sábado, 16 de junio de 2012

Capítulo 3 - 'Los I-Men contra...'


 Aquella noche nuestros amigos durmieron con dificultades. El primer día de juego los había dejado exhaustos y no estaban acostumbrados a dormir en el suelo, a pesar de ello, descansaron fruto del cansancio. Al día siguiente, se despertaron con ánimos y decidieron continuar andando. Se encontraban en una zona frondosa pero llana, con numerosos árboles y arbustos.
-Buff tío, cómo se nota que nunca te quitas ese uniforme- Dijo el Guerrero Celeste refiriéndose al olor del traje del Capitán Vasco.
-¡Estúpido cretino, lo llevo siempre porque son los colores de mi Athletic y forman parte de mí!-Contesto airado el Capitán Vasco defendiéndose del comentario de su amigo.
-Bah, menuda forma de justificar el no cambiarse de ropa ¡Eres un friki del fútbol, tío!
-Al menos yo no paso 6 horas seguidas jugando con una estúpida máquina, ¡éso si que es ser friki!- Remató el Capitán.
Siguieron un rato discutiendo como de costumbre, a la vez que andaban. El Sr.Irons, que estaba al lado, se estaba cansando de una discusión en la que parecía que combatían por ver quién era el más friki de los dos, así que decidió avanzar poco a poco hacia donde estaba la intrépida Demongirl.
Demongirl estaba unos pasos delante del resto del grupo y se la veía pensativa y cabizbaja. En parte todavía estaba algo esquiva con la idea de unirse a esos chicos que habían hecho enfadar a su hermana y aparte, algo parecía preocuparla. Eliart iba también delante del grupo, aunque no tanto como Demongirl. Pensaba en silencio en el día anterior, en todo lo que había supuesto y en cómo sería este nuevo día. En el fondo, a pesar de lo arriesgado del “juego”, se sentía muy emocionado y estaba deseando conocer más acerca de todo lo que veía, se suscitaba continuas preguntas que le hacían parecer que estaba en Babia. Por su parte Gaia, Llama Helada y Waver iban atrás del todo y, tras un rato andando sin descanso, Waver se tumbó en el suelo.
-¿Qué ocurre Waver? Tenemos que seguir avanzando- Dijo Gaia, al tiempo que trataba de levantarla.
-Id vosotros. Yo paso, necesito seguir durmiendo- Explicó Waver, despreocupada. Al tiempo que decía ésto, Llama Helada hizo gestos a los de delante para que parasen. El Guerrero Celeste y el Capitán Vasco que eran los que más cerca estaban se aproximaron.
-¿Qué pasa aquí? - Preguntó el Guerrero.
-Pues nada, que me voy a quedar aquí. Necesito seguir durmiendo - Repitió Waver, a la vez que sacaba un cigarro del bolsillo del pantalón.
-Vaya ,mira que eres debilucha ¿eh?- Dijo el Capitán mirándola de arriba abajo y lanzándole una sonrisa.
''Ahora que me fijo, es mono''. Pensó Waver y se dispuso a contestar el comentario, algo picada:
-En realidad soy más fuerte de lo crees... ¡Lo que pasa es que no me apetece andar, estoy vaga!-Concluyó, sacando la lengua.
-Bueno, me quedaré con mi hermana. Cuando esta niña se duerme pueden pasar días hasta que se despierte- Comentó Llama Helada, incitándoles a continuar- Os alcanzaremos en cuanto sea posible, seguid rectos pos este camino.
-De acuerdo, así haremos ¡Hasta luego!- Se despidió Eliart, que también se había acercado al ver que tardaban en avanzar. Tras ésto, el resto de los I-Men continuó su marcha.
De pronto, Eliart escuchó un extraño ruido entre los matorrales de la zona; algo así como un chispazo. A los pocos segundos, volvió a escuchar otro. Esta vez fue potente y... más cerca. Comenzó a preocuparse mientras miraba alrededor: Gaia estaba riéndose de los comentarios del Guerrero Celeste y el Capitán Vasco, integrándose un poco. No era posible que hubieran oído nada, así que parecía que era sólo cosa suya, con lo que prefirió no alarmar a nadie. Por su parte, David Irons, se acercó a Demongirl que parecía seguir en su mundo, ajena a todo cuanto había a su alrededor.
''Ahora que no está Llama Helada no tengo que tener cuidado con él jeje'', pensó el Sr.Irons mientras se acercaba. Al verla con la cabeza mirando al suelo y un rostro triste, habló con ella decidido:
-Ho-hola- Saludo con voz entrecortada,cosa que no le caracterizaba con la mayoría de las chicas- ¿Estás bien? Te veo un poco apagada desde esta mañana.
-Humm... sí, la verdad es que estoy bien... simplemente estoy pensativa, nada más. Gracias por preocuparte eres muy majo, pero ahora necesito estar sola- Respondió sincera Demongirl, dejando más o menos contento al Sr.Irons, que se alejó para dejar que siguiera inmersa en sus pensamientos.
El paseo continuó con normalidad durante un buen rato. Sin embargo, Eliart volvió a notar que algo raro pasaba alrededor. Afinó el oído, salió de sus pensamientos y volvió a oír un chispazo que parecía acercarse. ''Dos veces ya es demasiado raro, debería comentárselo a alguien... no puede ser sólo cosa mía''- Eliart vio que Demongirl estaba cerca de él y se dispuso a comentarle lo que sucedía.
-Oye.. oigo ruidos extraños y llevo un rato así, no se si es sólo sensación mía. Se trata de una especie de chispazo... da la impresión de que se mueve rápido y parece que se va acercando. Miro a todos los lados y no veo a ningún desconocido, con lo que me estoy empezando a preocupar. Bueno, tal vez esté paranoico, no me hagas mucho caso- Concluyó Eliart que no quería asustar a Demongirl con sus rarezas.
-Oh ¿Tú también lo notas? Vaya, empecé a pensar que estaba alucinando. Sí, sí, es como un chasquido a veces fuerte, a veces leve, pero casi siempre constante y en movimiento. Llevo un rato notándolo y no he dicho nada para no preocupar, pero la verdad es que me resulta sospechoso-Respondió Demongirl haciendo ver a Eliart que no era el único que lo sentía.
Mientras hablaban, el ruido se hacía cada vez más intenso y cercano. De repente, un chico se materializó frente a nuestros héroes. Era un joven de altura media, con una chupa de cuero y unas gafas de sol que le daban un aspecto gamberro. Por lo demás parecía muy normal. Eliart y Demongirl se sorprendieron de la llegada inminente de este desconocido. ''¿De donde narices ha salido?''- se preguntaba Eliart, aunque poco importaba. En ese momento oyeron el chasquido de un modo más claro que nunca. Se oía entre los matorrales que estaban detrás del Capitán Vasco, pero antes de que pudieran decir nada, una figura apareció detrás del Capitán. Llevaba un look muy distinto del otro chico: Era rubio y alto y llevaba un chándal y unas deportivas.
-Vaya vaya, ¡mira que panda de pringados!- Dijo el chico hablando tan rápido que muchos no le entendieron, entonces otra figura salía de los matorrales. Se trataba de una chica que tenía el pelo negro y recogido en una gran coleta. Tenía pinta de tener temperamento y aparentaba unos 18 años.
-¡Vas a insultar a quién yo te diga chico!- Respondió el Capitán Vasco, mostrándole su escudo en señal de combate, a la vez que se preparaba para lanzarse a la lucha. El Guerrero Celeste también se estaba preparando para un posible combate. Sin embargo, sintió un escalofrío en su espalda y se volvió para mirar atrás. Pudo ver como dos siluetas que se acercaban a buen ritmo, una por la derecha y otra por la izquierda. El de la izquierda era un hombre de aspecto maduro, pelo castaño y una sonrisa de oreja a oreja que daba más miedo que risa. El de la derecha era un chico más joven con el pelo azul y un rostro muy serio.
-Genial, estamos rodeados- Dijo Eliart al verles avanzar- No hay escapatoria.
El hombre de aspecto maduro y sonrisa burlona se acercó hacia el grupo y se fijó en el Capitán Vasco.
-Vaya vaya, no me dijeron que en éste juego había monos de feria vestidos de payasos- Le dijo al Capitán- ¿Te lo regaló tu mamá en tu comunión?
-¡Te voy a hacer trizas estúpida careta sonriente!- Gritó impulsivo el Capitán Vasco a la vez que le propinaba un fuerte puñetazo en la cara.
-¡Agg! Duele, ¡pero sigo manteniendo que eres un payaso!- Reiteró el hombre- Por cierto, me presento, me llaman el Trasgresor y has caído en mi trampa ¡jajaja! Ahora que me has golpeado has activado mi poder y jugaremos con mis normas.
Tras decir ésto, el Trasgresor metió las manos en sus bolsillos y sacó dos dados. Mientras lo hacía, los I-Men vieron que no podían mover ni un sólo músculo de su cuerpo. Se encontraban totalmente paralizados y se sentían fuertemente atados al suelo por unas cadenas invisibles. La sensación era tan fuerte que las cadenas parecían de verdad. Los dos dados marcaban '1' y '3'. Una vez caídos al suelo, a pocos metros de los dados surgió un gran cubo transparente con una amplia galería en su interior que levantó ligeramente el polvo. Después de aparecer el misterioso cubo, los dados brillaron durante unos instantes y volvieron al bolsillo del Transgresor levitando.
-¡Efectivamente necios, mi poder consiste en la capacidad de crear e imponer unas normas lo que me permite crear todo tipo de juegos macabros para divertirme a costa de los oponentes! Mis normas se imponen necesariamente por medio de esa sensación de estar encadenados y paralizados que os atrapa. Si queréis escapar a esas “cadenas” tendréis que aceptar mis reglas. Bien, el dado ha indicado 1 y 3, así que tres de vosotros entraréis a ese cubo y lucharéis contra tres de “mis hombres”- Al decir ésto el chico serio del pelo azul saltó con cara de enfado:
-¿“Tus hombres”?¿Desde cuándo somos “tus hombres”? ¡Déjate de chistes e historias y comencemos a pelear!- Bramó de un modo impulsivo.
-Tranquilo Krônos- Que así se llamaba el chico del pelo azul- Era una broma- Dijo el Trasgresor y continuó su explicación pero algo más deprisa, ya que no quería enfadar a su amigo- Las reglas son sencillas; Entraréis a luchar una batalla 3 contra 3 en la zona que acabo de crear. Cada vez que uno pierda una vida, deberá salir del campo de batalla y retirarse- Y emocionado gritó: ¡LA BATALLA COMIENZA!
-Veamos ¿quién entrará a la zona de combate?- Preguntó Eliart y, mientras lo hacía, vio las caras del Capitán Vasco y Demongirl que estaban ya mirando el “área de juego” con ganas de pelea .
-Yo iré con ellos, ya he descansado lo suficiente- Confirmó el Guerrero Celeste a Eliart.
-De acuerdo tío, ánimo ahí dentro no sabemos lo que puede pasar.
-Tranquilo tío jajaja, estaré bien- Contestó a la vez que le mostraba el colgante con la piedra que Eliart le había dado.
Tras decir ésto, los tres entraron en el “área de combate” y fueron liberados de las cadenas que los paralizaban. Sabían que sería duro, ya que perder significaba salir con una vida menos. Del otro grupo entraron la chica, que se hacía llamar Violeta, el rubio deportista, al que llamaban Centella y el chico de aire macarra, llamado el Ilusionista.
Al comenzar la batalla, Demongirl se lanzó rápidamente sobre Violeta, tratando de golpearla con sus puños.
-¡Recibe mi premio!- Dijo Demongirl mientras la atacaba ferozmente con su puño. Pero en el momento inmediatamente anterior a que pudiera golperarla, Violeta extendió los brazos y se generó a su alrededor una extraña barrera redondeada de color violeta que la sirvió tanto para protegerse como para atacar a Demongirl. Mientras tanto el Guerrero Celeste, más calmado, empezó a estudiar a su rival. Centella tenía la habilidad de lanzar rayos.
''Bueno, supongo que el viento podrá hacer algo frente a sus rayos''. Centella comenzó lanzando un rayo hacia el Guerrero Celeste, que logró esquivarlo de un salto a la vez que movía su brazo derecho y generaba una fuerte corriente de viento, que golpeó a Centella levemente. “Tengo que generar una corriente de viento más potente para dañarle”- Se dijo motivándose a sí mismo. Comenzó entonces a investigar y a emplear el viento que iba generando de casi todas las formas posibles: Creó un tornado para protegerse de los rayos de Centella, empleó el viento como impulso para golpear cuerpo a cuerpo. Por su parte Centella hacía lo propio con el rayo, aunque parecía conocer mejor sus habilidades.
La batalla estaba muy igualada ya que la fuerza y la velocidad de ambos rivales era muy similar y ninguno parecía amedrentarse.
El Capitán Vasco, por su parte, se abalanzó sobre el ilusionista, quien al verle acercarse se teletransportó varios metros atrás.
-Anda eres rápido- Dijo el Capitán Vasco asombrado de encontrar un rival a su altura en velocidad.
-Sí, lo soy- Contestó de forma serena. No parecía mal tipo simplemente un chico más del juego que luchaba por sobrevivir.
-¡Je, pero nadie puede con las pelotas de un Vasco!- Y dicho ésto se lanzó locamente hacia él tratando de arrearle en la cara. El Ilusionista contaba con que su rival era muy impulsivo, así que esperó el momento adecuado para 'saltar'. En el momento adecuado se transportó a la espalda del Capitán.
-¡Mi turno!- Gritó a la vez que golpeaba con ambas piernas a la espalda del Capitán, logrando tomar impulso y hacer que el Capitán Vasco perdiera el equilibrio. De nuevo se apareció frente al Capitán con intención de sorprenderle con los puños. Sin embargo, el escudo de la Ikurriña paró su golpe en seco, e incluso hizo daño al Ilusionista en la mano- Joder, que duro está el escudo- Dijo soplándose la mano.
-Bah, no has visto nada. ¡Vamos Patxi!- Se animó mientras le acertaba el primer golpe en la cara al Ilusionista.
Mientras tanto, Demongirl continuaba tratando de derribar la barrera y no paraba de hacerse daño con cada intento, el brazo derecho se le estaba empezando a cansar.
-Grr, ¡tengo que romper esa barrera, me está haciendo perder la paciencia!- Enfureció Demongirl y desenvainó la espada. ''Claro, la espada. Tenía que haberla usado desde el principio, ahora sabrá lo que es bueno...''. Pensó a la vez que se lanzaba hacia ella espada en mano. Violeta al verla no se movió ni un milímetro y mantuvo la calma. Su rostro expresaba algo de frialdad y parecía una persona complicada en sus relaciones con los demás, sin embargo miraba con preocupación el combate entre El Ilusionista y el Capitán Vasco: ''Muévete como tú sabes, nene'' animaba mentalmente a su compañero, a la vez que seguía con los brazos extendidos esperando a Demongirl- ¡Rómpete!- Le dijo Demongirl a las barreras a la vez que la espada trataba de cortarlas. Al intentarlo, Violeta acercó sus manos extendidas y la barrera aumentó su tamaño, hiriendo a Demongirl y haciendo que la espada cayera de sus manos por el efecto del impacto y rodara. Mientras estaba en el suelo, Violeta se la acercó lentamente. Parecía dispuesta a rematar.
Entre tanto el Ilusionista, tras haber recibido el primer puñetazo del Capitán Vasco, había aprendido la lección y comenzó a saltar en el espacio mucho más alto y más rápido. Por suerte para él, “el cubo de combate” era bastante espacioso y elevado. Sus largos saltos y su velocidad desconcertaban por completo los ojos del Capitán, que se iba poniendo cada vez más nervioso por no poder pillarle. Parecía que iba dando golpes de ciego. Tras esquivar al Capitán, el Ilusionista apareció justo detrás de la derribada Demongirl, puso cara chulesca y miró a Violeta.
-Qué, ¿esperabas a que te echara una mano, nena?- Preguntó mientras trataba de sacar músculo para impresionarla.
-Exacto nene, toda tuya- Le contestó Violeta insinuante. El Ilusionista hizo caso de su sexy compañera y cogió a Demongirl del suelo y la puso en sobre sus hombros. Demongirl trataba de levantarse pero no tenía apenas fuerzas.
-¡Eh tú, deja a Demongirl en paz , esto no va con ella!- Exclamó el Capitán Vasco.
-Humm, vaya ¿no sabías que se trataba de un juego en equipo?
-¡Probarás de nuevo mis puños, chulito!
-Bueno... tu verás lo que haces, su vida ahora depende de mí- Comentó alegremente señalando a Demongirl que yacía aún en sus hombros. ''¿Qué hago? Si la tiene de rehén no puedo partirle la cara, ¡qué rabia!''- Se lamentó el Capitán que no contaba con ello.
El Guerrero Celeste, que continuaba luchando con Centella en un combate de continuos esquives y aciertos, oyó las palabras del Ilusionista y pensó en hacer algo para ayudar a sus compañeros.
-Tengo que librarme de este plomo durante un rato, ¡Los I-Men están en peligro!- susurró en voz baja y tono responsable. Centella se acercaba hacia él, contrajo su brazo y generó una fuerte descarga que el Guerrero Celeste logró esquivar a duras penas.
''Buff, por los pelos. Y ahora... espero que mi plan funcione''- Se decía a sí mismo con la esperanza de poder llegar a donde se encontraban sus amigos. El Guerrero Celeste comenzó a generar una fuerte corriente de viento alrededor suyo y cuando sintió que le rodeaba por completo comenzó a dar vueltas cada vez más rápido y con una sonrisa en la cara. ''¡ Funciona!'', pensó. Se había rodeado de una esfera de viento que giraba cada vez más y más rápido. Veloz se lanzó envuelto en un torbellino sobre Centella, a quien pilló desprevenido. Engulló a su enemigo en la corriente de aire y el propinó un duro golpe que le lanzo varios metros atrás y le dejó aturdido.
-Jujuju bueno ,dale las gracias a tu amiga, pues por su culpa, ¡te haré morder el polvo!- Dijo El Ilusionista dispuesto a teletransportarse sobre su enemigo. Repentinamente se vio rodeado por un fuerte viento y comenzó a girar sobre si mismo- ¡Ahh, qué mareo! ¿Qué está pasando?- Estuvo unos segundos atrapado por el inesperado remolino. Al rato, el remolino se despejó y El Ilusionista, que seguía un poco mareado, notó que faltaba algo: ¡Demongirl, había desaparecido de su hombro!
-Deja de buscar idiota, ¡ahora está con los I-Men!- Clamó desde su espalda la voz del Guerrero Celeste, que sostenía a Demongirl derribada entre sus brazos. Demongirl se removía continuamente de sus heridas y parecía que se recuperaba poco a poco. El Guerrero Celeste decidió dejarla en el suelo- Eres una chica muy valiente. Te pondrás bien enseguida- Dijo para animarla.
-No esperaba menos de ti Celestina- Le saludó el Capitán Vasco impresionado- ¿Les damos caña?
-¡Sí, se van a enterar!- Se motivó el Guerrero Celeste.
-Vaya no volveré a caer en esos trucos- Exclamó Centella, que por fin había reencontrado a su principal oponente.
-¡Je, sigamos!- Sonrío el Guerrero lanzándose a por él.
-¡Compañeros, están débiles. Atacad con todas vuestras fuerzas y yo os cubriré con mi gran barrera!- Sugirió Violeta esta vez estirando y acercando sus brazos, creó una barrera impenetrable y rígida formada por 4 capas, dos más que la anterior.
-Vaya, increíble- Se asombró el Capitán Vasco al ver las barreras- Jamás he visto algo parecido.
-Bueno, no lo verás mucho tiempo más- Dijo el Ilusionista que había aprovechado el asombro del Capitán Vasco para llegar hasta él. Antes de saltar sobre nuestro héroe, el Ilusionista sintió que algo le rasgaba su chupa de cuero y vio como las mangas de desprendían del resto de la chupa-¿Quién coño ha roto mi preciosa chupa?- Se volvió detrás violentamente. Pudo ver una espada que aún tenía trozos de la chupa sostenida por una figura estilizada y con curvas, que estaba un poco magullada por los golpes y son sangre en el labio pero que parecía dispuesta a pelear: Se trataba de Demongirl, que miró a su compañero y dijo
-Capitán, déjame éste a mí, aún me quedan fuerzas. Tú ve a destrozar a Violeta.
-¡Entendido Generala!- Dijo el Capitán conforme y corrió hacia Violeta, que seguía igual de fría que siempre.
Por su parte, el Guerrero Celeste mostraba toda su agilidad frente a Centella, que hacía lo mismo frente a él. El Guerrero generó un nuevo remolino y trató de atraparle pero en esta ocasión Centella fue más rápido: esquivó el remolino empleando al máximo sus reflejos, juntó sus manos de modo que parecía estar rezando y de sus manos salió una pequeña bola gestada con rayos.
-¡Ray-Ball!- Bautizó a su ataque y lanzó la bola sobre el Guerrero Celeste. Nada más soltarla de entre sus manos emitió radiación en todas direcciones y el Guerrero no pudo esquivarla. Al concluir su efecto, el Guerrero se encontraba lleno de humo.
-Umm Necesito generar un viento más potente, otro golpe de esos y todo habrá acabado- El Guerrero Celeste era consciente de que podía generar viento en cualquier parte del cuerpo, sin embargo sería mucho más efectivo poder centrar toda esa capacidad para generar viento en un sólo punto. Llevaba tiempo queriendo intentarlo pero el veloz Centella no le daba tregua. Sin embargo ahora, tras haber lanzado un fuerte ataque, se encontraba agotado.
''Ahora es el momento''- y comenzó a tratar de concentrar todo el viento en sus dedos índice y corazón de la mano derecha. ''Dios, es casi imposible''- sentía mientras todo el viento corría por sus venas desde todas las partes de su cuerpo. Finalmente, notó como sus dedos índice y corazón se ponían rígidos y se juntaban poco a poco sin que hiciera nada. Al juntarse del todo, los dos dedos desaparecieron y en su lugar había una fina cuchilla del mismo grosor que los dos dedos juntos. Notó que tenía mucho viento concentrado en ese punto y sonriendo se acercó hacia su rival, que seguía cansado.
-Es el momento de que pruebes mi... ¡Corte Vendaval!- Exclamó decidiendo el nombre sobre la marcha y atacó a su oponente con aquella cuchilla. Centella se movió lo justo para esquivarla pero el Guerrero hizo gala de una velocidad extraordinaria y se impulsó de nuevo para alcanzarle. Esta vez el rival no pudo hacer nada para bloquear el viento cortante.
-Coff..coff no puedo moverme...- Dijo Centella mientras en la tarjeta aparecía el número 2: Había perdido una vida., así que tuvo que salir del “área de combate”. Satisfecho, el Guerrero Celeste se acercó a Demongirl que estaba siendo aturdida por las continuas apariciones y desvanecimientos del Ilusionista.
-No aguantaré mucho tiempo más sus golpes. Es muy rápido- Confesó Demongirl y, tras esto, cayó al suelo sin nada de energía. Había perdido una vida. El Guerrero Celeste no tenía muchas fuerzas pero pensó que podría ocuparse del Ilusionista hasta que llegara el Capitán Vasco.
El Capitán llevaba un buen rato luchando contra las poderosas barreras violetas, que parecían más duras que su escudo.
-Joder, romperé esa estúpida barrera aunque me cueste la vida Patxi- Confiaba el Capitán Vasco.
Miró a su alrededor y vio a Demongirl, una chica valiente con la que tuvo un combate muy igualado, por los suelos por culpa de esa barrera. ''Además, ella es una amiga ahora''- pensó a la vez que se cabreaba cada vez más. Se estaba descontrolando con cada instante que pasaba sin poder destruir esas barreras. Sin pensarlo dos veces se lanzó enloquecido hacia ellas. Y antes de que pudiera golpearlas... ¡una extraña sensación le envolvió, se encontraba sumergido en un aura de color rojiblanco que cubría todo su cuerpo y sentía que no podía parar!
-¡Furia Vasca! ¡Estás acabada!- Y el Capitán Vasco encabezado por su resistente escudo y envuelto en esa poderosa aura atravesó las 4 capas de barreras de un sólo golpe.
-¡No es posible!- Gritó Violeta asustada mientras el puño del Capitán Vasco acabó con una de sus vidas.
Mientras tanto, el resto de los I-Men seguían encadenados a la técnica del Trasgresor.
-¿Qué estará pasando ahí dentro?- Se preguntaba Eliart continuamente, lamentando no haber ido- No puedo verles con claridad.
-Eliart no te preocupes, seguro que salen cuanto antes. ¡Confía en ellos!- Se apresuró a responder Gaia.
-Eso es. Tú tranquilo, no creo que pierdan una vida porque, si lo hacen, Demongirl les quitará la otra por mantas- Comentó el Sr.Irons despreocupado.
El Trasgresor, al ver que dos de sus tres hombres habían sido derrotados, se apuró y dijo:
-A este paso perdemos, ¡será mejor abandonar este campo de batalla!- Y los dados brillaron desde su bolsillo mientras el cubo desaparecía, el Guerrero Celeste, el Capitán Vasco y una algo más recuperada Demongirl salían del inmenso cubo transparente.
-¡La partida no ha acabado, porque he interrumpido el juego a la mitad!- Explicó el Trasgresor- Mis reglas reconocen además que cuando alguien me ataca, mi poder durará hasta que yo sea derrotado.
Los I-Men sabían que las batallas iban a continuar y el Sr.Irons, Eliart y Gaia tenían ganas de pelea. Además sus compañeros estaban fatigados y lo mejor era que descansaran. El Trasgresor tiró los dados y el resultado fue “3” y “1”. Un nuevo cubo transparente, esta vez con tres galerías separadas apareció ante los I-Men.
-De nuevo, tres de nosotros contra tres de vosotros en combates uno a uno, decidid quién va a entrar. Los demás seguirán paralizados- Finalizó el Trasgresor. En esta ocasión entraron Eliart, el Sr.Irons y la poderosa Gaia.
El Sr.Irons fue el primero en entrar en su zona, como su enemigo aún no había llegado se puso cómodo. Miró su reloj y dijo: “opción seductora”- y de nuevo como la vez anterior se encontraba vestido con un elegante traje negro. De entre la oscuridad que había en la zona de la galería más alejada del Sr.Irons apareció su rival. Era fácilmente reconocible: rubio, acelerado y con chándal y deportivas; se trataba de Centella que volvía a combatir.
-¡Vaya pero sí es un marica en deportivas!- Dijo el Sr.Irons, mirándole con mala cara. Centella también le miró, sorprendido de que su contrincante llevará un traje que parecía mas propio de una boda que de una pelea.
-¿Vas a luchar así?- Preguntó Centella, extrañado.
-En realidad es que- Explicó mientras tocaba su reloj para activar su armadura- pensaba que me iba a tocar luchar con la chatunga pero bueno, veo que no es mí día de suerte- Concluyó Irons ya cubierto por su armadura.
El Sr.Irons observó con atención a su rival. ''Umm... Vale, tiene poderes de electricidad''- y mirando su armadura que era de un metal conductor de la electricidad pensó: ''Bueno, que te sea leve, intentemos ganarle ya''. El Sr.Irons desde la armadura chascó los dedos y dijo: “Propulsores Activados” y automáticamente se elevó del suelo y se lanzó hacia su enemigo.
-¡Misil Irons 2.5!- Gritó Irons y su rival se apartó al instante, siendo consciente del peligro. De la mano de Irons salieron tres de sus cohetes, que rodearon a Centella y dos de ellos le golpearon de lleno. Se levantó bastante polvo y se pudo ver a Centella con una herida en el costado, pero satisfecho.
-¿Misil? ¡Pero si se acerca más a un cohete de verbena! Aunque duele...- Centella parecía furioso.
-El nombre es para que te acojones y te apartes, así puedo atacarte por otro lado. Siempre caéis todos- Dijo chuleándose el Sr.Irons.
-¡Muy bien, esa broma me ha molestado, así que te daré lo fuerte desde el principio!- Gruñó al tiempo que juntaba sus manos en posición de rezo.
-Dime grandullón. ¿Qué pasa?, ¿vas a rezar primero?- Dijo mofándose.
-¡Ray-Ball!- Gritó exaltado Centella, produciendo una bola como la de su combate con el Guerrero Celeste, aunque algo más grande. Automáticamente la bola comenzó a emitir rayos y chispas y esta electricidad se condujo rápidamente a los circuitos de la armadura. Se oyó un fuerte chasquido desde dentro. La armadura había sufrido un cortocircuito y estaba inutilizada. En ese momento no había más tecnología que pudiera usarse para el combate.
-Oh oh...- Dijo el Sr.Irons. Centella le golpeó de nuevo y rompió del todo la armadura, llegando a alcanzar su cuerpo. El Sr.Irons perdió una vida y tuvo que retirarse.
Por otro lado, Gaia llegó a la galería donde le esperaba su oponente. Reconoció al chico con aire de macarra, pues solía quedarse con sus caras, sólo que esta vez no llevaba chupa de cuero y parecía algo más majo.
-En fin, ¿Otra chica? ¡Quiero pelear en serio!- Después de este comentario Gaia retiró lo de majo y el combate comenzó. El Ilusionista comenzó a dar amplios saltos en el espacio, pero no contaba con que los brazos de Gaia podían transformarse en duros troncos de árboles muy ágiles. Las dos primeras veces el Ilusionista no pudo esquivarlo y quedó bastante afectado. Su juego de agilidad y altura comenzó a competir con el Gaia. Como en el caso del Capitán Vasco la batalla estaba bastante igualada. Durante un largo tiempo, Gaia lanzó ataques continuos al Ilusionista sin dejarle parar de esquivar ni un momento, lo que le impidió que pudiera golpearla. El Ilusionista, finalmente, decidió usar su auténtica velocidad.
-He de reconocer que eres la única persona que me ha hecho mostrar todo mi poder, bueno, en realidad el jefe también y por eso me uní a él.
-Vaya, ¿así que todo tu poder? ¿eh? Bien, sigamos a ver de qué eres capaz- Dijo Gaia.
En la tercera Galería se encontraba Eliart deseoso de pelear. Llevaba tiempo sin combatir y parecía que sus compañeros estaban haciendo todo el trabajo y eso le sabía mal. Su contrincante estaba a su lado. Era el chico del pelo azul, Krônos. Le miraba fijamente y sin decir palabra. Eliart hacía lo mismo. No estaba seguro de cuál sería el poder de ese tal Krônos, así que mantuvo la calma y se preparó para un ataque probable.
''No tiene pinta de ser de fiar, primero tantearé el terreno, probaré mi nuevo poder''- pensó Eliart para si mismo. Normalmente la energía solía inundarle, por lo que no estaba acostumbrado a generarla para el combate. Sin embargo, sabía que esta vez para poder sobrevivir tenía que ser diferente.
-Lucharé ¡Por los I-Men!- Dijo- ¡TAURO!- Gritó con fuerza. Para su sorpresa aquella aura de energía verde que apareció cuando luchó con Gaia le recorrió de nuevo todo el cuerpo, los músculos volvieron a endurecerse. Estaba satisfecho de que poco a poco, iba sabiendo utilizar y entender su complicado poder. Fue a por su enemigo con fuerza aunque observaba que iba más lento que cuando despertó el primer poder, por el contrario este parecía más efectivo. Krônos mostró una velocidad extraordinaria y esquivó todos los intentos de Eliart por derribarle con puños.
Esta situación se prolongó durante 10 largos minutos y Eliart notaba que algo raro pasaba... era como que la velocidad de Krônos disminuía la suya, de algún modo. ''Me parece que empiezo a entender el poder de este tipo, pero... si puede aumentar su velocidad reduciendo la mía... puede que tenga que ver con un control del tiempo, tengo que andarme con ojo, es posible que hasta pueda anticiparse a mis movimientos así que necesitaré más velocidad''.
Eliart pensó que la solución sería emplear el primero de sus poderes para igualar la potente velocidad de Krônos. Abrumado por la incertidumbre que suponía no manejar por completo su poder, probó por hacer lo mismo que la otra vez . Así sabría si esa energía respondió a su llamada o si fue, por el contrario, cuestión de suerte.
-¡Aries!- Gritó Eliart con fuerza, pues no en vano era Aries. La energía naranja rodeó su cuerpo y Krônos quedó sorprendido. De hecho, el propio Eliart estaba cautivado, pues esa extraña energía naranja le proporcionaba siempre sensaciones distintas. Una vez imbuido con el poder de Aries, Eliart se lanzó a por Krônos con intención de darle un fuerte cabezazo lleno de energía. En e último momento fue como si todo transcurriera a cámara lenta, salvo que Krônos se movía con la misma velocidad de siempre.
-¡Ahora sé cuál es todo tu poder, Krônos!- Exclamó Eliart con aire de victoria.
-Chico listo. ¿Y qué que lo conozcas? ¿Cómo vas a evitarlo?- Le dijo sin perder la seriedad.
-Te sorprendería- Acabó Eliart, que pensó que era mejor ser precavido. Había observado que había momentos en que el tiempo parecía ir a un ritmo normal. Así que aprovecharía bien esos momentos para noquearle. Eliart y Krônos comenzaron una lucha intensa de velocidad y fuerza en los que los flujos temporales de Krônos se compensaban con los antiguos ataques de Eliart-¡Embestida Cabrista!- Dijo al fin cuando logró propinarle un cabezazo en la boca del estómago que lo hizo caer al suelo.
-Juju, no está mal, he de reconocerlo- Dijo mientras se levantaba con dificultades- Pero mírate a ti- Concluyó.
Eliart sabía que tenía razón. ¡Había estado todo el rato tratando de igualar su velocidad y ahora estaba totalmente agotado! Con todas sus fuerzas recurrió a Tauro, rodeándose de nuevo de energía verde. Concentró toda la energía en su brazo derecho y se lanzó a por su enemigo.
-¡Destructor de Tauro!- Gritó cuando iba a golpearle. Krônos se movió con agilidad y le asestó un duro golpe en la nuca mientras esquivaba a Eliart. El líder de los I-Men cayó al suelo y perdió una vida.
Mientras tanto, el resto del grupo permanecía atado a las cadenas invisibles.
Demongirl vio como tanto el Sr.Irons y Eliart habían perdido una vida. Fijó sus pensamientos en Gaia. ¡No permitiría que su hermana saliera mal de ahí!
-Aguanta hermana, ¡voy para allá!

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