martes, 15 de diciembre de 2015

Capítulo 46 - 'La entrada de la Torre'

Waver se levantó algo cansada. Los demás dormían alrededor, bajo los árboles. Observó a Gaia y a Eliart acurrucados un poco más allá. La adolescente esbozó una sonrisa, a pesar de todo ese tipo de cosas lograban animarla un poco, ver que podía haber esperanzas incluso en un lugar como el Juego. Saco un cigarro y se lo llevó a los labios. De repente alguien le tendió un mechero.
-¿Fuego?- Shadow apareció de entre las sombras. La última guardia había sido la suya. La chica se acercó para encender el tabaco.
-Gracias- Contestó ella mientras daba una profunda calada. El moreno se encendió uno propio y ambos recorrieron juntos el camino que se abría entre los árboles. Waver miró al chico- ¿No deberías vigilar mientras los demás duermen?
-Sí, pero he notado como el Capitán se removía, ya está despierto- Se excusó- Si algo pasa él estará alerta- Shadow observó a la otra mientras pensaba- ¿Te acuerdas como nos conocimos? Tú y Llama Helada querías darme una paliza.
-Es verdad- Waver sonrió con ligereza- Ha pasado tanto tiempo desde entonces, ¿cuánto ha sido? ¿Un mes, más?
-No lo sé, entre tanto viaje a la tierra, al juego, a las otras dimensiones... ya he perdido la cuenta, pero ha sido mucho tiempo. O al menos así lo ha parecido- La muerte de Llama Helada estaba reciente en la memoria, y a pesar de todo Waver se resintió un poco al pensar en él. Shadow se dio cuenta de ello- Oye, perdona por recordarlo. Sé que es duro, pero tampoco puedes permitirte olvidarle. Aquella vez cuando peleamos... realmente me parecisteis duros, y ahora que te veo sé que has crecido mucho en este tiempo. Te has vuelto muy fuerte, estoy seguro de que derrotarías a aquel Shadow que seguía a Gravitta.
-Sigue siendo irónico que ahora vayas a luchar contra él- Comentó Waver tratando de cambiar de tema.
-Bueno, me gustaría, pero él también se habrá hecho más fuerte. No sé si podría plantarle cara, además...- Pensó en Eliart- Eliart querrá encargarse de él personalmente, ya sabes como es. No puede soportar lo que pasó la última vez- Ambos pensaron en Irons, en Gaia. Gravitta les había hecho pasar malos ratos.
-Lo sé- Escucharon unos ruidos a su espalda y ambos se giraron para ver a Garra aparecer. La rubia sonrió al verlos.
-¡Por fin!- Exclamó- Andáis muy rápido, venga volved. Ya nos hemos levantado todos, estamos tomando el desayuno antes de ir a la guarida de Gravitta.


Eliart reflexionaba mientras mordisqueaba una pieza de fruta. Lo que les había dado Sage se estaba acabando, pero entre las verduras recolectadas por Gaia y los animales cazados por Demongirl y el Capitán, por ahora tenían de sobra. “Estoy nervioso. Después de tanto tiempo por fin volveré a encontrármelo, cara a cara”, tenía un nudo sobre el estómago que le impedía comer con normalidad. Gaia le vio y se acercó para darle un abrazo por detrás. El manchego dio un saltó de la sorpresa.
-¡Gaia! Menudo susto me has dado.
-Eso te pasa por estar tan concentrado en tus pensamientos- Contestó ella al tiempo que le daba un tierno beso en la mejilla. Erzzhia se sonrojó al verlos. A pesar de tener la edad de Waver la hermana de Celestina era mucho más inocente- ¿Qué te preocupa tanto?
-Pues...- Eliart no podía decirle sus verdaderos sentimientos. No lo entendería. Gaia había sido raptada una vez por el científico. Jamás comprendería su intención de intentar llevarle por el buen camino. Pero sí podía decirle una parte de la verdad- Estoy nervioso. La última vez que le vi apenas pude darle combate, y eso que desperté a Leo en el momento crítico. A pesar de todo lo que hemos entrenado... Temo no estar a la altura, esta es la prueba de fuego. Y ante todo no quiero poneros en peligro.
-Estando en este juego ya estamos en peligro, ahora la decisión que tenemos que hacer es como preferimos morir- Dijo de manera algo pesimista Gaia, pues la mención a Gravitta le hacía recordar el terrible cautiverio. Luego sacudió la cabeza, intentando despejarse- Pero si estamos aquí es porque queremos. Fue decisión de todos seguirte, y todos queremos luchar juntos. Si no es ahora con Gravitta será contra Árkanon, o contra alguien peor. Toca luchar.
-Tienes razón. Pero eso no quita que quiera protegeros- El líder cubrió los hombros de la chica con su brazo para apoyarla. El chico se encontraba sorprendido, era la primera vez que veía a Gaia asumir con esa naturalidad las batallas. Ciertamente lo que había pasado en la ciudad la había hecho cambiar. Ahora era un poco más dura. Pero él sabía que por dentro seguía siendo una persona sensible y que sufría por la pelea.
El Capitán y el Guerrero estaban peleando entre ellos, para variar. Discutían acerca de quien tomaría el último filete. Fue Kya quien se lo llevó, siendo más rápida que los otros dos. Los tres comenzaron a gritarse tonterías cuando, sin querer, golpearon a Demongirl en la espalda. La chica se giró y los miró fríamente.
-¿Qué hacéis?- Inquirió. Los chicos se quedaron congelados, esperando una represalia, pero la chica demonio tan solo arqueó una ceja- Anda, dejad de haced el memo, que hoy tenemos que estar centrados- La morena volvió a lo que estaba, afilar sus espadas. Los chicos se miraron mientras Kya subía a un árbol a comer su filete.
-¿Qué ha sido eso?- Preguntó el Guerrero. El Capitán se encogió de hombros.
-No lo sé. Desde que volvió de su entrenamiento se ha mostrado más fría, como si su fuego se hubiera apagado- Celestina meditó sobre ello mientras ambos se alejaban.
-Es evidente que lo de Llama le ha afectado más que a los demás. Pero normalmente estaría deseando golpear un montón de traseros. No afilando con paciencia y calma sus espadas.
-Estoy de acuerdo- El Capitán pensó en Ana- Creo que la entiendo. Después de tantas peleas, por fin probamos lo que es una verdadera derrota. Holy y Argem eran buenos compañeros, pero Llama Helada era distinto.
-Es curioso, me tomé bastante bien lo de Holy, visto en retrospectiva- Afirmó el Guerrero- Supongo que siempre he estado preparado para perderos. Sé que suena terrible, pero la solución no es deprimirse... es seguir peleando por un futuro mejor.
-Sí... pero bueno, dejemos los sentimentalismos, que eres mi archi-enemigo.
-Pensaba que eras tu propio enemigo, Capitán memo- Dijo Celestina mientras volvían a la pelea.
Al cabo de unos minutos más apareció Revelación mientras los demás ya estaban preparados para salir. El místico había pasado gran parte de la mañana ausente, perdido en el bosque. Se acercó a donde estaba Eliart, hablando con el Capitán, Demongirl y Gaia.
-Saludos, camaradas- Eliart sonrió al verle, siempre le daba seguridad a la hora de tomar decisiones.
-Genial, ya estamos todos- Confirmó el líder- Shadow a ido a buscar a Kya, por ahí llegan. Estábamos localizando la torre e intentando sentir sus presencias. Aunque el camino parece bastante obvio, pero mejor no confiarse.
-Buena decisión, sin embargo, ya he visto la guarida de Gravitta- Afirmó el místico.
-¿Qué? ¿Dónde está?- Preguntó el Capitán mientras levantaba el brazo. Revelación señaló una senda que se abría por el bosque.
-Sólo hay que seguir por aquí, estamos a menos de una hora andando. Deberíamos ir ya.
-Las chicas ya están listas- Dijo el Guerrero acercándose a los demás. Waver, Garra y Erzzhia estaban detrás, mirando a Eliart. El líder se apartó un poco para que entraran en la conversación.
-Bien, antes de ir deberíamos decidir quien llevará las comunicaciones con Erzzhia en caso de que nos separemos- Dijo Eliart. La hermana de Celestina se adelantó.
-Puedo hacer como en la ciudad, mantener un vínculo telepático con todos- Aseguró.
-Sé que puedes, pero no quiero que estés agotada sin motivo- Adujo el líder mientras la miraba a los ojos- A pesar de todo eres la única persona capaz de contrarrestar efectivamente ataques psíquicos. Si tienen alguien capaz de hacernos daño mental, te necesitaremos. Prefiero que no estés exhausta si se da el caso.
-Yo... Está bien- Aceptó ella de mala gana.
-Bien. Si podemos asaltarles como hicieron ellos nos dividiremos en fuerzas iguales. Lo ideal serían tres grupos, con al menos dos atacantes y un apoyo- Explicó Eliart su táctica- En el primer grupo iremos Demongirl, Erzzhia, Waver y yo. Demongirl y yo seremos los atacantes, Erzzhia el apoyo, y Waver protegerá a Erzzhia. En el segundo irán el Capitán, el Guerrero y Gaia. Gaia será el apoyo. En el último irán Shadow, Garra, Revelación y Kya. Revelación será el apoyo y Kya le ayudará. Erzzhia, te conectarás con Revelación y con Gaia, así estaremos los tres equipos sincronizados. La idea es pillarles por sorpresa, y eliminarlos lo más rápido que podamos.
-Me sorprende tu táctica, pensaba que preferías el enfrentamiento individual, Eliart- Dijo Shadow mientras le escudriñaba.
-Sí... pero ahora estoy pensando en sacaros vivos de aquí, chicos.
-¿Y no querrás enfrentarte a Gravitta solo?- Preguntó entonces Kya, que sabía que su antiguo jefe no querría luchar contra alguien más. Los demás estaban atentos, pendientes de la respuesta del líder.
-Sí, claro que quiero. Pero ahora esto consiste en ganar, ¿no? Me gustaría intentar tener un mano a mano con él... Pero si no es posible, iremos con todo. ¿Alguna objeción?- Preguntó a sus I-Men mientras estos le escuchaban. Nadie dijo nada. Demongirl sonrió.
-Parece que por fin eres un líder de verdad, vamos a partirles la cara a esos capullos.


Gravitta estaba sentado a la cabecera de una larga mesa de madera. Una ventana le llevaba el brillante color dorado del amanecer. Sus pensamientos flotaban en torno a los I-Men, como ya empezaba a ser costumbre. Se encontraba en la habitación anexa al Sexto piso de la torre. Se preguntaba donde podrían estar sus enemigos cuando, de pronto, J.J entró por la puerta.
-Ya vienen- Dijo, escueto. La mirada del pelirrojo le instó a hablar más- He notado un grupo poderoso de presencias viniendo desde el bosque. Como mucho a medio día estarán frente a la torre.
-Entiendo...- Una idea voló por la cabeza del científico- ¿Has dicho poderosas presencias? ¿Cómo de poderosas?
-Voy a evaluarlo...- Contestó J.J mientras se concentraba. Al cabo de unos segundos abrió los ojos- He reconocido a Demongirl y al Capitán Vasco, contra quienes peleé. También está el chico de viento, el Guerrero Celeste. Sorprendentemente es la segunda fuerza más grande de su grupo. Reconozco a Shadow y Kya. El resto son fuerzas que no conozco de antes... Y una de ellas es increíblemente fuerte. Pretende ocultar su poder pero desde aquí lo puedo ver como un faro enorme de energía.
-Debe ser Eliart, es su líder. Y el único que podría plantarme cara- Adujo Gravitta. J.J asintió mientras sonreía- Y tú, claro.
-Así es, maestro- J.J miró a los ojos de su amigo- La fuerza de Eliart es comparable a la tuya. Para serte sincero... no puedo decirte quien podría ganar cuando os enfrentéis.
-Ya. Bueno, si es mi rival más le vale estar a la altura- El líder de los destructores apartó la mirada de su compañero y observó el cielo a través de la ventana. A J.J no se le escapó el detalle de que había llamado a Eliart “rival”, y no “enemigo”. Se fue de la habitación con discreción.
Desde que habían vuelto de la tierra Gravitta estaba muy distinto a como lo conociera antes del Juego. Antes era mucho más arisco y cruel. Se ganaba los favores de otros a través del miedo y la muestra de poder. Ahora se había vuelto mucho más sutil, sabía ofrecer buenos tratos, y por lo tanto compañeros más leales. A pesar de todo, él se había considerado siempre distinto del resto de secuaces de Gravitta. Él había sido el primero, y nunca falló en estar ahí. En cierta manera su relación era lo más parecido a una amistad que tenía el líder de los Destructores. La única persona que quizás fuera valorada era Death Master.
Desde que Eliart habló con Gravitta su carácter se había suavizado, se pasaba más tiempo pensando. J.J le conocía muy bien, y había visto incluso una sombra de duda en sus ojos. “Pero a mi eso me da lo mismo. Si sigo vivo hoy en día es gracias a él, así que mi apoyo lo tendrá pase lo que pase, y tome las decisiones que tome”, reflexionaba el destructor.
Llegó entonces donde los demás, en una de las habitaciones. Psikosis había derrotado en un combate a Leariat, aunque por poco. Era imprescindible que mantuvieran un orden estricto sobre quien debía ser más fuerte. Así lo exigían las reglas de la Torre.
-Chicos, id cada uno a vuestro piso. Los I-Men ya están aquí, y quieren la revancha.
Chairner y el Vikingo de Acero sonrieron, con ganas de partirles la cara de nuevo. Death Master se encogió de hombros, a él eso le daba igual. La rubia parecía algo preocupada, pero no le dio mayor importancia. Leariat desechó con un gesto de la mano a esa “amenaza”.


Los I-Men salieron por fin del bosque, que acababa abruptamente al cruzarse con un río. Al otro lado había un camino de tierra que llevaba hasta el pie de la gran Torre, la cual llevaban un tiempo divisando entre las copas de los árboles. Al tener ya a la vista la estructura estaban divididos en los grupos que Eliart había hecho antes. Directos de frente iba el grupo más ofensivo; Guerrero Celeste, el Capitán y Gaia. Por el flanco derecho iba el grupo de Revelación, mientras que por el izquierdo iba el de Eliart.
El Capitán iba en cabeza, pues tenía el don de sentir las presencias. El Guerrero iba el segundo, preparado para liberar su viento hacía donde hiciera falta. En última lugar iba Gaia, que vigilaba la retaguardia y estaba en contacto con Revelación y Erzzhia. Los tres habían perdido de vista a los otros grupos, pero sabían que estaban cerca, así que se pusieron en marcha con energía. La idea era que ellos fueran la distracción principal. Sus habilidades eran directas, potentes y versátiles, podían hacer de avanzadilla perfectamente. Mientras tanto los demás se infiltrarían por distintos lugares de la torre e irían mermando las fuerzas de Gravitta.
Se iban acercando a la entrada cuando de repente Gaia sintió un pinchazo en la cabeza. Era el místico.
-Deteneos todos- Les ordenó. Gaia llamó a los otros, que se pararon. Revelación habló de nuevo- Noto una sensación extraña... Esta torre es impenetrable. Estoy viendo que la decisión que hemos tomado no funcionará.
-Estoy de acuerdo- Aportó entonces Erzzhia, que parecía tener un don natural para sentir alteraciones psíquicas- Algo en esta torre repelerá nuestros poderes, esta roca negra es especial. No sé muy bien lo que significa- Hubo un repentino silencio mental. Al cabo de unos instantes Erzzhia habló de nuevo- Eliart nos cree a Revelación y a mi, así que ha decidió que nos reagrupemos frente a la puerta principal. Dice que si tenemos que hacer un asalto directo, mejor permanecer juntos.
Gaia les contó a los otros lo que ocurría. El Capitán soltó una maldición mientras Celestina se llevaba una mano a la barbilla. A los pocos minutos aparecieron los otros grupos, igual de enfadados y nerviosos. Demongirl se acercó al místico y lo cogió.
-¿Qué ha pasado?- Inquirió. El melenudo no se amedrentó y señaló a la torre.
-¿Por qué no lo descubrimos?- Dijo en tono misterioso. El grupo al completo se acercó hasta la base de la estructura negra. De cerca era evidente que rezumaba algún tipo de poder.
-Esto no puede ser obra de Gravitta... no concibo un poder tan conveniente como para crear un edifico de estas proporciones e impenetrable- Dedujo el Guerrero. Shadow asintió.
-Sí, ni siquiera aunque me metiera dentro de mi sombra podría deslizarme entre las rocas... es como si no hubiera espacio. Algo me echa atrás.
-Eliart, ¿por qué no tratas de derribar el muro?- Sugirió Gaia- Es la prueba más directa que tenemos de si podemos pasar. Y eres el más fuerte.
-Está bien, pero si lo hacemos abandonaremos por completo cualquier tipo de estrategia que implique sigilo- El Capitán soltó un bufido.
-No te olvides que tienen a J.J de su lado, ese tío es muy fuerte, seguro que nos han detectado desde hace mucho. Y estamos discutiendo frente a su casa, es evidente que quieren que entremos por la puerta- Demongirl enarcó una ceja. ¿El Capitán estaba diciendo cosas coherentes?
-De acuerdo, entonces acabemos cuanto antes- Un aura verde oscuro recorrió a Eliart de pies a cabeza. El aire vibró de poder y los I-Men se sorprendieron, era el Tauro más potente que habían visto nunca. El líder levantó un puño y miró a la pared- ¡Destructor de Tauro!
La tierra a los pies de Eliart se sacudió y se rompió por la fuerza, pero la torre no mostró el más leve rasguño. La piedra permanecía intacta allí donde el I-Men había golpeado. Los demás se quedaron impresionados por al robustez del edificio.
-Parece que no caerá. Vayamos por la puerta- Dijo Eliart mientras se miraba la mano. Fueron todos juntos hasta la puerta principal, un rectángulo abierto en la roca que tenía forma de puerta, como una gran cueva. Tras varios metros adentro había una puerta más pequeña de madera, que era la verdadera entrada.
Eliart se paró para examinar la entrada de la cueva y la puerta de madera que había al fondo. Revelación hizo lo mismo, mientras Demongirl hizo amago de querer entrar. El místico la detuvo con su cetro, y la chica se molestó.
-Espera, aquí hay algo- Dijo, a modo de explicación. De repente una voz llegó hasta ellos, vibrante. Era Gravitta.
-Bienvenidos a mi humilde morada. Veo que recibisteis la invitación, aunque os habéis tomado vuestro tiempo para llegar a la torre- Los I-Men miraban en todas direcciones, pero no podían ubicar la fuente de la voz- Como ha dicho mi antiguo amigo Revelación hay algo que impide el paso a la cueva. No puede entrar cualquiera en la Torre- Eliart frunció el ceño. Aquella voz le traía recuerdos y sentimientos. Miró más allá y pudo ver a Gaia mordiéndose el labio- Veréis, la torre existe desde hace mucho tiempo, yo la encontré así. Sin embargo tiene unas reglas que deben ser seguidas, o descarga su poder sobre quien las rompa. Por ejemplo, el número de habitantes nunca puede ser más de siete, y cada uno habita uno de los pisos, aunque el movimiento entre ellos es libre. La segunda norma es que los siete habitantes deben vivir en orden de fuerza, siendo el del primer piso el más débil, y el del Séptimo el más fuerte.
-¿Y qué nos quieres decir con todo esto, Gravitta?- Inquirió entonces el Guerrero, envalentonándose- No hemos venido a jugar una partida de rol precisamente, hemos venido a darte para el pelo.
-Oh, sin duda- Se rió el científico- Pero si no seguís las reglas no podréis entrar a “darme para el pelo”, así que escuchadme- Hubo un pequeño silencio- La tercera norma y más importante, es que solo pueden traspasar la barrera que protege la cueva aquellos que tengan la destreza o el potencial de derrotar al dueño del primer piso. De esta manera la torre consigue siempre habitantes más poderosos que los anteriores, y así es como yo conquisté esta torre, derrotando a los anteriores dueños.
-Así que básicamente estás diciendo que sólo aquellos con la suficiente fuerza para derrotar a tu primer mono pueden entrar- Dijo Demongirl de manera ácida. Gravitta también se rió.
-Sí, pero todavía no veo que hayáis entrado. Cuando os decidáis tal vez os cuente más cosas.
Eliart se giró para mirar a sus compañeros. Los veía decididos y dispuestos a darlo todo, pero ahora tenía que hablar con ellos. Se reunieron y formaron un corrillo.
-¿Qué queréis hacer? ¿Deberíamos entrar y seguir sus normas?- Preguntó Eliart.
-Yo digo que entremos. Por lo que ha dicho son solo siete, podemos patearles el culo- Dijo en seguida Demongirl. Gaia asintió.
-Estoy de acuerdo, ahora somos mucho más fuertes que antes- Secundó el Capitán. Shadow y Kya se adelantaron.
-Nosotros también queremos entrar- Garra y Erzzhia asintieron. Waver no decía nada. Eliart miró por última a Revelación y Celestina, que parecían estar de acuerdo.
-Pues entremos- Sentenció el líder.
Él fue el primero en entrar. Se acercó hasta el borde de la cueva y pasó la mano, apenas notó una turbulencia en el aire, como una fina capa. Entró por completo sin que pasara nada y miró hacía atrás, esperando. El Capitán y el Guerrero le siguieron, y entraron igual de fácilmente. Shadow y Revelación fueron los siguiente e hicieron otro tanto. Waver posó su mano sobre la barrera. Ella notaba una resistencia más fuerte, y por poco no pudo atravesar la barrera. Demongirl entró como si hubiera tan solo aire, y Gaia la siguió, aunque le costó más. Garra fue la última, y entró sin mucha dificultad. Solo quedaban fuera Kya y Erzzhia. La hermana de Celestina le cedió el paso.
-Ve tú primero- La gata la miró y se encogió de hombros, tratando de entrar. Sin embargo la barrera parecía repentinamente impenetrable. Erzzhia se sobresaltó- ¿Qué está pasando?- Se acercó también, pero la barrera ahora era como un muro de ladrillos irrompible.
-Parece ser que vosotras no sois lo suficientemente fuertes, no podéis pasar- Dijo Gravitta. Waver miró al techo.
-Maldito cabrón- Soltó. Entonces la chica de agua decidió salir- Me quedaré con ellas, nunca sabemos lo que puede pasar. ¿Tú qué harás, Garra?- La rubia se sorprendió. Para ella sus principales amigas eran Waver y Erzzhia, y ambas estaban fuera. Aunque era parte de los I-Men no sentía esa necesidad de venganza contra Gravitta, de manera que salió.
-Nos quedaremos las cuatro aquí, Kya, Waver y yo protegeremos a Erzzhia, por si nos separamos para poder encontrarnos rápidamente- Dijo la rubia mientras miraba a Shadow- Así que volved.
-Asumo que no entrará ni saldrá nadie más... así que cerraré la puerta- Dijo Gravitta. Donde estaba la barrera apareció una muralla de piedra negra al igual que el resto del edificio. Sobre la puerta de madera un letrero naranja se iluminó y dejó caer siete relojes. Los I-Men los recogieron y la voz de Gravitta volvió a resonar- Ahora que habéis entrado debéis seguir las reglas del Amo de la Torre. Es decir, mis reglas. Tenéis que poneros los relojes si queréis luchar contra nosotros. Cuando lo hagáis os explicaré lo que sigue.
-Bueno chicos, de perdidos al río. Sigamos por ahora sus indicaciones, le ganaremos jugando a su juego. Así la victoria será mejor- Les animó Eliart. Los demás asintieron y todos se colocaron el pequeño reloj, sonó un clic y una barrera cubrió los relojes.
-Esa barrera es para protegerlos. Y tampoco podéis quitároslos. Es curioso como funciona este lugar, cuando uno es el Amo de la Torre esta te permite crear unas reglas, cualesquiera, que se harán realidad siempre que se esté dentro del recinto. Por supuesto existen límites, no es una máquina de conceder deseos. Pero la magia de la torre ha creado esos relojes...
-Déjate de charlas, vamos al lío- Dijo el Capitán. Gravitta sonrió.
-De acuerdo. En esos relojes acaba de empezar una cuenta regresiva de dos horas. En cada uno de los pisos espera uno de mis destructores. Como ya sabéis las reglas de la torre sabéis que cada uno es más fuerte que el anterior. Yo, por supuesto, estoy esperando en el Séptimo piso por ti, Eliart. El juego que os propongo es sencillo, cada uno de los destructores tiene una llave, en total seis. Si queréis acceder al Séptimo piso necesitáis al menos cuatro llaves. Pero...- Hubo un pequeño silencio que elevó la tensión-... Las llaves solo las tendréis si derrotáis al destructor en un combate uno a uno. Si perdéis, la llave se destruye. Si rompéis la reglas del combate individual, la llave se destruye. Y por último, pero no menos importante. Tenéis un plazo de dos horas, como ya dije antes... Si el plazo se lleva a cabo, el reloj de Eliart explotará y, como mínimo, le amputará el brazo izquierdo.
-Sabandija...- Murmuró Celestina. Eliart de repente empezó a reírse.
-Por mi perfecto. Un combate sólo contra ti es lo que quería, Gravitta. No os preocupéis chicos, como ha dicho mi querido amigo esto es solo un juego, llegaremos arriba en un instante, y con las seis llaves. Entonces entraré y acabaré con esto. ¡Vamos!
Todos siguieron a Eliart a través de la puerta de madera. Una vez entraron todos divisaron una escaleras que ascendían pegadas a la pared. Dentro no era todo de piedra negra, el suelo era de mármol blanco, lleno de alfombras rojas y cojines color crema por toda la estancia. Al fondo había una chimenea y unos cuantos sofás. Las escaleras que subían tenían una barandilla dorada. Eliart puso un pié en la escalera.
-Chicos, voy a subir hasta el último piso, os esperaré allí para que traigáis las llaves- El líder no dejó que le vieran el rostro. En su lugar se activó Leo y salió disparado como un rayo. Los demás se miraron, sorprendidos. De una de las puertas entró en la estancia Leariat, que les observó con cautela.
-Buenos días. Ya me dijeron que vendrían amigos de Gravitta...- Los I-Men le miraron. Revelación se llevó una mano a la barbilla.
-A este no le vimos en la ciudad- Dijo, reflexionando- Y allí fueron cinco Destructores. Asumiendo que J.J y Gravitta son el sexto y séptimo ocupantes de la torre... entonces este es nuevo.
-Oh, ¿conocíais a Ceniza? Despaché a ese perdedor hace tiempo- El místico se preocupó. ¿El más débil de ellos era más fuerte que Ceniza?
-¿Quién peleará con él?- Preguntó a los demás. Ninguno de ellos estaba seguro, Celestina se adelantó, pero Revelación le frenó- No amigo, tú eres de los más fuertes de nosotros, deberías conservarte para los pisos superiores.
-¿Por qué no lo decides tú, Revelación? Utilizando tu don de adivinación puedes asignarnos los rivales más fuertes- Sugirió Gaia, pero entonces Demongirl se adelantó mientras desenvainaba una espada. El místico trato de detenerla, pero ella fue más rápida y se lanzó para dar un puñetazo al destructor, que lo paró con su mano. Entonces la chica usó su espada para lanzar una estocada, que Leariat esquivó por los pelos.
-Parece que el rival ya ha sido decidido- Retumbó por la sala la voz de Gravitta- Cualquier intervención ahora os hará perder la llave número uno.
Revelación maldijo por lo bajo. Gracias a su poder podía ver que Demongirl tenía las de ganar, pero el enfrentamiento adecuado hubiera sido Gaia. De todas maneras si no querían perder la llave debían subir.
-Parece que Demongirl luchará contra el destructor. Será mejor que subamos chicos, solo tenemos dos horas para llevar las llaves al último piso- Dijo Revelación. Los demás asintieron y subieron las escaleras que Eliart había escalado con tanta presteza.
Entre tanto, en el salón la chica demonio saltaba sobre su oponente con ferocidad. Ahora llevaba en la mano derecha su espada ígnea, y en la izquierda a Destello. Leariat era rápido y esquivaba con eficacia las acometidas de su enemiga. El joven era alto y delgado, pero bajo la fina camisa blanca que usaba se adivinaban unos músculos poderosos. Llevaba el pelo completamente rapado y sus movimientos no eran de un aficionado.
A los pocos minutos la I-Men bajó un poco la intensidad, si el combate se alargaba necesitaría la fuerza para más adelante. El destructor se acercó entonces a la pared y retiró un arma que estaba colgada. Se trataba de un bastón de acero de un metro de largo. El hombre agitó el bastón y realizó unos movimientos con maestría.
-¿Estás preparada para esto?- Preguntó él con el rostro serio. Demongirl pensó en soltarle una barbaridad, pero luego recordó el entrenamiento de Lilith y sus enseñanzas. “Debo mantener la mente serena”, pensó. De todas maneras observó que Leariat no estaba burlándose de ella, solo era una persona seria- Veo que no respondes, tomaré eso como un sí.
Sin mediar más palabras el destructor atacó de frente, levantando su bastón. La chica levantó su espada de fuego, que comenzó a arder, e intercambiaron algunos golpes. Las chispas y las cenizas volaban por la habitación. Demongirl decidió aprovechar el escenario y de un salto cayó fuera de la alfombra, para a continuación tirar de esta y hacer perder el equilibrio a su enemigo. Sin embargo, él lo vio venir y dio un salto para esquivarlo.
-¡Ahora!- Aprovechando que estaba en el aire, la I-Men lanzó a Destello. Leariat no lo vio venir y la espada le atravesó, limpiamente.
Pero algo extraño ocurrió, no sólo le atravesó, pasó de largo sin hacerle una leve herida. ¿Qué había ocurrido? ¿Tal vez su enemigo podía provocar ilusiones? Leariat usó la confusión de su rival para saltar sobre ella, enarbolando su bastón de acero.
-¡Toma!- En el último momento la chica logró interponer su espada ígnea, pero el poderoso ataque aboyó la espada e hizo retroceder a Demongirl- ¡Aún no he acabado!
Leariat lanzó una patada baja que hizo caer a la morena al suelo, golpeándose la cabeza. De nuevo el bastón de acero bajó en picado para golpear el estómago de la chica. Sin embargo, Demongirl reaccionó a tiempo y detuvo el ataque con su mano derecha, transformándola en el último instante en demoníaca. Las escamas negras cubrieron su extremidad.
-Yo tampoco he acabado- Invocando una de sus espadas normales, se deshizo de la presa de su rival y se incorporó, poniendo algo de distancia entre ellos. “Su velocidad y su fuerza son extraordinarias, pero no es nada que un humano con entrenamiento no pueda lograr... ¿Entonces, cuál es su poder? Si es hacer ilusiones de algún tipo estaré en problemas, no tengo la protección de Erzzhia, y los mentalistas son mi punto débil...”, meditaba Demongirl.

La invasión de la torre acababa de empezar. Tiempo restante; 1:52:36.

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