viernes, 16 de noviembre de 2012

Especial 1 - 'El viaje de Irons. Parte 1: La ida'


 El Sr.Irons se alejó caminando, dejando a sus compañeros atrás. Necesitaba arreglar su armadura, pero antes de seguir con su camino tuvo una idea. Conocía bien a Eliart, y había trabado una buena amistad con él en los dos días que llevaban en ese maldito lugar, se desvió del camino y entró en una zona frondosa.
-Eliart querrá entrenarse- Pensó- Tiene el poder de las energías zodiacales, no sé si se habrá dado cuenta ya, y aún le quedan 10 signos que controlar... pero antes deberá entender y expandir al máximo Aries y Tauro- Irons cavilaba mientras andaba a través de la espesura- Esta parece una buena zona para su entrenamiento, sin embargo, hay muchos árboles, y sé que Eliart aprecia a Gaia y su forma de tratar la naturaleza.
Llegó a un claro cerca de donde estaban los I-men, tenía unas cuantas rocas.
-El lugar perfecto para que entrene Eliart- Dijo en voz alta. Miró su armadura, había unos cuantos cables sueltos que asomaban por el pecho en la zona donde había impactado el ataque de centella- Espero que aun pueda hacer esto.
Tras decirlo abrió una tapa que llevaba en el antebrazo derecho y sacó una especie de bolígrafo bicolor, lo destapó y se dispuso a escribir sobre una gran roca. Al apretar el bolígrafo salió un delgado rayo rojo que empezó a seccionar la roca en dos. Después de dividir la roca en dos volvió a apretar el bolígrafo y creó un pequeño hueco en el interior. Irons abrió con la parte del pecho de su armadura y sacó su petaca con la imagen de un ciervo, luego introdujo la petaca en el hueco interior de la roca y juntó con dificultad las dos mitades. A continuación volvió a sacar el extraño bolígrafo. Esta vez giró la parte trasera del láser y luego lo destapó, parecía igual, pero esta vez al apretarlo el delgado rayo era verde. Pasó el láser sobre la roca y está quedó unida de nuevo.
-Tecnología Irons- Murmuró- Esto mantendrá la roca unida hasta que Eliart la destruya con su ataque- Dicho esto, volvió al sendero por el que había venido y prosiguió su camino.


Anduvo un par de horas siguiendo el sendero hasta que llegó a una bifurcación.
-Me he cansado de andar con esta armadura inútil.
Accionó su reloj y la armadura se convirtió en unos vaqueros gastados, una camisa gris, un chaleco de ante negro y unas deportivas.
-No es tan estiloso como un traje, pero es algo más cómodo.
En la bifurcación había un poste con dos señalizaciones; izquierda, campos del mañana. Derecha: fábrica del ayer.
-Perfecto, por allí llegaré a la fábrica que vi a lo lejos cuando empecé este ridículo juego. Seguro que ahí encuentro las piezas que necesito para renovar mi armadura... pero antes necesito descansar un poco- Dicho esto se sentó en la parte de hierba que había detrás del cartel.
Llevaba un rato tumbado en la hierba cuando oyó una melodía de flauta llegar por el camino de los campos del mañana, se incorporó y miró en la dirección de la música. Era una melodía suave, dulce y tranquila. A lo lejos se empezó a distinguir una sombra que se acercaba por el camino, Irons quiso ponerse en guardia por si era un enemigo, pero por alguna extraña razón la música de la flauta le relajaba mucho y era incapaz de prepararse para atacar. A medida que la figura se acercaba, se podía distinguir más; era una figura alta y esbelta como si fuera la de una mujer, tenía el pelo largo y azul claro, iba tocando una flauta de madera y llevaba una mochila blanca al hombro, vestía una camiseta, sin mangas, roja y unos pantalones vaqueros.
-Qué suerte, una mujer por estos lares- Pensó Irons. Toqueteó su reloj y su vestimenta cambió al traje negro que solía llevar a la hora de una conquista- Hola guapa- Dijo Irons cuando la figura se acercó a donde se encontraba él-Tu belleza solo se puede comparar con la música que tocas, pues no hay nada más hermoso que una mujer bella acompañada de música bella.
-Gracias por los cumplidos- Contestó la figura- Pero... no soy de los tuyos, ya sabes, de los de la acera de enfrente.
Avergonzado Irons cayó en la cuenta de su error, la misteriosa figura era de un hombre.
-¡Oh mierda! He hecho el ridículo. No soy gay, te he confundido con...- Empezó a decir Irons.
-Tranquilo, me pasa más a menudo de lo que me gustaría admitir- Contestó el chico de la flauta- Soy Hamelin, encantado- Dijo presentándose el flautista.
Irons se pensó por primera vez, en el tiempo que llevaba en el juego, si debía decir su nombre completo a un desconocido. Hamelin parecía amable, pero no quería correr riesgos ahora que se había separado de los I-men.
-Yo soy Titanium- Dijo al fin.
-¿Puedo sentarme contigo en la hierba?- Preguntó el flautista.
-Claro- Contestó Irons- Pero antes deja que me cambie- Accionó su reloj y volvió a ponerse los vaqueros, la camisa y las deportivas.
-Curioso chisme- Observó Hamelin.
-Lo he inventado yo, está chulo ¿verdad?- Comentó orgulloso Titanium.
-He traído algo de comer, ¿tienes hambre?
-¡Claro! No he comido casi nada en todo el día
Dicho esto, Hamelin sacó de su mochila un par de filetes ya hechos.
-Es jabalí, me encontré uno anoche y lo hice filetes.
-¿Te enfrentaste tu solo a un jabalí?- Preguntó Titanium anonadado.
-No fue difícil, sobre todo con la ayuda de mi flauta. Gracias a ella puedo alterar el estado de ánimo de las personas y animales, y puede que si entreno llegue a influir en su voluntad- Entonces Titanium recordó la sensación de calma que lo había invadido cuando oyó la música. Después de comer, decidieron seguir con su camino.
-¿A dónde te diriges Hamelin?- Preguntó el I-Men.
-No tenía pensada ninguna dirección, ¿y tú?
-Necesito ciertos materiales para mi armadura, me dirigía a la vieja fábrica.
-Si no te importa te acompañaré, no es seguro estar solo en este sitio, es mejor ir en grupo, aunque sea de dos personas.
Y juntos emprendieron el camino a la vieja fábrica. Llevaban andando una hora cuando vieron a lo lejos la sombra de un gran edificio, que se encontraba distante. De pronto oscureció. Parecía que se había hecho de noche de golpe y, un chico un poco mayor que Titanium, apareció ante ellos. Llevaba una camisa blanca elegantísima sobre la cual tenía una larga capa oscura de interior rojizo. La ropa era de excelente calidad y vestía muy pulcramente. Tenia el pelo largo y rubio recogido en un coleta.
-Vaya, vaya, vaya- Dijo el misterioso chico, gesticulando con parsimonia- Un par de señoritas que quieren ir a la vieja fábrica, pues para ir allí, hay que pagar cierto precio, ¿verdad, Destructor?
-¿A quién puñetas le estás hablando?- Preguntó Titanium
-A mi- Contestó una voz grave. Acto seguido, apareció de un salto un hombre de piel morena, con tatuajes que le cubrían los brazos, castaño y con una gran cicatriz en la cara. Llevaba pantalones militares y una camisa blanca ceñida.
-Me llamo Carmesí- Dijo el de la coleta- Y ha llegado la hora de un buen combate.
Levantó las manos hacia arriba. Hamelin y Titanium pudieron ver que tenía tatuados dos ojos en las palmas de las manos. Volvió a bajar los brazos y juntó las manos con una palmada y, cuando hizo esto, el lugar donde se encontraban cambió completamente, pasando a estar en una especie de amplia mazmorra donde se encontraba un campo de batalla pintado en el suelo.
-Lucharemos aquí- Dijo Carmesí- Dos contra dos. Venga, que empiece el combate.
Titanium se preparó para luchar contra Carmesí, mientras que Hamelin lo haría con Destructor. Destructor se lanzo corriendo contra el flautista, pero este le esquivó con agilidad, y el enemigo fue a parar contra la pared. Al chocar el puño de este contra el muro, se vio un destello amarillo al tiempo que se oyó un estruendoso ruido, seguido de una nube de polvo. Al despejarse el polvo, se vio el puño izquierdo de Destructor dentro de un enorme boquete en la pared.
-Destructor es capaz de absorber prácticamente todo lo que toca con su mano izquierda- Dijo Carmesí con una media sonrisa- Y luego es capaz de lanzar lo absorbido en cualquier dirección con su otra mano.
Y dicho esto, Hamelin, que estaba distraído mirando a Carmesí, recibió un golpe por la espalda de un enorme bloque de piedra que lo tiró al suelo y que lanzó su flauta a unos metros por delante de él. Carmesí estaba distraído mirando el combate, así que Titanium, aprovechando la ocasión, se puso la armadura y corrió hacia su rival para asestarle un potente puñetazo en la cara. Pegó un gran salto para coger más impulso y, cuando estaba en el aire listo para dar el puñetazo, Carmesí giró la cabeza y lo miró a los ojos. Esto sorprendió a Titanium, pero ya era demasiado tarde para frenar el golpe. Cuando asestó el puñetazo pensaba chocar contra Carmesí, pero en lugar de eso se encontró con una rodilla en el suelo y golpeando la piedra.
-¿Cómo piensas ganar si no sabes dónde está tu oponente?- Preguntó sarcásticamente Carmesí, que veía divertido la escena desde un lateral del campo de combate- Por si no te has dado cuenta ya, mi poder consiste en distorsionar la realidad y hacerle ver a otros lo que yo quiera. Y por lo que veo tu poder consiste en ponerte una armadura roñosa y con cables sueltos.
Era cierto, la armadura de Titanium estaba rota desde su pelea anterior. Miró hacia donde se encontraba Hamelin tirado en el suelo y descubrió la flauta a unos centímetros. La cogió despacio y se la llevó a los labios para hacerla sonar, pero... no pasó nada, de la flauta no salió ninguna nota.
Mientras tanto, Destructor se había acercado a Hamelin, que estaba inconsciente en el suelo, y se disponía a absorberlo. Al ver sus intenciones, Titanium lanzó la flauta hacia Destructor, dándole en toda la cara. El moreno, enfadado y con una parte de la cicatriz sangrándole, miró a Titanium y se lanzó corriendo a por él. Al I-Men esto le pilló desprevenido y no pudo esquivar la mano izquierda de Destructor que le dio de lleno en el pecho. Hubo otra luz amarilla seguida otra vez del gran ruido. Titanium se encontraba cara a cara con la violenta mola que era su enemigo... quien tenía su mano izquierda sobre una gran quemadura en el pecho desnudo de Titanium.
-Suerte que llevo la armadura- Dijo casi suspirando- Ahora, si no te importa, aléjate de mí, apestas.
Dicho esto, Irons, que estaba medio desnudo al quedarse sin armadura, puso un pie en el pecho de Destructor y lo empujó lejos. Era cuestión de segundos que Destructor hiciera reaparecer su armadura y la lanzará contra Titanium, y este esperaba que a pesar de estar rota, pudiera controlar la armadura gracias a su poder, por lo menos de la forma que él quería. Siguiendo los pasos de la mente de Titanium, Destructor alzó el brazo derecho hacia nuestro héroe, listo para materializar la armadura. Justo cuando surgió un destello azul de la palma de la mano de Destructor, la armadura de Titanium explotó dándole de lleno.
Una voz se oyó por encima del ruido de la explosión.
''Nombre: Destructor. Poder: Absorción y expulsión de materia. Estado: Eliminado.''
-¡Bravo, bravo, bravo!- Dijo Carmesí, que había visto el combate desde lejos, aplaudiendo- Después de todo, puede que no seas solo un tipo dentro de una armadura cochambrosa. Ahora eres un tipo raro, medio desnudo, y al que le sale humo del pecho.
Era verdad, Titanium tenía una gran quemadura donde le había alcanzado la mano de Destructor, y además, eso había reducido un poquito su segunda barra de vida.
-Mejor así- Dijo- Las cicatrices les molan a las chicas, si no lo hubiera matado, le daría las gracias por esta bonita ''medalla al valor'', seguro que con esto me ligo a Demongirl.
-¿Qué ha pasado?- Preguntó atontado Hamelin, que acaba de despertar- Estaba soñando que tocaba con la filarmónica de Viena y... ¿Por qué estas medio desnudo y te sale humo del pecho?
-Porque estoy que ardo, muñeco- Contestó Titanium- Y ahora, prepárate finolis, ''Carmesí'' o como sea, porque...
Pero su rival había desaparecido. Estaban otra vez en el sendero de camino a la vieja fábrica. Sorprendidos, miraron a su alrededor, no vieron a nadie, así que decidieron seguir con su camino, pero antes, Hamelin buscó su flauta.
-¿Por qué está manchada de sangre?- Preguntó al recogerla.
-Porque te ha salvado la vida.
Dicho esto Titanium usó su reloj y se puso de nuevo la ropa que llevaba antes del combate. Él y su acompañante caminaron siguiendo el sendero y, poco a poco, la vieja fábrica estaba cada vez más cerca.
-Titanium- Dijo Hamelin que había estado pensativo un rato.
-Dime.
-He estado pensando, tu barra de vida se redujo un poco cuando Destructor absorbió tu armadura y te hizo la quemadura.
-Afirmativo.
-Sin embargo, cuando materializó el trozo de pared con el que me dejó inconsciente, no afectó a mi barra de salud.
Titanium se paró de pronto y dijo:
-Cierto.
-¿Por qué crees que no redujo mi vida?- Preguntó Hamelin.
Titanium reflexionó unos instantes y continuó caminando mientras hablaba.
-¿Recuerdas lo que dijo Carmesí sobre su poder, que podía cambiar la realidad a su antojo? Pues mi opinión es, que es un poder que afecta de forma psíquica al adversario, provocándole una especie de hipnosis. De esta forma, nos metimos en el entorno que él había creado para el combate, mientras que en realidad seguíamos estando en medio del camino. Si alguien hubiera visto el combate desde lejos, solo hubiera observado como combatíamos en el sendero, y también como te caías al suelo inconsciente si recibir ningún golpe. Lo que quiero decir es que mientras que notabas el golpe y el dolor en tu mente, la realidad es que no recibías daño ya que lo que te golpeó, no existía más allá de la hipnosis a la que estábamos sometidos. Por otro lado mi armadura si es real, o al menos lo era y por lo tanto el daño también.
-Creo que lo entiendo- Dijo Hamelin cuando Titanium acabó la explicación. Siguieron andando y por fin llegaron a las puertas de la vieja fábrica, estas eran grandes, grises y no tenían picaporte.
-¡Oh! Un sistema electrónico de puertas- Explicó Titanium encantado- Es como si este lugar estuviera hecho a medida para mí.
Puso la mano en medio de las dos puertas y estas se abrieron automáticamente, al entrar la luz del exterior, la fábrica se iluminó momentáneamente. Titanium y Hamelin entraron dentro y las puertas se cerraron, la fábrica quedó a oscuras.
-¡No encuentro el interruptor de la luz!- Exclamó Hamelin.
-No esperaba encontrarlo, este lugar me está llamando a gritos- Aseguró Titanium- Observa: ¡Luz, por favor!
Como acudiendo a la llamada de su amo, todas las luces de la fábrica se fueron encendiendo poco a poco.
-¡Hum... lo ves... chupado!- Se jactó Titanium.


------------------------------------------------------------------------------------------------


Gracias al sr.Irons, autor del texto. En breves tendréis la segunda parte.


GM

No hay comentarios:

Publicar un comentario