A pesar de las heridas y el cansancio Demongirl se sentía llena de
energía. Se disponía a destrozar a su enemigo sin miramientos. El
Titiritero no mantenía la calma, tenía la cara al descubierto y el
pelo algo chamuscado, sabía que la situación había cambiado.
Desplegó sobre la I-Men unas finas cuerdas metálicas en dirección
a sus piernas ya que la sería más fácil controlarla. Una de las
cuerdas fue neutralizada por el brazo derecho de Demongirl, que logró
romperla sin problemas, la otra cuerda alcanzó su pierna izquierda.
Hábilmente el Titiritero logró paralizar la otra pierna con una
nueva cuerda y comenzó a elevar a Demongirl poniéndola cabeza
abajo. La balanceó haciéndola chocar con las paredes de ambos lados
de la sala. La chica iba de un lado a otro sin poder defenderse y
trataba de acercar los brazos a los hilos que le ataban las piernas
con intención de liberarse.
''Es rápida, debo darlo todo si no quiero que me derrote'', pensaba
el Titiritero, que empezaba a tener dificultades para controlar la
situación. Lanzó otras dos cuerdas, en esta ocasión eran mucho más
gruesas y poderosas. Le costaba más manejarlas pero también esto
incrementaba la presión sobre la chica.
-¡Ahh!- Se quejaba de dolor la chica-demonio. Tensó al máximo los
músculos de las piernas y trató de romper los hilos, pero era
inútil. La situación de constantes golpes, algunos en la cabeza, y
movimientos rápidos le impedían pensar con claridad, ahora el
Titiritero estaba mucho más centrado en sostener las cuerdas ya que
su peso era demasiado para él.
Finalmente el Titiritero tuvo que pararse durante unos instantes,
dejando a Demongirl sostenida por las cuerdas pero sin moverse. Tras
unos segundos de shock, la valerosa chica se dio cuenta de la
situación y con toda la fuerza que le quedaba impulsó los brazos
hacia arriba. Tanteó cerca de sus piernas hasta dar con las
apretadas cuerdas. Usando sus brazos demoníacos tiró con fuerza de
las cuerdas que presionaban ambas piernas. Las cuerdas gruesas eran
bastante duras y era complicado romperlas. Tras ver como intentaba
liberarse, el Titiritero atacó y unas finas cuerdas empezaron a
rodear las muñecas de Demongirl. Esta tiró con fuerza tensando los
músculos del brazo y acabó con esta nueva cuerda. Rápidamente
volvió a tratar de resquebrajar las ataduras de las piernas.
''Venga, si logro desatarme, lo demás será pan comido y pronto
podré ver a mi hermana. Sólo espero que siga viva'', se decía
Demongirl mientras usaba todas sus fuerzas a la vez que esquivaba los
sucesivos y continuos intentos del Titiritero por atraparle los
brazos. La presión de la joven era tan fuerte que el Titiritero no
podía volver a moverla de un lado para otro como antes. Al cabo de
un rato, la fuerza demoníaca de la chica lo había logrado, las
cuerdas del titiritero estaban partidas y era totalmente libre. Dio
una voltereta en el aire y se situó al lado de su enemigo,
sonriente. Ambos brazos de escamas negras se preparaban para dar por
concluida la batalla y dos potentes ganchos, uno por cada lado,
destrozaron al Titiritero.
-Bueno, nadie puede decir que no lo intenté- Dijo el Titiritero con
aire pasota y desapareció al ver reducida a la nada la última de
sus vidas. La voz del juego sentenció:
''Jugador: Titiritero. Poder: Manipulación a través de cuerdas
metálicas Estado: Eliminado''.
Demongirl abrió de un golpe la pared decorada con marionetas algo
deterioradas por la batalla y pudo comprobar que había un pequeño
pasillo. ''¿Conducirá a algún otro de estos tipejos? ¿O tal vez
hasta mi hermana?... Noto que alguien está en peligro, debo seguir
el túnel'', y marchó corriendo.
Mientras tanto J.J, que seguía luchando contra nuestro héroe, el
Guerrero Celeste, pudo notar que el Titiritero había sido derrotado.
Podía captar el aura de las personas al igual que Demongirl.
''Parece que su adversario viene hacia aquí. Bien, no tendré que
desplazarme. Será mejor acabar con este combate ya'' pensaba sin
preocuparse demasiado.
El Guerrero Celeste estaba exhausto y desanimado. Él estaba al
límite y su contrincante ni siquiera jadeaba. Sus movimientos de
gran dominio de las Artes Marciales eran tremendamente eficaces. El
Guerrero se levantó del suelo y se preparó para lanzar un potente
corte vendaval sobre su rival. La habitación se llenó de una brisa
que movió los tatami de combate y arrastró a J.J cerca del
Guerrero, tal y como este planeaba para que no pudiera esquivar su
golpe.
-¡Corte Vendaval!- Gritó el Guerrero, mientras golpeaba con la
cuchilla a su adversario. Este le cogió del brazo, y al tiempo el
viento se esfumó de la sala y también su ataque. El Guerrero se
sintió sin fuerzas-¡Otra vez, maldita sea!- Se quejó el chico del
viento mientras J.J sonreía, se volvió hacia el I-Men y le propinó
una dura patada en la nuca.
El Guerrero sentía que su cuerpo se desvanecía. ''¿Es que no había
nada que pudiera hacer?'' No, ese golpe último había sido
demasiado. Cayó al suelo frontalmente y sin conocimiento. J.J se
acercó para comprobar su estado: ''Como esperaba aún no está
muerto, aun le queda vida en su última barra'', comentó mirando la
tarjeta del Guerrero. ''Lo dejaré con vida, tal y como dijo el 'Amo'
''. A continuación levantó los tatamis que habían sido desplazados
y los llevó de nuevo a su sitio original. Se paró unos momentos
para relajarse y seguidamente juntó los puños y agachó su cuerpo
en gesto de saludo.
-Bienvenida- Dijo al ver a Demongirl irrumpir en la habitación.
Mientras acontecían estos hechos, Eliart y el Sr.Irons seguían
caminando por sus respectivos pasillos. Irons llevaba mucho rato
pensando mientras caminaba. En los I-Men no se sentía especialmente
cómodo, le daba la sensación de que ninguno lo entendía y,
honestamente, no era de los que permanecía en un sitio sin ser
querido. Sabía que Eliart le apreciaba y sabía que no debía
abandonarles ahora, además Gaia no le caía mal. Tras mucho pasillo
recorrido vio por fin que su camino concluía y divisó una pequeña
puerta. Decidió que lo mejor sería ser cauteloso, pues no sabía
qué podía encontrarse, y a su alrededor estaba demasiado oscuro.
Escuchó unos pasos a pocos metros de él.
''Bah así no veo nada, lo mejor
será encender la luz'', y pulsó uno de los botones de su reloj. ''
Modo: linterna 1''
puso
en la pantalla del magnífico reloj. En ese momento una pequeña
linterna salió desde el aparato y le permitió ver los alrededores,
pero no había rastro de nada ni nadie. De pronto oyó un débil paso
que parecía venir justo de detrás de él, se volvió para tratar de
alumbrar, pero no vio nada y retornó a su sitio. Tras unos instantes
volvió a oírlos y se giró para poder verlo con claridad, sin
embargo, justo al hacerlo, unas extrañas garras rodearon su cuello.
-Deberías andarte con cuidado, la oscuridad no es buena amiga-
Respondió una astuta voz femenina.
-Glups- el Sr.Irons tragó saliva y movió la linterna hasta lograr
deslumbrarla por un momento, que aprovechó para pegarle un fuerte
codazo y liberarse, llevándose un pequeño corte en el cuello- Creo
que no soy el único que debe andarse con cuidado, chata- Comentó
Irons sin perder el sentido del humor.
La chica le miró. Algo le llamaba la atención de ese joven, pero en
la oscuridad no podría luchar contra él todo el rato, ella era
mitad mujer mitad gata y, como todos saben, los gatos necesitan
espacio para saltar y moverse. Lo conveniente era ser amable y que se
confiara.
-Será mejor que entremos en la habitación. En este espacio ninguno
de los dos podremos luchar con facilidad.- Se adelantó a abrir la
puerta- Pasa- El Sr.Irons asintió con la cabeza y suspiró, al
tiempo que entraba en la habitación.
Se trataba de una habitación de lo más peculiar: las paredes
estaban pintadas de un color amarillo chillón, y tenían corazones
hechos con cartulinas rosas y con mensajes escritos en el interior.
Parecían ser poemas amorosos pero era muy chocante que estuvieran
expuestos. Por lo demás, la habitación era amplia y espaciosa, sin
duda interesante para combatir. En el fondo de la misma había una
mesa de noche, con varios folios y con una foto totalmente vacía y
cuyo marco estaba roto.
Irons se quedó perplejo viendo la habitación: le recordaba a esas
películas de terror donde entrabas en una sala bonita y te recibía
una chica sonriente llena de sangre, pero sabía que no tenía tiempo
para ponerse a hacer comparaciones con películas.
''En esta ocasión no usaré la “opción seductora”, parece
astuta y no caería en esa trampa tan simple, además la vida de otra
persona está en juego'', pensó el Sr.Irons mientras miraba a la
chica-gato. Esperaba el momento que atacase con una maliciosa sonrisa
a la vez que le miraba con curiosidad. ''Esas miraditas me incomodan,
será mejor acabar esto cuanto antes...'', Irons pulsó el botón
central de su reloj con disimulo y un puño apareció por detrás de
la gata.
-¡Irons Fist!- Gritó el empresario. La gata era bastante ágil y
pudo esquivar sin problemas aquel puñetazo.
-Era previsible que me atacarías por detrás, apenas te moviste
hacia mí mientras pulsabas ese extraño reloj. ¿Ya me toca? Veamos
si eres lo suficiente hombre como para intentar ganarme- Comento Kya
mofándose.
-Mira nena, tu no vas a ganarme, que te quede muy claro. Venga,
muéstrame lo que sabes hacer, pero rapidito ¿eh? Que mis compañeros
están en peligro y tengo que salvarlos.
-Jijiji, por compañeros, te refieres a Gaia, ¿no? No te preocupes,
al 'Amo' no le interesa matarla, pero ya la he dado una buena lección
a esa tía.
-No puede ser...- Se decía el Sr.Irons.
-Claro que puede ser, esa estúpida no sabía obedecer una orden.
Bueno dejemos ya de parlotear, esta conversación estúpida me
aburre- Kya se calló y se lanzó como si fuese un gato hacía el Sr.
Irons, que esperaba un fuerte arañazo por parte de sus garras. ''La
armadura aguantará el golpe sin problemas, y desde cerca la
destrozaré con los misiles Irons... aunque no tengo muchas ganas de
pelear...''. La chica-gato se aproximaba velozmente hasta el joven
con sus afiladas garras por delante. No obstante, en el último
momento, Kya cambió de estrategia: guardó rápidamente las garras y
Irons pudo contemplar como el brazo de su rival iba aumentando su
tamaño y también su grosor. Le golpeó duramente en el pecho con su
puño, logrando con este golpe echarle para atrás. Irons se
recuperó rápidamente y fijó de nuevo la vista en Kya, ¡ahora era
enorme! Había pasado de ser una minúscula gatita a ser una fuerte
felina de casi dos metros de altura.
Irons decidió no estremecerse por
esto y desechar los pensamientos que le impedían luchar concentrado.
Sus ideas acerca del grupo eran un problema añadido al combate. Sin
más, trató de lanzarse a por su oponente.
-¡Misil Irons 2.5!- Esta vez tres cohetes salieron del brazo
izquierdo de Irons. Fueron directos hacia Kya, uno hacia la cabeza,
otro hacia el torso y otro a los pies. Para esquivarlo, Kya emprendió
un continuo cambio de tamaños haciéndose más grande aún para
esquivar el que le venía a la cara, que inevitablemente le alcanzó
el torso y, después, se hizo casi diminuta para esquivar los dos
restantes. Pudo saltar sin problemas el cohete que le venía hacia
los pies. Lo sorprendente es que independientemente del tamaño que
tuviera era extremadamente ágil. Ahí se notaba la condición de
mitad felina que poseía.
Irons se veía complacido de haberla alcanzado al menos con un cohete
y se dispuso a continuar. ''Tengo que ser más rápido que ella'', se
decía.
-¡Irons Fist!- Atacó. En esta ocasión el empresario estaba más
concentrado, y logró lanzar dos puños, uno por detrás y otro por
delante, correspondientes cada uno a una mano.
Kya estaba sorprendida. Los puños iban mucho más rápido que antes.
Se hizo diminuta para esquivarlos, pero la excelente visión que le
proporcionaba la armadura plateada al Sr.Irons dejó en evidencia
la estrategia de la S-Men, y logró finalmente alcanzarla, dejándole
un moratón en la cara.
La chica era ahora diminuta y, aunque muy ágil, estaba aún
sorprendida por el repentino ataque, por lo que el Sr.Irons decidió
aprovechar esta situación para tratar de cogerla con el brazo y
aplastarla unos instantes. ''Si le duele tal vez pare el combate y me
diga donde están mis compañeros. Si no ocurre al menos tendré
tiempo para volver a atacarla por sorpresa. Es la mejor manera de
acabar con esta tipa rápidamente''. Irons se dispuso a cogerla al
tiempo que Kya le sorprendió cambiando de tamaño a más velocidad
de la esperada. Se trasformó hasta alcanzar el tamaño de una mole
que ocupaba casi toda la habitación tanto de largo como de ancho. La
longitud de la habitación sería de unos 5 metros. Era gigantesca.
''Ahora entiendo por qué prefería que lucháramos entre estas
cuatro paredes'', se arrepentía Irons mientras la gata gigante le
golpeaba a la vez con brazos y piernas. La nueva armadura era mucho
más sofisticada que la anterior y, de momento, parecía aguantar sin
problemas los ataques de Kya. Irons logró pulsar su reloj y atacar
de nuevo con su Irons Fist. En esta ocasión, generó dos fuertes
puños a la derecha de Kya y otro de frente. La gata redujo su tamaño
un poco, para disponer de más espacio para moverse, y los puños no
lograron alcanzarla.
-Jejeje, ¡que te lo has creído!- Irons miró sus puños en el aire
y decidió activar una habilidad que había descubierto investigando
su armadura durante la noche anterior, antes de ir a rescatar a Gaia.
-¡Redirección!- Ordenó Irons a sus ''puños''. Y, tras esto,
comenzaron a perseguir a su enemiga pillándola de imprevisto. Dos
de ellos consiguieron darle de lleno. El tercero le impactó de un
modo más suave.
El golpe de los puños provocó una
gran humareda de polvo y, cuando se disipó, Kya parecía haber
desaparecido. Irons buscó por todas partes, pues sabía que no había
salido de la sala. De pronto sintió que algo trepaba por su
armadura, algo del tamaño de una mosca. No podía ser ¿se había
reducido tanto que había sido incapaz de verla? ¿O más bien
habían sido sus rápidos movimientos los que le habían impedido
localizarla? Al tiempo que se preguntaba estas cosas asolaban en su
mente las dudas sobre el grupo. ''¡Otra vez estas malditas rayadas!
Así no podré ganar''. Kya trepó hasta su cuello, abalanzándose
para arañarle la nuca. Irons se inclinó y pegó un salto hacia
arriba la mismo tiempo, de tal modo que se libró de un corte en la
nuca, pero su armadura había sido rasgada.
La joven volvió a su tamaño normal y el empresario activó los
cohetes a la máxima potencia posible. ''Acabemos con esto ya...
¡Misil Irons 2.5!''. De cada uno de sus brazos salieron tres cohetes
a una velocidad extraordinaria, alcanzando a Kya tres de ellos. El
impacto había sido muy fuerte y Irons parecía satisfecho y
dispuesto a irse.
-Bueno, esto se acabó, por fin- Pero para desgracia del I-Men, la
chica-gata volvió a levantarse. ''Jolín, este combate no se acaba
nunca'', Pensó Irons mientras Kya estaba de pie frente a él.
Eliart seguía caminando por el interminable túnel, sin duda el más
largo de todos. ''¿Qué me encontraré cuando llegue allí? Y lo más
importante ¿como estarán los I-Men? Y, ¿cómo estará Gaia? Esos
estúpidos se van a enterar'', pensaba ele joven entre preocupado y
enfadado.
Divisó el final del camino y con él la puerta de entrada a una
habitación, en clara sintonía con el resto de los túneles del
interior del almacén. Al ver la puerta pensó en llamar, pero optó
por entrar tal cual. Se trataba de unos individuos que habían
realizado un secuestro, así que no era necesario pedirles permiso.
Entró sin más en la sala y encontró a un tipo con una larga melena
negra, gafas rectangulares y un libro en sus manos, que dejó de leer
en el momento que Eliart entró.
-Te estaba esperando- Le dijo el desconocido mientras se limitaba a
dejar tranquilamente el libro en una estantería situada en un lado
de la habitación. Era una habitación de lo más curiosa. Estaba
totalmente llena de libros viejos y amontonados que iban de temas
variados: desde la astrología hasta la tecnología moderna, pasando
sin dudar por los tratados de filosofía y de música. Los libros
estaban eso sí, totalmente desordenados, y había muchos abiertos
por el suelo. Había una pequeña esquina más despejada y limpia con
un cómodo cojín.
-Me presento Eliart, soy Revelación- Comentó el S-Men. Eliart quedó
sorprendido de que supiera su nombre, pero decidió no darle
importancia e ir directamente al grano. No podía permitir que nadie
hiciese daño a Gaia.
-¡No hay tiempo para presentaciones! ¡¿Dónde está Gaia?!-
Respondió Eliart con severidad.
-Lo siento, pero los designios del 'Amo', deben ser cumplidos, ya lo
sabrá a su debido tiempo caballero- Concluyó el S-Men, cambiando el
rostro reflexivo y calmado por una postura combativa. Con sus manos
invocó un cetro y se dispuso a pelear contra Eliart.
-¡Aries!- Grito el I-Men al tiempo que la fuerte energía anaranjada
le envolvía por entero y se lanzaba a por el enemigo con un fuerte
cabezazo. Revelación tuvo complicaciones pero consiguió sortearlo.
-Comenzaste despertando Aries, tal y como pensaba- Alardeó
sonriente. Eliart, por su parte, no se iba a dar por vencido y atacó
esta vez activando Tauro. De nuevo el aura verde oscura rodeó a
Eliart y sus sus músculos aumentaron y se definieron. Furioso,
encaró a su misterioso rival. Este, según venía el I-Men, hizo uso
de su enigmático cetro. Al tocar la redondeada parte de arriba con
la palma de su mano, una cinta de tono bronceada que estaba enrollada
en el cetro comenzó a brillar. Al momento, Revelación quiso
responder de forma contundente a la brutalidad de Tauro.
-¡Bien, probemos con el elemento
fuego!- Uno de los variopintos dibujos de la cinta se iluminó, en
este caso en tono rojizo, y desde el cetro se originó una potente
llamarada que alcanzó a Eliart. Afortunadamente, sus fuertes
músculos apaciguaron el ataque, aunque no consiguieron repeler todo
su efecto y le generaron algunas heridas- No esta mal, no esperaba
menos de ti. ¡Veamos como encaras ésto!- En segundo lugar, fue un
elemento azul el iluminado y una gigantesca ola apareció bajo los
pies del I-Men sin que pudiera evitarlo.
Eliart quedó inmerso en el interior de la ola.
-¡Aries!- Bramó, y todo su cuerpo se recubrió de un potente aura
anaranjada que contenía una gran energía. La energía de Aries
permitió a Eliart pararse en seco, encontrándose dentro de una
circular barrera repleta de adrenalina, que se abría paso entre la
corriente marina, actuando de contrafuerte. La fuerza de choque fue
tal que consiguió separar el agua que componía la ola. Mientras
escapó de la fuerte corriente, Revelación llegó hasta él y le
propinó una potente patada, justo en el momento que la barrera
estaba desapareciendo. La patada de Revelación fue un golpe limpio a
la vez que contundente, propio de un hombre con conocimientos de
Artes Marciales.
-Vaya... es sin duda extraordinario. Se nota que naciste cuando el
signo de Aries reinaba en la bóveda celeste- Susurró Revelación.
-Es increíble.. ¿Cuánto sabes sobre mí?.
-¿Y eso que más da? ¡No te distraigas de tu misión!- Exclamó el
extraño S-Men.
Eliart, extrañado, asintió ante tan sabias palabras y se dispuso a
planear un ataque que fuese ciertamente efectivo.
El Sr.Irons observaba cómo la chica-gata seguía con ganas de
pelear. Así mismo se sentía orgulloso de su resistencia, pues no
había perdido ninguna barra de vida en toda la contienda, si bien
Kya también parecía estar en la misma situación. Kya recordó
entonces las palabras que le dijo el 'Amo' antes que comenzara la
afrenta: ''Atacadles pero dejarlos con vida. A alguno de ellos
podríamos reclutarlo''. Kya era consciente de que ese tal Sr.Irons,
por algún motivo que ella desconocía, no parecía tener muchas
ganas de combatir.
''¿Tal vez aquel brutal juego era demasiado para él? ¿Tal vez no
quería dañar a una mujer? No no... eso seguro que no es'' ,
reflexionaba mientras tocaba el moratón de su cara. ''Este chico es
interesante y raro, tal vez el 'Amo' le vea como un candidato a
unirse a nosotros. Además, si seguimos peleando como hasta ahora,
terminará por derrotarme, y eso nunca debe suceder'', se aclaró la
chica-gata.
Irons seguía torturándose. Todas las últimas propuestas que les
había hecho a sus compañeros, como la de cambiar el rumbo e ir
hacia el sureste, habían sido desechadas. Encima en las discusiones
el que salía en su defensa era el prudente Llama Helada, novio de la
chica que le gustaba. A pesar de que se llevaba bien con Eliart la
relación con el resto de los I-Men estaba deteriorada, ya que se
limitaban a juzgarle sin entender su personalidad ni sus bromas. O
al menos ésto era lo que él sentía. Por otra parte, sabía que lo
más loable era ayudarles a rescatar a Gaia, y por eso mismo había
cruzado el túnel... pero no siempre es fácil hacer lo correcto.
Aun con recelo, el Sr.Irons se dispuso a entablar combate. Kya, en su
lugar, optó por el diálogo.
-Espera- Sugirió la chica-gata antes de que el empresario
emprendiera el ataque- Sé que no es asunto mío, pero hasta un niño
se daría cuenta de que no tienes muchas ganas de luchar.
El Sr.Irons se quedó perplejo; era algo muy evidente por su desgana
y su poca concentración, sin embargo, le parecía una pregunta
oportuna y desde luego sabía que podía ser una trampa y no debía
fiarse.
-Como tu bien dices chata, no es asunto tuyo, así que déjalo estar
y continuemos este absurdo combate- Tras este comentario, se dio
cuenta de que había largado más de la cuenta. Con palabras como
“absurdo combate” y “déjalo estar” hacía explícitas sus
dudas.
-Ajá. Así que consideras que el combate es absurdo- Respondió
astútamente. El Sr.Irons ya no podía dar marcha atrás, así trató
de zanjarlo con una respuesta pícara.
-Simplemente lo considero absurdo porque no me aporta nada. Cada vez
tengo menos que ganar y, también, menos que perder en este juego-
Dijo con algo de tristeza.
-Mmm... ¿ y si te dijera que puedes ganar mucho más de lo que
puedes perder?- Le tentó Kya.
Irons no quería dejarse llevar por sus palabras, mas tenía interés
en saber cuál era su oferta, aunque no tenía pensado aceptarla.
Recordó que había una cosa que tenía segura: Cuando volviera al
mundo real, quería restaurar el prestigio de la empresa de su padre
y proporcionar al mundo entero una fuente de energía limpia,
inagotable y segura. Creía ser capaz de conseguirlo, uniendo a sus
conocimientos científicos sus recién descubiertos poderes. En
cuatro días su sosa vida había dado un tremendo revés.
No paraba de imaginarse su triunfo; prestigio, fama, mujeres, coches
caros, fiestas, alcohol de calidad y no como el que tomaba de su
petaca y, lo más importante, el aprecio de las gentes harto
agradecidas por su necesario descubrimiento. Soñar era bonito,
aunque en realidad no estaba seguro de poder hacerlo sólo. Si
encontrase alguien que supiese de ciencia igual que él... sin duda
sería más sencillo. Su padre no valía, desde que la empresa que
fue su vida y obra se desmoronó, se encontraba inmerso en una
depresión. Y lo peor de todo es que él no se daba cuenta. Era como
si tuviese alergia a todo lo que antes apreciaba y nunca le había
dicho el por qué.
''Bueno, igualmente no debo contarle nada de mis metas, no sea que lo
que diga se vuelva contra mí''.
-Bah, siento decirte que no puedes proporcionarme lo que busco. Así
que nena dejemos esta conversación y acabemos con ésto...- Subrayó
el Sr.Irons, centrándose en su rival.
Frente a esta contundente y decidida respuesta, Kya se hizo un
ovillo, miró a Irons con una mirada que mezclaba la inocencia de una
niña buena y la seductora propia de una cazadora, tratando de que el
empresario se ablandara y pudiesen seguir negociando.
-Joder con la gatita, mira que la gusta llamar la atención...- Decía
Irons en voz baja.
-¿Puedo preguntarte qué es lo que ansías?- Continuó Kya.
-Ansío valor y poder, un valor y un poder que nadie puede otorgarme.
-Pues... de la voluntad encárgate tu solito. El poder que buscas sí
que puede ofrecértelo.
-Jajaja, te lo tienes muy creído ¿eh? Si ni siquiera puedes
conmigo- Se burló el Sr.Irons.
-¡No te rías de mí estúpido!- Saltó Kya como una loca arañando
a Irons en una mano. Por suerte, la armadura le salvaba de todas- No
me refiero a mi, sino a mi jefe, al que por respeto y por miedo, sus
aliados llamamos el 'Amo'.
-Ah, el 'Amo' ¿no? ¿Y qué puede ofrecerme ese tío?- Reiteró.
-¡Eh, más respeto! ¿Cómo que qué puede ofrecerte? Mira chico, no
sé cómo serán de fuertes esos amigos tuyos, pero te confirmo que
el poder del 'Amo' es tan grande que los tuyos no durarán mucho...
y después de humillar a vuestro líder, Gaia morirá. Yo soy de las
más débiles de mi bando. ¿No querrás morir, verdad? Aparte, el
'Amo' no es ningún paleto musculoso, sino que es muy listo y dicen
que es medio científico. En serio guapo, sólo quiero salvarte la
vida, únete a los S-Men y estarás a salvo.
El empresario se quedó pensativo unos minutos y, por primera vez,
pensó de verdad en la oferta de la gata. En verdad aquel juego era
peligroso y él era consciente de que podía morir ya que había
gente bastante más fuerte y, sinceramente, por muy poderosos que
fuesen los I-Men y por muy unidos que estuvieran, veía muy crudo que
ganasen la batalla a ese tío. ¿O serían sus ganas de cambio las
que le impulsaban a pensar eso? Independientemente del resultado del
combate, lo que le había convencido de verdad era eso de que era
''medio-científico''.No tenía sentido que eso fuese un truco para
atraerle hacia ellos ya que ella no sabía nada acerca de su
objetivo. De hecho sólo Eliart lo sabía de entre todos los
participantes del juego.
''Tal vez ese tal 'Amo' pueda ayudarme. Está bien, iré con ellos,
parece que es lo único que puedo hacer. No sé cómo se lo tomarán
los I-Men, apuesto a que me acusarán de traidor... en cierto modo
así me siento, sin embargo no firmé ningún contrato con ellos.
Según la voz del comienzo del juego todo vale, así que en pos de mi
sueño debo irme, lo siento chicos. Sobre todo lo siento por ti,
Eliart, has sido un gran amigo estos días y hemos compartido petaca,
pero tú sólo no eres el grupo, espero que no lo tomes a mal'', el
Sr.Irons acabó de decidirse.
-De acuerdo, tú ganas. Llévame ante ese tío- Al tiempo que le
comentaba su decisión activó su ''opción seductora'', ya que a
fin de cuentas era un traje sublime y quería dar una buena
impresión.
-Bienvenido pues, sígueme- Concluyó Kya. Antes de salir de la
habitación se acercó a la mesilla de noche, cogió el extraño
marco roto con la foto vacía, y se le escapó una lágrima mientras
lo apretaba contra su pecho. Irons se sorprendió de que cogiese ese
marco y quisiera llevarlo consigo.
-¿Para qué te llevas ese marco?- Dijo esperando una extraña
respuesta.
-Es una foto familiar, un recuerdo, sólo éso- Se alzó y salió de
la habitación por la puerta trasera, seguida ahora de su nuevo
aliado, Irons.
-Esto... sí sí claro. Una foto familiar ¿Cómo no me percaté?- Le
respondió con sarcasmo. ''Esta chica está chiflada'', reflexionó
mientras salía por la puerta.
En la habitación más cercana, Eliart continuaba su pulso con el
extraño Revelación.
''Este tío es muy raro. Aparte de conocerse mi vida es duro de
pelar. Me emplearé a fondo. No puedo permitir que la vida de Gaia
esté en manos de estos capullos. Su vida no es un juego.''
Revelación observaba a Eliart, mirándole a los ojos. Su alma
parecía imbuida de tranquilidad. Por el contrario el líder de los
'I-Men' estaba muy nervioso y buscaba la forma de derrotar a su rival
lo más rápido posible, para llegar cuanto antes hasta Gaia.
De repente Revelación entró en trance. Su cabeza miró hacia el
firmamento y sus pupilas desaparecieron, quedando sus ojos
completamente blancos. A su alrededor se originó una brisa que hizo
revolotear su ondulado pelo largo. Eliart abrió los ojos como
platos. ¿Tendría algún tipo de enfermedad o trastorno? Al poco
rato, el S-Men volvió en sí y miró de nuevo a Eliart. Éste rehusó
de hacer preguntas y se dispuso a atacar.
''Esta vez despertaré a Géminis, dudo que pueda hacerme frente''.
Eliart comenzó a rodearse del aura de color azul y ya iba a
abalanzarse cuando...
-¡¡Quieto!!- Chilló Revelación generando eco- No hace falta que
saques a Géminis. Será mejor que no te agotes del todo para poder
hacer frente a la disputa que te espera frente al 'Amo'- Resaltó- No
hay duda de que eres el gran Eliart. He de decirte que todo lo que
había oído y meditado sobre ti se queda corto. Eres un luchador
excelente y es mi obligación decirte que el 'Amo' también lo es,
así que no te descuides. Ahora escucha, la Divina Providencia ha
hablado y me ha manifestado que mi camino está mucho más iluminado
contigo y con los I-Men que con el 'Amo'. Así que, ¡me uno a ti!
-¿Cómo que te unes? ¿Así,
sin más? ¿Qué quieres decir?- Contestó Eliart que estaba buscando
un significado oculto a sus palabras.
-No es tan complicado como piensas. Es simplemente eso, que me voy
contigo.
-¿Me lees el pensamiento o qué?- Se quejó el joven.
-Juju algo así. ¡Ahora vayámonos, venga!- Apremió Revelación.
Eliart estaba lógicamente asombrado. Al principio pensó que le
estaba vacilando y que se trataría de alguna estratagema para
conducirle a la muerte. Al poco lo pensó mejor: Revelación parecía
seguro de lo que decía y su rotunda determinación y su continua
insistencia le hicieron pensar que, o se encontraba al lado del
mejor actor del mundo, o bien era todo sinceridad. Nuestro héroe
era mucho de tener intuiciones, y la verdad es que aquel hombre
curioso le inspiraba confianza. Al igual que él parecía ser de los
que se tomaban en serio las corazonadas. Le dejaría ir con él pero
antes debía preguntarle algo.
-Una cosa antes de decidirme. Has dicho que la Divina Providencia
quiere que estés conmigo. Entonces ¿Qué hacías con el 'Amo'?
-Respuesta sencilla caballero: tenía que conocerle primero a él, y
él me conduciría hasta a ti. Este era el plan de la Divina
Providencia y al cual debemos adherirnos. ¿Aún no me crees? ¡Confía
en mí te digo, ahora estoy desarmado!- Comentó mientras tocaba el
cetro con su mano y lo hacía desaparecer.
-Está bien, ¡confiaré en ti, Revelación!- Al corroborarlo, el
nuevo miembro del equipo se puso muy contento y posó su mano en el
hombro de Eliart durante unos segundos. Eliart sintió una extraña
energía y reaccionó.
-¿Qu.. qué me has hecho tío? Me siento como diferente.
-Tranquilo, no es nada malo. Sólo he despertado tu potencial oculto.
Así podrás luchar contra el 'Amo' en mejores condiciones.
Eliart sonrió, parecía que había encontrado un valioso y fiel
aliado.
-¡Bien, llévame ante ese 'Amo'! ¡Le ajustaré las cuentas y
rescataré a Gaia!- Gritó Eliart con adrenalina y valor.
-Esa es la actitud- Añadió su nuevo amigo- Antes tenemos que hacer
una pequeña parada, no tardaremos mucho- Concluyó, y ambos salieron
por la puerta trasera de la habitación.
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