martes, 1 de septiembre de 2015

Capítulo 38 - 'El fin de la contienda'

El Capitán abrió los ojos como platos, incrédulo. ¿Qué acababa de decir aquel tipo? ¿Eliminar a su amiga, a Ana? ¡Por encima de su cadáver pasaría eso! El vasco dejó de prestar atención a sus enemigos y se giró para mirar de frente a Light, quien había asegurado que lo mejor sería la muerte de la joven. Eliart reaccionó justo a tiempo y paró la carga del Capitán contra el caballero de la luz. Light los miró sorprendido.
-¡Ni te atrevas a volver a sugerir una barbaridad como esa! No pienso permitir que Ana sea eliminada, sea cual sea la situación- Aseguró con firmeza el héroe mientras el líder de los I-Men lo sujetaba.
-Sabes, eres fuerte, pero con esa actitud sólo serás un estorbo para tus aliados- Respondió el ex-ciudadano con frivolidad- Yo también he perdido a alguien muy importante para mi en esta batalla. Ella estaba bajo el control de ese tipejo y ahora está muerta... Así que no te atrevas a decir que tu sacrificio será mayor que el mío. No existe otra manera de pararles, tenemos que eliminar a Tejedora, y así su poder se desactivará, y podremos vencer al Gobernador.
-Serás...- El Capitán ya no pretendía atacarle, tras oír la declaración de su aliado se tranquilizó. Desde luego que Light entendía su postura, claro que si, pero a pesar de todo no podía permitirlo, tenía que existir otra manera.
-Escucha camarada- Comenzó entonces a decir Eliart, quien estaba entre ambos- Tenemos que reconocer que Light Knight lleva razón. Ya lo has visto, Mentalizer se deshizo de los tres a la vez. ¿Cómo vamos a derrotarlos ahora que son dos?
El Capitán se mordió el labio mientras pensaba. Se hallaba dividido, sabía que lo que decían era verdad, y tal vez la única manera de que todos ellos salieron vivos de aquella situación... ¡pero no podía imaginar el eliminar a su amiga! Era algo que, sencillamente, no podía concebir, no importa cuanto lo pensara. Mientras discutían Mentalizer estuvo recuperando el aliento y asimilando todo lo que había pasado. Su Palacio y su ciudad habían caído en apenas unos días por culpa de esos dichosos I-Men. Había logrado eliminar a dos y herir gravemente al resto, pero su última aliada apenas tenía fuerza. Si lograba derrotar a aquellos tres tendría una oportunidad de superar esta adversidad. Tenía además la sensación de estar olvidándose de algo, pero no le dio mayor importancia y miró a Tejedora mientras le transmitía la orden de eliminar a sus enemigos. La pelirroja le miró con esos ojos ausentes y asintió a modo de confirmación. Unos instantes después llamó al poder de su traje dorado y el fuego solar la rodeó. A continuación se lanzó sobre los I-Men, que fueron tomados por sorpresa.
-¡Leo!- Logró Eliart decir mientras sujetaba por las muñecas a la chica. El aura de Leo debido a su naturaleza otorgaba algo de protección al joven mientras trataba de contenerla. Intercambiaron una serie de golpes para acabar igualados. Por supuesto el I-Men no estaba usando todo su poder, no quería lastimar a la chica- Light, Capitán, id a por Mentalizer, yo seré capaz de dejarla fuera de combate... sin eliminarla- Se apresuró a aclarar el joven manchego- En cuanto pueda me uniré a vosotros, encontraremos una manera de salir de esta.
El Capitán no necesitaba nada más, confiaba en su amigo, de manera que volvió a la carga contra el Gobernador mientras al Furia Vasca le recorría. Light hizo lo propio, siguiendo de cerca al vasco. Eran las personas más rápidas que Eliart conocía, con quizá la excepción de él mismo al usar Leo, deberían estar bien. Entonces se fijó en la chica que estaba frente a él, con el rostro transfigurado en una mueca de odio que no le correspondía. Sus pálidos ojos demostraban que, efectivamente, no era consciente de lo que hacía, el poder de Mentalizer había calado muy hondo en ella.
-¡Toma esto!- Dijo la mujer mientras estiraba su brazo derecho. De él surgió una ráfaga de fuego que iba directo contra el I-Men.
-¡Rugido de Leo!- Gritó Eliart mientras, con su brazo izquierdo, lanzaba su torrente de energía roja. El extremo del aura tomó la forma de un León y engulló el fuego de la chica. Seguidamente el ataque del joven atravesó el brazo de Tejedora, causando daños importantes.
-¿Cómo es posible?- Se preguntaba Ana, sorprendida. Eliart sonrió.
-Después del fuego dorado de Árkanon esto no es más que una suave brisa para mi...- Contestó con aire de superioridad. Tejedora no era realmente fuerte, tenía recursos, eso había que reconocerlo, pero sus habilidades no eran quizás lo más adecuado para una confrontación directa. Poco a poco el dorado de su traje se iba oscureciendo, volviéndose gris. Se estaba agotando la energía solar acumulada.
Eliart decidió aprovechar la situación antes de que Leo perdiera su eficacia, sólo le quedaban unos segundos. Aprovechando el impulso final apareció en la espalda de Tejedora y le propinó un duro golpe en la nuca. La segunda vida de la ciudadana desapareció como si nunca hubiera estado y la mujer cayó al suelo totalmente inconsciente. “Esto la detendrá por ahora”, pensaba el I-Men. Satisfecho con sus actuación decidió ir a ayudar a sus amigos. Justo cuando empezaba a alejarse, alguien le agarró del tobillo.


A pocos metros de allí continuaba la batalla decisiva. Mentalizer había recuperado su cayado de entre los escombros y se enfrentaba a la espada de luz de Light, quien no cesaba su ataque. Continuos destellos provenientes del arma del ex-ciudadano iluminaban sus rostros. El Capitán sólo contaba con una vida, pero a pesar de estar terriblemente agotado aprovechaba cualquier apertura que tuviera su rival para tratar de alcanzarlo. Después de tantas batallas su velocidad había estado bajando poco a poco, ya ni siquiera era capaz de mantener la Furia Vasca por más de unos segundos. Hubo un choque entre las armas y ambos contendientes retrocedieron unos pasos. Light resoplaba, pero Mentalizer apenas tenía dificultades para respirar, casi ni sudaba.
-No lo entiendo, cómo es posible que esté tan fresco- Se preguntaba el caballero. El Capitán se acercó a su lado y respondió.
-Se las ha ingeniado para dificultar nuestra llegada aquí, por la noche peleé contra Rawolf, luego tuve que lidiar con el hielo de Womenice y finalmente con las telarañas de Silver. Por no olvidar toda la pelea contra Ana y este tipo... Y tu estás igual Light, primero contra Shadow, luego contra Silver e incluso con Dimitri. Mientras tanto él reposaba su tierno trasero en aquel trono... es normal que esté tan tranquilo.
-Tiene bastante sentido lo que dices... pero supongo que son las ilusiones que provoca lo que me están complicando la pelea...- Comentó el alto hombre. Entonces el Capitán cayó en la cuenta de que él no se encontraba bajo la protección de Erzzhia frente a los poderes psíquicos. El vasco apoyó su mano sobre la muñeca desnuda de Light y trató de decirle mentalmente a su amiga que incluyera a su nuevo aliado en la protección.
-Creo que ahora podrás pelear mejor- Dijo el Capitán mientras sonreía. Light miró a su alrededor y asintió.
-Vamos allá...
Mentalizer había estado concentrado su mente para realizar un poderoso ataque psíquico, prácticamente lo tenía listo para cuando sus enemigos saltaron sobre él. Usando su entrenamiento en artes marciales y gracias a la amplificación del traje de Tejedora, fue capaz de evadir todos los ataques mientras mantenía una parte de su mente preparada para el ataque mental. Light se dio cuenta de que estaba tramando algo y redobló sus esfuerzos, si lograba romper su concentración lograría evitar el ataque. La luz iluminó al caballero mientras se transportaba en una fracción de segundo tras el Gobernador.
Esperando un ataque similar, Mentalizer saltó hacía un lado. La espada del caballero atravesó el aire justo donde un instante antes se encontraba su rival. El Gobernador aterrizó sobre una piedra suelta del castillo y durante un instante perdió el equilibro, momento en el que el Capitán, que había estado a la expectativa, aprovechó para atacar. Activó durante un instante su Furia Vasca y lanzó un portentoso derechazo directo al pecho de aquel terrible hombre. Mentalizer salió volando y chocó de espaldas contra un muro que permanecía semiderruido. El muro cayo y una polvareda se levantó, ocultándolo de la vista de los I-Men.
-¡Buen golpe! Pensé que había desperdiciado mi energía con ese movimiento... no quería verme obligado a usarlo, me agota, pero creo que ha merecido la pena- Confesó Light al Capitán- Quizá si seamos capaces de derrotarlo, en cuanto Eliart acabe con lo suyo lanzaremos el ataque final.
-¿Ves Patxi? ¡Te dije que podríamos!- El Capitán se apoyó sobre sus rodillas, aquella Furia Vasca había hecho que rozara su límite. Ni siquiera el hecho de pensar en su amiga Ana lograba hacerle recuperar las fuerzas... estaba agotado- Light, seré honesto... estoy en las últimas, a partir de ahora... ¡Agh!
-¿¡Qué ocurre Capitán!?- De repente el vasco se retorcía mientras intentaba agarrar algo invisible en torno a su cuerpo. Light, sospechando de qué se trataba, miró en dirección a la polvareda y descubrió a Mentalizer en perfectas condiciones. El traje había absorbido gran parte del daño. La única evidencia del excelente puñetazo del I-Men era una muesca en la pechera del traje de Tejedora. La desquiciada mirada del Gobernador demostraba que había completado su ilusión, incluso atravesando la barrera mental de Erzzhia... y el objetivo era el Capitán.
El I-Men, aturdido, veía como numerosas enredaderas crecían a una velocidad absurda a su alrededor y trataban de aprisionarle. No pudo reaccionar a tiempo y las plantas se aferraron a su cuerpo, dejándolo inmóvil por completo. Las enredaderas desplegaron de golpe espinas a lo largo de su longitud, hiriendo en numerosos sitios al héroe. Entonces, poco a poco, comenzaron a enrollarse en torno a su cuello, oprimiéndole cada vez más, y más... Finalmente el I-Men cayó inconsciente al suelo. Su última vida bajaba despacio pero continuamente, era probable que no pasara aquella prueba a este rimo.
-¡Detente!- Exclamó Light mientras enarbolaba su arma y saltaba sobre Mentalizer. Este no se dejó avasallar y respondió con furia a los envites de su enemigo. El fiero ataque del caballero detuvo la ilusión a tiempo, el Capitán no moriría, pero ya no podía contar con él para la batalla. Light miró en dirección a Eliart, pero no fue capaz de localizarle, la intensidad de su lucha era cada vez mayor. Cada vez más difícil. Finalmente Mentalizer desplegó todo su poder, una intensa aura oscura le rodeó y se movió a toda velocidad. El ex-ciudadano apenas pudo reaccionar, pero paró a tiempo el golpe del Gobernador.
Utilizó su extrema velocidad y su armadura brilló para aparecer tras su enemigo. A continuación clavó su espada entre los hombros de Mentalizer, haciéndole gritar. La sangré manó como si de una fuente se tratara. De repente pasó algo extraño, el cuerpo de Mentalizer comenzó a derretirse.
-¿Qué?- Para cuando Light comprendió que era una ilusión ya era tarde, su enemigo estaba tras él y dejó caer un golpe con todas sus fuerzas sobre el hombro izquierdo del caballero. El bastón destrozó en pedazos la hombrera y se hundió en la carne. Algo crujió y Light se quedó con una vida tras lanzar al cielo un grito desgarrador.
-Se ha acabado el juego... voy a eliminaros a todos- Sentenció Mentalizer mientras levantaba de nuevo su cayado para rematar a Light. Justo en el último segundo otro bastón se interpuso entre el Gobernador y Light. Ambos quedaron sorprendidos ante la repentina visión.


Eliart fue cogido por sorpresa. Pensaba que había noqueado a su enemiga cuando, de repente, ella había despertado. Parece que no sería posible dejarla inconsciente. Agarrando el tobillo del I-Men, la ciudadana lo levantó por los aires y lo lanzó contra un muro del castillo que aun quedaba en pie. Justo cuando parecía que iba a estrellarse el viento suavizó su avance y lo posó sobre el suelo. ¿Qué estaba pasando?
-¡Eliart!- Gritó el Guerrero Celeste mientras aparecía de entre los escombros. El chico se acercó a su amigo mientras veía como este se levantaba del suelo con dificultad. No sabía de donde había sacado Ana tal fuerza, pero es probable que no se repitiera.
-No sabes cuanto me alegro de verte camarada- Dijo el líder algo mejor ahora. Celestina sonrió.
-No te preocupes, pero debemos zanjar este asunto... el Capitán está al borde de ser eliminado, y por lo que hemos visto los demás Light también está grave... Los otros están demasiado mal para pelear, a pesar de que Demongirl a intentado ayudar, pero soy el único con dos vidas, así que estoy aquí para ayudarte.
-¿Por qué has venido aquí?- Preguntó Eliart algo enfadado- Puedo lidiar con esta chica solo, si Light y el Capitán están tan mal deberías ayudarles a ellos.
-Oye, yo sólo pensaba en lo mejor para todos... además, ya hay alguien con ellos- Dijo el chico con una sonrisa tranquilizadora- Pero ahora tenemos que ocuparnos de nuestro problema, y ese es Tejedora.
-Parece que no será posible dejarla inconsciente- Dijo Eliart pensando en voz alta. “Según el Guerrero el Capitán está noqueado y encima Light también ha sufrido heridas graves. No sé con quién estarán, pero parece que no queda otra, tengo que encargarme de ella”, asumió mientras miraba con tristeza a la chica. La mirada de la joven estaba perdida, pero ahora parecía adivinarse un sutil matiz de tristeza en sus ojos. ¿Era quizá consciente de lo que pasaba, aunque fuera de manera superficial? Eliart negó con la cabeza para deshacerse de esos pensamientos, ya había resuelto eliminarla, y lo haría. Miró al Guerrero- La voy a distraer Celestina, pero deberás darle el golpe de gracia, ¿está bien?
-Si, vamos allá- El Guerrero llamó al viento y se deslizó fuera del área del combate para salir del campo de visión tanto de Eliart como de Tejedora. El líder de los I-Men se concentró. No tenía apenas energías, pero algo sería capaz de hacer.
-¡Adelante Aries!- Llamó con fuerza a su principal arma. El aura naranja le recorrió, familiar y abundante. Siempre tenía sensaciones distintas al invocar este poder. Notaba como el pelo se le erizaba y él mismo se estremecía de pies a cabeza. Tejedora se cubrió con su traje verde y comenzó a lanzar haces de energía. Se notaba que estaba al límite, la fuerza de los rayos era mucho menor que lo que fueron en la torre.
Eliart no dudó ni un instante. Saltó para esquivar uno de los haces de energía y cayó rodando para esconderse detrás de una roca. A continuación agarró un pedrusco y lo lanzó contra la chica. Ella se cubrió, deteniendo el ataque y dando tiempo al I-Men de seguir adelante. Y así lo hizo, salió detrás de la roca y avanzó haciendo zigzag. Ya casi estaba sobre ella, y Tejedora se puso nerviosa, así que comenzó a lanzar rayos en todas direcciones. Finalmente el joven llegó hasta la chica y agarró sus muñecas con fuerza.
-Adiós Ana- El Guerrero Celeste, que había estado esperando el momento oportuno, apareció por la espalda de la mujer enarbolando su brazo, conformando la espada vendaval.
-¡Agh!- El tajo cruzó la espalda de la ciudadana de arriba abajo y la última vida se evaporó. El traje verde se disolvió en el aire mientras caía de rodillas al suelo. Bajó la mirada al suelo y observó sus propias manos. Cuando levantó la cabeza estaba llorando- Oh no- Dijo- He hecho daño a mi querido Capitán... merezco desaparecer...- Eliart se agachó y la abrazó, pero en apenas un instante se disolvió. Ya no estaba allí. Se había ido, tal vez para siempre. Como siempre la ominosa voz del juego hizo acto de presencia.
Jugadora: Tejedora. Poderes: Creación de telas con poderes extra. Estado: Eliminada.
Eliart y el Guerrero se miraron. Ninguno de los dos parecía en absoluto feliz.


No muy lejos de allí, en el continente, se alzaba hacía el cielo una torre de piedra negra. La estructura contaba con siete pisos, su planta era octogonal. Diminutas ventanas se veían por toda la edificación. En una de las habitaciones con las que contaba se hallaban reunidas séis personas. Cinco hombres y una mujer. J.J estaba apoyado contra la pared mientras reflexionaba. Sabía donde había ido Gravitta, pues contaba con él para todo. Lo que no sabía era que se traería exactamente entre manos. A su alrededor los demás se dedicaban a diferentes cosas. Un hombre rubio y alto, con un amplio pecho, hablaba con Death Master, quien como siempre parecía estar algo nervioso. Una chica rubia que vestía con ropa deportiva hacía algunos estiramientos algo apartada de los demás, su actitud mostraba que estaba dispuesta a entrar en acción en cualquier momento. En otra esquina otros dos hombres hablaban mientras fumaban. Uno de ellos vestía ropas vaqueras con cadenas y una camiseta negra con el logo de una banda de thrash metal. Su melena de pelo negro le caía por la espalda como una cascada salvaje. El otro tenía más pinta de punk y era quien suministraba los cigarrillos. Llevaba dos en la boca casi siempre y una especie de nube de humo flotaba a su alrededor.
Al cabo de unos minutos llego Gravitta por una de las puertas y todos dejaron sus actividades para centrarse en el recién llegado. Este esbozó una sonrisa.
-Mis queridos destructores, ha llegado el momento que tanto esperaba- Dijo sin preámbulos. Todos le escuchaban con atención, salvo quizás los chicos que fumaban en la esquina- Después de todo el tiempo que hemos esperado mientras nos hacíamos fuertes y pulíamos nuestras habilidades, por fin he encontrado a los jugadores perfectos para probar nuestro poder- Continuó mientras se frotaba las manos. Entonces comenzó a hablar a los demás sobre la isla y los que allí estaban. Según hablaba J.J fue percatándose de a quien quería su Maestro dar caza.
Cuando todos los “Destructores”, que así se hacían llamar, escucharon la historia, se alegraron. Estaban deseando demostrar su poder y ver los resultados del entrenamiento que habían seguido junto a Gravitta. De nuevo fue el pelirrojo quien habló, tras explicar el plan que seguirían.
-Recordad que sólo quiero darles un... aviso- Susurró- Dejadlos con vida si podéis, quiero que vengan aquí. Iréis todos menos tú, J.J. Si sois lo suficientemente fuertes no serán capaces de hacer nada, pues estarán machados- Algunos de ellos albergaban algunas dudas al respecto, pero preferían no decirlas en voz alta. No por miedo, si no porque en el fondo les daba igual. Habían elegido un camino y ese era seguir a Gravitta- ¡Marchad pues, Destructores!


Light Knight miró hacía arriba, sorprendido y ansioso por conocer a su salvador. Cuando le vio no le reconoció. Era un hombre robusto con ropas largas y envolventes. Llevaba un cayado de madera y una melena negra al viento. Sus ojos revelaban sabiduría... y quizá algo más. Le tendió la mano al caballero de luz y este se incorporó.
-Saludos camarada, soy Revelación, un compañero de Eliart- Light pudo ver que aquel hombre conservaba sus tres vidas, ¿por qué había esperado tanto para hacer acto de presencia? El místico pudo ver a través de sus dudas- Si te preguntas eso te responderé que estaba gravemente enfermo. Desde hace unos días mis visiones se han visto entorpecidas y hace apenas unos días caí inconsciente al suelo. Pero algo o alguien han logrado sacarme de mi vigilia. Y sospecho que alguien puede darme las respuestas que ambos buscamos.
-Entiendo- Dijo Light, solemne. En apenas una mirada ambos se dieron cuenta de que eran bastante parecidos y sus mentes conectaron. Se giraron en dirección a Mentalizer, que horrorizado miraba a Revelación.
-Pareces sorprendido, ¿qué ocurre Gobernador? ¿O mejor quieres que te llame Mentalizer?- Inquirió el I-Men mientras lo fulminaba con la mirada. Por fuera podía parecer sereno, pero dentro de él se agitaba un mar de furia. Aunque para los demás había estado terriblemente enfermo, inconsciente, en realidad fue víctima de una terrible pesadilla que se repetía sin parar. Gracias a sus poderes, en cuanto se despertó, se percató de lo que ocurría- Es curioso, mi poder me permite en cierta medida averiguar el futuro, seguir intuiciones certeras... tratar de conocer la verdad, pero a pesar de todo no logró ver a través de tus acciones, Mentalizer. ¿Por qué nos trajiste a la Isla? ¿Cómo fuiste capaz de crear la ciudad, el Palacio y todo lo demás? Y más importante aún, ¿cómo lograbas controlar a la gente, a Llama Helada en especial? Tienes muchas repuestas que darnos, y eres el único que las tiene.
El Gobernador comenzó a reírse de manera histérica. Cayó de rodillas al suelo mientras se sujetaba con ambas manos la tripa. Se limpió las lágrimas de los ojos y miró a sus enemigos. Light, furioso, quiso acercarse para atacarle, pero Revelación no se lo permitió, sentía que por fin podría entender todo.
-Sabes, me gustaría dejarte con la duda para siempre- Algo en su mirada delataba un sentimiento de derrota. Se levantó y encaró a los otros dos- Pero, ¿para qué negártelo? Ya no tengo nada que perder, así que te lo contaré todo. El primer día llegué aquí y vi la ciudad, ya estaba construida por supuesto. Me pareció algo fascinante y decidí investigarla, cuando encontré el orbe morado que había en la Sala Superior mis poderes despertaron. El Orbe me enseñó todo lo que debía saber... y cuando estoy cerca de él mis poderes se multiplican. Como ya dije conocí a Ana aquel mismo día, cuando ya comenzó a declinar el Sol. Decidí entonces que haría de esta mi base secreta y que construiría una ciudad, con mis poderes psíquicos sería capaz de controlarlos a todos...
Conocí al día siguiente a Kinético, mi querido alcalde. Sus poderes eran similares a los míos, de manera que podíamos actuar conjuntamente para aumentar nuestras capacidades, y sumado eso al poder del Orbe seríamos imparables. Atraíamos a gente aquí y así fue como construimos la Ciudad, poco a poco añadiendo gente. Pero no podía quedarme quieto, muchos grupos se movían por el mundo, y tenía que asegurarme de mantener a los más poderosos alejados de mi Ciudad, por eso me uní a los Arcángeles, me permitió acercarme a personas poderosas, como Gravitta y otros. Hacer que me debieran favores, aumentar mi poder, en resumen. Ahí fue cuando os conocí, a vosotros y a ese Llama Helada. Desde el principio nunca me gustasteis. Tenéis algo que me da asco. Aquella vez que peleé con Llama Helada decidí colocar en su mente un seguro, sólo por si acaso alguna vez me encontraba de nuevo con vosotros.
Decidí abandonar para siempre al resto de grupos y aventuras, me dediqué por completo a mantener esta ciudad. Mi idea era que llegara un momento en el que tendría bajo mi poder, de un modo u otro, a los más poderosos del Juego, sería mi manera de ganar. Pero tuvisteis que venir. No estaba en mis planes, pero Candy Soul no logró volver a la Isla, fue un golpe de suerte extraño que os la encontrarais, pero cuanto me entere de que os traía hacía nosotros me di cuenta de que podría matar dos pájaros de un tiro. Deshacerme de vuestra resistencia, uniros a mis filas... multiplicar mi poder...
-Pero ha sido justo al revés, ¿no?- Inquirió Revelación, metiendo el dedo en la llaga. El Gobernador acusó el golpe y le miró con crudeza.
-Así es. Sabía que tenía un polizón en mi Ciudad... Ah, Erzzhia, en realidad ella fue la piedra angular de mi caída. Kinético la introdujo en la ciudad, y pensó que la tendría bajo control. Cuando llegué aquí después de dejar a los Arcángeles descubrí la perturbación Psíquica, que había alguien fuera de control. Ella logró rescatar a Garra de mi influjo, pero por suerte el resto de ciudadanos ya estaban muy afectados como para ser liberados. En fin, cuando llegasteis intenté asegurarme de que estuvierais cómodos, si os relajabais entonces podría comenzar a controlaros... y os hubiera ganado. Pero tenía que tomar medidas de seguridad, hice saltar el seguro que coloqué en Llama Helada durante nuestra pelea, por eso pude tomar posesión de su mente tan rápido y de manera tan rotunda... En cuanto a ti, Revelación, no podía dejarte andar por ahí tan campante, tu poder ponía en peligro mi plan. Desde que supe que veníais utilicé a Candy Soul como intermediaria para bloquear tus visiones y, cuando estuviste dentro del rango de mi Orbe, descargué sobre tu mente todo el poder que tenía, para poder inutilizarte, al menos eso salió bien.
-Ya veo, eso lo explica todo- Revelación conocía todo lo que había pasado gracias a Erzzhia, que le puso al día mientras iban al derruido Palacio- De manera que cuando Eliart destruyó el Orbe, también destruyó tus poderes ampliados, y por eso se ha roto mi prisión mental. También por eso los ciudadanos que quedaban han vuelto a la normalidad...
-Salvo Tejedora- Dijo Mentalizer mientras esbozaba una sonrisa. De repente su traje morado vibró y despareció. Durante un segundo quedó sorprendido, pero en seguida se percató de lo que pasaba- No puede ser...
-Sí, en efecto. Mis amigos han derrotado a la última persona que estaba bajo tu control. Ahora que el traje ha desaparecido ya no cuentas con más ventajas, sin el Orbe y sin el traje ya sólo eres un jugador más. Uno fuerte, sí, pero te podemos derrotar- Terminó el místico mientras levantaba el cetro. El Gobernador mostraba una mueca de furia, ya sí que no había marcha atrás. El I-Men invocó la runa roja y el fuego comenzó a desplegarse en torno al arma de madera. A continuación saltó hacía delante al tiempo que blandía la llameante arma.
El Gobernador estaba consternado. Sabía que sus ataques psíquicos no harían efecto, pues Erzzhia estaba de su parte, protegiéndolos, de manera que sólo podía contar con su fuerza física. A pesar de ser un gran profesional de la lucha, sabía que sus enemigos también contaban con poderosas armas. Mentalizer levantó su propia vara para defenderse del místico. El fuego quebró el bastón, pero el Gobernador ya contaba con ello, así que se lanzó de cabeza a por el místico. En seguida quedaron atrapados en una intensa lucha cuerpo a cuerpo. A pesar de que Revelación también sabía artes marciales, sus habilidades eran inferiores por lo que recibía algunos golpes. Light se percató de ello y decidió sumarse a la pelea. Apareció repentinamente a un lado de su enemigo para tratar de cortarlo con su sable de luz.
El mentalista estaba atento, así que en el momento adecuado pudo saltar hacía atrás para esquivar el ataque. “Ahora que sólo cuenta con una vida su velocidad ha decaído bastante, quizá si que pueda con ellos”. Pero los I-Men no le daban cuartel, ambos saltaban de nuevo sobre él.
-¡Rayo!- Una runa amarilla brilló en el cetro y una descarga salió hacía el Gobernador, que no pudo esquivarlo. La electricidad le paralizo durante un segundo, que Light aprovechó para situarse y lanzar un ataque de luz con su sable. Este impactó de lleno en la espalda de Mentalizer, que cayó al suelo, herido.
-¡Toma esta!- Exclamó Light mientras lanzaba un ataque al suelo, para rematar a su rival. Sin embargo Mentalizer rodó a un lado y se incorporó de un salto al tiempo que tomaba distancia.
-Mierda, sigue siendo rápido- Maldijo por lo bajo Revelación. El otro se acercó mientras resoplaba, parecía acusar las largas batallas.
-Así es, piensa de todo lo que ha sido capaz de hacer... A pesar de todo lo que hemos hecho sigue siendo muy poderoso- Contestó el ex-ciudadano mirando con rabia al Gobernador. Notaba como la sangre le hervía, al fin y al cabo por culpa e aquel tipo había perdido a Womenice.
Entonces Eliart apareció detrás de un muro. Parecía algo decaído, pero al mismo tiempo motivado por una fuerza misteriosa.
-¡Revelación, ya estás bien!- Dijo al ver a su amigo. Se acercó y le palmeó la espalda- Ya hemos acabado con Tejedora, tuvimos que eliminarla. Afortunadamente el Guerrero estuvo ahí para ayudarme. Lo mande de vuelta con los otros para que les echara un ojo mientras yo volvía aquí. ¿Cómo van las cosas?
-Ahí está el Gobernador, parece estar concentrándose, deberíamos ir a por él ahora que tenemos una oportunidad- Comentó Light.
-Sí, al menos ahora ha perdido el traje... ¡vamos allá, juntos!- Finalizó Eliart. Los tres fueron a por su enemigo, pero entonces sucedió algo. Del cuerpo de Mentalizer estalló una poderosa onda de choque que impactó contra los I-Men, quienes cayeron al suelo. Un aura muy tenue cubría a su enemigo, quien extrajo de un hueco en los escombros unos nunchakus dorados, los mismos que usara durante su batalla contra Llama Helada. Los otros se levantaron y le observaron, pasmados.
-Este es mi modo sin límites- Explicó, serio- Rompo las restricciones de mi cerebro gracias a mi poder y con ello puedo superar los límites que el propio cuerpo se pone... no es algo que pueda usar sin sufrir graves efectos secundarios... así que acabemos esto, ¡ahora!
El Gobernador se movió a una increíble velocidad y llego hasta Light, asestando un golpe de revés con uno de sus nunchakus. El ex-ciudadano no pudo reaccionar a tiempo y salió lanzado, sufriendo un golpe en la cabeza y quedando inconsciente. Entonces Mentalizer se volvió y de un saltó llegó hasta Eliart, quien ya había activado a Tauro. Recibió el golpe como mejor pudo y trato de alcanzar a su enemigo, pero este ya se había alejado. Revelación trató de lanzar un ataque con su cetro, pero fue atrapado en el aire por las armas del Gobernador. Este realizó un movimiento de muñecas y arrancó de las manos del místico el cetro.
-¡No, maldito! ¡Eliart tengo que recuperar el cetro, rápido!- Le dijo a su amigo. Mentalizer lo escuchó y fue hasta el arma que había arrojado. Pero al mismo tiempo llegó el líder de los I-Men con el aura de Leo rodeándole. Eliart lanzó varios golpes sobre su rival, que se vio obligado a bloquearlos, pues iban cargados de fuerza. El asalto duró unos segundos, en los cuales Revelación se acercó y atacó la espalda del Gobernador, quien saltó para quitarse de encima a sus enemigos. El místico pudo recoger su cetro.
-Mierda es rápido...- Comentó Eliart mientras el aura roja se apagaba. Revelación miró preocupado a su amigo.
-Estás hecho polvo, casi no puedes ni mantener las auras ya. Deja que yo me encargue de él- Respondió su amigo. El líder le miró a los ojos para descubrir en ellos una fuerza que no había visto antes en él- Sé que no te resultara fácil, pero no podemos perder a nadie más y yo llevo días postrado en una cama por culpa de este tío... necesito hacerlo.
-De acuerdo, pero no puedo no hacer nada... aún hay algo más que puedo hacer... tu pelea con él, en el momento adecuado te ayudaré- Afirmó. Revelación asintió, era lo máximo que podía esperar de él. Entonces afianzó su cetro frente a sus pies en invocó el poder de la runa negra, que comenzó a refulgir con un aura oscura. La melena se agitó como si el viento la llevara y los ojos se le pusieron en blanco, un aura oscura rodeaba ahora al I-Men, quien se lanzo sobre su rival a toda velocidad.
Ambos chocaron con fuerza, usando sus poderes al máximo, pues de ello dependía la supervivencia. Ahora, gracias a los poderes predictivos aumentados, el místico podía anticiparse a su enemigo de manera adecuada, manteniendo el ritmo y presionando a su vez. Mentalizer luchaba con todo lo que tenía, pero a pesar de todo las fuerzas comenzaban a drenarse, seguía siendo humano. Decidió abandonar toda precaución y lanzar su ataque más rápido y fuerte contra la cabeza su enemigo, pero este lo predijo. Aunque supiera lo que venía no podría pararlo, de manera que lanzó un contraataque igual de potente con su brazo.
Ambos ataques dieron de lleno en las mejillas de los dos, lanzándolos hacía atrás. Habían perdido una vida cada uno con ese ataque. Se levantaron con dificultad y se miraron. Mentalizer se había llevado la peor parte, pues ahora contaba con una única vida. De la nada apareció Eliart, que había permanecido oculto con Virgo, esperando su momento. Enarbolaba un trozo de madera que usó como arma. El Gobernador lo vio en el último segundo y logró interponer su arma en un instante. Justo entonces Revelación saltaba y arremetía con su cetro, pero también fue parado por el mentalista.
-¡Ahora!- Cada uno se deshizo de sus armas y agarraron las muñecas de su rival, que quedó inmovilizado.
De los escombros surgió Light, que volvía a estar consciente. Levantó el brazo revelando una lanza de luz que arrojó con todas sus fuerzas, para caer al suelo. La lanza atravesó el espacio que lo separaba de su objetivo en menos de un instante, y fue a clavarse en el pecho de Mentalizer, quien gimió, dolorido. Los I-Men le soltaron y cayó al suelo al tiempo que su aura se apagaba y su última vida comenzaba a caer.
-¡No me pienso ir solo!- Gritó en el último segundo al tiempo que sacaba fuerzas de la desesperación. Levantó el puño y asestó un golpe en la cara a Eliart, quien cayó al suelo derrotado. Revelación actuó con presteza y clavó más hondo la lanza de luz, evaporando la vida final del Gobernador quien, finalmente, cayó al suelo mientras desaparecía.
Jugador: Mentalizer. Poder: Gran capacidad psíquica. Estado: Eliminado. Light logró incorporarse y fue hasta Eliart, quien no se movía. Revelación estaba sobre él, consternado.
-Mira su tarjeta, su última vida está en las últimas y esta cayendo poco a poco. Ese último ataque del Gobernador le ha terminado de noquear y las graves heridas de las batallas que ha estado librando le han pasado factura...- El místico parecía estar a punto de llorar, su expresión reflejaba un gran dolor- No estoy dispuesto a perderle, no a él... no así.
-Yo... lo siento...- Light también estaba afligido. No había tenido una gran relación con Eliart, pero a través de sus combates con los I-Men y la confianza que su líder había depositado en él, sentía la pérdida de esos chicos- Si pudiera hacer algo, lo haría...
-Maldita sea...- Un brillo plateado apareció entonces en el cetro. Se trataba de una runa que Revelación no conocía- ¿Y esto? Esta runa no la había visto antes...- Sin dudarlo ni un segundo cogió el cetro y clavo su punta en el pecho de su líder- Parece que la providencia no quiere que nos abandones todavía, amigo.
Unas ondas de energía fluían desde la madera por todo el cuerpo de Eliart. Light apoyó su mano y usó su capacidad de emitir energía para proveer de esta al cetro. La vida del I-Men se recuperó hasta la mitad y dejó de bajar.
-Vaya, no es una cura definitiva, pero esto lo salvará- Revelación se dejó caer sobre el suelo para apoyarse contra una pared. Por fin podía respirar con calma. Entonces se dio cuenta de que los demás todavía no sabían nada, aún quedaba algo de polvo debido a la caída del Palacio y por eso no se había acercado. Se comunicó con Erzzhia, “Se acabó”. Los demás aparecieron al poco rato, algo preocupados.
-¡Eliart!- Gritó Gaia mientras se lanzaba a su lado. Kya y Shadow se apoyaban el uno en el otro, al igual que Garra y Waver, quienes apenas podían con ellas mismas. Todos se acercaron y se sentaron alrededor, querían estar cerca los unos de los otros. El Guerrero sin embargo no se había acercado. Miraba en todas direcciones, parecía estar buscando algo. Demongirl se acercó y comprendió lo que pasaba.
-¿Y el Capitán?- Preguntó.
-¿No puedes sentirle?- Dijo Waver.
-Estando tan agotada mis fuerzas no soy capaz de prácticamente nada- Contestó. Light se levantó y señaló una zona de escombros.
-Está por allí tirado, el Gobernador lo dejó hecho polvo. Y por cierto, podéis acercaros- Dijo de manera misteriosa. Dimitri surgió de detrás de un pilar que aún se mantenía en pie, vistiendo con sus negras ropas. Silver también apareció, herida y asustada, sin saber que hacer. Entonces una chispa apareció en sus ojos al ver a Light.
-Espera, yo te conozco, ¡Light, y tú eres Dimitri!- Algunos de los I-Men no pusieron buena cara, pero los otros se acercaron. El caballero de la luz se impuso.
-Lo siento, sé que no debe ser lo más agradable para vosotros, pero ahora deben estar confusos y algo mareados... La presión mental que han sufrido puede que les deje secuelas para siempre, pro favor entenderlo- Les rogó. Gaia les dirigió una mirada de rabia, pero estaba centrada en Eliart, quien seguía allí, tendido. Revelación asintió, comprensivo, al igual que Shadow. Kya, Waver y Garra no estaban muy contentas, pero se callaron. Erzzhia parecía interesada en hablar con el místico.
-¿Lograste hablar con él?- Preguntó. Revelación sonrió.
-Sí, por fin he averiguado todo lo que pasaba. En cuanto vengan los demás os pondré al día.
A los pocos minutos vieron como el Guerrero y Demongirl aparecían cargando al Capitán Vasco con su escudo. Seguía inconsciente. Lo depositaron al lado del líder, entonces Celestina se encaró directo a Dimitri.
-¿Qué hace el aquí?- Inquirió sin preámbulos. Light se lo explicó, pero el I-Men no parecía satisfecho con la respuesta- Eso no me vale. Este tipo eliminó a Holy, y por culpa de los tres también Llama Helada está eliminada- Todos se quedaron callados, nadie había visto jamás al Guerrero tan enfadado. El viento se agitó a su alrededor.
-Deberías calmarte, yo también he perdido a alguien muy importante y...- Comenzó a decir el caballero, pero entonces el Guerrero se interpuso de nuevo.
-¿Y qué?- Dijo, furioso- Shadow ya nos lo ha contado, lo de Womenice. Si es verdad sabes tan bien como yo lo que he pasado, al igual que también Demongirl lo sabe. Todos aquí hemos perdido gente importante. Y tú no estabas controlado, ¿verdad? Me dan igual tus motivos, pero en parte también es tu responsabilidad- Light bajó la cabeza, después de todo sí que estaba afectado. Celestina tuvo un momento de duda y compasión. Al fin y al cabo de no ser por aquel hombre es posible que las cosas hubieran acabado muy mal- Mira, esta bien, quizá reconozco que tú sí que eres un buen tipo, pero ni por asomo estoy dispuesto a aguantar la presencia de esos dos.
-¡Hermano!- Exclamó Erzzhia- Intenta ponerte en su lugar, imagínate como estarías tú si de repente te despierta si saber nada rodeado de gente que quiere verte eliminado.
-¡Ni hablar!- Terció entonces Demongirl, que ahora estaba roja de furia- Por una vez Celestina a demostrado que tiene huevos... ¡Y tiene razón! Yo tampoco quiero verles aquí, ¿hay alguien en contra de eso?- Revelación bajó la cabeza, no podía decantarse por una decisión. Erzzhia parecía asustada por como estaban pasando las cosas. Gaia asintió para secundar a su hermana, mientras que Waver también estaba de acuerdo. Shadow se levantó.
-Escucha Light, tú me caes bien... no podemos olvidar que él me salvo la vida, cuando pudo haberme eliminado- El Guerrero se giró.
-Ya lo he dicho, por mi está bien si él quiere quedarse, pero los otros...
-¡Basta ya!- Dijo entonces Dimitri, cabreado- ¿Quién quiere estar con vosotros? Bastante tengo ya con el dolor de cabeza por culpa del calvo ese, para que encima me vengáis con estas- Escupió en el suelo- Yo me largo. ¿Te vienes?- Preguntó a Silver de manera precipitada. La chica estaba acongojada por como todos se volvían en su contra, y como sólo conocía a Dimitri y a Light decidió que su lugar debía estar con ellos, de manera que ambos se marcharon. Light se quedó mirando como los otros se iban.
-Yo...- Miró a los I-Men uno a uno. Se acercó a Revelación y le tendió una mano que el otro estrechó- Gracias por darme la oportunidad de vengarme del Gobernador. Nunca podré pagártelo.
-Espera, ¿te marchas?- Preguntó el Guerrero.
-Sí- Contestó mientras se acercaba a Erzzhia- Gracias a ti también, se no ser por ti nada de esto habría sido posible... No puedo dejar a esos dos solos. Ahora están confusos, y dentro de poco se encontrarán peor, debido a los efectos secundarios del control mental- Ahora se acercó a Shadow y le estrechó la mano- Gracias, y a todos vosotros. Tienes razón en una cosa, chico de viento, podría haber hecho más cosas, quizá... Pero ya es tarde, parte de la responsabilidad es mía y he de redimirme, no puedo quedarme con vosotros, a quienes de manera indirecta he causado daño.
-Puedes quedarte, en serio. Ser parte de nuestro grupo, seguro que Eliart estaría encantado- El caballero miró a los inconscientes mientras el moreno decía eso. Entonces negó con la cabeza.
-Sí más adelante sigo vivo quizá lo haga, pero como os he dicho, necesito un escarmiento, mi tiempo a solas. Además, he de llevar mi luto a solas con quienes puedan comprenderlo, y esos son Dimitri y Silver... no alargaré más esto- Decidió entonces- Decidle a Eliart y al Capitán que también se lo agradezco. Sois una grandes personas, espero poder volver a veros.
Comenzó a marcharse, pero entonces se dio la vuelta.
-Una última cosa. La noche anterior un tal Gravitta se acercó a la Ciudad para visitar a Mentalizer. Al parecer era una especie de aliado. Deberíais tener cuidado, le pidió ayuda y el pelirrojo comentó algo acerca de volver... quizá venga aquí- Una vez dicho eso se fue definitivamente, dejando preocupados a los I-Men.
La tarde avanzaba. El Capitán se despertó algo desorientado y Revelación les contó a todos lo que había ocurrido con pelos y señales, a la vez que les contaba la conversación con el Gobernador, su relato y las explicaciones pertinentes. Todos sintieron entonces que al fin comprendían lo sucedido. Pero una sensación de inquietud seguía alojada en su pecho.

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