Preguntó alarmado mientras cruzaba
el umbral. Ahora se encontraba en un gran vestíbulo bien iluminado
de suelos brillantes cubiertos con alfombras de colores oscuros y
sobrios. Irons subió por las grandes escaleras de mármol hasta el
segundo piso donde se hallaban las habitaciones y los estudios. Se
dejó guiar por Tom, no sabía que podría haber pasado. En cuanto
giraron un par de veces por los largos pasillos creyó adivinarlo,
iban hasta el despacho de su padre- ¿Le ha pasado algo a mi padre,
Tom?
-Será
mejor que lo vea usted mismo- Contestó el otro con aire misterioso,
pero con una mirada triste reflejada en el rostro. Sin decir mucho
más Irons aceleró el paso hasta llegar a la puerta entreabierta del
despacho de su padre. Miró al mayordomo, que con un gesto le indicó
que siguiera adelante. Nervioso y con algo de miedo, sin saber muy
bien que es lo que esperaba, abrió la puerta con cuidado.
Al
principio vio la gran ventana que estaba en el lado opuesto a la
puerta y que ocupaba toda la pared. La ventana miraba al este, de
manera que la brillante luz del Sol penetraba en al estancia. Irons
notó el aire estancado y cargado de la habitación. Las paredes
cargadas hasta el milímetro de detalles y decorados de madera eran
abrumadoras a la par que bellas. A pesar de la luz natural había una
especia de penumbra. Al cabo de unos segundo Irons logró acostumbrar
la vista y se fijó en el gran escritorio de madera de roble, traído
hace varias generaciones. Sobre la silla yacía el cuerpo de su
padre, que estaba desplomado sobre el escritorio. Tenía en la mano
derecha una copa ahora vacía, cuyo contenido se había desparramado
sobre la madera y había goteado hasta la moqueta del suelo. Una gran
mancha de vino tinto se extendía por todos lados, mezclada con algo
más. Sangre. Tardo unos segundos en comprender que aquello era el
cadáver de su padre. Irons ahogó un grito en la garganta.
-¡Padre!-
Se acercó a toda prisa mojándose los pies con vino. Llegó al lado
del hombre y le irguió sobre la silla. Estaba frío al tacto y un
hilillo de sangre le salía desde la boca cayendo desde su barbilla.
No pudo evitar que las lágrimas le recorrieran el rostro. Abrazó a
su padre mientras Tom le miraba, apenado. Lo dejó unos segundos para
que se desahogara, no habían tenido la oportunidad de despedirse. Al
cabo de un rato calló y depositó a su padre sobre la silla, como si
aun viviera y estuviera firmando papeles, luego giró la cabeza- ¿Has
llamado a la policía y avisado a la familia?
-No,
señor, he descubierto el cadáver hace escasos minutos, justo antes
de que usted volviera. Lo más probable es que se suicidara, usted
sabe, últimamente estaba tan deprimido y...- Irons le mandó callar.
-¡No
digas una palabras más!¡Mi padre por muy deprimido que estuviera no
haría esto jamás! No tengo ni idea de quien ha podido ser, pero
está claro que ha sido un asesinato, ten cuidado con el vino,
probablemente le metieran algo raro... mi padre estaba muy descuidado
como para darse cuenta, eso, o fue un viejo amigo suyo el artífice
de esta calamidad...- Irons salió de la estancia repugnado y
enfadado.
-¿Qué
hago joven señor?
-Nada,
no avises a la policía ni a nadie. Si alguien te pregunta mi padre
está en un viaje de reposo a... cualquier isla caribeña que se te
ocurra, para recuperarse de su pesadumbre. No quiero que la noticia
salga de estos muros, ¿ha quedado claro?- Preguntó con ira.
-Por
supuesto, si me lo permite, ¿qué es lo que se propone, joven
señor?- Quiso saber Tom, quien empezó a preocuparse de verdad por
David.
-Si
te soy sincero aun no lo sé, pero de todas maneras será mejor que
no lo sepas y te mantengas al margen, por tu propio bien- Irons llegó
finalmente al salón y se desplomó sobre un sillón. Con un gesto de
la mano despidió al mayordomo, quería estar solo consigo mismo un
rato. Sin darse cuenta se quedó dormido hasta el mediodía. Tuvo un
sueño intranquilo y lleno de preocupaciones, temores y sombras de un
mal próximo que le acechaba.
Lejos
de allí una figura oscura se recortaba contra la luz del día.
Estaba en un puente cerca de Príncipe Pío, sobre el Manzaneras,
observando el lento fluir de las aguas. Se trataba del líder S-Men.
Gravitta observó un rato más el escaso caudal y finalmente se
alejó. Había vuelto al mundo que conocía y estaba algo aturdido.
Aún tenía en la mente y muy frescos los recuerdos de su batalla con
Eliart, esa persona le había dejado una honda impresión. Sin
embargo no podía esperar más, debía entrar en acción, muchos de
sus compañeros habían caído en el enfrentamiento y tenía que
reorganizarse. Con paso firme y decidido se encaminó a su casa.
Vivía
solo en un piso bastante pequeño de dos habitaciones. Cuando entró
las ventanas estaban abiertas y entraba un viento frío. Se apresuró
a cerrarlas, a continuación buscó algo para comer y se preguntó
cual debía de ser su primer paso.
-Tengo
que localizar al resto de mi equipo- Y mientras masticaba un cacho de
pan bimbo encendió su portátil. Empezaría por Irons. Por lo que
sabía gracias a Revelación en la información que trajo es que su
nombre en el juego era David Irons, tal vez parte de ese nombre fuera
real. También sabía que se andaba con aires de chulo y que su poder
era la tecnología. Gracias a asociaciones lógicas dedujo que tenía
al menos una fuente de dinero estable y que su fuente podría ser
algún tipo de fábrica o empresa relacionada con ello, Gravitta
tenía la hipótesis de que los poderes tenían cierta relación con
el entorno de cada sujeto. Al cabo de una larga búsqueda encontró
un artículo que hablaba de familia Constanzo, en ella aparecía una
foto familiar y el hijo era muy similar a Irons- Creo que te he
encontrado...
Más
tarde continuó con J.J y Kya. Sin embargo esta vez la búsqueda no
fue tan fructífera, no logró averiguar nada sobre los otros dos.
Conociendo a J.J sería capaz de dar con él, estaba casi seguro, y
Kya igual con su instinto felino, así que la prioridad era
establecer contacto y presentarse ante David. Gravitta había
recordado su nombre, pero no quería usarlo, por ahora seguiría
siendo Gravitta. El nombre que le dio su padre cuando nació lo
aborrecía, al igual que a su progenitor.
Miró
entonces una fotografía sobre una pequeña mesa. En ella aparecía
él con sus padres y su hermana. En la foto tenía séis años, su
hermana tres. Hacía de eso casi veinte años. Cerró el portátil y
desechó esos fantasmas del pasado. Pensar en ello le enfurecía
sobremanera. Su objetivo en la vida era una venganza irracional y
firme contra su padre. Él era la fuente de toda su maldad y odio. La
ira le recorría de parte a parte. Decidió ducharse y relajarse un
poco, estaba muy ofuscado.
Cuando
acabó se vistió y comió algo más consistente. Consideró la
posibilidad de dormir un rato, pero el tiempo corría en su contra y
no sabía cuando volvería al juego. Así pues se puso una chupa de
cuero y salió al frío de la calle de nuevo. Eran las diez de la
mañana. Había memorizado donde estaba la mansión de Irons.
En
ese momento David se despertaba sobresaltado. Había tenido sueños
oscuros, malos presagios. Se levantó con esfuerzo y volvió hasta el
despacho de su padre. Cuando llegó él ya no estaba, el cuerpo había
desaparecido, la alfombra se había cambiado y no quedaba ningún
rastro. ''Probablemente ha sido cosa de Tom, gracias'', pensó. Se
sentó en el sillón frente al escritorio, pensativo. Ya no era sólo
una cuestión de gloria personal o de ayudar al mundo a salir de las
crisis con sus ideas revolucionarias, no... ahora se trataba de una
venganza personal, ¿contra quién? Eso todavía no podía
imaginárselo.
Por
el momento se centraría en aumentar el poder de su empresa gracias a
su don con la tecnología, muchas puertas se le habían abierto. Sin
embargo para ello necesitaba una mente científica detrás de todo
que le ayudara con las lagunas que tenía, y solo podía ser ayudado
por alguien del juego, pues si no estaría rompiendo la regla de
hablar a alguien que no perteneciera al juego de sus poderes.
Inmediatamente pensó en Gravitta, gracias a la información de la
gata de que aquel tipo era un investigador finalmente se decidió a
traicionar a sus compañeros. ¿Cómo demonios daría con él? Solo
sabía un seudónimo estúpido. Mientras andaba absorto en estas
cavilaciones levantó la vista. Súbitamente se percato de algo,
frente a él en la pared había un gran cuadro de su abuelo. Su padre
lo puso ahí el día que murió y ocupaba una gran porción del muro.
Se levantó y quito el cuadro, luego fue a buscar algo al dormitorio
de su recién fallecido padre, y al igual que él hace tantos años,
colocó un cuadro en su memoria.
-Ahora
te tendré siempre a la vista, tu cuadro frente a mí. Así, cada vez
que me sienta con tentaciones de abandonar esta locura te recordaré,
y recordaré el dolor y tu injusta y prematura muerte. Las cosas no
quedaran así, no señor...- Al decir esto sus ojos presentaron
durante unos instantes un fulgor negro.
Sin
más dilación fue hasta el vestíbulo, a uno de los laterales de la
escalera de mármol se abría una puerta secreta que descendía hasta
un gran sótano. Antes de entrar en la sala debías pasar una tarjeta
por una banda magnética. Dentro se encontraba el laboratorio
personal de Irons con una tecnología de gran calidad y valor. Aunque
en realidad el verdadero científico fue su padre, David no sabía
manejar del todo todas las máquinas y no era capaz de sacar el mismo
resultado. Era bueno para la tecnología, pero no tenía una mente
verdaderamente científica, si astuta, pero no analítica en el puro
sentido de la palabra.
Justo
cuando se disponía a descender por la escalera del sótano sonó un
gran golpe en la puerta principal. Luego otro y otro más. Alguien
llamaba. Escuchó los pasos de Tom acercándose. Irons tuvo una
intuición.
-No
Tom, no vayas, deja que abra yo- Le dijo.
-Pero
señor...
-Hazme
caso- Sentenció, autoritario. Una sombra le cruzó el rostro cuando
fue hasta la puerta y la deslizó. Se quedo estupefacto cuando vio al
líder S-Men.
-Hola,
David Constanzo...- Dijo sonriente- Me ha sido más fácil
localizarte de lo que esperaba- Continuó. Viendo que el otro no
decía nada intentó entrar en la casa- Si no te importa, tenemos
mucho de lo que hablar, sospecho...
-Pues
sí, justo era contigo con quien yo quería hablar, no me esperaba
que aparecieras...
-¿Tan
rápido? En efecto, no sé de cuanto tiempo dispondremos en la Tierra
hasta que seamos enviados de nuevo al...- Entonces David le tapó al
boca.
-No
podemos hablar de ello delante de él- Le cortó señalando a Tom.
Gravitta no se había percatado de la presencia del otro y maldijo
por lo bajo- No te preocupes, entra y ve al salón, está aquí a la
izquierda- Le indicó. El pelirrojo entró y se acomodó en uno de
los sofás. A continuación el empresario se dirigió a su mayordomo
en voz baja- Lo siento, pero debes irte por ahora, te llamaré si te
necesito, descansa.
Tom
no estaba muy seguro de si debía dejar al joven señor con aquel
desconocido que entraba de manera tan poco cortés en casas ajenas,
pero no podía discutir las órdenes, de manera que a regañadientes
se fue. Una vez se quedaron solos Irons llevó algo para beber,
Gravitta le sonreía con una mueca burlona.
-¿No
estás acostumbrado a llevar tú mismo las cosas?- Preguntó
divertido.
-No
demasiado, pero déjate de niñerías, como has dicho el tiempo es
oro- Estaban sentados ambos en sofás enfrentados. De repente una
tensión llenó el lugar, el aire se volvió espeso, los dos
guardaban silencio. El invitado bebió un sorbo de su copa y rompió
la quietud.
-Bueno,
hay mucho que decir, lo cierto es que dentro del Juego Kya solo
alcanzó a decirme que hizo un trato contigo, apenas tuvo tiempo de
describirme la naturaleza del mismo- La mirada fría de Gravitta era
cortante. Los ojos azules penetraban en la mente de Irons y le
dejaron paralizado. ''Ahora entiendo toda esa bobada del
'Amo'...menudo tío'' pensó- ¿Y bien?- Preguntó.
-Bueno,
principalmente fui porque me dijo que eras alguien fuerte, y bueno,
uno de mis principales objetivos es sobrevivir al juego... cosa que
aun pienso hacer.
-Sin
duda.
-...pero
lo que realmente me hizo decidirme fue que eras un científico, o
algo así, un investigador. Y eso es algo que me interesa mucho- Le
contó Irons mientras se inclinaba hacía delante y juntaba las
manos. Gravitta enarcó una ceja.
-Entiendo,
¿qué es lo que quieres?
-Verás,
esto no lo sabe nadie- Al instante recordó el rostro de Eliart y se
sintió culpable, pero no rectificó su sentencia-...el imperio que
mi abuelo construyó y mi padre levantó se ha estado yendo a pique,
cada vez más y más rápido. Ahora mismo estamos al borde de la
quiebra. Cuando adquirí mis poderes sobre la tecnología me di
cuenta del potencial oculto que tenía, podía levantar la empresa y
hacer que volviera a sus días de gloria- Al decir esto no pudo
evitar ponerse de pié y levantar los brazos, estaba soñando
despierto de nuevo- Y encima podría solucionar la terrible crisis
energética que nos asola. Todo es muy bonito, salvo un pequeño
inconveniente- Entonces miró largamente a Gravitta, quien estaba
escuchando atento- La tecnología está muy bien, pero sin una labor
científica de considerable magnitud poco puedo hacer, con tu ayuda
podría optimizar al máximo mi trabajo, ¿entiendes?
Gravitta
se quedó pensativo. Desde luego era un tipo muy visionario el tal
David. Este permaneció un poco más levantado y finalmente se dejó
caer sobre el sofá, resoplando.
-No
me parece una mala idea, te ayudaré, no es para tanto- Contestó
Gravitta, entonces Irons se alegró y fue a darle la mano- Pero me
gustaría investigar también un asunto personal. Yo no tengo los
enseres necesarios, si me dejarás algún fondo tuyo o tuviera acceso
a un laboratorio estaría encantado de ayudarte...
-Ya
veo- David lo meditó unos segundos-...está bien. Yo mismo tengo una
laboratorio personal muy bueno en el sótano de la casa, te daré
permiso para ir y venir como quieras. Aunque por supuesto me gustaría
pedirte un último favor...- Aquella conversación se estaba
retorciendo cada vez más.
-¿De
qué se trata?
-Verás,
mi padre ha fallecido hace escasas horas- Dijo con un hilo de voz,
que apunto estuvo de quebrársele. Tomo aire y continuó- Necesito
investigar su muerte, sospecho que ha sido asesinado... y vuelvo a
necesitarte. No quiero que nadie se entere aún de esto- Esta vez
Gravitta reflexionó más a fondo sobre las revelaciones que acababan
de hacerle. ¿Realmente le convenía meterse en esos asuntos tan
negros? Tras unos segundos tomó una decisión.
-De
acuerdo- Se estrecharon las manos- Nos ayudaremos mutuamente. Yo
investigaré lo de tu padre y te ayudaré con tu empresa, y a cambio
tendré acceso a tu laboratorio y colaboraremos en el juego...
-Exacto-
Confirmó Irons con una sonrisa algo siniestra para la ocasión. Lo
cierto es que el trato sería satisfactorio para ambas partes, los
dos estaban satisfechos- Ven por aquí, te enseñaré el laboratorio
del que te hablaba- Dijo mientras se levantaba. Salieron de nuevo al
vestíbulo y fueron al lateral de las escaleras. Allí el empresario
abrió una puerta bien disimulada y bajó por unas escaleras en la
oscuridad. Gravitta tanteó las paredes antes de atreverse a seguir
al otro. Al cabo de unos segundos llegaron hasta otro puerta, esta
vez metálica. Irons sacó una tarjeta de su bolsillo- Si te digo la
verdad con mis poderes actuales podría entrar sin nada, pero mejor
usar la tarjeta- La pasó por un banda magnética que había a la
izquierda y la puerta se deslizó con un chirrido. Una luz
blanquecina inundó las oscuras escaleras. David hizo un gesto con
las manos mientras decía- bienvenido a mi laboratorio.
Gravitta
quedó sorprendido. Había matraces por todos lados, microscopios,
pipetas y más aparatos que le costó reconocer a primera vista.
Había también numerosas mesas, el espacio estaba muy bien empleado,
y aun así dejaba libertad de movimiento. Vio una despensa al fondo y
entró, se fascinó con la increíble colección de sustancias que
había allí.
-¿Sabes
lo que se podría hacer con todo esto?- Preguntó mientras cogía
varios de los botes y los observaba- Es mucho más peligroso de lo
que parece, bien usado.
-Entiendo,
desde luego. De todas maneras mi padre no lo usaba tampoco demasiado,
le gustaba trastear...- Al pensar en su padre de nuevo se le
ensombreció el rostro. Sacudió con fuerza la cabeza para pensar en
otras cosas- ¿Con qué empezarás?
-Con
todo, aquí hay suficiente material para llevar varias
investigaciones al mismo tiempo, la cuestión será tenerlo bien
organizado- Contestó el pelirrojo. Se había llevado una mano a la
barbilla, en su cabeza ya estaba pensando como llevar a cabo cada
tarea- ¿No tienes una tarjeta para mí? Sería más cómodo.
-Toma
esta- David le tendió una tarjeta- No he tenido tiempo de hacer una
como es lógico, esta es la de mi padre.
-Perfecto
pues. Si no te importa iré a mi casa a buscar algunas cosas más y
cuando vuelva me pondré con todas las tareas- Dijo Gravitta mientras
se dirigía hacía las escaleras. Entonces Irons le paró.
-¿Quieres
que te acomode una habitación arriba, para que no tengas que ir y
venir a tu casa cada dos por tres?- Le preguntó. El otro negó con
la cabeza- Otra cosa, tú sabes mi nombre y donde vivo, ¿no me dirás
al menos cual es tu verdadero nombre?
-No-
Contestó cortante- Yo tan solo soy Gravitta.
Y
sin decir una palabra más desapareció escaleras arriba. Irons se
quedó pensativo, dándole vueltas a todo lo que había pasado en
esas escasas horas. Sintió que el estómago le rugía y cayó en la
cuenta de que era la hora de comer. Decidió ponerse al trabajo nada
más acabara su comida.
Gravitta
no tardó en regresar a su diminuto piso. Entró y subió las
persianas para que entrara algo de luz y aire, aunque ahora no
pasaría mucho tiempo ahí tampoco debía abandonarlo. Tomo una gran
bocanada de aire y se mentalizó para todo el trabajo que tenía que
hacer. No le había dicho a Irons que es lo que quería investigar, y
no era otra cosa si no el sobre donde recibió la invitación del
juego. Tal vez eso le daría alguna pista sobre como llegar al que
estaba detrás de eso. Cuando estaba ordenando unas cosas alguien
llamó a la puerta. Sin saber muy bien qué esperar la abrió y
descubrió a J.J que le sonreía.
-Hola,
maestro- Le saludo con una leve inclinación.
-Hola,
no te esperaba, adelante- El chico entró hasta el salón donde se
acomodó. Su líder se sentó en una silla. Luego se miraron en
silencio, finalmente fue el pelirrojo quien habló- Así que lograste
localizarme, confiaba en tu intuición y tu habilidad de sentir
presencias, no esperaba menos de ti.
-Gracias
maestro.
-De
nada, pero tenemos que hablar de cosas importantes, ya me reuní con
Irons y lo tenemos en nuestro bando, pero tras la última batalla
contra esos I-Men...- Apretó el puño con fuerza debido a al
frustración-...perdimos al titiritero, a Sónico, además de que
Shadow Walker y Revelación se pasaron a su lado. Ahora sólo tenemos
a Kya, Irons a ti y a mi. Tenemos que reclutar a nuevos miembros.
-Entiendo,
¿quieres que me encargue de la tarea?- Sugirió J.J mientras juntaba
las manos sobre su regazo.
-Así
es, ya que puedes percibir las presencias quiero que esta vez busques
gente poderosa, poderosa de verdad- A Gravitta le brilló un fuego en
los ojos con tan solo pensar en ese grupo de ensueño- Demuéstrales
tu fuerza si hace falta, incluso puedo encargarme yo, pero preferiría
no hacerlo, estaré ocupado con Irons. Por cierto, háblame de los
I-Men contra los que luchaste, cuanto más sepamos mejor.
-Como
ordene; primero me enfrente con aquel al que llaman Guerrero Celeste,
el chico del viento- J.J narró por encima los sucesos de sus
batallas- tiene potencial, pero aún tiene que pulir sus poderes. En
cuanto a la chica demonio, es bastante peligrosa, domina el arte de
la lucha con y sin espadas, además de que su poder le da mucha
ventaja física. El Capitán Vasco es sobre todo músculos, pero
haríamos bien en tenerlo muy en cuenta. Además vi a una nueva de la
que no nos habló Revelación, una chica, una sanadora.
-¿Sanadora?
Eso es malo, explica muchas cosas desde luego...- Gravitta meditó
unos segundos en toda la información. Repentinamente el cansancio el
sobrevino, no había dormido nada aún- Bueno, ya puedes irte
tranquilo, ponte a buscar posibles miembros de nuestro grupo, yo
tengo un par de cosas que hacer.
-De
acuerdo, hasta luego maestro- Y con otra reverencia se fue.
En
las afueras de Navalcarnero Eliart se lanzaba contra el Borrador.
-¡Embestida
cabrista!- Thunder-Man intentó detenerle, pero ya era tarde, el
joven avanzó a toda velocidad contra el enemigo, a quien pilló
desprevenido. A pesar de todo el monstruo pudo reaccionar a tiempo y
atrapó la cabeza de Eliart para lanzarlo contra el suelo con fuerza.
''Tiene una fuerza prodigiosa'' pensó.
-No
pensaba haceros nada, pero ahora me veré obligado a borraros...- La
voz del ser sonaba artificial y descompuesta, como un eco lejano. A
continuación levantó al I-Men y le propinó un puñetazo bestial en
el abdomen, lanzándolo veinte metros atrás.
-Mierda,
tengo que...- Intentó levantarse, estaba dolorido, pero de pronto un
brazo le mantuvo en el suelo, se trataba de Thunder-Man.
-Quieto
chico, agradezco al ayuda, pero ya es hora de que me ponga serio, no
os acerquéis.
Eliart
no pudo moverse ante la imponente presencia del ganador del juego y
se quedó sentado en la tierra, mirando. Thunder-Man avanzó un poco
y se paró frente al Borrador, que le observaba con una sonrisa
socarrona. De repente comenzaron a surgir unos rayos increíblemente
poderosos del cuerpo del héroe. Los rayos amarillos comenzaron a
concentrarse y se tornaron primero rojos y luego azules, para
finalmente quedarse en un tono violáceo muy misterioso. Una especie
de armadura de rayos le rodeaba, era una energía inmensa y poderosa
hasta límites insospechados.
-Reencarnación
del Dios Rayo, voy a reducirte a cenizas... este ataque me desgasta
mucho, pero ya estoy harto de esto- Dijo Thunder-Man. Acto seguido se
lanzó rápido e invisible por ojos comunes, lo único que vieron los
I-Men fue un destello de luz ya que al segundo siguiente había
impactado contra el Borrador, elevándolos a los dos por los cielos.
Entonces
se desencadenó una lucha en el aire digna de titanes, los rayos
salían disparos de todos los colores y al impactar contra el suelo
causaban destrozos, las ondas de energía pura deshacían nubes
enteras y desviaban la luz. Un bosque cercano no tardó en arder por
los rayos, la estampa era infernal. Eliart estaba fascinado, el nivel
de esa persona era tan grande que daba miedo, ¿podría él llegar
algún día a ser tan fuerte? Recordó las primeras entradas del
blog, cuando describía como se familiarizaba con su nuevo poder,
para ellos fue similar. No pudo evitar imaginarse en el futuro
obteniendo mucha fuerza. De repente el Guerrero Celeste acudió a
socorrerle.
-¿Estás
bien tío? Menuda hostia te ha zurrado- En el rostro del joven de
pelo tazón se leía la preocupación.
-Tranquilo,
pega fuerte, pero no es nada que no pueda soportar- Con algo de
esfuerzo finalmente se levantó, apoyado en su amigo.
Thunder-Man
blandía en ese momento una alabarda compuesta de rayos y energía.
Asestaba un golpe tras otro mientras el monstruo blanquecino
intentaba herirle con sus golpes. En ese momento el héroe logró
cortarle un ala de cuajo, de la herida del ser no brotó ni una gota
de sangre, se limitó a sonreír y devolverle el golpe. El hombre no
se esperaba que su enemigo se recompusiera tan rápido y recibió un
mordisco en el brazo derecho. Esta vez si hubo sangre. Cayeron al
suelo dando giros cada vez más rápidos.
La
tierra crujió con el impacto.
-¡Mierda!
Ese golpe ha sido durísimo, ¿estará bien?- Preguntó Llama Helada.
La respuesta no tardó en llegar, el hombre salió de la nube de
polvo agarrándose el brazo herido. Aun tenía el aura de rayos
rodeándole y dándole fuerza. El Borrador no dudó en seguirle.
Mientras
que Thunder-Man presentaba numerosas heridas pequeñas como arañazos
y algún golpe, el caso de su contrincante era distinto. Su
inmaculado cuerpo blanquecino se fracturaba cuando recibía heridas,
era como porcelana extremadamente dura y fuerte, y su interior estaba
hueco y lleno de una luz amarilla que parecía ser su fuente de
poder. El monstruo profirió un grito espantoso mientras se lanzaba
con los brazos en alto sobre el ganador.
Justo
en el último segundo, antes de alcanzar al hombre, una sombra se
interpuso y logró bloquear el golpe. Se trataba de Shadow Walker,
que revestido de sombras intentaba ayudar. Eliart entonces salió de
su ensimismamiento, debía de ayudarle, era obvio que aquel ser era
demasiado incluso para un ganador del Juego. Eliart se rodeó de la
energía Leo, roja como el fuego, esta vez quería velocidad ante
todo. A su lado el Guerrero levantó una fuerte corriente de aire y
se preparó para seguir a su líder a la batalla.
El
Borrador y Shadow comenzaron a intercambiar golpes a toda velocidad,
las patadas y los puñetazos volaban en ambas direcciones, sin
embargo, por cada golpe que la sombra paraba recibía tres. No era
rival para la destreza de su enemigo. Antes de que los daños fueran
importantes fue socorrido por una ráfaga de viento cortante que los
obligó a separarse, Celestina acudía en su socorro. Mientras tanto
Eliart se lanzó por la espalda aprovechando que el Borrador estaba
distraído. De nuevo el monstruo pudo reaccionar, pero esta vez
gracias a Leo no le atrapó y sólo cruzaron un puñetazo cada uno
sin muchos resultado.
El
ser miró a su alrededor, estaba rodeado por tres de los I-Men, no
eran muy fuertes según sus cálculos, pero si no se andaban con
cuidado podían hacerle algún daño, por no hablar de que
Thunder-Man estaba ahí también. Entonces algo le atacó por
sorpresa desde arriba. Alcanzó a ver una figura recortada contra el
Sol envuelta en llamas.
-¡Toma
esto! ¡Si los demás atacan yo no seré menos!- Exclamó Llama
Helada mientras caía imbuido en fuego. Pero cuando llegó al suelo
su enemigo desapareció. De nuevo con su extraordinaria velocidad se
zafó de ellos.
-¡Ja,
ja, ja!- Se rió- No sois más que un puñado de enclenques, ni si
quiera podéis rivalizar conmigo, aun estáis muy verdes, os movéis
sin sentido y malgastáis mucha de vuestra energía. Admito algo de
vuestro potencial, pero dejar ya este patético espectáculo, en
serio- Eliart frunció el ceño ante las palabras del monstruo.
Thunder-Man ya se había recuperado del golpe anterior y se acercó a
los I-Men.
-Chicos,
gracias por ayudarme, aunque se fuerte he de reconocer que este tipo
me supera...- Su mirada reflejó añoranza al mirarles- Me traéis
muchos recuerdos, pero esta es mi batalla, el próximo ataque será
especialmente fuerte, si no queréis haceros daño os recomiendo que
os alejéis un poco al menos.
Los
cuatro se miraron y retrocedieron un paso, pero permanecieron alerta
por si su nuevo amigo les necesitaba. Thunder-Man y el Borrador
cruzaron una mirada llena de significado, había entre ellos una
rivalidad profunda y antigua.
-Me
costó dar contigo, sabes- Dijo el ser.
-Lo
sé, me encargué de tener algo de tiempo, pero parece que no fue
suficiente...- El hombre hizo que su aura aumentara de intensidad y
juntó las manos con esfuerzo. Una lanza de luz y electricidad se
formó- La estocada del Dios te destrozará, monstruo.
-Has
enfadado mucho a los GM, pequeño señor del rayo- Si el Borrador
hubiera tenido ojos estos tendrían ahora una mirada cargada de odio
y rencor- No eres el primer que escapa, y puede que no el último,
pero has sido de los más problemáticos, sobre todo con ese estúpido
rollo tuyo de las paginas de internet...
-¡Cállate
ya! Creo que es hora de acabar...- Eliart notó un cariz raro en su
voz. ''Algo anda mal, ¿no será que pretende...?'', cuando se dio
cuenta era demasiado tarde, Thunder-Man ya se había lanzado, con el
arma en ristre.
-¡Como
quieras, ven!- Gritó el monstruo.
De
nuevo con una velocidad extraordinaria el uno chocó contra el otro,
el rayo contra la inhumana energía que procedía del ser. Se produjo
un estallido especialmente potente, la onda de choque los lanzó a
todos varios metros y contra el suelo, una espesa capa de polvo se
levantó en varios metros a la redonda. Revelación se acercó.
-He
visto algo mientras peleabais... prepararos, no auguro nada bueno...
Mientras
el místico decía eso, notaron como una vida se apagaba dentro de la
gran humareda de polvo.
Capítulo 16 - 'El misterioso Bloguero'
-Bien-
Celestina se levantó de la silla y se dispuso a contar su discurso-
Lo primero que pensé al llegar a casa fue… bueno, lo primero fue;
¡Es verdad que tengo poderes, como mola!
Algunos rieron, otros, como Demongirl, pusieron cara de pocos amigos.
-¡Ponte serio Celestina, no tengo mucho tiempo!- Sugirió el siempre
amable Capitán.
-A eso iba leñe, era sólo una broma para romper el hielo- Y sin
añadir más prosiguió- Bueno, lo segundo que pensé respecto al
juego fue que deberíamos elegir un líder de manera oficial. La
razón es sencilla, no sabemos cuánto tiempo permaneceremos en la
Tierra y necesitamos coordinarnos con eficacia una vez allí si es
que queremos sobrevivir. Seguramente muchos jugadores estarán
pensando algo parecido... Básicamente con “Líder” me refiero a
uno de nosotros que sea capaz de tomar decisiones cuando no hay
acuerdo y que lo haga con seguridad y apoyando a los demás cuando
nuestras fuerzas flaqueen. No sé si estaréis de acuerdo. ¿Hay
algún voluntario?
Hubo un silencio en el enorme salón de Revelación. Eliart dudó por
un momento de sí mismo y de sus capacidades. Le gustaba tomar
decisiones pero era mucha responsabilidad. ¿Que pasaría si cometía
un error? La vida de un amigo era un precio demasiado alto... Por
otro lado él era de los mayores del grupo y alguien tenía que
hacerlo. Como nadie hablaba, el Guerrero Celeste decidió romper el
silencio:
-Yo pienso que esa persona debería ser Eliart- Dijo al mismo tiempo
que sonreía a su amigo y Eliart se ponía colorado con cara de
incrédulo- Sí tío, no pongas esa cara. Desde el comienzo del juego
le hemos encargado a él las decisiones más difíciles como decidir
si esperábamos o no a la pandilla de Shocker y supo reaccionar muy
rápido cuando los súbditos de Gravitta raptaron a Gaia y además
nos ha ido uniendo a todos ¿No creéis?
Eliart se mantenía callado al oír las ovaciones de su amigo. Si los
demás pensaban lo mismo aceptaría, pero no quería declararse líder
abiertamente. Al poco, Gaia se levantó:
-Yo también pienso que debe ser Eliart. Hasta el momento ha tomado
las decisiones correctas y no sé. Yo personalmente confío en él.
Puede que se equivoque en alguna ocasión pero seguro que acaba dando
con la solución antes de que sea tarde- Concluyó. Eliart no supo si
era su imaginación pero le pareció que la justiciera rubia le
guiñaba un ojo. Pareció que había un cierto acuerdo general, así
que no pudo evitar sonreír.
-Ajá, así que tú el líder ¿eh? Bueno, el líder debería ser yo,
pero por esta vez te cederé el protagonismo- El que habló fue el
Capitán Vasco a través de la vídeo llamada. Lo dijo en tono de
broma y apoyando el consenso general. Tan sólo Demongirl discrepó:
-¡Hey, que yo también quiero ser la líder!- Exclamó la chica.
Eliart estaba dispuesto a cederle el turno para evitar discutir pero
finalmente Demongirl cedió y decidió fiarse de la opinión que
tenía el resto. Incluida su hermana mayor.
-¡Queda elegido entonces oficialmente el líder de los I-Men!- Zanjó
Revelación. El Guerrero decidió continuar hablando.
-Ahora vayamos a otro asunto
chicos: ¿Qué pensáis que es exactamente el juego? Era evidente que
ese lugar no era la Tierra.
-Quizás fuese algún tipo de isla paradisíaca- Aportó Shadow
Walker.
-No creo ¿eh? Tampoco quiero aventurarme pero no vimos el mar. Por
otra parte había agua y todo parecía real...- Expresó Eliart.
-Mirad, yo he estudiado algo de ésto y tengo la teoría de que es
un tipo de dimensión paralela, no se cómo explicarlo. Algo similar
a una realidad virtual- Comentó el Guerrero Celeste confiado.
-Sí, yo también apoyo que debe ser algo así. A fin de cuentas nos
transportaron desde una esfera táctil que parecía informatizada-
Mencionó Revelación. Aunque no soy capaz de vislumbrar una
respuesta por más que lo intento.
-Pero ¿no sería lógico pensar que la creación de ese “mundo”
del juego es el poder de Alguien que está fuera de él y lo
controla? Probablemente sea mucho más fuerte que los jugadores-
Opinó la chica-demonio.
-O puede que no sea muy fuerte y que precisamente nos encierra para
que no interfieran en sus planes. Es igualmente lógico- Dedujo el
Capitán Vasco.
-En cualquier caso sólo parece haber un modo de averiguarlo- El
Guerrero miraba su portátil mientras hablaba- Me refiero a ganar el
juego. Mirad, he estado investigando sobre el juego en todos los
lugares posibles de la Red. En cuanto llegué me puse con ello y no
fue nada fácil pero he encontrado algo que, aunque no puedo
corroborar que sea verdad, tiene pinta de ser fiable. Por éso opte
por reuniros para que entre todos saquemos algo en claro.
Revelación conectó los
ordenadores a un proyector grande que tenía en la pared para
facilitar la vista. Todos pudieron ver un blog de color negro, con
unas montañas del color del desierto como única imagen decorativa.
Parecía escrito por alguien que no le daba mucha importancia a la
estética. Era prácticamente todo texto. El Guerrero les invitó a
comenzar a leerlo antes de hablar. El blog se titulaba
“La Vida en Juego”
y estaba estructurado en días a modo de diario de tal manera que
cada nueva entrada del blog era un día diferente. Los I-Men
comenzaron a leer la primera entrada del blog a través del
proyector. Era interesante comprobar que el blog no tenía ni
siquiera una pequeña presentación en su primera entrada.
Simplemente comenzaba a narrar:
Día 1: ¿Qué es éste lugar? ¿Y qué hago yo aquí?Igual de
desorientados que yo se encuentran los demás. Por más que lo
intento no puedo recordar mi nombre,pero en este “lugar” me hacen
llamar Thunder-Man. Me han dicho que tengo que jugar para poder
sobrevivir y que tengo tres vidas¿ Dónde está la gracia?¡ Ni que
mi vida fuera como un videojuego! Este primer día ha sido de lo más
raro. He conocido a un par de chicos de mi misma edad y de momento
vamos a continuar los tres juntos a ver qué pasa. No estoy nada
seguro de lo que está pasando ,pero cierro los ojos y deseo con
todas mis fuerzas despertarme.
Día 2: Hemos avanzado por una especie de Bosque de hojas perennes
y hace un sol radiante. Nada que ver con ayer. Sea lo que sea este
lugar, no tiene nada que ver con la Tierra. Muchos pensaréis que
estoy loco, pero todo ésto es cierto. Hemos tenido un duro de
combate. He conseguido producir rayos con mis manos con total
facilidad, pero uno de mis compañeros está gravemente herido. Ha
perdido ya dos vidas y se está desangrando. No entiendo como se
puede jugar de esta manera con las personas, pero esté quién esté
detrás de ésto me las va a pagar muy caro...
-¡No
puede ser! ¡Tiene que ser una broma!- Chilló el Capitán Vasco
desde la pantalla de ordenador.
-Eso quise pensar al principio pero es demasiada casualidad ¿no
creéis?- Preguntó el Guerrero. Eliart siguió mirando con atención
el blog, hasta fijarse en la fecha en que fueron publicadas las
entradas.
-Umm, pero estas entradas ¿son de hace mucho no? Por la fecha que
pone, desde luego no se refieren al juego donde estamos inmersos,
pone que lleva escrito diez años- Aclaró el líder de los I-Men
-¡Exacto! Ahí pretendía llegar- El Guerrero Celeste se dirigió a
todos con firmeza- Si asumimos la veracidad de este blog, estamos
afirmando que el juego ha tenido más ediciones. En definitiva, no
somos los primeros en ir- Las palabras del Guerrero no podían dejar
a nadie en la indiferencia, ya que de ser cierto aquello, las
preguntas de multiplicaban. ¿Cuánta gente había sido víctima del
juego antes que ellos? ¿Seguirían vivos algunos de ellos? Eran
dudas que les dejaban helados.
-Revelación ¿Cómo ves tú la situación? Yo no sé que pensar...-
Comentó Shadow.
-Pues no lo sé, me preocupa bastante que pueda ser una trampa...
-A mi también, la verdad... al fin y al cabo sólo es un blog,
podría haberlo hecho cualquiera- Repuso dubitativa Gaia.
-Bueno bueno, continuemos leyendo las entradas, ya que no veo que
haya una decisión más o menos unánime- Propuso el Guerrero Celeste
que, por supuesto, ya se había leído todas antes de convocar la
reunión.
Y así continuaron leyendo la narración de aquel misterioso bloguero
y a pesar de que los escenarios descritos eran diferentes a los que
vivieron en el juego, los sufrimientos, las dudas y los combates les
hacían trasladarse al mundo del juego. Además, nadie conocía la
extensión de ese lugar, así que podían ser escenarios que aún no
habían visto. Con todo, cada vez parecía más cierto. El diario
mostraba entradas día tras día hasta llegar al día 26 donde de
pronto había un sospechoso parón y a continuación había una
última entrada...
''Tal vez durante ese tiempo simplemente se sucedieron batallas, y no
era éso lo que se proponía contar''. Pensó Demongirl casi en voz
alta. Los I-Men se encontraban sorprendidos y se disponían a leer la
última entrada en busca de respuestas:
Día 90: Finalmente lo
logré.¡Gané el juego! He sobrevivido pero no paro de preguntarme
dónde estará mis compañeros. He tenido que luchar por mi vida aún
a costa de la vida del resto de los jugadores- Eliart
se estremeció al leer estas líneas- Pero
“aquel lugar” es horrible. esos malditos “GM”... Tras muchos
intentos, finalmente encontré el modo de escapar. Pero me están
buscando, sé demasiado y dudo que me dejen con vida. Iré vagando
sin rumbo fijo de un lugar a otro si es necesario. No tengo miedo al
infierno porque ya lo he experimentado en mis carnes.
Y desde un lugar muy alejado escribo las entradas de este blog
recreando diferentes días del juego. Espero que si algún jugador
está vivo y lo lee trate de buscarme. La Verdad debe salir a la luz.
-Increíble... no sé si sonreír por haber encontrado algo o llorar
por la que nos espera- Enunció admirado el Capitán.
-¿Alguien
sigue pensando que es casualidad?- Preguntó el Guerrero Celeste
satisfecho.
-No es casualidad- Sentenció Revelación en estado de trance.- Pero
saber “La Verdad” no será tarea fácil y habrá que tener mucho
cuidado.
Las palabras del místico sirvieron para aclarar las dudas que
quedaban, no en vano era capaz de ver el futuro y más cuando sus
pupilas se desvanecían por unos instantes, como en aquella ocasión.
-¡Pues venga, no perdamos más el tiempo I-Men! Habrá que encontrar
a ese tal Thunder-Man- Clamó Eliart a voces- Guerrero, ¿crees que
podemos encontrarle?
-Lo he intentado tío, pero cuando envío correos a su dirección de
mail me falla continuamente. Debe estar desactivado o bloqueado...
-Chicos no quiero ser la aguafiestas pero ¿Y si ya le han pillado
esos tal GM? Pensad que las entradas son de hace ya diez años, es
complicado que siga vivo si es verdad lo que cuenta...- Opinó la
chica-demonio.
-¿Diez años? ¡Qué barbaridad!- Habló el Vasco que desde la
vídeo-conferencia no veía bien las letras pequeñas del blog.
-Sí. Y además casi justos...- Respondió de nuevo el domador del
viento.
-Umm, pero ahora que hemos averiguado ésto tampoco creo que podamos
hacer como si nada. Lo ideal sería dar con él cuanto antes. No
sabemos cuánto tiempo permaneceremos en la tierra ¿Estamos todos de
acuerdo?- Preguntó el líder de los I-Men.
Nuestros héroes asintieron. Conocer más de aquello era algo que
todos querían, pero nadie sabía bien por dónde empezar.
-¡Asco de conexión que lenta me va!- Se quejó el hacker- Un
momento... ¡claro, alguien ha entrado en mi red! ¿Quién será? ¡Si
la tengo súperprotegida!
-Algún GM de esos- Bromeó Shadow sin gracia. No era el momento ni
el lugar.
El
Guerrero parecía preocupado y vio que había un nuevo mensaje en su
bandeja de mail. Era el infiltrado. El usuario se hacia llamar
“Loginbuscapower@tt.mail.com”,
un nombre muy ridículo.
Asunto del mensaje: “Top Secret.”
-Hola hacker de pacotilla, te queda mucho por aprender así que voy a
echarte una mano. Los GM habrán bloqueado el correo del bloguero,
así que te mando su nueva dirección Tranquilos soy de fiar y me ha
costado tiempo localizarla. ¡Hala que os cunda!
Y debajo del texto estaba la supuesta dirección de correo del
ganador. Al instante, el otro hacker abandonó la red.
-¿Que pensáis? ¿Nos arriesgamos?- Comentó el Guerrero Celeste al
grupo. No quería ser el único responsable.
-Deberíamos, ¿Qué otra nos queda?- Respondió Revelación. De
nuevo los I-Men se mostraron unánimes. Era arriesgado pero había
que intentarlo.
Así que Celestina le mandó un mensaje al ganador, contándoles
quiénes eran y solicitando encontrarle. Para sorpresa de todos,
Thunder-Man no tardó en responder.
-¡Al
fin unos jugadores valientes y resueltos! Os envío mi dirección. Es
un milagro que aún esté vivo y no puede moverme de aquí. Pero os
espero.
Su casa estaba algo lejos, en el pueblo madrileño de Navalcarnero.
Su casa parecía ser una vivienda destartalada en medio de ninguna
parte.
-Ehm, no sé vosotros chicos pero yo tengo que hacer un par de cosas
de clase antes de ir ya que no sabemos cuánto tiempo estaremos en
la tierra. Además debo conseguir algo de dinero y provisiones para
el viaje, ya que no sabemos cuánto tiempo nos ocupará- Confirmó el
Guerrero.
-Sí yo también- Dijo Gaia- Por cierto Llama Helada y Waver dicen
que quieren ir y que en dos días podrán- Al parecer hablaba con
ellos por Whatsapp.
-Bueno, podemos esperar dos días, esperemos que no sea demasiado.
Hoy es sábado ¿no?- Dijo Eliart.
-¡Qué va tío, es jueves! ¿En qué mundo vives?- Le regañó el
Guerrero Celeste
-Pero si cuando volvimos a la tierra hace dos días vi en un reloj
digital que era jueves...
-¡No seas ingenuo colega!- Intervino esta vez Revelación- Deberías
saber que esos relojes están estropeados.
-Vaya, entonces.. si el domingo cogimos el bus para llegar a
Finisterre y el lunes ya estábamos en el juego, ésto quiere decir
que..
-Que los cinco días del mundo del juego, se reducen a uno en el
mundo real- Le interrumpió Gaia.
-Si que hay cosas por descubrir- Se contentó Eliart- Bien, quedemos
a las 8 de la mañana del lunes aquí mismo para partir, al menos los
que podamos ya que tampoco podemos retrasarlo indefinidamente.
-Yo lo siento chicos, debo limpiar Bilbao de salteadores estos días.
Es mi deber. Sin embargo, si necesitáis algo una vez allí llamarme
y acudiré en helicóptero si hace falta- Explicó el Capitán Vasco-
Lo siento pero esperar que esté disponible es complicado estos días
y sólo os retrasaría.
-Será una gran pérdida, aunque te mantendremos informado, Capitán-
Comprendió Eliart- De todos modo tampoco creo que sea conveniente
que vayamos todos, ya que podría ser una trampa, a pesar de que
estemos seguros de que no. Nadie sabe qué puede pasar y si vamos
muchos a ese lugar puede resultar sospechoso si alguien del juego
está vigilando...
-Es verdad, no había caído en eso pero creo que tienes razón.-
Dijo el recién llegado a los I-Men, Shadow Walker.- ¡Yo quiero ir!
Celestina
propuso que le fueran confirmando quienes querían ir y quiénes
preferían quedarse y estar expectantes. Naturalmente la mayoría
querían ir aunque algunos no podían por reuniones familiares y
clases. El juego había trastocado su vida diaria, sin embargo
seguían teniendo una vida y tenían que reorganizarse. La reunión
había concluido y los I-Men se disponían a abandonar la casa de
Revelación. En ese momento, Eliart se dispuso a hablar con Gaia.
-¿Puedes quedarte un minuto?- Preguntó a la rubia. Ella asintió y
Demongirl dijo que esperaría fuera. Hubo un silencio incómodo y
finalmente Isi lo rompió:
-Esto... verás...- Decía dubitativo- ¿Estás ocupada mañana?- al
concluir la frase Eliart sintió cómo se le quitaba un gran peso de
encima.
Gaia se sonrió. Esperaba algo así, y desde que Eliart le llamó
tuvo ganas de quedar con él pero no se atrevía a dar el paso- Sí,
mañana estaré libre todo el día- Contestó decidida.
-Perfecto, esta noche te llamo y vemos dónde quedamos ¿Ok?- La
expresión de Eliart había cambiado tras la respuesta afirmativa de
la I-Men. Ahora transmitía seguridad, como en el campo de batalla.
Se despidieron con un abrazo mientras Revelación (que supuestamente
había ido a la cocina) los observaba desde atrás sonriente.
Demongirl de pronto entró de nuevo.
-¿Qué estáis haciendo? ¡Llevo media hora esperando hermanita!-
Exageró gritando.
-¡Tú quejándote como siempre ¿eh? la de veces que habré tenido
que esperar cuando te despides de alguien! Bueno, eso Eliart, que nos
vemos mañana- Concluyó mientras se alejaba.
Demongirl miró a Eliart frunciendo el ceño, entendiendo al instante
de qué iba el asunto y ambas hermanas se alejaron. Eliart también
se marchó y se dirigió a su casa. Había sido una mañana convulsa
pero lo bueno es que ya sabían más cosas acerca del juego y eso le
aliviaba.
Al llegar releyó con detenimiento el blog de Thunder-Man por si
había podido haber algún malentendido y, cuanto más lo leía, más
ganas tenía de encontrarle. Decidió dedicar la mañana del día
siguiente a entrenar y la tarde a quedar con Gaia. La citó a las 4
de la tarde en la estación de Atocha y comenzó a arreglarse
temprano, algo poco usual en un chico como él. Incluso llegó un
poco antes de la hora prevista y la esperó leyendo un interesante
libro sobre sociedades secretas. Le encantaban los misterios por
resolver y la verdad oculta en las cosas, de ahí que estuviera
deseando conocer a ese tal Thunder-Man. Aunque en ese momento sólo
quería ver los brillantes ojos verdes de Gaia.
Al poco llegó la I-Men y Eliart le sonrió desde lejos:
-Siento llegar tarde- Se disculpó.
-No. Has llegado bien de hora tranquila ja, ja es sólo que yo me
adelanté- Respondió- Oye tu eras de San Fernando ¿no?, entonces
quizás te apetezca pasear por el centro ya que no lo ves
habitualmente.
-¡Por mí encantada!- sonrió Gaia.
Anduvieron por la Puerta del Sol, donde tuvieron que esquivar a unos
manifestantes que protestaban por la falta de soluciones a la crisis
energética y pulularon por la Gran vía hasta llegar al Parque del
Retiro, donde Eliart le explicó que allí pasó parte de su niñez
junto con algunos compañeros que estuvieron con él hasta el
instituto.
-¿Ah sí? ¿Y mantienes contacto con alguno de ellos?- Preguntó
interesada.
-Umm,
digamos que es un poco largo de contar. Pero contacto lo que se dice
contacto, no. Tan sólo con tres compañeros del último instituto al
que fui.
-Perdona, no pretendía sacar a la luz algo incómodo.
-Ja, ja, ja ¿Y qué importa? ¡Sólo es el pasado! No suelo contarlo
pero ya era hora de que empezáramos a conocernos ¿no piensas lo
mismo?- La miraba fijamente a los ojos. Estaban algo cansados así se
sentaron en un banco. Gaia estaba sorprendida por el extraño
carácter de Eliart. Guardaba dolor con respecto a su pasado y se
notaba en cómo decía las cosas, pero lo más curioso de todo es que
no llevaba consigo ninguna coraza. Tenía algunos secretos pero si le
preguntaban contestaba con total naturalidad, sin esforzarse lo más
mínimo por ocultarlos.
Eliart por su parte también quería preguntarla algo sobre ella,
pero optó por no entrar tan rápido en el terreno personal:
-Oye ¿Cuántos hermanos tienes? ¿Alguno más que Demongirl?
-Sí, tenemos una hermana mayor que nosotros. Tiene 26 años. ¿Y tú
Eliart? ¿Tienes algún hermano? ¿Y cuantos años tienes?
-Pues yo no tengo hermanos, soy hijo único así que tiendo a
considerar a mis amigos más cercanos como parte de mi familia, y
tengo 21 años.
-Yo 18 recién cumplidos, aunque aparente menos- Dijo la defensora de
la naturaleza.
-No, tienes los que aparentas. Ni más ni menos diría yo- A la chica
le gustó esta respuesta. Normalmente solían pensar que tenía 16
años a lo sumo y no la gustaba que la viesen más pequeña de lo que
era. Entre una charla amistosa, poco a poco cayó la tarde y el
viento empezó a aflorar entre las copas de los árboles del bosque.
Gaia estaba tiritando, así que Eliart se quitó su fina chupa de
cuero y se la colocó por encima. No servía de mucho ya que no
abrigaba a penas, pero al menos era algo.
-¿Sigues con frío?- La chica asintió y Eliart se inclinó un poco
tratando de abrazarla. ''Sus brazos son muy cálidos'', pensó la
chica. Eliart se contentaba con su sonrisa a la que contemplaba
embobado.
Al aminorar el viento echaron un rato a caminar sin rumbo hasta que
al rato las gotas de agua empezaron a caer sobre sus cabezas, cada
vez de un modo más intenso.
-¡Estúpidos Celestina y Waver, nos han fastidiado la tarde!
Deberían aprender a controlar sus poderes- Comentó Eliart de broma.
-Ja, ja, bueno y... ¿ahora que hacemos? Hace muy mal tiempo para
estar por la calle y eso que me gusta la lluvia, pero es que encima
hace frío- Aclaró Gaia.
Eliart comprobó el dinero de su cartera al igual que hizo Gaia: No
tenían ni para un café. Comenzaron a pensar en opciones y de
pronto Eliart propuso:
-Umm,
bueno mi casa está relativamente cerca. Hay un bus que nos deja al
lado. Si quieres venir un rato hasta que la lluvia pase...- Ante esta
invitación Gaia se puso roja y sin saber qué decir- No te haré
nada malo, tranquila- Le dijo mirándola a los ojos con firmeza.
Evidentemente Gaia tenía dudas sobre si irse con él o no hasta ese
punto, pues por muy intentas que fueran las emociones de aquel
terrible juego, tan sólo le conocía de hacía 4 días. Con todo, la
mirada del chico inspiraba confianza y ella no era ninguna desvalida
que no pudiera defenderse en caso de que no fuera fiable, así que
aceptó la invitación.
Al poco tiempo llegaron a casa de Eliart, quien temía un poco por su
imagen frente a la chica, ya que en aquella casa estaba todo
amontonado.
-Vayamos al salón, que el cuarto lo tengo hecho un asco- El salón
era la zona de la casa que tenía más cuidada. Se tumbaron en el
sofá y continuaron una animada charla, llegado un momento Eliart
sacó el tema del juego- Una pregunta Gaia, ¿qué opinas de lo de
ayer? Me refiero a lo del blog que habla de una antigua edición del
juego y todo éso. Yo pienso que tiene que ser verdad. No creo que
sea una trampa, aunque puede que sí que nos estén vigilando.
-Yo no sé qué pensar de todo ésto. Estoy harta de este juego,
quiero obtener respuestas pero el precio de causarle dolor a otra
persona es demasiado alto- Esta frase le recordó a Eliart un
pensamiento al que llevaba tiempo dando vueltas y se quedó
ensimismado- y por mucho que tenga poderes no me gusta pelear, Eliart
¿Estás bien, me estás escuchando?
El I-Men volvió en sí.
-Ehm, sí perdona. Me ensimismé en un pensamiento pero te escuché.
-¿Te gustaría no volver allí?
-No sabes cuánto... ¿Sabes? Cuando descubra quién está detrás de
todo ésto...- Gaia le interrumpió.
-¿Le matarás? ¿ Le darás el golpe de gracia? Piénsalo ¿Serías
capaz de hacer algo así?- Le preguntó con tono de reproche mientras
le acariciaba el pelo casi sin darse cuenta.
Los pensamientos de Eliart se debatían mucho en este tema. No estaba
seguro de si era capaz o no de matar a un ser capaz de banalizar la
vida de las personas y convertirlas en un juguete. Pero Estaba seguro
de que le gustaba luchar y entrenar con tipos más fuertes que él.
Lo veía como un modo de mejorarse así mismo. El hecho de pensar que
alguien de su entorno sufriera por causa de ese ser, le hacía
incluso dudar de si era una buena persona.
-Umm, no es eso. Es que no quiero verte sufrir por causa de ésto. Ni
a tí ni a ninguno de los I-Men.
-Lo sé. Sé que eres buena persona y admiro tu determinación. Ve
con cuidado. A veces cuando tomas decisiones no sé si eres valiente
o estúpido.
Eliart sonrió. ''Esta chica merece la pena. Me dice lo que piensa
aunque duela y es algo que valoro mucho en una persona. Aunque no lo
parezca no me gusta que la gente me dé la razón. Y es lo que la
mayoría hace''.
-Bueno, cambiemos de tema si no te importa. Sólo con recordar a ese
tal Gravitta se me pone la piel de gallina- Eliart se mostró
cariñoso y le dio un beso en la frente
-Esta vez te protegeré con mi vida- Dijo en voz baja.
La alarma del móvil de Eliart sonó con una estruendosa melodía
sinfónica, señalando que eran las diez de la noche.
-¡Las diez! Vaya, el tiempo pasa volando. Debería irme yendo, el
último tren hasta mi casa sale a las once- Eliart optó por
acompañarla. Su calle no era muy segura a esas horas.
-¡Gracias, he pasado muy buena tarde!- Le dijo Gaia de camino hacia
el tren- Mira, ahora que sabes lo que pienso del juego puedo decirte
con total libertad que no iré el lunes. Aprovecharé para adelantar
temarios de clase. Ten cuidado Eliart ¿Eh? No quiero que te ocurra
nada malo- Acto seguido, sus labios se juntaron como la última vez.
En esta ocasión fue mucho más romántico y los dos mostraron una
enorme sonrisa de oreja a oreja. Antes de que Gaia se fuera,el I-Men
la detuvo.
-Gaia, Tú y yo, a partir de ahora... ¿Estamos saliendo?
-No sé si salir es la palabra. Igual es demasiado pronto. Pero es
evidente que hay algo entre nosotros.
Eliart volvió a casa contento de haber estado con Gaia. ''Creo que
estoy empezando a colarme'', pensaba. No podía evitar pensar en
duras experiencias pasadas. Que se repitieran era lo que más miedo
le daba. Como aún era temprano para dormir, buscó un viejo saco de
boxeo que tenía en su armario y comenzó a entrenar. No vendría mal
ponerse en forma por lo que pudiese pasar en los días siguientes.
Las
letras de “The
Doors”
despertaron al Guerrero Celeste a las 6 de la mañana. Por fin era
lunes y aquel día vería el fruto de su trabajo. Cogió un par de
mudas rápido, 12 bocadillos variados, 5 latas de refresco, otras 5
botellas de agua y el mapa del lugar. Metió todo en la mochila y
salió de casa repleto de provisiones. El Guerrero Celeste estaba más
activo de lo habitual y en su cabeza daba vueltas al tema del juego,
al de Thunder-Man y a sus líos amorosos.
En poco más de media hora llegó al portal de Revelación, donde
éste ya estaba listo esperando al resto del grupo. Llevaba también
provisiones que colocó en la mochila del Guerrero y acordaron hacer
turnos para cargarla. Habían llegado con media hora de antelación y
el cielo todavía no reflejaba los rayos de sol, como correspondía a
otoño, amanecía más tarde.
Al poco rato llegaron Llama Helada y Waver.
-¡Hey! Qué madrugadores, ¿no?- Saludó la Llama. Waver tenía cara
de recién levantada y su hermano explicó que había tenido que
echarla un cubo de agua fría para despertarla. ''Lo raro es que no
se haya fundido''- bromeó. Waver explicó que habían localizado a
Holy pero que ella no podía ir. Demongirl y Gaia tampoco acudían
aquel día.
Dieron las ocho en punto y Eliart todavía no había llegado.
-Este tío... No me coge el móvil ni nada. Espero que no tarde
mucho- Dijo Celestina- Falta también Shadow Walker.
-Ah, pero ese estará al caer. Siempre llega tarde- Explicó
Revelación.
-¡Siento el retraso I-Men!- Dijo Eliart que venía corriendo- Lo
siento. Venía con tiempo y me encontré a Shadow por el camino,
hemos venido hablando sobre el juego y hemos ralentizado el paso-
Shadow Walker estaba justo detrás suyo.
-Buenas- Saludó un poco soso el chico.
-Pues por lo que sé, ya estamos todos. Así que podemos irnos- Dijo
el Guerrero. Iban a la expedición Eliart, Shadow, Revelación, el
Guerrero, Llama Helada y Waver. Los I-Men partieron de camino al
pueblo de Navalcarnero. El modo más rápido que tenían de llegar
hasta allí era coger un autobús de línea que salía a las 9 y 30.
Haciendo cálculos, antes de las 11 estarían en el centro del pueblo
y caminarían hasta el lugar donde estaba la casa de Thunder-Man.
Eliart iba delante hablando con el Guerrero Celeste.
-¿Cómo fue tu cita con Gaia?
-Pues muy bien, fue una tarde fantástica. La verdad es que esa
chica cada vez me sorprende más.
-¿Ah sí? ¿Y oye como es que no ha venido?
-Bueno a ella luchar no le gusta que le recuerden mucho el juego, y
además tenía que adelantar trabajos. Y bueno, tu quedaste ayer con
Lorena, tu vecina ¿Qué tal fue?
-No sé tío. Con ella demasiado bien, con la otra chica también...
ése es el problema.
-Ja, ja, ja ya veo. Por cierto, hay algo que quiero comentarte-
Eliart se aseguró de que el resto del equipo iba lo suficientemente
atrás para no oír lo que estaba apunto de decir. En otras
circunstancias no les ocultaría nada. Pero aquel tema no podía
extenderse- Es importante y nadie debe enterarse.
-Dime tío. Sabes que en mí puedes confiar.
-Mira, he estado pensando mucho sobre el juego y creo que no sería
capaz de atacaros para sobrevivir yo. Al principio pensé que sería
capaz de ganar el juego para descubrir todos sus misterios, pero
siendo realistas no me siento capaz de hacer algo así. Y ahí amigo
es donde entras tú, quiero que ganes.
-¿Yo?- Se sorprendió el chico de pelo casco.
-Sí. Sé que ésto es difícil tío, pero en caso de emergencia
quiero que me derrotes y ganes el juego. Sinceramente espero que los
I-Men no tengamos que enfrentarnos entre nosotros, sin embargo, si
llega el momento, no quiero ser yo el que salga victorioso de todo
ésto... pero creo que uno de nosotros debería de ganar para
descubrir los entresijos que hay detrás. Es algo que no puedo
confiar a nadie.
-¿Ni siquiera a Gaia?
-No. Gaia no debe enterarse de este plan. No quiero preocuparla. Ella
es demasiado pasional para hacer algo así. Piensa que la vida de su
hermana también está inmersa. No creo que fuese bueno que ganara el
Capitán Vasco. Con lo que sabemos por Thunder-Man el ganador es
atrapado y él es un super-héroe con identidad pública. Sería muy
problemático que desapareciese sin dejar rastro. En fin, siento
pedirte algo tan egoísta, pero eres el único que tiene madurez
suficiente para asumirlo.
-Ya... no sé si seré capaz la verdad- Dijo resignado el Guerrero
Celeste. Eliart le miró con una sonrisa y chocó los puños con él,
agradeciéndole que le hubiese escuchado.
El autobús llegó y todos los I-Men subieron. Fueron a los asientos
del fondo para estar todos juntos cómodamente. El conductor tuvo que
esperar un rato a que la atractiva Waver dejase de fumar. Mientras lo
hacía la miraba embobado. Durante el viaje los I-Men decidieron reír
y evitar un poco el tema del juego, aunque el místico parecía
ausente.
-¿Algún problema?- Le preguntó Llama Helada.
-...¿Estáis preparados para lo que pueda pasar chicos? Hay cosas
que no consigo visualizar, tal vez sea algún peligro...
-¡Bah, ningún problema! Si hay enemigos se les derrota y punto- Le
tranquilizó Shadow.
Al cabo de una hora, un poco antes de lo previsto, los I-Men llegaron
a su destino. El sol pegaba con fuerza y muchos bebían agua.
-¿ Tienes un piti?- Preguntó Waver a Shadow Walker, el único de
allí que fumaba.
-¿Otro?- Llama helada quería reñir a su hermana, pero llegaba un
momento que se daba por vencido. Así que la dejó a su aire y
continuaron andando. Llegaron a una carretera abandonada. Apenas
pasaban coches por aquella zona que estaba rodeada de campos yermos.
-Según el mapa la casa debe estar al final de estos campos- Comentó
el hacker del grupo.
Los campos eran muy extensos. Todo estaba en orden y resultaba
extraño que en aquel lugar hubiese sitio para el misterio. Al cabo
de unos diez minutos y tras pasar de largo unos campos de cultivo
extensos, finamente vieron una casucha blanca que tenía una antena
sobre el tejado para asegurar la conexión a internet. Era tal cuál
se les había descrito. Eliart llamó un par de veces a la puerta
pero nadie contestaba. El Guerrero Celeste le envió un mail.
-Pues nada, que no hay manera.
-Bueno, forcemos la puerta- Propuso Revelación- Igual se ha quedado
dormido- Dicho y hecho, propinó un puntapié a la puerta de madera y
esta se abrió tras un leve chirrido.
Por dentro era una casa sencilla con dos pisos separados por un
escalón. En la parte de arriba había una mesa hecha también de
madera y con una chimenea llena de leña. Las sillas estaban
fabricadas con fragmentos de tronco de árboles y se mantenían
consistentes. Aquel tipo era humilde y manitas. Sobre la mesa había
un folio escrito, una pluma y una pequeña lámpara. En la parte de
abajo había una habitación con un colchón viejo y al lado una
sencilla cocina y un baño. También tenía dos ventanas. Mientras
investigaban la casa se oyó un ruido procedente del exterior y el
equipo se puso alerta. El ruido parecía acercarse cada vez más y
más deprisa.
Se oyó un fuerte golpe a pocos metros de la casa. Se levantó polvo
por alrededores y la casa se tambaleó como golpeada por un fuerte
viento.
-¡Uah!- Gritaron.
A los pocos segundos el estruendo había pasado y los I-Men salieron
de la casa. Junto a ellos de rodillas se encontraba un hombre. Había
caído del cielo generando un cráter y causando el golpe que habían
oído.
-¿Se encuentra bien?- Preguntó Llama Helada.
-Vosotros debéis ser los I-Men. Encantado, yo soy Thunder-Man,
aunque habéis escogido mal día para venir a hablar conmigo. Acaban
de encontrarme- El chico tenía la cara redonda y aspecto bonachón.
Tenía un poco de barba, pelo y ojos marrones y era robusto y ancho
de espaldas. Llevaba una chaqueta de color pardo que abrigaba y debía
rondar los 30 años de edad, aunque en aquel momento, sus rasgos no
importaban demasiado.
-Espera espera ¿Quién dices que te ha encontrado?- Le preguntó
Eliart ansioso por saber cosas.
Thunder-Man mantuvo la calma y señaló al cielo. Al poco se vio de
lejos una criatura con alas blancas. No se distinguía muy bien, pero
¡Iba hacia allí!
-Aquella criatura es un Borrador.
-¿Un qué?- Dijeron los I-Men.
-Borrador, una especie de policías del juego. Un humanoide, va en mi
búsqueda porque sé demasiadas cosas y me quieren muerto. Pero ésto
no va con vosotros ¡Huid y hablaremos si logro sobrevivir! ¡Es
extremadamente fuerte!- Les aconsejó Thunder-Man.
La misteriosa criatura se acercó a la zona y el equipo pudo verla:
Tenía unas alas blancas, pero desde luego, no era un ángel. No
tenía ojos, ni nariz, y en su rostro podía verse una boca sonriente
tremendamente grande y de afilados dientes. Su torso era también
blanquecino y musculoso. El Borrador aterrizó a quince metros de
nuestros héroes y mostró su brazo derecho sonriente: en su mano se
podía notar una gran concentración de energía.
-¡Cuidado!- Dijo Thunder-Man mientras daba un salto. Su brazo
izquierdo se llenó de rayos en pocos minutos hasta concentrarse en
la palma de su mano- ¡Estruendo múltiple!- Gritó al tiempo que una
forma esférica surgía de su mano y atacaba al Borrador desde varias
direcciones. El Borrador hizo explotar la energía concentrada y
ambas técnicas colisionaron cubriendo la zona de un color amarillo.
El Borrador logró escapar con rapidez del impacto gracias a sus alas
y voló a velocidad vertiginosa, golpeando al antiguo ganador con un
fuerte puñetazo. Thunder-Man rodó del impacto aunque, ágil, se
puso en pie y se dispuso a contraatacar. Se hizo una pelota y comenzó
a rodar hacia el Borrado produciendo una gran carga eléctrica. Justo
antes de alcanzarle, abandonó su postura y se abalanzó sobre él-
“¡Thunder-explosion!”- Clamó. Ésta vez el borrador recibió de
lleno la explosión.
-Bah, ¿eso es todo?- Preguntó el humanoide intacto. Thunder-Man
estaba sorprendido, aquel Borrador era un ser con una resistnecia
envidiable. Los I-Men no daban crédito a lo que estaba viendo,
aquellos tipos eran demasiado fuertes. Se notaba que estaban frente a
un antiguo ganador del juego. Eliart apretaba el puño con fuerza
mientras miraba con ira al Borrador.
-¡Eliart! ¿Estás pensando en ayudarle?- Dijo el Guerrero Celeste
-¡Sin duda!- Gritó el I-Men mientras el aura anaranjada le
comenzaba a rodear- ¡No hemos venido aquí para verle morir!
-Ya... pero sólo seríamos un estorbo. Y además las reglas del
juego decían claramente que está prohibido usar los poderes aquí.
-Lo sé, pero frente a esta situación sería mejor ayudarle. Una
norma no vale más que la vida de una persona- Terció Llama Helada.
-Además de que no sabemos si luego vendrá a por nosotros- Concluyó
Shadow Walker.
El Borrador pudo comprobar por sus respectivas energías que aquellos
I-Men eran jugadores. Sin embargo decidió continuar centrado en su
enemigo. Generó en esta ocasión una fuerte corriente de energía
que que impulsó con velocidad su brazo, golpeando a Thunder-Man en
el estómago.
-¡Agh!- Se quejó doblado el antiguo ganador. Aquellos puñetazos no
eran normales, eran golpes que contenían una fuerte carga
energética, como la que podía reproducir en forma esférica. Al
propulsar el movimiento del puño, generaba una energía fuera de lo
común mediante el movimiento de su brazo. Cunado el gancho llegaba
al rival, la potencia y velocidad del puño eran envidiables.
Eliart no aguantaba más viendo la situación así que se acercó a
Thunder-Man y le puso la mano en el hombro.
-No seremos un estorbo, te lo prometo- Tras éstas palabras el líder
de los I-Men se impulsó con la energía anaranjada.
El resto del equipo de puso en guardia: Si era para ayudar a un chico
que había sufrido el mismo dolor que ellos en aquel juego, merecía
la pena lanzarse a luchar.
-¡No, espera!- Dijo Thunder-Man levantándose rápidamente, tratando
de detener a Eliart, que se lanzaba sin contemplaciones hacia aquel
ser al que llamaban “Borrador”.
-¡Embestida Cabrista!- Gritó el I-Men mientras alcanzaba su
blanquecino torso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)