Los I-Men habían visto morir al primero de los suyos y la sensación
de rabia y venganza estaba presente en todos los miembros del grupo.
Los Arcángeles habían huido y ahora debían buscarles.
-Joder ¿Dónde diantres deben haberse metido?- Se preguntaba Eliart
mirando en todas direcciones.
-Demongirl ha detectado la presencia de su rival muy rápido, esto lo
sé. Yo ahora mismo estoy bloqueado chicos, no entiendo bien por
qué- Dijo Revelación mientras venía de lejos junto con Shadow.
-Por suerte vosotros estáis bien- Expresó Gaia- Revelación, ¿no
tienes ni idea de dónde pueden estar?- Concluyó. Ella quería ir en
busca de su hermana, si bien era consciente del temperamento de ésta
y lo mucho que preferiría luchar por sí sola. Era algo que
comprendía bien, pero no por ello podía dejar de preocuparse.
-Umm... ahora mismo no. Aunque tengo una idea. Necesito concentrarme
para adivinarlo, darme dos minutos- Sin más dilación pidió a
Shadow que se situara cerca de él y puso la palma de su mano sobre
la cabeza del moreno- Hazme un favor. ¿Quieres encontrarlos no? Pues
bien, cierra los ojos y muéstrame tu rabia. Creo que servirá de
algo.
Shadow se concentró en su sentimiento de rabia, sin pensar en nada
más que en tomarse la revancha. A los pocos segundos, las pupilas de
Revelación desaparecieron y un pequeño viento surgió a su
alrededor, moviendo su melena.
-Bien, ¡ya he averiguado algo!- Concluyó volviendo del trance-
Están cada uno en un solar amplio, esparcidos por la ciudad. Como ya
supondréis se han dividido. ¿Qué sugerís?
-Perseguirles sin tregua y ganarles uno contra uno- Afirmó
convencido Celestina- Nos la pagarán.
-No os dejéis llevar por la ira camaradas, no es buena consejera.
Escuchadme todos, lo más ideal sería acercarnos más hasta que
pueda presentirles individualmente, calcularé su fuerza y os
asignaré a cada uno un rival.
-De acuerdo Revelación pero démonos prisa. ¡No puedo esperar!
-Está bien. Entonces serás el primero en quedarte. Confío en ti
Shadow- Intervino el líder de los I-Men.
Guiada por la presencia de Ocro, Demongirl llegó hasta un solar
árido con ruinas antiguas esparcidas por el terreno. Se trataba del
llamado “Primer Sector”. A pocos metros se hallaba Ocro mirando
con aire burlesco.
-¡Oh vaya! Veo que tienes narices, para venir hasta aquí ratita,
eso sí, ¡te prometo que lo lamentarás en pocos minutos y desearás
estar en tu casa con tu mamá!- Dijo el arcángel al tiempo que
golpeaba con su puño el suelo que pisaba la chica. Demongirl saltó
sin problemas y se puso en guardia.
-¡Serás tu el que lo lamente, bola de sebo! Con lo gordo que estás
no te dará tiempo a salir corriendo- Su brazo derecho comenzó a
transformarse obteniendo el color negro y aumentando su grosor.
-¡Qué sexy! Qué pena que no estemos en mi cuarto ¿no crees?- Dijo
Ocro babeando. La chica-demonio, furiosa, se dispuso a golpearle con
el brazo demoníaco. Los comentarios que herían su orgullo y la
necesidad de vengar a Argem la empujaban al combate. Ocro se apartó
con velocidad y esquivó el gancho pero la I-Men lo esperaba.
-Siempre caes en los mismos errores ¿eh?- Con la otra mano invocó
al espada que emitía calor asestándole un pequeño corte en el
hombro derecho, justo donde la armadura dejaba de cubrirle- ¿Quema?-
Continuó maliciosa dispuesta a quemarle el estómago. En ese
momento, Ocro hizo alarde de una asombrosa velocidad y se situó en
la espalda de la chica.
-¿Decías algo?- Esta vez fue Ocro quien atacó con un puñetazo
que la alcanzó de lleno en el estómago, echándola atrás y
haciendo que se estrellara contra una ruina.
-Agh- Se quejaba Demongirl. Antes de que se levantara, su enemigo ya
se había acercado.
-¡Prueba mi garrote!- Consciente del peligro, la chica se removió
por el suelo y logró sortearlo, acto seguido se levantó con
diligencia y le lanzó un golpe directo con el brazo del demonio que
impactó en la armadura del Arcángel, en la zona de la tripa. Ocro
se echó hacia atrás, pero apenas sufrió.
-Tengo armadura y mucho músculo nena, tus brazos no me hará nada-
Se chuleaba.
-¿Músculo? ¡Ja! Éso que tienes es una capa de grasa- Le respondió
la chica mientras se preparaba para atacar.
-¡Cómo te atreves!- Generó otro garrote pero Demongirl volvió a
esquivarlo cuando se lo lanzó. La joven tenía dificultades para
combatir la fuerza del Arcángel, pero se esforzaba al máximo. Tras
varios intentos, el brazo demoníaco golpeó la cara de Ocro con un
directo, al tiempo que el puño derecho de éste alcanzaba el
voluminoso pecho de la heroína. Ambos jadearon y alargaron
distancias, siguiendo en pie. ''Es duro de pelar y también rápido.
Tengo que conseguir despistarle y golpearle con todas mis fuerzas.
Ganaré yo cueste lo que cueste'', se exigía la chica-demonio.
''Cambiaré mi estrategia''.
-Eh grandullón, ¿por qué no mueves tu culo hasta aquí?- Sugirió.
El Arcángel se lanzó sin freno tal y como la I-Men había
calculado, de manera que ésta pudo invocar sus otras dos espadas,
que carecían de habilidades y utilizó la espada de luz para cegarle
con un potente destello que deslumbró su retina. ''Mi ventaja es su
escasa inteligencia'', comprendió la chica.
-¡Maldita, mis ojos!- Chilló Ocro al tiempo que se ponía nervioso,
sin saber hacia dónde avanzar. Demongirl, que sabía distinguir una
oportunidad cuando la veía, usó la espada que emitía calor para
hacerle un tajo de arriba a abajo a la armadura dorada, tratando de
profundizar en el corte con las otras dos espadas para llegar hasta
su pecho. Logró penetrar la armadura y herirle, propinándole acto
seguido un codazo con su brazo diabólico. Ocro cayó al suelo,
herido por primera vez en el combate.
La I-Men era consciente de que estaba cansada, pero no quería que
Ocro lo detectara, así que se dirigió a él con seguridad. Pensó
en transformar también su brazo izquierdo, mas sabía que, si
fallaba, se agotaría y ya no habría más oportunidades, así que
decidió esperar. El Arcángel se levantó recuperado del impacto a
pesar de que la sangre seguía brotando debajo de su armadura. La
mole estaba cabreada.
-Sigamos ratita, que esta vez me has hecho enfadar- Dijo al fin
sereno. Se colocaron frente a frente. Demongirl se dispuso a lanzar
su puño demoníaco al agujero de la armadura con el fin de que se
resquebrajara. Sin embargo, Ocro se defendió con uno de sus
garrotes. Demongirl lo evitó, pero comprobó que su rival había
invocado rápidamente un nuevo garrote, sostenido con la otra mano-
La verdadera batalla empieza ahora. ¡Prueba mi “Lluvia de mazas”!-
Se creció la mole, mientras lanzaba las mazas.
Demongirl huyó de ambos garrotes y mantuvo la guardia, pero Ocro
atacó al instante con dos nuevos garrotes y comenzó a acorralar a
la chica-demonio. Las mazas caían levantando polvo. Aparecían y
desaparecían sin cesar mientras el Arcángel se movía, manejándolas
como si fueran juguetes. Finalmente, la velocidad de Ocro hizo
imparables a los garrotes y el peso de ambos cayó sobre la intrépida
Demongirl, que irremediablemente hizo un agujero en el suelo al caer
desvalida. Al poco logró reponerse de la fuerte caída, aunque
sangraba por la boca y jadeaba. Su tarjeta brilló indicando que
había perdido una vida y a pesar de ello sonrió, mientras su brazo
izquierdo se trasformaba.
-¡Ahora verás quién manda!- Se lanzó la I-Men. Ocro se anticipó
lanzando un potente garrote, aunque en esta ocasión Demongirl en vez
de esquivarlo, optó por aguantar el embiste con sus endurecidos
brazos. ''Duele, pero puedo resistirlo y así podré contraatacar más
rápido'', meditaba. Su acto sorprendió a Ocro, que se quedó al
descubierto, recibiendo un puñetazo en la cabeza. Retrocedió y
Demongirl entonces se impuso con su espada ardiente. Aunque la
armadura no se había roto aún, le faltaba muy poco. Rápidamente se
situó a la espalda de Ocro, le rodeó con sus brazos demoníacos y
comenzó a presionar hacia abajo con fuerza para destrozar del todo
la armadura que lo identificaba como miembro de los Arcángeles.
Ocro golpeó inútilmente los brazos de la I-Men para liberarse.
-¡Agh, mierda!- Se quejaba el Arcángel mientras sentía cómo la
armadura iba rompiéndose poco a poco. De pronto, Demongirl notó que
la armadura de endurecía a pesar de sus esfuerzos, como producto de
una extraña fuerza. Así, en tan sólo unos instantes la situación
se invirtió hasta el punto de que sus fuertes brazos cedieron, para
sorpresa del propio Ocro. Se trataba del poder de Bianca, que había
acudido en rescate de su compañero de equipo.
-¡Ocro, estúpido ten más cuidado! No creo que pueda volver de
nuevo hasta aquí para fortalecer tu armadura cuídala- Y sin mediar
ninguna palabra, Bianca se esfumó veloz como el rayo y Demongirl
dedujo que probablemente haría lo mismo en todas las batallas y
podría ser peligrosa. Afortunadamente, eran más numerosos que los
Arcángeles y eso la tranquilizaba. No obstante, la armadura estaba
de nuevo intacta, como antes de empezar la contienda. Por el
contrario, el propio Ocro había perdido una vida forcejeando con la
chica.
Los I-Men avanzaban por un bulevar de la ciudad rodeado por edificios
altos a cada uno de sus lados. Shadow iba todo lo rápido que podía
sin poder quitarse de la cabeza la imagen de Argem desapareciendo.
''¿Estará realmente muerto?'', se lamentaba entre sentimientos de
culpa y sollozos. Estaba dispuesto a destrozar a quien fuera por
vengarlo. Acabado el bulevar, avanzaron un par de manzanas y
divisaron el Segundo Sector.
-Ahí se encuentra el siguiente enemigo, no puedo distinguir de quién
se trata pero sé que está ahí. -Corroboró el místico.
-De acuerdo, espero que sea la lagartija- Respondió furioso Shadow
mientras avanzaba hasta allí.
''¿Qué diablos me está pasando últimamente?'', meditaba
Revelación mientras avanzaban. ''Es como si una presión estuviera
dentro de mi cabeza, bloqueandome. No consigo entenderlo. Espero que
la Providencia esté conmigo en la próxima batalla'', se dijo para
sí, pues no quería preocupar al equipo y Eliart empezaba a notar
que le pasaba algo.
Shadow avanzaba por el Segundo Sector. Era un solar bastante amplio a
la par que desierto, aunque al fondo se divisaban rascacielos. Tras
avanzar un rato, distinguió al asesino de su amigo.
-¡Ahí estás, esta vez no dejare que te escapes escoria!- Gritó e,
intranquilo y a la vez seguro de sí mismo, se dejó cubrir por las
sombras. Lizzarit se mantuvo alerta. Las sombras comenzaron a
expandirse por la zona que separaba ambos contrincantes y algunas de
ellas alcanzaron los brazos del Arcángel. O eso parecía. Con una
sonrisa en la cara, Lizzarit se liberó de las sombras sin el menor
esfuerzo y se abalanzó sobre el moreno, propinándole una patada que
el I-Men no pudo esquivar.
-No esperaba que me fuera tan fácil. Estás perdiendo facultades
¿eh? Así no mola- Comentó mientras agrietaba el suelo con sus
pisadas. El chico de las sombras dio entonces un salto y concentró a
las sombras en sus manos.
-¡Orbe oscuro!- Exclamó con ira. La poderosa esfera negra se
acercaba peligrosamente al Arcángel, sin embargo la velocidad de
Lizzarit fue suficiente para rehuirla, aunque le costó más que en
la anterior ocasión. ''¿Cómo es posible ésto? Ya debería haberle
alcanzado...'', pensaba Shadow a la vez que recordaba a su amigo.
-¡Je! Si eso es todo no te preocupes. Pronto te reunirás con Argem-
Se rió Lizzarit mientas colocaba una mano sobre el suelo para
realizar su próxima técnica. La tierra alrededor bajo la palma de
su mano se removía violentamente, mientras Shadow estaba enfadado
consigo mismo por no haberle alcanzando. Su puntería fallaba
continuamente y no era capaz de entenderlo.
-¡Detente Lizzarit!- Dijo
una voz penetrando en su mente.
-¡Mentalizer! Deja de interrumpir mi tiempo de diversión,
¿quieres?- Se quejó el otro.
-Para inmediatamente. ¿No ves que no estás en tu sector? Vas
siempre tan a lo loco que te olvidas de lo esencial y pasas de la
estrategia del grupo. ¡Acude a proteger tu sector ahora mismo! Este
sector ya tiene quien lo proteja- Los ojos de Mentalizer
brillaron por un momento y Lizzarit empezó a notar un fuerte dolor
en su cabeza: sus venas parecían agrandarse y comenzó a sudar.
-¡Ahh! Va, ya voy para allá estúpido. Pero no vuelvas a
entrometerte en mis combates o lo pagarás caro- El dolor cesó y
Mentalizer se esfumó de su mente. Lo conocía lo suficiente para
saber que sin proyectarse, Lizzarit haría caso omiso a sus órdenes.
Al ver irse al asesino de Argem, Shadow se lanzó a seguirle sin
pensarlo dos veces.
-¡No escaparás ni con vida ni sin ella!- Gritó motivado. De
repente, alguien se colocó delante de él y un arañazo le cruzó la
cara.
-¿Adónde crees que vas? Yo defiendo este sector- Afirmó la
Arcángel.
Shadow abrió los ojos de par en par. No podía salir de su asombro.
¿Ella también estaba allí?
-¿Kya?- Preguntó asombrado el moreno.
-Exacto, veo que aún te acuerdas de los tuyos, traidor- Enfatizó la
mujer-gato.
-Hice lo correcto al irme con los I-Men y fue Gravitta quien
incumplió la promesa que hizo cuando me uní a él. Tú que me
reclutaste te acordarás bien. No obstante, ¿quién eres tú para
hablar de traición? Te has ido con los Arcángeles, ¿no es así?
-Sí, así es. Me harté de ser la criada de ese energúmeno y me fui
con la cabeza bien alta- Contestó esquiva- Pero no soy una traidora,
se lo expliqué todo antes de irme.
-Hum, no lo creo. Dudo mucho que Gravitta te hubiese dejado con vida
después de éso, pero en fin, allá tú con tus mentiras. ¡Déjame
pasar, tengo que acabar con esa lagartija!- Exigió mientras se
impulsaba en la dirección por la escapó Lizzarit. Envuelto por las
sombras, atravesaba velozmente el solar y Kya se colocó delante suyo
impidiéndole el paso- Lo imaginaba- Sonrió Shadow al tiempo que
generaba dos sombras que la envolvieron por la espalda y de frente,
respectivamente. Sin embargo, Kya las evadió y le atacó esta vez a
su pecho. Shadow la frenó con su mano derecha- Calma chica, lo que
menos me gustaría es hacerte daño- Dijo calmado mientras las
sombras volvían a rodear a Kya por doquier. Entonces Shadow recordó
su última conversación con Argem, que versó sobre Kya y recordó
que debía decirle “aquello”. Por un momento se olvidó de su
venganza: ¿Qué era más importante, matar a aquel tipo al que
seguro que combatiría alguno de los I-Men o respetar lo que le dijo
a su amigo que haría? Otro corte de la gata le hizo volver a la
realidad, pues se había olvidado completamente del combate.
-¡Lucha como un hombre, desgraciado!- Se indignó Kya a la vez que
Shadow parecía hacer caso omiso de la batalla. Al tiempo, se hizo
grande y le golpeó con sus garras. El otro se inclinó para sortear
el golpe y saltó hacia atrás.
-Está bien... como quieras- Concentró las sombras en su mano
izquierda y lanzó su Orbe Oscuro sobre la gigantesca gata, que se
encogió a tiempo y de un salto se colocó en su espalda y le hizo un
corte que recorría toda la columna vertebral. Esta vez el moreno se
resintió.
-¿Sorprendido?- Preguntó Kya vacilante- Tú todavía no conoces mis
puños ¿no?- Cambió de tamaño y le golpeó con su brazo izquierdo,
que Shadow neutralizó a tiempo con un puño rodeado de sombras. En
el choque de ambos puños, Shadow salió victorioso y, rápidamente,
se cubrió de sombras y la propinó un cabezazo por detrás. Kya se
mantuvo airosa a pesar del golpe.
-Ya veo nena, has mejorado mucho- Dijo Shadow con sinceridad- Mas,
pongamos fin a este combate que lo que verdaderamente quiero es
hablarte de un tema por el que llevo preocupado mucho tiempo. Un tema
que tiene que ver contigo.
-¿Conmigo? ¿De qué estás hablando?- Se extrañó la chica-gata.
-Muy sencillo, ¿recuerdas aquellos ratos libres en los que fumábamos
pitis tú y yo, cuando estábamos con los S-Men? Uno de esas tardes
me comentaste acerca de tu familia, de cómo todos fueron vilmente
asesinados y de pronto te encontraste desamparada y sin saber a dónde
ir.
-Sí, claro que lo recuerdo. Fue hace tiempo pero jamás podré
olvidar esa sensación de dolor y de vacío. Todo lo que era, todo
cuánto tenía... todo se esfumó para siempre. Sólo me queda un
marco de fotos como único recuerdo.
-Ya...- ''El dichoso marco sin foto'', pensó Shadow al instante-
Decías que llevabas tiempo buscando pistas cuando encontraste a
Gravitta ¿no es cierto?
-Sí sí, todo eso es cierto. Pero, ¿a qué viene tío? ¿Estás
preocupado o qué?- Dijo la gata extrañada por el curso de la
conversación.
-Algo así- Reconoció y desvió rápido la atención- ¿Dónde
buscabas pistas antes de encontrarnos, en el mundo real?
-¿Mundo Real? ¿Cómo Real? No entiendo.
-A ver cómo te explico...- Shadow se sacó del bolsillo la tarjeta
de jugador y se la enseñó- Todos nosotros llevamos esta tarjeta y
tenemos un número limitado de vidas que son estas tres barras
rojas.- Aclaró- Las has visto mil veces ¿Nunca te has preguntado
por qué tu no tienes una igual?
-Bueno, en mi familia ninguno tenía estas tarjeta. Supuse que era
porque sois humanos, simplemente. No olvides que los felinos tenemos
7 vidas- Respondió aunque cada vez con más dudas de lo que
afirmaba.
-No, aquí algo no cuadra. ¡No conoces el mundo real y no tienes
tarjeta de jugadora! Y además también está ese marco.
-¿El marco?- Dijo pensando en él.
-Está bien. Nadie te lo ha contado así que lo haré yo. ¡Nadie
puede ver la foto! Todos vemos un marco vacío, Kya. ¿Comprendes
ahora que hay algo raro en todo ésto?- Vio los ojos de sorpresa en
la cara de Kya. Estaba en estado de shock pero sería complicado que
asumiera lo que la estaba diciendo, así que decidió ser más
brusco. ''Será mejor que la haga perder los estribos pues de este
modo no podrá negar sus dudas y despertará a la realidad''- En
otras palabras- Prosiguió- ¡Que puede que todo lo que hayas vivido,
todas esas imágenes en su mente, ésa foto, no sean reales!
-¿Cómo te atreves?- Gritó Kya enloquecida mientras las venas de su
rostro se hacían visibles fruto de sus nervios- ¡Repite éso!- En
el golpe de ira, los rasgos felinos de Kya se evidenciaron aún más,
se afilaron sus colmillos y su piel se recubrió con más pelo del
que normalmente llevaba-¡Miau!- Gritó violentamente mientras se
lanzaba a por él con velocidad.
-¡Joder, qué velocidad!- Shadow creó una barrera de sombras para
impedirle avanzar, aunque para su sorpresa, la arcángel logró
atravesar la barrera sin problemas- Qué fuerte puede ser la ira
cuando estás concentrado...- Pensó en la pelea que acababa de tener
con Lizzarit y entendiendo por qué fallaba tanto. Los colmillos de
la gata le alcanzaron el pecho, causándole un profundo corte. Tras
resistirlo, Kya parecía cansada, así que se acercó lentamente e
intentó tranquilizarla- Cálmate Kya, yo sólo intentaba que te
percataras de que algo rara pasa. No te preocupes, lo único que
realmente quiero es ayudarte a descubrir todo este misterio que te
rodea- Afirmó con rotundidad Shadow Walker.
-No. No tienes por qué ayudarme. No te molestes, en serio- Respondió
la gata.
-Pero, es que...- Shadow Walker empezó a sentirse ruborizado y sus
palabras, entrecortadas, se trababan- Es que me gustas. Me fijé en
ti desde el primer día de este horrible juego- Finalizó.
Mientras hablaban, el resto de los I-Men continuaban corriendo a toda
prisa, de camino hacia el tercer sector. Finalmente, el Capitán
Vasco descubrió una zona llana rodeada por matorrales y árboles de
altura media en sus extremos.
-Aquella es la zona- Confirmó el místico.
-Bien, yo me acercaré. Vosotros continuad avanzando- Propuso esta
vez el Guerrero Celeste.
-Confío en ti amigo. No se te ocurra morir ¿eh?- Le advirtió
Eliart con una sonrisa.
-Descuida colega. Lucharé por los I-Men- Dijo mostrando orgulloso
su colgante.
Al poco de continuar marchando, Eliart se dio cuenta de que el
Guerrero no se había ido sólo.
-¿Habéis visto? ¡Holy ha salido tras él sin hacer el más mínimo
ruido ni decir nada a nadie! Umm, da qué pensar la verdad jajaja-
Reía al tiempo que corría sin descanso.
-¿Qué insinúas Eliart? ¡No es momento para pensar en esas cosas!-
Respondió Gaia asestándole un golpe con su brazo transformado en
tronco.
-¡Au! Que solo era una broma, mujer. Qué poco sentido del humor. En
fin chicos, ¡en marcha!-Aceleró el líder. La respuesta de Gaia no
había sido sólo por el comentario sobre Holy. En realidad, no era
capaz de entender que estuviese tan alegre frente a aquella situación
y, de algún modo, esa actitud inoportuna la sacaba de quicio.
-Waver, vete preparando- Exclamó Revelación- Será mejor que me
acompañes al próximo sector, sé que a nuestro enemigo le gustará
verte. Hay que desviarse un poco, vamos.
-Pero… yo quería ir con...- Se quejó la chica de agua. Su hermano
la cortó:
-Ve con Revelación, tranquila. Sé cuidarme sólo.
El Guerrero Celeste avanzaba por el solar. Era un tanto peculiar,
pues había restos de lo que parecían haber sido columpios
infantiles de madera, que se encontraban ahora esparcidos por el
suelo y sumergidos en arena. Al fondo había algunos árboles, aunque
el grueso del solar era llano. Mientras iba de un lado a otro oyó
pisadas que provenían de atrás, giró sin hacer el menor ruido y se
mantuvo alerta. Al poco pudo ver que se trataba de Holy.
-Vas muy deprisa y no consigo seguirte el ritmo, Celestina- Enunció
la curandera.
-¡Holy! ¿Qué haces aquí? No sabía que venías, si no, hubiese
bajado la velocidad- Se disculpó.
-No, no sé, igual no debí haber venido. Pero de pronto tuve la
sensación de que de todos los sectores, éste sería donde más
falta haría. Y además quiero pelear contra éstos tíos- Dijo con
seguridad.
-No, molestia ninguna, me alegra que estés aquí, pero ve varios
metros detrás de mí y escondiéndote de vez en cuando donde puedas.
Esos Arcángeles son peligrosos- Concluyó.
-No tío, ¡no he venido aquí a esconderme!- Gruñó la curandera-
Me quedaré unos metros atrás por la naturaleza de mis poderes, pero
no pienso huir. No es mi estilo. Estaré atenta a tus movimientos por
si necesitas ayuda- Finalizó, mostrando carácter.
-Está bien, gracias- Dijo el Guerrero poniéndose colorado. Al poco
notaron pisadas que venían desde el otro lado del solar, cada vez
más rápido. En breves instantes, los contrincantes se miraron cara
a cara- Así que tú eres Lizzarit, el que mató a nuestro amigo. ¿Me
equivoco?
-Estás en lo cierto- Contestó el hombre-lagarto sin vacilar- Parece
que su muerte os motiva para luchar. Bien bien, éso es lo que me
gusta: Que los combates sean duros hasta que la sangre se extienda
por el campo de batalla.
-Tienes razón cuando afirmas que su muerte nos induce a pelear. De
hecho, ¡nunca había estado tan cabreado!- Gritó a pleno pulmón el
Guerrero Celeste. Generó una fuerte concentración de viento a su
alrededor, tan fuerte que hacía vibrar las piedras del suelo.
-Vaya, ya veo la naturaleza de tu poder. Será un duelo interesante-
Sonrió el Arcángel con rostro macabro. Se lanzó hasta pocos metros
del I-Men y golpeó el suelo con firmeza, agrietándolo con una
facilidad extraordinaria. El suelo bajo los pies del I-Men comenzó a
tambalearse y éste pegó un salto imbuido por la corriente de
viento. De frente, se topó con dos rocas extraídas del subsuelo que
Lizzarit le lanzaba., pudiendo evitar el choque con una de ellas.
Aterrizó cerca de su enemigo y concentró el viento de su alrededor
para crear un tornado, que atrapó al Arcángel. Éste empezó a
fabricar rocas pesadas con sus propias manos para detener la acción
del viento al no poder levantar tanto peso. Tras tres rocas caídas
una encima de la otra, su táctica dio resultado- Un poco de viento
no servirá, muchacho. Aunque debo reconocer que me lo estoy pasando
en grande- Afirmó.
Esta vez Lizzarit se introdujo en una de las grietas más anchas del
solar y apareció al lado del Guerrero, que no supo reaccionar a
tiempo. Agarró sus brazos con las manos y de una patada empujó al
I-Men hacia atrás. Aprovechó su ventaja para acudir rápidamente a
golpearle de nuevo con el fin de entablar un combate cuerpo a cuerpo.
El primer directo azuzó al Guerrero en el moflete derecho y el
rodillazo siguiente en las partes nobles. Sin embargo, el tercer
golpe logró esquivarlo y atacó con una pequeña bola de viento
concentrada que alcanzó al Arcángel y le permitió ganar distancia.
-¡Veamos cómo reaccionas ahora!- Dijo para sí el Arcángel del
tercer sector. Esta vez las capas de la tierra empezaron a removerse
unas con otras y a superponerse. En pocos instantes la capa superior
se volvió líquida y se movió hacia el rival a gran velocidad- Te
presento mi “Huracán de Tierra” del que nadie sale airoso- Dijo
el orgulloso. Consciente del peligro de esa técnica, el Guerrero
Celeste se cubrió con un manto de viento lo más rápido que pudo y
generó asimismo una corriente de viento que intentó desviar la
tierra líquida en distintas direcciones. Lo consiguió pero su manto
no fue muy eficaz y recibió parte del impacto. Al recuperarse oyó
la voz de su adversario en su espalda. Aunque el tono era más grave,
se trataba de él- Espero que hayas descansado estos segundos. Pues
ahora me toca de nuevo- Bramó.
-¿Cómo leches ha llegado tan rápido?- Se sorprendió el héroe.
Recibió un duro puñetazo en la espalda que le hizo recorrer media
manzana. En el suelo pudo ver la causa del problema: Se había
transformado en lagarto y, al hacerlo, su fuerza y velocidad se
multiplicaban.
En medio del ajetreo, el Arcángel fue a por Holy, a quien
identificó como presa fácil, mientras el Guerrero yacía en el
suelo.
-No podrás moverte bien en un rato, así que me divertiré con la
otra.
-Serás capaz...- Gruñía entre dientes el Guerrero al tiempo que
intentaba levantarse.
-Va, pues claro que lo seré. Al fin y al cabo, en éso consiste el
juego- Contestó como si se tratara de una broma. Se acercó hacia
Holy, quien tomó la determinación de no apartarse.
-Aquí me tienes- Dijo la chica, retándole.
-Veo que eres valiente. A ver qué tal tu fuerza- Trató de darle un
puñetazo pero la chica logró sortearlo y le atacó con una patada
más cargada de valentía que de fuerza-Va, ¿éso es todo? Menuda
decepción- Acto seguido la cogió de los pelos y la asestó un
puñetazo con la otra zarpa en la zona de la nariz. La chica
sangraba, pero no quiso gritar. Lizzarit se disponía a dejarla en el
suelo. ''La remataré más tarde'', pensaba, cuando en aquel momento
Mentalizer volvió a penetrar en su cerebro- ¿Qué quieres ahora
pesado?- Se quejó el lagarto.
-Debes matar a esa chica sin preámbulos. Es una curandera. No es
fuerte pero puede curar heridas y éso pude darnos problemas. ¡No
dejes que escape!- Ordenó Mentalizer desde la mente del
Arcángel, mientras el verdadero Mentalizer esquivaba a duras penas
una ráfaga de hielo.
-Yo seré tu oponente- Se presentó Llama Helada conformado por el
hielo.
-Se ha cortado la comunicación. Menudo estúpido es Mentalizer. En
fin, si tan peligrosa es me la tendré que cargar- Cogió a Holy del
cuello y empezó a apretar mientras la mantenía elevada. Holy le
miraba con recelo, quería devolverle todo el daño que estaba
sintiendo y saber que no podía le hacía sentirse impotente. ¿Iba a
depender siempre de sus compañeros? La mano de Lizzarit seguía
apretando y le faltaba poco para ahogarse, en ése momento, sintió
una extraña fuerza en su interior. Era como una rabia que debía
canalizar. Frunció el ceño y miró fijamente al lagarto y, al
hacerlo, la fuerza del Arcángel comenzó a languidecer- ¿Qué me
pasa? Me siento más débil- Se quejaba a la vez que soltaba a su
presa.
Era cierto. Su barra de vida había disminuido tras esa mirada.
Parece que aparte de curar, Holy también podía quitar vida. Por
efecto de este nuevo poder, Lizzarit retrocedió y jadeó durante
unos segundos. Al volverse hacia el lugar donde yacía el Guerrero,
se lo encontró en pie.
-Gracias Holy, tu intervención me ha salvado el tipo- Agradeció el
chico al tiempo que el viento se intensificaba a su alrededor.
Lizzarit observó con atención. Algo era distinto. Se alternaban
zonas con corrientes de viento ligeras seguido de otras más pesadas
y una amalgama variada de corrientes cerca del I-Men. Holy,
debilitada, corrió hacia un nuevo y mejor escondite- He podido
generar este viento mientras atacabas a Holy, bastardo. He logrado
crear esferas de baja presión y otras de alta presión, hasta que
conformé el cinturón de viento que te rodea. Están en constante
movimiento, así que no podrás sortear las dos zonas al mismo
tiempo. Este “cinturón” me ha valido para rodearte con viento.
Estás en mi punto de mira . ¡Ahora sufrirás por lo que hiciste con
Argem!- El Guerrero concentró el viento que recorría su cuerpo en
sus dedos, hasta que obtuvieron la forma de cuchilla- ¡Corte
Vendaval!- Gritó mientras la cuchilla recorría de arriba a abajo
las escamas del Arcángel. El viento se disipó lentamente y Lizzarit
pudo ver que su primera vida se había esfumado.
Revelación y Waver se habían desviado ya del grupo. El místico
sabía que la batalla sería inminente y avanzaban por el Cuarto
Sector con pies de plomo.
-Waver, si no he interpretado mal mis visiones, conoces bien a
nuestro enemigo. Creo que sabes su debilidad ya que te has enfrentado
con él- Le explicó. Waver estaba más atenta que normalmente al
combate y enseguida supo que se refería a Creator.
-Ya sé a quien te refieres. Bien, es un tío inteligente así que lo
mejor será andarnos con ojo desde el principio. El cuaderno es la
fuente de su poder, o eso creo...- Respondió la portadora de agua
con algunas dudas.
-Está bien. Veremos qué nos depara el inmediato futuro- Respondió
contundente invocando su cetro.
Creator divisó a los dos I-Men desde la copa de un árbol donde se
encontraba sentado. Mostró su cuaderno y una Hidra apareció ante
nuestros amigos.
-Bienvenidos a mi sector. Sois mis invitados y os esperaba- Dijo
dando un salto y situándose a su lado- ¿Pensabais que me pillaríais
por sorpresa?- Sonrió. La hidra medía alrededor de tres metros de
alto, era de color morado y tenía dos grandes alas y dientes
afilados. Miraba a los I-Men con saña. Sin pensarlo dos veces, Waver
moldeó el agua que emitía su cuerpo y fabricó una espada afilada
aunque de corto alcance, dirigido a la cabeza de la hidra.
-¡No, para!- Exclamó Revelación, pero era ya demasiado tarde: la
hidra tenía ahora tres cabezas y su aspecto era más amenazante.
-Se ve que no sabes mucho de leyendas ¿Eh?- Vaciló el Arcángel-
Las leyendas hablan de la hidra como “una criatura capaz de
aumentar su número de cabezas”, siempre y cuando se la provoque.
La hidra emprendió el vuelo y las tres cabezas lanzaron fuego en
dirección a los I-Men. Revelación se defendió generando una
barrera que les cubría a ambos, mientras que Waver combatía el
ardiente fuego con una corriente de agua. Sin embargo, la criatura
era ágil y aunque el agua sirvió para apagar las llamas, no la
alcanzó. La hidra volaba ahora sobre sus cabezas emitiendo el doble
de fuego. Por su parte, Revelación y Waver respondieron de un modo
coordinado: Waver generó una gigantesca masa de agua y Revelación
la agitó con viento. Finalmente, el fuego se consumió y la ola
impactó a la hidra. Antes de que pudiese reaccionar, Revelación
invocó esta vez el elemento rayo y dañó de muerte a la criatura
que cayó al suelo desapareciendo.
-No ha estado mal- Dijo Creator, que se encontraba cerca. Revelación
se abalanzó sobre él antes de que sacara el cuaderno e intentó
golpearle con una patada, pero Creator la esquivó hábilmente. Lo
intentó nuevamente con un puñetazo y esta vez acertó, dañando el
rostro del Arcángel. Sin más dilación, Creator aceptó batallar
cuerpo a cuerpo y ambos contendientes lanzaban patadas y puñetazos
que sorteaban a duras penas. Revelación lanzó un puñetazo que fue
a parar a la armadura de su enemigo y, gracias a su poder de
adivinación, descubrió así algo interesante: Bajo la armadura
llevaba una fina chaqueta que disponía de un montón de bolsillos
interiores, todos ellos con doble fondo, donde llevaba más libretas.
El místico se apresuró e invocó la runa de color rojo
-¡Fuego!- Al instante se generó una tira de fuego en dirección a
la armadura de Creator con el objetivo de abrir un boquete que dejase
ver el chaleco. El enemigo se percató de la estrategia y consiguió
salir airoso de las llamas, aunque el fuego había abierto una
pequeña grieta en su armadura en un lateral, era tan diminuta que
paso desapercibida para el Arcángel, que logró ganar algo de
distancia.
-Ju ju.¡Muy bien! Actúas prudentemente y con inteligencia. Pero no
conseguirás alcanzarme.
Waver creó una nueva corriente de agua en dirección a la copa de
árbol que antes de llegar hasta Creator se dividió un dos.
-¡Mierda!- Dijo el Arcángel al ver que no podía esquivar ambas
corrientes a la vez. Una de las corrientes le alcanzó la armadura,
dándole de lleno. Por suerte, era una armadura resistente.
Inmediatamente, aprovechó que Waver necesitaba descansar para
apartarse, sacar un cuaderno y dar vida a dos nuevas creaciones-
¡Adelante!- Una especie de concha cerrada de tamaño humano y color
amarillo cayó desde el cielo y al chocar con la chica de agua se la
tragó. Revelación, por su parte, vio caer del cielo cinco bombas
situadas en círculo- Una, dos y tres- Sentenció Creator chascando
los dedos. En esos tres segundos las bombas estallaron. Pero tres
segundos eran suficientes para que un místico pudiese reaccionar,
había creado una fina pero efectiva barrera de color amarillo para
protegerse justo antes. Sin embargo, aún así recibió parte del
impacto de las explosiones y su primera barra de vida desapareció.
Creator se dispuso a crear una nueva criatura y una espada para
rematar al místico. Se sorprendió al ver a éste contento como si
nada:
-Has cometido un error básico hace rato- Dijo con calma señalando a
la concha gigante. Su interior se removía continuamente, sin duda
era Waver en forma líquida y la concha se encontraba flotando sobre
las cabezas de los rivales- ¡Estalla con todas tus fuerzas Waver,
hazlo ahora!- La aconsejó.
El interior de la concha se removía cada vez más deprisa,
Revelación se echó a un lado y antes de que Creator hiciera lo
mismo, la concha estalló, haciendo visible una masa de agua que
rodeaba el escenario del combate. Las corrientes marinas fluían y el
Arcángel estaba atrapado. Waver apareció frente a él conformada
por agua.
-¡Ataca con todo corriente marina! ¡Marea!- Gritó ardiendo en
furia. Una tremenda ola gigante sumergió al arcángel y parte del
agua se desplazó a la pequeña grieta de la armadura, de la que
tanto Revelación como Waver eran conscientes. La fuerza del agua
presionó desde dentro y también desde fuera, logrando desprender la
armadura y mojando la chaqueta por entero, al igual que los
cuadernos. La estrategia fue un éxito y el Arcángel perdió su
primera barra de vida- Hala, se acabaron tus juegos- Zanjó la I-Men.
-Maldita sea, me la habéis jugado. Pero aun tengo un as bajo la
manga- Se dirigió con las manos al bolsillo trasero de su pantalón
y sacó una hoja doblada- Tengo tres hojas más que serán vuestra
tumba y que guardaba como un caso de emergencia...
-Contaba con que así fuera- Contestó Revelación- Si no, serías
muy poco calculador- Se mofó.
-Ahora se quitarán las risas. Si algo me caracteriza es que tengo
memoria fotográfica. Puedo acordarme de todos los rasgos físicos de
una persona con verla sólo una vez, así como sus habilidades. ¿Qué
podréis hacer contra el más fuerte de vuestro grupo?- Sin decir
más, plasmó un dibujo y Eliart apareció.
-¡Oh dios, ahora dibuja a Eliart! Estoy muy cansada como para
luchar...- Se lamentaba la chica de agua.
-No te preocupes, échate a un lado. Yo me encargaré- Dijo
Revelación. Miró de arriba a abajo al Eliart echo con tinta. ¿Sería
tan fuerte como el original? ''Su poder tiene que tener alguna
especie de límite'', pensó. Un aura anaranjada envolvió a Eliart.
-¡Aries!- Gritó empujando con un cabezazo a Revelación, que
retrocedió unos metros. Pudo entrever que, a continuación,
activaría la fuerza destructora de Tauro, así que se anticipó. Una
runa marrón se dibujó en su cetro
-¡Tierra!- Lanzó varias rocas pesadas para neutralizar el
Destructor de Tauro y, aunque las rocas se rompieron, lo logró- Umm
veamos cuál es el límite de este poder- Estudiaba el místico
convencido. Era igual que el Eliart original, pero había algo
distinto en su mirada, era otro aura. Probablemente la criatura
entintada no razonaría del mismo modo, pero éso no cambiaba su
fuerza- Waver, acércate. Quiero que lo distraigas, atacándole
levemente pero desde lejos. Si le atacamos a distancia y con gran
velocidad le obligaremos a utilizar Géminis. Si no lo usa,
probablemente sea porque no pueda invocarlo.
-Está bien- Waver se disolvió y apareció situada lejos de donde se
encontraba Eliart. Revelación pegó un salto justo en aquel momento
y atacó con un rayo. Efectivamente, Eliart no invocó a Géminis
para luchar, sino que imbuido en el aura anaranjada encaró el rayo
del vidente y fue directo a golpearle. Al llegar hasta él paró en
seco e invocó a Tauro en poco más de un segundo y lanzó un potente
gancho a Revelación, quien por su parte se cubrió con una barrera.
El Destructor de Tauro se impuso a la barrera y el gancho izquierdo
de Eliart alcanzó el estómago de Revelación. Sin embargo, Waver no
perdía el tiempo. Se encaminó disuelta hacia la espalda de su
“líder” y creó una espada hecha con agua con la que le hizo un
corte en el cuello. Al intentar un segundo corte, Tauro contrarrestó
tensando sus fuertes músculos y partiendo en dos la espada. Al
romperse, impactó en la espalda de Eliart llenándolo de agua.
-Juju, has actuado con astucia sin saberlo, Waver. Me lo has servido
en bandeja de plata, aunque me costará un poco- Le felicitó el
vidente. Cerró los ojos para centrase en el siguiente ataque,
mientras Waver distraía a Eliart. Abrió los ojos y la runa
amarilla volvió a aparecer en su cetro- ¡Te invoco Rayo, pero esta
vez todo lo fuerte que puedas!- En esta ocasión se trataba de varios
rayos de un cierto grosor que iban a por Eliart- El agua conduce la
electricidad y tú estás empapado- Dijo resuelto. Los rayos
recubrieron la zona donde se encontraba Eliart, impidiéndole avanzar
y, al chocar con los rayos, éstos le recorrieron velozmente su
cuerpo empapado. Cayó tendido en el suelo. Creator estaba
sorprendido.
-Vaya, no pensaba que llegarais tan lejos, he de reconocerlo- Dijo.
-¡Ja! No sólo hemos vencido, sino que ahora conozco los límites de
tus creaciones. En primer lugar, cuando copias a una persona real,
sólo puedes añadirla los poderes que le has visto emplear y éso
explica que este Eliart no pudiese recurrir más que a Aries y a
Tauro, lo cual disminuye notablemente su poder. Por otro lado, tienes
el límite de crear sólo criaturas inferiores a tu potencial, lo que
explica que no hayas creado a tu jefe para machacarnos, ya que si le
apoyas en este juego, será entre otras cosas por su fuerza. Así
que, probablemente si hubieses visto todo el potencial de Eliart, no
hubieses podido dibujarlo tampoco.
-Enhorabuena. Un aplauso- Dijo el Arcángel- Has descubierto el
límite de mi fuerza pero, ¿crees que cambiará en algo el
resultado?- Sacó la segunda hoja arrugada de su bolsillo- Veamos
cuánto duráis luchando contra dos de los míos, a los que sí que
puedo crear.
Al instante un “Ocro” y un” Lizzarit” entintados aparecieron
ante los dos I-Men. El combate sólo acababa de empezar.
La declaración de Shadow había dejado a Kya pensativa. “Yo
también me he fijado en este chico, pero. ¿Lo de que le gusto lo
dirá en serio?”, meditaba.
-¿Dices que te gusto?
-Sí, así es- Reconoció honestamente el moreno- Me gustaste al poco
de conocerte en el juego y al principio no te lo dije por dudas y
por vergüenza. Después, cuando me alejé de los S-Men pensé en ti.
Me daba mucha pena que estuvieses sirviendo a un ser como Gravitta,
mientras que yo me sentía cada vez más feliz con Eliart, Revelación
y el resto del grupo y le dije a un buen amigo que si te volvía a
encontrar sería sincero, tanto con mis sentimientos como en relación
a lo de tu familia. Mira tía, sólo quiero que lo pienses con calma
y mientras te vengas conmigo, con los I-Men. Prometo ayudarte a
resolver hasta el último ápice del misterio que rodea tu vida-
Concluyó rojo como un tomate.
Kya se encontraba bloqueada. No sabía qué responder. Lo único que
le ligaba a los Arcángeles era el empresario Irons. Había llegado a
desarrollar sentimientos hacia él, pero era consciente de que la
despreciaba y de que jamás se involucraría en ayudarla, al menos al
nivel que Shadow le prometía. Las palabras supuestamente sinceras
del I-Men le habían llegado al alma.
-Acepto irme contigo- Dijo mientras las lágrimas inundaban sus ojos
y ambos se fundían en un abrazo. Al rato, Shadow Walker rompió el
silencio.
-Vayamos a ayudar a nuestros amigos, cada uno a un lado. ¡Nos
necesitan!- Dijo animado. Ambos partieron hacia distintos solares.
Demongirl sentía cómo nuevas energías la recorrían el cuerpo,
mientras sus pupilas se volvían rojas y su expresión más fiera. El
hecho de no haber logrado romper aún su armadura la frustraba
enormemente. Notó que las energías que concentraban en su pierna
izquierda y ésta empezó a adquirir la forma demoníaca. Ahora que
había conseguido acabar con la primera barra de Ocro, no podía
parar. Debía luchar hasta terminar la batalla.
-¡Ahora nadie va a salvarte!- Dijo con fiereza mostrando sus garras.
Se lanzó contra su pecho con fuerza y logró hacer un gigantesco
agujero en la armadura. Ocro creó un nuevo garrote, pero la chica lo
detuvo con el otro brazo y se concentró en darle un puntapié con
la pierna ya transformada. Su fuerza y velocidad habían aumentado y
Ocro se veía con serios problemas desde el inicio del combate. La
chica-demonio se abalanzó contra el Arcángel portando la espada
emisora de calor. Ocro la combatió con una maza y ambas armas
chocaron, aunque la fuerza del Arcángel iba comiendo terreno. Ocro
aprovechó para usar una nueva maza con la otra mano: Se trataba de
un barrote más duro y más grande, de color negro.
-¡Sufre ratita!- Dijo mientras se disponía a golpearla. Demongirl
no tuvo tiempo de esquivarla así que confió en aguantar. Pero justo
antes de dañar la espalda de la I-Men, de la maza surgieron una gran
cantidad de pinchos.
-¡Ah!- Gritó la chica. El dolor de los pinchos era irresistible y
una de las puntas la causó una raja por la cual sangraba. El dolor
la bloqueó durante unos instantes y Ocro aprovechó para crear una
maza del mismo tipo y batear a Demongirl como si fuera una pelota de
golf. La chica rodó alrededor de una manzana.
-¡Jajaja! Estarás sorprendida de mi nueva maza ¿no es así? Te
explicaré: puedo hacer garrotes de tres niveles, el primer nivel son
los que he usado a lo largo del combate, el segundo el que acabas de
probar y aún me queda un tercero. ¿Seguro que quieres seguir
luchando? Me has dado un buen combate, si te rindes te mataré sin
más y no sufrirás mucho tiempo- Propuso con una sonrisa sádica.
-Ugh... no, gracias- Dijo levantándose- ¡Aún no hemos terminado!-
Demongirl sentía una ira cada vez más irracional, se sentía
dispuesta a todo. De nuevo sintió que su energía interna se estaba
concentrando, pero ésta vez en la otra pierna. ''¿Cómo sucede tan
rápido? ¿Tanto deseo ganar?'', se preguntaba mientras iba en
dirección a Ocro, cada vez más deprisa. Ocro la lanzó dos mazas
con pinchos, pero la chica se apartó de ambas haciendo uso de una
velocidad cada vez mayor. Ésta vez sus cuatro extremidades estaban
en modo demoníaco. ''Si pierdo, no tengo excusa'', se exigía la
valiente guerrera. Atacó a Ocro con las dos piernas, desplazándolo
cuatro metros y haciendo pedazos la armadura. Acto seguido vino la
tanda de puñetazos con el Arcángel a pecho descubierto. Tres tres
golpes de Demongirl, Ocro logró hacerse a un lado pero la chica
volvió a la carga, esta vez con su espada de calor. Blandió su
espada hasta el hombro izquierdo del enemigo con intención de
cortarle y generar quemaduras. Sin embargo, contra todo pronóstico,
antes de que pudiera cortar, el brazo comenzó a endurecerse, la piel
del Arcángel obtuvo un color verde oscuro y surgieron dos capas que
le endurecían aún más, paliando el posible corte de la espada.
Frente a Demongirl había ahora un completo Ogro de tres metros que
la miraba con cara de pocos amigos. Su fuerza era mucho mayor, aunque
su agilidad había disminuido. Atacó a la morena con un gancho por
la izquierda que Demongirl frenó con su brazo. Por el otro lado, el
ogro generó un nuevo barrote con pinchos del que se cubrió con el
otro brazo, aguantando a duras penas el dolor. En un momento de
forcejeo, Demongirl escapó de los garrotes y, agachada, le asestó
un fuerte puñetazo en el estómago que Ocro frenó con la palma de
su mano.
-¡Verás ahora!- Amenazó el ogro. Levantó una de sus pesadas
piernas y la golpeó con una fuerte patada que la hizo morder el
polvo. Demongirl había perdido su segunda vida y estaba exhausta- Ya
has visto mi forma completa, ahora tendré el honor de enseñarte el
tercer nivel de mis mazas. La muerte vendrá a buscarte en breve,
chica- Ocro generó una nueva maza, más grade que las anteriores
pero de aspecto más débil. Al chocar con Demongirl , la dejó
paralizada.
-¡Mierda no puedo moverme!- Se quejaba la chica.
-Ésa es la idea. No te preocupes, no sufrirás mucho más- El
puñetazo decisivo de Ocro se acercaba a su estómago, cuando de
pronto, el ogro notó que algo le empujaba hacia atrás. Dos sombras
ataban sus muñecas. Shadow había llegado. Al ver que había
necesitado ayuda, Demongirl sintió herido su propio orgullo, aunque
evidentemente se mostró agradecida con Shadow. Se levantó con más
fiereza que nunca y miro a los ojos del ogro.
-Gracias por salvarme la vida- Dijo seca pero agradecida- Ahora vete
a otro solar, Shadow. Habrá gente que te necesite más que yo.
El chico dudó, pero al ver la determinación de su compañera
decidió hacer caso y marchar.
-Uno a uno, a ti también te ayudaron- Comentó la I-Men en
referencia a Bianca.
Corrió en dirección al ogro, esquivó con seguridad sus nuevas
mazas y le golpeó fuertemente en la barriga. Sin perder ni un minuto
invocó las espadas y, portando la espada de calor en una mano y otra
sin habilidades en la otra, trató de cortarle la pierna izquierda.
Aunque su piel era demasiado dura, le hizo un pequeño corte que
ardía y Ocro empezó a notar el cansancio. La quemadura y seguir el
ritmo de la I-Men estando en modo de ogro habían acabado con su
segunda barra de vida. El último golpe llegaría pronto. Ambos
rivales se enzarzaron en una batalla de puños y patadas que no
parecía dejar un claro vencedor. Finalmente, Ocro logró paralizar
de nuevo a la chica-demonio generando una maza del más alto rango y
contando con que no podía moverse la noqueó con un puñetazo. Pero,
para su sorpresa, la chica lo contuvo sin siquiera moverse de su
sitio. Sintió de nuevo que algo la recorría. Era esta vez algo
distinto que la imbuía de ganas de seguir. De pronto, una nueva arma
se materializó ante ella, sin duda, era una nueva invocación. Se
trataba de una claymore, una espada ancha y larga de doble filo,
suficiente para derrotar a la bestia. La chica arrojó las espadas
normales al suelo y tomó su nueva arma con ambas manos.
De un salto llegó hasta Ocro, quien arremetía con sus mazas. Por
fortuna, la nueva espada era increíblemente fuerte, y logró
destruir las armas de su enemigo. El arcángel no pudo esquivar el
golpe, y fue atravesado por la espada.
-Ésto se acaba. Ha sido todo un placer- Dijo mientras le atravesaba
con la claymore. El ogro enmudeció y sus ojos se abrieron de par en
par. Su última vida se esfumó en el acto.
Nombre: Ocro. Poder: capacidad de crear mazas y transformarse en
ogro. Estado: Eliminado.
Demongirl se tumbó en la arena del combate. Lo había logrado pero
estaba muy cansada para continuar. ''Confiaré en mis amigos'', decía
para sí con una sonrisa en la boca.
Lizzarit y el Guerrero Celeste se preparaban para el segundo asalto.
El Arcángel comenzó de nuevo a remover la tierra, a la vez que el
Guerrero se mantenía alerta. ''¿ Con qué saldrá ahora?'',
pensaba.
-Eres fuerte chaval, te felicito- Habló Lizzarit- Y la chica también
me ha sorprendido bastante. ¡Continuemos!
Colocó la mano sobre la tierra y ésta empezó a rodearle. Se formó
un aura marrón que le cubría.
-¡Onda sísmica!- Dijo imbuido en este aura. Una onda hecha con
tierra fue rápidamente a por el Guerrero Celeste, que respondió con
un torbellino. Ambas técnicas chocaron y se anularon mutuamente.
Lizzarit corrió entonces hacia el I-Men a toda velocidad y le
propinó un fuerte zarpazo por detrás que le hirió en la zona
lumbar, después se dispuso a darle una patada en sus partes nobles,
pero Holy se puso delante, colocó la palma de la mano en la rodilla
enemiga y éste se volvió a sentir débil- ¡Tú otra vez ,maldita
niña!- Vociferó la lagartija, que la golpeó con todas sus fuerzas.
Holy salió volando hasta que una corriente de viento suave la
arrastró hasta los brazos del Guerrero. La curandera había perdido
una vida y solía necesitar más tiempo para recuperarse ella misma
que para curar a los demás. Holy insistió en seguir luchando pues
aún estaba consciente.
-No, lo siento- Dijo el Guerrero Celeste- Ahora se lo haré pagar
caro también por ti. Me has ayudado mucho- Prosiguió mientras la
alejaba de la primera línea del campo de batalla- ¡Me las vas a
pagar todas juntas. La muerte de Argem , las heridas de Holy...!
¿Disfrutas hiriendo a los demás o qué? Porque lo haces con saña...
-En realidad, disfruto con los combates. Me hacen sentirme más vivo.
No conseguirás acabar conmigo, desgraciado. Soy demasiado fuerte- Se
chuleó.
El Guerrero Celeste se acercó al Arcángel acumulando el viento de
la zona. Al cabo de un minuto conformó un gigantesco huracán, que
contuvo a ambos contrincantes.
-¿Qué... que es éso?- Se preguntaba Lizzarit al ver las paredes
del huracán.
-Ahora mismo estás en lo que llamo, el “Ojo del Huracán” y
tarde o temprano tocarás sus paredes y serás arrastrado por su
fuerza- Concluyó Celestina.
Consciente de la advertencia de su adversario, el lagarto generó
varias rocas para cortar la fuerza del viento, pero el viento del
Guerrero desintegró las rocas con facilidad y empujó a Lizzarit
hacia las paredes del huracán. El I-Men estaba casi al límite de
sus fuerzas. Podía generar viento pero le costaba pensar con
claridad y obtenerlo de cualquier lugar. Así, el huracán pronto fue
desapareciendo aunque a Lizzarit sólo le quedaba su última barra de
vida. Comenzó a reírse como un loco que tiene un plan en mente y se
dirigió al Guerrero.
-Está bien. Tú lo has querido. Verás la más decisiva y potente de
mis técnicas- Bramó. Pegó un salto desde el suelo elevándose tres
metros y lanzó una potente Onda sísmica frunciendo el ceño,
concentrado. La onda impactó en el suelo partiendo el campo de
batalla en dos mitades. Todo sucedía muy rápido y el Guerrero no
era capaz de intervenir. Había gastado mucha energía en la pelea y
ahora era incapaz de absorber viento. Se echó a uno de los lados
mientras la Onda sísmica penetraba en el interior de la Tierra-
¡Epicentro!- Anunció Lizzarit. ''¿Qué pretende este tío? ¡Está
loco!'', pensaba el I-Men.
La Onda Sísmica llegó hasta un determinado punto y de pronto el
suelo comenzó a removerse a una velocidad nunca vista.
-¿ Lo sientes no? ¡Son las placas tectónicas! Al golpear en el
Centro de la tierra y gracias a mi don puedo alterar sus movimientos
y hacer que emerjan a la superficie las rocas más profundas y...
calientes- Dijo de un modo malévolo.
El Guerrero intentó por todos los medios generar viento, pero le fue
imposible y de repente, del subsuelo emergieron dos gigantescas
rocas, del tamaño de una persona que acudían velozmente a aplastar
al Guerrero. Estaban cargadas de calor y ese calor inundó el
ambiente. Las gotas de sudor rodeaban las caras del Guerrero y de
Holy, ya que el lagarto podía resistir sin problemas.
-Venga tengo que detener esas rocas, ¡si no moriremos abrasados!- Se
exigió. Una de las rocas iba demasiado acelerada y su detención fue
imposible. Celestina perdió su segunda vida al instante, pero se
mantuvo en pie sudando la gota gorda- No... me ganarás- A pesar de
que no era capaz de generar viento, sus fuerzas no se veían
afectadas. Sorteó la pesada roca con un salto precoz y al hacerlo,
entendió algo- ¡Pues claro! Hasta en el más ínfimo movimiento
puede generarse viento. Ahora lo entiendo. Mi poder puede dar mucho
más de lo que he hecho hasta ahora.
-¿Umm?- Se extrañaba Lizzarit- ¿Ha sobrevivido a mi mejor técnica?
Celestina dio un nuevo salto confiado y aprovechó su impulso para
generar más viento. En pocos segundos estaba cara a cara con su
rival. Entendió que el viento venía de todas direcciones, sólo
tenía que sentirlo, aceptarlo y transformarlo. Su brazo derecho se
cubrió de una corriente de alta presión y el brazo tomó forma de
una espada cortante.
-¡Espada vendaval!- Dijo en dirección a Lizzarit. A duras penas, el
Arcángel logró esquivarlo pero su cola no se salvó.
-¡Ahh, me has cortado la cola, imbécil!- Dijo sangrando. El
Guerrero se alejó para preparar un nuevo ataque...
Mientras los combates se sucedían, el Capitán Vasco, Eliart y Gaia
continuaban avanzando hasta los últimos sectores. Llegaron a un
lugar que más que un solar, parecía una ciudad fantasma de éstas
que están construyéndose. Las carreteras estaban entrecortadas y
había dos coches aparcados en medio.
-Vayámonos de aquí. Está claro que no es un solar- Repuso Gaia.
Eliart tuvo una extraña sensación. Continuaron caminando y los dos
coches aparcados se encendieron como por arte de magia y se pusieron
en marcha más rápidos de lo normal. Claramente en su dirección. No
había tiempo para esquivarlos y parecían decididos a chocar entre
ellos con tal de dañarles.
-No tenemos mucho tiempo, ¡Capitán!- Dijo Eliart.
El Capitán Vasco Puso el escudo delante de uno de los vehículos
frenando su paso. Eliart activó Tauro para frenar al otro acompañado
de los brazos de madera de Gaia. Tras ésto ambos coches estallaron
al unísono.
-Buf, por los pelos- Se quejó el vasco- ¿Quién ha sido?- Preguntó
mirando en todas direcciones.
Eliart distinguió de lejos una figura con armadura dorada, se fijó
en su altura y a pesar de que llevaba una armadura completa, ató
cabos.
-Maneja la tecnología a su antojo, ese modo de coger distancia y
mirar al rival. ¡Es Irons!- Gritó el líder de los I-Men
enloquecido. El aura anaranjada le rodeó todo el cuerpo. Rebosaba de
ira tanto que el grito asustó a sus compañeros. Eliart se volvió-
Gaia cariño, lo siento pero debe perseguirle, necesito una
explicación. Capitán Vasco, lo mismo te digo. Id al siguiente
sector ¿Vale? Cuento con vosotros- Dijo y marchó lleno de fuerza
hacia su antiguo amigo- ¡Irons no huyas!- Gritaba mientras corría
por el solar rodeado por el aura del primer signo del zodiaco.
Recordó las palabras que le dijo Revelación antes de empezar a
luchar contra los Arcángeles, “Para ti será un torbellino de
emociones”. Ahora tenían sentido aquellas palabras.
Finalmente encontró al empresario.
-Eliart... cuánto tiempo- Empezó sin saber bien qué decir. El
I-Men le cortó.
-Lo primero, enhorabuena por alcanzar tu sueño, o al menos la
primera parte. Ya lo vi en los periódicos- Dijo arisco.
-Gracias, lo tomaré como un cumplido- Contestó el Arcángel
bebiendo un trago de su petaca, que le mostró al I-Men- Whisky del
bueno. No seguirás tomando ese vodka barato, ¿no?- Rió sin maldad.
El líder hizo caso omiso a sus palabras y se centró en lo que
quería decir.
-¿Por qué nos traicionaste tío? Y justo en ese momento, cuando
teníamos que salvar a Gaia. Sé que no estabas a gusto con muchos
compañeros como el Guerrero o el Capitán, pero podíamos haber
hablado del tema.
-Sí, bueno... tampoco te esforzaste mucho en hablar- Aclaró el
señor Irons Sus palabras hirieron a Eliart más que cualquier
golpe. Él quería haberlo hablado, pero lo prioritario era salvar a
Gaia.
-Yo quería hablar contigo, pero primero teníamos que luchar contra
Gravitta. Antepusiste tu bien sobre todos nosotros. ¡Traidor!- Dijo
con ira mientras Aries emitía cada vez más energía.
-Sí. Ahí no te equivocas. Hice lo que más me beneficiaba, pero no
lo hice sólo por mí, y éso parece que no lo entiendes. El caso es
que, hoy por hoy, nos hemos distanciado, nuestros equipos son rivales
y tenemos que luchar a muerte. Justo como aquel día en que nos
conocimos hace dos años, en la Tierra.
Eliart se extrañó de sus últimas palabras, pero era cierto que al
verle supo que le sonaba de algo.
-¿Qué dices?- Preguntó interesado.
-¿Recuerdas aquella fiesta en la que dos grupos acabaron organizando
una lucha campal en el salón de una pobre chica? Tú y yo veníamos
cada uno con uno de esos grupos y ahí nos conocimos. Pude ver fotos
cuando volvimos a la Tierra, no hay duda. Nuestra intención era
separar, frenar la pelea. Pero por alguna razón que ni tú ni yo
recordamos acabamos enfrascados en una lucha entre los dos y creo que
nos tuvieron que separar. Además ése día manifesté algo raro y sé
que tú también. Aunque borrosos, tengo recuerdos de ese fatídico
día.
Eliart lo recordó todo tras escuchar a Irons. Era una noche en la
que perdió de golpe todo lo que apreciaba, y era posible que se
manifestaran también sus poderes, de un modo que no entendió.
¿Sería éso alguna señal?
-Así no es raro pensar, pues, que algún día teníamos que volver a
enfrentarnos, aquel día fue una señal de lo que pasa hoy-
Interpretó a la ligera el empresario.
-¡No digas sandeces!- Exclamó Eliart.
Irons lanzó un pequeño cohete.
-¡Irons Fist!- Se alzó. Eliart lo esquivó hábilmente y se lanzó
contra el Arcángel quien hecho a correr a toda pastilla. Se colocó
en el ascensor de un viejo edificio y lo mandó descender con la
mente. Sabía que Eliart le seguiría después de aquella historia.
Tras bajar, se encontraban en un párking subterráneo, cara a cara.
Gaia y el Capitán Vasco encontraron un terreno desolado y vacío
tras recorrer muchas calles. Seguidamente, había un sinfín de
calles estrechas que conducían a edificios altos. Comenzaron a
atravesar los edificios, cuando una armadura dorada impidió el paso.
-¡Alto ahí! Nadie llegará hasta el séptimo sector- Se trataba de
Bianca.
-¡Por que tú lo digas guapa!- El Capitán Vasco activó su furia e
iluminado por el aura roja pegó un puñetazo en seco a Bianca y
salió corriendo hasta el siguiente sector, que estaba poco
delimitado.
Gaia y Bianca se miraron con caras de revancha.
-¡No escaparás!- Afirmó la defensora de la Naturaleza,
transmutando sus brazos en fuertes troncos. Bianca escapó de su
ataque y el tronco se ramificó poco a poco. La chica fue veloz y
logró escapar de nuevo y situarse frente a la I-Men, a la que se
disponía a atacar cuando una armadura de oro se puso justo en medio.
-¿Kya?- Preguntaron las dos enemigas al mismo tiempo.
-Exacto, soy yo. Y ésta vez os apoyo- Dijo señalando a Gaia.
-¿Cómo has dicho traidora?- Se encaró Bianca.
-¡Ja! ¿Y por qué debería de creerte?- Preguntó por su parte
Gaia- No tengo muchas razones para fiarme después de lo que me
hiciste.
-Lo entiendo- Dijo la mujer-gata- Tendré que demostrarte que soy de
fiar.
Bianca no podía creer lo que oía. ¡Estaba traicionándoles en su
propia cara!
-¿Es cierto lo que afirmas?- Susurró calmada la chica.
-Sí, tan cierto como que todos morimos algún día- Contestó con
valor.
-¡Entonces siente en tus carnes el peso de tus decisiones. Un
Arcángel no tolera la traición!- Tras decir ésto, miró fijamente
la armadura de Kya haciéndola estallar. El impacto hizo que la mujer
gato gimiera de dolor y Gaia dudó: ¿Será verdad que nos apoya?
El valiente Capitán Vasco avanzaba sin perder un segundo por una de
las estrechas calles, hasta que divisó a un individuo en lo alto de
un edificio.
-¡Tú debes ser el líder de esta panda de energúmenos!- Dijo sin
cortarse un pelo- Si no bajas del rascacielos te haré bajar- El
vasco se lanzó a ambos lados del rascacielos asestando dos fuertes
ganchos. El edifico se derrumbó al instante y Árkanon bajó con
calma. Su cabeza estaba al descubierto y tenía el pelo rubio y con
rizos. Era un rubio tan brillante como el de la armadura dorada que
le cubría el cuerpo.
-Veamos si eres tan fuerte como dicen, “Capitán”.
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