Frente a ellos se abría una cueva enorme. La entrada
tendría cerca de cuatro metros de alto, más que de sobra para que
pasara casi cualquier cosa viva. Shadow y Kya se miraron. La puerta
de Sage los había dejado en un sendero de tierra que se abría paso
por un bosque, y los había llevado hasta esa abertura en una
montaña. Aunque nadie les dijo como llegar, sabían que era el lugar
adecuado. Los nervios afloraron en ambos.
-¿Estás preparada, cielo? No sabemos lo que habrá ahí
dentro, no tienes por qué venir- Aseguró él, preocupado y al mismo
tiempo siendo consciente de que quizá no se concentrase mientras
ella estuviese cerca. Kya hizo un mohín.
-¡Ni hablar! Ya se lo dije a aquel vejestorio, no
pienso separarme de ti. Entrenaremos juntos y nos haremos más
fuertes- Shadow sonrió y se agachó para depositar un dulce beso en
los labios de la chica. Se cogieron de la mano y entraron en la
cueva.
Dentro pudieron ver numerosas formaciones rocosas tanto
en el suelo como el techo, se trataba de estalactitas y estalagmitas,
y sus puntiagudos extremos tenían un aspecto amenazador. La
oscuridad pronto les cubrió como una manta, pesada y firme. Kya
abrazó el brazo de su chico mientras avanzaba detrás de él, pues
sabía que Shadow podía moverse bien en la oscuridad. Cuando dejaron
atrás la entrada llegaron a una sala circular muy grande, en cuyo
centro se veía un tenue haz de luz que brindaba algo de visibilidad.
Gracias a ello y a sus poderes gatunos la chica fue capaz de ver con
más detalle lo que había alrededor.
Las paredes poseían un tono grisáceo y formaban una
especie de cúpula esférica, en cuyo extremo superior podía verse
un diminuto agujero que dejaba pasar el haz de luz. Había rocas
esparcidas de cualquier manera por todos lados. Sobre uno de los
montones la chicas distinguió lo que se le antojó una figura
humana. Kya tiró de la manga de Shadow y le señaló el lugar. El
moreno sonrió mientras se acercaban al extraño hombre.
-Yo hablaré- Dijo Shadow, autoritario. Kya asintió.
Hasta ellos llegó un familiar olor a tabaco y pronto se vieron
envueltos en humo. El joven que estaba sobre la roca les miraba
fijamente mientras fumaba su cigarrillo. El I-Men le saludó con la
mano- ¡Buenas! Soy Shadow, y tú debes de ser mi maestro, ¿no es
así?
-...- El otro joven al principio no respondió. No debía
de ser mucho más mayor que Shadow, es posible que apenas tuviera
unos años más. El hombre apagó el cigarrillo y bajó de un salto
de la roca para estirarse- Yo... me llamo Dark Night. No sé a que te
refieres exactamente con eso de que soy tu maestro... pero creo que
no estás equivocado del todo.
Dark parecía estar muy concentrado tratando de recordar
algo, pero no lo lograba. Frunció el ceño mientras miraba a Kya y
Shadow. Entonces algo pareció cambiar en él.
-Ahora recuerdo...- Dijo- Sí... yo antes estaba en el
Juego. Con mis amigos, pero... la sombra...
-¿Qué dices?- Shadow no estaba seguro de sí le estaba
hablando a él- No te entiendo.
-La sombra- Contestó entonces Dark, encarándose al
I-Men- Mi poder son las sombras, y todos los que poseemos un poder de
este estilo llevamos dentro de nosotros un “alter-ego”.
Dependiendo de la fuerza mental del usuario y de su propio poder...
es posible que se vea superado por su sombra interna.
-Ya veo, ahora si te entiendo- Shadow libero su poder
para que Dark viera como manipulaba las sombras que emergían de su
cuerpo como líquido negro- Yo también tengo ese poder- El otro
joven sonrió.
-Sí, lo veo más claro, y creo que sí que soy tu
maestro, Shadow- Contestó con tono oscuro- ¿Tú también eres parte
del Juego?
-Pues... sí- El I-Men estaba extrañado, parecía que
era Dark Night quien necesitaba que alguien le guiara, y no al revés-
Pero se supone que tú eres uno de los maestros reunidos por Cerebro
para enseñarnos a nosotros, los I-Men. ¿No te suena nada de eso?
-Cerebro...- El hombre se quedo ensimismado mirando la
pared, y de repente su expresión cambio por completo, como si de
golpe se acordara de algo- Sí, Cerebro. Se que de alguna manera que
no logro comprender me han hecho volver, porque los últimos
recuerdos que tengo son de estar luchando contra Thunder-Man en el
Juego... justo cuando mi sombra me poseyó por completo, porque no
logré contener mi poder...- Susurró Dark mientras caía de
rodillas. Shadow fue a ayudarle, pero Kya le sujetó. Ambos estaban
muy sorprendidos por las revelaciones que estaban escuchando. Parecía
cierto lo que les había dicho Sage, el misterioso Cerebro había
logrado reunir para ellos maestros de diferentes momentos adecuados a
sus poderes. Y lo que es más importante, aquella persona no sólo
había estado en el Juego antes que ellos, si no que encima había
conocido a Thunder-Man. Shadow sabía que seguramente Thunder-Man
ganó aquel enfrentamiento, pues se acabó coronando ganador de la
edición.
De repente algo extraño sucedió. Del cuerpo del
maestro empezaron a surgir unas formas oscuras que fueron
envolviéndole lentamente. Las sombras que emergían formaron un
traje que se acopló a Dark Night, y este emitió una estridente risa
que nada tenía que ver con su voz. La figura se elevó, más alta y
más corpulenta. Más tenebrosa. Esta se giró y los chicos pudieron
ver unos ojos rojos en un rostro destrozado por la maldad.
-Ju, ju, ju, pero qué tenemos aquí... si es una
pareja, qué bonito- La sombra se acercó hasta ellos en un instante-
Me encantará destrozaros- Shadow reaccionó en un instante,
bloqueando el puñetazo que Dark les dirigía.
-¡Dark! ¿Qué haces? ¿No ibas a ser mi maestro?- El
chico parecía contrariado, pero sabía que no se equivocaba. Aquella
persona le enseñaría mucho sobre sus poderes.
-¿Dark Night? Ese idiota ha vuelto a sucumbir ante mi
poder. Yo soy Malicia, la oscuridad de Dark Night y muy pronto
también la vuestra, ju, ju, ju- Mientras la sombra se reía su
oscuridad se extendía por el suelo para cubrir toda la estancia.
Shadow intuía que aquello era malo, aumentaría la velocidad de
Malicia, que así parecía llamarse aquel ente.
-Kya, creo que ya sé en qué sentido estará orientado
nuestro entrenamiento- Susurró por lo bajo el chico. La gata le miró
extrañada.
-¿Y en qué será? Este tipo no me gusta un pelo- Se le
erizó el cabello al mirar a Malicia.
-Conozco la naturaleza de nuestros poderes... Puede que
ahora la sombra se halla apoderado de su cuerpo, pero en lo más
profundo de la dimensión sombría se encuentra, en algún lado, un
atormentado Dark Night- El semblante siempre risueño del moreno
cambió por completo- Yo mejor que nadie sé de los peligros que
conlleva mi poder... tenemos que ayudarle.
Entre tanto, la sombra había estado preparando su
ataque. Desplegó los brazos y muchas gotas oscuras cayeron por toda
la habitación. De cada una de las gotas emergió una sombra
humanoide que miró con rabia a los I-Men.
-Parece que no será fácil, ¡vamos!- Exclamo Shadow.
-Yo...- Eliart se sorprendió ante la pregunta. “¿Qué
es más importante para ti, saber lo que se oculta detrás de “El
Juego”, o la vida de tus compañeros?”. Por su puesto lo tenía
claro, pero una pequeña duda había surgido dentro de él. Rechazó
esos sentimientos y dijo- ¡Por supuesto lo más importante son mis
amigos!
-Has tardado mucho en responder...- Contesto el anciano
mientras sonreía. Se acercó en un instante a Eliart para darle un
puñetazo, y aunque el I-Men trató de evitarlo, estaba demasiado
cansado, así que cayó contra el suelo.
-¡Agh!- El líder se resentía después de la dura
ascensión y no tenía fuerzas para levantarse. Sin embargo,
Wakabahashi no estaba dispuesto a dejarlo tan fácilmente.
-No te quedes ahí tumbado, vamos levántate. Tenemos
que entrenarte, debilucho- “Entonces este hombre sí que es mi
maestro...”, pensaba el chico mientras lograba incorporarse. El
anciano le estudió a la vez que daba vueltas en torno a él- No te
descuides, joven. Teniendo en cuenta lo cansado que estás
consideraré este entrenamiento productivo si logras parar un golpe
mío.
-¡Ja! No será difícil, ¡vamos!- Contestó Eliart,
menos confiado de lo que en realidad aparentaba. Wakabahashi se lanzó
de nuevo con aquella velocidad tan sorprendente. El I-Men seguía sin
poder invocar sus poderes, de manera que trató de poner algo de
distancia entre ambos, pero su maestro era muy ágil y logró darle
alcance. Una lluvia de golpes arreció al chico, que se cubría con
ambas manos. “Sólo tengo que parar un golpe, concéntrate en sus
movimientos...”, pensaba.
Entonces Eliart decidió realizar una finta, haciendo
como que tropezaba hacía un lado. El anciano lo achacó al cansancio
del chico y decidió atacar aprovechando el hueco que había dejado
el otro al tropezar. Pero eso era justo lo que esperaba el I-Men, que
en el último segundo pudo bloquear el puño de Wakabahashi.
-Oh. Vaya, empezaba a pensar que eras un inútil, pero
resulta que hay algo de potencial dentro de ti, chaval- Se burló el
hombre mientras entraba en la cabaña. Eliart se quedó de pie,
completamente exhausto. Entonces su maestro se asomó- ¿A qué
esperas? Entra, tenemos que hacer algo con esas heridas y darte algo
de comer, está para el arrastre, chico.
Eliart ni siquiera trató de pensar algo ingenioso,
sinceramente, le daba igual lo que dijera aquel tipo para minar su
moral. Ahora sólo podía pensar en recuperar las fuerzas, y en que
aquel hombre le diera algunas explicaciones. Una vez dentro de la
cabaña Wakabahashi le señaló un lecho de paja en el que el chico
se sentó. Al mismo tiempo el hombre se dedicaba a remover algo en
una olla diminuta. A los pocos minutos sacó el contenido y lo
repartió en dos cuencos de madera. Le tendió uno a su discípulo y
el otro se lo quedo él.
-Vamos, come- Comieron en silencio el arroz con pescado.
Eliart ni pensaba en lo que ocurría a su alrededor, estaba muy
concentrado en el arroz. Jamás había sentido tanta hambre. Taipei
le miraba mientras reflexionaba. Cuando ambos acabaron decidió
hablar- Con que Cerebro te ha mandado aquí... La verdad es que no
esperaba que llegara a conocer a alguien con tu clase de poder,
Eliart.
-¿Con mi poder?- El chico no sabía muy bien a qué se
refería.
-Sí, tu poder de las estrellas. El poder del
zodiaco...- Confirmó. Entonces sonrió de oreja a oreja- Verás, yo
también tengo ese poder. No es el mismo que el tuyo, claro, pero es
muy similar. Hace casi cien años que no me pasaba algo tan
emocionante.
-¿Qué? ¿Cien años? No se ría de mi- Contestó
Eliart algo enfadado. Aunque había sido su voluntad ir allí sentía
que era una especie de broma muy pesada. Wakabahashi no reía ahora.
Su expresión se había vuelto bastante más seria.
-No me río de ti, chico- Aseguró. Debido a la
repentina atmósfera que había en la cabaña, Eliart no pudo si no
asentir- Por suerte y por desgracia es así. Llevo demasiado tiempo
viviendo, esperando el momento. Y quizás ahora que estás aquí ha
llegado... pero no nos adelantemos. Sólo has superado tu primer día
de entrenamiento. Sí quieres obtener respuestas, explicaciones a
algunas de tus preguntas y crecer... deberás seguir mis
instrucciones. ¿Estás dispuesto?
-Sí- Esta vez no dudó, sabía que en cierta manera
aquel hombre estaría probándolo constantemente. Wakabahashi
asintió.
-Eso me gusta más, sin dudas- Entonces entrecerró los
ojos- Como seguramente sentirás el arroz que te doy apenas te ha
saciado. Al final del día te daré lo que crea que te corresponde,
según tu esfuerzo y tus resultados. Será terriblemente duro, pues
si fallas muy seguido no lograrás comer en condiciones... y
fallarás. Pero sólo bajo esta presión podemos sacar tu potencial
con tan poco tiempo- El hombre se levantó- Cada día deberás
escalar la ladera de la montaña hasta el siguiente asentamiento. Mi
verdadera casa está en la cima, lo demás serán sólo casas de paja
para poder pasar la noche. No te despertaré, pero antes de que el
Sol se oculte deberás estar en la siguiente terraza. Y una vez
llegues allí no te espera un descanso, te espera una sesión de
entrenamiento contra mi, pelearemos cada día. Según subas podrás
usar tus poderes, pero yo también. Y cada día estaremos más alto,
tendrás menos oxígeno y será mas difícil... y recuerda que si no
cumples con los requerimientos diarios no te daré comida.
Eliart tragó saliva. Ahora entendía porque Sage quiso
advertirle antes de mandarle, lo que Wakabahashi le exigía no era
moco de pavo. Pero no dudó, sabía que aquel entrenamiento era lo
que necesitaba, tal vez fallase, pero si lograba superarlo se haría
mucho más fuerte.
-Entiendo, acepto los riesgos- Contestó el I-Men con
determinación. Su maestro sonrió.
-Espero que mañana sigas con ese espíritu... ahora,
duerme- Según el anciano decía eso, Eliart se percató de nuevo del
terrible cansancio que lo asolaba, de manera que se tumbó y, según
cerró los ojos, se sumió en un profundo y reparador sueño.
Erzzhia, Garra y Waver habían llegado hasta un bosque
de apariencia tropical. Al poco de andar encontraron un claro
relativamente grande. Dentro de la cabeza de Erzzhia sonaron las
indicaciones que Sage les hubo dado antes de que partieran. “Waver
y Garra deberán luchar entre ellas para mejorar sus aptitudes de
combate... mientras tú, Erzzhia...”. De manera vaga se lo explico
a sus amigas, quienes se miraron.
-Ya veo, entonces quiere que, de alguna manera, seamos
nuestras propias maestras...- Dedujo Waver, algo ofuscada- No me
termina de convencer, pero no tenemos otra opción.
-¿Tienes miedo de mi?- Preguntó burlona Garra mientras
liberada una de sus cuchillas. Pero entonces la mayor de todas,
Erzzhia, las detuvo.
-No, no. Primero deberéis pelear sin usar vuestros
poderes... En el momento adecuado iremos subiendo de nivel- Dijo.
Entonces la rubia, que era la mediana, la miró extrañada.
-¿Y tú qué harás? ¿Qué te dijo el viejo verde?
-Yo utilizaré el vínculo de nivel tres en vosotras-
Las otras dos se sorprendieron.
-¿Tienes un vínculo de nivel 3? ¿En qué consiste?-
Terció Waver.
-Pues...- El primer nivel consistía en unir
pensamientos, lo que había hecho con los I-Men en la ciudad. El
segundo en unir sentimientos, como había hecho contra Candy Soul. El
tercero implicaba unir las sensaciones corporales, incluyendo dolor.
Cuando explicó en qué consistía, las otras dos retrocedieron.
-Entonces... ¿tú sentirías todo el daño que tanto
ella como yo recibiéramos? No pienso aceptarlo.
-Sí, debes hacerlo. Esto fomentará que os esforcéis
al máximo, evitando todo el daño posible, además que mejorará mi
resistencia y mi capacidad de concentración. Es buena idea... así
que manos a la obra.
Waver y Garra no estaban muy convencidas, pero Erzzhia
logró que la hicieran caso y comenzaron su entrenamiento.
Revelación y Sage se habían desplazado hasta uno de
los parques de la ciudad, siempre dentro de la barrera proyectada por
el maestro. Cuando el místico le pregunto por ella, Northern le
explicó que prevenía intrusiones de otros jugadores hasta que los
I-Men estuvieran listos. También le explicó que en el resto de
dimensiones sus compañeros dispondrían de bastante tiempo, pues
allí fluía de manera distinta. Sin embargo ellos continuaban en el
Juego, y por lo tanto no podrían estar más de cuarenta y ocho
horas. Una vez en el parque, el maestro le explicó su entrenamiento.
-Será bastante sencillo, sólo vamos a mejorar tus
capacidades como adivino y tu control sobre los elementos del
bastón... y liberar tu poder oculto- Aseguró Sage mientras se
sentaba en la hierba. Revelación le imitó- No, no. Tú debes
adoptar la posición de loto.
-De acuerdo, ¿así está bien?- Preguntó mientras se
acomodaba y dejaba el bastón frente a él.
-Sí, en esa postura dejaremos fluir tu espíritu- Sage
se toco la sien con dos dedos- Mi poder es mental, Revelación, y por
lo tanto me permite enviarte visiones. Te enviare imágenes y tú
debes captarla usando tus poderes. Al principio será fácil, pero
cada vez te enviaré visiones más vagas, imágenes menos nítidas.
Deberás discernir de qué se trata, que significado tiene y, por
último, tratar de entender que predice. Lo llevas haciendo con tus
poderes de manera intuitiva desde hace un tiempo, así que este reto
será muy fácil... Por eso también harás otra cosa- El I-Men
estaba intrigado por lo que le diría su maestro.
-¿Qué más he de hacer?- Preguntó. Sage señaló su
bastón.
-Al mismo tiempo has de invocar los cuatro elementos en
torno a ti y mantenerlos estables. Si pierdes la concentración y
algún elemento se descontrola te golpearé en la cabeza con mi
cetro- El maestro enseñó su vara y sonrió- Bien, comienza, no
tenemos mucho tiempo.
-¡Sí!
Revelación toco su bastón e invocó los cuatro
elementos. A los pocos segundos cuatro esferas giraban en torno a él,
una de aire, otra de fuego, otra de agua y una última de tierra. La
de tierra le resultó fácil de controlar, pues era un elemento muy
compacto. La de agua se le resistió un poco, pero también fue
fácil. En cambio el aire y el fuego, los elementos más volubles, le
resultaron arduos de mantener en forma esférica y benigna. Cuando
los tuvo finalmente estables cerró los ojos y trató de
concentrarse. Notaba las vibraciones psíquicas de Sage, quien ya
estaba enviando imágenes. Trató de seguir la corriente de
pensamiento que fluía a su alrededor, pero no podía hacerlo como
siempre había hecho, pues mantenía una parte de su ser dentro de él
para contener las esferas elementales.
Al cabo de unos minutos el I-Men empezaba a cansarse. Su
mente estaba haciendo uso de su mayor capacidad, pero no tenía
manera de dividirse entre ambas tareas de forma eficaz. En el momento
que intentaba captar la imagen con claridad sentía como los
elementos vibraban, a punto de descontrolarse. Pero si no arriesgaba
no lograría discernir lo que su maestro trataba de enseñarle.
Intentó de nuevo ver la imagen, y se concentró al máximo. Dividió
su mente para controlar los elementos al tiempo que comenzaba a
vislumbrar la imagen. “¡Sí, por fin puedo verla...!”, pero
justo antes de lograrlo sintió como la esfera de fuego liberaba
llamaradas, había relajado su presión sobre los elementos y la
esfera roja estaba ahora descontrolada.
Entonces notó como una vara caía con fuerza sobre su
cabeza, haciéndole perder por completo la concentración. La imagen
desapareció sin remedio, la esfera de aire estalló empujando a
Revelación. La esfera de agua libero olas que empaparon al místico,
y la de tierra cayó al suelo haciendo surgir una roca tan grande que
tiró al suelo al joven. Sage no estaba contento.
-Parece que será más difícil de lo que preveía.
Shadow se abría paso a golpes entre las múltiples
sombras que se cernían sobre él. Kya iba a su lado, había
aumentado su tamaño y con las garras destrozaba a los humanoides que
trataban de atacarles. Malicia se reía desde el centro de la
caverna. Levantó una mano y lanzó una ola de oscuridad directa
hacía sus enemigos.
-¡Kya, ponte detrás de mi!- Exclamó el moreno
mientras llamaba a sus propias sombras, que le cubrieron el cuerpo en
un instante. Lanzó un corte vertical con su brazo derecho que partió
la densa ola de oscuridad por la mitad- ¡Vamos!
Pero entonces las sombras les rodearon de nuevo. El
I-Men frenó, no estaba siendo fácil acceder hasta su enemigo, pues
las múltiples copias los detenían. Uso su sombra para crear un filo
oscuro y lo blandió con maestría, rebanando a los enemigos. Pero
seguían siendo muchos, y pronto empezó a recibir golpes por todos
lados. Malicia apareció entonces en la espalda de Kya y la atrapó
con sus sombras, dejándola inmóvil.
-Mira muñeca como tu querido Shadow es destruido por
meras copias...- Le susurró a la chica mientras le tapaba la boca y
se reía. El otro no se percató debido a la paliza que estaba
recibiendo de sus enemigos. Entonces decidió que debía darlo el
todo por el todo, pegó un gran saltó y se apartó de la zona de
mayor concentración de enemigos.
-¡Kya!- Vio como la Sombra sujetaba a la chica, que no
podía reaccionar- Espera, voy para allá.
-No, no será tan fácil- Contestó Malicia mientras la
absorbía. “Oh, la ha enviado dentro de la dimensión sombría que
tiene dentro de él, desde allí podrá acceder hasta donde esté
Dark Night”. Shadow se concentró.
-¡Vamos, Sombra!- Una figura oscura emergió al lado
del moreno y le miró de arriba abajo.
-Vaya, dos días seguidos que me invocas, ¿en qué
follón te has metido ahora?- Preguntó mientras miraba la caverna.
Al percibir a Malicia retrocedió- No puede ser, es Malicia.
-¿Lo conoces?- Inquirió Shadow, que no lo entendía.
La sombra del chico asintió.
-Sí, se podría decir que es un antiguo... yo- El chico
no entendía eso, pero decidió no darle más vueltas, aquel no era
el momento.
-Vaya, vaya, pero si se trata de Rencor... Hacía mucho
que no te veía. Imaginaba que ya habrías dominado a tu humano, pero
veo que ha sido al revés- Habló entonces la sombra de Dark Night.
Shadow entendía cada vez menos, pero ya le pediría más tarde
explicaciones a su maestro, primero debía rescatarlo.
-En fin, dejemos está reunión de viejos conocidos.
Rencor, si ese es tu nombre, tenemos que derrotar a esta sombra, Kya
está dentro de él, y tratará de despertar a Dark Night. Quizá
entre todos logremos rechazar a Malicia- Rencor no estaba muy cómodo.
Miró a Shadow, o lo hubiera hecho de tener cara.
-De acuerdo, pero no será fácil. Él ha dominado a su
portador de manera total, fíjate en mi y en ella. El tiene una cara
con rasgos e incluso ropa definida... detalles. Yo soy solo una
sombra oscura sin rasgos. Eso implica que el poder de Malicia es
mucho más grande que el mío... y por lo que percibo Kya está sólo
en la superficie, esta sombra posee tres dimensiones oscuras dentro
de él, cada una más profunda y peligrosa que la anterior, no será
sencillo- El I-Men sintió un terrible escalofrío. ¿Tres
dimensiones oscuras? Aquello se complicaba.
Decidió no darle más vueltas y se lanzó al ataque
enarbolando su filo de oscuridad. Justo detrás de él avanzaba su
sombra, que cargaba energía. Los enemigos saltaron sobre ellos, pero
Shadow los rechazaba con sus rápidos ataques, mientras cubría a
Rencor. En unos instante lograron llegar hasta Malicia, que invocó
su propio filo oscuro para pelear cara a cara contra el chico. Los
golpes de la sombra era terriblemente fuertes, y aún así presentía
que aquella no era toda su fuerza. Shadow trató de presionar a su
rival, pero no era fácil. En el momento adecuado embistió con su
arma he hizo trastabillar a la sombra. El chico se hizo a un lado y
Rencor lanzó un orbe de oscuridad directo al pecho de Malicia, quien
gritó de dolor al estallar el orbe.
-¡Agh! Me habéis alcanzado... vaya, parece que contra
unos oponentes como vosotros no podré contenerme... quería
divertirme más, pero que le vamos a hacer- La sombra levantó las
manos y los enemigos que había en la sala desaparecieron para
fusionarse con el original. Malicia aumentó ligeramente de tamaño y
ahora emanaba un aura más amenazante.
-Cuidado, ahora atacará con toda su fuerza- Advirtió
Rencor. La otra sombra elevó las manos y en uno segundos sostenía
un Orbe oscuro tres veces más grande que el del I-Men. Lo lanzó sin
parsimonia y, a pesar de su tamaño, era muy veloz. Fue directo hacía
Shadow, ignorando a la sombra de este. El orbe estalló, liberando
mucha energía y abriendo un boquete en el suelo de varios metros de
diámetro.
-¡No, Shadow!- Exclamó Rencor- ¡Maldito seas!
Se lanzó sobre Malicia, quien rechazó el ataque de la
otra sombra, que era mucho más débil. A pesar de todo no se rindió
y siguió atacando. La sombra del maestro asestó un par de puñetazos
directos a Rencor, pero este aprovechó y atrapó los brazos de su
rival.
-Así que esto tramabas...- De la sombra del I-Men
surgió el moreno, que había escapado a su propia dimensión sombría
para evitar el orbe oscuro. Elevó su brazo, donde portaba un filo
oscuro, y lanzó un tajo contra Malicia, quien recibió el ataque y
retrocedió- Admito que no me olía vuestra estrategia, pero esto se
acabó. Me habéis enfadado.
Una capa de sombras muy oscuras cubrió a Malicia, quien
comenzó a reírse de manera histérica. Las sombras se acoplaron a
su cuerpo hasta formar una armadura muy parecida a la de Shadow, pero
mucho más oscura y densa. El I-Men retrocedió, sabía que aquella
técnica amplificaría su poder mucho, y debía por lo tanto invocar
su propia armadura. Malicia no quiso darle tiempo para hacerlo, y se
lanzó para darle un derechazo, pero entonces Rencor, la sombra del
chico, se interpuso y bloqueó el ataque.
-¡Shadow, he cortado el vínculo! Ahora no recibirás
mi daño y yo el tuyo, aprovecha el tiempo que te pueda dar- El I-Men
se sintió conmovido. Siempre había peleado en una lucha interna
contra su sombra, y a veces había estado cerca de consumirle, pero
desde que conoció a Eliart tanto él como Rencor habían cambiado.
Ahora que lo pensaba hacía mucho que no tenía que pelear realmente
contra ella, e incluso había sido capaz de invocarla a su propia
dimensión, lo que significaba que estaban muy unidos. Mientras
Rencor lograba detener unos segundos a Malicia, Shadow no perdió el
tiempo. Reunió toda la energía de que disponía y se cubrió con
sus propias sombras, llamando a su armadura.
Entonces la sombra del maestro se despojó finalmente de
Rencor, tirándola a un lado hecha un ovillo y encarándose al
moreno.
-Parece que te resistes a morir, al final me divertirás
y todo...
Kya abrió los ojos, confusa. Se encontraba en un
espacio amplio pero delimitado por paredes lejanas. La oscuridad
reinaba y no era posible distinguir nada muy lejano. La chica sabía
por lo que le había contado su chico que dentro de la dimensión
oscura se encuentra la Sombra. Si la Sombra del usuario entraba en la
pelea podían poner en marcha un sistema que enviaba el daño de uno
al otro, y viceversa. También sabía que ambos, tanto la sombra como
el usuario, podían cambiar de dimensión. Lo cual significaba que el
verdadera maestro de Shadow, Dark Night, estaba dentro de aquel
lugar. Lo que Kya no sabía es que tendría que profundizar otros dos
niveles de oscuridad si quería hallar al hombre.
-Esto no me gusta nada...- Murmuraba mientras andaba.
Era cuestión de tiempo que la dimensión notara su presencia y se
rebelara. Efectivamente, al poco de andar tres sombras oscuras se
elevaron del suelo.
-Hay una
intrusa... debemos eliminarla-
Dijo una de ellas. Las otras dos asintieron mientras rodeaban a la
chica. Pero Kya no se quedo quieta, sus rasgos se volvieron más
agresivos al tiempo que saltaba para arañar a uno de los enemigos.
La sombra vio el ataque y retrocedió lo justo para
esquivarlo pero, en el último segundo, la chica aumentó el tamaño
de su brazo de manera que alcanzó al cara del otro. La sombra que
hubo hablado saltó sobre la I-Men, dispuesto a atacarla. Kya no lo
vio, pero lo sintió gracias a su instinto animal y, de nuevo justo a
tiempo, redujo su tamaño hasta apenas medir treinta centímetros.
Usó su agilidad y escapó del rango de las sombras para volver a su
tamaño original.
-¡Ja! Si eso es todo lo que podéis hacer jamás me
derrotaréis- La chica no estaba segura de que pudiera contra ellos,
pero reconoció que se había vuelto más fuerte desde que estaba con
Gravitta. La pelea contra Irons, la lucha contra Bianca y luego
contra Candy Soul y Amazón le habían permitido obtener mucha
experiencia. Ahora aquellos enemigos no eran un reto real.
-Parece
que serás más molesta de lo que creíamos...-
Las sombras se reunieron y se fusionaron para crear un sólo ente- Al
ser una parte pequeña de Malicia no puedo usar mi poder, puesto que
repercutiría en la pelea contra tu chico... Pero si me uno podré
contigo.
Kya se preparó para el ataque que vendría. Había
estado muy atenta a lo que había dicho la sombra. Había confirmado
que estaba dentro de la dimensión sombría, pero más importante, si
presionaba mucho a aquel enemigo Malicia podría perder algo de
poder, lo cual ayudaría a Shadow. Animada por eso decidió reunir
sus energías.
La sombra se acercó en un instante y arremetió con su
puño. La gata no esperaba ese aumento de potencia, de manera que
recibió el golpe casi de lleno. Trastabilló, momento que aprovechó
la sombra para atacar de nuevo. Kya se vio obligada a reducir su
tamaño lo suficiente para evitarlo. Sin perder tiempo lanzó un
contraataque, aumentando el tamaño de su brazo y arañando de manera
profunda a su rival.
-¡Ah!-
Exclamó la sombra de Malicia. Kya se percató entonces de que se
habían acercado a los límites de la dimensión oscura. Y allí no
parecía haber nadie.
-Un momento... ¡se supone que Dark debería estar
aquí!- Dijo, enfadada. La sombra se río por lo bajo.
-Y
así es, está aquí-
Contestó mientras se señalaba- Malicia
es un ser muy poderoso, chiquilla, no tiene simplemente una dimensión
oscura. Su maldad es tal que posee tres niveles, cada cual más
oscuro. Si quieres encontrar a ese hombre deberás profundizar en la
oscuridad... pero si lo haces me iré volviendo más poderoso.
Kya maldijo para sí misma. Si no era capaz de
“despertar” a Dark tendrían problemas, pues no serían capaces
de frenar del todo a Malicia. Pero si continuaba bajando aquella
sombra comenzaría a hacerse cada vez más fuerte. “No puedo dudar,
mi chico me necesita. Necesita que despierte a su maestro... No tengo
elección, bajaré”, decidió. La chica comenzó entonces a correr.
Sus rasgos felinos se acentuaron, perdiendo un poco de humanidad. El
pelo le creció un poco más por el cuerpo y comenzó a moverse a
cuatro patas. Al volverse más gatuna podía aumentar mucho su
velocidad, así buscaría la entada a la siguiente dimensión oscura.
Eliart estaba
agotado. Las heridas del día anterior habían sanado casi por
completo, al parecer allí se curaba con relativa rapidez. Sin
embargo se había quedado dormido y despertó cerca del mediodía.
Para llegar a tiempo a la siguiente terraza donde esperaría
Wakabahashi tuvo que escalar mucho más rápido que el día anterior.
Al menos fue precavido y encontró plantas que utilizar como vendas
para proteger sus manos. Cuando ya casi se le agotó el tiempo logró
llegar hasta el objetivo del día, pero estaba hecho polvo. Su
maestro le saludó.
-Al fin llegas, empezaba a pensar que no podría ni
superar el segundo día- Se puso en posición de combate casi al
instante- Tu objetivo de hoy es aguantar cinco minutos de pelea. Si
logras encajarme un golpe te daré algo extra de comer.
-Bien... ah, vamos... ah...- Eliart se levantó
jadeante. Levantó los puños y se preparó para el arduo asalto que
se le echaba encima. Wakabahashi se movió con rapidez y se situó a
la derecha de Eliart, a quien pilló desprevenido. El golpe fue
dirigido con maestría e impactó directo en la sien del I-Men, quien
no fue capaz de mantenerse en pie. Pero el maestro no frenó ahí,
asestó una patada vertical tratando de machacar a su alumno.
El joven fue consciente entonces de su extremo cansancio
y sintió la tentación de rendirse. Pero una voz interna mucho más
fuerte se rebeló contra la idea. “No puedo perder aquí, tengo que
ser más fuerte”, se decía. A pesar de estar al límite, o
precisamente por eso, una pequeña fuerza desconocida surgió de él.
En el último momento agarró el pie de su maestro, bloqueando la
patada. Uso su fuerza y lanzó por encima de él a Wakabahashi,
tratando de tirarlo al suelo. Pero el anciano era muy ágil y fuerte,
de manera que se quedó bocabajo, sosteniéndose con su mano. Utilizó
su otra pierna para liberarse y se impulsó con sus brazos para
ponerse derecho.
-Buen intento, venga, arriba- Dijo mientras volvía a
tomar la postura de combate. Eliart se levantó e imitó a su
maestro. Ya sabía dos cosas, que era rápido y diestro. Esta vez no
le golpearía tan fácilmente. Wakabahashi fue de frente esta vez,
pues su alumno no caería de nuevo en otro ataque sorpresa. Ambos
intercambiaron golpes, pero debido al agotamiento de la ascensión el
I-Men se llevó al peor parte. A pesar de todo logró aguantar en
pie. Entonces su maestro paró y realizó un saludo.
-¿Eh?- Eliart se extrañó, ¿qué ocurría? Taipei
entró en la cabaña de madera. Esta vez el chico lo siguió. De
nuevo hizo como ayer, sirviendo el arroz, esta vez con algo de carne.
-Bien, has logrado aguantar los cinco minutos. Pero no
has podido golpearme, así que me comeré tu tortilla- Explicó el
anciano mientras se ponía la ración de Eliart y la suya misma. El
joven pensó en quejarse, pero creyó más prudente callarse y comer
lo que tenía. Comieron de nuevo en silencio, y al acabar el maestro
habló- Bueno, hoy te mereces que responda a una de tus preguntas.
Pero sólo a una. Piénsalo bien, luego dormiremos.
-Ya veo...- Eliart pensó numerosas opciones, pero lo
que más le intrigaba era el poder de aquella persona. Desde que le
dijera que él también tenía el poder de las estrellas aquello le
había carcomido durante todo el ascenso- ¿Cuál es exactamente tu
poder?
-Me esperaba algo así...- Sonrió- Tu poder, al igual
que el mío, derivan del poder de las constelaciones y la magia que
la gente les atribuye. Funcionan porque las personas en un momento
creyeron en esa magia. Si tu poder es el zodiaco occidental, el mío
utiliza el poder de los signos Chinos. Sin embargo no soy capaz de
utilizarlos todos, incluso para alguien que ha vivido tanto tiempo
como yo... existen limitaciones.
-¿Qué limitaciones?- Preguntó Eliart, pero
Wakabahashi negó con la cabeza.
-Sólo una pegunta, joven. Ahora duerme, mañana quizá
seas capaz de utilizar alguno de tus poderes cuando llegues
arriba...- El cansancio se apoderó de Eliart, quien se tumbó para
dormir.
Hacía calor. Las llamas se elevaban desde el suelo
hasta el techo. La gruta no era muy grande, pero si era profunda.
Demongirl se encontraba en un camino de piedra encajado en una sima
muy profunda. La piedra que la rodeaba era roja y viscosa, y
desprendía un calor muy antinatural. Volutas de humo que no parecían
muy benignas flotaban alrededor. El sofoco se pegaba a la piel de la
chica, quien sudaba de manera copiosa. Llevaba un rato ya andando,
pero el ambiente le secaba la garganta a una velocidad increíble, y
la botella de agua que llevó con ella ahora estaba vacía. Entre las
llamas llegó incluso a ver a su querido David, a Llama Helada, pero
cuando le dio alcance descubrió que se trataba de un espejismo
producido por el calor.
-Este lugar me acabará por volver loca...- Se decía
para escucharse a sí misma. Escuchaba en lo profundo de la sima el
burbujear de la lava y, por todos lados, unas escalofriantes risas.
Las voces de algo riéndose de ella estaban por todos lados. Pero
sabía que aquello no era su imaginación. Algo o alguien estaba
también allí.
En aquel infierno.
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