viernes, 2 de octubre de 2015

Capítulo 41 - 'Duelo en la Oscuridad'

Frente a ellos se abría una cueva enorme. La entrada tendría cerca de cuatro metros de alto, más que de sobra para que pasara casi cualquier cosa viva. Shadow y Kya se miraron. La puerta de Sage los había dejado en un sendero de tierra que se abría paso por un bosque, y los había llevado hasta esa abertura en una montaña. Aunque nadie les dijo como llegar, sabían que era el lugar adecuado. Los nervios afloraron en ambos.
-¿Estás preparada, cielo? No sabemos lo que habrá ahí dentro, no tienes por qué venir- Aseguró él, preocupado y al mismo tiempo siendo consciente de que quizá no se concentrase mientras ella estuviese cerca. Kya hizo un mohín.
-¡Ni hablar! Ya se lo dije a aquel vejestorio, no pienso separarme de ti. Entrenaremos juntos y nos haremos más fuertes- Shadow sonrió y se agachó para depositar un dulce beso en los labios de la chica. Se cogieron de la mano y entraron en la cueva.
Dentro pudieron ver numerosas formaciones rocosas tanto en el suelo como el techo, se trataba de estalactitas y estalagmitas, y sus puntiagudos extremos tenían un aspecto amenazador. La oscuridad pronto les cubrió como una manta, pesada y firme. Kya abrazó el brazo de su chico mientras avanzaba detrás de él, pues sabía que Shadow podía moverse bien en la oscuridad. Cuando dejaron atrás la entrada llegaron a una sala circular muy grande, en cuyo centro se veía un tenue haz de luz que brindaba algo de visibilidad. Gracias a ello y a sus poderes gatunos la chica fue capaz de ver con más detalle lo que había alrededor.
Las paredes poseían un tono grisáceo y formaban una especie de cúpula esférica, en cuyo extremo superior podía verse un diminuto agujero que dejaba pasar el haz de luz. Había rocas esparcidas de cualquier manera por todos lados. Sobre uno de los montones la chicas distinguió lo que se le antojó una figura humana. Kya tiró de la manga de Shadow y le señaló el lugar. El moreno sonrió mientras se acercaban al extraño hombre.
-Yo hablaré- Dijo Shadow, autoritario. Kya asintió. Hasta ellos llegó un familiar olor a tabaco y pronto se vieron envueltos en humo. El joven que estaba sobre la roca les miraba fijamente mientras fumaba su cigarrillo. El I-Men le saludó con la mano- ¡Buenas! Soy Shadow, y tú debes de ser mi maestro, ¿no es así?
-...- El otro joven al principio no respondió. No debía de ser mucho más mayor que Shadow, es posible que apenas tuviera unos años más. El hombre apagó el cigarrillo y bajó de un salto de la roca para estirarse- Yo... me llamo Dark Night. No sé a que te refieres exactamente con eso de que soy tu maestro... pero creo que no estás equivocado del todo.
Dark parecía estar muy concentrado tratando de recordar algo, pero no lo lograba. Frunció el ceño mientras miraba a Kya y Shadow. Entonces algo pareció cambiar en él.
-Ahora recuerdo...- Dijo- Sí... yo antes estaba en el Juego. Con mis amigos, pero... la sombra...
-¿Qué dices?- Shadow no estaba seguro de sí le estaba hablando a él- No te entiendo.
-La sombra- Contestó entonces Dark, encarándose al I-Men- Mi poder son las sombras, y todos los que poseemos un poder de este estilo llevamos dentro de nosotros un “alter-ego”. Dependiendo de la fuerza mental del usuario y de su propio poder... es posible que se vea superado por su sombra interna.
-Ya veo, ahora si te entiendo- Shadow libero su poder para que Dark viera como manipulaba las sombras que emergían de su cuerpo como líquido negro- Yo también tengo ese poder- El otro joven sonrió.
-Sí, lo veo más claro, y creo que sí que soy tu maestro, Shadow- Contestó con tono oscuro- ¿Tú también eres parte del Juego?
-Pues... sí- El I-Men estaba extrañado, parecía que era Dark Night quien necesitaba que alguien le guiara, y no al revés- Pero se supone que tú eres uno de los maestros reunidos por Cerebro para enseñarnos a nosotros, los I-Men. ¿No te suena nada de eso?
-Cerebro...- El hombre se quedo ensimismado mirando la pared, y de repente su expresión cambio por completo, como si de golpe se acordara de algo- Sí, Cerebro. Se que de alguna manera que no logro comprender me han hecho volver, porque los últimos recuerdos que tengo son de estar luchando contra Thunder-Man en el Juego... justo cuando mi sombra me poseyó por completo, porque no logré contener mi poder...- Susurró Dark mientras caía de rodillas. Shadow fue a ayudarle, pero Kya le sujetó. Ambos estaban muy sorprendidos por las revelaciones que estaban escuchando. Parecía cierto lo que les había dicho Sage, el misterioso Cerebro había logrado reunir para ellos maestros de diferentes momentos adecuados a sus poderes. Y lo que es más importante, aquella persona no sólo había estado en el Juego antes que ellos, si no que encima había conocido a Thunder-Man. Shadow sabía que seguramente Thunder-Man ganó aquel enfrentamiento, pues se acabó coronando ganador de la edición.
De repente algo extraño sucedió. Del cuerpo del maestro empezaron a surgir unas formas oscuras que fueron envolviéndole lentamente. Las sombras que emergían formaron un traje que se acopló a Dark Night, y este emitió una estridente risa que nada tenía que ver con su voz. La figura se elevó, más alta y más corpulenta. Más tenebrosa. Esta se giró y los chicos pudieron ver unos ojos rojos en un rostro destrozado por la maldad.
-Ju, ju, ju, pero qué tenemos aquí... si es una pareja, qué bonito- La sombra se acercó hasta ellos en un instante- Me encantará destrozaros- Shadow reaccionó en un instante, bloqueando el puñetazo que Dark les dirigía.
-¡Dark! ¿Qué haces? ¿No ibas a ser mi maestro?- El chico parecía contrariado, pero sabía que no se equivocaba. Aquella persona le enseñaría mucho sobre sus poderes.
-¿Dark Night? Ese idiota ha vuelto a sucumbir ante mi poder. Yo soy Malicia, la oscuridad de Dark Night y muy pronto también la vuestra, ju, ju, ju- Mientras la sombra se reía su oscuridad se extendía por el suelo para cubrir toda la estancia. Shadow intuía que aquello era malo, aumentaría la velocidad de Malicia, que así parecía llamarse aquel ente.
-Kya, creo que ya sé en qué sentido estará orientado nuestro entrenamiento- Susurró por lo bajo el chico. La gata le miró extrañada.
-¿Y en qué será? Este tipo no me gusta un pelo- Se le erizó el cabello al mirar a Malicia.
-Conozco la naturaleza de nuestros poderes... Puede que ahora la sombra se halla apoderado de su cuerpo, pero en lo más profundo de la dimensión sombría se encuentra, en algún lado, un atormentado Dark Night- El semblante siempre risueño del moreno cambió por completo- Yo mejor que nadie sé de los peligros que conlleva mi poder... tenemos que ayudarle.
Entre tanto, la sombra había estado preparando su ataque. Desplegó los brazos y muchas gotas oscuras cayeron por toda la habitación. De cada una de las gotas emergió una sombra humanoide que miró con rabia a los I-Men.
-Parece que no será fácil, ¡vamos!- Exclamo Shadow.


-Yo...- Eliart se sorprendió ante la pregunta. “¿Qué es más importante para ti, saber lo que se oculta detrás de “El Juego”, o la vida de tus compañeros?”. Por su puesto lo tenía claro, pero una pequeña duda había surgido dentro de él. Rechazó esos sentimientos y dijo- ¡Por supuesto lo más importante son mis amigos!
-Has tardado mucho en responder...- Contesto el anciano mientras sonreía. Se acercó en un instante a Eliart para darle un puñetazo, y aunque el I-Men trató de evitarlo, estaba demasiado cansado, así que cayó contra el suelo.
-¡Agh!- El líder se resentía después de la dura ascensión y no tenía fuerzas para levantarse. Sin embargo, Wakabahashi no estaba dispuesto a dejarlo tan fácilmente.
-No te quedes ahí tumbado, vamos levántate. Tenemos que entrenarte, debilucho- “Entonces este hombre sí que es mi maestro...”, pensaba el chico mientras lograba incorporarse. El anciano le estudió a la vez que daba vueltas en torno a él- No te descuides, joven. Teniendo en cuenta lo cansado que estás consideraré este entrenamiento productivo si logras parar un golpe mío.
-¡Ja! No será difícil, ¡vamos!- Contestó Eliart, menos confiado de lo que en realidad aparentaba. Wakabahashi se lanzó de nuevo con aquella velocidad tan sorprendente. El I-Men seguía sin poder invocar sus poderes, de manera que trató de poner algo de distancia entre ambos, pero su maestro era muy ágil y logró darle alcance. Una lluvia de golpes arreció al chico, que se cubría con ambas manos. “Sólo tengo que parar un golpe, concéntrate en sus movimientos...”, pensaba.
Entonces Eliart decidió realizar una finta, haciendo como que tropezaba hacía un lado. El anciano lo achacó al cansancio del chico y decidió atacar aprovechando el hueco que había dejado el otro al tropezar. Pero eso era justo lo que esperaba el I-Men, que en el último segundo pudo bloquear el puño de Wakabahashi.
-Oh. Vaya, empezaba a pensar que eras un inútil, pero resulta que hay algo de potencial dentro de ti, chaval- Se burló el hombre mientras entraba en la cabaña. Eliart se quedó de pie, completamente exhausto. Entonces su maestro se asomó- ¿A qué esperas? Entra, tenemos que hacer algo con esas heridas y darte algo de comer, está para el arrastre, chico.
Eliart ni siquiera trató de pensar algo ingenioso, sinceramente, le daba igual lo que dijera aquel tipo para minar su moral. Ahora sólo podía pensar en recuperar las fuerzas, y en que aquel hombre le diera algunas explicaciones. Una vez dentro de la cabaña Wakabahashi le señaló un lecho de paja en el que el chico se sentó. Al mismo tiempo el hombre se dedicaba a remover algo en una olla diminuta. A los pocos minutos sacó el contenido y lo repartió en dos cuencos de madera. Le tendió uno a su discípulo y el otro se lo quedo él.
-Vamos, come- Comieron en silencio el arroz con pescado. Eliart ni pensaba en lo que ocurría a su alrededor, estaba muy concentrado en el arroz. Jamás había sentido tanta hambre. Taipei le miraba mientras reflexionaba. Cuando ambos acabaron decidió hablar- Con que Cerebro te ha mandado aquí... La verdad es que no esperaba que llegara a conocer a alguien con tu clase de poder, Eliart.
-¿Con mi poder?- El chico no sabía muy bien a qué se refería.
-Sí, tu poder de las estrellas. El poder del zodiaco...- Confirmó. Entonces sonrió de oreja a oreja- Verás, yo también tengo ese poder. No es el mismo que el tuyo, claro, pero es muy similar. Hace casi cien años que no me pasaba algo tan emocionante.
-¿Qué? ¿Cien años? No se ría de mi- Contestó Eliart algo enfadado. Aunque había sido su voluntad ir allí sentía que era una especie de broma muy pesada. Wakabahashi no reía ahora. Su expresión se había vuelto bastante más seria.
-No me río de ti, chico- Aseguró. Debido a la repentina atmósfera que había en la cabaña, Eliart no pudo si no asentir- Por suerte y por desgracia es así. Llevo demasiado tiempo viviendo, esperando el momento. Y quizás ahora que estás aquí ha llegado... pero no nos adelantemos. Sólo has superado tu primer día de entrenamiento. Sí quieres obtener respuestas, explicaciones a algunas de tus preguntas y crecer... deberás seguir mis instrucciones. ¿Estás dispuesto?
-Sí- Esta vez no dudó, sabía que en cierta manera aquel hombre estaría probándolo constantemente. Wakabahashi asintió.
-Eso me gusta más, sin dudas- Entonces entrecerró los ojos- Como seguramente sentirás el arroz que te doy apenas te ha saciado. Al final del día te daré lo que crea que te corresponde, según tu esfuerzo y tus resultados. Será terriblemente duro, pues si fallas muy seguido no lograrás comer en condiciones... y fallarás. Pero sólo bajo esta presión podemos sacar tu potencial con tan poco tiempo- El hombre se levantó- Cada día deberás escalar la ladera de la montaña hasta el siguiente asentamiento. Mi verdadera casa está en la cima, lo demás serán sólo casas de paja para poder pasar la noche. No te despertaré, pero antes de que el Sol se oculte deberás estar en la siguiente terraza. Y una vez llegues allí no te espera un descanso, te espera una sesión de entrenamiento contra mi, pelearemos cada día. Según subas podrás usar tus poderes, pero yo también. Y cada día estaremos más alto, tendrás menos oxígeno y será mas difícil... y recuerda que si no cumples con los requerimientos diarios no te daré comida.
Eliart tragó saliva. Ahora entendía porque Sage quiso advertirle antes de mandarle, lo que Wakabahashi le exigía no era moco de pavo. Pero no dudó, sabía que aquel entrenamiento era lo que necesitaba, tal vez fallase, pero si lograba superarlo se haría mucho más fuerte.
-Entiendo, acepto los riesgos- Contestó el I-Men con determinación. Su maestro sonrió.
-Espero que mañana sigas con ese espíritu... ahora, duerme- Según el anciano decía eso, Eliart se percató de nuevo del terrible cansancio que lo asolaba, de manera que se tumbó y, según cerró los ojos, se sumió en un profundo y reparador sueño.


Erzzhia, Garra y Waver habían llegado hasta un bosque de apariencia tropical. Al poco de andar encontraron un claro relativamente grande. Dentro de la cabeza de Erzzhia sonaron las indicaciones que Sage les hubo dado antes de que partieran. “Waver y Garra deberán luchar entre ellas para mejorar sus aptitudes de combate... mientras tú, Erzzhia...”. De manera vaga se lo explico a sus amigas, quienes se miraron.
-Ya veo, entonces quiere que, de alguna manera, seamos nuestras propias maestras...- Dedujo Waver, algo ofuscada- No me termina de convencer, pero no tenemos otra opción.
-¿Tienes miedo de mi?- Preguntó burlona Garra mientras liberada una de sus cuchillas. Pero entonces la mayor de todas, Erzzhia, las detuvo.
-No, no. Primero deberéis pelear sin usar vuestros poderes... En el momento adecuado iremos subiendo de nivel- Dijo. Entonces la rubia, que era la mediana, la miró extrañada.
-¿Y tú qué harás? ¿Qué te dijo el viejo verde?
-Yo utilizaré el vínculo de nivel tres en vosotras- Las otras dos se sorprendieron.
-¿Tienes un vínculo de nivel 3? ¿En qué consiste?- Terció Waver.
-Pues...- El primer nivel consistía en unir pensamientos, lo que había hecho con los I-Men en la ciudad. El segundo en unir sentimientos, como había hecho contra Candy Soul. El tercero implicaba unir las sensaciones corporales, incluyendo dolor. Cuando explicó en qué consistía, las otras dos retrocedieron.
-Entonces... ¿tú sentirías todo el daño que tanto ella como yo recibiéramos? No pienso aceptarlo.
-Sí, debes hacerlo. Esto fomentará que os esforcéis al máximo, evitando todo el daño posible, además que mejorará mi resistencia y mi capacidad de concentración. Es buena idea... así que manos a la obra.
Waver y Garra no estaban muy convencidas, pero Erzzhia logró que la hicieran caso y comenzaron su entrenamiento.


Revelación y Sage se habían desplazado hasta uno de los parques de la ciudad, siempre dentro de la barrera proyectada por el maestro. Cuando el místico le pregunto por ella, Northern le explicó que prevenía intrusiones de otros jugadores hasta que los I-Men estuvieran listos. También le explicó que en el resto de dimensiones sus compañeros dispondrían de bastante tiempo, pues allí fluía de manera distinta. Sin embargo ellos continuaban en el Juego, y por lo tanto no podrían estar más de cuarenta y ocho horas. Una vez en el parque, el maestro le explicó su entrenamiento.
-Será bastante sencillo, sólo vamos a mejorar tus capacidades como adivino y tu control sobre los elementos del bastón... y liberar tu poder oculto- Aseguró Sage mientras se sentaba en la hierba. Revelación le imitó- No, no. Tú debes adoptar la posición de loto.
-De acuerdo, ¿así está bien?- Preguntó mientras se acomodaba y dejaba el bastón frente a él.
-Sí, en esa postura dejaremos fluir tu espíritu- Sage se toco la sien con dos dedos- Mi poder es mental, Revelación, y por lo tanto me permite enviarte visiones. Te enviare imágenes y tú debes captarla usando tus poderes. Al principio será fácil, pero cada vez te enviaré visiones más vagas, imágenes menos nítidas. Deberás discernir de qué se trata, que significado tiene y, por último, tratar de entender que predice. Lo llevas haciendo con tus poderes de manera intuitiva desde hace un tiempo, así que este reto será muy fácil... Por eso también harás otra cosa- El I-Men estaba intrigado por lo que le diría su maestro.
-¿Qué más he de hacer?- Preguntó. Sage señaló su bastón.
-Al mismo tiempo has de invocar los cuatro elementos en torno a ti y mantenerlos estables. Si pierdes la concentración y algún elemento se descontrola te golpearé en la cabeza con mi cetro- El maestro enseñó su vara y sonrió- Bien, comienza, no tenemos mucho tiempo.
-¡Sí!
Revelación toco su bastón e invocó los cuatro elementos. A los pocos segundos cuatro esferas giraban en torno a él, una de aire, otra de fuego, otra de agua y una última de tierra. La de tierra le resultó fácil de controlar, pues era un elemento muy compacto. La de agua se le resistió un poco, pero también fue fácil. En cambio el aire y el fuego, los elementos más volubles, le resultaron arduos de mantener en forma esférica y benigna. Cuando los tuvo finalmente estables cerró los ojos y trató de concentrarse. Notaba las vibraciones psíquicas de Sage, quien ya estaba enviando imágenes. Trató de seguir la corriente de pensamiento que fluía a su alrededor, pero no podía hacerlo como siempre había hecho, pues mantenía una parte de su ser dentro de él para contener las esferas elementales.
Al cabo de unos minutos el I-Men empezaba a cansarse. Su mente estaba haciendo uso de su mayor capacidad, pero no tenía manera de dividirse entre ambas tareas de forma eficaz. En el momento que intentaba captar la imagen con claridad sentía como los elementos vibraban, a punto de descontrolarse. Pero si no arriesgaba no lograría discernir lo que su maestro trataba de enseñarle. Intentó de nuevo ver la imagen, y se concentró al máximo. Dividió su mente para controlar los elementos al tiempo que comenzaba a vislumbrar la imagen. “¡Sí, por fin puedo verla...!”, pero justo antes de lograrlo sintió como la esfera de fuego liberaba llamaradas, había relajado su presión sobre los elementos y la esfera roja estaba ahora descontrolada.
Entonces notó como una vara caía con fuerza sobre su cabeza, haciéndole perder por completo la concentración. La imagen desapareció sin remedio, la esfera de aire estalló empujando a Revelación. La esfera de agua libero olas que empaparon al místico, y la de tierra cayó al suelo haciendo surgir una roca tan grande que tiró al suelo al joven. Sage no estaba contento.
-Parece que será más difícil de lo que preveía.


Shadow se abría paso a golpes entre las múltiples sombras que se cernían sobre él. Kya iba a su lado, había aumentado su tamaño y con las garras destrozaba a los humanoides que trataban de atacarles. Malicia se reía desde el centro de la caverna. Levantó una mano y lanzó una ola de oscuridad directa hacía sus enemigos.
-¡Kya, ponte detrás de mi!- Exclamó el moreno mientras llamaba a sus propias sombras, que le cubrieron el cuerpo en un instante. Lanzó un corte vertical con su brazo derecho que partió la densa ola de oscuridad por la mitad- ¡Vamos!
Pero entonces las sombras les rodearon de nuevo. El I-Men frenó, no estaba siendo fácil acceder hasta su enemigo, pues las múltiples copias los detenían. Uso su sombra para crear un filo oscuro y lo blandió con maestría, rebanando a los enemigos. Pero seguían siendo muchos, y pronto empezó a recibir golpes por todos lados. Malicia apareció entonces en la espalda de Kya y la atrapó con sus sombras, dejándola inmóvil.
-Mira muñeca como tu querido Shadow es destruido por meras copias...- Le susurró a la chica mientras le tapaba la boca y se reía. El otro no se percató debido a la paliza que estaba recibiendo de sus enemigos. Entonces decidió que debía darlo el todo por el todo, pegó un gran saltó y se apartó de la zona de mayor concentración de enemigos.
-¡Kya!- Vio como la Sombra sujetaba a la chica, que no podía reaccionar- Espera, voy para allá.
-No, no será tan fácil- Contestó Malicia mientras la absorbía. “Oh, la ha enviado dentro de la dimensión sombría que tiene dentro de él, desde allí podrá acceder hasta donde esté Dark Night”. Shadow se concentró.
-¡Vamos, Sombra!- Una figura oscura emergió al lado del moreno y le miró de arriba abajo.
-Vaya, dos días seguidos que me invocas, ¿en qué follón te has metido ahora?- Preguntó mientras miraba la caverna. Al percibir a Malicia retrocedió- No puede ser, es Malicia.
-¿Lo conoces?- Inquirió Shadow, que no lo entendía. La sombra del chico asintió.
-Sí, se podría decir que es un antiguo... yo- El chico no entendía eso, pero decidió no darle más vueltas, aquel no era el momento.
-Vaya, vaya, pero si se trata de Rencor... Hacía mucho que no te veía. Imaginaba que ya habrías dominado a tu humano, pero veo que ha sido al revés- Habló entonces la sombra de Dark Night. Shadow entendía cada vez menos, pero ya le pediría más tarde explicaciones a su maestro, primero debía rescatarlo.
-En fin, dejemos está reunión de viejos conocidos. Rencor, si ese es tu nombre, tenemos que derrotar a esta sombra, Kya está dentro de él, y tratará de despertar a Dark Night. Quizá entre todos logremos rechazar a Malicia- Rencor no estaba muy cómodo. Miró a Shadow, o lo hubiera hecho de tener cara.
-De acuerdo, pero no será fácil. Él ha dominado a su portador de manera total, fíjate en mi y en ella. El tiene una cara con rasgos e incluso ropa definida... detalles. Yo soy solo una sombra oscura sin rasgos. Eso implica que el poder de Malicia es mucho más grande que el mío... y por lo que percibo Kya está sólo en la superficie, esta sombra posee tres dimensiones oscuras dentro de él, cada una más profunda y peligrosa que la anterior, no será sencillo- El I-Men sintió un terrible escalofrío. ¿Tres dimensiones oscuras? Aquello se complicaba.
Decidió no darle más vueltas y se lanzó al ataque enarbolando su filo de oscuridad. Justo detrás de él avanzaba su sombra, que cargaba energía. Los enemigos saltaron sobre ellos, pero Shadow los rechazaba con sus rápidos ataques, mientras cubría a Rencor. En unos instante lograron llegar hasta Malicia, que invocó su propio filo oscuro para pelear cara a cara contra el chico. Los golpes de la sombra era terriblemente fuertes, y aún así presentía que aquella no era toda su fuerza. Shadow trató de presionar a su rival, pero no era fácil. En el momento adecuado embistió con su arma he hizo trastabillar a la sombra. El chico se hizo a un lado y Rencor lanzó un orbe de oscuridad directo al pecho de Malicia, quien gritó de dolor al estallar el orbe.
-¡Agh! Me habéis alcanzado... vaya, parece que contra unos oponentes como vosotros no podré contenerme... quería divertirme más, pero que le vamos a hacer- La sombra levantó las manos y los enemigos que había en la sala desaparecieron para fusionarse con el original. Malicia aumentó ligeramente de tamaño y ahora emanaba un aura más amenazante.
-Cuidado, ahora atacará con toda su fuerza- Advirtió Rencor. La otra sombra elevó las manos y en uno segundos sostenía un Orbe oscuro tres veces más grande que el del I-Men. Lo lanzó sin parsimonia y, a pesar de su tamaño, era muy veloz. Fue directo hacía Shadow, ignorando a la sombra de este. El orbe estalló, liberando mucha energía y abriendo un boquete en el suelo de varios metros de diámetro.
-¡No, Shadow!- Exclamó Rencor- ¡Maldito seas!
Se lanzó sobre Malicia, quien rechazó el ataque de la otra sombra, que era mucho más débil. A pesar de todo no se rindió y siguió atacando. La sombra del maestro asestó un par de puñetazos directos a Rencor, pero este aprovechó y atrapó los brazos de su rival.
-Así que esto tramabas...- De la sombra del I-Men surgió el moreno, que había escapado a su propia dimensión sombría para evitar el orbe oscuro. Elevó su brazo, donde portaba un filo oscuro, y lanzó un tajo contra Malicia, quien recibió el ataque y retrocedió- Admito que no me olía vuestra estrategia, pero esto se acabó. Me habéis enfadado.
Una capa de sombras muy oscuras cubrió a Malicia, quien comenzó a reírse de manera histérica. Las sombras se acoplaron a su cuerpo hasta formar una armadura muy parecida a la de Shadow, pero mucho más oscura y densa. El I-Men retrocedió, sabía que aquella técnica amplificaría su poder mucho, y debía por lo tanto invocar su propia armadura. Malicia no quiso darle tiempo para hacerlo, y se lanzó para darle un derechazo, pero entonces Rencor, la sombra del chico, se interpuso y bloqueó el ataque.
-¡Shadow, he cortado el vínculo! Ahora no recibirás mi daño y yo el tuyo, aprovecha el tiempo que te pueda dar- El I-Men se sintió conmovido. Siempre había peleado en una lucha interna contra su sombra, y a veces había estado cerca de consumirle, pero desde que conoció a Eliart tanto él como Rencor habían cambiado. Ahora que lo pensaba hacía mucho que no tenía que pelear realmente contra ella, e incluso había sido capaz de invocarla a su propia dimensión, lo que significaba que estaban muy unidos. Mientras Rencor lograba detener unos segundos a Malicia, Shadow no perdió el tiempo. Reunió toda la energía de que disponía y se cubrió con sus propias sombras, llamando a su armadura.
Entonces la sombra del maestro se despojó finalmente de Rencor, tirándola a un lado hecha un ovillo y encarándose al moreno.
-Parece que te resistes a morir, al final me divertirás y todo...


Kya abrió los ojos, confusa. Se encontraba en un espacio amplio pero delimitado por paredes lejanas. La oscuridad reinaba y no era posible distinguir nada muy lejano. La chica sabía por lo que le había contado su chico que dentro de la dimensión oscura se encuentra la Sombra. Si la Sombra del usuario entraba en la pelea podían poner en marcha un sistema que enviaba el daño de uno al otro, y viceversa. También sabía que ambos, tanto la sombra como el usuario, podían cambiar de dimensión. Lo cual significaba que el verdadera maestro de Shadow, Dark Night, estaba dentro de aquel lugar. Lo que Kya no sabía es que tendría que profundizar otros dos niveles de oscuridad si quería hallar al hombre.
-Esto no me gusta nada...- Murmuraba mientras andaba. Era cuestión de tiempo que la dimensión notara su presencia y se rebelara. Efectivamente, al poco de andar tres sombras oscuras se elevaron del suelo.
-Hay una intrusa... debemos eliminarla- Dijo una de ellas. Las otras dos asintieron mientras rodeaban a la chica. Pero Kya no se quedo quieta, sus rasgos se volvieron más agresivos al tiempo que saltaba para arañar a uno de los enemigos.
La sombra vio el ataque y retrocedió lo justo para esquivarlo pero, en el último segundo, la chica aumentó el tamaño de su brazo de manera que alcanzó al cara del otro. La sombra que hubo hablado saltó sobre la I-Men, dispuesto a atacarla. Kya no lo vio, pero lo sintió gracias a su instinto animal y, de nuevo justo a tiempo, redujo su tamaño hasta apenas medir treinta centímetros. Usó su agilidad y escapó del rango de las sombras para volver a su tamaño original.
-¡Ja! Si eso es todo lo que podéis hacer jamás me derrotaréis- La chica no estaba segura de que pudiera contra ellos, pero reconoció que se había vuelto más fuerte desde que estaba con Gravitta. La pelea contra Irons, la lucha contra Bianca y luego contra Candy Soul y Amazón le habían permitido obtener mucha experiencia. Ahora aquellos enemigos no eran un reto real.
-Parece que serás más molesta de lo que creíamos...- Las sombras se reunieron y se fusionaron para crear un sólo ente- Al ser una parte pequeña de Malicia no puedo usar mi poder, puesto que repercutiría en la pelea contra tu chico... Pero si me uno podré contigo.
Kya se preparó para el ataque que vendría. Había estado muy atenta a lo que había dicho la sombra. Había confirmado que estaba dentro de la dimensión sombría, pero más importante, si presionaba mucho a aquel enemigo Malicia podría perder algo de poder, lo cual ayudaría a Shadow. Animada por eso decidió reunir sus energías.
La sombra se acercó en un instante y arremetió con su puño. La gata no esperaba ese aumento de potencia, de manera que recibió el golpe casi de lleno. Trastabilló, momento que aprovechó la sombra para atacar de nuevo. Kya se vio obligada a reducir su tamaño lo suficiente para evitarlo. Sin perder tiempo lanzó un contraataque, aumentando el tamaño de su brazo y arañando de manera profunda a su rival.
-¡Ah!- Exclamó la sombra de Malicia. Kya se percató entonces de que se habían acercado a los límites de la dimensión oscura. Y allí no parecía haber nadie.
-Un momento... ¡se supone que Dark debería estar aquí!- Dijo, enfadada. La sombra se río por lo bajo.
-Y así es, está aquí- Contestó mientras se señalaba- Malicia es un ser muy poderoso, chiquilla, no tiene simplemente una dimensión oscura. Su maldad es tal que posee tres niveles, cada cual más oscuro. Si quieres encontrar a ese hombre deberás profundizar en la oscuridad... pero si lo haces me iré volviendo más poderoso.
Kya maldijo para sí misma. Si no era capaz de “despertar” a Dark tendrían problemas, pues no serían capaces de frenar del todo a Malicia. Pero si continuaba bajando aquella sombra comenzaría a hacerse cada vez más fuerte. “No puedo dudar, mi chico me necesita. Necesita que despierte a su maestro... No tengo elección, bajaré”, decidió. La chica comenzó entonces a correr. Sus rasgos felinos se acentuaron, perdiendo un poco de humanidad. El pelo le creció un poco más por el cuerpo y comenzó a moverse a cuatro patas. Al volverse más gatuna podía aumentar mucho su velocidad, así buscaría la entada a la siguiente dimensión oscura.


Eliart estaba agotado. Las heridas del día anterior habían sanado casi por completo, al parecer allí se curaba con relativa rapidez. Sin embargo se había quedado dormido y despertó cerca del mediodía. Para llegar a tiempo a la siguiente terraza donde esperaría Wakabahashi tuvo que escalar mucho más rápido que el día anterior. Al menos fue precavido y encontró plantas que utilizar como vendas para proteger sus manos. Cuando ya casi se le agotó el tiempo logró llegar hasta el objetivo del día, pero estaba hecho polvo. Su maestro le saludó.
-Al fin llegas, empezaba a pensar que no podría ni superar el segundo día- Se puso en posición de combate casi al instante- Tu objetivo de hoy es aguantar cinco minutos de pelea. Si logras encajarme un golpe te daré algo extra de comer.
-Bien... ah, vamos... ah...- Eliart se levantó jadeante. Levantó los puños y se preparó para el arduo asalto que se le echaba encima. Wakabahashi se movió con rapidez y se situó a la derecha de Eliart, a quien pilló desprevenido. El golpe fue dirigido con maestría e impactó directo en la sien del I-Men, quien no fue capaz de mantenerse en pie. Pero el maestro no frenó ahí, asestó una patada vertical tratando de machacar a su alumno.
El joven fue consciente entonces de su extremo cansancio y sintió la tentación de rendirse. Pero una voz interna mucho más fuerte se rebeló contra la idea. “No puedo perder aquí, tengo que ser más fuerte”, se decía. A pesar de estar al límite, o precisamente por eso, una pequeña fuerza desconocida surgió de él. En el último momento agarró el pie de su maestro, bloqueando la patada. Uso su fuerza y lanzó por encima de él a Wakabahashi, tratando de tirarlo al suelo. Pero el anciano era muy ágil y fuerte, de manera que se quedó bocabajo, sosteniéndose con su mano. Utilizó su otra pierna para liberarse y se impulsó con sus brazos para ponerse derecho.
-Buen intento, venga, arriba- Dijo mientras volvía a tomar la postura de combate. Eliart se levantó e imitó a su maestro. Ya sabía dos cosas, que era rápido y diestro. Esta vez no le golpearía tan fácilmente. Wakabahashi fue de frente esta vez, pues su alumno no caería de nuevo en otro ataque sorpresa. Ambos intercambiaron golpes, pero debido al agotamiento de la ascensión el I-Men se llevó al peor parte. A pesar de todo logró aguantar en pie. Entonces su maestro paró y realizó un saludo.
-¿Eh?- Eliart se extrañó, ¿qué ocurría? Taipei entró en la cabaña de madera. Esta vez el chico lo siguió. De nuevo hizo como ayer, sirviendo el arroz, esta vez con algo de carne.
-Bien, has logrado aguantar los cinco minutos. Pero no has podido golpearme, así que me comeré tu tortilla- Explicó el anciano mientras se ponía la ración de Eliart y la suya misma. El joven pensó en quejarse, pero creyó más prudente callarse y comer lo que tenía. Comieron de nuevo en silencio, y al acabar el maestro habló- Bueno, hoy te mereces que responda a una de tus preguntas. Pero sólo a una. Piénsalo bien, luego dormiremos.
-Ya veo...- Eliart pensó numerosas opciones, pero lo que más le intrigaba era el poder de aquella persona. Desde que le dijera que él también tenía el poder de las estrellas aquello le había carcomido durante todo el ascenso- ¿Cuál es exactamente tu poder?
-Me esperaba algo así...- Sonrió- Tu poder, al igual que el mío, derivan del poder de las constelaciones y la magia que la gente les atribuye. Funcionan porque las personas en un momento creyeron en esa magia. Si tu poder es el zodiaco occidental, el mío utiliza el poder de los signos Chinos. Sin embargo no soy capaz de utilizarlos todos, incluso para alguien que ha vivido tanto tiempo como yo... existen limitaciones.
-¿Qué limitaciones?- Preguntó Eliart, pero Wakabahashi negó con la cabeza.
-Sólo una pegunta, joven. Ahora duerme, mañana quizá seas capaz de utilizar alguno de tus poderes cuando llegues arriba...- El cansancio se apoderó de Eliart, quien se tumbó para dormir.


Hacía calor. Las llamas se elevaban desde el suelo hasta el techo. La gruta no era muy grande, pero si era profunda. Demongirl se encontraba en un camino de piedra encajado en una sima muy profunda. La piedra que la rodeaba era roja y viscosa, y desprendía un calor muy antinatural. Volutas de humo que no parecían muy benignas flotaban alrededor. El sofoco se pegaba a la piel de la chica, quien sudaba de manera copiosa. Llevaba un rato ya andando, pero el ambiente le secaba la garganta a una velocidad increíble, y la botella de agua que llevó con ella ahora estaba vacía. Entre las llamas llegó incluso a ver a su querido David, a Llama Helada, pero cuando le dio alcance descubrió que se trataba de un espejismo producido por el calor.
-Este lugar me acabará por volver loca...- Se decía para escucharse a sí misma. Escuchaba en lo profundo de la sima el burbujear de la lava y, por todos lados, unas escalofriantes risas. Las voces de algo riéndose de ella estaban por todos lados. Pero sabía que aquello no era su imaginación. Algo o alguien estaba también allí.
En aquel infierno.

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