viernes, 27 de julio de 2012

Capítulo 8 - 'Asalto Nocturno'


La noche era fría para ser de verano. Las nubes ocultaban la Luna y ensombrecían el ambiente, ya de por sí oscuro, de la noche. En la desolada ciudad abandonada no se oía nada, el silencio estaba presente en cada calle. Había destrucción por todos lados, los cristales de todas las ventanas estaban reventados y muchas estructuras presentaban importantes destrozos. Había vehículos estrellados cada pocos metros. En general era una estampa muy dramática.
Por los tejados avanzaban a una velocidad considerable el grupo de los S-Men. Al frente iba Kya, gracias a su agilidad y a su visión nocturna los llevaba por buen camino. Iba seguida por El titiritero y, más atrás, Sónico. Por una vez el chico de piel morena no hablaba, como era costumbre en él, al fin y al cabo la misión requería discreción. A los dos hombres les costaba seguir el ritmo de la mujer-gato, quien aparentemente no mostraba signos de cansancio, es más, a menudo debía esperarles.
-Sois lentos, pero con ganas- Les dijo en voz baja cuando tuvo que pararse otra vez.
-Perdone usted señorita perfección,- Comenzó Sónico- pero la naturaleza de sus podres le da ventaja sobre nosotros puesto que su aumentada agilidad unida al hecho de que...
-Calla- Le cortó el titiritero a la mitad con un gesto- Estás empezando a gritar, y no deberíamos llamar la atención- Como siempre, tenía razón.
-Bueno, ya veo cerca el límite del bosque, a partir de ahora intentad ser más sigilosos- Terminó Kya dando otro salto felino hacía el siguiente edificio.
El ''Amo'' les había ordenado raptar a uno de los miembros de los I-Men, y debían llevárselo a su guarida secreta, donde el resto de los S-Men les esperarían para aniquilarles. Precisamente para eso estaba el titiritero, su principal misión consistía en usar sus poderes para lograr raptar a uno. Revelación había escogido con cuidado al objetivo. Debía de ser alguien capaz de obligar a los demás a moverse, pero tampoco excesivamente fuerte. Gracias también a Revelación y a las cámaras espía del ''Amo'' tenían datos sobre los poderes de todos ellos, eso les daba una gran ventaja, además del factor sorpresa.
Al cabo de unos minutos llegaron a último edificio. Desde allí Kya observó el bosque en busca del campamento de sus enemigos, sabían aproximadamente donde estaban, pero era su tarea localizarles. Tras unos instantes encontró movimiento a unos cuatrocientos metros dentro del bosque, en un pequeño claro. Gracias a los restos del fuego pudo ver las figuras oscuras de al menos meda docena de personas durmiendo, y al menos una estaba levantada, probablemente haciendo guardia. Agudizó la vista para intentar capar más detalles. Localizó a su objetivo y comprobó que los demás estaban dormidos, salvo el guarda.
-Muy bien, les veo- Kya transmitió toda la información detalladamente al titiritero- Vale, ahora usa tus poderes, tal y como esta acordado, y trae al objetivo con vida. Y ten cuidado, uno de ellos está despierto.
-No será problema, pero a esta distancia lo único que puedo asegurar es retenerles unos minutos- Contestó el hombre enmascarado.
-Será suficiente- Dijo Kya satisfecha.
-Entonces empezad de una maldita vez- Terció Sónico.
-Yo doy las órdenes ahora- Replicó la mujer-gato, furiosa- Adelante.
El titiritero juntó las palmas de las manos, como si fuera a rezar, y las separó lentamente. Unos finos hilos metálicos habían aparecido entre sus dedos. Hizo gestos en el aire con los hilos como si estuviera preparando un ataque y, guiado por Kya, los lanzó en dirección a los I-Men. Tardaron un rato en llegar, pero al cabo de unos segundos oyeron gritos. Los habían alcanzado.
-Perfecto...- Susurró Kya mientras se relamía los labios.


En el campamento de los I-Men todos estaban dormidos, todos menos el Capitán Vasco, que hacía guardia aquella noche. Todo parecía transcurrir con normalidad y se permitió relajarse. La batalla contra Shocker y sus subordinados fue dura, pero lograron salir victoriosos, y la recarga de vidas les había dado nuevas fuerzas. Creía en su equipo y en él mismo. Miró de reojo a Waver mientras esta dormía. Estaba muy guapa con los párpados cerrados y esa expresión tan relajada, pensó.
No parecía que nada fuera a molestarles, se merecían un descanso, de manera que incluso dormitó un poco. Al cabo de un par de horas pasada la medianoche escuchó un susurró. Era como el de algo deslizándose... hacía donde ellos estaban. Se irguió, preparándose para lo que pudiera pasar, algún enemigo astuto podría atacarles en ese momento. Durante unos instantes no pasó nada, pero su instinto le instó a estar alerta. El susurró se hizo algo más audible y de repente todo pasó muy deprisa.
Una especie de chirrido metálico restalló en el aire y automáticamente notó como algo le recorría el cuerpo, algo frío y muy resistente. Escuchó también los gritos de sorpresa de los demás, al parecer también estaban siendo atacados. Intentó moverse pero algo lo retenía firmemente en el suelo, aguzó la vista y descubrió unos finos hilos metálicos recorriéndole el cuerpo. Estaba inmovilizado.
-¡Chicos despertad!- Grito.
-¿Qué está pasando?- En la oscuridad no supo bien quien era, pero identificó la voz del Guerrero Celeste- No me puedo mover.
-Yo tampoco- Esta vez habló Demongirl- ¿Alguien puede moverse?
-Yo no- Dijo Eliart, y entonces todos confirmaron que estaban en la misma situación. De repente escucharon un chillido de alerta, era Gaia.
-¡Ahh!- El Capitán, que era el único que podía observar que pasaba por que estaba de pie, pudo ver como el cuerpo de su amiga se elevaba en el suelo. Los hilos metálicos la estaban manipulando.
-¿Qué te ocurre hermana?- Preguntó Demongirl, furiosa.
-No lo sé, ¡ayudadme!- Gaia estaba visiblemente sobresaltada y asustada. El Capitán se hizo oír por encima de los demás.
-Alguien está usando sus poderes para llevársela, lo estoy viendo, joder Patxi...- Estaba cabreado consigo mismo por no haber podido hacer nada, a pesar de estar de guardia. Entonces el cuerpo de Gaia se fue siendo arrastrado por los hilos, alguien la quería.
-¡Mierda!- La luz anaranjada de Aries surgió de Eliart quien, molesto, intentaba liberarse- ¡No se pueden llevar a Gaia!¡No!
Los intentos de todos por levantarse y escurrirse de las ataduras fueron inútiles. El Capitán observaba con aprensión la situación, y entonces perdió de vista a Gaia. Sabía que para Eliart era importante, creía que había algo entre ellos, y además todos se habían cogido confianza en esto días, no podía dejar las cosas así. Comprendió que, estando de pie, era el único que podía liberarse. Al menos el único con oportunidades reales de hacerlo. Tensó su musculatura al máximo y gritó por el esfuerzo.
-¡Por mi tierra!¡Ah!- Las cuerdas se tensaron aun más y comenzaron a vibrar, tal vez pudiera romperlas. Eliart le miró siendo consiente de que quizás el Capitán era su única oportunidad. Todos estaban pendientes de él.
-¡Capitán!- Dijo Eliart- ¡Tienes que liberarte y seguirla! No sabemos que puede pasar, por favor.
-¡Claro Eliart!- Respondió el Vasco. Un par de hilos se soltaron dando latigazos en el aire mientras el resto se clavaban en la carne del Capitán, los cortes comenzaron a sangrar- Te prometo que la alcanzaré- Y entonces, haciendo un último y supremo esfuerzo, alzó los brazos al aire y logró liberarse del todo- Confía en mi, tienes mi palabra.
Había perdido un poco de vida pero eso no le amilanó, recogió su escudo del suelo y salió lanzado en la dirección donde se había llevado a la chica. Echó un último vistazo a sus espaldas para ver a sus amigos, ahora estaban todos inmovilizados y eran vulnerables a un ataque, ''espero que puedan liberarse pronto'' pensó el Capitán preocupado. Antes de perderles de vista escuchó a Demongirl.
-¡Confiamos en ti!- Se sintió reconfortado por el apoyo de los demás, pero era consciente de que estaba solo y de que no era invencible, tendría que andarse con ojo. Gracias a su extraordinaria velocidad pronto alcanzó a ver a Gaia, iba flotando en línea recta.
-Se la llevan a la ciudad- Comprendió. De nuevo Gaia desapareció de su campo de visión, de manera que aceleró. Al poco salió del bosque y se encontró frente a un gran edificio. En el tejado había cuatro figuras, una era bajita, otra muy alta y grande, y otra mediana. La cuarta era Gaia, que estaba inmovilizada. Entonces observó que se había desmayado- ¡Malditos!¡Devolvednos a nuestra amiga!
Entonces Kya reparó en él.
-Vaya, parece que uno ha logrado alcanzarnos- Miró al titiritero- ¿No se suponía que los habías dejado atrapados?
-Te dije que desde tan lejos era arriesgado- Se defendió.
-Vayámonos, rápido- Se dieron la vuelta y echaron a correr. El titiritero llevaba a Gaia en la espalda.
-Capullos...- Dijo el Capitán entre dientes. Saltó y logró encaramarse a lo alto del edificio y se puso a perseguirles. Los otros se dieron cuenta y apretaron el paso, pero el Capitán era muy veloz. Al cabo de un par de minutos ya casi les había alcanzado.
-Joder, es rápido el tío- Dijo Kya. Entonces vio que podía hacerles fracasar la misión, sin embargo, no se dejo llevar por el pánico y miró a Sónico. Para eso estaba él ahí- Sónico.
-¿Qué pasa?- Preguntó este.
-A este paso nos alcanzará, debes detenerle- Ordenó ella.
-¿Yo solo?
-Claro, el titiritero lleva a la chica, y yo debo presentarme ante el ''Amo'', te hemos traído precisamente por si pasaba algo como esto, ¿no confías en tu propia fuerza o qué?- Con esas palabras le convenció y paró en seco.
-Está bien, me encargaré de él. En seguida os seguiré- Y se lanzó a por el Capitán. Cuando se alejaron un poco el titiritero se acercó a la mujer-gato.
-Kya, cuando nos alejemos un poco más mis poderes se debilitarán poco a poco, calculo que en unos diez minutos el resto de los I-Men se liberarán... si para entonces Sónico no le ha derrotado...
-Entonces probablemente morirá, pero será su culpa por ser débil. Con diez minutos debería ser suficiente, de todas maneras, mientras logremos llevar a Gaia, al ''Amo'' no le importará- El otro se esperaba una respuesta por el estilo.
-Como digas.
Sónico se lanzó desde un edificio al tiempo que el Capitán iba hacía él, chocaron en el aire y cayeron en la calle. Automáticamente se separaron y se miraron con cautela. El S-Men le reconoció por la información de Revelación y sonrió. Su oponente era especialista en ataques cuerpo a cuerpo, tendría ventaja.
-Vaya, de manera que tú me intentarás detener, ¿eh?- Preguntó el Capitán, arrogante.
-Exacto, y no solo eso, te derrotaré en un santiamén y serás polvo del ayer- La estridente voz de Sónico molestaba al vasco- No volverás a ver el alba, y tu patético equipo quedará reducido a nada cuando intenten rescatar a la rubia, es más...
-¡Por Patxi!¡Cierra el pico! Eres un pesado.
-Pasemos a la acción entonces, pequeño 'super-héroe'- Sónico se puso en una posición cómoda y el Capitán le imitó. Estuvieron así unos instantes, entonces el Capitán Vasco se lanzó sobre él. Su enemigo se concentró y, cuando estuvo lo suficientemente cerca, lanzó un grito muy agudo y penetrante. El I-Men se tapó los oídos, pero perdió el equilibrio y cayó al suelo. Cuando intentó levantarse volvió a caer.
-¿Qué me has hecho?- Preguntó aturdido.
-Mis ataques de sonido afectan al oído de maneras distintas, ahora mismo he dañado tu sentido del equilibrio, no podrás moverte con soltura- Entonces soltó una carcajada y se acercó a él para darle una patada. El Capitán quiso esquivarlo, pero no pudo moverse bien y recibió un fuerte golpe.
-Mierda...- El vasco hizo acopio de fuerzas y logró levantarse a pesar del dolor.
-Vaya, eres el primero que logra recuperarse tan rápido- Dijo Sónico, burlón.
-Te vas a enterar, capullo- El Capitán se lanzó esta vez mucho más rápido contra su enemigo. El otro atacó igual que antes con su poderoso chillido, sin embargo, esta vez cerró los ojos con fuera e ignoró el dolor. Sónico no se esperaba que aguantara su ataque y le pilló desprevenido. El Capitán le agarró por el cuello y lo lanzó contra un edificio de la estrecha calle. El S-Men impactó con fuerza y destrozó la fachada. Había perdido una vida.
-Cof cof- Tosió, estaba impresionado- Vaya... nunca me habían quitado una vida, ¿es así como se siente? Ha llegado la hora de ponerse serios, parece.
-Eso es si tienes la oportunidad- Dijo su contrincante al tiempo que se lanzaba contra él. Sónico se lo esperaba y lanzó un poderoso ataque sónico, pero este era algo diferente al anterior. El Capitán sufrió un repentino mareo y los oídos le sangraron, le cabeza parecía que iba a estallarle. Se dobló sobre si mismo y vomitó en el suelo.
-Ahora he atacado a los nervios auditivos y a tu cerebro, este ataque duele más. Y también te incapacita- Cogió una piedra y se la lanzó a la cabeza. El Capitán no pudo hacer nada y notó como se le rompía la nariz. Perdió una vida.
-Ahhh... mierda, se supone que tengo que rescatar a Gaia...
-¿Hablas de tu compañera? Olvídalo. No lograrás superarme a mi, y en el improbable caso de que lograrse vencerme aun deberías enfrentarte al titiritero y a Kya, que están como mínimo a mi nivel, no podrás recuperarla tu solo. Has cometido una locura y ahora pagarás por tu osadía.
El Capitán estaba frustrado, apretó el puño con fuerza contra el suelo. Pero aun así había dado su palabra y los demás confiaban en él, de manera que debía recuperarse y atacar con todas sus fuerzas. Recordó el rostro en semi-penumbra de Eliart y la voz angustiada de Demongirl... ¡lucharía hasta el final!¡Y ganaría! Con nuevas fuerzas se incorporó y pensó que podía hacer. Sónico no paraba de hablar y se había distraído dándole un discurso, de manera que se alejo y se metió en uno de los edificios de improviso. Aquello sorprendió a su rival.
-De manera que decides esconderte, buena idea, las ondas sonoras no se propagarán igual y mis ataques te afectarán menos, pero ya es tarde para huir.
-Intenta encontrarme- Dijo el Capitán. Sónico cerró los ojos y se concentró en escuchar. Dominaba el arte de los sonidos, y en seguida localizó a su rival. Preparó sus pulmones para un gran ataque, y entonces profirió un espantoso grito. Este ataque no era un ataque dirigido a los oídos, era una potente onda sonora que desplazaba el viento y creaba un ataque de presión, en otras palabras, era un ataque físico. La potente onda sonora abrió un agujero en el edificio, pero por suerte el Capitán pudo ver venir el ataque y se volvió a escabullir entre las ruinas.
Sónico intentó localizarle, pero estaba siendo muy sigiloso esta vez. Tras unos momentos de tensión escuchó un movimiento a su espalda y se giró veloz. Entonces vio como el Capitán levantaba un cascote del tamaño de un coche.
-¡Lanzamiento Vasco!- Exclamó mientras lanzaba la piedra hacía su enemigo. No se esperaba el ataque, pero pudo evitarlo por poco. A esa distancia sus ondas sonoras no harían mucho efecto, de maneras que se intentó acercar al Capitán, sin embargo este ya había cogido un coche y se lo lanzaba- ¡Lanzamiento Vasco!- De nuevo pudo esquivarlo, pero por poco. Tuvo que cubrirse. Cuando volvió a mirar, el Capitán tenía otro coche levantado- ¡Lanzamiento Vasco!- Repitió.
Sónico se harto y se preparó para lanzar una potente Onda Sonora. Gritó y el coche se paró en el aire, cayendo al suelo con inercia. Cuando miró hacía su enemigo este se había vuelto a esconder entre las ruinas.
-Será mamón...- Dijo para si.


En ese momento Kya llegaba al cuartel general de los S-Men, un gran edificio gris con forma de cubo. Se presentaron ante el ''Amo'' en la sala principal, una habitación cuadrada situada en lo más profundo. El titiritero dejó a Gaia en el suelo atada con los hilos metálicos. El ''Amo'' sonrió.
-Bien bien- Entonces se percató de algo- ¿Dónde está Sónico?
Kya bajó la mirada.
-Tuvimos que dejarle atrás para distraer a un perseguidor.
-Bueno, habíamos previsto esta situación, no pasa nada, seguimos teniendo ventaja- Kya suspiró de alivio, no sabía como iba a tomarse la noticia el ''Amo'', y cuando se enfadaba podía ser terrible.
-¿Cuáles son las nuevas órdenes, señor?- Preguntó Kya. El ''Amo'' miró a Gaia y luego respondió, pausado y con voz monótona, como siempre.
-Los demás están ya en sus habitaciones, a la espera de los I-Men, vosotros ocupar los lugares asignados y esperar a la llegada de los enemigos. Iros.
Kya y el titiritero se levantaron del suelo y dejaron al ''Amo'' en su imponente trono.


El Capitán Vasco planeaba su siguiente acción. Había perdido una vida y se resentía de los cortes producidos por los hilos, pero estaba decidido a ganar. Los ataques sónicos de su rival eran poderosos, pero más poderoso aun era la Onda Sonora que podía lanzar. Era un rival digno y le molestaba tener que ocultarse, pero debía ganar a toda costa. Entre tanto el S-Men esperaba nervioso, sin saber muy bien que hacer.
-Parece que ahora actúa con más precaución, según los informes en seguida le subía la sangre a al cabeza y atacaba a lo loco... pero ha debido sentir mi poder... por eso se esconde- Sónico andaba con cuidado atento a todo. Estaba en tensión y preocupado por su rival, también era consciente de que los otros I-Men podían liberarse en cualquier momento y venir a socorrer a su amigo, y cuanto más tiempo pasara, peor.
El Capitán divisó por una rendija al contrincante, entonces lanzó una piedra en parábola para que cayera al otro lado de Sónico. Cuando al piedra golpeó el suelo su enemigo se giró veloz, tal y como había previsto, para devolver un posible ataque. En ese momento el Capitán saltó de su escondite y ataco rápidamente al S-Men. No se esperaba una táctica de ese tipo, de modo que Sónico apenas pudo reaccionar, de modo que recibió un fuerte derechazo.
En seguida se recuperó y agarro al Capitán por la muñeca para retenerle. La fuerza de los contendientes no estaba igualada, de manera que el Capitán pudo zafarse. Entonces Sónico chilló atacando al cerebro del I-Men.
-Mierda, eso duele.
-Pues esto de dolerá más- Dijo el otro al tiempo que le propinaba un duro golpe. El Capitán no pudo defenderse de manera que lo encajó y cayó al suelo. Desde allí agarró los tobillos de su enemigo y lo tiró también. Luego se levantó y se escondió de nuevo.
-No me gusta nada esto de tener que ir escondiéndome, pero no me queda otra- Murmuró. Entonces escuchó como su enemigo chillaba.
-¡Maldito seas, imbécil cobardica!¡No tienes pelotas!- No iba a salir, pretendía provocarle, de manera que se agachó a la espera de un buen momento para actuar. Sónico se harto- Estoy hasta las narices... le haré salir, quiera o no.
Se alejó un poco de los edificios como pudo y se preparó para lanzar un gran ataque. Él lo llamaba la 'Gran Onda Sonora' y su efecto era devastador, producía una presión increíble que podía derruir áreas enteras. Cargó la energía y cogió mucho aire. Entonces soltó su grito más potente. El efecto fue inmediato. La Gran Onda destruyó tres manzanas enteras provocando una destrucción atroz. El Capitán, obviamente, no tuvo manera de esquivarlo.
El Vasco tuvo que hacer un esfuerzo para salir de entre los escombros, ¿qué clase de ataque podía causar esta tremenda desolación? Miró en derredor y localizó a su enemigo a pocos metros, e había encontrado. Sónico chillo y el Capitán pudo notar como perdía el equilibrio. Luchó con fiereza contra la sensación de caer al vacío y pudo mantenerse en pie.
-Sorprendente, nadie se había mantenido nunca en pie- Sónico se mostró burlón. Cogió aire y lanzó un ataque contra el cerebro del Capitán. Esta vez cayó al suelo y se llevó las manos a la cabeza. La nariz comenzó a sangrarle y le dolía todo. El S-Men aprovechó para pegarle una poderosa patada. El Capitán perdió su segunda vida.
-Ah mierda...- Estaba jadeando, tenía que acabar con el combate cuanto antes, a este paso perdería. Logró ponerse de pie a duras penas y lanzó una mirada cargada de resentimiento hacía su enemigo. ¿Por qué tenían que hacer todo esto? El dichoso juego, claro. Entonces comenzó a surgir a su alrededor el aura rojiblanca- La fuerza recorre mis brazos, prepárate para sufrir mi furia vasca, capullo.
-Según mis informes es su ataque más potente, deberé tener cuidado.
Entonces el I-Men golpeó el suelo con toda su fuerza y este tembló haciendo perder el equilibrio a Sónico. El Capitán aprovechó esto para salir lanzado como una furia hacía su contrincante y le asestó un duro placaje con el hombro Sónico salió volando y se estrelló con fuerza contra una pared a medio derruir y esta se precipitó sobre él.
-Chúpate esa- Su enemigo acababa de perder otra vida.


En la habitación donde el ''Amo'' estaba, Gaia despertaba. Estaba sentada en una silla cómoda con los brazos atados a los de la silla. Podría intentar liberarse, pero algo le decía que sería mejor estarse quieta. Miro al ''Amo'', se trataba de un adulto normal y corriente de pelo castaño, nada en él destacaba especialmente. Llevaba una larga gabardina que ocultaba su cuerpo. Entonces la miró. Era una mirada totalmente inexpresiva.
-Buenos días, querida invitada- Dijo con una voz heladora- ¿Cómo te llamas?
-Yo soy Gaia- Ni siquiera quería responder, pero la voz autoritaria del ''Amo'' la había intimidado- Y tu, ¿quién eres?
-¿Yo? Tan solo otro participante más de este 'juego'- Respondió él, enigmático- Por ahora puedes llamarme ''Amo''.
-¿''Amo''? No seas ridículo, algún nombre de verdad tendrás- Inquirió ella, recuperando un poco de confianza.
-Por ahora me lo reservo, de todas maneras cuida tu tono, recuerda que eres mi invitada- El modo en el que dijo invitada sugería que quería decir prisionera.
-Como digas, de todos modos, ¿por qué me has traído aquí?- Gaia suavizó algo más el tono, pero seguía mostrándose osada, no le gustaba que la intimidaran.
-Te lo diré sin rodeos, eres un cebo para el resto de los I-Men- Al ''Amo'' le impresionó la determinación de la joven. Gaia abrió los ojos de par en par.
-¿Pretendes asesinarnos a todos?
-Exactamente- Lo dijo como si fuera tan natural que a la chica le recorrió un escalofrió por la espalda, aquel tipo era muy siniestro- Os estáis convirtiendo en un grupo peligroso, Gaia, y mejor pararos antes de que os hagáis demasiado fuertes y frustréis nuestro planes.
-Ya veo... no se de qué me sorprendo, el juego es así- Gaia estaba comenzando a detestar aquel horrible 'Juego'.
-En fin, la verdad es que no me gustaría hacerte daño hasta el momento oportuno, cuando tu líder venga aquí entonces le desmoralizaré contigo...
-Maldito seas, pero, ¿qué te propones?
-Ya te lo he dicho, ganar.
-Eso es evidente, pero, ¿para qué?- La chica se mordía el labio de pura frustración.
-Bueno, busco cierta venganza personal y poder. Lo necesito para llevar a cabo mi empresa- Su rostro se ensombreció- De todas maneras eso ahora da igual, háblame de tus compañeros.
-Jamás les traicionaré- Ella se sintió ofendida. Entonces pensó ''¿Qué haría Eliart en esta situación?'' y encontró la respuesta- No deberías buscar esa venganza de la que hablas, te corromperás aun más de lo que ya lo estás. Y encima te quedará una sensación de vacío.
-¿Y quién eres tú para hablarme de venganza?- Por primera vez notó ira en su voz- ¿Sabes acaso lo que es estar solo y el dolor, mujer? Bah, no tienes ni idea. Mi venganza es un acto de justicia supremo... no pretendas hacerme cambiar de opinión con esos argumentos tan pobres... y será mejor que hables... o será una noche muy larga.
-Cobarde.
El ''Amo'' no toleró aquello y, con deliberada lentitud, se levantó y se acercó hasta Gaia. La miró directamente a los ojos y se quedo allí. Al cabo de un rato, cuando ella creía que él no haría nada, le dio un fuerte bofetón. A la chica se le saltaron las lágrimas.
-Insolente, te dije claramente que no toleraría ese tono- Gaia no respondió inmediatamente, giró la cabeza y volvió a mirar al ''Amo'' mientras las lágrimas le bañaban el rostro.
-Perdone- Logró reprimir un insulto y guardarse su angustia y orgullo.
-Mejor así, espero que ahora podemos tener una conversación más... civilizada- Entonces torció la boca en algo que, suponía, debía de ser una sonrisa.
-Claro- Asintió ella apesadumbrada. ''Eliart, chicos... ayudadme, estoy a solas con un monstruo... y no sé de qué será capaz.. por favor...''


Los I-Men entonces lograron liberarse. Se tocaron los puntos en los que los hilos les habían hecho daño y sintieron como se restablecía la circulación. Fue gracias a Llama Helada, que pudo fundirlos impregnándose en llamas.
-Bueno, ahora debemos ponernos en marcha, en unas horas amanecerá- Dijo Eliart, aun furioso por el rapto de Gaia.
-Claro, avancemos en la dirección por donde se fue el Capitán, supongo que nos habrá dejado signos para indicar por donde ha ido, y esperemos que no les haya pasado nada a él y a Gaia...- Secundó Llama Helada.
-Pues entonces dejémonos de cháchara y avancemos- Contestó airado el Guerrero Celeste. Todos ellos estaban indignados y con ganas de pelea.
Siguieron el rastro del Capitán y de los extraños. Gracias a un aparato diseñado por Irons encontraron el camino correcto, y al poco se adentraron en una ciudad destrozada por todos lados. Era la primera ciudad del juego que veían, y el hecho de que estuviera destruida no presagiaba nada bueno. Por algún motivo se veía que Waver estaba algo mal e iba lenta, de modo que su hermano se acercó hasta ella.
-¿Estás bien?- Preguntó.
-No mucho, creo que es ''ella'...- Contestó su hermana con aire misterioso. Eliart se giró y los miró intrigado, algo ocultaban, era obvio.
-¿Qué pasa chicos?
-No nada- Se apresuró a responder el chico alto- Pero mi hermana está algo mal.
-¿Tiene que dormir tío?- Quiso saber el Guerrero.
-No, no, podemos seguir, ¿no?
-Si tranquilos, en seguida se me pasará- Terminó Waver sacando un cigarrillo- Mierda, es el último.
-Vale...- Dijo Eliart, que no le dio mayor importancia, sus pensamientos estaban centrados en Gaia, ''tranquila, iremos a por ti''.
Al cabo de un rato andando notaron dos fuerzas luchar entre si. Irons habló.
-Hay alguien peleando un poco más adelante chicos.
-Ya lo noto- Dijo Demongirl- Uno de ellos es el Capitán, reconozco su aura cuando pelea, no en vano una vez chocamos puños.
-Ya veo, eso quiere decir que les dio alcance- Sonrió Eliart triunfal.
Y los I-Men se acercaron a la pelea.


El Capitán sentía la fuerza bullir en su interior, la furia vasca le rodeaba. Sónico entre tanto había logrado salir de entre los escombros y se enfrentaban a su rival. Se miraban con dureza y ambos sabían que el próximo ataque sería el definitivo.
-Ya es hora de acabar esto- Dijo Sónico.
-Si, terminemos ya. Has sido un digno rival- Contesto el Capitán.
-Gracias, admito que tu has superado mis expectativas... pero esto acaba aquí...- Ambos sonrieron.
-¡Vamos allá!
Y el Capitán se lanzó sobre Sónico.

Capítulo 7 - 'La calma que precede a la tempestad'


 El Capitán Vasco se abalanzó hacia la barrera que cubría a Eliart y Shocker con intención de derribarla. Se trataba de una barrera opaca que no dejaba ver lo que sucedía en el interior. “La romperé si ataco con todas mis fuerzas”- se decía el Capitán. Otros I-Men, como el Sr.Irons, la observaban atentamente, sin saber bien como actuar. ¿Sería verdad lo que decía el Trasgresor y se rompería cuando acabase el combate o, por el contrario, no tendrían más remedio que romperla para liberar a su amigo? El gancho derecho del Capitán alcanzó la barrera pero al golpearla le hizo rebotar y su golpe no surtió ningún efecto. ''No he conseguido hacer ni la más mínima grieta...''- se lamentaba el Capitán que estaba fatigado por el combate anterior. Tras este intento fue Demongirl la que tomó la iniciativa. Enfurecida por las circunstancias, contempló como su brazo derecho se transformaba lentamente en las negras escamas de un demonio e invocando su pequeña espada se disponía a lanzarse contra la barrera cuando Llama Helada la frenó:
-Espera cariño, será más eficaz si atacamos todos a la vez- Miró al resto de los I-Men en busca de apoyo y, respondiendo con un gesto afirmativo, todos se dispusieron para luchar, salvo el Sr.Irons, que se quedó de brazos cruzados, parado y sin hacer nada.
-¡Eh tú! ¿Es que no piensas ayudarnos o que?- Le recriminó Demongirl exigiendo su aportación.
-Lo siento pichón, pero... es que no va a servir de nada, sólo para gastar energía- Respondió.
-En fin, ¡haz lo que te dé la gana, no contaré contigo!- Terminó la chica demonio.
''Ya se ha cabreado... es guapa, pero tiene muy mal carácter''- Observó Irons para sí. ''Bueno, si quieren que gasten energía, yo me mantendré aquí sin más, lo más probable es que Eliart consiga ganarle''.
En el interior de la barrera proseguía el tedioso combate entre Eliart y Shocker. Éste último llevaba cierta ventaja ya que la barrera aumentaba la potencia de sus técnicas y por primera vez en todo el combate, Eliart tenía serios problemas para combatirle. Shocker extendió sus manos, separando los dedos los más que pudo y generó con cada dedo una potente onda con forma de espiral, cuyo tamaño iba aumentando mientras se acercaban peligrosamente a Eliart.
''¡Es muy potente! No podré esquivarlo, confiaré en la resistencia que me aporta Tauro''- pensó Eliart al tiempo que colocaba sus brazos en forma de aspa delante de su cara para proteger el resto de su cuerpo. ''Los brazos son la parte más dura de mi cuerpo''- reflexionó. No se equivocaba. Los brazos aguantaron las ondas de choque pero su cuerpo quedó paralizado unos instantes. Shocker corrió veloz hasta su derecha produciendo ondas esta vez desde las rodillas, seguidas de una tremenda patada. Eliart fue directo al suelo sin poder hacer nada. La tarjeta le indicaba que había perdido una vida, aunque de un modo totalmente irracional sentía que se estaba acabando su sensación de cansancio. ''Es curioso, ¿será que sé que no puedo permitirme perder?''.
-Atento Shocker, ahora voy a atacarte con todas mis fuerzas- Declaró Eliart levantándose malherido.
Shocker se mantuvo en silencio, se preparaba para un nuevo ataque. Los I-Men por su parte atacaron con toda la dureza que podían. Frente a esta situación Waver parecía conmocionada y estaba dispuesta a levantarse para ayudar a sus compañeros. Cuando iba a hacerlo su hermano Llama Helada la miró con un gesto negativo, ella hizo ademán de comprenderlo y se sentó frente a éstos. Nadie pudo darse cuenta de este detalle ya que todos estaban concentrados en destruir la barrera.
-¡Golpeemos con fuerza, adelante I-Men !- Animó el Capitán Vasco.
''Eliart espero que salgas de ésta ¡Voy atacar con todas mis fuerzas, ya verás''- pensó Gaia, que se lanzó hacia la barrera transformando sus brazos en dos enormes troncos de árbol, los más fuertes y ágiles que sin duda había logrado hasta el momento. El Capitán optó por lanzar su escudo impenetrable impulsado con la ayuda de una corriente de viento de Celestina. Llama Helada trató de evaporar la barrera subiendo drásticamente la temperatura a su alrededor, recubriendo su cuerpo con fuego. La barrera no tardó en dar respuesta: hizo rebotar los troncos de Gaia, torció el rumbo del escudo del Capitán, no sintió el efecto del cambio de temperatura y envió a Demongirl al suelo.
El Sr.Irons continuaba al margen contemplando la escena. Abrió uno de los compartimentos delanteros de la armadura y sacó tres puros.
-Oh un 'piti', ¡dame uno anda!- Comentó Waver ansiosa.
-Querida, ésto no es un 'piti', se trata de un buenísimo puro cubano. Pero toma uno si quieres- Respondió acercándose y se dirigió a sus compañeros que, había intentado por segunda vez dañar a aquella extraña barrera- Dejadlo chicos en serio. A mí también me da rabia por Eliart, pero es inútil romperla.
-Que impotencia... bueno, tendremos que confiar en él- Concluyó Gaia con pocos ánimos.
Dentro de la barrera podían oírse los frustrantes golpes que los I-Men lanzaban para rescatar a su amigo. Ésto animó a Eliart que no quería decepcionarles. ¡Debían continuar esta aventura todos juntos y así sería! Lleno de confianza se olvidó del dolor que recorría sus brazos y gritó '¡Géminis!'. De nuevo Shocker se encontraba rodeado por dos Eliart y ambos parecían muy dispuestos a plantar batalla.
-No pensé que tuvieras tanta energía como para volver a duplicarte... pero no cambiará nada- Alardeó Shocker y se centró en dejar fuera de combate a uno de los Eliart, el que tenía de frente. Lanzó cinco ondas a una velocidad imparable: cuatro para rodearle por cada lado y una quinta por arriba por si lograba saltar. Frente a esta situación Eliart creyó en aquel viejo dicho de que ''la mejor defensa es un buen ataque'' y se rodeó por la energía anaranjada de Aries propulsando su cuerpo hacia el enemigo.
Atravesó sin problemas las ondas sin recibir ningún daño, sin embargo Shocker tampoco tuvo dificultades para esquivarlo y saltó por encima del ´I-Men´ con intención de generar una potente onda hacia abajo dejándolo ya totalmente fuera de combate. Justo a tiempo, el otro Eliart imbuido por la energía de Tauro, le alcanzó con su pierna izquierda. ''Increíble, tiene tanta fuerza en las piernas como en los brazos, debo andarme con cuidado de nuevo''.
Por su parte, Eliart pensó que debía acabar el combate, ya que de seguir a ese ritmo su cuerpo no le respondería hasta pasados unos días. ''Bueno, si a los dos Eliart les ha esquivado, a ver como reacciona contra uno más fuerte y veloz''. Tenía una estrategia en mente pero necesitaba algo de tiempo para que surtiera efecto. El Eliart con la energía de Tauro comenzó a distraer a Shocker golpeando y esquivándose mutuamente. Era difícil predecir quien ganaría. Las ondas de choque de Shocker se generaban de cualquier parte de su cuerpo y Eliart resistía y contraatacaba duramente. Por suerte era algo más rápido que su oponente, a pesar de que estuviera bajo el influjo de Tauro, que disminuía la velocidad en favor de una mayor resistencia y fuerza.
El otro ''Eliart'' cerró los ojos y relajó los músculos en clara señal de concentración. El aura anaranjada comenzó a expandirse hasta cerca del otro cuerpo de Eliart. Éste miró a su tocayo y se lanzó hacia donde él estaba, desapareciendo en la inmensidad de aquella potente aura. Al hacerlo, Shocker se estremeció:
Eliart desprendía más energía que antes de empezar la batalla. Debía de atacarlo sin miramientos y hacerle ver lo débiles y efímeros que eran los humanos, así que disparó ondas en todas direcciones, atrapando su cuerpo y de un salto fue a librarse de él. Algo extraño pasaba al lado de nuestro héroe, el aura anaranjada se llenaba de pequeños tintes verde oscuros. Miró a Shocker con una sonrisa, tensó sus músculos he hizo estallar las ondas que le paralizaban el cuerpo.
Con la velocidad de Aries y la fuerza de Tauro atacó a Shocker como un animal lo hace con su presa.
-¡Combinación Aries-Tauro prepárate a morir!- Y un radiante gancho de esta combinación fue demasiado. Shocker cayó de rodillas destrozado.
-Eres extraordinario, humano, ojalá salgas vivo de esté estúpido juego- Tras decir estás palabras desapareció. La voz robótica señaló. ''Jugador: Shocker Habilidad:Creación de ondas de choque. Estado: Eliminado.''
Unos instantes después, la barrera estalló en mil pedazos que sonaron como si fuesen cristal. Eliart se encontró de frente con sus compañeros y juntos celebraron la victoria. Parecía increíble cómo habían cambiado sus vidas en apenas tres días.
-Creo que deberíamos apurarnos y buscar un sitio para acampar. Necesitamos reponer fuerzas ya que no nos quedan muchas vidas- Comentó el Guerrero Celeste y todos asintieron.
Mientras tanto, en uno de los lugares más lúgubres de aquel macabro ''juego'', la sede de los S-Men, el 'Amo' había convocado a los miembros de su grupo a una urgente reunión. En la sala estaban Kya, el misterioso J.J, Shadow Walker, Sónico y el Titiritero. Revelación y el jefe aún no aparecían. La habitación era bastante oscura y las únicas luces tenues venían de una vieja lámpara negra llena de telarañas y suciedad a su alrededor y unas velas situadas encima de una mesa corta y gruesa.
-¿Alguien sabe de qué demonios va esta reunión?- Preguntó el Titiritero entre sarcástico y pasota.
-No, me parece que ninguno de éstos lo sabe- Respondió Shadow con desprecio.
-No se para que tanta tontería de reuniones, no vais a lograr nada. Con sólo una pizca de mi poder y de mis conocimientos podría vencer a quien fuera, al menos individualmente. Y es más, pienso ganar el juego en cuanto ''El Amo'' se descuide. Odio ésto de trabajar en equipo porque además aquí nadie lucha por ''su grupo'', nadie es de fiar y en cuanto puede, ¡te la clava por la espalda! ¡Y encima convocan una reunión y tienen la desfachatez de llegar tarde!- Gritó Sónico con sinceridad.
-¿Siempre hablas tanto?- Dijo molesto el Titiritero.
-¿Y a ti que más te da? ¿quieres ser el primero o empiezo por esa ''gatita modosita''?- Se encaró altivo Sónico.
-¡Eh quieto ahí!- Habló la gata- ¡A mí nadie me llama modosita! ¿Te enteras? ¡Probarás mis garras!- Kya furiosa por el comentario de Sónico sacó sus garras y fue directa a su estómago. Sónico no se esperaba el ataque y lo recibió de lleno, llevándose un pequeño corte que provocó las risotadas de Shadow Walker.
En ese momento, sonó la puerta. Todos pararon a la espera de que el ''Amo'' hiciera su aparición, sin embargo el que entró por la puerta fue el nuevo fichaje de los S-Men, Revelación. Era un hombre dotado de gran templanza, parecía poco dado a alterarse, llevaba un cetro en la mano derecha y un libro bastante grueso en la mano izquierda.
-Por mí podéis seguir con la bronca, pero os aviso que ''El Amo'' llegará en unos 5 minutos- Comentó con voz firme y grave el recién llegado, volviendo ensimismado a su lectura.
La discusión continuó tras la leve pausa. Kya estaba dispuesta a seguir atacando a Sónico, que no parecía tener ningún problema en responderla. Shadow Walker fumaba un cigarro mientras miraba la escena medio burlón, al igual que el Titiritero, quien, sin embargo, jamás probaría un cigarro. J.J se encontraba al lado de ellos pero parecía como si su presencia pasara totalmente inadvertida, su mirada era completamente inexpresiva y no era hombre de muchas palabras. Al contrario que la mayoría de sus compañeros no estaba para nada nervioso. Justo antes de que Sónico fuera a contestar a la chica-gato, la puerta sonó de nuevo. Esta vez se trataba del ''Amo''.
-¡Silencio, dejad las niñerías para más tarde!- Al abrir la boca Sónico y Kya pararon y en pocos instantes no se oyó ni una mosca- Bien así me gusta. Traigo una noticia importante; Vamos a llevar a cabo un ataque a los I-Men, será esta misma noche.
-Perfecto- Interrumpió Sónico de manera insolente- Iré yo sólo, darme media hora y volveré con su derrota, no necesito trabajar en equipo ni...
-¡Calla ya! No seas insolente y no hables tanto. No creo que puedas matar a todos los jugadores del juego- Comentó el ''Amo'' aludiendo a sí mismo- Así que sigue escuchando- Tras esta intervención Sónico se calló y el Titiritero suspiró de alivio para sus adentros- Como decía atacaremos a los I-Men esta noche y les pillaremos por sorpresa. Necesitaremos a uno de ellos como cebo para atraerles. Alguien que sin ser extremadamente fuerte pueda servir para movilizar al resto del grupo. Y bien Revelación, ¿quién puede ser?.
Revelación sugirió al ''Amo'' que le diera un momento para examinar correctamente la situación. Cerró los ojos y juntó las manos apretándolas bien fuerte, al cabo de pocos instantes, sus ojos se abrieron de par en par y todos se sorprendieron: No tenía pupilas, sus ojos eran completamente blancos. En ese momento se generó un pequeño viento que movió su negra melena. En apenas 30 segundos, Revelación volvió a la normalidad y, sin decir ni una palabra, sacó una foto de uno de sus bolsillos y se la dio al ''Amo''.
-De acuerdo- Respondió mirando la foto- Kya, Sónico y el Titiritero iréis esta misma noche, el resto id yendo ya hacia vuestros respectivos puestos, ya sabéis a dónde- Concluyó cerrando la puerta y cada uno se fue en la dirección que se les había asignado.
Los I-Men se encontraban andando todo recto desde el lugar de su anterior batalla. Después de los vitores y las celebraciones propias de la victoria, se fue haciendo el silencio poco a poco. Parecía que todos nuestros héroes estaban pensativos y en su propio mundo. El Guerrero Celeste estaba preocupado por algo especialmente sensible: ''¿Donde irán los jugadores que son eliminados?'' era uno de esos temas que más preocupaban a todos y que, por un lado, les animaba a luchar dándolo todo pues temían la muerte más dolorosa y, por otro lado, les hacía sentirse culpables del sufrimiento ajeno, ya que habían eliminado a muchas personas. Algunas de ellas parecía que estaban locas como Shocker, otras en cambio parecían personas que estaban en su misma situación y ese era el drama:
''¿Quiénes eran ellos para luchar contra otros y derrotarles porque lo digan unas estúpidas reglas que nadie a elegido?'', eso se preguntaba Gaia, que además estaba pensativa respecto a Eliart. Había algo en él que le impulsaba a querer conocerle cada vez más, pero no sabía bien que era ese sentimiento.
El Capitán Vasco, acostumbrado a luchar contra malhechores para defender la justicia, no entendía qué hacía dentro de un absurdo juego. Él combatía con ardor contra aquellos que oprimían a los demás, pero le parecía innecesario dañar a sus iguales. Llama Helada pensaba en la preocupación de sus padres, en especial por su hermana pequeña. Él pensaba que todo ésto sería una excursión de un fin de semana y lo único que le hacía sonreír era la mirada de Demongirl al levantarse. Waver parecía pensar en algo totalmente diferente y estaba relajada después de fumar.
El Sr.Irons pensaba en la relación de Demongirl y Llama Helada. ''Venga ya, ¿tanto empeño en Demongirl para que se la lleve ese pringado de Llama Helada?''. No le gustaba nada esa situación ni tampoco cómo le miraban de reojo la propia Demongirl, el Guerrero Celeste y el Capitán Vasco. Se podía hacer una idea de por qué lo hacían, pero de momento prefería hacerse el loco. También tenía ganas de volver al mundo real y poner en práctica sus nuevas habilidades en la empresa en quiebra de su padre, era de las pocas cosas que tenía por seguras.
Eliart era también un hervidero de preguntas. Lo que más le preocupaba era qué había detrás de todo y si estaba o no haciendo lo correcto. Le preocupaban todos los miembros del grupo y se sentiría culpable si alguno no estuviera a gusto. No le preocupaba demasiado volver a la tierra, sino para recolectar información acerca del juego. Todo lo que había sucedido en aquellos días había dado un vuelco para siempre, acabando con amargos días endulzados falsamente por los tragos de Vodka. Se sentía cómodo con la idea de pelear y estaba asombrado por el hecho de tener poderes, era algo que le parecía fantástico ¡Era como en sus series favoritas!
No tenía nada que envidiar a ciertos personajes de manga y, al igual que éstos, acogía este don con ilusión y preocupación sabiendo que tenía que proteger a aquellos que sufrían por la fuerza de otros. Tenía claro que si estaba en su mano hacer algo por un mundo más justo, así lo haría. Le preocupaba un día en concreto en el que durante una fiesta en la que hubo una pelea tuvo una sensación similar a la primera vez que Aries le inundó en el faro. Respecto de Gaia, tenía ganas de hablar con ella, pero creía que no debía agobiarla, lo importante ahora era sobrevivir al juego... pero claro era fácil decirlo.
Tras andar alrededor de 15 minutos, los I-Men llegaron a un campo llano, con árboles poco abundantes pero con numerosos frutos. Podrían alimentarse sin necesidad de cazar esta vez. Demongirl sacó de una pequeña chistera algunos pedazos de carne que habían cazado el día anterior y el Sr.Irons también sacó varios pedazos de un compartimento en la cadera izquierda de la armadura. Los pusieron en el suelo y Llama Helada se encargó de calentarlos, todos se sentaron plácidamente a comer. Había un silencio poco habitual hasta que...
-Tío quita la mano de este trozo qué tu ya has comido- Le recriminaba el Guerrero Celeste al Capitán Vasco, que había cogido su mismo trozo. Todos los I-Men sabían que vendría una de sus peleas y se lo tomaban con humor.
-A ver tío soy de Bilbao ¿tu crees que me voy a conformar con un filete?- Contesto el Capitán como si hirieran su orgullo.
-Yo también soy vasco y me conformo- Tras contestar ésto, El Guerrero Celeste aprovechó que se había roto el silencio para comentar en voz alta algunas de sus preocupaciones sobre el juego, dejando que el Capitán se comiera su trozo- Oye chicos... llevo mucho tiempo dándole vueltas a una cosa ¿Creéis que los jugadores eliminados mueren en realidad? Y si no ¿dónde pensáis que van a parar?- Se denotaba una cierta tristeza en la expresión de su cara. Lo había meditado mucho.
-Sí... yo también he estado pensando lo mismo, no sé, sinceramente odio tener que luchar para sobrevivir, es una situación de impotencia que me pone muy nerviosa- Le respondió Gaia, transmitiéndole que no era el único que lo pensaba.
Durante un rato todos se pudieron a especular sobre ello sin llegar a tener nada claro. En realidad sólo necesitaban darse cuenta de que tenían amigos, que no estaban solos en aquel extraño lugar. Éso al menos los mantenía en pie.
-¿Y cuánto tiempo habrá pasado en la realidad? Nada nos garantiza que sea el mismo e igual nuestras familias están preocupadas, si al menos tuviera cobertura en el móvil...
-Yo, si se te rompe, puedo arreglarlo sin problemas- Le propuso orgulloso Irons- Pero proporcionarte cobertura ya es más complicado.
El Capitán Vasco también se lamentaba:
-Hay que ver, cuánto añoro mi tierra. A saber la de criminales que estarán campando por las calles a sus anchas. No tenía que haber venido, si hubiese escuchado a mi padre ahora mismo estaría luchando por la justicia y no atrapado en el juego caprichoso de vete a saber qué.
-¡Ajá! ¿Luchar por la justicia dices? ¡No me hagas reír! Alguien como tú que no sabe cuidar ni valorar la naturaleza no puede ser sensible a los problemas de otros seres vivos, como los hombres. Careces de empatía, una cualidad necesaria para ser verdaderamente justo. ¡No estaría mal que plantaras un árbol en el sitio dónde lo arrancaste!- Recriminó Gaia, siendo aplaudida por su hermana.
Estas palabras dejaron pensativo al Capitán Vasco. ¿Es posible que su recto sentido del deber le impidiera actuar justamente en ocasiones? ¿Era posible otro modo de ser un superhéroe? Eliart intervino en la conversación pues él también estaba sobradamente intrigado con estos acontecimientos.
-Mirad, yo también tengo la cabeza hecha un lío. No hago más que dar vueltas pensando qué se puede esconder tras este juego, es algo que me quema los sesos. Sin embargo, no creo que debamos estar cabizbajos. Queramos o no estamos aquí y eso no podemos cambiarlo. Pienso que en cuanto tengamos un respiro de los combates y más pistas podríamos adentrarnos más en este lugar ¿Quién sabe? Igual hay pistas interesantes para volver o, al menos, algo que nos indique dónde diablos estamos.
-¿Donde estamos? Gran pregunta Eliart- Expuso el Guerrero-Een principio pensé que podría ser una especie de realidad virtual, pero viendo que el paisaje y los combates son tan reales y también... las muertes…- Al decir ésto se sintió profundamente hundido. Si de verdad hubiesen muerto, ¿cómo podría él volver a sonreír? ¡Habría matado a otras personas! Y lo peor de todo es que muchas de ellas serían inocentes. No podía sino lamentarse por ellos, no sabía que más hacer.
-¡Hey amigos no os desaniméis! Sé como te sientes Celestina, sientes como si tuvieras las manos llenas de sangre, como si necesitaras estallar y acabar con todo este sufrimiento de una vez. Al fin y al cabo la vida no es ningún juego. O si lo miras de otra manera es el juego más peligroso de todos y en el que muchos se echan atrás. En la vida nos suceden cosas inesperadas, buenas y malas, pero en todas ellas hay asuntos importantes por los que por alguna extraña razón debemos pasar. Por eso, ¡tenemos que poder seguir adelante chicos, y vencer nuestros miedos! Además olvidáis algo importante: ¡Todos nosotros compartimos un vínculo que nos une! ¡somos amigos de verdad como ya quisieran muchos y debemos luchar unidos!- Tras este discurso, Eliart esbozó una sonrisa y marchó a entrenar un rato diciendo que volvería sobre el momento del día en que habitualmente cenaban. Estaba totalmente recuperado de la batalla, o al menos eso aparentaba.
Tras marcharse Eliart, las preguntas existenciales siguieron. Gaia estaba empezando a estresarse y decidió dar una vuelta por el pequeño bosque donde estaban. El Sr.Irons explicó que lo mejor sería ir hacia el Noreste. Llevaban mucho tiempo yendo siempre de frente y les convendría cambiar de rumbo. Así podrían despistar a los enemigos que se hubiesen percatado de su presencia. Las palabras de Irons no fueron bien acogidas.
-No eres el más indicado para dar consejos- Dijo Demongirl de un modo autoritario- ¿Por qué te retrasaste cuando fuiste a reparar tu armadura? A saber que estarías haciendo. Tienes que ser más responsable tío- Finalizó con el mismo tono de bordería y cabreo.
El Sr.Irons era consciente de sus fallos aunque no le gustara reconocerlo. Era sencillo echar broncas pero ninguno de los presentes tenían ni idea de la aventura que pasó para conseguir esta nueva armadura. No obstante, optó por no decir nada, era un hombre tranquilo cuando había conflictos a su alrededor y no quería engendrar polémica con un comentario a destiempo.
-La verdad es que a mí me sigue fastidiando que no te metieras a luchar con nosotros. ¿Qué pasa, te daba miedo? No quiero un cobarde en mi equipo- Amenazó el Capitán Vasco.
-Vaya tío, la verdad es que me sabe mal, pero por una vez estoy de acuerdo con Demongirl y Capitán Vasco. Nos dejaste tirado y contábamos contigo para ganar. Ponte en nuestra situación por poco no lo contamos- Explicó el Guerrero Celeste.
El Sr.Irons ya empezaba a hartarse de aquella situación. Él tuvo algo de miedo por su armadura y trató de protegerla. Era lo más práctico y decidió ayudar a Eliart contra el rival más poderoso, lo que estuviera en los planes de sus compañeros no era su culpa- ''Me gustaría explicarles por qué hice lo que hice, pero dudo que ahora que están enfadados sirva de algo. Me empiezo a sentir incómodo ¿Por qué me juzgan sin preguntarme? No me gusta ese tipo de personas. En cambio sé que en Eliart puedo confiar, aunque visto que él también tiene sus rayadas, será mejor callarse''.
-A ver a ver chicos, que tampoco es que Irons tenga la culpa de todo. Él hizo lo que creyó más inteligente y además ayudó a Eliart. No se quedó de brazos cruzados- Salió en su defensa el enigmático Llama Helada.
-Exactamente- Aprovechó para defenderse Irons. En el fondo le picaba un poco en el orgullo que de todos los I-Men hubiera tenido que defenderle Llama Helada. Pero era mejor que nada.
Poco a poco la conversación se fue agotando. Waver no había dicho nada en todo el rato, eso sí, había escuchado atentamente y lanzado alguna mirada al Capitán Vasco que éste había devuelto con cierto descaro.
Eliart seguía con su entrenamiento muy concentrado en mejorar su fuerza y su velocidad. Se centró en una gran roca que estaba frente a él. Rápidamente, como si de un enemigo se tratara, sacó la fuerza de Géminis y se duplicó. El Eliart recién aparecido comenzó a moverse en zigzag lo más rápido que pudo y, acto seguido, comenzó a hacer abdominales aprovechando la adrenalina insaciable de Aries. El otro Eliart trataba de controlar la fuerza de Tauro. Era sencillo romper la roca, pero el objetivo del entrenamiento no era destruirla sino golpear flojo y hacer pequeñas grietas. La complejidad del entrenamiento era demasiado dura. Los ruidos del excéntrico entrenamiento llegaron hasta Gaia e interrumpieron su bonito paseo. Decidió acercarse a ver qué sucedía y para su sorpresa pilló a su amigo golpeando las rocas con los nudillos.
-¡Eliart! Anda si eres tú. ¿Qué haces entrenando? Tienes que descansar has tenido un combate muy largo- Se preocupó.
-¡Qué va! No tienes de que preocuparte. Estoy como una rosa jaja- Respondió entre cortado nuestro héroe.
Gaia y Eliart se miraron fijamente. Eliart dio dos pasos hacia ella, parándose en seco después. Estaba demasiado cortado. Gaia le sonrió y comenzó a hablarle:
-Antes te vi demasiado despreocupado, como si tu espíritu pudiera resistirlo todo. Sé que cargas con mucho y no creo que debas guardarlo. Te acabará haciendo daño.
Tenía toda la razón. Había muchas cosas que no le dejaban dormir bien, algunas eran del juego, otras tenían que ver con antiguos problemas, pero en especial había una cosa que le preocupaba. ''Podría decírselo a Gaia''- pensó en ese momento. Pero antes de abrir la boca se dio cuenta de que aún no la conocía lo suficiente para considerarla como confidente. Además ella tenía que centrarse en su hermana pequeña. No era para nada el momento.
-Chica lista- Comentó Eliart dando a entender que tenía toda la razón y dando un nuevo paso hacia ella.
-¿Sabes una cosa? Me ha encantado tu discurso sobre el valor de la amistad. Ha logrado animarme mucho. Desde que empezó este estúpido juego no ha habido ni un sólo día en que no haya pensado que sería mejor dejarme matar que seguir con toda esta tontería. No quiero hacer daño a nadie. Aún así tus discursos me animaron un poco, gracias. No hay mucha gente que tenga tanta fe en la auténtica amistad.
-En realidad no ha sido nada, yo soy así. Sólo sé dar discursos- Trató de ser modesto Eliart- A mí también me gusta la forma en que defiendes tus principios, aunque a veces me resulten extraños. Si no estuviéramos en este juego... tal vez podría invitarte a un café- Eliart se puso colorado al decir ésto y estaba ya buscando un modo de rectificar. En el amor era muy cortado y no sabía bien como actuar.
-Bueno... podríamos esperar a que acabe todo... 'esto'- Al tiempo que decía ésto fue Gaia la que dio un paso hacia Eliart dándole un rápido beso en sus labios. Durante un instante sus labios se fundieron en un inesperado beso. Tras ésto ambos marcharon sin decir palabra. Estaban muy rayados. Gaia estaba sorprendida del beso. Aunque se había lanzado no sabía si conocía bien sus sentimientos. Igual no había sido buena idea pero se sentía muy feliz y no se arrepentía para nada.
Eliart estaba colorado: ¿Realmente había empezado ella aquel beso? Normalmente siempre era él y muy pocas veces era correspondido. Se sentía feliz pero necesitaba hablar con alguien. ''Hablaré con el Guerrero Celeste. Ya es como mi confesor''- concluyó y le hizo un gesto con las manos para que se acercara cuando llego junto al resto.
Mientras tanto, los S-Men que conformaban el grupo de ataque se encontraban en lo que parecía ser una ciudad. Los edificios, algunos de ellos bastante altos, estaban en pie pero tenían los cristales rotos y estaban descuidados. Parecía que estaba deshabitada. Se encontraban en un almacén ni muy grande ni muy pequeño en aquella extraña ciudad. Kya iba delante buscando el camino donde se encontraban los enemigos con su espectacular visión de felina.
En el bosque Eliart empezó a contarle sus preocupaciones al Guerrero Celeste.
-A ver tío, necesito hablar contigo- Estaba algo nervioso.
-Vale te escucho compañero ¿qué pasa?
-Bueno, lo primero... Gaia y yo nos hemos besado- Afirmó. El Guerrero Celeste no se esperaba que sucediera tan rápido.
-Oh, eso es genial ¿no? Me dijiste que te gustaba un poco.
-En realidad no sé bien lo que siento, pero estoy contento con que haya pasado. En realidad hay algo más de lo que quiero hablarte...- Dijo cortando tajantemente el tema amoroso- Ella me dijo una cosa muy cierta. Tengo preocupaciones que no saco a la luz, porque considero que son peligrosas para los demás. Tú eres la única persona a la que quiero decírselo.
-¿Yo? No tengo nada especial pero venga, dispara- Contestó humildemente.
-Ahora somos un equipo y luchamos unidos, pero ¿qué pasará el día que luchemos unos contra otros? Recuerda lo que dijo aquella voz extraña en los altavoces, al final sólo quedará uno. No me importaría ganar, pero ¿Llevarme la vida de mis compañeros en tal caso? Eso no estaría bien- Eliart sintió un cierto alivio al contar ésto. No podía con tanto estrés.
-Tranquilo tío- Le puso la mano en el hombro el Guerrero Celeste- No debes pensar en eso ahora, hemos hecho mucha reflexión hoy. En caso de que llegue esa situación, siempre mejor que ganes tú que te conoces que alguien desconocido ¿no? No sabemos qué hará si descubre algo. Ni siquiera sabemos si estaremos vivos.
-Sí. Tienes razón. Seguiré dándole vueltas al asunto, pero ahora no- Finalizó Eliart. Se fijó después en que su compañero llevaba de colgante la piedra que le regaló cuando llegaron Gaia y Demongirl.- Todavía la conservas ¿eh?- Sonrió mientras el Guerrero contemplaba la bella piedra- Ale vayamos a cenar tío que lo necesitamos- Concluyó Eliart y ambos marcharon con el resto de los I-Men.
La cena fue bastante tranquila y abundante. Justo cuando acabaron, unos altavoces con el símbolo ''GM'', como los del primer día, surgieron de pronto y se encontraron inmóviles durante un momento.
-¿Q-qué ocurre?- Preguntaron todos.
Una voz comenzó a oírse desde los altavoces: “Enhorabuena a aquellos jugadores que habéis superado el 3º día. Como premio a vuestra persistencia y en virtud de nuestro poder sobre el juego, os haremos un recargo de vidas. Todos volveréis a tener 3 vidas a partir de ahora. ¿Cuánto tiempo os durarán? JAJAJA.”
Después de aquel anuncio los altavoces desaparecieron y los I-Men pudieron ver cómo el contador de sus tarjetas volvía a indicar tres barras de vida. Ahora partían todos en igualdad de condiciones. Por supuesto, sus enemigos también. Seguían sin entender nada de aquel juego, mas la noche llegaba y debían de descansar. Decidieron que lo mejor sería hacer guardia como la vez anterior. El Capitán Vasco fue el primero. El resto marcharon a dormir.

Tercer día de juego, finalizado. Participantes restantes: 193

miércoles, 25 de julio de 2012

Nuevos Capítulos y Eventos

Últimamente hemos estado algo intermitentes a la hora de publicar capítulos, pedimos perdón, causas externas han hecho más duro el trabajo. En cuanto a los nuevos planeamo sacarlos esta  semana. Algunos nos han comentado una ligera disminución de la calidad, esperamos, tanto de los dos siguientes caps como de algunas ''cosas extra'', que osatisfagan.

GM

viernes, 20 de julio de 2012

Capítulo 6 - 'Géminis'


La pelea del Capitán y el Guerrero Celeste contra Krônos y Centella estaba siendo muy larga y ya se podía ver en las caras de nuestros héroes síntomas de cansancio.
-Bueno señores, ésto se está alargando demasiado. Ya va siendo hora de ponerle fin ¿qué tal si os rendís?- Dijo Krônos seriamente.
-¿Rendirnos? ¡Para nada tío, seremos nosotros los que ganemos este duelo!- Contestó animado el Guerrero Celeste.
-¡Esa es la actitud! Nadie podrá con la fuerza combinada del Capitán Vasco y Celestina- Remató el Capitán a la vez que ambos asentían con la cabeza y sonreían.
-Vaya, se os ve muy motivados. Tendremos que esforzarnos al máximo hasta el final- Sonrío por primera y última vez Krônos.
El Capitán Vasco se lanzó rápidamente hacia la cabeza de Krônos, desprendía mucha confianza en sí mismo pero, justo cuando iba a propinarle un puñetazo cargado de fuerza, vio que su brazo retrocedía.
-¡Mierda, otra vez su estúpido truco!- Recordó que Krônos tenía la habilidad de hacer retroceder el tiempo durante unos segundos y así poder contraatacar con ventaja. ''Que rabia'', pensó el Capitán mientras Krônos le golpeaba con una fortísima patada en la espalda que le hizo caer al suelo. El Guerrero Celeste aprovechó este momento para ir a por Krônos, sin embargo Centella se aproximó también , a una velocidad mayor que la de nuestro guerrero y se situó justo delante de él.
-¡Te habías olvidado de mí pequeñajo!- Gritó Centella y se limitó a tocar el hombro del Guerrero que sintió un potente calambre, sin duda más potente que los anteriores.
-¡Ahh!- Chilló- ¿ Como te atreves a llamarme pequeñajo?, ¡sabrás lo que es bueno!- El Guerrero Celeste se alejó de su contrincante unos metros y comenzó a producir una gran concentración de viento a su alrededor. ''Ya lo tengo, ¿y si le rodeo esta vez manteniendo algo más de distancia? No podrá escapar de un manto formado por varias corrientes de viento a distinta velocidad. Debo tener cuidado, otro calambrazo más de esos y siento que caeré redondo al suelo''. El Guerrero comenzó a girar alrededor de Centella a distinto ritmo aunque lo suficientemente rápido para que no pudiera escapar. Utilizaba el viento para impulsarse a su alrededor y... ¡en pocos segundos la había envuelto en un gigantesco remolino! El viento le golpeaba desde todas las direcciones a la vez que le hacía girar y le mareaba. Era una versión mejorada del Ojo del Huracán.
-¡Sufre mi descarga!- Se defendió Centella desesperado por la situación y tratando de alcanzar al Guerrero. Sólo un pequeño chasquido alcanzó al Guerrero Celeste y Centella cayó al suelo muy débil, pero con ganas de revancha comenzó a levantarse, mirando fijamente a los ojos del Guerrero.
-Bueno, y ahora, el remate- Sentenció el Guerrero a la vez que concentraba el viento en su brazo. “¡Corte Vendaval!¡Hoja Tornado!”-clamó. Justo cuando iba a atacarle, vio como su brazo retrocedía y el viento concentrado se disipaba.
-Como ves, también puedo actuar a distancia- Habló Krônos y, acercándose, le atacó con un brutal cabezazo que el guerrero aguantó sin caer. El Capitán Vasco se levantó del suelo velozmente y con energía fue hacia donde estaba su compañero luchando con Krônos.
-¡Celestina, este Krônos es el más fuerte de los dos!, si conseguimos invalidar su control del tiempo, el lanzarrayos ese será pan comido- Subrayó el Capitán aludiendo a Centella.- Espera tengo una idea... ¿ qué tal si generas de nuevo el “Ojo del huracán” alrededor de Krônos?.
El Guerrero Celeste se quedó extrañado de que el Capitán hablase de algo parecido a una estrategia, pero confió en él. A fin de cuentas, eran un gran equipo. El Guerrero Celeste comenzó a producir fuertes corrientes de viento. La velocidad de la corriente era excepcional y Krônos no pudo hacer retroceder el tiempo.
-Es extraordinario ¡han superado mi velocidad y apenas puedo moverme!- Observó Krônos tratando de reaccionar.
-Bien ¡ahora es el momento!- Y, valeroso, el Capitán Vasco utilizó las corrientes de viento para impulsarse al meterse en el Ojo del huracán usando toda su velocidad. “¡Aúpa Athletic, Furia Vasca!”. El aura rojiblanca le rodeó todo el cuerpo y se dispuso atacar. Su puño propulsado por el viento hizo trizas al poderoso Krônos.
-Increíble... me habéis... derrotado- Sonrió con amargura antes de desaparecer. Sus vidas se habían apagado. Centella aprovechó un momento de descuido y arrinconó con una descarga a un Capitán Vasco exhausto. La voz clamó ''Jugador: Krônos Poder: Manipulación temporal Estado: Eliminado''.
-Te he paralizado y, teniendo en cuenta tu cansancio, podré matarte en pocos minutos.
-¿Estás seguro? ¡esta vez nadie te defenderá!- Exclamo el Guerrero, situándose enfrente de él y concentrando de nuevo la energía en su brazo...
-¡Je, ni que fueras el único que sabe concentrar su energía!- Centella se dispuso a hacer lo mismo. Juntó sus dedos corazón y anular creando una diminuta bolita cargada de energía eléctrica. Se notaba que estaba empleando al máximo sus fuerzas. Así que el Guerrero Celeste hizo lo mismo, concentró el viento y juntó sus dedos índice y corazón. De la bolita de su adversario comenzaron a salir rayos en todas direcciones que rodearon al Guerrero. Acabaron por formar una especie de red en movimiento formada por pequeños cuadrados.
-“¡Descarga Mortal!”- Se creció Centella.
''Conseguiré romper esa red, golpearé su punto débil''- Se dijo a sí mismo el Guerrero Celeste y cerró los ojos para concentrarse más. “¡Corte Vendaval!, acaba con él”. La descarga y el corte de viento chocaron de manera brusca, produciéndose un poderoso estruendo. El Guerrero desgarró los filamentos de rayo atravesando la red y siguió avanzando para darle un tajo mortal a Centella. La voz robótica dijo de nuevo: Jugador: Centella Poder: Generar corriente eléctrica de alto voltaje Estado: Eliminado.
Los rostros cansados del Guerrero Celeste y del Capitán Vasco cambiaron rápidamente la ver que sus enemigos habían sido vencidos. ¡Habían ganado el gran duelo! Ambos salieron de la “zona de combate” y fueron alegría para los I-Men que estaban fuera. Todos parecían animados salvo Gaia:
''¿Qué tal estará Eliart? ¡Ay poderosa Madre Tierra, espero que no le ocurra nada malo!''- Pensaba Gaia algo triste. ''Tal vez tenía que haber ido con él...''.


En otro lugar del juego, el cuartel general de los S-Men, el “Amo” trataba de inspeccionar a su nuevo miembro.
-Y bien Revelación. ¿Cuál es exactamente su poder?- Se hizo el silencio. Su nuevo fichaje le miraba fijamente sin decir ni expresar nada. El “Amo” optó por ser paciente y al cabo de unos minutos se produjo una respuesta.
-Sí... perdona, estaba meditando y me salí de la realidad unos instantes. Bueno, es una habilidad un tanto misteriosa- Continuó sin más haciéndose el interesante. El “Amo” no se fiaba de sus respuestas, eran demasiado ambiguas y esto le hacía pensar que no era realmente de fiar. Necesitaba comprobar su fidelidad, así que decidió ser tajante:
-Mira, tengo la sana costumbre de conocer bien a los miembros de mi equipo antes de considerarles como tal. Pretendo ganar el juego y necesito gente que sea leal y obediente a mi lado, y tus respuestas no son precisamente lo que espero de alguien que acaba de aparecer, y tampoco se puede decir que tengamos todo el tiempo del mundo, ya sabes que este juego se basa en la incertidumbre y no sabemos de dónde puede venir un ataque...
-Yo sí- Le cortó Revelación.
-¿Cómo?- Preguntó el ''Amo'' perplejo.
-Pues que en eso consiste mi poder. En predecir el futuro, con más o menos exactitud. Perdona por no habérselo dicho, yo también quería estudiar sus objetivos y ahora veo más claro unirme a vos- Explicó Revelación lleno de calma.
-Vaya eres astuto y, como suponía, serás de gran ayuda- Respondió el ''Amo'' fríamente- Bueno, vete diciéndome todo lo que sepas de los I-Men y si sabes donde se encuentran- Zanjó mientras juntaba las manos y entrecruzaba los dedos.


Al mismo tiempo, en la “zona de combate” donde se encontraba el resto de los I-Men, Eliart estaba apunto de mostrarle a Shocker su nueva habilidad:
-¡Géminis!- Gritó Eliart al tiempo que se cubría de una energía de color azul claro.
-¡Claro, son los destellos azules que vi cuando Eliart entrenaba!- Explicó el Guerrero Celeste que estaba como el resto de los I-Men observando el combate que Irons y Eliart libraban contra el líder.
Un círculo apareció en la frente de Eliart y en su interior un dibujo con dos personas dadas de la mano El aura azul claro desprendía una gran energía. Shocker le miró con detenimiento:
Eliart llevaba el pelo mitad ondulado mitad alisado de tal modo que era algo alborotado y con volumen, sus ojos eran de color marrón oscuro aunque en aquel momento sus pupilas parecían reflejar el modesto color azul. Estaba casi siempre sonriente. Llevaba una cómoda camiseta blanca de tela con dos pequeños botones en la zona del cuello. Era algo exótica y parecía fácil de adaptarse al cuerpo. Tenía también unos pantalones anchos vaqueros cortos, pues era muy caluroso. Era de constitución fuerte, algo grueso, pero se notaba que se cuidaba y hacía ejercicio. Pero lo que más nervioso le ponía a Shocker era la sonrisa que Eliart siempre llevaba en la cara, como un niño risueño.
-¡Voy a quitarte esa estúpida sonrisa de tu cara! ¿Por qué si soy tu enemigo tengo que verte sonreír?
-Porque nada en el mundo puede vencer mis ánimos. ¡Piensas que soy un tozudo y es verdad que puedo equivocarme, pero sé que no tienes razones para odiar tanto a la humanidad!- Alzó la voz Eliart.
-Bah, los humanos son terriblemente absurdos. Son una especie animal más que busca su supervivencia y son imperfectos. Antes pensaba que la vida simplemente era un castigo lleno de gente que no valía la pena a tu alrededor. Pero ahora sé que tengo una misión. ¡Dios me ha dado poder para exterminar a la imperfecta raza humana e instaurar un nuevo mundo basado en los seres perfectos! En cuanto gane este juego ¡No tendré rival!
-Sí esto... ¿tu qué galletas desayunas por las mañanas?- Dijo con sarcasmo el Sr.Irons, que vigilaba al Trasgresor. Shocker lo ignoró y lo miró por encima del hombro signo de considerarlo como un inferior.
-¡Estás loco y veo que aún no puedo convencerte! Así que, ¡sigamos con la lucha!- Le dio un trago a su propia petaca que aún tenía vodka y se puso en una posición cómoda.
Eliart se dirigió hacia él sin más con intención de darle una patada en el costado. Aparentemente todo seguía como antes y Shocker emitió desde el costado una potente onda de energía que hizo a Eliart caer por los suelos.
-¿Ésto es todo?, me decepcionas Eliart, pero, ¿qué se puede esperar de alguien que aprecia a los humanos?.
-Por supuesto que no es todo- Se oyó desde atrás. Shocker se dio la vuelta y vio a Eliart de pie y junto a él. ''¡Eliart!¡No es posible! Que gran espejismo a hecho... que velocidad.'', pensó sorprendido. Por unos instantes pareció a su alrededor el aura verde oscuro y su musculo creció.
-¡Destructor de Tauro!- Eliart le golpeó con un poderoso gancho izquierdo y su contrincante salió lanzado haciendo un hueco en la pared- Je, aún no has visto nada- Aprovechó Eliart para chulearse y Shocker irritado se dispuso a generar una onda energética usando sus dos manos entrelazadas por los dedos, lo cual ampliaría el alcance y potencia de las ondas. Rápidamente envió sus ondas en dirección a Eliart, todo apuntaba que le darían de lleno e, inesperadamente... ¡Eliart esquivó las ondas sin dificultades!- Me toca- apuntó y, rápidamente dijo: ''¡Aries!'' Y atacó sus piernas con la poderosa energía naranja. En respuesta, Shocker generó una onda con la rodilla para tratar de paliar a su oponente. Pero fue inútil y esta vez Shocker cayó el suelo. Pensaba que se trataba de una absurda pesadilla. Después de obtener poderes... ¡nadie le había humillado así!
''Es fantástico, mira que yo entrené bastante y demás ese día, pero lo de Eliart me deja sin palabras, no sólo combina mejor sus poderes... es que además los ha fortalecido. Bueno, me ocuparé del Trasgresor''- reflexionó Irons- Eliart, ¿te apañas verdad?.
-Sí ¡confía en el pagafantas y no dejes escapar al otro!- Contestó refiriéndose al Trasgresor.
-¡Vale, voy a por él, colega!- Se animó el Sr.Irons. Su rival se había mantenido todo el tiempo pensativo en una esquina del trasparente cubo. Probablemente planeaba algún modo de ayudar a su jefe. Irons irrumpió a su lado enérgico aunque su rival le esperaba.
-Bien, pelearemos con mis reglas- Antes de que pudiera sacar el dado, el Sr.Irons lanzó uno de sus poderosos cohetes:
-¡Misil Irons 3!- Gritó con fuerza. El trasgresor recibió un fuerte impacto en el hombro izquierdo. Le era complicado mover las articulaciones de ese brazo. ''Grr tendré que esquivarlo la próxima vez''- se lamentó.
El resto de los I-Men observaban el combate con mucha atención.
-¡Tío qué combates más épicos, parece un manga!- Comentó el Guerrero Celeste.
-Sí, pero es real como la vida misma- Añadió el Capitán Vasco.
Llama Helada miraba el combate con curiosidad y fascinación. Era un hombre bastante tranquilo pero le gustaba luchar si la causa era justa y, en esta ocasión, Shocker quería acabar con los seres humanos aprovechando su poder. Era motivo más que de sobra y le daba mucha rabia no poder escaparse de las cadenas del Trasgresor, esta vez eran muy duras.
Demongirl, por su parte, hacía continuos esfuerzos por romperlas gastando mucha energía.
-Demongirl sosiégate un poco. Esta vez es imposible romper estas cadenas invisibles y encima estás muy cansada por tu batalla, así que mejor será que esperes un rato... ¡vamos ganando!- Le aconsejó su hermana Gaia, siendo optimista. ''Eliart has mejorado mucho ¿eh? No mueras anda... ten cuidado''. Decía en voz bajita con la paradójica esperanza de que Eliart la oyera como si hablara en alto y así darle ánimos. Demongirl seguía en sus trece.
-Demongirl, tu hermana tiene razón, será mejor que descanses- Reiteró Llama Helada.
-¡Tú te callas cariño, ésto es una conversación de hermanas!- Contestó borde y siguió obcecada en conseguirlo.
Waver estaba apresada por las cadenas invisibles, si bien tumbada en el suelo y mirando de reojo el “área de combate”. Parecía tener más interés que las veces anteriores. Tras recibir aquel fuerte golpe en la pierna, Shocker se levantó y alzó la vista. Allí se encontraba Eliart que parecía muy fresco y tranquilo.
-¿Como te mueves tan rápido?- Preguntó esquivo Shocker.
-Juju, veo que aún no has entendido nada. Está bien te lo explicaré- Eliart se puso en una cómoda posición colocando los puños a cada lado de la cintura y flexionando las piernas. “¡Observa!” y de su cuerpo rodeado por los rayos azules, surgió otro Eliart idéntico y se situó al lado, en la misma posición. Shocker movía la cabeza de lado a lado, con tanta fuerza que parecía que se la iba a arrancar- No se trata de que haga espejismos o me mueva con muchas más velocidad. Como llevaba tiempo suponiendo parece que mis poderes tienen alguna relación con los signos del Zodiaco y... ¡Este es el poder de Géminis: la duplicación! Ambos “Eliart” somos reales- Contestaron al unísono.
''La duplicación. Sin duda es un gran poder, tengo que buscar el punto débil a su técnica, no puedo permitir que un simple humano me derrote. Probablemente al duplicarse su energía se divida entre dos cuerpos, así que individualmente serán más flojos''- pensó y se le dibujó una pequeña sonrisa. Shocker lanzó ondas desde sus manos y desde su espalda para cubrir ambos lados y golpear a los dos Eliart. Las ondas se expandieron en todas direcciones y avanzaban hacia ambos Eliart a gran velocidad. Uno de los dos recibió un leve golpe y esquivó el resto de las ondas con facilidad. El otro no tuvo ningún problema y se rodeó de energía anaranjada para asestarle un fugaz y efectivo cabezazo a su oponente. El fulgurante cabezazo hubiera dado de lleno si no fuera porque Shocker envolvió su costado en ondas y amortiguó el golpe, al mismo tiempo que impactaba a Eliart, en la frente. Eliart recibió el golpe pero resistió su impacto.
Al poco el combate se había convertido en una exhibición propia de un circo, Eliart saltaba de un lado a otro del cubo humillando a su rival y esquivando sus ondas sin dificultad, parecía bailar de un lado a otro y Shocker comenzaba a frustrarse de recibir ataques aunque leves continuos y no poder hacerles frente. Entonces, los dos Eliart se miraron desde ambos lados e hicieron un gesto afirmativo con la cabeza. ¡Querían ponerle punto y final a la batalla! El Eliart de la izquierda se rodeó con la energía anaranjada de Aries, mientras que su otro yo de la derecha hacía lo propio con la energía verde oscura de Tauro. Ambos se lanzaron sin tregua hacia Shocker que estaba rodeado por ondas, pero su defensa fue inútil “¡Embestida cabrista de Aries!” “¡Destructor de Tauro!”- sentenciaron ambos Eliart a la vez que cada uno se acercaba y destruyeron su defensa sin problemas. Shocker recibió un potente cabezazo en la tripa y un gancho izquierdo en la cabeza desde el otro lado
-¡Aah es imposible!- Estaba volando por los aires y se sentía impotente por primera vez en el juego. Nunca nadie le había hecho llegar al límite. Cayó al suelo de una de las esquinas, con tanta fuerza que lo erosionó. Su tarjeta reflejó que había perdido una vida. Con dificultades Shocker se levantó y Eliart no parecía sorprendido. Sabía que su rival podía dar más de sí y esperó que se levantara.
-Remátale, no seas bobo- Le recriminaba el Guerrero Celeste desde fuera del “área de combate”.
Shocker logro levantarse al tiempo que reflexionaba: ambos Eliart parecían tener una fuerza y resistencia similar. Tenía que darlo todo.
-Hum, si estás pensando si la duplicación divide mis poderes, te corroboro que no es así, más bien los duplica en todos los aspectos. Así que saca lo mejor de tí, se que puedes crear ondas más rápidas y potentes.
-Deberías haber aprovechado tu oportunidad, estás muy confiado, lo lamentarás- Respondió Shocker más seguro- Te mostraré todo mi poder, ''niño de las estrellas''.
-Jaja ¿niño de las estrellas? Para ser un insulto, me lo tomaré como un cumplido- Terminó Eliart. Su rival se quitó los guantes y los tiró al suelo, y Eliart abrió los ojos de par en par: sentía que su contrincante estaba rebosante de energía.
El trasgresor estaba preocupado, los cohetes de Irons no eran para ser tomados a broma y no podía esquivarlos continuamente. Si al menos pudiera sacar sus dados... necesitaba tiempo pero el empresario no le daba ningún margen.
-¡Irons Fist!- Se concentró Irons y en esta ocasión salieron 4 cohetes y el trasgresor recibió el impacto de dos de ellos logrando parar otros dos y, ágilmente, escapó de Irons y tiró sus dados sin que nadie le importunara, vinculándolos a sí mismo. Los resultados fueron “x2” velocidad y “x3” fuerza y tras guardarlos fue sin temor hacia Irons.
-A ver con que me sale ahora este mago de pacotilla- Rió Irons. El trasgresor logro alcanzarle en esta ocasión y dio una voltereta, dañando el cuello de Irons con las dos piernas- Buen golpe, trasto viejo, pero te olvidas de que llevo armadura.- Trató de ponerle nervioso Irons. ''La verdad es que aunque actúe muy bien delante de este tío no ha sido un golpe precisamente débil, esos dados, tienen que tener algún defecto.''- subrayó y se fijó en ellos atentamente.
A su vez, El trasgresor se situó en pocos segundos frente a él. Rápidamente se abrió un compartimento de la armadura de Irons en la zona de la barriga y salió una pequeña metralla. Sin embargo El trasgresor lo esquivó sin dificultades y le asestó una patada en las zonas vitales.
-Cof, ¡ahí no des!- Se enfadó Irons. Permaneció unos minutos mirando los dados del Trasgresor hasta que dio con la clave- ¿Sabes cuál es el defecto de tus dados?- Alardeó Irons.
-¿Cuál?- Respondió sorprendido el rival.
-Que no son magia amigo, son ciencia- Contestó Irons con una gran sonrisa.
-¿Eh, cómo?.
-Ahora te explico- Dijo convencido el empresario. Poniendo el punto de mira en los dados, abrió sus manos y lanzó un diminuto flash a ambos dados atravesando el bolsillo del Trasgresor. Tras ésto ambos dados volaron hacia las manos de Irons y el Trasgresor notó que su poder se desvanecía.
-¿Qué... qué has hecho?.
-Simplemente apagarlo farsante. Resulta que tus supuestos “dados mágicos” tienen un diminuto interruptor invisible a los ojos de la mayoría de la gente. Sin embargo, mi armadura está dotada de infrarrojos que detectan estas cosas y me dan una vista de lince. Ahora tus dados no funcionan y aunque no tenga tu magia para utilizarlos, me los guardaré- Terminó mientras los guardaba en un compartimento en el trasero de la armadura- Si es que soy un crack.
-¡No podía imaginar que tuvieran un interruptor!- Se quejó el Trasgresor.
-Bueno... cosas que pasan, ahora sólo eres un humano normal y corriente y me durarás poquito.
Shocker se había quitado los guantes y desprendía más energía. ''Iré con cuidado, ahora no hay tanta diferencia entre nosotros''- pensó Eliart a la vez que miró a su otro yo y ambos se dispusieron al ataque. Estaban cansados para volver a usar los dos signos así que uno de ellos atacó sin más y el otro se envolvió con la energía anaranjada.
-Bien, comprobemos tu verdadera fuerza- Dijo Eliart al tiempo que ambos cuerpos le atacaron sin contemplaciones.
-Esta vez no servirá de nada- Recalcó Shocker y de cada una de las puntas de sus dedos surgió una onda diferente y mucho más veloz que las anteriores. Parecía que los guantes reducían de algún modo su habilidad, probablemente los llevara porque no se controlaba del todo, pero era pronto para aventurar. Shocker logró llenar el “Área de combate” de ondas que se entremezclaban e iban en todas direcciones. Los dos Eliart cayeron al suelo y uno de ellos desapareció.
-Vaya, cuando te debilitas vuelves a la normalidad ¿eh? Ya veo...
-Arf, así que esa es toda tu fuerza ¿no? He de reconocer que no está mal- Eliart sudaba, aquel tipo era muy fuerte, más de lo que había aventurado antes.
Ambos oponentes se miraron. Estaban cansados y sabían que todo acabaría en los próximos ataques. ''No puedo perder, tengo que seguir en este juego y demostrarle que la realidad no es como él piensa, tengo que poder...'' trataba de animarse Eliart. Hacía mucho que no comía su plato favorito, el jamón ibérico, y tenía ganas de probarlo cuando todo acabara. Aunque por otro lado, no quería que todo lo que estaba cambiando su vida terminase tan rápido.
En el otro lado del “Área de combate” el Trasgresor estaba desesperado y temía por su vida. ''Le atacaré con todas mis fuerzas, pero no sé si lograré mantener el control de las cadenas invisibles'' El Sr.Irons lanzó de nuevo su proyectil- ¡Iron Fist!- Gritó y le rodeó de nuevo con cohetes que impactaron contra su enemigo sin piedad.
Los I-Men estaban viendo los épicos combates, cuando de pronto...
-¡Eh mirad! Las cuerdas se han aflojado- Dijo Demongirl liberándose sin apenas hacer fuerza.
-Es cierto- Lo confirmó el Capitán Vasco. Y todos comenzaron a desatarse en el momento en que el Área de combate explotaba y desaparecía sin dejar rastro.
-¡Vayamos a ver!- Se lanzó Demongirl hacia la zona de duelos.
-Espera que voy contigo- Secundó Llama helada tranquilo a la vez que el Capitán Vasco se acercaba a toda prisa.
El trasgresor estaba convaleciente en el suelo, con la vida apunto de apagarse y Irons, a su lado, iba a rematarle. Eliart y Shocker estaban el uno frente al otro, tanteándose, se respiraba tal tensión en el ambiente que daba miedo acercarse. Los I-Men iban a intervenir para dejar fuera de combate al “señor de las ondas”, pero en el momento en que Demongirl y el Capitán Vasco iban a por él, una barrera amarilla apareció de pronto y les impidió la entrada, encerrando a Eliart y a Shocker.
-¿Qué es ésto?- Reaccionaron el héroe y el villano al mismo tiempo.
-Jejeje, es la barrera de “la vida o la muerte”, una magia que sólo puedo crear cuando estoy al borde la muerte y sólo para favorecer a un compañero. En esa barrera esférica las ondas de Shocker multiplicarán su efecto aunque no quiera y sólo desaparecerá cuando uno de los dos muera del todo sin importar lo que me ocurra a mí. Ahora nadie te puede ayudar Eliart y todos los I-Men pereceréis.
-¿Qué dice este imbécil?- Le miró el Capitán Vasco con ganas de reventarle la cabeza.
-No busques Irons, esta barrera no es ciencia- Aclaró el Trasgresor.
-Ya lo veo, anda estarás mejor calladito- Sentenció Irons lanzándole un cohete y matándolo del todo. El trasgresor desapareció. La voz no tardó en llegar. ''Jugador: El Trasgresor Poder: Alterar las normas y usarlas en su beneficio Estado; Eliminado''.
-No me gusta nada que ese bastardo haya interferido en nuestros asuntos aunque ya no hay remedio. ¡Te mataré!- Dijo Shocker, furioso.
-Estoy seguro de que puedo compensar la multiplicación de tus habilidades con mi fuerza. Este combate lo ganaré yo y verás que no eres tan inhumano como piensas y que los humanos no son tan imperfectos- Contestó Eliart preparándose para continuar la lucha.
Mientras, los I-Men observaban la barrera, buscando el modo de romperla y ayudar a su amigo.