La
noche era fría para ser de verano. Las nubes ocultaban la Luna y
ensombrecían el ambiente, ya de por sí oscuro, de la noche. En la
desolada ciudad abandonada no se oía nada, el silencio estaba
presente en cada calle. Había destrucción por todos lados, los
cristales de todas las ventanas estaban reventados y muchas
estructuras presentaban importantes destrozos. Había vehículos
estrellados cada pocos metros. En general era una estampa muy
dramática.
Por
los tejados avanzaban a una velocidad considerable el grupo de los
S-Men. Al frente iba Kya, gracias a su agilidad y a su visión
nocturna los llevaba por buen camino. Iba seguida por El titiritero
y, más atrás, Sónico. Por una vez el chico de piel morena no
hablaba, como era costumbre en él, al fin y al cabo la misión
requería discreción. A los dos hombres les costaba seguir el ritmo
de la mujer-gato, quien aparentemente no mostraba signos de
cansancio, es más, a menudo debía esperarles.
-Sois
lentos, pero con ganas- Les dijo en voz baja cuando tuvo que pararse
otra vez.
-Perdone
usted señorita perfección,- Comenzó Sónico- pero la naturaleza de
sus podres le da ventaja sobre nosotros puesto que su aumentada
agilidad unida al hecho de que...
-Calla-
Le cortó el titiritero a la mitad con un gesto- Estás empezando a
gritar, y no deberíamos llamar la atención- Como siempre, tenía
razón.
-Bueno,
ya veo cerca el límite del bosque, a partir de ahora intentad ser
más sigilosos- Terminó Kya dando otro salto felino hacía el
siguiente edificio.
El
''Amo'' les había ordenado raptar a uno de los miembros de los
I-Men, y debían llevárselo a su guarida secreta, donde el resto de
los S-Men les esperarían para aniquilarles. Precisamente para eso
estaba el titiritero, su principal misión consistía en usar sus
poderes para lograr raptar a uno. Revelación había escogido con
cuidado al objetivo. Debía de ser alguien capaz de obligar a los
demás a moverse, pero tampoco excesivamente fuerte. Gracias también
a Revelación y a las cámaras espía del ''Amo'' tenían datos sobre
los poderes de todos ellos, eso les daba una gran ventaja, además
del factor sorpresa.
Al
cabo de unos minutos llegaron a último edificio. Desde allí Kya
observó el bosque en busca del campamento de sus enemigos, sabían
aproximadamente donde estaban, pero era su tarea localizarles. Tras
unos instantes encontró movimiento a unos cuatrocientos metros
dentro del bosque, en un pequeño claro. Gracias a los restos del
fuego pudo ver las figuras oscuras de al menos meda docena de
personas durmiendo, y al menos una estaba levantada, probablemente
haciendo guardia. Agudizó la vista para intentar capar más
detalles. Localizó a su objetivo y comprobó que los demás estaban
dormidos, salvo el guarda.
-Muy
bien, les veo- Kya transmitió toda la información detalladamente al
titiritero- Vale, ahora usa tus poderes, tal y como esta acordado, y
trae al objetivo con vida. Y ten cuidado, uno de ellos está
despierto.
-No
será problema, pero a esta distancia lo único que puedo asegurar es
retenerles unos minutos- Contestó el hombre enmascarado.
-Será
suficiente- Dijo Kya satisfecha.
-Entonces
empezad de una maldita vez- Terció Sónico.
-Yo
doy las órdenes ahora- Replicó la mujer-gato, furiosa- Adelante.
El
titiritero juntó las palmas de las manos, como si fuera a rezar, y
las separó lentamente. Unos finos hilos metálicos habían aparecido
entre sus dedos. Hizo gestos en el aire con los hilos como si
estuviera preparando un ataque y, guiado por Kya, los lanzó en
dirección a los I-Men. Tardaron un rato en llegar, pero al cabo de
unos segundos oyeron gritos. Los habían alcanzado.
-Perfecto...-
Susurró Kya mientras se relamía los labios.
En
el campamento de los I-Men todos estaban dormidos, todos menos el
Capitán Vasco, que hacía guardia aquella noche. Todo parecía
transcurrir con normalidad y se permitió relajarse. La batalla
contra Shocker y sus subordinados fue dura, pero lograron salir
victoriosos, y la recarga de vidas les había dado nuevas fuerzas.
Creía en su equipo y en él mismo. Miró de reojo a Waver mientras
esta dormía. Estaba muy guapa con los párpados cerrados y esa
expresión tan relajada, pensó.
No
parecía que nada fuera a molestarles, se merecían un descanso, de
manera que incluso dormitó un poco. Al cabo de un par de horas
pasada la medianoche escuchó un susurró. Era como el de algo
deslizándose... hacía donde ellos estaban. Se irguió, preparándose
para lo que pudiera pasar, algún enemigo astuto podría atacarles en
ese momento. Durante unos instantes no pasó nada, pero su instinto
le instó a estar alerta. El susurró se hizo algo más audible y de
repente todo pasó muy deprisa.
Una
especie de chirrido metálico restalló en el aire y automáticamente
notó como algo le recorría el cuerpo, algo frío y muy resistente.
Escuchó también los gritos de sorpresa de los demás, al parecer
también estaban siendo atacados. Intentó moverse pero algo lo
retenía firmemente en el suelo, aguzó la vista y descubrió unos
finos hilos metálicos recorriéndole el cuerpo. Estaba inmovilizado.
-¡Chicos
despertad!- Grito.
-¿Qué
está pasando?- En la oscuridad no supo bien quien era, pero
identificó la voz del Guerrero Celeste- No me puedo mover.
-Yo
tampoco- Esta vez habló Demongirl- ¿Alguien puede moverse?
-Yo
no- Dijo Eliart, y entonces todos confirmaron que estaban en la misma
situación. De repente escucharon un chillido de alerta, era Gaia.
-¡Ahh!-
El Capitán, que era el único que podía observar que pasaba por que
estaba de pie, pudo ver como el cuerpo de su amiga se elevaba en el
suelo. Los hilos metálicos la estaban manipulando.
-¿Qué
te ocurre hermana?- Preguntó Demongirl, furiosa.
-No
lo sé, ¡ayudadme!- Gaia estaba visiblemente sobresaltada y
asustada. El Capitán se hizo oír por encima de los demás.
-Alguien
está usando sus poderes para llevársela, lo estoy viendo, joder
Patxi...- Estaba cabreado consigo mismo por no haber podido hacer
nada, a pesar de estar de guardia. Entonces el cuerpo de Gaia se fue
siendo arrastrado por los hilos, alguien la quería.
-¡Mierda!-
La luz anaranjada de Aries surgió de Eliart quien, molesto,
intentaba liberarse- ¡No se pueden llevar a Gaia!¡No!
Los
intentos de todos por levantarse y escurrirse de las ataduras fueron
inútiles. El Capitán observaba con aprensión la situación, y
entonces perdió de vista a Gaia. Sabía que para Eliart era
importante, creía que había algo entre ellos, y además todos se
habían cogido confianza en esto días, no podía dejar las cosas
así. Comprendió que, estando de pie, era el único que podía
liberarse. Al menos el único con oportunidades reales de hacerlo.
Tensó su musculatura al máximo y gritó por el esfuerzo.
-¡Por
mi tierra!¡Ah!- Las cuerdas se tensaron aun más y comenzaron a
vibrar, tal vez pudiera romperlas. Eliart le miró siendo consiente
de que quizás el Capitán era su única oportunidad. Todos estaban
pendientes de él.
-¡Capitán!-
Dijo Eliart- ¡Tienes que liberarte y seguirla! No sabemos que puede
pasar, por favor.
-¡Claro
Eliart!- Respondió el Vasco. Un par de hilos se soltaron dando
latigazos en el aire mientras el resto se clavaban en la carne del
Capitán, los cortes comenzaron a sangrar- Te prometo que la
alcanzaré- Y entonces, haciendo un último y supremo esfuerzo, alzó
los brazos al aire y logró liberarse del todo- Confía en mi, tienes
mi palabra.
Había
perdido un poco de vida pero eso no le amilanó, recogió su escudo
del suelo y salió lanzado en la dirección donde se había llevado a
la chica. Echó un último vistazo a sus espaldas para ver a sus
amigos, ahora estaban todos inmovilizados y eran vulnerables a un
ataque, ''espero que puedan liberarse pronto'' pensó el Capitán
preocupado. Antes de perderles de vista escuchó a Demongirl.
-¡Confiamos
en ti!- Se sintió reconfortado por el apoyo de los demás, pero era
consciente de que estaba solo y de que no era invencible, tendría
que andarse con ojo. Gracias a su extraordinaria velocidad pronto
alcanzó a ver a Gaia, iba flotando en línea recta.
-Se
la llevan a la ciudad- Comprendió. De nuevo Gaia desapareció de su
campo de visión, de manera que aceleró. Al poco salió del bosque y
se encontró frente a un gran edificio. En el tejado había cuatro
figuras, una era bajita, otra muy alta y grande, y otra mediana. La
cuarta era Gaia, que estaba inmovilizada. Entonces observó que se
había desmayado- ¡Malditos!¡Devolvednos a nuestra amiga!
Entonces
Kya reparó en él.
-Vaya,
parece que uno ha logrado alcanzarnos- Miró al titiritero- ¿No se
suponía que los habías dejado atrapados?
-Te
dije que desde tan lejos era arriesgado- Se defendió.
-Vayámonos,
rápido- Se dieron la vuelta y echaron a correr. El titiritero
llevaba a Gaia en la espalda.
-Capullos...-
Dijo el Capitán entre dientes. Saltó y logró encaramarse a lo alto
del edificio y se puso a perseguirles. Los otros se dieron cuenta y
apretaron el paso, pero el Capitán era muy veloz. Al cabo de un par
de minutos ya casi les había alcanzado.
-Joder,
es rápido el tío- Dijo Kya. Entonces vio que podía hacerles
fracasar la misión, sin embargo, no se dejo llevar por el pánico y
miró a Sónico. Para eso estaba él ahí- Sónico.
-¿Qué
pasa?- Preguntó este.
-A
este paso nos alcanzará, debes detenerle- Ordenó ella.
-¿Yo
solo?
-Claro,
el titiritero lleva a la chica, y yo debo presentarme ante el
''Amo'', te hemos traído precisamente por si pasaba algo como esto,
¿no confías en tu propia fuerza o qué?- Con esas palabras le
convenció y paró en seco.
-Está
bien, me encargaré de él. En seguida os seguiré- Y se lanzó a por
el Capitán. Cuando se alejaron un poco el titiritero se acercó a la
mujer-gato.
-Kya,
cuando nos alejemos un poco más mis poderes se debilitarán poco a
poco, calculo que en unos diez minutos el resto de los I-Men se
liberarán... si para entonces Sónico no le ha derrotado...
-Entonces
probablemente morirá, pero será su culpa por ser débil. Con diez
minutos debería ser suficiente, de todas maneras, mientras logremos
llevar a Gaia, al ''Amo'' no le importará- El otro se esperaba una
respuesta por el estilo.
-Como
digas.
Sónico
se lanzó desde un edificio al tiempo que el Capitán iba hacía él,
chocaron en el aire y cayeron en la calle. Automáticamente se
separaron y se miraron con cautela. El S-Men le reconoció por la
información de Revelación y sonrió. Su oponente era especialista
en ataques cuerpo a cuerpo, tendría ventaja.
-Vaya,
de manera que tú me intentarás detener, ¿eh?- Preguntó el
Capitán, arrogante.
-Exacto,
y no solo eso, te derrotaré en un santiamén y serás polvo del
ayer- La estridente voz de Sónico molestaba al vasco- No volverás a
ver el alba, y tu patético equipo quedará reducido a nada cuando
intenten rescatar a la rubia, es más...
-¡Por
Patxi!¡Cierra el pico! Eres un pesado.
-Pasemos
a la acción entonces, pequeño 'super-héroe'- Sónico se puso en
una posición cómoda y el Capitán le imitó. Estuvieron así unos
instantes, entonces el Capitán Vasco se lanzó sobre él. Su enemigo
se concentró y, cuando estuvo lo suficientemente cerca, lanzó un
grito muy agudo y penetrante. El I-Men se tapó los oídos, pero
perdió el equilibrio y cayó al suelo. Cuando intentó levantarse
volvió a caer.
-¿Qué
me has hecho?- Preguntó aturdido.
-Mis
ataques de sonido afectan al oído de maneras distintas, ahora mismo
he dañado tu sentido del equilibrio, no podrás moverte con soltura-
Entonces soltó una carcajada y se acercó a él para darle una
patada. El Capitán quiso esquivarlo, pero no pudo moverse bien y
recibió un fuerte golpe.
-Mierda...-
El vasco hizo acopio de fuerzas y logró levantarse a pesar del
dolor.
-Vaya,
eres el primero que logra recuperarse tan rápido- Dijo Sónico,
burlón.
-Te
vas a enterar, capullo- El Capitán se lanzó esta vez mucho más
rápido contra su enemigo. El otro atacó igual que antes con su
poderoso chillido, sin embargo, esta vez cerró los ojos con fuera e
ignoró el dolor. Sónico no se esperaba que aguantara su ataque y le
pilló desprevenido. El Capitán le agarró por el cuello y lo lanzó
contra un edificio de la estrecha calle. El S-Men impactó con fuerza
y destrozó la fachada. Había perdido una vida.
-Cof
cof- Tosió, estaba impresionado- Vaya... nunca me habían quitado
una vida, ¿es así como se siente? Ha llegado la hora de ponerse
serios, parece.
-Eso
es si tienes la oportunidad- Dijo su contrincante al tiempo que se
lanzaba contra él. Sónico se lo esperaba y lanzó un poderoso
ataque sónico, pero este era algo diferente al anterior. El Capitán
sufrió un repentino mareo y los oídos le sangraron, le cabeza
parecía que iba a estallarle. Se dobló sobre si mismo y vomitó en
el suelo.
-Ahora
he atacado a los nervios auditivos y a tu cerebro, este ataque duele
más. Y también te incapacita- Cogió una piedra y se la lanzó a la
cabeza. El Capitán no pudo hacer nada y notó como se le rompía la
nariz. Perdió una vida.
-Ahhh...
mierda, se supone que tengo que rescatar a Gaia...
-¿Hablas
de tu compañera? Olvídalo. No lograrás superarme a mi, y en el
improbable caso de que lograrse vencerme aun deberías enfrentarte al
titiritero y a Kya, que están como mínimo a mi nivel, no podrás
recuperarla tu solo. Has cometido una locura y ahora pagarás por tu
osadía.
El
Capitán estaba frustrado, apretó el puño con fuerza contra el
suelo. Pero aun así había dado su palabra y los demás confiaban en
él, de manera que debía recuperarse y atacar con todas sus fuerzas.
Recordó el rostro en semi-penumbra de Eliart y la voz angustiada de
Demongirl... ¡lucharía hasta el final!¡Y ganaría! Con nuevas
fuerzas se incorporó y pensó que podía hacer. Sónico no paraba de
hablar y se había distraído dándole un discurso, de manera que se
alejo y se metió en uno de los edificios de improviso. Aquello
sorprendió a su rival.
-De
manera que decides esconderte, buena idea, las ondas sonoras no se
propagarán igual y mis ataques te afectarán menos, pero ya es tarde
para huir.
-Intenta
encontrarme- Dijo el Capitán. Sónico cerró los ojos y se concentró
en escuchar. Dominaba el arte de los sonidos, y en seguida localizó
a su rival. Preparó sus pulmones para un gran ataque, y entonces
profirió un espantoso grito. Este ataque no era un ataque dirigido a
los oídos, era una potente onda sonora que desplazaba el viento y
creaba un ataque de presión, en otras palabras, era un ataque
físico. La potente onda sonora abrió un agujero en el edificio,
pero por suerte el Capitán pudo ver venir el ataque y se volvió a
escabullir entre las ruinas.
Sónico
intentó localizarle, pero estaba siendo muy sigiloso esta vez. Tras
unos momentos de tensión escuchó un movimiento a su espalda y se
giró veloz. Entonces vio como el Capitán levantaba un cascote del
tamaño de un coche.
-¡Lanzamiento
Vasco!- Exclamó mientras lanzaba la piedra hacía su enemigo. No se
esperaba el ataque, pero pudo evitarlo por poco. A esa distancia sus
ondas sonoras no harían mucho efecto, de maneras que se intentó
acercar al Capitán, sin embargo este ya había cogido un coche y se
lo lanzaba- ¡Lanzamiento Vasco!- De nuevo pudo esquivarlo, pero por
poco. Tuvo que cubrirse. Cuando volvió a mirar, el Capitán tenía
otro coche levantado- ¡Lanzamiento Vasco!- Repitió.
Sónico
se harto y se preparó para lanzar una potente Onda Sonora. Gritó y
el coche se paró en el aire, cayendo al suelo con inercia. Cuando
miró hacía su enemigo este se había vuelto a esconder entre las
ruinas.
-Será
mamón...- Dijo para si.
En
ese momento Kya llegaba al cuartel general de los S-Men, un gran
edificio gris con forma de cubo. Se presentaron ante el ''Amo'' en la
sala principal, una habitación cuadrada situada en lo más profundo.
El titiritero dejó a Gaia en el suelo atada con los hilos metálicos.
El ''Amo'' sonrió.
-Bien
bien- Entonces se percató de algo- ¿Dónde está Sónico?
Kya
bajó la mirada.
-Tuvimos
que dejarle atrás para distraer a un perseguidor.
-Bueno,
habíamos previsto esta situación, no pasa nada, seguimos teniendo
ventaja- Kya suspiró de alivio, no sabía como iba a tomarse la
noticia el ''Amo'', y cuando se enfadaba podía ser terrible.
-¿Cuáles
son las nuevas órdenes, señor?- Preguntó Kya. El ''Amo'' miró a
Gaia y luego respondió, pausado y con voz monótona, como siempre.
-Los
demás están ya en sus habitaciones, a la espera de los I-Men,
vosotros ocupar los lugares asignados y esperar a la llegada de los
enemigos. Iros.
Kya
y el titiritero se levantaron del suelo y dejaron al ''Amo'' en su
imponente trono.
El
Capitán Vasco planeaba su siguiente acción. Había perdido una vida
y se resentía de los cortes producidos por los hilos, pero estaba
decidido a ganar. Los ataques sónicos de su rival eran poderosos,
pero más poderoso aun era la Onda Sonora que podía lanzar. Era un
rival digno y le molestaba tener que ocultarse, pero debía ganar a
toda costa. Entre tanto el S-Men esperaba nervioso, sin saber muy
bien que hacer.
-Parece
que ahora actúa con más precaución, según los informes en seguida
le subía la sangre a al cabeza y atacaba a lo loco... pero ha debido
sentir mi poder... por eso se esconde- Sónico andaba con cuidado
atento a todo. Estaba en tensión y preocupado por su rival, también
era consciente de que los otros I-Men podían liberarse en cualquier
momento y venir a socorrer a su amigo, y cuanto más tiempo pasara,
peor.
El
Capitán divisó por una rendija al contrincante, entonces lanzó una
piedra en parábola para que cayera al otro lado de Sónico. Cuando
al piedra golpeó el suelo su enemigo se giró veloz, tal y como
había previsto, para devolver un posible ataque. En ese momento el
Capitán saltó de su escondite y ataco rápidamente al S-Men. No se
esperaba una táctica de ese tipo, de modo que Sónico apenas pudo
reaccionar, de modo que recibió un fuerte derechazo.
En
seguida se recuperó y agarro al Capitán por la muñeca para
retenerle. La fuerza de los contendientes no estaba igualada, de
manera que el Capitán pudo zafarse. Entonces Sónico chilló
atacando al cerebro del I-Men.
-Mierda,
eso duele.
-Pues
esto de dolerá más- Dijo el otro al tiempo que le propinaba un duro
golpe. El Capitán no pudo defenderse de manera que lo encajó y cayó
al suelo. Desde allí agarró los tobillos de su enemigo y lo tiró
también. Luego se levantó y se escondió de nuevo.
-No
me gusta nada esto de tener que ir escondiéndome, pero no me queda
otra- Murmuró. Entonces escuchó como su enemigo chillaba.
-¡Maldito
seas, imbécil cobardica!¡No tienes pelotas!- No iba a salir,
pretendía provocarle, de manera que se agachó a la espera de un
buen momento para actuar. Sónico se harto- Estoy hasta las
narices... le haré salir, quiera o no.
Se
alejó un poco de los edificios como pudo y se preparó para lanzar
un gran ataque. Él lo llamaba la 'Gran Onda Sonora' y su efecto era
devastador, producía una presión increíble que podía derruir
áreas enteras. Cargó la energía y cogió mucho aire. Entonces
soltó su grito más potente. El efecto fue inmediato. La Gran Onda
destruyó tres manzanas enteras provocando una destrucción atroz. El
Capitán, obviamente, no tuvo manera de esquivarlo.
El
Vasco tuvo que hacer un esfuerzo para salir de entre los escombros,
¿qué clase de ataque podía causar esta tremenda desolación? Miró
en derredor y localizó a su enemigo a pocos metros, e había
encontrado. Sónico chillo y el Capitán pudo notar como perdía el
equilibrio. Luchó con fiereza contra la sensación de caer al vacío
y pudo mantenerse en pie.
-Sorprendente,
nadie se había mantenido nunca en pie- Sónico se mostró burlón.
Cogió aire y lanzó un ataque contra el cerebro del Capitán. Esta
vez cayó al suelo y se llevó las manos a la cabeza. La nariz
comenzó a sangrarle y le dolía todo. El S-Men aprovechó para
pegarle una poderosa patada. El Capitán perdió su segunda vida.
-Ah
mierda...- Estaba jadeando, tenía que acabar con el combate cuanto
antes, a este paso perdería. Logró ponerse de pie a duras penas y
lanzó una mirada cargada de resentimiento hacía su enemigo. ¿Por
qué tenían que hacer todo esto? El dichoso juego, claro. Entonces
comenzó a surgir a su alrededor el aura rojiblanca- La fuerza
recorre mis brazos, prepárate para sufrir mi furia vasca, capullo.
-Según
mis informes es su ataque más potente, deberé tener cuidado.
Entonces
el I-Men golpeó el suelo con toda su fuerza y este tembló haciendo
perder el equilibrio a Sónico. El Capitán aprovechó esto para
salir lanzado como una furia hacía su contrincante y le asestó un
duro placaje con el hombro Sónico salió volando y se estrelló con
fuerza contra una pared a medio derruir y esta se precipitó sobre
él.
-Chúpate
esa- Su enemigo acababa de perder otra vida.
En
la habitación donde el ''Amo'' estaba, Gaia despertaba. Estaba
sentada en una silla cómoda con los brazos atados a los de la silla.
Podría intentar liberarse, pero algo le decía que sería mejor
estarse quieta. Miro al ''Amo'', se trataba de un adulto normal y
corriente de pelo castaño, nada en él destacaba especialmente.
Llevaba una larga gabardina que ocultaba su cuerpo. Entonces la miró.
Era una mirada totalmente inexpresiva.
-Buenos
días, querida invitada- Dijo con una voz heladora- ¿Cómo te
llamas?
-Yo
soy Gaia- Ni siquiera quería responder, pero la voz autoritaria del
''Amo'' la había intimidado- Y tu, ¿quién eres?
-¿Yo?
Tan solo otro participante más de este 'juego'- Respondió él,
enigmático- Por ahora puedes llamarme ''Amo''.
-¿''Amo''?
No seas ridículo, algún nombre de verdad tendrás- Inquirió ella,
recuperando un poco de confianza.
-Por
ahora me lo reservo, de todas maneras cuida tu tono, recuerda que
eres mi invitada- El modo en el que dijo invitada sugería que quería
decir prisionera.
-Como
digas, de todos modos, ¿por qué me has traído aquí?- Gaia suavizó
algo más el tono, pero seguía mostrándose osada, no le gustaba que
la intimidaran.
-Te
lo diré sin rodeos, eres un cebo para el resto de los I-Men- Al
''Amo'' le impresionó la determinación de la joven. Gaia abrió los
ojos de par en par.
-¿Pretendes
asesinarnos a todos?
-Exactamente-
Lo dijo como si fuera tan natural que a la chica le recorrió un
escalofrió por la espalda, aquel tipo era muy siniestro- Os estáis
convirtiendo en un grupo peligroso, Gaia, y mejor pararos antes de
que os hagáis demasiado fuertes y frustréis nuestro planes.
-Ya
veo... no se de qué me sorprendo, el juego es así- Gaia estaba
comenzando a detestar aquel horrible 'Juego'.
-En
fin, la verdad es que no me gustaría hacerte daño hasta el momento
oportuno, cuando tu líder venga aquí entonces le desmoralizaré
contigo...
-Maldito
seas, pero, ¿qué te propones?
-Ya
te lo he dicho, ganar.
-Eso
es evidente, pero, ¿para qué?- La chica se mordía el labio de pura
frustración.
-Bueno,
busco cierta venganza personal y poder. Lo necesito para llevar a
cabo mi empresa- Su rostro se ensombreció- De todas maneras eso
ahora da igual, háblame de tus compañeros.
-Jamás
les traicionaré- Ella se sintió ofendida. Entonces pensó ''¿Qué
haría Eliart en esta situación?'' y encontró la respuesta- No
deberías buscar esa venganza de la que hablas, te corromperás aun
más de lo que ya lo estás. Y encima te quedará una sensación de
vacío.
-¿Y
quién eres tú para hablarme de venganza?- Por primera vez notó ira
en su voz- ¿Sabes acaso lo que es estar solo y el dolor, mujer? Bah,
no tienes ni idea. Mi venganza es un acto de justicia supremo... no
pretendas hacerme cambiar de opinión con esos argumentos tan
pobres... y será mejor que hables... o será una noche muy larga.
-Cobarde.
El
''Amo'' no toleró aquello y, con deliberada lentitud, se levantó y
se acercó hasta Gaia. La miró directamente a los ojos y se quedo
allí. Al cabo de un rato, cuando ella creía que él no haría nada,
le dio un fuerte bofetón. A la chica se le saltaron las lágrimas.
-Insolente,
te dije claramente que no toleraría ese tono- Gaia no respondió
inmediatamente, giró la cabeza y volvió a mirar al ''Amo'' mientras
las lágrimas le bañaban el rostro.
-Perdone-
Logró reprimir un insulto y guardarse su angustia y orgullo.
-Mejor
así, espero que ahora podemos tener una conversación más...
civilizada- Entonces torció la boca en algo que, suponía, debía de
ser una sonrisa.
-Claro-
Asintió ella apesadumbrada. ''Eliart, chicos... ayudadme, estoy a
solas con un monstruo... y no sé de qué será capaz.. por
favor...''
Los
I-Men entonces lograron liberarse. Se tocaron los puntos en los que
los hilos les habían hecho daño y sintieron como se restablecía la
circulación. Fue gracias a Llama Helada, que pudo fundirlos
impregnándose en llamas.
-Bueno,
ahora debemos ponernos en marcha, en unas horas amanecerá- Dijo
Eliart, aun furioso por el rapto de Gaia.
-Claro,
avancemos en la dirección por donde se fue el Capitán, supongo que
nos habrá dejado signos para indicar por donde ha ido, y esperemos
que no les haya pasado nada a él y a Gaia...- Secundó Llama Helada.
-Pues
entonces dejémonos de cháchara y avancemos- Contestó airado el
Guerrero Celeste. Todos ellos estaban indignados y con ganas de
pelea.
Siguieron
el rastro del Capitán y de los extraños. Gracias a un aparato
diseñado por Irons encontraron el camino correcto, y al poco se
adentraron en una ciudad destrozada por todos lados. Era la primera
ciudad del juego que veían, y el hecho de que estuviera destruida no
presagiaba nada bueno. Por algún motivo se veía que Waver estaba
algo mal e iba lenta, de modo que su hermano se acercó hasta ella.
-¿Estás
bien?- Preguntó.
-No
mucho, creo que es ''ella'...- Contestó su hermana con aire
misterioso. Eliart se giró y los miró intrigado, algo ocultaban,
era obvio.
-¿Qué
pasa chicos?
-No
nada- Se apresuró a responder el chico alto- Pero mi hermana está
algo mal.
-¿Tiene
que dormir tío?- Quiso saber el Guerrero.
-No,
no, podemos seguir, ¿no?
-Si
tranquilos, en seguida se me pasará- Terminó Waver sacando un
cigarrillo- Mierda, es el último.
-Vale...-
Dijo Eliart, que no le dio mayor importancia, sus pensamientos
estaban centrados en Gaia, ''tranquila, iremos a por ti''.
Al
cabo de un rato andando notaron dos fuerzas luchar entre si. Irons
habló.
-Hay
alguien peleando un poco más adelante chicos.
-Ya
lo noto- Dijo Demongirl- Uno de ellos es el Capitán, reconozco su
aura cuando pelea, no en vano una vez chocamos puños.
-Ya
veo, eso quiere decir que les dio alcance- Sonrió Eliart triunfal.
Y
los I-Men se acercaron a la pelea.
El
Capitán sentía la fuerza bullir en su interior, la furia vasca le
rodeaba. Sónico entre tanto había logrado salir de entre los
escombros y se enfrentaban a su rival. Se miraban con dureza y ambos
sabían que el próximo ataque sería el definitivo.
-Ya
es hora de acabar esto- Dijo Sónico.
-Si,
terminemos ya. Has sido un digno rival- Contesto el Capitán.
-Gracias,
admito que tu has superado mis expectativas... pero esto acaba
aquí...- Ambos sonrieron.
-¡Vamos
allá!
Y
el Capitán se lanzó sobre Sónico.
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