Waver se levantó algo cansada. Los demás dormían
alrededor, bajo los árboles. Observó a Gaia y a Eliart acurrucados
un poco más allá. La adolescente esbozó una sonrisa, a pesar de
todo ese tipo de cosas lograban animarla un poco, ver que podía
haber esperanzas incluso en un lugar como el Juego. Saco un cigarro y
se lo llevó a los labios. De repente alguien le tendió un mechero.
-¿Fuego?- Shadow apareció de entre las sombras. La
última guardia había sido la suya. La chica se acercó para
encender el tabaco.
-Gracias- Contestó ella mientras daba una profunda
calada. El moreno se encendió uno propio y ambos recorrieron juntos
el camino que se abría entre los árboles. Waver miró al chico- ¿No
deberías vigilar mientras los demás duermen?
-Sí, pero he notado como el Capitán se removía, ya
está despierto- Se excusó- Si algo pasa él estará alerta- Shadow
observó a la otra mientras pensaba- ¿Te acuerdas como nos
conocimos? Tú y Llama Helada querías darme una paliza.
-Es verdad- Waver sonrió con ligereza- Ha pasado tanto
tiempo desde entonces, ¿cuánto ha sido? ¿Un mes, más?
-No lo sé, entre tanto viaje a la tierra, al juego, a
las otras dimensiones... ya he perdido la cuenta, pero ha sido mucho
tiempo. O al menos así lo ha parecido- La muerte de Llama Helada
estaba reciente en la memoria, y a pesar de todo Waver se resintió
un poco al pensar en él. Shadow se dio cuenta de ello- Oye, perdona
por recordarlo. Sé que es duro, pero tampoco puedes permitirte
olvidarle. Aquella vez cuando peleamos... realmente me parecisteis
duros, y ahora que te veo sé que has crecido mucho en este tiempo.
Te has vuelto muy fuerte, estoy seguro de que derrotarías a aquel
Shadow que seguía a Gravitta.
-Sigue siendo irónico que ahora vayas a luchar contra
él- Comentó Waver tratando de cambiar de tema.
-Bueno, me gustaría, pero él también se habrá hecho
más fuerte. No sé si podría plantarle cara, además...- Pensó en
Eliart- Eliart querrá encargarse de él personalmente, ya sabes como
es. No puede soportar lo que pasó la última vez- Ambos pensaron en
Irons, en Gaia. Gravitta les había hecho pasar malos ratos.
-Lo sé- Escucharon unos ruidos a su espalda y ambos se
giraron para ver a Garra aparecer. La rubia sonrió al verlos.
-¡Por fin!- Exclamó- Andáis muy rápido, venga
volved. Ya nos hemos levantado todos, estamos tomando el desayuno
antes de ir a la guarida de Gravitta.
Eliart reflexionaba mientras mordisqueaba una pieza de
fruta. Lo que les había dado Sage se estaba acabando, pero entre las
verduras recolectadas por Gaia y los animales cazados por Demongirl y
el Capitán, por ahora tenían de sobra. “Estoy nervioso. Después
de tanto tiempo por fin volveré a encontrármelo, cara a cara”,
tenía un nudo sobre el estómago que le impedía comer con
normalidad. Gaia le vio y se acercó para darle un abrazo por detrás.
El manchego dio un saltó de la sorpresa.
-¡Gaia! Menudo susto me has dado.
-Eso te pasa por estar tan concentrado en tus
pensamientos- Contestó ella al tiempo que le daba un tierno beso en
la mejilla. Erzzhia se sonrojó al verlos. A pesar de tener la edad
de Waver la hermana de Celestina era mucho más inocente- ¿Qué te
preocupa tanto?
-Pues...- Eliart no podía decirle sus verdaderos
sentimientos. No lo entendería. Gaia había sido raptada una vez por
el científico. Jamás comprendería su intención de intentar
llevarle por el buen camino. Pero sí podía decirle una parte de la
verdad- Estoy nervioso. La última vez que le vi apenas pude darle
combate, y eso que desperté a Leo en el momento crítico. A pesar de
todo lo que hemos entrenado... Temo no estar a la altura, esta es la
prueba de fuego. Y ante todo no quiero poneros en peligro.
-Estando en este juego ya estamos en peligro, ahora la
decisión que tenemos que hacer es como preferimos morir- Dijo de
manera algo pesimista Gaia, pues la mención a Gravitta le hacía
recordar el terrible cautiverio. Luego sacudió la cabeza, intentando
despejarse- Pero si estamos aquí es porque queremos. Fue decisión
de todos seguirte, y todos queremos luchar juntos. Si no es ahora con
Gravitta será contra Árkanon, o contra alguien peor. Toca luchar.
-Tienes razón. Pero eso no quita que quiera protegeros-
El líder cubrió los hombros de la chica con su brazo para apoyarla.
El chico se encontraba sorprendido, era la primera vez que veía a
Gaia asumir con esa naturalidad las batallas. Ciertamente lo que
había pasado en la ciudad la había hecho cambiar. Ahora era un poco
más dura. Pero él sabía que por dentro seguía siendo una persona
sensible y que sufría por la pelea.
El Capitán y el Guerrero estaban peleando entre ellos,
para variar. Discutían acerca de quien tomaría el último filete.
Fue Kya quien se lo llevó, siendo más rápida que los otros dos.
Los tres comenzaron a gritarse tonterías cuando, sin querer,
golpearon a Demongirl en la espalda. La chica se giró y los miró
fríamente.
-¿Qué hacéis?- Inquirió. Los chicos se quedaron
congelados, esperando una represalia, pero la chica demonio tan solo
arqueó una ceja- Anda, dejad de haced el memo, que hoy tenemos que
estar centrados- La morena volvió a lo que estaba, afilar sus
espadas. Los chicos se miraron mientras Kya subía a un árbol a
comer su filete.
-¿Qué ha sido eso?- Preguntó el Guerrero. El Capitán
se encogió de hombros.
-No lo sé. Desde que volvió de su entrenamiento se ha
mostrado más fría, como si su fuego se hubiera apagado- Celestina
meditó sobre ello mientras ambos se alejaban.
-Es evidente que lo de Llama le ha afectado más que a
los demás. Pero normalmente estaría deseando golpear un montón de
traseros. No afilando con paciencia y calma sus espadas.
-Estoy de acuerdo- El Capitán pensó en Ana- Creo que
la entiendo. Después de tantas peleas, por fin probamos lo que es
una verdadera derrota. Holy y Argem eran buenos compañeros, pero
Llama Helada era distinto.
-Es curioso, me tomé bastante bien lo de Holy, visto en
retrospectiva- Afirmó el Guerrero- Supongo que siempre he estado
preparado para perderos. Sé que suena terrible, pero la solución no
es deprimirse... es seguir peleando por un futuro mejor.
-Sí... pero bueno, dejemos los sentimentalismos, que
eres mi archi-enemigo.
-Pensaba que eras tu propio enemigo, Capitán memo- Dijo
Celestina mientras volvían a la pelea.
Al cabo de unos minutos más apareció Revelación
mientras los demás ya estaban preparados para salir. El místico
había pasado gran parte de la mañana ausente, perdido en el bosque.
Se acercó a donde estaba Eliart, hablando con el Capitán, Demongirl
y Gaia.
-Saludos, camaradas- Eliart sonrió al verle, siempre le
daba seguridad a la hora de tomar decisiones.
-Genial, ya estamos todos- Confirmó el líder- Shadow a
ido a buscar a Kya, por ahí llegan. Estábamos localizando la torre
e intentando sentir sus presencias. Aunque el camino parece bastante
obvio, pero mejor no confiarse.
-Buena decisión, sin embargo, ya he visto la guarida de
Gravitta- Afirmó el místico.
-¿Qué? ¿Dónde está?- Preguntó el Capitán mientras
levantaba el brazo. Revelación señaló una senda que se abría por
el bosque.
-Sólo hay que seguir por aquí, estamos a menos de una
hora andando. Deberíamos ir ya.
-Las chicas ya están listas- Dijo el Guerrero
acercándose a los demás. Waver, Garra y Erzzhia estaban detrás,
mirando a Eliart. El líder se apartó un poco para que entraran en
la conversación.
-Bien, antes de ir deberíamos decidir quien llevará
las comunicaciones con Erzzhia en caso de que nos separemos- Dijo
Eliart. La hermana de Celestina se adelantó.
-Puedo hacer como en la ciudad, mantener un vínculo
telepático con todos- Aseguró.
-Sé que puedes, pero no quiero que estés agotada sin
motivo- Adujo el líder mientras la miraba a los ojos- A pesar de
todo eres la única persona capaz de contrarrestar efectivamente
ataques psíquicos. Si tienen alguien capaz de hacernos daño mental,
te necesitaremos. Prefiero que no estés exhausta si se da el caso.
-Yo... Está bien- Aceptó ella de mala gana.
-Bien. Si podemos asaltarles como hicieron ellos nos
dividiremos en fuerzas iguales. Lo ideal serían tres grupos, con al
menos dos atacantes y un apoyo- Explicó Eliart su táctica- En el
primer grupo iremos Demongirl, Erzzhia, Waver y yo. Demongirl y yo
seremos los atacantes, Erzzhia el apoyo, y Waver protegerá a
Erzzhia. En el segundo irán el Capitán, el Guerrero y Gaia. Gaia
será el apoyo. En el último irán Shadow, Garra, Revelación y Kya.
Revelación será el apoyo y Kya le ayudará. Erzzhia, te conectarás
con Revelación y con Gaia, así estaremos los tres equipos
sincronizados. La idea es pillarles por sorpresa, y eliminarlos lo
más rápido que podamos.
-Me sorprende tu táctica, pensaba que preferías el
enfrentamiento individual, Eliart- Dijo Shadow mientras le
escudriñaba.
-Sí... pero ahora estoy pensando en sacaros vivos de
aquí, chicos.
-¿Y no querrás enfrentarte a Gravitta solo?- Preguntó
entonces Kya, que sabía que su antiguo jefe no querría luchar
contra alguien más. Los demás estaban atentos, pendientes de la
respuesta del líder.
-Sí, claro que quiero. Pero ahora esto consiste en
ganar, ¿no? Me gustaría intentar tener un mano a mano con él...
Pero si no es posible, iremos con todo. ¿Alguna objeción?- Preguntó
a sus I-Men mientras estos le escuchaban. Nadie dijo nada. Demongirl
sonrió.
-Parece que por fin eres un líder de verdad, vamos a
partirles la cara a esos capullos.
Gravitta estaba sentado a la cabecera de una larga mesa
de madera. Una ventana le llevaba el brillante color dorado del
amanecer. Sus pensamientos flotaban en torno a los I-Men, como ya
empezaba a ser costumbre. Se encontraba en la habitación anexa al
Sexto piso de la torre. Se preguntaba donde podrían estar sus
enemigos cuando, de pronto, J.J entró por la puerta.
-Ya vienen- Dijo, escueto. La mirada del pelirrojo le
instó a hablar más- He notado un grupo poderoso de presencias
viniendo desde el bosque. Como mucho a medio día estarán frente a
la torre.
-Entiendo...- Una idea voló por la cabeza del
científico- ¿Has dicho poderosas presencias? ¿Cómo de poderosas?
-Voy a evaluarlo...- Contestó J.J mientras se
concentraba. Al cabo de unos segundos abrió los ojos- He reconocido
a Demongirl y al Capitán Vasco, contra quienes peleé. También está
el chico de viento, el Guerrero Celeste. Sorprendentemente es la
segunda fuerza más grande de su grupo. Reconozco a Shadow y Kya. El
resto son fuerzas que no conozco de antes... Y una de ellas es
increíblemente fuerte. Pretende ocultar su poder pero desde aquí lo
puedo ver como un faro enorme de energía.
-Debe ser Eliart, es su líder. Y el único que podría
plantarme cara- Adujo Gravitta. J.J asintió mientras sonreía- Y tú,
claro.
-Así es, maestro- J.J miró a los ojos de su amigo- La
fuerza de Eliart es comparable a la tuya. Para serte sincero... no
puedo decirte quien podría ganar cuando os enfrentéis.
-Ya. Bueno, si es mi rival más le vale estar a la
altura- El líder de los destructores apartó la mirada de su
compañero y observó el cielo a través de la ventana. A J.J no se
le escapó el detalle de que había llamado a Eliart “rival”, y
no “enemigo”. Se fue de la habitación con discreción.
Desde que habían vuelto de la tierra Gravitta estaba
muy distinto a como lo conociera antes del Juego. Antes era mucho más
arisco y cruel. Se ganaba los favores de otros a través del miedo y
la muestra de poder. Ahora se había vuelto mucho más sutil, sabía
ofrecer buenos tratos, y por lo tanto compañeros más leales. A
pesar de todo, él se había considerado siempre distinto del resto
de secuaces de Gravitta. Él había sido el primero, y nunca falló
en estar ahí. En cierta manera su relación era lo más parecido a
una amistad que tenía el líder de los Destructores. La única
persona que quizás fuera valorada era Death Master.
Desde que Eliart habló con Gravitta su carácter se
había suavizado, se pasaba más tiempo pensando. J.J le conocía muy
bien, y había visto incluso una sombra de duda en sus ojos. “Pero
a mi eso me da lo mismo. Si sigo vivo hoy en día es gracias a él,
así que mi apoyo lo tendrá pase lo que pase, y tome las decisiones
que tome”, reflexionaba el destructor.
Llegó entonces donde los demás, en una de las
habitaciones. Psikosis había derrotado en un combate a Leariat,
aunque por poco. Era imprescindible que mantuvieran un orden estricto
sobre quien debía ser más fuerte. Así lo exigían las reglas de la
Torre.
-Chicos, id cada uno a vuestro piso. Los I-Men ya están
aquí, y quieren la revancha.
Chairner y el Vikingo de Acero sonrieron, con ganas de
partirles la cara de nuevo. Death Master se encogió de hombros, a él
eso le daba igual. La rubia parecía algo preocupada, pero no le dio
mayor importancia. Leariat desechó con un gesto de la mano a esa
“amenaza”.
Los I-Men salieron por fin del bosque, que acababa
abruptamente al cruzarse con un río. Al otro lado había un camino
de tierra que llevaba hasta el pie de la gran Torre, la cual llevaban
un tiempo divisando entre las copas de los árboles. Al tener ya a la
vista la estructura estaban divididos en los grupos que Eliart había
hecho antes. Directos de frente iba el grupo más ofensivo; Guerrero
Celeste, el Capitán y Gaia. Por el flanco derecho iba el grupo de
Revelación, mientras que por el izquierdo iba el de Eliart.
El Capitán iba en cabeza, pues tenía el don de sentir
las presencias. El Guerrero iba el segundo, preparado para liberar su
viento hacía donde hiciera falta. En última lugar iba Gaia, que
vigilaba la retaguardia y estaba en contacto con Revelación y
Erzzhia. Los tres habían perdido de vista a los otros grupos, pero
sabían que estaban cerca, así que se pusieron en marcha con
energía. La idea era que ellos fueran la distracción principal. Sus
habilidades eran directas, potentes y versátiles, podían hacer de
avanzadilla perfectamente. Mientras tanto los demás se infiltrarían
por distintos lugares de la torre e irían mermando las fuerzas de
Gravitta.
Se iban acercando a la entrada cuando de repente Gaia
sintió un pinchazo en la cabeza. Era el místico.
-Deteneos todos-
Les ordenó. Gaia llamó a los otros, que se pararon. Revelación
habló de nuevo- Noto una sensación extraña... Esta torre
es impenetrable. Estoy viendo que la decisión que hemos tomado no
funcionará.
-Estoy de acuerdo- Aportó entonces Erzzhia, que
parecía tener un don natural para sentir alteraciones psíquicas-
Algo en esta torre repelerá nuestros poderes, esta roca negra es
especial. No sé muy bien lo que significa- Hubo un repentino
silencio mental. Al cabo de unos instantes Erzzhia habló de nuevo-
Eliart nos cree a Revelación y a mi, así que ha decidió que nos
reagrupemos frente a la puerta principal. Dice que si tenemos que
hacer un asalto directo, mejor permanecer juntos.
Gaia les contó a los otros lo que ocurría. El Capitán
soltó una maldición mientras Celestina se llevaba una mano a la
barbilla. A los pocos minutos aparecieron los otros grupos, igual de
enfadados y nerviosos. Demongirl se acercó al místico y lo cogió.
-¿Qué ha pasado?- Inquirió. El melenudo no se
amedrentó y señaló a la torre.
-¿Por qué no lo descubrimos?- Dijo en tono misterioso.
El grupo al completo se acercó hasta la base de la estructura negra.
De cerca era evidente que rezumaba algún tipo de poder.
-Esto no puede ser obra de Gravitta... no concibo un
poder tan conveniente como para crear un edifico de estas
proporciones e impenetrable- Dedujo el Guerrero. Shadow asintió.
-Sí, ni siquiera aunque me metiera dentro de mi sombra
podría deslizarme entre las rocas... es como si no hubiera espacio.
Algo me echa atrás.
-Eliart, ¿por qué no tratas de derribar el muro?-
Sugirió Gaia- Es la prueba más directa que tenemos de si podemos
pasar. Y eres el más fuerte.
-Está bien, pero si lo hacemos abandonaremos por
completo cualquier tipo de estrategia que implique sigilo- El Capitán
soltó un bufido.
-No te olvides que tienen a J.J de su lado, ese tío es
muy fuerte, seguro que nos han detectado desde hace mucho. Y estamos
discutiendo frente a su casa, es evidente que quieren que entremos
por la puerta- Demongirl enarcó una ceja. ¿El Capitán estaba
diciendo cosas coherentes?
-De acuerdo, entonces acabemos cuanto antes- Un aura
verde oscuro recorrió a Eliart de pies a cabeza. El aire vibró de
poder y los I-Men se sorprendieron, era el Tauro más potente que
habían visto nunca. El líder levantó un puño y miró a la pared-
¡Destructor de Tauro!
La tierra a los pies de Eliart se sacudió y se rompió
por la fuerza, pero la torre no mostró el más leve rasguño. La
piedra permanecía intacta allí donde el I-Men había golpeado. Los
demás se quedaron impresionados por al robustez del edificio.
-Parece que no caerá. Vayamos por la puerta- Dijo
Eliart mientras se miraba la mano. Fueron todos juntos hasta la
puerta principal, un rectángulo abierto en la roca que tenía forma
de puerta, como una gran cueva. Tras varios metros adentro había una
puerta más pequeña de madera, que era la verdadera entrada.
Eliart se paró para examinar la entrada de la cueva y
la puerta de madera que había al fondo. Revelación hizo lo mismo,
mientras Demongirl hizo amago de querer entrar. El místico la detuvo
con su cetro, y la chica se molestó.
-Espera, aquí hay algo- Dijo, a modo de explicación.
De repente una voz llegó hasta ellos, vibrante. Era Gravitta.
-Bienvenidos a mi humilde morada. Veo que recibisteis la
invitación, aunque os habéis tomado vuestro tiempo para llegar a la
torre- Los I-Men miraban en todas direcciones, pero no podían ubicar
la fuente de la voz- Como ha dicho mi antiguo amigo Revelación hay
algo que impide el paso a la cueva. No puede entrar cualquiera en la
Torre- Eliart frunció el ceño. Aquella voz le traía recuerdos y
sentimientos. Miró más allá y pudo ver a Gaia mordiéndose el
labio- Veréis, la torre existe desde hace mucho tiempo, yo la
encontré así. Sin embargo tiene unas reglas que deben ser seguidas,
o descarga su poder sobre quien las rompa. Por ejemplo, el número de
habitantes nunca puede ser más de siete, y cada uno habita uno de
los pisos, aunque el movimiento entre ellos es libre. La segunda
norma es que los siete habitantes deben vivir en orden de fuerza,
siendo el del primer piso el más débil, y el del Séptimo el más
fuerte.
-¿Y qué nos quieres decir con todo esto, Gravitta?-
Inquirió entonces el Guerrero, envalentonándose- No hemos venido a
jugar una partida de rol precisamente, hemos venido a darte para el
pelo.
-Oh, sin duda- Se rió el científico- Pero si no seguís
las reglas no podréis entrar a “darme para el pelo”, así que
escuchadme- Hubo un pequeño silencio- La tercera norma y más
importante, es que solo pueden traspasar la barrera que protege la
cueva aquellos que tengan la destreza o el potencial de derrotar al
dueño del primer piso. De esta manera la torre consigue siempre
habitantes más poderosos que los anteriores, y así es como yo
conquisté esta torre, derrotando a los anteriores dueños.
-Así que básicamente estás diciendo que sólo
aquellos con la suficiente fuerza para derrotar a tu primer mono
pueden entrar- Dijo Demongirl de manera ácida. Gravitta también se
rió.
-Sí, pero todavía no veo que hayáis entrado. Cuando
os decidáis tal vez os cuente más cosas.
Eliart se giró para mirar a sus compañeros. Los veía
decididos y dispuestos a darlo todo, pero ahora tenía que hablar con
ellos. Se reunieron y formaron un corrillo.
-¿Qué queréis hacer? ¿Deberíamos entrar y seguir
sus normas?- Preguntó Eliart.
-Yo digo que entremos. Por lo que ha dicho son solo
siete, podemos patearles el culo- Dijo en seguida Demongirl. Gaia
asintió.
-Estoy de acuerdo, ahora somos mucho más fuertes que
antes- Secundó el Capitán. Shadow y Kya se adelantaron.
-Nosotros también queremos entrar- Garra y Erzzhia
asintieron. Waver no decía nada. Eliart miró por última a
Revelación y Celestina, que parecían estar de acuerdo.
-Pues entremos- Sentenció el líder.
Él fue el primero en entrar. Se acercó hasta el borde
de la cueva y pasó la mano, apenas notó una turbulencia en el aire,
como una fina capa. Entró por completo sin que pasara nada y miró
hacía atrás, esperando. El Capitán y el Guerrero le siguieron, y
entraron igual de fácilmente. Shadow y Revelación fueron los
siguiente e hicieron otro tanto. Waver posó su mano sobre la
barrera. Ella notaba una resistencia más fuerte, y por poco no pudo
atravesar la barrera. Demongirl entró como si hubiera tan solo aire,
y Gaia la siguió, aunque le costó más. Garra fue la última, y
entró sin mucha dificultad. Solo quedaban fuera Kya y Erzzhia. La
hermana de Celestina le cedió el paso.
-Ve tú primero- La gata la miró y se encogió de
hombros, tratando de entrar. Sin embargo la barrera parecía
repentinamente impenetrable. Erzzhia se sobresaltó- ¿Qué está
pasando?- Se acercó también, pero la barrera ahora era como un muro
de ladrillos irrompible.
-Parece ser que vosotras no sois lo suficientemente
fuertes, no podéis pasar- Dijo Gravitta. Waver miró al techo.
-Maldito cabrón- Soltó. Entonces la chica de agua
decidió salir- Me quedaré con ellas, nunca sabemos lo que puede
pasar. ¿Tú qué harás, Garra?- La rubia se sorprendió. Para ella
sus principales amigas eran Waver y Erzzhia, y ambas estaban fuera.
Aunque era parte de los I-Men no sentía esa necesidad de venganza
contra Gravitta, de manera que salió.
-Nos quedaremos las cuatro aquí, Kya, Waver y yo
protegeremos a Erzzhia, por si nos separamos para poder encontrarnos
rápidamente- Dijo la rubia mientras miraba a Shadow- Así que
volved.
-Asumo que no entrará ni saldrá nadie más... así que
cerraré la puerta- Dijo Gravitta. Donde estaba la barrera apareció
una muralla de piedra negra al igual que el resto del edificio. Sobre
la puerta de madera un letrero naranja se iluminó y dejó caer siete
relojes. Los I-Men los recogieron y la voz de Gravitta volvió a
resonar- Ahora que habéis entrado debéis seguir las reglas del Amo
de la Torre. Es decir, mis reglas. Tenéis que poneros los relojes si
queréis luchar contra nosotros. Cuando lo hagáis os explicaré lo
que sigue.
-Bueno chicos, de perdidos al río. Sigamos por ahora
sus indicaciones, le ganaremos jugando a su juego. Así la victoria
será mejor- Les animó Eliart. Los demás asintieron y todos se
colocaron el pequeño reloj, sonó un clic y una barrera cubrió los
relojes.
-Esa barrera es para protegerlos. Y tampoco podéis
quitároslos. Es curioso como funciona este lugar, cuando uno es el
Amo de la Torre esta te permite crear unas reglas, cualesquiera, que
se harán realidad siempre que se esté dentro del recinto. Por
supuesto existen límites, no es una máquina de conceder deseos.
Pero la magia de la torre ha creado esos relojes...
-Déjate de charlas, vamos al lío- Dijo el Capitán.
Gravitta sonrió.
-De acuerdo. En esos relojes acaba de empezar una cuenta
regresiva de dos horas. En cada uno de los pisos espera uno de mis
destructores. Como ya sabéis las reglas de la torre sabéis que cada
uno es más fuerte que el anterior. Yo, por supuesto, estoy esperando
en el Séptimo piso por ti, Eliart. El juego que os propongo es
sencillo, cada uno de los destructores tiene una llave, en total
seis. Si queréis acceder al Séptimo piso necesitáis al menos
cuatro llaves. Pero...- Hubo un pequeño silencio que elevó la
tensión-... Las llaves solo las tendréis si derrotáis al
destructor en un combate uno a uno. Si perdéis, la llave se
destruye. Si rompéis la reglas del combate individual, la llave se
destruye. Y por último, pero no menos importante. Tenéis un plazo
de dos horas, como ya dije antes... Si el plazo se lleva a cabo, el
reloj de Eliart explotará y, como mínimo, le amputará el brazo
izquierdo.
-Sabandija...- Murmuró Celestina. Eliart de repente
empezó a reírse.
-Por mi perfecto. Un combate sólo contra ti es lo que
quería, Gravitta. No os preocupéis chicos, como ha dicho mi querido
amigo esto es solo un juego, llegaremos arriba en un instante, y con
las seis llaves. Entonces entraré y acabaré con esto. ¡Vamos!
Todos siguieron a Eliart a través de la puerta de
madera. Una vez entraron todos divisaron una escaleras que ascendían
pegadas a la pared. Dentro no era todo de piedra negra, el suelo era
de mármol blanco, lleno de alfombras rojas y cojines color crema por
toda la estancia. Al fondo había una chimenea y unos cuantos sofás.
Las escaleras que subían tenían una barandilla dorada. Eliart puso
un pié en la escalera.
-Chicos, voy a subir hasta el último piso, os esperaré
allí para que traigáis las llaves- El líder no dejó que le vieran
el rostro. En su lugar se activó Leo y salió disparado como un
rayo. Los demás se miraron, sorprendidos. De una de las puertas
entró en la estancia Leariat, que les observó con cautela.
-Buenos días. Ya me dijeron que vendrían amigos de
Gravitta...- Los I-Men le miraron. Revelación se llevó una mano a
la barbilla.
-A este no le vimos en la ciudad- Dijo, reflexionando- Y
allí fueron cinco Destructores. Asumiendo que J.J y Gravitta son el
sexto y séptimo ocupantes de la torre... entonces este es nuevo.
-Oh, ¿conocíais a Ceniza? Despaché a ese perdedor
hace tiempo- El místico se preocupó. ¿El más débil de ellos era
más fuerte que Ceniza?
-¿Quién peleará con él?- Preguntó a los demás.
Ninguno de ellos estaba seguro, Celestina se adelantó, pero
Revelación le frenó- No amigo, tú eres de los más fuertes de
nosotros, deberías conservarte para los pisos superiores.
-¿Por qué no lo decides tú, Revelación? Utilizando
tu don de adivinación puedes asignarnos los rivales más fuertes-
Sugirió Gaia, pero entonces Demongirl se adelantó mientras
desenvainaba una espada. El místico trato de detenerla, pero ella
fue más rápida y se lanzó para dar un puñetazo al destructor, que
lo paró con su mano. Entonces la chica usó su espada para lanzar
una estocada, que Leariat esquivó por los pelos.
-Parece que el rival ya ha sido decidido- Retumbó por
la sala la voz de Gravitta- Cualquier intervención ahora os hará
perder la llave número uno.
Revelación maldijo por lo bajo. Gracias a su poder
podía ver que Demongirl tenía las de ganar, pero el enfrentamiento
adecuado hubiera sido Gaia. De todas maneras si no querían perder la
llave debían subir.
-Parece que Demongirl luchará contra el destructor.
Será mejor que subamos chicos, solo tenemos dos horas para llevar
las llaves al último piso- Dijo Revelación. Los demás asintieron y
subieron las escaleras que Eliart había escalado con tanta presteza.
Entre tanto, en el salón la chica demonio saltaba sobre
su oponente con ferocidad. Ahora llevaba en la mano derecha su espada
ígnea, y en la izquierda a Destello. Leariat era rápido y esquivaba
con eficacia las acometidas de su enemiga. El joven era alto y
delgado, pero bajo la fina camisa blanca que usaba se adivinaban unos
músculos poderosos. Llevaba el pelo completamente rapado y sus
movimientos no eran de un aficionado.
A los pocos minutos la I-Men bajó un poco la
intensidad, si el combate se alargaba necesitaría la fuerza para más
adelante. El destructor se acercó entonces a la pared y retiró un
arma que estaba colgada. Se trataba de un bastón de acero de un
metro de largo. El hombre agitó el bastón y realizó unos
movimientos con maestría.
-¿Estás preparada para esto?- Preguntó él con el
rostro serio. Demongirl pensó en soltarle una barbaridad, pero luego
recordó el entrenamiento de Lilith y sus enseñanzas. “Debo
mantener la mente serena”, pensó. De todas maneras observó que
Leariat no estaba burlándose de ella, solo era una persona seria-
Veo que no respondes, tomaré eso como un sí.
Sin mediar más palabras el destructor atacó de frente,
levantando su bastón. La chica levantó su espada de fuego, que
comenzó a arder, e intercambiaron algunos golpes. Las chispas y las
cenizas volaban por la habitación. Demongirl decidió aprovechar el
escenario y de un salto cayó fuera de la alfombra, para a
continuación tirar de esta y hacer perder el equilibrio a su
enemigo. Sin embargo, él lo vio venir y dio un salto para
esquivarlo.
-¡Ahora!- Aprovechando que estaba en el aire, la I-Men
lanzó a Destello. Leariat no lo vio venir y la espada le atravesó,
limpiamente.
Pero algo extraño ocurrió, no sólo le atravesó, pasó
de largo sin hacerle una leve herida. ¿Qué había ocurrido? ¿Tal
vez su enemigo podía provocar ilusiones? Leariat usó la confusión
de su rival para saltar sobre ella, enarbolando su bastón de acero.
-¡Toma!- En el último momento la chica logró
interponer su espada ígnea, pero el poderoso ataque aboyó la espada
e hizo retroceder a Demongirl- ¡Aún no he acabado!
Leariat lanzó una patada baja que hizo caer a la morena
al suelo, golpeándose la cabeza. De nuevo el bastón de acero bajó
en picado para golpear el estómago de la chica. Sin embargo,
Demongirl reaccionó a tiempo y detuvo el ataque con su mano derecha,
transformándola en el último instante en demoníaca. Las escamas
negras cubrieron su extremidad.
-Yo tampoco he acabado- Invocando una de sus espadas
normales, se deshizo de la presa de su rival y se incorporó,
poniendo algo de distancia entre ellos. “Su velocidad y su fuerza
son extraordinarias, pero no es nada que un humano con entrenamiento
no pueda lograr... ¿Entonces, cuál es su poder? Si es hacer
ilusiones de algún tipo estaré en problemas, no tengo la protección
de Erzzhia, y los mentalistas son mi punto débil...”, meditaba
Demongirl.
La invasión de la torre acababa de empezar. Tiempo
restante; 1:52:36.
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