Estando en el interior del quinto piso, Revelación
levantó las manos y adoptó una postura de combate. Death Master le
observaba desde su trono de huesos. El pálido destructor no hacía
ademán de querer bajar del asiento. Al cabo de unos instantes el
I-Men habló.
-¿No piensas bajar de ahí?- Preguntó. Death ladeó la
cabeza al tiempo que gruñía.
-La verdad es que preferiría evitarlo- Entonces levantó
su brazo derecho, que estaba afectado por sus poderes hasta el
hombro, y chascó los dedos. Un enorme portal circular de color
blanco apareció flotando en el aire. Con tres metros de diámetro,
el portal emitía una luz cegadora que se fue atenuando.
Revelación observó la aparición con su mirada astuta.
Sus poderes de predicción enseguida comenzaron a funcionar. Sin
embargo no era capaz de ver más allá. El destructor seguía
mirándole, como esperando a que dijera algo. Entonces se levantó y
posó su mano sobre el portal.
-¿Sabes qué es esto?
-No, y es algo extraño. Normalmente mi poder me da la
capacidad de ver a través de las personas... pero cuando veo tu
portal sólo puedo ver... el fin- Respondió el místico, dudando.
-Exacto... este portal conecta con el mundo más allá
de la muerte. Mi poder representa la capacidad de viajar entre este
mundo y el otro- Afirmó Death Master. Revelación se esforzó en no
mostrarse sorprendido- Una vez metí mi mano en este portal... y mi
mano murió, comenzó a pudrirse, y la putrefacción se extendía por
mi brazo. Cuando se lo enseñé a Gravitta no tenía ya ninguna
esperanza, pero él encontró una manera de parar el efecto. Me ayudó
a controlar mi poder, y aunque no puedo revertir lo que me pasó...
ahora soy más fuerte.
El portal se abrió mostrando una niebla que no dejaba
ver nada. La niebla penetró en la estancia y unos gemidos vinieron a
lo lejos. Death Master mantenía el ceño fruncido al tiempo que
mantenía el portal de la muerte abierto. Entonces comenzaron a
llegar desde el umbral personas muy pálidas. El I-Men no cayó en la
cuenta de lo que eran hasta que fue tarde.
-¿Eso son cadáveres?- Inquirió.
-Sí... por algún motivo me reconocen como su líder,
supongo que por ello me llamo el amo de la muerte. Creo que podrías
considerarlos zombis. Su fuerza es algo de otro mundo, literalmente.
La sala se llenó de aquellos seres pálidos. Estaban
completamente desnudos, pero sin embargo no parecían ni hombres ni
mujeres. De hecho apenas recordaban vagamente a la forma de un ser
humano. Revelación se dio cuenta gracias a su poder que, en
realidad, eran la forma física de almas en pena, obligadas a moverse
de nuevo. Death Master le miró, y todos los zombis reconocieron en
el místico a una víctima. Con gemidos comenzaron a arrastrarse
hasta él.
-No pienses que esto me detendrá, Death- Dijo con
contundencia Revelación al tiempo que extraía unos papeles de su
traje. Los papeles tenían forma rectangular, alargada y con letras
negras pintadas en ellas. Eran producto de su duro entrenamiento con
Sage. - Estos papeles místicos canalizan la fuerza de mi espíritu
en forma de conjuros. Con ellos soy capaz de anular la voluntad de
aquellos más débiles que yo, ¿crees que tus muertos lograrán
aguantar?
-Son mis no-muertos. La verdadera pregunta es si tendrás
suficientes papeles de esos...
-Ya veremos- Revelación sonrió, pero Death tenía
razón, si seguían saliendo a aquel ritmo del portal no habría
papel en el mundo suficiente. El I-Men se lanzó al tiempo que los
zombis extendían los brazos, tratando de atraparle. El místico los
sorteaba con habilidad al tiempo que les pegaba los papeles en la
cabeza. Nada más hacerlo los no-muertos se detenían, superados por
la voluntad de su enemigo.
Death se mordió el labio al tiempo que invocaba más
no-muertos desde el portal. Revelación usaba sus dotes de
adivinación, sumado a sus artes marciales, y mandaba a los zombis a
volar, no siendo rivales para él. El I-Men seguía avanzando poco a
poco entre las hordas de cuerpos pálidos, algunos los paralizaba con
los conjuros mientras que a otros los mandaba a volar con sus puños.
Los que eran golpeados no tardaban en reincorporarse, como si no
hubiera pasado nada. A medida que iba avanzando se veía cada vez más
rodeado por los cuerpos sin vida de los monstruos.
-Eres otro humano normal, Revelación, avanzas a ciegas
luchando contra todo... y de repente te das cuenta de que el final es
el mismo, que estás rodeado de muerte- Sentenció el destructor
mientras miraba sin prestar mucha atención. “Esto ya está hecho,
ni si quiera he necesitado mi propia fuerza...”, pensaba mientras
se sentaba de nuevo en su torno de huesos. Sin embargo los zombis
comenzaron a volar en todas direcciones.
-¡Tienes razón, Death!- Exclamaba el místico al
tiempo que se deshacía del grupo de cadáveres. Un aura blanca le
cubría levemente- Todos moriremos, es inevitable. Pero incluso tú,
que te llames el dueño de la muerte, intentaste evitarla. Sin
embargo, lo importante no es el final, es el camino que recorremos.
Con este discurso el aura alrededor de Revelación
aumentó de tamaño, era como si su espíritu de lucha se manifestara
físicamente. El collar de cuentas rojas que llevaba flotaba
alrededor de su cuello. El destructor se encogió de manera
involuntaria en su silla. Los no-muertos atacaron de nuevo al I-Men
desde todos los ángulos, y este los bloqueaba y los expulsaba con
los golpes de sus manos. Con cada palmada que daba arrancaba una
cabeza, abriéndose paso entre la horda. Finalmente despachó al
último que se interponía entre él y su verdadero rival.
Death saltó de tronó levantando su brazo derecho,
dispuesto a derribar a Revelación, que respondió usando también su
puño. Ambos chocaron en el aire y una onda expansiva recorrió la
sala. Sin embargo, el místico resultó perdedor, saliendo lanzado
hacía atrás. Se incorporó de un salto, apenas había recibido
daño, y observó a su oponente. El brazo muerto del chico parecía
distinto del resto de su cuerpo.
-Tu brazo no sólo está muerto, ¿verdad?- Preguntó.
Death sonrió con amargura.
-No, tienes razón- Miró su brazo al tiempo que
flexionaba los dedos- Normalmente alguien no podría moverlo, pero
como has observado soy capaz de dirigir oleadas de no-muertos.
Controlar un brazo no supone mucho esfuerzo, y al parecer tiene
ventajas. No consume nada de energía, pues es un tejido muerto, y no
posee las limitaciones de la carne, supera los límites humanos. Con
mi brazo izquierdo puedo levantar veinte kilos con dificultad... sin
embargo mi brazo derecho es capaz de levantar coches enteros.
-Ya veo, eso explica esa fuerza tan sobrenatural- El
espíritu del guerrero se hizo más nítido en torno a Revelación.
Entonces los restos de los no-muertos comenzaron a moverse,
sorprendiendo al I-Men. “Vaya, pensaba que había acabado con
ellos, pero salvo los que tienen conjuros, los demás seguirán
atacando...”, reflexionó.
-No dejarán de moverse hasta que te devoren, o hasta
que yo se lo ordene- Murmuró Death al tiempo que adoptaba una
postura de combate. Parece que se había decidido a entrar en la
pelea de manera directa.
“Si no elimino a los zombis primero tendré un
problema, pues me distraerán del principal objetivo, que es Death
Master. Y no puedo ignorar al destructor para derrotar a sus
cadáveres, si es cierto lo que dice puedo salir muy mal parado si me
alcanza. Vamos Revelación, piensa, piensa...”, meditaba el I-Men
mientras evaluaba la situación. Su poder de adivinación entró en
juego, mostrándole el camino con menos riesgos.
-Así debe ser- Afirmó por lo bajo.
Shadow miraba a un tiempo las escaleras y a otro a J.J,
quien lo esperaba en actitud de combate. Estaban en el sexto piso, lo
que implicaba que él era el seguidor de Gravitta más fuerte, sin
contar al propio científico. “Ciertamente soy mucho más fuerte
que en aquel entonces, cuando aún estábamos en el mismo equipo.
Pero no fui capaz ni de atisbar su poder ni una sola vez, me preguntó
si seré capaz de estar a su altura”, se preguntaba el muchacho.
Los rasgados ojos de la mano derecha de Gravitta no mostraban ningún
sentimiento.
-Sabes, estaban pensando que, a pesar de haber estado en
tu bando una vez... realmente no sé apenas nada de ti. Ni lo que
esconde tu nombre, ni lo que esconden tus poderes- Explicó Shadow,
esperando algún tipo de reacción. J.J esbozó una sonrisa.
-Esos detalles sólo los conocen dos personas, Gravitta
y yo. Y precisamente ese misterio que me rodea es mi mayor fuerza,
¿no crees? Si supieras todo sobre mí, sabrías como actuar. Mi
mayor fuerza es que no conoces mis límites.
-Pero sin un poder real, esa fuerza se queda en nada.
-Bueno, yo no diría que mi poder no es “real”- J.J
mantenía la postura. No flaqueó ni dio ninguna oportunidad a Shadow
de comenzar con ventaja. “Lo único que sé de él es que derrotó
al Guerrero, a Demongirl y al Capitán hace tiempo. Y no llegó a
mostrar su poder. También por algún motivo los demás no eran
capaces de usar sus poderes cerca de él. Es indudable que tiene un
método de anular las habilidades de los demás, pero... ¿es ese su
poder? ¿Cuál es?”, pensaba el moreno, dudando antes de lanzarse.
Pero la duda fue su peor decisión, pues el destructor
aprovechó precisamente esos instantes para arremeter contra el
I-Men. Shadow logró reaccionar a tiempo e interpuso su brazo justo
en la trayectoria de la patada. Pero J.J no se detuvo ahí, apoyado
en una de sus manos giró su cuerpo y comenzó a lanzar un ataque
tras otro, haciendo retroceder a su rival. Shadow quiso llamar a sus
sombras, pero por algún motivo estas no acudían. “Parece ser que
yo tampoco puedo activar mis poderes, maldita sea...”, se
lamentaba. Entonces J.J dio un salto y se dejó caer con fuerza sobre
el otro, que no pudo ver a tiempo el ataque y recibió un fuerte
puñetazo en la cara.
A pesar de todo logró aguantar el tipo y no cayó al
suelo. El destructor no le dio tregua, en seguida reanudó el
incesante ataque. Pero entonces algo había cambiado.
-¡Que te lo has creído!- Exclamó el I-Men, revelando
su furia interna. Recibió con los puños en alto a su rival, quien
fue contenido por la extraordinaria fuerza de Shadow- Tal vez no
pueda activar mis sombras, pero de todos los I-Men soy el más fuerte
físicamente si eliminamos los poderes, ¡así que toma esto!
Usando su cuerpo como arma, arremetió con fiereza
contra J.J, que se vio sobrepasado por la bestialidad del chico.
Durante unos segundos pareció que el joven moreno lograba acorralar
al otro, pero en seguida el seguidor de Gravitta recuperó el ritmo
del combate, esquivando las acometidas que le lanzaban. “Puede que
tenga razón, su fuerza natural es algo a tener en cuenta, pero si
hablamos de técnica, soy superior”, dedujo en seguida J.J,
rechazando un puñetazo de Shadow y propinándole un duro revés.
Sin embargo el I-Men no retrocedió, al contrario.
Enardecido continuó el pulso, sobreponiéndose a los golpes que
recibía. Tal y como J.J sospechaba, sus conocimientos técnicos del
combate era más bien nulos. Pero Shadow contaba con un arma que el
otro no tenía a su alcance Durante sus años de instituto se había
movido por barrios muy peligrosos, y se había encontrado con muchas
bandas, formando parte de ellas, luchando contra ellas en verdaderas
guerras callejeras. De todos los I-Men era el que más experiencia
peleando tenía, y siempre había dependido de su cuerpo para
hacerlo. Había recibido muchas palizas, y también las había dado.
Gracias a la presión que sometía a J.J, sus golpes no eran muy
fuertes, lo cual permitía a Shadow aguantarlos. Además su intuición
como pandillero le había dotado de una destreza desarrollada durante
las peleas, por lo que a pesar de no conocer ningún arte de lucha,
podía intentar igualar a su rival.
Durante unos minutos continuaron con su batalla, golpe
tras golpe. La peor parte se la estaba llevando el I-Men, pero su
resistencia era encomiable, y estaba logrando que J.J se agotara,
cosa muy extraña para el destructor. Llegado cierto punto el moreno
se deshizo de uno de los ataques de su rival y atrapó su brazo,
lanzándole contra la pared. J.J no pudo detener el impacto y recibió
un duro golpe en la espalda que le quitó un poco de vida. Cuando
logró levantarse de nuevo, Shadow había tomado distancia.
-Desde aquí parece que puedo usar mi poder, curioso,
¿no crees?- Preguntó el joven al tiempo que las sombras le
envolvían. En sus manos se concentraron unas esferas oscuras. El
destructor no quiso darle tiempo a hacer nada y salió lanzando,
tratando de llegar hasta él. Pero el I-Men no se lo puso fácil, se
deslizó usando sus sombras, como si patinara, y al mismo tiempo iba
lanzando los orbes oscuros, uno a uno. Por supuesto J.J tenía la
habilidad suficiente para esquivarlos, provocando explosiones de
oscuridad por toda la habitación.
“Ahora es mi oportunidad”, pensó el moreno al
tiempo que lanzaba los dos últimos orbes oscuros. Los lanzó de tal
manera que la única forma de J.J para esquivarlos fue dar un
portentoso salto de metro y medio. Shadow esperaba justo eso, de
manera que usó sus propias sombras como trampolín parar llegar un
poco más alto que su rival y caer sobre él.
-¡Envite oscuro!- Exclamó al tiempo que caía sobre el
destructor. Este levantó las manos para tratar de bloquear de alguna
manera el ataque, pero a pesar de que las sombras se dispersaron en
cuanto estuvo muy cerca, la fuerza ya estaba hecha. Aprovechando
además la gravedad, el golpe que recibió J.J fue contundente,
haciéndole perder su primera vida. Una vez en el suelo J.J no perdió
ni un instante, se recobró y enganchó a su rival en una llave.
-¡Toma esto!- Haciendo presión logró quitarle una
vida. Shadow chilló de dolor y se revolvió usando toda su fuerza-
Cuanta más fuerza hagas, peor será...- Trató de disuadirle el
destructor, pero Shadow no se rindió, usó la fuerza de sus piernas
y logró deshacerse de la presa.
J.J se sorprendió, pero enseguida recuperó la postura
de combate. Hacía mucho que no le quitaban una vida, el único capaz
había sido ese Guerrero Celeste, hace ya bastante tiempo. Shadow se
levantó finalmente del suelo, dolorido y mirando con furia a su
enemigo. Entonces el destructor se dio cuenta de que si quería
derrotar a este enemigo, no bastaría con su poder normal.
-Parece ser que tendré que tomar medidas
extraordinarias contra ti. Preferiría no hacerlo pero... debo
ganarte, Shadow- Entonces el joven comenzó a desabotonarse su mono
negro. A medida que lo hacía el I-Men sentía una fuerza creciente
en su rival. Finalmente J.J se desprendió de su mono por competo,
liberando su fuerza por primera vez dentro del juego.
-¿Qué es esto?- Shadow sintió al instante que sus
poderes volvían. Lo que quiera que evitaba que funcionaran había
desaparecido. Pero estaba más preocupado por lo que tenía delante.
Un leve fulgor amarillo cubría el torso desnudo de J.J, quien sólo
mantenía un ligero pantalón que se ajustaba a sus piernas. La
definida musculatura no era nada sorprendente, pues el cuerpo del
destructor era muy delgado. Lo verdaderamente increíble era la
energía que este emitía- ¿Y este poder de dónde sale?
-Siempre ha estado dentro de mí...- Susurró J.J
mirando a su rival- Pero desde que apareció lo he maldecido. Supongo
que podrías considerarme como una bomba nuclear, en cualquier
momento puedo estallar. Mi cuerpo es una fuente inestable de energía.
Ni si quiera yo conozco el límite de esta energía, pero es tan
peligroso que jamás la he usado contra alguien.
-¿Cómo demonios has podido esconder algo así? No es
algo normal. ¿Es ese traje? ¿Lo encontraste en el juego?- Shadow
trataba de responder a sus preguntas, pero no encontraba una
respuesta lógica. J.J sonrió.
-No, alguien con esta abrumadora fuerza hubiera
destacado demasiado en el faro, ¿no crees?- El destructor cerró los
ojos, pensativo. Luego los abrió y miró con determinación a
Shadow- Fue gracias a Gravitta. Lo conocí en la Tierra, hará ahora
dos años. En aquel entonces me ocultaba, por mi culpa varias
personas habían muerto, no sabía controlar mi tremendo poder.
Muchas personas me buscaban, pero de alguna manera siempre pude
esquivarlas. Hasta que él me encontró. Al principio Gravitta sólo
buscaba gente fuerte con la que pudiera cumplir su misión, y yo fui
el primer elegido. Usando una tela especial que alguien le había
enseñado, pudo diseñar el traje que acabo de quitarme.
-¿Y qué hace ese traje?- Inquirió Shadow, absorto por
los descubrimientos que estaba haciendo.
-Anula mi poder, y también el de cualquiera que se
acercase mucho a mi. Gravitta no sabía como fabricarlo, así que uso
el único pedazo de tela existente para crearme ese traje, eso
representó mucho para mí. Era la primera persona capaz de acercarse
a mí, la primera que me tendió la mano, aunque fuera por sus
propios motivos. Y por eso y otras cosas le sigo desde entonces.
Vosotros decís que es cruel y malvado...- La mirada de J.J decayó-
Pero no le conocéis como yo, quizá sus métodos a veces sena
violentos, pero él no es mala persona. Y sobre todo desde que
conoció a Eliart, está cambiado.
-Ya veo... entiendo como te sientes con Gravitta, J.J. Y
entiendo por qué le sigues, ha sido una persona que hizo mucho por
ti- Shadow se llevó la mano al corazón- Para mí Eliart es igual,
fue como un hermano mayor durante mucho tiempo, intentó ayudarme de
numerosas maneras, aunque al final no sirviera de nada. Sin embargo
si estoy aquí es por él. En el fondo somos iguales, ¿no te parece?
-Tal vez- J.J esta vez frunció el ceño con fuerza al
mirar a Shadow- Pero estamos en el juego. Y Eliart y Gravitta
pelearán dentro de unos momentos, no podemos detenernos ahora.
-Alguien me enseñó que nunca es tarde para cambiar-
Afirmó el chico de sombras, creyendo ser capaz de llevar a J.J a su
lado.
-Y tenía razón, aún se puede cambiar... pero he
decidido seguir a Gravitta tanto en sus errores como en sus aciertos,
y ahora debo eliminarte por él. Pretendo hacer que gane este juego,
Shadow, así que vamos, levanta tus puños.
-Como quieras.
Shadow se cubrió por completo de sombras, su armadura
oscura apareció casi al instante. “Contra este oponente no puedo
andarme con chiquitas, será mejor que lo saque todo”, pensaba. Una
sombra se extendió desde el cuerpo del I-Men, dando lugar a Rencor.
Revelación de repente sintió un tirón psíquico. Algo
acaba de pasar. Algo importante. Sus instintos le hacían querer
pararse a meditar para tratar de predecir el futuro, pero en ese
instante Death arremetía contra él. Usando su arte de combate
combinado con el espíritu del Guerrero, Revelación había salido
bastante bien parado del enfrentamiento cuerpo a cuerpo, a pesar de
la brutal fuerza de su enemigo. Los no-muertos saltaban también
tratando de desgarrar el cuerpo del místico, pero este respondía
con eficacia a sus ataques. De repente un curso de acción se
presentó en la mente del I-Men.
-¡Toma esto!- Invocando su cetro lanzo un ataque contra
Death, quien aprovechó al mismo tiempo para lanzar un derechazo
directo al estómago del I-Men. Ambos ataques dieron en su objetivo,
la runa roja se activo y una llamarada explotó en la cara del
destructor. La fuerza liberada del tejido muerto de Death Master
mandó a volar a Revelación, que ni siquiera con la protección de
su espíritu del Guerrero pudo evitar perder una vida. Sin embargo el
fuego del bastón había hecho mucho daño también al destructor,
quitándole una vida.
El golpe en la cabeza hizo que se desconcentrara, de
manera que el portal desapareció en el aire. Al menos ya no
aparecerían más no-muertos. Revelación se levantó y miró en
derredor, apenas una treintena de cadáveres estaban en condiciones
de luchar contra él. En el otro extremo de la sala, justo frente al
trono de huesos, Death hacía esfuerzos por levantarse. “Ahora es
el momento”, pensó mientras levantaba su cetro por encima de su
cabeza, La runa roja brilló de nuevo, esta vez más fuerte. Una
llamarada comenzó a girar en torno a él. Llevando su concentración
al extremo formó unas bolas de fuego que dirigió contra cada uno de
los zombis, que estallaron en llamas.
Los cuerpos entraron en combustión con una facilidad
increíble, seguramente debido a los gases que el cuerpo producía
producto de la putrefacción. El fuego consumió a los no-muertos
como si fueran paja. Death Master se levantó y observó como sus
muñecos ardían.
-Vaya, he de reconocer que no esperaba que lograras
deshacerte de todos ellos, y al mismo tiempo hacerme tanto daño como
para eliminar el portal de la muerte- Le alabó su rival. Entonces
una de sus costillas salió de su caja torácica. El destructor la
extrajo por completo sin que una sola gota de sangre cayera al suelo-
Contra ti los números no cuentan, no importa la cantidad de
no-muertos que invoque, eres más fuerte que ellos. Por eso ha
llegado el momento de enseñarte mi verdadera fuerza, el esgrima de
la muerte.
La costilla creció de tamaño en la mano de Death,
hasta convertirse en una espada de hueso muy similar a una katana
,que empuñaba con la mano derecha. Revelación se dio cuenta de que
no la sostenía de cualquier manera. De hecho parecía que su postura
tenía algo de especial. Sin dejar de usar el espíritu del Guerrero
elevó su cetro, poniéndose en guardia.
-Tu postura no es la de un principiante... ¿Eres un
espadachín?- Quiso saber el místico. Gracias a sus poderes en
seguida pudo ver que sí, y además conoció algo de la historia del
pasado de Death, pero decidió esperar una respuesta.
-Bueno, algo así. Mi abuelo era japonés y fundó una
escuela de esgrima. Mi padre renegó de ello, pues era español-
Death sonrió- Yo aprendí algo con mi abuelo antes de que muriera,
pero de todas formas mi débil cuerpo nunca fue suficiente para
aguantar la potencia de las técnicas que uso.
-Ya veo, y ahora que has abierto el portal de la
muerte...
-En efecto, ahora mi brazo derecho es capaz no sólo de
ejecutarlas, sino además de sobrepasar su poder original. Aunque
el precio que he tenido que pagar ha sido la muerte de mi brazo...
¿irónico no crees?
-Ciertamente lo es- Respondió Revelación. Había sido
breve, estaba concentrado en escudriñar los posibles futuros que se
abrían ante él. Sin embargo la mayoría acababan bastante mal para
él. Podía encontrar una forma de derrotar a Death, pero siempre
terminaba siendo un doble KO, o bien él estaban tan cansado que no
podía hacer nada más. Sin embargo, un futuro en concreto mostraba
una tercera opción, una opción en la cual ninguno de los dos
moría... y más allá se abrían nuevas posibilidades. “Hasta hace
un segundo ese futuro no existía, algo ha pasado recientemente que
ha hecho vibrar el futuro. Lo más probable es que Shadow haya hecho
un acto cuya consecuencia estoy sintiendo... Esta opción me dejará
exhausto, pero si lo logro el resultado puede merecer la pena...
vamos allá”, decidió.
El cetro comenzó a brillar de manera extraña, la runa
negra estaba encendiéndose. “Una vez activada dispondré de
escasos minutos para acabar el combate, será suficiente. No debería
usarla, el desgaste es demasiado, pero no veo otra opción”,
reflexionaba. La furiosa energía oscura recorrió al místico,
levantándole el pelo como si el viento recorriera la habitación.
Death Master esperaba con paciencia el movimiento de Revelación.
-Vamos, te espero- Le dijo. El místico veía con mucha
más claridad el futuro ahora, la runa negra le despejaba la mente y
le permitía discernir los acontecimientos con mayor certeza. Gracias
a ello pudo ver que el esgrima de la muerte era una serie de
posiciones mayormente defensivas que aprovechaban la vulnerabilidad
de ciertos puntos del oponente al atacar.
-Allá voy...- Susurró Revelación al tiempo que el
espíritu del guerrero se combinaba con su runa negra. Se lanzó
rápido como el viento. De todos los I-Men era el que menos había
desarrollado su poder en términos físicos, si no sobre todo
mentalmente. A pesar de ello sus técnicas eran ahora mucho más
eficaces. Arremetió con el bastón desde uno de los flancos del
destructor, pues vio que era su punto más débil. Death lo vio venir
justo a tiempo y respondió con un revés de su espada. La fuerza
seguía siendo demasiado para el I-Men, que no pudo atravesar la
defensa férrea.
-Death is
everywhere- Susurró el
destructor al tiempo que su cuerpo obtenía una tonalidad
blanquecina, similar a la de su brazo derecho. “Mierda, esa
habilidad que había visto con mi visión era justo la que quería
evitar...”, pensó Revelación al tiempo que se preparaba para
recibir el ataque de su enemigo. Death Master no se hizo esperar,
extrajo otra costilla de su cuerpo y ahora usaba dos katanas de
hueso. Dio un gran salto y cayó con fiereza sobre el místico, que
apenas pudo esquivarlo.
-¡Runa azul!- Exclamó al tiempo que que lanzaba una
ola sobre Death. Este no se inmuto, reanudó su ataque lanzando
estocadas con ambas armas. Revelación se cubrió con el cetro al
tiempo que empleaba sus técnicas. Los golpes volaban en ambas
direcciones, de no ser por la runa negra el I-Men no habría podido
aguantar la fuerza del destructor.
-Y ahora... ¡doble colmillo de la muerte!- Dijo Death
usando una postura ofensiva y cargando con sus espadas. El I-Men
agitó su cetro y la runa azul claro se iluminó. Dejó que las
espadas le alcanzaran, clavándose en su estómago, al tiempo que con
el cetro tocaba el pecho de Death Master, quien al instante fue
cubierto por una fina capa de hielo.
-Así... está mejor...- Susurró Revelación sangrando
por la boca al tiempo que perdía su segunda vida tras extraer las
espadas. Sin perder tiempo extrajo cinco conjuros de su ropa y los
colocó en la cabeza, brazos y piernas de su enemigo. Entonces cerró
los ojos y llamó al poder místico que poseía y con el cual estaba
conectado- Ahora... ¡Sello!
El hielo repleto de fracturas, pronto se rompería. De
repente los conjuros se conectaron por unas líneas negras pintadas
en el aire, formando un pentágono. Una misteriosa fuerza selló los
movimientos de Death.
-Bien, se acabó el combate, querido amigo- El
destructor lo miraba desde su posición, inmóvil- Tal vez dejarme
atravesar no haya sido la mejor estrategia que podría haber
pensado... pero he logrado mi objetivo- El I-Men se acercó a
rebuscar entre los bolsillo de Death Master hasta encontrar la llave
metálica con el cinco negro dibujado- Aquí está la quinta llave,
perfecto.
El místico se separó del destructor y comenzó a
marcharse, pero de pronto el hielo se rompió.
-Eh, ¿no decías que tus conjuros sólo detenían a
aquellos con menor voluntad que la tuya?- Su enemigo estaba
moviéndose, muy poco, pero lo había logrado. Estaba rompiendo el
sello con su tremenda fuerza. Revelación había previsto este
escenario, pero aún así tuvo que reconocer que era sorprendente-
Supongo que en cuanto logre quitarme estos papeles podré moverme con
libertad. Por cierto, ¿a dónde vas con esa llave?
-¡Maldita sea!- Con un movimiento rápido Revelación
alcanzó a su rival y le propinó un duro palmetazo. El espíritu del
guerrero envolvió en su aura al místico, otorgando fuerza extra.
Death salió disparado varios metros, el impacto fue muy fuerte. A
pesar de todo no perdió una vida. El I-Men no perdió el tiempo,
saltó y llegó de nuevo hasta el destructor justo cuando este estaba
a punto de retirarse uno de los sellos- ¡Gran palmada!
El golpe dio en la cabeza a Death, quien perdió durante
un instante el conocimiento y perdió su segunda vida. La sangre
comenzó a salirse por la nariz. La piel del destructor comenzó
entonces a recuperar su color normal, salvo el brazo derecho, por
supuesto. Revelación lo levantó y le retiró los conjuros. Entonces
le abofeteó la cara, despertándole.
-¿Eh? ¿Qué ha pasado?- Preguntó, confuso. Al ver a
Revelación trató de levantarse, pero el I-Men le retuvo.
-Espera, quiero que entiendas que acaba de pasar aquí-
El joven destructor se quedó mirándole sin entender- Acabas de
desmayarte... y no te he rematado. En su lugar he roto el sello y te
he dejado vivir. ¿Significa eso algo para ti?
-Ja, ja, ja- Death rompió a reír- No deja de ser
irónico que quieras dejar vivir al dueño de la muerte.
-Aparte de que el nombre es algo pretencioso, creo que
eres más útil vivo que muerto, Death. Eliminado no me vales de
nada, y sin embargo Gravitta apreciará que sigues vivo- Explicó
Revelación. Death no terminaba de entender y fue a preguntar una
cosa, pero el místico se adelantó a su pregunta- No, no pretendo
volver a él, si es eso lo que te preguntas. Lo que pretende es darle
una oportunidad de que vuelva a la luz. Mi líder, Eliart, se piensa
que no sabemos lo que pretende, pero yo mejor que nadie se que
intentará hacer entrar en razón a Gravitta. Y creo que merece la
pena el intento.
-¿Por eso me dejas vivo? Gravitta puede ser mi líder,
pero no es el tipo de persona que aprecia demasiado a los demás. No
creo que signifique mucho para él- Dedujo Death.
-Tal vez, pero sin embargo te ayudó. Y creo que te
considera una de las pocas personas de valor que tiene alrededor. Mi
poder no falla, la posibilidad existe y está ahí. Dejándote vivo
aumento ese futuro, que espero se lleve a cabo- El destructor se puso
en pie, pues Revelación ya no trataba de detenerle. Era mucho más
inteligente de lo que parecía, así que ató cabos en seguida.
-Si tanto te preocupa lograr ese futuro, es porque los
demás no son muy buenos, ¿me equivoco?
-No lo haces, Death- Confirmó Revelación- La pelea
contra Gravitta no tiene muy buena pinta para Eliart, asumiendo que
logremos colectar las llaves necesarias... Veo probable que
consigamos las llaves, pero el desenlace de ese combate no traerá
nada bueno a los I-Men, y la providencia me dice que debo hacer algo.
-Bueno, me caes bien. Lo cierto es que has logrado
despertar mi curiosidad, Revelación. Me rindo en nuestra pelea,
puedes llevarte la llave quinta. De todas maneras si siguiéramos
peleando no sé quien ganaría, y prefiero no atravesar todavía mi
portal- Comentó Death al tiempo que reía y fue a sentarse en su
trono.
Revelación sintió de nuevo otra perturbación
psíquica. De nuevo algo había cambiado, y seguro se debía a su
conversación con el destructor. Se encaminó a las escaleras
ascendentes para subir al Sexto piso. “Definitivamente las opciones
están aumentado, todo dependerá de ti, Eliart”, pensó.
El Guerrero llegó finalmente al primer piso. En sus
brazos descansaba Gaia, totalmente inconsciente. Con esfuerzo miró
la sala, llena de destrucción por todos lados. “Aquí fue donde
Demongirl derrotó a Leariat. Hace menos de una hora, pero como noto
su terrible ausencia...”, reflexionaba el Guerrero. Demongirl había
sido de las primeras personas en encontrarse en aquel terrible viaje.
Desde el primer día habían compartido sus destinos, y ahora que el
de ella se había separado del de los demás, la cosa no pintaba nada
bien. Abrió la puerta y se encaminó hasta la barrera que separaba
el territorio de la torre del exterior. Gravitta habló.
-Guerrero, existe una regla que no pensé que haría
falta decir. Si abandonas la barrera no podrás volver a entrar...
tenlo presente- Comunicó a su huésped. El I-Men miró al techo con
furia. Las chicas se acercaron al límite de la barrera al ver a
Celestina. Las chicas mostraban heridas de diferente grado.
-¿Qué ha pasado aquí?- Preguntó el chico, asustado.
Miró a su hermana, que parecía haber recibido algún golpe- ¿Estás
bien, Erzzhia?
-Si, estamos bien- Respondió Garra- Un par de idiotas
seguidores de Gravitta nos atacaron. Por suerte pudimos con ellos, al
fin y al cabo si fueran más fuertes estarían en la torre. ¿Qué ha
pasado dentro? ¿Cómo está Gaia?
-Su rival la dejó inconsciente. Imaginaba que Erzzhia
os estaría manteniendo al tanto, pero las cosas se han complicado un
poco...- El Guerrero dejó a Gaia en el límite de la barrera, donde
las chicas pudieron llevar a su lado. Entonces el chico les hizo un
breve resumen de todo lo que estaba pasando dentro. Incluida la
muerte de Demongirl. Waver cayó de rodillas al escuchar la terrible
noticia, las lágrimas acudieron. Kya sintió una extraña presión
en el estómago. Erzzhia y Garra se miraron con preocupación.
-¿No sabías nada de esto, Erzzhia?- Inquirió Garra.
La chica se sonrojó.
-Bueno, algo podía intuir, debido a mis comunicaciones,
pero la piedra de la torre repele todo tipo de poder, no quise sacar
conclusiones precipitadas sin confirmar nada... Lo siento- Garra se
llevó una mano a la cabeza.
-¿Y qué harás ahora, Guerrero?- Preguntó Waver,
mirándole desde el suelo.
-Volveré a subir, debo entregar las llaves uno y tres.
El memo del capitán es fuerte, logrará una llave. Y no me imagino a
Shadow o Revelación perdiendo, así que no os preocupéis, saldremos
de aquí, os lo prometo- Afirmó con contundencia. Entonces se giró
antes de que pudieran decir nada y retomó el camino a lo alto de la
torre.
Tiempo restante; 00:29:13.
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