domingo, 23 de junio de 2013

Capítulo 26 - 'La decisión de Árkanon'

El aire era cortante alrededor de Llama Helada. Una agresiva aura rodeaba su cuerpo, dotándolo de fuerza y de peligrosidad. El I-Men alzó la mano, sorprendido, y la contempló como si fuera la primera vez que la viera. Notaba una espesa energía que la rodeaba, no quemaba ni congelaba, era una sensación totalmente nueva. Ambos poderes, el fuego y el hielo, se habían fusionado en una amalgama sin forma, pulsante, que pugnaba por ser liberada. Concentró la fuerza en su palma abierta y un orbe circular y morado tomó forma rápidamente.
-¿Qué... es eso?- Logro alcanzar a decir Mentalizer quien, atónito, observaba el espectáculo que se desplegaba ante él. El otro no le dio tiempo a actuar, con rapidez alzó la mano que sostenía el orbe y lo lanzó con precisión. Mentalizer intentó evadirlo, pero fue en vano, golpeó su pierna derecha y hubo una explosión, primero roja y, más tarde, azul. El arcángel sintió como si algo tirara de su pierna con fuerza para luego volver a reconstruirla. Sintió como el fuego le consumía y, más tarde, el hielo lo paralizaba. Pero lo peor fue el dolor, un dolor agudo y nervioso que le recorría de lado a lado.
Cuando el ataque cesó, miró su pierna. La armadura de oro se había consumido, en su lugar se veía el muslo en carne viva, sangrante. Probablemente, de no haber sido por la armadura, el orbe hubiera destrozado su pierna y una de sus vidas. Levantó la vista hasta encontrarse con los ojos de su oponente, que ahora denotaban confianza en si mismo. Mucha más de la recomendable para Mentalizer. Sin dilación Llama Helada se lanzó hacía delante, dispuesto a destrozar a su enemigo, quien, a su vez, intentó poner distancia entre ellos.
-¡No escaparás!- Exclamó el I-Men, redoblando el impulso.
-Mierda- Susurró Mentalizer al toparse con el anillo de fuego. Viendo que no le quedaba alternativa, plantó cara a su enemigo, sacándose del interior de la armadura dos nunchakus de dos piezas de oro. Blandiéndolos con maestría se enfrentó al I-Men, quien arremetió con dureza con ambos puños cargados de energía.
Entonces se desplegó un gran combate cuerpo a cuerpo, dónde la velocidad y la fuerza eran fundamentales. Ninguno de sus poderes aumentaba dichas características, de manera que usaban su condiciones físicas normales, similares a las de un humano. En ese sentido, Mentalizer contaba con algo de ventaja, al ser cinturón negro de Judo. Pero existía un riesgo tremendo en los puños de Llama Helada, y es que la sustancia que le recubría había demostrado ser asombrosamente destructiva, hasta el punto de deshacer al armadura en cuestión de segundos. Por lo tanto, el arcángel se veía obligado a actuar con sumo cuidado y evitar los roces, de ahí que usara los nunchakus.
Sin embargo, la dimensión más relevante del combate no se podía ver a simple vista. Haciendo uso de sus grandes poderes mentales, Mentalizer trataba constantemente de asaltar la mente de su oponente y de confundir sus sentidos. A su vez, Llama Helada defendía su psique de los ataques del otro, lo cual suponía una carga tremenda para su cuerpo y su cerebro, desacostumbrado a dichos ejercicios. Y mientras se debatían mentalmente, también peleaban con sudor y puños. El arcángel tuvo que admitir que su rival estaba dado la talla, algo a lo que no estaba acostumbrado. Pero aun quedaba mucho para que pudiera vencerle. Concentrando su fuerza, lanzó un poderosa acometida a nivel mental y físico, a lo cual el I-Men no pudo responder.
-¡Agh!- Llama Helada salió lanzado por el placaje de hombro de Mentalizer. El I-Men había preferido proteger su mente y recibir un golpe físico.
-Buena elección- Le felicitó el arcángel- Si hubiera decidido proteger tu cuerpo y dejar vulnerable tu mente, ahora estarías a mi merced.
-Parece que aun te queda mucho que dar...- Respondió Llama, jadeante. Llamó de nuevo a la energía y esta le recorrió el cuerpo con fuerzas renovadas.
-Parece que a ti también te quedan armas...- Mentalizer se puso en guardia y esperó a que el otro le atacara, cosa que no tardó en suceder. El I-Men aumentó la concentración de energía en sus brazos, de manera que esta se condensó. Chocaron con violencia y una nube de polvo se levantó. Los haces del fluido morado salían disparados con cada golpe que lanzaba Llama Helada, mientras destellos dorados acompañaban los movimientos del arcángel.
Finalmente, el I-Men asestó un golpe directo en el pecho de la armadura dorada, que comenzó a desintegrarse. Mentalizer aprovechó que su rival relajó sus defensas momentáneamente para lanzar sus armas contra su pecho. Llama Helada saltó más por instinto que por otro motivo, logrando así evitar sufrir daños. Pero había descuidado su defensa mental, cosa que el arcángel no dejo de advertir, atacando mentalmente, y esta vez logrando su objetivo.
-¡Has caído de nuevo presa de mi ataque mental!- Gritó Mentalizer mientras le asestaba un fuerte golpe en el abdomen y lanzando a su rival al suelo, quitándole su segunda vida y dejándole con una.
-Cof, cof- Tosió el otro, había tragado algo de tierra cuando cayó al suelo. El círculo de fuego que los rodeaba se apagó, no era capaz de mantener tanta energía.
-Parece que al final has resultado ser un perdedor...- Se regocijó Mentalizer, mirándolo con suficiencia. Entonces se percató de que su armadura dorada estaba hecha unos zorros. Le faltaba la pernera izquierda, gran parte del peto y algunas piezas sueltas. Entonces ambos notaron un gran estallido de energía no muy lejos de allí.
-¿Qué ha sido eso...?- Preguntó el I-Men.
El arcángel contempló atónito como una columna de fuego dorado ascendía por el cielo y, al llegar a una altura determinada, tomaba forma de gigantesca cruz cristiana.


Árkanon, el líder de los Arcángeles, aterrizaba frente al Capitán Vasco, quien no parecía dispuesto a perder. El rubio se irguió mientras el edificio a su espalda terminaba de derruirse. Ambos se miraron con intensidad.
-Así que por fin tengo el honor de conocer al gran Capitán...- Comentó con sorna Árkanon mientras sonreía. Su rostro desprendía calidez y amabilidad, pero sus palabras eran frías y cortantes.
-¡En efecto! Y ahora que me has conocido, desearás no haberlo hecho, Patxi- Respondió el I-Men, altanero. Sin esperar nada más el vasco cargó contra su oponente, haciendo gala de una extraordinaria velocidad. Su enemigo lo esperó y, en el momento adecuado, se desplazó para evitar el embiste. El Capitán reaccionó y, dando un sorprendente giro, arremetió de nuevo con su escudo. Esta vez Árkanon no pudo evitarlo, de manera que se protegió con su armadura. Resistió el impacto, pero retrocedió un par de metros. Sin darle descanso, el I-Men saltó y cayó con fuerza lanzando un puñetazo. El líder enemigo saltó hacía atrás, esquivándolo. El golpe dio en el suelo y agrietó gran parte de la calzada.
-Qué impulsivo- Susurró el enemigo. Árkanon alzó los brazos, instándole a detener el combate- Un momento, creo que deberíamos desplazarnos a un solar.
-¿Para que puedas tener ventaja o tenderme una trampa? ¡Jamás!- Dicho lo cual, el Capitán lanzó su escudo como si fuera un disco. El arcángel lo evitó y dio un gran salto que lo elevó varios metros, para sorpresa del Capitán.
-Si me conocieras, sabrías que no me hacen falta triquiñuelas para aplastar a mis enemigos...- De repente, un fuego comenzó a rodear a Árkanon. Los rizos se agitaban en todas direcciones y estalló en llamas, pero no normales, estas eran de un dorado aún más impecables que su armadura. Era un fuego puro y poderoso. El arcángel usó el fuego y se propulsó hacía delante para arremeter contra el vasco.
Chocaron con agresividad, provocando una onda expansiva de energía. El Capitán había parado los puños de su enemigo con los suyos propios y, aunque el traje le daba cierta protección, comenzaba a hacer calor y a quemarse. Un silbido recorrió el aire, se trataba del escudo, que volvía volando, como si de un boomerang se tratara. El arcángel lo volvió a esquivar y el vasco lo tomó con su brazo izquierdo.
-¡Chúpate esta!- Exclamó mientras intentaba alcanzar al rubio con un derechazo. Árkanon lo paró con su antebrazo y respondió con un gancho de izquierda. El Capitán pudo pararlo, pero se dio cuenta de que su rival era bastante más fuerte de lo que parecía. Ante tal situación, no tuvo más remedio que poner toda la carne en el asador. Saltó hacía atrás para poner algo de distancia y entonces tensó la musculatura- ¡Furia Vasca!- El aura roji-blanca acudió rauda- Con este modo definitivo, estarás en el suelo en menos de tres segundos.
-Hablas más que mi abuela...- Le provocó Árkanon. El Capitán era consciente de la trampa, pero no le importó. Gracias al aura su velocidad había aumentado, a la par que su fuerza, de manera que pudo sorprender al arcángel, que apenas era capaz de reaccionar- Vaya, admito que eres rápido- Los golpes eran continuos, y al rubio le costaba mantener el ritmo. Finalmente se hartó y generó un estallido de llamaradas que echó atrás al I-Men.
-Maldito seas...- El Capitán clavó los puños en el suelo y, usando su extrema fuerza, levantó un porción del calzada, lanzándolo como si fuera un trozo de papel. La gran piedra voló en dirección a Árkanon, que usó su fuego para elevarse y saltar la roca. Entonces escuchó a su enemigo- ¡Lanzamiento Vasco!- Ahora había cogido un coche y se lo lanzaba. El otro ni se inmutó, tan sólo alzó la mano y disparó un poderoso chorro de fuego dorado, que derritió el coche antes de alcanzarle.
-Atacas de una manera tan simple que da pena- Árkanon juntó las manos y las separó, formando una gran lanza de fuego incandescente. Se mantenía suspendido en el aire gracias al fuego que expulsaba de manera continua desde sus pies. Levantó el brazo derecho y lanzó con ganas la lanza, que voló cortando el aire.
El Capitán ni lo dudó, interpuso el escudo entre él y su oponente para parar el artefacto. La lanza impactó contra el escudo causando un estallido de energía y un fogonazo blanco. Durante unos instantes se mantuvo una tensión, pero finalmente logró parar el fuego. Debido al fogonazo había perdido de vista a su rival, de manera que cuando apartó el escudo se sorprendió al verlo a escasos centímetros de él.
-¡Deberías haberlo esquivado!- El vasco no pudo reaccionar a tiempo y sintió como atravesaban su estómago con un fuego abrasador.
El golpe fue tan brutal que el suelo se destrozo y se desplomó a un nivel inferior.


Eliart miraba con curiosidad sus manos. No las veía. Entonces se dio cuenta de que Irons, su enemigo, tampoco podía verle. Miraba en todas las direcciones, buscándole, como si de repente se hubiera esfumado. Las luces se volvieron a encender a voluntad del empresario, ya no las necesitaba apagadas. El casco se replegó, dejando a la vista la cara. Sudaba y se apreciaba en ella el cansancio.
-Ese condenado de Eliart se me ha escapado, pero no logró entender como lo ha hecho... aunque me sorprende, lo recordaba más fuerte, sólo ha sido capaz de quitarme una vida- Murmuró para si, mirando su tarjeta.
El líder de los I-Men meditó sobre lo que estaba pasando, al parecer se había vuelto invisible e indetectable, aunque de eso no estaba seguro. Seguramente ese poder se lo concedía Virgo, aparentemente un signo para escabullirse y desaparecer, de misiones más bien sigilosas. No era un atributo muy apropiado para él, pero reconoció que era útil en ciertas circunstancias. Y esa era una de aquellas circunstancias. Ahora podría atacar a su rival sin que se diera cuenta, pero pronto deshecho la idea, no era esa clase de persona. Si aquel poder había acudido en su ayuda en ese momento era por que no quería pelear contra Irons, porque en el fondo aún recordaba los antiguos tiempos.
Por eso no podía hacerle frente con todo su poder.
Mientras todos estos pensamientos recorrían su cabeza, no había dejado de mirar a su enemigo. En esos momentos consultaba algo con una especie de artilugio que llevaba incorporado en el brazo izquierdo, como un diminuto ordenador. No paraba de teclear, parecía estar consultando información.
-Ya que ese cobarde ha huido lo mejor será que vaya a apoyar a alguno de mis compañeros...- Y entonces una cara de sorpresa apareció en su rostro- ¿Ocro y Lizzarit están eliminados? Vaya sorpresa, parece que los I-Men están siendo más fuertes de lo que me esperaba...- El rostro de Irons se iluminó- Vaya, vaya, según las cámaras que tengo por toda la zona, el tal celestina y Demongirl parecen estar bastante hechos polvo... quizá deba saldar cuentas con esa chica...- De repente, frunció el ceño, veía algo que le desconcertaba- ¿Árkanon está sobre este párking?
El techo tembló y toda la estancia comenzó a sacudirse con fuerza. Las luces titilaron, a punto de apagarse. Unas grietas aparecieron en la parte superior del párking, y el techo se hundió con un gran estruendo. Tras unos momentos confusos en los que las piedras llovían y el polvo se levantaba, finalmente los escombros se asentaron. La luz del Sol bañó la estancia, dejando ver el desolado panorama. El líder de los arcángeles surgió de entre las piedras, rodeado por llamas doradas. El Capitán se levantó también, imbuido en la Furia Vasca. Eliart, que se había salvado por poco de los impactos, se alegró de verle. Deshizo el poder de Virgo y se acercó a su amigo.
-¡Capitán!- Dijo. El otro se volvió y se sorprendió al verle, entonces hincó la rodilla en el suelo.
-Eliart, agh...- Contestó mientras se agarraba el estómago, una profunda herida se abría en él.
-¡Oh, mierda! ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?- Preguntó a toda velocidad el líder de los I-Men, asustado.
-Ha sido ese tío- Respondió señalando a Árkanon- Por fortuna, el fuego con el que me atacó a cauterizado la herida, de manera que no sangro... pero el dolor es horrible...
-Si, además tiene una pinta espantosa, deja que te ayude- El Capitán no opuso resistencia. Entonces a Eliart se le ocurrió una idea- Parece que es un tío duro de pelar, deja que me encargue de él...
-¿Y Irons?- Quiso saber el vasco.
-Te lo dejaré a ti, no esta bien que yo le acapare, y supongo que tú también querrás ajustar cuentas con él, ¿no?- Eliart había acertado de pleno. El Capitán se mordió el labio, sin saber que hacer. Se soltó y se mantuvo en pié solo.
-Maldición, no me gusta dejar los combate a medias, pero tienes razón Patxi- Irons aparecía justo entonces de entre los escombros.
-¡Joder Árkanon, menuda manera de pelear macho!- Exclamó dirigiéndose a su jefe. El rubio le miró y le sonrió con ternura.
-Ah Irons, no sabía que estabas aquí abajo, discúlpame, cuando peleo lo doy todo...- Entonces señaló a los I-Men- Parece que ellos quieren cambiar de oponentes, a mi no me importa. ¿Te molesta si te quito a tu presa?
-Bah, haz lo que quieras, no perderé ante nadie- Contestó ufano el empresario- Así que estabas aquí todo el tiempo Eliart, no sé como lo has hecho, pero me da igual. ¡Dejémonos de cháchara!
Irons volvió a cubrirse con el casco y se lanzó a por el Capitán, que aún tenía la Furia Vasca rodeándole. Gracias al nuevo traje, ambos estaban en similitud en cuanto a fuerza y poder. Intercambiaron unos cuantos golpes y se hizo evidente que el vasco tenía cierta superioridad. Irons puso algo de distancia y lanzó sendos misiles en todas direcciones, que a su vez lanzaba nuevos misiles, pero más pequeños. La explosiones pronto recorrieron todo el lugar. El I-Men esquivaba las nubes de fuego y metralla con maestría, aunque no podía evitar ligeras quemaduras.
Entre tanto, Eliart y Árkanon se miraron.
-Entonces será un líder contra un líder, como debería haber sido desde el principio- Comentó el rubio.
-Estoy de acuerdo, ¡en guardia! ¡Leo!- El aura roja acudió a su llamada. Se decidió por esa por varios motivos. En su combate con Irons había desgastado sus fuerzas usando mal sus poderes, y en consecuencia estaba débil. Gracias a Cáncer se sentía mejor, pero no podía malgastar ahora sus fuerzas, Leo era un signo que no le cansaba mucho y era poderoso, justo lo que buscaba. Además, el aura roja tenía cierta consistencia de fuego, lo que le permitiría luchar contra Árkanon.
Ambos se golpearon y demostraron estar igualados. Ahora que el I-Men no luchaba contra Irons era capaz de desplegar todo su poder, de manera que la confianza le ayudó. Árkanon aprobó la fiereza de su rival y le correspondió con ataques cargados de fuego.


Mientras la batalla doble se desataba, en otro solar no muy lejano, Creator peleaba contra los I-Men.
Acababa de invocar una copia de Lizzarit y de Ocro, sus compañeros arcángeles. Revelación y Waver se miraron consternados, ahora debían luchar contra tres oponentes. Por fortuna, apenas habían perdido vidas, tan sólo el místico contaba con una menos. Por su parte, Creator contaba con dos vidas. La cosa estaba bastante desigualada para los I-Men, teniendo en cuenta que a Waver no le gustaba mucho pelear y que había utilizado muchos ataques poderosos, estaba baja de energía.
-No sé si podré seguir mucho más, puede que sólo sea un estorbo...- Murmuró la chica, lamentándose. Revelación negó con la cabeza.
-No te preocupes, la providencia nos ampara. Ya lo verás- La miró y sonrió- Si aguantamos el embiste durante unos minutos, pronto la cosa cambiará a nuestro favor.
Alentada por las palabras del místico, la joven se preparó, estaba dispuesta a darlo todo, de ello dependían sus vidas. Ocro se lanzó sin dilación contra ellos, enarbolando una maza. Revelación se interpuso y frenó las acometidas que lanzaba su enemigo una y otra vez con su garrote. La runa roja brilla y una pequeña llamarada expulsó a su enemigo. Entonces Lizzarit apareció del suelo detrás del I-Men, había utilizado sus poderes terrestres. En el último segundo se apartó, había logrado ver el futuro, pero sus enemigos eran rápidos y apenas le daban tregua. Miró a Waver, si la chica usaba su agua podía darles ventaja, al fin y al cabo eran seres creados por tinta.
Pero la chica estaba ocupada, el mismo Creator estaba peleando con ella. ''Mierda'', pensó el chico. Lizzarit levantó el brazo y lanzó un poderoso derechazo pero, justo a tiempo, alguien se colocó frente a él y lo paró. Se trataba de Shadow quien, recubierto de sombras, había acudido en su auxilio.
-Justo a tiempo- Dijo Revelación.
-Os veo en problemas, os echaré un cable- Contestó el moreno- ¿Cuál es la situación? ¿Qué hacen aquí estos dos?
-Fíjate bien, no son reales, son copias hechas por Creator. No tiene el poder real de los arcángeles, es más, me atrevería a decir que los originales están eliminados...
-Bien... yo me encargo de estos dos, tu ayuda a Waver- Revelación dudó, no veía claro ese futuro.
-¿Podrás...?
-Por supuesto.
Ante la confianza de su compañero no pudo decir nada más, de manera que se apartó y fue a apoyar a la chica, que tenía problemas contra Creator. De hecho, acababa de perder su primera vida.
-¡Aparta Waver, yo me ocupo!- Levantó el cetro y la runa negra brilló, sombría. Un torrente de energía inundó al I-Men, su pelo se agitó por el viento y los ojos brillaron, oscuros. Inmediatamente se lanzó a por su rival. ''Si recurre a los dibujos, implica que no es buen luchador cuerpo a cuerpo''. Y le asestó un golpe que le hizo retroceder. Gracias a su poder de adivinación pudo prever los siguientes ataques, pero de repente sucedió algo inexplicable, Revelación cayó al suelo, Creator le había golpeado.
-¿Sorprendido?- Sonrió- Probablemente pensabas que era un debilucho, pero de hecho soy casi tan fuerte como Ocro, en la Tierra me dedico a deportes bastante extremos... en fin, no merece la pena contártelo.
-No... eso no me extraña del todo, aquí en el juego mucho tenemos habilidades de lucha innatas, no me extraña...- Susurró.
-Ah, es tu poder, ¿no? Creías haber visto el futuro, pero te has equivocado. Tú mejor que nadie sabe que el futuro es impredecible... mejor dicho, hay múltiples futuros. Dependiendo de infinidad de factores, puede haber un futuro u otro, tu habilidad- Continuó Creator- es analizar con exactitud esas variables, haciendo que predigas el futuro más posible- Entonces hizo un floreo con la mano- Pero, ¿y si pasa un futuro poco probable? Lo que he hecho ha sido cambiar mi táctica de ataque, lo más normal sería que usara ciertas habilidades mías, pero viendo que puedes predecir el futuro con más probabilidades, sólo tengo que hacer lo más inesperado...
-Ahora sólo tengo que prestar atención a los otros futuros, aunque sean menos probables, no deberías habérmelo dicho, ¡te derrotaré!
-Ahí te equívocas, si elijo en el último momento mi ataque, no serás capaz de evaluar el daño, no sabrás nunca con certeza qué futuro sucederá, y entonces estarás perdido- Creator se lanzó y propinó una serie de golpes, ataques que hasta entonces nunca había hecho combinados con otros más típicos. Le costaba lo suyo no pensar en qué haría hasta el último momento, pero lo lograba. Gracias a la Runa Negra, Revelación podía responder a la fuerza y a la velocidad, pero estaba en clara desventaja. Creator exclamó- ¡Dime, ¿puedes decirme quién ganará?!- Mientras tanto seguían intercambiando puñetazos y patadas. El silencio de Revelación era muy elocuente. No, no tenía ni idea del resultado de la batalla.
Mientras tanto, Shadow se había recubierto de sombras. Poco a poco fueron hasta el último rincón de su piel, bañándole y nutriéndole. ''Armadura de Sombras'', pensó. Las sombras se tensaron y adquirieron mayor consistencia y elasticidad, se ajustaron a su cuerpo y conformaron la armadura. Entonces alzó los brazos y las sombras se extendieron tras Ocro. La criatura de tinta no era muy inteligente, y se sumergió de lleno en ellas. En ese momento, Lizzarit arremetía a su espalda. Shadow se giró y paró el golpe, ver al que acabó con Argem, aunque no fuera el real, le hacía hervir la sangre. De una patada lo apartó y cargó energía.
-¡Orbe Oscuro!- Y lanzó la esfera de sombras, que el lagarto pudo esquivar. Su enemigo se lanzó sobre él, las garras listas para atacar. Haciendo uso de sus sombras, Shadow patinó por el suelo, como si llevara patinas. Se desplazó a gran velocidad y rodeó a su rival, que no sabía a donde mirar. Al tiempo, alzó las sombras como una cascada y cayeron con fuerza sobre el arcángel. Estas le rodearon como una masa aceitosa- Muere, maldito...- Usando su control sobre las sombras, el I-Men aplicó cada vez más y más presión. Lizzarit comenzó a retorcerse, parecía que iba a morir, pero de repente Shadow sintió una punzada de dolor. Se trataba de Ocro, desde la dimensión sombría.
En la otra dimensión, Ocro acaba de asestar un garrotazo a La Sombra. Esta se recuperó y se lamentó, se disculpó con su amo mentalmente mientras ponía algo de distancia. La copia de Ocro era monstruosamente fuerte. La Sombra, aún así, sabía que era fuerte y no se amedrentó. Al contrario, cada vez atacaba más y más fuerte, dispuesta a eliminar a esa copia barata.
-Chúpate esto, Látigo de Condena- Usando su brazo creó un látigo hecho de oscuridad y con múltiples y afilados extremos. Lo azuzó una y otra vez, Ocro sólo podía cubrirse y defenderse del ataque, gruñendo. Finalmente, el monstruo bramó, enfadado. Invocó una segunda maza que agarró con su brazo izquierdo y fue a por La Sombra.
Los golpes volaban en todas direcciones, pero ella era hábil y flexible, de manera que lograba esquivar todas las acometidas, aunque no sin cierta dificultad. Al cabo de unos instantes se hartó y cargó energía.
En el mundo real, Shadow hacía otro tanto. A la vez, tanto en el mundo real, como en la dimensión sombría, desataron su poder, creando un gran torrente de energía oscura que rodeó y aplastó a sus enemigos. Las dos criaturas, Ocro y Lizzarit, fueron nuevamente eliminados. Shadow suspiró, durante el combate había perdida una de sus preciadas vidas, pero había merecido la pena, había ayudado a sus amigos y encima le había dado una paliza a Lizzarit, aunque no fuera el auténtico.
Entonces Shadow vio que Revelación estaba en problemas y acudió, raudo. Cuando llegó a su lado, entre los dos, lograron hacer retroceder al arcángel.
-Gracias compañero...- Jadeó el místico, se le veía cansado, en parte por la batalla y en parte por tener que usar la Runa Negra. Miró a Creator- Ahora veo que nuestras posibilidades de derrotar han aumentado considerablemente... y si mal no lo creo, tanto celestina como Demongirl podrían venir, ¿crees que nos derrotarás?
-Ya veo...- Creator hizo como que meditaba- Si entre vosotros me obligáis a usar mi última hoja, cosa que dudo bastante, puede que tengáis una oportunidad. Pero aun a pesar de eso, sigo teniendo un As bajo la manga, y ni si quiera estoy seguro de que Árkanon lo resistiera...
Revelación supo ver la verdad en sus palabras. Pero también veía el futuro, y sabía con certeza que, tal vez no le derrotaran, pero sí sobrevivirían a aquel combate. De repente, un pilar de fuego dorado ascendió hasta el cielo, formando una cruz cristiana e iluminando los alrededores. Creator parecía sorprendido.
Gaia jadeaba con fuerza. La batalla en el joven bosque se estaba alargando. La I-Men había adoptado una forma intermedia entre un árbol y una mujer, de manera que parecía un espíritu del bosque de los cuentos de hadas. Gracias a la gruesa madera la mayoría de los golpes de Bianca apenas tenían efecto, pero la arcángel era demasiado fuerte y rápida, ya había quitado una vida a la rubia, de manera que ambas contaban con dos vidas.
-¡Toma!- Bianca lanzó un derechazo. La otra lo esquivó a duras penas y llamó al bosque, necesitaría toda la ayuda para atrapar de nuevo a su rival. Los árboles se inclinaron y alargaron sus ramas, montones de liana aparecían, en el suelo las raíces se elevaban. Pero Bianca no caería dos veces en la misma trampa, gracias a la gran velocidad de la armadura de Selene, fue capaz de evitar todos y cada uno de los golpes, aunque era inevitable que recibiera pequeñas heridas.
Entonces Gaia intentó alcanzarla con un puñetazo, que la chica paró. Aún así la echó varios metros atrás. La arcángel juntó las manos y un aura plateada se concentró allí.
-¡Luz Lunar!- Abrió las palmas y un haz de energía plateada salió disparada. Gaia plantó los pies y engruesó la corteza que la cubría. Por último, se cubrió con los brazos, logrando resistir el ataque de su enemigo.
-Mierda- ''Es fuerte'', pensaba para sus adentros. ''No me gusta nada tener que pelear y pelear, estoy harta de todas estas batallas... cuando acabemos con esto debo hablar con los demás, no podré soportar esto mucho más...'', sus pensamientos eran constantes y le pinchaban el cerebro una y otra vez. Nunca le había complacido tener que atacar a los demás, y ahora se veía obligada a ello. Pero lo que era peor, lo más malo de todo, es que ella era realmente fuerte. Y eso la asustaba sobremanera. No soportaba tener que herir a otros.
En esas cavilaciones se hallaba cuando, de repente, el pilar de fuego dorado ascendió tomando la y sabida forma de cruz cristiana, no muy lejos de allí.
-No me puedo creer que Árkanon haya ordenado ''eso''...- Susurró Bianca.


El líder de los arcángeles y el líder de los I-Men se enfrentaban cara a cara, puño contra puño. Fuego contra, ¿fuego? No se podía decir que el aura de Leo fuera exactamente eso, pero se asemejaba bastante. Árkanon era mucho más de lo que aparentaba esa cara bonita, era fuerte, rápido y diestro. Por si no fuera poco, el fuego y la armadura le daban habilidades de largo alcance y aumentaban su defensa de una manera increíble. Quizá no fuera el más fuerte, ni el más rápido, a lo mejor su fuego no quemaba tanto como el de Llama Helada y la armadura de Bianca era la mejor sin lugar a dudas. Pero había algo que hacía especial a Árkanon. Y es que él tenía un equilibrio de habilidades increíble, no era experto en ninguna, pero destacaba en todas, lo que a efectos prácticos podía traducirse como que no tenía puntos débiles. Además, tenía con Eliart una especial intuición que le indicaba siempre cuál era la opción más acertada.
Pero Eliart no era moco de pavo tampoco, no en vano era el líder de los I-Men. Con la velocidad de Leo no tuvo problemas para esquivar los ataques y atacar a la vez con fiereza. Respondía al fuego con los puñetazos de Leo.
-Debo admitir, que eres el mejor adversario contra el que he tenido el placer de pelear- Admitió Árkanon, siempre tan caballeroso. Eliart sonrió, esta vez si estaba disfrutando.
-¡Ja! Si te digo la verdad, siento lo mismo que tú- Ambos se miraron y automáticamente se creó un vínculo entre ellos, de rivalidad, de compañerismo, en cierto sentido. Era similar a lo que había experimentado con Gravitta, pero de una manera menos profunda.
Por su parte, Irons y el Capitán seguían batallando, pero la ventaja era del vasco, que aunque tenía una herida profunda, era bastante superior. Los aparatos del empresario eran muy útiles, pero estaba demasiado agotado para usar sus mejores invenciones, y encima el otro era muy rápido, no estaba seguro de poder acertar. Llegado cierto punto, decidió apostarlo todo.
-¡Recarga!- Puso la mano en uno de los cables de las luces y toda la energía acumulada en el edifico fue hasta su cuerpo. Una vez sintió llena su energía, hizo refulgir las filigranas doradas de su traje, había entrado en el modo especial. ''Me desgastaré de nuevo rápidamente, pero merecerá le pena'', pensaba.
Viendo que su rival había aumentado su fuerza, el Capitán Vasco se vio en la obligación de volver a llamar a la Furia Vasca, que se había disipado antes. Tener que usarlas dos veces tan seguidas le pasaría factura, pero si no lo hacía, hubiera perdido.
Ambos se encontraron de nuevo y asestaron sendos puñetazos. El I-Men tuvo que admitir que aquel tipejo de oficina era mucho más fuerte que la última vez, casi se merecía algo de respeto. De no ser porque era un traidor. Irons esta vez no se burlaba de su rival, sabía que la cosa estaba siendo muy ajustada.
En ese instante, el arcángel tropezó, perdiendo el equilibrio. El Capitán ni si quiera lo dudó, se lanzó con toda su velocidad. Irons no pudo reaccionar y recibió el mayor puñetazo que jamás le hubieran dado. Automáticamente perdió una vida y salió lanzado contra la pared del párking, donde creó un boquete. El vasco se aceró para rematarlo, pero entonces Árkanon se interpuso entre él y Irons.
-Lo siento, no puedo permitir que lo mates- Y entonces atacó con su fuego. El Capitán tuvo que retroceder. El líder enemigo se acercó para ver como se encontraba su aliado, al parecer estaba inconsciente- Vaya... entonces tendré que enfrentarme a vosotros dos a al vez...
Eliart llegaba entonces al lado de su amigo.
-Así se hace, le has dado un buen sopapo- Triunfó Eliart.
-Gracias Patxi, pero yo que tú no me alegraría mucho, estoy sintiendo como el otro acumula poder, una cantidad de poder inmensa, mucho más grande que la mía y que la tuya- Informó el otro, bastante preocupado. Eliart de repente se preocupó de los demás, ¿estarían bien?
-¿Y los demás como están Capitán?- Preguntó ansioso. Su amigo le miró extrañado.
-Dame un segundo- Mientras él se concentraba, Árkanon los miraba, como calculando.
-Terminar de hablar cuanto antes, os dejo porque soy un caballero y no ataco a no ser que mis contrincantes estén dispuestos, pero no os demoréis...- Les advirtió. Eliart tuvo que admirar a su contrincante, estaba tan acostumbrado a tener que pelear con genios malignos, que ya se había olvidado de que había gente honorable.
-Demongirl está hecha polvo, pero viva, ha derrotado a su enemigo. En cuanto al Guerrero, también percibo que está muy machacado, pero también ha derrotado a su rival, con él está Holy, diría que le está curando... Shadow está con Revelación y con Waver, luchan contra Creator, creo. La cosa está igualada, Gaia está con la otra mujer... y con, ¿Kya? Diría que la gata está inconsciente, pero las otras dos están muy parejas... Llama Helada es el que está más lejos, apenas le percibo...
-Llama Helada está luchando contra Mentalizer, el tercero más fuerte de nosotros, después de yo mismo y de Creator- Dijo Árkanon, riéndose- Y de hecho están también ahí, ahí, aunque diría que Mentalizer no está usando su carta final... mira que es terco este hombre. Bueno, esto se acaba chicos, lo lamento, pero debemos pelear hasta el final- Su sonrisa se ensanchó.
-¡Espera Árkanon!- Gritó Eliart- Pareces un buen tipo, ¿por qué no reconsideras todo? No tenemos porque pelear...
-Jamás- Le cortó- Las batallas han llegado demasiado lejos, y habéis eliminado a dos de mis compañeros, lo siento Eliart, tu también me has caído bien, pero no te olvides que estamos en el juego- La sonrisa desapareció de su rostro- Vamos allá, ¡Ángel de Luz!- Gritó el líder enemigo.
Toda la energía que había acumulado estalló de golpe, produciendo una onda de choque que los I-Men resistieron por poco. El fuego dorado alrededor de Árkanon se arremolinó, como si tuviera vida. Cambió de color y, de dorado, pasó a ser de un blanco cegador. Un halo de fuego blanco apareció sobre su cabeza y unas alas, también de fuego, aparecieron en su espalda. Además, el fuego dorado se concentró formando una espada de doble filo. Árkanon los miró con una mirada más bien propia de un ser divino que de un hombre.
-Adiós, caballeros...- Susurró. De un golpe mandó a volar al Capitán, que ni si quiera pudo responder. Perdió otra vida y el conocimiento. Eliart se dio cuenta de que iba a ser el siguiente, así que saltó por el agujero del techo para ganar tiempo. Gracias a Leo pudo mantener las distancias, pero una vez en la calle deshizo el poder y se enfrentó a Árkanon, que le pisaba los talones- Ha sido un placer, adiós.
Pero entonces un aura azul eléctrica recorrió al líder de los I-Men. Era Géminis, su signo más poderoso. Dos Eliarts con una poderosa fuerza como nunca antes vista estaban frente al arcángel, que los miraba, atónito. Pero ahí no acabó la cosa, de repente el Eliart de la izquierda llamó a Leo, y el de la derecha a Tauro. Entonces se fusionaron.
-Vaya, no sé que hace eso, pero parece que aun me darás algo de batalla...- Comentó el otro blandiendo la espada. Eliart hizo caso omiso y sorprendió a su rival apareciendo de golpe frente a él. Árkanon trastabilló y el líder de los I-Men le dio un fortísimo golpe cargado con la fuerza de Tauro.
-¡Destructor!- Gritó. El rubio salió por los aires pero pudo frenarse. Cuando volvió a mirar a Eliart, un aura roja se abalanzaba sobre él- ¡Rugido de Leo!- Árkanon no pudo reaccionar a tiempo y la energía le dio de lleno, destrozándolo. Perdió una vida y cayó al suelo. Cuando logró incorporarse vio a su enemigo con un nuevo respeto.
-Eso me ha sorprendido...- Entonces evaluó la potencia de Eliart y descubrió que era muy similar a la suya. Gracias a la habilidad de sentir presencias de Árkanon, mucho más poderosa que la del Capitán, se dio cuenta de que los arcángeles estaban en una situación bastante precaria. Tenía que tomar una decisión- Bueno, parece que esto se acaba- Dijo, deshaciéndose de las alas y desactivando sus poderes.
-¿Eh? ¿A qué te refieres?- Preguntó Eliart, sorprendido. Pero su enemigo no contestó, invocó al fuego dorado y lo lanzó, alto, al cielo. Cuando la columna de fuego alcanzó cierta altura, esta tomó la forma de una cruz cristiana.
-¿Has visto esto?- Contestó finalmente- Es la señal...


-...la señal de retirada...- Murmuró atónito Mentalizer. Evaluó el estado mental de sus aliados y se sorprendió al ver que estaban en una situación muy mala. Miró a Llama Helada, podría vencerle, pero no estaba seguro de que sus compañeros pudieran, y ellos eran más. Contempló su armadura destrozada y tomó una decisión- Me voy de los arcángeles- Afirmó. Entonces retiró lo que quedaba de la desmadejada armadura. Llama Helada le miraba.
-¿Qué crees que haces?- Mentalizer no respondió, dio un saltó y tocó la cabeza del I-Men de nuevo, quien apenas pudo reaccionar.
-Toma eso, considérelo un regalo... si alguna vez vuelves a mi lo entenderás- Miró de nuevo a la columna de fuego dorado- Maldito Árkanon, adiós arcángeles, espero que os pudráis.
Y entonces Mentalizer abandonó el solar ante la anonadada mirada de Llama Helada.


-Increíble- Dijo Bianca. Miró a Gaia y se enfureció, ¡¿no podría terminar jamás una pelea?! Sin decir nada fue a reunirse con Árkanon. La rubia de los I-Men no se lo pensó dos veces y decidió dejarla marchar. En su lugar fue a ver a Kya.
-¿Y ahora qué hago contigo?- Preguntó al aire.


Creator también observaba la columna. ''Parece que nos han acorralado, será mejor que me vaya''. Revelación y Shadow se erguían frente a él, dispuestos a darlo todo, además estaba la tal Waver. No había podido usar todo su poder, pero parecía que existía la posibilidad de que perdiera, y Árkanon había visto mejor la retirada.
-Bueno camaradas, nuestra pelea dura hasta aquí, me despido- Los I-Men no supieron que decir, de manera que dejaron que se fuera.
-No tiene pinta de que vaya a por ninguno de nuestros amigos- Comentó Revelación- Había previsto esta posibilidad, pero no parecía muy segura.
-Bueno, al menos tenías razón, hemos sobrevivido- Susurró Shadow.


-¿Qué,por qué?- Preguntó Eliart.
-¿Cómo que por qué?- Preguntó Árkanon a su vez- Es evidente,las fuerzas de tus I-Men y mis Arcángeles son muy muy parejas... si esto continua, ¿como crees que acabará?
Eliart dio en seguida con la respuesta.
-No lo sé.
-Exacto, puede ganar cualquiera... pero, ¿a qué precio? Vosotros ya habéis perdido a Argem y yo a Ocro y Lizzarit... y podría acabar mucho peor para cualquier de los dos- Sugirió.
-Entiendo...- Eliart comprendía su punto de vista y lo aceptó, esa batalla estaba durando demasiado, y no quería pensar en perder a sus amigos- Pero espera...
-¿Qué pasa?
-Creo que tenemos que hablar...- Sus miradas se cruzaron, curiosas.

domingo, 16 de junio de 2013

Capítulo 25 - 'Antiguos amigos, nuevos enemigos'

El Guerrero miraba fijamente al demacrado Lizzarit, convertido en lagarto. La prolongada batalla finalmente había hecho mella en la asombrosa vitalidad del arcángel. La cola cortada despedía sangre en todas direcciones, su enemigo estaba furioso.
-Serás... nadie jamás me había dejado así, pero esto llega a su final, cabeza tazón- Murmuró entre dientes el reptil, visiblemente enfadado. El I-Men estaba en guardia, no le quedaban precisamente muchas vidas. Miró a su espalda, Holy estaba bastante herida y cansada, el combate debía acabar ya.
-En eso tienes razón, ahora acabaré contigo...- Dijo el Guerrero imprimiendo en cada palabra una energía inusitada, producto de la ira más irracional. El viento aulló por entre los edificios y sacudió a los contendientes. Sin más dilación Lizzarit se impulsó a toda velocidad, quería atravesar a su enemigo con sus poderosas garras. Por su parte, el Guerrero esperó hasta tener al otro cerca y, en el momento preciso, usó el viento para esquivarlo con elegancia.
-¿Qué? ¿Y esa repentina agilidad?- El Arcángel giró sobre sus talones, sin perder el tiempo, y dio un fuerte pisotón en la tierra- ¡Onda Sísmica!- La fuerte descarga de energía podría haber hecho mucho daño al héroe, pero con un poco de ayuda del viento, evito el suelo en el momento idóneo, evitando el ataque de manera eficiente. Entonces miró a Lizzarit, que se quedó petrificado de la impresión. Los ojos del Guerrero brillaban con fuerza y astucia, era como si hubiera un fuego ardiendo en su mirada.
-Por fin lo entiendo, hasta ahora no he utilizado como debería mi poder...- Celestina miró alrededor, como si de repente pudiera comprender una verdad inalcanzable, un secreto que sólo sabía él- Hasta ahora pretendía usar el viento como un muro, como algo con lo que golpear- Sacudió la cabeza, negando- Qué ciego he estado, ¡no! Realmente el viento es escurridizo, es veloz, es energía concentrada...-Y tras decir esto convoco el corte vendaval por todo su brazo, como una espada de viento. A continuación señaló a Lizzarit- Ven, vamos.
El reptil ni se lo pensó dos veces, como una bestia fue contra el I-Men, alzando las garras y preparándose para el embiste, pero de nuevo el Guerrero le esquivó. Ayudado de su viento se movía con elegancia, sin desperdiciar la energía y sin ponerse nervioso. Lizzarit arremetía una y otra vez, puñetazo con la zurda, un intento de desgarro con la derecha, ahora una patada. Sin embargo el otro evitaba todos y cada uno de los golpes, como si estuviera bailando una danza macabra. Y cuando llegó el momento, asestó un fuerte espadazo que su enemigo no pudo esquivar. El viento cortó las escamas y luego la carne, la sangre salpicó al Guerrero.
-¡Mierda!- Maldijo el arcángel, que no se arredró y logró arañar la cara del I-Men, pese a la profunda herida. Los contendientes se separaron, respirando con fuerza. La última vida de Lizzarit estaba cerca de consumirse. ''No puede ser que este niñato me esté venciendo...'', gruñía por dentro.
Mientras tanto el Guerrero sopesaba su actuación. No le quedaba tampoco mucha vida, era una situación que requería el todo por el todo, si conseguía asestarle otro espadazo como el anterior, prácticamente habría ganado. Ambos eran conscientes de que uno caería para siempre. El I-Men concentró energía a su alrededor, gracias a su nueva comprensión sobre el viento era capaz de verlo y de leerlo, como si tuviera color. De esa manera aprovechaba las corrientes y su propia fuerza para escoger siempre el camino y los movimientos adecuados, sin embargo, notaba también como se iba quedando sin energías, ese poder drenaba su vitalidad a un ritmo asombroso. Lizzarit también había preparado un ataque.
-¡Atlas!- Exclamó, furioso. Golpeó el suelo con fiereza y montones de piedras se elevaron. Las piedras comenzaron a girar a su alrededor, y eran enormes. A la vez, el terreno comenzó a vibrar, como un terremoto desencadenado y en pleno apogeo. El Guerrero perdió el equilibrio y su contrincante aprovechó para lanzar se sobre él con los pedruscos voladores. En el último momento, el I-Men consiguió esquivar el envite y escabullirse con una poderosa corriente. Lizzarit no frenó y volvió a cargar contra su enemigo.
Celestina esta vez no huyó, miró con firmeza al frente y leyó el viento, entonces se lanzó hacía delante con decisión. Sorprendemente evitó todas las piedras y llegó hasta el arcángel, que no pudo reaccionar a tiempo. La espada atravesó su abdomen, haciéndole escupir sangre y eliminando su última vida.
-Al final lo has logrado chico...- No pudo evitar sonreír ante las puertas del fin-... mierda, me he divertido...
La voz del juego anunció, imponente; Jugador: Lizzarit, vidas:0, Poder: Tierra. Eliminado, y desapareció entre los brazos de su rival. El Guerrero cayó al suelo, exhausto. Holy se acercó, que había estado observando todo desde la distancia.
-¿Qué tal estas?- Preguntó, nerviosa.
-Bueno... un poco hecho polvo- Contestó el otro con la voz entrecortada. Miró a la chica, que le observaba a su vez. Se acercó a ella.
-¿Puedo hacer algo por ti...?- Preguntó, indecisa, sin saber por qué él se acercaba tanto. De repente, la cogió por la cintura y le plantó un apasionado beso en los labios, que la chica no evitó.
-Así está bien...- Sentenció él con voz melosa.


No muy lejos de allí estaban Eliart y Irons. El líder de los I-Men había perseguido sin dudarlo a su antiguo amigo y, no sabía muy bien como, durante la alocada persecución habían acabado en un parking subterráneo. La luz era mortecina, lo que empeoraba la situación. No dejaban de mirarse con intensidad, era como si una corriente eléctrica fluyera entre ambos, una corriente de cuentas pendientes y rencores pasados.
-Así que ahora estás con los arcángeles... no me creo que hayas traicionado tan pronto a Gravitta, me sorprende, pensaba que al menos tenías un poco de lealtad...- Gruñó Eliart, enfadado con su viejo amigo.
-Pues ya ves... no me cansaré de repetir que soy un alma libre, camarada- Irons compuso una magnifica sonrisa mientras acariciaba su reluciente armadura. A diferencia del resto de los arcángeles, su armadura se había fusionado rápidamente con su anterior equipo, convirtiéndose en una maravillosa arma, tanto ofensiva como defensiva- De todas maneras, gracias a todo eso, ahora soy mucho más fuerte que cuando nos separamos, ¿crees que podrás conmigo?
-¡Já! Pues claro que sí, la victoria estará del lado de los justos- Dijo Eliart, aunque en su interior dudaba, pues no sabía si sería capaz de atacar con todo a alguien con quien había compartido tanto.
-¡¿Y por qué te atreves a llamarte a ti mismo justo?!- Estalló de pronto el Sr.Irons. Sacudió la cabeza y volvió a mirar a Eliart- Déjalo, a este paso sólo hablaremos, y no tengo humor de ponerme a filosofar... contigo. Que comience la batalla.
Tras decir esto, un casco dorado terminó de cubrir la cara del arcángel, resguardándole por completo. El I-Men se cubrió sin dudarlo del aura de Aires y se lanzó a por su rival. Comenzó entonces una sucesión de golpes increíblemente rápida, al parecer la última armadura de Irons le dotaba de una excelente condición física y destreza, lo cual suponía una desventaja para Eliart, quien se veía en la obligación de forzar sus límites constantemente. De pronto el arcángel asestó un duro derechazo en la boca del estómago al otro, haciéndole perder el aire y echándolo atrás varios metros. Sin darle tiempo de respuesta cargó contra él de nuevo y le dio una fuerte patada en la cara.
El líder de los I-Men recibió de lleno ambos golpes y acabó tirado en el suelo, con media vida menos. ¿Cómo era posible? ¿Tan bueno se había vuelto Irons? Se levantó para ver como su rival lanzaba una serie de mini-misiles contra él. Justo cuando llegaron a su altura explotaron, produciendo una nube de fuego y humo. Sin embargo, de entre las brasas salió Eliart, amparado por el aura de Tauro.
-Si es cierto, te has hecho bastante más fuerte desde la última vez...- Susurró. Entonces percibió un destello que provenía de su enemigo, cuando miró vio que este blandía una espada ancha y luminosa, como hecha de oro. Eliart decidió ponerse serio e invocó a Géminis, que con fuerza acudió hasta él.
-Vaya, qué pronto decides usar tu carta definitiva- Comentó la fría voz mecánica a través del traje del arcángel. Un segundo Eliart apareció al lado del primero, ambos imbuidos por el aura azul electrizante. Sin más dilación los dos fueron contra Irons, que alzó la espada dispuesto a luchar. Esta vez, al ser dos contra uno y tener mayor velocidad y fuerza, la cosa estaba igualada, ninguno retrocedía ni cedía un poco de terreno. Eliart sufrió un par de cortes debido a la espada, pero también logró asestar un par de puñetazos a su rival, aunque no tenía pinta de que le afectara mucho.
''Estoy metido en un buen lío, él tiene una poderosa armadura que le protege y encima le da fuerza y velocidad, mientras que yo voy a puño limpio...'', pensaba el héroe. Entonces un recuerdo le vino a la cabeza, él y Irons, la primera noche de juego, comentando sus ideas y cruzando expectativas y sentimientos, parecía tan lejano. Y esa persona era la misma que ahora quería matarlo. De nuevo otro recuerdo asaltó su mente, era la petaca que habían compartido, llena hasta arriba de vodka, y la que más tarde le dejaría para su entrenamiento. Eliart no podía concentrarse en el combate, un golpe de espada le arrancó un grito, Irons iba muy en serio. ''Mierda, no soy capaz de pensar en el combate, ¿qué me está pasando? ¿por qué me duele tanto?'', de repente pensó en aquella ocasión en la que lucharon juntos contra Shocker, y también cuando fueron al rescate de Gaia, juntos. Recordaba las últimas palabras que le había dicho como amigos; Bien I-Men, será una dura batalla, recordad por qué estamos aquí- Dijo Eliart bien alto y fuerte, para que todos le oyeran- No estéis nerviosos por pelear solos, recordad que los demás estamos aquí cerca y también que hemos peleado juntos y sabemos que somos fuertes, podemos con ellos. Pensad en Gaia, y también en el Capitán, acordaros de como estaba. Por ellos vamos a llegar hasta el final de todo esto...¡¡Adelante I-Men!!”. Tras eso, la próxima vez lo encontraría como enemigo. Un dolor atenazó el corazón de Eliart, quien se paró en seco en el campo de batalla, haciendo un esfuerzo por contener las lágrimas. Irons aprovechó el instante y fue a golpear a su rival, quien apenas pudo esquivarlo, recibiendo daño y perdiendo la primera vida.
-Mierda...- Dijo para si Eliart. Esto no podía seguir así, ¡ya había perdido una vida! Debido al severo golpe Géminis se había evaporado, haciéndole perder una gran cantidad de energía, y no podría usarlo en un rato. ''Si no es Géminis...''- ¡¡Leo!!
El aura roja vino con fuerza y determinación. Una onda expansiva acompañó al rugido que lanzó. Irons trastabilló ante la demostración de poder. ''Este parece un signo fuerte, he de andarme con cuidado'', meditaba. Como prueba lanzó unos misiles especialmente rápidos y fuertes. El I-Men los esquivó sin problemas gracias a la increíble velocidad que le daba Leo para, acto seguido, aparecer en la espalda de su rival, golpeando con el puño.
El arcángel cayó al suelo, el golpe había sido fuerte y contundente, de no ser por la armadura quizá le hubiera quitado una vida. Rápido como un suspiro se incorporó y se preparó para seguir peleando. Justo en ese momento Eliart se abalanzaba sobre él. Se enzarzaron en un agotador combate cuerpo a cuerpo, esta vez sin espadas. Irons finalmente hizo explotar la armadura para alejar a su enemigo, quien además sufrió leves heridas.
-¡Mírate, estás mordiendo el polvo!- Exclamó el empresario, enfurecido. Era cierto que el I-Men respiraba con dificultad, pero su espíritu ardía.
-¿Y qué mas da? Por el bien de los I-Men te... te voy a- ''Destruir, vamos dilo, ¿por qué no soy capaz?''- te voy a parar los pies.
-No pareces muy convencido...- Contestó Irons, suspicaz- De todas maneras, esto se acaba aquí, no quiero jugar contigo eternamente, estoy a otro nivel para ti- Dicho esto, apunto su mano hacía el techo. Eliart no entendió que pretendía hasta que las luces se apagaron- ¿Acaso olvidabas que puedo controlar la tecnología...?
Irons tenía una cámara de visión nocturna que le permitía localizar a su rival sin problemas, de manera que le lanzó varias ráfagas sucesivas de misiles. ''Esta vez, es el adiós'', pensaba. Pero, de repente, Eliart los esquivó sin problemas y miró fijamente al empresario, ¿cómo era posible? Hasta entonces no se había dado cuenta, pero el líder de los I-Men podía ver en la oscuridad gracias al poder de Leo, ¡qué suerte! Probablemente fuera por la capacidad de los felinos de ver en la noche. De nuevo Eliart volvió a la carga, levantando las manos como si fueran garras. El otro apenas pudo reaccionar y tuvo que parar la acometida con los brazos, sufriendo heridas leves. Entonces comenzó un pulso de pura fuerza, músculo contra músculo.
Al principio el I-Men parecía tener ventaja, logró empujar unos centímetros a su rival, pero pronto la situación cambió. Irons activó unos pequeños propulsores en la espalda y, junto con la fuerza del traje, logró avanzar el terreno perdido. Ambos comenzaron a sudar copiosamente. Eliart rugió con fiereza y sus ojos centellearon en la oscuridad, tensó los músculos e hizo gala de una fuerza prodigiosa. Sin embargo no conseguía mover al otro. ''Mierda...'' pensaba. El empresario hizo brillar su armadura, las filigranas doradas, que se asemejaban a un circuito, refulgían.
-¿Qué es esto?- Preguntó Eliart, sorprendido.
-Es tu derrota- Y entonces Irons empujó definitivamente a su enemigo, lanzándolo contra la pared y abriendo un boquete. Lo que había utilizado era un modo especial de su armadura, gracias al cuál durante unos breves segundos un estallido de energía le llenaba, ganando una extremada fuerza durante unos instantes. Gracias a su visión nocturna fijó el blanco de nuevo en Eliart y levantó el brazo derecho para apuntarle, entonces la armadura se metamorfoseó hasta convertirse en un cañón del diámetro de su brazo- ¡Ráfaga de Plasma!- Su armadura brilló de nuevo y la energía fue transferida hasta el brazo y, de ahí, hasta el cañón, que tras acumular unos segundos dicha energía, la lanzó en forma de un poderoso rayo de plasma concentrado que abarcaba un área considerable.
Eliart estaba en el hueco de la pared, tratando de recuperar la respiración. Miró su tarjeta, tenía una única vida. ''¿Cómo ha podido pasar esto?''. Leo se había disipado tras el golpe, y ahora intentaba ponerse de pié. Cuando lo logró y volvió la vista al frente observó como Irons cargaba su cañón para, automáticamente, dispararlo. No tendría tiempo ni fuerzas para esquivarlo, ¿qué podría hacer? ''Parece que solo me queda una salida'', meditó.
-¡¡Cáncer!!- Exclamó, llamando a las pocas energías que le quedaban. El aura verde tenue le envolvió, y sintió como las fuerzas renovadoras le recorrían. Su tarjeta marcó de nuevo un luminoso ''2''. Por último, un gran escudo circular, con el símbolo de un cangrejo, apareció en su brazo izquierdo, pesado y contundente. Plantó el escudo frente a él y lo afianzó con ambos brazos, dispuesto a rechazar la Ráfaga de Plasma de Irons.
El torrente de energía golpeo furiosamente contra el escudo, que al principio estuvo a punto de ceder. Eliart, imbuido en el aura verdiblanca, sujetó con entereza sus defensas, y al final fue capaz de resistir el primer embate. Pero ahí no acaba la cosa, el plasma seguía surgiendo a un ritmo alarmante del cañón de Irons, sin duda se trataba de un ataque definitivo, disparado con la intención de eliminarle. El ser consciente de que realmente quería eliminarle hizo despertar en el I-Men un sentimiento de contrariedad muy extraño, que no supo identificar. Hizo acopio de valor y de fuerzas y tomó una decisión. ''Si de verdad quiere pelear, adelante, pero esta vez no estoy dispuesto a luchar con todas mis fuerzas, necesito pensar un poco antes...''.
Finalmente el plasma dejó de salir por la abertura y de nuevo la oscuridad reinó en el parking, al menos para Eliart, que estaba concentrado en sus pensamientos.
-Vaya, me sorprende lo versátil que pueden ser a veces tus poderes, la verdad es que siempre he sentido curiosidad por ellos- Admitió Irons mientras se acercaba a su rival.
Pero Eliart ya no le escuchaba, desde hacía unos momentos notaba como algo le recorría el espíritu, era una sensación nueva y desconcertante. Supo con toda certeza que estaba despertando un nuevo poder. Un aura rosada empezó a emerger a su alrededor y lentamente le envolvió, como lamiéndole. Abrió los ojos con fuerza.
-¡Virgo!- Gritó al tiempo que un estallido de energía recorría el lugar y le nuevo signo se dibujaba en su frente. Irons se cubrió con los brazos para rechazar la pared de energía, que casi le tumba. ''¿No me jodas? ¿un nuevo poder ahora? Espero que no sea nada demasiado exagerado...'', pensaba el empresario, que veía peligrar su victoria.
Finalmente el vendaval se disipó y el arcángel pudo volver a ver, pero, sin embargo, Eliart había desaparecido.
-¿A donde habrá ido...?


Mientras tanto Llama Helada avanzaba con determinación por el solar, enfrentado a Mentalizer, que le miraba con intensidad. El alto I-Men presentaba el cuerpo recubierto de un grueso hielo, por si las moscas. Mientras se acercaba, el arcángel no había cambiado su posición, allí de pié esperaba paciente. Cuando estuvieron a escasos metros habló con una voz musical y suave.
-Parece que me ha tocado enfrentar a uno fuerte. ¿Y tú? ¿Crees que has tenido suerte al enfrentarte a mi?- Preguntó el mentalista mientras cruzaba los brazos sobre el pecho, confiado.
-Eso lo decidirán nuestros puños, escoria- Lanzó mordaz Llama, que no le divertía nada la pantomima del otro. Sin más dilación lanzó unas lanzas de hielo contra su adversario, quien las esquivó de un salto por los pelos. A continuación corrió contra él mientras formaba unos mazos de hielo en sus manos para aporrear- ¡Toma esta!- Gruñó mientras agitaba los martillos contra la armadura de oro de Mentalizer, quien no intentó esquivarlo, tan solo se cubrió con los brazos.
De repente, el arcángel desapareció, como si se hubiera evaporado frente a sus propias narices. Al principio Llama Helada no supo qué había pasado, ¡si hace un momento lo tenía delante!
-Estoy aquí- Escuchó una vos a su espalda y se volvió a tiempo para ver como Mentalizer le asestaba una patada, que paró con un rápido escudo de hielo.
-¿Qué ha sido ese truco?- Preguntó el I-Men, extrañado.
-Como si fuera a decírtelo, averígualo, si puedes- Se mofó el otro.
-Como quieras, “Bajo cero”- Susurró mientras apoyaba las manos en el suelo. De repente la temperatura circundante comenzó a bajar cada vez más y más, hasta que se creo en torno al solar un micro clima helado. El suelo comenzó a cubrirse con una capa de hielo y escarcha, mientras que en los pies de Llama Helada aparecieron unos patines hechos de hielo- Veamos si así te es tan fácil escapar.
Entonces formó una lanza de hielo en su brazo derecho y patino con gran velocidad contra su enemigo, quien no para de escurrirse en el hielo, intentando huir de manera desesperada. Cuando estaba apunto de alcanzarle gritaba; ''¡No, no por favor!'', pero fue inútil, atravesó al caballero de la dorada armadura de lado a lado con su lanza. Pero, tal y como esperaba, Mentalizer se esfumó de nuevo en el aire. ''¿Cuál será su poder?'', se preguntaba el alto, mientras se daba la vuelta. Se lo encontró justo sobre él intentando agarrarle con la mano. Forcejearon unos instantes y logró evadir la trampa de aquel tipo.
-Eso ha estado cerca...- Murmuró. ''¿Cerca? Esto no puede seguir así mucho tiempo, tengo que acabar rápido'' pensaba Llama. Levantó el brazo e hizo aparecer numerosas protuberancias de hielo alrededor de Mentalizer, para que no pudiera escapar esta vez, fuera cuál fuera su truco- ¿Me intentas encerrar?
Pero el I-Men no contestó, si no que cargó de nuevo contra él con la lanza en ristre, dispuesto a masacrar a su enemigo. Esta vez Mentalizer reaccionó con eficacia y esquivó la lanza por los pelos, pero acercándose a Llama Helada. Alargó el brazo y, rápidamente, logró agarrarle la cabeza con una de las manos, aunque se la congeló levemente. El I-Men se lo sacudió como pudo antes de que hiciera nada raro. Sin embargo su enemigo se reía, como burlándose de él.
-¿Qué te hace tanta gracia?- Inquirió.
-Ya veo, te llamas Llama Helada, tu poder es, lógicamente, el control del hielo y el fuego. Suena poderoso, ya lo creo- Mentalizer parecía estar leyendo algo que sólo él podía ver- Tienes dieciocho años, tu vida es bastante normalita, estudiante más o menos aplicado... un perfile estándar, vamos- El rostro de su enemigo es iluminó- Y tienes una hermana, vaya vaya, también está en el juego, se llama Waver, su poder es el agua...
-¿Qué?- El I-Men estaba atónito, ¿cómo era posible? ¿Sólo porque le había tocado la cabeza? A lo mejor tenía un poder mental, como su nombre sugería. Notaba también una presión en la cabeza, como si hurgaran en su mente.
-Te lo explicaré, a pesar de que es divertido ver tu cara de sorpresa- Contestó el otro con suficiencia- Como ya debes imaginar mi poder me permite entrar en la mente de las personas, lo utilizo para comunicarme con mis aliados y para poder ver sus pensamientos e ideas, algunos pueden resistirse claro, como el jefe, pero son casos excepcionales. Normalmente sólo puedo entrar en niveles profundos de la mente de aquellos que me dan permiso, por eso necesitaba tocar tu cabeza, establecer contacto físico directo tan cerca de tu cerebro es lo que me ha permitido entrar en tu psique... ¿comprendes?
-Entiendo, por eso podías ''esquivar'' mis ataques, realmente no eras tú, eran ilusiones que imponías a mi cerebro...- Cayó Llama en la cuenta entonces.
-En efecto, es a lo máximo a lo que llego sin contacto previo, pero ahora puedo entrar en tu mente con muchas más libertad- Dijo mientras levantaba los brazos. El I-Men se sorprendió, de repente estaban en una selva tropical. ''Ilusiones...'' meditaba. Entonces el paisaje cambió a la cumbre de una montaña helada y, a pesar de estar recubierto de hielo, notaba el frío pentrándole. ''Esto no tiene sentido, estando hecho de hielo el frío no debería afectarme, desde luego son puras alucinaciones que mete dentro de mi cerebro, ¿cómo se supone que he de combatir contra eso?'', pensaba, asustado.
-¿Por qué me has dicho tu poder tan rápidamente?- Preguntó el I-Men. De nuevo estaban en el solar y Mentalizer estaba riéndose.
-Es sencillo, ahora te tengo en la palma de mi mano, ¿qué sentido tiene ganar un combate que ya está decidido? Ahora tienes una ínfima posibilidad de derrotarme, aunque no lo lograrás...
-Eso ya lo veremos...- La rabia bullía en su interior. ''Con el hielo no podré enfrentarme a él, lo mejor será cambiar de táctica...'' Llama Helada estalló en un torrente de llamas y lanzó fuego en forma de aro por todo el solar. Ahora estaban atrapados en un círculo de altas llamas, que no permitirían que escaparan- Ahora puede que trates de engañarme, pero no podrás escapar del círculo sin que me entere- Y entonces se puso a pensar, Mentalizer había afirmado que su jefe podía resistir el contacto mental con él, entonces significaba que su poder era absoluto y que si tenía suficiente fuerza de voluntad, podría derrotarlo. Entonces hizo que las llamas recorrieran el lugar para abrasarlo todo, así el arcángel, con ilusiones o sin ellas, no podría escapar. De repente sintió un pinchazo en la cabeza, Mentalizer intentaba algo.
Un gritó llamó su atención, ¿quién era? Divisó a Demongirl entre las llamas. ¿Qué hacía ahí? ¿Cómo era posible? Estaba ardiendo por culpa de su ataque, de modo que paró el fuego y fue a ver si estaba bien. El cuerpo de la chica estaba humeante. ''Es una trampa'' pensaba, pero a la vez otra parte de su cabeza le decía, ''No, es la Demongirl de verdad, ¿y si la he matado?''. Estaba hecho un lío. Mentalizer no estaba por ningún lado, pero eso ya no le preocupaba. Se agachó junto al calcinado cuerpecito de la chica-demonio y la acarició. Entonces ella se levantó y atravesó a Llama helada con la espada por el pecho. Entonces la mente del chico se partió en dos, algo dentro de él se quebró.
-¿Qué...?- Demongirl fue a golpearle de nuevo, pero el uso su fuego y la quemó del todo, ella no era su amada. ''Si lo es, ¿no te das cuenta?'', ''No, no lo es'', se replicó así mismo mentalmente. Finalmente el cuerpo carbonizado perdió su forme y se derritió. La coz del juego no sentenció ninguna muerte. Eso le permitió aclararse un poco.
-Vaya, no está mal, primera prueba superada...- Dijo la misteriosa voz de Mentalizer desde algún rincón no muy lejano, pero al menos dentro del anillo de fuego, de eso estaba seguro. Llama Helada comprobó que había perdido un poco de vida, pero no tanto como si realmente le hubieran atravesado el pecho, así que dedujo que los ataque mentales le harían daño, pero mucho menor que el daño real, así que Mentalizer acabaría atacándole en persona si quería acabar con él.
De repente Waver corría hacía él. ''¿¿Mi hermana?'', ''No es ella, debe de ser una ilusión, no te dejes engañar'', ''No, si que es mi hermana de verdad...'', ''Entonces averígualo, a ver si realmente es ella''.
-¡Waver, no te acerques más!- Grito. La chica se paró a escasos metros de él, mirándole con recelo.
-¿Qué te pasa hermano?- Parecía asustada.
-¡Dime!¡¿Cómo es el cuadro que tiene papá en el salón?!- ''Yo nunca soy capaz de encontrar la palabras adecuada, pero ella siempre dice las más correctas, sólo lo sabe ella, y yo no lo recuerdo, así que sólo la auténtica Waver puede contestar correctamente'', ''Pero Mentalizer puede hacerte creer que es la respuesta correcta, Llama Helada, ¿qué vamos a hacer?''. El I-Men se llevó las manos a la cabeza, comenzó a sudar por el esfuerzo mental. Notaba como si su mente se hubiera dividido en dos entes que discutían dentro de él. Waver dio un paso adelante, sin embargo el I-Men logró unificar un pensamiento entre todas las partes de su diseminada mente. ''Ella No Es Real''. Y la chica desapareció, había vencido la ilusión de Mentalizer.
-Sorprendente- Musitó el arcángel.
Llama Helada se concentró con fuerza, el truco de su enemigo consistía en dividir su ser y hacerle enfrentarse a si mismo, pero si lograba mantener su mente unida, podía vencerle. Volvió a esforzarse al máximo para unificar de nuevo su mente, cada vez era más difícil. Pero lo logró, había creado un muro mental y ahora era capaz de defenderse de su enemigo. Abrió los ojos y le vio y supo con toda certeza que esta vez era el real. Mentalizer se sorprendió.
-¿Cómo es posible?- Fue a preguntar, pero Llama Helada no le dio tiempo de terminar, le estaba golpeando con un poderoso derechazo imbuido en llamas rojas y poderosas. El arcángel perdió una vida al instante mientras la armadura de oro presentaba un boquete al rojo vivo.
-Por fin comienza la verdadera pelea- Sentenció el I-Men.


Bianca esquivaba los numerosos ataques de Gaia, que con ferocidad lanzaba ramerazos uno detrás de otro. Había convertido sus brazos en poderosas ramas que agitaba una y otra vez y, por si ni fuera poco, de las ramas surgían sin parar hiedras que intentaban atrapar a la arcángel. Pero Bianca era demasiado rápida y conseguía evadir o cortar a tiempo las plantas que se acercaban. Kya mientras tanto observaba la situación. Le era muy extraño pelear al lado de la rubia, a quien hacía un tiempo había estado pegando, pero ahora estaba con Shadow.
Y es que no sabía muy bien como sentirse ante la declaración del moreno, si es cierto que ella también se había fijado en él, y admitía también que le emocionaba que alguien se preocupara así por ella. Así que allí estaba, sin saber muy bien como proceder, ya que notaba la hostilidad de Gaia a pesar de todo. No se lo reprochaba, era normal. Pero durante ese combate demostraría que podía fiarse de ella.
-¡Ahh!- Bianca gritó al tiempo que se deshacía del ataque de Gaia. A continuación tomó impulsó y con toda su fuerza fue hacía delante, como una flecha. La rubia lanzó a su vez tallos a toda velocidad para frenarla, pero la arcángel los atravesó todos cortándolos, debido a su velocidad. Acabó dando un codazo fortísimo a la I-Men. Kya ni lo dudó, automáticamente agrandó su tamaño y arremetió con una serie de zarpazos. La de la armadura saltaba y los esquivaba con elegancia, mientras que las uñas de la gata creaban surcos en la arena del solar. Entonces Bianca dio un gran salto y la plantó una patada en la cara a la gata, que cayó hacía atrás.
Antes de chocar contra el suelo redujo su tamaño hasta hacerse diminuta, pues cuanto más pequeño sea, menor daño se haría. O eso pensaba. A pesar de todo el golpe le hizo sufrir lo suyo. La rubia la miró con rabia.
-Mejor apártate gatita, yo me encargo- Dijo, evidentemente enfadada. Kya se sintió ofendida.
-Oye, me parece que estás pasándote, sólo quiero ayudar, ¿vale?
-¿Y por qué tengo que fiarme de ti? ¿Por qué nos ayudas de repente?- Exigió saber.
-Ya te lo he dicho, es por Shadow- Los ojos de la chica-gato se iluminaron brevemente al decir el nombre del I-Men. Gaia reconoció algo en su mirada- Y si quieres otra prueba, Bianca ya me ha pegado, lo has visto. No estoy con ellos- Lo cierto es que a la chica no le faltaba razón.
-¡Dejaros de cuchicheos!- Exclamó Bianca, que no podía creer que sus contrincantes se pusieran a pelearse entre ellas- Bah, ahora me las pagaréis todas juntas, tú, la rubia por lo del otro día. Y tú gata, por habernos traicionado. Porque siempre me tocará luchar con niñatas. ¡Chupaos esta! ¡Brazos!
Inmediatamente los brazos de la armadura de Bianca se volvieron bastante más grandes y con protuberancias puntiagudas, además de emanara un aura de hostilidad. Sin darles tiempo a nada se lanzó contra ellas, dispuesta a darlo todo. Gaia llamó a toda la fuerza que pudo y recordó esa ocasión en la que casi se convirtió en una con la naturaleza. Reprodujo esos sentimientos y poco a poco comenzó a convertirse en una especie de árbol humanoide. Por su lado, Kya aumento un poco el tamaño y el pelo de su cuerpo se hizo más hirsuto. Cada una frenó uno de los puñetazos de la arcángel, que presionaba con una fuerza inusitada. Al final lograron rechazarla, para gran asombro de esta.
Entonces Gaia dio un portentoso salto e invocó un gran tronco que fue creciendo de tamaño, hasta hacerse gigantesco. A continuación lo lanzó contra Bianca, intentando aplastarla, pero esta resistió la fuerza de empuje y logró sostenerlo por poco. De repente, Kya hizo que su brazo derecho se volviera gigante y, como si fuera un martillo, aplastó el tronco. Esta vez la arcángel no pudo hacer nada y perdió una de sus vidas.
-¡Bien hecho gata!- Le felicitó la rubia, que ahora empezaba a creerse a la otra.
-Gracias, pero tengo nombre, deja de llamarme gata- Repuso Kya, satisfecha.
Bianca se levantó tosiendo, no podía creerse lo que estaba pasando. ''Parece que voy a tener que ir en serio con estas niñatas...'' las miró y entonces dio un par de palmadas en el aire. La ostentosa armadura que llevaba desapareció de repente, dejándola con una ropa más casual, pantalones cortos y una camiseta blanca de tirantes. Las otras dos se pusieron en guardia, no sabía que podían esperarse de un enemigo como ella.
-¿Qué vendrá ahora?- Preguntó Gaia.
-No sé que tramará, pero estate atenta- Aconsejó la gata con cautela.
-Parece que me veré obligada a usar mi armadura buena contra vosotras, enclenques- Levantó los brazos y una luz surgió desde el suelo. Unas lenguas plateadas surgieron de la tierra y la rodearon, como si lamieran su cuerpo. Piezas de una armadura hecha de fina plata iban apareciendo. Primero unas perneras y botas, luego un peto ligero. Más tarde apareció unas hombreras y más tarde unos brazaletes, todo de plata. Finalmente una cinta plateada se ajustó a su cabeza. Toda la armadura refulgía con un brillo especial, como si fuera la Luna- Admirar la armadura de Selene, me proporciona una fuerza legendaria comparada a la de Shena, la guerrera de la mitología.
-¡No digas sandeces!- Saltó la chica-gato. De repente Bianca había desaparecido, ¿dónde estaba? Entonces Kya salió disparada y acabó estrellándose contra una roca. La arcángel la atacó desde la espalda.
-¡Qué velocidad!- Dijo Gaia, que apenas pudo verlo. Entonces su rival volvió a la carga y asestó un durísimo puñetazo a la rubia, que retrocedió varios metros, dolorida. Había perdido una vida.
-Sois como crías, si no os pegan, no os lo creéis...- Rió Bianca, mofándose de las otras dos.
La rubia de los I-Men ni si quiera pensó, simplemente se dejó llevar por sus sentimientos, que siempre le habían servido bien. El suelo tembló, y numerosas raíces y plantas comenzaron a surgir por todo el solar, dándole un color verde llamativo. Bianca perdió el equilibrio, pero pudo recuperarse a tiempo para ver como una Gaia enfurecida se levantaba. Los ojos se habían vueltos blancos y un aura verde la rodeaba. La vegetación siguió creciendo, exuberante. Los troncos apuntaban ya al cielo, y pronto tomó el aspecto de un bosque joven.
-¿Y ahora a dónde vas a correr? Toda esta es mi área- Sentenció la voz de Gaia. Bianca no se amilanó y fue en línea recta contra la defensora de la naturaleza, sin embargo las raíces se elevaban del suelo para entorpecer su camino, las hiedras caían de los árboles para hacerle daño, las flores lanzaban espinas venenosas, que la chica apenas podía esquivar. Las distracciones eran tal, que cuando Gaia le encajó un puñetazo recubierto de madera, apenas pudo asimilarlo.
-Oh mierda...- Susurró. De pronto sonó un rugido por el bosque, sonaba cercano. Asombrosamente cercano. De entre los árboles apareció Kya, solo que estaba diferente. Era algo más grande y más felina, a medio camino entre un león y un humano. Y mucho más fuerte.
Con un rugido saltó sobre Bianca, quien apenas pudo mantenerse aparta de las garras de la furiosa felina. Las dentelladas sonaban con rabia, intentando atrapar la cabeza de la arcángel. Finalmente, con las piernas pudo apartar a Kya de encima suya. Sin embargo Gaia ya estaba allí, y con las ramas comenzó a atarla al suelo, aprisionándola. Fue hasta Bianca y se preparó para sentenciarla, pero, de repente, pasó algo extraño.
Kya se lanzó sobre Gaia, rugiendo. La rubia pudo esquivar de un salto la primera acometida, pero se vio obligada a utilizar las ramas y otros elementos del bosque para defenderse.
-¡Ya sabía yo que no eras trigo limpio, maldita gata!- Exclamó. A la I-Men le sorprendió que Kya no contestara. Intentó ver en sus ojos algo, pero se dio cuenta de que la chica había perdido el control de sus poderes- ¡¿Me has oído?! ¡Responde!- Pero Kya no lo hizo, sólo le lanzó otro zarpazo. Con ayuda de las lianas y de los troncos, finalmente logró sellar sus movimientos. Cuando se acercó, vio que la leona se había hecho varios arañazos y heridas por el cuerpo. Definitivamente, estaba perdiendo el control. Con un leve golpe en la nuca hizo que perdiera el conocimiento. Entonces la transformación se deshizo, y la chica volvió a su forma de humanoide gatuno.
Entonces volvió a por Bianca mientras pensaba en lo que le había pasado a la gata, aquello era misterioso, tendrían que hablarlo luego. Cuando llegó, la arcángel acababa de liberarse de las ramas que al aprisionaban.
-Justo a tiempo- Suspiró- Gracias a esa loca he podido escapar, no volveré a caer...
-Mierda, no te creas que te lo pondré fácil.
Ambas se pusieron en posiciones defensivas.


Como había dicho Llama Helada, la verdadera batalla comenzaba en ese momento. Ahora que el I-Men era capaz de rechazar la mayoría de las ilusiones de Mentalizer, este se veía obligado a pelear cuerpo a cuerpo. Aunque luchar cuerpo a cuerpo contra alguien que arde, no es fácil. En su favor jugaban la armadura de oro, que le protegía del fuego, y que era cinturón negro en Judo, además de conocer un par de artes marciales más.
Por lo tanto, la situación estaba estancada, Llama Helada quemaba al otro cada cierto tiempo, provocándole daño, pero las llaves y fintas del arcángel eran muy fuertes, y también sufría el alto. Llegó al punto de que el I-Men perdió un poco de su vida.
-Joder, pelear mientras me esfuerzo en mantener mi mente unida, es complicado...
-Reconozco que me has entretenido bastante- Dijo Mentalizer, se acercó hasta él de improviso y le volvió a agarrar la cabeza- Pero ahora estás acabado...
El nuevo contacto produjo otro shock en la mente del I-Men, que ya estaba bastante tocada. De nuevo sintió como se dividía en dos entidades distintas, y automáticamente comenzó a discutir consigo mismo. ''No puedes derrotarle, ¿no lo ves?'', ''Si, si que puedes, si pones todo tu empeño, lo lograrás, vamos...'', ''Deja de crearle falsas esperanzas, Hielo...'', ''No me digas que tengo que hacer, Fuego...''. Al escuchar esa conversación se le vino una idea a la cabeza, claro. Su mente dividida correspondía a dos personalidades distintas, la personalidad fuerte era el Fuego, y la personalidad cauta era el Hielo. En el fondo Mentalizer lo único que había hecho era aprovecharse de que el tenía la mente dividida de manera natural, forzando la separación. Pero Llama Helada eran las dos personalidades, eran dos, pero a la vez era una sola. Eran él, y él era ellas.
Cuando fue consciente de esto, se levantó del suelo, con energías renovadas. Entonces ordenó a cada parte de su mente que produjera energía. ''Fuego, sal'', ''Hielo, manifiestate''. Comenzó a envolverse en llamas, al tiempo que el hielo le recubría. Pronto las diferentes fuerzas se fusionaron en una sola, una especie de energía entre el hielo y el fuego, una materia homogénea sin cualidades propias, pura energía. El color era aproximadamente morado, pero alternaba el rojo del fuego con el azul del frío.
-Esta vez, te pondré en tu sitio...- Dijo el I-Men.