El Sr.Irons se alejó caminando, dejando a sus compañeros atrás.
Necesitaba arreglar su armadura, pero antes de seguir con su camino
tuvo una idea. Conocía bien a Eliart, y había trabado una buena
amistad con él en los dos días que llevaban en ese maldito lugar,
se desvió del camino y entró en una zona frondosa.
-Eliart querrá entrenarse- Pensó- Tiene el poder de las energías
zodiacales, no sé si se habrá dado cuenta ya, y aún le quedan 10
signos que controlar... pero antes deberá entender y expandir al
máximo Aries y Tauro- Irons cavilaba mientras andaba a través de la
espesura- Esta parece una buena zona para su entrenamiento, sin
embargo, hay muchos árboles, y sé que Eliart aprecia a Gaia y su
forma de tratar la naturaleza.
Llegó a un claro cerca de donde estaban los I-men, tenía unas
cuantas rocas.
-El lugar perfecto para que entrene Eliart- Dijo en voz alta. Miró
su armadura, había unos cuantos cables sueltos que asomaban por el
pecho en la zona donde había impactado el ataque de centella- Espero
que aun pueda hacer esto.
Tras decirlo abrió una tapa que llevaba en el antebrazo derecho y
sacó una especie de bolígrafo bicolor, lo destapó y se dispuso a
escribir sobre una gran roca. Al apretar el bolígrafo salió un
delgado rayo rojo que empezó a seccionar la roca en dos. Después de
dividir la roca en dos volvió a apretar el bolígrafo y creó un
pequeño hueco en el interior. Irons abrió con la parte del pecho de
su armadura y sacó su petaca con la imagen de un ciervo, luego
introdujo la petaca en el hueco interior de la roca y juntó con
dificultad las dos mitades. A continuación volvió a sacar el
extraño bolígrafo. Esta vez giró la parte trasera del láser y
luego lo destapó, parecía igual, pero esta vez al apretarlo el
delgado rayo era verde. Pasó el láser sobre la roca y está quedó
unida de nuevo.
-Tecnología Irons- Murmuró- Esto mantendrá la roca unida hasta que
Eliart la destruya con su ataque- Dicho esto, volvió al sendero por
el que había venido y prosiguió su camino.
Anduvo un par de horas siguiendo el sendero hasta que llegó a una
bifurcación.
-Me he cansado de andar con esta armadura inútil.
Accionó su reloj y la armadura se convirtió en unos vaqueros
gastados, una camisa gris, un chaleco de ante negro y unas
deportivas.
-No es tan estiloso como un traje, pero es algo más cómodo.
En la bifurcación había un poste con dos señalizaciones;
izquierda, campos del mañana. Derecha: fábrica del ayer.
-Perfecto, por allí llegaré a la fábrica que vi a lo lejos cuando
empecé este ridículo juego. Seguro que ahí encuentro las piezas
que necesito para renovar mi armadura... pero antes necesito
descansar un poco- Dicho esto se sentó en la parte de hierba que
había detrás del cartel.
Llevaba un rato tumbado en la hierba cuando oyó una melodía de
flauta llegar por el camino de los campos del mañana, se incorporó
y miró en la dirección de la música. Era una melodía suave, dulce
y tranquila. A lo lejos se empezó a distinguir una sombra que se
acercaba por el camino, Irons quiso ponerse en guardia por si era un
enemigo, pero por alguna extraña razón la música de la flauta le
relajaba mucho y era incapaz de prepararse para atacar. A medida que
la figura se acercaba, se podía distinguir más; era una figura alta
y esbelta como si fuera la de una mujer, tenía el pelo largo y azul
claro, iba tocando una flauta de madera y llevaba una mochila blanca
al hombro, vestía una camiseta, sin mangas, roja y unos pantalones
vaqueros.
-Qué suerte, una mujer por estos lares- Pensó Irons. Toqueteó su
reloj y su vestimenta cambió al traje negro que solía llevar a la
hora de una conquista- Hola guapa- Dijo Irons cuando la figura se
acercó a donde se encontraba él-Tu belleza solo se puede comparar
con la música que tocas, pues no hay nada más hermoso que una mujer
bella acompañada de música bella.
-Gracias por los cumplidos- Contestó la figura- Pero... no soy de
los tuyos, ya sabes, de los de la acera de enfrente.
Avergonzado Irons cayó en la cuenta de su error, la misteriosa
figura era de un hombre.
-¡Oh mierda! He hecho el ridículo. No soy gay, te he confundido
con...- Empezó a decir Irons.
-Tranquilo, me pasa más a menudo de lo que me gustaría admitir-
Contestó el chico de la flauta- Soy Hamelin, encantado- Dijo
presentándose el flautista.
Irons se pensó por primera vez, en el tiempo que llevaba en el
juego, si debía decir su nombre completo a un desconocido. Hamelin
parecía amable, pero no quería correr riesgos ahora que se había
separado de los I-men.
-Yo soy Titanium- Dijo al fin.
-¿Puedo sentarme contigo en la hierba?- Preguntó el flautista.
-Claro- Contestó Irons- Pero antes deja que me cambie- Accionó su
reloj y volvió a ponerse los vaqueros, la camisa y las deportivas.
-Curioso chisme- Observó Hamelin.
-Lo he inventado yo, está chulo ¿verdad?- Comentó orgulloso
Titanium.
-He traído algo de comer, ¿tienes hambre?
-¡Claro! No he comido casi nada en todo el día
Dicho esto, Hamelin sacó de su mochila un par de filetes ya hechos.
-Es jabalí, me encontré uno anoche y lo hice filetes.
-¿Te enfrentaste tu solo a un jabalí?- Preguntó Titanium
anonadado.
-No fue difícil, sobre todo con la ayuda de mi flauta. Gracias a
ella puedo alterar el estado de ánimo de las personas y animales, y
puede que si entreno llegue a influir en su voluntad- Entonces
Titanium recordó la sensación de calma que lo había invadido
cuando oyó la música. Después de comer, decidieron seguir con su
camino.
-¿A dónde te diriges Hamelin?- Preguntó el I-Men.
-No tenía pensada ninguna dirección, ¿y tú?
-Necesito ciertos materiales para mi armadura, me dirigía a la vieja
fábrica.
-Si no te importa te acompañaré, no es seguro estar solo en este
sitio, es mejor ir en grupo, aunque sea de dos personas.
Y juntos emprendieron el camino a la vieja fábrica. Llevaban andando
una hora cuando vieron a lo lejos la sombra de un gran edificio, que
se encontraba distante. De pronto oscureció. Parecía que se había
hecho de noche de golpe y, un chico un poco mayor que Titanium,
apareció ante ellos. Llevaba una camisa blanca elegantísima sobre
la cual tenía una larga capa oscura de interior rojizo. La ropa era
de excelente calidad y vestía muy pulcramente. Tenia el pelo largo y
rubio recogido en un coleta.
-Vaya, vaya, vaya- Dijo el misterioso chico, gesticulando con
parsimonia- Un par de señoritas que quieren ir a la vieja fábrica,
pues para ir allí, hay que pagar cierto precio, ¿verdad,
Destructor?
-¿A quién puñetas le estás hablando?- Preguntó Titanium
-A mi- Contestó una voz grave. Acto seguido, apareció de un salto
un hombre de piel morena, con tatuajes que le cubrían los brazos,
castaño y con una gran cicatriz en la cara. Llevaba pantalones
militares y una camisa blanca ceñida.
-Me llamo Carmesí- Dijo el de la coleta- Y ha llegado la hora de un
buen combate.
Levantó las manos hacia arriba. Hamelin y Titanium pudieron ver que
tenía tatuados dos ojos en las palmas de las manos. Volvió a bajar
los brazos y juntó las manos con una palmada y, cuando hizo esto, el
lugar donde se encontraban cambió completamente, pasando a estar en
una especie de amplia mazmorra donde se encontraba un campo de
batalla pintado en el suelo.
-Lucharemos aquí- Dijo Carmesí- Dos contra dos. Venga, que empiece
el combate.
Titanium se preparó para luchar contra Carmesí, mientras que
Hamelin lo haría con Destructor. Destructor se lanzo corriendo
contra el flautista, pero este le esquivó con agilidad, y el enemigo
fue a parar contra la pared. Al chocar el puño de este contra el
muro, se vio un destello amarillo al tiempo que se oyó un
estruendoso ruido, seguido de una nube de polvo. Al despejarse el
polvo, se vio el puño izquierdo de Destructor dentro de un enorme
boquete en la pared.
-Destructor es capaz de absorber prácticamente todo lo que toca con
su mano izquierda- Dijo Carmesí con una media sonrisa- Y luego es
capaz de lanzar lo absorbido en cualquier dirección con su otra
mano.
Y dicho esto, Hamelin, que estaba distraído mirando a Carmesí,
recibió un golpe por la espalda de un enorme bloque de piedra que lo
tiró al suelo y que lanzó su flauta a unos metros por delante de
él. Carmesí estaba distraído mirando el combate, así que
Titanium, aprovechando la ocasión, se puso la armadura y corrió
hacia su rival para asestarle un potente puñetazo en la cara. Pegó
un gran salto para coger más impulso y, cuando estaba en el aire
listo para dar el puñetazo, Carmesí giró la cabeza y lo miró a
los ojos. Esto sorprendió a Titanium, pero ya era demasiado tarde
para frenar el golpe. Cuando asestó el puñetazo pensaba chocar
contra Carmesí, pero en lugar de eso se encontró con una rodilla en
el suelo y golpeando la piedra.
-¿Cómo piensas ganar si no sabes dónde está tu oponente?-
Preguntó sarcásticamente Carmesí, que veía divertido la escena
desde un lateral del campo de combate- Por si no te has dado cuenta
ya, mi poder consiste en distorsionar la realidad y hacerle ver a
otros lo que yo quiera. Y por lo que veo tu poder consiste en ponerte
una armadura roñosa y con cables sueltos.
Era cierto, la armadura de Titanium estaba rota desde su pelea
anterior. Miró hacia donde se encontraba Hamelin tirado en el suelo
y descubrió la flauta a unos centímetros. La cogió despacio y se
la llevó a los labios para hacerla sonar, pero... no pasó nada, de
la flauta no salió ninguna nota.
Mientras tanto, Destructor se había acercado a Hamelin, que estaba
inconsciente en el suelo, y se disponía a absorberlo. Al ver sus
intenciones, Titanium lanzó la flauta hacia Destructor, dándole en
toda la cara. El moreno, enfadado y con una parte de la cicatriz
sangrándole, miró a Titanium y se lanzó corriendo a por él. Al
I-Men esto le pilló desprevenido y no pudo esquivar la mano
izquierda de Destructor que le dio de lleno en el pecho. Hubo otra
luz amarilla seguida otra vez del gran ruido. Titanium se encontraba
cara a cara con la violenta mola que era su enemigo... quien tenía
su mano izquierda sobre una gran quemadura en el pecho desnudo de
Titanium.
-Suerte que llevo la armadura- Dijo casi suspirando- Ahora, si no te
importa, aléjate de mí, apestas.
Dicho esto, Irons, que estaba medio desnudo al quedarse sin armadura,
puso un pie en el pecho de Destructor y lo empujó lejos. Era
cuestión de segundos que Destructor hiciera reaparecer su armadura y
la lanzará contra Titanium, y este esperaba que a pesar de estar
rota, pudiera controlar la armadura gracias a su poder, por lo menos
de la forma que él quería. Siguiendo los pasos de la mente de
Titanium, Destructor alzó el brazo derecho hacia nuestro héroe,
listo para materializar la armadura. Justo cuando surgió un destello
azul de la palma de la mano de Destructor, la armadura de Titanium
explotó dándole de lleno.
Una voz se oyó por encima del ruido de la explosión.
''Nombre: Destructor. Poder: Absorción y expulsión de materia.
Estado: Eliminado.''
-¡Bravo, bravo, bravo!- Dijo Carmesí, que había visto el combate
desde lejos, aplaudiendo- Después de todo, puede que no seas solo un
tipo dentro de una armadura cochambrosa. Ahora eres un tipo raro,
medio desnudo, y al que le sale humo del pecho.
Era verdad, Titanium tenía una gran quemadura donde le había
alcanzado la mano de Destructor, y además, eso había reducido un
poquito su segunda barra de vida.
-Mejor así- Dijo- Las cicatrices les molan a las chicas, si no lo
hubiera matado, le daría las gracias por esta bonita ''medalla al
valor'', seguro que con esto me ligo a Demongirl.
-¿Qué ha pasado?- Preguntó atontado Hamelin, que acaba de
despertar- Estaba soñando que tocaba con la filarmónica de Viena
y... ¿Por qué estas medio desnudo y te sale humo del pecho?
-Porque estoy que ardo, muñeco- Contestó Titanium- Y ahora,
prepárate finolis, ''Carmesí'' o como sea, porque...
Pero su rival había desaparecido. Estaban otra vez en el sendero de
camino a la vieja fábrica. Sorprendidos, miraron a su alrededor, no
vieron a nadie, así que decidieron seguir con su camino, pero antes,
Hamelin buscó su flauta.
-¿Por qué está manchada de sangre?- Preguntó al recogerla.
-Porque te ha salvado la vida.
Dicho esto Titanium usó su reloj y se puso de nuevo la ropa que
llevaba antes del combate. Él y su acompañante caminaron siguiendo
el sendero y, poco a poco, la vieja fábrica estaba cada vez más
cerca.
-Titanium- Dijo Hamelin que había estado pensativo un rato.
-Dime.
-He estado pensando, tu barra de vida se redujo un poco cuando
Destructor absorbió tu armadura y te hizo la quemadura.
-Afirmativo.
-Sin embargo, cuando materializó el trozo de pared con el que me
dejó inconsciente, no afectó a mi barra de salud.
Titanium se paró de pronto y dijo:
-Cierto.
-¿Por qué crees que no redujo mi vida?- Preguntó Hamelin.
Titanium reflexionó unos instantes y continuó caminando mientras
hablaba.
-¿Recuerdas lo que dijo Carmesí sobre su poder, que podía cambiar
la realidad a su antojo? Pues mi opinión es, que es un poder que
afecta de forma psíquica al adversario, provocándole una especie de
hipnosis. De esta forma, nos metimos en el entorno que él había
creado para el combate, mientras que en realidad seguíamos estando
en medio del camino. Si alguien hubiera visto el combate desde lejos,
solo hubiera observado como combatíamos en el sendero, y también
como te caías al suelo inconsciente si recibir ningún golpe. Lo que
quiero decir es que mientras que notabas el golpe y el dolor en tu
mente, la realidad es que no recibías daño ya que lo que te golpeó,
no existía más allá de la hipnosis a la que estábamos sometidos.
Por otro lado mi armadura si es real, o al menos lo era y por lo
tanto el daño también.
-Creo que lo entiendo- Dijo Hamelin cuando Titanium acabó la
explicación. Siguieron andando y por fin llegaron a las puertas de
la vieja fábrica, estas eran grandes, grises y no tenían picaporte.
-¡Oh! Un sistema electrónico de puertas- Explicó Titanium
encantado- Es como si este lugar estuviera hecho a medida para mí.
Puso la mano en medio de las dos puertas y estas se abrieron
automáticamente, al entrar la luz del exterior, la fábrica se
iluminó momentáneamente. Titanium y Hamelin entraron dentro y las
puertas se cerraron, la fábrica quedó a oscuras.
-¡No encuentro el interruptor de la luz!- Exclamó Hamelin.
-No esperaba encontrarlo, este lugar me está llamando a gritos-
Aseguró Titanium- Observa: ¡Luz, por favor!
Como acudiendo a la llamada de su amo, todas las luces de la fábrica
se fueron encendiendo poco a poco.
-¡Hum... lo ves... chupado!- Se jactó Titanium.
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Gracias al sr.Irons, autor del texto. En breves tendréis la segunda parte.
GM
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Gracias al sr.Irons, autor del texto. En breves tendréis la segunda parte.
GM
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