domingo, 16 de junio de 2013

Capítulo 24 - 'Batalla en el Solar'

Los I-Men habían visto morir al primero de los suyos y la sensación de rabia y venganza estaba presente en todos los miembros del grupo. Los Arcángeles habían huido y ahora debían buscarles.
-Joder ¿Dónde diantres deben haberse metido?- Se preguntaba Eliart mirando en todas direcciones.
-Demongirl ha detectado la presencia de su rival muy rápido, esto lo sé. Yo ahora mismo estoy bloqueado chicos, no entiendo bien por qué- Dijo Revelación mientras venía de lejos junto con Shadow.
-Por suerte vosotros estáis bien- Expresó Gaia- Revelación, ¿no tienes ni idea de dónde pueden estar?- Concluyó. Ella quería ir en busca de su hermana, si bien era consciente del temperamento de ésta y lo mucho que preferiría luchar por sí sola. Era algo que comprendía bien, pero no por ello podía dejar de preocuparse.
-Umm... ahora mismo no. Aunque tengo una idea. Necesito concentrarme para adivinarlo, darme dos minutos- Sin más dilación pidió a Shadow que se situara cerca de él y puso la palma de su mano sobre la cabeza del moreno- Hazme un favor. ¿Quieres encontrarlos no? Pues bien, cierra los ojos y muéstrame tu rabia. Creo que servirá de algo.
Shadow se concentró en su sentimiento de rabia, sin pensar en nada más que en tomarse la revancha. A los pocos segundos, las pupilas de Revelación desaparecieron y un pequeño viento surgió a su alrededor, moviendo su melena.
-Bien, ¡ya he averiguado algo!- Concluyó volviendo del trance- Están cada uno en un solar amplio, esparcidos por la ciudad. Como ya supondréis se han dividido. ¿Qué sugerís?
-Perseguirles sin tregua y ganarles uno contra uno- Afirmó convencido Celestina- Nos la pagarán.
-No os dejéis llevar por la ira camaradas, no es buena consejera. Escuchadme todos, lo más ideal sería acercarnos más hasta que pueda presentirles individualmente, calcularé su fuerza y os asignaré a cada uno un rival.
-De acuerdo Revelación pero démonos prisa. ¡No puedo esperar!
-Está bien. Entonces serás el primero en quedarte. Confío en ti Shadow- Intervino el líder de los I-Men.


Guiada por la presencia de Ocro, Demongirl llegó hasta un solar árido con ruinas antiguas esparcidas por el terreno. Se trataba del llamado “Primer Sector”. A pocos metros se hallaba Ocro mirando con aire burlesco.
-¡Oh vaya! Veo que tienes narices, para venir hasta aquí ratita, eso sí, ¡te prometo que lo lamentarás en pocos minutos y desearás estar en tu casa con tu mamá!- Dijo el arcángel al tiempo que golpeaba con su puño el suelo que pisaba la chica. Demongirl saltó sin problemas y se puso en guardia.
-¡Serás tu el que lo lamente, bola de sebo! Con lo gordo que estás no te dará tiempo a salir corriendo- Su brazo derecho comenzó a transformarse obteniendo el color negro y aumentando su grosor.
-¡Qué sexy! Qué pena que no estemos en mi cuarto ¿no crees?- Dijo Ocro babeando. La chica-demonio, furiosa, se dispuso a golpearle con el brazo demoníaco. Los comentarios que herían su orgullo y la necesidad de vengar a Argem la empujaban al combate. Ocro se apartó con velocidad y esquivó el gancho pero la I-Men lo esperaba.
-Siempre caes en los mismos errores ¿eh?- Con la otra mano invocó al espada que emitía calor asestándole un pequeño corte en el hombro derecho, justo donde la armadura dejaba de cubrirle- ¿Quema?- Continuó maliciosa dispuesta a quemarle el estómago. En ese momento, Ocro hizo alarde de una asombrosa velocidad y se situó en la espalda de la chica.
-¿Decías algo?- Esta vez fue Ocro quien atacó con un puñetazo que la alcanzó de lleno en el estómago, echándola atrás y haciendo que se estrellara contra una ruina.
-Agh- Se quejaba Demongirl. Antes de que se levantara, su enemigo ya se había acercado.
-¡Prueba mi garrote!- Consciente del peligro, la chica se removió por el suelo y logró sortearlo, acto seguido se levantó con diligencia y le lanzó un golpe directo con el brazo del demonio que impactó en la armadura del Arcángel, en la zona de la tripa. Ocro se echó hacia atrás, pero apenas sufrió.
-Tengo armadura y mucho músculo nena, tus brazos no me hará nada- Se chuleaba.
-¿Músculo? ¡Ja! Éso que tienes es una capa de grasa- Le respondió la chica mientras se preparaba para atacar.
-¡Cómo te atreves!- Generó otro garrote pero Demongirl volvió a esquivarlo cuando se lo lanzó. La joven tenía dificultades para combatir la fuerza del Arcángel, pero se esforzaba al máximo. Tras varios intentos, el brazo demoníaco golpeó la cara de Ocro con un directo, al tiempo que el puño derecho de éste alcanzaba el voluminoso pecho de la heroína. Ambos jadearon y alargaron distancias, siguiendo en pie. ''Es duro de pelar y también rápido. Tengo que conseguir despistarle y golpearle con todas mis fuerzas. Ganaré yo cueste lo que cueste'', se exigía la chica-demonio. ''Cambiaré mi estrategia''.
-Eh grandullón, ¿por qué no mueves tu culo hasta aquí?- Sugirió. El Arcángel se lanzó sin freno tal y como la I-Men había calculado, de manera que ésta pudo invocar sus otras dos espadas, que carecían de habilidades y utilizó la espada de luz para cegarle con un potente destello que deslumbró su retina. ''Mi ventaja es su escasa inteligencia'', comprendió la chica.
-¡Maldita, mis ojos!- Chilló Ocro al tiempo que se ponía nervioso, sin saber hacia dónde avanzar. Demongirl, que sabía distinguir una oportunidad cuando la veía, usó la espada que emitía calor para hacerle un tajo de arriba a abajo a la armadura dorada, tratando de profundizar en el corte con las otras dos espadas para llegar hasta su pecho. Logró penetrar la armadura y herirle, propinándole acto seguido un codazo con su brazo diabólico. Ocro cayó al suelo, herido por primera vez en el combate.
La I-Men era consciente de que estaba cansada, pero no quería que Ocro lo detectara, así que se dirigió a él con seguridad. Pensó en transformar también su brazo izquierdo, mas sabía que, si fallaba, se agotaría y ya no habría más oportunidades, así que decidió esperar. El Arcángel se levantó recuperado del impacto a pesar de que la sangre seguía brotando debajo de su armadura. La mole estaba cabreada.
-Sigamos ratita, que esta vez me has hecho enfadar- Dijo al fin sereno. Se colocaron frente a frente. Demongirl se dispuso a lanzar su puño demoníaco al agujero de la armadura con el fin de que se resquebrajara. Sin embargo, Ocro se defendió con uno de sus garrotes. Demongirl lo evitó, pero comprobó que su rival había invocado rápidamente un nuevo garrote, sostenido con la otra mano- La verdadera batalla empieza ahora. ¡Prueba mi “Lluvia de mazas”!- Se creció la mole, mientras lanzaba las mazas.
Demongirl huyó de ambos garrotes y mantuvo la guardia, pero Ocro atacó al instante con dos nuevos garrotes y comenzó a acorralar a la chica-demonio. Las mazas caían levantando polvo. Aparecían y desaparecían sin cesar mientras el Arcángel se movía, manejándolas como si fueran juguetes. Finalmente, la velocidad de Ocro hizo imparables a los garrotes y el peso de ambos cayó sobre la intrépida Demongirl, que irremediablemente hizo un agujero en el suelo al caer desvalida. Al poco logró reponerse de la fuerte caída, aunque sangraba por la boca y jadeaba. Su tarjeta brilló indicando que había perdido una vida y a pesar de ello sonrió, mientras su brazo izquierdo se trasformaba.
-¡Ahora verás quién manda!- Se lanzó la I-Men. Ocro se anticipó lanzando un potente garrote, aunque en esta ocasión Demongirl en vez de esquivarlo, optó por aguantar el embiste con sus endurecidos brazos. ''Duele, pero puedo resistirlo y así podré contraatacar más rápido'', meditaba. Su acto sorprendió a Ocro, que se quedó al descubierto, recibiendo un puñetazo en la cabeza. Retrocedió y Demongirl entonces se impuso con su espada ardiente. Aunque la armadura no se había roto aún, le faltaba muy poco. Rápidamente se situó a la espalda de Ocro, le rodeó con sus brazos demoníacos y comenzó a presionar hacia abajo con fuerza para destrozar del todo la armadura que lo identificaba como miembro de los Arcángeles. Ocro golpeó inútilmente los brazos de la I-Men para liberarse.
-¡Agh, mierda!- Se quejaba el Arcángel mientras sentía cómo la armadura iba rompiéndose poco a poco. De pronto, Demongirl notó que la armadura de endurecía a pesar de sus esfuerzos, como producto de una extraña fuerza. Así, en tan sólo unos instantes la situación se invirtió hasta el punto de que sus fuertes brazos cedieron, para sorpresa del propio Ocro. Se trataba del poder de Bianca, que había acudido en rescate de su compañero de equipo.
-¡Ocro, estúpido ten más cuidado! No creo que pueda volver de nuevo hasta aquí para fortalecer tu armadura cuídala- Y sin mediar ninguna palabra, Bianca se esfumó veloz como el rayo y Demongirl dedujo que probablemente haría lo mismo en todas las batallas y podría ser peligrosa. Afortunadamente, eran más numerosos que los Arcángeles y eso la tranquilizaba. No obstante, la armadura estaba de nuevo intacta, como antes de empezar la contienda. Por el contrario, el propio Ocro había perdido una vida forcejeando con la chica.


Los I-Men avanzaban por un bulevar de la ciudad rodeado por edificios altos a cada uno de sus lados. Shadow iba todo lo rápido que podía sin poder quitarse de la cabeza la imagen de Argem desapareciendo. ''¿Estará realmente muerto?'', se lamentaba entre sentimientos de culpa y sollozos. Estaba dispuesto a destrozar a quien fuera por vengarlo. Acabado el bulevar, avanzaron un par de manzanas y divisaron el Segundo Sector.
-Ahí se encuentra el siguiente enemigo, no puedo distinguir de quién se trata pero sé que está ahí. -Corroboró el místico.
-De acuerdo, espero que sea la lagartija- Respondió furioso Shadow mientras avanzaba hasta allí.
''¿Qué diablos me está pasando últimamente?'', meditaba Revelación mientras avanzaban. ''Es como si una presión estuviera dentro de mi cabeza, bloqueandome. No consigo entenderlo. Espero que la Providencia esté conmigo en la próxima batalla'', se dijo para sí, pues no quería preocupar al equipo y Eliart empezaba a notar que le pasaba algo.
Shadow avanzaba por el Segundo Sector. Era un solar bastante amplio a la par que desierto, aunque al fondo se divisaban rascacielos. Tras avanzar un rato, distinguió al asesino de su amigo.
-¡Ahí estás, esta vez no dejare que te escapes escoria!- Gritó e, intranquilo y a la vez seguro de sí mismo, se dejó cubrir por las sombras. Lizzarit se mantuvo alerta. Las sombras comenzaron a expandirse por la zona que separaba ambos contrincantes y algunas de ellas alcanzaron los brazos del Arcángel. O eso parecía. Con una sonrisa en la cara, Lizzarit se liberó de las sombras sin el menor esfuerzo y se abalanzó sobre el moreno, propinándole una patada que el I-Men no pudo esquivar.
-No esperaba que me fuera tan fácil. Estás perdiendo facultades ¿eh? Así no mola- Comentó mientras agrietaba el suelo con sus pisadas. El chico de las sombras dio entonces un salto y concentró a las sombras en sus manos.
-¡Orbe oscuro!- Exclamó con ira. La poderosa esfera negra se acercaba peligrosamente al Arcángel, sin embargo la velocidad de Lizzarit fue suficiente para rehuirla, aunque le costó más que en la anterior ocasión. ''¿Cómo es posible ésto? Ya debería haberle alcanzado...'', pensaba Shadow a la vez que recordaba a su amigo.
-¡Je! Si eso es todo no te preocupes. Pronto te reunirás con Argem- Se rió Lizzarit mientas colocaba una mano sobre el suelo para realizar su próxima técnica. La tierra alrededor bajo la palma de su mano se removía violentamente, mientras Shadow estaba enfadado consigo mismo por no haberle alcanzando. Su puntería fallaba continuamente y no era capaz de entenderlo.
-¡Detente Lizzarit!- Dijo una voz penetrando en su mente.


-¡Mentalizer! Deja de interrumpir mi tiempo de diversión, ¿quieres?- Se quejó el otro.
-Para inmediatamente. ¿No ves que no estás en tu sector? Vas siempre tan a lo loco que te olvidas de lo esencial y pasas de la estrategia del grupo. ¡Acude a proteger tu sector ahora mismo! Este sector ya tiene quien lo proteja- Los ojos de Mentalizer brillaron por un momento y Lizzarit empezó a notar un fuerte dolor en su cabeza: sus venas parecían agrandarse y comenzó a sudar.
-¡Ahh! Va, ya voy para allá estúpido. Pero no vuelvas a entrometerte en mis combates o lo pagarás caro- El dolor cesó y Mentalizer se esfumó de su mente. Lo conocía lo suficiente para saber que sin proyectarse, Lizzarit haría caso omiso a sus órdenes.
Al ver irse al asesino de Argem, Shadow se lanzó a seguirle sin pensarlo dos veces.
-¡No escaparás ni con vida ni sin ella!- Gritó motivado. De repente, alguien se colocó delante de él y un arañazo le cruzó la cara.
-¿Adónde crees que vas? Yo defiendo este sector- Afirmó la Arcángel.
Shadow abrió los ojos de par en par. No podía salir de su asombro. ¿Ella también estaba allí?
-¿Kya?- Preguntó asombrado el moreno.
-Exacto, veo que aún te acuerdas de los tuyos, traidor- Enfatizó la mujer-gato.
-Hice lo correcto al irme con los I-Men y fue Gravitta quien incumplió la promesa que hizo cuando me uní a él. Tú que me reclutaste te acordarás bien. No obstante, ¿quién eres tú para hablar de traición? Te has ido con los Arcángeles, ¿no es así?
-Sí, así es. Me harté de ser la criada de ese energúmeno y me fui con la cabeza bien alta- Contestó esquiva- Pero no soy una traidora, se lo expliqué todo antes de irme.
-Hum, no lo creo. Dudo mucho que Gravitta te hubiese dejado con vida después de éso, pero en fin, allá tú con tus mentiras. ¡Déjame pasar, tengo que acabar con esa lagartija!- Exigió mientras se impulsaba en la dirección por la escapó Lizzarit. Envuelto por las sombras, atravesaba velozmente el solar y Kya se colocó delante suyo impidiéndole el paso- Lo imaginaba- Sonrió Shadow al tiempo que generaba dos sombras que la envolvieron por la espalda y de frente, respectivamente. Sin embargo, Kya las evadió y le atacó esta vez a su pecho. Shadow la frenó con su mano derecha- Calma chica, lo que menos me gustaría es hacerte daño- Dijo calmado mientras las sombras volvían a rodear a Kya por doquier. Entonces Shadow recordó su última conversación con Argem, que versó sobre Kya y recordó que debía decirle “aquello”. Por un momento se olvidó de su venganza: ¿Qué era más importante, matar a aquel tipo al que seguro que combatiría alguno de los I-Men o respetar lo que le dijo a su amigo que haría? Otro corte de la gata le hizo volver a la realidad, pues se había olvidado completamente del combate.
-¡Lucha como un hombre, desgraciado!- Se indignó Kya a la vez que Shadow parecía hacer caso omiso de la batalla. Al tiempo, se hizo grande y le golpeó con sus garras. El otro se inclinó para sortear el golpe y saltó hacia atrás.
-Está bien... como quieras- Concentró las sombras en su mano izquierda y lanzó su Orbe Oscuro sobre la gigantesca gata, que se encogió a tiempo y de un salto se colocó en su espalda y le hizo un corte que recorría toda la columna vertebral. Esta vez el moreno se resintió.
-¿Sorprendido?- Preguntó Kya vacilante- Tú todavía no conoces mis puños ¿no?- Cambió de tamaño y le golpeó con su brazo izquierdo, que Shadow neutralizó a tiempo con un puño rodeado de sombras. En el choque de ambos puños, Shadow salió victorioso y, rápidamente, se cubrió de sombras y la propinó un cabezazo por detrás. Kya se mantuvo airosa a pesar del golpe.
-Ya veo nena, has mejorado mucho- Dijo Shadow con sinceridad- Mas, pongamos fin a este combate que lo que verdaderamente quiero es hablarte de un tema por el que llevo preocupado mucho tiempo. Un tema que tiene que ver contigo.
-¿Conmigo? ¿De qué estás hablando?- Se extrañó la chica-gata.
-Muy sencillo, ¿recuerdas aquellos ratos libres en los que fumábamos pitis tú y yo, cuando estábamos con los S-Men? Uno de esas tardes me comentaste acerca de tu familia, de cómo todos fueron vilmente asesinados y de pronto te encontraste desamparada y sin saber a dónde ir.
-Sí, claro que lo recuerdo. Fue hace tiempo pero jamás podré olvidar esa sensación de dolor y de vacío. Todo lo que era, todo cuánto tenía... todo se esfumó para siempre. Sólo me queda un marco de fotos como único recuerdo.
-Ya...- ''El dichoso marco sin foto'', pensó Shadow al instante- Decías que llevabas tiempo buscando pistas cuando encontraste a Gravitta ¿no es cierto?
-Sí sí, todo eso es cierto. Pero, ¿a qué viene tío? ¿Estás preocupado o qué?- Dijo la gata extrañada por el curso de la conversación.
-Algo así- Reconoció y desvió rápido la atención- ¿Dónde buscabas pistas antes de encontrarnos, en el mundo real?
-¿Mundo Real? ¿Cómo Real? No entiendo.
-A ver cómo te explico...- Shadow se sacó del bolsillo la tarjeta de jugador y se la enseñó- Todos nosotros llevamos esta tarjeta y tenemos un número limitado de vidas que son estas tres barras rojas.- Aclaró- Las has visto mil veces ¿Nunca te has preguntado por qué tu no tienes una igual?
-Bueno, en mi familia ninguno tenía estas tarjeta. Supuse que era porque sois humanos, simplemente. No olvides que los felinos tenemos 7 vidas- Respondió aunque cada vez con más dudas de lo que afirmaba.
-No, aquí algo no cuadra. ¡No conoces el mundo real y no tienes tarjeta de jugadora! Y además también está ese marco.
-¿El marco?- Dijo pensando en él.
-Está bien. Nadie te lo ha contado así que lo haré yo. ¡Nadie puede ver la foto! Todos vemos un marco vacío, Kya. ¿Comprendes ahora que hay algo raro en todo ésto?- Vio los ojos de sorpresa en la cara de Kya. Estaba en estado de shock pero sería complicado que asumiera lo que la estaba diciendo, así que decidió ser más brusco. ''Será mejor que la haga perder los estribos pues de este modo no podrá negar sus dudas y despertará a la realidad''- En otras palabras- Prosiguió- ¡Que puede que todo lo que hayas vivido, todas esas imágenes en su mente, ésa foto, no sean reales!
-¿Cómo te atreves?- Gritó Kya enloquecida mientras las venas de su rostro se hacían visibles fruto de sus nervios- ¡Repite éso!- En el golpe de ira, los rasgos felinos de Kya se evidenciaron aún más, se afilaron sus colmillos y su piel se recubrió con más pelo del que normalmente llevaba-¡Miau!- Gritó violentamente mientras se lanzaba a por él con velocidad.
-¡Joder, qué velocidad!- Shadow creó una barrera de sombras para impedirle avanzar, aunque para su sorpresa, la arcángel logró atravesar la barrera sin problemas- Qué fuerte puede ser la ira cuando estás concentrado...- Pensó en la pelea que acababa de tener con Lizzarit y entendiendo por qué fallaba tanto. Los colmillos de la gata le alcanzaron el pecho, causándole un profundo corte. Tras resistirlo, Kya parecía cansada, así que se acercó lentamente e intentó tranquilizarla- Cálmate Kya, yo sólo intentaba que te percataras de que algo rara pasa. No te preocupes, lo único que realmente quiero es ayudarte a descubrir todo este misterio que te rodea- Afirmó con rotundidad Shadow Walker.
-No. No tienes por qué ayudarme. No te molestes, en serio- Respondió la gata.
-Pero, es que...- Shadow Walker empezó a sentirse ruborizado y sus palabras, entrecortadas, se trababan- Es que me gustas. Me fijé en ti desde el primer día de este horrible juego- Finalizó.


Mientras hablaban, el resto de los I-Men continuaban corriendo a toda prisa, de camino hacia el tercer sector. Finalmente, el Capitán Vasco descubrió una zona llana rodeada por matorrales y árboles de altura media en sus extremos.
-Aquella es la zona- Confirmó el místico.
-Bien, yo me acercaré. Vosotros continuad avanzando- Propuso esta vez el Guerrero Celeste.
-Confío en ti amigo. No se te ocurra morir ¿eh?- Le advirtió Eliart con una sonrisa.
-Descuida colega. Lucharé por los I-Men- Dijo mostrando orgulloso su colgante.
Al poco de continuar marchando, Eliart se dio cuenta de que el Guerrero no se había ido sólo.
-¿Habéis visto? ¡Holy ha salido tras él sin hacer el más mínimo ruido ni decir nada a nadie! Umm, da qué pensar la verdad jajaja- Reía al tiempo que corría sin descanso.
-¿Qué insinúas Eliart? ¡No es momento para pensar en esas cosas!- Respondió Gaia asestándole un golpe con su brazo transformado en tronco.
-¡Au! Que solo era una broma, mujer. Qué poco sentido del humor. En fin chicos, ¡en marcha!-Aceleró el líder. La respuesta de Gaia no había sido sólo por el comentario sobre Holy. En realidad, no era capaz de entender que estuviese tan alegre frente a aquella situación y, de algún modo, esa actitud inoportuna la sacaba de quicio.
-Waver, vete preparando- Exclamó Revelación- Será mejor que me acompañes al próximo sector, sé que a nuestro enemigo le gustará verte. Hay que desviarse un poco, vamos.
-Pero… yo quería ir con...- Se quejó la chica de agua. Su hermano la cortó:
-Ve con Revelación, tranquila. Sé cuidarme sólo.


El Guerrero Celeste avanzaba por el solar. Era un tanto peculiar, pues había restos de lo que parecían haber sido columpios infantiles de madera, que se encontraban ahora esparcidos por el suelo y sumergidos en arena. Al fondo había algunos árboles, aunque el grueso del solar era llano. Mientras iba de un lado a otro oyó pisadas que provenían de atrás, giró sin hacer el menor ruido y se mantuvo alerta. Al poco pudo ver que se trataba de Holy.
-Vas muy deprisa y no consigo seguirte el ritmo, Celestina- Enunció la curandera.
-¡Holy! ¿Qué haces aquí? No sabía que venías, si no, hubiese bajado la velocidad- Se disculpó.
-No, no sé, igual no debí haber venido. Pero de pronto tuve la sensación de que de todos los sectores, éste sería donde más falta haría. Y además quiero pelear contra éstos tíos- Dijo con seguridad.
-No, molestia ninguna, me alegra que estés aquí, pero ve varios metros detrás de mí y escondiéndote de vez en cuando donde puedas. Esos Arcángeles son peligrosos- Concluyó.
-No tío, ¡no he venido aquí a esconderme!- Gruñó la curandera- Me quedaré unos metros atrás por la naturaleza de mis poderes, pero no pienso huir. No es mi estilo. Estaré atenta a tus movimientos por si necesitas ayuda- Finalizó, mostrando carácter.
-Está bien, gracias- Dijo el Guerrero poniéndose colorado. Al poco notaron pisadas que venían desde el otro lado del solar, cada vez más rápido. En breves instantes, los contrincantes se miraron cara a cara- Así que tú eres Lizzarit, el que mató a nuestro amigo. ¿Me equivoco?
-Estás en lo cierto- Contestó el hombre-lagarto sin vacilar- Parece que su muerte os motiva para luchar. Bien bien, éso es lo que me gusta: Que los combates sean duros hasta que la sangre se extienda por el campo de batalla.
-Tienes razón cuando afirmas que su muerte nos induce a pelear. De hecho, ¡nunca había estado tan cabreado!- Gritó a pleno pulmón el Guerrero Celeste. Generó una fuerte concentración de viento a su alrededor, tan fuerte que hacía vibrar las piedras del suelo.
-Vaya, ya veo la naturaleza de tu poder. Será un duelo interesante- Sonrió el Arcángel con rostro macabro. Se lanzó hasta pocos metros del I-Men y golpeó el suelo con firmeza, agrietándolo con una facilidad extraordinaria. El suelo bajo los pies del I-Men comenzó a tambalearse y éste pegó un salto imbuido por la corriente de viento. De frente, se topó con dos rocas extraídas del subsuelo que Lizzarit le lanzaba., pudiendo evitar el choque con una de ellas. Aterrizó cerca de su enemigo y concentró el viento de su alrededor para crear un tornado, que atrapó al Arcángel. Éste empezó a fabricar rocas pesadas con sus propias manos para detener la acción del viento al no poder levantar tanto peso. Tras tres rocas caídas una encima de la otra, su táctica dio resultado- Un poco de viento no servirá, muchacho. Aunque debo reconocer que me lo estoy pasando en grande- Afirmó.
Esta vez Lizzarit se introdujo en una de las grietas más anchas del solar y apareció al lado del Guerrero, que no supo reaccionar a tiempo. Agarró sus brazos con las manos y de una patada empujó al I-Men hacia atrás. Aprovechó su ventaja para acudir rápidamente a golpearle de nuevo con el fin de entablar un combate cuerpo a cuerpo. El primer directo azuzó al Guerrero en el moflete derecho y el rodillazo siguiente en las partes nobles. Sin embargo, el tercer golpe logró esquivarlo y atacó con una pequeña bola de viento concentrada que alcanzó al Arcángel y le permitió ganar distancia.
-¡Veamos cómo reaccionas ahora!- Dijo para sí el Arcángel del tercer sector. Esta vez las capas de la tierra empezaron a removerse unas con otras y a superponerse. En pocos instantes la capa superior se volvió líquida y se movió hacia el rival a gran velocidad- Te presento mi “Huracán de Tierra” del que nadie sale airoso- Dijo el orgulloso. Consciente del peligro de esa técnica, el Guerrero Celeste se cubrió con un manto de viento lo más rápido que pudo y generó asimismo una corriente de viento que intentó desviar la tierra líquida en distintas direcciones. Lo consiguió pero su manto no fue muy eficaz y recibió parte del impacto. Al recuperarse oyó la voz de su adversario en su espalda. Aunque el tono era más grave, se trataba de él- Espero que hayas descansado estos segundos. Pues ahora me toca de nuevo- Bramó.
-¿Cómo leches ha llegado tan rápido?- Se sorprendió el héroe. Recibió un duro puñetazo en la espalda que le hizo recorrer media manzana. En el suelo pudo ver la causa del problema: Se había transformado en lagarto y, al hacerlo, su fuerza y velocidad se multiplicaban.
En medio del ajetreo, el Arcángel fue a por Holy, a quien identificó como presa fácil, mientras el Guerrero yacía en el suelo.
-No podrás moverte bien en un rato, así que me divertiré con la otra.
-Serás capaz...- Gruñía entre dientes el Guerrero al tiempo que intentaba levantarse.
-Va, pues claro que lo seré. Al fin y al cabo, en éso consiste el juego- Contestó como si se tratara de una broma. Se acercó hacia Holy, quien tomó la determinación de no apartarse.
-Aquí me tienes- Dijo la chica, retándole.
-Veo que eres valiente. A ver qué tal tu fuerza- Trató de darle un puñetazo pero la chica logró sortearlo y le atacó con una patada más cargada de valentía que de fuerza-Va, ¿éso es todo? Menuda decepción- Acto seguido la cogió de los pelos y la asestó un puñetazo con la otra zarpa en la zona de la nariz. La chica sangraba, pero no quiso gritar. Lizzarit se disponía a dejarla en el suelo. ''La remataré más tarde'', pensaba, cuando en aquel momento Mentalizer volvió a penetrar en su cerebro- ¿Qué quieres ahora pesado?- Se quejó el lagarto.
-Debes matar a esa chica sin preámbulos. Es una curandera. No es fuerte pero puede curar heridas y éso pude darnos problemas. ¡No dejes que escape!- Ordenó Mentalizer desde la mente del Arcángel, mientras el verdadero Mentalizer esquivaba a duras penas una ráfaga de hielo.
-Yo seré tu oponente- Se presentó Llama Helada conformado por el hielo.
-Se ha cortado la comunicación. Menudo estúpido es Mentalizer. En fin, si tan peligrosa es me la tendré que cargar- Cogió a Holy del cuello y empezó a apretar mientras la mantenía elevada. Holy le miraba con recelo, quería devolverle todo el daño que estaba sintiendo y saber que no podía le hacía sentirse impotente. ¿Iba a depender siempre de sus compañeros? La mano de Lizzarit seguía apretando y le faltaba poco para ahogarse, en ése momento, sintió una extraña fuerza en su interior. Era como una rabia que debía canalizar. Frunció el ceño y miró fijamente al lagarto y, al hacerlo, la fuerza del Arcángel comenzó a languidecer- ¿Qué me pasa? Me siento más débil- Se quejaba a la vez que soltaba a su presa.
Era cierto. Su barra de vida había disminuido tras esa mirada. Parece que aparte de curar, Holy también podía quitar vida. Por efecto de este nuevo poder, Lizzarit retrocedió y jadeó durante unos segundos. Al volverse hacia el lugar donde yacía el Guerrero, se lo encontró en pie.
-Gracias Holy, tu intervención me ha salvado el tipo- Agradeció el chico al tiempo que el viento se intensificaba a su alrededor. Lizzarit observó con atención. Algo era distinto. Se alternaban zonas con corrientes de viento ligeras seguido de otras más pesadas y una amalgama variada de corrientes cerca del I-Men. Holy, debilitada, corrió hacia un nuevo y mejor escondite- He podido generar este viento mientras atacabas a Holy, bastardo. He logrado crear esferas de baja presión y otras de alta presión, hasta que conformé el cinturón de viento que te rodea. Están en constante movimiento, así que no podrás sortear las dos zonas al mismo tiempo. Este “cinturón” me ha valido para rodearte con viento. Estás en mi punto de mira . ¡Ahora sufrirás por lo que hiciste con Argem!- El Guerrero concentró el viento que recorría su cuerpo en sus dedos, hasta que obtuvieron la forma de cuchilla- ¡Corte Vendaval!- Gritó mientras la cuchilla recorría de arriba a abajo las escamas del Arcángel. El viento se disipó lentamente y Lizzarit pudo ver que su primera vida se había esfumado.


Revelación y Waver se habían desviado ya del grupo. El místico sabía que la batalla sería inminente y avanzaban por el Cuarto Sector con pies de plomo.
-Waver, si no he interpretado mal mis visiones, conoces bien a nuestro enemigo. Creo que sabes su debilidad ya que te has enfrentado con él- Le explicó. Waver estaba más atenta que normalmente al combate y enseguida supo que se refería a Creator.
-Ya sé a quien te refieres. Bien, es un tío inteligente así que lo mejor será andarnos con ojo desde el principio. El cuaderno es la fuente de su poder, o eso creo...- Respondió la portadora de agua con algunas dudas.
-Está bien. Veremos qué nos depara el inmediato futuro- Respondió contundente invocando su cetro.
Creator divisó a los dos I-Men desde la copa de un árbol donde se encontraba sentado. Mostró su cuaderno y una Hidra apareció ante nuestros amigos.
-Bienvenidos a mi sector. Sois mis invitados y os esperaba- Dijo dando un salto y situándose a su lado- ¿Pensabais que me pillaríais por sorpresa?- Sonrió. La hidra medía alrededor de tres metros de alto, era de color morado y tenía dos grandes alas y dientes afilados. Miraba a los I-Men con saña. Sin pensarlo dos veces, Waver moldeó el agua que emitía su cuerpo y fabricó una espada afilada aunque de corto alcance, dirigido a la cabeza de la hidra.
-¡No, para!- Exclamó Revelación, pero era ya demasiado tarde: la hidra tenía ahora tres cabezas y su aspecto era más amenazante.
-Se ve que no sabes mucho de leyendas ¿Eh?- Vaciló el Arcángel- Las leyendas hablan de la hidra como “una criatura capaz de aumentar su número de cabezas”, siempre y cuando se la provoque.
La hidra emprendió el vuelo y las tres cabezas lanzaron fuego en dirección a los I-Men. Revelación se defendió generando una barrera que les cubría a ambos, mientras que Waver combatía el ardiente fuego con una corriente de agua. Sin embargo, la criatura era ágil y aunque el agua sirvió para apagar las llamas, no la alcanzó. La hidra volaba ahora sobre sus cabezas emitiendo el doble de fuego. Por su parte, Revelación y Waver respondieron de un modo coordinado: Waver generó una gigantesca masa de agua y Revelación la agitó con viento. Finalmente, el fuego se consumió y la ola impactó a la hidra. Antes de que pudiese reaccionar, Revelación invocó esta vez el elemento rayo y dañó de muerte a la criatura que cayó al suelo desapareciendo.
-No ha estado mal- Dijo Creator, que se encontraba cerca. Revelación se abalanzó sobre él antes de que sacara el cuaderno e intentó golpearle con una patada, pero Creator la esquivó hábilmente. Lo intentó nuevamente con un puñetazo y esta vez acertó, dañando el rostro del Arcángel. Sin más dilación, Creator aceptó batallar cuerpo a cuerpo y ambos contendientes lanzaban patadas y puñetazos que sorteaban a duras penas. Revelación lanzó un puñetazo que fue a parar a la armadura de su enemigo y, gracias a su poder de adivinación, descubrió así algo interesante: Bajo la armadura llevaba una fina chaqueta que disponía de un montón de bolsillos interiores, todos ellos con doble fondo, donde llevaba más libretas. El místico se apresuró e invocó la runa de color rojo
-¡Fuego!- Al instante se generó una tira de fuego en dirección a la armadura de Creator con el objetivo de abrir un boquete que dejase ver el chaleco. El enemigo se percató de la estrategia y consiguió salir airoso de las llamas, aunque el fuego había abierto una pequeña grieta en su armadura en un lateral, era tan diminuta que paso desapercibida para el Arcángel, que logró ganar algo de distancia.
-Ju ju.¡Muy bien! Actúas prudentemente y con inteligencia. Pero no conseguirás alcanzarme.
Waver creó una nueva corriente de agua en dirección a la copa de árbol que antes de llegar hasta Creator se dividió un dos.
-¡Mierda!- Dijo el Arcángel al ver que no podía esquivar ambas corrientes a la vez. Una de las corrientes le alcanzó la armadura, dándole de lleno. Por suerte, era una armadura resistente. Inmediatamente, aprovechó que Waver necesitaba descansar para apartarse, sacar un cuaderno y dar vida a dos nuevas creaciones- ¡Adelante!- Una especie de concha cerrada de tamaño humano y color amarillo cayó desde el cielo y al chocar con la chica de agua se la tragó. Revelación, por su parte, vio caer del cielo cinco bombas situadas en círculo- Una, dos y tres- Sentenció Creator chascando los dedos. En esos tres segundos las bombas estallaron. Pero tres segundos eran suficientes para que un místico pudiese reaccionar, había creado una fina pero efectiva barrera de color amarillo para protegerse justo antes. Sin embargo, aún así recibió parte del impacto de las explosiones y su primera barra de vida desapareció. Creator se dispuso a crear una nueva criatura y una espada para rematar al místico. Se sorprendió al ver a éste contento como si nada:
-Has cometido un error básico hace rato- Dijo con calma señalando a la concha gigante. Su interior se removía continuamente, sin duda era Waver en forma líquida y la concha se encontraba flotando sobre las cabezas de los rivales- ¡Estalla con todas tus fuerzas Waver, hazlo ahora!- La aconsejó.
El interior de la concha se removía cada vez más deprisa, Revelación se echó a un lado y antes de que Creator hiciera lo mismo, la concha estalló, haciendo visible una masa de agua que rodeaba el escenario del combate. Las corrientes marinas fluían y el Arcángel estaba atrapado. Waver apareció frente a él conformada por agua.
-¡Ataca con todo corriente marina! ¡Marea!- Gritó ardiendo en furia. Una tremenda ola gigante sumergió al arcángel y parte del agua se desplazó a la pequeña grieta de la armadura, de la que tanto Revelación como Waver eran conscientes. La fuerza del agua presionó desde dentro y también desde fuera, logrando desprender la armadura y mojando la chaqueta por entero, al igual que los cuadernos. La estrategia fue un éxito y el Arcángel perdió su primera barra de vida- Hala, se acabaron tus juegos- Zanjó la I-Men.
-Maldita sea, me la habéis jugado. Pero aun tengo un as bajo la manga- Se dirigió con las manos al bolsillo trasero de su pantalón y sacó una hoja doblada- Tengo tres hojas más que serán vuestra tumba y que guardaba como un caso de emergencia...
-Contaba con que así fuera- Contestó Revelación- Si no, serías muy poco calculador- Se mofó.
-Ahora se quitarán las risas. Si algo me caracteriza es que tengo memoria fotográfica. Puedo acordarme de todos los rasgos físicos de una persona con verla sólo una vez, así como sus habilidades. ¿Qué podréis hacer contra el más fuerte de vuestro grupo?- Sin decir más, plasmó un dibujo y Eliart apareció.
-¡Oh dios, ahora dibuja a Eliart! Estoy muy cansada como para luchar...- Se lamentaba la chica de agua.
-No te preocupes, échate a un lado. Yo me encargaré- Dijo Revelación. Miró de arriba a abajo al Eliart echo con tinta. ¿Sería tan fuerte como el original? ''Su poder tiene que tener alguna especie de límite'', pensó. Un aura anaranjada envolvió a Eliart.
-¡Aries!- Gritó empujando con un cabezazo a Revelación, que retrocedió unos metros. Pudo entrever que, a continuación, activaría la fuerza destructora de Tauro, así que se anticipó. Una runa marrón se dibujó en su cetro
-¡Tierra!- Lanzó varias rocas pesadas para neutralizar el Destructor de Tauro y, aunque las rocas se rompieron, lo logró- Umm veamos cuál es el límite de este poder- Estudiaba el místico convencido. Era igual que el Eliart original, pero había algo distinto en su mirada, era otro aura. Probablemente la criatura entintada no razonaría del mismo modo, pero éso no cambiaba su fuerza- Waver, acércate. Quiero que lo distraigas, atacándole levemente pero desde lejos. Si le atacamos a distancia y con gran velocidad le obligaremos a utilizar Géminis. Si no lo usa, probablemente sea porque no pueda invocarlo.
-Está bien- Waver se disolvió y apareció situada lejos de donde se encontraba Eliart. Revelación pegó un salto justo en aquel momento y atacó con un rayo. Efectivamente, Eliart no invocó a Géminis para luchar, sino que imbuido en el aura anaranjada encaró el rayo del vidente y fue directo a golpearle. Al llegar hasta él paró en seco e invocó a Tauro en poco más de un segundo y lanzó un potente gancho a Revelación, quien por su parte se cubrió con una barrera. El Destructor de Tauro se impuso a la barrera y el gancho izquierdo de Eliart alcanzó el estómago de Revelación. Sin embargo, Waver no perdía el tiempo. Se encaminó disuelta hacia la espalda de su “líder” y creó una espada hecha con agua con la que le hizo un corte en el cuello. Al intentar un segundo corte, Tauro contrarrestó tensando sus fuertes músculos y partiendo en dos la espada. Al romperse, impactó en la espalda de Eliart llenándolo de agua.
-Juju, has actuado con astucia sin saberlo, Waver. Me lo has servido en bandeja de plata, aunque me costará un poco- Le felicitó el vidente. Cerró los ojos para centrase en el siguiente ataque, mientras Waver distraía a Eliart. Abrió los ojos y la runa amarilla volvió a aparecer en su cetro- ¡Te invoco Rayo, pero esta vez todo lo fuerte que puedas!- En esta ocasión se trataba de varios rayos de un cierto grosor que iban a por Eliart- El agua conduce la electricidad y tú estás empapado- Dijo resuelto. Los rayos recubrieron la zona donde se encontraba Eliart, impidiéndole avanzar y, al chocar con los rayos, éstos le recorrieron velozmente su cuerpo empapado. Cayó tendido en el suelo. Creator estaba sorprendido.
-Vaya, no pensaba que llegarais tan lejos, he de reconocerlo- Dijo.
-¡Ja! No sólo hemos vencido, sino que ahora conozco los límites de tus creaciones. En primer lugar, cuando copias a una persona real, sólo puedes añadirla los poderes que le has visto emplear y éso explica que este Eliart no pudiese recurrir más que a Aries y a Tauro, lo cual disminuye notablemente su poder. Por otro lado, tienes el límite de crear sólo criaturas inferiores a tu potencial, lo que explica que no hayas creado a tu jefe para machacarnos, ya que si le apoyas en este juego, será entre otras cosas por su fuerza. Así que, probablemente si hubieses visto todo el potencial de Eliart, no hubieses podido dibujarlo tampoco.
-Enhorabuena. Un aplauso- Dijo el Arcángel- Has descubierto el límite de mi fuerza pero, ¿crees que cambiará en algo el resultado?- Sacó la segunda hoja arrugada de su bolsillo- Veamos cuánto duráis luchando contra dos de los míos, a los que sí que puedo crear.
Al instante un “Ocro” y un” Lizzarit” entintados aparecieron ante los dos I-Men. El combate sólo acababa de empezar.


La declaración de Shadow había dejado a Kya pensativa. “Yo también me he fijado en este chico, pero. ¿Lo de que le gusto lo dirá en serio?”, meditaba.
-¿Dices que te gusto?
-Sí, así es- Reconoció honestamente el moreno- Me gustaste al poco de conocerte en el juego y al principio no te lo dije por dudas y por vergüenza. Después, cuando me alejé de los S-Men pensé en ti. Me daba mucha pena que estuvieses sirviendo a un ser como Gravitta, mientras que yo me sentía cada vez más feliz con Eliart, Revelación y el resto del grupo y le dije a un buen amigo que si te volvía a encontrar sería sincero, tanto con mis sentimientos como en relación a lo de tu familia. Mira tía, sólo quiero que lo pienses con calma y mientras te vengas conmigo, con los I-Men. Prometo ayudarte a resolver hasta el último ápice del misterio que rodea tu vida- Concluyó rojo como un tomate.
Kya se encontraba bloqueada. No sabía qué responder. Lo único que le ligaba a los Arcángeles era el empresario Irons. Había llegado a desarrollar sentimientos hacia él, pero era consciente de que la despreciaba y de que jamás se involucraría en ayudarla, al menos al nivel que Shadow le prometía. Las palabras supuestamente sinceras del I-Men le habían llegado al alma.
-Acepto irme contigo- Dijo mientras las lágrimas inundaban sus ojos y ambos se fundían en un abrazo. Al rato, Shadow Walker rompió el silencio.
-Vayamos a ayudar a nuestros amigos, cada uno a un lado. ¡Nos necesitan!- Dijo animado. Ambos partieron hacia distintos solares.


Demongirl sentía cómo nuevas energías la recorrían el cuerpo, mientras sus pupilas se volvían rojas y su expresión más fiera. El hecho de no haber logrado romper aún su armadura la frustraba enormemente. Notó que las energías que concentraban en su pierna izquierda y ésta empezó a adquirir la forma demoníaca. Ahora que había conseguido acabar con la primera barra de Ocro, no podía parar. Debía luchar hasta terminar la batalla.
-¡Ahora nadie va a salvarte!- Dijo con fiereza mostrando sus garras. Se lanzó contra su pecho con fuerza y logró hacer un gigantesco agujero en la armadura. Ocro creó un nuevo garrote, pero la chica lo detuvo con el otro brazo y se concentró en darle un puntapié con la pierna ya transformada. Su fuerza y velocidad habían aumentado y Ocro se veía con serios problemas desde el inicio del combate. La chica-demonio se abalanzó contra el Arcángel portando la espada emisora de calor. Ocro la combatió con una maza y ambas armas chocaron, aunque la fuerza del Arcángel iba comiendo terreno. Ocro aprovechó para usar una nueva maza con la otra mano: Se trataba de un barrote más duro y más grande, de color negro.
-¡Sufre ratita!- Dijo mientras se disponía a golpearla. Demongirl no tuvo tiempo de esquivarla así que confió en aguantar. Pero justo antes de dañar la espalda de la I-Men, de la maza surgieron una gran cantidad de pinchos.
-¡Ah!- Gritó la chica. El dolor de los pinchos era irresistible y una de las puntas la causó una raja por la cual sangraba. El dolor la bloqueó durante unos instantes y Ocro aprovechó para crear una maza del mismo tipo y batear a Demongirl como si fuera una pelota de golf. La chica rodó alrededor de una manzana.
-¡Jajaja! Estarás sorprendida de mi nueva maza ¿no es así? Te explicaré: puedo hacer garrotes de tres niveles, el primer nivel son los que he usado a lo largo del combate, el segundo el que acabas de probar y aún me queda un tercero. ¿Seguro que quieres seguir luchando? Me has dado un buen combate, si te rindes te mataré sin más y no sufrirás mucho tiempo- Propuso con una sonrisa sádica.
-Ugh... no, gracias- Dijo levantándose- ¡Aún no hemos terminado!- Demongirl sentía una ira cada vez más irracional, se sentía dispuesta a todo. De nuevo sintió que su energía interna se estaba concentrando, pero ésta vez en la otra pierna. ''¿Cómo sucede tan rápido? ¿Tanto deseo ganar?'', se preguntaba mientras iba en dirección a Ocro, cada vez más deprisa. Ocro la lanzó dos mazas con pinchos, pero la chica se apartó de ambas haciendo uso de una velocidad cada vez mayor. Ésta vez sus cuatro extremidades estaban en modo demoníaco. ''Si pierdo, no tengo excusa'', se exigía la valiente guerrera. Atacó a Ocro con las dos piernas, desplazándolo cuatro metros y haciendo pedazos la armadura. Acto seguido vino la tanda de puñetazos con el Arcángel a pecho descubierto. Tres tres golpes de Demongirl, Ocro logró hacerse a un lado pero la chica volvió a la carga, esta vez con su espada de calor. Blandió su espada hasta el hombro izquierdo del enemigo con intención de cortarle y generar quemaduras. Sin embargo, contra todo pronóstico, antes de que pudiera cortar, el brazo comenzó a endurecerse, la piel del Arcángel obtuvo un color verde oscuro y surgieron dos capas que le endurecían aún más, paliando el posible corte de la espada. Frente a Demongirl había ahora un completo Ogro de tres metros que la miraba con cara de pocos amigos. Su fuerza era mucho mayor, aunque su agilidad había disminuido. Atacó a la morena con un gancho por la izquierda que Demongirl frenó con su brazo. Por el otro lado, el ogro generó un nuevo barrote con pinchos del que se cubrió con el otro brazo, aguantando a duras penas el dolor. En un momento de forcejeo, Demongirl escapó de los garrotes y, agachada, le asestó un fuerte puñetazo en el estómago que Ocro frenó con la palma de su mano.
-¡Verás ahora!- Amenazó el ogro. Levantó una de sus pesadas piernas y la golpeó con una fuerte patada que la hizo morder el polvo. Demongirl había perdido su segunda vida y estaba exhausta- Ya has visto mi forma completa, ahora tendré el honor de enseñarte el tercer nivel de mis mazas. La muerte vendrá a buscarte en breve, chica- Ocro generó una nueva maza, más grade que las anteriores pero de aspecto más débil. Al chocar con Demongirl , la dejó paralizada.
-¡Mierda no puedo moverme!- Se quejaba la chica.
-Ésa es la idea. No te preocupes, no sufrirás mucho más- El puñetazo decisivo de Ocro se acercaba a su estómago, cuando de pronto, el ogro notó que algo le empujaba hacia atrás. Dos sombras ataban sus muñecas. Shadow había llegado. Al ver que había necesitado ayuda, Demongirl sintió herido su propio orgullo, aunque evidentemente se mostró agradecida con Shadow. Se levantó con más fiereza que nunca y miro a los ojos del ogro.
-Gracias por salvarme la vida- Dijo seca pero agradecida- Ahora vete a otro solar, Shadow. Habrá gente que te necesite más que yo.
El chico dudó, pero al ver la determinación de su compañera decidió hacer caso y marchar.
-Uno a uno, a ti también te ayudaron- Comentó la I-Men en referencia a Bianca.
Corrió en dirección al ogro, esquivó con seguridad sus nuevas mazas y le golpeó fuertemente en la barriga. Sin perder ni un minuto invocó las espadas y, portando la espada de calor en una mano y otra sin habilidades en la otra, trató de cortarle la pierna izquierda. Aunque su piel era demasiado dura, le hizo un pequeño corte que ardía y Ocro empezó a notar el cansancio. La quemadura y seguir el ritmo de la I-Men estando en modo de ogro habían acabado con su segunda barra de vida. El último golpe llegaría pronto. Ambos rivales se enzarzaron en una batalla de puños y patadas que no parecía dejar un claro vencedor. Finalmente, Ocro logró paralizar de nuevo a la chica-demonio generando una maza del más alto rango y contando con que no podía moverse la noqueó con un puñetazo. Pero, para su sorpresa, la chica lo contuvo sin siquiera moverse de su sitio. Sintió de nuevo que algo la recorría. Era esta vez algo distinto que la imbuía de ganas de seguir. De pronto, una nueva arma se materializó ante ella, sin duda, era una nueva invocación. Se trataba de una claymore, una espada ancha y larga de doble filo, suficiente para derrotar a la bestia. La chica arrojó las espadas normales al suelo y tomó su nueva arma con ambas manos.
De un salto llegó hasta Ocro, quien arremetía con sus mazas. Por fortuna, la nueva espada era increíblemente fuerte, y logró destruir las armas de su enemigo. El arcángel no pudo esquivar el golpe, y fue atravesado por la espada.
-Ésto se acaba. Ha sido todo un placer- Dijo mientras le atravesaba con la claymore. El ogro enmudeció y sus ojos se abrieron de par en par. Su última vida se esfumó en el acto.
Nombre: Ocro. Poder: capacidad de crear mazas y transformarse en ogro. Estado: Eliminado.
Demongirl se tumbó en la arena del combate. Lo había logrado pero estaba muy cansada para continuar. ''Confiaré en mis amigos'', decía para sí con una sonrisa en la boca.


Lizzarit y el Guerrero Celeste se preparaban para el segundo asalto. El Arcángel comenzó de nuevo a remover la tierra, a la vez que el Guerrero se mantenía alerta. ''¿ Con qué saldrá ahora?'', pensaba.
-Eres fuerte chaval, te felicito- Habló Lizzarit- Y la chica también me ha sorprendido bastante. ¡Continuemos!
Colocó la mano sobre la tierra y ésta empezó a rodearle. Se formó un aura marrón que le cubría.
-¡Onda sísmica!- Dijo imbuido en este aura. Una onda hecha con tierra fue rápidamente a por el Guerrero Celeste, que respondió con un torbellino. Ambas técnicas chocaron y se anularon mutuamente. Lizzarit corrió entonces hacia el I-Men a toda velocidad y le propinó un fuerte zarpazo por detrás que le hirió en la zona lumbar, después se dispuso a darle una patada en sus partes nobles, pero Holy se puso delante, colocó la palma de la mano en la rodilla enemiga y éste se volvió a sentir débil- ¡Tú otra vez ,maldita niña!- Vociferó la lagartija, que la golpeó con todas sus fuerzas. Holy salió volando hasta que una corriente de viento suave la arrastró hasta los brazos del Guerrero. La curandera había perdido una vida y solía necesitar más tiempo para recuperarse ella misma que para curar a los demás. Holy insistió en seguir luchando pues aún estaba consciente.
-No, lo siento- Dijo el Guerrero Celeste- Ahora se lo haré pagar caro también por ti. Me has ayudado mucho- Prosiguió mientras la alejaba de la primera línea del campo de batalla- ¡Me las vas a pagar todas juntas. La muerte de Argem , las heridas de Holy...! ¿Disfrutas hiriendo a los demás o qué? Porque lo haces con saña...
-En realidad, disfruto con los combates. Me hacen sentirme más vivo. No conseguirás acabar conmigo, desgraciado. Soy demasiado fuerte- Se chuleó.
El Guerrero Celeste se acercó al Arcángel acumulando el viento de la zona. Al cabo de un minuto conformó un gigantesco huracán, que contuvo a ambos contrincantes.
-¿Qué... que es éso?- Se preguntaba Lizzarit al ver las paredes del huracán.
-Ahora mismo estás en lo que llamo, el “Ojo del Huracán” y tarde o temprano tocarás sus paredes y serás arrastrado por su fuerza- Concluyó Celestina.
Consciente de la advertencia de su adversario, el lagarto generó varias rocas para cortar la fuerza del viento, pero el viento del Guerrero desintegró las rocas con facilidad y empujó a Lizzarit hacia las paredes del huracán. El I-Men estaba casi al límite de sus fuerzas. Podía generar viento pero le costaba pensar con claridad y obtenerlo de cualquier lugar. Así, el huracán pronto fue desapareciendo aunque a Lizzarit sólo le quedaba su última barra de vida. Comenzó a reírse como un loco que tiene un plan en mente y se dirigió al Guerrero.
-Está bien. Tú lo has querido. Verás la más decisiva y potente de mis técnicas- Bramó. Pegó un salto desde el suelo elevándose tres metros y lanzó una potente Onda sísmica frunciendo el ceño, concentrado. La onda impactó en el suelo partiendo el campo de batalla en dos mitades. Todo sucedía muy rápido y el Guerrero no era capaz de intervenir. Había gastado mucha energía en la pelea y ahora era incapaz de absorber viento. Se echó a uno de los lados mientras la Onda sísmica penetraba en el interior de la Tierra- ¡Epicentro!- Anunció Lizzarit. ''¿Qué pretende este tío? ¡Está loco!'', pensaba el I-Men.
La Onda Sísmica llegó hasta un determinado punto y de pronto el suelo comenzó a removerse a una velocidad nunca vista.
-¿ Lo sientes no? ¡Son las placas tectónicas! Al golpear en el Centro de la tierra y gracias a mi don puedo alterar sus movimientos y hacer que emerjan a la superficie las rocas más profundas y... calientes- Dijo de un modo malévolo.
El Guerrero intentó por todos los medios generar viento, pero le fue imposible y de repente, del subsuelo emergieron dos gigantescas rocas, del tamaño de una persona que acudían velozmente a aplastar al Guerrero. Estaban cargadas de calor y ese calor inundó el ambiente. Las gotas de sudor rodeaban las caras del Guerrero y de Holy, ya que el lagarto podía resistir sin problemas.
-Venga tengo que detener esas rocas, ¡si no moriremos abrasados!- Se exigió. Una de las rocas iba demasiado acelerada y su detención fue imposible. Celestina perdió su segunda vida al instante, pero se mantuvo en pie sudando la gota gorda- No... me ganarás- A pesar de que no era capaz de generar viento, sus fuerzas no se veían afectadas. Sorteó la pesada roca con un salto precoz y al hacerlo, entendió algo- ¡Pues claro! Hasta en el más ínfimo movimiento puede generarse viento. Ahora lo entiendo. Mi poder puede dar mucho más de lo que he hecho hasta ahora.
-¿Umm?- Se extrañaba Lizzarit- ¿Ha sobrevivido a mi mejor técnica?
Celestina dio un nuevo salto confiado y aprovechó su impulso para generar más viento. En pocos segundos estaba cara a cara con su rival. Entendió que el viento venía de todas direcciones, sólo tenía que sentirlo, aceptarlo y transformarlo. Su brazo derecho se cubrió de una corriente de alta presión y el brazo tomó forma de una espada cortante.
-¡Espada vendaval!- Dijo en dirección a Lizzarit. A duras penas, el Arcángel logró esquivarlo pero su cola no se salvó.
-¡Ahh, me has cortado la cola, imbécil!- Dijo sangrando. El Guerrero se alejó para preparar un nuevo ataque...


Mientras los combates se sucedían, el Capitán Vasco, Eliart y Gaia continuaban avanzando hasta los últimos sectores. Llegaron a un lugar que más que un solar, parecía una ciudad fantasma de éstas que están construyéndose. Las carreteras estaban entrecortadas y había dos coches aparcados en medio.
-Vayámonos de aquí. Está claro que no es un solar- Repuso Gaia. Eliart tuvo una extraña sensación. Continuaron caminando y los dos coches aparcados se encendieron como por arte de magia y se pusieron en marcha más rápidos de lo normal. Claramente en su dirección. No había tiempo para esquivarlos y parecían decididos a chocar entre ellos con tal de dañarles.
-No tenemos mucho tiempo, ¡Capitán!- Dijo Eliart.
El Capitán Vasco Puso el escudo delante de uno de los vehículos frenando su paso. Eliart activó Tauro para frenar al otro acompañado de los brazos de madera de Gaia. Tras ésto ambos coches estallaron al unísono.
-Buf, por los pelos- Se quejó el vasco- ¿Quién ha sido?- Preguntó mirando en todas direcciones.
Eliart distinguió de lejos una figura con armadura dorada, se fijó en su altura y a pesar de que llevaba una armadura completa, ató cabos.
-Maneja la tecnología a su antojo, ese modo de coger distancia y mirar al rival. ¡Es Irons!- Gritó el líder de los I-Men enloquecido. El aura anaranjada le rodeó todo el cuerpo. Rebosaba de ira tanto que el grito asustó a sus compañeros. Eliart se volvió- Gaia cariño, lo siento pero debe perseguirle, necesito una explicación. Capitán Vasco, lo mismo te digo. Id al siguiente sector ¿Vale? Cuento con vosotros- Dijo y marchó lleno de fuerza hacia su antiguo amigo- ¡Irons no huyas!- Gritaba mientras corría por el solar rodeado por el aura del primer signo del zodiaco. Recordó las palabras que le dijo Revelación antes de empezar a luchar contra los Arcángeles, “Para ti será un torbellino de emociones”. Ahora tenían sentido aquellas palabras.
Finalmente encontró al empresario.
-Eliart... cuánto tiempo- Empezó sin saber bien qué decir. El I-Men le cortó.
-Lo primero, enhorabuena por alcanzar tu sueño, o al menos la primera parte. Ya lo vi en los periódicos- Dijo arisco.
-Gracias, lo tomaré como un cumplido- Contestó el Arcángel bebiendo un trago de su petaca, que le mostró al I-Men- Whisky del bueno. No seguirás tomando ese vodka barato, ¿no?- Rió sin maldad.
El líder hizo caso omiso a sus palabras y se centró en lo que quería decir.
-¿Por qué nos traicionaste tío? Y justo en ese momento, cuando teníamos que salvar a Gaia. Sé que no estabas a gusto con muchos compañeros como el Guerrero o el Capitán, pero podíamos haber hablado del tema.
-Sí, bueno... tampoco te esforzaste mucho en hablar- Aclaró el señor Irons Sus palabras hirieron a Eliart más que cualquier golpe. Él quería haberlo hablado, pero lo prioritario era salvar a Gaia.
-Yo quería hablar contigo, pero primero teníamos que luchar contra Gravitta. Antepusiste tu bien sobre todos nosotros. ¡Traidor!- Dijo con ira mientras Aries emitía cada vez más energía.
-Sí. Ahí no te equivocas. Hice lo que más me beneficiaba, pero no lo hice sólo por mí, y éso parece que no lo entiendes. El caso es que, hoy por hoy, nos hemos distanciado, nuestros equipos son rivales y tenemos que luchar a muerte. Justo como aquel día en que nos conocimos hace dos años, en la Tierra.
Eliart se extrañó de sus últimas palabras, pero era cierto que al verle supo que le sonaba de algo.
-¿Qué dices?- Preguntó interesado.
-¿Recuerdas aquella fiesta en la que dos grupos acabaron organizando una lucha campal en el salón de una pobre chica? Tú y yo veníamos cada uno con uno de esos grupos y ahí nos conocimos. Pude ver fotos cuando volvimos a la Tierra, no hay duda. Nuestra intención era separar, frenar la pelea. Pero por alguna razón que ni tú ni yo recordamos acabamos enfrascados en una lucha entre los dos y creo que nos tuvieron que separar. Además ése día manifesté algo raro y sé que tú también. Aunque borrosos, tengo recuerdos de ese fatídico día.
Eliart lo recordó todo tras escuchar a Irons. Era una noche en la que perdió de golpe todo lo que apreciaba, y era posible que se manifestaran también sus poderes, de un modo que no entendió. ¿Sería éso alguna señal?
-Así no es raro pensar, pues, que algún día teníamos que volver a enfrentarnos, aquel día fue una señal de lo que pasa hoy- Interpretó a la ligera el empresario.
-¡No digas sandeces!- Exclamó Eliart.
Irons lanzó un pequeño cohete.
-¡Irons Fist!- Se alzó. Eliart lo esquivó hábilmente y se lanzó contra el Arcángel quien hecho a correr a toda pastilla. Se colocó en el ascensor de un viejo edificio y lo mandó descender con la mente. Sabía que Eliart le seguiría después de aquella historia. Tras bajar, se encontraban en un párking subterráneo, cara a cara.


Gaia y el Capitán Vasco encontraron un terreno desolado y vacío tras recorrer muchas calles. Seguidamente, había un sinfín de calles estrechas que conducían a edificios altos. Comenzaron a atravesar los edificios, cuando una armadura dorada impidió el paso.
-¡Alto ahí! Nadie llegará hasta el séptimo sector- Se trataba de Bianca.
-¡Por que tú lo digas guapa!- El Capitán Vasco activó su furia e iluminado por el aura roja pegó un puñetazo en seco a Bianca y salió corriendo hasta el siguiente sector, que estaba poco delimitado.
Gaia y Bianca se miraron con caras de revancha.
-¡No escaparás!- Afirmó la defensora de la Naturaleza, transmutando sus brazos en fuertes troncos. Bianca escapó de su ataque y el tronco se ramificó poco a poco. La chica fue veloz y logró escapar de nuevo y situarse frente a la I-Men, a la que se disponía a atacar cuando una armadura de oro se puso justo en medio.
-¿Kya?- Preguntaron las dos enemigas al mismo tiempo.
-Exacto, soy yo. Y ésta vez os apoyo- Dijo señalando a Gaia.
-¿Cómo has dicho traidora?- Se encaró Bianca.
-¡Ja! ¿Y por qué debería de creerte?- Preguntó por su parte Gaia- No tengo muchas razones para fiarme después de lo que me hiciste.
-Lo entiendo- Dijo la mujer-gata- Tendré que demostrarte que soy de fiar.
Bianca no podía creer lo que oía. ¡Estaba traicionándoles en su propia cara!
-¿Es cierto lo que afirmas?- Susurró calmada la chica.
-Sí, tan cierto como que todos morimos algún día- Contestó con valor.
-¡Entonces siente en tus carnes el peso de tus decisiones. Un Arcángel no tolera la traición!- Tras decir ésto, miró fijamente la armadura de Kya haciéndola estallar. El impacto hizo que la mujer gato gimiera de dolor y Gaia dudó: ¿Será verdad que nos apoya?


El valiente Capitán Vasco avanzaba sin perder un segundo por una de las estrechas calles, hasta que divisó a un individuo en lo alto de un edificio.
-¡Tú debes ser el líder de esta panda de energúmenos!- Dijo sin cortarse un pelo- Si no bajas del rascacielos te haré bajar- El vasco se lanzó a ambos lados del rascacielos asestando dos fuertes ganchos. El edifico se derrumbó al instante y Árkanon bajó con calma. Su cabeza estaba al descubierto y tenía el pelo rubio y con rizos. Era un rubio tan brillante como el de la armadura dorada que le cubría el cuerpo.
-Veamos si eres tan fuerte como dicen, “Capitán”.

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