viernes, 27 de julio de 2012

Capítulo 7 - 'La calma que precede a la tempestad'


 El Capitán Vasco se abalanzó hacia la barrera que cubría a Eliart y Shocker con intención de derribarla. Se trataba de una barrera opaca que no dejaba ver lo que sucedía en el interior. “La romperé si ataco con todas mis fuerzas”- se decía el Capitán. Otros I-Men, como el Sr.Irons, la observaban atentamente, sin saber bien como actuar. ¿Sería verdad lo que decía el Trasgresor y se rompería cuando acabase el combate o, por el contrario, no tendrían más remedio que romperla para liberar a su amigo? El gancho derecho del Capitán alcanzó la barrera pero al golpearla le hizo rebotar y su golpe no surtió ningún efecto. ''No he conseguido hacer ni la más mínima grieta...''- se lamentaba el Capitán que estaba fatigado por el combate anterior. Tras este intento fue Demongirl la que tomó la iniciativa. Enfurecida por las circunstancias, contempló como su brazo derecho se transformaba lentamente en las negras escamas de un demonio e invocando su pequeña espada se disponía a lanzarse contra la barrera cuando Llama Helada la frenó:
-Espera cariño, será más eficaz si atacamos todos a la vez- Miró al resto de los I-Men en busca de apoyo y, respondiendo con un gesto afirmativo, todos se dispusieron para luchar, salvo el Sr.Irons, que se quedó de brazos cruzados, parado y sin hacer nada.
-¡Eh tú! ¿Es que no piensas ayudarnos o que?- Le recriminó Demongirl exigiendo su aportación.
-Lo siento pichón, pero... es que no va a servir de nada, sólo para gastar energía- Respondió.
-En fin, ¡haz lo que te dé la gana, no contaré contigo!- Terminó la chica demonio.
''Ya se ha cabreado... es guapa, pero tiene muy mal carácter''- Observó Irons para sí. ''Bueno, si quieren que gasten energía, yo me mantendré aquí sin más, lo más probable es que Eliart consiga ganarle''.
En el interior de la barrera proseguía el tedioso combate entre Eliart y Shocker. Éste último llevaba cierta ventaja ya que la barrera aumentaba la potencia de sus técnicas y por primera vez en todo el combate, Eliart tenía serios problemas para combatirle. Shocker extendió sus manos, separando los dedos los más que pudo y generó con cada dedo una potente onda con forma de espiral, cuyo tamaño iba aumentando mientras se acercaban peligrosamente a Eliart.
''¡Es muy potente! No podré esquivarlo, confiaré en la resistencia que me aporta Tauro''- pensó Eliart al tiempo que colocaba sus brazos en forma de aspa delante de su cara para proteger el resto de su cuerpo. ''Los brazos son la parte más dura de mi cuerpo''- reflexionó. No se equivocaba. Los brazos aguantaron las ondas de choque pero su cuerpo quedó paralizado unos instantes. Shocker corrió veloz hasta su derecha produciendo ondas esta vez desde las rodillas, seguidas de una tremenda patada. Eliart fue directo al suelo sin poder hacer nada. La tarjeta le indicaba que había perdido una vida, aunque de un modo totalmente irracional sentía que se estaba acabando su sensación de cansancio. ''Es curioso, ¿será que sé que no puedo permitirme perder?''.
-Atento Shocker, ahora voy a atacarte con todas mis fuerzas- Declaró Eliart levantándose malherido.
Shocker se mantuvo en silencio, se preparaba para un nuevo ataque. Los I-Men por su parte atacaron con toda la dureza que podían. Frente a esta situación Waver parecía conmocionada y estaba dispuesta a levantarse para ayudar a sus compañeros. Cuando iba a hacerlo su hermano Llama Helada la miró con un gesto negativo, ella hizo ademán de comprenderlo y se sentó frente a éstos. Nadie pudo darse cuenta de este detalle ya que todos estaban concentrados en destruir la barrera.
-¡Golpeemos con fuerza, adelante I-Men !- Animó el Capitán Vasco.
''Eliart espero que salgas de ésta ¡Voy atacar con todas mis fuerzas, ya verás''- pensó Gaia, que se lanzó hacia la barrera transformando sus brazos en dos enormes troncos de árbol, los más fuertes y ágiles que sin duda había logrado hasta el momento. El Capitán optó por lanzar su escudo impenetrable impulsado con la ayuda de una corriente de viento de Celestina. Llama Helada trató de evaporar la barrera subiendo drásticamente la temperatura a su alrededor, recubriendo su cuerpo con fuego. La barrera no tardó en dar respuesta: hizo rebotar los troncos de Gaia, torció el rumbo del escudo del Capitán, no sintió el efecto del cambio de temperatura y envió a Demongirl al suelo.
El Sr.Irons continuaba al margen contemplando la escena. Abrió uno de los compartimentos delanteros de la armadura y sacó tres puros.
-Oh un 'piti', ¡dame uno anda!- Comentó Waver ansiosa.
-Querida, ésto no es un 'piti', se trata de un buenísimo puro cubano. Pero toma uno si quieres- Respondió acercándose y se dirigió a sus compañeros que, había intentado por segunda vez dañar a aquella extraña barrera- Dejadlo chicos en serio. A mí también me da rabia por Eliart, pero es inútil romperla.
-Que impotencia... bueno, tendremos que confiar en él- Concluyó Gaia con pocos ánimos.
Dentro de la barrera podían oírse los frustrantes golpes que los I-Men lanzaban para rescatar a su amigo. Ésto animó a Eliart que no quería decepcionarles. ¡Debían continuar esta aventura todos juntos y así sería! Lleno de confianza se olvidó del dolor que recorría sus brazos y gritó '¡Géminis!'. De nuevo Shocker se encontraba rodeado por dos Eliart y ambos parecían muy dispuestos a plantar batalla.
-No pensé que tuvieras tanta energía como para volver a duplicarte... pero no cambiará nada- Alardeó Shocker y se centró en dejar fuera de combate a uno de los Eliart, el que tenía de frente. Lanzó cinco ondas a una velocidad imparable: cuatro para rodearle por cada lado y una quinta por arriba por si lograba saltar. Frente a esta situación Eliart creyó en aquel viejo dicho de que ''la mejor defensa es un buen ataque'' y se rodeó por la energía anaranjada de Aries propulsando su cuerpo hacia el enemigo.
Atravesó sin problemas las ondas sin recibir ningún daño, sin embargo Shocker tampoco tuvo dificultades para esquivarlo y saltó por encima del ´I-Men´ con intención de generar una potente onda hacia abajo dejándolo ya totalmente fuera de combate. Justo a tiempo, el otro Eliart imbuido por la energía de Tauro, le alcanzó con su pierna izquierda. ''Increíble, tiene tanta fuerza en las piernas como en los brazos, debo andarme con cuidado de nuevo''.
Por su parte, Eliart pensó que debía acabar el combate, ya que de seguir a ese ritmo su cuerpo no le respondería hasta pasados unos días. ''Bueno, si a los dos Eliart les ha esquivado, a ver como reacciona contra uno más fuerte y veloz''. Tenía una estrategia en mente pero necesitaba algo de tiempo para que surtiera efecto. El Eliart con la energía de Tauro comenzó a distraer a Shocker golpeando y esquivándose mutuamente. Era difícil predecir quien ganaría. Las ondas de choque de Shocker se generaban de cualquier parte de su cuerpo y Eliart resistía y contraatacaba duramente. Por suerte era algo más rápido que su oponente, a pesar de que estuviera bajo el influjo de Tauro, que disminuía la velocidad en favor de una mayor resistencia y fuerza.
El otro ''Eliart'' cerró los ojos y relajó los músculos en clara señal de concentración. El aura anaranjada comenzó a expandirse hasta cerca del otro cuerpo de Eliart. Éste miró a su tocayo y se lanzó hacia donde él estaba, desapareciendo en la inmensidad de aquella potente aura. Al hacerlo, Shocker se estremeció:
Eliart desprendía más energía que antes de empezar la batalla. Debía de atacarlo sin miramientos y hacerle ver lo débiles y efímeros que eran los humanos, así que disparó ondas en todas direcciones, atrapando su cuerpo y de un salto fue a librarse de él. Algo extraño pasaba al lado de nuestro héroe, el aura anaranjada se llenaba de pequeños tintes verde oscuros. Miró a Shocker con una sonrisa, tensó sus músculos he hizo estallar las ondas que le paralizaban el cuerpo.
Con la velocidad de Aries y la fuerza de Tauro atacó a Shocker como un animal lo hace con su presa.
-¡Combinación Aries-Tauro prepárate a morir!- Y un radiante gancho de esta combinación fue demasiado. Shocker cayó de rodillas destrozado.
-Eres extraordinario, humano, ojalá salgas vivo de esté estúpido juego- Tras decir estás palabras desapareció. La voz robótica señaló. ''Jugador: Shocker Habilidad:Creación de ondas de choque. Estado: Eliminado.''
Unos instantes después, la barrera estalló en mil pedazos que sonaron como si fuesen cristal. Eliart se encontró de frente con sus compañeros y juntos celebraron la victoria. Parecía increíble cómo habían cambiado sus vidas en apenas tres días.
-Creo que deberíamos apurarnos y buscar un sitio para acampar. Necesitamos reponer fuerzas ya que no nos quedan muchas vidas- Comentó el Guerrero Celeste y todos asintieron.
Mientras tanto, en uno de los lugares más lúgubres de aquel macabro ''juego'', la sede de los S-Men, el 'Amo' había convocado a los miembros de su grupo a una urgente reunión. En la sala estaban Kya, el misterioso J.J, Shadow Walker, Sónico y el Titiritero. Revelación y el jefe aún no aparecían. La habitación era bastante oscura y las únicas luces tenues venían de una vieja lámpara negra llena de telarañas y suciedad a su alrededor y unas velas situadas encima de una mesa corta y gruesa.
-¿Alguien sabe de qué demonios va esta reunión?- Preguntó el Titiritero entre sarcástico y pasota.
-No, me parece que ninguno de éstos lo sabe- Respondió Shadow con desprecio.
-No se para que tanta tontería de reuniones, no vais a lograr nada. Con sólo una pizca de mi poder y de mis conocimientos podría vencer a quien fuera, al menos individualmente. Y es más, pienso ganar el juego en cuanto ''El Amo'' se descuide. Odio ésto de trabajar en equipo porque además aquí nadie lucha por ''su grupo'', nadie es de fiar y en cuanto puede, ¡te la clava por la espalda! ¡Y encima convocan una reunión y tienen la desfachatez de llegar tarde!- Gritó Sónico con sinceridad.
-¿Siempre hablas tanto?- Dijo molesto el Titiritero.
-¿Y a ti que más te da? ¿quieres ser el primero o empiezo por esa ''gatita modosita''?- Se encaró altivo Sónico.
-¡Eh quieto ahí!- Habló la gata- ¡A mí nadie me llama modosita! ¿Te enteras? ¡Probarás mis garras!- Kya furiosa por el comentario de Sónico sacó sus garras y fue directa a su estómago. Sónico no se esperaba el ataque y lo recibió de lleno, llevándose un pequeño corte que provocó las risotadas de Shadow Walker.
En ese momento, sonó la puerta. Todos pararon a la espera de que el ''Amo'' hiciera su aparición, sin embargo el que entró por la puerta fue el nuevo fichaje de los S-Men, Revelación. Era un hombre dotado de gran templanza, parecía poco dado a alterarse, llevaba un cetro en la mano derecha y un libro bastante grueso en la mano izquierda.
-Por mí podéis seguir con la bronca, pero os aviso que ''El Amo'' llegará en unos 5 minutos- Comentó con voz firme y grave el recién llegado, volviendo ensimismado a su lectura.
La discusión continuó tras la leve pausa. Kya estaba dispuesta a seguir atacando a Sónico, que no parecía tener ningún problema en responderla. Shadow Walker fumaba un cigarro mientras miraba la escena medio burlón, al igual que el Titiritero, quien, sin embargo, jamás probaría un cigarro. J.J se encontraba al lado de ellos pero parecía como si su presencia pasara totalmente inadvertida, su mirada era completamente inexpresiva y no era hombre de muchas palabras. Al contrario que la mayoría de sus compañeros no estaba para nada nervioso. Justo antes de que Sónico fuera a contestar a la chica-gato, la puerta sonó de nuevo. Esta vez se trataba del ''Amo''.
-¡Silencio, dejad las niñerías para más tarde!- Al abrir la boca Sónico y Kya pararon y en pocos instantes no se oyó ni una mosca- Bien así me gusta. Traigo una noticia importante; Vamos a llevar a cabo un ataque a los I-Men, será esta misma noche.
-Perfecto- Interrumpió Sónico de manera insolente- Iré yo sólo, darme media hora y volveré con su derrota, no necesito trabajar en equipo ni...
-¡Calla ya! No seas insolente y no hables tanto. No creo que puedas matar a todos los jugadores del juego- Comentó el ''Amo'' aludiendo a sí mismo- Así que sigue escuchando- Tras esta intervención Sónico se calló y el Titiritero suspiró de alivio para sus adentros- Como decía atacaremos a los I-Men esta noche y les pillaremos por sorpresa. Necesitaremos a uno de ellos como cebo para atraerles. Alguien que sin ser extremadamente fuerte pueda servir para movilizar al resto del grupo. Y bien Revelación, ¿quién puede ser?.
Revelación sugirió al ''Amo'' que le diera un momento para examinar correctamente la situación. Cerró los ojos y juntó las manos apretándolas bien fuerte, al cabo de pocos instantes, sus ojos se abrieron de par en par y todos se sorprendieron: No tenía pupilas, sus ojos eran completamente blancos. En ese momento se generó un pequeño viento que movió su negra melena. En apenas 30 segundos, Revelación volvió a la normalidad y, sin decir ni una palabra, sacó una foto de uno de sus bolsillos y se la dio al ''Amo''.
-De acuerdo- Respondió mirando la foto- Kya, Sónico y el Titiritero iréis esta misma noche, el resto id yendo ya hacia vuestros respectivos puestos, ya sabéis a dónde- Concluyó cerrando la puerta y cada uno se fue en la dirección que se les había asignado.
Los I-Men se encontraban andando todo recto desde el lugar de su anterior batalla. Después de los vitores y las celebraciones propias de la victoria, se fue haciendo el silencio poco a poco. Parecía que todos nuestros héroes estaban pensativos y en su propio mundo. El Guerrero Celeste estaba preocupado por algo especialmente sensible: ''¿Donde irán los jugadores que son eliminados?'' era uno de esos temas que más preocupaban a todos y que, por un lado, les animaba a luchar dándolo todo pues temían la muerte más dolorosa y, por otro lado, les hacía sentirse culpables del sufrimiento ajeno, ya que habían eliminado a muchas personas. Algunas de ellas parecía que estaban locas como Shocker, otras en cambio parecían personas que estaban en su misma situación y ese era el drama:
''¿Quiénes eran ellos para luchar contra otros y derrotarles porque lo digan unas estúpidas reglas que nadie a elegido?'', eso se preguntaba Gaia, que además estaba pensativa respecto a Eliart. Había algo en él que le impulsaba a querer conocerle cada vez más, pero no sabía bien que era ese sentimiento.
El Capitán Vasco, acostumbrado a luchar contra malhechores para defender la justicia, no entendía qué hacía dentro de un absurdo juego. Él combatía con ardor contra aquellos que oprimían a los demás, pero le parecía innecesario dañar a sus iguales. Llama Helada pensaba en la preocupación de sus padres, en especial por su hermana pequeña. Él pensaba que todo ésto sería una excursión de un fin de semana y lo único que le hacía sonreír era la mirada de Demongirl al levantarse. Waver parecía pensar en algo totalmente diferente y estaba relajada después de fumar.
El Sr.Irons pensaba en la relación de Demongirl y Llama Helada. ''Venga ya, ¿tanto empeño en Demongirl para que se la lleve ese pringado de Llama Helada?''. No le gustaba nada esa situación ni tampoco cómo le miraban de reojo la propia Demongirl, el Guerrero Celeste y el Capitán Vasco. Se podía hacer una idea de por qué lo hacían, pero de momento prefería hacerse el loco. También tenía ganas de volver al mundo real y poner en práctica sus nuevas habilidades en la empresa en quiebra de su padre, era de las pocas cosas que tenía por seguras.
Eliart era también un hervidero de preguntas. Lo que más le preocupaba era qué había detrás de todo y si estaba o no haciendo lo correcto. Le preocupaban todos los miembros del grupo y se sentiría culpable si alguno no estuviera a gusto. No le preocupaba demasiado volver a la tierra, sino para recolectar información acerca del juego. Todo lo que había sucedido en aquellos días había dado un vuelco para siempre, acabando con amargos días endulzados falsamente por los tragos de Vodka. Se sentía cómodo con la idea de pelear y estaba asombrado por el hecho de tener poderes, era algo que le parecía fantástico ¡Era como en sus series favoritas!
No tenía nada que envidiar a ciertos personajes de manga y, al igual que éstos, acogía este don con ilusión y preocupación sabiendo que tenía que proteger a aquellos que sufrían por la fuerza de otros. Tenía claro que si estaba en su mano hacer algo por un mundo más justo, así lo haría. Le preocupaba un día en concreto en el que durante una fiesta en la que hubo una pelea tuvo una sensación similar a la primera vez que Aries le inundó en el faro. Respecto de Gaia, tenía ganas de hablar con ella, pero creía que no debía agobiarla, lo importante ahora era sobrevivir al juego... pero claro era fácil decirlo.
Tras andar alrededor de 15 minutos, los I-Men llegaron a un campo llano, con árboles poco abundantes pero con numerosos frutos. Podrían alimentarse sin necesidad de cazar esta vez. Demongirl sacó de una pequeña chistera algunos pedazos de carne que habían cazado el día anterior y el Sr.Irons también sacó varios pedazos de un compartimento en la cadera izquierda de la armadura. Los pusieron en el suelo y Llama Helada se encargó de calentarlos, todos se sentaron plácidamente a comer. Había un silencio poco habitual hasta que...
-Tío quita la mano de este trozo qué tu ya has comido- Le recriminaba el Guerrero Celeste al Capitán Vasco, que había cogido su mismo trozo. Todos los I-Men sabían que vendría una de sus peleas y se lo tomaban con humor.
-A ver tío soy de Bilbao ¿tu crees que me voy a conformar con un filete?- Contesto el Capitán como si hirieran su orgullo.
-Yo también soy vasco y me conformo- Tras contestar ésto, El Guerrero Celeste aprovechó que se había roto el silencio para comentar en voz alta algunas de sus preocupaciones sobre el juego, dejando que el Capitán se comiera su trozo- Oye chicos... llevo mucho tiempo dándole vueltas a una cosa ¿Creéis que los jugadores eliminados mueren en realidad? Y si no ¿dónde pensáis que van a parar?- Se denotaba una cierta tristeza en la expresión de su cara. Lo había meditado mucho.
-Sí... yo también he estado pensando lo mismo, no sé, sinceramente odio tener que luchar para sobrevivir, es una situación de impotencia que me pone muy nerviosa- Le respondió Gaia, transmitiéndole que no era el único que lo pensaba.
Durante un rato todos se pudieron a especular sobre ello sin llegar a tener nada claro. En realidad sólo necesitaban darse cuenta de que tenían amigos, que no estaban solos en aquel extraño lugar. Éso al menos los mantenía en pie.
-¿Y cuánto tiempo habrá pasado en la realidad? Nada nos garantiza que sea el mismo e igual nuestras familias están preocupadas, si al menos tuviera cobertura en el móvil...
-Yo, si se te rompe, puedo arreglarlo sin problemas- Le propuso orgulloso Irons- Pero proporcionarte cobertura ya es más complicado.
El Capitán Vasco también se lamentaba:
-Hay que ver, cuánto añoro mi tierra. A saber la de criminales que estarán campando por las calles a sus anchas. No tenía que haber venido, si hubiese escuchado a mi padre ahora mismo estaría luchando por la justicia y no atrapado en el juego caprichoso de vete a saber qué.
-¡Ajá! ¿Luchar por la justicia dices? ¡No me hagas reír! Alguien como tú que no sabe cuidar ni valorar la naturaleza no puede ser sensible a los problemas de otros seres vivos, como los hombres. Careces de empatía, una cualidad necesaria para ser verdaderamente justo. ¡No estaría mal que plantaras un árbol en el sitio dónde lo arrancaste!- Recriminó Gaia, siendo aplaudida por su hermana.
Estas palabras dejaron pensativo al Capitán Vasco. ¿Es posible que su recto sentido del deber le impidiera actuar justamente en ocasiones? ¿Era posible otro modo de ser un superhéroe? Eliart intervino en la conversación pues él también estaba sobradamente intrigado con estos acontecimientos.
-Mirad, yo también tengo la cabeza hecha un lío. No hago más que dar vueltas pensando qué se puede esconder tras este juego, es algo que me quema los sesos. Sin embargo, no creo que debamos estar cabizbajos. Queramos o no estamos aquí y eso no podemos cambiarlo. Pienso que en cuanto tengamos un respiro de los combates y más pistas podríamos adentrarnos más en este lugar ¿Quién sabe? Igual hay pistas interesantes para volver o, al menos, algo que nos indique dónde diablos estamos.
-¿Donde estamos? Gran pregunta Eliart- Expuso el Guerrero-Een principio pensé que podría ser una especie de realidad virtual, pero viendo que el paisaje y los combates son tan reales y también... las muertes…- Al decir ésto se sintió profundamente hundido. Si de verdad hubiesen muerto, ¿cómo podría él volver a sonreír? ¡Habría matado a otras personas! Y lo peor de todo es que muchas de ellas serían inocentes. No podía sino lamentarse por ellos, no sabía que más hacer.
-¡Hey amigos no os desaniméis! Sé como te sientes Celestina, sientes como si tuvieras las manos llenas de sangre, como si necesitaras estallar y acabar con todo este sufrimiento de una vez. Al fin y al cabo la vida no es ningún juego. O si lo miras de otra manera es el juego más peligroso de todos y en el que muchos se echan atrás. En la vida nos suceden cosas inesperadas, buenas y malas, pero en todas ellas hay asuntos importantes por los que por alguna extraña razón debemos pasar. Por eso, ¡tenemos que poder seguir adelante chicos, y vencer nuestros miedos! Además olvidáis algo importante: ¡Todos nosotros compartimos un vínculo que nos une! ¡somos amigos de verdad como ya quisieran muchos y debemos luchar unidos!- Tras este discurso, Eliart esbozó una sonrisa y marchó a entrenar un rato diciendo que volvería sobre el momento del día en que habitualmente cenaban. Estaba totalmente recuperado de la batalla, o al menos eso aparentaba.
Tras marcharse Eliart, las preguntas existenciales siguieron. Gaia estaba empezando a estresarse y decidió dar una vuelta por el pequeño bosque donde estaban. El Sr.Irons explicó que lo mejor sería ir hacia el Noreste. Llevaban mucho tiempo yendo siempre de frente y les convendría cambiar de rumbo. Así podrían despistar a los enemigos que se hubiesen percatado de su presencia. Las palabras de Irons no fueron bien acogidas.
-No eres el más indicado para dar consejos- Dijo Demongirl de un modo autoritario- ¿Por qué te retrasaste cuando fuiste a reparar tu armadura? A saber que estarías haciendo. Tienes que ser más responsable tío- Finalizó con el mismo tono de bordería y cabreo.
El Sr.Irons era consciente de sus fallos aunque no le gustara reconocerlo. Era sencillo echar broncas pero ninguno de los presentes tenían ni idea de la aventura que pasó para conseguir esta nueva armadura. No obstante, optó por no decir nada, era un hombre tranquilo cuando había conflictos a su alrededor y no quería engendrar polémica con un comentario a destiempo.
-La verdad es que a mí me sigue fastidiando que no te metieras a luchar con nosotros. ¿Qué pasa, te daba miedo? No quiero un cobarde en mi equipo- Amenazó el Capitán Vasco.
-Vaya tío, la verdad es que me sabe mal, pero por una vez estoy de acuerdo con Demongirl y Capitán Vasco. Nos dejaste tirado y contábamos contigo para ganar. Ponte en nuestra situación por poco no lo contamos- Explicó el Guerrero Celeste.
El Sr.Irons ya empezaba a hartarse de aquella situación. Él tuvo algo de miedo por su armadura y trató de protegerla. Era lo más práctico y decidió ayudar a Eliart contra el rival más poderoso, lo que estuviera en los planes de sus compañeros no era su culpa- ''Me gustaría explicarles por qué hice lo que hice, pero dudo que ahora que están enfadados sirva de algo. Me empiezo a sentir incómodo ¿Por qué me juzgan sin preguntarme? No me gusta ese tipo de personas. En cambio sé que en Eliart puedo confiar, aunque visto que él también tiene sus rayadas, será mejor callarse''.
-A ver a ver chicos, que tampoco es que Irons tenga la culpa de todo. Él hizo lo que creyó más inteligente y además ayudó a Eliart. No se quedó de brazos cruzados- Salió en su defensa el enigmático Llama Helada.
-Exactamente- Aprovechó para defenderse Irons. En el fondo le picaba un poco en el orgullo que de todos los I-Men hubiera tenido que defenderle Llama Helada. Pero era mejor que nada.
Poco a poco la conversación se fue agotando. Waver no había dicho nada en todo el rato, eso sí, había escuchado atentamente y lanzado alguna mirada al Capitán Vasco que éste había devuelto con cierto descaro.
Eliart seguía con su entrenamiento muy concentrado en mejorar su fuerza y su velocidad. Se centró en una gran roca que estaba frente a él. Rápidamente, como si de un enemigo se tratara, sacó la fuerza de Géminis y se duplicó. El Eliart recién aparecido comenzó a moverse en zigzag lo más rápido que pudo y, acto seguido, comenzó a hacer abdominales aprovechando la adrenalina insaciable de Aries. El otro Eliart trataba de controlar la fuerza de Tauro. Era sencillo romper la roca, pero el objetivo del entrenamiento no era destruirla sino golpear flojo y hacer pequeñas grietas. La complejidad del entrenamiento era demasiado dura. Los ruidos del excéntrico entrenamiento llegaron hasta Gaia e interrumpieron su bonito paseo. Decidió acercarse a ver qué sucedía y para su sorpresa pilló a su amigo golpeando las rocas con los nudillos.
-¡Eliart! Anda si eres tú. ¿Qué haces entrenando? Tienes que descansar has tenido un combate muy largo- Se preocupó.
-¡Qué va! No tienes de que preocuparte. Estoy como una rosa jaja- Respondió entre cortado nuestro héroe.
Gaia y Eliart se miraron fijamente. Eliart dio dos pasos hacia ella, parándose en seco después. Estaba demasiado cortado. Gaia le sonrió y comenzó a hablarle:
-Antes te vi demasiado despreocupado, como si tu espíritu pudiera resistirlo todo. Sé que cargas con mucho y no creo que debas guardarlo. Te acabará haciendo daño.
Tenía toda la razón. Había muchas cosas que no le dejaban dormir bien, algunas eran del juego, otras tenían que ver con antiguos problemas, pero en especial había una cosa que le preocupaba. ''Podría decírselo a Gaia''- pensó en ese momento. Pero antes de abrir la boca se dio cuenta de que aún no la conocía lo suficiente para considerarla como confidente. Además ella tenía que centrarse en su hermana pequeña. No era para nada el momento.
-Chica lista- Comentó Eliart dando a entender que tenía toda la razón y dando un nuevo paso hacia ella.
-¿Sabes una cosa? Me ha encantado tu discurso sobre el valor de la amistad. Ha logrado animarme mucho. Desde que empezó este estúpido juego no ha habido ni un sólo día en que no haya pensado que sería mejor dejarme matar que seguir con toda esta tontería. No quiero hacer daño a nadie. Aún así tus discursos me animaron un poco, gracias. No hay mucha gente que tenga tanta fe en la auténtica amistad.
-En realidad no ha sido nada, yo soy así. Sólo sé dar discursos- Trató de ser modesto Eliart- A mí también me gusta la forma en que defiendes tus principios, aunque a veces me resulten extraños. Si no estuviéramos en este juego... tal vez podría invitarte a un café- Eliart se puso colorado al decir ésto y estaba ya buscando un modo de rectificar. En el amor era muy cortado y no sabía bien como actuar.
-Bueno... podríamos esperar a que acabe todo... 'esto'- Al tiempo que decía ésto fue Gaia la que dio un paso hacia Eliart dándole un rápido beso en sus labios. Durante un instante sus labios se fundieron en un inesperado beso. Tras ésto ambos marcharon sin decir palabra. Estaban muy rayados. Gaia estaba sorprendida del beso. Aunque se había lanzado no sabía si conocía bien sus sentimientos. Igual no había sido buena idea pero se sentía muy feliz y no se arrepentía para nada.
Eliart estaba colorado: ¿Realmente había empezado ella aquel beso? Normalmente siempre era él y muy pocas veces era correspondido. Se sentía feliz pero necesitaba hablar con alguien. ''Hablaré con el Guerrero Celeste. Ya es como mi confesor''- concluyó y le hizo un gesto con las manos para que se acercara cuando llego junto al resto.
Mientras tanto, los S-Men que conformaban el grupo de ataque se encontraban en lo que parecía ser una ciudad. Los edificios, algunos de ellos bastante altos, estaban en pie pero tenían los cristales rotos y estaban descuidados. Parecía que estaba deshabitada. Se encontraban en un almacén ni muy grande ni muy pequeño en aquella extraña ciudad. Kya iba delante buscando el camino donde se encontraban los enemigos con su espectacular visión de felina.
En el bosque Eliart empezó a contarle sus preocupaciones al Guerrero Celeste.
-A ver tío, necesito hablar contigo- Estaba algo nervioso.
-Vale te escucho compañero ¿qué pasa?
-Bueno, lo primero... Gaia y yo nos hemos besado- Afirmó. El Guerrero Celeste no se esperaba que sucediera tan rápido.
-Oh, eso es genial ¿no? Me dijiste que te gustaba un poco.
-En realidad no sé bien lo que siento, pero estoy contento con que haya pasado. En realidad hay algo más de lo que quiero hablarte...- Dijo cortando tajantemente el tema amoroso- Ella me dijo una cosa muy cierta. Tengo preocupaciones que no saco a la luz, porque considero que son peligrosas para los demás. Tú eres la única persona a la que quiero decírselo.
-¿Yo? No tengo nada especial pero venga, dispara- Contestó humildemente.
-Ahora somos un equipo y luchamos unidos, pero ¿qué pasará el día que luchemos unos contra otros? Recuerda lo que dijo aquella voz extraña en los altavoces, al final sólo quedará uno. No me importaría ganar, pero ¿Llevarme la vida de mis compañeros en tal caso? Eso no estaría bien- Eliart sintió un cierto alivio al contar ésto. No podía con tanto estrés.
-Tranquilo tío- Le puso la mano en el hombro el Guerrero Celeste- No debes pensar en eso ahora, hemos hecho mucha reflexión hoy. En caso de que llegue esa situación, siempre mejor que ganes tú que te conoces que alguien desconocido ¿no? No sabemos qué hará si descubre algo. Ni siquiera sabemos si estaremos vivos.
-Sí. Tienes razón. Seguiré dándole vueltas al asunto, pero ahora no- Finalizó Eliart. Se fijó después en que su compañero llevaba de colgante la piedra que le regaló cuando llegaron Gaia y Demongirl.- Todavía la conservas ¿eh?- Sonrió mientras el Guerrero contemplaba la bella piedra- Ale vayamos a cenar tío que lo necesitamos- Concluyó Eliart y ambos marcharon con el resto de los I-Men.
La cena fue bastante tranquila y abundante. Justo cuando acabaron, unos altavoces con el símbolo ''GM'', como los del primer día, surgieron de pronto y se encontraron inmóviles durante un momento.
-¿Q-qué ocurre?- Preguntaron todos.
Una voz comenzó a oírse desde los altavoces: “Enhorabuena a aquellos jugadores que habéis superado el 3º día. Como premio a vuestra persistencia y en virtud de nuestro poder sobre el juego, os haremos un recargo de vidas. Todos volveréis a tener 3 vidas a partir de ahora. ¿Cuánto tiempo os durarán? JAJAJA.”
Después de aquel anuncio los altavoces desaparecieron y los I-Men pudieron ver cómo el contador de sus tarjetas volvía a indicar tres barras de vida. Ahora partían todos en igualdad de condiciones. Por supuesto, sus enemigos también. Seguían sin entender nada de aquel juego, mas la noche llegaba y debían de descansar. Decidieron que lo mejor sería hacer guardia como la vez anterior. El Capitán Vasco fue el primero. El resto marcharon a dormir.

Tercer día de juego, finalizado. Participantes restantes: 193

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