martes, 13 de noviembre de 2012

Capítulo 11 - 'Aliado inesperado'


 A pesar de las heridas y el cansancio Demongirl se sentía llena de energía. Se disponía a destrozar a su enemigo sin miramientos. El Titiritero no mantenía la calma, tenía la cara al descubierto y el pelo algo chamuscado, sabía que la situación había cambiado. Desplegó sobre la I-Men unas finas cuerdas metálicas en dirección a sus piernas ya que la sería más fácil controlarla. Una de las cuerdas fue neutralizada por el brazo derecho de Demongirl, que logró romperla sin problemas, la otra cuerda alcanzó su pierna izquierda. Hábilmente el Titiritero logró paralizar la otra pierna con una nueva cuerda y comenzó a elevar a Demongirl poniéndola cabeza abajo. La balanceó haciéndola chocar con las paredes de ambos lados de la sala. La chica iba de un lado a otro sin poder defenderse y trataba de acercar los brazos a los hilos que le ataban las piernas con intención de liberarse.
''Es rápida, debo darlo todo si no quiero que me derrote'', pensaba el Titiritero, que empezaba a tener dificultades para controlar la situación. Lanzó otras dos cuerdas, en esta ocasión eran mucho más gruesas y poderosas. Le costaba más manejarlas pero también esto incrementaba la presión sobre la chica.
-¡Ahh!- Se quejaba de dolor la chica-demonio. Tensó al máximo los músculos de las piernas y trató de romper los hilos, pero era inútil. La situación de constantes golpes, algunos en la cabeza, y movimientos rápidos le impedían pensar con claridad, ahora el Titiritero estaba mucho más centrado en sostener las cuerdas ya que su peso era demasiado para él.
Finalmente el Titiritero tuvo que pararse durante unos instantes, dejando a Demongirl sostenida por las cuerdas pero sin moverse. Tras unos segundos de shock, la valerosa chica se dio cuenta de la situación y con toda la fuerza que le quedaba impulsó los brazos hacia arriba. Tanteó cerca de sus piernas hasta dar con las apretadas cuerdas. Usando sus brazos demoníacos tiró con fuerza de las cuerdas que presionaban ambas piernas. Las cuerdas gruesas eran bastante duras y era complicado romperlas. Tras ver como intentaba liberarse, el Titiritero atacó y unas finas cuerdas empezaron a rodear las muñecas de Demongirl. Esta tiró con fuerza tensando los músculos del brazo y acabó con esta nueva cuerda. Rápidamente volvió a tratar de resquebrajar las ataduras de las piernas.
''Venga, si logro desatarme, lo demás será pan comido y pronto podré ver a mi hermana. Sólo espero que siga viva'', se decía Demongirl mientras usaba todas sus fuerzas a la vez que esquivaba los sucesivos y continuos intentos del Titiritero por atraparle los brazos. La presión de la joven era tan fuerte que el Titiritero no podía volver a moverla de un lado para otro como antes. Al cabo de un rato, la fuerza demoníaca de la chica lo había logrado, las cuerdas del titiritero estaban partidas y era totalmente libre. Dio una voltereta en el aire y se situó al lado de su enemigo, sonriente. Ambos brazos de escamas negras se preparaban para dar por concluida la batalla y dos potentes ganchos, uno por cada lado, destrozaron al Titiritero.
-Bueno, nadie puede decir que no lo intenté- Dijo el Titiritero con aire pasota y desapareció al ver reducida a la nada la última de sus vidas. La voz del juego sentenció:
''Jugador: Titiritero. Poder: Manipulación a través de cuerdas metálicas Estado: Eliminado''.
Demongirl abrió de un golpe la pared decorada con marionetas algo deterioradas por la batalla y pudo comprobar que había un pequeño pasillo. ''¿Conducirá a algún otro de estos tipejos? ¿O tal vez hasta mi hermana?... Noto que alguien está en peligro, debo seguir el túnel'', y marchó corriendo.


Mientras tanto J.J, que seguía luchando contra nuestro héroe, el Guerrero Celeste, pudo notar que el Titiritero había sido derrotado. Podía captar el aura de las personas al igual que Demongirl. ''Parece que su adversario viene hacia aquí. Bien, no tendré que desplazarme. Será mejor acabar con este combate ya'' pensaba sin preocuparse demasiado.
El Guerrero Celeste estaba exhausto y desanimado. Él estaba al límite y su contrincante ni siquiera jadeaba. Sus movimientos de gran dominio de las Artes Marciales eran tremendamente eficaces. El Guerrero se levantó del suelo y se preparó para lanzar un potente corte vendaval sobre su rival. La habitación se llenó de una brisa que movió los tatami de combate y arrastró a J.J cerca del Guerrero, tal y como este planeaba para que no pudiera esquivar su golpe.
-¡Corte Vendaval!- Gritó el Guerrero, mientras golpeaba con la cuchilla a su adversario. Este le cogió del brazo, y al tiempo el viento se esfumó de la sala y también su ataque. El Guerrero se sintió sin fuerzas-¡Otra vez, maldita sea!- Se quejó el chico del viento mientras J.J sonreía, se volvió hacia el I-Men y le propinó una dura patada en la nuca.
El Guerrero sentía que su cuerpo se desvanecía. ''¿Es que no había nada que pudiera hacer?'' No, ese golpe último había sido demasiado. Cayó al suelo frontalmente y sin conocimiento. J.J se acercó para comprobar su estado: ''Como esperaba aún no está muerto, aun le queda vida en su última barra'', comentó mirando la tarjeta del Guerrero. ''Lo dejaré con vida, tal y como dijo el 'Amo' ''. A continuación levantó los tatamis que habían sido desplazados y los llevó de nuevo a su sitio original. Se paró unos momentos para relajarse y seguidamente juntó los puños y agachó su cuerpo en gesto de saludo.
-Bienvenida- Dijo al ver a Demongirl irrumpir en la habitación.


Mientras acontecían estos hechos, Eliart y el Sr.Irons seguían caminando por sus respectivos pasillos. Irons llevaba mucho rato pensando mientras caminaba. En los I-Men no se sentía especialmente cómodo, le daba la sensación de que ninguno lo entendía y, honestamente, no era de los que permanecía en un sitio sin ser querido. Sabía que Eliart le apreciaba y sabía que no debía abandonarles ahora, además Gaia no le caía mal. Tras mucho pasillo recorrido vio por fin que su camino concluía y divisó una pequeña puerta. Decidió que lo mejor sería ser cauteloso, pues no sabía qué podía encontrarse, y a su alrededor estaba demasiado oscuro. Escuchó unos pasos a pocos metros de él.
''Bah así no veo nada, lo mejor será encender la luz'', y pulsó uno de los botones de su reloj. '' Modo: linterna 1'' puso en la pantalla del magnífico reloj. En ese momento una pequeña linterna salió desde el aparato y le permitió ver los alrededores, pero no había rastro de nada ni nadie. De pronto oyó un débil paso que parecía venir justo de detrás de él, se volvió para tratar de alumbrar, pero no vio nada y retornó a su sitio. Tras unos instantes volvió a oírlos y se giró para poder verlo con claridad, sin embargo, justo al hacerlo, unas extrañas garras rodearon su cuello.
-Deberías andarte con cuidado, la oscuridad no es buena amiga- Respondió una astuta voz femenina.
-Glups- el Sr.Irons tragó saliva y movió la linterna hasta lograr deslumbrarla por un momento, que aprovechó para pegarle un fuerte codazo y liberarse, llevándose un pequeño corte en el cuello- Creo que no soy el único que debe andarse con cuidado, chata- Comentó Irons sin perder el sentido del humor.
La chica le miró. Algo le llamaba la atención de ese joven, pero en la oscuridad no podría luchar contra él todo el rato, ella era mitad mujer mitad gata y, como todos saben, los gatos necesitan espacio para saltar y moverse. Lo conveniente era ser amable y que se confiara.
-Será mejor que entremos en la habitación. En este espacio ninguno de los dos podremos luchar con facilidad.- Se adelantó a abrir la puerta- Pasa- El Sr.Irons asintió con la cabeza y suspiró, al tiempo que entraba en la habitación.
Se trataba de una habitación de lo más peculiar: las paredes estaban pintadas de un color amarillo chillón, y tenían corazones hechos con cartulinas rosas y con mensajes escritos en el interior. Parecían ser poemas amorosos pero era muy chocante que estuvieran expuestos. Por lo demás, la habitación era amplia y espaciosa, sin duda interesante para combatir. En el fondo de la misma había una mesa de noche, con varios folios y con una foto totalmente vacía y cuyo marco estaba roto.
Irons se quedó perplejo viendo la habitación: le recordaba a esas películas de terror donde entrabas en una sala bonita y te recibía una chica sonriente llena de sangre, pero sabía que no tenía tiempo para ponerse a hacer comparaciones con películas.
''En esta ocasión no usaré la “opción seductora”, parece astuta y no caería en esa trampa tan simple, además la vida de otra persona está en juego'', pensó el Sr.Irons mientras miraba a la chica-gato. Esperaba el momento que atacase con una maliciosa sonrisa a la vez que le miraba con curiosidad. ''Esas miraditas me incomodan, será mejor acabar esto cuanto antes...'', Irons pulsó el botón central de su reloj con disimulo y un puño apareció por detrás de la gata.
-¡Irons Fist!- Gritó el empresario. La gata era bastante ágil y pudo esquivar sin problemas aquel puñetazo.
-Era previsible que me atacarías por detrás, apenas te moviste hacia mí mientras pulsabas ese extraño reloj. ¿Ya me toca? Veamos si eres lo suficiente hombre como para intentar ganarme- Comento Kya mofándose.
-Mira nena, tu no vas a ganarme, que te quede muy claro. Venga, muéstrame lo que sabes hacer, pero rapidito ¿eh? Que mis compañeros están en peligro y tengo que salvarlos.
-Jijiji, por compañeros, te refieres a Gaia, ¿no? No te preocupes, al 'Amo' no le interesa matarla, pero ya la he dado una buena lección a esa tía.
-No puede ser...- Se decía el Sr.Irons.
-Claro que puede ser, esa estúpida no sabía obedecer una orden. Bueno dejemos ya de parlotear, esta conversación estúpida me aburre- Kya se calló y se lanzó como si fuese un gato hacía el Sr. Irons, que esperaba un fuerte arañazo por parte de sus garras. ''La armadura aguantará el golpe sin problemas, y desde cerca la destrozaré con los misiles Irons... aunque no tengo muchas ganas de pelear...''. La chica-gato se aproximaba velozmente hasta el joven con sus afiladas garras por delante. No obstante, en el último momento, Kya cambió de estrategia: guardó rápidamente las garras y Irons pudo contemplar como el brazo de su rival iba aumentando su tamaño y también su grosor. Le golpeó duramente en el pecho con su puño, logrando con este golpe echarle para atrás. Irons se recuperó rápidamente y fijó de nuevo la vista en Kya, ¡ahora era enorme! Había pasado de ser una minúscula gatita a ser una fuerte felina de casi dos metros de altura.
Irons decidió no estremecerse por esto y desechar los pensamientos que le impedían luchar concentrado. Sus ideas acerca del grupo eran un problema añadido al combate. Sin más, trató de lanzarse a por su oponente.
-¡Misil Irons 2.5!- Esta vez tres cohetes salieron del brazo izquierdo de Irons. Fueron directos hacia Kya, uno hacia la cabeza, otro hacia el torso y otro a los pies. Para esquivarlo, Kya emprendió un continuo cambio de tamaños haciéndose más grande aún para esquivar el que le venía a la cara, que inevitablemente le alcanzó el torso y, después, se hizo casi diminuta para esquivar los dos restantes. Pudo saltar sin problemas el cohete que le venía hacia los pies. Lo sorprendente es que independientemente del tamaño que tuviera era extremadamente ágil. Ahí se notaba la condición de mitad felina que poseía.
Irons se veía complacido de haberla alcanzado al menos con un cohete y se dispuso a continuar. ''Tengo que ser más rápido que ella'', se decía.
-¡Irons Fist!- Atacó. En esta ocasión el empresario estaba más concentrado, y logró lanzar dos puños, uno por detrás y otro por delante, correspondientes cada uno a una mano.
Kya estaba sorprendida. Los puños iban mucho más rápido que antes. Se hizo diminuta para esquivarlos, pero la excelente visión que le proporcionaba la armadura plateada al Sr.Irons dejó en evidencia la estrategia de la S-Men, y logró finalmente alcanzarla, dejándole un moratón en la cara.
La chica era ahora diminuta y, aunque muy ágil, estaba aún sorprendida por el repentino ataque, por lo que el Sr.Irons decidió aprovechar esta situación para tratar de cogerla con el brazo y aplastarla unos instantes. ''Si le duele tal vez pare el combate y me diga donde están mis compañeros. Si no ocurre al menos tendré tiempo para volver a atacarla por sorpresa. Es la mejor manera de acabar con esta tipa rápidamente''. Irons se dispuso a cogerla al tiempo que Kya le sorprendió cambiando de tamaño a más velocidad de la esperada. Se trasformó hasta alcanzar el tamaño de una mole que ocupaba casi toda la habitación tanto de largo como de ancho. La longitud de la habitación sería de unos 5 metros. Era gigantesca.
''Ahora entiendo por qué prefería que lucháramos entre estas cuatro paredes'', se arrepentía Irons mientras la gata gigante le golpeaba a la vez con brazos y piernas. La nueva armadura era mucho más sofisticada que la anterior y, de momento, parecía aguantar sin problemas los ataques de Kya. Irons logró pulsar su reloj y atacar de nuevo con su Irons Fist. En esta ocasión, generó dos fuertes puños a la derecha de Kya y otro de frente. La gata redujo su tamaño un poco, para disponer de más espacio para moverse, y los puños no lograron alcanzarla.
-Jejeje, ¡que te lo has creído!- Irons miró sus puños en el aire y decidió activar una habilidad que había descubierto investigando su armadura durante la noche anterior, antes de ir a rescatar a Gaia.
-¡Redirección!- Ordenó Irons a sus ''puños''. Y, tras esto, comenzaron a perseguir a su enemiga pillándola de imprevisto. Dos de ellos consiguieron darle de lleno. El tercero le impactó de un modo más suave.
El golpe de los puños provocó una gran humareda de polvo y, cuando se disipó, Kya parecía haber desaparecido. Irons buscó por todas partes, pues sabía que no había salido de la sala. De pronto sintió que algo trepaba por su armadura, algo del tamaño de una mosca. No podía ser ¿se había reducido tanto que había sido incapaz de verla? ¿O más bien habían sido sus rápidos movimientos los que le habían impedido localizarla? Al tiempo que se preguntaba estas cosas asolaban en su mente las dudas sobre el grupo. ''¡Otra vez estas malditas rayadas! Así no podré ganar''. Kya trepó hasta su cuello, abalanzándose para arañarle la nuca. Irons se inclinó y pegó un salto hacia arriba la mismo tiempo, de tal modo que se libró de un corte en la nuca, pero su armadura había sido rasgada.
La joven volvió a su tamaño normal y el empresario activó los cohetes a la máxima potencia posible. ''Acabemos con esto ya... ¡Misil Irons 2.5!''. De cada uno de sus brazos salieron tres cohetes a una velocidad extraordinaria, alcanzando a Kya tres de ellos. El impacto había sido muy fuerte y Irons parecía satisfecho y dispuesto a irse.
-Bueno, esto se acabó, por fin- Pero para desgracia del I-Men, la chica-gata volvió a levantarse. ''Jolín, este combate no se acaba nunca'', Pensó Irons mientras Kya estaba de pie frente a él.


Eliart seguía caminando por el interminable túnel, sin duda el más largo de todos. ''¿Qué me encontraré cuando llegue allí? Y lo más importante ¿como estarán los I-Men? Y, ¿cómo estará Gaia? Esos estúpidos se van a enterar'', pensaba ele joven entre preocupado y enfadado.
Divisó el final del camino y con él la puerta de entrada a una habitación, en clara sintonía con el resto de los túneles del interior del almacén. Al ver la puerta pensó en llamar, pero optó por entrar tal cual. Se trataba de unos individuos que habían realizado un secuestro, así que no era necesario pedirles permiso. Entró sin más en la sala y encontró a un tipo con una larga melena negra, gafas rectangulares y un libro en sus manos, que dejó de leer en el momento que Eliart entró.
-Te estaba esperando- Le dijo el desconocido mientras se limitaba a dejar tranquilamente el libro en una estantería situada en un lado de la habitación. Era una habitación de lo más curiosa. Estaba totalmente llena de libros viejos y amontonados que iban de temas variados: desde la astrología hasta la tecnología moderna, pasando sin dudar por los tratados de filosofía y de música. Los libros estaban eso sí, totalmente desordenados, y había muchos abiertos por el suelo. Había una pequeña esquina más despejada y limpia con un cómodo cojín.
-Me presento Eliart, soy Revelación- Comentó el S-Men. Eliart quedó sorprendido de que supiera su nombre, pero decidió no darle importancia e ir directamente al grano. No podía permitir que nadie hiciese daño a Gaia.
-¡No hay tiempo para presentaciones! ¡¿Dónde está Gaia?!- Respondió Eliart con severidad.
-Lo siento, pero los designios del 'Amo', deben ser cumplidos, ya lo sabrá a su debido tiempo caballero- Concluyó el S-Men, cambiando el rostro reflexivo y calmado por una postura combativa. Con sus manos invocó un cetro y se dispuso a pelear contra Eliart.
-¡Aries!- Grito el I-Men al tiempo que la fuerte energía anaranjada le envolvía por entero y se lanzaba a por el enemigo con un fuerte cabezazo. Revelación tuvo complicaciones pero consiguió sortearlo.
-Comenzaste despertando Aries, tal y como pensaba- Alardeó sonriente. Eliart, por su parte, no se iba a dar por vencido y atacó esta vez activando Tauro. De nuevo el aura verde oscura rodeó a Eliart y sus sus músculos aumentaron y se definieron. Furioso, encaró a su misterioso rival. Este, según venía el I-Men, hizo uso de su enigmático cetro. Al tocar la redondeada parte de arriba con la palma de su mano, una cinta de tono bronceada que estaba enrollada en el cetro comenzó a brillar. Al momento, Revelación quiso responder de forma contundente a la brutalidad de Tauro.
-¡Bien, probemos con el elemento fuego!- Uno de los variopintos dibujos de la cinta se iluminó, en este caso en tono rojizo, y desde el cetro se originó una potente llamarada que alcanzó a Eliart. Afortunadamente, sus fuertes músculos apaciguaron el ataque, aunque no consiguieron repeler todo su efecto y le generaron algunas heridas- No esta mal, no esperaba menos de ti. ¡Veamos como encaras ésto!- En segundo lugar, fue un elemento azul el iluminado y una gigantesca ola apareció bajo los pies del I-Men sin que pudiera evitarlo.
Eliart quedó inmerso en el interior de la ola.
-¡Aries!- Bramó, y todo su cuerpo se recubrió de un potente aura anaranjada que contenía una gran energía. La energía de Aries permitió a Eliart pararse en seco, encontrándose dentro de una circular barrera repleta de adrenalina, que se abría paso entre la corriente marina, actuando de contrafuerte. La fuerza de choque fue tal que consiguió separar el agua que componía la ola. Mientras escapó de la fuerte corriente, Revelación llegó hasta él y le propinó una potente patada, justo en el momento que la barrera estaba desapareciendo. La patada de Revelación fue un golpe limpio a la vez que contundente, propio de un hombre con conocimientos de Artes Marciales.
-Vaya... es sin duda extraordinario. Se nota que naciste cuando el signo de Aries reinaba en la bóveda celeste- Susurró Revelación.
-Es increíble.. ¿Cuánto sabes sobre mí?.
-¿Y eso que más da? ¡No te distraigas de tu misión!- Exclamó el extraño S-Men.
Eliart, extrañado, asintió ante tan sabias palabras y se dispuso a planear un ataque que fuese ciertamente efectivo.


El Sr.Irons observaba cómo la chica-gata seguía con ganas de pelear. Así mismo se sentía orgulloso de su resistencia, pues no había perdido ninguna barra de vida en toda la contienda, si bien Kya también parecía estar en la misma situación. Kya recordó entonces las palabras que le dijo el 'Amo' antes que comenzara la afrenta: ''Atacadles pero dejarlos con vida. A alguno de ellos podríamos reclutarlo''. Kya era consciente de que ese tal Sr.Irons, por algún motivo que ella desconocía, no parecía tener muchas ganas de combatir.
''¿Tal vez aquel brutal juego era demasiado para él? ¿Tal vez no quería dañar a una mujer? No no... eso seguro que no es'' , reflexionaba mientras tocaba el moratón de su cara. ''Este chico es interesante y raro, tal vez el 'Amo' le vea como un candidato a unirse a nosotros. Además, si seguimos peleando como hasta ahora, terminará por derrotarme, y eso nunca debe suceder'', se aclaró la chica-gata.
Irons seguía torturándose. Todas las últimas propuestas que les había hecho a sus compañeros, como la de cambiar el rumbo e ir hacia el sureste, habían sido desechadas. Encima en las discusiones el que salía en su defensa era el prudente Llama Helada, novio de la chica que le gustaba. A pesar de que se llevaba bien con Eliart la relación con el resto de los I-Men estaba deteriorada, ya que se limitaban a juzgarle sin entender su personalidad ni sus bromas. O al menos ésto era lo que él sentía. Por otra parte, sabía que lo más loable era ayudarles a rescatar a Gaia, y por eso mismo había cruzado el túnel... pero no siempre es fácil hacer lo correcto.
Aun con recelo, el Sr.Irons se dispuso a entablar combate. Kya, en su lugar, optó por el diálogo.
-Espera- Sugirió la chica-gata antes de que el empresario emprendiera el ataque- Sé que no es asunto mío, pero hasta un niño se daría cuenta de que no tienes muchas ganas de luchar.
El Sr.Irons se quedó perplejo; era algo muy evidente por su desgana y su poca concentración, sin embargo, le parecía una pregunta oportuna y desde luego sabía que podía ser una trampa y no debía fiarse.
-Como tu bien dices chata, no es asunto tuyo, así que déjalo estar y continuemos este absurdo combate- Tras este comentario, se dio cuenta de que había largado más de la cuenta. Con palabras como “absurdo combate” y “déjalo estar” hacía explícitas sus dudas.
-Ajá. Así que consideras que el combate es absurdo- Respondió astútamente. El Sr.Irons ya no podía dar marcha atrás, así trató de zanjarlo con una respuesta pícara.
-Simplemente lo considero absurdo porque no me aporta nada. Cada vez tengo menos que ganar y, también, menos que perder en este juego- Dijo con algo de tristeza.
-Mmm... ¿ y si te dijera que puedes ganar mucho más de lo que puedes perder?- Le tentó Kya.
Irons no quería dejarse llevar por sus palabras, mas tenía interés en saber cuál era su oferta, aunque no tenía pensado aceptarla. Recordó que había una cosa que tenía segura: Cuando volviera al mundo real, quería restaurar el prestigio de la empresa de su padre y proporcionar al mundo entero una fuente de energía limpia, inagotable y segura. Creía ser capaz de conseguirlo, uniendo a sus conocimientos científicos sus recién descubiertos poderes. En cuatro días su sosa vida había dado un tremendo revés.
No paraba de imaginarse su triunfo; prestigio, fama, mujeres, coches caros, fiestas, alcohol de calidad y no como el que tomaba de su petaca y, lo más importante, el aprecio de las gentes harto agradecidas por su necesario descubrimiento. Soñar era bonito, aunque en realidad no estaba seguro de poder hacerlo sólo. Si encontrase alguien que supiese de ciencia igual que él... sin duda sería más sencillo. Su padre no valía, desde que la empresa que fue su vida y obra se desmoronó, se encontraba inmerso en una depresión. Y lo peor de todo es que él no se daba cuenta. Era como si tuviese alergia a todo lo que antes apreciaba y nunca le había dicho el por qué.
''Bueno, igualmente no debo contarle nada de mis metas, no sea que lo que diga se vuelva contra mí''.
-Bah, siento decirte que no puedes proporcionarme lo que busco. Así que nena dejemos esta conversación y acabemos con ésto...- Subrayó el Sr.Irons, centrándose en su rival.
Frente a esta contundente y decidida respuesta, Kya se hizo un ovillo, miró a Irons con una mirada que mezclaba la inocencia de una niña buena y la seductora propia de una cazadora, tratando de que el empresario se ablandara y pudiesen seguir negociando.
-Joder con la gatita, mira que la gusta llamar la atención...- Decía Irons en voz baja.
-¿Puedo preguntarte qué es lo que ansías?- Continuó Kya.
-Ansío valor y poder, un valor y un poder que nadie puede otorgarme.
-Pues... de la voluntad encárgate tu solito. El poder que buscas sí que puede ofrecértelo.
-Jajaja, te lo tienes muy creído ¿eh? Si ni siquiera puedes conmigo- Se burló el Sr.Irons.
-¡No te rías de mí estúpido!- Saltó Kya como una loca arañando a Irons en una mano. Por suerte, la armadura le salvaba de todas- No me refiero a mi, sino a mi jefe, al que por respeto y por miedo, sus aliados llamamos el 'Amo'.
-Ah, el 'Amo' ¿no? ¿Y qué puede ofrecerme ese tío?- Reiteró.
-¡Eh, más respeto! ¿Cómo que qué puede ofrecerte? Mira chico, no sé cómo serán de fuertes esos amigos tuyos, pero te confirmo que el poder del 'Amo' es tan grande que los tuyos no durarán mucho... y después de humillar a vuestro líder, Gaia morirá. Yo soy de las más débiles de mi bando. ¿No querrás morir, verdad? Aparte, el 'Amo' no es ningún paleto musculoso, sino que es muy listo y dicen que es medio científico. En serio guapo, sólo quiero salvarte la vida, únete a los S-Men y estarás a salvo.
El empresario se quedó pensativo unos minutos y, por primera vez, pensó de verdad en la oferta de la gata. En verdad aquel juego era peligroso y él era consciente de que podía morir ya que había gente bastante más fuerte y, sinceramente, por muy poderosos que fuesen los I-Men y por muy unidos que estuvieran, veía muy crudo que ganasen la batalla a ese tío. ¿O serían sus ganas de cambio las que le impulsaban a pensar eso? Independientemente del resultado del combate, lo que le había convencido de verdad era eso de que era ''medio-científico''.No tenía sentido que eso fuese un truco para atraerle hacia ellos ya que ella no sabía nada acerca de su objetivo. De hecho sólo Eliart lo sabía de entre todos los participantes del juego.
''Tal vez ese tal 'Amo' pueda ayudarme. Está bien, iré con ellos, parece que es lo único que puedo hacer. No sé cómo se lo tomarán los I-Men, apuesto a que me acusarán de traidor... en cierto modo así me siento, sin embargo no firmé ningún contrato con ellos. Según la voz del comienzo del juego todo vale, así que en pos de mi sueño debo irme, lo siento chicos. Sobre todo lo siento por ti, Eliart, has sido un gran amigo estos días y hemos compartido petaca, pero tú sólo no eres el grupo, espero que no lo tomes a mal'', el Sr.Irons acabó de decidirse.
-De acuerdo, tú ganas. Llévame ante ese tío- Al tiempo que le comentaba su decisión activó su ''opción seductora'', ya que a fin de cuentas era un traje sublime y quería dar una buena impresión.
-Bienvenido pues, sígueme- Concluyó Kya. Antes de salir de la habitación se acercó a la mesilla de noche, cogió el extraño marco roto con la foto vacía, y se le escapó una lágrima mientras lo apretaba contra su pecho. Irons se sorprendió de que cogiese ese marco y quisiera llevarlo consigo.
-¿Para qué te llevas ese marco?- Dijo esperando una extraña respuesta.
-Es una foto familiar, un recuerdo, sólo éso- Se alzó y salió de la habitación por la puerta trasera, seguida ahora de su nuevo aliado, Irons.
-Esto... sí sí claro. Una foto familiar ¿Cómo no me percaté?- Le respondió con sarcasmo. ''Esta chica está chiflada'', reflexionó mientras salía por la puerta.


En la habitación más cercana, Eliart continuaba su pulso con el extraño Revelación.
''Este tío es muy raro. Aparte de conocerse mi vida es duro de pelar. Me emplearé a fondo. No puedo permitir que la vida de Gaia esté en manos de estos capullos. Su vida no es un juego.''
Revelación observaba a Eliart, mirándole a los ojos. Su alma parecía imbuida de tranquilidad. Por el contrario el líder de los 'I-Men' estaba muy nervioso y buscaba la forma de derrotar a su rival lo más rápido posible, para llegar cuanto antes hasta Gaia.
De repente Revelación entró en trance. Su cabeza miró hacia el firmamento y sus pupilas desaparecieron, quedando sus ojos completamente blancos. A su alrededor se originó una brisa que hizo revolotear su ondulado pelo largo. Eliart abrió los ojos como platos. ¿Tendría algún tipo de enfermedad o trastorno? Al poco rato, el S-Men volvió en sí y miró de nuevo a Eliart. Éste rehusó de hacer preguntas y se dispuso a atacar.
''Esta vez despertaré a Géminis, dudo que pueda hacerme frente''. Eliart comenzó a rodearse del aura de color azul y ya iba a abalanzarse cuando...
-¡¡Quieto!!- Chilló Revelación generando eco- No hace falta que saques a Géminis. Será mejor que no te agotes del todo para poder hacer frente a la disputa que te espera frente al 'Amo'- Resaltó- No hay duda de que eres el gran Eliart. He de decirte que todo lo que había oído y meditado sobre ti se queda corto. Eres un luchador excelente y es mi obligación decirte que el 'Amo' también lo es, así que no te descuides. Ahora escucha, la Divina Providencia ha hablado y me ha manifestado que mi camino está mucho más iluminado contigo y con los I-Men que con el 'Amo'. Así que, ¡me uno a ti!
-¿Cómo que te unes? ¿Así, sin más? ¿Qué quieres decir?- Contestó Eliart que estaba buscando un significado oculto a sus palabras.
-No es tan complicado como piensas. Es simplemente eso, que me voy contigo.
-¿Me lees el pensamiento o qué?- Se quejó el joven.
-Juju algo así. ¡Ahora vayámonos, venga!- Apremió Revelación.
Eliart estaba lógicamente asombrado. Al principio pensó que le estaba vacilando y que se trataría de alguna estratagema para conducirle a la muerte. Al poco lo pensó mejor: Revelación parecía seguro de lo que decía y su rotunda determinación y su continua insistencia le hicieron pensar que, o se encontraba al lado del mejor actor del mundo, o bien era todo sinceridad. Nuestro héroe era mucho de tener intuiciones, y la verdad es que aquel hombre curioso le inspiraba confianza. Al igual que él parecía ser de los que se tomaban en serio las corazonadas. Le dejaría ir con él pero antes debía preguntarle algo.
-Una cosa antes de decidirme. Has dicho que la Divina Providencia quiere que estés conmigo. Entonces ¿Qué hacías con el 'Amo'?
-Respuesta sencilla caballero: tenía que conocerle primero a él, y él me conduciría hasta a ti. Este era el plan de la Divina Providencia y al cual debemos adherirnos. ¿Aún no me crees? ¡Confía en mí te digo, ahora estoy desarmado!- Comentó mientras tocaba el cetro con su mano y lo hacía desaparecer.
-Está bien, ¡confiaré en ti, Revelación!- Al corroborarlo, el nuevo miembro del equipo se puso muy contento y posó su mano en el hombro de Eliart durante unos segundos. Eliart sintió una extraña energía y reaccionó.
-¿Qu.. qué me has hecho tío? Me siento como diferente.
-Tranquilo, no es nada malo. Sólo he despertado tu potencial oculto. Así podrás luchar contra el 'Amo' en mejores condiciones.
Eliart sonrió, parecía que había encontrado un valioso y fiel aliado.
-¡Bien, llévame ante ese 'Amo'! ¡Le ajustaré las cuentas y rescataré a Gaia!- Gritó Eliart con adrenalina y valor.
-Esa es la actitud- Añadió su nuevo amigo- Antes tenemos que hacer una pequeña parada, no tardaremos mucho- Concluyó, y ambos salieron por la puerta trasera de la habitación.

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