El suelo bajo sus pies se
resquebrajaba por momentos al tiempo que la misteriosa Gaia clamaba
justicia con ardor
-¡Sufrirás mi poder insensible
humano, tú y aquellos que te defiendan!- Gritó Gaia al tiempo que
daba un salto en dirección a nuestros héroes. A la vez que saltaba
su brazo izquierdo comenzó a endurecerse, cada vez más.
-¡Mierda! ¿Qué hacemos ahora?-
Preguntó el Guerrero Celeste mientras se tambaleaba por el
movimiento del suelo.
-Pues ¿qué vamos a hacer,
Patxi? ¡Luchar!, es que es obvio- Contestó el Capitán Vaco
burlándose de él.
-¡Ya ya, ni que fuera tan fácil
tío, primero hay que salir de aquí¡- Sentenció el Guerrero
Celeste.
Al tiempo que hablaban asustados
y sin poder reaccionar, Gaia se acercó velozmente hasta situarse a
pocos metros de los I-Men. Vieron que parte de su aspecto había
cambiado en esos pocos segundos. ¡Su brazo se había transformado en
un ancho tronco de árbol que parecía que manejaba de un modo
ligero, como si no pesara nada!
-¡Basta de cháchara vosotros
dos!- Eliart que parecía tenso- ¡Ya viene, tratad de esquivar su
golpe¡
Gaia, con firmeza, se abalanzó
sobre el Capitán Vasco usando su tronco como arma.
-¡Esquiva el tronco, Capitán,
se dirige hacia ti!- Dijo Eliart sin mucha esperanza.
La tierra, por otra parte,
comenzó a estabilizarse. El 'brazo-tronco' de Gaia chocó
directamente con el escudo del Capitán, que aguantó el golpe y le
dio unos segundos a nuestros héroes para alejarse, situándose a los
lados de la chica: David Irons a la izquierda y, Eliart y el Guerrero
Celeste, a la derecha. Gaia comprobó sorprendida que el escudo era
lo suficientemente duro para aguantar cualquier embiste y decidió
golpearle desde otro ángulo. Al mover el 'brazo-tronco' el Capitán
se reincorporó y, cuando Gaia lanzó de nuevo el tronco tratando de
pillarle por sorpresa, el Capitán hizo una voltereta y llegó hasta
el lado izquierdo, donde se encontraba David Irons. El tronco, sin
embargo, lanzado esta vez con mucha fuerza, no pudo detenerse y calló
al suelo originando una gran nube de polvo que envolvió toda la zona
y que hizo temblar la tierra, aunque esta vez no la resquebrajó.
-¡He fallado, no sé como es
posible!- Se lamentó Gaia y, aprovechando la poca visibilidad que
tenían sus rivales en ese momento, se fue por el camino de la
derecha a toda prisa. 'Son 4 y yo soy una. Hasta que vengan los
demás, así que será mejor retirarse por el momento' pensó.
-Cof, cuánto polvo- Dijo
tosiendo el Guerrero Celeste, mientras intentaba generar una
corriente de viento para disiparlo. Al lograr un poco más de visión,
pudo ver una figura que se mantenía quieta a pocos metros de él. Se
acercó y vio que era Eliart.
-¡Hey! ¿Estás bien tío?-
Preguntó el Guerrero. Eliart se mantuvo fijo y sin mencionar
palabra. Celestina le insistió un poco más y de pronto, dijo:
-Ha huido ¿verdad?- EL Guerrero
Celeste notó que algo raro le pasaba. A pesar de ponerse serio en
los momentos que lo exigían, Eliart era de tono alegre y nunca
hablaba de manera tosca o borde.
-Pues... s-sí, ha debido de huir
sí- Contestó el Guerrero, sin saber bien que decirle. Al oír ésto
una sonrisa entre irónica e irracional apareció en el rostro de
Eliart.
-Je, ¡pues no pienso
permitirlo!- Dijo Eliart y, tras ésto, la corriente de energía
naranja volvió a rodearlo de un modo más intenso que en la batalla
con David Irons, sirviéndole de impulso para correr a gran velocidad
hacia el lado que Gaia se había ido, ya que de algún modo, sabía
que se había marchado por el camino de la derecha.
-Pero, Eliart, tío ¿a dónde
crees que vas? ¡Espérame, puto loco!- Gritó el Guerrero Celeste y
corrió tras él.
El Capitán Vasco y David Irons
se habían llevado la peor parte respecto a la nube de polvo y no
habían conseguido tener visión hasta ese momento en el cual vieron
al Guerrero irse a toda prisa detrás de Eliart.
-Eh, Patxis, no iréis a ningún
lado sin el Capitán...- Y antes de que pudiera demostrar lo
orgulloso que estaba de ser vasco acabando la frase, una chica con
cara de cabreo se situó frente a él y le dijo:
-Yo seré tu rival, de aquí no
te vas, y pagarás por haber hecho perder el tiempo a mi hermana- La
chica vestía entera de negro, era bastante guapa y estaba bien
dotada, como contemplaba con disimulo pero sin cortarse David Irons.
Tenía aspecto robusto e intimidatorio, más aún teniendo en cuenta
sus botas negras de punta de acero. Llevaba también un cinturón
donde había un pequeño látigo y una pequeña espada.
-Venga niñita, apártate, que no
quiero hacerte daño- Dijo el Capitán Vasco arrepintiéndose al
instante, al ver que la muchacha intimidaba. Por su parte, el
Sr.Irons, que se encontraba al lado del Capitán, no les gustaban
para nada sus modos: '¿Por qué tratarla así? Es una chica…
guapa, y tiene un bonito par de... ojos', se decía a sí mismo, sin
poder dejar de mirarla las tetas. 'Creo que podría ser el momento de
volver a probar la “opción seductora”, ¿quién sabe? La otra
vez funcionó y además de por físico me parece una chica con un
aire interesante'- Se decía a sí mismo Irons. “Bien vamos a por
ese bombón”.
Irons miró su reloj y, pulsando
a uno de sus botones, dijo: “¡opción seductora, activada¡” y
automáticamente su ropa cambió a un elegante traje negro de
Vittorio y Luccino, el pelo se le engominó hacia atrás y apareció
también una elegante corbata de color azul marino. Los zapatos eran
unos botines que iban a juego con el traje. Estaba verdaderamente
elegante.
-Wow- Flipó el Capitán Vasco-
¿El juguete electrónico viene con accesorios? Jajaja..
-Exactamente, cabeza hueca-
Respondió David Irons sin perder las formas y acercándose con un
aire muy seguro a la chica- Hola nena, soy David Irons, empresario
¿puedo ayudarte en algo?- Dijo esforzándose por mirarla a la cara
en vez de a la tetas.
-¡JAJAJA! Buen intento chico,
pero… ¡piérdete!- Le espetó la chica con tono maléfico y
dándole un manotazo fortísimo que lanzó por los aires al señor
Irons. Esto es porque su “opción seductora” tenía un problema:
al activarla se quedaba sin armadura durante unos segundos, con lo
que los golpes le afectaban bastante más.
-Vaya, con que eres fuerte ¿eh?
¿Puedo preguntar cómo te llamas?- La halagó el Capitán Vasco, que
se había quedado boquiabierto al ver el golpazo que le dio a David
Irons.
-Me llaman Demongirl, aunque los
estúpidos machistas como tú no lo recuerdan durante mucho tiempo-
Escupió mostrando sus puños en señal de pelea al tiempo que
sonreía con malicia.
-Te arrepentirás de vacilar al
Capitán Vasco- Y, dicho ésto, se lanzó velozmente hacia su
adversaria con intención de darla un directo con la mano izquierda,
que ella esquivó sin mucha dificultad.
-¡Demuestra lo que sabes hacer,
venga!- Exigió Demongirl y, al poco, se enzarzaron en un duro
combate en el cual el Capitán esquivaba todos sus golpes haciendo
uso de su impenetrable escudo y su agilidad. Demongirl hacía lo
propio, esquivaba los ganchos del capitán o los contrarrestaba con
sus robustos nudillos.
La batalla estaba muy igualada y
los contrincantes tenían una fuerza similar. Al ver que la pelea
estaba estancada, y que estaba sirviendo para cansarles a ambos,
Demongirl pensó en acabar de una vez, se armó de confianza y
desenvainó su pequeña espada, dirigiéndose a toda velocidad hacia
el estómago del Capitán Vasco que no se esperaba un golpe tan
rápido y tuvo que cubrirse con su brazo izquierdo, recibiendo un
fuerte corte en la zona del bíceps.
-¡Aaaah ésta me las pagarás. A
partir de ahora voy a luchar en serio, sin importarme que seas una
chica!
-¡Je, llevo un rato esperando
verlo!- Le contestó Demongirl deleitándose con su ventaja del
momento.
El Capitán Vasco cerró los ojos
durante unos instantes: << Necesito más fuerza Patxi, más
fuerza>> se repetía para sí mismo. Demongirl aprovechó estos
segundos para lanzarse a por él, con la intención de cortarle en
alguno de sus puntos vitales y dejarle fuera de combate. Sin embargo,
justo en el momento que Demongirl iba a cortarle en la zona del
vientre, el Capitán abrió los ojos con cara de motivación, esquivó
su espada y la cogió por las piernas, tirándola al suelo.
-¡ Ahora probarás mi “golpe
vasco”!- Dijo el Capitán a la vez que la daba un fuerte puñetazo
en la cara que la dejó malherida. Se dispuso a rematarla con otro
golpe “por mi escudo del Athletic” pensó. Pero Demongirl
contrarrestó con su propio puño, mostrando de nuevo una fuerza
igualada, que les llevó a un combate muy agotador que exigía
continua velocidad y resistencia
Por su parte Eliart, enloquecido,
se lanzó en la búsqueda de Gaia. “Aunque haya sido un error
nuestro, fue ella la que se lanzó al ataque y, ¡de qué manera!
Además, no es mala chica. No quiero que tenga una idea equivocada de
los I-Men”. Pensaba tratando de entender lo que estaba haciendo. Se
encontraba atravesando lo que parecía ser un pequeño bosque y
miraba atentamente cada árbol a ver si notaba algo extraño. El
Guerrero Celeste le seguía de cerca. Finalmente, de entre los
árboles, encontró dos cuyas copas parecían entrelazarse como si
fueran la misma. Era una copa muy grande y con muchas hojas. Pero a
pesar de su frondosidad, Eliart pudo distinguir una sombra camuflada
entre las ramas. “Tal vez sea ella “ pensó y se encaminó hacia
allí. Al distinguir su sombra decidió actuar con cautela para
después pillarla por sorpresa. Al llegar frente al árbol se paró
en seco sin hacer ni el más mínimo ruido. Lo único que se oía
era el silbido de los pájaros. Cuando de pronto el Guerrero Celeste
lo alcanzó y rompió el silencio:
-¡Hey tío al fin te alcanzo,
estas pinzado tío!
-Shhhs, calla tío- Dijo Eliart
indicándole con la mirada que la estaba cagando. Al oír los ruidos
la sombra se levantó y se colocó encima de las copas con
naturalidad: Efectivamente, era Gaia.
-¿Vosotros de nuevo? No
escarmentáis nunca ¿eh? Ahora mismo iba a ir ayudar a mi hermana-
Gaia les miraba desde lo alto.
-Íbamos- Contestó alguien desde
atrás de donde el Guerrero Celeste y Eliart se encontraban. Estos se
giraron y pudieron ver a un individuo de un metro noventa, pelo
rizado y aspecto reflexivo. Llevaba gafas rectangulares, era delgado
y vestía de un modo normal. Detrás suyo iba una chica que parecía
de menos edad, pelo castaño, bastante mona y de sonrisa risueña.
Aunque parecía espabilada y medio dormida pues estaba todo el rato
frotándose los ojos.
-¡Llama helada, Waver! Por fin
llegáis- Exclamó Gaia dirigiéndose a los dos desconocidos, entre
alegre y mosqueada.
-S-si... si. Siento que lleguemos
tan tarde, pero es que las siestas de varios días de esta niña no
son normales- Dijo el tipo alto refiriéndose a la tal Waver- De
todos modos nos ha costado mucho encontrarte. Creo que no es el sitio
exacto que dijimos.
-Así es. Es que todo iba bien
hasta que aparecieron estos energúmenos- Explicó señalando a
Eliart y al Guerrero Celeste- que iban con otros dos, uno de los
cuales estaba armando mucho jaleo, y tuve que intervenir. Nos
enzarzamos en una pelea pero nos doblaban en número así que opté
por refugiarme unos metros más lejos donde poder estar seguros, a la
espera de los refuerzos- Dijo guiñándoles el ojo- Pensé que mi
hermana Demongirl venia conmigo pero en seguida entró en la pelea y,
a juzgar porque aquí sólo hay dos, allí debe seguir. Ya sabes como
es, si se ha metido será difícil que abandone la lucha, así que
ahora que somos más volveremos a ayudarla. Un poco más y me iba sin
vosotros- Dijo esta vez con cara de querer echarle la bronca a Llama
helada- Lo primero será librarnos de estos dos- Finalizó.
-Humm ya veo ...- Llama helada se
mostró de acuerdo.
-Puf ¿un combate ahora? - Waver
no tenía pintas de querer luchar- Qué pereza, yo paso - Dijo
tumbándose frente a la roca mas cercana.
Gaia hizo caso omiso de la otra
chica y se dispuso a atacar. En esta ocasión las ramas que formaban
aquellas dos entrelazadas copas comenzaron a moverse desenredándose,
como si tuvieran vida. Cada rama fue a golpear a los I-Men desde
todos los ángulos posibles. Eliart puso cara de preocupación,
aunque estaba dispuesto a que las cosas no acabaran así, pero en
aquel momento no sabía como salir del lío en que se encontraban.
Además, se sentía mal por haber dejado solos al Capitán Vasco y al
Sr.Irons. Pero era tarde para volver. Mientras Gaia iniciaba su
ataque y todos agudizaban sus sentidos, el Guerrero Celeste se acercó
a Eliart y le dijo en voz baja:
-Oye, tío, llevo dos combates
seguidos y ahora han venido dos más. No sé bien cuál es la
solución, pero no sé si podré aguantar mucho más- Eliart se quedó
pensativo, buscando cuál era la mejor salida y si podía ser o no
rápida.
Al mismo tiempo que ésto pasaba,
en otro lugar del juego...
Kya, la chica con aspecto de
gata, abría la puerta de una sala misteriosa. Nada más abrirla, una
voz habló desde el fondo de la oscuridad:
-¿Ya está aquí?- Preguntó la
voz de un modo tosco.
-Sí, ya llegó, tal y como
pedisteis -Contestó Kya haciendo una pequeña reverencia pero
evidentemente incómoda por tener que mostrarse tan servil.
-Bien, vamos allá J.J- Dijo la
voz misteriosa levantándose de lo que, a juzgar por la poca luz,
parecía ser un trono. Se pudo ver que junto a él, de pie, había
un chico serio al que apenas se le veía tampoco. Ambos se
incorporaron y fueron hacia la salida, J.J unos pasos detrás de su
amo. Kya también salió con ellos. Fuera se encontraron de frente al
chico de piel oscura que Kya le mostró al amo en aquella pantalla.
Encajaba perfectamente con lo que se esperaban; un chico de unos 16 o
17 años, de aspecto gamberro y chulo, y con un cigarro en la boca.
El chico estaba de pie frente a ellos sin cambiar para nada su pose
chulesca- ¿Eres Shadow Walker?- La voz del “Amo”sonó fría y
arrogante. El chico fingió que no pasaba nada a pesar de que la
mirada de aquel tipo le ponía nervioso.
-Si, así me llaman- Respondió
el chico sin cambiar ni su expresión ni su tono- ¿Qué quieren de
mí?
-Te he mandado traer hasta aquí
porque estoy formando un grupo y podrías sernos útil- Dijo de nuevo
el “Amo”, sin mostrar ningún rasgo amigable y con un aura muy
oscura que le cubría todo el cuerpo. J.J guardaba silencio y Kya
también, aunque miraba a Shadow Walker con una sonrisa juguetona-
Bueno ¿qué respondes?- Exigió saber 'el Amo'.
-Respondo que no pienso servir a
nadie. Soy lo suficientemente fuerte para sobrevivir a estas batallas
estúpidas yo sólo. Así que piérdete- El chico escupió en el
suelo y se preparó para la batalla.
-Ju ju, vaya ¿así que piensas
que puedes sobrevivir con tu fuerza eh? Bueno, veamos si es verdad-
'El Amo' estiró su brazo derecho hacía el otro joven y su mano
comenzó a refulgir con un aura morada. De pronto Shadow Walker notó
una intensa presión sobre él y a su alrededor, algo no iba bien.
Mientras tanto, Eliart necesitaba
una solución rápida para esquivar el ataque de Gaia. Por la manera
en que había reaccionado cuando Gaia se fue, sabía que en el fondo
no quería pelear contra ella, sino que más bien había despertado
en él curiosidad. 'Tiene pinta de ser buena persona' pensó. En
definitiva, quería conocerla. Pero era complicado entablar una
conversación en medio de aquel caos: las ramas iban rápidas hacia
ellos y venían de todas direcciones y, por otra parte, su energía
parecía estar agotada. 'Vaya, si tuviera más energía podríamos
intentar arreglar esto. Venga no puedo seguir así ¡Necesito más
poder!' dijo para sí mismo poniendo todo su cuerpo tenso e
impacientándose cada vez más.
El Guerrero Celeste ideó una
manera de librarse de las ramas. 'Claro, trataré de girar
rápidamente y generar así un pequeño tornado. Pero, aún así...'
Miró a Gaia que transformaba sus propios dedos en más ramas. 'No
creo que pueda hacer mucho más, ni podré ayudar a Eliart' se
lamentó y, acto seguido, se puso a girar a toda velocidad, generando
finalmente un potente tornado que logró romper algunas ramas. A
pesar de todo otras cuantas le dieron y la hicieron caer al suelo.
Al mismo tiempo, las ramas
colisionaron con Eliart, que se mantenía en su sitio, tenso y
necesitado de energía. Estaba rodeado tanto por las “ramas
vivientes” como por Gaia y, además, estaban al lado los otros dos
chicos. Las ramas le golpearon cuando de pronto una extraña energía
le inundó. Era muy distinta a la energía de las demás veces. Ésta
era de color verde oscuro y le cubría todo el cuerpo. La gran
cantidad de energía que se generó fue tal que todo el mundo
alrededor quedó sorprendido y paralizado durante unos instantes. En
la frente volvió a sentir que le salía una especie de círculo
pero, en esta ocasión, la figura que había dentro parecían unos
diminutos cuernos de toro. Comenzó a sentir que el cuerpo se le
endurecía. Su masa muscular aumentaba al tiempo que lo hacía su
resistencia. Los músculos iban también definiéndose rápidamente.
Era como conseguir en un día los efectos de 10 años de gimnasio.
-Diantres, ¿y para esto he
estado yo yendo al gimnasio?- Dijo Eliart para sí mismo dándose
ánimos, entre sorprendido y contento. Su tarjeta estaba iluminada y
se podía leer sin problema: Tauro: Despertado. El efecto de la
'transformación' unido a la gran cantidad de energía que se generó
hizo que las ramas fueran como una suave caricia. Eliart no sintió
ningún daño.
-No es posible- Gaia estaba
flipando de manera que se dispuso a preparar un nuevo ataque
juntando sus manos. Por lo que parecía iba a ser aún más fuerte
que el anterior. Llama helada también estaba predispuesto a atacar
y, el Guerrero Celeste, cansado, se preparó con las pocas fuerzas
que le quedaban y mirando a Eliart le dijo:
-Joder tío, a este paso no lo
contaremos- Eliart se volvió y levantó su dedo pulgar en señal de
confianza.
-Ya ves tío...- Contestó
Eliart- Bueno, ¡parad!¡Parad todos!¡Hablemos antes de pegarnos,
como personas que somos!- Comentó Eliart gritando tratando de
mostrar su solución. Durante unos minutos todos quedaron en
silencio.
-¿Cómo que hablemos?¿Después
de lo que hicisteis crees que voy a hablar así por las buenas?- Dijo
Gaia mostrando su oposición.
-Pero chica, te lo has tomado muy
a pecho, sólo es un árbol. Comprendo que quieras proteger a los
indefensos y eso pero piensa que, en este momento, todos estamos
confusos y alterados.
Gaia prácticamente no oyó la
segunda parte de la frase y le interrumpió:
-¿Qué sólo es un árbol? ¡¿Que
sólo es un árbol?! Eso es lo que más miedo me da. Si sólo es un
árbol que nunca ha hecho daño a ningún humano y le habéis atacado
sin más, ¿qué no haréis con los seres humanos, que son crueles y
temerarios como vosotros?.
'Es buena argumentando' pensó
Eliart. 'Tengo que llevarme la conversación a mi terreno antes que
intente volvernos a atacar'.
-Bueno sí, reconozco que la
actitud de mi amigo estuvo fuera de lugar, pero creo que es una
tontería seguir combatiendo. Acabaremos machando nuestras vidas ya
que estamos muy igualados. Hemos tenido un malentendido, eso es todo.
Pero estamos aquí sufriendo de las mismas causas. Sufriendo del
hecho de no saber qué demonios es éste maldito juego, ni por qué
diablos estamos aquí, ni a quién le interesa todo ésto. Por eso
necesitamos descubrirlo todo sobre este lugar, si es que queremos
entender algo. Primero, ¿quién nos ha traído? Y, ¿para qué?-
Eliart finalizó su discurso y se quedó conforme al ver que había
sembrado dudas en el ambiente. Hasta Gaia, que parecía la más
intransigente de los tres, estaba dudando. Así que aprovechó para
presentar su última propuesta- Y ahora, teniendo en cuenta que
estamos en una situación parecida, ¿por qué no nos unimos?, no
todo el mundo de por aquí tiene buenas intenciones y lo que está
claro es que unidos seremos más fuertes.
-Yo pienso que es buena idea eso
que dices, pagafantas- Dijo la voz siempre oportuna del Sr.Irons. El
Sr.Irons se había recuperado del puñetazo dado por Demongirl, pero
había caído muy lejos de la zona de combate y había pasado un
tiempo buscando a sus amigos. Llevaba puesta su nueva armadura que
era de color gris con franjas negras puestas de modo horizontal,
parecía estar fabricada con el metal que le había robado al jugador
rocoso.
-Gracias por el cumplido,
compañero, ya veo que para algunas cosas pensamos parecido- Le
contestó Eliart, guiñándole un ojo.
-La verdad... es que la idea no
está tan mal- Secundó Llama helada, sorprendiendo a Gaia y siendo
ignorado por Waver- No tenemos un motivo justo para desconfiar de
ellos, creo que no perderíamos nada por intentarlo.
-Pero, al igual que no tenemos
motivos para desconfiar, tampoco los tenemos para confiar- Dijo Gaia-
¿Quién nos dice que no vayan a atacarnos si nos rendimos?
-¡Gaia! Mírame a los ojos- Casi
gritó Eliart- ¿Tengo pinta de ser de los que atacan por la espalda?
Sé que sabes que no.
Gaia se quedó estupefacta
después de ese comentario. Normalmente no miraba a los ojos a la
gente que no conocía, pero esta vez lo hizo. Y, por otro lado, ¿qué
era eso de que ella “sabía” que no era mala persona? ¿Por qué
debería saberlo ella si no le conocía de nada? Comenzó a removerse
inquieta. Sentía una enorme curiosidad para saber si eran verdad sus
palabras pero no quería bajar la guardia. Su instinto le decía que
confiase.
En aquel momento de reflexión y
paz momentánea se empezaron a oír golpes propios de una pelea por
los alrededores. Comenzaron a oírse choques de puños cada vez más
cerca. De pronto se pudo ver cómo una chica caía chocando con el
árbol en que Gaia se encontraba. Se trataba de Demongirl. Estaba
bastante débil por su batalla con el Capitán Vasco y apenas podía
mover el brazo derecho, que era con el que manejaba su espada.
-¡Demongirl!¿Qué te ha
pasado?- Preguntó Llama helada preocupado, acercándose a dónde
estaba ella y acercándole la mano para que se levantara. Ella le
miró sonriendo y más animada, pero rechazó su mano y se puso en
pié de nuevo. Acto seguido, le dio a Llama helada una fuerte colleja
-¡Auh..!- Se quejó este.
-Jajaja. ¡Eso por llegar tan
tarde!- Dijo Demongirl mofándose de la cara que se le había
quedado.
A los pocos segundos de
levantarse Demongirl, una figura vestida de rojiblanco avanzaba
lentamente hacia donde estaban todos.- Arf...arf- Respiraba
entrecortado el Capitán Vasco.
-¡Ahora no te dejaré escapar,
estúpido! - Dijo envalentonándose Demongirl al tiempo que Gaia y
Llama helada intentaban frenarla para explicarle lo que había pasado
y, Waver, que estaba tumbada en la hierba y pasaba desapercibida, les
decía que se callaran que quería seguir durmiendo.
-¡Eso lo veremos!- Gritó
furioso El Capitán Vasco mientras el Sr.Irons y Celestina le decían
que parase-¿Que pare? ¡Ha insultado a mi Athletic y me ha hecho un
corte en el brazo!- Dijo mostrando su herida, que había empeorado.
-Nosotros también hemos cometido
errores. Ha sido un estúpido malentendido. Creo que podríamos ser
un buen equipo si colaboramos entre nosotros- Comentó Eliart con
calma.
-¿Qué?¡Con vosotros ni loca!-
Exclamó Demongirl mirando al Capitán Vasco.
-Demongirl...- Empezó Llama
helada tratando de hacerla razonar.
-¡Cállate! ¿Después de lo que
le han hecho a Gaia y a mi, vamos a dejarlo en “amigos”?- Le echó
en cara.
-Bueno, ya está bien- Dijo Gaia-
Creo que Eliart tiene razón en lo de unirnos y perdonarnos pero...
necesito una prueba de que no miente- Propuso mirándole fijamente a
los ojos de forma desconfiada.
-Eso puedo arreglarlo yo- Sugirió
el Capitán Vasco, algo más conforme con la idea de hacer las paces
después del momento de ira- Acepto la idea de unirnos, sobre todo
porque me has demostrado que no eres ninguna niñata- Dijo mostrando
su herida a Demongirl.
-Sí, supongo- Contestó la
chica, seca.
-Bien. Os propongo una cosa. No
sé si todos lo sabréis, pero yo en el mundo real soy un personaje
público, un héroe protector de las tierras vascas que vive en
Bilbao- Dijo orgulloso el Capitán- Sin embargo, muy poca gente sabe
cuál fue mi origen y sólo saben una pequeña parte. Para que veáis
que puede haber confianza entre todos nosotros, os contaré la
historia verdadera y si un día os traiciono, siempre podéis
contarlo a la prensa. ¿Qué os parece? Después de esto, todos
comentaremos lo que sepamos acerca de nuestros poderes. ¿De acuerdo?
-Supongo que algo es algo- Dijo
Gaia conformándose. Sabía que se trataba de una oferta generosa.
Todos tomaron asiento y se prepararon para escuchar la historia del
Capitán Vasco.
Antes de que comenzara, Eliart
encontró en el suelo una curiosa piedra que no había visto nunca
antes. Tenía un color violeta y forma de rombo, pero en su interior
brillaba con un tibio color blanco, una espiral. Era muy extraña y
bonita. 'Que hermosa, me la guardaré' pensó mientras se la metía
en el bolsillo y se sentaba para oír la historia del Capitán, que
estaba comenzando:
'EL ORIGEN DEL CAPITÁN VASCO'
Corría el año 2007, el día
20 de enero para ser más exactos. Yo, Juan Diego, era entonces un
niño de trece años de edad que vivía en Bilbao y era como todos
los demás niños: me apasionaba el fútbol y en especial, el club
rojiblanco de mi alma. Sin embargo, todo iba a cambiar. El día
anterior unos señores vestidos de uniforme habían mantenido una
larga charla con mi padre, en la puerta de casa. Nunca he hablado
mucho con mi padre con detalle de la charla de ese día, pero
recuerdo con claridad las palabras que me dijo cuando se marcharon:
-Hijo mío, tienes un don
especial. Has sido elegido de entre muchos para defender a tus
ciudadanos de Bilbao y en general de todo el país Vasco- Dijo mi
padre muy serio.
-¿Defenderles yo?¿De qué?-
Pregunté sorprendido.
-De los malhechores y
delincuentes, para salvaguardar la paz. Serás algo así como un
súper- héroe- Continuó orgulloso- Me han pedido mi consentimiento
para que realices un sencillo experimento que te dará la fuerza que
necesitas, eres libre de ir hijo mío pero no puedes rechazarlo.
¡Serás un héroe! Como tantos niños sueñan, y las chicas se
volverán locas por ti.
A mis 13 años de edad estas
cosas me motivaban mucho y pensé que no debía rechazarlo. Además
mi padre siempre me había dicho que había que honrar a las cosas y
a las personas que nos importan; y a mí verdaderamente me importaba
mi tierra. Así que accedí y al día siguiente unos hombres
uniformados que parecían de los Servicios de Inteligencia me
recogieron en un coche negro. EL trayecto transcurrió en silencio y
en una media hora llegamos a un extraño recinto que parecía un
laboratorio de productos químicos abandonado.
-Pase por aquí, señor Juan
Diego- Dijo un hombre que se encontraba en la entrada. Me llevó a
una pequeña sala donde había una diminuta placa en la pared, en la
cual se podía leer “Proyecto SF-SV-V”. Un hombre con bata blanca
calvo y con barba cana redondeada esperaba de frente.
-¡Hola, bienvenido!- Saludo
el hombre dándome un apretón de manera enérgica- Bienvenido al
“Proyecto SF-SV-V”.
-¿A qué ?- Pregunté con
intención de que me explicaran el cartelito.
-Se trata de un proyecto
secreto del Gobierno, en colaboración con las fuerzas armadas y los
Servicios de Inteligencia denominado “Super-fuerza y
Super-velocidad Vasca”. El proyecto tiene por objetivo aumentar
enormemente la fuerza y velocidad del sujeto para crear un valiente
agente capaz de restablecer el orden y luchar contra el creciente
crimen en la ciudad de Bilbao. Contará con apoyo y reconocimiento
público- Explicó el hombre que se presentó finalmente como Doctor
Asier- Bien, la prueba es sencilla, pero supone mucho riesgo- Dicho
esto se levantó y abrió un pequeño armario de cristal en el que
había un frasquito con un líquido de color rojiblanco.
-¿Eres del Athletic, no?-
Preguntó amablemente- Se trata de introducir este líquido en tu
interior. Te aportará todo lo que necesitas al final del proceso,
pero durante un largo tiempo te dolerá a horrores. Si logras pasar
ese tiempo sin siquiera beber agua para calmarte el dolor, habrás
superado la prueba. En caso contrario no recordarás nada del
proyecto secreto y despertarás en tu cama, en tu casa- Dijo el
Doctor- Sabiendo ahora lo que supone ¿estás seguro de querer hacer
la prueba?- Dijo finalmente el Doctor ansioso por mi respuesta.
Yo no sabía qué decir. No
soportaba esta clase de experimentos, pero parecía que todo lo que
podía pasar es que no recordara nada y mi vida normal continuaría.
Además, si tenía un don, quería dedicarlo a hacer el Bien.
-Sí, estoy preparado para
asumir el riesgo- Aseguré más seguro de lo que realmente estaba.
-Bien, esperemos que seas
apto- El Doctor compuso una agradable sonrisa.
Me tumbaron en una camilla e
introdujeron aquel líquido rojiblanco en una aguja, a continuación
me pincharon en las venas de ambos brazos. Después hicieron lo
propio con las dos piernas. Tras unos minutos sentí un montón de
dolor y a la vez un calor sofocante, como cuando tienes fiebre. Me
aconsejaron que no me moviera mucho. El dolor era cada vez mayor,
hasta que llegado un momento, después de 24 horas, que dejé de
sentirlo de repente. El proyecto había finalizado correctamente y
tenía mas sed que en toda mi vida.
-¡Increíble, lo has
conseguido!- Dijo el Doctor- Bebe, bebe todo lo que quieras, dijo
dándome una botella de agua de litro y medio que me bebí de un
trago. Tras beber y calmarme pude notar que me sentía totalmente
diferente: Todo mi cuerpo era músculo pero, sin embargo, era muy
ligero y me movía con habilidad, sin apenas esfuerzo- Bien, es el
momento de que veas tu uniforme- Se marchó de la habitación y entró
al poco con el traje que llevo ahora mismo puesto. Me dijo también
que el escudo era de un material prácticamente indestructible, pero
no recuerdo el nombre. Me dieron mi traje rojiblanco con el escudo
del Athletic en la zona del pecho, mi boina negra y para concluir me
dijo:
-A partir de ahora, serás un
símbolo ejemplar para todos ciudadanos. Se te reconocerá como...
Capitán Vasco. Dentro del San Mamés, el estadio del Athletic,
existe una pequeña fortaleza secreta. Sitúate mañana a las 9 en el
centro del campo para verla. Allí tendrás colaboradores a tu
servicio. Mucha suerte- Fue lo último que supe de él.
Seguí sus instrucciones para
ver mi fortaleza y a los pocos días ”El Capitán Vasco”
apareció como noticia de primera plana en los periódicos. Sin
embargo, al parecer, el proyecto que me vio nacer, sirvió también
para otros duros experimentos que llevaron a animales y personas a la
muerte. Alguien filtró esa información y una serie de hackers
activistas, empezaron a propagar la información que se ocultaba a
los ciudadanos, que creían y siguen creyendo en su mayoría, que el
experimento que creó al Capitán era un genuino descubrimiento
científico hecho en exclusiva para ese fin y que no causaba ningún
tipo de dolor, sólo superar unas duras pruebas físicas sin
productos químicos de por medio. Los activistas desaparecieron a los
pocos días y la información que transmitieron fue censurada. Me
enteré de ésto años más tarde.-
Finalizó entre aplausos el Capitán Vasco, que había tratado de
representar las escenas ayudado por David Irons, para hacerlo más
ameno.
-Bueno, creo que con ésto queda
claro que somos de confianza- Dijo Eliart mirando a Gaia a los ojos y
con simpatía.
-Sí, es cierto- Contestó Waver
que, a pesar de estar tumbada, había escuchado todo- Parecéis
majos, así que os diré mi poder. Soy capaz de controlar el agua y
generarla.
-Yo- Dijo Llama helada- Hago lo
mismo con el fuego y el hielo, pudiendo usar uno u otro según mi
estado de ánimo.
-Yo no tengo muy claro todo
acerca de mi poder, pero parece que está vinculado con los árboles
y la naturaleza- Dijo Gaia con gesto satisfactorio.
-Yo tengo una fuerza descomunal
y manejo espadas con mucha facilidad- Comentó Demongirl un poco
reacia aun.
-En mi caso, genero viento allá
donde quiera- Explicó entusiasmado el Guerrero Celeste a la vez que
se presentaba a los nuevos.
-Y yo soy un científico
fantástico y soy capaz de controlar la tecnología y la maquinaria a
mi antojo- Dijo David Irons mirando a Demongirl, que en esta ocasión
le miró de otro modo.
-¿Y tú Eliart?- Preguntó el
Guerrero Celeste.
-Yo... no tengo ni idea de en qué
se basan mis poderes. Lo único que sé es que cuando necesito poder,
viene a mí en forma de una poderosa energía. No he tenido tiempo de
pensar más en ello, pero me mola bastante este poder- Dijo Eliart
riéndose.
-¡Bienvenidos a los I-Men!- Les
dio la bienvenida el Sr.Irons dirigiéndose a los nuevos.
-¿Los I-Men? Joder, vaya
nombrecito- Dijeron Gaia y Demongirl a la vez y, tras ésto, rieron
a carcajada limpia. Tras un rato en que todos estuvieron
divirtiéndose, Eliart se apartó un momento y le hizo señas al
Guerrero Celeste para que fuera donde estaba.
-Dime tío- Dijo el Guerrero,
recuperado por completo de sus combates y contento de que no le
llamaran todo el rato Celestina.
-¿Sabes tío? Cuando llegué al
faro no me esperaba esta aventura. Me imaginaba un cambio de aires,
un fin de semana distinto, pero nada más. Sin embargo, venir aquí
está cambiando mi vida. ¡Necesitaba un poco de acción! Y ahora que
sé que tengo poderes, sé que si algún día volvemos al mundo real
y fuera de este juego, no permitiré las injusticias que existen en
el mundo y pelearé con ardor y alegría. Y, la verdad tío, es que
los I-Men sois ahora como mi familia y en especial tú, contigo he
empezado esta aventura, por eso quiero darte esta piedra- Tras decir
ésto, Eliart sacó de su bolsillo aquella piedra de color violeta
con una espiral blanca por dentro- Cuídala tío, es una piedra que
parece muy valiosa, y a partir de ahora es un símbolo de nuestra
amistad y un símbolo de los I-Men- El Guerrero Celeste estaba
conmovido, no se esperaba palabras tan profundas y dijo emocionado:
-Claro que la cuidaré colega, me
la pondré de colgante que tengo unas cuerdas en el bolsillo. Seremos
grandes amigos tío- Y ambos chocaron los puños.
Mientras tanto, en aquel lugar
sombrío del juego donde se encontraba Kya y el llamado “Amo”,
Shadow Walker, el chico adolescente de piel negra, caía de rodillas
y con cara de impotencia a los pies del “Amo”.
-Te... te serviré. Haré lo que
quieras tras haber sufrido tu poder- Dijo tembloroso Shadow Walker.
-Así lo espero- Respondió el
“Amo” envuelto en oscuridad de manera satisfactoria, a la vez que
volvía de vuelta a la misteriosa sala. J.J recogió del suelo a
Shadow Walker y Kya les siguió.
Estaba anocheciendo de modo que
se pararon y buscaron un lugar para pasar la noche. Encontraron un
pequeño rincón entre varios árboles que les valdría
temporalmente. Gaia apareció con varios frutos que había encontrado
antes y Llama helada repartió algo de pan que llevaba encima.
Después de la cena se repartieron turnos para vigilar, el Sr.Irons
tenía el primero. Los demás se echaron para intentar dormir.
Pasada una media hora desde que
comenzó el turno, Eliart se levantó. Había estado tratando de
dormir pero no conciliaba el sueño, así que pensó en charlar un
rato con David Irons.
-Buenas noches, tío- Dijo
Eliart, prudente.
-Buenas noches, ¿tú tampoco
puedes dormir verdad?- Respondió el Sr.Irons.
-Claro, por eso escogiste el
primer turno ¿eh? Bueno, y tú, ¿por qué no puedes dormir? Venga
dime- Preguntó Eliart mostrando interés.
David Irons era una persona
reservada para los problemas serios, pero tenía la impresión de que
podía confiar en Eliart, así que se dispuso a contar:
-Verás, es que cuando volvamos
al mundo real, ahora que tengo poderes, pondré en marcha la
reconstrucción de la empresa en ruinas de mi padre. Ya sabes,
recursos energéticos y todo eso. Si lo hago, acabaré con la crisis
energética en que se encuentra el mundo y me haré rico y famoso y,
más importante aun, tendré más éxito con las tías. Tengo además
un método para que nadie pueda notar que estoy usando mis poderes,
ni siquiera creo que puedan percibirlo los que han organizado este
juego o lo que quiera que sea. Pero como puedes imaginar, todo ésto,
no es tarea fácil y no quiero fallar- Concluyó David Irons.
Ciertamente, en los últimos años
las fuentes de energía estaban escaseando y sus precios eran cada
vez más elevados. Si conseguía lo que se había propuesto obtendría
muy buena fama y mucho dinero.
-Bueno tranquilo que ese día
llegará, no te preocupes por ello ahora. ¿Un poco de Vodka?-
Ofreció Eliart su petaca.
-Jajaja claro, pero lo bebo en mi
propia petaca- Y acto seguido sacó del bolsillo una petaca de tamaño
medio llena de Vodka.
-Menuda sorpresa, tu también
bebes vodka- Dijo Eliart y continuó sin darle tiempo a decir
palabra-¿Y de tías, qué tal? Te gusta alguien ¿no?- Le dio un
leve codazo. Eliart se había fijado en las mirada que le lanzaba a
Demongirl durante la cena.
-Sí- Dijo- Me gustaría decir
que son sólo sus peras, pero me parece que Demongirl tiene algo más.
Lo que ocurre es que con ella no funcionó mi “opción seductora”,
con la que antes de conoceros, dentro del juego, seduje a una chica
en muy poco tiempo y me besó. Pero al cabo de un rato mientras nos
morreábamos desapareció, así que pasé del tema, pero sé que la
conquiste.
-Puede ser. Si desapareció sería
que su poder es hacerse invisible y se activó en aquel momento
jajaja, eso, o tienes una gran imaginación- Bromeó Eliart
amenizando la conversación- Bueno, ánimo con Demongirl, aunque creo
que deberías tener cuidado con su relación con Llama helada...
mañana fíjate bien.
-En fin, ya me la tiraré algún
día- Dijo el Sr.Irons con ganas de cambiar de tema- ¿Y usted qué
señor líder de los I-Men? No me diga que no le gusta nadie, que
tengo ojos en la cara macho.
Eliart ya ni se sorprendía de
que le tomaran por líder y en cierto modo le gustaba, así que no le
daba vueltas.
-Uf, sí tío. Claro que me gusta
alguien. Y creo que es bastante intenso- Dijo Eliart pensando en Gaia
pero sin decir nada.
-Ánimo con Gaia- Terminó David
Irons yéndose a dormir, pues había acabado su guardia. Y mientras
los I-Men dormían y Eliart vigilaba... una sombra acechaba entre la
oscuridad.
Primer día de juego, finalizado.
Participantes restantes: 217.