Eliart y Árkanon estaban frente a frente.
-¿De qué quieres que hablemos?- Dijo bajando la guardia el líder
de los I-Men.
-Verás, es sencillo. En lo que llevo de combates en este juego no he
conocido muchas personas que sepan pelear de forma leal, con
principios. La mayoría de los contrincantes con los que nos hemos
topado atacaban por la espalda sin ningún escrúpulo. Por éso tú y
tu grupo me habéis sorprendido ya que no os comportáis así:
vuestro estilo de lucha es de compañerismo y respeto con los
rivales, por no hablar de vuestra valentía para enfrentaros uno a
uno. No sé, llevaba tiempo queriendo encontrar alguien así en este
juego de locos- Expuso Árkanon.
-Oh, entiendo. De modo que nuestros valores y nuestro estilo han
influido en tu decisión de ordenar la retirada. ¿Me equivoco?-
Contestó Eliart.
-Muy hábil Eliart. No te diré que no estás en lo cierto. La verdad
es que no he visto a ningún grupo semejante al vuestro hasta ahora y
en ese sentido, sois admirables- La voz de Árkanon era ahora suave y
aguda y sus pausas le daban a las palabras un aire profético. A
Eliart le pareció estar hablando con un ángel que le susurraba
desde las alturas, alguien inalcanzable- Pero no quiero que te
equivoques conmigo- Prosiguió- Los Arcángeles no nos estamos
retirando por miedo a perder. De hecho, dudo que tus amigos hubiesen
sobrevivido al arma secreta de Creator y reconozco que es toda una
sorpresa que hayáis derrotado a Ocro y Lizzarit. Es cierto que no
parecían honorables y atacaban a los rivales sin miramientos, pero,
en el fondo, eran buenos chicos y valerosos luchadores. Simplemente
una lucha entre los I-Men y los Arcángeles sería contraproducente.
Ambos tenemos un considerable nivel de poder y mucha fuerza de
voluntad para levantarnos después de una caída y, sin embargo, hay
mucha gente perversa y desesperada en el juego. Estos últimos no son
malas personas, pero el juego los ha convertido en eso, al tener la
muerte tan cerca, enloquecen. También están, entre los primeros,
los jugadores que son frívolos ya de por sí y, al verse con
poderes, actúan de un modo cruel para lograr sus objetivos, sin
tener en cuenta ningún principio.
Al escuchar la descripción de frívolo del Arcángel, nuestro héroe
no pudo evitar pensar en Gravitta y abrió los ojos de par en par.
-Sé de lo que hablas y estoy de acuerdo- Respondió Eliart- La peor
manera de enfrentarse a esta situación es perder los nervios y
actuar en solitario. Es como si el juego fuera una prueba para
nuestra vida. ¡No debemos dejar que nos supere!- Concluyó enérgico
y sonriente.
-¡Esa es la actitud!- Respondió el Arcángel- Yo no soy tan
optimista y mucho me temo que moriré en el juego, pero lo daré todo
para que no sea así. Habiendo gente tan peligrosa aquí lo ideal
sería que ganase un jugador de buen corazón.
El I-Men asintió. Árkanon era un buen tipo y se contentaba con que
el Señor Irons hubiese ido a parar a su equipo en lugar de con
Gravitta. No obstante, no podía evitar sentir rencor hacia la
traición de su antiguo amigo al tiempo que le preocupaba. ¿Sería
capaz de hacer lo mismo con Arcángeles o por el contrario sería
leal?
-Por cierto hay otra cosa de la que quiero hablarte- Reanudó
Árkanon- Es sobre Titanium ¿Puedes explicarme bien que tipo de
conflicto hay entre vosotros? Salta a la vista y me gustaría conocer
bien a mi nuevo camarada.
-Nosotros le llamábamos Irons y la verdad es que se unió a nosotros
al principio del juego. Sin embargo, me sonaba de algo y yo a él. En
este último combate me hizo recordar que le conocí hace algunos
años en la tierra, en un día muy poco indicado. Al menos para mí.
Fue de los primeros I-Men, pero llegado un momento, durante los
primeros días, comenzó a haber roces entre él y el resto del
equipo y durante una batalla contra un hombre sombrío y frívolo se
cambió de bando para sorpresa de todos. Si hubiese tenido tiempo de
hablar con el detenidamente... pero no fue posible. La vida de una
amiga estaba en juego y debíamos apartar los sentimientos- Expuso el
líder- También es cierto que no tienes por qué juzgarle por su
pasado, de hecho antes buscaba una meta y cuando volvimos a la tierra
comenzó a lograrla poco a poco, supongo que gracias a sus
decisiones- Reconoció humildemente.
-Ya veo. Por lo que me dices es un hombre valiente a la par que
egoísta, va a la suya. Me hace gracia que se presentara con otro
nombre, pero si le gusta más le llamaré así, no tengo pegas.
¿Sabes? Se nota que ha estado contigo. A pesar de vuestras
diferencias tiene el mismo ímpetu para luchar hasta el límite,
aunque no sea exactamente de tu misma pasta- Hubo un pequeño
silencio. “¿Le queda a Irons algo de I-Men?” La idea rondaba por
la cabeza de Eliart, cuando el magnánimo Árkanon continuó sus
preguntas- Hay algo más que me gustaría saber, Eliart. ¿Por qué
ese afán por sobrevivir al juego? Creo que no te mueve sólo un
deseo legítimo de supervivencia.
-Exacto. Me mueve la idea de saber toda la verdad acerca de este
juego. La razón es simple: no tolero a aquellos que abusan de su
poder y juegan con las demás personas. De pequeño soñé con tener
poderes. Soñaba con usarlos para ayudar a construir un mundo mejor y
luchar contra las injusticias. Nadie con poder está en su derecho de
someter a los demás, sino más bien está obligado a ayudarles y a
servirles. Por eso pretendo llegar al fondo de todo esto con mis
amigos, pues sin ellos ya estaría muerto. Tengo la certeza de que
nada nos detendrá- Finalizó.
-¡Bravo chico! La verdad es que yo si sobrevivo a todo esto me
pondré una máscara y protegeré mi ciudad de los tiranos. Me gusta
como piensas. Si te vuelvo a ver como rival en este juego, no
contendré mis habilidades. Combatiremos desde el respeto al rival y
disfrutaremos del combate.¡Ah, y los Arcángeles ganaremos! No habrá
tablas.
-¡Nosotros os venceremos si llega ese momento, ya verás!- Contestó
Eliart impasible. El líder de los I-Men y el líder de Arcángeles
se estrecharon la mano.
-¡Vamos anda, arriba!- Árkanon golpeó a Titanium con la palma de
la mano para despertarle. Todavía medio dormido, miró a Eliart
mientras se alejaba a hombros de su nuevo amigo y jefe. “Parece
contento”, pensaba el I-Men mientras contemplaba como Árkanon
emprendía el vuelo.
-Que envidia me dan los que saben volar, con lo que daría yo por
poder surcar los cielos- Estaba absorto en estos pensamientos cuando
un silbido le volvió a la realidad. Se trataba de Shadow Walker que
se acercaba junto con Revelación, Waver y Llama Helada, que los
había encontrado de camino. Waver despertó al Capitán Vasco con un
potente chorro de agua fría.
-¡Te vas a enterar por despertame así, Patxi!- Exclamó
levantándose de forma violenta. Se amedrentó al ver que se trataba
de la joven.
-No perdamos tiempo- Sugirió Eliart- Revelación, ¿cuál de
nuestros compañeros está mas cerca?
-Veamos... parece que Gaia es la que más cerca se encuentra, y el
Guerrero Celeste, Holy y Demongirl están juntos. Deben estar curando
a Demongirl así que no debemos preocuparnos. Por el momento vayamos
a buscar a Gaia- Propuso y todos asintieron. Shadow Walker quería
haber preguntado por Kya pero le daba corte. “Antes de irnos le
preguntaré por ella a Revelación si no la encontramos. No quiero
dejarla sola”.
Los Arcángeles también fueron agrupándose y charlaban en aquella
sala del oscuro subterráneo que tenían por central. Para su
sorpresa, habían perdido a un miembro inesperado:
-Vaya vaya, Mentalizer se ha ido. No debió gustarle mi decisión de
retirarnos. Sabía que tenía otros proyectos en mente y que sería
un Arcángel sólo por el momento. Pero no me figuré que marchase
tan pronto. Tampoco está la chica ésa que entró nueva, Kya-
Meditaba el líder.
-Kya se alió con el enemigo en el último momento y nos traicionó
al comienzo de mi combate con Gaia, ayudándola. No era de fiar para
nada así que ni te preocupes por ella- Reaccionó alterada Bianca.
-¿Sabes cariño?- Árkanon se acercó hacia ella y le besó la
frente con delicadeza- Muchas veces las cosas no son lo que parecen y
cuando tenemos la oportunidad de verlas desde otro ángulo, suele ser
demasiado tarde. Por fortuna, pude ver que los I-Men a los que me
describisteis más agresivos eran en realidad jugadores que respetan
al adversario, incluso en situaciones de desesperación entre la vida
y la muerte. No sé cómo será la gata desde ese otro ángulo. No
obstante, no perdonamos una traición semejante así que sea cual sea
su destino, no irá ligado al nuestro.
-Una pregunta. ¿Si viste tal comportamiento en los I-Men por qué no
decidiste que nos uniéramos a ellos?- Preguntó el dibujante.
-Es una intrincada cuestión. Verás, ellos son buena gente, sí.
Pero nada podrá cambiar el hecho de que Lizzarit y Ocro han muerto
en la batalla. Unirnos me parece parecido a destruir su memoria. Es
mejor proseguir cada uno por separado pero admitiendo que no son
enemigos sino tan sólo rivales en este maldito lugar.
Toda la sala permaneció en un interminable silencio después de la
explicación del líder. Fue el empresario quien rompió con el
silencio que todo lo envolvía.
-¿Y qué haremos ahora?- Estaba entusiasmado.
-Propongo que abandonemos esta zona, por mucho que la conozcamos.
Hemos perdido muchos miembros y será mejor buscar nuevos aliados-
Intervino Creator cuyo rostro de repente se llenó de preocupación
al mirar su tarjeta- Mirad las tarjetas un momento, chicos. ¡Quince
jugadores acaban de morir al mismo tiempo! ¿Qué... quién será el
asesino?- Dijo temblando. Hasta Árkanon sentía miedo, pero se
mantenía firme sin temblar. Era lo mejor para el grupo.
-Bueno no importa, ¡que no cunda el pánico! Nos volveremos más
fuertes. Si a todos os parece bien, partiremos de aquí mañana a
primera hora. Bianca podrá fabricar las nuevas armaduras para
entonces y además le dará tiempo a descansar.
Dicho y hecho, con más ánimo los Arcángeles se preparaban para
vivir nuevas aventuras mientras nuestros héroes se encaminaban hacia
donde estaba Gaia con la mujer-gata desmayada a su lado.
Gaia
le daba vueltas a la cabeza. Esa chica era una fiel servidora de
Gravitta y la torturó en su día. El recuerdo de aquel instante le
llenaba de furia. “Y que ahora haya querido ayudarnos... No, no
puedo perdonarla.” Alentada por esos pensamientos, comenzaron a
surgir ramas finas y puntiagudas que rodearon a la gata. Al principio
rodeaban su cintura en sentido ascendente, ramificándose más a
partir del cuello y abarcando todo el rostro. La I-Men seguía
dudando en su interior, y su técnica se detenía. “Pero... ¿y si
está arrepentida? Si la mato no lo sabré nunca...”. Miró los
ojos cerrados de la chica, que estaba exhausta y débil. “La dejaré
con vida al menos hasta que se recupere, más tarde decidiré”.
Intentaba convencerse de dejarle vivir. Ella no era ninguna asesina
vengativa. Sin embargo, la impotencia que sufrió en aquella sala
podía más que su voluntad de hacer el bien y por un momento se
imaginó a su hermana atada de pies y manos en aquella silla
recibiendo arañazos de Kya y enloqueció. Entonces las lágrimas
bañaron su cara a la par que sus ojos expresaron una ira
incontrolable y surgieron nuevas ramas dispuestas a darle el adiós a
la gata.
“¡No, no te dejaré vivir!”-
Gritó
desquiciada y cerró los ojos para no ver cómo acababa con la
chica-gata. Pero no pudo hacerlo, por muy mala que hubiese sido la
chica-gata con ella, no podía matarla. “¿Es correcto dejarla con
vida?”- Se ensimismó.
-No,
espera, ¡no lo hagas! Ella no es tan mala como piensas...- Intervino
Shadow que venía jadeando después de que Revelación le hubiese
contado la situación. El resto habían acelerado el ritmo también,
así que estarían al llegar. Al oír al moreno,
Gaia salió del trance, detuvo la actividad de las ramas pero no las
deshizo y habló con más calma.
-No puedo matarla pero piensa que aunque sea tu antigua compañera
nos hizo mucho daño a todos- Dijo tajante.
-Sí, es cierto que lo ha hecho. Es inestable porque está muy
confundida, eso es todo. No es mala persona y yo quiero ayudarla.
Confía en mí, no en vano le he hecho darse cuenta de cosas y ahora
está de nuestro lado. Intuyo al veros a las dos que te ayudó frente
a los Arcángeles y cayó en combate.
La chica frunció el ceño. Sabía que el moreno tenía parte de
razón pero la chica parecía demasiado astuta como para dejarla con
vida.
-Está bien- Dijo replegando las ramas- Nadie merece morir, tienes
razón. Es cierto que no parece mala persona...
En ese momento llegó el resto del equipo, algo fatigado.
-¡Gaia!- Se acerco Eliart- Me alegro que estés bien. Siento
haberte dejado allí pero Irons...
-Lo sé, lo sé- Le cortó la rubia con un cálido beso en los
labios.
El resto de los I-Men se acercaron y todos se saludaron. Gaia miró
de un lado a otro con sorpresa.
-¿ Y mi hermana?- Replicó al grupo.
-Tranquila- Contestó el místico- Está junto con Celestina y Holy,
le están curando las heridas.
Hubo acuerdo general en aceptar a Kya por lo que Shadow la llevó a
hombros y partieron en busca del resto. No tardaron mucho en ver una
escena enternecedora: Mientras Holy posaba una mano sobre el pecho de
Demongirl, el Guerrero le tomaba la otra.
-¿Seguro que estás bien?- Se preocupaba.
-¿Que hay tortolitos?- Preguntó un desgastado Eliart. Ambos se
pusieron colorados.
-¡No es eso tío, es sólo que...!- Dijo entrecortado Celestina.
-Ja, ja, anda. Ahórrate explicaciones. Parece que Demongirl mejora-
Concluyó el líder.
Efectivamente, Demongirl se levantó al poco como nueva y Revelación
intervino:
-Bueno ya estamos todos. Siento alarmaros pero será mejor que miréis
vuestras tarjetas.
Sacaron sus tarjetas del bolsillo y pudieron ver que quince jugadores
habían sido eliminados. Miraron confusos a las tarjetas y el
místico continuó.
-Para aclararlo, diez de estos jugadores estaban juntos y se han
topado con un enemigo duro de roer. No os preocupéis, ha sucedido al
norte, lejos de donde estamos- Los I-Men estaban estupefactos y
boquiabiertos tras escuchar al místico.
- ¡No puede ser tíos! Hay jugadores muy fuertes- Dijo asustado el
Guerrero Celeste.
-No importa, ¡yo acabaré con todos ellos!- Intervino el vasco.
-Así se habla, capitán. Nos volveremos más fuertes y
sobreviviremos todos juntos. Lo prometo- Dijo contundente Eliart,
consciente de que el grupo necesitaba ánimos- Aunque por precaución
sería mejor no ir hacia el norte.
-Propongo continuar hacía el sur y caminar con calma. Estamos
cansados y Holy necesita descansar para poder curarnos a todos-
Comentó Waver con un pitillo en la boca. Era una idea razonable así
que continuaron andando por la desierta metrópolis. Anduvieron
algunas horas hasta la puesta de sol y ya veían como a pocos metros
la ciudad terminaba y daba paso a una zona de campo con colinas de
suave pendiente.
-Pasaremos aquí la noche y mañana continuaremos- Decidió Eliart.
-¡Está bien, yo haré la primera guardia!- Se ofreció la
chica-demonio. De momento las cosas habían ido bien y Shadow y
Revelación le habían demostrado ser de confianza así que estaba
contenta.
-Yo te acompaño. Aún es temprano y no puedo conciliar el sueño- Se
acercó la Llama.
-Está bien, aunque deberías descansar- Se estableció que harían
dos turnos de guardia seguidos y el equipo se fue a dormir.
-Ha sido un día duro. Necesitaba tiempo para estar contigo. Gracias
a ti las peleas son más soportables. Me pregunto si todo esto durará
mucho tiempo- Comentaba Llama Helada mientras abrazaba a Demongirl,
que sin decir palabra se acurrucaba entre los brazos calurosos de su
novio.
-Ni te imaginas la de trabajo que tendré cuando volvamos a la
tierra. ¿Quién me mandará hacerme delegada de clase? Es añadirse
trabajo extra a lo tonto y, aunque en el fondo me gusta, nadie te
agradece nada. También tengo pendiente ver a mis padrinos y jugar al
tenis con ellos. Juego con mi hermana Claudia y con mis tíos todos
los veranos y las navidades. Me reconforta mucho hacer deporte. ¿Y
tú cariño haces algún deporte?
Llama Helada no contestaba, estaba pensando en otra cosa.
-Toc, toc. ¿Hay alguien ahí?- Dijo llamando a su cabeza con el
puño derecho cerrado.
-¡Ay, sí! Te estoy escuchando cuéntame más cosas.
-Estás un poco raro ¿Qué te ocurre?
-No es nada, sólo pensaba en mi familia. Me preocupa cómo estarán
las cosas en casa ya que económicamente no estamos en nuestro mejor
momento y tengo que hacer la mayoría de las tareas domésticas.
-Vamos, que no me escuchabas- Contesto con ironía la chica-demonio-
Bueno, no te preocupes. Recuerda que aquí el tiempo pasa más rápido
que en la tierra por la razón que sea. Además, los dos vamos a
estar muy liados a la vuelta así que disfrutemos del momento.
-Tienes razón- Accedió Llama Helada, olvidándose de sus
preocupaciones y abrazando a su novia. La siguiente guardia la
hicieron Eliart y Gaia, que también querían aprovechar para pasar
un poco de tiempo juntos.
-Eliart, tengo que preguntarte algo- Dijo la rubia con cara de
preocupación.
-Soy todo oídos chiquilla.
-¡No me llames así! Me hace sentir débil y pequeña. No me gusta.
-Tranquila, tiene fácil arreglo cariño- Se acercó con cautela y la
sorprendió con un beso en la mejilla. Después se dieron la mano-
¿Qué querías decirme?
-Pues que no entiendo tu afán por luchar. Yo estoy deseando que el
juego se acabe y soy incapaz de matar.
-La verdad es que no sé cómo explicártelo- Contestó el chico
meditando- Yo tampoco entiendo por qué tengo ganas de luchar, pero
de algún modo me ayuda a sentirme mejor. Tal vez sea porque a lo
largo de mi vida he perdido a mucha gente y no quiero que pase con
vosotros, en especial contigo. No me gusta tampoco la idea de tener
que matar a otros, pero sí combatir.
“Es buena persona. En el fondo sólo quiere proteger a la gente que
aprecia”, pensó Gaia.
-¿Y cómo estás después de pelear con Irons?
-Estoy confuso. No pude evitar seguirle como un loco cuando le vi. Le
dije que dejarnos tirados en ese momento no estuvo bien y le llamé
traidor, pero al hacerlo me sentí mal, como si el error hubiese sido
mío por completo. La verdad es que considero que se fue por mi
culpa, por no encontrar tiempo para tener una conversación con él.
Lo peor es que al sentirme así no pude centrarme en el combate y
sobreviví de milagro al despertar el nuevo poder de virgo, que me
hace invisible.
Gaia escuchaba con atención. El tono de Eliart indicaba que creía
cada cosa que decía, de modo que, lejos de hacerse la víctima, se
sentía responsable de la decisión de su amigo.
-¿Qué es eso de sentirse culpable Eliart? ¡Tú no tienes la culpa
de nada! No puedes estar atendiendo los problemas de los demás
eternamente, que maduren y los resuelvan ellos solos- La rubia era
como una madre cuando se preocupaba por alguien.
-Ya... Si, tienes toda la razón, pero mi responsabilidad como mayor
que ellos que soy y como líder de este equipo es estar atento y
ayudar a cada uno de sus miembros a tomar las mejores decisiones. ¿No
crees?
-Vamos a ver, tú tienes que guiar y escuchar, es cierto. Pero
nuestro querido Señor Irons decidió marcharse libremente porque era
lo mejor para sus proyectos. ¿Sería lícito que tomaras la decisión
por él y le impidieras llevarlos a cabo? Además, déjalo estar. Una
persona como él no merece tu amistad.
-Está bien, tú ganas. Lo mejor será que no intente verlo como un
fracaso y que lo deje atrás- Volvió la vista hacia el cielo: No
había visto tantas estrellas en mucho tiempo. Sabía algo de
astrología y pudo distinguir las estrellas que conforman la
constelación de aries, el primer signo que despertó- ¿No te parece
precioso este paisaje?- Dijo señalando el cielo- En el centro de
Madrid no se ve nada parecido cuando miras por el balcón. Y tampoco
se tienen enfrente unos ojos verdes tan preciosos.
La rubia se puso colorada y ambos se besaron en la inmensidad de la
noche. La tercera guardia la hizo la pareja más reciente: Holy y el
Guerrero Celeste, que no paraba de preguntarle a la chica si estaba
bien.
-Sí, si ¡Por enésima vez! No me pasa nada. Aunque Lizzarit tuviese
una fuerza monstruosa, resisto los golpes más de lo que aparento.
Además, gracias a mi habilidad estoy casi curada. Hoy te curé a ti,
a Demongirl y a Revelación, calculo que mañana a estas horas todos
podrán lucir sus tres vidas.
-Vale. Gracias por todo tía, si no llega a ser por tu intervención
cuando caí al suelo, no lo estaría contando.
-Lo mismo te digo- Contestó Holy guiñándole un ojo. El Guerrero
Celeste decidió abordar el tema del beso que la dio tras el combate,
ya que en público habían mantenido la distancia.
-Quería hablarte de lo de esta tarde, ya sabes, lo del beso...-
Comenzó con timidez- Joder, que mal se me da decir estas cosas...
-¿Si? Te escucho- Por supuesto, Holy sabía por donde iban los tiros
pero era aún más tímida que el Guerrero y no era capaz de sacar el
tema sin que éste empezara.
-Me gustas tía- La besó de nuevo y la chica le correspondió. El
resto de la noche fue de lo más empalagosa pero terminó sin
sobresaltos.
Séptimo día de juego, finalizado. Jugadores restantes: 122
Los I-Men se despertaron con fuerzas renovadas y al poco llegaron al
campo. Era un terreno llano por lo general y con alguna pequeña
elevación. Hacia el mediodía llegaron a un amplio prado donde había
comida en abundancia. Sin duda era un buen sitio para descansar de la
larga caminata.
Comieron hasta hartarse mientras el Capitán Vasco se metía con el
Guerrero Celeste, como de costumbre diciéndole que si comía más ni
el viento podría moverle y chistes por el estilo. En general, todos
charlaban, salvo Kya. La chica-gato no sabía muy bien qué pintaba
con los I-Men y seguía triste. Jamás se había imaginado que nadie
era capaz de ver la foto de su familia.
Shadow la rodeó con sus fuertes brazos y trató de integrarla.
-¡Venga Kya, cuéntales algo hombre, que estamos en confianza!
-¿Qué quieres que cuente? ¿Una anécdota sobre mi familia?- Se
levantó cabreada y se alejó.
-Qué mujer tan complicada- Intervino Eliart- Oye lo que quiere oír.
Anda te echaré un cable.
Kya estaba sentada en el suelo con la mirada fija en el marco. Shadow
se lo arrancó de las manos.
-Tía, no te obsesiones, te prometemos que encontraremos respuestas-
Afirmó el moreno.
-¿Encontraremos? ¿Se lo has contado?- Dijo en alusión a Eliart.
-No, no descuida. No sé nada que no deba saber. Pero quiero ayudarte
a encontrar esas respuestas y estoy seguro de que Revelación pensará
lo mismo que yo. Tal vez pueda adivinar algo si le cuentas el
problema. Sólo queremos ayudarte ¿vale?- Contestó afable.
Kya no sabía si fiarse ya que muchas personas habían traicionado su
confianza. Por otra parte, siempre solía dar una oportunidad a todo
el mundo, así que tras pensarlo mucho, aceptó.
-Está bien, os lo contaré a Revelación y a ti si me prometéis que
será un secreto de nosotros cuatro.
Llamaron a Revelación y Kya les contó que antiguamente tuvo una
familia que eran como ella: Seres mitad felinos, mitad humanos.
Hombres y mujeres pero fueron vilmente asesinadas por un guerrero muy
poderoso que manejaba una espada ancha.
-Todavía recuerdo la cara de ese monstruo con rostro humano, de
constitución rechoncha. Jamás en mi vida podré olvidarla. Este
marco es el único recuerdo que me queda de mi madre y de mi abuela,
es de cuando tenía unos diez años- Les contó.
-Para intentar adivinar qué pasa necesito examinar el marco- Ordenó
el místico. Shadow se lo entregó y esperaron durante un rato.
Revelación tardaba más de lo habitual en salir de su trance. Notaba
como si una pared se interpusiera entre él y el cuadro. Al cabo de
un rato habló- Terminé. Lo siento, sólo he podido adivinar que
pronto llegará el momento en que sabrás con claridad lo que pasa.
No he visto nada más, es la primera vez que tengo tantas
dificultades, así que en unos días volveré a intentarlo. Al menos
tienes la tranquilidad de que tarde o temprano lo sabrás, algo es
algo.
“Sí, claro. Como si fuera tan fácil. No tienen ni idea de mi
dolor”, pensó la gata.
-Tienes razón, no sabemos nada de tu dolor- Revelación leyó el
pensamiento- Sólo queremos ayudarte- Concluyó el místico.
-Será mejor que te relaciones con todos los demás, ya que a pesar
de todo, hasta en este juego se puede vivir con alegría si tienes
auténticos amigos- Intervino Eliart. Mientras tanto, Shadow Walker
se acercaba a su lado y le sonreía. Kya no estaba acostumbrada a que
se preocuparan por ella y pensó que podría fiarse de ellos ya que
parecía que sólo buscaban ayudarla.
-Gracias por haberme traído hasta aquí y por querer ayudarme
Shadow. Recuerda que nadie te obliga- Dijo la chica-gata
entusiasmada. Revelación y Eliart se miraron con complicidad y les
dejaron solos.
Mientras descansaban, Holy se encontraba con fuerzas y comenzó a
curar las vidas de sus compañeros, de manera que se quedaron allí
hasta que todos estuvieron completamente recuperados y a primer hora
de la tarde emprendieron la marcha. Eliart y el Guerrero Celeste iban
en cabeza hablando acerca de Gaia y Holy y especulando sobre los GM y
el juego.
-¿Crees que volverán a llevarnos a la Tierra antes de que finalice
el juego?- Preguntaba el Guerrero- Yo espero que así sea, ya que así
podremos intentar contactar con ese tal Cerebro. Recuerda que nos
trasladaron al juego justo antes de poder hablar con él. ¿No te
parece sospechoso? Seguro que ese hombre tiene demasiada información.
Desde luego, puede que los GM sepan quién es y no quieren que demos
con él- Dedujo.
-También puede ser que estemos especulando mucho. Piensa que los GM
en principio no están departe de ningún jugador, sabiendo esto,
¿qué te hace pensar que no haya más jugadores que hayan obtenido
información sobre el juego? En fin, cuando volvamos a la Tierra
investigaremos y, si no nos trasladan de nuevo, ya sabes que debes
ganar el juego y seguir adelante tío, pase lo que pase- Dijo el
líder de los I-Men guiñándole un ojo a su amigo.
-¡Y dale tío! ¿Cómo diantres voy a ser capaz de ganar el juego?
Mira que me gustaría, pero sería más lógico que ganase alguien
poderoso. Como tú, por ejemplo.
-Sería incapaz de eliminar a alguno de nuestros amigos, por mucho
que lo intentase no podría ganar... y tú también eres poderoso-
Razonaba Eliart.
-¿Y te crees que yo sería capaz de eliminarles si llegase el
momento ?- Preguntaba sin dar crédito el Guerrero Celeste.
Entretanto, los I-Men caminaban por un terreno con más paja que
arbustos y poco a poco fueron notando una brisa de lo más agradable.
Al Capitán Vasco le resultaba familiar, ya que le recordaba a la
brisa que abundaba en las costas Bilbainas. Eliart y el Guerrero
divisaron en poco una playa, el Capitán no iba desencaminado.
Estupefactos, todos nuestros héroes corrieron hasta la playa.
Parecía un sueño poder bañarse en el mar después de tanto
ajetreo. Cuando estaban al punto de llegar oyeron el eco de un grito
de socorro.
-¡Proviene de la playa, démonos prisa!- Sentenció Llama Helada. Y,
efectivamente, nada más llegar, vieron a una chica situada en la
orilla del mar, angustiada y con los pies en remojo. Tenía el
cabello negro como la noche, ojos marrones y altura media. Era muy
guapa- ¡Pardiez, menuda morenaza!- Pensó el Capitán Vasco en voz
alta . Todo el grupo acudió en su auxilio y, al ver que se
acercaban, la chica salió a su encuentro.
-Por fin llega gente a esta playa, gracias al cielo. Ya pensaba que
me moriría de asco para siempre. A propósito, soy Candy Soul, ¿y
vosotros?
-Nos hacemos llamar los I-Men- Respondió Eliart. Y acto seguido
todos se presentaron a la chica.
-¿Qué te pasaba antes? Aceleramos el paso al oír gritos de
socorro...- Preguntó la Llama.
-Sí, sí- Le cortó Candy- ¡Gracias por acudir en mi ayuda! Llevo
tres días aquí sola, desde que volvimos de la tierra y debo ser
invisible para todo el mundo, porque nadie ha hecho caso de mis
gritos hasta ahora.
-Vaya... ¿y tus compañeros? Imagino que habrás conocido a más
jugadores antes- Comentó Eliart.
-Ése es el problema. Antes de ser enviados de vuelta a la Tierra yo
vivía en una isla que está a varias millas en barco desde esta
playa y allí estaban mis compañeros. Dijimos que nos reuniríamos
allí pero aparecí en esta costa yo sola y no soy capaz de llegar
hasta allí.
-Vaya. ¿Dices que hay una isla?- Preguntó Shadow incrédulo-
Definitivamente, este lugar es inmenso.
-¡Sí! Además en ella hay una gran ciudad habitada por muchos
jugadores. ¿Y sabéis lo mejor de todo? ¡Que se vive en paz! Cuando
empezó este juego, mucha gente se opuso a luchar. Pensaron que si
desobedecían las órdenes sobrevivirían sin problemas. De modo que
fueron agrupándose en la isla y conformamos entre todos una
magnífica ciudad en la que todo el mundo colabora sin matarse unos a
otros. Están preparados para defenderse si alguien los ataca, pero
allí lo común es cooperar, al contrario que en el resto del juego.
Yo desperté en la isla nada más venir al juego y nunca salí de
allí. Es una pena no poder volver...
“Una ciudad donde se oponen a luchar dentro del juego. Suena tan
bonito que no parece real” pensaba Gaia.
“Tal y como Candy lo describe debe ser un paraíso”, pensaban
Llama Helada, Holy y Waver. “¿Existirá de verdad?”
“No puede ser tan bonito, no me lo creo. Tiene que haber gato
encerrado..”, meditaba Eliart. En general, el equipo estaba
conmovido. ¿Quién no preferiría colaborar con otros jugadores en
vez de tener que enfrentarse a ellos?
-¿Crees que nos admitirían en esa ciudad sin problemas?- Preguntó
Gaia sobrecogida.
-¡Claro que sí, sin ningún problema! De hecho iba a ofrecéroslo
ahora mismo. Siempre y cuando haya alguna forma de llegar- Eliart se
llevó una mano a la barbilla mientras pensaba, hizo gestos al resto
del equipo para que se acercaran.
-Discúlpanos un segundo Candy- Los demás se agruparon.
-Chicos, yo tengo ganas de ir a esa ciudad. Estoy harta de tanto
pelear por pelear y estoy seguro que muchos también pensáis lo
mismo. Os propongo que ayudemos a Candy a llegar a la ciudad y nos
quedemos allí. ¿Qué os parece?- Propuso Gaia eufórica.
-Yo estoy de acuerdo. ¿Para qué tanto pelear si podemos vivir en
paz? Además nos vendría bien descansar- Repuso Llama Helada.
-Descansar es para débiles, pero nunca diría que no a una aventura
semejante, ¡así que contad conmigo!- Añadió el Capitán,
fascinado por la chica que acababan de conocer.
Muchos se quedaron atónitos: ¿El Capitán a favor de dejar las
luchas y vivir en paz? Era un hecho tan inusual como la propia
ciudad.
-No sé, a mí todo esto me resulta muy extraño. Es demasiado
idílico. ¿De verdad pensáis que no hay ningún truco? Si la
mayoría queréis ir, seré el primero que emprenderá la marcha pero
que sepáis que pienso que hay gato encerrado- Argumentó Eliart, su
intuición estaba al máximo.
-¡Sí, claro! Tú y tus conspiraciones, cariño- Le rebatió Gaia-
No tiene por qué haber nada raro. ¿Tan difícil es creer que varios
jugadores estén viviendo en paz?
-No es éso lo que me resulta raro. En primer lugar, me parece raro
que nadie los haya atacado en todo el tiempo del juego. Al fin y al
cabo, algún jugador podría haberse vuelto loco dentro de la ciudad
y haberlo echado todo a perder. ¿Cuántos pirados hemos conocido en
el juego? Echad números. Y en segundo lugar, ¿soy el único que
tiene la sensación de que no es casual que nos hayamos encontrado a
esta chica? Vale, lo último puede ser una paranoia- Admitió el
líder de los I-Men- Revelación ¿Tú que piensas? ¿Eres capaz de
averiguar algo de ésto?
Revelación se tomó su tiempo para contestar. Estaba inmerso en un
proceso de meditación interna.
-Eliart, el resultado te va a sorprender: parece que todo lo que
cuenta Candy Soul es cierto, aunque parezca un cuento de hadas. Hazme
caso, normalmente siento el peligro aunque no sea capaz de explicar
lo que va a suceder o a qué nos vamos a enfrentar. Esta vez, es
distinto. ¡No distingo peligro alguno en esa ciudad! Yo tampoco sé
bien que decisión tomar al respecto, pero si no hay ningún peligro,
deberíamos ayudar a la chica y quedarnos allí. A fin de cuentas sé
que la mayoría quieren conocer la isla- Finalizó el místico.
-Vaya, si Revelación afirma que no hay peligro... ¡Creo que no
tenemos tiempo que perder!- Opinó Shadow Walker. Holy asintió
tímidamente. Creía que Revelación estaba en lo cierto.
-Yo también pienso que debemos ayudarla, a fin de cuentas ha perdido
a sus amigos. Podemos llevarla hasta allí y si nos gusta quedarnos,
sin compromiso- Dijo Kya en tono conciliador.
Eliart dudaba de su propia postura ya que Revelación solía acertar
cada vez que informaba sobre algo que sucedería. No obstante, no
podía evitar pensar que había algo extraño, aunque las palabras
del místico le habían tranquilizado bastante.
-Pues lo siento mucho pero yo coincido con Eliart- Intervino el
Guerrero Celeste- No creo que ese lugar tan maravilloso pueda existir
en un juego como éste. Me extraña que Revelación afirme que no hay
peligro, la verdad...
-Yo tengo un mal presentimiento- Dijo Demongirl- Sin embargo sé que
estás cansada de los combates, hermana. Así que contad con mi apoyo
para ir a la isla.
-Maldita sea, tus palabras me han generado dudas, Revelación. Aún
así, mantengo que no es buena idea ir a esa ciudad, pero veo que
casi todos tenéis ganas. Falta muy poco para que anochezca así que
lo mejor será que durmamos en esta playa. Perdón por ser tan borde,
Candy Soul- Se disculpó, volviendo de nuevo con la chica.
-Me parece una idea brillante, descansemos. Yo haré la primera
guardia mientras pienso un modo de llegar a la isla- Se ofreció
Llama Helada. Candy Soul se quedó un rato con él, pues no podía
conciliar el sueño. El resto se fue a dormir.
Octavo día, Finalizado. Jugadores restantes: 118
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