El Capitán abrió los ojos como platos, incrédulo.
¿Qué acababa de decir aquel tipo? ¿Eliminar a su amiga, a Ana?
¡Por encima de su cadáver pasaría eso! El vasco dejó de prestar
atención a sus enemigos y se giró para mirar de frente a Light,
quien había asegurado que lo mejor sería la muerte de la joven.
Eliart reaccionó justo a tiempo y paró la carga del Capitán contra
el caballero de la luz. Light los miró sorprendido.
-¡Ni te atrevas a volver a sugerir una barbaridad como
esa! No pienso permitir que Ana sea eliminada, sea cual sea la
situación- Aseguró con firmeza el héroe mientras el líder de los
I-Men lo sujetaba.
-Sabes, eres fuerte, pero con esa actitud sólo serás
un estorbo para tus aliados- Respondió el ex-ciudadano con
frivolidad- Yo también he perdido a alguien muy importante para mi
en esta batalla. Ella estaba bajo el control de ese tipejo y ahora
está muerta... Así que no te atrevas a decir que tu sacrificio será
mayor que el mío. No existe otra manera de pararles, tenemos que
eliminar a Tejedora, y así su poder se desactivará, y podremos
vencer al Gobernador.
-Serás...- El Capitán ya no pretendía atacarle, tras
oír la declaración de su aliado se tranquilizó. Desde luego que
Light entendía su postura, claro que si, pero a pesar de todo no
podía permitirlo, tenía que existir otra manera.
-Escucha camarada- Comenzó entonces a decir Eliart,
quien estaba entre ambos- Tenemos que reconocer que Light Knight
lleva razón. Ya lo has visto, Mentalizer se deshizo de los tres a la
vez. ¿Cómo vamos a derrotarlos ahora que son dos?
El Capitán se mordió el labio mientras pensaba. Se
hallaba dividido, sabía que lo que decían era verdad, y tal vez la
única manera de que todos ellos salieron vivos de aquella
situación... ¡pero no podía imaginar el eliminar a su amiga! Era
algo que, sencillamente, no podía concebir, no importa cuanto lo
pensara. Mientras discutían Mentalizer estuvo recuperando el aliento
y asimilando todo lo que había pasado. Su Palacio y su ciudad habían
caído en apenas unos días por culpa de esos dichosos I-Men. Había
logrado eliminar a dos y herir gravemente al resto, pero su última
aliada apenas tenía fuerza. Si lograba derrotar a aquellos tres
tendría una oportunidad de superar esta adversidad. Tenía además
la sensación de estar olvidándose de algo, pero no le dio mayor
importancia y miró a Tejedora mientras le transmitía la orden de
eliminar a sus enemigos. La pelirroja le miró con esos ojos ausentes
y asintió a modo de confirmación. Unos instantes después llamó al
poder de su traje dorado y el fuego solar la rodeó. A continuación
se lanzó sobre los I-Men, que fueron tomados por sorpresa.
-¡Leo!- Logró Eliart decir mientras sujetaba por las
muñecas a la chica. El aura de Leo debido a su naturaleza otorgaba
algo de protección al joven mientras trataba de contenerla.
Intercambiaron una serie de golpes para acabar igualados. Por
supuesto el I-Men no estaba usando todo su poder, no quería lastimar
a la chica- Light, Capitán, id a por Mentalizer, yo seré capaz de
dejarla fuera de combate... sin eliminarla- Se apresuró a aclarar el
joven manchego- En cuanto pueda me uniré a vosotros, encontraremos
una manera de salir de esta.
El Capitán no necesitaba nada más, confiaba en su
amigo, de manera que volvió a la carga contra el Gobernador mientras
al Furia Vasca le recorría. Light hizo lo propio, siguiendo de cerca
al vasco. Eran las personas más rápidas que Eliart conocía, con
quizá la excepción de él mismo al usar Leo, deberían estar bien.
Entonces se fijó en la chica que estaba frente a él, con el rostro
transfigurado en una mueca de odio que no le correspondía. Sus
pálidos ojos demostraban que, efectivamente, no era consciente de lo
que hacía, el poder de Mentalizer había calado muy hondo en ella.
-¡Toma esto!- Dijo la mujer mientras estiraba su brazo
derecho. De él surgió una ráfaga de fuego que iba directo contra
el I-Men.
-¡Rugido de Leo!- Gritó Eliart mientras, con su brazo
izquierdo, lanzaba su torrente de energía roja. El extremo del aura
tomó la forma de un León y engulló el fuego de la chica.
Seguidamente el ataque del joven atravesó el brazo de Tejedora,
causando daños importantes.
-¿Cómo es posible?- Se preguntaba Ana, sorprendida.
Eliart sonrió.
-Después del fuego dorado de Árkanon esto no es más
que una suave brisa para mi...- Contestó con aire de superioridad.
Tejedora no era realmente fuerte, tenía recursos, eso había que
reconocerlo, pero sus habilidades no eran quizás lo más adecuado
para una confrontación directa. Poco a poco el dorado de su traje se
iba oscureciendo, volviéndose gris. Se estaba agotando la energía
solar acumulada.
Eliart decidió aprovechar la situación antes de que
Leo perdiera su eficacia, sólo le quedaban unos segundos.
Aprovechando el impulso final apareció en la espalda de Tejedora y
le propinó un duro golpe en la nuca. La segunda vida de la ciudadana
desapareció como si nunca hubiera estado y la mujer cayó al suelo
totalmente inconsciente. “Esto la detendrá por ahora”, pensaba
el I-Men. Satisfecho con sus actuación decidió ir a ayudar a sus
amigos. Justo cuando empezaba a alejarse, alguien le agarró del
tobillo.
A pocos metros de allí continuaba la batalla decisiva.
Mentalizer había recuperado su cayado de entre los escombros y se
enfrentaba a la espada de luz de Light, quien no cesaba su ataque.
Continuos destellos provenientes del arma del ex-ciudadano iluminaban
sus rostros. El Capitán sólo contaba con una vida, pero a pesar de
estar terriblemente agotado aprovechaba cualquier apertura que
tuviera su rival para tratar de alcanzarlo. Después de tantas
batallas su velocidad había estado bajando poco a poco, ya ni
siquiera era capaz de mantener la Furia Vasca por más de unos
segundos. Hubo un choque entre las armas y ambos contendientes
retrocedieron unos pasos. Light resoplaba, pero Mentalizer apenas
tenía dificultades para respirar, casi ni sudaba.
-No lo entiendo, cómo es posible que esté tan fresco-
Se preguntaba el caballero. El Capitán se acercó a su lado y
respondió.
-Se las ha ingeniado para dificultar nuestra llegada
aquí, por la noche peleé contra Rawolf, luego tuve que lidiar con
el hielo de Womenice y finalmente con las telarañas de Silver. Por
no olvidar toda la pelea contra Ana y este tipo... Y tu estás igual
Light, primero contra Shadow, luego contra Silver e incluso con
Dimitri. Mientras tanto él reposaba su tierno trasero en aquel
trono... es normal que esté tan tranquilo.
-Tiene bastante sentido lo que dices... pero supongo que
son las ilusiones que provoca lo que me están complicando la
pelea...- Comentó el alto hombre. Entonces el Capitán cayó en la
cuenta de que él no se encontraba bajo la protección de Erzzhia
frente a los poderes psíquicos. El vasco apoyó su mano sobre la
muñeca desnuda de Light y trató de decirle mentalmente a su amiga
que incluyera a su nuevo aliado en la protección.
-Creo que ahora podrás pelear mejor- Dijo el Capitán
mientras sonreía. Light miró a su alrededor y asintió.
-Vamos allá...
Mentalizer había estado concentrado su mente para
realizar un poderoso ataque psíquico, prácticamente lo tenía listo
para cuando sus enemigos saltaron sobre él. Usando su entrenamiento
en artes marciales y gracias a la amplificación del traje de
Tejedora, fue capaz de evadir todos los ataques mientras mantenía
una parte de su mente preparada para el ataque mental. Light se dio
cuenta de que estaba tramando algo y redobló sus esfuerzos, si
lograba romper su concentración lograría evitar el ataque. La luz
iluminó al caballero mientras se transportaba en una fracción de
segundo tras el Gobernador.
Esperando un ataque similar, Mentalizer saltó hacía un
lado. La espada del caballero atravesó el aire justo donde un
instante antes se encontraba su rival. El Gobernador aterrizó sobre
una piedra suelta del castillo y durante un instante perdió el
equilibro, momento en el que el Capitán, que había estado a la
expectativa, aprovechó para atacar. Activó durante un instante su
Furia Vasca y lanzó un portentoso derechazo directo al pecho de
aquel terrible hombre. Mentalizer salió volando y chocó de espaldas
contra un muro que permanecía semiderruido. El muro cayo y una
polvareda se levantó, ocultándolo de la vista de los I-Men.
-¡Buen golpe! Pensé que había desperdiciado mi
energía con ese movimiento... no quería verme obligado a usarlo, me
agota, pero creo que ha merecido la pena- Confesó Light al Capitán-
Quizá si seamos capaces de derrotarlo, en cuanto Eliart acabe con lo
suyo lanzaremos el ataque final.
-¿Ves Patxi? ¡Te dije que podríamos!- El Capitán se
apoyó sobre sus rodillas, aquella Furia Vasca había hecho que
rozara su límite. Ni siquiera el hecho de pensar en su amiga Ana
lograba hacerle recuperar las fuerzas... estaba agotado- Light, seré
honesto... estoy en las últimas, a partir de ahora... ¡Agh!
-¿¡Qué ocurre Capitán!?- De repente el vasco se
retorcía mientras intentaba agarrar algo invisible en torno a su
cuerpo. Light, sospechando de qué se trataba, miró en dirección a
la polvareda y descubrió a Mentalizer en perfectas condiciones. El
traje había absorbido gran parte del daño. La única evidencia del
excelente puñetazo del I-Men era una muesca en la pechera del traje
de Tejedora. La desquiciada mirada del Gobernador demostraba que
había completado su ilusión, incluso atravesando la barrera mental
de Erzzhia... y el objetivo era el Capitán.
El I-Men, aturdido, veía como numerosas enredaderas
crecían a una velocidad absurda a su alrededor y trataban de
aprisionarle. No pudo reaccionar a tiempo y las plantas se aferraron
a su cuerpo, dejándolo inmóvil por completo. Las enredaderas
desplegaron de golpe espinas a lo largo de su longitud, hiriendo en
numerosos sitios al héroe. Entonces, poco a poco, comenzaron a
enrollarse en torno a su cuello, oprimiéndole cada vez más, y
más... Finalmente el I-Men cayó inconsciente al suelo. Su última
vida bajaba despacio pero continuamente, era probable que no pasara
aquella prueba a este rimo.
-¡Detente!- Exclamó Light mientras enarbolaba su arma
y saltaba sobre Mentalizer. Este no se dejó avasallar y respondió
con furia a los envites de su enemigo. El fiero ataque del caballero
detuvo la ilusión a tiempo, el Capitán no moriría, pero ya no
podía contar con él para la batalla. Light miró en dirección a
Eliart, pero no fue capaz de localizarle, la intensidad de su lucha
era cada vez mayor. Cada vez más difícil. Finalmente Mentalizer
desplegó todo su poder, una intensa aura oscura le rodeó y se movió
a toda velocidad. El ex-ciudadano apenas pudo reaccionar, pero paró
a tiempo el golpe del Gobernador.
Utilizó su extrema velocidad y su armadura brilló para
aparecer tras su enemigo. A continuación clavó su espada entre los
hombros de Mentalizer, haciéndole gritar. La sangré manó como si
de una fuente se tratara. De repente pasó algo extraño, el cuerpo
de Mentalizer comenzó a derretirse.
-¿Qué?- Para cuando Light comprendió que era una
ilusión ya era tarde, su enemigo estaba tras él y dejó caer un
golpe con todas sus fuerzas sobre el hombro izquierdo del caballero.
El bastón destrozó en pedazos la hombrera y se hundió en la carne.
Algo crujió y Light se quedó con una vida tras lanzar al cielo un
grito desgarrador.
-Se ha acabado el juego... voy a eliminaros a todos-
Sentenció Mentalizer mientras levantaba de nuevo su cayado para
rematar a Light. Justo en el último segundo otro bastón se
interpuso entre el Gobernador y Light. Ambos quedaron sorprendidos
ante la repentina visión.
Eliart fue cogido por sorpresa. Pensaba que había
noqueado a su enemiga cuando, de repente, ella había despertado.
Parece que no sería posible dejarla inconsciente. Agarrando el
tobillo del I-Men, la ciudadana lo levantó por los aires y lo lanzó
contra un muro del castillo que aun quedaba en pie. Justo cuando
parecía que iba a estrellarse el viento suavizó su avance y lo posó
sobre el suelo. ¿Qué estaba pasando?
-¡Eliart!- Gritó el Guerrero Celeste mientras aparecía
de entre los escombros. El chico se acercó a su amigo mientras veía
como este se levantaba del suelo con dificultad. No sabía de donde
había sacado Ana tal fuerza, pero es probable que no se repitiera.
-No sabes cuanto me alegro de verte camarada- Dijo el
líder algo mejor ahora. Celestina sonrió.
-No te preocupes, pero debemos zanjar este asunto... el
Capitán está al borde de ser eliminado, y por lo que hemos visto
los demás Light también está grave... Los otros están demasiado
mal para pelear, a pesar de que Demongirl a intentado ayudar, pero
soy el único con dos vidas, así que estoy aquí para ayudarte.
-¿Por qué has venido aquí?- Preguntó Eliart algo
enfadado- Puedo lidiar con esta chica solo, si Light y el Capitán
están tan mal deberías ayudarles a ellos.
-Oye, yo sólo pensaba en lo mejor para todos... además,
ya hay alguien con ellos- Dijo el chico con una sonrisa
tranquilizadora- Pero ahora tenemos que ocuparnos de nuestro
problema, y ese es Tejedora.
-Parece que no será posible dejarla inconsciente- Dijo
Eliart pensando en voz alta. “Según el Guerrero el Capitán está
noqueado y encima Light también ha sufrido heridas graves. No sé
con quién estarán, pero parece que no queda otra, tengo que
encargarme de ella”, asumió mientras miraba con tristeza a la
chica. La mirada de la joven estaba perdida, pero ahora parecía
adivinarse un sutil matiz de tristeza en sus ojos. ¿Era quizá
consciente de lo que pasaba, aunque fuera de manera superficial?
Eliart negó con la cabeza para deshacerse de esos pensamientos, ya
había resuelto eliminarla, y lo haría. Miró al Guerrero- La voy a
distraer Celestina, pero deberás darle el golpe de gracia, ¿está
bien?
-Si, vamos allá- El Guerrero llamó al viento y se
deslizó fuera del área del combate para salir del campo de visión
tanto de Eliart como de Tejedora. El líder de los I-Men se
concentró. No tenía apenas energías, pero algo sería capaz de
hacer.
-¡Adelante Aries!- Llamó con fuerza a su principal
arma. El aura naranja le recorrió, familiar y abundante. Siempre
tenía sensaciones distintas al invocar este poder. Notaba como el
pelo se le erizaba y él mismo se estremecía de pies a cabeza.
Tejedora se cubrió con su traje verde y comenzó a lanzar haces de
energía. Se notaba que estaba al límite, la fuerza de los rayos era
mucho menor que lo que fueron en la torre.
Eliart no dudó ni un instante. Saltó para esquivar uno
de los haces de energía y cayó rodando para esconderse detrás de
una roca. A continuación agarró un pedrusco y lo lanzó contra la
chica. Ella se cubrió, deteniendo el ataque y dando tiempo al I-Men
de seguir adelante. Y así lo hizo, salió detrás de la roca y
avanzó haciendo zigzag. Ya casi estaba sobre ella, y Tejedora se
puso nerviosa, así que comenzó a lanzar rayos en todas direcciones.
Finalmente el joven llegó hasta la chica y agarró sus muñecas con
fuerza.
-Adiós Ana- El Guerrero Celeste, que había estado
esperando el momento oportuno, apareció por la espalda de la mujer
enarbolando su brazo, conformando la espada vendaval.
-¡Agh!- El tajo cruzó la espalda de la ciudadana de
arriba abajo y la última vida se evaporó. El traje verde se
disolvió en el aire mientras caía de rodillas al suelo. Bajó la
mirada al suelo y observó sus propias manos. Cuando levantó la
cabeza estaba llorando- Oh no- Dijo- He hecho daño a mi querido
Capitán... merezco desaparecer...- Eliart se agachó y la abrazó,
pero en apenas un instante se disolvió. Ya no estaba allí. Se había
ido, tal vez para siempre. Como siempre la ominosa voz del juego hizo
acto de presencia.
Jugadora: Tejedora. Poderes: Creación de telas con
poderes extra. Estado: Eliminada.
Eliart y el Guerrero se miraron. Ninguno de los dos
parecía en absoluto feliz.
No muy lejos de allí, en el continente, se alzaba hacía
el cielo una torre de piedra negra. La estructura contaba con siete
pisos, su planta era octogonal. Diminutas ventanas se veían por toda
la edificación. En una de las habitaciones con las que contaba se
hallaban reunidas séis personas. Cinco hombres y una mujer. J.J
estaba apoyado contra la pared mientras reflexionaba. Sabía donde
había ido Gravitta, pues contaba con él para todo. Lo que no sabía
era que se traería exactamente entre manos. A su alrededor los demás
se dedicaban a diferentes cosas. Un hombre rubio y alto, con un
amplio pecho, hablaba con Death Master, quien como siempre parecía
estar algo nervioso. Una chica rubia que vestía con ropa deportiva
hacía algunos estiramientos algo apartada de los demás, su actitud
mostraba que estaba dispuesta a entrar en acción en cualquier
momento. En otra esquina otros dos hombres hablaban mientras fumaban.
Uno de ellos vestía ropas vaqueras con cadenas y una camiseta negra
con el logo de una banda de thrash metal. Su melena de pelo negro le
caía por la espalda como una cascada salvaje. El otro tenía más
pinta de punk y era quien suministraba los cigarrillos. Llevaba dos
en la boca casi siempre y una especie de nube de humo flotaba a su
alrededor.
Al cabo de unos minutos llego Gravitta por una de las
puertas y todos dejaron sus actividades para centrarse en el recién
llegado. Este esbozó una sonrisa.
-Mis queridos destructores, ha llegado el momento que
tanto esperaba- Dijo sin preámbulos. Todos le escuchaban con
atención, salvo quizás los chicos que fumaban en la esquina-
Después de todo el tiempo que hemos esperado mientras nos hacíamos
fuertes y pulíamos nuestras habilidades, por fin he encontrado a los
jugadores perfectos para probar nuestro poder- Continuó mientras se
frotaba las manos. Entonces comenzó a hablar a los demás sobre la
isla y los que allí estaban. Según hablaba J.J fue percatándose de
a quien quería su Maestro dar caza.
Cuando todos los “Destructores”, que así se hacían
llamar, escucharon la historia, se alegraron. Estaban deseando
demostrar su poder y ver los resultados del entrenamiento que habían
seguido junto a Gravitta. De nuevo fue el pelirrojo quien habló,
tras explicar el plan que seguirían.
-Recordad que sólo quiero darles un... aviso- Susurró-
Dejadlos con vida si podéis, quiero que vengan aquí. Iréis todos
menos tú, J.J. Si sois lo suficientemente fuertes no serán capaces
de hacer nada, pues estarán machados- Algunos de ellos albergaban
algunas dudas al respecto, pero preferían no decirlas en voz alta.
No por miedo, si no porque en el fondo les daba igual. Habían
elegido un camino y ese era seguir a Gravitta- ¡Marchad pues,
Destructores!
Light Knight miró hacía arriba, sorprendido y ansioso
por conocer a su salvador. Cuando le vio no le reconoció. Era un
hombre robusto con ropas largas y envolventes. Llevaba un cayado de
madera y una melena negra al viento. Sus ojos revelaban sabiduría...
y quizá algo más. Le tendió la mano al caballero de luz y este se
incorporó.
-Saludos camarada, soy Revelación, un compañero de
Eliart- Light pudo ver que aquel hombre conservaba sus tres vidas,
¿por qué había esperado tanto para hacer acto de presencia? El
místico pudo ver a través de sus dudas- Si te preguntas eso te
responderé que estaba gravemente enfermo. Desde hace unos días mis
visiones se han visto entorpecidas y hace apenas unos días caí
inconsciente al suelo. Pero algo o alguien han logrado sacarme de mi
vigilia. Y sospecho que alguien puede darme las respuestas que ambos
buscamos.
-Entiendo- Dijo Light, solemne. En apenas una mirada
ambos se dieron cuenta de que eran bastante parecidos y sus mentes
conectaron. Se giraron en dirección a Mentalizer, que horrorizado
miraba a Revelación.
-Pareces sorprendido, ¿qué ocurre Gobernador? ¿O
mejor quieres que te llame Mentalizer?- Inquirió el I-Men mientras
lo fulminaba con la mirada. Por fuera podía parecer sereno, pero
dentro de él se agitaba un mar de furia. Aunque para los demás
había estado terriblemente enfermo, inconsciente, en realidad fue
víctima de una terrible pesadilla que se repetía sin parar. Gracias
a sus poderes, en cuanto se despertó, se percató de lo que ocurría-
Es curioso, mi poder me permite en cierta medida averiguar el futuro,
seguir intuiciones certeras... tratar de conocer la verdad, pero a
pesar de todo no logró ver a través de tus acciones, Mentalizer.
¿Por qué nos trajiste a la Isla? ¿Cómo fuiste capaz de crear la
ciudad, el Palacio y todo lo demás? Y más importante aún, ¿cómo
lograbas controlar a la gente, a Llama Helada en especial? Tienes
muchas repuestas que darnos, y eres el único que las tiene.
El Gobernador comenzó a reírse de manera histérica.
Cayó de rodillas al suelo mientras se sujetaba con ambas manos la
tripa. Se limpió las lágrimas de los ojos y miró a sus enemigos.
Light, furioso, quiso acercarse para atacarle, pero Revelación no se
lo permitió, sentía que por fin podría entender todo.
-Sabes, me gustaría dejarte con la duda para siempre-
Algo en su mirada delataba un sentimiento de derrota. Se levantó y
encaró a los otros dos- Pero, ¿para qué negártelo? Ya no tengo
nada que perder, así que te lo contaré todo. El primer día llegué
aquí y vi la ciudad, ya estaba construida por supuesto. Me pareció
algo fascinante y decidí investigarla, cuando encontré el orbe
morado que había en la Sala Superior mis poderes despertaron. El
Orbe me enseñó todo lo que debía saber... y cuando estoy cerca de
él mis poderes se multiplican. Como ya dije conocí a Ana aquel
mismo día, cuando ya comenzó a declinar el Sol. Decidí entonces
que haría de esta mi base secreta y que construiría una ciudad, con
mis poderes psíquicos sería capaz de controlarlos a todos...
“Conocí al día siguiente a Kinético, mi querido
alcalde. Sus poderes eran similares a los míos, de manera que
podíamos actuar conjuntamente para aumentar nuestras capacidades, y
sumado eso al poder del Orbe seríamos imparables. Atraíamos a gente
aquí y así fue como construimos la Ciudad, poco a poco añadiendo
gente. Pero no podía quedarme quieto, muchos grupos se movían por
el mundo, y tenía que asegurarme de mantener a los más poderosos
alejados de mi Ciudad, por eso me uní a los Arcángeles, me permitió
acercarme a personas poderosas, como Gravitta y otros. Hacer que me
debieran favores, aumentar mi poder, en resumen. Ahí fue cuando os
conocí, a vosotros y a ese Llama Helada. Desde el principio nunca me
gustasteis. Tenéis algo que me da asco. Aquella vez que peleé con
Llama Helada decidí colocar en su mente un seguro, sólo por si
acaso alguna vez me encontraba de nuevo con vosotros.
“Decidí abandonar para siempre al resto de grupos y
aventuras, me dediqué por completo a mantener esta ciudad. Mi idea
era que llegara un momento en el que tendría bajo mi poder, de un
modo u otro, a los más poderosos del Juego, sería mi manera de
ganar. Pero tuvisteis que venir. No estaba en mis planes, pero Candy
Soul no logró volver a la Isla, fue un golpe de suerte extraño que
os la encontrarais, pero cuanto me entere de que os traía hacía
nosotros me di cuenta de que podría matar dos pájaros de un tiro.
Deshacerme de vuestra resistencia, uniros a mis filas... multiplicar
mi poder...
-Pero ha sido justo al revés, ¿no?- Inquirió
Revelación, metiendo el dedo en la llaga. El Gobernador acusó el
golpe y le miró con crudeza.
-Así es. Sabía que tenía un polizón en mi Ciudad...
Ah, Erzzhia, en realidad ella fue la piedra angular de mi caída.
Kinético la introdujo en la ciudad, y pensó que la tendría bajo
control. Cuando llegué aquí después de dejar a los Arcángeles
descubrí la perturbación Psíquica, que había alguien fuera de
control. Ella logró rescatar a Garra de mi influjo, pero por suerte
el resto de ciudadanos ya estaban muy afectados como para ser
liberados. En fin, cuando llegasteis intenté asegurarme de que
estuvierais cómodos, si os relajabais entonces podría comenzar a
controlaros... y os hubiera ganado. Pero tenía que tomar medidas de
seguridad, hice saltar el seguro que coloqué en Llama Helada durante
nuestra pelea, por eso pude tomar posesión de su mente tan rápido y
de manera tan rotunda... En cuanto a ti, Revelación, no podía
dejarte andar por ahí tan campante, tu poder ponía en peligro mi
plan. Desde que supe que veníais utilicé a Candy Soul como
intermediaria para bloquear tus visiones y, cuando estuviste dentro
del rango de mi Orbe, descargué sobre tu mente todo el poder que
tenía, para poder inutilizarte, al menos eso salió bien.
-Ya veo, eso lo explica todo- Revelación conocía todo
lo que había pasado gracias a Erzzhia, que le puso al día mientras
iban al derruido Palacio- De manera que cuando Eliart destruyó el
Orbe, también destruyó tus poderes ampliados, y por eso se ha roto
mi prisión mental. También por eso los ciudadanos que quedaban han
vuelto a la normalidad...
-Salvo Tejedora- Dijo Mentalizer mientras esbozaba una
sonrisa. De repente su traje morado vibró y despareció. Durante un
segundo quedó sorprendido, pero en seguida se percató de lo que
pasaba- No puede ser...
-Sí, en efecto. Mis amigos han derrotado a la última
persona que estaba bajo tu control. Ahora que el traje ha
desaparecido ya no cuentas con más ventajas, sin el Orbe y sin el
traje ya sólo eres un jugador más. Uno fuerte, sí, pero te podemos
derrotar- Terminó el místico mientras levantaba el cetro. El
Gobernador mostraba una mueca de furia, ya sí que no había marcha
atrás. El I-Men invocó la runa roja y el fuego comenzó a
desplegarse en torno al arma de madera. A continuación saltó hacía
delante al tiempo que blandía la llameante arma.
El Gobernador estaba consternado. Sabía que sus ataques
psíquicos no harían efecto, pues Erzzhia estaba de su parte,
protegiéndolos, de manera que sólo podía contar con su fuerza
física. A pesar de ser un gran profesional de la lucha, sabía que
sus enemigos también contaban con poderosas armas. Mentalizer
levantó su propia vara para defenderse del místico. El fuego quebró
el bastón, pero el Gobernador ya contaba con ello, así que se lanzó
de cabeza a por el místico. En seguida quedaron atrapados en una
intensa lucha cuerpo a cuerpo. A pesar de que Revelación también
sabía artes marciales, sus habilidades eran inferiores por lo que
recibía algunos golpes. Light se percató de ello y decidió sumarse
a la pelea. Apareció repentinamente a un lado de su enemigo para
tratar de cortarlo con su sable de luz.
El mentalista estaba atento, así que en el momento
adecuado pudo saltar hacía atrás para esquivar el ataque. “Ahora
que sólo cuenta con una vida su velocidad ha decaído bastante,
quizá si que pueda con ellos”. Pero los I-Men no le daban cuartel,
ambos saltaban de nuevo sobre él.
-¡Rayo!- Una runa amarilla brilló en el cetro y una
descarga salió hacía el Gobernador, que no pudo esquivarlo. La
electricidad le paralizo durante un segundo, que Light aprovechó
para situarse y lanzar un ataque de luz con su sable. Este impactó
de lleno en la espalda de Mentalizer, que cayó al suelo, herido.
-¡Toma esta!- Exclamó Light mientras lanzaba un ataque
al suelo, para rematar a su rival. Sin embargo Mentalizer rodó a un
lado y se incorporó de un salto al tiempo que tomaba distancia.
-Mierda, sigue siendo rápido- Maldijo por lo bajo
Revelación. El otro se acercó mientras resoplaba, parecía acusar
las largas batallas.
-Así es, piensa de todo lo que ha sido capaz de
hacer... A pesar de todo lo que hemos hecho sigue siendo muy
poderoso- Contestó el ex-ciudadano mirando con rabia al Gobernador.
Notaba como la sangre le hervía, al fin y al cabo por culpa e aquel
tipo había perdido a Womenice.
Entonces Eliart apareció detrás de un muro. Parecía
algo decaído, pero al mismo tiempo motivado por una fuerza
misteriosa.
-¡Revelación, ya estás bien!- Dijo al ver a su amigo.
Se acercó y le palmeó la espalda- Ya hemos acabado con Tejedora,
tuvimos que eliminarla. Afortunadamente el Guerrero estuvo ahí para
ayudarme. Lo mande de vuelta con los otros para que les echara un ojo
mientras yo volvía aquí. ¿Cómo van las cosas?
-Ahí está el Gobernador, parece estar concentrándose,
deberíamos ir a por él ahora que tenemos una oportunidad- Comentó
Light.
-Sí, al menos ahora ha perdido el traje... ¡vamos
allá, juntos!- Finalizó Eliart. Los tres fueron a por su enemigo,
pero entonces sucedió algo. Del cuerpo de Mentalizer estalló una
poderosa onda de choque que impactó contra los I-Men, quienes
cayeron al suelo. Un aura muy tenue cubría a su enemigo, quien
extrajo de un hueco en los escombros unos nunchakus dorados, los
mismos que usara durante su batalla contra Llama Helada. Los otros se
levantaron y le observaron, pasmados.
-Este es mi modo sin límites- Explicó, serio- Rompo
las restricciones de mi cerebro gracias a mi poder y con ello puedo
superar los límites que el propio cuerpo se pone... no es algo que
pueda usar sin sufrir graves efectos secundarios... así que acabemos
esto, ¡ahora!
El Gobernador se movió a una increíble velocidad y
llego hasta Light, asestando un golpe de revés con uno de sus
nunchakus. El ex-ciudadano no pudo reaccionar a tiempo y salió
lanzado, sufriendo un golpe en la cabeza y quedando inconsciente.
Entonces Mentalizer se volvió y de un saltó llegó hasta Eliart,
quien ya había activado a Tauro. Recibió el golpe como mejor pudo y
trato de alcanzar a su enemigo, pero este ya se había alejado.
Revelación trató de lanzar un ataque con su cetro, pero fue
atrapado en el aire por las armas del Gobernador. Este realizó un
movimiento de muñecas y arrancó de las manos del místico el cetro.
-¡No, maldito! ¡Eliart tengo que recuperar el cetro,
rápido!- Le dijo a su amigo. Mentalizer lo escuchó y fue hasta el
arma que había arrojado. Pero al mismo tiempo llegó el líder de
los I-Men con el aura de Leo rodeándole. Eliart lanzó varios golpes
sobre su rival, que se vio obligado a bloquearlos, pues iban cargados
de fuerza. El asalto duró unos segundos, en los cuales Revelación
se acercó y atacó la espalda del Gobernador, quien saltó para
quitarse de encima a sus enemigos. El místico pudo recoger su cetro.
-Mierda es rápido...- Comentó Eliart mientras el aura
roja se apagaba. Revelación miró preocupado a su amigo.
-Estás hecho polvo, casi no puedes ni mantener las
auras ya. Deja que yo me encargue de él- Respondió su amigo. El
líder le miró a los ojos para descubrir en ellos una fuerza que no
había visto antes en él- Sé que no te resultara fácil, pero no
podemos perder a nadie más y yo llevo días postrado en una cama por
culpa de este tío... necesito hacerlo.
-De acuerdo, pero no puedo no hacer nada... aún hay
algo más que puedo hacer... tu pelea con él, en el momento adecuado
te ayudaré- Afirmó. Revelación asintió, era lo máximo que podía
esperar de él. Entonces afianzó su cetro frente a sus pies en
invocó el poder de la runa negra, que comenzó a refulgir con un
aura oscura. La melena se agitó como si el viento la llevara y los
ojos se le pusieron en blanco, un aura oscura rodeaba ahora al I-Men,
quien se lanzo sobre su rival a toda velocidad.
Ambos chocaron con fuerza, usando sus poderes al máximo,
pues de ello dependía la supervivencia. Ahora, gracias a los poderes
predictivos aumentados, el místico podía anticiparse a su enemigo
de manera adecuada, manteniendo el ritmo y presionando a su vez.
Mentalizer luchaba con todo lo que tenía, pero a pesar de todo las
fuerzas comenzaban a drenarse, seguía siendo humano. Decidió
abandonar toda precaución y lanzar su ataque más rápido y fuerte
contra la cabeza su enemigo, pero este lo predijo. Aunque supiera lo
que venía no podría pararlo, de manera que lanzó un contraataque
igual de potente con su brazo.
Ambos ataques dieron de lleno en las mejillas de los
dos, lanzándolos hacía atrás. Habían perdido una vida cada uno
con ese ataque. Se levantaron con dificultad y se miraron. Mentalizer
se había llevado la peor parte, pues ahora contaba con una única
vida. De la nada apareció Eliart, que había permanecido oculto con
Virgo, esperando su momento. Enarbolaba un trozo de madera que usó
como arma. El Gobernador lo vio en el último segundo y logró
interponer su arma en un instante. Justo entonces Revelación saltaba
y arremetía con su cetro, pero también fue parado por el
mentalista.
-¡Ahora!- Cada uno se deshizo de sus armas y agarraron
las muñecas de su rival, que quedó inmovilizado.
De los escombros surgió Light, que volvía a estar
consciente. Levantó el brazo revelando una lanza de luz que arrojó
con todas sus fuerzas, para caer al suelo. La lanza atravesó el
espacio que lo separaba de su objetivo en menos de un instante, y fue
a clavarse en el pecho de Mentalizer, quien gimió, dolorido. Los
I-Men le soltaron y cayó al suelo al tiempo que su aura se apagaba y
su última vida comenzaba a caer.
-¡No me pienso ir solo!- Gritó en el último segundo
al tiempo que sacaba fuerzas de la desesperación. Levantó el puño
y asestó un golpe en la cara a Eliart, quien cayó al suelo
derrotado. Revelación actuó con presteza y clavó más hondo la
lanza de luz, evaporando la vida final del Gobernador quien,
finalmente, cayó al suelo mientras desaparecía.
Jugador: Mentalizer. Poder: Gran capacidad psíquica.
Estado: Eliminado. Light logró incorporarse y fue hasta Eliart,
quien no se movía. Revelación estaba sobre él, consternado.
-Mira su tarjeta, su última vida está en las últimas
y esta cayendo poco a poco. Ese último ataque del Gobernador le ha
terminado de noquear y las graves heridas de las batallas que ha
estado librando le han pasado factura...- El místico parecía estar
a punto de llorar, su expresión reflejaba un gran dolor- No estoy
dispuesto a perderle, no a él... no así.
-Yo... lo siento...- Light también estaba afligido. No
había tenido una gran relación con Eliart, pero a través de sus
combates con los I-Men y la confianza que su líder había depositado
en él, sentía la pérdida de esos chicos- Si pudiera hacer algo, lo
haría...
-Maldita sea...- Un brillo plateado apareció entonces
en el cetro. Se trataba de una runa que Revelación no conocía- ¿Y
esto? Esta runa no la había visto antes...- Sin dudarlo ni un
segundo cogió el cetro y clavo su punta en el pecho de su líder-
Parece que la providencia no quiere que nos abandones todavía,
amigo.
Unas ondas de energía fluían desde la madera por todo
el cuerpo de Eliart. Light apoyó su mano y usó su capacidad de
emitir energía para proveer de esta al cetro. La vida del I-Men se
recuperó hasta la mitad y dejó de bajar.
-Vaya, no es una cura definitiva, pero esto lo salvará-
Revelación se dejó caer sobre el suelo para apoyarse contra una
pared. Por fin podía respirar con calma. Entonces se dio cuenta de
que los demás todavía no sabían nada, aún quedaba algo de polvo
debido a la caída del Palacio y por eso no se había acercado. Se
comunicó con Erzzhia, “Se acabó”. Los demás aparecieron
al poco rato, algo preocupados.
-¡Eliart!- Gritó Gaia mientras se lanzaba a su lado.
Kya y Shadow se apoyaban el uno en el otro, al igual que Garra y
Waver, quienes apenas podían con ellas mismas. Todos se acercaron y
se sentaron alrededor, querían estar cerca los unos de los otros. El
Guerrero sin embargo no se había acercado. Miraba en todas
direcciones, parecía estar buscando algo. Demongirl se acercó y
comprendió lo que pasaba.
-¿Y el Capitán?- Preguntó.
-¿No puedes sentirle?- Dijo Waver.
-Estando tan agotada mis fuerzas no soy capaz de
prácticamente nada- Contestó. Light se levantó y señaló una zona
de escombros.
-Está por allí tirado, el Gobernador lo dejó hecho
polvo. Y por cierto, podéis acercaros- Dijo de manera misteriosa.
Dimitri surgió de detrás de un pilar que aún se mantenía en pie,
vistiendo con sus negras ropas. Silver también apareció, herida y
asustada, sin saber que hacer. Entonces una chispa apareció en sus
ojos al ver a Light.
-Espera, yo te conozco, ¡Light, y tú eres Dimitri!-
Algunos de los I-Men no pusieron buena cara, pero los otros se
acercaron. El caballero de la luz se impuso.
-Lo siento, sé que no debe ser lo más agradable para
vosotros, pero ahora deben estar confusos y algo mareados... La
presión mental que han sufrido puede que les deje secuelas para
siempre, pro favor entenderlo- Les rogó. Gaia les dirigió una
mirada de rabia, pero estaba centrada en Eliart, quien seguía allí,
tendido. Revelación asintió, comprensivo, al igual que Shadow. Kya,
Waver y Garra no estaban muy contentas, pero se callaron. Erzzhia
parecía interesada en hablar con el místico.
-¿Lograste hablar con él?- Preguntó. Revelación
sonrió.
-Sí, por fin he averiguado todo lo que pasaba. En
cuanto vengan los demás os pondré al día.
A los pocos minutos vieron como el Guerrero y Demongirl
aparecían cargando al Capitán Vasco con su escudo. Seguía
inconsciente. Lo depositaron al lado del líder, entonces Celestina
se encaró directo a Dimitri.
-¿Qué hace el aquí?- Inquirió sin preámbulos. Light
se lo explicó, pero el I-Men no parecía satisfecho con la
respuesta- Eso no me vale. Este tipo eliminó a Holy, y por culpa de
los tres también Llama Helada está eliminada- Todos se quedaron
callados, nadie había visto jamás al Guerrero tan enfadado. El
viento se agitó a su alrededor.
-Deberías calmarte, yo también he perdido a alguien
muy importante y...- Comenzó a decir el caballero, pero entonces el
Guerrero se interpuso de nuevo.
-¿Y qué?- Dijo, furioso- Shadow ya nos lo ha contado,
lo de Womenice. Si es verdad sabes tan bien como yo lo que he pasado,
al igual que también Demongirl lo sabe. Todos aquí hemos perdido
gente importante. Y tú no estabas controlado, ¿verdad? Me dan igual
tus motivos, pero en parte también es tu responsabilidad- Light bajó
la cabeza, después de todo sí que estaba afectado. Celestina tuvo
un momento de duda y compasión. Al fin y al cabo de no ser por aquel
hombre es posible que las cosas hubieran acabado muy mal- Mira, esta
bien, quizá reconozco que tú sí que eres un buen tipo, pero ni por
asomo estoy dispuesto a aguantar la presencia de esos dos.
-¡Hermano!- Exclamó Erzzhia- Intenta ponerte en su
lugar, imagínate como estarías tú si de repente te despierta si
saber nada rodeado de gente que quiere verte eliminado.
-¡Ni hablar!- Terció entonces Demongirl, que ahora
estaba roja de furia- Por una vez Celestina a demostrado que tiene
huevos... ¡Y tiene razón! Yo tampoco quiero verles aquí, ¿hay
alguien en contra de eso?- Revelación bajó la cabeza, no podía
decantarse por una decisión. Erzzhia parecía asustada por como
estaban pasando las cosas. Gaia asintió para secundar a su hermana,
mientras que Waver también estaba de acuerdo. Shadow se levantó.
-Escucha Light, tú me caes bien... no podemos olvidar
que él me salvo la vida, cuando pudo haberme eliminado- El Guerrero
se giró.
-Ya lo he dicho, por mi está bien si él quiere
quedarse, pero los otros...
-¡Basta ya!- Dijo entonces Dimitri, cabreado- ¿Quién
quiere estar con vosotros? Bastante tengo ya con el dolor de cabeza
por culpa del calvo ese, para que encima me vengáis con estas-
Escupió en el suelo- Yo me largo. ¿Te vienes?- Preguntó a Silver
de manera precipitada. La chica estaba acongojada por como todos se
volvían en su contra, y como sólo conocía a Dimitri y a Light
decidió que su lugar debía estar con ellos, de manera que ambos se
marcharon. Light se quedó mirando como los otros se iban.
-Yo...- Miró a los I-Men uno a uno. Se acercó a
Revelación y le tendió una mano que el otro estrechó- Gracias por
darme la oportunidad de vengarme del Gobernador. Nunca podré
pagártelo.
-Espera, ¿te marchas?- Preguntó el Guerrero.
-Sí- Contestó mientras se acercaba a Erzzhia- Gracias
a ti también, se no ser por ti nada de esto habría sido posible...
No puedo dejar a esos dos solos. Ahora están confusos, y dentro de
poco se encontrarán peor, debido a los efectos secundarios del
control mental- Ahora se acercó a Shadow y le estrechó la mano-
Gracias, y a todos vosotros. Tienes razón en una cosa, chico de
viento, podría haber hecho más cosas, quizá... Pero ya es tarde,
parte de la responsabilidad es mía y he de redimirme, no puedo
quedarme con vosotros, a quienes de manera indirecta he causado daño.
-Puedes quedarte, en serio. Ser parte de nuestro grupo,
seguro que Eliart estaría encantado- El caballero miró a los
inconscientes mientras el moreno decía eso. Entonces negó con la
cabeza.
-Sí más adelante sigo vivo quizá lo haga, pero como
os he dicho, necesito un escarmiento, mi tiempo a solas. Además, he
de llevar mi luto a solas con quienes puedan comprenderlo, y esos son
Dimitri y Silver... no alargaré más esto- Decidió entonces-
Decidle a Eliart y al Capitán que también se lo agradezco. Sois una
grandes personas, espero poder volver a veros.
Comenzó a marcharse, pero entonces se dio la vuelta.
-Una última cosa. La noche anterior un tal Gravitta se
acercó a la Ciudad para visitar a Mentalizer. Al parecer era una
especie de aliado. Deberíais tener cuidado, le pidió ayuda y el
pelirrojo comentó algo acerca de volver... quizá venga aquí- Una
vez dicho eso se fue definitivamente, dejando preocupados a los
I-Men.
La tarde avanzaba. El Capitán se despertó algo
desorientado y Revelación les contó a todos lo que había ocurrido
con pelos y señales, a la vez que les contaba la conversación con
el Gobernador, su relato y las explicaciones pertinentes. Todos
sintieron entonces que al fin comprendían lo sucedido. Pero una
sensación de inquietud seguía alojada en su pecho.
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