jueves, 15 de octubre de 2015

Capítulo 42 - 'El misterio de Kya'

El Guerrero Celeste llevaba muchas horas “viendo” el viento y tratando de seguir a su maestro. Éste le había propuesto alcanzarle como primer entrenamiento, pero su velocidad iba aumentando cada vez un poco más. Lo que para él parecía ser un paseo, para el gamer de los I-Men era prácticamente un calvario.
-Buf... Me dijo que siguiese recto para alcanzarle, pero, ¿dónde estará este tío? Esto no acaba nunca- Celestina miró a su alrededor, decidiendo descansar unos minutos. Era un terreno relativamente árido, con numerosas grietas que dibujaban un terreno complicado para caminar. Al volver la vista atrás, pudo comprobar que había una zona con abundante vegetación: palmeras, pequeños pinos, sauces... un sinfín de especies arbóreas. Quizás también encontrase agua, pero sabía que aquello equivaldría a hacer trampas.
-Diantres, me siento tentado a descansar pero. ¡No, debo alcanzarle. Me dijo que descansara como mucho cinco minutos!- Dicho esto, el I-Men se impulsó en su propia corriente de viento y duplicó la velocidad a la que había ido hasta el momento. Tras media hora yendo a toda velocidad, el Guerrero Celeste divisó una sombra que le parecía familiar: estaba sentado sobre una roca más o menos agrietada, descansando plácidamente. El I-Men bajó para saludar a maestro. Estaba exhausto. Aquella zona era mucho más árida y agrietada que cuando se paró. El sol, en lo alto, brillaba con la intensidad de un verano en el levante español y el viento, cortante, quemaba la piel.
-Al fin me encontraste- Rompió el silencio Thunderman- Y eso que te dejé quince minutos de ventaja. Has tardado aproximadamente una hora y media. Teniendo en cuenta que este espacio recorrido en la Tierra y el Juego equivale a doscientos kilómetros y que casi todo el viento lo has tenido que captar, se puede decir que apruebas. Con una calificación de suficiente, no más. Intenta sacar un notable, al menos, en la próxima prueba- Comentó guiñando un ojo.
-No puede ser... ¿entonces lo he hecho mal?- Se ruborizó mientras le miraba con cara de querer recibir una explicación.
-Ja, ja, ja. No, no. Sé que te has esforzado. Has dado lo mejor de ti. Pero eso a los siete destructores no les va a importar ¿verdad? Hay que seguir, trabajar duramente- El Guerrero Celeste se dispuso a realizar una serie de flexiones antes de proseguir, pero Thunderman le detuvo- Por hoy es suficiente. Aunque el sol esté en lo alto, ya son las diez de la noche. Acompáñame- Anduvieron durante diez minutos.
-Esto que ves de frente es el “Parque de las Rocas”- Explicó el maestro- Es el lugar donde realizaremos el entrenamiento mañana. Tranquilo, no hay prisa- El Guerrero Celeste vio cómo era aquel lugar: era una pequeña colina compuesta por infinidad rocas de tamaños y durezas muy diversas, algunas ligeramente resquebrajadas.
-¿Qué tendré que hacer aquí?- Dijo con precaución.
-Esperaba esa pregunta. No parece un escenario apropiado ¿verdad? Es porque es un entrenamiento de diferente naturaleza. Lo que intentaremos ahora es que salves esas rocas de la destrucción. Como puedes ver, hay muchas. Algunas enteras y otras con algunas grietas. Yo me colocaré enfrente e iré lanzando rayos en dirección a ellas. Tu misión es cortarlos. Debes frenar mis rayos antes de que arrasen el Parque de las Rocas.
-Pe-pero eso es imposible. ¡Su velocidad es muy superior a la mía! Sus rayos son terriblemente rápidos- Se quejó el I-Men.
-Podrás hacerlo. Además iré incrementando la velocidad de poco en poco, como en el anterior entrenamiento. Pero la diferencia es que esta vez no me contendré- Alardeó. El I-Men tragó saliva. ¿Antes se había estado conteniendo? ¿Cuál era el límite de aquel hombre? Como llevaba años peleando cuando murió frente al borrador, no parecía ni la mitad de fuerte que ahora. Era un tipo extraordinario- Por cierto, ¿te gusta el sushi?- Dijo mientras sacaba un tupper de uno de sus bolsillos- También te vendría bien algo de carne a la brasa. Este sol tan bonito nos ayudará a hacer este filete crudo. Cenaremos fuerte para mañana entrenar duro- Le propuso finalmente el maestro- Mañana podrás mostrarme todo lo que sabes, incluida la técnica del vuelo. Muy pocos luchadores logran volar, así que debes aprovecharlo al máximo.
-¡Sí!- Dijo más animado el Guerrero.
Y así llegó la mañana siguiente en aquella extraña dimensión. El sol estaba todavía más alto que por la tarde y tanto maestro como discípulo estaban sudando nada más levantarse y desayunar un poco de fruta. Thunderman se marchó hacia un pequeño pico, justo enfrente de la colina y comenzó a emitir algunos pequeños rayos de corto alcance. Celestina se colocó en guardia, preparándose.
Tres rayos se dirigieron a ambos laterales del Campo de las Rocas. Dos hacia el extremo de la izquierda y una hacia el de la derecha. El Guerrero Celeste se paró en seco, meditó unos segundos y se impulsó en el viento para tratar de cortar los rayos de la izquierda
-¡Corte Vendaval!- Se impuso el I-Men. El viento rodeó sus dedos y logró cortar uno de los rayos, pero los otros dos alcanzaron su objetivo, resquebrajando varias rocas y rompiendo otras tantas.
-¡Ahora probaremos con cinco!- Ordenó el maestro- Celestina, concéntrate y mira el viento. Puedes hacerlo mucho mejor.
El Guerrero se animó. Thunderman repitió su modus operandi y en esta ocasión, lanzó cinco veloces rayos, uno de ellos dirigido hacia donde estaba el I-Men y dos en ambas direcciones, izquierda y derecha. El Guerrero logró ver el viento y cortó el que le venía de frente. Acto seguido se impulsó y, con dos fuertes corrientes de viento, desvió tres de los rayos restantes. Sólo uno golpeó las rocas.
-Mucho mejor. No siempre hay que usar el Corte Vendaval. A veces con desviar los golpes o evitarlos es suficiente- Comentó el maestro- Nuestro entrenamiento constará de cinco niveles y como estarás adivinando estos rayos son de nivel uno. Entrenaremos durante tres días, mañanas y tardes, comiendo tres veces al día y descansando lo necesario. A los tres días tu destreza en velocidad y fuerza será notoria. Además, aquí siempre hace sol, así que será bastante duro- Finalizó Thunderman.
El Guerrero tragó saliva. No iba a ser fácil.


Dayana observaba los golpes del Capitán Vasco con cierta preocupación. Era inaudito, llevaba treinta dianas rotas porque se había pasado al golpearlas. Las treinta habían estallado en mil pedazos. ¿Cómo podía haber sobrevivido siendo tan vasto? “La fuerza debe poder controlarse, si no, no sirve de nada”, pensaba la maestra.
-¡Mal de nuevo!- Saltó mientras tocaba una campana, que indicaba que había que repetir la prueba- Así no avanzamos, estás jadeando. Será mejor que descanses y te centres unos minutos- Propuso.
El Capitán negó con la cabeza.
-¡Ni hablar, estoy apunto de lograrlo!- Se dijo- No permitiré que mis compañeros me dejen atrás- Miró con determinación a Dayana y esta cedió colocando la diana número treinta y uno en la pared. Era verdad que había estado mejorando, en las últimas dianas había contenido su fuerza, pero todavía no dominaba bien al puntería. Tenía que coordinar el cuerpo con la mente. El vasco cerró los ojos un momento para abrirlos seguidamente mientras observaba el centro de la diana. Esta vez no podía fallar. Se impulsó y, haciendo gala de una fuerza inhumana concentrada sólo en su puño derecho, logró golpear únicamente el centro de la diana.
Dayana abrió los ojos de par en par. Al fin, después de tanto tiempo, su alumno había cumplido.
-¡Bravo! Iba a decir que te mereces un descanso, pero sé que no quieres descansar aún. Te dejaré entrenar dos horas más, hasta que caiga la noche. Después cenaremos y descansaremos a pierna suelta. Lo más duro empezará mañana.
Dayana le mostró veinte dianas más.
-Romper sólo el centro de estas veinte en dos horas, parando cuando consideres y sin mi presión, equivale a haber realizado un entrenamiento de tres horas de hipertrofia diarios durante al menos un año. Tus músculos mostrarán todo su potencial porque lograrás dominar tu mente. Yo mientras tanto leeré un libro, tengo varios pendientes- Finalizó.
El Capitán Vasco se preparó para ello y en los diez primeros minutos logró romper el corazón de dos dianas. No lo había logrado por azar, sino que sus habilidades mejoraban continuamente. Al día siguiente, el Capitán Vasco se despertó temprano, con ganas de conocer cuál sería la siguiente prueba. Miró un par de veces a su maestra: era joven, maciza y sexy.
-Ya se que estoy buena- Comentó la chica como si tratase de resaltar lo evidente- Pero no es el momento de mirarme los pechos con la mirada atenta. ¡Es el momento de prestarme atención mirándome a la cara!- Chilló cambiando el timbre de la voz.
El vasco se calló y atendió. La chica imponía.
-Bien, tu segunda prueba consistirá en hacer lo mismo que hasta ahora, pero con otro traje- El Capitán ya iba a protestar cuando la chica le detuvo- Tranquilo, no hay de qué preocuparse. Tu padre te conoce muy bien y me hizo una sugerencia con la que te sentirás muy cómodo- Dayana hizo aparecer un traje que era idéntico al del vasco, bordado de la misma manera.
-Será el traje del Capitán Vasco pero con una pequeña diferencia. Esta tela pesa alrededor de cincuenta kilos. Debes ser capaz de entrenar igual pero aguantando ese peso, lo cual requerirá una mente muy despejada, capaz de aguantar lo que venga- Afirmó- Después, si lo deseas, puedes quedarte tu nuevo traje .Así, romperás dos mil dianas en cinco días de entrenamiento, entrenando ocho horas al día, pero durmiendo con el traje pesado. Debes llevarlo todo el día. Si no superas la prueba, tienes que invitarme a cenar, y yo como mucho- Concluyó la maestra.
El Capitán Vasco la miró de arriba a abajo con descaro. Quedar con aquella rubia no era ningún castigo.
-Ya, ya sé que no te importaría cenar conmigo-Dijo vanagloriándose- Sólo hay un pequeño problema: hace muchos años que no estoy en el mundo de los vivos, con lo que tendrías que morir para cumplir tu parte del trato- Dijo respondiendo a la mente del I-Men. Éste no parecía entenderlo. ¿De verdad no podría conocer a esa chica tan fuerte en la Tierra porque ya no estaba entre los vivos? ¿Hasta donde llegaba el poder de ese tal Cerebro?
Miró con determinación las dianas: haría lo que estuviese en sus manos para limpiar su orgullo, herido por los Destructores.


Gaia se despertó en medio de un claro de aquel frondoso y húmedo bosque. Permaneció tumbada unos minutos, contemplando la belleza del lugar: había tantas especies de árboles que ni siquiera era capaz de distinguir la mitad. Desde árboles propios de climas oceánicos, hasta palmeras propias de zonas tropicales, pasando por cerezos con sus pétalos rosados. Todo mezclado pero en armonía, mientras el viento se movía de unas a otras copas de árboles. Viendo semejante entorno, lo que menos pedía el corazón de la rubia era pelear. De lo que de verdad tenía ganas era de explorar aquella dimensión. Como no escuchó a Hiedra, decidió que podía investigar un poco.
“Luego trataré de sentirle a través de la naturaleza, imagino que encontrarle será parte del entrenamiento. Pero ahora quiero disfrutar de este pasaje”, meditaba la joven mientras caminaba. Trataba de evadirse de todo lo relacionado con el juego, pero varios pensamientos relacionados con el mismo la inundaban inevitablemente. ¿Por qué tenía que estar atrapada en un lugar donde cada día morían tantas personas sin merecerlo? ¿Quienes se creían esos tales GM para causar gratuitamente tanto dolor? También pensó en Eliart, que estaba muy absorto en sí mismo. Los últimos acontecimientos parecían haberle afectado demasiado, más incluso que al resto. A opinión de la joven, él siempre quería cargar con el peso de las cruces de todo el mundo, sin importar el dolor.
Caminando llegó a una pequeña llanura que recibía los rayos de sol con mucha intensidad. Allí pudo distinguir varios pequeños animales que merodeaban en círculo: cervatillos y corderos especialmente. Al fondo, entre la maleza, se erguía un extraño árbol cuyo tronco era de color blanco marfil y cuya copa se componía de hojas de todos los colores pero con un brillo cristalino en su interior. La rubia, atraída por aquella maravilla de quince metros de altura, se acercó. Pudo ver con nitidez que el color blanco del tronco también tenía un brillo cristalino y observando con detenimiento, comprobó que había una pequeña apertura redonda, asemejándose a una puerta que invitaba a entrar. La chica transformó sus dos brazos en ramas y alcanzó ambos lados de la apertura. Empujó su cuerpo y entró con los ojos cerrados. Fue entonces cuando una sensación oscura y perturbadora la inundó. Era como una fuerza negativa, malvada, que impulsaba hacia atrás como si se tratase de un fuerte vendaval. Abrió los ojos y sólo vio oscuridad, pero también sintió dolor, mucho dolor. Tanto que no pudo soportarlo y retrocedió. Al poco estaba de nuevo fuera, frente al árbol, sudando y gritando.
-“La Naturaleza no es siempre buena y amable. También puede ser vengativa y causar el caos. Tú, Gaia, siempre piensas que la gente tiene, en última instancia, buena voluntad. Pero no es cierto. Tú, tiendes a creer y trabajar por las utopías pero tienes que hacerlo sin olvidar que la oscuridad está ahí, al acecho. Mientras buscas alcanzar la armonía con la naturaleza, sentir el pensamiento de sus seres vivos, de sus ecosistemas, una parte de ésta interpretará tu insistencia con desconfianza. Y esto es porque la naturaleza, por medio de los seres vivos que la componen, humanos incluidos, experimenta el dolor. Y cuando el dolor le resulta insoportable, responde con destrucción y violencia. Más les valdría a los seres humanos entenderlo y ser conscientes de las consecuencias que esto puede tener para la Tierra”- Expuso la voz de Hiedra.
-Pe-pero, ¿éste bosque que es exactamente? Quiero decir ¿Estas especies...?- Antes de que continuase, el maestro la cortó.
-Sé lo que estás pensando. Sí, se puede decir que esta vegetación existe. Pero no todo los que se conoce está en el espacio que habitan los hombres, ni en el tiempo donde generan la Historia. En esta dimensión, tiempos y espacios confluyen, y por eso puedes ver tanta mezcla de especies. Es ideal para tu entrenamiento porque aquí el clima y la vegetación es producto de una mezcla y por tanto hará que te adaptes con facilidad a casi cualquier clima- Esta vez Hiedra se dejó ver, encontrándose a espaldas de la I-Men.
-Ya entiendo- Asintió la rubia.
-Bien. Me alegra de que lo entiendas- Comentó, seco- La verdad es que me imaginaba que hoy llegarías un poco más tarde porque querrías explorar este lugar. No es para menos, es magnífico. Pero será mejor que tras este inciso continuemos con tu entrenamiento. ¿Cómo describirías lo que has sentido al entrar a la apertura de ese árbol?
-Pues... sentía mucho miedo y, sobre todo, dolor. Un dolor intenso que me paralizaba e impulsaba a escapar. La verdad es que me cuesta de describirlo con palabras- Dijo la joven, atemorizada.
El maestro, que normalmente sonreía mientras hablaba sin mover los labios a través de las copas de los árboles, la miró ahora con dureza.
-“Si lo único que percibiste fue dolor y miedo entonces has comprendido menos de lo que me pensaba. Es difícil, pero debes, al término de este entrenamiento, comprender la Naturaleza a través del corazón”- Hizo una pausa leve, la más pacífica de los I-Men no parecía entender nada y le miraba con los ojos abiertos como platos- “La apertura de este árbol es inmensa, representa un ecosistema completamente diferente al que existe en el exterior del mismo. Allí es más complicado respirar para los humanos y hay muchas especies vegetales y animales. En ese agujero negro, el espacio se relativiza y todo un ecosistema amplio cabe dentro de un árbol. Sé que cuesta creerlo, pero el motivo por el que notaste tanto dolor apenas al entrar tiene que ver con la proximidad de seres vivos que hay en su interior. Esto es porque la Madre Naturaleza pone de manifiesto su dolor y su placer por medio de los seres vivos que cohabitan en sus ecosistemas. Si son seres capaces de sentir pero no de pensar, tanto más fácil para la Naturaleza expresar su esencia. Debes entender ese complejo y dolorido ecosistema a través de tu poder. Como miembro de la especie humana tienes raciocinio para comprender el funcionamiento de los hábitats. Pero eso no basta. Debes mostrar empatía para que esa comprensión pase, por medio de tus poderes, a ser entendimiento. Sólo así la Naturaleza te abrirá las puertas y te dejará desplegar todo tu poder”- Finalizó Hiedra, hablando a partir del hábitat.
-“Espero que me hayas entendido”- Dijo de nuevo la voz- “¿Más o menos?”
-Creo que voy entendiendo a lo que te refieres- Contestó Gaia. Decidida, el aura verde la rodeó por todo el cuerpo.
-“Debes entrar en ese agujero. Si superas el miedo inicial podrás ver a los seres que allí habitan y captar la esencia de la Naturaleza. Yo me manifestaré cuando sea el momento adecuado para que nuestra lucha continúe”- Finalizó, desapareciendo por completo.
Gaia se acercó a la cavidad de aquel misterioso árbol y se introdujo en un mundo diferente. Aún con el aura verde, lo veía todo oscuro. Sentía el mismo vendaval que antes, pero no dejó que le moviese hacia detrás. Debía ser firme, como las raíces de un árbol.
“Si mi entrenamiento es de tierra, eso quiere decir que debo ser más fuerte para entender a la Naturaleza. Está claro”, se dijo a sí misma. “Espero que mi hermana y Eliart estén bien. Todos debemos ser fuertes. Ellos dos siempre me lo recuerdan.”
Sus brazos se fueron transformando en potentes troncos, al igual que sus piernas, quedando de humana sólo el torso y la cabeza. En este estado y con el aura verde, miró lo que tenía delante y logró ver a través del color negro, que se iba esclareciendo. Se podía ver con cierta claridad un pequeño zorro que intentaba comer en la hierba. Ella estaba sobre una roca. La I-Men cerró los ojos para concentrarse y pudo divisar también una pequeña cordillera así como notar una cierta humedad. Parecía que había agua por aquella zona. Decidió caminar con sus troncos como si fueran piernas. Era difícil hacerlo relajadamente, fuera de los combates y con una atmósfera cortante. A medida que ahondaba en aquel mundo le iba faltando el aire. No tardó en acercarse hacia donde se encontraba el zorro. Al llegar, le vio con claridad. Acarició al animal con sus manos transformadas en árbol y éste le respondió con un cariñoso lametazo. La joven prosiguió. Tras andar un rato sintió un fuerte dolor, un dolor que no había sentido tras transformarse, de una intensidad muy parecida a la que le expulsó de aquella apertura la primera vez. Sintió de donde procedía el dolor y siguió su rastro hasta encontrar un lago medio seco con peces muertes flotando. La joven sintió aquel inmenso dolor que se manifestaba como un fuego en su interior. Decidió asumirlo y al hacerlo su aura verde se tiño de rojo y comenzó a sangrar.
-¿Qué ha pasado aquí?- Preguntó indignada y con dureza.
-“La contaminación del lago destruyó parte del ecosistema”- Le respondió un árbol directamente a sus pensamientos.
-Ya veo. Siento este dolor, esta maldad que nos destruye- Su aura verde se fortalecía según interiorizaba el dolor a medida que se acercaba. Cogió dos peces con sus manos y los inundó con su aura. Fue entonces cuando vio que la contaminación se redujo, quedando sólo en el fondo. El lago ganó algo de agua pura en la que depositó nuevamente a aquel pez de color azul y con rayas negras. Sentía un dolor intenso, que la hacía tambalearse, pero estaba siendo una con la Naturaleza.
-“Vaya, esta joven tiene más habilidades de las que se piensa”- Observó el maestro- Bien jovencita, continuemos la batalla. No te has percatado pero has pasado mucho tiempo andando por aquí. Vamos, serían casi medio día en el juego, aunque aquí no llega a quince minutos. También es por esto que sientes cansancio. ¡Prepárate!- Se alzó Hiedra con voz propia.


Revelación llevaba un día de entrenamiento y ya comenzaba a ver imágenes nítidas y a prevenirse contra las ideas e imágenes confusas. Su mente tenía que estar receptiva tanto a las imágenes transmitidas como al pensamiento de mantener los cuatro elementos activados. Sage le transmitió una imagen relativamente familiar: pudo ver a los I-Men, sus compañeros, todos caídos en el suelo. Enfrente, Gravitta reía a carcajada limpia junto a J.J que permanecía dentro de su traje. Lo podía ver con claridad. Entonces oyó una voz destacada, que le hablaba de manera amable.
-Vuelve a tu Origen. Vuelve a mi seno. La Providencia no ha elegido a Eliart, fuiste tú el que te dejaste convencer por la labia y la bondad de ese estúpido. Pero estás equivocado. Mira, estás viendo cuál será el resultado del partido. Los siete destructores son tremendamente fuertes. ¿No quieres saber qué hay detrás? Debes permanecer junto a Gravitta. Él es bueno, más de lo que aparenta.
Revelación se quedó paralizado por un momento, aunque los elementos no se apagaron. No todas las ideas de ese mensaje eran negativas.
-Tranquilo, aún no ha terminado. Eso es lo que dice una voz. ¿Qué tienes que hacer tú al respecto?- Le preguntó Sage, mientras le sugería cerrar los ojos. En esta ocasión, concibió otra imagen en aquel escenario distópico. Allí estaba él, con dudas, sin saber qué hacer. Miraba a sus compañeros desde lejos mientras se acercaba a Gravitta.
-¡No!, no quiero acercarme a ellos. Gravitta tiene algo extraño, es verdad. No es sólo pura crueldad, pero está muy absorbido por sus ansias de venganza contra el mundo. Él no puede detener a los GM ni tiene el mínimo interés en eso- Se dijo casi gritando.
-Entonces controla esa imagen. Está en tu cabeza aunque yo la haya transmitido. Tu conciencia tiene que ser más fuerte que los pensamientos externos. ¡Recházalo!- Le propuso el padre del Capitán.
Haciendo un sobre esfuerzo, Revelación logró cambiar la imagen y dirigió a su “yo” mental hasta donde estaban los I-Men. Eliart se alzó con fuerza. En la dimensión en la que se encontraba físicamente, sus pupilas desaparecieron, como cuando perdía el control o despertaba una nueva habilidad. Pero lo que pasaba era diferente: estaba muy metido en su conciencia, tratando de anticiparse al futuro, viendo ese escenario a través de sí mismo, partiendo del rechazo a los malos pensamientos. El místico se encontraba absorto y los elementos desaparecieron por unos momentos.
Tan sólo al cabo de un rato volvió en sí y los elementos volvieron a girar automáticamente a su alrededor.
-Es normal que desaparecieran tus habilidades físicas. Has necesitado mucha concentración para aumentar tanto tu habilidad de vidente. Ahora ya has visto todas las posibilidades del combate con los Destructores. Y como ves, todos los finales son inciertos. Lo único claro es que ya sabes cuál debe ser tu papel en la contienda- Le explicó Sage.
-Así... es- Respondió el místico, jadeando.
-Ahora será mejor que descanses. En un rato continuaremos. Toca reforzar “esa habilidad” de la que hablé. Y después comenzaremos con las imágenes que duelen físicamente y seguiremos con las confusiones. Para lo cual voy a necesitar una importante colaboración- Dijo el anciano, siempre con amabilidad.


Kya, con aspecto gatuno, corría hacia abajo tratando de alcanzar la tercera dimensión sombría. Era un viaje arduo y, justo cuando estaba a punto de abandonar el primer nivel de oscuridad, fue asaltada nuevamente, en esta ocasión por tres sombras.
-Es peligroso estar por aquí jovencita. ¿No te han dicho en tu casa que no vayas sola por lugares desconocidos? Este lugar es la casa de Malicia... la residencia de las Sombras- La Sombra que hablaba, ubicada justo delante de Kya, se volvió hacia las otras dos, que estaban más a la izquierda- ¡No dejéis que la intrusa escape!
Sin dejar ni un minuto de tregua, las tres sombras se juntaron en una y fueron a por Kya. Por suerte, la chica-gata se esperaba algo así y logró esquivar el primer movimiento, pero a una velocidad inesperada la sombra le presionó la cabeza y la empujó hacia atrás.
-Prueba esto. ¡Mi orbe oscuro!- La sombra lanzó la esfera oscura sobre la mujer-gata, que rápidamente se hizo diminuta para sortearla. Pero una pequeña sombra, salida de las paredes del interior de Malicia, captó su presencia y la atrapó. Kya sentía que le costaba respirar dentro de aquella sombra. Palpó la sombra con la diminuta palma de sus manos y vio que se trataba de una sustancia viscosa. La felina se encontraba atrapada y optó por transformarse en gigante para poder escapar de la sombra. Aunque logró deshacerse de ella, su tranquilidad duró poco: la sombra grande ya estaba encima y la alcanzó con un potente orbe oscuro. Herida, la I-Men miró desafiante a la sombra. Sabía que no podía huir todo el rato, ya que si presentaba combate facilitaría las cosas a su chico. La gata se lanzó con fiereza contra la sombra y la hirió con sus uñas afiladas. Acto seguido, convertida en pequeña le regaló cuatro cuchilladas recorriendo la sombra de arriba a abajo en zigzag. Estos golpes ahuyentaron a las sombras por el momento y el camino parecía despejado.
“Bien, es mi momento. Debo continuar bajando para rescatar a Dark Night”, La I-Men se adentró en el segundo nivel de oscuridad y no pudo evitar sentir escalofríos: en aquel lugar no se veía un pijo. Ir a ciegas era lo único que se podía hacer. “Si éste es el segundo nivel de oscuridad, ¿cómo será el tercero?”, reflexionaba con preocupación.
-Debo usar al máximo mis capacidades felinas- Dijo en voz baja para sí. Esforzándose, sus ojos de gata trataron de escudriñar desde lejos cada rincón, para comprobar dónde había sombras. Con su olfato comprendía si había rastros de aquella sustancia viscosa de la que estaban compuestas las sombras. Distinguió dos caminos y optó por el de la izquierda, ya que el de la derecha “olía a sombra.” Con cuidado, Kya avanzaba corriendo por la dimensión sombría. Pero al cabo de un rato el camino que se encontraba ante ella se volvió aún más oscuro. Una voz mucho más grave que las anteriores saltó.
-¿De verdad creías que podrías avanzar? ¡No pasarás del segundo nivel!. Este es tu fin- Esta vez era una sombra con forma extraña, era como una cara sin ojos ni nariz, cuadrada y con una sonrisa con una gran dentadura por la que emitía los sonidos. La sombra se extendió envolviendo a la gata a la vez que otras sombras hacían su aparición.
-En el primer nivel nos has hecho daño, hemos tenido un descuido y has logrado escapar. Pero ¿sabes? ¡Puedo devolverte arriba de una patada!- Bramó otra sombra, esta con forma humana, que apareció sujetando agarrando a Kya por los pies. Con fuerza, giró a la gata, la soltó en el aire y, sin perder ni un segundo, la propinó una patada en dirección hacia arriba. Al ver que todos sus progresos podrían ser en balde, la gata enloqueció. Se entregó a toda su furia y a sus deseos de venganza. Así, su cabello aumentó y dejo rienda suelta a sus instintos, que sustituyeron a su razón. Al tiempo que rugía, logró hacerse un ovillo y de este modo frenar el efecto de la patada. Tomó un nuevo impulso hacia abajo lo más rápido que se lo permitía su cuerpo cansado y, obteniendo la forma diminuta, probó sus cuchillas más afiladas que antes de enloquecer sobre la sombra con forma humana. Esta retrocedió y la otra lanzó varios orbes oscuros seguidos. Sólo el último alcanzó a la gata, pero le dio de lleno y cayó en el suelo de aquel segundo piso de oscuridad.
-Los has hecho bien para ser tan insensata. ¿Lo sabías? Sólo hay un problema. Con tu pelea has despertado al resto de sombras- Explicó la sombra sonriendo con sorna.
Múltiples sombras de diferentes tamaños y formas, aunque la mayoría con forma humana, fueron a por la joven desde todas las direcciones. La chica comenzó a perder los nervios, sabía que contra tantos no tenía mucho que hacer. Tres sombras se quedaron en la retaguardia, preparando lo que parecía ser algún tipo de esfera. Dos, que iban a la cabeza, recibieron a Kya con espadas sombrías. La mujer-gata no se arrugó: haciendo uso de sus habilidades felinas rehuyó las dos espadas y, transformándose en gigante, apaleó a las sombras con una buena tunda de patadas según iban viniendo. En modo gigante, sus golpes eran aún más contundentes, pero a cambio perdía velocidad.
Shadow se levantaba de cada insólito golpe ejecutado por Malicia. La armadura de sombras de éste aún le cubría entero. De repente sintió un fuerte golpe en su interior y tuvo que encogerse de dolor. El estómago le ardía.
-¡Mierda, maldita gata!- Se quejó la malvada sombra. Shadow sonrió. Gracias a su chica tendría tiempo para invertir el resultado de la batalla. El I-Men arremetió contra su enemigo por medio de una tanda de patadas que no parecían acabar nunca. Le tenía acorralado porque no paraba ni un segundo de atacar. Pero tras casi un minuto, paró un momento y Malicia aprovechó ese intervalo de tiempo para lanzarlo hábilmente por los aires. Tras ganar distancia, lo siguió con una espada de sombras. Pero Shadow Walker generó un escudo improvisado y logró desviar el corte. Ambos contendientes intercambiaron golpes físicos, especialmente ganchos con el puño derecho. Sin embargo, la fuerza de Malicia marcó la diferencia y Shadow cayó al suelo, sin poder apenas moverse.
-Si esto fuese el juego te quedarían muy poca vida- Rió la sombra- Te doy la enhorabuena. Has conseguido manipular a Rencor hasta el punto de hacer de él un buen chico. Tienes talento para domar las sombras débiles, las que reblandecen su comportamiento y abandonan su parte oscura. Yo entiendo por qué Rencor lo ha hecho. Entiendo por qué te sigue. Es sencillamente porque encarnar lo oscuro no es una tarea fácil. Siempre se está experimentando soledad y sufrimiento. Pero también sientes poder. El poder que precisamente viene de encarnar la oscuridad. Pero muchos simplemente no soportan ese rol. Se cambian de bando y, al hacerlo, renuncian a una parte considerable de su fuerza.
Shadow miró de reojo a su rival. Era probable que lo que Malicia decía fuese cierto, ya que al fin y al cabo no había conseguido ni siquiera destrozar su armadura. ¿Acercarse a la oscuridad, entregarse al Mal hacía más fuerte a las sombras? El I-Men negó con la cabeza. Tanto él como Rencor se habían hecho más fuertes tras acercarse a Eliart y entender lo que era tener amigos. La amistad le hacía ser fuerte y más responsable que antes. Además, gracias a Kya había conocido el amor.
“¡Kya!”, pensó de pronto. Llevaba mucho tiempo en la dimensión sombría, era preciso sacarla de ahí antes de que las sombras de Malicia acabaran con ella. Al pensar en su chica, sacó fuerzas suficientes para intentar levantarse. Mas su enemigo le pisó el pecho.
-No me interrumpas. No he terminado. ¡Voy a rematarte!- Exclamó Malicia al tiempo que blandía su espada en dirección al corazón del moreno. De repente sintió que algo le estaba tirando de los hombros. Rencor había llegado a tiempo.
-Incorpórate, Shadow. Recuerda que tu y yo somos un equipo- Confirmó la sombra del I-Men. La sombra y el chico se miraron y usaron su poder de manera conjunta, pero manteniendo cortado el vínculo. Un gigantesco Orbe Oscuro fue generado en pocos segundos e impactó a Malicia a muy poca distancia, consiguiendo destruir su armadura.
-Ahora es el momento- Propuso la sombra- Malicia está distraído. Debes introducirte en su dimensión y rescatar a Dark Night y a Kya. Seguro que los dos te necesitan. No olvides lo que dijo el maestro Sage: debes entrenar el agua. Usa la cabeza en coordinación con el músculo. Esta batalla no la podemos ganar sólo con fuerza bruta- Concluyó. Seguidamente obsequió a Malicia con un directo y, con la otra mano, logró hacerle una hendidura con un cuchillo sombrío. Shadow se puso frente a la hendidura y, cuando Malicia se recompuso, el I-Men ya había penetrado en el primer nivel de oscuridad.
-Ju, ju, ju. Entrar en mi interior no os servirá nada. Si buceo en la oscuridad soy aún más fuerte- Alardeó la sombra del maestro dispuesta a meterse dentro de sí misma. Rencor fue rápido: con una zancadilla logró que se tambaleara y le propinó varios golpes. No obstante, la sombra estaba exhausta. “Date prisa Shadow. No le detendré por mucho tiempo”, se lamentaba mientras Malicia le devolvía velozmente los golpes.
Kya en modo gigante había logrado superar los ataques de las sombras y tener campo libre. Con sus ojos de felino y su olfato, se detuvo unos instantes para reconocer el ambiente: olía a una mezcla entre viscosidad, moho y humedad propia de una cueva. Volvió la mirada hacia atrás y pudo ver que había avanzado bastante. Pero no veía mucho más allá del camino. Entonces decidió hablar. Aunque despertase a las sombras daría igual, tarde o temprano iban a entrometerse en su camino.
-¡Dark Night, maestro! ¿Puedes oírme?- Balbuceaba la más gatuna de los I-Men. Pero no obtuvo respuesta. Sólo dos sombras, una de cada lado, trataron de atacarla. Pero se valió de un salto para esquivarlas. Carecían de fuerza, con lo que era posible que a su novio le estuviese yendo bien arriba. Al no recibir respuesta alguna, se introdujo aún más en la oscuridad. Pero se encontró con una pared hecha de sombras y un suelo fortalecido.
“Vaya, parece que será difícil acceder al último nivel... y que será imposible sin molestar a las sombras”, la gata empezaba a comprender la prueba de Sage: no se trataba sólo de usar la fuerza. La maña también era importante. Así, afiló sus uñas tan rápido como pudo y trató de rajar el suelo. Si hacía una fuerte apertura, podría penetrar en el máximo nivel.
Shadow, por su parte, estaba encontrando muchas dificultades. Malicia estaba poniendo todo su empeño en aumentar la oscuridad del primer nivel y en que se generasen continuamente sombras. Rencor no era rival para él, con lo que podía concentrar gran parte de sus fuerzas en detener al moreno en el primer nivel. Por suerte, gracias a su poder, Shadow podía sentir las sombras. Y sabía que a poco que avanzase, iban a estar por todas partes.
“No podré entablar combate con tantas sombras en mi estado. No al mismo tiempo. Ese Malicia es extraordinario”, meditaba con una sonrisa. “Lo que debo hacer es tratar de engañarles”. La única manera de confundirlas era teñirse a sí mismo de sombra. Así, o pasaba desapercibido, o trataría de fingir que era Malicia para que le cedieran el paso. Pero, ¿podría lograrlo sin ayuda de Rencor? Tenía que intentarlo. Si quería evitar el máximo de batallas posibles, era la única manera. Se concentró y llamó a toda la energía que tenía en su cuerpo. Un aura negra, propia de las sombras, comenzó a rodearle. Una oscuridad fue naciendo de su espalda, extendiéndose hacia los hombros, cuello y cabeza, y después hacia las piernas. Logró cubrirse entero, sin embargo, algo era distinto. Sentía una soledad muy fuerte a su alrededor y un inmenso vacío. También era mucho más débil que estando con Rencor, aunque más fuerte que una pequeña sombra.
Procuró no hacer ruido, generar una pequeña corriente de sombras e ir bajando poco a poco por esa dimensión. Mas el movimiento atrajo a algunas sombras.
-Eh... ¿Qué haces bajando compañero? ¿Eres uno de los nuestros?- Shadow permaneció en silencio. Prefirió no contestar y fue la sombra la que se acercó a olerle- Umm... ¡hueles como nosotros! ¿Por qué pretendes bajar abajo? ¿Vas a por la intrusa?
Shadow envuelto en sombras, asintió con la cabeza.
-Noto que eres fuerte. Así que, bien. Baja al siguiente nivel si quieres. Aquí ya no hay nadie. Además entre todas las sombras nos valemos. ¡Da igual donde esté cada una!- Dicho esto, la ignorante sombra se retiró y Shadow aprovechó para deslizarse a toda prisa.
-¡No tan rápido!- Otra sombra, que estaba delante, le hizo parar en seco- Has podido engañar a mi otra parte porque tiene poco poder. Es una sombra elemental. Pero hasta aquí has llegado, estúpido I-Men- La sombra enarbolaba una espada sombría con la que recibió a Shadow que, sin decir palabra, aguantó el golpe. La sombra llamó a otras de alrededor y entre todas rodearon al moreno y comenzaron a darle. El I-Men decidió aguantar durante unos minutos, hasta que una de las sombras preguntó.
-¡Eh, intruso! No lo entiendo. ¿Cómo es que no te defiendes? Puedo oler tu fuerza. ¿Será que tienes algún plan para destruirnos?
Shadow guardó silencio, puso una voz grave, lo más parecida a la de Malicia y camuflado entre la oscuridad, respondió.
-¡No, idiotas! Soy Malicia. He dividido el grueso de mi poder en dos. Una de mis partes acaba de entrar, he decidido bajar con todo para derrotar a esa gata que quiere que Dark Night despierte- Algunas sombras básicas, que no eran capaces de distinguir a otras sombras más que por el olor de la viscosidad y el nivel de poder, se quedaron estupefactas. Al ver que le escuchaban con atención, Shadow prosiguió- Bueno, ¿qué? ¿venís conmigo?- Empuñó una espada sombría bastante grande- Venid conmigo y así seremos más fuertes. No hace falta que nos fusionemos, porque estando separados abarcaremos mejor el espacio- Finalizó y al instante una legión de sombras se puso de su parte.
-Pero no entiendo- Dijo una sombra dubitativa- ¿Por qué querías atizar a Malicia? ¡Él es nosotros!- Exclamó una de las sombras contra la más fuerte que había impedido el paso a Shadow.
-¡No lo entendéis!, yo no soy el intruso es él- Replicó la sombra elaborada varias veces. Pero era tarde. Una parte de las sombras se habían revelado contra sí mismas porque estaban confusas y una fuerte batalla en su interior, postró a Malicia en la superficie.
-Maldito sea tu amiguito, se ha hecho pasar por mí. ¡Tendré que bajar!- Gritó Malicia, que estaba perdiendo poder. Se introdujo en sí mismo, seguido de Rencor. Pero Shadow ya estaba junto con una legión de sombras en el segundo nivel, que estaba prácticamente despejado porque Malicia concentraba todo su poder en bajar.
Kya se encontraba en el último nivel, había conseguido herir a la sombra que custodiaba la entrada, que perdía fuerzas por momentos por el desarrollo de la batalla. No obstante, tenía que hacerlo todo a ciegas porque en aquel nivel su vista felina no servía de prácticamente nada. La oscuridad era total y moverse era toda una aventura. La mujer-gata no perdió ni el más mísero instante. Tenía la impresión de que su novio estaba al llegar.
-¡Dark Night! ¡Dark Night! ¿Estás ahí?- Dijo sin elevar demasiado la voz.
Perplejo, el debilitado maestro la escuchó.
-Sigue tu instinto. Estoy cerca. Pero ten cuidado. Estoy encerrado en una cárcel hecha de sombras- Advirtió el maestro.
-¡Aquí nadie va a ir a ninguna parte!- Chilló una sombra que apenas podía distinguirse del ambiente. Kya dio un salto, guiada únicamente por sus instinto. Pero la sombra le siguió a toda prisa y decidió hacerse diminuta para despistar a su rival. La sombra se distrajo unos momentos, mirando en todas direcciones en espera de la chica. Y ésta, con maña, se situó cerca de la cárcel de sombras y trató de rajar las verjas con sus uñas. Logró hacer un gran agujero que abría el paso a Dark, pero a cambio, las sombras que custodiaban la cárcel le apretaron en todas partes del cuerpo. Volvió a su tamaño habitual, pero las sombras se agrandaron con ella. La sombra que le había dado combate creó una fina lanza y la pinchó en una de las piernas.
-¡Aaah! ¡Parad, esto es demasiado!- Se quejaba la I-Men entre sollozos.
Por suerte, Dark estaba libre. Las sombras de la cárcel sólo podían abrirse desde fuera ya que Malicia había logrado controlarle casi por entero. Pero ahora, liberado, era diferente. Generó dos potentes orbes oscuros y logró despejar de sombras el tercer piso. No se puede decir que hubiese mucha luz, pero al menos Kya y él pudieron verse.
-Antes de nada, voy a llamar a las sombras. La mayoría no me harán caso. Pero si logro confundir a algunas se enzarzarán contra Malicia y eso nos dará tiempo- Afirmó el maestro. Cerró sus ojos y se concentró en llamar a las sombras, como su amo, para que revelaran contra el intruso Malicia. Las sombras se dividirían ahora entre dos amos, salvo algunas que pensaban que Shadow era Malicia. Acto seguido miró a Kya con alegría y con cara de emoción.
-¡Oh, Kya! ¡Eres tú! No es posible, ha pasado tanto tiempo...- Le estrechó la mano para que la gata pudiese levantarse.
-Pero ¿qué narices estás diciendo? ¡Yo no te conozco de nada!- Refunfuñó la gata- ¿Puedes ayudar a Shadow?- La gata se disponía a subir pero el Maestro la detuvo.
-Espera un momento. ¿Me estás diciendo que no me recuerdas? ¿No recuerdas nada? ¿Tampoco a Livorthood ni a Thunderman? Ni siquiera a Evantal?- Dijo con preocupación.
-Shadow me contó cosas sobre un tal Thunderman pero yo no le conozco en persona- Contestó la chica, que estaba empezando a preocuparse. Dark observó que Kya no llevaba encima ninguna tarjeta.
-Ya veo. Bueno, entonces imagino que será mejor empezar desde el principio. Kya, ¿no te resulta extraño que el resto de tus compañeros tengan una especie de tarjeta y no paren de hablar, tras cada combate de las vidas que les quedan? Seguro que lo has escuchado más de una vez.
-Sí, pero no les reprocho nada. ¡Ellos parecen pensarse que esto es un juego! Y eso es porque no han sufrido lo que he sufrido yo. He visto cómo moría toda mi raza de mujeres gato, lo he sentido con mis propios ojos. Y lo único que me queda es este pequeño retrato- Sacó del bolsillo el cuadro que llevaba siempre consigo.
El maestro lo miró detenidamente. La chica esperaba que él pudiese ver la foto, ya que tanto parecía conocerla.
-Kya... siento decirte que aquí dentro no hay nada- Contestó sin tapujos.
-¡Claro que lo hay! Allí está la foto de mi madre junto a mi tía y una parte de mi familia- Saltó indignada- Diantres, por alguna razón parece que sólo yo puedo verlo- Se quejó la I-Men.
-Como tu maestro debo decirte que eso es imposible, Kya. No tienes poder de ver cosas que otros no ven. No tienes habilidades psíquicas ni nada de eso. Te conozco bien. Tus poderes son alterar tu tamaño y convertirte progresivamente en un felino- Alegó con contundencia.
La chica estaba algo confusa. De alguna manera quería saber más acerca de sí misma, ya que no recordaba todo. Le pareció misteriosa la forma en que Gravitta o Irons desaparecieron de pronto cuando lo de los S-Men, pero supuso simplemente que tenían que descansar de tanto combate. Mucha gente que había conocido desaparecía de repente, aunque no recordaba todos sus rostros. Sabía que había un misterio por resolver, pero no estaba segura de querer saberlo.
-Parece que alguien ha estado manipulándote, compañera. Te contaré lo que sé. Tú no eres de este mundo. Ni tu, ni Shadow ni yo. Tampoco lo es Sage. Nadie lo es. Bueno, tal vez esos “GM”. Tú estuviste conmigo hace tiempo aquí, junto con Thunderman y otros compañeros. Formamos un poderoso equipo en este lugar. Esto es un juego Kya. Un malévolo juego donde obligan a humanos de todas partes a enfrentarse. Nuestra edición fue un poco diferente probablemente. Otra gente, seguramente peores escenarios... Pero, en esencia, era todo lo mismo. Luchar por sobrevivir por capricho de algo o de alguien. Luchar a muerte, como vosotros ahora. Para ello se disponía de una tarjeta, donde se puntualizaban tus vidas. Parecidas seguramente a las que tus compañeros tendrán ahora.
La gata le miraba sin pestañear. Estaba horrorizada, ¿toda su vida era parte de un juego? Las primeras lágrimas estaban empezando a caer cuando Shadow, seguido de varias sombras, llegó al lugar. Al ver a su chica les pidió dispersarse.
-¡Shadow!- Se alegró la chica-gata. Abrazó a su novio con tanta fuerza que parecía que iba a lo iba a asfixiar. De alguna manera, sabía que debía de estar con ella.
-¿Qué está pasando aquí?- Preguntó el moreno. La chica le interrumpió.
-Shadow, parece que el maestro sabe más de mí que yo misma. ¿Recuerdas que te dije que tenía lagunas de mi pasado? Pues... él parece saber muchas cosas- Finalizó acongojada y triste.
-Prosigo entonces- Dijo Dark Night- En definitiva, tú fuiste una jugadora de mi equipo. No entiendo por qué, pero parece que te quedaste aquí. Cuando enloquecí y me convertí en Malicia, Thunderman me paró con mucho esfuerzo. Yo fui eliminado del juego y ahora Cerebro me trajo como prueba para ustedes, como un simple recuerdo. Pero cuando eso pasó tu seguías viva. Recuerdo que te quedaba una vida aún y tenías mucha energía, como siempre. No entiendo por qué estás aquí. Thunderman ganó el juego, así que tu debiste quedar eliminada. Tendías a quedarte en coma muchas veces, cuando forzabas demasiado. A veces, al quedarte así entre las rocas, era difícil encontrarte. ¿Pudo ser que después de un fuerte combate un rival te diese por muerta? ¿Pero por qué los GM no se percataron?
-Ese juego fue hace diez años, ¿no?- Razonó Shadow- Estamos hablando de una época en la que la tecnología estaba menos desarrollada... Podría tratarse de un fallo. Por mucho que los GM sean extraordinariamente poderosos, no hay información para pensar que son infalibles. Y la tecnología no lo es.
-Todo apunta a que pudo ser eso, sí. Lo que pretendo decirte con esto, Kya, es que todos esos recuerdos de una vida pasada, que te llevan a querer venganza contra los que eliminaron a tu familia y a tu raza son falsos. Son producto de que algo o alguien a alterado tu mente al alterar la edición del juego- Afirmó con contundencia- Lo más parecido a alguien con tus habilidades era Evantal, una rival a la que nos enfrentamos que era capaz de convertirse en guepardo. Recuerdo que te impactó mucho aquella mujer. Es posible que hayan utilizado esos recuerdos para alterar tu pasado. Oh, Dios, es horrible- Le dijo casi con lágrimas mientras iba a abrazarla.
La joven apartó tanto al maestro como a Shadow y comenzó a patalear dando fuertes puñetazos al suelo a la paz que lloraba sin parar.
-¡No, no! ¡No es posible! ¡Toda mi vida hasta ahora ha sido una mentira!- Se quejó la chica.
Pero las desgracias nunca vienen solas. La Sombra de Malicia, más grande que antes por haber absorbido a sus sombras más fieles, acababa de hacer su aparición en el primer nivel.

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