El aire era cortante alrededor de Llama Helada. Una
agresiva aura rodeaba su cuerpo, dotándolo de fuerza y de
peligrosidad. El I-Men alzó la mano, sorprendido, y la contempló
como si fuera la primera vez que la viera. Notaba una espesa energía
que la rodeaba, no quemaba ni congelaba, era una sensación
totalmente nueva. Ambos poderes, el fuego y el hielo, se habían
fusionado en una amalgama sin forma, pulsante, que pugnaba por ser
liberada. Concentró la fuerza en su palma abierta y un orbe circular
y morado tomó forma rápidamente.
-¿Qué... es eso?- Logro alcanzar a decir Mentalizer
quien, atónito, observaba el espectáculo que se desplegaba ante él.
El otro no le dio tiempo a actuar, con rapidez alzó la mano que
sostenía el orbe y lo lanzó con precisión. Mentalizer intentó
evadirlo, pero fue en vano, golpeó su pierna derecha y hubo una
explosión, primero roja y, más tarde, azul. El arcángel sintió
como si algo tirara de su pierna con fuerza para luego volver a
reconstruirla. Sintió como el fuego le consumía y, más tarde, el
hielo lo paralizaba. Pero lo peor fue el dolor, un dolor agudo y
nervioso que le recorría de lado a lado.
Cuando el ataque cesó, miró su pierna. La armadura de
oro se había consumido, en su lugar se veía el muslo en carne viva,
sangrante. Probablemente, de no haber sido por la armadura, el orbe
hubiera destrozado su pierna y una de sus vidas. Levantó la vista
hasta encontrarse con los ojos de su oponente, que ahora denotaban
confianza en si mismo. Mucha más de la recomendable para Mentalizer.
Sin dilación Llama Helada se lanzó hacía delante, dispuesto a
destrozar a su enemigo, quien, a su vez, intentó poner distancia
entre ellos.
-¡No escaparás!- Exclamó el I-Men, redoblando el
impulso.
-Mierda- Susurró Mentalizer al toparse con el anillo de
fuego. Viendo que no le quedaba alternativa, plantó cara a su
enemigo, sacándose del interior de la armadura dos nunchakus de dos
piezas de oro. Blandiéndolos con maestría se enfrentó al I-Men,
quien arremetió con dureza con ambos puños cargados de energía.
Entonces se desplegó un gran combate cuerpo a cuerpo,
dónde la velocidad y la fuerza eran fundamentales. Ninguno de sus
poderes aumentaba dichas características, de manera que usaban su
condiciones físicas normales, similares a las de un humano. En ese
sentido, Mentalizer contaba con algo de ventaja, al ser cinturón
negro de Judo. Pero existía un riesgo tremendo en los puños de
Llama Helada, y es que la sustancia que le recubría había
demostrado ser asombrosamente destructiva, hasta el punto de deshacer
al armadura en cuestión de segundos. Por lo tanto, el arcángel se
veía obligado a actuar con sumo cuidado y evitar los roces, de ahí
que usara los nunchakus.
Sin embargo, la dimensión más relevante del combate no
se podía ver a simple vista. Haciendo uso de sus grandes poderes
mentales, Mentalizer trataba constantemente de asaltar la mente de su
oponente y de confundir sus sentidos. A su vez, Llama Helada defendía
su psique de los ataques del otro, lo cual suponía una carga
tremenda para su cuerpo y su cerebro, desacostumbrado a dichos
ejercicios. Y mientras se debatían mentalmente, también peleaban
con sudor y puños. El arcángel tuvo que admitir que su rival estaba
dado la talla, algo a lo que no estaba acostumbrado. Pero aun quedaba
mucho para que pudiera vencerle. Concentrando su fuerza, lanzó un
poderosa acometida a nivel mental y físico, a lo cual el I-Men no
pudo responder.
-¡Agh!- Llama Helada salió lanzado por el placaje de
hombro de Mentalizer. El I-Men había preferido proteger su mente y
recibir un golpe físico.
-Buena elección- Le felicitó el arcángel- Si hubiera
decidido proteger tu cuerpo y dejar vulnerable tu mente, ahora
estarías a mi merced.
-Parece que aun te queda mucho que dar...- Respondió
Llama, jadeante. Llamó de nuevo a la energía y esta le recorrió el
cuerpo con fuerzas renovadas.
-Parece que a ti también te quedan armas...- Mentalizer
se puso en guardia y esperó a que el otro le atacara, cosa que no
tardó en suceder. El I-Men aumentó la concentración de energía en
sus brazos, de manera que esta se condensó. Chocaron con violencia y
una nube de polvo se levantó. Los haces del fluido morado salían
disparados con cada golpe que lanzaba Llama Helada, mientras
destellos dorados acompañaban los movimientos del arcángel.
Finalmente, el I-Men asestó un golpe directo en el
pecho de la armadura dorada, que comenzó a desintegrarse. Mentalizer
aprovechó que su rival relajó sus defensas momentáneamente para
lanzar sus armas contra su pecho. Llama Helada saltó más por
instinto que por otro motivo, logrando así evitar sufrir daños.
Pero había descuidado su defensa mental, cosa que el arcángel no
dejo de advertir, atacando mentalmente, y esta vez logrando su
objetivo.
-¡Has caído de nuevo presa de mi ataque mental!- Gritó
Mentalizer mientras le asestaba un fuerte golpe en el abdomen y
lanzando a su rival al suelo, quitándole su segunda vida y dejándole
con una.
-Cof, cof- Tosió el otro, había tragado algo de tierra
cuando cayó al suelo. El círculo de fuego que los rodeaba se apagó,
no era capaz de mantener tanta energía.
-Parece que al final has resultado ser un perdedor...-
Se regocijó Mentalizer, mirándolo con suficiencia. Entonces se
percató de que su armadura dorada estaba hecha unos zorros. Le
faltaba la pernera izquierda, gran parte del peto y algunas piezas
sueltas. Entonces ambos notaron un gran estallido de energía no muy
lejos de allí.
-¿Qué ha sido eso...?- Preguntó el I-Men.
El arcángel contempló atónito como una columna de
fuego dorado ascendía por el cielo y, al llegar a una altura
determinada, tomaba forma de gigantesca cruz cristiana.
Árkanon, el líder de los Arcángeles, aterrizaba
frente al Capitán Vasco, quien no parecía dispuesto a perder. El
rubio se irguió mientras el edificio a su espalda terminaba de
derruirse. Ambos se miraron con intensidad.
-Así que por fin tengo el honor de conocer al gran
Capitán...- Comentó con sorna Árkanon mientras sonreía. Su rostro
desprendía calidez y amabilidad, pero sus palabras eran frías y
cortantes.
-¡En efecto! Y ahora que me has conocido, desearás no
haberlo hecho, Patxi- Respondió el I-Men, altanero. Sin esperar
nada más el vasco cargó contra su oponente, haciendo gala de una
extraordinaria velocidad. Su enemigo lo esperó y, en el momento
adecuado, se desplazó para evitar el embiste. El Capitán reaccionó
y, dando un sorprendente giro, arremetió de nuevo con su escudo.
Esta vez Árkanon no pudo evitarlo, de manera que se protegió con su
armadura. Resistió el impacto, pero retrocedió un par de metros.
Sin darle descanso, el I-Men saltó y cayó con fuerza lanzando un
puñetazo. El líder enemigo saltó hacía atrás, esquivándolo. El
golpe dio en el suelo y agrietó gran parte de la calzada.
-Qué impulsivo- Susurró el enemigo. Árkanon alzó los
brazos, instándole a detener el combate- Un momento, creo que
deberíamos desplazarnos a un solar.
-¿Para que puedas tener ventaja o tenderme una trampa?
¡Jamás!- Dicho lo cual, el Capitán lanzó su escudo como si fuera
un disco. El arcángel lo evitó y dio un gran salto que lo elevó
varios metros, para sorpresa del Capitán.
-Si me conocieras, sabrías que no me hacen falta
triquiñuelas para aplastar a mis enemigos...- De repente, un fuego
comenzó a rodear a Árkanon. Los rizos se agitaban en todas
direcciones y estalló en llamas, pero no normales, estas eran de un
dorado aún más impecables que su armadura. Era un fuego puro y
poderoso. El arcángel usó el fuego y se propulsó hacía delante
para arremeter contra el vasco.
Chocaron con agresividad, provocando una onda expansiva
de energía. El Capitán había parado los puños de su enemigo con
los suyos propios y, aunque el traje le daba cierta protección,
comenzaba a hacer calor y a quemarse. Un silbido recorrió el aire,
se trataba del escudo, que volvía volando, como si de un boomerang
se tratara. El arcángel lo volvió a esquivar y el vasco lo tomó
con su brazo izquierdo.
-¡Chúpate esta!- Exclamó mientras intentaba alcanzar
al rubio con un derechazo. Árkanon lo paró con su antebrazo y
respondió con un gancho de izquierda. El Capitán pudo pararlo, pero
se dio cuenta de que su rival era bastante más fuerte de lo que
parecía. Ante tal situación, no tuvo más remedio que poner toda la
carne en el asador. Saltó hacía atrás para poner algo de distancia
y entonces tensó la musculatura- ¡Furia Vasca!- El aura roji-blanca
acudió rauda- Con este modo definitivo, estarás en el suelo en
menos de tres segundos.
-Hablas más que mi abuela...- Le provocó Árkanon. El
Capitán era consciente de la trampa, pero no le importó. Gracias al
aura su velocidad había aumentado, a la par que su fuerza, de manera
que pudo sorprender al arcángel, que apenas era capaz de reaccionar-
Vaya, admito que eres rápido- Los golpes eran continuos, y al rubio
le costaba mantener el ritmo. Finalmente se hartó y generó un
estallido de llamaradas que echó atrás al I-Men.
-Maldito seas...- El Capitán clavó los puños en el
suelo y, usando su extrema fuerza, levantó un porción del calzada,
lanzándolo como si fuera un trozo de papel. La gran piedra voló en
dirección a Árkanon, que usó su fuego para elevarse y saltar la
roca. Entonces escuchó a su enemigo- ¡Lanzamiento Vasco!- Ahora
había cogido un coche y se lo lanzaba. El otro ni se inmutó, tan
sólo alzó la mano y disparó un poderoso chorro de fuego dorado,
que derritió el coche antes de alcanzarle.
-Atacas de una manera tan simple que da pena- Árkanon
juntó las manos y las separó, formando una gran lanza de fuego
incandescente. Se mantenía suspendido en el aire gracias al fuego
que expulsaba de manera continua desde sus pies. Levantó el brazo
derecho y lanzó con ganas la lanza, que voló cortando el aire.
El Capitán ni lo dudó, interpuso el escudo entre él y
su oponente para parar el artefacto. La lanza impactó contra el
escudo causando un estallido de energía y un fogonazo blanco.
Durante unos instantes se mantuvo una tensión, pero finalmente logró
parar el fuego. Debido al fogonazo había perdido de vista a su
rival, de manera que cuando apartó el escudo se sorprendió al verlo
a escasos centímetros de él.
-¡Deberías haberlo esquivado!- El vasco no pudo
reaccionar a tiempo y sintió como atravesaban su estómago con un
fuego abrasador.
El golpe fue tan brutal que el suelo se destrozo y se
desplomó a un nivel inferior.
Eliart miraba con curiosidad sus manos. No las veía.
Entonces se dio cuenta de que Irons, su enemigo, tampoco podía
verle. Miraba en todas las direcciones, buscándole, como si de
repente se hubiera esfumado. Las luces se volvieron a encender a
voluntad del empresario, ya no las necesitaba apagadas. El casco se
replegó, dejando a la vista la cara. Sudaba y se apreciaba en ella
el cansancio.
-Ese condenado de Eliart se me ha escapado, pero no
logró entender como lo ha hecho... aunque me sorprende, lo recordaba
más fuerte, sólo ha sido capaz de quitarme una vida- Murmuró para
si, mirando su tarjeta.
El líder de los I-Men meditó sobre lo que estaba
pasando, al parecer se había vuelto invisible e indetectable, aunque
de eso no estaba seguro. Seguramente ese poder se lo concedía Virgo,
aparentemente un signo para escabullirse y desaparecer, de misiones
más bien sigilosas. No era un atributo muy apropiado para él, pero
reconoció que era útil en ciertas circunstancias. Y esa era una de
aquellas circunstancias. Ahora podría atacar a su rival sin que se
diera cuenta, pero pronto deshecho la idea, no era esa clase de
persona. Si aquel poder había acudido en su ayuda en ese momento era
por que no quería pelear contra Irons, porque en el fondo aún
recordaba los antiguos tiempos.
Por eso no podía hacerle frente con todo su poder.
Mientras todos estos pensamientos recorrían su cabeza,
no había dejado de mirar a su enemigo. En esos momentos consultaba
algo con una especie de artilugio que llevaba incorporado en el brazo
izquierdo, como un diminuto ordenador. No paraba de teclear, parecía
estar consultando información.
-Ya que ese cobarde ha huido lo mejor será que vaya a
apoyar a alguno de mis compañeros...- Y entonces una cara de
sorpresa apareció en su rostro- ¿Ocro y Lizzarit están eliminados?
Vaya sorpresa, parece que los I-Men están siendo más fuertes de lo
que me esperaba...- El rostro de Irons se iluminó- Vaya, vaya, según
las cámaras que tengo por toda la zona, el tal celestina y Demongirl
parecen estar bastante hechos polvo... quizá deba saldar cuentas con
esa chica...- De repente, frunció el ceño, veía algo que le
desconcertaba- ¿Árkanon está sobre este párking?
El techo tembló y toda la estancia comenzó a sacudirse
con fuerza. Las luces titilaron, a punto de apagarse. Unas grietas
aparecieron en la parte superior del párking, y el techo se hundió
con un gran estruendo. Tras unos momentos confusos en los que las
piedras llovían y el polvo se levantaba, finalmente los escombros se
asentaron. La luz del Sol bañó la estancia, dejando ver el desolado
panorama. El líder de los arcángeles surgió de entre las piedras,
rodeado por llamas doradas. El Capitán se levantó también, imbuido
en la Furia Vasca. Eliart, que se había salvado por poco de los
impactos, se alegró de verle. Deshizo el poder de Virgo y se acercó
a su amigo.
-¡Capitán!- Dijo. El otro se volvió y se sorprendió
al verle, entonces hincó la rodilla en el suelo.
-Eliart, agh...- Contestó mientras se agarraba el
estómago, una profunda herida se abría en él.
-¡Oh, mierda! ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?-
Preguntó a toda velocidad el líder de los I-Men, asustado.
-Ha sido ese tío- Respondió señalando a Árkanon- Por
fortuna, el fuego con el que me atacó a cauterizado la herida, de
manera que no sangro... pero el dolor es horrible...
-Si, además tiene una pinta espantosa, deja que te
ayude- El Capitán no opuso resistencia. Entonces a Eliart se le
ocurrió una idea- Parece que es un tío duro de pelar, deja que me
encargue de él...
-¿Y Irons?- Quiso saber el vasco.
-Te lo dejaré a ti, no esta bien que yo le acapare, y
supongo que tú también querrás ajustar cuentas con él, ¿no?-
Eliart había acertado de pleno. El Capitán se mordió el labio, sin
saber que hacer. Se soltó y se mantuvo en pié solo.
-Maldición, no me gusta dejar los combate a medias,
pero tienes razón Patxi- Irons aparecía justo entonces de entre los
escombros.
-¡Joder Árkanon, menuda manera de pelear macho!-
Exclamó dirigiéndose a su jefe. El rubio le miró y le sonrió con
ternura.
-Ah Irons, no sabía que estabas aquí abajo,
discúlpame, cuando peleo lo doy todo...- Entonces señaló a los
I-Men- Parece que ellos quieren cambiar de oponentes, a mi no me
importa. ¿Te molesta si te quito a tu presa?
-Bah, haz lo que quieras, no perderé ante nadie-
Contestó ufano el empresario- Así que estabas aquí todo el tiempo
Eliart, no sé como lo has hecho, pero me da igual. ¡Dejémonos de
cháchara!
Irons volvió a cubrirse con el casco y se lanzó a por
el Capitán, que aún tenía la Furia Vasca rodeándole. Gracias al
nuevo traje, ambos estaban en similitud en cuanto a fuerza y poder.
Intercambiaron unos cuantos golpes y se hizo evidente que el vasco
tenía cierta superioridad. Irons puso algo de distancia y lanzó
sendos misiles en todas direcciones, que a su vez lanzaba nuevos
misiles, pero más pequeños. La explosiones pronto recorrieron todo
el lugar. El I-Men esquivaba las nubes de fuego y metralla con
maestría, aunque no podía evitar ligeras quemaduras.
Entre tanto, Eliart y Árkanon se miraron.
-Entonces será un líder contra un líder, como debería
haber sido desde el principio- Comentó el rubio.
-Estoy de acuerdo, ¡en guardia! ¡Leo!- El aura roja
acudió a su llamada. Se decidió por esa por varios motivos. En su
combate con Irons había desgastado sus fuerzas usando mal sus
poderes, y en consecuencia estaba débil. Gracias a Cáncer se sentía
mejor, pero no podía malgastar ahora sus fuerzas, Leo era un signo
que no le cansaba mucho y era poderoso, justo lo que buscaba. Además,
el aura roja tenía cierta consistencia de fuego, lo que le
permitiría luchar contra Árkanon.
Ambos se golpearon y demostraron estar igualados. Ahora
que el I-Men no luchaba contra Irons era capaz de desplegar todo su
poder, de manera que la confianza le ayudó. Árkanon aprobó la
fiereza de su rival y le correspondió con ataques cargados de fuego.
Mientras la batalla doble se desataba, en otro solar no
muy lejano, Creator peleaba contra los I-Men.
Acababa de invocar una copia de Lizzarit y de Ocro, sus
compañeros arcángeles. Revelación y Waver se miraron consternados,
ahora debían luchar contra tres oponentes. Por fortuna, apenas
habían perdido vidas, tan sólo el místico contaba con una menos.
Por su parte, Creator contaba con dos vidas. La cosa estaba bastante
desigualada para los I-Men, teniendo en cuenta que a Waver no le
gustaba mucho pelear y que había utilizado muchos ataques poderosos,
estaba baja de energía.
-No sé si podré seguir mucho más, puede que sólo sea
un estorbo...- Murmuró la chica, lamentándose. Revelación negó
con la cabeza.
-No te preocupes, la providencia nos ampara. Ya lo
verás- La miró y sonrió- Si aguantamos el embiste durante unos
minutos, pronto la cosa cambiará a nuestro favor.
Alentada por las palabras del místico, la joven se
preparó, estaba dispuesta a darlo todo, de ello dependían sus
vidas. Ocro se lanzó sin dilación contra ellos, enarbolando una
maza. Revelación se interpuso y frenó las acometidas que lanzaba su
enemigo una y otra vez con su garrote. La runa roja brilla y una
pequeña llamarada expulsó a su enemigo. Entonces Lizzarit apareció
del suelo detrás del I-Men, había utilizado sus poderes terrestres.
En el último segundo se apartó, había logrado ver el futuro, pero
sus enemigos eran rápidos y apenas le daban tregua. Miró a Waver,
si la chica usaba su agua podía darles ventaja, al fin y al cabo
eran seres creados por tinta.
Pero la chica estaba ocupada, el mismo Creator estaba
peleando con ella. ''Mierda'', pensó el chico. Lizzarit levantó el
brazo y lanzó un poderoso derechazo pero, justo a tiempo, alguien se
colocó frente a él y lo paró. Se trataba de Shadow quien,
recubierto de sombras, había acudido en su auxilio.
-Justo a tiempo- Dijo Revelación.
-Os veo en problemas, os echaré un cable- Contestó el
moreno- ¿Cuál es la situación? ¿Qué hacen aquí estos dos?
-Fíjate bien, no son reales, son copias hechas por
Creator. No tiene el poder real de los arcángeles, es más, me
atrevería a decir que los originales están eliminados...
-Bien... yo me encargo de estos dos, tu ayuda a Waver-
Revelación dudó, no veía claro ese futuro.
-¿Podrás...?
-Por supuesto.
Ante la confianza de su compañero no pudo decir nada
más, de manera que se apartó y fue a apoyar a la chica, que tenía
problemas contra Creator. De hecho, acababa de perder su primera
vida.
-¡Aparta Waver, yo me ocupo!- Levantó el cetro y la
runa negra brilló, sombría. Un torrente de energía inundó al
I-Men, su pelo se agitó por el viento y los ojos brillaron, oscuros.
Inmediatamente se lanzó a por su rival. ''Si recurre a los dibujos,
implica que no es buen luchador cuerpo a cuerpo''. Y le asestó un
golpe que le hizo retroceder. Gracias a su poder de adivinación pudo
prever los siguientes ataques, pero de repente sucedió algo
inexplicable, Revelación cayó al suelo, Creator le había golpeado.
-¿Sorprendido?- Sonrió- Probablemente pensabas que era
un debilucho, pero de hecho soy casi tan fuerte como Ocro, en la
Tierra me dedico a deportes bastante extremos... en fin, no merece la
pena contártelo.
-No... eso no me extraña del todo, aquí en el juego
mucho tenemos habilidades de lucha innatas, no me extraña...-
Susurró.
-Ah, es tu poder, ¿no? Creías haber visto el futuro,
pero te has equivocado. Tú mejor que nadie sabe que el futuro es
impredecible... mejor dicho, hay múltiples futuros. Dependiendo de
infinidad de factores, puede haber un futuro u otro, tu habilidad-
Continuó Creator- es analizar con exactitud esas variables, haciendo
que predigas el futuro más posible- Entonces hizo un floreo con la
mano- Pero, ¿y si pasa un futuro poco probable? Lo que he hecho ha
sido cambiar mi táctica de ataque, lo más normal sería que usara
ciertas habilidades mías, pero viendo que puedes predecir el futuro
con más probabilidades, sólo tengo que hacer lo más inesperado...
-Ahora sólo tengo que prestar atención a los otros
futuros, aunque sean menos probables, no deberías habérmelo dicho,
¡te derrotaré!
-Ahí te equívocas, si elijo en el último momento mi
ataque, no serás capaz de evaluar el daño, no sabrás nunca con
certeza qué futuro sucederá, y entonces estarás perdido- Creator
se lanzó y propinó una serie de golpes, ataques que hasta entonces
nunca había hecho combinados con otros más típicos. Le costaba lo
suyo no pensar en qué haría hasta el último momento, pero lo
lograba. Gracias a la Runa Negra, Revelación podía responder a la
fuerza y a la velocidad, pero estaba en clara desventaja. Creator
exclamó- ¡Dime, ¿puedes decirme quién ganará?!- Mientras tanto
seguían intercambiando puñetazos y patadas. El silencio de
Revelación era muy elocuente. No, no tenía ni idea del resultado de
la batalla.
Mientras tanto, Shadow se había recubierto de sombras.
Poco a poco fueron hasta el último rincón de su piel, bañándole y
nutriéndole. ''Armadura de Sombras'', pensó. Las sombras se
tensaron y adquirieron mayor consistencia y elasticidad, se ajustaron
a su cuerpo y conformaron la armadura. Entonces alzó los brazos y
las sombras se extendieron tras Ocro. La criatura de tinta no era muy
inteligente, y se sumergió de lleno en ellas. En ese momento,
Lizzarit arremetía a su espalda. Shadow se giró y paró el golpe,
ver al que acabó con Argem, aunque no fuera el real, le hacía
hervir la sangre. De una patada lo apartó y cargó energía.
-¡Orbe Oscuro!- Y lanzó la esfera de sombras, que el
lagarto pudo esquivar. Su enemigo se lanzó sobre él, las garras
listas para atacar. Haciendo uso de sus sombras, Shadow patinó por
el suelo, como si llevara patinas. Se desplazó a gran velocidad y
rodeó a su rival, que no sabía a donde mirar. Al tiempo, alzó las
sombras como una cascada y cayeron con fuerza sobre el arcángel.
Estas le rodearon como una masa aceitosa- Muere, maldito...- Usando
su control sobre las sombras, el I-Men aplicó cada vez más y más
presión. Lizzarit comenzó a retorcerse, parecía que iba a morir,
pero de repente Shadow sintió una punzada de dolor. Se trataba de
Ocro, desde la dimensión sombría.
En la otra dimensión, Ocro acaba de asestar un
garrotazo a La Sombra. Esta se recuperó y se lamentó, se
disculpó con su amo mentalmente mientras ponía algo de distancia.
La copia de Ocro era monstruosamente fuerte. La Sombra, aún
así, sabía que era fuerte y no se amedrentó. Al contrario, cada
vez atacaba más y más fuerte, dispuesta a eliminar a esa copia
barata.
-Chúpate esto, Látigo de Condena-
Usando su brazo creó un látigo hecho de oscuridad y con múltiples
y afilados extremos. Lo azuzó una y otra vez, Ocro sólo podía
cubrirse y defenderse del ataque, gruñendo. Finalmente, el monstruo
bramó, enfadado. Invocó una segunda maza que agarró con su brazo
izquierdo y fue a por La Sombra.
Los golpes volaban en todas direcciones, pero ella era
hábil y flexible, de manera que lograba esquivar todas las
acometidas, aunque no sin cierta dificultad. Al cabo de unos
instantes se hartó y cargó energía.
En el mundo real, Shadow hacía otro tanto. A la vez,
tanto en el mundo real, como en la dimensión sombría, desataron su
poder, creando un gran torrente de energía oscura que rodeó y
aplastó a sus enemigos. Las dos criaturas, Ocro y Lizzarit, fueron
nuevamente eliminados. Shadow suspiró, durante el combate había
perdida una de sus preciadas vidas, pero había merecido la pena,
había ayudado a sus amigos y encima le había dado una paliza a
Lizzarit, aunque no fuera el auténtico.
Entonces Shadow vio que Revelación estaba en problemas
y acudió, raudo. Cuando llegó a su lado, entre los dos, lograron
hacer retroceder al arcángel.
-Gracias compañero...- Jadeó el místico, se le veía
cansado, en parte por la batalla y en parte por tener que usar la
Runa Negra. Miró a Creator- Ahora veo que nuestras posibilidades de
derrotar han aumentado considerablemente... y si mal no lo creo,
tanto celestina como Demongirl podrían venir, ¿crees que nos
derrotarás?
-Ya veo...- Creator hizo como que meditaba- Si entre
vosotros me obligáis a usar mi última hoja, cosa que dudo bastante,
puede que tengáis una oportunidad. Pero aun a pesar de eso, sigo
teniendo un As bajo la manga, y ni si quiera estoy seguro de que
Árkanon lo resistiera...
Revelación supo ver la verdad en sus palabras. Pero
también veía el futuro, y sabía con certeza que, tal vez no le
derrotaran, pero sí sobrevivirían a aquel combate. De repente, un
pilar de fuego dorado ascendió hasta el cielo, formando una cruz
cristiana e iluminando los alrededores. Creator parecía sorprendido.
Gaia jadeaba con fuerza. La batalla en el joven bosque
se estaba alargando. La I-Men había adoptado una forma intermedia
entre un árbol y una mujer, de manera que parecía un espíritu del
bosque de los cuentos de hadas. Gracias a la gruesa madera la mayoría
de los golpes de Bianca apenas tenían efecto, pero la arcángel era
demasiado fuerte y rápida, ya había quitado una vida a la rubia, de
manera que ambas contaban con dos vidas.
-¡Toma!- Bianca lanzó un derechazo. La otra lo esquivó
a duras penas y llamó al bosque, necesitaría toda la ayuda para
atrapar de nuevo a su rival. Los árboles se inclinaron y alargaron
sus ramas, montones de liana aparecían, en el suelo las raíces se
elevaban. Pero Bianca no caería dos veces en la misma trampa,
gracias a la gran velocidad de la armadura de Selene, fue capaz de
evitar todos y cada uno de los golpes, aunque era inevitable que
recibiera pequeñas heridas.
Entonces Gaia intentó alcanzarla con un puñetazo, que
la chica paró. Aún así la echó varios metros atrás. La arcángel
juntó las manos y un aura plateada se concentró allí.
-¡Luz Lunar!- Abrió las palmas y un haz de energía
plateada salió disparada. Gaia plantó los pies y engruesó la
corteza que la cubría. Por último, se cubrió con los brazos,
logrando resistir el ataque de su enemigo.
-Mierda- ''Es fuerte'', pensaba para sus adentros. ''No
me gusta nada tener que pelear y pelear, estoy harta de todas estas
batallas... cuando acabemos con esto debo hablar con los demás, no
podré soportar esto mucho más...'', sus pensamientos eran
constantes y le pinchaban el cerebro una y otra vez. Nunca le había
complacido tener que atacar a los demás, y ahora se veía obligada a
ello. Pero lo que era peor, lo más malo de todo, es que ella era
realmente fuerte. Y eso la asustaba sobremanera. No soportaba tener
que herir a otros.
En esas cavilaciones se hallaba cuando, de repente, el
pilar de fuego dorado ascendió tomando la y sabida forma de cruz
cristiana, no muy lejos de allí.
-No me puedo creer que Árkanon haya ordenado
''eso''...- Susurró Bianca.
El líder de los arcángeles y el líder de los I-Men se
enfrentaban cara a cara, puño contra puño. Fuego contra, ¿fuego?
No se podía decir que el aura de Leo fuera exactamente eso, pero se
asemejaba bastante. Árkanon era mucho más de lo que aparentaba esa
cara bonita, era fuerte, rápido y diestro. Por si no fuera poco, el
fuego y la armadura le daban habilidades de largo alcance y
aumentaban su defensa de una manera increíble. Quizá no fuera el
más fuerte, ni el más rápido, a lo mejor su fuego no quemaba tanto
como el de Llama Helada y la armadura de Bianca era la mejor sin
lugar a dudas. Pero había algo que hacía especial a Árkanon. Y es
que él tenía un equilibrio de habilidades increíble, no era
experto en ninguna, pero destacaba en todas, lo que a efectos
prácticos podía traducirse como que no tenía puntos débiles.
Además, tenía con Eliart una especial intuición que le indicaba
siempre cuál era la opción más acertada.
Pero Eliart no era moco de pavo tampoco, no en vano era
el líder de los I-Men. Con la velocidad de Leo no tuvo problemas
para esquivar los ataques y atacar a la vez con fiereza. Respondía
al fuego con los puñetazos de Leo.
-Debo admitir, que eres el mejor adversario contra el
que he tenido el placer de pelear- Admitió Árkanon, siempre tan
caballeroso. Eliart sonrió, esta vez si estaba disfrutando.
-¡Ja! Si te digo la verdad, siento lo mismo que tú-
Ambos se miraron y automáticamente se creó un vínculo entre ellos,
de rivalidad, de compañerismo, en cierto sentido. Era similar a lo
que había experimentado con Gravitta, pero de una manera menos
profunda.
Por su parte, Irons y el Capitán seguían batallando,
pero la ventaja era del vasco, que aunque tenía una herida profunda,
era bastante superior. Los aparatos del empresario eran muy útiles,
pero estaba demasiado agotado para usar sus mejores invenciones, y
encima el otro era muy rápido, no estaba seguro de poder acertar.
Llegado cierto punto, decidió apostarlo todo.
-¡Recarga!- Puso la mano en uno de los cables de las
luces y toda la energía acumulada en el edifico fue hasta su cuerpo.
Una vez sintió llena su energía, hizo refulgir las filigranas
doradas de su traje, había entrado en el modo especial. ''Me
desgastaré de nuevo rápidamente, pero merecerá le pena'', pensaba.
Viendo que su rival había aumentado su fuerza, el
Capitán Vasco se vio en la obligación de volver a llamar a la Furia
Vasca, que se había disipado antes. Tener que usarlas dos veces tan
seguidas le pasaría factura, pero si no lo hacía, hubiera perdido.
Ambos se encontraron de nuevo y asestaron sendos
puñetazos. El I-Men tuvo que admitir que aquel tipejo de oficina era
mucho más fuerte que la última vez, casi se merecía algo de
respeto. De no ser porque era un traidor. Irons esta vez no se
burlaba de su rival, sabía que la cosa estaba siendo muy ajustada.
En ese instante, el arcángel tropezó, perdiendo el
equilibrio. El Capitán ni si quiera lo dudó, se lanzó con toda su
velocidad. Irons no pudo reaccionar y recibió el mayor puñetazo que
jamás le hubieran dado. Automáticamente perdió una vida y salió
lanzado contra la pared del párking, donde creó un boquete. El
vasco se aceró para rematarlo, pero entonces Árkanon se interpuso
entre él y Irons.
-Lo siento, no puedo permitir que lo mates- Y entonces
atacó con su fuego. El Capitán tuvo que retroceder. El líder
enemigo se acercó para ver como se encontraba su aliado, al parecer
estaba inconsciente- Vaya... entonces tendré que enfrentarme a
vosotros dos a al vez...
Eliart llegaba entonces al lado de su amigo.
-Así se hace, le has dado un buen sopapo- Triunfó
Eliart.
-Gracias Patxi, pero yo que tú no me alegraría mucho,
estoy sintiendo como el otro acumula poder, una cantidad de poder
inmensa, mucho más grande que la mía y que la tuya- Informó el
otro, bastante preocupado. Eliart de repente se preocupó de los
demás, ¿estarían bien?
-¿Y los demás como están Capitán?- Preguntó
ansioso. Su amigo le miró extrañado.
-Dame un segundo- Mientras él se concentraba, Árkanon
los miraba, como calculando.
-Terminar de hablar cuanto antes, os dejo porque soy un
caballero y no ataco a no ser que mis contrincantes estén
dispuestos, pero no os demoréis...- Les advirtió. Eliart tuvo que
admirar a su contrincante, estaba tan acostumbrado a tener que pelear
con genios malignos, que ya se había olvidado de que había gente
honorable.
-Demongirl está hecha polvo, pero viva, ha derrotado a
su enemigo. En cuanto al Guerrero, también percibo que está muy
machacado, pero también ha derrotado a su rival, con él está Holy,
diría que le está curando... Shadow está con Revelación y con
Waver, luchan contra Creator, creo. La cosa está igualada, Gaia está
con la otra mujer... y con, ¿Kya? Diría que la gata está
inconsciente, pero las otras dos están muy parejas... Llama Helada
es el que está más lejos, apenas le percibo...
-Llama Helada está luchando contra Mentalizer, el
tercero más fuerte de nosotros, después de yo mismo y de Creator-
Dijo Árkanon, riéndose- Y de hecho están también ahí, ahí,
aunque diría que Mentalizer no está usando su carta final... mira
que es terco este hombre. Bueno, esto se acaba chicos, lo lamento,
pero debemos pelear hasta el final- Su sonrisa se ensanchó.
-¡Espera Árkanon!- Gritó Eliart- Pareces un buen
tipo, ¿por qué no reconsideras todo? No tenemos porque pelear...
-Jamás- Le cortó- Las batallas han llegado demasiado
lejos, y habéis eliminado a dos de mis compañeros, lo siento
Eliart, tu también me has caído bien, pero no te olvides que
estamos en el juego- La sonrisa desapareció de su rostro- Vamos
allá, ¡Ángel de Luz!- Gritó el líder enemigo.
Toda la energía que había acumulado estalló de golpe,
produciendo una onda de choque que los I-Men resistieron por poco. El
fuego dorado alrededor de Árkanon se arremolinó, como si tuviera
vida. Cambió de color y, de dorado, pasó a ser de un blanco
cegador. Un halo de fuego blanco apareció sobre su cabeza y unas
alas, también de fuego, aparecieron en su espalda. Además, el fuego
dorado se concentró formando una espada de doble filo. Árkanon los
miró con una mirada más bien propia de un ser divino que de un
hombre.
-Adiós, caballeros...- Susurró. De un golpe mandó a
volar al Capitán, que ni si quiera pudo responder. Perdió otra vida
y el conocimiento. Eliart se dio cuenta de que iba a ser el
siguiente, así que saltó por el agujero del techo para ganar
tiempo. Gracias a Leo pudo mantener las distancias, pero una vez en
la calle deshizo el poder y se enfrentó a Árkanon, que le pisaba
los talones- Ha sido un placer, adiós.
Pero entonces un aura azul eléctrica recorrió al líder
de los I-Men. Era Géminis, su signo más poderoso. Dos Eliarts con
una poderosa fuerza como nunca antes vista estaban frente al
arcángel, que los miraba, atónito. Pero ahí no acabó la cosa, de
repente el Eliart de la izquierda llamó a Leo, y el de la derecha a
Tauro. Entonces se fusionaron.
-Vaya, no sé que hace eso, pero parece que aun me darás
algo de batalla...- Comentó el otro blandiendo la espada. Eliart
hizo caso omiso y sorprendió a su rival apareciendo de golpe frente
a él. Árkanon trastabilló y el líder de los I-Men le dio un
fortísimo golpe cargado con la fuerza de Tauro.
-¡Destructor!- Gritó. El rubio salió por los aires
pero pudo frenarse. Cuando volvió a mirar a Eliart, un aura roja se
abalanzaba sobre él- ¡Rugido de Leo!- Árkanon no pudo reaccionar a
tiempo y la energía le dio de lleno, destrozándolo. Perdió una
vida y cayó al suelo. Cuando logró incorporarse vio a su enemigo
con un nuevo respeto.
-Eso me ha sorprendido...- Entonces evaluó la potencia
de Eliart y descubrió que era muy similar a la suya. Gracias a la
habilidad de sentir presencias de Árkanon, mucho más poderosa que
la del Capitán, se dio cuenta de que los arcángeles estaban en una
situación bastante precaria. Tenía que tomar una decisión- Bueno,
parece que esto se acaba- Dijo, deshaciéndose de las alas y
desactivando sus poderes.
-¿Eh? ¿A qué te refieres?- Preguntó Eliart,
sorprendido. Pero su enemigo no contestó, invocó al fuego dorado y
lo lanzó, alto, al cielo. Cuando la columna de fuego alcanzó cierta
altura, esta tomó la forma de una cruz cristiana.
-¿Has visto esto?- Contestó finalmente- Es la señal...
-...la señal de retirada...- Murmuró atónito
Mentalizer. Evaluó el estado mental de sus aliados y se sorprendió
al ver que estaban en una situación muy mala. Miró a Llama Helada,
podría vencerle, pero no estaba seguro de que sus compañeros
pudieran, y ellos eran más. Contempló su armadura destrozada y tomó
una decisión- Me voy de los arcángeles- Afirmó. Entonces retiró
lo que quedaba de la desmadejada armadura. Llama Helada le miraba.
-¿Qué crees que haces?- Mentalizer no respondió, dio
un saltó y tocó la cabeza del I-Men de nuevo, quien apenas pudo
reaccionar.
-Toma eso, considérelo un regalo... si alguna vez
vuelves a mi lo entenderás- Miró de nuevo a la columna de fuego
dorado- Maldito Árkanon, adiós arcángeles, espero que os pudráis.
Y entonces Mentalizer abandonó el solar ante la
anonadada mirada de Llama Helada.
-Increíble- Dijo Bianca. Miró a Gaia y se enfureció,
¡¿no podría terminar jamás una pelea?! Sin decir nada fue a
reunirse con Árkanon. La rubia de los I-Men no se lo pensó dos
veces y decidió dejarla marchar. En su lugar fue a ver a Kya.
-¿Y ahora qué hago contigo?- Preguntó al aire.
Creator también observaba la columna. ''Parece que nos
han acorralado, será mejor que me vaya''. Revelación y Shadow se
erguían frente a él, dispuestos a darlo todo, además estaba la tal
Waver. No había podido usar todo su poder, pero parecía que existía
la posibilidad de que perdiera, y Árkanon había visto mejor la
retirada.
-Bueno camaradas, nuestra pelea dura hasta aquí, me
despido- Los I-Men no supieron que decir, de manera que dejaron que
se fuera.
-No tiene pinta de que vaya a por ninguno de nuestros
amigos- Comentó Revelación- Había previsto esta posibilidad, pero
no parecía muy segura.
-Bueno, al menos tenías razón, hemos sobrevivido-
Susurró Shadow.
-¿Qué,por qué?- Preguntó Eliart.
-¿Cómo que por qué?- Preguntó Árkanon a su vez- Es
evidente,las fuerzas de tus I-Men y mis Arcángeles son muy muy
parejas... si esto continua, ¿como crees que acabará?
Eliart dio en seguida con la respuesta.
-No lo sé.
-Exacto, puede ganar cualquiera... pero, ¿a qué
precio? Vosotros ya habéis perdido a Argem y yo a Ocro y Lizzarit...
y podría acabar mucho peor para cualquier de los dos- Sugirió.
-Entiendo...- Eliart comprendía su punto de vista y lo
aceptó, esa batalla estaba durando demasiado, y no quería pensar en
perder a sus amigos- Pero espera...
-¿Qué pasa?
-Creo que tenemos que hablar...- Sus miradas se
cruzaron, curiosas.