viernes, 27 de julio de 2012

Capítulo 8 - 'Asalto Nocturno'


La noche era fría para ser de verano. Las nubes ocultaban la Luna y ensombrecían el ambiente, ya de por sí oscuro, de la noche. En la desolada ciudad abandonada no se oía nada, el silencio estaba presente en cada calle. Había destrucción por todos lados, los cristales de todas las ventanas estaban reventados y muchas estructuras presentaban importantes destrozos. Había vehículos estrellados cada pocos metros. En general era una estampa muy dramática.
Por los tejados avanzaban a una velocidad considerable el grupo de los S-Men. Al frente iba Kya, gracias a su agilidad y a su visión nocturna los llevaba por buen camino. Iba seguida por El titiritero y, más atrás, Sónico. Por una vez el chico de piel morena no hablaba, como era costumbre en él, al fin y al cabo la misión requería discreción. A los dos hombres les costaba seguir el ritmo de la mujer-gato, quien aparentemente no mostraba signos de cansancio, es más, a menudo debía esperarles.
-Sois lentos, pero con ganas- Les dijo en voz baja cuando tuvo que pararse otra vez.
-Perdone usted señorita perfección,- Comenzó Sónico- pero la naturaleza de sus podres le da ventaja sobre nosotros puesto que su aumentada agilidad unida al hecho de que...
-Calla- Le cortó el titiritero a la mitad con un gesto- Estás empezando a gritar, y no deberíamos llamar la atención- Como siempre, tenía razón.
-Bueno, ya veo cerca el límite del bosque, a partir de ahora intentad ser más sigilosos- Terminó Kya dando otro salto felino hacía el siguiente edificio.
El ''Amo'' les había ordenado raptar a uno de los miembros de los I-Men, y debían llevárselo a su guarida secreta, donde el resto de los S-Men les esperarían para aniquilarles. Precisamente para eso estaba el titiritero, su principal misión consistía en usar sus poderes para lograr raptar a uno. Revelación había escogido con cuidado al objetivo. Debía de ser alguien capaz de obligar a los demás a moverse, pero tampoco excesivamente fuerte. Gracias también a Revelación y a las cámaras espía del ''Amo'' tenían datos sobre los poderes de todos ellos, eso les daba una gran ventaja, además del factor sorpresa.
Al cabo de unos minutos llegaron a último edificio. Desde allí Kya observó el bosque en busca del campamento de sus enemigos, sabían aproximadamente donde estaban, pero era su tarea localizarles. Tras unos instantes encontró movimiento a unos cuatrocientos metros dentro del bosque, en un pequeño claro. Gracias a los restos del fuego pudo ver las figuras oscuras de al menos meda docena de personas durmiendo, y al menos una estaba levantada, probablemente haciendo guardia. Agudizó la vista para intentar capar más detalles. Localizó a su objetivo y comprobó que los demás estaban dormidos, salvo el guarda.
-Muy bien, les veo- Kya transmitió toda la información detalladamente al titiritero- Vale, ahora usa tus poderes, tal y como esta acordado, y trae al objetivo con vida. Y ten cuidado, uno de ellos está despierto.
-No será problema, pero a esta distancia lo único que puedo asegurar es retenerles unos minutos- Contestó el hombre enmascarado.
-Será suficiente- Dijo Kya satisfecha.
-Entonces empezad de una maldita vez- Terció Sónico.
-Yo doy las órdenes ahora- Replicó la mujer-gato, furiosa- Adelante.
El titiritero juntó las palmas de las manos, como si fuera a rezar, y las separó lentamente. Unos finos hilos metálicos habían aparecido entre sus dedos. Hizo gestos en el aire con los hilos como si estuviera preparando un ataque y, guiado por Kya, los lanzó en dirección a los I-Men. Tardaron un rato en llegar, pero al cabo de unos segundos oyeron gritos. Los habían alcanzado.
-Perfecto...- Susurró Kya mientras se relamía los labios.


En el campamento de los I-Men todos estaban dormidos, todos menos el Capitán Vasco, que hacía guardia aquella noche. Todo parecía transcurrir con normalidad y se permitió relajarse. La batalla contra Shocker y sus subordinados fue dura, pero lograron salir victoriosos, y la recarga de vidas les había dado nuevas fuerzas. Creía en su equipo y en él mismo. Miró de reojo a Waver mientras esta dormía. Estaba muy guapa con los párpados cerrados y esa expresión tan relajada, pensó.
No parecía que nada fuera a molestarles, se merecían un descanso, de manera que incluso dormitó un poco. Al cabo de un par de horas pasada la medianoche escuchó un susurró. Era como el de algo deslizándose... hacía donde ellos estaban. Se irguió, preparándose para lo que pudiera pasar, algún enemigo astuto podría atacarles en ese momento. Durante unos instantes no pasó nada, pero su instinto le instó a estar alerta. El susurró se hizo algo más audible y de repente todo pasó muy deprisa.
Una especie de chirrido metálico restalló en el aire y automáticamente notó como algo le recorría el cuerpo, algo frío y muy resistente. Escuchó también los gritos de sorpresa de los demás, al parecer también estaban siendo atacados. Intentó moverse pero algo lo retenía firmemente en el suelo, aguzó la vista y descubrió unos finos hilos metálicos recorriéndole el cuerpo. Estaba inmovilizado.
-¡Chicos despertad!- Grito.
-¿Qué está pasando?- En la oscuridad no supo bien quien era, pero identificó la voz del Guerrero Celeste- No me puedo mover.
-Yo tampoco- Esta vez habló Demongirl- ¿Alguien puede moverse?
-Yo no- Dijo Eliart, y entonces todos confirmaron que estaban en la misma situación. De repente escucharon un chillido de alerta, era Gaia.
-¡Ahh!- El Capitán, que era el único que podía observar que pasaba por que estaba de pie, pudo ver como el cuerpo de su amiga se elevaba en el suelo. Los hilos metálicos la estaban manipulando.
-¿Qué te ocurre hermana?- Preguntó Demongirl, furiosa.
-No lo sé, ¡ayudadme!- Gaia estaba visiblemente sobresaltada y asustada. El Capitán se hizo oír por encima de los demás.
-Alguien está usando sus poderes para llevársela, lo estoy viendo, joder Patxi...- Estaba cabreado consigo mismo por no haber podido hacer nada, a pesar de estar de guardia. Entonces el cuerpo de Gaia se fue siendo arrastrado por los hilos, alguien la quería.
-¡Mierda!- La luz anaranjada de Aries surgió de Eliart quien, molesto, intentaba liberarse- ¡No se pueden llevar a Gaia!¡No!
Los intentos de todos por levantarse y escurrirse de las ataduras fueron inútiles. El Capitán observaba con aprensión la situación, y entonces perdió de vista a Gaia. Sabía que para Eliart era importante, creía que había algo entre ellos, y además todos se habían cogido confianza en esto días, no podía dejar las cosas así. Comprendió que, estando de pie, era el único que podía liberarse. Al menos el único con oportunidades reales de hacerlo. Tensó su musculatura al máximo y gritó por el esfuerzo.
-¡Por mi tierra!¡Ah!- Las cuerdas se tensaron aun más y comenzaron a vibrar, tal vez pudiera romperlas. Eliart le miró siendo consiente de que quizás el Capitán era su única oportunidad. Todos estaban pendientes de él.
-¡Capitán!- Dijo Eliart- ¡Tienes que liberarte y seguirla! No sabemos que puede pasar, por favor.
-¡Claro Eliart!- Respondió el Vasco. Un par de hilos se soltaron dando latigazos en el aire mientras el resto se clavaban en la carne del Capitán, los cortes comenzaron a sangrar- Te prometo que la alcanzaré- Y entonces, haciendo un último y supremo esfuerzo, alzó los brazos al aire y logró liberarse del todo- Confía en mi, tienes mi palabra.
Había perdido un poco de vida pero eso no le amilanó, recogió su escudo del suelo y salió lanzado en la dirección donde se había llevado a la chica. Echó un último vistazo a sus espaldas para ver a sus amigos, ahora estaban todos inmovilizados y eran vulnerables a un ataque, ''espero que puedan liberarse pronto'' pensó el Capitán preocupado. Antes de perderles de vista escuchó a Demongirl.
-¡Confiamos en ti!- Se sintió reconfortado por el apoyo de los demás, pero era consciente de que estaba solo y de que no era invencible, tendría que andarse con ojo. Gracias a su extraordinaria velocidad pronto alcanzó a ver a Gaia, iba flotando en línea recta.
-Se la llevan a la ciudad- Comprendió. De nuevo Gaia desapareció de su campo de visión, de manera que aceleró. Al poco salió del bosque y se encontró frente a un gran edificio. En el tejado había cuatro figuras, una era bajita, otra muy alta y grande, y otra mediana. La cuarta era Gaia, que estaba inmovilizada. Entonces observó que se había desmayado- ¡Malditos!¡Devolvednos a nuestra amiga!
Entonces Kya reparó en él.
-Vaya, parece que uno ha logrado alcanzarnos- Miró al titiritero- ¿No se suponía que los habías dejado atrapados?
-Te dije que desde tan lejos era arriesgado- Se defendió.
-Vayámonos, rápido- Se dieron la vuelta y echaron a correr. El titiritero llevaba a Gaia en la espalda.
-Capullos...- Dijo el Capitán entre dientes. Saltó y logró encaramarse a lo alto del edificio y se puso a perseguirles. Los otros se dieron cuenta y apretaron el paso, pero el Capitán era muy veloz. Al cabo de un par de minutos ya casi les había alcanzado.
-Joder, es rápido el tío- Dijo Kya. Entonces vio que podía hacerles fracasar la misión, sin embargo, no se dejo llevar por el pánico y miró a Sónico. Para eso estaba él ahí- Sónico.
-¿Qué pasa?- Preguntó este.
-A este paso nos alcanzará, debes detenerle- Ordenó ella.
-¿Yo solo?
-Claro, el titiritero lleva a la chica, y yo debo presentarme ante el ''Amo'', te hemos traído precisamente por si pasaba algo como esto, ¿no confías en tu propia fuerza o qué?- Con esas palabras le convenció y paró en seco.
-Está bien, me encargaré de él. En seguida os seguiré- Y se lanzó a por el Capitán. Cuando se alejaron un poco el titiritero se acercó a la mujer-gato.
-Kya, cuando nos alejemos un poco más mis poderes se debilitarán poco a poco, calculo que en unos diez minutos el resto de los I-Men se liberarán... si para entonces Sónico no le ha derrotado...
-Entonces probablemente morirá, pero será su culpa por ser débil. Con diez minutos debería ser suficiente, de todas maneras, mientras logremos llevar a Gaia, al ''Amo'' no le importará- El otro se esperaba una respuesta por el estilo.
-Como digas.
Sónico se lanzó desde un edificio al tiempo que el Capitán iba hacía él, chocaron en el aire y cayeron en la calle. Automáticamente se separaron y se miraron con cautela. El S-Men le reconoció por la información de Revelación y sonrió. Su oponente era especialista en ataques cuerpo a cuerpo, tendría ventaja.
-Vaya, de manera que tú me intentarás detener, ¿eh?- Preguntó el Capitán, arrogante.
-Exacto, y no solo eso, te derrotaré en un santiamén y serás polvo del ayer- La estridente voz de Sónico molestaba al vasco- No volverás a ver el alba, y tu patético equipo quedará reducido a nada cuando intenten rescatar a la rubia, es más...
-¡Por Patxi!¡Cierra el pico! Eres un pesado.
-Pasemos a la acción entonces, pequeño 'super-héroe'- Sónico se puso en una posición cómoda y el Capitán le imitó. Estuvieron así unos instantes, entonces el Capitán Vasco se lanzó sobre él. Su enemigo se concentró y, cuando estuvo lo suficientemente cerca, lanzó un grito muy agudo y penetrante. El I-Men se tapó los oídos, pero perdió el equilibrio y cayó al suelo. Cuando intentó levantarse volvió a caer.
-¿Qué me has hecho?- Preguntó aturdido.
-Mis ataques de sonido afectan al oído de maneras distintas, ahora mismo he dañado tu sentido del equilibrio, no podrás moverte con soltura- Entonces soltó una carcajada y se acercó a él para darle una patada. El Capitán quiso esquivarlo, pero no pudo moverse bien y recibió un fuerte golpe.
-Mierda...- El vasco hizo acopio de fuerzas y logró levantarse a pesar del dolor.
-Vaya, eres el primero que logra recuperarse tan rápido- Dijo Sónico, burlón.
-Te vas a enterar, capullo- El Capitán se lanzó esta vez mucho más rápido contra su enemigo. El otro atacó igual que antes con su poderoso chillido, sin embargo, esta vez cerró los ojos con fuera e ignoró el dolor. Sónico no se esperaba que aguantara su ataque y le pilló desprevenido. El Capitán le agarró por el cuello y lo lanzó contra un edificio de la estrecha calle. El S-Men impactó con fuerza y destrozó la fachada. Había perdido una vida.
-Cof cof- Tosió, estaba impresionado- Vaya... nunca me habían quitado una vida, ¿es así como se siente? Ha llegado la hora de ponerse serios, parece.
-Eso es si tienes la oportunidad- Dijo su contrincante al tiempo que se lanzaba contra él. Sónico se lo esperaba y lanzó un poderoso ataque sónico, pero este era algo diferente al anterior. El Capitán sufrió un repentino mareo y los oídos le sangraron, le cabeza parecía que iba a estallarle. Se dobló sobre si mismo y vomitó en el suelo.
-Ahora he atacado a los nervios auditivos y a tu cerebro, este ataque duele más. Y también te incapacita- Cogió una piedra y se la lanzó a la cabeza. El Capitán no pudo hacer nada y notó como se le rompía la nariz. Perdió una vida.
-Ahhh... mierda, se supone que tengo que rescatar a Gaia...
-¿Hablas de tu compañera? Olvídalo. No lograrás superarme a mi, y en el improbable caso de que lograrse vencerme aun deberías enfrentarte al titiritero y a Kya, que están como mínimo a mi nivel, no podrás recuperarla tu solo. Has cometido una locura y ahora pagarás por tu osadía.
El Capitán estaba frustrado, apretó el puño con fuerza contra el suelo. Pero aun así había dado su palabra y los demás confiaban en él, de manera que debía recuperarse y atacar con todas sus fuerzas. Recordó el rostro en semi-penumbra de Eliart y la voz angustiada de Demongirl... ¡lucharía hasta el final!¡Y ganaría! Con nuevas fuerzas se incorporó y pensó que podía hacer. Sónico no paraba de hablar y se había distraído dándole un discurso, de manera que se alejo y se metió en uno de los edificios de improviso. Aquello sorprendió a su rival.
-De manera que decides esconderte, buena idea, las ondas sonoras no se propagarán igual y mis ataques te afectarán menos, pero ya es tarde para huir.
-Intenta encontrarme- Dijo el Capitán. Sónico cerró los ojos y se concentró en escuchar. Dominaba el arte de los sonidos, y en seguida localizó a su rival. Preparó sus pulmones para un gran ataque, y entonces profirió un espantoso grito. Este ataque no era un ataque dirigido a los oídos, era una potente onda sonora que desplazaba el viento y creaba un ataque de presión, en otras palabras, era un ataque físico. La potente onda sonora abrió un agujero en el edificio, pero por suerte el Capitán pudo ver venir el ataque y se volvió a escabullir entre las ruinas.
Sónico intentó localizarle, pero estaba siendo muy sigiloso esta vez. Tras unos momentos de tensión escuchó un movimiento a su espalda y se giró veloz. Entonces vio como el Capitán levantaba un cascote del tamaño de un coche.
-¡Lanzamiento Vasco!- Exclamó mientras lanzaba la piedra hacía su enemigo. No se esperaba el ataque, pero pudo evitarlo por poco. A esa distancia sus ondas sonoras no harían mucho efecto, de maneras que se intentó acercar al Capitán, sin embargo este ya había cogido un coche y se lo lanzaba- ¡Lanzamiento Vasco!- De nuevo pudo esquivarlo, pero por poco. Tuvo que cubrirse. Cuando volvió a mirar, el Capitán tenía otro coche levantado- ¡Lanzamiento Vasco!- Repitió.
Sónico se harto y se preparó para lanzar una potente Onda Sonora. Gritó y el coche se paró en el aire, cayendo al suelo con inercia. Cuando miró hacía su enemigo este se había vuelto a esconder entre las ruinas.
-Será mamón...- Dijo para si.


En ese momento Kya llegaba al cuartel general de los S-Men, un gran edificio gris con forma de cubo. Se presentaron ante el ''Amo'' en la sala principal, una habitación cuadrada situada en lo más profundo. El titiritero dejó a Gaia en el suelo atada con los hilos metálicos. El ''Amo'' sonrió.
-Bien bien- Entonces se percató de algo- ¿Dónde está Sónico?
Kya bajó la mirada.
-Tuvimos que dejarle atrás para distraer a un perseguidor.
-Bueno, habíamos previsto esta situación, no pasa nada, seguimos teniendo ventaja- Kya suspiró de alivio, no sabía como iba a tomarse la noticia el ''Amo'', y cuando se enfadaba podía ser terrible.
-¿Cuáles son las nuevas órdenes, señor?- Preguntó Kya. El ''Amo'' miró a Gaia y luego respondió, pausado y con voz monótona, como siempre.
-Los demás están ya en sus habitaciones, a la espera de los I-Men, vosotros ocupar los lugares asignados y esperar a la llegada de los enemigos. Iros.
Kya y el titiritero se levantaron del suelo y dejaron al ''Amo'' en su imponente trono.


El Capitán Vasco planeaba su siguiente acción. Había perdido una vida y se resentía de los cortes producidos por los hilos, pero estaba decidido a ganar. Los ataques sónicos de su rival eran poderosos, pero más poderoso aun era la Onda Sonora que podía lanzar. Era un rival digno y le molestaba tener que ocultarse, pero debía ganar a toda costa. Entre tanto el S-Men esperaba nervioso, sin saber muy bien que hacer.
-Parece que ahora actúa con más precaución, según los informes en seguida le subía la sangre a al cabeza y atacaba a lo loco... pero ha debido sentir mi poder... por eso se esconde- Sónico andaba con cuidado atento a todo. Estaba en tensión y preocupado por su rival, también era consciente de que los otros I-Men podían liberarse en cualquier momento y venir a socorrer a su amigo, y cuanto más tiempo pasara, peor.
El Capitán divisó por una rendija al contrincante, entonces lanzó una piedra en parábola para que cayera al otro lado de Sónico. Cuando al piedra golpeó el suelo su enemigo se giró veloz, tal y como había previsto, para devolver un posible ataque. En ese momento el Capitán saltó de su escondite y ataco rápidamente al S-Men. No se esperaba una táctica de ese tipo, de modo que Sónico apenas pudo reaccionar, de modo que recibió un fuerte derechazo.
En seguida se recuperó y agarro al Capitán por la muñeca para retenerle. La fuerza de los contendientes no estaba igualada, de manera que el Capitán pudo zafarse. Entonces Sónico chilló atacando al cerebro del I-Men.
-Mierda, eso duele.
-Pues esto de dolerá más- Dijo el otro al tiempo que le propinaba un duro golpe. El Capitán no pudo defenderse de manera que lo encajó y cayó al suelo. Desde allí agarró los tobillos de su enemigo y lo tiró también. Luego se levantó y se escondió de nuevo.
-No me gusta nada esto de tener que ir escondiéndome, pero no me queda otra- Murmuró. Entonces escuchó como su enemigo chillaba.
-¡Maldito seas, imbécil cobardica!¡No tienes pelotas!- No iba a salir, pretendía provocarle, de manera que se agachó a la espera de un buen momento para actuar. Sónico se harto- Estoy hasta las narices... le haré salir, quiera o no.
Se alejó un poco de los edificios como pudo y se preparó para lanzar un gran ataque. Él lo llamaba la 'Gran Onda Sonora' y su efecto era devastador, producía una presión increíble que podía derruir áreas enteras. Cargó la energía y cogió mucho aire. Entonces soltó su grito más potente. El efecto fue inmediato. La Gran Onda destruyó tres manzanas enteras provocando una destrucción atroz. El Capitán, obviamente, no tuvo manera de esquivarlo.
El Vasco tuvo que hacer un esfuerzo para salir de entre los escombros, ¿qué clase de ataque podía causar esta tremenda desolación? Miró en derredor y localizó a su enemigo a pocos metros, e había encontrado. Sónico chillo y el Capitán pudo notar como perdía el equilibrio. Luchó con fiereza contra la sensación de caer al vacío y pudo mantenerse en pie.
-Sorprendente, nadie se había mantenido nunca en pie- Sónico se mostró burlón. Cogió aire y lanzó un ataque contra el cerebro del Capitán. Esta vez cayó al suelo y se llevó las manos a la cabeza. La nariz comenzó a sangrarle y le dolía todo. El S-Men aprovechó para pegarle una poderosa patada. El Capitán perdió su segunda vida.
-Ah mierda...- Estaba jadeando, tenía que acabar con el combate cuanto antes, a este paso perdería. Logró ponerse de pie a duras penas y lanzó una mirada cargada de resentimiento hacía su enemigo. ¿Por qué tenían que hacer todo esto? El dichoso juego, claro. Entonces comenzó a surgir a su alrededor el aura rojiblanca- La fuerza recorre mis brazos, prepárate para sufrir mi furia vasca, capullo.
-Según mis informes es su ataque más potente, deberé tener cuidado.
Entonces el I-Men golpeó el suelo con toda su fuerza y este tembló haciendo perder el equilibrio a Sónico. El Capitán aprovechó esto para salir lanzado como una furia hacía su contrincante y le asestó un duro placaje con el hombro Sónico salió volando y se estrelló con fuerza contra una pared a medio derruir y esta se precipitó sobre él.
-Chúpate esa- Su enemigo acababa de perder otra vida.


En la habitación donde el ''Amo'' estaba, Gaia despertaba. Estaba sentada en una silla cómoda con los brazos atados a los de la silla. Podría intentar liberarse, pero algo le decía que sería mejor estarse quieta. Miro al ''Amo'', se trataba de un adulto normal y corriente de pelo castaño, nada en él destacaba especialmente. Llevaba una larga gabardina que ocultaba su cuerpo. Entonces la miró. Era una mirada totalmente inexpresiva.
-Buenos días, querida invitada- Dijo con una voz heladora- ¿Cómo te llamas?
-Yo soy Gaia- Ni siquiera quería responder, pero la voz autoritaria del ''Amo'' la había intimidado- Y tu, ¿quién eres?
-¿Yo? Tan solo otro participante más de este 'juego'- Respondió él, enigmático- Por ahora puedes llamarme ''Amo''.
-¿''Amo''? No seas ridículo, algún nombre de verdad tendrás- Inquirió ella, recuperando un poco de confianza.
-Por ahora me lo reservo, de todas maneras cuida tu tono, recuerda que eres mi invitada- El modo en el que dijo invitada sugería que quería decir prisionera.
-Como digas, de todos modos, ¿por qué me has traído aquí?- Gaia suavizó algo más el tono, pero seguía mostrándose osada, no le gustaba que la intimidaran.
-Te lo diré sin rodeos, eres un cebo para el resto de los I-Men- Al ''Amo'' le impresionó la determinación de la joven. Gaia abrió los ojos de par en par.
-¿Pretendes asesinarnos a todos?
-Exactamente- Lo dijo como si fuera tan natural que a la chica le recorrió un escalofrió por la espalda, aquel tipo era muy siniestro- Os estáis convirtiendo en un grupo peligroso, Gaia, y mejor pararos antes de que os hagáis demasiado fuertes y frustréis nuestro planes.
-Ya veo... no se de qué me sorprendo, el juego es así- Gaia estaba comenzando a detestar aquel horrible 'Juego'.
-En fin, la verdad es que no me gustaría hacerte daño hasta el momento oportuno, cuando tu líder venga aquí entonces le desmoralizaré contigo...
-Maldito seas, pero, ¿qué te propones?
-Ya te lo he dicho, ganar.
-Eso es evidente, pero, ¿para qué?- La chica se mordía el labio de pura frustración.
-Bueno, busco cierta venganza personal y poder. Lo necesito para llevar a cabo mi empresa- Su rostro se ensombreció- De todas maneras eso ahora da igual, háblame de tus compañeros.
-Jamás les traicionaré- Ella se sintió ofendida. Entonces pensó ''¿Qué haría Eliart en esta situación?'' y encontró la respuesta- No deberías buscar esa venganza de la que hablas, te corromperás aun más de lo que ya lo estás. Y encima te quedará una sensación de vacío.
-¿Y quién eres tú para hablarme de venganza?- Por primera vez notó ira en su voz- ¿Sabes acaso lo que es estar solo y el dolor, mujer? Bah, no tienes ni idea. Mi venganza es un acto de justicia supremo... no pretendas hacerme cambiar de opinión con esos argumentos tan pobres... y será mejor que hables... o será una noche muy larga.
-Cobarde.
El ''Amo'' no toleró aquello y, con deliberada lentitud, se levantó y se acercó hasta Gaia. La miró directamente a los ojos y se quedo allí. Al cabo de un rato, cuando ella creía que él no haría nada, le dio un fuerte bofetón. A la chica se le saltaron las lágrimas.
-Insolente, te dije claramente que no toleraría ese tono- Gaia no respondió inmediatamente, giró la cabeza y volvió a mirar al ''Amo'' mientras las lágrimas le bañaban el rostro.
-Perdone- Logró reprimir un insulto y guardarse su angustia y orgullo.
-Mejor así, espero que ahora podemos tener una conversación más... civilizada- Entonces torció la boca en algo que, suponía, debía de ser una sonrisa.
-Claro- Asintió ella apesadumbrada. ''Eliart, chicos... ayudadme, estoy a solas con un monstruo... y no sé de qué será capaz.. por favor...''


Los I-Men entonces lograron liberarse. Se tocaron los puntos en los que los hilos les habían hecho daño y sintieron como se restablecía la circulación. Fue gracias a Llama Helada, que pudo fundirlos impregnándose en llamas.
-Bueno, ahora debemos ponernos en marcha, en unas horas amanecerá- Dijo Eliart, aun furioso por el rapto de Gaia.
-Claro, avancemos en la dirección por donde se fue el Capitán, supongo que nos habrá dejado signos para indicar por donde ha ido, y esperemos que no les haya pasado nada a él y a Gaia...- Secundó Llama Helada.
-Pues entonces dejémonos de cháchara y avancemos- Contestó airado el Guerrero Celeste. Todos ellos estaban indignados y con ganas de pelea.
Siguieron el rastro del Capitán y de los extraños. Gracias a un aparato diseñado por Irons encontraron el camino correcto, y al poco se adentraron en una ciudad destrozada por todos lados. Era la primera ciudad del juego que veían, y el hecho de que estuviera destruida no presagiaba nada bueno. Por algún motivo se veía que Waver estaba algo mal e iba lenta, de modo que su hermano se acercó hasta ella.
-¿Estás bien?- Preguntó.
-No mucho, creo que es ''ella'...- Contestó su hermana con aire misterioso. Eliart se giró y los miró intrigado, algo ocultaban, era obvio.
-¿Qué pasa chicos?
-No nada- Se apresuró a responder el chico alto- Pero mi hermana está algo mal.
-¿Tiene que dormir tío?- Quiso saber el Guerrero.
-No, no, podemos seguir, ¿no?
-Si tranquilos, en seguida se me pasará- Terminó Waver sacando un cigarrillo- Mierda, es el último.
-Vale...- Dijo Eliart, que no le dio mayor importancia, sus pensamientos estaban centrados en Gaia, ''tranquila, iremos a por ti''.
Al cabo de un rato andando notaron dos fuerzas luchar entre si. Irons habló.
-Hay alguien peleando un poco más adelante chicos.
-Ya lo noto- Dijo Demongirl- Uno de ellos es el Capitán, reconozco su aura cuando pelea, no en vano una vez chocamos puños.
-Ya veo, eso quiere decir que les dio alcance- Sonrió Eliart triunfal.
Y los I-Men se acercaron a la pelea.


El Capitán sentía la fuerza bullir en su interior, la furia vasca le rodeaba. Sónico entre tanto había logrado salir de entre los escombros y se enfrentaban a su rival. Se miraban con dureza y ambos sabían que el próximo ataque sería el definitivo.
-Ya es hora de acabar esto- Dijo Sónico.
-Si, terminemos ya. Has sido un digno rival- Contesto el Capitán.
-Gracias, admito que tu has superado mis expectativas... pero esto acaba aquí...- Ambos sonrieron.
-¡Vamos allá!
Y el Capitán se lanzó sobre Sónico.

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