Aquella noche nuestros amigos durmieron con dificultades. El primer
día de juego los había dejado exhaustos y no estaban acostumbrados
a dormir en el suelo, a pesar de ello, descansaron fruto del
cansancio. Al día siguiente, se despertaron con ánimos y decidieron
continuar andando. Se encontraban en una zona frondosa pero llana,
con numerosos árboles y arbustos.
-Buff tío, cómo se nota que nunca te quitas ese uniforme- Dijo el
Guerrero Celeste refiriéndose al olor del traje del Capitán Vasco.
-¡Estúpido cretino, lo llevo siempre porque son los colores de mi
Athletic y forman parte de mí!-Contesto airado el Capitán Vasco
defendiéndose del comentario de su amigo.
-Bah, menuda forma de justificar el no cambiarse de ropa ¡Eres un
friki del fútbol, tío!
-Al menos yo no paso 6 horas seguidas jugando con una estúpida
máquina, ¡éso si que es ser friki!- Remató el Capitán.
Siguieron un rato discutiendo como de costumbre, a la vez que
andaban. El Sr.Irons, que estaba al lado, se estaba cansando de una
discusión en la que parecía que combatían por ver quién era el
más friki de los dos, así que decidió avanzar poco a poco hacia
donde estaba la intrépida Demongirl.
Demongirl estaba unos pasos delante del resto del grupo y se la veía
pensativa y cabizbaja. En parte todavía estaba algo esquiva con la
idea de unirse a esos chicos que habían hecho enfadar a su hermana y
aparte, algo parecía preocuparla. Eliart iba también delante del
grupo, aunque no tanto como Demongirl. Pensaba en silencio en el día
anterior, en todo lo que había supuesto y en cómo sería este nuevo
día. En el fondo, a pesar de lo arriesgado del “juego”, se
sentía muy emocionado y estaba deseando conocer más acerca de todo
lo que veía, se suscitaba continuas preguntas que le hacían
parecer que estaba en Babia. Por su parte Gaia, Llama Helada y Waver
iban atrás del todo y, tras un rato andando sin descanso, Waver se
tumbó en el suelo.
-¿Qué ocurre Waver? Tenemos que seguir avanzando- Dijo Gaia, al
tiempo que trataba de levantarla.
-Id vosotros. Yo paso, necesito seguir durmiendo- Explicó Waver,
despreocupada. Al tiempo que decía ésto, Llama Helada hizo gestos a
los de delante para que parasen. El Guerrero Celeste y el Capitán
Vasco que eran los que más cerca estaban se aproximaron.
-¿Qué pasa aquí? - Preguntó el Guerrero.
-Pues nada, que me voy a quedar aquí. Necesito seguir durmiendo -
Repitió Waver, a la vez que sacaba un cigarro del bolsillo del
pantalón.
-Vaya ,mira que eres debilucha ¿eh?- Dijo el Capitán mirándola de
arriba abajo y lanzándole una sonrisa.
''Ahora que me fijo, es mono''. Pensó Waver y se dispuso a contestar
el comentario, algo picada:
-En realidad soy más fuerte de lo crees... ¡Lo que pasa es que no
me apetece andar, estoy vaga!-Concluyó, sacando la lengua.
-Bueno, me quedaré con mi hermana. Cuando esta niña se duerme
pueden pasar días hasta que se despierte- Comentó Llama Helada,
incitándoles a continuar- Os alcanzaremos en cuanto sea posible,
seguid rectos pos este camino.
-De acuerdo, así haremos ¡Hasta luego!- Se despidió Eliart, que
también se había acercado al ver que tardaban en avanzar. Tras
ésto, el resto de los I-Men continuó su marcha.
De pronto, Eliart escuchó un extraño ruido entre los matorrales de
la zona; algo así como un chispazo. A los pocos segundos, volvió a
escuchar otro. Esta vez fue potente y... más cerca. Comenzó a
preocuparse mientras miraba alrededor: Gaia estaba riéndose de los
comentarios del Guerrero Celeste y el Capitán Vasco, integrándose
un poco. No era posible que hubieran oído nada, así que parecía
que era sólo cosa suya, con lo que prefirió no alarmar a nadie. Por
su parte, David Irons, se acercó a Demongirl que parecía seguir en
su mundo, ajena a todo cuanto había a su alrededor.
''Ahora que no está Llama Helada no tengo que tener cuidado con él
jeje'', pensó el Sr.Irons mientras se acercaba. Al verla con la
cabeza mirando al suelo y un rostro triste, habló con ella decidido:
-Ho-hola- Saludo con voz entrecortada,cosa que no le caracterizaba
con la mayoría de las chicas- ¿Estás bien? Te veo un poco apagada
desde esta mañana.
-Humm... sí, la verdad es que estoy bien... simplemente estoy
pensativa, nada más. Gracias por preocuparte eres muy majo, pero
ahora necesito estar sola- Respondió sincera Demongirl, dejando más
o menos contento al Sr.Irons, que se alejó para dejar que siguiera
inmersa en sus pensamientos.
El paseo continuó con normalidad durante un buen rato. Sin embargo,
Eliart volvió a notar que algo raro pasaba alrededor. Afinó el
oído, salió de sus pensamientos y volvió a oír un chispazo que
parecía acercarse. ''Dos veces ya es demasiado raro, debería
comentárselo a alguien... no puede ser sólo cosa mía''- Eliart vio
que Demongirl estaba cerca de él y se dispuso a comentarle lo que
sucedía.
-Oye.. oigo ruidos extraños y llevo un rato así, no se si es sólo
sensación mía. Se trata de una especie de chispazo... da la
impresión de que se mueve rápido y parece que se va acercando. Miro
a todos los lados y no veo a ningún desconocido, con lo que me estoy
empezando a preocupar. Bueno, tal vez esté paranoico, no me hagas
mucho caso- Concluyó Eliart que no quería asustar a Demongirl con
sus rarezas.
-Oh ¿Tú también lo notas? Vaya, empecé a pensar que estaba
alucinando. Sí, sí, es como un chasquido a veces fuerte, a veces
leve, pero casi siempre constante y en movimiento. Llevo un rato
notándolo y no he dicho nada para no preocupar, pero la verdad es
que me resulta sospechoso-Respondió Demongirl haciendo ver a Eliart
que no era el único que lo sentía.
Mientras hablaban, el ruido se hacía cada vez más intenso y
cercano. De repente, un chico se materializó frente a nuestros
héroes. Era un joven de altura media, con una chupa de cuero y unas
gafas de sol que le daban un aspecto gamberro. Por lo demás parecía
muy normal. Eliart y Demongirl se sorprendieron de la llegada
inminente de este desconocido. ''¿De donde narices ha salido?''- se
preguntaba Eliart, aunque poco importaba. En ese momento oyeron el
chasquido de un modo más claro que nunca. Se oía entre los
matorrales que estaban detrás del Capitán Vasco, pero antes de que
pudieran decir nada, una figura apareció detrás del Capitán.
Llevaba un look muy distinto del otro chico: Era rubio y alto y
llevaba un chándal y unas deportivas.
-Vaya vaya, ¡mira que panda de pringados!- Dijo el chico hablando
tan rápido que muchos no le entendieron, entonces otra figura salía
de los matorrales. Se trataba de una chica que tenía el pelo negro
y recogido en una gran coleta. Tenía pinta de tener temperamento y
aparentaba unos 18 años.
-¡Vas a insultar a quién yo te diga chico!- Respondió el Capitán
Vasco, mostrándole su escudo en señal de combate, a la vez que se
preparaba para lanzarse a la lucha. El Guerrero Celeste también se
estaba preparando para un posible combate. Sin embargo, sintió un
escalofrío en su espalda y se volvió para mirar atrás. Pudo ver
como dos siluetas que se acercaban a buen ritmo, una por la derecha y
otra por la izquierda. El de la izquierda era un hombre de aspecto
maduro, pelo castaño y una sonrisa de oreja a oreja que daba más
miedo que risa. El de la derecha era un chico más joven con el pelo
azul y un rostro muy serio.
-Genial, estamos rodeados- Dijo Eliart al verles avanzar- No hay
escapatoria.
El hombre de aspecto maduro y sonrisa burlona se acercó hacia el
grupo y se fijó en el Capitán Vasco.
-Vaya vaya, no me dijeron que en éste juego había monos de feria
vestidos de payasos- Le dijo al Capitán- ¿Te lo regaló tu mamá en
tu comunión?
-¡Te voy a hacer trizas estúpida careta sonriente!- Gritó
impulsivo el Capitán Vasco a la vez que le propinaba un fuerte
puñetazo en la cara.
-¡Agg! Duele, ¡pero sigo manteniendo que eres un payaso!- Reiteró
el hombre- Por cierto, me presento, me llaman el Trasgresor y has
caído en mi trampa ¡jajaja! Ahora que me has golpeado has activado
mi poder y jugaremos con mis normas.
Tras decir ésto, el Trasgresor metió las manos en sus bolsillos y
sacó dos dados. Mientras lo hacía, los I-Men vieron que no podían
mover ni un sólo músculo de su cuerpo. Se encontraban totalmente
paralizados y se sentían fuertemente atados al suelo por unas
cadenas invisibles. La sensación era tan fuerte que las cadenas
parecían de verdad. Los dos dados marcaban '1' y '3'. Una vez caídos
al suelo, a pocos metros de los dados surgió un gran cubo
transparente con una amplia galería en su interior que levantó
ligeramente el polvo. Después de aparecer el misterioso cubo, los
dados brillaron durante unos instantes y volvieron al bolsillo del
Transgresor levitando.
-¡Efectivamente necios, mi poder consiste en la capacidad de crear e
imponer unas normas lo que me permite crear todo tipo de juegos
macabros para divertirme a costa de los oponentes! Mis normas se
imponen necesariamente por medio de esa sensación de estar
encadenados y paralizados que os atrapa. Si queréis escapar a esas
“cadenas” tendréis que aceptar mis reglas. Bien, el dado ha
indicado 1 y 3, así que tres de vosotros entraréis a ese cubo y
lucharéis contra tres de “mis hombres”- Al decir ésto el chico
serio del pelo azul saltó con cara de enfado:
-¿“Tus hombres”?¿Desde cuándo somos “tus hombres”? ¡Déjate
de chistes e historias y comencemos a pelear!- Bramó de un modo
impulsivo.
-Tranquilo Krônos- Que así se llamaba el chico del pelo azul- Era
una broma- Dijo el Trasgresor y continuó su explicación pero algo
más deprisa, ya que no quería enfadar a su amigo- Las reglas son
sencillas; Entraréis a luchar una batalla 3 contra 3 en la zona que
acabo de crear. Cada vez que uno pierda una vida, deberá salir del
campo de batalla y retirarse- Y emocionado gritó: ¡LA BATALLA
COMIENZA!
-Veamos ¿quién entrará a la zona de combate?- Preguntó Eliart y,
mientras lo hacía, vio las caras del Capitán Vasco y Demongirl que
estaban ya mirando el “área de juego” con ganas de pelea .
-Yo iré con ellos, ya he descansado lo suficiente- Confirmó el
Guerrero Celeste a Eliart.
-De acuerdo tío, ánimo ahí dentro no sabemos lo que puede pasar.
-Tranquilo tío jajaja, estaré bien- Contestó a la vez que le
mostraba el colgante con la piedra que Eliart le había dado.
Tras decir ésto, los tres entraron en el “área de combate” y
fueron liberados de las cadenas que los paralizaban. Sabían que
sería duro, ya que perder significaba salir con una vida menos. Del
otro grupo entraron la chica, que se hacía llamar Violeta, el rubio
deportista, al que llamaban Centella y el chico de aire macarra,
llamado el Ilusionista.
Al comenzar la batalla, Demongirl se lanzó rápidamente sobre
Violeta, tratando de golpearla con sus puños.
-¡Recibe mi premio!- Dijo Demongirl mientras la atacaba ferozmente
con su puño. Pero en el momento inmediatamente anterior a que
pudiera golperarla, Violeta extendió los brazos y se generó a su
alrededor una extraña barrera redondeada de color violeta que la
sirvió tanto para protegerse como para atacar a Demongirl. Mientras
tanto el Guerrero Celeste, más calmado, empezó a estudiar a su
rival. Centella tenía la habilidad de lanzar rayos.
''Bueno, supongo que el viento podrá hacer algo frente a sus
rayos''. Centella comenzó lanzando un rayo hacia el Guerrero
Celeste, que logró esquivarlo de un salto a la vez que movía su
brazo derecho y generaba una fuerte corriente de viento, que golpeó
a Centella levemente. “Tengo que generar una corriente de viento
más potente para dañarle”- Se dijo motivándose a sí mismo.
Comenzó entonces a investigar y a emplear el viento que iba
generando de casi todas las formas posibles: Creó un tornado para
protegerse de los rayos de Centella, empleó el viento como impulso
para golpear cuerpo a cuerpo. Por su parte Centella hacía lo propio
con el rayo, aunque parecía conocer mejor sus habilidades.
La batalla estaba muy igualada ya que la fuerza y la velocidad de
ambos rivales era muy similar y ninguno parecía amedrentarse.
El Capitán Vasco, por su parte, se abalanzó sobre el ilusionista,
quien al verle acercarse se teletransportó varios metros atrás.
-Anda eres rápido- Dijo el Capitán Vasco asombrado de encontrar un
rival a su altura en velocidad.
-Sí, lo soy- Contestó de forma serena. No parecía mal tipo
simplemente un chico más del juego que luchaba por sobrevivir.
-¡Je, pero nadie puede con las pelotas de un Vasco!- Y dicho ésto
se lanzó locamente hacia él tratando de arrearle en la cara. El
Ilusionista contaba con que su rival era muy impulsivo, así que
esperó el momento adecuado para 'saltar'. En el momento adecuado se
transportó a la espalda del Capitán.
-¡Mi turno!- Gritó a la vez que golpeaba con ambas piernas a la
espalda del Capitán, logrando tomar impulso y hacer que el Capitán
Vasco perdiera el equilibrio. De nuevo se apareció frente al Capitán
con intención de sorprenderle con los puños. Sin embargo, el escudo
de la Ikurriña paró su golpe en seco, e incluso hizo daño al
Ilusionista en la mano- Joder, que duro está el escudo- Dijo
soplándose la mano.
-Bah, no has visto nada. ¡Vamos Patxi!- Se animó mientras le
acertaba el primer golpe en la cara al Ilusionista.
Mientras tanto, Demongirl continuaba tratando de derribar la barrera
y no paraba de hacerse daño con cada intento, el brazo derecho se le
estaba empezando a cansar.
-Grr, ¡tengo que romper esa barrera, me está haciendo perder la
paciencia!- Enfureció Demongirl y desenvainó la espada. ''Claro, la
espada. Tenía que haberla usado desde el principio, ahora sabrá lo
que es bueno...''. Pensó a la vez que se lanzaba hacia ella espada
en mano. Violeta al verla no se movió ni un milímetro y mantuvo la
calma. Su rostro expresaba algo de frialdad y parecía una persona
complicada en sus relaciones con los demás, sin embargo miraba con
preocupación el combate entre El Ilusionista y el Capitán Vasco:
''Muévete como tú sabes, nene'' animaba mentalmente a su compañero,
a la vez que seguía con los brazos extendidos esperando a Demongirl-
¡Rómpete!- Le dijo Demongirl a las barreras a la vez que la espada
trataba de cortarlas. Al intentarlo, Violeta acercó sus manos
extendidas y la barrera aumentó su tamaño, hiriendo a Demongirl y
haciendo que la espada cayera de sus manos por el efecto del impacto
y rodara. Mientras estaba en el suelo, Violeta se la acercó
lentamente. Parecía dispuesta a rematar.
Entre tanto el Ilusionista, tras haber recibido el primer puñetazo
del Capitán Vasco, había aprendido la lección y comenzó a saltar
en el espacio mucho más alto y más rápido. Por suerte para él,
“el cubo de combate” era bastante espacioso y elevado. Sus largos
saltos y su velocidad desconcertaban por completo los ojos del
Capitán, que se iba poniendo cada vez más nervioso por no poder
pillarle. Parecía que iba dando golpes de ciego. Tras esquivar al
Capitán, el Ilusionista apareció justo detrás de la derribada
Demongirl, puso cara chulesca y miró a Violeta.
-Qué, ¿esperabas a que te echara una mano, nena?- Preguntó
mientras trataba de sacar músculo para impresionarla.
-Exacto nene, toda tuya- Le contestó Violeta insinuante. El
Ilusionista hizo caso de su sexy compañera y cogió a Demongirl del
suelo y la puso en sobre sus hombros. Demongirl trataba de levantarse
pero no tenía apenas fuerzas.
-¡Eh tú, deja a Demongirl en paz , esto no va con ella!- Exclamó
el Capitán Vasco.
-Humm, vaya ¿no sabías que se trataba de un juego en equipo?
-¡Probarás de nuevo mis puños, chulito!
-Bueno... tu verás lo que haces, su vida ahora depende de mí-
Comentó alegremente señalando a Demongirl que yacía aún en sus
hombros. ''¿Qué hago? Si la tiene de rehén no puedo partirle la
cara, ¡qué rabia!''- Se lamentó el Capitán que no contaba con
ello.
El Guerrero Celeste, que continuaba luchando con Centella en un
combate de continuos esquives y aciertos, oyó las palabras del
Ilusionista y pensó en hacer algo para ayudar a sus compañeros.
-Tengo que librarme de este plomo durante un rato, ¡Los I-Men están
en peligro!- susurró en voz baja y tono responsable. Centella se
acercaba hacia él, contrajo su brazo y generó una fuerte descarga
que el Guerrero Celeste logró esquivar a duras penas.
''Buff, por los pelos. Y ahora... espero que mi plan funcione''- Se
decía a sí mismo con la esperanza de poder llegar a donde se
encontraban sus amigos. El Guerrero Celeste comenzó a generar una
fuerte corriente de viento alrededor suyo y cuando sintió que le
rodeaba por completo comenzó a dar vueltas cada vez más rápido y
con una sonrisa en la cara. ''¡ Funciona!'', pensó. Se había
rodeado de una esfera de viento que giraba cada vez más y más
rápido. Veloz se lanzó envuelto en un torbellino sobre Centella, a
quien pilló desprevenido. Engulló a su enemigo en la corriente de
aire y el propinó un duro golpe que le lanzo varios metros atrás y
le dejó aturdido.
-Jujuju bueno ,dale las gracias a tu amiga, pues por su culpa, ¡te
haré morder el polvo!- Dijo El Ilusionista dispuesto a
teletransportarse sobre su enemigo. Repentinamente se vio rodeado
por un fuerte viento y comenzó a girar sobre si mismo- ¡Ahh, qué
mareo! ¿Qué está pasando?- Estuvo unos segundos atrapado por el
inesperado remolino. Al rato, el remolino se despejó y El
Ilusionista, que seguía un poco mareado, notó que faltaba algo:
¡Demongirl, había desaparecido de su hombro!
-Deja de buscar idiota, ¡ahora está con los I-Men!- Clamó desde su
espalda la voz del Guerrero Celeste, que sostenía a Demongirl
derribada entre sus brazos. Demongirl se removía continuamente de
sus heridas y parecía que se recuperaba poco a poco. El Guerrero
Celeste decidió dejarla en el suelo- Eres una chica muy valiente. Te
pondrás bien enseguida- Dijo para animarla.
-No esperaba menos de ti Celestina- Le saludó el Capitán Vasco
impresionado- ¿Les damos caña?
-¡Sí, se van a enterar!- Se motivó el Guerrero Celeste.
-Vaya no volveré a caer en esos trucos- Exclamó Centella, que por
fin había reencontrado a su principal oponente.
-¡Je, sigamos!- Sonrío el Guerrero lanzándose a por él.
-¡Compañeros, están débiles. Atacad con todas vuestras fuerzas y
yo os cubriré con mi gran barrera!- Sugirió Violeta esta vez
estirando y acercando sus brazos, creó una barrera impenetrable y
rígida formada por 4 capas, dos más que la anterior.
-Vaya, increíble- Se asombró el Capitán Vasco al ver las barreras-
Jamás he visto algo parecido.
-Bueno, no lo verás mucho tiempo más- Dijo el Ilusionista que había
aprovechado el asombro del Capitán Vasco para llegar hasta él.
Antes de saltar sobre nuestro héroe, el Ilusionista sintió que algo
le rasgaba su chupa de cuero y vio como las mangas de desprendían
del resto de la chupa-¿Quién coño ha roto mi preciosa chupa?- Se
volvió detrás violentamente. Pudo ver una espada que aún tenía
trozos de la chupa sostenida por una figura estilizada y con curvas,
que estaba un poco magullada por los golpes y son sangre en el labio
pero que parecía dispuesta a pelear: Se trataba de Demongirl, que
miró a su compañero y dijo
-Capitán, déjame éste a mí, aún me quedan fuerzas. Tú ve a
destrozar a Violeta.
-¡Entendido Generala!- Dijo el Capitán conforme y corrió hacia
Violeta, que seguía igual de fría que siempre.
Por su parte, el Guerrero Celeste mostraba toda su agilidad frente a
Centella, que hacía lo mismo frente a él. El Guerrero generó un
nuevo remolino y trató de atraparle pero en esta ocasión Centella
fue más rápido: esquivó el remolino empleando al máximo sus
reflejos, juntó sus manos de modo que parecía estar rezando y de
sus manos salió una pequeña bola gestada con rayos.
-¡Ray-Ball!- Bautizó a su ataque y lanzó la bola sobre el Guerrero
Celeste. Nada más soltarla de entre sus manos emitió radiación en
todas direcciones y el Guerrero no pudo esquivarla. Al concluir su
efecto, el Guerrero se encontraba lleno de humo.
-Umm Necesito generar un viento más potente, otro golpe de esos y
todo habrá acabado- El Guerrero Celeste era consciente de que podía
generar viento en cualquier parte del cuerpo, sin embargo sería
mucho más efectivo poder centrar toda esa capacidad para generar
viento en un sólo punto. Llevaba tiempo queriendo intentarlo pero el
veloz Centella no le daba tregua. Sin embargo ahora, tras haber
lanzado un fuerte ataque, se encontraba agotado.
''Ahora es el momento''- y comenzó a tratar de concentrar todo el
viento en sus dedos índice y corazón de la mano derecha. ''Dios, es
casi imposible''- sentía mientras todo el viento corría por sus
venas desde todas las partes de su cuerpo. Finalmente, notó como sus
dedos índice y corazón se ponían rígidos y se juntaban poco a
poco sin que hiciera nada. Al juntarse del todo, los dos dedos
desaparecieron y en su lugar había una fina cuchilla del mismo
grosor que los dos dedos juntos. Notó que tenía mucho viento
concentrado en ese punto y sonriendo se acercó hacia su rival, que
seguía cansado.
-Es el momento de que pruebes mi... ¡Corte Vendaval!- Exclamó
decidiendo el nombre sobre la marcha y atacó a su oponente con
aquella cuchilla. Centella se movió lo justo para esquivarla pero el
Guerrero hizo gala de una velocidad extraordinaria y se impulsó de
nuevo para alcanzarle. Esta vez el rival no pudo hacer nada para
bloquear el viento cortante.
-Coff..coff no puedo moverme...- Dijo Centella mientras en la tarjeta
aparecía el número 2: Había perdido una vida., así que tuvo que
salir del “área de combate”. Satisfecho, el Guerrero Celeste se
acercó a Demongirl que estaba siendo aturdida por las continuas
apariciones y desvanecimientos del Ilusionista.
-No aguantaré mucho tiempo más sus golpes. Es muy rápido- Confesó
Demongirl y, tras esto, cayó al suelo sin nada de energía. Había
perdido una vida. El Guerrero Celeste no tenía muchas fuerzas pero
pensó que podría ocuparse del Ilusionista hasta que llegara el
Capitán Vasco.
El Capitán llevaba un buen rato luchando contra las poderosas
barreras violetas, que parecían más duras que su escudo.
-Joder, romperé esa estúpida barrera aunque me cueste la vida
Patxi- Confiaba el Capitán Vasco.
Miró a su alrededor y vio a Demongirl, una chica valiente con la que
tuvo un combate muy igualado, por los suelos por culpa de esa
barrera. ''Además, ella es una amiga ahora''- pensó a la vez que se
cabreaba cada vez más. Se estaba descontrolando con cada instante
que pasaba sin poder destruir esas barreras. Sin pensarlo dos veces
se lanzó enloquecido hacia ellas. Y antes de que pudiera
golpearlas... ¡una extraña sensación le envolvió, se encontraba
sumergido en un aura de color rojiblanco que cubría todo su cuerpo y
sentía que no podía parar!
-¡Furia Vasca! ¡Estás acabada!- Y el Capitán Vasco encabezado por
su resistente escudo y envuelto en esa poderosa aura atravesó las 4
capas de barreras de un sólo golpe.
-¡No es posible!- Gritó Violeta asustada mientras el puño del
Capitán Vasco acabó con una de sus vidas.
Mientras tanto, el resto de los I-Men seguían encadenados a la
técnica del Trasgresor.
-¿Qué estará pasando ahí dentro?- Se preguntaba Eliart
continuamente, lamentando no haber ido- No puedo verles con claridad.
-Eliart no te preocupes, seguro que salen cuanto antes. ¡Confía en
ellos!- Se apresuró a responder Gaia.
-Eso es. Tú tranquilo, no creo que pierdan una vida porque, si lo
hacen, Demongirl les quitará la otra por mantas- Comentó el
Sr.Irons despreocupado.
El Trasgresor, al ver que dos de sus tres hombres habían sido
derrotados, se apuró y dijo:
-A este paso perdemos, ¡será mejor abandonar este campo de
batalla!- Y los dados brillaron desde su bolsillo mientras el cubo
desaparecía, el Guerrero Celeste, el Capitán Vasco y una algo más
recuperada Demongirl salían del inmenso cubo transparente.
-¡La partida no ha acabado, porque he interrumpido el juego a la
mitad!- Explicó el Trasgresor- Mis reglas reconocen además que
cuando alguien me ataca, mi poder durará hasta que yo sea derrotado.
Los I-Men sabían que las batallas iban a continuar y el Sr.Irons,
Eliart y Gaia tenían ganas de pelea. Además sus compañeros estaban
fatigados y lo mejor era que descansaran. El Trasgresor tiró los
dados y el resultado fue “3” y “1”. Un nuevo cubo
transparente, esta vez con tres galerías separadas apareció ante
los I-Men.
-De nuevo, tres de nosotros contra tres de vosotros en combates uno a
uno, decidid quién va a entrar. Los demás seguirán paralizados-
Finalizó el Trasgresor. En esta ocasión entraron Eliart, el
Sr.Irons y la poderosa Gaia.
El Sr.Irons fue el primero en entrar en su zona, como su enemigo aún
no había llegado se puso cómodo. Miró su reloj y dijo: “opción
seductora”- y de nuevo como la vez anterior se encontraba vestido
con un elegante traje negro. De entre la oscuridad que había en la
zona de la galería más alejada del Sr.Irons apareció su rival. Era
fácilmente reconocible: rubio, acelerado y con chándal y
deportivas; se trataba de Centella que volvía a combatir.
-¡Vaya pero sí es un marica en deportivas!- Dijo el Sr.Irons,
mirándole con mala cara. Centella también le miró, sorprendido de
que su contrincante llevará un traje que parecía mas propio de una
boda que de una pelea.
-¿Vas a luchar así?- Preguntó Centella, extrañado.
-En realidad es que- Explicó mientras tocaba su reloj para activar
su armadura- pensaba que me iba a tocar luchar con la chatunga pero
bueno, veo que no es mí día de suerte- Concluyó Irons ya cubierto
por su armadura.
El Sr.Irons observó con atención
a su rival. ''Umm... Vale, tiene poderes de electricidad''- y mirando
su armadura que era de un metal conductor de la electricidad pensó:
''Bueno, que te sea leve, intentemos ganarle ya''. El Sr.Irons desde
la armadura chascó los dedos y dijo: “Propulsores Activados” y
automáticamente se elevó del suelo y se lanzó hacia su enemigo.
-¡Misil Irons 2.5!- Gritó Irons y su rival se apartó al instante,
siendo consciente del peligro. De la mano de Irons salieron tres de
sus cohetes, que rodearon a Centella y dos de ellos le golpearon de
lleno. Se levantó bastante polvo y se pudo ver a Centella con una
herida en el costado, pero satisfecho.
-¿Misil? ¡Pero si se acerca más a un cohete de verbena! Aunque
duele...- Centella parecía furioso.
-El nombre es para que te acojones y te apartes, así puedo atacarte
por otro lado. Siempre caéis todos- Dijo chuleándose el Sr.Irons.
-¡Muy bien, esa broma me ha molestado, así que te daré lo fuerte
desde el principio!- Gruñó al tiempo que juntaba sus manos en
posición de rezo.
-Dime grandullón. ¿Qué pasa?, ¿vas a rezar primero?- Dijo
mofándose.
-¡Ray-Ball!- Gritó exaltado Centella, produciendo una bola como la
de su combate con el Guerrero Celeste, aunque algo más grande.
Automáticamente la bola comenzó a emitir rayos y chispas y esta
electricidad se condujo rápidamente a los circuitos de la armadura.
Se oyó un fuerte chasquido desde dentro. La armadura había sufrido
un cortocircuito y estaba inutilizada. En ese momento no había más
tecnología que pudiera usarse para el combate.
-Oh oh...- Dijo el Sr.Irons. Centella le golpeó de nuevo y rompió
del todo la armadura, llegando a alcanzar su cuerpo. El Sr.Irons
perdió una vida y tuvo que retirarse.
Por otro lado, Gaia llegó a la galería donde le esperaba su
oponente. Reconoció al chico con aire de macarra, pues solía
quedarse con sus caras, sólo que esta vez no llevaba chupa de cuero
y parecía algo más majo.
-En fin, ¿Otra chica? ¡Quiero pelear en serio!- Después de este
comentario Gaia retiró lo de majo y el combate comenzó. El
Ilusionista comenzó a dar amplios saltos en el espacio, pero no
contaba con que los brazos de Gaia podían transformarse en duros
troncos de árboles muy ágiles. Las dos primeras veces el
Ilusionista no pudo esquivarlo y quedó bastante afectado. Su juego
de agilidad y altura comenzó a competir con el Gaia. Como en el caso
del Capitán Vasco la batalla estaba bastante igualada. Durante un
largo tiempo, Gaia lanzó ataques continuos al Ilusionista sin
dejarle parar de esquivar ni un momento, lo que le impidió que
pudiera golpearla. El Ilusionista, finalmente, decidió usar su
auténtica velocidad.
-He de reconocer que eres la única persona que me ha hecho mostrar
todo mi poder, bueno, en realidad el jefe también y por eso me uní
a él.
-Vaya, ¿así que todo tu poder? ¿eh? Bien, sigamos a ver de qué
eres capaz- Dijo Gaia.
En la tercera Galería se encontraba Eliart deseoso de pelear.
Llevaba tiempo sin combatir y parecía que sus compañeros estaban
haciendo todo el trabajo y eso le sabía mal. Su contrincante estaba
a su lado. Era el chico del pelo azul, Krônos. Le miraba fijamente y
sin decir palabra. Eliart hacía lo mismo. No estaba seguro de cuál
sería el poder de ese tal Krônos, así que mantuvo la calma y se
preparó para un ataque probable.
''No tiene pinta de ser de fiar,
primero tantearé el terreno, probaré mi nuevo poder''- pensó
Eliart para si mismo. Normalmente la energía solía inundarle, por
lo que no estaba acostumbrado a generarla para el combate. Sin
embargo, sabía que esta vez para poder sobrevivir tenía que ser
diferente.
-Lucharé ¡Por los I-Men!- Dijo- ¡TAURO!- Gritó con fuerza. Para
su sorpresa aquella aura de energía verde que apareció cuando luchó
con Gaia le recorrió de nuevo todo el cuerpo, los músculos
volvieron a endurecerse. Estaba satisfecho de que poco a poco, iba
sabiendo utilizar y entender su complicado poder. Fue a por su
enemigo con fuerza aunque observaba que iba más lento que cuando
despertó el primer poder, por el contrario este parecía más
efectivo. Krônos mostró una velocidad extraordinaria y esquivó
todos los intentos de Eliart por derribarle con puños.
Esta situación se prolongó durante 10 largos minutos y Eliart
notaba que algo raro pasaba... era como que la velocidad de Krônos
disminuía la suya, de algún modo. ''Me parece que empiezo a
entender el poder de este tipo, pero... si puede aumentar su
velocidad reduciendo la mía... puede que tenga que ver con un
control del tiempo, tengo que andarme con ojo, es posible que hasta
pueda anticiparse a mis movimientos así que necesitaré más
velocidad''.
Eliart pensó que la solución sería emplear el primero de sus
poderes para igualar la potente velocidad de Krônos. Abrumado por la
incertidumbre que suponía no manejar por completo su poder, probó
por hacer lo mismo que la otra vez . Así sabría si esa energía
respondió a su llamada o si fue, por el contrario, cuestión de
suerte.
-¡Aries!- Gritó Eliart con fuerza, pues no en vano era Aries. La
energía naranja rodeó su cuerpo y Krônos quedó sorprendido. De
hecho, el propio Eliart estaba cautivado, pues esa extraña energía
naranja le proporcionaba siempre sensaciones distintas. Una vez
imbuido con el poder de Aries, Eliart se lanzó a por Krônos con
intención de darle un fuerte cabezazo lleno de energía. En e último
momento fue como si todo transcurriera a cámara lenta, salvo que
Krônos se movía con la misma velocidad de siempre.
-¡Ahora sé cuál es todo tu poder, Krônos!- Exclamó Eliart con
aire de victoria.
-Chico listo. ¿Y qué que lo conozcas? ¿Cómo vas a evitarlo?- Le
dijo sin perder la seriedad.
-Te sorprendería- Acabó Eliart, que pensó que era mejor ser
precavido. Había observado que había momentos en que el tiempo
parecía ir a un ritmo normal. Así que aprovecharía bien esos
momentos para noquearle. Eliart y Krônos comenzaron una lucha
intensa de velocidad y fuerza en los que los flujos temporales de
Krônos se compensaban con los antiguos ataques de Eliart-¡Embestida
Cabrista!- Dijo al fin cuando logró propinarle un cabezazo en la
boca del estómago que lo hizo caer al suelo.
-Juju, no está mal, he de reconocerlo- Dijo mientras se levantaba
con dificultades- Pero mírate a ti- Concluyó.
Eliart sabía que tenía razón. ¡Había estado todo el rato
tratando de igualar su velocidad y ahora estaba totalmente agotado!
Con todas sus fuerzas recurrió a Tauro, rodeándose de nuevo de
energía verde. Concentró toda la energía en su brazo derecho y se
lanzó a por su enemigo.
-¡Destructor de Tauro!- Gritó cuando iba a golpearle. Krônos se
movió con agilidad y le asestó un duro golpe en la nuca mientras
esquivaba a Eliart. El líder de los I-Men cayó al suelo y perdió
una vida.
Mientras tanto, el resto del grupo permanecía atado a las cadenas
invisibles.
Demongirl vio como tanto el Sr.Irons y Eliart habían perdido una
vida. Fijó sus pensamientos en Gaia. ¡No permitiría que su hermana
saliera mal de ahí!
-Aguanta hermana, ¡voy para allá!
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