jueves, 31 de mayo de 2012

Capítulo 2 - 'La piedra'


El suelo bajo sus pies se resquebrajaba por momentos al tiempo que la misteriosa Gaia clamaba justicia con ardor
-¡Sufrirás mi poder insensible humano, tú y aquellos que te defiendan!- Gritó Gaia al tiempo que daba un salto en dirección a nuestros héroes. A la vez que saltaba su brazo izquierdo comenzó a endurecerse, cada vez más.
-¡Mierda! ¿Qué hacemos ahora?- Preguntó el Guerrero Celeste mientras se tambaleaba por el movimiento del suelo.
-Pues ¿qué vamos a hacer, Patxi? ¡Luchar!, es que es obvio- Contestó el Capitán Vaco burlándose de él.
-¡Ya ya, ni que fuera tan fácil tío, primero hay que salir de aquí¡- Sentenció el Guerrero Celeste.
Al tiempo que hablaban asustados y sin poder reaccionar, Gaia se acercó velozmente hasta situarse a pocos metros de los I-Men. Vieron que parte de su aspecto había cambiado en esos pocos segundos. ¡Su brazo se había transformado en un ancho tronco de árbol que parecía que manejaba de un modo ligero, como si no pesara nada!
-¡Basta de cháchara vosotros dos!- Eliart que parecía tenso- ¡Ya viene, tratad de esquivar su golpe¡
Gaia, con firmeza, se abalanzó sobre el Capitán Vasco usando su tronco como arma.
-¡Esquiva el tronco, Capitán, se dirige hacia ti!- Dijo Eliart sin mucha esperanza.
La tierra, por otra parte, comenzó a estabilizarse. El 'brazo-tronco' de Gaia chocó directamente con el escudo del Capitán, que aguantó el golpe y le dio unos segundos a nuestros héroes para alejarse, situándose a los lados de la chica: David Irons a la izquierda y, Eliart y el Guerrero Celeste, a la derecha. Gaia comprobó sorprendida que el escudo era lo suficientemente duro para aguantar cualquier embiste y decidió golpearle desde otro ángulo. Al mover el 'brazo-tronco' el Capitán se reincorporó y, cuando Gaia lanzó de nuevo el tronco tratando de pillarle por sorpresa, el Capitán hizo una voltereta y llegó hasta el lado izquierdo, donde se encontraba David Irons. El tronco, sin embargo, lanzado esta vez con mucha fuerza, no pudo detenerse y calló al suelo originando una gran nube de polvo que envolvió toda la zona y que hizo temblar la tierra, aunque esta vez no la resquebrajó.
-¡He fallado, no sé como es posible!- Se lamentó Gaia y, aprovechando la poca visibilidad que tenían sus rivales en ese momento, se fue por el camino de la derecha a toda prisa. 'Son 4 y yo soy una. Hasta que vengan los demás, así que será mejor retirarse por el momento' pensó.
-Cof, cuánto polvo- Dijo tosiendo el Guerrero Celeste, mientras intentaba generar una corriente de viento para disiparlo. Al lograr un poco más de visión, pudo ver una figura que se mantenía quieta a pocos metros de él. Se acercó y vio que era Eliart.
-¡Hey! ¿Estás bien tío?- Preguntó el Guerrero. Eliart se mantuvo fijo y sin mencionar palabra. Celestina le insistió un poco más y de pronto, dijo:
-Ha huido ¿verdad?- EL Guerrero Celeste notó que algo raro le pasaba. A pesar de ponerse serio en los momentos que lo exigían, Eliart era de tono alegre y nunca hablaba de manera tosca o borde.
-Pues... s-sí, ha debido de huir sí- Contestó el Guerrero, sin saber bien que decirle. Al oír ésto una sonrisa entre irónica e irracional apareció en el rostro de Eliart.
-Je, ¡pues no pienso permitirlo!- Dijo Eliart y, tras ésto, la corriente de energía naranja volvió a rodearlo de un modo más intenso que en la batalla con David Irons, sirviéndole de impulso para correr a gran velocidad hacia el lado que Gaia se había ido, ya que de algún modo, sabía que se había marchado por el camino de la derecha.
-Pero, Eliart, tío ¿a dónde crees que vas? ¡Espérame, puto loco!- Gritó el Guerrero Celeste y corrió tras él.
El Capitán Vasco y David Irons se habían llevado la peor parte respecto a la nube de polvo y no habían conseguido tener visión hasta ese momento en el cual vieron al Guerrero irse a toda prisa detrás de Eliart.
-Eh, Patxis, no iréis a ningún lado sin el Capitán...- Y antes de que pudiera demostrar lo orgulloso que estaba de ser vasco acabando la frase, una chica con cara de cabreo se situó frente a él y le dijo:
-Yo seré tu rival, de aquí no te vas, y pagarás por haber hecho perder el tiempo a mi hermana- La chica vestía entera de negro, era bastante guapa y estaba bien dotada, como contemplaba con disimulo pero sin cortarse David Irons. Tenía aspecto robusto e intimidatorio, más aún teniendo en cuenta sus botas negras de punta de acero. Llevaba también un cinturón donde había un pequeño látigo y una pequeña espada.
-Venga niñita, apártate, que no quiero hacerte daño- Dijo el Capitán Vasco arrepintiéndose al instante, al ver que la muchacha intimidaba. Por su parte, el Sr.Irons, que se encontraba al lado del Capitán, no les gustaban para nada sus modos: '¿Por qué tratarla así? Es una chica… guapa, y tiene un bonito par de... ojos', se decía a sí mismo, sin poder dejar de mirarla las tetas. 'Creo que podría ser el momento de volver a probar la “opción seductora”, ¿quién sabe? La otra vez funcionó y además de por físico me parece una chica con un aire interesante'- Se decía a sí mismo Irons. “Bien vamos a por ese bombón”.
Irons miró su reloj y, pulsando a uno de sus botones, dijo: “¡opción seductora, activada¡” y automáticamente su ropa cambió a un elegante traje negro de Vittorio y Luccino, el pelo se le engominó hacia atrás y apareció también una elegante corbata de color azul marino. Los zapatos eran unos botines que iban a juego con el traje. Estaba verdaderamente elegante.
-Wow- Flipó el Capitán Vasco- ¿El juguete electrónico viene con accesorios? Jajaja..
-Exactamente, cabeza hueca- Respondió David Irons sin perder las formas y acercándose con un aire muy seguro a la chica- Hola nena, soy David Irons, empresario ¿puedo ayudarte en algo?- Dijo esforzándose por mirarla a la cara en vez de a la tetas.
-¡JAJAJA! Buen intento chico, pero… ¡piérdete!- Le espetó la chica con tono maléfico y dándole un manotazo fortísimo que lanzó por los aires al señor Irons. Esto es porque su “opción seductora” tenía un problema: al activarla se quedaba sin armadura durante unos segundos, con lo que los golpes le afectaban bastante más.
-Vaya, con que eres fuerte ¿eh? ¿Puedo preguntar cómo te llamas?- La halagó el Capitán Vasco, que se había quedado boquiabierto al ver el golpazo que le dio a David Irons.
-Me llaman Demongirl, aunque los estúpidos machistas como tú no lo recuerdan durante mucho tiempo- Escupió mostrando sus puños en señal de pelea al tiempo que sonreía con malicia.
-Te arrepentirás de vacilar al Capitán Vasco- Y, dicho ésto, se lanzó velozmente hacia su adversaria con intención de darla un directo con la mano izquierda, que ella esquivó sin mucha dificultad.
-¡Demuestra lo que sabes hacer, venga!- Exigió Demongirl y, al poco, se enzarzaron en un duro combate en el cual el Capitán esquivaba todos sus golpes haciendo uso de su impenetrable escudo y su agilidad. Demongirl hacía lo propio, esquivaba los ganchos del capitán o los contrarrestaba con sus robustos nudillos.
La batalla estaba muy igualada y los contrincantes tenían una fuerza similar. Al ver que la pelea estaba estancada, y que estaba sirviendo para cansarles a ambos, Demongirl pensó en acabar de una vez, se armó de confianza y desenvainó su pequeña espada, dirigiéndose a toda velocidad hacia el estómago del Capitán Vasco que no se esperaba un golpe tan rápido y tuvo que cubrirse con su brazo izquierdo, recibiendo un fuerte corte en la zona del bíceps.
-¡Aaaah ésta me las pagarás. A partir de ahora voy a luchar en serio, sin importarme que seas una chica!
-¡Je, llevo un rato esperando verlo!- Le contestó Demongirl deleitándose con su ventaja del momento.
El Capitán Vasco cerró los ojos durante unos instantes: << Necesito más fuerza Patxi, más fuerza>> se repetía para sí mismo. Demongirl aprovechó estos segundos para lanzarse a por él, con la intención de cortarle en alguno de sus puntos vitales y dejarle fuera de combate. Sin embargo, justo en el momento que Demongirl iba a cortarle en la zona del vientre, el Capitán abrió los ojos con cara de motivación, esquivó su espada y la cogió por las piernas, tirándola al suelo.
-¡ Ahora probarás mi “golpe vasco”!- Dijo el Capitán a la vez que la daba un fuerte puñetazo en la cara que la dejó malherida. Se dispuso a rematarla con otro golpe “por mi escudo del Athletic” pensó. Pero Demongirl contrarrestó con su propio puño, mostrando de nuevo una fuerza igualada, que les llevó a un combate muy agotador que exigía continua velocidad y resistencia
Por su parte Eliart, enloquecido, se lanzó en la búsqueda de Gaia. “Aunque haya sido un error nuestro, fue ella la que se lanzó al ataque y, ¡de qué manera! Además, no es mala chica. No quiero que tenga una idea equivocada de los I-Men”. Pensaba tratando de entender lo que estaba haciendo. Se encontraba atravesando lo que parecía ser un pequeño bosque y miraba atentamente cada árbol a ver si notaba algo extraño. El Guerrero Celeste le seguía de cerca. Finalmente, de entre los árboles, encontró dos cuyas copas parecían entrelazarse como si fueran la misma. Era una copa muy grande y con muchas hojas. Pero a pesar de su frondosidad, Eliart pudo distinguir una sombra camuflada entre las ramas. “Tal vez sea ella “ pensó y se encaminó hacia allí. Al distinguir su sombra decidió actuar con cautela para después pillarla por sorpresa. Al llegar frente al árbol se paró en seco sin hacer ni el más mínimo ruido. Lo único que se oía era el silbido de los pájaros. Cuando de pronto el Guerrero Celeste lo alcanzó y rompió el silencio:
-¡Hey tío al fin te alcanzo, estas pinzado tío!
-Shhhs, calla tío- Dijo Eliart indicándole con la mirada que la estaba cagando. Al oír los ruidos la sombra se levantó y se colocó encima de las copas con naturalidad: Efectivamente, era Gaia.
-¿Vosotros de nuevo? No escarmentáis nunca ¿eh? Ahora mismo iba a ir ayudar a mi hermana- Gaia les miraba desde lo alto.
-Íbamos- Contestó alguien desde atrás de donde el Guerrero Celeste y Eliart se encontraban. Estos se giraron y pudieron ver a un individuo de un metro noventa, pelo rizado y aspecto reflexivo. Llevaba gafas rectangulares, era delgado y vestía de un modo normal. Detrás suyo iba una chica que parecía de menos edad, pelo castaño, bastante mona y de sonrisa risueña. Aunque parecía espabilada y medio dormida pues estaba todo el rato frotándose los ojos.
-¡Llama helada, Waver! Por fin llegáis- Exclamó Gaia dirigiéndose a los dos desconocidos, entre alegre y mosqueada.
-S-si... si. Siento que lleguemos tan tarde, pero es que las siestas de varios días de esta niña no son normales- Dijo el tipo alto refiriéndose a la tal Waver- De todos modos nos ha costado mucho encontrarte. Creo que no es el sitio exacto que dijimos.
-Así es. Es que todo iba bien hasta que aparecieron estos energúmenos- Explicó señalando a Eliart y al Guerrero Celeste- que iban con otros dos, uno de los cuales estaba armando mucho jaleo, y tuve que intervenir. Nos enzarzamos en una pelea pero nos doblaban en número así que opté por refugiarme unos metros más lejos donde poder estar seguros, a la espera de los refuerzos- Dijo guiñándoles el ojo- Pensé que mi hermana Demongirl venia conmigo pero en seguida entró en la pelea y, a juzgar porque aquí sólo hay dos, allí debe seguir. Ya sabes como es, si se ha metido será difícil que abandone la lucha, así que ahora que somos más volveremos a ayudarla. Un poco más y me iba sin vosotros- Dijo esta vez con cara de querer echarle la bronca a Llama helada- Lo primero será librarnos de estos dos- Finalizó.
-Humm ya veo ...- Llama helada se mostró de acuerdo.
-Puf ¿un combate ahora? - Waver no tenía pintas de querer luchar- Qué pereza, yo paso - Dijo tumbándose frente a la roca mas cercana.
Gaia hizo caso omiso de la otra chica y se dispuso a atacar. En esta ocasión las ramas que formaban aquellas dos entrelazadas copas comenzaron a moverse desenredándose, como si tuvieran vida. Cada rama fue a golpear a los I-Men desde todos los ángulos posibles. Eliart puso cara de preocupación, aunque estaba dispuesto a que las cosas no acabaran así, pero en aquel momento no sabía como salir del lío en que se encontraban. Además, se sentía mal por haber dejado solos al Capitán Vasco y al Sr.Irons. Pero era tarde para volver. Mientras Gaia iniciaba su ataque y todos agudizaban sus sentidos, el Guerrero Celeste se acercó a Eliart y le dijo en voz baja:
-Oye, tío, llevo dos combates seguidos y ahora han venido dos más. No sé bien cuál es la solución, pero no sé si podré aguantar mucho más- Eliart se quedó pensativo, buscando cuál era la mejor salida y si podía ser o no rápida.


Al mismo tiempo que ésto pasaba, en otro lugar del juego...


Kya, la chica con aspecto de gata, abría la puerta de una sala misteriosa. Nada más abrirla, una voz habló desde el fondo de la oscuridad:
-¿Ya está aquí?- Preguntó la voz de un modo tosco.
-Sí, ya llegó, tal y como pedisteis -Contestó Kya haciendo una pequeña reverencia pero evidentemente incómoda por tener que mostrarse tan servil.
-Bien, vamos allá J.J- Dijo la voz misteriosa levantándose de lo que, a juzgar por la poca luz, parecía ser un trono. Se pudo ver que junto a él, de pie, había un chico serio al que apenas se le veía tampoco. Ambos se incorporaron y fueron hacia la salida, J.J unos pasos detrás de su amo. Kya también salió con ellos. Fuera se encontraron de frente al chico de piel oscura que Kya le mostró al amo en aquella pantalla. Encajaba perfectamente con lo que se esperaban; un chico de unos 16 o 17 años, de aspecto gamberro y chulo, y con un cigarro en la boca. El chico estaba de pie frente a ellos sin cambiar para nada su pose chulesca- ¿Eres Shadow Walker?- La voz del “Amo”sonó fría y arrogante. El chico fingió que no pasaba nada a pesar de que la mirada de aquel tipo le ponía nervioso.
-Si, así me llaman- Respondió el chico sin cambiar ni su expresión ni su tono- ¿Qué quieren de mí?
-Te he mandado traer hasta aquí porque estoy formando un grupo y podrías sernos útil- Dijo de nuevo el “Amo”, sin mostrar ningún rasgo amigable y con un aura muy oscura que le cubría todo el cuerpo. J.J guardaba silencio y Kya también, aunque miraba a Shadow Walker con una sonrisa juguetona- Bueno ¿qué respondes?- Exigió saber 'el Amo'.
-Respondo que no pienso servir a nadie. Soy lo suficientemente fuerte para sobrevivir a estas batallas estúpidas yo sólo. Así que piérdete- El chico escupió en el suelo y se preparó para la batalla.
-Ju ju, vaya ¿así que piensas que puedes sobrevivir con tu fuerza eh? Bueno, veamos si es verdad- 'El Amo' estiró su brazo derecho hacía el otro joven y su mano comenzó a refulgir con un aura morada. De pronto Shadow Walker notó una intensa presión sobre él y a su alrededor, algo no iba bien.


Mientras tanto, Eliart necesitaba una solución rápida para esquivar el ataque de Gaia. Por la manera en que había reaccionado cuando Gaia se fue, sabía que en el fondo no quería pelear contra ella, sino que más bien había despertado en él curiosidad. 'Tiene pinta de ser buena persona' pensó. En definitiva, quería conocerla. Pero era complicado entablar una conversación en medio de aquel caos: las ramas iban rápidas hacia ellos y venían de todas direcciones y, por otra parte, su energía parecía estar agotada. 'Vaya, si tuviera más energía podríamos intentar arreglar esto. Venga no puedo seguir así ¡Necesito más poder!' dijo para sí mismo poniendo todo su cuerpo tenso e impacientándose cada vez más.
El Guerrero Celeste ideó una manera de librarse de las ramas. 'Claro, trataré de girar rápidamente y generar así un pequeño tornado. Pero, aún así...' Miró a Gaia que transformaba sus propios dedos en más ramas. 'No creo que pueda hacer mucho más, ni podré ayudar a Eliart' se lamentó y, acto seguido, se puso a girar a toda velocidad, generando finalmente un potente tornado que logró romper algunas ramas. A pesar de todo otras cuantas le dieron y la hicieron caer al suelo.
Al mismo tiempo, las ramas colisionaron con Eliart, que se mantenía en su sitio, tenso y necesitado de energía. Estaba rodeado tanto por las “ramas vivientes” como por Gaia y, además, estaban al lado los otros dos chicos. Las ramas le golpearon cuando de pronto una extraña energía le inundó. Era muy distinta a la energía de las demás veces. Ésta era de color verde oscuro y le cubría todo el cuerpo. La gran cantidad de energía que se generó fue tal que todo el mundo alrededor quedó sorprendido y paralizado durante unos instantes. En la frente volvió a sentir que le salía una especie de círculo pero, en esta ocasión, la figura que había dentro parecían unos diminutos cuernos de toro. Comenzó a sentir que el cuerpo se le endurecía. Su masa muscular aumentaba al tiempo que lo hacía su resistencia. Los músculos iban también definiéndose rápidamente. Era como conseguir en un día los efectos de 10 años de gimnasio.
-Diantres, ¿y para esto he estado yo yendo al gimnasio?- Dijo Eliart para sí mismo dándose ánimos, entre sorprendido y contento. Su tarjeta estaba iluminada y se podía leer sin problema: Tauro: Despertado. El efecto de la 'transformación' unido a la gran cantidad de energía que se generó hizo que las ramas fueran como una suave caricia. Eliart no sintió ningún daño.
-No es posible- Gaia estaba flipando de manera que se dispuso a preparar un nuevo ataque juntando sus manos. Por lo que parecía iba a ser aún más fuerte que el anterior. Llama helada también estaba predispuesto a atacar y, el Guerrero Celeste, cansado, se preparó con las pocas fuerzas que le quedaban y mirando a Eliart le dijo:
-Joder tío, a este paso no lo contaremos- Eliart se volvió y levantó su dedo pulgar en señal de confianza.
-Ya ves tío...- Contestó Eliart- Bueno, ¡parad!¡Parad todos!¡Hablemos antes de pegarnos, como personas que somos!- Comentó Eliart gritando tratando de mostrar su solución. Durante unos minutos todos quedaron en silencio.
-¿Cómo que hablemos?¿Después de lo que hicisteis crees que voy a hablar así por las buenas?- Dijo Gaia mostrando su oposición.
-Pero chica, te lo has tomado muy a pecho, sólo es un árbol. Comprendo que quieras proteger a los indefensos y eso pero piensa que, en este momento, todos estamos confusos y alterados.
Gaia prácticamente no oyó la segunda parte de la frase y le interrumpió:
-¿Qué sólo es un árbol? ¡¿Que sólo es un árbol?! Eso es lo que más miedo me da. Si sólo es un árbol que nunca ha hecho daño a ningún humano y le habéis atacado sin más, ¿qué no haréis con los seres humanos, que son crueles y temerarios como vosotros?.
'Es buena argumentando' pensó Eliart. 'Tengo que llevarme la conversación a mi terreno antes que intente volvernos a atacar'.
-Bueno sí, reconozco que la actitud de mi amigo estuvo fuera de lugar, pero creo que es una tontería seguir combatiendo. Acabaremos machando nuestras vidas ya que estamos muy igualados. Hemos tenido un malentendido, eso es todo. Pero estamos aquí sufriendo de las mismas causas. Sufriendo del hecho de no saber qué demonios es éste maldito juego, ni por qué diablos estamos aquí, ni a quién le interesa todo ésto. Por eso necesitamos descubrirlo todo sobre este lugar, si es que queremos entender algo. Primero, ¿quién nos ha traído? Y, ¿para qué?- Eliart finalizó su discurso y se quedó conforme al ver que había sembrado dudas en el ambiente. Hasta Gaia, que parecía la más intransigente de los tres, estaba dudando. Así que aprovechó para presentar su última propuesta- Y ahora, teniendo en cuenta que estamos en una situación parecida, ¿por qué no nos unimos?, no todo el mundo de por aquí tiene buenas intenciones y lo que está claro es que unidos seremos más fuertes.
-Yo pienso que es buena idea eso que dices, pagafantas- Dijo la voz siempre oportuna del Sr.Irons. El Sr.Irons se había recuperado del puñetazo dado por Demongirl, pero había caído muy lejos de la zona de combate y había pasado un tiempo buscando a sus amigos. Llevaba puesta su nueva armadura que era de color gris con franjas negras puestas de modo horizontal, parecía estar fabricada con el metal que le había robado al jugador rocoso.
-Gracias por el cumplido, compañero, ya veo que para algunas cosas pensamos parecido- Le contestó Eliart, guiñándole un ojo.
-La verdad... es que la idea no está tan mal- Secundó Llama helada, sorprendiendo a Gaia y siendo ignorado por Waver- No tenemos un motivo justo para desconfiar de ellos, creo que no perderíamos nada por intentarlo.
-Pero, al igual que no tenemos motivos para desconfiar, tampoco los tenemos para confiar- Dijo Gaia- ¿Quién nos dice que no vayan a atacarnos si nos rendimos?
-¡Gaia! Mírame a los ojos- Casi gritó Eliart- ¿Tengo pinta de ser de los que atacan por la espalda? Sé que sabes que no.
Gaia se quedó estupefacta después de ese comentario. Normalmente no miraba a los ojos a la gente que no conocía, pero esta vez lo hizo. Y, por otro lado, ¿qué era eso de que ella “sabía” que no era mala persona? ¿Por qué debería saberlo ella si no le conocía de nada? Comenzó a removerse inquieta. Sentía una enorme curiosidad para saber si eran verdad sus palabras pero no quería bajar la guardia. Su instinto le decía que confiase.
En aquel momento de reflexión y paz momentánea se empezaron a oír golpes propios de una pelea por los alrededores. Comenzaron a oírse choques de puños cada vez más cerca. De pronto se pudo ver cómo una chica caía chocando con el árbol en que Gaia se encontraba. Se trataba de Demongirl. Estaba bastante débil por su batalla con el Capitán Vasco y apenas podía mover el brazo derecho, que era con el que manejaba su espada.
-¡Demongirl!¿Qué te ha pasado?- Preguntó Llama helada preocupado, acercándose a dónde estaba ella y acercándole la mano para que se levantara. Ella le miró sonriendo y más animada, pero rechazó su mano y se puso en pié de nuevo. Acto seguido, le dio a Llama helada una fuerte colleja
-¡Auh..!- Se quejó este.
-Jajaja. ¡Eso por llegar tan tarde!- Dijo Demongirl mofándose de la cara que se le había quedado.
A los pocos segundos de levantarse Demongirl, una figura vestida de rojiblanco avanzaba lentamente hacia donde estaban todos.- Arf...arf- Respiraba entrecortado el Capitán Vasco.
-¡Ahora no te dejaré escapar, estúpido! - Dijo envalentonándose Demongirl al tiempo que Gaia y Llama helada intentaban frenarla para explicarle lo que había pasado y, Waver, que estaba tumbada en la hierba y pasaba desapercibida, les decía que se callaran que quería seguir durmiendo.
-¡Eso lo veremos!- Gritó furioso El Capitán Vasco mientras el Sr.Irons y Celestina le decían que parase-¿Que pare? ¡Ha insultado a mi Athletic y me ha hecho un corte en el brazo!- Dijo mostrando su herida, que había empeorado.
-Nosotros también hemos cometido errores. Ha sido un estúpido malentendido. Creo que podríamos ser un buen equipo si colaboramos entre nosotros- Comentó Eliart con calma.
-¿Qué?¡Con vosotros ni loca!- Exclamó Demongirl mirando al Capitán Vasco.
-Demongirl...- Empezó Llama helada tratando de hacerla razonar.
-¡Cállate! ¿Después de lo que le han hecho a Gaia y a mi, vamos a dejarlo en “amigos”?- Le echó en cara.
-Bueno, ya está bien- Dijo Gaia- Creo que Eliart tiene razón en lo de unirnos y perdonarnos pero... necesito una prueba de que no miente- Propuso mirándole fijamente a los ojos de forma desconfiada.
-Eso puedo arreglarlo yo- Sugirió el Capitán Vasco, algo más conforme con la idea de hacer las paces después del momento de ira- Acepto la idea de unirnos, sobre todo porque me has demostrado que no eres ninguna niñata- Dijo mostrando su herida a Demongirl.
-Sí, supongo- Contestó la chica, seca.
-Bien. Os propongo una cosa. No sé si todos lo sabréis, pero yo en el mundo real soy un personaje público, un héroe protector de las tierras vascas que vive en Bilbao- Dijo orgulloso el Capitán- Sin embargo, muy poca gente sabe cuál fue mi origen y sólo saben una pequeña parte. Para que veáis que puede haber confianza entre todos nosotros, os contaré la historia verdadera y si un día os traiciono, siempre podéis contarlo a la prensa. ¿Qué os parece? Después de esto, todos comentaremos lo que sepamos acerca de nuestros poderes. ¿De acuerdo?
-Supongo que algo es algo- Dijo Gaia conformándose. Sabía que se trataba de una oferta generosa. Todos tomaron asiento y se prepararon para escuchar la historia del Capitán Vasco.
Antes de que comenzara, Eliart encontró en el suelo una curiosa piedra que no había visto nunca antes. Tenía un color violeta y forma de rombo, pero en su interior brillaba con un tibio color blanco, una espiral. Era muy extraña y bonita. 'Que hermosa, me la guardaré' pensó mientras se la metía en el bolsillo y se sentaba para oír la historia del Capitán, que estaba comenzando:
'EL ORIGEN DEL CAPITÁN VASCO'
Corría el año 2007, el día 20 de enero para ser más exactos. Yo, Juan Diego, era entonces un niño de trece años de edad que vivía en Bilbao y era como todos los demás niños: me apasionaba el fútbol y en especial, el club rojiblanco de mi alma. Sin embargo, todo iba a cambiar. El día anterior unos señores vestidos de uniforme habían mantenido una larga charla con mi padre, en la puerta de casa. Nunca he hablado mucho con mi padre con detalle de la charla de ese día, pero recuerdo con claridad las palabras que me dijo cuando se marcharon:
-Hijo mío, tienes un don especial. Has sido elegido de entre muchos para defender a tus ciudadanos de Bilbao y en general de todo el país Vasco- Dijo mi padre muy serio.
-¿Defenderles yo?¿De qué?- Pregunté sorprendido.
-De los malhechores y delincuentes, para salvaguardar la paz. Serás algo así como un súper- héroe- Continuó orgulloso- Me han pedido mi consentimiento para que realices un sencillo experimento que te dará la fuerza que necesitas, eres libre de ir hijo mío pero no puedes rechazarlo. ¡Serás un héroe! Como tantos niños sueñan, y las chicas se volverán locas por ti.
A mis 13 años de edad estas cosas me motivaban mucho y pensé que no debía rechazarlo. Además mi padre siempre me había dicho que había que honrar a las cosas y a las personas que nos importan; y a mí verdaderamente me importaba mi tierra. Así que accedí y al día siguiente unos hombres uniformados que parecían de los Servicios de Inteligencia me recogieron en un coche negro. EL trayecto transcurrió en silencio y en una media hora llegamos a un extraño recinto que parecía un laboratorio de productos químicos abandonado.
-Pase por aquí, señor Juan Diego- Dijo un hombre que se encontraba en la entrada. Me llevó a una pequeña sala donde había una diminuta placa en la pared, en la cual se podía leer “Proyecto SF-SV-V”. Un hombre con bata blanca calvo y con barba cana redondeada esperaba de frente.
-¡Hola, bienvenido!- Saludo el hombre dándome un apretón de manera enérgica- Bienvenido al “Proyecto SF-SV-V”.
-¿A qué ?- Pregunté con intención de que me explicaran el cartelito.
-Se trata de un proyecto secreto del Gobierno, en colaboración con las fuerzas armadas y los Servicios de Inteligencia denominado “Super-fuerza y Super-velocidad Vasca”. El proyecto tiene por objetivo aumentar enormemente la fuerza y velocidad del sujeto para crear un valiente agente capaz de restablecer el orden y luchar contra el creciente crimen en la ciudad de Bilbao. Contará con apoyo y reconocimiento público- Explicó el hombre que se presentó finalmente como Doctor Asier- Bien, la prueba es sencilla, pero supone mucho riesgo- Dicho esto se levantó y abrió un pequeño armario de cristal en el que había un frasquito con un líquido de color rojiblanco.
-¿Eres del Athletic, no?- Preguntó amablemente- Se trata de introducir este líquido en tu interior. Te aportará todo lo que necesitas al final del proceso, pero durante un largo tiempo te dolerá a horrores. Si logras pasar ese tiempo sin siquiera beber agua para calmarte el dolor, habrás superado la prueba. En caso contrario no recordarás nada del proyecto secreto y despertarás en tu cama, en tu casa- Dijo el Doctor- Sabiendo ahora lo que supone ¿estás seguro de querer hacer la prueba?- Dijo finalmente el Doctor ansioso por mi respuesta.
Yo no sabía qué decir. No soportaba esta clase de experimentos, pero parecía que todo lo que podía pasar es que no recordara nada y mi vida normal continuaría. Además, si tenía un don, quería dedicarlo a hacer el Bien.
-Sí, estoy preparado para asumir el riesgo- Aseguré más seguro de lo que realmente estaba.
-Bien, esperemos que seas apto- El Doctor compuso una agradable sonrisa.
Me tumbaron en una camilla e introdujeron aquel líquido rojiblanco en una aguja, a continuación me pincharon en las venas de ambos brazos. Después hicieron lo propio con las dos piernas. Tras unos minutos sentí un montón de dolor y a la vez un calor sofocante, como cuando tienes fiebre. Me aconsejaron que no me moviera mucho. El dolor era cada vez mayor, hasta que llegado un momento, después de 24 horas, que dejé de sentirlo de repente. El proyecto había finalizado correctamente y tenía mas sed que en toda mi vida.
-¡Increíble, lo has conseguido!- Dijo el Doctor- Bebe, bebe todo lo que quieras, dijo dándome una botella de agua de litro y medio que me bebí de un trago. Tras beber y calmarme pude notar que me sentía totalmente diferente: Todo mi cuerpo era músculo pero, sin embargo, era muy ligero y me movía con habilidad, sin apenas esfuerzo- Bien, es el momento de que veas tu uniforme- Se marchó de la habitación y entró al poco con el traje que llevo ahora mismo puesto. Me dijo también que el escudo era de un material prácticamente indestructible, pero no recuerdo el nombre. Me dieron mi traje rojiblanco con el escudo del Athletic en la zona del pecho, mi boina negra y para concluir me dijo:
-A partir de ahora, serás un símbolo ejemplar para todos ciudadanos. Se te reconocerá como... Capitán Vasco. Dentro del San Mamés, el estadio del Athletic, existe una pequeña fortaleza secreta. Sitúate mañana a las 9 en el centro del campo para verla. Allí tendrás colaboradores a tu servicio. Mucha suerte- Fue lo último que supe de él.
Seguí sus instrucciones para ver mi fortaleza y a los pocos días ”El Capitán Vasco” apareció como noticia de primera plana en los periódicos. Sin embargo, al parecer, el proyecto que me vio nacer, sirvió también para otros duros experimentos que llevaron a animales y personas a la muerte. Alguien filtró esa información y una serie de hackers activistas, empezaron a propagar la información que se ocultaba a los ciudadanos, que creían y siguen creyendo en su mayoría, que el experimento que creó al Capitán era un genuino descubrimiento científico hecho en exclusiva para ese fin y que no causaba ningún tipo de dolor, sólo superar unas duras pruebas físicas sin productos químicos de por medio. Los activistas desaparecieron a los pocos días y la información que transmitieron fue censurada. Me enteré de ésto años más tarde.- Finalizó entre aplausos el Capitán Vasco, que había tratado de representar las escenas ayudado por David Irons, para hacerlo más ameno.
-Bueno, creo que con ésto queda claro que somos de confianza- Dijo Eliart mirando a Gaia a los ojos y con simpatía.
-Sí, es cierto- Contestó Waver que, a pesar de estar tumbada, había escuchado todo- Parecéis majos, así que os diré mi poder. Soy capaz de controlar el agua y generarla.
-Yo- Dijo Llama helada- Hago lo mismo con el fuego y el hielo, pudiendo usar uno u otro según mi estado de ánimo.
-Yo no tengo muy claro todo acerca de mi poder, pero parece que está vinculado con los árboles y la naturaleza- Dijo Gaia con gesto satisfactorio.
-Yo tengo una fuerza descomunal y manejo espadas con mucha facilidad- Comentó Demongirl un poco reacia aun.
-En mi caso, genero viento allá donde quiera- Explicó entusiasmado el Guerrero Celeste a la vez que se presentaba a los nuevos.
-Y yo soy un científico fantástico y soy capaz de controlar la tecnología y la maquinaria a mi antojo- Dijo David Irons mirando a Demongirl, que en esta ocasión le miró de otro modo.
-¿Y tú Eliart?- Preguntó el Guerrero Celeste.
-Yo... no tengo ni idea de en qué se basan mis poderes. Lo único que sé es que cuando necesito poder, viene a mí en forma de una poderosa energía. No he tenido tiempo de pensar más en ello, pero me mola bastante este poder- Dijo Eliart riéndose.
-¡Bienvenidos a los I-Men!- Les dio la bienvenida el Sr.Irons dirigiéndose a los nuevos.
-¿Los I-Men? Joder, vaya nombrecito- Dijeron Gaia y Demongirl a la vez y, tras ésto, rieron a carcajada limpia. Tras un rato en que todos estuvieron divirtiéndose, Eliart se apartó un momento y le hizo señas al Guerrero Celeste para que fuera donde estaba.
-Dime tío- Dijo el Guerrero, recuperado por completo de sus combates y contento de que no le llamaran todo el rato Celestina.
-¿Sabes tío? Cuando llegué al faro no me esperaba esta aventura. Me imaginaba un cambio de aires, un fin de semana distinto, pero nada más. Sin embargo, venir aquí está cambiando mi vida. ¡Necesitaba un poco de acción! Y ahora que sé que tengo poderes, sé que si algún día volvemos al mundo real y fuera de este juego, no permitiré las injusticias que existen en el mundo y pelearé con ardor y alegría. Y, la verdad tío, es que los I-Men sois ahora como mi familia y en especial tú, contigo he empezado esta aventura, por eso quiero darte esta piedra- Tras decir ésto, Eliart sacó de su bolsillo aquella piedra de color violeta con una espiral blanca por dentro- Cuídala tío, es una piedra que parece muy valiosa, y a partir de ahora es un símbolo de nuestra amistad y un símbolo de los I-Men- El Guerrero Celeste estaba conmovido, no se esperaba palabras tan profundas y dijo emocionado:
-Claro que la cuidaré colega, me la pondré de colgante que tengo unas cuerdas en el bolsillo. Seremos grandes amigos tío- Y ambos chocaron los puños.


Mientras tanto, en aquel lugar sombrío del juego donde se encontraba Kya y el llamado “Amo”, Shadow Walker, el chico adolescente de piel negra, caía de rodillas y con cara de impotencia a los pies del “Amo”.
-Te... te serviré. Haré lo que quieras tras haber sufrido tu poder- Dijo tembloroso Shadow Walker.
-Así lo espero- Respondió el “Amo” envuelto en oscuridad de manera satisfactoria, a la vez que volvía de vuelta a la misteriosa sala. J.J recogió del suelo a Shadow Walker y Kya les siguió.


Estaba anocheciendo de modo que se pararon y buscaron un lugar para pasar la noche. Encontraron un pequeño rincón entre varios árboles que les valdría temporalmente. Gaia apareció con varios frutos que había encontrado antes y Llama helada repartió algo de pan que llevaba encima. Después de la cena se repartieron turnos para vigilar, el Sr.Irons tenía el primero. Los demás se echaron para intentar dormir.
Pasada una media hora desde que comenzó el turno, Eliart se levantó. Había estado tratando de dormir pero no conciliaba el sueño, así que pensó en charlar un rato con David Irons.
-Buenas noches, tío- Dijo Eliart, prudente.
-Buenas noches, ¿tú tampoco puedes dormir verdad?- Respondió el Sr.Irons.
-Claro, por eso escogiste el primer turno ¿eh? Bueno, y tú, ¿por qué no puedes dormir? Venga dime- Preguntó Eliart mostrando interés.
David Irons era una persona reservada para los problemas serios, pero tenía la impresión de que podía confiar en Eliart, así que se dispuso a contar:
-Verás, es que cuando volvamos al mundo real, ahora que tengo poderes, pondré en marcha la reconstrucción de la empresa en ruinas de mi padre. Ya sabes, recursos energéticos y todo eso. Si lo hago, acabaré con la crisis energética en que se encuentra el mundo y me haré rico y famoso y, más importante aun, tendré más éxito con las tías. Tengo además un método para que nadie pueda notar que estoy usando mis poderes, ni siquiera creo que puedan percibirlo los que han organizado este juego o lo que quiera que sea. Pero como puedes imaginar, todo ésto, no es tarea fácil y no quiero fallar- Concluyó David Irons.
Ciertamente, en los últimos años las fuentes de energía estaban escaseando y sus precios eran cada vez más elevados. Si conseguía lo que se había propuesto obtendría muy buena fama y mucho dinero.
-Bueno tranquilo que ese día llegará, no te preocupes por ello ahora. ¿Un poco de Vodka?- Ofreció Eliart su petaca.
-Jajaja claro, pero lo bebo en mi propia petaca- Y acto seguido sacó del bolsillo una petaca de tamaño medio llena de Vodka.
-Menuda sorpresa, tu también bebes vodka- Dijo Eliart y continuó sin darle tiempo a decir palabra-¿Y de tías, qué tal? Te gusta alguien ¿no?- Le dio un leve codazo. Eliart se había fijado en las mirada que le lanzaba a Demongirl durante la cena.
-Sí- Dijo- Me gustaría decir que son sólo sus peras, pero me parece que Demongirl tiene algo más. Lo que ocurre es que con ella no funcionó mi “opción seductora”, con la que antes de conoceros, dentro del juego, seduje a una chica en muy poco tiempo y me besó. Pero al cabo de un rato mientras nos morreábamos desapareció, así que pasé del tema, pero sé que la conquiste.
-Puede ser. Si desapareció sería que su poder es hacerse invisible y se activó en aquel momento jajaja, eso, o tienes una gran imaginación- Bromeó Eliart amenizando la conversación- Bueno, ánimo con Demongirl, aunque creo que deberías tener cuidado con su relación con Llama helada... mañana fíjate bien.
-En fin, ya me la tiraré algún día- Dijo el Sr.Irons con ganas de cambiar de tema- ¿Y usted qué señor líder de los I-Men? No me diga que no le gusta nadie, que tengo ojos en la cara macho.
Eliart ya ni se sorprendía de que le tomaran por líder y en cierto modo le gustaba, así que no le daba vueltas.
-Uf, sí tío. Claro que me gusta alguien. Y creo que es bastante intenso- Dijo Eliart pensando en Gaia pero sin decir nada.
-Ánimo con Gaia- Terminó David Irons yéndose a dormir, pues había acabado su guardia. Y mientras los I-Men dormían y Eliart vigilaba... una sombra acechaba entre la oscuridad.
Primer día de juego, finalizado. Participantes restantes: 217.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Avance del capítulo dos.

Bueno, los autores hemos estado ocupados con exámenes este mes, así que la fecha de publicación del segundo va a quedar retrasada ligeramente. En vez de hoy será mañana, como muy tarde lo tendremos el uno de Junio, pero no creo.

Si os gusta la historia dejad comentarios y seguirnos y bueno, ya sabéis como van estas cosas.

Fdo: GM

lunes, 7 de mayo de 2012

¡¡Avance!!

¡Hola! ¿Os ha gustado el capítulo? Pues les comunicamos que la fecha  estimada de publicación del segundo capítulo de Los I-MEN es el próximo día 30 DE MAYO, Miércoles. Desde ese momento nuestra intención es publicar un capítulo nuevo cada quince días. ¡¡Seguiremos informando!!

Y a continuación los que queraís esperar no sigáis leyendo, es un breve spoiler:

¡¡El juego ha comenzado!! Los I-MEN se han encontrado ante una jugadora muy peculiar, Gaia, que parece muy poderosa y tiene extraños poderes... ¿Estará sola? ... ¿Podrán continuar con esta aventura?, los descubriremos en el capítulo 2 ¡¡Esperamos que les guste, jugadores!!
 Fdo: GM

Capítulo 1 - 'Y entonces, sucedió'


Era una tarde fría, de estas en las que solo te apetece salir de casa si es para tomar una taza de té o para ayudar a un amigo que sabes que lo merece. Sin embargo, esa tarde otoñal un montón de jóvenes, y no tan jóvenes, habían sido citados en el interior de lo que antiguamente fue un viejo faro. Ahora era un edifico amplio con diversas salas y perfectamente equipado. Estaba reservado para operaciones especiales.
El lugar se emplazaba en Finisterre, y era un largo viaje, pero a todos los invitados les pagaron los gastos. La mayoría de las personas que estuvieron allí esa noche se habrían pensado dos veces si ir o no, pero la historia que vino a continuación es una de esas que valen la pena contar.
Eran las 6 de la tarde, un poco pronto ya que la reunión daba comienzo a las 9, sin embargo el joven Incógnita de 19 años de edad había decidido llegar lo más pronto posible. Llevaba mucho tiempo haciéndose preguntas y sentía con frecuencia la necesidad de evadirse de la realidad que lo envolvía y de tratar de responder a sus preguntas. Era un chico de pelo castaño y desordenado, sus ojos eran marrones aunque la luz les arrancaba destellos verdosos y, en general, tenía poca pasión por la estética: tampoco iba mal vestido, pero no le importaban demasiado esas cosas .Las consideraba chorradas. De algún modo la carta que le llegó con la cita del faro le resultó esperanzadora. Albergaba en su interior la intuición de que no iba a ser un viaje en vano.
Nada más llegar al recinto donde se encontraba el faro un hombre de seguridad que vestía de negro y tenía escritas las siglas “GM” en el bolsillo del uniforme le pidió documentación. Incógnita no pudo evitar observar todos los detalles de aquel guardia: su rostro era pálido y huesudo y poseía una mirada fría e inmóvil, penetrante. Desde luego, daba de todo menos buena espina .Una vez hubo salido de su sorpresa, le entregó debidamente la documentación y sin más pudo pasar al recinto. Toda esta situación se le hacía extraña ¿Quién y para qué me había citado allí? ¿qué tendrían en común todas las personas que habían sido citadas? Había un sinfín de preguntas y el chico siempre había sido de esas personas que quieren saber lo que pasa. Era una mezcla entre curiosidad y afán de saber. Pero esta vez todo le parecía diferente. Se sentía envuelto en una sensación de incertidumbre, en un terreno donde nada era predecible, y eso le gustaba. Era algo más que una vaga sensación… no sabía si era sólo una paranoia, que tenía ganas de que algo en su vida cambiara o, si efectivamente, algo iba a cambiar.
A pesar de tener sólo 19 años le daba la impresión de haber vivido una eternidad. Era una de esas personas que vive al límite y se acuesta cuando está totalmente muerto de cansancio. Como había llegado bastante pronto decidió investigar el terreno que estaba rodeando al faro. Se agachó, se ató los cordones y se puso en marcha.
Caminó durante unos minutos por lo que parecía un frondoso parque con enormes árboles de especies diversas. todos ellos con una gran cantidad de hojas en su haber. El camino que pasaba por el parque estaba iluminado con unas luces redondas que se colocaban en el suelo como si fueran focos. Incógnita iba felizmente caminando y observaba el paisaje, pero no veía ni rastro de ninguna persona. Todo parecía transcurrir con normalidad, demasiada normalidad.
De pronto, a los veinte minutos de paseo y habiendo dado ya casi una vuelta completa al recinto, percibió un extraño sonido. Algo así como un susurro que lo dejó helado. Fue como un “¡¡suhhss nooo¡¡”. El problema del susurro es que lo escuchaba pero no era capaz de percibir de donde venía. No tenía preferencia por un sitio en concreto y eso le aturdía los sentidos. Miró a todos los lados. El resultado fue el mismo, así que finalmente hizo como si no pasara nada.
-Bah, sólo ha sido el viento-dijo, y continuó su marcha.
Pasados unos minutos ¡el susurro volvió a escucharse, pero esta vez de forma tan enérgica que parecía golpear sus oídos!, miró de nuevo a su alrededor pero no conseguía ni siquiera intuir de donde provenía.
Sus nervios iban en aumento pero pasaba de escapar. Este tipo de situaciones incómodas y extrañas en donde nada es seguro le parecían, de forma paradójica, molonas en el fondo. Así por un momento se olvidó de la sensación de desconcierto y miedo que le provocaba la situación y sonrió.
-¡Ja! Dios mío ¿me estaré volviendo loco de tanto desayunar vodka por las mañanas?-dijo sin perder una sonrisa que si la viera tacharía de estúpida y fuera de lugar.- ¿De dónde saldrá esa voz?- seguía preguntándose.
Súbitamente notó el viento moverse de un modo extraño y sintió que una sombra oscura le perseguía, se volvió y, efectivamente, había una especie de sombra a su lado. Nada más verla toda la zona se tiñó de negro. Se encontraba sumido en la oscuridad pero el susurro parecía haberse ido. Sin darle importancia a la situación continuó avanzando todo recto y comenzó a oler a tabaco cada vez más. Aunque el olor a tabaco no le resultaba agradable decidió seguirlo ya que era una pista de que ahí había alguien o al menos, algo. Giró un poco a la derecha, guiado por su nariz, hasta descubrir un montón de humo que le limitaba aún más, si cabe, su capacidad de visión.
-Cof, cof- Tosió el chico a la vez que se apartaba del humo. Tras apartarse vislumbró una persona detrás de la humareda. No le daba buena espina y, como además el tabaco le sentaba mal, decidió no preguntar y continuar recto por el oscurecido camino. Estaba algo asustado pero totalmente excitado por la situación pues, como imaginaba, había algo extraño y mágico (de algún modo) en la cita que le llegó a este faro. A pesar de haberse alejado del humo seguía oliéndolo y cada vez con más intensidad. Oyó pasos a su alrededor: la persona que había visto detrás del humo parecía perseguirle y además jadeaba, así que una de dos, o estaba corriendo alterado por aquella oscuridad, o bien se estaba ahogando de tanto tabaco. No obstante, Incógnita se dejó guiar por un sentimiento de escalofrío que le recorría el cuerpo y que estaba comenzando a dejarle heladas de pánico las piernas: no quería morir, no se veía muerto, y menos quería morir en manos del tabaco. Odiaba el tabaco y, aun así, el alcohol no le desagradaba… sin llegar a ser un borracho. Corrió todo lo que pudo perseguido por el humo y pareció chocarse con algo.
-¡Au!- Gritó.
El Chico quería preguntarle si estaba bien pero estaba envuelto en la idea de escapar. Al cabo de un rato logró despistar al humo y decidió torcer hacia la izquierda. Allí no se movía nada, era como si el tiempo se hubiera detenido en un instante y no quisiera avanzar. No pasaba el viento y todo estaba tranquilo. Cuando estaba apunto de recuperarse del shock del momento volvió a oír el susurro.
-Mierda jeje, en verdad me he vuelto loco- Dijo dándose ánimos a su modo.
Sin embargo, la situación de escalofrío volvió cuando en unos instantes, miró al frente y divisó unos ojos rojos extremadamente abiertos mirándole fijamente. Los ojos parecían sonreír de forma malévola y sin saber porque se sentía más abrumado por ellos que por el humo. Corrió dando marcha atrás, esta vez todo lo rápido que pudo, sin parar ni un momento. El corazón se le aceleraba a un ritmo exagerado y de forma continuada. Volvió a verse rodeado por el dichoso humo y de nuevo parecía que el susurro se había ido. Siguió corriendo cada vez más rápido y sintió como si una poderos energía saliera de su interior y sobre todo, como si una pequeña marca le estuviera saliendo en la frente. La cabeza le ardía.
En ese momento no tuvo miedo. Se dejó guiar por esa energía y, finalmente, la oscuridad se evaporó. Miró de nuevo a su entorno, se encontraba en la misma puerta de entrada al faro y ya no sentía la extraña energía ni la marca de su frente.
Moribundo aún por la carrerita tardó un rato en recuperarse. Pasado ese rato se sintió confiado, miró el faro con gesto afirmativo y se dispuso a entrar. Olvidé mencionar que todos los que habían recibido la carta recibieron con ella una tarjeta, de tamaño similar a una de crédito que poseía una barra electrónica que permitía identificarlos.
Se encontró con una puerta que en el lado derecho tenía una ranura en la que la tarjeta parecía encajar. Incógnita deslizó la tarjeta y una voz átona pronunció: “Identificando participante... número 040, puede pasar”. Tras este sonido electrónico la vieja puerta de madera del antiguo faro se abrió de par en par. El chico estaba rallándose la cabeza: ¿qué era aquello de “participante 040?” ¿Eran sólo números?, decidió seguir andando, tarde o temprano el misterio saldría a la luz así que era mejor no pensar.
Anduvo durante un tiempo por un largo pasillo que tenía el suelo decorado con alfombras que parecían orientales pero que tenían grabados figuras de monstruos, calaveras, seres que no conocía y motivos muy macabros. Tras continuar recto un rato finalmente vio una sala a la izquierda. Entró y vio que era una sala inmensa llena de sillas de color rojo puestas formando hileras. No se oía ni un mosquito y no se veía a nadie. Había una figura que se encontraba al fondo en una esquina, estaba sentado y parecía mirar al horizonte o estar inmerso en sus propios pensamientos. En estos momentos se activó su curiosidad y se dirigió hacia él. Tenía piel morena y ojos rasgados como un oriental además de un pelo tan negro como la noche. Parecía buena persona.
-Hola ¿cómo te llamas? –le preguntó Incógnita amablemente, aunque sin mucha esperanza de encontrar a alguien normal en aquel faro. El chaval desconocido se volvió y le miró. Su mirada era inexpresiva totalmente y no era del agrado de Incógnita, por lo que trató de esquivarla. Se sentía muy incómodo. Los segundos pasaban más lentos de lo normal y el chaval mantenía la mirada.
-J.J- dijo finalmente muy seco y tras ello marcho de la habitación sin más.
Nuestro chico pasó de rallarse, “aquí la gente está colgada pero todos tienen un aura de misterio, jaja, me encanta este sitio” pensó. Salió de la habitación por donde había salido el extraño chico, que era una puerta trasera situada al final de la enorme sala. Al poco de salir se encontró de frente una nueva sala, esta vez algo más pequeña pero con mucha gente.
Miró a todos los lados de la habitación pero ni rastro de J.J, si bien tampoco iba a ir a buscarlo a si que se dispuso a hablar con la gente que estaba por allí. Como ya he dicho había mucha gente en la sala, pero no todos parecían amistosos. De hecho la gran mayoría de ellos guardaban silencio aunque había algunos que charlaban animadamente como si se conocieran de toda la vida. Se fijó un poco en el gentío de la sala y le llamó especialmente la atención un chico con el pelo tazón que permanecía inmerso en su PSP light 4 como si le fuera la vida en ello. Tras un rato de observarle y de ver el conjunto de la zona decidió acercarse al chico.
-Hola, ¿qué tal?, ¡encantado de conocerte!- Dijo Incógnita lo más amable que pudo.
El chico no le oía, permanecía absorto en su videojuego, de tal manera que parecía darle igual el mundo real que había a su alrededor. Se fijó un poco en el juego y vio que le resultaba familiar: era uno de sus juegos favoritos.
-¿Es el “Dragon Ball Multiverse Batalla Final 3”?- Preguntó, mirando al juego atentamente. De pronto, el chico del pelo tazón salió de su mundo y contesto:
-Sí tío ¿lo conoces?- Dijo, contento de que alguien reconociera su juego.
-¿Bromeas?, claro que sí- Contestó nuestro chico. Es mi juego favorito tío y además no se porque te extrañas si es muy conocido.
-Ahh no se.. no me entero de nada nunca- Dijo sin poner cara de que le importara.
-Bueno, ¿tienes a los personajes ocultos?
-Jajaja claro que sí en este juego nadie me gana, sólo me falta la última misión para acabar el juego.
-Bien bien será divertido verlo- Concluyó Incógnita.
Mientras hablaban apareció un hombre a la puerta de entrada de la sala, no se le distinguía mucho pero llevaba una traje negro una corbata y gafas.
-Señor Juan Diego López-Oleága, venga conmigo, es su turno- Y, dicho ésto, un chico alto y corpulento se levantó y echó a andar. Gran parte de los presentes alzaron la vista y cuchichearon.
-Oye, ese tío me suena ¿no sale en la tele?- Preguntó alguien. Todo el mundo en la sala miraba al recién nombrado, algunos estaban sorprendidos pero el chico del pelo tazón e Incógnita parecían estar en Babia.
-A pues puede ser, me suena bastante su cara, es lo más probable- Respondió otra persona mientras el mentado salía de la sala con paso firme y decidido.
-No sé... le he visto antes en alguna parte- Dijo con aire pensativo la primera voz.
-Vaya preparándose usted- Ordenó el hombre del traje negro dirigiéndose al chico del pelo tazón- Es el participante siguiente, el número 33.
-¿Participante numero 33? Otra vez, como a la entrada ¿A que se referirá? - Preguntó Incógnita con aire de preocupación.
-No se...– Dijo el otro chico sin más. Parecía que no le interesaba el asunto, que pasaba de todo, pero Incógnita de algún modo sabía que estaba preocupado igual que él, sólo que no quería pensarlo. Incógnita se acercó a él y le puso la mano en el hombro sonriéndole.
-Suerte ahí dentro tío.
-Gracias- Respondió. Se dieron la mano y, tras ello, marchó hacia donde estaba el señor del traje negro.
Pasó un rato desde que el chico se fue. A Incógnita le hubiera gustado charlar con otros de la sala pero estaba ofuscado en sus propios pensamientos. 'Participantes' ¿ A que se referían con eso? Ya iban dos veces. No me gusta que nadie juegue conmigo, ni conmigo, ni con nadie – Repetía para sus adentros tratando de reprimir esa sensación que le corroía muy parecida a la angustia. Por un lado, estaba intrigado por lo que había sucedido desde que llegó a aquel faro. Apenas serán dos horas pero fueron muy intensas: había tenido sensaciones extrañas y apunto estuvo de morir ahogado entre el humo del tabaco. No eran precisamente las sensaciones que esperas de una aburrida tarde de otoño. Por otra parte le encantaba la aventura aunque, por primera vez en su vida, tenía también bastante miedo.
-¿Señor?- Le llamó otro hombre en traje desde el mismo sitio que el anterior. Incógnita estaba ausente pensando en todas estas cosas y ni se enteraba-¡Vamos hombre! ¡que te toca!-Repitió mas fuerte el trajeado mientras le hacía gestos con la mano. Tras oírle Incógnita afirmó que iba con un gesto de cabeza. Cogió aire y respiró lo más hondo que pudo. “Que haya suerte”, se dijo saliendo de la habitación.
El hombre del traje iba delante de él. Andaba rápido sin decir una sola palabra. Su cara era un muro pétreo y tenía la boca torcida en un gesto como de enfado, así que Incógnita, obligado a seguirle, prefirió mantener el silencio. Pasaron un largo pasillo mal iluminado que tenía lámparas viejas y hermosas en el techo, a pesar de estar rotas, también había algunas puertas que debían de conducir a otras salas. No se oía ni un alma. Por fin, al cabo de un rato largo, llegaron frente a una puerta de color marrón que parecía blindada. No pegaba nada con el lugar. El hombre del traje negro se aproximó hacia ella e introdujo una llave de lo más normal, la giró dos veces y abrió la puerta.
-Pase detrás de mí- Le dijo el hombre del traje negro. Incógnita se apresuró aún un poco dudoso de todo lo que iba viendo, pero le siguió. Era una sala totalmente oscura, de éstas que hay que ir a ciegas tocando las paredes para no tropezarse con lo que pueda haber en el suelo. A duras penas veía al hombre de negro que iba delante de él. De pronto miró al frente y divisó lo que parecía una fuente de luz de color azul.
-Hemos llegado- Afirmó el hombre al cabo de unos segundos. Incógnita miraba al frente, asombrado. El objeto que despedía la luz era una especie de esfera azul redonda y tridimensional, no había visto nada así salvo en alguna película- Venga ¡acércate!- Le apremió el hombre de negro con voz de general.
Incógnita le hizo caso. Se acercó hacia esa especie de esfera y vio que era como un globo terráqueo con mapas dibujados en su interior, pero no se parecía a la Tierra.
-La pantalla es táctil- Informó el hombre con aire de superioridad antes de que Incógnita pudiera preguntar nada- Elije la zona que quieras mientras giras y presionas suavemente con el dedo índice.
Se acercó aún más para ver con más claridad las zonas que parecían mapas pero le parecían todas iguales.
-Tómate unos segundos si quieres.- Le dijo el hombre. Incógnita miró la esfera y sonrió.
-No se bien por qué pero tengo una sensación cálida- Dijo tan bajito que sólo pudiera oírlo él. Colocó el dedo índice en la pantalla. De repente notó cómo el dedo índice se iba deslizando ligeramente hacia dentro. Poco a poco se rodeaba del color de la esfera. Todo ésto pasaba en cuestión de segundos pero a él le parecía una eternidad. Le pareció que la esfera se iba acercando cada vez más aunque en realidad era su cuerpo el que se veía arrastrado a la esfera como si fuera un imán. Primero fue su dedo, después, su brazo, y al cabo de unos segundos, antes de que pudiera reaccionar, todo su cuerpo se encontraba dentro de la esfera. Nada más ser absorbido por la esfera fue arrastrado por algo y cayó y cayó por un inmenso vacío.
El miedo y la sorpresa se apoderaron de él: – ¡¡¡aaaahhh!!! - gritó sin poder hacer otra cosa mientras caía a la vez que no hacía más que preguntarse que estaba pasando. Cuando no pudo más con sus fuerzas dejó de gritar y sus ojos fueron cerrándose mientras perdía el conocimiento. Su cuerpo cayó rendido al suelo tras aquel vacío que parecía no tener fin.
Pasó un rato hasta que despertó. Se encontraba tumbado. Primeramente tocó el suelo con las manos, asustado por si seguían en medio del vacío, y comprobó que se trataba de césped. Segundos después abrió los ojos lentamente y vislumbró un brillante cielo azul propio de una tarde del mes de julio, acompañado de una brisa. Con algo de esfuerzo se incorporó.
-¿Dónde estoy?- Se preguntó pensando en voz alta sin querer.
-¡Ja ja no lo se tío, pero me gustaría saberlo!- Le respondió una voz que le resultó familiar. Giró la cabeza hacia atrás desde donde le pareció que venía. Allí le encontró sonriente; era el chico del pelo tazón, con el que había hecho buenas migas en el faro.
-Hombre nos volvemos a encontrar- Dijo Incógnita sonriendo también. Los dos chocaron los puños en señal de amistad aunque seguían sin entender nada de lo que pasaba a su alrededor.
-Por cierto, no se por qué no recuerdo mi nombre, pero en esta tarjeta se me conoce como el “Guerrero Celeste”- Dijo el chico del pelo tazón sacando la tarjeta de identificación del principio, la cual tenía un nombre iluminado en la parte de atrás.
-Entonces llámame Eliart. Tampoco recuerdo mi nombre original, creo que ha debido ser el golpe de la caída desde el vacío. Bueno qué ¿investigamos ésto, tío?- A su alrededor había una zona frondosa, con árboles de todo tipo, desde palmeras hasta pinos y también zonas rocosas rodeadas de césped.
-Vale tío vayamos, no hay nada mejor que hacer- Respondió con entusiasmo el Guerrero Celeste.
Ambos se adentraron en aquella especie de bosque, caminaron un rato y de pronto se encontraron de frente con un tipo alto y fuerte. Vestía un traje con los colores del Athletic de Bilbao, un escudo con la Ikurriña y una boina negra en la cabeza. Les saludo con aire de superioridad.
-Hola, chavales ¿queréis un autógrafo?- Preguntó con arrogancia aquel tipo. Eliart cayó en que el tipo que tenía frente a él era el mismo hombre al que todo el mundo se quedó mirando cuando le nombraron.
-¡Claro, estaba tan atontado con el juego en el faro que ni siquiera me di cuenta! Tío- Exclamo el Guerrero Celeste dirigiéndose a Eliart- Este tío es un famoso héroe de mi tierra, le llaman el Capitán Vasco, dicen que es muy fuerte- Parecía impresionado-...pero a mi no me parece que sea para tanto...- Añadió en un susurro.
-¿Cómo? Soy el superhéroe más popular de Bilbao, entérate -Dijo el Capitán Vasco con cara de cabreado.
-Venga ya, ¡pero si ni siquiera eres Vasco! Naciste en Navarra ¿No es así? Un 7 de julio, en plenos San Fermines- Respondió el chico demostrando su buena memoria.
-¿Qué dices Patxi?¿Cómo sabes tú eso?- El Capitán Vasco estaba anonadado.
-Pues porque mi padre es un gran admirador tuyo, a él le encanta cómo luchas contra la corrupción y el crimen. Aunque a mí me cansas. Sales demasiado en los chismorreos de la televisión y no pudiste con “El Guipuchi”- Ahora fue el Guerrero quien puso cara de superioridad.
-¿“El Guipuchi”?- Eliart intentaba poner interés, no se sentía cómodo en la conversación. Él era manchego, allí no había superhéroes ni nada por el estilo, así que tampoco sabía qué podía aportar. Además, se encontraba inmerso en sus propios pensamientos. “¿Qué puede pintar aquí un superhéroe?” su cerebro no paraba de dar vueltas y estaba empezando a arderle la cabeza.
-El Guipuchi es un famoso delincuente, conocido por el numero de veces que ha pisado la cárcel. Cuando era pequeño sufrió un extraño accidente y al parecer le produjo una fuerza sobrehumana. Tarde bastante en creérmelo. El Capitán Vasco fue a detenerlo pero perdió- Dijo el Guerrero Celeste, mirándole sin perder su humor.
-¡Cretino, para nada perdí contra ese tipo, lo que pasa es que la policía llegó tarde y se escapó!
-Ya ya .. escusas, escusas.
-Venga, no seas tan injusto con él, a saber que haríamos en su lugar. Aunque podamos imaginarlo, no podemos saberlo- Dijo Eliart que pasaba de meterse en un pique tan tonto.
El Capitán Vasco y el Guerrero Celeste siguieron discutiendo un rato, pero Eliart los observó atentamente y tuvo la intuición de que podrían llevarse muy bien. Solía tener muchas intuiciones certeras así que tendía a guiarse por ellas aunque, a veces, se equivocara estrepitosamente.
En medio de aquella discusión, cada vez más amigable, de pronto se oyó una voz en todo el lugar, una voz misteriosa que hablaba con firmeza y con un tono grave. Eliart, el Guerrero Celeste y el Capitán Vasco miraban en todas direcciones, sin saber de dónde provenía esa voz. Al mismo tiempo apareció también ante ellos una pantalla grande, como la de un proyector, que llevaba inscritas las siglas “GM” en el extremo inferior derecha. En aquella pantalla comenzaron a aparecer por escrito las palabras que decía la voz.


BIENVENIDOS, JUGADORES.


Esta tarde, 300 personas fuisteis citadas en el faro, tan solo 256 acudisteis. Ninguno sabíais el verdadero motivo de la cita, así que os felicito por haber decidido asistir. El lugar en que se encuentran no pertenece al mundo real. El motivo por el que fuisteis citados es que todos vosotros tenéis alguna habilidad especial, sólo que aún no las habéis descubierto, salvo raras excepciones. Este lugar que veis es el escenario de un JUEGO. Un JUEGO en el que vosotros sois los protagonistas. Las reglas son simples:
-Cada uno de vosotros dispone de 3 vidas completas y, al ser eliminadas estas tres vidas, será enviado de vuelta al mundo real.
-El objetivo del juego es una lucha a 'muerte', todos contra todos. En esta lucha valen las estrategias que quieran. Pueden formar equipos o luchar individualmente. Pero SÓLO PUEDE QUEDAR UNO. SÓLO UNO SERÁ EL GANADOR DEL JUEGO. Ténganlo presente.
-Todos los jugadores tenéis una tarjeta, donde se activará a partir de ahora vuestro numero de participante y vuestras barras de vida en color verde. Cada vez que una barra de vida desaparezca se teñirá de rojo y el número de arriba, donde ahora tienen un “3” todos, indicará vuestro número de vidas. La tarjeta también muestra el número de participantes restantes.
-Durante el juego, serán enviados al mundo real en determinadas ocasiones. Queda terminantemente prohibido que usen sus poderes allí. Si lo hacen, recibirán una dura sanción.
Ahora que ya saben por qué están aquí, llegó el momento de que exploren sus poderes.


¡¡¡QUE COMIENCE … EL JUEGO JAJAJAJAJAJAJ!!!
Tras decir esto la voz desapareció entre risas burlonas que no inspiraban mucha confianza. La pantalla desapareció al instante y las tarjetas se activaron tal y como decía el mensaje. Eliart estaba pensando en lo del juego-“Claro, ahora todo tiene sentido. Esa sensación de energía que tuve cuando trataba de escapar del humo, ese algo que sentí en la frente, aquel humo en cantidades infinitas, la presencia de un superhéroe, el Capitán Vasco, no era nada casual”- El Guerrero Celeste estaba flipando después del mensaje
-¿Yo? ¿Poderes especiales? ¡Venga ya, eso es imposible! Lo más cerca que he estado ha sido en mis video juegos pero no era real. ¡Claro, eso es! Nada de ésto es real. Ja ja es un sueño de que estoy dentro de un juego, esto me pasa por viciarme tanto, 'LOL'. Cuando despierte me plantearé dejar la consola- Decía el Guerrero Celeste tratando de calmarse aunque, en el fondo, tenía la impresión de que era totalmente real.
-Vaya vaya ¿Así que tienes poderes Patxi? ¡Atrévete con el Capitán Vasco!- Bramó el Capitán bien orgulloso de sí mismo.
-Calma chicos, dejad eso para más tarde. No perdamos vidas a lo tonto- Dijo Eliart entre serio e irónico- Os propongo una cosa, formemos un equipo. Estamos ahora mismo en medio de algo que desconocemos, este juego es para nosotros pura incertidumbre. Pero nos han explicado las reglas, nos lo han dejado claro. Sabemos que el objetivo es una lucha todos contra todos y estoy igual que vosotros, no entiendo nada y me repatea que alguien se piense que somos sus juguetes. Pero también pienso que la única forma de averiguar bien estas cosas es entrar en el juego y participar. No tenemos más opciones y estando juntos seremos mucho más fuertes que por separado. ¿Estáis de acuerdo?
Tras decir ésto quedaron los otros dos pensativos hasta que el Guerrero Celeste respondió:
-Claro que sí colega. Será divertido y lo pasaremos mejor si vamos juntos- Dicho ésto chocaron las manos.
-Yo también me apunto- Dijo el Capitán Vasco con un tono más amable que el que había estado usando- Creo que este compatriota y yo vamos a llevarnos bien- Añadió mientras miraba al Guerrero Celeste sonriendo y también chocó con ellos sus puños.
Bueno,ahora que somos un equipo, ¿habrá que elegir un nombre no?- Propuso el Guerrero Celeste más animado y aceptando más la situación.
-Humm ¿que os parece... “Los I-Men”?- Preguntó Eliart.
-Jajajajaja, suena... raro tío- Dijo el Guerrero Celeste entre risas.
-¿Y un poco 'guarro' no crees? - Siguió el Capitán Vasco también riendo. Los tres se miraron a la cara, guardando un silencio durante unos instantes.
-¡Pero ...nos gusta! - Soltaron los tres a la vez, mientras se miraban.
-¡Decidido entonces, seremos los I-Men !- Dijo Eliart con mucho entusiasmo y levantó la mano, cerrando el puño- Vayamos a jugar- Añadió con sarcasmo.
-Sí ,vayamos vayamos- Concluyó el Guerrero Celeste.
Los tres pasaron un largo rato caminando por aquella especie de bosque atentos a cualquier peligro que pudiera acecharles, sin embargo no estaban todo lo atentos que deberían y, mientras caminaban, alguien les observaba desde el interior de un arbusto.
Mientras caminaban un muchacho fibroso pero escuchimizado, con el cabello rubio y altura media, se presentó ante ellos. Tenía una tarjeta brillante en el bolsillo. No cabía duda; era un contrincante. A la vez otro tío de aspecto más maduro, con más barriga y algo más bajito, se acercaba por detrás de nuestros héroes.
-Bueno Bueno, Jaume El Coco, mira que tres pringados- Dijo el chico delgado.
-Jajaja estáis perdidos - Dijo EL Coco.
Mientras les insultaban el Capitán Vasco tenía los ojos cada vez más abiertos y parecía que iba a estallar. El Guerrero Celeste frunció el ceño y se puso en una posición cómoda para luchar. Eliart, sin embargo, guardó la calma.
-¿A quién has llamado pringado?- Chilló el Capitán y se abalanzó sobre el chico delgado. Iba a propinarle un puñetazo, pero el joven lo esquivó con mucha rapidez.
-¿Sorprendido? - Se burló el rubio- Soy capaz de predecir los golpes de mi adversario antes de que se produzcan, así que te será imposible tocarme, pringado- Remarcó la última palabra con aire de superioridad y un tono cursi.
-Te aseguro Patxi, ¡que no volveré a fallar!- Dijo el Capitán, entrando en cólera. Se lanzó hacia él una y otra vez, pero el rival volvía a esquivarle sin que apenas le costara algún esfuerzo, acto seguido de esquivarlo golpeó al Capitán que antepuso velozmente el escudo- Gracias- Susurró besando su escudo- ¡ Por mi Atlethic voy a por ti, probarás mi “ Furia Vasca”!
Y, tras decir ésto, se llenó se firmeza para lanzarse hacia él mucho más rápido que antes, haciendo tambalear sus reflejos y propinándole un puñetazo fuerte en la nariz que le dejó sangrando de un sólo golpe.
-Ains mi ropa - Se quejó el rubio con tono de niño pijo al ver su blanca camiseta manchada por la sangre- Esta me las pagarás.
-Sí, con otra hostia- Escupió el Capitán volviéndose a abalanzar sobre él mucho más confiado.
A su vez el Guerrero Celeste se lanzó hacia el Coco sin saber cuál era su habilidad. Eliart, que le había estado observando a la vez que caminaba tenía la sospecha de qué tipo de poder tenía, así que le dijo:
-Celestina, mueve tus brazos rápido y con energía como si estuvieras volando, como hacías en el camino mientras te aburrías pero concentrado tus fuerzas.
-Vale tío, pero no me llames Celestina- Y entonces movió su brazo derecho con fuerza hacía abajo generando una potente corriente de aire “Wow, ¿ésto lo he hecho yo?”-se dijo orgulloso de sí mismo. Movió los brazos en dirección a su adversario con ganas creando una poderosa energía. La fuerte corriente de viento le golpeó. El contrincante estiró su cuerpo en respuesta, haciendo uso de su poder. Al estirar el cuerpo era mucho más ligero con lo que el Guerrero Celeste volvió a golpearle y la ráfaga de viento se lo llevó por los aires.
-Oh no, mierda ¿cómo fui tan imprudente de estirarme ahooora?- Dijo mientras era golpeado y arrastrado.
El chico rubio cayó al suelo sin nada de fuerza justo al lado de su compañero. Estaba totalmente derrotado. Trató de incorporarse para ver su tarjeta y pudo ver que una de sus barras se había vuelto roja y que el número de arriba era un “2”. Le habían quitado una vida. El Coco, sin embargo, se reincorporó. El Guerrero Celeste fue a golpearle con fuerza pero, en esta ocasión, puso la tripa dura y no se dejó arrastrar, aunque irremediablemente sufrió el golpe.
-Vaya vaya, me lo pones difícil- Dijo el Coco frotándose las manos. Se echó a un lado, situándose en la espalda de Celeste usando sus habilidades elásticas y le golpeo con sus brazos como si fueran un látigo. Al segundo golpe el Guerrero Celeste agarró fuertemente el brazo con una mano y comenzó a retorcérselo sin que el Coco pudiera hacer nada. Con la otra mano generó un pequeño viento muy concentrado con forma alargada y lo comprimió. Acercó la mano con viento al brazo retorcido y se lo cortó.
-Este será mi “corte de viento”- Dijo bautizando a su técnica mientras su oponente, ahora sin brazo, caía también con una vida menos.
El Guerrero Celeste y el Capitán Vasco habían derrotado a sus primeros contrincantes. Pero no se sentían bien. Desconocían el motivo por el cuál debían luchar realmente. Desconocían por qué tenían que jugar en ese cruel “juego” así que sintieron lástima por sus adversarios y, una vez que se recuperaron un poco, el Guerrero Celeste dijo:
-Marchaos chicos, estáis débiles y ya os quedan sólo dos vidas- El Coco cogió a su compañero, que aún no tenía fuerza, y se lo llevó mirando de mala gana a nuestros héroes sin mediar palabra con ellos. Los I-Men sabían que nada iba ser fácil y que si ellos hubiesen sido los derrotados les habrían atacado sin esperar ni un momento. Pero les tranquilizaba pensar que estaban actuando bien.
-Será mejor que descansemos un rato ¿no? Ahora que la cosa se ha calmado- Sugirió entonces el Guerrero Celeste.
-Sí, estoy de acuerdo. Descansemos un poco– Añadió el Capitán.
Los tres se sentaron en el césped de aquel bosque y el Guerrero Celeste sacó dos bocadillos de la mochila y su PSP. Estaba preparado para otra partida al Dragon Ball. A los cinco minutos de juego la PSP empezó a tambalear de sus manos y a moverse. Como si tuviera vida propia se soltó de las manos de su dueño y fue hacia arriba. Comenzó a agitarse cada vez más rápido hasta que de pronto estalló. El Guerrero Celeste frunció el ceño, enrabietado.
-Una PSP no se mueve sola. ¿Quién coño se ha cargado mi PSP?- Gritó con aire de auténtico friki.
-He sido yo- Contestó una voz proveniente de los arbustos- Permitid que me presente- Dijo al tiempo que salía del arbusto- Soy David Irons, para vosotros... Señor David Irons.- Se presentó el joven. Llevaba una gafas normales, un reloj y unos vaqueros además de un viejo monitor de ordenador a modo de protección. Tenía un aspecto un tanto ridículo aunque él pensaba que era sublime.
-¿Y lo dice tan chulo? ¡Yo lo mato!- Soltó el Guerrero Celeste yendo hacia el chico, que se encontraba en el arbusto.
-Frena– Le paró Eliart- Ahora es mi turno, sé que es tu PSP, pero acabas de salir de un combate y te conviene descansar, yo me encargo.
-¿Que te encargas tú? ¿Con esa cara de pagafantas que tienes? Por favor, no me hagas perder el tiempo- Le espetó el tal Irons, sintiéndose con clase. 'Aunque su cara... me recuerda a alguien, no sé de qué'-dijo para sus adentros.
'-Buff es un creído, pero tengo la sensación... de que ya le he visto antes'- Pensaba Eliart. 'Bueno acabaré con ésto rápido'- Así que, David Irons ¿No? Tienes el apellido de un científico fracasado ¿lo sabías?- Dijo Eliart burlándose de él.
-¡Imbécil cómo te atreves, ese científico es mi padre!- Respondió Irons enfadado.
-Vaya, ¿no me digas que tu apellido es el de tu padre? Enhorabuena capitán Obvio- 'Hum, ahí puede que me haya pasado'- pensó- Lo siento, no pretendía ofenderte- Eliart le tendió su mano.
-Calla, estúpido pagafantas, te voy a hacer pedazos- Afirmó el chico.
-Y dale con lo del pagafantas ¿ es que no tienes otra cosa mejor?
-Voy ha mostrarte mi poder y, después, tendrás que pedirle disculpas al gran señor David Irons- Decía sus nombre con orgullo, remarcando cada sílaba con un tono chulesco que lo hacía extremadamente cómico.
-Contrólate Eliart contrólate- Se decía a sí mismo.
-Allá voy- Y Irons dejó ver que su brazo. Estaba cubierto de un guantelete metálico con un propulsor. Al pulsarlo lanzó a Eliart un fuerte puñetazo más propio de una máquina que de una persona-¡Propellant Fist!- Gritó el Sr. Irons. Eliart intentó esquivarlo pero iba muy rápido y no lo veía posible. Justo antes de que el puño rozase su pecho una especie de energía de color rojo aunque con toques anaranjados rodeó todo su cuerpo. Saltó hacía atrás eludiendo el golpe. Tuvo la misma sensación que había tenido al escapar del humo unas horas antes y notó que le aparecía en la frente una especie de símbolo que parecía una cabeza de cabra con sus correspondientes cuernos, todo estaba en el interior de un círculo. Sentía que estaba ardiendo. Miró a sus brazos y los vio mucho más musculosos que de costumbre. Aún no podía salir de su asombro. Por otro lado, estaba feliz, parecía adrenalina en estado puro. Se acercó a Sr.Irons con determinación.
-Es mi turno ¿no?- Y tras decir ésto Eliart trató de impulsarse con esa fuerte energía. Saltó a una velocidad increíble y le golpeó con la cabeza en el torso. Rápidamente, Irons pulsó su reloj y el monitor de ordenador le tapó el cuerpo tomando forma de armadura-¡Embestida Cabrista! Suena bien, ¿eh?-Dijo guiñándole un ojo al Guerrero Celeste a la vez que golpeaba a Irons con aquel fuerte cabezazo destrozando por completo la “armadura.” Eliart pudo comprobar que llevaba otra debajo-Vaya vaya, debo reconocer que sabes mucho de tecnología, a pesar de que en ser sublime no me llegas ni a la suela de los zapatos- Presumió el joven. El Sr.Irons estaba de rodillas, afectado aún por el tremendo golpe. Eliart se acercó a él y le tendió la mano. El otro sonrió para sus adentros y aceptó la mano tendida apretándola con fuerza. En un instante, con la otra mano, le lanzó un fuerte puñetazo bastante más potente que el anterior. Eliart se dobló de dolor.
-¡Agg, sucio rastrero!- Exclamó mientras se resentía del golpe.
-Como ves, eres un auténtico pagafantas, y no sólo con chicas- Dijo el Sr.Irons con aire de superioridad mientras ponía algo de distancia.
-Pero… ¡será cabrón!- El Guerrero Celeste corriendo en dirección a él. En ese momento Eliart también corrió y le frenó.
-¡Déjale tío! Es mi rival -Eliart estaba motivado y sonreía. El Guerrero Celeste lo entendió y se quedó al margen, sintiendo rabia por su PSP. Eliart notaba algo en aquel Sr.Irons, no creía que fuera así de chulo sino que, simplemente, no sabía cómo comportarse en aquel juego. Se acercó un poco a Irons.
-¿Qué, vienes a por más, estúpido?- Dijo desafiante el chaval.
-Jajajajajajaja- Eliart soltó una gran carcajada. El último ataque de Irons había restado un poco de su primera barra verde. Pisó con fuerza el suelo y generó esa potente energía anaranjada aunque ya no le salió aquel círculo en la frente. Su tarjeta de jugador estaba brillando. La sacó lentamente del bolsillo y pudo ver que ponía: “Aries, liberado”. '¿Aries? Vaya. Bueno ¡ya habrá tiempo para analizar después, ahora le haré una demostración de mi poder, haber si logro entender por qué se comporta así..! Hum sería un curioso aliado.' -Pensaba a la vez que se lanzaba a por él. Esta vez concentró su energía en todo el cuerpo y le golpeó un fuerte placaje, seguido de un puñetazo en la pierna derecha. Ahora no hubo armadura capaz de salvarle y David Irons recibió los golpes de lleno.- 'Parece que no, pero es muy resistente' – dijo Eliart para sus adentros. Se sentía mucho más aliviado. Su contrincante cayó al suelo, perdiendo un poco de salud.
Consciente de su probable derrota, David Irons dijo, sin levantarse todavía del suelo:- Bueno, veo que estás a mi altura choca ésa, ésta vez de verdad.
Eliart chocó su mano al ver que iba en serio y preguntó: ¿ Te gustaría unirte a nosotros? Tienes el poder de controlar todas las máquinas y todo aparato tecnológico y, además, estás solo. Estamos formando un grupo para ser más fuertes juntos ¿qué me dices?
-¡Un momento Eliart! Este tipo ha roto mi PSP, no me hace ninguna gracia que venga y creo que al Capitán tampoco- Dijo señalando al Capitán que miraba con cara de pocos amigos.
-Tranquilos tranquilos, que eso puedo arreglarlo- Todavía desde el suelo, Irons chascó los dedos y reapareció la PSP rota en pedazos, la cogió con sus manos y comenzó a moldearla como si se tratara de plastelina y, tras varias vueltas, se la presentó al Guerrero Celeste. Ahora era una PSP reluciente pero algo distinta y de color amarillo.
-Toma, es una versión mejorada que saldrá al mercado dentro de unos...- Presionó la diminuta pantalla táctil de su reloj – 22 años. Y bueno, valen los juegos anteriores.
-Vaya, no esta.... mal- Dijo El Guerrero Celeste a la vez que encendía su nueva videoconsola.
-Pues si no hay inconveniente me quedaré con vosotros, aunque ya os digo que suelo ir bastante por libre- Explicó mientras se levantaba cojeando.
Tras un rato bastante tranquilo, los I-Men decidieron seguir caminando por el sendero. Pero estaba mucho más oscuro.
-Para ser un juego lo cierto es que es muy real.- Comentó el Capitán a la vez que avanzaban.
De pronto, frente a ellos, distinguieron una silueta que les resultaba familiar: Era el Coco, acompañado del chico rubio. Pero no estaban solos. A su lado se encontraba un ser mitad hombre mitad roca. La mitad de cintura para arriba estaba cubierta por rocas, al igual que las partes vitales, mientras que el resto del cuerpo era propio de un hombre normal de constitución fuerte. En los hombros sin embargo, llevaba colgadas dos placas metálicas que parecían llevar un motor eléctrico. El Coco alargó su brazo y atizó al Guerrero Celeste.
-¡Bueno chicos somos 4 contra 3 podemos vencerles, vamos allá!- Gritó Eliart, acto seguido pronuncio “¡¡Embestida Cabrista!!” y el torrente de energía le inundó y se lanzó directamente a por su enemigo rocoso al mismo tiempo que David Irons le golpeaba con su propulsor. Ambos le dieron con fuerza en la espalda, pero era demasiado fuerte como para romperse. El jugador rocoso, que así se llamaba, respondió con una velocidad inmensa situándose atrás de sus adversarios y les produjo un corte a ambos con un azote de sus rocosas manos- Mierda, es rápido - Se quejó Eliart- ¡Necesito más fuerza!
Mientras tanto El Capitán estaba teniendo dificultades para derrotar a su adversario, el chico rubio, éste lograba anticiparse a todos sus movimientos. Finalmente, el Capitán observó y pudo ver que su manera de esquivarlos era siempre la misma según lo que hiciera, así que trató de engañarle: Movió su brazo en dirección a su estómago, de tal manera que el chico se hecho para atrás lo suficiente para esquivarlo y, rápidamente, el Capitán colocó el brazo en la espalda del contrincante y golpeó con todas fuerzas. El chico no pudo reaccionar a eso y dio varias volteretas antes de caer al suelo. Al caer sus dos barras restantes se apagaron y paso algo muy raro. Una ensordecedora voz les llegó hasta la cabeza y unas letras sobre el chico aparecieron. La voz que había anunciado las reglas proclamó esta vez; 'Jugador: El Anticipador. Poder: Prever movimientos. Vidas: Cero. Estado: Eliminado.' Y entonces desapareció como si nada. Hubo un momento de silencio. Todos los jugadores parecían haberse quedado en el sitio paralizados por el miedo a que les pasara lo mismo. Pensaron frenar el combate en aquel momento, pero de algún modo sabían que tarde o temprano tendrían que pelear si no contra ellos contra otros. Así, probablemente por el mismo miedo a ser destruidos en un lugar que desconocían y por el miedo a que aquella voz que dijo las reglas pudiera estar mintiendo, prosiguieron los combates con más dureza.
El Capitán Vasco estaba extasiado tras su combate pero entendía que debía ayudar a sus compañeros, con lo que se dirigió a donde estaba el Guerrero Celeste peleando con el Coco. Era un combate bastante igualado en el que ambos contrincantes se esquivaban continuamente. El Guerrero Celeste generó una potente brisa pero su adversario se puso lo suficientemente duro como para resistirlo. Justo en ese momento, el Capitán se colocó delante de Coco y le golpeó con su escudo, lo que le impidió mantenerse rígido y lo ablandó.
-¡Ahora Celestina!- Dijo el Capitán orgulloso de sí mismo. El Guerrero Celeste cabreado en parte por el ardor del combate y en parte porque le llamaran Celestina, controló una pequeña brisa de viento con sus manos, generando una especie de bola comprimida. Tras sostenerla durante unos segundos en la palma de su mano, la descargó sobre el adversario. Los poderes elásticos de Coco no sirvieron para mucho en aquel momento y le sucedió lo mismo que a su compañero: desapareció como si no fuera nada al irse sus 2 otras vidas. La voz y las letras reaparecieron. 'Jugador: El Coco. Poder: Elasticidad y control de la dureza. Vidas: Cero. Estado: Eliminado'. De nuevo, se produjo esta sensación de parálisis momentánea pero no ya tan intensa. En ese momento, el Sr.Irons, aprovechando el miedo del momento, se acercó sigilosamente hasta el jugador rocoso logrando situarse cerca de las placas metálicas y actuó sobre ellas como un imán, de modo que se pegaron a los hombros de su propio cuerpo.
-Vaya, una piezas con motor moldeables, justo lo que necesitaba para hacerme una armadura de verdad.- Dijo Irons con sonrisa pícara.
Tras ésto el combate continuó. Eliart concentró energía para golpear las piernas humanas de su adversario y lograr que perdiera el equilibrio pero, debido a la velocidad de su contrincante, no tenía muchas esperanzas. Sin embargo logró golpearle sin problemas y el jugador calló al suelo sin siquiera intentar esquivarlo.
-Pero ¿Cómo es posible?- Se preguntaba Eliart enormemente satisfecho mientras el sudor recorría su cara y jadeaba.
-Pues resulta que esas placas eran un motor clave de su cerebro.- Dijo Irons contento- Así que ahora que no las tiene no puede reaccionar tan rápido.
-Buen trabajo colega- Le respondió Eliart que se disponía a darle el segundo golpe antes de que pudiera levantarse y reaccionar. Pero justo cuando iba a golpearle, una mancha rojiblanca, impulsada por una corriente de viento, arrolló al jugador rocoso destruyéndole al grito de: “¡Esto dejáselo al Capitán Vasco, por Patxi!”. La parte rocosa del jugador se fragmentó en pequeños trozos y su parte humana cayó al suelo desapareciendo. Sus tres vidas se habían ido. La voz dijo 'Jugador: Rocoso. Poder: Transmutación rocosa y velocidad motorizada. Vidas: Cero. Estado: Eliminado'.
-¡Vaya, mirad ésto!- Dijo el Guerrero Celeste enseñando la carta de vida a sus compañeros.- Al comenzar había 256 jugadores y en las escasas horas que llevamos, 30 ya han perdido todas sus vidas- Se pasó el ánimo tras haber ganado la batalla a una sensación de preocupación. Eliart, que veía el camino con dificultad pero con optimismo, trató de animarles:
-¡Hey chicos! Sé que todos estamos igual. Todo nuestra vida ha cambiado de repente, tenemos poderes magníficos y nos encontramos en el estúpido “juego” de algún cretino que nos ha impuesto unas normas que no podemos romper. Podríamos dejarnos matar y olvidarnos de este sufrimiento pero ¿quién nos dice que iremos al mundo real? Luchar no es fácil pero si queremos averiguar algo, continuemos luchando como un equipo. ¡Vamos I-Men!.
-Vayamos amigo mío! - Dijo el Guerrero Celeste y tanto el Capitán como David Irons afirmaron con la cabeza, más alegres que antes. Sin duda había muchas aventuras aún por vivir.
Mientras los I-Men continuaban con su viaje, en otro lugar del juego, una chica con rasgos de gata corrió a toda prisa hasta llegar a una extraña gruta sumida en la oscuridad.
-Traigo nuevas noticias, amo- Dijo la chica. Una voz de la que apenas se distinguía el rostro contestó desde lo más profundo de la oscuridad:
-¿Has encontrado algo, Kya?- Preguntó con voz de ultratumba.
-Sí, se trata de este chico, Shadow Walker- Pulsó un botón de un aparato, mostrándolo a través de una pantalla. Se trataba de un chico de piel negra de unos 16 años con aire de chulo, cachas y con un cigarrillo en la boca. En aquellas imágenes se le oía decir “Bah, ¿quién va a ser el siguiente?” y fumando tranquilamente su cigarrillo.
-Bien, tráelo ante mí, puede servir.- Respondió aquella voz desde las sombras.
Los I-Men llevaban un buen rato andando por una zona bastante seca, apenas había vegetación y el Capitán Vasco no hacía más que protestar.
-Estoy harto Patxi, teníamos que haber ido por la derecha no por la izquierda, ahora mira donde estamos.
-Haber tío no te quejes tanto que si te hubiéramos hecho caso seguro que hubiese sido peor, porque tu sentido de la orientación es pésimo.- Dijo muy inoportuno el Guerrero Celeste.
-¡Pero que sabrás tú, cabeza bolo, soy el Capitán Vasco y nunca me...- y justo antes de que acabara la frase se chocó contra un precioso Sauce Llorón, un árbol bastante grande. ¡Pumm!, se oyó la cabeza del Capitán chocando contra el árbol- Estúpido árbol me las vas a pagar! - Y el Capitán, cabreado, arrancó el árbol del suelo como si se tratara de un juguete.
-Pero tío, eso no hacía falta- Le dijo el Guerrero viendo el desaguisado.
A los pocos segundos de haber arrancado el árbol, la tierra comenzó a moverse, con una soltura que parecía que estaba bailando. A su vez dos gigantescas 'manos' hechas de madera y rodeadas de un aura verde aparecieron sobre ellos. Una voz sonó.
-“Oh, estúpido humano, ¿que derecho tienes tú a atacar a los seres vivos que nada te han hecho?¿ Crees que eres más importante que ellos?.”
-¿Quien habla ?- dijo el Sr.Irons.
-¡Mirad, es allí!- Eliart señaló la parte del cielo donde estaban las ramas que parecían flotar. Justo entre las dos ramas se divisaba a una chica rubia bastante guapa y de altura media, que vestía una especie de túnica exótica y que parecía que estaba sosteniendo aquellas ramas. No, las ramas nacían de ella.
-¿Q..quien eres?- Preguntó el Capitán Vasco.
-“¿Que quién soy? Lo peor de los hombres es ni siquiera os acordáis de quién es la gente a la que habéis hecho daño. Yo soy la protectora de las especies oprimidas, de los seres vivos a los que maltratas. Me hieres cuando dañas a ese Sauce.” Yo soy … GAIA- El eco de su voz dejó de sonar cuando se lanzó sobre nuestros héroes con intención de aplastarlos.