La tromba de agua parecía no tener fin. Miles de litros
cúbicos caían como un gigantesco muro, aplastando todo a su paso,
era como la fuerza de un titan desatada, salvaje e indomable. Creator
y Bianca no lo esperaban, Waver estuvo escondiendo su energía hasta
el último momento, por eso el ataque les dio de lleno, no había
escapatoria posible. El Guerrero Celeste y Gaia escaparon por poco
del ataque de su compañera, Llama Helada, por su parte, congeló un
poco del agua y se escondió tras es improvisado refugio.
Dentro del refugio sintieron la vibración y entró un
poco de agua.
-¿Qué ha sido eso?- Preguntó Holy.
-Debe de haber sido Waver, ha sonado como una ola
gigantesca- Contestó el Capitán Vasco, acostumbrado a paisajes
costeros.
En la calle era todo un caos, el agua se había llevado
por delante coches destrozados, piedras y cualquier cosa que no
estuviera anclada al suelo. Waver miraba, exhausta, el resultado de
su feroz ataque. Estaba cansada de antes por las pocas vidas, lanzar
tal cantidad de agua era algo que no podría repetir en bastante
tiempo. Miró como el líquido se iba filtrando en las alcantarillas
y desapareciendo por las calles, en favor de la pendiente. De entre
la espuma salieron los enemigos de dorada armadura. La chica, Bianca,
se había protegido con su armadura, pero aun así ambos habían
perdido un poco de su primera vida. Se levantaron con esfuerzo del
suelo.
-Mierda...- Dijo la mujer, tosiendo agua. Levantó la
visera del casco y fulminó a Waver con la mirada- Te vas a enterar-
Se lanzó contra ella con un gran salto, pero entonces Gaia se
interpuso y la frenó.
-¡No te lo permitiré!- Las dos forcejeaban. Entonces
el compañero de la caballera gritó algo.
-¡Bianca vayámonos!- La aludida retrocedió y miró
que pasaba. Lo comprendió al instante, el cuaderno de Creator estaba
empapado, y sus dibujos se habían diluido, por lo tanto no podía
usar su poder- Será mejor que avisemos a los demás, ¡rápido!
-Tienes razón...- Gaia la estaba mirando a los ojos-
Esto no quedará así...
Y con esas palabras los guerreros de la armadura de oro
se fueron, rápidos como el viento. Llama Helada se planteó
perseguirles, pero no sabían si había alguien más cerca, y era muy
imprudente separarse ahora, además de que los enemigos eran rápidos.
Se miraron. Aquellos tipos eran especialmente fuerte, y habían dicho
''avisemos a los demás'', de manera que eran un grupo mayor. Llama
Helada manifestó sus dudas en voz alta.
-¿Qué haremos si vuelven? No podemos abusar del poder
de Holy, acabará agotada, ¿sigue siendo buena idea esperar al grupo
de Eliart y los demás?- Preguntó el chico. Gaia y el Guerrero
Celeste se miraron, confusos.
-No lo sé, entremos dentro y hablemos con los otros, a
ver que piensan- Contestó la rubia, de manera que fueron con el
Capitán y Holy, que les esperaban. Entonces les narraron como se
había desarrollado la batalla y lo fuertes que eran.
-Entiendo... son gente peligrosa, si Llama Helada tiene
razón y vuelven pronto... no creo que podamos hacerles frente- El
Capitán se llevó una mano a la barbilla mientras reflexionaba sobre
su situación. Mientras los demás peleaban había logrado recuperar
su segunda vida gracias a la curandera, así que se sentía mejor-
Esta noche deberíamos dormir e intentar descansar, y mañana
podríamos probar a acercarnos a los demás, ¿qué pensáis?
-Por mi genial, necesitaré reposar unas horas para
poder continuar con la curación- Intervino Holy. El Guerrero se
acercó por la espalda y le puso una mano sobre el hombro.
-Oye, no hace falta que te sobre esfuerces, tómatelo
con calma, no queremos que tu también acabes exhausta- Dijo mientras
le sonreía con dulzura. La chica se sonrojó y asintió.
-Entonces está bien, yo buscaré algo para comer,
vosotros quedaos y descansad- Sentenció Gaia, levantándose. El
Capitán hizo lo mismo.
-No dejaré que vallas sola- Argumentó. La otra no le
dio más vueltas y salieron. En sus mentes y en sus corazones,
echaban de menos al resto del equipo.
Eliart les estaba enseñando a los demás el misterioso
orbe verde que le había recuperado las vidas perdidas. Al principio
miraron el extraño artefacto con recelo, sobre todo Demongirl, pero
finalmente todos acabaron usándolo. Una vez estuvieron recuperados
subieron a la oquedad en la roca. La chica sentía a sus enemigos
cerca, al otro lado de la pared.
-Están justo aquí- Dijo señalando un punto del muro-
Sus energías son estables, diría que uno de ellos duerme, lo más
seguro es que nos hayan perdido la pista y no tengan ni idea de donde
diantres estamos, lo cual es una ventaja para nosotros. Tenemos que
aprovechar que estamos a tope para salir, ¡y reventarles!- Terminó
exclamando con furia. Eliart se adelantó y miró a Revelación, que
asintió.
-Argem, ¿puedes pasarnos al otro lado?- Preguntó el
líder.
-Si, desde luego, darme la mano- Todos se acercaron para
cogerle. El chico hizo lo mismo que la última vez y, concentrándose,
manipuló su energía para cambiar su constitución. Una vez alcanzó
el estado fantasmal de su poder, atravesó la pared, arrastrando al
resto de los I-Men.
Nada más avistar el cielo azul, Demongirl se soltó y
salió disparada hacia sus relajados enemigos. Hammer-hands fue el
que la vio venir y se levantó de un salto, dispuesto a plantar
batalla, sin embargo la chica había sido muy rápida, y de un
puñetazo lo mando a volar. Inmediatamente, Shadow y Eliart se
pusieron a sus flancos.
-Esta vez os daremos una buena paliza- Dijo el moreno,
acto seguido las sombras cubrieron su cuerpo, dándole un aspecto
siniestro. Eliart llamó a Aries y el aura naranja le envolvió con
su fuerza y energía. En ese momento Zack, el chico que estaba
durmiendo, se levantó de golpe y se encontró con el líder de los
I-Men lanzándose sobre él, en tanto Shadow iba a atacar a Gombai.
Hammer-hands surgió de unos arbustos, ya estaba de nuevo allí.
-Vosotros entretened a estos tipos, yo me encargo de la
chica- Gritó mientras miraba con cara lasciva a Demongirl. La chica
se asqueó ante la actitud de machito del otro.
-Te arrepentirás de esa decisión- Siseó la I-Men, que
sacó sus espadas. Sin mediar palabra dio un portentoso salto para
lanzarse contra su rival, quien convirtió sus manos en martillos
para hacer frente a las armas de la chica. El metal chocaba contra el
metal, produciendo chispas, pero no tardó mucho en hacerse evidente
que aquel chico no tenía ni idea de luchar, tan solo lanzaba sus
ataques al aire con una fuerza exagerada, malgastando muchas
energías. Demongirl usó entonces su espada dorada, alzándola.
-¡Destello!- La luz iluminó fugazmente el área,
cegando a Hammer-hands, quien tropezó y cayó al suelo.
-¡Mierda! Maldita cría- La I-Men aprovechó la torpeza
de su contrincante para asestarle un duro espadazo. En parte por
suerte, en parte por intuición, el hombre logró parar la hoja, que
tan solo le hizo un pequeño corte. Abrió los ojos, volvía a ver-
¡Ahora verás!- Se levantó y juntó las manos, entonces se
fusionaron y apareció un martillo de proporciones bastante más
considerables. Lo agitó con fuerza y fue a golpear a la chica.
Demongirl evadió el golpe con elegancia, a pesar de la
fuerza y la destrucción del ataque, no tenía nada que hacer contra
ella, que era increíblemente rápida. Harta de la pelea concentró
sus fuerzas y multiplicó su velocidad, situándose a un costado de
Hammer-hands. Este no fue capaz de reaccionar, de manera que la
espada de la chica se hundió en su cuerpo hasta la empuñadura. Ante
una herida de semejante envergadura, lo que quedaba de sus vidas se
esfumó. La voz anunció; Jugador: Hammer-hands, vidas: 0, poder:
metamorfosis de martillo, estado: eliminado.
Por su parte, Shadow batallaba contra Gombai, el chico
que podía crear chicles explosivos. No era muy rápido, ni rival
para el moreno, pero lo compensaba con astucia, sabía lanzar bien
sus armas, además de que era capaz de generar cantidades ingentes de
chicle. El I-Men se fundía con su sombra aprovechando la espesura
del bosque e intentaba atacar al chico por sus puntos ciegos, pero
este permanecía atento a los movimientos de su rival. Para colmo, el
chico sombra apenas era capaz de prever los ataques explosivos de
Gombai. Llegado determinado momento, el oriental se metió la mano en
la boca y sacó una gran bola de chicle.
-Joder, eso ha sido un poco asqueroso- Manifestó Shadow
en voz alta, sin embargo ese chicle contenía mucha energía. ''He de
preparar un gran ataque'' pensó, de manera que juntó sus manos y
concentró la energía, una esfera de oscuridad comenzó a formarse-
¡Orbe Oscuro!- A pesar de que no estaba maduro, lo lanzó, cosa que
pilló al otro por sorpresa, aunque pudo esquivarlo por muy poco. Aun
así la onda expansiva le hizo caer al suelo. El moreno fue a rematar
el trabajo, pero entonces algo le agarró el tobillo, cuando miró
abajo descubrió un látigo hecho de chicle.
-¿Te gusta? Es un chicle especialmente elástico y
fuerte, y lo que es mejor, sus explosiones son más intensas- De
repente la parte que estaba pegada al tobillo de Shadow estalló de
forma violenta. Si el impacto le hubiera dado de lleno, probablemente
hubiera perdido una vida, quizás algo más, sin embargo no fue así.
No le hizo ni un rasguño- ¿Eh qué ha pasado?
Argem apareció sudando tras un árbol, había usado su
poder al máximo y había logrado que, durante un pequeñísimo
instante, Shadow se hiciera intangible, de manera que la explosión
no le afectara. Gombai se enfadó y blandió su látigo contra Argem,
pero entonces el I-Men moreno agarró un extremo del chicle,
alterando la trayectoria inicial.
-¡Idiota, ahora lo haré explotar y ese truco tuyo no
funcionará otra vez!- La onda de choque fue brutal esta vez. Sin
embargo Shadow estaba usando su forma de Sombra, en la que las
sombras le recubrían y se pegaban a su piel, casi fusionándose con
él, de manera que apenas le hizo daño. Gombai quedó petrificado
cuando sintió la mirada del chico.
-¡No pienso permitir que nadie haga daño a mis
amigos!- Exclamo mientras tiraba con fuerza del arma de su enemigo,
arrastrándolo hacía si. Su rival no pudo hacer nada cuando le lanzó
un derechazo tan bestial que le rompió la mitad de los dientes.
Mientras caía sus vidas desaparecieron. Y, de nuevo, la voz anunció,
solemne; Jugador: Gombai, Poder: Crear chicles explosivos. Vidas: 0,
Estado: Eliminado.
Argem se tiró al suelo, cansado, usar su poder sobre
otra persona era algo nuevo y le había supuesto un esfuerzo
tremendo. Shadow le ayudó a levantarse.
-Gracias por lo de antes, de no ser por ti eso me
hubiera hecho mucho daño- Le dijo el moreno de manera amistosa
mientras la palmeaba la espalda. Ya había desactivado su poder y las
sombras se habían ido.
-No ha sido nada, sois mis compañeros y quiero que
estéis bien- Argem sonrió. Era un chico bastante introvertido, pero
buena persona.
Mientras tanto, Eliart continuaba su batalla contra
Zack. Este era capaz de endurecer su piel hasta el punto de que
apenas recibiera daño, pero para compensar le hacía más lento.
''Similar a tauro, sólo que su defensa es más buena'', pensaba
Eliart mientras meditaba una fórmula para ganarle. Podría haber
desatado todo su poder sin más desde el principio, pero a lo largo
de su estancia en el juego, no todo era poder. También era
estrategia, y usar toda su fuerza desde el principio le hubiera dado
una victoria asegurada pero, ¿a qué precio? No podía volver a ser
tan imprudente, esta vez usaría con cabeza sus poderes. De manera
que la clave era como derrotarle si usar demasiada energía.
El líder de los I-Men había observado una
particularidad, y es que Zack no podía endurecer su piel de manera
uniforme, había lugares en los que lo hacía con mayor fuerza.
''Probablemente es una de las limitaciones de su poder, he de
utilizar eso en mi favor, le haré sudar un poco con golpes rápidos
y luego...''. Eliart salió lanzado, estaba decidido a usar solo a
Aries. El aura naranja le hizo llegar a toda velocidad. Impulsó su
brazo derecho para plantarle un serio golpe a su enemigo, pero este
había usado su poder y se cubría la cara con los brazos, de manera
que no surtió efecto. Eliart insistió, izquierda, derecha, la
lluvia de golpes era incesante. En el momento en el que notó como se
hacía daño en las manos paró y comenzó a resoplar, cansado.
Zack aprovechó el hueco de su enemigo para atacar. El
I-Men se echó hacía atrás, tropezando. Zack no vaciló, desactivó
su poder para recuperar velocidad y se lanzó para contraatacar, sin
embargo todo había sido una trampa, Eliart rodó por el suelo y de
un saltó fue a golpear la espalda de su oponente, quien apenas tuvo
tiempo de reaccionar. La embestida de Eliart usando Aries fue
demasiado para el chico, que perdió sus vidas restantes. La voz
anunció la eliminación del jugador y el I-Men respiró aliviado.
-He sido capaz de vencerle solo con Aries...- Dijo
mientras se miraba las manos, estaba pletórico.
Al iniciarse la batalla habían acabado algo dispersos,
pero entre Revelación y Demongirl no tardaron en estar todos juntos
de nuevo. Narraron rápidamente sus batallas y se pusieron en marcha,
quedaban unas pocas horas de luz y debían seguir avanzando.
Llevaban un buen rato cuando, de repente, Revelación
les hizo detenerse. La chica demonio se alarmó.
-¿Qué ocurre?- El rostro de Eliart reflejaba tensión.
-Hay alguien más adelante- Contestó Demongirl.
-Son dos personas, y son bastante fuertes- Añadió
Revelación.
Mientras tanto, el grupo del Capitán Vasco se
desplazaba por las calles, procurando evitar los enfrentamientos. La
ciudad que recorrían era de un tamaño más considerable que la de
la primera visita al juego, por lo menos el doble de grande. A Gaia y
al Capitán no les costó encontrar tiendas que saquear, lo cual les
hacía hacerse nuevas preguntas, ¿qué demonios eran aquellas
ciudades? ¿Había vivido gente en ese lugar hace tiempo? Y, la más
inquietante, ¿por qué se parecían tanto a las ciudades de su
mundo, de la Tierra?
-Mirar, los edificios van haciéndose más pequeños y
están más destrozados, diría que estamos cerca de la periferia-
Comentó el Guerrero- Voy a mirar si veo algo- Con ayuda del viento
se fue encaramando a los balcones de algunas viviendas, hasta subirse
a una azotea. Desde las alturas pudo ver el bosque, cercano. También
apreciaba un sistema montañoso al fondo. Bajó y les comunicó las
noticias al resto.
-Entonces si hemos avanzado, no deberíamos alejarnos
más, el bosque es más peligroso que la ciudad- Dijo el Capitán.
Llama Helada apoyó a su compañero.
-Entre hoy y mañana me gustaría curaros a todos-
Intervino Holy. El Guerrero se acercó hasta ella.
-No, no me parece prudente, podrías superar el límite
de tus fuerzas- El chico parecía preocupado por ella de manera
sincera. Ella le sonrió, pero negó con la cabeza.
-No seas bobo, quiero ser de utilidad, ya que mi
habilidad apenas me permite pelear, al menos quiero poder ayudaros
como es debido, y si no practico y mejoro, no seré capaz de estar a
la altura nunca- Argumentó. El Guerrero no supo rebatirlo, así que
se limitó a asentir.
Tardaron aún un rato en encontrar un edificio que no
estuviera demasiado expuesto y donde pudieran descansar de la dura
jornada, el enfrentamiento con los guerreros dorados les había
puesto a prueba y ahora solo pensaban en ello. La lucha les hizo
darse cuenta de su propia debilidad, necesitaban recuperarse para
sentirse a salvo en aquel mundo de locos. Mientras el Guerrero
pensaba en todo esto y acomodaba el interior de una casa, donde
habían decidido acampar, se sorprendió pensando en Holy. Era una
chica bastante silenciosa, pero les había ayudado en varias
ocasiones, y siempre estaba dispuesta a esforzarse por el bien de los
demás. ''Y encima es guapa'' meditaba.
Cuando tuvieron acondicionado el interior del precario
refugio, se sentaron todos juntos para comer, pronto oscurecería.
Siempre disfrutaban todo lo que podían aquellos momentos, en los que
estaban juntos y más o menos había cierta paz. Sin embargo,
mientras comían algo, descubrieron que sentían cierta tensión, el
juego estaba logrando que perdieran los nervios con cualquier
tontería. No podrían pasar mucho tiempo allí sin volverse
totalmente locos.
-Bueno, creo que me toca a mi hacer la primera guardia
esta noche, chicos- Dijo el Capitán. Llama Helada quiso quedarse,
pero el vasco no se lo permitió- Tú has peleado, deja que yo me
encargue de esto, por favor.
-Como quieras, confío en ti- Y así se fueron todos a
dormir.
Unas horas antes de que el grupo del Capitán acampara,
el grupo de Eliart se había encontrado con unas fuerzas misteriosas
muy cercanas a ellos. Justo en ese momento discutían que debían
hacer.
-¡Yo digo que ataquemos!- Exclamó Demongirl, que
siempre prefería la confrontación directa- A lo mejor a vosotros no
os preocupa mucho, pero pasar la noche en el bosque es una cagada, y
más estando tan lejos de los otros. En resumen, tengo prisa, y
pasaré por encima de quien haga falta, ¿entendéis?
-Si, si, comprendo tu punto de vista, pero haz el
esfuerzo de entender el nuestro- Dijo Eliart, de manera pausada-
Revelación no es capaz de prever el peligro de enfrentarnos a esas
personas, y como has dicho, hasta que encontremos a los otros somos
especialmente vulnerables.
La chica soltó un sonoro bufido.
-¿Sabéis qué os digo? Que os den, yo pelearé contra
ellos- Y sin decir nada más, se lanzó en solitario hacía las
fuerzas enemigas.
-Joder, será cabezota- Eliart la siguió, cabreado y
preocupado. ''Algún día habrá que enseñarle que ella no es la
única persona del mundo'', pensaba.
Mientras recortaba las distancias, Demongirl iba
meditando. Sabía que lo que acababa de hacer era muy injusto para
sus compañeros, pero también sabía que la seguirían, de manera
que optó por ir ella primero. Aunque la idea la espantaba. Y es que
no quiso contárselo a los otros, pero las energías que sentía eran
tremendamente poderosas, demasiado poderosas. Tal era su fuerza que
ofuscaba su sentido de la percepción, impidiéndole sentir a su
hermana, por eso tenía tanta prisa en quitarlos de en medio.
Sin embargo, por una vez durante el juego, no se sintió
nada segura del resultado de la batalla. Llegó a un claro del bosque
saltando entre los arbustos, e inmediatamente los vio. Era dos, uno
de ellos era ancho y no muy alto, pero se veía en sus músculos que
era excepcionalmente fuerte. El otro era alto y delgaducho, pero su
presencia era incluso más imponente que el del primero, su mirada
era afilada y penetrante. Además ambos compartían una
característica especial, llevaban una armadura dorada.
-Mira eso Ocro, una ratita ha salido del bosque- Dijo el
alto mientras se relamía los labios.
-Cierto, y por lo que parece es una ratita muy guapa,
veamos que podemos hacer contigo- Contestó el tal Ocro, mientras se
reía con fuerza. El alto hizo una reverencia burlona.
-Encanto, soy Lizzarit, y este es mi compañero Ocro-
Explicó mientras señalaba a su compañero.
Demongirl los miraba intensamente mientras calibraba sus
fuerzas. Invocó sus dos espadas y las empuñó con fiereza. Ocro
volvió a reír y alzó su mano derecha. Algo brilló con intensidad
y de repente tenía en la mano una gran porra de mas de un metro de
longitud. El hombre se lanzó contra la chica y, a pesar de ser
bastante corpulento, se movía con cierta velocidad. La I-Men evadió
los ataque de Ocro, que no acertaban por escasos centímetros. Puede
que no fuera tan rápido como ella, pero si uno de esos ataque
hubiera llegado a acertar, Demongirl habría perdido una vida entera.
El ser consciente de la tremenda fuerza de su enemigo, contra la que
no podría rivalizar, hizo que sintiera por primera vez verdadero
terror. Debido a sus dudas, tropezó, cayendo al suelo. Cuando quiso
darse cuenta la maza de Ocro se cernía sobre ella.
-Oh...- No fue capaz de responder a tiempo, pero, justo
en el último segundo, Eliart apareció y frenó la trayectoria de la
maza, poniéndose entre ella y la chica. Al principio Demongirl no
comprendió como era capaz de pararla, entonces se percató de que
tenía activado Tauro.
-¿Estás bien?- Preguntó el líder.
-Si, gracias, justo a tiempo- Se levantó y se sacudió
el polvo. Eliart logró quitarse de encima al otro y se situó junto
a su amiga.
-No vuelvas a hacer eso, imagínate lo que podría haber
pasado- La reprendió. Esta vez ella no contestó, sabía que tenía
razón, y no era momento para discutir nada. Pasados unos instantes
Shadow, Revelación y Argem salieron del bosque y los alcanzaros.
-Vaya, parece que la ratita no estaba sola- Comentó
Lizzarit mientras los contaba. Entonces se acercó a Ocro y le dijo-
Hagamos una cosa, yo me encargo de cuatro, y tú del que quieras, ¿es
un trato justo no?
-No me jodas lagartija, yo me encargaré de los cinco, y
tú miras- Los caballeros de la armadura dorada se fulminaron con la
mirada.
-No me jodas tu, ogro repugnante- Entonces empezaron a
pelearse entre ellos, puño contra puño. Eliart vio una oportunidad
y se lanzó.
-Es ahora o nunca chicos- Fue a golpear a Lizzarit, pero
este vio sus intenciones y se giró para darle un golpe en el último
momento. El líder de los I-Men no fue capaz de reaccionar y cayó al
suelo, herido- Mierda...
Ocro fue a aplastarlo con su maza, pero entonces fue
empujado por Shadow, quien se había recubierto de sombras para hacer
más daño, entre tanto Demongirl y Revelación fueron a por
Lizzarit, no permitirían que se burlaran de ellos así. El alto era
bastante ágil, así que los ataque de los otros dos no surtieron
efecto. Eliart se levantó del suelo gracias a la ayuda de Argem.
-¿Cómo estás?- Preguntó el chico, asustado.
-Bien, aunque me he hecho daño- Observó la situación
y valoró que era lo mejor en ese momento- Ve con Demongirl y
Revelación, yo apoyaré a Shadow.
Sin decir más llamó a Aries y fue a pelear hombro con
hombro con el chico sobra. Ambos eran bastante rápidos para Ocro,
quien se vio obligado a invocar una segunda maza que cogió con la
mano libre, ahora sus ataque eran el doble de peligrosos. A pesar de
todo la cosa estaba bastante igualada. Los otros tres competían
contra Lizzarit, quien daba la impresión de estar jugando con ellos,
no atacaba, tan solo los esquivaba, era como si estuviera bailando.
-Si no sois más rápidos, no me daréis...- Les decía.
Demongirl asestó un gancho de izquierda, pero de nuevo fue
esquivado, al mismo tiempo Revelación quiso golpear con su cetro en
la cabeza al enemigo, pero de nuevo lo esquivó. Parecía que tuviera
un sexto sentido que le previniera de los ataque en trescientos
sesenta grados a la redonda. En una de las acometidas de la chica,
dejó un pequeñísimo hueco, que Lizzarit aprovechó para darle un
puñetazo en el estómago- ¿Veis? Así es como se debe atacar- Y
giró sobre si mismo para darle una patada giratoria a Revelación,
quien logró bloquearla con el cetro justo a tiempo- Eh, eso ha
estado bien.
Mientras se jactaba de sus habilidades, Argem había
desaparecido, sin que los demás se dieran cuenta se había fundido
con el suelo para acercarse sigilosamente a su enemigo. Cuando estuvo
justo sobre él salió disparado hacía arriba para atraparle los
tobillos y retenerle. El ataque pilló por sorpresa a Lizzarit, quien
fue apresado. Inmediatamente, Argem usó su poder y hundió al hombre
unos centímetros en la tierra. El momento fue aprovechado por
Demongirl y Revelación, que golpearon a la vez al rival.
A pesar de que se cubrió con los brazos, recibió
cierto daño. Entonces una furia hasta entonces desconocida le
recorrió. Clavó sus ojos amarillentos en los I-Men mientras un aura
de energía le rodeaba.
-Cómo osáis golpearme así...- Una fuerza agrietó al
tierra y unas piedras surgieron del suelo, golpeando a Revelación y
haciéndolo caer. Lizzarit se liberó de un saltó y pisó con fuerza
la tierra, provocando un temblor que hizo que tanto Argem como
Demongirl cayeran al suelo- Habéis desatado mi furia, y mi fuerza es
la tierra en si misma- Entonces se giró para mirar a Argem- Y tú,
niñato, por tu culpa me han golpeado... lo pagarás muy caro.
El enemigo fue a toda velocidad contra el nuevo, pero
Demongirl se lo impidió, cruzándose en su camino para defender a
Argem con sus espadas. Lizzarit estaba empezando a hartarse de los
I-Men.
Mientras tanto, Ocro también se enfurecía por
momentos. Shadow y Eliart, con su poder de Aries, eran bastante
rápidos, de manera que la gran mayoría de sus ataque caían en saco
roto. Para sorpresa de ambos, el hombre no flaqueaba, parecía tener
una resistencia totalmente fuera de lo normal. ''Algo va mal aquí,
¿por qué demonios no se cansa?'', se preguntaba Eliart. La
situación se estaba alargando demasiado, y a pesar de que no les
hacían daño, tampoco eran capaces de acercarse para golpear a Ocro.
-No me queda otra...- Eliart se alejó y sustituyó el
poder de Aries- ¡Leo!- Al instante una furiosa aura roja
electrizante le recorrió. Gracias a la velocidad que le concedía
fue capaz de acercarse a Ocro, mientras esquivaba las mazas, y de
darle un golpe en la cara. Su enemigo apenas reaccionó, se enfureció
más y aumentó la velocidad de sus golpes.
-Mierda, nada funciona- Shadow maldecía, tan solo le
había rozado una de las piernas con la maza y ya se estaba hinchando
la herida. Finalmente se recubrió con la armadura de sombras, que de
nuevo se pegaron su cuerpo y se fundieron con él- ''Modo sombra''-
Dijo en voz baja. Automáticamente se hundió en las sombras y las
utilizó para llegar hasta el cuerpo de Ocro, de manera que le golpeó
con fuerza en el estómago. A pesar de todo, su ataque no tuvo ningún
efecto aparente, salvo aumentar el enfado del enemigo.
Shadow y Eliart se apartaron, sin saber que hacer.
-Este tipo no es normal, no le afectan nuestros ataques
en lo más mínimo- Dijo el moreno.
-Sin duda, debe de tener la piel dura o los músculos
muy resistentes, no lo entiendo, pero su resistencia es supremo, y su
fuerza es extraordinaria, es como una versión amplificada de mi
Tauro, solo que él puede moverse con relativa velocidad... lo cual
no es nada bueno- Contestó Eliart mientras analizaba las habilidades
de su rival.
-No sois malos combatientes después de todo- Intervino
Ocro- Aunque pelear con vosotros es como intentar apalear moscas, me
molestáis, dejadme pelear con la ratita.
-Y dale con eso, de aquí no pasas- A pesar de decir
eso, Shadow no creía que fueran capaces de pararle si llegara el
momento.
Entre tanto, Lizzarit seguía en su particular batalla
de velocidad con los otros cuando, de golpe, se paró en seco.
Demongirl y Revelación también pararon, expectantes a lo que fuera
a hacer su enemigo. Pero no hacía nada, se llevó una mano a la
cabeza mientras paseaba su mirada distraída por los rostros de sus
enemigos.
-Vaya, es Mentalizer...- Susurró- Si, te escucho, ¿qué
pasa?- Preguntó al aire. Se quedó callado unos instantes. Al cabo
de unos minutos contestó a una voz que, al parecer, sólo él podía
escuchar- ¿Eh? No me jodas machos, Ocro y yo habíamos encontrado
unos juguetitos muy divertidos- De nuevo se calló para escuchar la
respuesta- Vale... en fin, como digas, pero ya ajustaremos cuentas tú
y yo.
-¿Qué está pasando?- Preguntó Demongirl. Revelación
se acercó a ella.
-No estoy seguro, será que ha contactado con alguien...
seguramente algún aliado.
-Pues como venga otro...- Revelación negó con la
cabeza.
-Algo me dice que se van a ir, ya no siento el peligro-
En ese momento Lizzarit se dirigió a su compañero a gritos.
-¡Eh Ocro!- Gritó- ¡Mentalizer me ha dicho algo de
una reunión importante, debemos irnos ya!
-¿Qué? Venga ya, con lo divertido que estaba
siendo...- Contestó el otro, aparentemente apenado por tener que
irse. Miró a Eliart y Shadow y les sonrió- Bueno chavales, un
placer apalearos, otro día seguimos
Entonces Lizzarit y Ocro se marcharon a toda prisa
atravesando el bosque. Los I-Men no supieron muy bien como
reaccionar, pero al menos ese día habían sobrevivido. Se
reagruparon y decidieron que hacer, esta vez Demongirl se mostró más
dispuesta a colaborar.
-Yo creo que deberíamos buscar un lugar adecuado y
dormir, mirar el cielo- El Sol se estaba poniendo y la temperatura
bajaba rápidamente. Todos asintieron a las palabras de Eliart- Nos
acercaremos un poco más a la ciudad... y descansaremos. ¿Nos queda
algo de comida?
-Un poco, lo justo para cenar hoy, aunque no nos llenará
ni de lejos- Contestó Argem.
-Pues mañana por la mañana buscaremos algo, pero ahora
es demasiado tarde, venga, en marcha- Finalizó el líder.
Y así se pusieron a andar. En cuestión de minutos la
oscuridad fue casi total. No encendieron una hoguera por precaución,
y en la oscuridad cenaron frugalmente. En silencio masticaban los
restos de la fruta y carne que les quedaba. Demongirl se removió en
su sitió y manifestó sus dudas en voz alta.
-Chicos, no quiero alarmaros... pero esos dos, por donde
se han ido...- Comenzó. Los demás la miraron, expectantes- Es cerca
de la ciudad, no se muy bien donde, pero cerca de los demás, al
menos. Creo que mañana debemos apurarnos...
-Si, estoy de acuerdo con ella, esos tipos no me dan
buena espina, sus comentarios, su manera de pelear y, sobre todo, su
fuerza...- Comentó- Desde que se fueron noto como una tensión en el
aire, un mal augurio, un presagio de desgracia- Miró a todos y
terminó depositando la mirada sobre Argem- Un presagio de horror y
muerte.
-Joder Revelación, no seas tan negativo, al final nos
acojonas- Terció Shadow.
-Perdonad camaradas, es solo que no me siento bien,
debemos reunirnos cuanto antes con los otros... son tiempos de
cambio- Y sin más se recostó en el suelo- Intentemos dormir.
-En eso coincido- Dijo Eliart- Vamos a dormir, yo me
encargo de vigilar primero, por si acaso.
Siguieron el consejo de su líder y se acostaron. La
primera jornada de la vuelta al juego estaba siendo dura, se habían
envuelto ya en varias peleas, y bastante peligrosas. Y aunque aun no
lo sabían, ambos grupos se había encontrado con los misteriosos
guerreros de armadura dorada... ¿quienes serían? ¿Qué pretendían?
Con cada día que se apagaba las preguntas aumentaban, y las
respuestas desaparecían...
Sexto día de juego, finalizado. Jugadores restantes:
146.
No hay comentarios:
Publicar un comentario