Demongirl había sido trasladada mientras se encontraba de camino al
casa. Al autobús le quedaba un rato para llegar a la estación de
autobuses así que se giró en dirección al baño y al abrir la
puerta su cuerpo desapareció poco a poco. Fue telentransportada. Se
encontraba en un amplio valle frondoso en medio de unos intensos
rayos que emitía el sol, (o algo parecido) y su tarjeta y marcador
de vidas estaban en activo. Sin duda alguna debía de haber vuelto a
aquel extraño juego. Antes siquiera de que pudiese reaccionar se vio
petrificada, en el sitio. La misma pantalla del principio apareció,
acompañado de la misma voz:
“Enhorabuena jugadores con vida. Espero que hayáis disfrutado
de las vacaciones en vuestros hogares y de vuestras familias. Ahora
toca volver a “jugar”. Esta ronda será apasionante. -Comentaba
de un modo frívolo.- Quedáis tan sólo 175 y nos estáis
dando un buen espectáculo. Lástima que tarde o temprano acabará y
sólo quedará uno, así que sacad vuestros instintos salvajes y
liberad a las bestias que lleváis dentro. Vuestro único objetivo
debe ser sobrevivir, de vosotros depende. Aquellos jugadores que
incumplisteis las normas y usasteis vuestros poderes acabáis de
recibir vuestro merecido castigo, sin más me retiro. ¡Suerte a
todos!”
La pantalla se fundió con el entorno hasta desaparecer sin dejar
rastro y, furiosa, Demongirl lanzó una piedra hacia la pantalla nada
más librarse de su parálisis, pero fue en vano.
-Joder, ¿cómo pueden reírse así de la gente? Cada día estoy más
confusa con este lugar y más harta de luchar por luchar...- Pensaba
Demongirl en voz alta. La chica imaginó por unos momentos que
moriría sin volver a ver su hogar ni a la mayor de sus hermanas, a
la que tanto admirada. Sumida en estos pensamientos aparecieron
lágrimas en sus ojos, cayendo lentamente hasta mojar sus labios.
Tras unos minutos volvió en sí, se secó las lágrimas con la manga
de su camiseta y se puso firme- Un momento, no hay tiempo para
deprimirse. ¡Debo buscar a mi hermana! Al menos a ella y, a ser
posible, a algunos de los I-Men, otros por mí se pueden ir a freír
espárragos.
Demongirl cerró los ojos y pudo percibir al instante la presencia de
Gaia, tanto tiempo a su lado se notaba. Su hermana estaba
efectivamente en el juego pero su presencia venía de muy lejos.
-Debe estar lo menos a dos días de distancia de aquí, y eso yendo a
buen ritmo, que con tíos ya se sabe- Dijo aludiendo a los vaciles
que se traían algunos miembros del equipo como el Capitán y el
Guerrero- En fin, a ver si siento a alguien que esté más cerca y
sea de confianza...- De nuevo cerró los ojos y en esta ocasión
tardó un poco más en abrirlos- ¡Bingo! ¡Te tengo Eliart!
La joven demoníaca, corrió como si no hubiese mañana sin perder
por un instante la esencia de su líder. Cuando lo encontró el chico
tenía los ojos cerrados y los brazos en posición de loto.
-¡Eh espabila! ¿Qué intentas hacer?- Le intimó.
-Pues... lo que a la vista está que ya has hecho tú- Se avergonzó
Eliart.
-Ja, ja, ja, no todo el mundo puede sentir la presencia de otros con
facilidad. No es un don muy corriente.
-Ya. No es fácil desde luego. Bueno, el caso es que ya estamos dos
de nosotros- Continuó Eliart- ¿Has localizado a Gaia o a alguien
más?
-Sí, he localizado a mi hermana. Cuando la encontremos te tendré
vigilado- Dijo mientras le miraba con mala cara- El problema es que
está bastante lejos de aquí.
Un jugador se aproximaba sin hacer apenas ruido al lugar donde
nuestros héroes se hallaban, al poco resultó inconfundible.
-¡Revelación!- Gritó Eliart.
-Aquí estoy de nuevo, ¿interrumpo algo camaradas?- Preguntoó aun
sabiendo la respuesta.
-¡Sí que interrumpes, no pintas nada aquí chaquetero!- Contestó
con voracidad la intrépida Demongirl.
-Calma, calma- Intervino Eliart- Deja de torturarle por los errores
que ya pertenecen al pasado tía, ahora es uno de los nuestros.
-¿Ah, sí? ¡Porque tu lo digas! ¿Acaso no recuerdas que estaba con
los que raptaron a tu novia?- Dijo con astucia.
-Sí, pero también sé que sin sus intervenciones y su traición al
“Amo” es posible que tu hermana no siguiese con vida, pues aunque
yo hubiese enfrentado a Gravitta, nadie hubiese podido cubrirla y
curar sus heridas, estábamos todos muy débiles.
Ésto dejó a la chica sin argumentos, pero el líder sabía que
podría refutarlo. Era inteligente y no tenía ningún temor en
expresar sus opiniones por muy dolientes que resultaran.
-Mmm....- Demongirl suspiró- Mira si quieres que venga allá tú.
Espero que no cuente con mi amabilidad- Enfadada se cruzó de brazos
y Eliart se acercó a ella.
-Gracias, sé que para ti es duro, pero tanto él como Shadow Walker
son unos excelentes aliados, ya lo verás. No te cierres y dales una
oportunidad.
Demongirl no dijo ni una palabra al respecto. No quería seguir
discutiendo. No rectificaría hasta que pudiese ver con claridad que
eran de fiar. Ahora lo importante era llegar hasta donde se
encontraba su hermana.
-¡Pongámonos en marcha!- Dijo efusivo Eliart- ¿Hay alguien más
cerca que tu hermana?
Demongirl cerró los ojos y lo hizo también el místico. Al poco la
chica demoníaca habló.
-No parece haber nadie más cerca. Sin embargo por la zona donde ha
aparecido mi hermana, están Llama Helada, Celestina y el Capitán
Vasco y me parece que Waver y Holy, les siento muy levemente pero
están más o menos cerca., así que cuando lleguemos allí es
posible que se hayan encontrado.
-¿No te olvidas de alguien que está más cerca?- Repuso Revelación-
Sé que no quieres que vayamos ni yo ni Shadow Walker, pero sabes que
cuantos más vayamos juntos, mas opciones tendremos de sobrevivir.
Porque ya os habéis percatado del castigo de los “GM”, ¿verdad?-
Dijo señalando sus tarjetas. Eliart y la chica demoníaca miraron
sus tarjetas: tenían tan sólo una barra de vida en vez de las tres
que deberían tener.
-Ya veo, ¡así que se trataba de
eso! Pues es extraño, no me noto cansado- Comentó el líder de los
I-Men.
-Porque apenas has andado ni usado tus poderes estando aquí. En una
pelea te notarías débil nada más comenzar...- Le explicó el
místico.
-Ésto complica las cosas, tendremos que evitar los enfrentamientos
hasta que estemos todos juntos... Demongirl, ¿cuando usaste tus
poderes en la Tierra?
-Es que, veréis...- Dijo avergonzada- Entre diario llevo una vida
muy estresante, siempre de un lado para otro... y el hecho de tener
poderes me permite moverme más deprisa, así que un día me harté y
dije; “¡a la mierda, tardo menos yo que el autobús!” Y utilicé
mis poderes para ir más deprisa.
-Joder, ¡menuda forma de malgastar el poder! Te podrías haber
muerto chiquilla, nadie sabía qué estaban pensando los GM- Le
recriminó Revelación.
-Bueno, en cualquier caso, estoy viva y también vosotros. ¡No
sabemos por cuánto tiempo! Me gustaría poder ver a mi novio y a mi
hermana cuanto antes... está bien. Iremos primero a por Shadow,
cuantos más mejor- Cedió al fin y, tanto Eliart como Revelación,
se miraron con sensación de alivio.
-Parece que está en un sitio fijo, no se mueve de allí. Seguidme.
Eliart y Revelación fueron con ella a buen ritmo. La altitud del
valle iba bajando y finalmente vieron un río caudaloso, propio de
un día de lluvias intensas de una región fría del planeta Tierra.
Estaba cruzado por un puente de madera. Nuestro héroes caminaron por
el puente y llegaron a una zona donde predominaba un relieve
montañoso con un pequeñas cuestas llenas de piedras. Entre dos
arbustos encontraron a Shadow.
-Veo que has aprendido mucho. Cuándo estabas con los S-Men eras más
impulsivo. Dudo que te hubieses parado a pensar en esperar a que te
encontrasen- Le dijo el místico. ¡Venga deprisa, no hay tiempo que
perder!
Shadow saludó a sus compañeros, aunque la chica-demonio no le dio
la mano y se mostraba recelosa, pero aún así le saludó con un seco
“hola”. Cuando se disponían a ponerse en marcha, Demongirl les
mandó callar: había algún jugador cerca de allí. Probablemente
entre los arbustos. Los I-Men miraron a ambas direcciones y también
a sus espaldas, posiblemente recibirían una visita inminente.
Finalmente aparecieron tres individuos a sus espaldas. El primero de
ellos era un tipo de altura media, no mediría más allá de 1,70,
vestía ropa ancha y parecía robusto. A su diestra había un tipo
bajito y con rasgos orientales y a su zurda uno que parecía
debilucho, delgado y de altura media, llevaba gafas.
Eliart y Demongirl fueron rápido a plantarles cara, pero Revelación
les paró en seco:
-A ver chicos, vosotros acabáis de recibir la sanción. Será mejor
que no luchéis a lo tonto. Yo, sin embargo, no recibí sanción
alguna porque no luche la vez que encontramos a Thunder-Man, y mis
poderes de adivinación los tengo de un modo irremediable.
-Está bien, no parecen fuertes ¡confiamos en ti!- Le animó el
líder de los I-Men mientras ellos se apartaban un poco.
-¿Que no parecemos fuertes? ¡Cómo
te atreves!- Dijo el jugador más robusto- Soy Hammer-hands, aunque
no tal vez no viváis mucho para recordarlo.
Cabreado, Hammer-hands se lanzó a por Revelación acompañado de
Gombai y Zack, que eran los nombres de los otros dos jugadores.
Revelación se echó para atrás y trató de marcar distancia.
Hammer-hands se situó a su espalda rápidamente y se dispuso a
golpearle con su gancho izquierdo. Justo cuando iba a alcanzarle sus
manos se convirtieron en unos duros martillos.
-¡Ah!- Se quejó Revelación. No era un golpe excesivamente fuerte
pero le pilló por sorpresa. ''Lo mejor será acabar cuanto antes
con estos jugadores y proseguir el camino para reencontrar a todo el
equipo'', se dijo. El místico esquivó con soltura el segundo
martillazo. Su rival no era un luchador hábil ya que dejaba sus
piernas totalmente desprotegidas al atacar. Revelación le propinó
una zancadilla que le hizo caer al suelo. Al tiempo, se volvió hacia
Gombai, el luchador más bajito de los tres. Tenía los mofletes
metidos hacia dentro y mientras le miraba se iban hinchando cada vez
más- Espero que tu súper-poder no sea inflar los mofletes- Vaciló
el I-Men.
Gombai, molesto, mostró su ataque: de su boca escupió un chicle de
color rosa con forma esférica, lanzado como un proyectil. Era tan
diminuto que Revelación no pudo esquivarlo. A los pocos instantes de
alcanzarle, explotó en su estómago generando un poco de humo.
Aprovechando la situación, Zack se acercó al místico mientras sus
brazos se endurecían al modo de Tauro: no era muy rápido y sin
embargo sus ganchos eran dolorosos. Golpeó de nuevo a Revelación
haciéndole caer al suelo y allí continuó golpeándole.
-He tenido un fallo de cálculo, ahora que conozco los poderes de
todos no volverá a suceder- Pensó y, mientras lo hacía, notó que
Shadow Walker estaba acercándose. ''¡Ni hablar! Están débiles y
prometí no fallarles''. En el suelo comenzó a removerse para
esquivar los golpes cada vez menos potentes de Zack e invocó su
cetro en un descuido del rival- ¡Fuego!- Gritó con furia. El fuego
rodeó a los tres rivales y empezó a aumentar al tiempo que se
acercaba a cada uno de ellos- Ésto les mantendrá entretenidos unos
minutos. Es un fuego abundante así que no aguantaré mucho tiempo
usándolo. Zack es fuerte pero su velocidad es escasa. Si intensifico
el fuego cerca de él será más que suficiente para mermar sus
músculos. En cuanto a Hammer-hands emplearé un ataque a distancia
al tiempo que me acerco a Gombai... si soy rápido bastará- Concluyó
para sí.
El fuego se concentró alrededor de Zack: Estaba atrapado en ese
círculo y de no hacer nada moriría abrasado. Era el único de los
tres que no había perdido aún su primera vida como causa del fuego
del místico, sin embargo ahora comenzaba a ver la gravedad de la
situación. Finalmente logró saltar el espeso fuego. Revelación
entonces cambió de opción: ¡Rayos!
Del bastón emergieron unos rayos finos que enseguida mostraron su
potencia, se concentraron en Gombai y dieron de bruces a Zack que
cayó al suelo sin conocimiento. Los chicles explosivos de Gombai
apenas pudieron hacer efecto frente a los rayos. Hammer-hands se
acercó a Revelación por la espalda, pero el I-Men fue rápido y se
volvió. Logró esquivar el martillazo izquierdo, pero el derecho le
alcanzó. Aún así resistió sonriendo:
-¿Cómo habéis sobrevivido los primeros cinco días?- Se burló e
invocó esta vez el elemento “aire”, atrapando a su rival en un
torbellino. Al combinarlo de nuevo con rayos su rival cayó también
al suelo. Revelación se dirigió ahora hacia Gombai que utilizaba su
habilidad lo mejor que podía: lanzó varios chicles explosivos al
mismo tiempo y con la misma velocidad que el primero, dos impactaron
en Revelación y Gombai siguió. Sin embargo no sirvió de mucho ya
que, tras recibir el impacto de uno de ellos ,esquivó todos los
demás y logró colocarse a su diestra- ¡Estás acabado!- Revelación
le alcanzó los testículos con su pierna, haciendo que se doblara de
dolor y después su puño se encargó de que perdiera el
conocimiento. La diferencia física era abismal.
-Bueno, pues no ha sido tan difícil. Me extraña que estos tíos
hayan conseguido sobrevivir, la verdad es que da ánimos.
-Menuda patada en las partes nobles, no hacía falta ser tan cruel-
Rió Shadow.
-No... pero escucha, he podido ver que no son buenas personas. Me han
llegado visiones sobre su vida en la Tierra y creo que de
encontrarse con alguien poderoso como Gravitta podrían resultar
peligrosos. No obstante están malheridos, no soy partidario de
eliminarles ya que siempre hay que dar a la gente una segunda
oportunidad, si vuelven a atacarnos no dudaremos. Lo mejor será que
sigamos avanzando.
-Sí, tienes razón. Por cierto Revelación y Demongirl. ¿Ninguno
habéis podido sentir si Gravitta está cerca?- Preguntó Eliart con
preocupación.
-Lo siento. Aún no he sentido su presencia, pero se trata de un aura
tan fría y oscura que resulta imposible de olvidar así que de
momento no te preocupes, creo que podría notarla- Respondió
Demongirl, y Revelación asintió afirmando estar de acuerdo.
Mientras hablaban, Hammer-hands recuperó el conocimiento, se levantó
haciendo poco ruido y cogió en brazos a sus dos compañeros y se
alejó deprisa. Tenía cara de asustado. Los I-Men decidieron dejarle
marchar: en ese estado era inofensivo así que sin más dilación
continuaron por el empinado camino...
El calor se palpaba en el ambiente. Era una zona árida. La escasez
de vegetación y de agua se hacía notar y en medio de aquel desierto
apareció el misterioso J.J. Había hablado en muchas ocasiones con
su amo Gravitta de cómo deberían organizarse en caso de que se
separaran: J.J debería utilizar su don para captar presencias y
reunir a todos los súbditos de su Amo. En su posición, muchos
habrían decidido pasar de ese jugador tan mezquino y oscuro, pero
J.J era diferente del resto de jugadores: él no estaba al lado de
Gravitta porque era fuerte y podía protegerle, lo hacía porque de
verdad le apreciaba.
J.J captaba las presencias de un modo bastante claro, al mismo nivel
que el Capitán Vasco y Demongirl. Al poco se percató de que Kya era
la que más cerca estaba. Rápidamente recorrió varias hectáreas y
la alcanzó. La joven gata se tranquilizó al verle:
-¡J.J, Cuánto tiempo! ¿Dónde os habíais metido todos?-
Interpeló. J.J no sabía que respuesta dar a una pregunta tan obvia
y le pareció extraño. ''¿Habrá perdido parte de la memoria?'',
pensó. ''Lo mejor será que responda cualquier cosa con naturalidad,
después lo hablaré con el Amo''.
-Estuvimos ocupados, he venido lo más rápido que he podido Kya. Lo
importante es que ya estás de vuelta con nosotros. En este tiempo
hemos incorporado a nuestro equipo a un chico nuevo. Acompáñame.
Kya aceptó y siguió a su compañero. J.J se dio cuenta de que
debería ir más rápido así que la detuvo.
-Mejor espera aquí. Voy a acelerar para que podamos reunirnos con
Gravitta cuanto antes. Descuida que volveré a por ti- Kya cedió de
mala gana y comenzó a olisquear el territorio. Sólo faltaba el
Sr.Irons para que estuviesen todos los súbditos de Gravitta. Aunque
ella empezaba a estar harta de sentirse una sierva.
J.J corrió hasta encontrar a Death Master en unas dunas. Alrededor
de las palmeras había un pozo y el nuevo integrante había rellenado
cuatro bidones de agua agradeciendo a J.J y a Gravitta sus cuidados
cuando le encontraron en el mundo real. J.J le sonrió y le sugirió
que esperase. Había localizado al Sr.Irons. Debía estar en otra
especie de duna, cerca de allí ¿o quizás era un parque? Anduvo
durante un rato a cierta velocidad y llegaron al poco a sus oídos la
letra de “Welcome to the Jungle”, lo asoció rápidamente
y dio con él. El Sr.Irons estaba en un recoveco entre dos grandes
rocas, de tal modo que pasaría desapercibido... si no fuera por los
cascos, claro.
-Sólo a un sujeto como tú se le ocurre poner música a todo
volumen- Aclaró la mano derecha de Gravitta.
El Sr.Irons le saludó amigablemente. Llevaba puesta la reluciente
armadura negra con algunos cambios, en la tierra había aprovechado
ratos libres para mejorarla y añadirla compartimentos que podían
abrirse y cerrarse con órdenes de su mente. Daba la impresión de
que podría guardar en ellos cualquier cosas.
-La música está baja- Se defendió- Será que tienes buen oído.
Sin más conversación J.J marchó en silencio y Irons le siguió de
cerca. No podía dejar de pensar en su empresa. Confiaba bastante en
Tom y sabía que buscaría al mejor representante para gestionar sus
intereses. Sin embargo, su nuevo invento le enemistaría con muchas
compañías energéticas y accionista de la Alta Sociedad. Aparte, no
paraba de pensar en el asesinato de su padre, tarde o temprano se
tomaría su venganza. Al poco rato se reunieron todos:
-¡Vaya! Irons, te noto cambiado- Le guiñó un ojo la mujer-gata.
Irons la miró de arriba a abajo sin ningún disimulo. Pensó que la
chica no podía compararse a la italiana que conoció en la fiesta de
la alta sociedad, pero en ése momento era la única tía cerca que
había y para serlo, no estaba mal. De la armadura se abrió un
pequeño compartimento y Irons sacó su petaca y se lo ofreció.
-Ésto es un buen whisky, Jack Daniels- Comentó- Ya he dejado de
beber ese vodka para pobres- Se chuleaba- Me llamo Irons- Le dijo al
nuevo.
-Sí, si, encantado sí- Contestó Death Master con esa voz tan
errática y misteriosa. Kya probó el Whisky pero le pareció muy
fuerte, Death Master lo rechazó.
-¡Eh, basta de cháchara!- Ordenó J.J- Ahora que estamos todos
debemos buscar al Amo, tengo algo crucial que contarle- El resto no
se quejaron aunque Irons bufó para sus adentros: durante los días
que había convivido con Gravitta, había visto que lo mejor era
tenerle lejos, pero no era plan de irse. Y más teniendo en cuenta
que sólo tenía 1 vida por haber usado sus poderes en el mundo real.
Al rato encontraron a Gravitta.
-Veo que has sido eficaz J.J, tal y como esperaba- Comentó. El
aludido se inclinó a modo de saludo.
-Amo, hay algo que tengo que comentarle- Dijo.
-¿De qué se trata?
-Verás- Comenzó- El día que partiste hacia Londres continué
buscando posibles aliados para nuestro grupo y encontré a un tipo
muy peculiar y que no se dejaba interrogar con facilidad. Accedió a
darme su mail para hablar y me dijo donde vivía para que pudiese
comprobar la fuerza que tenía. Sería un buen fichaje, créeme.
-Umm, ¿no te habló de sus poderes?- Preguntó Gravitta.
-Al principio no quería, pero logré ganarme su confianza hablando
de mi don para sentir presencias. Así conseguí conocer sus poderes
que son psíquicos.
-¡Psíquicos! Vaya, pues no deberíamos perder el tiempo...- J.J le
cortó.
-Éso iba a proponerle. He captado su presencia cerca de aquí. Si
quiere me pongo en marcha y le traigo noticias.
-No será necesario. Esta vez iré contigo. Bueno, iremos contigo-
Dijo mirando de reojo al resto- Podría tratarse de una emboscada.
J.J le comentó al Amo el extraño reencuentro con Kya y sus
preguntas, mientras andaban por delante del resto. Al cabo de un rato
llegaron a un lugar totalmente despoblado en cuyo centro había un
edifico de cinco metros de altura. J.J llamó a la puerta y una voz
contestó:
-Pasad y no pidáis perdón ni permiso.
Sin más, todos entraron al interior de la sala. Estaba excesivamente
limpia lo cual dio buena impresión a Gravitta, que solía tenerlo
todo limpio y ordenado. Al fondo había una plataforma donde se
encontraba el dueño de la casa, con un notebook que estaba
tecleando.
-Bien- Dijo saliendo de la plataforma- ¿Quien de vosotros es J.J?
El jugador era físicamente normal, ni fuerte ni débil. Tenía una
calva en el centro de la cabeza rodeada por pelo de color castaño,
parecía un fraile. Lo más sorprendente era su atuendo, llevaba una
armadura de oro que relucía tanto en la habitación que no sería
necesario ni la luz del Sol. Irons se quedó atónito y se acercó.
-Oye tío. ¿Ésto es tuyo?- Le decía mientras tocaba la armadura.
El jugador hizo caso omiso y tras el inciso J.J le presentó a
Gravitta con el seudónimo de Amo.
-Ya veo, conque tú eres su jefe, J.J me comentó que estabas
buscando gente para crear un grupo de gente poderosa. Creo que
cumpliría los requisitos que buscáis. Pero lamentablemente tengo ya
unos planes y un grupo hecho.
-En ese caso ¿Por qué le comentaste a J.J que quería conocerme?
¿Pretendías hacerme perder el tiempo?- Recriminó cabreado
Gravitta.
-No, no te pongas así, simplemente conozco gente poderosa. Con mucho
nivel pero con poderes de otra naturaleza y pensé que tal vez fuera
posible llegar a un acuerdo.
-Habla. Espero que no sea una tontería.
El calvo prosiguió.
-Tengo un grupo muy fuerte como te he dicho. Somos más que vosotros
y de un nivel similar, si no mayor, por lo que puedo notar.
Gravitta se sorprendió. Gracias a sus poderes podía captar la
energía de los jugadores sin tener el don que tenía su mano
derecha.
-El caso es que a pesar de ser muchos, no queremos enemistarnos con
nadie y de hecho una alianza con gente como vosotros nos vendría de
perlas. O, al menos a mí.
-Bien. Dudo mucho que puedas con nosotros. Si fuese una pelea creo
que podría derrotarte aquí y ahora. Pero acepto escuchar lo que
dices. ¿Qué propones?
-Os diré, conozco a una jugadora muy fuerte. Se la conoce como
Psikosis y conozco su paradero exacto- A continuación les comentó
los poderes de la jugadora y Gravitta se mostró interesado.
-¿Y bien ¿Qué quieres a cambio?- Preguntó.
-Un pacto de no agresión, duradero. Es decir, quiero tu compromiso
de que no nos atacaréis en mucho tiempo, aunque tarde o temprano sea
inevitable. Pero ni nosotros iremos a por vosotros, ni vosotros a por
nosotros ¿entiendes? Hasta que no queden más jugadores y ya sea
imposible mantener el acuerdo. Sin embargo, como no tengo motivos
para fiarme, quiero que a cambio de Psikosis, uno de los tuyos se
venga conmigo. Éso asegurará nuestro acuerdo. ¿Aceptas?
Gravitta meditó unos momentos, hasta que finalmente respondió.
-Hecho. Pero yo elijo quién se los míos se irá.
-Tiene que ser fuerte ¿eh?- Condicionó el calvo.
-Sí, espera- Continuó meditando. No le cedería a J.J por nada del
mundo.
-Emm, perdona tío- Le interrumpió el empresario- Pero creo que lo
lógico sería que me quedase yo con él ¿no? Mi nivel de fuerza
será la media de nosotros y estoy en deuda contigo por tu ayuda con
mi proyecto. Sé que J.J te sería más útil. ¿Qué me dices?
-Bueno, está bien. Pero no se te ocurra olvidar que estarás en
deuda conmigo de por vida- Advirtió- Y una cosa más, si ves a
Eliart en algún momento, no le elimines, él es cosa mía.
-No tengo ningún interés en matarlo, descuida- Consintió Irons.
-Él irá contigo. Así podrás asegurarte de nuestro acuerdo- Dijo
Gravitta señalándolo.
El calvo hubiese preferido a J.J, pero se conformó. Irons se sintió
aliviado. Durante un tiempo no tendría que estar a las órdenes de
ese tipo tan frívolo. Acto seguido se presentó ante el calvo con el
nombre de ''Titanium''. ''A fin de cuentas es una nueva etapa. Y
nunca es bueno decir tu nombre así porque sí en este juego'',
pensó.
El equipo de Gravitta abandonó el edificio y el pelirrojo se volvió
hacia Kya.
-Kya, tengo que pedirte algo- Dijo con un tono más suave que el de
costumbre, pues sabía que Kya odiaba que la mandaran. La chica hizo
ademán de escucharle, y el Amo prosiguió- No me fio ni un pelo de
Irons, me da a mí que se ha enamorado de esa armadura dorada. Sé
que a ti te cae bien. Quiero que te quedes con él y con este tío
para vigilarles y me vayas informando de sus avances. Haremos como
cuando empezó todo. J.J se acercará de vez en cuando para que le
traigas información y de ese modo me enviarás cartas- Después se
volvió hacia ella de un modo cariñoso- Tranquila, no dejaré que te
hagan daño- Dijo acariciando su cabeza. Sin más, volvió a su
mirada penetrante y fría y partió con el resto a por la nueva.
El Capitán Vasco apareció en la carretera de una ciudad. No había
nadie pero no estaba destartalada, los edificios estaban en pié y
había varios rascacielos, calles principales y también calles
estrechas. Dedicó un momento a sentir las presencias que había a su
alrededor y la más cercana le resultó familiar.
-¡ Vaya suerte!- Y fue hacia ella. Encontró a Waver fumando un piti
en lo alto de un rascacielos- ¡Hey!- Saludó afable el Capitán y la
joven acudió a su encuentro- Estás muy guapa- La alabó.
-¿Has visto a alguno más del equipo?- Dijo Waver, dando una calada.
-¡Qué va! Eras la que más cerca estaba, pero creo que algunos no
deben andar muy lejos. Sin embargo Eliart y Demongirl están lejos de
aquí pero cerca entre ellos.
-Entonces se encontrarán y vendrán, supongo- Añadió.
El Capitán sintió la presencia de uno de sus compañeros a muy poca
distancia y, alegrado, cogió a Waver.
-¡Vamos, tu hermano está muy cerca!
Y efectivamente tras recorrer un par de calles estrechas, torciendo
hacia la derecha, dieron con el gigante de los I-Men.
-¡Hermana, Capitán! Menos mal que estábamos cerca ¿eh?, ya pensé
que no os encontraría- El alto I-Men estaba vagando sin rumbo por la
ciudad esperando ver alguna cara conocida e intentado evitar
enfrentamientos con rivales- No hay muchos jugadores por aquí...
¿Verdad?
-Te equivocas- Expuso el Capitán- Dos energías conocidas están muy
cerca, en esta misma ciudad y hay otra que está sola. Yo diría que
la que está sola es Celestina.
-¿Las otra quiénes son, Demongirl, Eliart?- Preguntó la Llama, que
tenía muchas ganas de abrazar a Demongirl.
-No. Ambas energías las he distinguido claramente. Están lejos y
vienen de camino con otras dos.
-Bueno, ya que el Guerrero Celeste usó sus poderes en el mundo real
estará igual de débil que nosotros. Propongo ir a buscarle y
buscar refugio hasta que le grupo de Eliart llegue- Propuso
inteligentemente Llama Helada.
-¿Qué? ¡Paso de esconderme como una rata! Preferiría luchar- Se
envalentonó el vasco.
-Lo sé, no es nada honorable huir si vienen a atacarnos, pero usa la
cabeza tío, tenemos sólo una vida. Mejor estar todos juntos y luego
ya combatir.
-Mierda... asco de castigo- Se resignó el Capitán- Está bien,
vamos a por el Guerrero Celeste.
Mientras tanto las otras dos energías, Gaia y Holy, iban andando con
cuidado por la desolada ciudad para intentar evitar un encuentro
desafortunado. De pronto oyeron unos pasos a sus espaldas y la rubia
se volvió.
-¿Quién anda ahí?- Dijo entre amenazante y asustada.
-Ju, ju, pronto lo sabrás- Respondió la misma voz hablando esta vez
desde adelante.
-¡Es rápido, corre Holy!- Y ambas echaron a correr por las calles
gritando. Tal vez los gritos sirvieran de pista a los I-Men.
-No pasaréis guapas. Me llamo Zutta- Tras esta presentación se
transformó en una pelota de un metro de diámetro y fue a arrollar a
Gaia. Ésta, que no podía dejar de pensar en el paradero de Eliart y
de su hermana, decidió no huir y encaró el golpe transformando sus
brazos en troncos y golpeándolo- ¡Vaya, no lo esperaba !- Dijo el
extraño y aumentó la velocidad en dirección a Holy en esta
ocasión. Pero una ráfaga de viento atrapó a la pelota.
-¡Corte vendaval!- Se oyó. Zutta cayó al suelo y perdió una vida.
-¡Mirad, es allí!- Dedujo Waver al ver la corriente de viento.
-Sí, sin duda ésa es nuestra Celestina- Confirmó el vasco.
-¿Estáis bien?- Preguntó el Guerrero.
-Sí, gracias- Respondieron ambas al unísono. Zutta se levantó y se
dispuso a atacar de nuevo. Celestina iba responder pero Gaia le
detuvo.
-Tranquilo creo que puedo yo sola- La rubia hizo crecer las ramas de
sus brazos hasta atraparlo Las ramas golpeaban mientras la esfera
intentaba esquivarlos sin éxito. Antes de que la bola pudiera
moverse un fragante puñetazo la hizo volar por los aires.
-Perdón por interrumpir- Saludó el Capitán.
Zutta había caído a dos manzanas de donde estaban los I-Men, pero
fue consciente de su inferioridad y decidió marchar por otro camino
para no toparse con ellos. Ya habría ocasión para luchar cuando no
estuviera en inferioridad numérica. Los I-Men celebraron su
encuentro y el Guerrero Celeste informó a Gaia y Holy del castigo de
los GM.
-Comprendo. Todos vosotros estáis sancionados, salvo Holy y yo. Holy
¿crees que podrás curarlos?
-Sí, pero me llevará tiempo- Asintió la curandera.
-Entonces lo mejor será escondernos en un sitio que no llame la
atención. Estoy segura de que mi hermana dará con nosotros y en
menos que canta un gallo todo el equipo estará reunido de nuevo.
-Está bien- Finalizó el Guerrero.
Anduvieron un poco hasta dar con un edificio que parecía un centro
comercial. Forzaron la puerta y pudieron comprobar que era una sala
espaciosa y en penumbra. Si cerraban la puerta parecía insonorizada.
-Si nos quedamos aquí y hablamos en bajo, nadie nos descubrirá-
Dijo Gaia al tiempo que entraban. Entretanto, el Capitán Vasco
llevaba un rato en pie, mirando el horizonte con preocupación. El
Guerrero lo llamó:
-¿Qué te pasa tío? ¿Te preocupa algo?- Preguntó el Guerrero. El
Capitán no dijo palabra. Los músculos de los brazos empezaron a
moverse de un modo tembloroso. Nunca le habían visto así antes. De
pronto, se giró hacia su amigo.
-¡Unas poderosas energías de dirigen hacia aquí a gran velocidad!-
Parecía asustado- ¡Son desconocidos!- Añadió finalmente. Los
I-Men se miraron entre ellos con preocupación ¿Qué podrían hacer
con tan pocas vidas?
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