El Guerrero miraba fijamente al demacrado Lizzarit,
convertido en lagarto. La prolongada batalla finalmente había hecho
mella en la asombrosa vitalidad del arcángel. La cola cortada
despedía sangre en todas direcciones, su enemigo estaba furioso.
-Serás... nadie jamás me había dejado así, pero esto
llega a su final, cabeza tazón- Murmuró entre dientes el reptil,
visiblemente enfadado. El I-Men estaba en guardia, no le quedaban
precisamente muchas vidas. Miró a su espalda, Holy estaba bastante
herida y cansada, el combate debía acabar ya.
-En eso tienes razón, ahora acabaré contigo...- Dijo
el Guerrero imprimiendo en cada palabra una energía inusitada,
producto de la ira más irracional. El viento aulló por entre los
edificios y sacudió a los contendientes. Sin más dilación Lizzarit
se impulsó a toda velocidad, quería atravesar a su enemigo con sus
poderosas garras. Por su parte, el Guerrero esperó hasta tener al
otro cerca y, en el momento preciso, usó el viento para esquivarlo
con elegancia.
-¿Qué? ¿Y esa repentina agilidad?- El Arcángel giró
sobre sus talones, sin perder el tiempo, y dio un fuerte pisotón en
la tierra- ¡Onda Sísmica!- La fuerte descarga de energía podría
haber hecho mucho daño al héroe, pero con un poco de ayuda del
viento, evito el suelo en el momento idóneo, evitando el ataque de
manera eficiente. Entonces miró a Lizzarit, que se quedó
petrificado de la impresión. Los ojos del Guerrero brillaban con
fuerza y astucia, era como si hubiera un fuego ardiendo en su mirada.
-Por fin lo entiendo, hasta ahora no he utilizado como
debería mi poder...- Celestina miró alrededor, como si de repente
pudiera comprender una verdad inalcanzable, un secreto que sólo
sabía él- Hasta ahora pretendía usar el viento como un muro, como
algo con lo que golpear- Sacudió la cabeza, negando- Qué ciego he
estado, ¡no! Realmente el viento es escurridizo, es veloz, es
energía concentrada...-Y tras decir esto convoco el corte vendaval
por todo su brazo, como una espada de viento. A continuación señaló
a Lizzarit- Ven, vamos.
El reptil ni se lo pensó dos veces, como una bestia fue
contra el I-Men, alzando las garras y preparándose para el embiste,
pero de nuevo el Guerrero le esquivó. Ayudado de su viento se movía
con elegancia, sin desperdiciar la energía y sin ponerse nervioso.
Lizzarit arremetía una y otra vez, puñetazo con la zurda, un
intento de desgarro con la derecha, ahora una patada. Sin embargo el
otro evitaba todos y cada uno de los golpes, como si estuviera
bailando una danza macabra. Y cuando llegó el momento, asestó un
fuerte espadazo que su enemigo no pudo esquivar. El viento cortó las
escamas y luego la carne, la sangre salpicó al Guerrero.
-¡Mierda!- Maldijo el arcángel, que no se arredró y
logró arañar la cara del I-Men, pese a la profunda herida. Los
contendientes se separaron, respirando con fuerza. La última vida de
Lizzarit estaba cerca de consumirse. ''No puede ser que este niñato
me esté venciendo...'', gruñía por dentro.
Mientras tanto el Guerrero sopesaba su actuación. No le
quedaba tampoco mucha vida, era una situación que requería el todo
por el todo, si conseguía asestarle otro espadazo como el anterior,
prácticamente habría ganado. Ambos eran conscientes de que uno
caería para siempre. El I-Men concentró energía a su alrededor,
gracias a su nueva comprensión sobre el viento era capaz de verlo y
de leerlo, como si tuviera color. De esa manera aprovechaba las
corrientes y su propia fuerza para escoger siempre el camino y los
movimientos adecuados, sin embargo, notaba también como se iba
quedando sin energías, ese poder drenaba su vitalidad a un ritmo
asombroso. Lizzarit también había preparado un ataque.
-¡Atlas!- Exclamó, furioso. Golpeó el suelo con
fiereza y montones de piedras se elevaron. Las piedras comenzaron a
girar a su alrededor, y eran enormes. A la vez, el terreno comenzó a
vibrar, como un terremoto desencadenado y en pleno apogeo. El
Guerrero perdió el equilibrio y su contrincante aprovechó para
lanzar se sobre él con los pedruscos voladores. En el último
momento, el I-Men consiguió esquivar el envite y escabullirse con
una poderosa corriente. Lizzarit no frenó y volvió a cargar contra
su enemigo.
Celestina esta vez no huyó, miró con firmeza al frente
y leyó el viento, entonces se lanzó hacía delante con decisión.
Sorprendemente evitó todas las piedras y llegó hasta el arcángel,
que no pudo reaccionar a tiempo. La espada atravesó su abdomen,
haciéndole escupir sangre y eliminando su última vida.
-Al final lo has logrado chico...- No pudo evitar
sonreír ante las puertas del fin-... mierda, me he divertido...
La voz del juego anunció, imponente; Jugador: Lizzarit,
vidas:0, Poder: Tierra. Eliminado, y desapareció entre los brazos de
su rival. El Guerrero cayó al suelo, exhausto. Holy se acercó, que
había estado observando todo desde la distancia.
-¿Qué tal estas?- Preguntó, nerviosa.
-Bueno... un poco hecho polvo- Contestó el otro con la
voz entrecortada. Miró a la chica, que le observaba a su vez. Se
acercó a ella.
-¿Puedo hacer algo por ti...?- Preguntó, indecisa, sin
saber por qué él se acercaba tanto. De repente, la cogió por la
cintura y le plantó un apasionado beso en los labios, que la chica
no evitó.
-Así está bien...- Sentenció él con voz melosa.
No muy lejos de allí estaban Eliart y Irons. El líder
de los I-Men había perseguido sin dudarlo a su antiguo amigo y, no
sabía muy bien como, durante la alocada persecución habían acabado
en un parking subterráneo. La luz era mortecina, lo que empeoraba la
situación. No dejaban de mirarse con intensidad, era como si una
corriente eléctrica fluyera entre ambos, una corriente de cuentas
pendientes y rencores pasados.
-Así que ahora estás con los arcángeles... no me creo
que hayas traicionado tan pronto a Gravitta, me sorprende, pensaba
que al menos tenías un poco de lealtad...- Gruñó Eliart, enfadado
con su viejo amigo.
-Pues ya ves... no me cansaré de repetir que soy un
alma libre, camarada- Irons compuso una magnifica sonrisa mientras
acariciaba su reluciente armadura. A diferencia del resto de los
arcángeles, su armadura se había fusionado rápidamente con su
anterior equipo, convirtiéndose en una maravillosa arma, tanto
ofensiva como defensiva- De todas maneras, gracias a todo eso, ahora
soy mucho más fuerte que cuando nos separamos, ¿crees que podrás
conmigo?
-¡Já! Pues claro que sí, la victoria estará del lado
de los justos- Dijo Eliart, aunque en su interior dudaba, pues no
sabía si sería capaz de atacar con todo a alguien con quien había
compartido tanto.
-¡¿Y por qué te atreves a llamarte a ti mismo
justo?!- Estalló de pronto el Sr.Irons. Sacudió la cabeza y volvió
a mirar a Eliart- Déjalo, a este paso sólo hablaremos, y no tengo
humor de ponerme a filosofar... contigo. Que comience la batalla.
Tras decir esto, un casco dorado terminó de cubrir la
cara del arcángel, resguardándole por completo. El I-Men se cubrió
sin dudarlo del aura de Aires y se lanzó a por su rival. Comenzó
entonces una sucesión de golpes increíblemente rápida, al parecer
la última armadura de Irons le dotaba de una excelente condición
física y destreza, lo cual suponía una desventaja para Eliart,
quien se veía en la obligación de forzar sus límites
constantemente. De pronto el arcángel asestó un duro derechazo en
la boca del estómago al otro, haciéndole perder el aire y echándolo
atrás varios metros. Sin darle tiempo de respuesta cargó contra él
de nuevo y le dio una fuerte patada en la cara.
El líder de los I-Men recibió de lleno ambos golpes y
acabó tirado en el suelo, con media vida menos. ¿Cómo era posible?
¿Tan bueno se había vuelto Irons? Se levantó para ver como su
rival lanzaba una serie de mini-misiles contra él. Justo cuando
llegaron a su altura explotaron, produciendo una nube de fuego y
humo. Sin embargo, de entre las brasas salió Eliart, amparado por el
aura de Tauro.
-Si es cierto, te has hecho bastante más fuerte desde
la última vez...- Susurró. Entonces percibió un destello que
provenía de su enemigo, cuando miró vio que este blandía una
espada ancha y luminosa, como hecha de oro. Eliart decidió ponerse
serio e invocó a Géminis, que con fuerza acudió hasta él.
-Vaya, qué pronto decides usar tu carta definitiva-
Comentó la fría voz mecánica a través del traje del arcángel. Un
segundo Eliart apareció al lado del primero, ambos imbuidos por el
aura azul electrizante. Sin más dilación los dos fueron contra
Irons, que alzó la espada dispuesto a luchar. Esta vez, al ser dos
contra uno y tener mayor velocidad y fuerza, la cosa estaba igualada,
ninguno retrocedía ni cedía un poco de terreno. Eliart sufrió un
par de cortes debido a la espada, pero también logró asestar un par
de puñetazos a su rival, aunque no tenía pinta de que le afectara
mucho.
''Estoy metido en un
buen lío, él tiene una poderosa armadura que le protege y encima le
da fuerza y velocidad, mientras que yo voy a puño limpio...'',
pensaba el héroe. Entonces un recuerdo le vino a la cabeza, él y
Irons, la primera noche de juego, comentando sus ideas y cruzando
expectativas y sentimientos, parecía tan lejano. Y esa persona era
la misma que ahora quería matarlo. De nuevo otro recuerdo asaltó su
mente, era la petaca que habían compartido, llena hasta arriba de
vodka, y la que más tarde le dejaría para su entrenamiento. Eliart
no podía concentrarse en el combate, un golpe de espada le arrancó
un grito, Irons iba muy en serio. ''Mierda, no soy capaz de pensar en
el combate, ¿qué me está pasando? ¿por qué me duele tanto?'', de
repente pensó en aquella ocasión en la que lucharon juntos contra
Shocker, y también cuando fueron al rescate de Gaia, juntos.
Recordaba las últimas palabras que le había dicho como amigos;
“Bien
I-Men, será una dura batalla, recordad por qué estamos aquí- Dijo
Eliart bien alto y fuerte, para que todos le oyeran- No estéis
nerviosos por pelear solos, recordad que los demás estamos aquí
cerca y también que hemos peleado juntos y sabemos que somos
fuertes, podemos con ellos. Pensad en Gaia, y también en el Capitán,
acordaros de como estaba. Por ellos vamos a llegar hasta el final de
todo esto...¡¡Adelante I-Men!!”. Tras
eso, la próxima vez lo encontraría como enemigo. Un dolor atenazó
el corazón de Eliart, quien se paró en seco en el campo de batalla,
haciendo un esfuerzo por contener las lágrimas. Irons aprovechó el
instante y fue a golpear a su rival, quien apenas pudo esquivarlo,
recibiendo daño y perdiendo la primera vida.
-Mierda...- Dijo para
si Eliart. Esto no podía seguir así, ¡ya había perdido una vida!
Debido al severo golpe Géminis se había evaporado, haciéndole
perder una gran cantidad de energía, y no podría usarlo en un rato.
''Si no es Géminis...''- ¡¡Leo!!
El aura roja vino con fuerza y determinación. Una onda
expansiva acompañó al rugido que lanzó. Irons trastabilló ante la
demostración de poder. ''Este parece un signo fuerte, he de andarme
con cuidado'', meditaba. Como prueba lanzó unos misiles
especialmente rápidos y fuertes. El I-Men los esquivó sin problemas
gracias a la increíble velocidad que le daba Leo para, acto seguido,
aparecer en la espalda de su rival, golpeando con el puño.
El arcángel cayó al suelo, el golpe había sido fuerte
y contundente, de no ser por la armadura quizá le hubiera quitado
una vida. Rápido como un suspiro se incorporó y se preparó para
seguir peleando. Justo en ese momento Eliart se abalanzaba sobre él.
Se enzarzaron en un agotador combate cuerpo a cuerpo, esta vez sin
espadas. Irons finalmente hizo explotar la armadura para alejar a su
enemigo, quien además sufrió leves heridas.
-¡Mírate, estás mordiendo el polvo!- Exclamó el
empresario, enfurecido. Era cierto que el I-Men respiraba con
dificultad, pero su espíritu ardía.
-¿Y qué mas da? Por el bien de los I-Men te... te voy
a- ''Destruir, vamos dilo, ¿por qué no soy capaz?''- te voy a parar
los pies.
-No pareces muy convencido...- Contestó Irons,
suspicaz- De todas maneras, esto se acaba aquí, no quiero jugar
contigo eternamente, estoy a otro nivel para ti- Dicho esto, apunto
su mano hacía el techo. Eliart no entendió que pretendía hasta que
las luces se apagaron- ¿Acaso olvidabas que puedo controlar la
tecnología...?
Irons tenía una cámara de visión nocturna que le
permitía localizar a su rival sin problemas, de manera que le lanzó
varias ráfagas sucesivas de misiles. ''Esta vez, es el adiós'',
pensaba. Pero, de repente, Eliart los esquivó sin problemas y miró
fijamente al empresario, ¿cómo era posible? Hasta entonces no se
había dado cuenta, pero el líder de los I-Men podía ver en la
oscuridad gracias al poder de Leo, ¡qué suerte! Probablemente fuera
por la capacidad de los felinos de ver en la noche. De nuevo Eliart
volvió a la carga, levantando las manos como si fueran garras. El
otro apenas pudo reaccionar y tuvo que parar la acometida con los
brazos, sufriendo heridas leves. Entonces comenzó un pulso de pura
fuerza, músculo contra músculo.
Al principio el I-Men parecía tener ventaja, logró
empujar unos centímetros a su rival, pero pronto la situación
cambió. Irons activó unos pequeños propulsores en la espalda y,
junto con la fuerza del traje, logró avanzar el terreno perdido.
Ambos comenzaron a sudar copiosamente. Eliart rugió con fiereza y
sus ojos centellearon en la oscuridad, tensó los músculos e hizo
gala de una fuerza prodigiosa. Sin embargo no conseguía mover al
otro. ''Mierda...'' pensaba. El empresario hizo brillar su armadura,
las filigranas doradas, que se asemejaban a un circuito, refulgían.
-¿Qué es esto?- Preguntó Eliart, sorprendido.
-Es tu derrota- Y entonces Irons empujó definitivamente
a su enemigo, lanzándolo contra la pared y abriendo un boquete. Lo
que había utilizado era un modo especial de su armadura, gracias al
cuál durante unos breves segundos un estallido de energía le
llenaba, ganando una extremada fuerza durante unos instantes. Gracias
a su visión nocturna fijó el blanco de nuevo en Eliart y levantó
el brazo derecho para apuntarle, entonces la armadura se metamorfoseó
hasta convertirse en un cañón del diámetro de su brazo- ¡Ráfaga
de Plasma!- Su armadura brilló de nuevo y la energía fue
transferida hasta el brazo y, de ahí, hasta el cañón, que tras
acumular unos segundos dicha energía, la lanzó en forma de un
poderoso rayo de plasma concentrado que abarcaba un área
considerable.
Eliart estaba en el hueco de la pared, tratando de
recuperar la respiración. Miró su tarjeta, tenía una única vida.
''¿Cómo ha podido pasar esto?''. Leo se había disipado tras el
golpe, y ahora intentaba ponerse de pié. Cuando lo logró y volvió
la vista al frente observó como Irons cargaba su cañón para,
automáticamente, dispararlo. No tendría tiempo ni fuerzas para
esquivarlo, ¿qué podría hacer? ''Parece que solo me queda una
salida'', meditó.
-¡¡Cáncer!!- Exclamó, llamando a las pocas energías
que le quedaban. El aura verde tenue le envolvió, y sintió como las
fuerzas renovadoras le recorrían. Su tarjeta marcó de nuevo un
luminoso ''2''. Por último, un gran escudo circular, con el símbolo
de un cangrejo, apareció en su brazo izquierdo, pesado y
contundente. Plantó el escudo frente a él y lo afianzó con ambos
brazos, dispuesto a rechazar la Ráfaga de Plasma de Irons.
El torrente de energía golpeo furiosamente contra el
escudo, que al principio estuvo a punto de ceder. Eliart, imbuido en
el aura verdiblanca, sujetó con entereza sus defensas, y al final
fue capaz de resistir el primer embate. Pero ahí no acaba la cosa,
el plasma seguía surgiendo a un ritmo alarmante del cañón de
Irons, sin duda se trataba de un ataque definitivo, disparado con la
intención de eliminarle. El ser consciente de que realmente quería
eliminarle hizo despertar en el I-Men un sentimiento de contrariedad
muy extraño, que no supo identificar. Hizo acopio de valor y de
fuerzas y tomó una decisión. ''Si de verdad quiere pelear,
adelante, pero esta vez no estoy dispuesto a luchar con todas mis
fuerzas, necesito pensar un poco antes...''.
Finalmente el plasma dejó de salir por la abertura y de
nuevo la oscuridad reinó en el parking, al menos para Eliart, que
estaba concentrado en sus pensamientos.
-Vaya, me sorprende lo versátil que pueden ser a veces
tus poderes, la verdad es que siempre he sentido curiosidad por
ellos- Admitió Irons mientras se acercaba a su rival.
Pero Eliart ya no le escuchaba, desde hacía unos
momentos notaba como algo le recorría el espíritu, era una
sensación nueva y desconcertante. Supo con toda certeza que estaba
despertando un nuevo poder. Un aura rosada empezó a emerger a su
alrededor y lentamente le envolvió, como lamiéndole. Abrió los
ojos con fuerza.
-¡Virgo!- Gritó al tiempo que un estallido de energía
recorría el lugar y le nuevo signo se dibujaba en su frente. Irons
se cubrió con los brazos para rechazar la pared de energía, que
casi le tumba. ''¿No me jodas? ¿un nuevo poder ahora? Espero que no
sea nada demasiado exagerado...'', pensaba el empresario, que veía
peligrar su victoria.
Finalmente el vendaval se disipó y el arcángel pudo
volver a ver, pero, sin embargo, Eliart había desaparecido.
-¿A donde habrá ido...?
Mientras tanto Llama Helada avanzaba con determinación
por el solar, enfrentado a Mentalizer, que le miraba con intensidad.
El alto I-Men presentaba el cuerpo recubierto de un grueso hielo, por
si las moscas. Mientras se acercaba, el arcángel no había cambiado
su posición, allí de pié esperaba paciente. Cuando estuvieron a
escasos metros habló con una voz musical y suave.
-Parece que me ha tocado enfrentar a uno fuerte. ¿Y tú?
¿Crees que has tenido suerte al enfrentarte a mi?- Preguntó el
mentalista mientras cruzaba los brazos sobre el pecho, confiado.
-Eso lo decidirán nuestros puños, escoria- Lanzó
mordaz Llama, que no le divertía nada la pantomima del otro. Sin más
dilación lanzó unas lanzas de hielo contra su adversario, quien las
esquivó de un salto por los pelos. A continuación corrió contra él
mientras formaba unos mazos de hielo en sus manos para aporrear-
¡Toma esta!- Gruñó mientras agitaba los martillos contra la
armadura de oro de Mentalizer, quien no intentó esquivarlo, tan solo
se cubrió con los brazos.
De repente, el arcángel desapareció, como si se
hubiera evaporado frente a sus propias narices. Al principio Llama
Helada no supo qué había pasado, ¡si hace un momento lo tenía
delante!
-Estoy aquí- Escuchó una vos a su espalda y se volvió
a tiempo para ver como Mentalizer le asestaba una patada, que paró
con un rápido escudo de hielo.
-¿Qué ha sido ese truco?- Preguntó el I-Men,
extrañado.
-Como si fuera a decírtelo, averígualo, si puedes- Se
mofó el otro.
-Como quieras, “Bajo cero”- Susurró mientras
apoyaba las manos en el suelo. De repente la temperatura circundante
comenzó a bajar cada vez más y más, hasta que se creo en torno al
solar un micro clima helado. El suelo comenzó a cubrirse con una
capa de hielo y escarcha, mientras que en los pies de Llama Helada
aparecieron unos patines hechos de hielo- Veamos si así te es tan
fácil escapar.
Entonces formó una lanza de hielo en su brazo derecho y
patino con gran velocidad contra su enemigo, quien no para de
escurrirse en el hielo, intentando huir de manera desesperada. Cuando
estaba apunto de alcanzarle gritaba; ''¡No, no por favor!'', pero
fue inútil, atravesó al caballero de la dorada armadura de lado a
lado con su lanza. Pero, tal y como esperaba, Mentalizer se esfumó
de nuevo en el aire. ''¿Cuál será su poder?'', se preguntaba el
alto, mientras se daba la vuelta. Se lo encontró justo sobre él
intentando agarrarle con la mano. Forcejearon unos instantes y logró
evadir la trampa de aquel tipo.
-Eso ha estado cerca...- Murmuró. ''¿Cerca? Esto no
puede seguir así mucho tiempo, tengo que acabar rápido'' pensaba
Llama. Levantó el brazo e hizo aparecer numerosas protuberancias de
hielo alrededor de Mentalizer, para que no pudiera escapar esta vez,
fuera cuál fuera su truco- ¿Me intentas encerrar?
Pero el I-Men no contestó, si no que cargó de nuevo
contra él con la lanza en ristre, dispuesto a masacrar a su enemigo.
Esta vez Mentalizer reaccionó con eficacia y esquivó la lanza por
los pelos, pero acercándose a Llama Helada. Alargó el brazo y,
rápidamente, logró agarrarle la cabeza con una de las manos, aunque
se la congeló levemente. El I-Men se lo sacudió como pudo antes de
que hiciera nada raro. Sin embargo su enemigo se reía, como
burlándose de él.
-¿Qué te hace tanta gracia?- Inquirió.
-Ya veo, te llamas Llama Helada, tu poder es,
lógicamente, el control del hielo y el fuego. Suena poderoso, ya lo
creo- Mentalizer parecía estar leyendo algo que sólo él podía
ver- Tienes dieciocho años, tu vida es bastante normalita,
estudiante más o menos aplicado... un perfile estándar, vamos- El
rostro de su enemigo es iluminó- Y tienes una hermana, vaya vaya,
también está en el juego, se llama Waver, su poder es el agua...
-¿Qué?- El I-Men estaba atónito, ¿cómo era posible?
¿Sólo porque le había tocado la cabeza? A lo mejor tenía un poder
mental, como su nombre sugería. Notaba también una presión en la
cabeza, como si hurgaran en su mente.
-Te lo explicaré, a pesar de que es divertido ver tu
cara de sorpresa- Contestó el otro con suficiencia- Como ya debes
imaginar mi poder me permite entrar en la mente de las personas, lo
utilizo para comunicarme con mis aliados y para poder ver sus
pensamientos e ideas, algunos pueden resistirse claro, como el jefe,
pero son casos excepcionales. Normalmente sólo puedo entrar en
niveles profundos de la mente de aquellos que me dan permiso, por eso
necesitaba tocar tu cabeza, establecer contacto físico directo tan
cerca de tu cerebro es lo que me ha permitido entrar en tu psique...
¿comprendes?
-Entiendo, por eso podías ''esquivar'' mis ataques,
realmente no eras tú, eran ilusiones que imponías a mi cerebro...-
Cayó Llama en la cuenta entonces.
-En efecto, es a lo máximo a lo que llego sin contacto
previo, pero ahora puedo entrar en tu mente con muchas más libertad-
Dijo mientras levantaba los brazos. El I-Men se sorprendió, de
repente estaban en una selva tropical. ''Ilusiones...'' meditaba.
Entonces el paisaje cambió a la cumbre de una montaña helada y, a
pesar de estar recubierto de hielo, notaba el frío pentrándole.
''Esto no tiene sentido, estando hecho de hielo el frío no debería
afectarme, desde luego son puras alucinaciones que mete dentro de mi
cerebro, ¿cómo se supone que he de combatir contra eso?'', pensaba,
asustado.
-¿Por qué me has dicho tu poder tan rápidamente?-
Preguntó el I-Men. De nuevo estaban en el solar y Mentalizer estaba
riéndose.
-Es sencillo, ahora te tengo en la palma de mi mano,
¿qué sentido tiene ganar un combate que ya está decidido? Ahora
tienes una ínfima posibilidad de derrotarme, aunque no lo
lograrás...
-Eso ya lo veremos...- La rabia bullía en su interior.
''Con el hielo no podré enfrentarme a él, lo mejor será cambiar de
táctica...'' Llama Helada estalló en un torrente de llamas y lanzó
fuego en forma de aro por todo el solar. Ahora estaban atrapados en
un círculo de altas llamas, que no permitirían que escaparan- Ahora
puede que trates de engañarme, pero no podrás escapar del círculo
sin que me entere- Y entonces se puso a pensar, Mentalizer había
afirmado que su jefe podía resistir el contacto mental con él,
entonces significaba que su poder era absoluto y que si tenía
suficiente fuerza de voluntad, podría derrotarlo. Entonces hizo que
las llamas recorrieran el lugar para abrasarlo todo, así el
arcángel, con ilusiones o sin ellas, no podría escapar. De repente
sintió un pinchazo en la cabeza, Mentalizer intentaba algo.
Un gritó llamó su atención, ¿quién era? Divisó a
Demongirl entre las llamas. ¿Qué hacía ahí? ¿Cómo era posible?
Estaba ardiendo por culpa de su ataque, de modo que paró el fuego y
fue a ver si estaba bien. El cuerpo de la chica estaba humeante. ''Es
una trampa'' pensaba, pero a la vez otra parte de su cabeza le decía,
''No, es la Demongirl de verdad, ¿y si la he matado?''. Estaba hecho
un lío. Mentalizer no estaba por ningún lado, pero eso ya no le
preocupaba. Se agachó junto al calcinado cuerpecito de la
chica-demonio y la acarició. Entonces ella se levantó y atravesó a
Llama helada con la espada por el pecho. Entonces la mente del chico
se partió en dos, algo dentro de él se quebró.
-¿Qué...?- Demongirl fue a golpearle de nuevo, pero el
uso su fuego y la quemó del todo, ella no era su amada. ''Si lo es,
¿no te das cuenta?'', ''No, no lo es'', se replicó así
mismo mentalmente. Finalmente el cuerpo carbonizado perdió su forme
y se derritió. La coz del juego no sentenció ninguna muerte. Eso le
permitió aclararse un poco.
-Vaya, no está mal, primera prueba superada...- Dijo la
misteriosa voz de Mentalizer desde algún rincón no muy lejano, pero
al menos dentro del anillo de fuego, de eso estaba seguro. Llama
Helada comprobó que había perdido un poco de vida, pero no tanto
como si realmente le hubieran atravesado el pecho, así que dedujo
que los ataque mentales le harían daño, pero mucho menor que el
daño real, así que Mentalizer acabaría atacándole en persona si
quería acabar con él.
De repente Waver corría hacía él. ''¿¿Mi
hermana?'', ''No es ella, debe de ser una ilusión, no te dejes
engañar'', ''No, si que es mi hermana de verdad...'', ''Entonces
averígualo, a ver si realmente es ella''.
-¡Waver, no te acerques más!- Grito. La chica se paró
a escasos metros de él, mirándole con recelo.
-¿Qué te pasa hermano?- Parecía asustada.
-¡Dime!¡¿Cómo es el cuadro que tiene papá en el
salón?!- ''Yo nunca soy capaz de encontrar la palabras adecuada,
pero ella siempre dice las más correctas, sólo lo sabe ella, y yo
no lo recuerdo, así que sólo la auténtica Waver puede contestar
correctamente'', ''Pero Mentalizer puede hacerte creer que es la
respuesta correcta, Llama Helada, ¿qué vamos a hacer?''. El
I-Men se llevó las manos a la cabeza, comenzó a sudar por el
esfuerzo mental. Notaba como si su mente se hubiera dividido en dos
entes que discutían dentro de él. Waver dio un paso adelante, sin
embargo el I-Men logró unificar un pensamiento entre todas las
partes de su diseminada mente. ''Ella No Es Real''. Y la chica
desapareció, había vencido la ilusión de Mentalizer.
-Sorprendente- Musitó el arcángel.
Llama Helada se concentró con fuerza, el truco de su
enemigo consistía en dividir su ser y hacerle enfrentarse a si
mismo, pero si lograba mantener su mente unida, podía vencerle.
Volvió a esforzarse al máximo para unificar de nuevo su mente, cada
vez era más difícil. Pero lo logró, había creado un muro mental y
ahora era capaz de defenderse de su enemigo. Abrió los ojos y le vio
y supo con toda certeza que esta vez era el real. Mentalizer se
sorprendió.
-¿Cómo es posible?- Fue a preguntar, pero Llama Helada
no le dio tiempo de terminar, le estaba golpeando con un poderoso
derechazo imbuido en llamas rojas y poderosas. El arcángel perdió
una vida al instante mientras la armadura de oro presentaba un
boquete al rojo vivo.
-Por fin comienza la verdadera pelea- Sentenció el
I-Men.
Bianca esquivaba los numerosos ataques de Gaia, que con
ferocidad lanzaba ramerazos uno detrás de otro. Había convertido
sus brazos en poderosas ramas que agitaba una y otra vez y, por si ni
fuera poco, de las ramas surgían sin parar hiedras que intentaban
atrapar a la arcángel. Pero Bianca era demasiado rápida y conseguía
evadir o cortar a tiempo las plantas que se acercaban. Kya mientras
tanto observaba la situación. Le era muy extraño pelear al lado de
la rubia, a quien hacía un tiempo había estado pegando, pero ahora
estaba con Shadow.
Y es que no sabía muy bien como sentirse ante la
declaración del moreno, si es cierto que ella también se había
fijado en él, y admitía también que le emocionaba que alguien se
preocupara así por ella. Así que allí estaba, sin saber muy bien
como proceder, ya que notaba la hostilidad de Gaia a pesar de todo.
No se lo reprochaba, era normal. Pero durante ese combate demostraría
que podía fiarse de ella.
-¡Ahh!- Bianca gritó al tiempo que se deshacía del
ataque de Gaia. A continuación tomó impulsó y con toda su fuerza
fue hacía delante, como una flecha. La rubia lanzó a su vez tallos
a toda velocidad para frenarla, pero la arcángel los atravesó todos
cortándolos, debido a su velocidad. Acabó dando un codazo fortísimo
a la I-Men. Kya ni lo dudó, automáticamente agrandó su tamaño y
arremetió con una serie de zarpazos. La de la armadura saltaba y los
esquivaba con elegancia, mientras que las uñas de la gata creaban
surcos en la arena del solar. Entonces Bianca dio un gran salto y la
plantó una patada en la cara a la gata, que cayó hacía atrás.
Antes de chocar contra el suelo redujo su tamaño hasta
hacerse diminuta, pues cuanto más pequeño sea, menor daño se
haría. O eso pensaba. A pesar de todo el golpe le hizo sufrir lo
suyo. La rubia la miró con rabia.
-Mejor apártate gatita, yo me encargo- Dijo,
evidentemente enfadada. Kya se sintió ofendida.
-Oye, me parece que estás pasándote, sólo quiero
ayudar, ¿vale?
-¿Y por qué tengo que fiarme de ti? ¿Por qué nos
ayudas de repente?- Exigió saber.
-Ya te lo he dicho, es por Shadow- Los ojos de la
chica-gato se iluminaron brevemente al decir el nombre del I-Men.
Gaia reconoció algo en su mirada- Y si quieres otra prueba, Bianca
ya me ha pegado, lo has visto. No estoy con ellos- Lo cierto es que a
la chica no le faltaba razón.
-¡Dejaros de cuchicheos!- Exclamó Bianca, que no podía
creer que sus contrincantes se pusieran a pelearse entre ellas- Bah,
ahora me las pagaréis todas juntas, tú, la rubia por lo del otro
día. Y tú gata, por habernos traicionado. Porque siempre me tocará
luchar con niñatas. ¡Chupaos esta! ¡Brazos!
Inmediatamente los brazos de la armadura de Bianca se
volvieron bastante más grandes y con protuberancias puntiagudas,
además de emanara un aura de hostilidad. Sin darles tiempo a nada se
lanzó contra ellas, dispuesta a darlo todo. Gaia llamó a toda la
fuerza que pudo y recordó esa ocasión en la que casi se convirtió
en una con la naturaleza. Reprodujo esos sentimientos y poco a poco
comenzó a convertirse en una especie de árbol humanoide. Por su
lado, Kya aumento un poco el tamaño y el pelo de su cuerpo se hizo
más hirsuto. Cada una frenó uno de los puñetazos de la arcángel,
que presionaba con una fuerza inusitada. Al final lograron
rechazarla, para gran asombro de esta.
Entonces Gaia dio un portentoso salto e invocó un gran
tronco que fue creciendo de tamaño, hasta hacerse gigantesco. A
continuación lo lanzó contra Bianca, intentando aplastarla, pero
esta resistió la fuerza de empuje y logró sostenerlo por poco. De
repente, Kya hizo que su brazo derecho se volviera gigante y, como si
fuera un martillo, aplastó el tronco. Esta vez la arcángel no pudo
hacer nada y perdió una de sus vidas.
-¡Bien hecho gata!- Le felicitó la rubia, que ahora
empezaba a creerse a la otra.
-Gracias, pero tengo nombre, deja de llamarme gata-
Repuso Kya, satisfecha.
Bianca se levantó tosiendo, no podía creerse lo que
estaba pasando. ''Parece que voy a tener que ir en serio con estas
niñatas...'' las miró y entonces dio un par de palmadas en el aire.
La ostentosa armadura que llevaba desapareció de repente, dejándola
con una ropa más casual, pantalones cortos y una camiseta blanca de
tirantes. Las otras dos se pusieron en guardia, no sabía que podían
esperarse de un enemigo como ella.
-¿Qué vendrá ahora?- Preguntó Gaia.
-No sé que tramará, pero estate atenta- Aconsejó la
gata con cautela.
-Parece que me veré obligada a usar mi armadura buena
contra vosotras, enclenques- Levantó los brazos y una luz surgió
desde el suelo. Unas lenguas plateadas surgieron de la tierra y la
rodearon, como si lamieran su cuerpo. Piezas de una armadura hecha de
fina plata iban apareciendo. Primero unas perneras y botas, luego un
peto ligero. Más tarde apareció unas hombreras y más tarde unos
brazaletes, todo de plata. Finalmente una cinta plateada se ajustó a
su cabeza. Toda la armadura refulgía con un brillo especial, como si
fuera la Luna- Admirar la armadura de Selene, me proporciona una
fuerza legendaria comparada a la de Shena, la guerrera de la
mitología.
-¡No digas sandeces!- Saltó la chica-gato. De repente
Bianca había desaparecido, ¿dónde estaba? Entonces Kya salió
disparada y acabó estrellándose contra una roca. La arcángel la
atacó desde la espalda.
-¡Qué velocidad!- Dijo Gaia, que apenas pudo verlo.
Entonces su rival volvió a la carga y asestó un durísimo puñetazo
a la rubia, que retrocedió varios metros, dolorida. Había perdido
una vida.
-Sois como crías, si no os pegan, no os lo creéis...-
Rió Bianca, mofándose de las otras dos.
La rubia de los I-Men ni si quiera pensó, simplemente
se dejó llevar por sus sentimientos, que siempre le habían servido
bien. El suelo tembló, y numerosas raíces y plantas comenzaron a
surgir por todo el solar, dándole un color verde llamativo. Bianca
perdió el equilibrio, pero pudo recuperarse a tiempo para ver como
una Gaia enfurecida se levantaba. Los ojos se habían vueltos blancos
y un aura verde la rodeaba. La vegetación siguió creciendo,
exuberante. Los troncos apuntaban ya al cielo, y pronto tomó el
aspecto de un bosque joven.
-¿Y ahora a dónde vas a correr? Toda esta es mi área-
Sentenció la voz de Gaia. Bianca no se amilanó y fue en línea
recta contra la defensora de la naturaleza, sin embargo las raíces
se elevaban del suelo para entorpecer su camino, las hiedras caían
de los árboles para hacerle daño, las flores lanzaban espinas
venenosas, que la chica apenas podía esquivar. Las distracciones
eran tal, que cuando Gaia le encajó un puñetazo recubierto de
madera, apenas pudo asimilarlo.
-Oh mierda...- Susurró. De pronto sonó un rugido por
el bosque, sonaba cercano. Asombrosamente cercano. De entre los
árboles apareció Kya, solo que estaba diferente. Era algo más
grande y más felina, a medio camino entre un león y un humano. Y
mucho más fuerte.
Con un rugido saltó sobre Bianca, quien apenas pudo
mantenerse aparta de las garras de la furiosa felina. Las dentelladas
sonaban con rabia, intentando atrapar la cabeza de la arcángel.
Finalmente, con las piernas pudo apartar a Kya de encima suya. Sin
embargo Gaia ya estaba allí, y con las ramas comenzó a atarla al
suelo, aprisionándola. Fue hasta Bianca y se preparó para
sentenciarla, pero, de repente, pasó algo extraño.
Kya se lanzó sobre Gaia, rugiendo. La rubia pudo
esquivar de un salto la primera acometida, pero se vio obligada a
utilizar las ramas y otros elementos del bosque para defenderse.
-¡Ya sabía yo que no eras trigo limpio, maldita gata!-
Exclamó. A la I-Men le sorprendió que Kya no contestara. Intentó
ver en sus ojos algo, pero se dio cuenta de que la chica había
perdido el control de sus poderes- ¡¿Me has oído?! ¡Responde!-
Pero Kya no lo hizo, sólo le lanzó otro zarpazo. Con ayuda de las
lianas y de los troncos, finalmente logró sellar sus movimientos.
Cuando se acercó, vio que la leona se había hecho varios arañazos
y heridas por el cuerpo. Definitivamente, estaba perdiendo el
control. Con un leve golpe en la nuca hizo que perdiera el
conocimiento. Entonces la transformación se deshizo, y la chica
volvió a su forma de humanoide gatuno.
Entonces volvió a por Bianca mientras pensaba en lo que
le había pasado a la gata, aquello era misterioso, tendrían que
hablarlo luego. Cuando llegó, la arcángel acababa de liberarse de
las ramas que al aprisionaban.
-Justo a tiempo- Suspiró- Gracias a esa loca he podido
escapar, no volveré a caer...
-Mierda, no te creas que te lo pondré fácil.
Ambas se pusieron en posiciones defensivas.
Como había dicho Llama Helada, la verdadera batalla
comenzaba en ese momento. Ahora que el I-Men era capaz de rechazar la
mayoría de las ilusiones de Mentalizer, este se veía obligado a
pelear cuerpo a cuerpo. Aunque luchar cuerpo a cuerpo contra alguien
que arde, no es fácil. En su favor jugaban la armadura de oro, que
le protegía del fuego, y que era cinturón negro en Judo, además de
conocer un par de artes marciales más.
Por lo tanto, la situación estaba estancada, Llama
Helada quemaba al otro cada cierto tiempo, provocándole daño, pero
las llaves y fintas del arcángel eran muy fuertes, y también sufría
el alto. Llegó al punto de que el I-Men perdió un poco de su vida.
-Joder, pelear mientras me esfuerzo en mantener mi mente
unida, es complicado...
-Reconozco que me has entretenido bastante- Dijo
Mentalizer, se acercó hasta él de improviso y le volvió a agarrar
la cabeza- Pero ahora estás acabado...
El nuevo contacto produjo otro shock en la mente del
I-Men, que ya estaba bastante tocada. De nuevo sintió como se
dividía en dos entidades distintas, y automáticamente comenzó a
discutir consigo mismo. ''No puedes derrotarle, ¿no lo ves?'', ''Si,
si que puedes, si pones todo tu empeño, lo lograrás, vamos...'',
''Deja de crearle falsas esperanzas, Hielo...'', ''No me digas que
tengo que hacer, Fuego...''. Al escuchar esa conversación se le
vino una idea a la cabeza, claro. Su mente dividida correspondía a
dos personalidades distintas, la personalidad fuerte era el Fuego, y
la personalidad cauta era el Hielo. En el fondo Mentalizer lo único
que había hecho era aprovecharse de que el tenía la mente dividida
de manera natural, forzando la separación. Pero Llama Helada eran
las dos personalidades, eran dos, pero a la vez era una sola. Eran
él, y él era ellas.
Cuando fue consciente de esto, se levantó del suelo,
con energías renovadas. Entonces ordenó a cada parte de su mente
que produjera energía. ''Fuego, sal'', ''Hielo, manifiestate''.
Comenzó a envolverse en llamas, al tiempo que el hielo le recubría.
Pronto las diferentes fuerzas se fusionaron en una sola, una especie
de energía entre el hielo y el fuego, una materia homogénea sin
cualidades propias, pura energía. El color era aproximadamente
morado, pero alternaba el rojo del fuego con el azul del frío.
-Esta vez, te pondré en tu sitio...- Dijo el I-Men.
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