La
desesperación se adueñó de Eliart, quien acababa de sufrir uno de
los shocks más grandes de su vida. No era la primera vez que se
llevaba alguna decepción con algún amigo. Pero nunca una intuición
de las suyas había fallado... y lo más importante, él creía en
Irons, había creído en él. Incluso habían compartida petaca.
Arrodillado en el suelo se sentía impotente, notaba como si todo
girase a su alrededor. Entonces Irons fue a atacar a Eliart, sin
embargo un cetro de madera le impidió hacerlo, se trataba de
Revelación.
-¡Arriba
Eliart!- Dijo, apurado- ¡No debes hundirte ahora, ya casi hemos
rescatado a Gaia, tu termina de derrotar a Gravitta, no dejes que
esto te afecte!- Con un movimiento expulsó a Irons de su radio de
acción. El místico agarró al I-Men y lo alzó- Vamos reacciona, no
puedes rendirte ahora, yo me encargo de él, tú tan sólo derrota a
Gravitta... ¿vale?
-Si,
perdona, tienes razón- Aún se encontraba algo confuso.
-Y
recuerda, usa todo tú poder- Las misteriosas palabras calaron en
Eliart, ¿no había utilizado todo su poder? ¿Qué significaba
aquello? Sin pensar mucho más se mentalizo para la batalla. Primero
se encargaría del S-Men y después tendría una buena charla con su
antiguo compañero.
Había
utilizado bastante a Géminis y no quería abusar de ello, ese poder
le desgastaba a una velocidad impresionante. Miró su escudo verde,
este no había desaparecido con el aura de Cáncer, parece que podría
usarlo combinado con otros signos. Dirigió la incipiente furia que
sentía, producto de la traición, contra Gravitta. Activó Aries con
mucha fuerza, generando una imponente aura anaranjada.
-Vaya,
parece que has sacado fuerzas de flaqueza- Murmuró el pelirrojo.
-Así
es... prepárate.
Eliart
se lanzó de frente contra su rival quien automáticamente comenzó a
volar para salir del rango de ataque del I-Men. Sin embargo, este no
iba a rendirse tan fácilmente. Dio un salto prodigioso y a punto
estuvo de alcanzarle. Mientras caía Gravitta usó su poder para
aumentar la gravedad y que se hiciera más daño. Pero no fue así,
resistió el impacto contra el suelo con las piernas flexionadas.
Gravitta
miró desde el aire a su rival. Era admirable la entereza que estaba
mostrando en aquella situación, pero tarde o temprano se agotaría,
y él aprovecharía la oportunidad para acabarlo sin piedad. El poder
de Cáncer les había pillado por sorpresa a ambos, pero no sería
problema eliminarle más vidas como hasta ahora, al fin y al cabo su
poder ofensivo no había aumentado. Mientras el S-Men meditaba sobre
eso Eliart sentía una ira irracional recorrer cada miembro de su
cuerpo. Era una furia animal y terrible que lo hacía casi temblar a
la vez que las lágrimas acudían a sus ojos. Que un amigo le clavara
un puñal por la espalda era lo peor que podían hacerle a uno. Aun
así cerró los ojos y resistió la tentación de abandonarse al
llanto. Entonces una nueva fuerza le recorrió el alma y fue
consciente del poder del que hablaba Revelación antes.
Entre
tanto Revelación le estaba plantando cara a Irons y a Kya un poco
apartado de los otros dos combatientes. Su principal tarea
consistiría en distraerlos mientras Eliart terminaba su pelea. Irons
miró al otro a los ojos y rápidamente desvió la mirada. Era obvio
que no estaba orgulloso de sus actos, pero tampoco veía en él una
posibilidad de cambio. Tras un rato en silencio que se hizo eterno,
finalmente Kya fue la que tomo la iniciativa. Corrió hacía el
místico, que blandía con maestría su cetro de madera. La gata
saltó al tiempo que su brazo se hacía enorme para, acto seguido,
asestar un duro zarpazo. Boqueando el golpe con el cetro, Revelación
pudo apartarse de la trayectoria de sus tremendas garras. Entonces el
cetro comenzó a emitir un brillo amarillo.
-¡Rayo!-
Una runa en la madera se iluminó y de la punta del artefacto salió
un diminuto pero rápido rayo eléctrico. La mujer-gata no se lo
esperaba y recibió la descarga. Cayó al suelo entumecida. Irons
mientras había preparado sus misiles especiales, de manera que alzó
el brazo y lanzó una descarga con doble carga explosiva.
El
I-Men vio la peligrosidad de aquellos misiles y rápidamente cambió
el poder de su cetro. Una runa se iluminó esta vez de azul. Una
corriente de agua se formó a sus pies y le dio forma para lanzarla
como una pequeña ola. Esto no paro a los misiles, pero los caló lo
suficiente para que no explotaran. El Sr.Irons maldijo por lo bajo.
-Serás...
oye chata, ¿este tío no era aliado vuestro antes? ¿No puedes
decirme que poderes tiene? Así al menos estaremos preparados por si
vuelve a hacer otro de esos truquitos raros- Le preguntó a Kya que
estaba levantándose.
-Agh...
pues no estoy segura, es la primera vez que veo ese cetro. Por lo que
sé es capaz de prever el futuro con cierta certeza...- La chica se
sacudió el polvo del suelo y gruñó luego a Revelación. Se iba a
enterar.
-Esta
bien... pues venga preciosa, hagamos algún ataque de esos
combinados...- Dijo el siempre chulesco Irons.
Su
rival no había dicho nada en todo el rato. Tan solo se centraba en
su deber, no iba a ser fácil hacer frente a estos contrincantes y se
preparaba para lo peor, por si Eliart no podía darse prisa. Percibió
un movimiento de sus enemigos. Irons salió corriendo hacía él,
parecía que quería pelear cuerpo a cuerpo aprovechando su armadura.
Revelación sonrió, era un experto en técnicas físicas. Cuando
llegó a su altura intercambiaron una serie de golpes rápidos sin
mucho efecto. Rápidamente Irons se percató de que aquel tipo tenía
nociones de pelea.
-¡Ahora
verás!- De repente Revelación vio un ligero fragmento del futuro,
rápido como un rayo atravesó su mente. Se vio a él quemado por
algún tipo de fuego. Entonces la armadura de Irons emitió un
destello en las filigranas de plata. Gracias a su visión el místico
saltó hacía atrás a tiempo y la explosión no le alcanzó. ''Eso
ha sido una buena idea, ha aprovechado que está protegido por alta
tecnología para hacer un ataque ''Kamikaze'', y encima ahora por el
humo no le veo...'' pensaba.
De
repente se escuchó un chasquido metálico y un misil salió
disparado a su cara. Estaba demasiado cerca para invocar una pared de
agua, de manera que lo esquivó con dificultad. El misil pasó de
largo rozándole. De repente algo infinitamente diminuto saltó del
misil, se trataba de Kya. Agrandó su tamaño de golpe y le propinó
un fuerte puñetazo en la espalda a su rival. Revelación se resintió
del repentino ataque por la espalda, su poder no había podido ver a
través de eso. Cayó de rodillas por el daño. Tanto Kya como Irons
aprovecharon el momento para lanzarse contra él. En el último
segundo brilló una runa de color rosado en su cetro y una barrera
luminosa se expandió de improviso expulsando a sus enemigos.
Instantáneamente la barrera desapareció, su efecto era muy corto,
para protegerse de ataque muy puntuales.
Revelación
suspiró cansado, esa clase de ataque mágicos le consumían energía
rápidamente, su especialidad era agotar a sus rivales usando sus
artes marciales y evitar la mayor parte de ataques con su
premonición. Decidió tomar las riendas del combate en ese mismo
momento. Concentró la energía en su cetro y se iluminó una runa
negra.
Justo
entonces Eliart llamaba a la energía que le recorría el alma y que
estaba alimentada por la ira y furia de la traición. Pero entonces
se dio cuenta de algo, aquella energía no podía ser buena viniendo
de unos sentimientos tan oscuros. Pensó en el Irons que él conocía,
el jovial chico que sonreía con esa cara de suficiencia mientras
hacía bromas saliditas de tono. Él era su amigo, no sabía que le
había pasado, pero lo recuperaría. Repentinamente un torrente de
fuerza le inundó, un aura roja y brillante le envolvió dándole una
fuerza increíble. Lanzó una mirada firme y decidida a Gravitta, que
presionado por el aura de su rival retrocedió un poco en el aire.
-Pero...
¿qué es...- Cortó la pregunta al ver que Eliart ya no se
encontraba frente a él. ¿Dónde demonios se había metido? Entonces
sintió una presencia imponente detrás. Cuando se giró vio a su
rival saltar sobre la pared y cogiendo impulso. Cuando salió
propulsado alcanzó una velocidad extraordinaria. Gravitta a penas
tuvo tiempo de reaccionar y recibió un fuerte golpe que lo hizo caer
con fuerza.
Eliart
profirió entonces un poderoso rugido. Gravitta chocó contra una de
las paredes y unos cascotes le sepultaron. El I-Men se miró los
brazos. No se sentía especialmente fuerte... sin embargo había
ganado una velocidad alucinante.
-Este...-
Entonces un círculo rojo con un león en la frente le
apareció-...este es... ¡el poder de Leo!
Entonces
un cascote de los que había caído sobre Gravitta salió disparado.
Allí estaba él de pie y apenas dañado. De alguna manera había
evitado la peor parte del golpe Miró con furia al renovado Eliart.
¿Cómo podía estar dándole la vuelta al combate de esta manera?
Entonces decidió usar su carta definitiva. Con un movimiento de
brazos dispersó sus soles oscuros formando un gran área circular.
Los soles comenzaron a emitir una misterios aura.
De
repente Eliart sintió como la gravedad aumentaba de una forma
alarmante.
-¿Qué
has hecho?- Preguntó.
-Estos
soles crean un campo gravitatorio especialmente fuerte y amplio.
Aunque a mi no me afecta, tampoco puedo volar ahora. Vamos ven,
minino- Le provocó con una sonrisa burlona. Sin pensárselo dos
veces el I-Men salió disparado. Gracias al efecto de Leo podía
moverse a gran velocidad, pero la potencia de la gravedad le
ralentizaba lo suficiente para contrarrestar.
Ambos
contendientes chocaron el uno contra el otro. Comenzó una rápida
sucesión de golpes y esquives. Estaban igualados en fuerza y
velocidad, y también en técnica. Estaba siendo un combate
espléndido.
Intercambiaron
un derechazo que los hizo saltar hacía atrás. Les costaba mantener
el ritmo y jadeaban con fuerza. Eliart entonces tuvo una idea,
concentró la energía en su brazo y el aura roja lo rodeó con mas
intensidad. Su intuición le decía que tal vez podría sacar más
provecho de Leo. Gravitta observó con cuidado lo que hacía. ''¿Qué
se propone?'' pensaba. Finalmente tras unos instantes, Eliart lanzó
un puñetazo al aire al tiempo que decía.
-¡Rugido
de Leo!- De su brazo surgió un torrente de energía rojiza similar a
una llama. La corriente estuvo a punto de alcanzar a Gravitta, quien
a duras penas logró apartarse.
-Con
que esas tenemos...- Recuperado del susto el pelirrojo juntó las
palmas de las manos y una energía comenzó a reunirse allí. ''Yo
también puedo lanzarte ataques poderosos...'' a los pocos segundos
tenía en la mano una esfera morada que giraba cada vez más rápido.
Apuntó con cuidado y la lanzó contra Eliart. El I-Men bloqueó la
bola con el escudo de Cáncer.
De
repente, al impactar, la bola aumentó de tamaño y desintegró el
escudo, echando hacía atrás a Eliart también. Fue un golpe
tremendo. A duras penas se levantó y miró sus vidas, no había
perdido otra aun, y el efecto de Leo aun duraba, aunque sentía que
le quedaba poco.
Ambos
volvieron a cargar energía.
Un
par de pisos más abajo, el Capitán Vasco arremetía contra J.J. Sin
embargo, cuando se acercaba demasiado, su velocidad y su fuerza se
veían drásticamente reducidas. Aun así, gracias a sus nociones de
lucha cuerpo a cuerpo lograba mantener el ritmo. Unos instantes
después se le unió a la batalla Demongirl.
-¿Pero
tu no estabas derrotada Patxi?- Preguntó el vasco impresionado.
-¡Y
lo sigo estando joder! No puedo quedarme tirada en el suelo
cómodamente y sin hacer nada mientras te apalean- Le contestó ala
chica de manera grosera- Ten cuidado, este tío es fuerte, a un nivel
inhumano.
-Gracias
por el aviso- El joven miró el brazo de Demongirl- Se que no podré
convencerte de que te retires, pero al menos déjame a mi delante,
estás hecha unos zorros.
Ella
accedió de mala gana y se lanzaron conjuntamente a por sus enemigo,
que los estaba esperando. Primero atacó el Capitán, rápido como
una bala. Le lanzó un poderoso derechazo a toda velocidad, pero
cuando entró en el radio de acción su poder perdió fuelle, y J.J
lo esquivó con maestría mientras le hacía una llave, tirándolo
así al suelo. Casi inmediatamente una patada de la chica llegaba a
la cabeza del S-Men. Logró cubrirse con las manos y evitar el daño.
Se giró ciento ochenta grados para encargarse de Demongirl, pero el
Capitán ya estaba recuperado y le atacaba desde la espalda. Viendo
la situación J.J dio un gran salto para evitar a ambos y poner algo
de distancia.
-Siendo
dos contra uno lo tendré algo más complicado...- Murmuró. Los
I-Men se reagruparon.
-Por
cierto, ¿cuál es el poder de este tipo?- Quiso saber el Vasco.
-Sinceramente,
no tengo ni idea, no he visto que haya usado nada especial, hasta
ahora se ha limitado a atacar cuerpo a cuerpo.
-Tal
tez tenga algo que ver, tenemos que averiguarlo.
Mientras
peleaban entró por la puerta Holy, que había venido con el Capitán.
Vio la situación y negó con la cabeza, ella no quería pelear, no
le iba ese estilo, de manera que, cuando vio al Guerrero Celeste en
el suelo, fue corriendo a socorrerle. Así sería más útil. Cuando
llego al lado del caído le miró la tarjeta, esta indicaba ''1'' y
le quedaba muy poca vida, estaba en un estado crítico. Lo envolvió
en sus brazos y comenzó a brillar una luz en torno a ellos, comenzó
a sanarle.
-Vamos,
no debería tardar mucho en darte al menos la vitalidad suficiente
para que despiertes...pero después de curar al Capitán no podré
obrar milagro- Le decía aunque estuviera inconsciente.
Mientras
tanto Demongirl invocaba una de sus espadas normales para pelear con
algo más de ventaja. J.J tras analizar la situación cogió uno de
los bastones que decoraban la pared. Se trataba de una vara de algo
más de un metro de longitud y recta. Haciéndola girar con habilidad
se lanzó a por sus contrincantes. La uso como pértiga y dio un
increíble salto pasándoles, cosa que les pilló por sorpresa.
Nada
más caer al otro lado blandió la vara para herirlos, pero tanto el
Capitán como Demongirl lograron cubrirse con el escudo y la espada
respectivamente. Sin embargo al cosa no quedó ahí, una vez
estuvieron los tres inmovilizados J.J comenzó a empujar usando una
prodigiosa fuerza y echándolos hacía atrás de manera irremisible.
-¡Y
una mierda!- Exclamó el Capitán mientras hacía girar su escudo
para desviar la vara. Luego rodó por el suelo para acortar la
distancia entre él y J.J. Finalmente, se irguió de golpe para
intentar asestar un revés con el escudo. El S-Men fue más rápido y
pudo esquivar por poco el ataque. De nuevo retrocedió para salir del
rango de pelea de la pareja.
-Vaya,
me lo estáis poniendo difícil, ¿tendré que utilizar mi poder?-
Dijo- Lo cierto es que no me gustaría...
-Cállate
y déjate de tanto misterio. Úsalo o no lo hagas, pero vamos a
derrotarte, así que mételo en la cabeza.
El
otro no reaccionó bien ante la provocación y rompió la vara por la
mitad para luego arrojar los cachos a los lados. Demongirl y el
Capitán se pusieron en actitud defensiva, esperando por el ataque de
su enemigo. J.J separó los pies y les miró a los ojos, se veía
claramente que estaba ofendido por las palabras de la mujer.
-Seréis
los segundos, después de mi maestro, en contemplar mi poder. Y ni si
quiera él pudo salir bien parado...- Les advirtió.
Entonces
comenzó a desabrocharse las cerraduras en forma de botones blancos
que tenía su mono negro repartidas por todo el cuerpo. Los otros
empezaron a sentir una fuente de energía increíblemente gigantesca
y poderosa. Sin embargo, antes de que J.J pudiera quitarse el traje,
miró hacía arriba de repente. Demongirl y el Capitán también lo
hicieron.
-Esas
fuerzas que notaba arriba... se han apagado, Eliart...- Dijo la
chica.
-Gravitta...-
Susurró el S-Men- Lo siento, pero otra vez será, me necesitan
arriba...
Y
tras decir eso y reabrocharse los botones pegó un gran salto,
destrozando así el techo y subiendo los pisos de golpe.
-¿Pero
qué...- Comenzó el Capitán- Rápido, no podemos permitir que el
enemigo escape, vete a saber de que será capaz.
-Iros
adelantando, ahora subiremos nosotros- Les grito Holy desde un
extremo de la sala.
Acto
seguido ambos I-Men siguieron a J.J a través del agujero del techo.
En
el piso superior Revelación había activado la runa negra. Los ojos
le brillaban con un aura oscura y emitía una energía inestable.
-Ahora...
sufriréis la ira del Destino...- La fuerza le recorría cuando se
lanzo a Irons, quien a duras penas logró bloquear el golpe. Entonces
fue consciente de que, si no hubiera sido por su armadura,
probablemente su brazo estaría roto.
-Pichón,
mejor quédate atrás- Le dijo a Kya- Acaba de ponerse serio...
La
gata sintió el creciente poder del místico y prefirió quedarse al
margen siguiendo el consejo de Irons, si instinto le decía que era
lo mejor. Revelación no se dio ni un segundo de descanso. Usando su
cetro y ambos brazos y piernas no paraba de atacar al otro. Shadow
Walker contemplaba el espectáculo desde el suelo asombrado.''Mierda
tengo que hacer algo'' pensaba. Gracias a su tremenda fuerza de
voluntad logró incorporarse, pero estaba tan débil que hubiera
caído de nuevo de no apoyarse en la silla de Gaia. ''Yo me quedaré
aquí con ella por si acaso...''.
Irons
estaba acorralado, veía, o más bien sentía, que llegaban ataques
desde todos lados de manera constante. Finalmente se harto y lanzó
unos misiles, aunque estuviera cerca. Sin embargo estos no acertaron
a su rival, ni mucho menos. Revelación los evadió como su nada y
continuó atacando. Gancho de izquierda, patada baja, ahora asestaba
un revés con el cetro. Apenas tenían tiempo de respirar. Viendo que
no tenía salida, el S-Men se decidió a usar de nuevo la explosión
de la armadura, pero, nada más pensarlo, el místico ya había
retrocedido, de manera que fue inútil y un malgasto de energía.
-Pero...
¿co-como... es posible?- Dijo jadeando Irons. Su armadura le estaba
salvando de la mayoría de los golpes, pero comenzaba a resentirse-
¿Qué demonios... es... ese poder tan... asquerosamente fuerte?
-Cuidado
con lo que dices- Respondió el I-Men- Este cetro me fue concedido
por la divina providencia, y ella también me ha otorgado este
valioso poder, que usare en favor de la justicia... y si te refieres
a la Runa negra, esta amplifica mi poder de predicción y me dota de
energía para atacar sin cuartel...
-Ya
veo... muy conveniente, demasiado- Susurró su rival. ''Lo más
probable es que ese poder tenga algún efecto secundario, esa
explosión de vitalidad no es normal...'' dedujo Irons. Y estaba en
lo cierto, la runa negra era un arma de doble filo, cuanto más
tiempo se usara peor sería para el cuerpo del usuario. ''En el peor
de los casos es posible que me deje malherido y tenga que retirarme,
dejándole la pelea a Kya.... no importa como, tengo que
aguantar...'' pensó. Activó su puño y una granada de humo salió
disparada, bloqueando la visión de los contendientes. A continuación
lanzó varios puños voladores desde varias direcciones, esperando
que el humo dificultase el esquivarlos a su enemigo.
Pero
cuando los puños atacaron y el humo se disipó no pudo ver a
Revelación. De repente sintió un golpe por la espalda.
-Has
sido muy ingenuo, Irons. Te dije que amplificaba mi poder de
predicción, una simple cortina de humo no iba a hacer nada- Tras el
golpe con el cetro su rival había caído al suelo perdiendo
finalmente una vida, quedándose con dos. Kya chilló de rabia y se
lanzó a por el místico hecha una furia y sacando sus poderosas
garras. Alcanzó un tamaño considerable y lanzó una ráfaga de
golpes muy rápidos. Por supuesto Revelación los esquivó todos- En
fin, no servirá de nada que os diga que es inútil, ¿no?
Tanto
Irons como Kya se miraron impotentes, ¿qué deberían hacer ahora?
En
el otro lado de la habitación, dentro del círculo de soles negros,
donde la gravedad aumentaba su poder varias veces, estaban Eliart y
Gravitta. Se miraban a los ojos con dureza. Cada uno defendía una
causa totalmente opuesta a la del otro y, aun así, no podían evitar
ver una parte de si mismo en los ojos de su enemigo. Lo cierto es que
sintieron un profundo vínculo ligado más allá de la mera lucha.
Quizá en otras condiciones hubieran podido ser amigos.
Sacudiendo
fuertemente la cabeza el líder de los I-Men se sacó esa idea de la
cabeza. Aquel tipo había torturad a Gaia y había hecho sufrir a sus
amigos. Gravita no era un buen tipo según su lógica, e incluso le
dio la oportunidad de redimirse y unirse a ellos, perdonándole lo
que hizo. Y se rehusó insultándole. La energía formaba un torrente
muy poderoso a su alrededor. Sin decir una sola palabra fue a por el
pelirrojo, quien ya estaba esperándole.
Eliart
le asestó un duro derechazo, que el otro no quiso esquivar. ''Ya
veo, una competición de resistencia...'' a continuación Gravitta
lanzó su propio puñetazo, que Eliart tampoco esquivó.
-Veamos
quien aguanta más- Comentó el líder de los S-Men.
Y
así estuvieron intercambiando golpes, uno detrás de otro. ''Ha
picado'' pensó Gravitta. ''Leo le da velocidad, pero no defensa ni
ataque, de manera que mis golpes aumentados con gravedad le harán
más daño que sus ataques normales a mi, tan solo he tenido que
provocar su honor ofreciéndole una batalla 'igualada'...'' pensaba
mientras celebraba la idiotez de su rival, le creía más listo.
Sin
embargo Eliart no desfallecía, al contrario, el contacto directo con
su rival le hacía crecerse y, a pesar de no estar ni con Aries ni
Tauro, su fuerza física natural le hacía atacar con todo. Llegaron
a despellejarse los nudillos y a sangrar. Cuando vieron que aquello
no llevaba a ningún lado se lanzaron un puñetazo doble que los
lanzó hacía atrás a ambos.
-No
eres muy fuerte ¿eh?- Se jactó Eliart.
-Digamos
que lo mío son más las ciencias teóricas...- Siguió Gravitta con
el tono de bromeo provocativo.
Viendo
al situación estancada a la cual había llegado se dieron cuenta de
que aquello tendría que decidirse por medio de un golpe definitivo.
Llegaron a la misma conclusión a al vez, de manera que los dos se
pusieron a cargar energía, Eliart en su brazo derecho y Gravitta en
las palmas de sus manos juntadas. Finalmente los soles oscuros se
desvanecieron en el aire, para que así el pelirrojo pudiera centrar
todas sus fuerzas en el golpe final.
Se
miraron por última vez.
-¡Rugido
de Leo!- Exclamó Eliart mientras asestaba el puñetazo al aire y el
torrente de energía salía disparado, tomando una forma similar a
unas llamas.
-¡Explosión
gravitacional!- Gritó Gravitta lanzando su esfera de poder, que
aceleró de una manera increíble.
Ambos
ataques se cruzaron en el aire muy de cerca, alterando así
ligeramente sus trayectorias. El Rugido de Leo fue cambiando su forma
física hasta asemejarse a la cabeza de un León rugiente que atacaba
con sus colmillos. El golpe alcanzó a Gravitta en el pecho. La
esfera de gravedad mientras tanto había aumentado
extraordinariamente su velocidad y giraba sobre si misma haciéndola
más dañina. Golpeó a Eliart en el abdomen y expandió su tamaño
de golpe lanzándolo contra la pared.
Se
originó una gran nube de polvo que cubrió a los dos líderes.
Revelación y los otros pararon su pelea para mirar que pasaba. El
estruendo despertó finalmente a Gaia, quien con ayuda de Shadow pudo
liberarse.
-¿Eliart?-
Preguntó ella mirando al área de combate.
-Mierda,
ese tío tenía que ayudarme con ''eso''...- Susurró Irons.
Cuando
una de las nubes se hubo disipado estaba allí Gravitta, de pie. Sus
ropas se había quemado dejándole al descubierto el pecho y la
espalda, y habían chamuscado parte de su piel y un poco del pelo. Su
mirada estaba centrada en donde debía estar Eliart, jadeaba con
fuerza. Miró su tarjeta, esta indicaba un ''1'' y su última barra
de vida estaba cerca de agotarse. Rompió a reír al verlo.
-Parece...
que al final yo tenía razón...- Dijo.
-...No
tan rápido- Se escuchó desde el otro lado de la habitación. Eliart
estaba encajado entre unos cascotes y a duras penas pudo salir de
entre ellos para incorporarse. Su tarjeta también indicaba un uno
muy cerca de agotarse- Parece que estamos en las mismas... el combate
aun no ha...acabado...- Pero no pudo aguantar y cayó al suelo
clavando la rodilla.
-No
tienes fuerzas ¿eh?- Gravitta fue a adelantarse cuando también cayó
al suelo. Al parecer ninguno de los dos podía moverse.
De
repente, desde el suelo, salió J.J. Vio a su maestro y se acercó
para ayudar a sostenerle. Gravitta se lo agradeció en voz baja y
miró a Eliart.
-Después
de todo si que tienes amigos...- Dijo él. El silencio del S-Men fue
prolongado. De las escaleras de detrás del líder de los I-Men
aparecieron a la vez el Capitán Vasco y Demongirl, quienes ayudaron
a Eliart.
-¿Estás
bien? Menos mal que hemos decidido seguir a ese capullo- Dijo el
Capitán.
-Gracias
chicos, ¿cómo están los demás?- Quiso saber. Demongirl se acercó.
-El
Guerrero está siendo tratado por Holy, pero llegará a mañana.
Cuando subíamos hemos visto a Llama Helada y a Waver, diría que
ellos están bien también. Y a todo esto, ¿dónde está Gaia? ¿Y
mi hermana?
Eliart
hizo un gesto con la cabeza indicándoselo. Demongirl fue hasta allí
para ayudar a Shadow Walker a llevarla. La chica demonio miró con
recelo al joven de piel oscura, pero había oído por Waver que ahora
estaba de su lado, de manera que tampoco puso reparos. Por lo que
sabía el tal Revelación también estaba de su lado. Cuando vio a
Irons sonrió.
-Vaya,
Irons, entonces casi todos estamos aquí y bien, me alegro- Dijo
ella. Sin embargo Eliart profirió un gruñido.
-Jajajaja-
Fue Gravitta quien se rió- No esta bien pequeña, ahora Irons es mi
aliado, parece que Eliart estaba equivocado con su idea de la
amistad, ¿no es así?- Preguntó al que hasta hace poco se había
creído parte de los I-Men.
-Pues...-
Dudó unos instantes, pero entonces recordó el rechazo que había
sentido, y el gran futuro que le esperaba con sus nuevos aliados y se
decidió de nuevo- Pues si, así es. Ahora estoy con ellos pichón,
lo siento, se que en el fondo me querías.
-Serás
cabrón- Rugió el Capitán vasco. Irons fue hasta el lado de
Gravitta para encararse a los otros y ayudó al pelirrojo.
-Gracias,
aliado- Kya también se les unió mientras Revelación ocupaba su
lugar al lado de Eliart.
Ambos
grupos se miraron. Eliart y Irons se miraban.
-Esto
no quedará así, tu yo tenemos una charla- Notaba como las lágrimas
le acudían a los ojos, pero no las derramó- Y pensar que....
-...que
hemos compartido petaca, ¿no?- Terminó Irons- Es verdad... pero
entiéndeme, las cosas cambian y tengo que mirar por mi mismo... lo
siento Eliart...
-Esto...
acaba ahora...- Susurró Gravita, quien se veía en una situación
complicada. Repentinamente una voz atravesó el aire y les paralizó,
de manera que no podían mover ni un solo músculo del cuerpo.
Enhorabuena
a todos los que habéis sobrevivido estos días. El final del quinto
día se acerca y han sido unas jornadas duras e intensas para todos.
Duras para vosotros, e intensas para nosotros, que tenemos que velar
por el buen funcionamiento de El Juego. Como ya os dijimos al iniciar
esta gran contienda, es hora de una de las pausas para que
reflexionéis y descanséis. Ahora os enviaremos de vuelta a la
Tierra para no saturaros mentalmente. Allí dispondréis de un tiempo
límite para hacer lo que queráis. Tan solo existen dos normas que
no debéis romper por vuestro propio bien y el de vuestro seres
queridos... No habléis con nadie que no pertenezca al Juego de El
Juego... y no uséis vuestros poderes.
Así
pues, ¡volved a vuestras casas! No tardaremos en haceros regresar
aquí para el segundo round... jajajajajaja...
La
voz fue apagándose poco a poco y desapareció al cabo de unos
segundos. Seguían sin poder moverse. Gravitta y Eliart cruzaron
miradas.
-Parece
que nuestra pelea no acaba aquí Eliart...
-Eso
parece... la próxima vez que nos enfrentemos te haré ver la verdad
de lo que te he dicho hoy...
-Si
finalmente nos volvemos a encontrar seré yo quien te haga ver la
verdad...- Desde los pies hasta la cabeza la figura de casi todos los
presentes se fue difuminando y desapareciendo, como si estuvieran
siendo teletransportados a otro lugar...
Quinto
día de juego, finalizado. Jugadores restantes: 175.
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