Ante
la incrédula mirada de Eliart y los demás, el 'Amo' caía inerte al
suelo. El joven que lo había echo caer estaba de espaldas a ellos, y
solo podían ver una gran cabellera roja como el fuego. La atmósfera
era de repente mucho más densa y pesada, como si la presencia del
recién llegado la hiciera enrarecer. El líder de los I-Men no sabía
como reaccionar, aquel tipo acababa de cargarse al 'Amo'... ¿era
entonces un aliado?
-Este
idiota...- Murmuró el misterioso hombre. Entonces se giró y Eliart
pudo contemplar su rostro. Era pálido y con una sonrisa algo
malévola, sus ojos eran azules y penetrantes, su mirada era firme y
decidida... pero ausente de calor humano. Al instante supo quien era.
-Ya
veo, tu eres el verdadero líder de los S-Men, ¿tu eres el verdadero
Amo?- La energía anaranjada de aries aun brillaba con intensidad a
su alrededor.
-En
efecto, yo soy el líder, pero dejad ya lo del 'Amo', es ridículo-
Contestó con prepotencia- Eso era tan solo un pequeño papel
interpretado por mi 'amigo'- Dijo mientras señalaba al caído.
-Eres
tan ruin que ni respetas a tus aliados...- Eliart comenzó a sentir
bullir la ira.
-No
me hagas reír, él tan sólo era un muñeco... ni si quiera es una
persona. Es un títere hecho especialmente por el titiritero, a
través del cual podía manifestar mis poderes y evaluar todo- El
extraño explicaba mientras miraba a los I-Men de uno en uno.
-¿Y
para qué toda esta parafernalia?- Exigió saber nuestro héroe.
-Pues
es sencillo, para conocer el alcance de tus habilidades de primera
mano, y para recabar información... Pero basta de cháchara, he
decidido aparecer para poner fin a este estúpido enfrentamiento- El
tipo se adelanto un par de pasos, vestía una larga capa negra. Dio
una fuerte patada para apartar al muñeco, que se rompió en cachos-
Por cierto, mi verdadero nombre es Gravitta, Doctor Gravitta para
vosotros.
Ambos
contendientes se miraban fijamente, preparados para luchar. Eliart
estaba algo cansado por su enfrentamiento con el 'Amo', pero aun
tenía energía de sobra. Por otra parte Gravitta observaba a
Revelación y a Shadow
mientras negaba con la cabeza, era una pena haber perdido tan valioso
aliados. Finalmente, invocando nuevamente a aires, el I-Men se lanzó
con una velocidad increíble contra su rival.
El
pelirrojo levantó el brazo derecho y creó un campo gravitatorio
mucho más potente que los empleados por el 'Amo', al fin y al cabo
era su verdadero cuerpo. Eliart se vio frenado casi totalmente por el
poder de su enemigo, hasta el punto de caer de rodillas, pero a base
de fuerza de voluntad logró mantenerse en pie... sin embargo su
enemigo ya estaba atacando, sin darle ningún respiro. Para cuando el
I-Men levantó la vista, Gravitta ya estaba sobre él, levantando el
puño. En el último instante logro activar a Tauro. Recibió un duro
golpe y salió lanzado varios metros.
-Pero...
¿qué demonios...? Ese no ha sido un puñetazo normal- Comentó
Eliart mientras se tocaba la magulladura en la cara, ¿de dónde
surgía esa repentina fuerza?
-¿Te
extrañas? No era mas que un simple golpe aumentado con la
aceleración gravitatoria... evidentemente mis poderes son más
amplios y fuertes ahora que uso mi verdadero cuerpo- Y sin decir una
palabra más se lanzó a por su enemigo.
Eliart
decidió seguir otra estrategia. Activo a aries para aumentar su
velocidad y poner algo de distancia, para a continuación ir de
frente contra su enemigo. Gravitta espera esa clase de golpe y volvió
a provocar otro campo gravitatorio frente a él, sin embargo, en el
último momento, Eliart se zafó hacía uno de los lados, evitando el
campo. De esta manera, y sin parar, cargó contra su rival.
Pero
justo donde hace un segundo se encontraba Gravitta... de repente ya
no estaba. El I-Men estaba confuso.
-¡Encima
tuya!- Grito Revelación. Eliart levantó la vista, y ahí estaba el
pelirrojo, flotando a unos metros sobre él, con los brazos cruzados.
-¿Te
sorprende? Ya te lo he dicho, mis habilidades están ahora a su
máxima potencia...- Entonces se lanzó contra Eliart, que volvía a
estar suprimido por la energía de su enemigo. De esta manera volvió
a recibir un duro golpe, y esta vez sin tener Tauro activado. El
joven moreno cayó al suelo escupiendo sangre, se había mordido el
interior de la mejilla por culpa del impacto.
-Maldición,
de verdad es fuerte este tío...- Entonces se dio cuenta de que su
indicador de vidas había bajado a 2. ''Mierda'' maldijo por dentro-
¿Cómo diantres puedes volar?
-Es
un campo gravitatoria negativo aplicado a mi nada más... no es tan
complicado.
Eliart
estaba frustrado, por fin tenía a Gaia delante, aunque inconsciente,
y no podía hacer nada. No sabia gran cosa del resto del grupo, pero
podían haber sido derrotados en el proceso, y encima él, quien se
suponía debía de cargarse al líder enemigo, estaba siendo
apalizado. Aún era pronto para activar su carta de triunfo, géminis,
pero tenía que reaccionar ya, o sería demasiado tarde para todos.
Más decidido aun se levantó y le gritó a su enemigo:
-¿Por
qué haces esto? No lo entiendo, no veo en ti nada de bondad, ¿qué
te paso?- Gravitta oscureció la mirada.
-Eso...
no os incumbe a ninguno. Gaia también me lo preguntó, pero es
fácil, tan solo ganaré este juego, y una vez lo logré obtendré
poder. La fuera necesaria para lograr... mi venganza- El rostro del
S-Men mostraba furia- No necesitas saber nada más.
-Pero,
no entiendo tu necesidad de hacer sufrir- Eliart señaló a Gaia-
Explícamelo, por todos mis amigos, a los que por tu culpa se ha
hecho daño... no te lo perdonaré.
-Bah-
Contestó Gravitta- ¿Amigos dices? No son nada. No valen para nada,
solo son un carga a la hora de la verdad, y por eso no entiendo tus
sentimientos.
-Entonces,
¿por que te rodeas de aliados? ¿Ninguno vale nada para tí?- El
líder enemigo bajó la cabeza. Al alzarla de nuevo Eliart descubrió
ira.
-¿A
quién le importa? No pienso darte ninguna explicación más, hagamos
una cosa, si tú con tu poder defiendes tus ideales el valor de la
amistad y demás memeces, y me derrotas... aceptaré que estaba
equivocado. Pero, por el contrario, si mi poder te derrota a tí,
reconocerás que lo importante... es uno mismo- El I-Men sonrió,
entonces sería una batalla por sus ideales, además de por Gaia.
-Trato
hecho, adelante.
Eliart
se rodeó con una potentísima energía de aires y fue más decidido
que nunca a por Gravitta, este último aplicó un campo gravitatorio
enfrente de él para defenderse, pero la misma táctica no valdría
otra vez. El I-Men evitó la zona del poder enemigo y con agilidad se
acercaba más al doctor. Cuando lo tuvo cerca concentró sus fuerzas
en las piernas y propinó un gran salto para alcanzarlo.
Gravitta
no se esperaba que su rival aún tuviera tanta vitalidad, y mucho
menos que pudiera golpearle, pero contra todo pronostico así fue.
Chocaron en el aire y una onda expansiva salió disparada.
Forcejeaban en el aire, pero al S-Men le costaba mantener su poder en
ese estado, y finalmente ambos se precipitaron. El líder enemigo se
las ingenió para colocarse sobre Eliart, de manera que este
recibiera la mayor parte del daño. Para multiplicar el efecto de la
caída añadió además fuerza gravitatoria. Viendo esto, el otro
activó rápidamente Tauro para absorber parte del efecto. Cuando
golpearon el suelo se escuchó un gran estruendo y se levantó una
nube de polvo.
-¡Eliart!-
Revelación miraba desde un rincón la pelea, no podía ayudar ya que
cuidaba de la maltrecha Gaia. La lucha pintaba mal, pero no podía
hacer gran cosa contra Gravitta, por ahora su poder excedía al del
místico. Al despejarse la nube pudo ver como estaban en el suelo
luchando puño con puño. Finalmente la fuerza física de Eliart se
impuso y, gracias a Tauro, pudo zafarse de su rival. Pusieron algo de
distancia entre ellos, al I-Men le faltaba el aliento.
-Esta
bien... reconozco... que no eres malo...- Dijo el moreno.
-Bueno,
tu tampoco- Admitió Gravitta con una sonrisa ladeada. ''Tal vez
debería ponerme más serio, o podría vencerme...'' meditaba.
-Esto
va a acabar ahora...- Eliart empezaba a notar los límites de su
resistencia, activar tantas veces su poder y de manera consecutiva le
desgastaba bastante. ''Debo terminar con la pelea con los próximos
golpes, no solo tengo una vida menos... encima mi cuerpo se está
cansando'', pensó. Concentrado cerró los ojos y llamó a su fuerza
vital- ¡Géminis!- Un aura azul muy potente le llenó y casi al
instante se dividió en dos. Ambos Eliart se miraron.
-Al
final te has decidido a usar tu mejor golpe, ¿eh? ¡Vamos ven!- Y
sin decir nada más fueron el uno contra el otro. Gravitta no era
especialmente fuerte físicamente hablando, pero si poseía una
agilidad natural, de manera que evadía la mayoría de los golpes.
Pero estaba luchando contra dos oponentes mejorados con las
capacidades de Géminis, no podría seguir así mucho más.
Finalmente
Eliart pudo darle un golpe bajo en la pierna derecha, haciendo que el
otro perdiera el equilibrio. Cuando el otro cuerpo del I-Men fue a
rematar sintió una repentina fuerza que lo atraía hacía atrás, y
antes de poder reaccionar salió volando.
-¡Ahhh!
¿qué es esto?- El cuerpo chocó contra una esfera de tamaño
considerable y de color morado. Una energía misteriosa le mantenía
pegado a ella.
Gravitta
y el otro Eliart aun peleaban. Gracias a la velocidad de este último
logró alcanzarle en el estómago, pero el pelirrojo no se amilanó y
contestó con una poderosa patada. A continuación se separaron un
poco. Usando el poder de Géminis volvió a atacar esperando un nuevo
intercambio de golpes, sin embargo Gravitta se alejó flotando en el
aire y concentrando su energía.
-¡No
huyas!- Exclamó el moreno.
-No
huyo, sólo te derroto- Miró en dirección al Eliart que permanecía
atrapado en la esfera. Esas esferas eran una concentración física
de energía gravitacional, como diminutos 'soles' oscuros que atraían
la materia. Una vez hubo preparado sus fuerzas extendió las manos y
numerosas esferas ocuparon el espacio aéreo de la sala. Aumentaron
poco a poco su tamaño hasta alcanzar unos dos metros de diámetro.
-Ya
veo, así que tu poder no se limita a aumentar o deshacer la
gravedad... eso es lo que me mantiene inmovilizado allí.
-En
efecto, con algo de imaginación y talento se puede exprimir al
máximo- ''Por otro lado, cuanto más use este poder, luego será
peor para mi mente, no puedo excederme...''. Aprovechando su
capacidad de volar comenzó a rodear los soles, que cada vez le
hacían ir más y más rápido, hasta el punto de difuminar su
figura. Eliart se percató de que el golpe iba a ser duro, de manera
que con uno de los cuerpo activó Tauro y, con el atrapado, Aries,
para seguidamente llamarse mutuamente y fusionarse en uno solo. De
esta manera pudo liberarse de la esfera y aguardar a su enemigo con
su combinación más poderosa, la Aries-Tauro.
Finalmente
Gravitta salió de detrás de una de las esferas a una velocidad
pasmosa, apenas era visible por alguien normal. En su puño derecho
se concentraba un aura morada indicadora de la gran cantidad de
energía que pretendía hacer estallar contra su enemigo. Eliart por
su parte preparó un golpe con toda la fuerza de Tauro y toda la
energía de Aries. En el momento en el que chocaron una potentísima
onda de choque se expandió. Ambos salieron lanzados como producto
del enfrentamiento.
Revelación
observaba mientras era presa del pánico. No era una batalla normal,
era un batalla entre fuerzas muy poderosas, y no era capaz de prever
el resultado, algo insólito para él. En uno de los extremos de la
habitación Eliart se levantaba, se resentía mientras escupía
sangre. Había perdido otra vida. Por otro lado, en el extremo
opuesto, Gravitta se incorporaba con dificultad, el potente derechazo
de su rival le había roto alguna costilla y cada movimiento le
hería, también contaba ahora con una vida menos.
-Por
fin te hago algo de daño...- Murmuró Eliart, ahora sin energía.
-Cierto...
sin duda por algo eres el líder de tu insignificante panda...- El
pelirrojo sonrió- Pero ahora has agotado Géminis, ¿qué piensas
hacer?
El
I-Men reconocía por dentro que tenía razón. Había puesto todas
sus fuerzas en ese movimiento, esperando poder hacer un efecto más
potente. Pero la realidad era bien distinta, apenas le quedaban
fuerzas... ¿estaba todo acabado? En ese momento Revelación se
levantó y le miró a los ojos.
-Ya
debería ser la hora camarada, ¡el potencial oculto debe despertar!-
Cierto, en la habitación de su nuevo aliado éste había mencionado
algo así después de introducirle algo de su energía.
Repentinamente
Eliart sintió un poder que le llamaba, algo clamaba por salir. Así,
siguiendo su instinto, buscó dentro de sí mismo la fuerza que de
manera natural poseía. Un aura verde comenzó a rodearle, pero no
oscura como la de Tauro, si no clara y luminosa como una fuente de
belleza y energía. Un círculo del mismo color apareció en la
frente del joven, dentro se podía ver la figura de cáncer.
-No...
esto... ¿es obra tuya maldito traidor?- Preguntó Gravitta airado
mirando a Revelación. El otro asintió mientras sonreía con
suficiencia. La ira recorrió al pelirrojo, que no dudó en aplicar
un campo extremadamente fuerte sobre el adivino. Le pilló tan
sorpresivamente que recibió un impacto contra el suelo perdiendo una
vida.
-Déjale
en paz, esto es entre tú y yo- Dijo entonces Eliart, enfadado y
revitalizado- ¡Cáncer!- La energía luminosa le sanó las heridas
mas serias y le restituyó una de sus vidas, volviendo a tener dos.
Además, un escudo circular, verde y de tamaño medio apareció en su
brazo izquierdo. En su interior estaba grabado un enorme cangrejo.
-Parece...
que aun puedes dar más...- ''Por lo menos es un signo de apoyo y no
uno ofensivo, no me costará volver a hacerle papilla'' Pensaba
Gravitta.
-Así
es, prepárate, ya me sé tus trucos...- Y ambos volvieron a tomar
una postura de combate. De repente el suelo pegó una sacudida.
-Vaya,
nuestros subordinados aún mantienen una pelea en el piso más
bajo... pero bueno, esto se acaba ya, Eliart.
Y de
nuevo fueron al ataque.
Un
par de niveles más abajo, en la sala de los tatami, J.J y Demongirl
se enfrentaban en un arduo combate cuerpo a cuerpo.
Sin
pensárselo dos veces la chica había atacado con todo desde el
principio invocando sus brazos demoníacos. Sin embargo, cada vez que
estaba cerca de su rival, por algún extraño motivo que ella
ignoraba, las escamas negras desaparecían y su poder se desvanecía
como si nunca hubiera existido. Tras intentarlo un par de veces más
llegó a la conclusión de que era inútil. Viendo que sus poderes no
eran eficaces desenvainó dos de sus espadas y se preparó para el
segundo asalto. J.J la miraba con curiosidad.
-Vaya,
así que dominas el arte con la espada.
-Así
es- Demongirl miró hacía uno de los lados y observó como el
Guerrero Celeste descansaba sobre el suelo inconsciente. Si no
hubiera llegado probablemente estaría eliminado. También notaba
como unas fuerzas enormes sobre ella peleaban, reconoció una como la
de Eliart.
-¿Tú
también lo percibes?- Preguntó de repente su enemigo.
-¿Perdona?-
Dijo ella, confusa.
-A
las presencias me refiero. No todo el mundo es capaz de sentirlas e
interpretarlas, eres la primera persona que conozco a parte de mi que
puede hacerlo- Entonces ladeó la cabeza mirando las espadas- Y
encima dominas un arte de pelea... ciertamente eres una persona
curiosa.
-Supongo
que gracias por todo eso, pero no cambia el hecho de que voy a
derrotarte- Contestó ella llena de arrogancia.
-¿Realmente
estás tan segura?- Inquirió él.
-Por
supuesto.
-Entonces
demuéstralo- Terminó J.J para provocarla.
Y
surtió efecto, pues Demongirl salió lanzada como una flecha. Los
principales poderes de la chica eran un aumento considerable de la
fuerza y velocidad, además de un arsenal de diferentes espadas que
podía invocar. Recientemente había descubierto que también podía
convertir partes de su cuerpo en las de un demonio, ganando su
fuerza. Pero no importa que truco utilizara, cuando peleaba con J.J
todas sus ventajas desaparecían y ella se convertía en una persona
normal. Por eso prefirió utilizar espadas como arma, eso no se podía
simplemente evaporar.
Entonces
asestó un duro golpe a su contrincante. J.J paró la espada con las
manos desnudas mientras lanzaba una ágil patada, que por supuesto la
chica pudo esquivar por poco. El joven ni si quiera le permitió un
segundo de tregua, ya volvía a lanzar sus rápidos ataques. Con
ayuda de las espadas y en parte a su entrenamiento la chica podía
repeler la mayoría de los golpes, aunque alguno que otro lograba
hacerle daño. Al cabo de un rato se hartó y lanzó un contraataque
a través de la defensa de su enemigo. El S-Men hizo gala de una
velocidad extraordinaria al evitar el filo del metal, pero recibió
una ligera herida en la mejilla.
Ambos
saltaron hacía atrás para recuperar el aliento. EL sudor les bañaba
y una sensación de éxtasis recorría todo su ser. Esta era una de
esas batallas en la que los contendientes debían darlo todo, era de
esas batallas que incluso se llegaban a disfrutar.
-Parece
que contigo tendré que ir al cien por cien desde el principio- Dijo
J.J entre dientes mientras se tocaba la herida de la mejilla.
-Ah,
¿no estabas usando todo tu poder acaso?
-Ahora
lo descubrirás.
El
moreno se concentró durante unos instantes y una especie de calma
recorrió la sala. Sus ojos se habían vuelto fríos y su rostro
mostraba una calma imperturbable. Demongirl se preguntó que habría
hecho, pero lo más probable era que se tratara de algún arte usado
para aumentar la concentración y evitar movimientos innecesarios y
así ahorrar energía y aumentar la eficiencia. Ella también se
concentró para enfrentar al S-Men.
Esta
vez la iniciativa fue de él, que con una patada lanzó un tatami
hacía Demongirl, ocultando su campo de visión. La chica respondió
cortando la tabla por la mitad de un solo sablazo, pero cuando apartó
el objeto su enemigo ya no estaba. Entonces desde el suelo una mano
le agarró el tobillo. ¡J.J estaba usando el suelo como escondite!
La mano usó una increíble fuerza para tirarla al suelo. La chica
cayó aparatosamente y casi se cortó a si misma con las espadas. Una
vez tumbada su instinto se aceleró y giró justo cuando un puño
surgía de donde ella estaba hace un instante.
Sin
pensárselo dos veces hundió con fuerza las espadas en el suelo para
intentar cortar a su enemigo, pero entonces una de ellas sufrió una
vibración fatal. Cuando la sacó estaba partida a la altura de la
guardia, había quedado inservible. Extrajo la otra antes de que la
destrozara también. Con un par de ágiles saltos la chica se
encaramó a una de las vigas del techo.
-¡Sal
de ahí cobarde!- Exclamo para provocar a su rival. J.J no se hizo de
rogar y salió. Miró sin inmutarse a la joven en el techo- ¡Vamos,
ven!
El
chico saltó con fuerza y se subió a una de las vigas contiguas.
Antes de reanudar el combate ambos se tomaron un segundo para evaluar
al otro, y entonces él saltó de nuevo. La batalla ahora se
desarrollaba en las alturas, los tajos de la espada de Demongirl iban
dirigidos con suma maestría y cuidado. Normalmente no usaba sus
armas con tanta elegancia, pero al no poder usar su fuerza y
velocidades sobrehumanas la obligaban a aplicar toda su técnica. Por
su parte él hacía uso de unos movimientos envidiables por cualquier
contorsionista. El dominio que tenía sobre su cuerpo era algo
increíble. Utilizaba posturas inimaginables, y no solo era ágil y
fuerte, encima también tenía un don natural para la estrategia,
calculaba cada golpe y cada ligero movimiento para que resultara
terriblemente eficaz. La chica comenzó a darse cuenta de la clase de
monstruo que tenía delante. Ni siquiera ella empleándose a fondo
era capaz de hacerle verdadero daño. Se compadeció mentalmente con
el Guerrero Celeste, seguramente no había podido hacer gran cosa,
suficiente era que hubiera logrado quitarle una vida.
En un
momento de descuido J.J logró desarmarla. Demongirl vio consternada
como su espada caía y se hundía en el suelo. ''Mierda, soy
imbécil'' pensaba. El otro aprovechó el momento de despiste y la
agarró del brazo. Le aplicó entonces una llave y la lanzó con
violencia contra el suelo sin ninguna piedad. Se escucho un poderoso
impacto.
J.J
se apartó y se alejó para ver cuál era el resultado. Al cabo de un
rato la chica logró incorporarse. Tenía el brazo derecho sangrando
y una mueca de enfado. Acababa de perder otra vida y sólo le restaba
una.
-Maldito
seas...- La I-Men recuperó su arma y se preparó para seguir
combatiendo, sin embargo su oponente había levantando un brazo, como
indicándola que parara-¿Y ahora qué demonios ocurre?
-Nada,
tan solo mírate por favor- Dijo mientras la señalaba- Hagamos una
cosa, me considero un hombre justo y pacífico... en cierta manera.
Te permitiré que te vayas de aquí, e incluso que te lleves a ese
chico moribundo. El de las agradables brisas.
-¿Te
estás burlando de mi?- La ira inundaba el pecho de Demongirl. ¡Quién
se creía aquel tipo para insinuar que ella era una cobarde! ¡Moriría
antes que abandonar un combate y admitir la derrota! Entonces el
edificio sufrió una tremenda sacudida.
-Vaya,
el jefe tiene que estar teniendo una batalla muy dura, me sorprende
que halla encontrado a alguien de su nivel... aunque más me
sorprende que la lucha se alargue tanto.
-Así
que Eliart está peleando con vuestro líder, ¿eh?- La chica pensó
repentinamente en Gaia y recordó que su objetivo principal era
sacarla de ahí con vida- ¿Es más fuerte que tú?
-¿Gravitta?
Es un monstruo peor que yo, si- J.J sonrió al evocar en su mente
unos recuerdos no muy antiguos- Lo cierto es que hasta a mi me
extraña como puede llegar a ser a veces el maestro. A veces puede
ser una persona horrible que solo piensa en su objetivo, pero otras
puede llegar a ser la personificación de la bondad, no puede
evitarlo, está en su carácter.
-¿Y
eso que narices me importa?
-Perdona,
estaba pensando en voz alta. Tu amigo hizo un comentario muy feo
sobre mi maestro, y me molestó nada más. Pero tienes razón, será
mejor que pongamos punto y final, visto que no quieres huir...-
Entonces el chico saltó y se sitúo al lado de la chica para
susurrarle al oído- Aunque, si te soy sincero, no te hubiera dejado
escapar.
Entonces
le asestó un fuerte derechazo. Ella apenas pudo resistir el golpe y
acabó de nuevo en el suelo. Notaba como las fuerzas la abandonaban,
¿era eso todo de lo que era capaz? Tenía que ser una broma, no
podía acabar tan pronto, y no de esta manera, no sin saber que iba a
ser de Gaia...
Y,
sin embargo, así iba a ser. El Guerrero Celeste estaba fuerza de
combate, en el piso de arriba Llama Helada también estaba
inconsciente, con una Waver en las últimas. Y aun más arriba
estaban Shadow Walker y Revelación, sus últimos aliados y ambos
impotentes ante el poder de Gravitta. Tan solo Eliart, su última
esperanza, podía hacer algo... ¿o no?
Cuando
J.J se disponía a darle el golpe de gracia se escucharon unos pasos
provenientes del pasillo, ¿o acaso se los estaba imaginando?
Entonces reconoció una energía a la que estaba acostumbrada. El
héroe entró entonces en la estancia.
-¿Alguien
necesita ser salvado, Patxi?
En el
piso más alto Eliart se preparaba para seguir su duro enfrentamiento
con Gravitta, se trataba de uno de los rivales más fuertes a los que
se había enfrentado jamás. Ni si quiera el poderoso Shocker podía
compararse. Además de eso estaba la manera de pensar de aquel tipo.
Le miraba a los ojos y veía un pozo de soledad y amargura, eso era.
Estaba esperando ser rescatado por alguien como él, tan solo
necesitaba un amigo que le devolviera la esperanza en el mundo.
-¿Qué
te pasa? Te has quedado mirándome fijamente- Preguntó el S-Men.
-¡Únete
a nosotros!- Gritó el moreno. Revelación se sorprendió al escuchar
esas palabras, ¿qué estaba diciendo?
-¿Qué?
-Eso
mismo, ¿por qué tenemos que pelear de esta manera? ¿Por qué? No
tiene ningún sentido. Todos estamos abrumados por el juego y hemos
dado la espalda a muchas cosas. Pero veo en ti sufrimiento y la
mirada que yo una vez tuve en el pasado, yo se lo que es estar solo y
te entiendo...-Comenzó a decir Eliart, sin embargo Gravitta no le
permitió seguir.
-¿Solo
dices? ¿¡Dices que sabes lo que es la soledad!? ¡Ja! No digas ni
una sola palabra más- Al pelirrojo se le estaba subiendo la sangre a
la cabeza- ¡Me da igual lo que tú hayas vivido! ¡No se puede
comparar a mi sufrimiento y a todos estos años encerrado en aquel
lugar! ¡No lo entiende nadie más que yo!
-¡Pero
eso no justifica nada Gravitta! Es el momento de superar todas esos
traumas, y para eso están los amigos, no se puede vivir aislado. He
visto en ti la posibilidad de cambio, se que no está todo perdido.
Aislándote así de los demás solo sufrirás más, ven con nosotros.
Te enseñaré lo que vale un verdadero amigo- Entonces tendió su
mano hacía el S-Men, esperando una respuesta afirmativa.
Gravitta
se permitió un instante de duda. ¿Y si lo que decía aquel extraño
era verdad? ¿Podría volver a confiar en alguien? La experiencia le
decía que no, que era algo totalmente imposible. Sin embargo, algo
en lo más profundo de su ser se revelaba contra la idea de
permanecer así... ¿era posible que en lo más hondo de su ser
anhelara un cambio? Entonces a través del intercomunicador le llegó
una transmisión de Kya.
-Ya
veo...- Se giró hacía Eliart, que aun tenía la mano levantada, y
no pudo evitar sonreír. Aquello era ridículo- Olvídalo Eliart, no
pienso caer tan bajo, no me uniré a ti, ni ahora, ni nunca. Así que
levanta tu puño y terminemos.
Revelación
sacudió la cabeza, durante unos instantes creía haber visto un
futuro distinto, casi había logrado convencer a Gravitta, ¿qué
podía haber salido mal?
Ambos
líderes continuaron el enfrentamiento. Los golpes se cruzaban.
Gracias al escudo de cáncer la mayoría de los golpes del pelirrojo
eran amortiguados. Por su parte Eliart no podía atacar con toda la
fuerza que quería. Sus músculos se quejaban de la tensión a la que
le estaban sometiendo.
La
constante batalla estaba agotando a ambos.
Entonces
desde el fondo de la sala se abrió una puerta oculta en la
oscuridad. De ella surgió el Sr.Irons. Cuando Revelación lo vio se
alegró y fue a saludarle para explicarle cómo estaba la situación.
Sin embargo al acercarse se percató de que la mirada del joven se
hallaba ahora sumida en la oscuridad. Un mal presagio se apoderó del
místico.
-Tú...
¿No eras el amigo de Eliart? ¿Qué te ha pasado?...
Sin
que le diera tiempo a decir nada más fue atacado por el antiguo
I-Men. Revelación se dobló sobre el estómago perdiendo el aire.
Con un gesto Irons se quitó de encima al otro. Miró a Gaia
moribunda y se acercó a ella.
-Tan
cerca, han estado tan cerca de salvarte... es una pena- Dijo en un
susurro. Entonces Shadow Walker abrió los ojos y observó lo que
estaba pasando.
-¡No!
¿¡Qué piensas hacerle a Gaia!?- Logró decir el moreno desde el
suelo.
El
grito llamó la atención de Eliart y Gravitta, que se giraron para
ver que estaba pasando. El joven I-Men no pudo evitar soltar una
exclamación de júbilo. Se acercó para saludar a su amigo, cuando
de repente sintió que algo en la situación no iba como debía ser,
Revelación estaba en el suelo, Shadow no estaba bien... y Irons
estaba...
-¿Qué...?
-¡Ja
ja ja!- Gravitta rompió a reír. Luego le dijo a su enemigo con tono
jocoso- ¿Ves a lo que me refería? Los amigos son basura, y lo
acabas de comprobar.
-No
es posible.. ¿Irons?
Entonces
Kya surgió de la puerta y fue al lado del Sr.Irons. Este se giró y
miró a Eliart a los ojos con una expresión que quería decir ''Lo
siento''. Eliart no podía creer lo que estaba pasando y se desplomó
sobre el suelo.
-¿Lo
entiendes ahora? Esta es la amistad que tanto has defendido, la
amistad que te ha traicionado, y ahora... húndete en mis sombras...
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